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URBANISMO |

Soledad Bustos

Londres, la ciudad que Boris no quiere…

La geografía

de

Londres está cambiando con el advenimiento de proyectos de construcción, controvertidos y masivos, que involucran edificios icónicos de la ciudad, las comunidades y los barrios. El Fruit & Wool Exchange va a ser vaciado en su interior para convertirse en otro centro de compras y oficinas frente al mercado de Spitalfields. El centro de exhibiciones de Earls Court será demolido para dar paso a 7500 pisos, en su mayoría de lujo. Reflejando una situación similar, el estadio de Walthamstow conservaría sólo parte de su fachada original con los planes actuales de remodelación. Un ligero cambio de tono, Carpenters Road Estate podría convertirse en el futuro Campus de la University College London, en la zona de Stratford. Dalston, por su parte, está soportando un lavado de cara radical, dando lugar a la aparición desmesurada de edificios de viviendas. Frente a esta transformación substancial de la imagen de la ciudad, y con los diferentes planes de construcción que se aprueban simultáneamente —como en los últimos meses del año 2012— la mayoría de los londinenses se encuentran maniatados, asumiendo el rol de meros espectadores. Cuando esto sucede, comunidades enteras, como la de Carpenters Road Estate, están obligadas a considerar mudarse de la zona en la que residen, o tal vez más sutilmente, como en Dalston, la sociedad se va desintegrando poco a poco debido a los altos alquileres y la falta de vivienda de carácter social. Es evidente que la pérdida de identidad, el desplazamiento, la pertenencia y la diversidad cultural son cuestiones marginadas e ignoradas. Debido a esto, las municipalidades y el intendente están fracasando en el cumplimiento de uno de sus roles fundamentales: la protección de una cualidad realmente única y esencial de Londres, su amalgamiento cultural y económico, características que se reflejan en la existencia diaria de comunidades que, difiriendo frecuentemente en las cuestiones antes mencionadas, comparten y viven en un mismo lugar y espacio. Los collages que conforman Londres, la ciudad que Boris no quiere… intentan reflejar estos cambios y ahondan en cuestiones que hablan sobre la identidad, el desplazamiento y la historia de la ciudad y sus habitantes. Este proyecto es fundamentalmente un homenaje a esta maravillosa ciudad y una reflexión sobre su política urbanística y las trágicas consecuencias que su implementación podría acarrear en el carácter social y económico de Londres .

Sobre la artista Los presentes foto-collages forman parte de una serie de obras sobre la política urbanística actual de Londres realizados por la artista plástica argentina Soledad Bustos, quien reside en Londres desde hace 20 años, y se encuentra en pleno proceso de trabajo. Su muestra Londres, la ciudad que Boris no quiere... será presentada en el próximo mes de octubre en Acme Studios. www.solebustos.com

© soledad bustos

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