Page 222

A San Martín le interesa Guayaquil, claro; pero no lo merece. Es ceñudo, está siempre preocupado por la responsabilidad de él. Más parsimonia no se halla en otro cuando habla. Es flemático (metódico), lo mismo que cuando escribe. Además, es masón (yo hasta aquí no sabía que Simón también). Además de todo, el general San Martín es ególatra y le encanta la monarquía, y es mojigato. “Disponga entonces usted de cualesquiera de estos atributos, además de que él presentará la dimisión por su propia cuenta”. Así que mi señor General y Libertador fue a Guayaquil. Se encontró con el “Protector”, que se quejó de que los oficiales de S.E. le recibieron con un saludo de bienvenido “a Colombia”. Además de que no soportó ni la conferencia ni la fiesta (se preparó gran alboroto con ese fin). Pues este señor es seco y sombrío. Y se retiró con su ambicioso plan. Simón prometió que al volver a mí, sería todo él mi propiedad. Luego “El Garzal”: amor y placer que no conocía, paz y dicha que no tuve antes. Ya he dicho una y mil veces. Mi interés es mi país, es ser quiteña. Muy quiteña fui desterrada para la infelicidad de mi país. Estoy aquí sola y desamparada. Aunque mi orgullo lo niegue. No queda ya más. Nada más, y punto. 3 Hoy, mayo 19 de 1846, ha venido en llegar un recadero de James, que se ha puesto al habla con Jonathás. Mi marido está de a buenas conmigo; me escribe como todo un amigo mío. Qué flema la de este inglés, paciencia y holgura de sentimientos. A tanto que ya no me olvida. Bueno, él sabe que la esencia viene en gotas, es fino conmigo y me halaga con regalos y dineros desde Lima. Su empecinamiento no ve mi consagración personal al Libertador Bolívar. No comprende que fuimos amantes de espíritus 221

Las mas hermosas cartas entre Manuela y Simón  

cartas de amor entre Manuelita Saenz y Simón Bolívar

Las mas hermosas cartas entre Manuela y Simón  

cartas de amor entre Manuelita Saenz y Simón Bolívar

Advertisement