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Premios Rosa Regás de Coeducación 2008

¿Y si lo intentamos? sugirió Rosa. Margarita opinó que podían estropearlo y dijo que no contaran con ella. ¿Pero es que no te das cuenta, Margarita, de que mamá no puede terminarlo y vendrán a recogerlo esta tarde? Así es que ya puedes coger una aguja y un dedal porque debemos ayudar las tres. Como vieron que Margarita no estaba dispuesta a coser, le dijeron sus hermanas: Está bien, no cosas, pero haz de maniquí. Tú te pones el vestido y nosotras lo redondeamos. Así lo hicieron. Margarita pronto se cansó de hacer de maniquí y pidió una aguja. Se la dieron y ella también se puso a coser. Entre las tres terminaron el vestido aunque las puntadas dejaban algo que desear. Desde aquel día decidieron que, al menos un rato a la semana, ayudaría en la costura a mamá para descargarla un poco de su trabajo. Aprendieron a coser e incluso Margarita se convirtió en una diseñadora de moda de fama internacional.

Cuentos para pensar

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Cuentos no sexistas  

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