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Premios Rosa Regás de Coeducación 2008

Aquella tarde, cuando llegaron a casa, ya se habían ido los chicos y las chicas del taller. Fueron a saludar a mamá y a pedirle que hiciera flanes para la cena, cuando la encontraron dormida sobre un traje de fiesta que pasarían a recoger aquella misma tarde. El primer impulso fue el de despertarla cuando se dieron cuenta de su agotamiento. Había ido acumulando cansancio tras largas noches sin dormir lo necesario y estaba rendida. Hortensia dijo: No hagamos ruido; dejémosla dormir. A lo que Margarita añadió: Pero ese vestido tenía que entregarlo esta tarde. Intervino Rosa diciendo: Ella no puede seguir trabajando, hagámoslo nosotras. ¿Cómo? No sabemos, contestaron a dúo Hortensia y Margarita. No sabemos pero podemos intentarlo, miremos a ver qué es lo que falta. Con mucho cuidado quitaron el vestido de las manos de mamá, que ni siquiera notó la presencia de las niñas. El vestido estaba casi acabado. Sólo le faltaba por coser un volante y el dobladillo. Esto no parece tan difícil, dijo Hortensia. Pues yo lo veo muy complicado, añadió Margarita.

Cuentos para pensar

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Cuentos no sexistas  

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