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72 de Los Alpes, Aosta, Savoya y el Sudtirol, como de las regiones vecinas de Piemonte y la Emilia Romagna. Pero, al margen de la actividad comercial, allí en la plaza del borgo de Antey-Saint-André también se pudo conocer la alta calidad de la manzana de mesa con la exposición preparada por el Institut Agricole Régional, así como la sidra de otros rincones de Europa, que fueron presentadas al público sin ningún interés comercial por el llagar irlandés Finnbarra y la Fundación Asturies XXI que colaboró en la presentación de las sidras asturianas de los llagares Castañón y El Gobernador. Pero quizás también deberíamos atender a algo que sobrepasa el aspecto meramente enológico y adentrarnos en el ámbito cultural. Y es que allí, en AnteySaint-André y, durante los dos días que duraron las actividades de Sicera, la Conferencia Internacional de la Sidra de Italia y la Fiesta de Otoño de Mele Vallée, también tuvimos la oportunidad de conocer de primera mano la última obra del importante investigador en el campo de la sidra, el ingeniero canadiense Claude Jolicoeur, que desde hace ya treinta años viene investigando sobre la calidad de la manzana de sidra.

Stand destináu a les presentaciones de la sidre asturiano.

los años treinta del pasado siglo prácticamente se perdiera la producción de manzana, en favor de la producción vitivinícola, hoy estamos viendo como la población del Valle de Aosta vuelve a la búsqueda de unas raíces y una identidad que no hace falta dar muchos pasos para encontrar. La fiesta del otoño, con su símbolo de la marmota comiéndose una manzana, es la imagen perfecta de lo que se está buscando y, también estamos volviendo a ver, como un recurso muy importante apoyado a todos los niveles locales desde la agricultura hasta el turismo. Coincidiendo también con su mercadillo dominical, la fiesta de la Mele Vallée, se ha convertido tanto en el punto de encuentro de los sidreros de las regiones

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Esta actividad festiva, igual que en el caso de la Conferencia de la Sidra de Italia, se complementó con una comida tradicional alpina a base de platos elaborados a partir de manzana, que se ofreció en el polideportivo y con la que se trataba de mostrar el valor gastronómico que para la hostelería tiene la manzana del Valle de Aosta. Y finalmente, del aspecto central de carácter festivo debemos decir que el planteamiento de la feria de la sidra, coincidiendo tanto en el día, como en la hora, con el mercadillo comarcal del otoño fue un acierto, toda vez que pudimos ver como la gente que acudía al mercado dominical a comprar, aprovechaba para acercarse a conocer la sidra presentada por los expositores nacionales e internacionales ubicados en el antiguo borgo, de la misma forma que los aficionados que se acercaban hasta la feria de la sidra, también aprovechaban para acercarse al mercado local. Sin duda alguna un planteamiento bien establecido en lo que se refiere a las necesidades de los pueblos de la montaña en lo concerniente a lo que en estos últimos años se viene trabajando en el ámbito del desarrollo rural.


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