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ENVIRONMENT • SCIENCE • GENERAL TOPICS

Tulsa, OK • 29 de Junio al 5 de Julio 2011 www.lasemanadelsur.com

Errores cada vez más profundos en el Ártico Drilling Deep Mistakes in the Arctic POR KUMI NAIDOO / NUUK

a capital de Groenlandia está muy lejos de mi natal ciudad sudafricana de Durban, y llegar al mar Ártico es un largo camino para un africano que hace campaña contra el cambio climático. Pero aquí estoy en prisión, con mi compañero Ulvar Arnkvaern. Terminé en la cárcel por violar una zona de exclusión y subir a una plataforma petrolera de aguas profundas en el Ártico, a 120 kilómetros de la costa de Groenlandia. Traje conmigo las firmas de 50.000 personas que piden a Cairn Energy, dueña de la plataforma, que dé a conocer un "plan de respuesta a un derrame de petróleo" y pretendía reclamar el cese inmediato de las perforaciones. Me dicen que desde mi detención, el viernes 17, más de 20.000 personas firmaron la petición en el sitio de Internet de Greenpeace. Vine a defender el frágil ambiente del Ártico. Soy el vigésimo segundo activista de Greenpeace que se ofrece como voluntario en las últimas semanas para subir la escalera de 30 metros y llegar a la plataforma en medio del océano. Vine a poner el cuerpo a la protesta y voz al reclamo de cordura y de cese de las peligrosas perforaciones petroleras en aguas profundas del Ártico. Y así soy uno de los 22 activistas detenidos y presos en Groenlandia. ¿Cómo es posible que tras el desastroso derrame en el Golfo de México que causó en 2010 la explosión de la plataforma de Deepwater Horizon, se permita perforar a una profundidad similar en el Ártico, donde sería imposible realizar cualquier operación de limpieza? Después de lo ocurrido en el Golfo de México sería lógico esperar mayor transparencia y control público. Pero la razón del secretismo de Cairn es obvia: sería imposible hacer una limpieza, el ecosistema quedaría diezmado, la pesca en

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Groenlandia destruida y la compañía de 10.000 millones de dólares iría a la quiebra. No es una buena perspectiva para encender la fiebre petrolera, y una pésima señal para los capitalistas que esperan obtener jugosas ganancias. Lo dicho es motivo suficiente para rechazar las perforaciones petroleras en el Ártico. Pero hay muchas más razones para reclamar que el mundo mire más allá del petróleo. La quema de combustibles fósiles altera nuestro clima y derrite los hielos del Ártico, alterando uno de los ecosistemas más aislados y hostiles de la Tierra. La radical disminución del hielo marino en el verano boreal es una dura advertencia del recalentamiento global. Pero la industria petrolera y los gobernantes endeudados con ella ven el recalentamiento en el polo norte como si fuera una invitación "¡perfora, nena, perfora!". El cambio climático ya está causando estragos en el mundo, golpea peor y más rápido a los más pobres. El Ártico no sólo es víctima, sino que a su tiempo reflejará y magnificará las alteraciones. (IPS)

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uuk is a long way from my hometown of Durban, and the Arctic is a long way for an African to come to campaign about climate change. Yet, here I sit, in a jail cell, with my colleague Ulvar Arnkvaern, in the ‘Institution’, a prison in Greenland’s capital. I sit here for breaching an exclusion zone and climbing aboard a dangerous deep water drilling rig some 120 km off Greenland’s coast. With me I carried the signatures of some 50,000 people who are demanding that the oil rigs operators Cairn Energy publish its ‘oil spill response plan’. I also wanted to personally call for drilling to stop immediately. Since my arrest I am told over 20,000 more people have gone to the Greenpeace web

site -www.greenpeace.org - and added their names to the growing petition. I came in defence of the fragile Arctic environment. I became the 22nd Greenpeace activist who in the last few weeks has volunteered to climb the rig in the middle of the Arctic. I came to add my body to the protest and my voice to the call for sanity and an end to dangerous deep water oil drilling in the Arctic. I became the 22nd activist to be arrested and held in a Greenlandic cell. How can it be that in the wake of the 2010 Deep Water Horizon oil spill disaster an oil company can be allowed to drill at a similar depth in the Arctic, where any clean up operation would be all but impossible. Given the events of the Gulf of Mexico blow-out it would be logical that greater transparency and public scrutiny would be needed, not less or none. The reason for Cairn’s secrecy is clear, a clean up would be impossible, the ecosystem would be decimated, Greenland’s fisheries

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would be destroyed and the 10 billion dollar Cairn oil company would be bankrupt: not a good look at the start of an oil rush, and a poor signal to the venture capitalists who hope to turn a big profit. All of the above is more than enough reason to say no to deep water oil drilling in the Arctic. But, there are many more reasons to say no to Arctic drilling and to call for the world to go beyond oil. Fossil fuel burning is altering our climate and melting the Arctic sea ice, changing the nature of one of the remotest places on earth, and one of the most hostile. The radically reducing ‘summer sea’ ice is a stark warning of a warming world. Yet the oil industry and the politicians who are beholden to it are treating the warning as an invitation to ‘drill baby drill!’ Climate change is already wreaking havoc around the world, it is hitting the poorest hardest and fastest. The Arctic is not only a victim of the change but in turn will likely reflect and magnify that change. (IPS)

La Semana del Sur  
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Edition 544

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