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TULSA, OK • 29 DE JUNIO AL 5 DE JULIO DE 2011 www.lasemanadelsur.com

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Entre el espejismo y la realidad de la casa propia VENEZUELA: Ambitious Promises of Affordable Housing POR HUMBERTO MÁRQUEZ / CARACAS

Quiero un techo propio, mi casa definitiva, no vivir entre cortinas y tabiques provisorios en medio de un gentío", declama Elena Díaz, planchadora de ropa, habitante de un refugio en el centro de la capital venezolana. Desde que las lluvias dejaron 134.000 damnificados en noviembre pasado, el tema de la vivienda salió de la penumbra y se colocó como protagonista de la vida en Venezuela, con desplazados habitando insólitos refugios, inmuebles invadidos o expropiados, protestas callejeras, nuevas leyes y ambiciosos planes gubernamentales. Díaz, con 37 años y tres hijos, vivió en Alta Vista, un barrio del oeste caraqueño. Está refugiada en el estacionamiento de un centro comercial que el gobierno intervino pocos días antes de su estreno para convertirlo en refugio. En ese lugar las familias reciben alimentos, agua, luz, atención médica y la oferta de recibir una vivienda que está en construcción. "Pero me dicen que el apartamento adjudicado podrá estar en La Guaira (en el litoral caribeño, unos 30 kilómetros al norte) y cuando un grupo de nosotras fue a ver el lugar les mostraron un terreno baldío que ni siquiera todavía es del gobierno", señaló Díaz a IPS. Como la suya, miles de familias fueron llevadas a refugios improvisados en plazas y escuelas (ya desocupadas), hoteles, galpones, fuertes militares, sedes de ministerios y otros institutos estatales, e incluso a instalaciones de la propia Presidencia de Venezuela. Por ejemplo en la Casa Amarilla, sede de la cancillería frente a la céntrica Plaza Bolívar de Caracas, se enviaron archivos a un depósito y se improvisaron cubículos para albergar a un grupo de familias. Cada mañana podía verse a los damnificados, toalla en mano, haciendo una fila entre el despacho y un hotel cercano para tomar una ducha. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez,

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que en 10 años lanzó una veintena de programas sociales, como el de alimentación, salud, educación y empleo, al margen de las instituciones convencionales, llamándolas "misiones", creó entonces el un plan especial para atacar el problema a partir de la actual emergencia llamado la "Gran Misión Vivienda". "En estos próximos seis años, nosotros en el gobierno, el pueblo, los empresarios que quieran, países aliados, llegaremos a construir dos millones de viviendas. Yo me comprometo, me juego el pellejo. La tragedia que hemos vivido con las fuertes lluvias en

los últimos meses nos obliga y nos apura, dijo Chávez al lanzar la nueva misión. (IPS)

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want my own roof over my head, my own home. I don't want to live in a curtained-off cubicle surrounded by masses of people," says Elena Díaz, who does ironing for a living and lives in a temporary shelter in the centre of the Venezuelan capital. Since torrential rains and flooding left 134,000 people homeless in November 2010, the longstanding deficit of affordable

housing has become more visible in Venezuela, where people who lost their homes have taken refuge in all sorts of places, squatting in buildings, and holding street protests demanding solutions. In response, the government has passed new laws and announced ambitious plans to tackle the problem. Díaz, a 37-year-old mother of three, used to live in Alta Vista, a neighbourhood in west Caracas. Now she is in a temporary shelter in the car park of a shopping mall that the government took over for the purpose just days before its inauguration. Here families have food, water, electricity, and health care, and have been offered flats that are being built. "But they tell me the flat assigned to me might be in La Guaira (on the Caribbean coast, 30 km to the north), and when a group of women here went to see the place, they showed them a vacant lot that doesn't even belong to the government yet," Díaz told IPS. Thousands of families like hers were taken to improvised shelters in squares, schools (which have now been vacated), hotels, warehouses, military barracks, government ministries and other state institutions, including facilities belonging to the Venezuelan presidency. In the last 10 years Venezuelan President Hugo Chávez has launched a score of social programmes, referred to as "missions", including food, health, education and employment plans. Now he has created a special plan to tackle the housing emergency, called the Great Housing Mission. "In the next six years, the government, the people, members of the business community who wish to participate, together with allied countries, will build two million housing units," said Chávez at the launch of the new mission. "This is my commitment, and I will personally vouch for it. The tragedy we have experienced due to the heavy rains in recent months compels and presses us to do this." (IPS)

MÉXICO: La asignatura pendiente MEXICO: Overdue Homework POR EMILIO GODOY / MÉXICO

pesar de que cuatro de las cinco condenas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos a México se basan en casos en el sureño estado de Guerrero, sus efectos aún no dejan huella en esa zona, una de las más pobres del país. "No podemos decir que hay resultados tangibles. Por lo menos se ha demostrado que las denuncias de las víctimas de casos de violaciones de derechos humanos eran veraces", dijo Abel Barrera, fundador y director del no gubernamental Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. Fundada en 1994, esta organización no gubernamental promueve desde la ciudad de Tlapa de Comonfort, unos 340 kilómetros al sur de la ciudad de México, el desarrollo comunitario, la educación en derechos humanos y la asistencia legal a los pueblos indígenas de la región. Entre noviembre de 2009 y ese mismo mes de 2010, la Corte que es parte del sistema de la Organización de los Estados Americanos (OEA) declaró culpable al Estado mexicano en cinco ocasiones por violar las garantías y los derechos fundamentales. El primer fallo fue por el asesinato en 2001 de tres jóvenes mujeres en la norteña Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, en lo que se conoce como el caso del "Campo Algodonero", por el sitio donde aparecieron los cadáveres. Los expedientes posteriores se refirieron a sucesos cuyo escenario fue Guerrero, una zona donde actúan narcotraficantes, paramilitares y grupos guerrilleros de izquierda. La Corte de la OEA, con sede en San José de Costa Rica, condenó en noviembre de 2009 al Estado mexicano por la desaparición forzada en 1974 del maestro y diri-

A

ABEL BARRERA (C), FUNDADOR Y DIRECTOR DEL NO GUBERNAMENTAL CENTRO DE DERECHOS HUMANOS DE LA MONTAÑA TLACHINOLLAN.

gente comunitario Rosendo Radilla. Luego, en agosto pasado, esa instancia presidida por el magistrado peruano Diego García-Sayán, dictó dos sentencias condenatorias más, por las indígenas mexicanas Inés Fernández y Valentina Rosendo, ambas violadas por militares en 2002 en suelo guerrerense. Finalmente, la Corte responsabilizó de nuevo en noviembre pasado al Estado mexicano por los casos de los campesinos ecologistas Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, detenidos y torturados en 1999 por soldados mexicanos y condenados en 2000 a seis y 10 años de cárcel, respectivamente, imputados de portar armas y sembrar marihuana. El gobierno mexicano del conservador Felipe Calderón efectuó un acto de reparación pública a favor de Montiel y

Cabrera, en cumplimiento del laudo de la Corte. (IPS)

E N GL I SH Although four of the five sentences in which the Inter-American Court of Human Rights has found the Mexican state guilty involved cases from the southwestern state of Guerrero, the effects of the rulings have not yet had an impact on that area, one of the poorest parts of the country. "We cannot say that there have been tangible results," Abel Barrera, founder and director of the Tlachinollan Mountain Human Rights Centre, told IPS. "But this at least proved that victims' reports of human rights violations were true." Founded in 1994, the human rights group based in the city of Tlapa de Comonfort, a city in the mountainous region of Guerrero,

works in community development, social justice issues, human rights education, and legal assistance for local indigenous people. Between November 2009 and November 2010, the Inter-American Court, an Organisation of American States (OAS) body, held the Mexican state responsible for violating basic rights and denial of justice in five verdicts. The first ruling was for the 2001 murders of three young women in Ciudad Juárez on the U.S. border, in what is known as the Cotton Field case because of the area where the victims' corpses were found along with other bodies of unidentified women. But the four subsequent rulings involve human rights crimes committed in Guerrero, a state plagued by lawlessness and violence perpetrated by drug trafficking cartels, paramilitary groups and left-wing guerrillas. In November 2009 the Costa Rica-based Inter-American Court condemned Mexico for the 1974 forced disappearance of schoolteacher and community activist Rosendo Radilla in that state. In August 2010, the Court found the state guilty in two separate rulings for failing to protect the rights of two young indigenous women, Inés Fernández and Valentina Rosendo, who were raped by soldiers in 2002, also in Guerrero. And the Court once again held the Mexican state responsible in November 2010 in the cases of peasant environmentalists Rodolfo Montiel and Teodoro Cabrera, who were arrested in 1999 and tortured by Mexican soldiers before they were sentenced in 2000 to six and 10 years in prison, respectively, on charges of illegal weapons possession and growing marijuana. The Mexican government of conservative President Felipe Calderón held a public ceremony to apologise to Montiel and Cabrera, in compliance with the Court ruling. (IPS)

La Semana del Sur  
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Edition 544

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