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TULSA, OK • 29 DE JUNIO AL 5 DE JULIO DE 2011 www.lasemanadelsur.com

El 4 de julio de los inmigrantes An Immigrant’s Fourth of July viene de la página A-1 Obviamente existen muchas perspectivas distintas sobre este tema, ángulos diversos que hacen que cada inmigrante tenga una historia distinta que contar, una vida personal de sacrificios y un arduo camino para obtener la ciudadanía Americana. Lo que sigue son dos ejemplos de caminos para convertirse en Americanos. Luis nació en Bolivia, y tuvo que huir de su país hacia la Argentina por cuestiones políticas. Ser inmigrante es para él algo cotidiano. Por eso cuando llegó a los Estados Unidos ya como un joven adulto y una familia por mantener, se dio cuenta de que las cosas eran mucho más complicadas de lo que parecían.. “Al principio fue todo muy duro, y no muchas personas nos recibieron con los brazos abiertos en Oklahoma”, explicó Luis. “Por algún tiempo, mi único amigo fue el pediatra de mis hijos”. Pero con el correr de los años Luis empezó a conocer más gente, incluyendo otros extranjeros, que salieron a ayudarlo cuando más lo necesitaba lo que hizo que Luis cambiara por complete su opinión sobre los americanos. Luis dice que si bien todos los países latinoamericanos celebran su día de la independencia, la realidad es que son independencias fallidas, porque rememoran procesos de separación de grandes potencias europeas que han cambiado por nuevas formas de opresión. “Crecí en la época dorada de las dictaduras”, dijo Luis. “El día de la independencia en esos contextos es más una celebración militar con marchas y otros símbolos represivos más que una oda a la libertad. Aquí la independencia es un sentimiento popular que tiene una significado más concreto”. El viaje de Elizabeth a America fue muy distinto al de Luis, si bien ambos comparten Un sentido de libertad y responsabilidad que han adoptado en su nuevo hogar. Elizabeth viene de Matamoros, Tamaulipas, Mexico y llegó a Estados Unidos en marzo de 1981. Tenía sólo 16 años y no hablaba ni una palabra de inglés. “Esto fue verdaderamente un problema porque yo emigraba a una ciudad fronteriza que tenía un a altapoblación hispana, y era bilingüe, con lo cual yo no necesitaba aprender inglés para mi vida cotidiana, y cuando llegué al secundario me las vi negras ,porque todas las clases eran en inglés, y no entendía nada”, recuerda Elizabeth.

“Lo que hacía era acordarme todo de memoria y en general ni sabía qué era lo que estaba diciendo”, cuenta Elizabeth, que más allá de todo alcanzó su cometido, aprendió inglés y estuvo dentro de los mejores de su clase. Elizabeth dice que los americanos que festejan su cuatro de Julio no son tan distintos a los natives mexicanos. “Yo vengo de un país que es rico en historia, y rico en sentimientos nacionales. Desde pequeña me educaron para respetar los símbolos, y por eso no me fue difícil adaptarme aquí. Mi familia siempre ha sido respetuosa de estas fechas”. Elizabeth se ha convertido en una profesional en el campo de la salud, y también es voluntaria en la comunidad hispana de Tulsa, registra nuevos votantes y trabaja bajo los principios de un ciudadano ejemplar. “Como inmigrante y ciudadana naturalizada, tengo los mismos privilegios que cualquiera nacido en Estados Unidos. Eso implica que cuando me convertí en ciudadana de este país, adopté su herencia, su historia, y los valores que han hecho de este país algo increíble”, explica Elizabeth. “El 4 de Julio es para mi familia una manera de festejar una vida en libertad, y el derecho a la felicidad gracias a los sacrificios que hicieron quienes firmaron la declaración de la independencia y quienes siguen luchando por nosotros ante todas las opresiones que existen”, destacó Elizabeth. “Esto implica que nosotros no somos esclavos del sistema, sino que somos sus socios intentando hacer de este país un lugar para todos, un lugar donde podamos vivir mejor más allá de nuestra raza, y donde la vida, la libertad y la felicidad sean cosas que se puedan alcanzar, se respeten y estén al alcance de todos”. Para Luis y Elizabeth, dos inmigrantes con historias muy diferentes, la lucha por convertirse en americanos valió la pena, y eso es lo que recalcan en el día de la independencia. Como lo dijo Luis de manera más que poética: “Cuando me convertí en ciudadano de Estados Unidos, supe lo que era respirar libertad”. (La Semana del Sur)

E N GL I SH There are, of course, many different perspectives. Each immigrant has his or her own story, combined with unique personal life experiences gained along the often difficult road to U.S. citizenship. Following

are glimpses into two immigrants’ journeys to becoming American. For Luis, a native of Bolivia who as a child fled political strife to neighboring Argentina, the immigrant experience has always been a part of life. Even so, when Luis came to the United States as an adult with a young family to support, things were far more difficult here than he had expected. “It was very hard at first, and not very many people here were nice to us or welcoming,” Luis explained, saying that the language barrier only worsened the discrimination he experienced. “For a while, I only had one good friend – my kids’ pediatrician.” But as time passed, Luis met people – including some total strangers – who went out of their way to help him when he was most in need, and this forever changed his opinion of Americans. “I came to realize the true generosity of spirit of the American people, all issues of politics or government aside,” Luis said, “and by the time I became a U.S. citizen, I had also come to appreciate the incredibly rare freedoms I could now claim as my own.” Luis said that although many Latin American countries celebrate their own versions of Independence Day, which usually means independence from Spain or another European colonial power, in many cases such countries have only traded one form of oppression for another. “I grew up in the golden age of dictatorships,” Luis noted. “Independence Day in such systems is more of a military affair, marked with martial parades and other symbols more of repression than of liberty. Here, Independence Day is a much more populist and meaningful celebration.” Elizabeth’s journey to America was different from that of Luis, although both seem to share a common sense of liberty and responsibility in their adopted home. Elizabeth immigrated to the U.S. from Matamoros, Tamaulipas, Mexico, in March of 1981. She was only sixteen years old and didn’t speak any English at all. “That was very difficult because I immigrated to a border city that is largely Hispanic and mostly bilingual,” Elizabeth said. “That meant I did not have to learn English in my daily life, so when I began high school – where all the classes were in English – I didn’t know what was going on.” “I used to memorize everything in English not knowing what I was memorizing,” Elizabeth said, but

TPS recibe $175,000 de un donante anónimo TPS receives $175,000 from anonymous donor TULSA, OK -- Tulsa Public Schools, la organización de escuelas públicas de Tulsa también conocida como TPS, anunció el 27 de junio que han recibido una donación de $175,000 de una entidad anónima y que será utilizado para pagarle el sueldo a 8 especialistas en desarrollo social que trabajen durante el año académico 2011-2012 en las escuelas secundarias del distrito. Los trabajadores sociales habían sido removidos de los planes de TPS el 14 de junio, tras los recortes de $4.2 millones de dólares del presupuesto de educación especial, debido a la baja del subsidio estímulo del 2009 ARRA, American Recovery and Reinvestment Act, y la caída del presupuesto anunciado por la legislatura de Oklahoma. “Desde lo más profundo de mi corazón doy las gracias por esta sobresaliente forma de apoyo de un individuo de la comunidad extremadamente generoso”, dijo el Dr. Keith Ballard, superintendente de TPS. “De todos los programas que hemos recortado el que más me preocupaba eta este”, explicó Ballard. “Los servicios de educación especial son vitales, especialmente cuando existe un deseo enorme de ayudar a los estudiantes más allá de los mandatos estatales. Esto es mucho dinero que se combina con los recursos del DHS para darnos especialistas en estos puestos”. Estamos muy agradecidos, a este donante anónimo por intervenir cuando nuestra propia legislatura nos da la espalda a la hora de darnos el apoyo financiero que necesitamos para estos programas especiales”, agregó Ballard. Al restaurar estas 8 posiciones, TPS puede seguir brindando ayuda a los estudiantes en situaciones difíciles, dándoles asistencia en comida, ropa y refugio; atención psicológica en casos de abuso y suicidio, pérdida de familiares, u otra situación de stress.

E N GL I SH TULSA, OK -- Tulsa Public Schools (TPS) announced June 27 that they have received a $175,000 grant from an anonymous donor that will be used to fund eight service specialists/ social workers in TPS high schools for the 2011-2012 academic year. The eight social workers had been previously eliminated from the budget on June 14; they were included in $4.2 million in cuts from the TPS special education budget due to the end of 2009 stimulus funding by ARRA (the American Recovery and Reinvestment Act) and reductions in state funding by the Oklahoma legislature. “From the bottom of my heart, I express our sincere appreciation for this outstanding show of support from a very generous community donor,” said Dr. Keith Ballard, superintendent of TPS. “Of all the programs we were forced to cut, this is the one that troubled me the most,” Ballard added. “Special education services are so critical, especially when we have such a strong desire to help students beyond state-mandated minimums. Additionally, it is a good leverage of school dollars when combined with the resources of DHS to provide for these positions. We are so grateful to our anonymous donor for pitching in when our own state legislature doesn’t provide adequate funding to support these missioncritical programs.” By restoring these eight social worker positions, TPS can continue to help students in difficult situations such as needing help with food, clothing and shelter; suicide or abuse; loss of a friend or parent; or any situation that puts the stress of a crisis on the student.

through hard work she eventually did learn English and graduated in the top 5% of her class. Elizabeth said that the ideals Americans embrace on the Fourth of July are not so different from those in her native Mexico. “I come from a country that is rich in history and where as a child I was taught to respect patriotic symbols, so that was not hard for me to adopt. My family has always been very respectful of such things.” Now a professional in the health care industry, Elizabeth also works as a volunteer within Tulsa’s Hispanic community, registering new voters and sharing her dedication to the principles of good citizenship. “As an immigrant and as a naturalized Citizen, I enjoy the same privileges as any person born in the USA,” Elizabeth said. “That also means that when I became a US citizen I adopted the rich heritage of history and the American values

that made this country great. “The 4th of July for my family is a reminder that we enjoy freedom, liberty and the right to pursue happiness, thanks to the sacrifices made by those who signed the Declaration of Independence and thanks to those who continue to fight against any type of government oppression,” Elizabeth observed. “It means we are not slaves of a system but rather partners in making this country a better place to live for all, regardless of ethnicity, where life, liberty and happiness is equally deserved, respected and achievable.” For both Luis and Elizabeth, two immigrants with very different stories, the struggles in becoming American have been worth the effort, something they recall vividly on Independence Day. As Luis poetically observed, “When I became a U.S. citizen, I knew what it was to breathe freedom.” (La Semana del Sur)

La Semana del Sur  
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Edition 544

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