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SEGUNDO CICLO NIVEL PRIMARIO


1719-2019

corazón un compromiso una vida un

Hace trecientos años que nació el árbol que nos cubre con su sombra. Podemos destapar unas botellas y empinar con canciones unas copas. Podemos pronunciar lindas palabras de circunstancia, sin tocar la cosa. Pero también podemos celebrar la fiesta destapando la memoria para empuñar con mano responsable el corazón y darlo gota a gota. Trescientos años es un tiempo bueno para preciar su audacia constructora.1

1 (Fragmento del poema A los Trecientos años, H. Fermín Gainza - CASI PURO REZO, Editorial Stella – Buenos Aires - 1982

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presentación El Tricentenario de la entrada a la casa del Padre de nuestro Santo Fundador es una hermosa ocasión para volver a visitar su experiencia y su obra como quien se acerca a una fuente donde late un corazón generoso, se recrea un compromiso entusiasmante y donde es posible renacer a una vida más plena de sentido y horizonte. La invitación es que todos y todas y en comunidad podamos hacer la experiencia de sentirnos asociados a las huellas, al legado de la vida y la obra de San Juan Bautista de Lasalle, reencontrarnos con su vocación-misión para entrar en comunión con su espiritualidad y compromiso, con su fidelidad a Dios y a los pobres. Este es entonces un tiempo propicio para animarnos mutuamente a mirar nuestra identidad de educadores, para seguir escribiendo la historia como hombres y mujeres que enraizados en la experiencia fundante de La Salle, se arriesgan creativamente a responder a nuevas invitaciones y desafíos que provienen de un momento histórico marcado por una gran complejidad y conflictividad, donde violencia y desigualdad se vuelven llamado y tarea para construir lugares comunitarios de aprendizajes, de convivencia fraterna y de bien común. Los #300 años en la perspectiva del lema nos irá marcando el camino a recorrer como Distrito y cada sublema nos ayudará siempre más a estar en permanente conexión con este acontecimiento que abrazamos y celebramos.

un corazón En todas las culturas el corazón siempre fue reconocido como el centro biológico de la persona humana, el lugar dónde reside

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la sensibilidad y el afecto, lo que nos permite sentir el ritmo de otros corazones. La modernidad ha descuidado la dimensión del corazón dando mayor lugar a la razón instrumental que al afecto, la compasión y la misericordia. En el lenguaje bíblico el corazón cobra una dimensión más amplia y más profunda: “Las resonancias que suscita la palabra ‘corazón’ no son idénticas en hebreo y en nuestra lengua. En nuestra manera de hablar, el corazón está ligado a la vida afectiva: el corazón ama o detesta, desea o teme; en cambio no se le atribuye ninguna función en la actividad intelectual. El hebreo habla del corazón en un sentido mucho más amplio. El corazón es lo que se halla en lo más interior; ahora bien, en lo íntimo se hallan, sí, los sentimientos, pero también los recuerdos y los pensamientos, los razonamientos y los proyectos. El hebreo habla con frecuencia del corazón en casos en que nosotros diríamos memoria o espíritu, o conciencia: anchura de corazón (1Re 5,9) evoca la extensión del saber, ‘dame tu corazón’ puede significar ‘préstame atención’ (Prov 23,26), y ‘corazón endurecido’ comporta el sentido de espíritu cerrado. Según el contexto puede restringirse el sentido al aspecto intelectual (Mc 8,17) o por el contrario extenderse (Hech 7,51); el corazón designa entonces toda su personalidad consciente, inteligente y libre”.2 De ahí que, para nuestra experiencia cristiana, el corazón sea el lugar donde Dios habita y como lasallanos/as cada día renovamos ese deseo de que Jesús viva por siempre en nuestros corazones, y lo hacemos refiriéndonos a Jesús encarnado, con toda su humanidad y también con toda su divinidad. Nuestros corazones necesitan reconciliar esa dimensión de totalidad que nos permita sin dualismos creer y proclamar que: “Tan humano como Jesús, solo el propio Dios podía serlo”.3

Xavier Léon-Dufour: Vocabulario de teología bíblica, Editorial: Herder, 1962. Leonardo Boff: Jesucristo el Liberador: ensayo de cristología crítica para nuestro tiempo – Editorial SAL TERRAE, 2000. 2 3

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Y así lo podamos experimentar como comunidad de educadores que laten al ritmo de un mismo corazón que cree, sueña y crea relaciones cordiales y oportunidades para que nadie en el mundo se quede sin la incondicionalidad de un amor que acoge, educa y transforma.

Este Corazón con Mapamundi viene a recordarnos que Juan Bautista de La Salle tiene un corazón universal, que a lo largo de 300 años se ha expandido en 77 países y llega a mover hoy el corazón de 1.014.174 estudiantes, 93.687 educadores, de entre ellos 3.929 Hermanos, en 984 escuelas, porque para La Salle educar consiste en “tocar” y dejarse “tocar el corazón”.

Este año también la Iglesia nos regala el Testimonio de los 4 Mártires Riojanos4, ellos son una clara señal de un corazón que ama hasta dar la vida. Angelelli tiene una expresión que sintoniza con lo que vamos celebrando: “Deberemos tener permanentemente un oído puesto en el corazón del Misterio pascual, que es Cristo, y el otro oído en el corazón del pueblo, que debe ser protagonista, porque allí es donde el Espíritu Santo va impulsando la historia, haciéndola viva y dinámica, haciéndola siempre joven. Descubramos, por tanto, esta doble fidelidad”5.

P. Carlos de Dios Murias, P. Gabriel Longueville, Laico Wenceslao Pedernera y Monseñor Enrique Angelelli. 5 Enrique Angelelli, Misa Radial, La Rioja, 20 de junio de 1971. 4

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Y como dice el último Capítulo General: Estamos viviendo un tiempo de gracia, un tiempo de tránsito, que nos conduce a mirar el corazón de nuestra historia carismática y evangélica; un tiempo que nos inspira a la libertad, a la audacia y a la creatividad de la primera experiencia y a hacer frente a este momento como un tiempo de conversión personal e institucional con el mundo de lo vulnerable y de los empobrecidos (Circ. 469, 1,15).

un compromiso En muchas ocasiones la palabra compromiso está fuertemente asociada con la obligación, y el cumplimiento. La lógica que propone el sistema en el que nos movemos como sociedad pareciera ir conduciéndonos poco a poco al mero cumplimiento de las obligaciones. Este modo de vivir acelerado y muchas veces autorreferencial no nos deja espacio para encontrarnos con otros/as con quienes compartir y asumir juntos/as no solamente lo que nos toca vivir, sino también lo que juntos/as queremos sostener y transformar. Mientras vamos celebrando los 300 años de la Pascua de nuestro Santo Fundador, quisiéramos poder resignificar el compromiso quitándole ese tono de sobre exigencia y revestirlo de un sentido nuevo, donde cada vez que digamos estamos comprometidos, lo que queramos decir sea que estamos profundamente asociados y entrelazados con otros y otras que apuestan con toda la voluntad y el deseo a la realización de un proyecto común. Y este sea una opción y una convicción tan fuerte que nos tome la vida por entero. San Juan Bautista de La Salle como hermano mayor sostuvo a su familia, haciéndose cargo de sus hermanos y de la casa cuando sus padres fallecieron; sostener la fundación del Instituto con sus comunidades y obras, también le supuso esfuerzo, valentía y hasta negarse a sí mismo. Las obligaciones abundaban en su vida, y muchas veces también lo abrumaban. Sin embargo, fue capaz de continuar adelante con convicción, porque su compromiso con el proyecto común era mayor a cualquier dificultad, conflicto o prueba.

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Las manos entrelazadas simbolizan el compromiso de tantos Hermanos, Educadores, Padres y personas que se han implicado dedicando su tiempo y su vocación para que la escuela siga sosteniendo el compromiso de San Juan Bautista de La Salle. Ese compromiso nació de una mirada atenta a la realidad que lo rodeaba. Las pobrezas en las calles de Francia inundaban su corazón de preguntas, y la vida de los niños librados a su suerte lo inquietaban como ninguna otra cosa. Su espíritu de discernimiento dio como fruto un compromiso claro: abrazar la vida de esos niños pobres que rondaban las calles en busca de pan, de contención, de una mirada de cariño y brindar un servicio educativo. Es decir, tener con ellos un compromiso, un proyecto. Conocemos cómo continúa esa historia, y sabemos que La Salle debió superar varios obstáculos, y reforzar su compromiso en más de una oportunidad.

A nosotros muchas veces nos cuesta sostener los compromisos, quizás porque la tarea desgasta, porque no encontramos el sentido, o porque los momentos personales y vitales nos desvían la necesaria atención que requiere aquello que nos llevó a comprometernos. Como cristianos/as, el compromiso es fundamental, y aquí la Palabra puede ayudarnos a sostenerlo con sentido y generosidad: Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente (Mt 10,8), y el Profeta nos recuerda: Ya se te [nos] ha indicado, hombres y mujeres, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios (Mq 6,8). Como educadores lasallanos de este Distrito nuestro esfuerzo hoy tiene que estar en discernir cuál es el compromiso que nos toca vivir,

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recreando la fidelidad al carisma en la realidad actual, comprometiéndonos a ser educadores con vocación, con deseo de educar a los niños, niñas y adolescentes hasta mover sus corazones (MF 81.2), para que descubran la libertad y el amor de los y las hijas de Dios y sean transformadores de una sociedad que necesita justicia e igualdad, porque los hombres [y mujeres] prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como estrellas por los siglos de los siglos (Dn 12, 3).

una vida Esta expresión: una vida de entrada nos pone frente a una elección, porque no se trata de cualquier modo de vivir, sino uno con sentido, con proyecto, que vamos construyendo con otros entretejiendo opciones y decisiones. Siempre estamos en búsqueda, ensayando nuestro modo de ser y hacer felices a otros, ahí en esa búsqueda y en esa construcción se juega la vida. Encontrarle sentido a la vida es un desafío que se inicia desde que nacemos y que va hasta el final. Sin olvidar que no se trata sólo de decisiones individuales sino de contextos que facilitan u obstaculizan tanto la dignidad y felicidad de la propia vida como la oportunidad de ser parte de un proyecto comunitario y colectivo. La Salle vivió desde esta clave. Su experiencia vital tiene como punto de partida una necesidad que supo leer y comprender desde el proyecto de Dios. Con espíritu de fe, reunió y organizó una comunidad para ser una respuesta desde el Evangelio. Pasado el tiempo, supo mirar hacia atrás y vio que esa experiencia vital contagió a otros y otras a sumarse a esa comunidad y que él ya podía dar un paso al costado cediendo el protagonismo a otros hermanos, favoreciendo el liderazgo y la animación. En Jesús vemos como desde la Pascua, la vida resucitada da sentido a toda su praxis histórica de anuncio del Reino y Pentecostés como aquel momento donde la comunidad cristiana, animada por el Espíritu Santo, se hace protagonista de ese anuncio.

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Por eso, este sublema, en palabras del Hno. Robert Schieler, “expresa nuestra esperanza en el futuro de la misión lasallana y hace evocar cómo debemos seguir los pasos de La Salle respondiendo a los llamados de Dios en nuestras vidas, como lo hizo La Salle en su época”. Una vida, entonces, es una invitación a tomar conciencia de que esa inspiración evangélica que La Salle recibió hoy se encarna en la vida de cada niño, de cada joven, de cada educador/a. Una vida con sentido y en clave comunitaria abraza todo lo que genera vida, suscita vida y trabaja por ella desde la justicia.

De ahí que el signo propuesto por el instituto para acompañar este sublema sea una lámpara con una planta en su interior. La lámpara simboliza la vida. Pero una vida que no sólo es repetir el pasado, la herencia, lo que ya hemos vivido. La vida está dentro del marco de una lamparilla, que representa la creatividad. Juan Bautista de La Salle fue una persona muy creativa: creó nuevos métodos de enseñanza, creó una nueva comunidad para animar la escuela, creó un método de oración, una nueva manera de pertenecer a la Iglesia.

Celebramos su vida desbordante de creatividad. Él nos invita, trescientos años después, a ser creativos/as en nuestra manera de enseñar, de construir la nueva comunidad lasallana, de pertenecer a la Iglesia, de recrear la espiritualidad para niños jóvenes y adultos. Lasalle nos inspira, el Evangelio nos invita y el tiempo presente nos exige, un corazón, un compromiso y una vida que nos siga creativamente entusiasmando.

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Danos un corazón grande. Un corazón de carne que palpite. Un corazón dispuesto siempre a amar. Un corazón compasivo para quien sufre. Un corazón en el que tengan cabida todos los Lasallanos del mundo entero. Señor Jesús, Tú nos amas y nos haces a todos hermanos. Tú nos llamas a seguirte. Tú nos invitas a anunciar la Buena Nueva. Danos la valentía para vivir nuestro compromiso. Enséñanos a ir más allá de nuestras fronteras. Enséñanos a descubrirte en los más pequeños. Enséñanos a mirar con los ojos de la fe. Enséñanos a compartir nuestra misión con todos los Lasallanos del mundo entero.

este tiempo tricentenario

Dios Padre y Madre, Tú nos amas con infinita misericordia. Tú nos llamas a ser tus hijos e hijas. Tú nos invitas a cuidar la Tierra, casa común de todos.

oraciones para acompañar

Un CORAZÓN, Un COMPROMISO, Una VIDA

Espíritu Santo, Tú nos amas y nos ofreces el don de la fraternidad. Tú nos llamas a vivir con alegría. Tú nos invitas a ser personas de interioridad creativa. Danos la fuerza para una vida plena, con sentido. Infúndenos tu gracia para vivir los valores del Evangelio. Infúndenos tu gracia para sentirnos parte activa de la Iglesia. Infúndenos tu gracia para crecer también por dentro. Infúndenos tu gracia para ser testigos creíbles, junto con toda la Familia Lasallana, en medio de nuestro mundo. Santísima Trinidad, Dios comunión, queremos ser fieles a nuestro carisma,

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coherentes en nuestra vida de fe y comprometidos en la misión educativa lasallana. Juntos y por asociación, deseamos renovar nuestro compromiso Lasallano, y celebrar, en actitud de acción de gracias, estos 300 años de vida. Te lo pedimos por mediación de María, que es Reina y Madre de las Escuelas Cristianas. Y por intercesión de San Juan Bautista de La Salle, Patrono Universal de los Educadores cristianos. Amén. (Oración del Tricentenario del Instituto) Buen Jesús, Vos que inspiraste a San Juan Bautista de La Salle Y a las primeras comunidades de maestros para responder creativamente a su realidad y su tiempo por medio de las Escuelas Cristianas. Hoy hace crecer en nuestras comunidades las vocaciones lasallanas que el mundo necesita, varones y mujeres que se animen a ser: Educadores Cristianos, que sabiéndose convocados para una misión, se comprendan como los sujetos del cambio que soñamos. Hermanos, que sean en las escuelas y en nuestro pueblo: corazón, memoria y profecía de la Asociación para el servicio educativo de los pobres. Seglares, que comprendan su vida y empleo como ministerio, Voluntarios, que comprometan su tiempo y sus capacidades para un mundo más justo y fraterno. Jóvenes, que vayan descubriendo en la espiritualidad lasallana tu Reino como proyecto.

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Que juntos y por asociación, estemos atentos al propio llamado y acompañemos a otros a vivir el suyo, siendo signos de fe en nuestra tierra y nuestro tiempo. Que, como el cura Brochero y el Hermano Héctor, todas y todos nos animemos a caminar hacia la santidad que se concreta en el servicio. Que recordemos que las Comunidades de las Escuelas Cristianas y las vocaciones lasallanas son una obra tuya, que es también nuestra. Que María de la Estrella, camine a nuestro lado y nos lleve a tu encuentro. Amén. (Oración del Equipo de pastoral vocacional del Distrito Argentina Paraguay)

La Santa Sede ha declarado 2019 un Año Jubilar en honor del 300 aniversario de la muerte de San Juan Bautista de La Salle. Daremos inicio al Año Jubilar en el Distrito con el comienzo del ciclo lectivo y las actividades del verano de 2019. El Año Jubilar concluirá el 8 de noviembre en nuestras obras educativas, al final del Tricentenario y del Año de las Vocaciones Lasallanas. Un año de Jubileo ofrece la oportunidad de expresar nuestra fe a través de acciones concretas a favor de los más necesitados. Los invito a todos a celebrar el jubileo a través de actos prácticos de bondad y servicio a los jóvenes que anhelan misericordia y compasión. Tradicionalmente, un Año Jubilar es también una ocasión para peregrinaciones. El objetivo de una peregrinación es visitar lugares imbuidos de significado espiritual y la experiencia de la presencia de Dios. Animo a cada uno de ustedes a convertirse en peregrino durante el Año Jubilar. Deje que su peregrinación lo lleve “más allá de las fronteras” a lugares que lo inspiren con un sentido de la presencia de Dios y a las personas pobres y vulnerables que son ocasiones de encontrar a Jesucristo. Circular del Hno. Martín Digilio, fsc Visitador 15 de noviembre de 2018.

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un corazón un compromiso una vida Jorge Roig - Antoni Bosh Hubo un hombre en Francia que soñó con un modo de enseñar que dejó su vida de lado y siguió las huellas de Jesús. Por este mundo desigual de avaricia y pobreza expandió la semilla de la Esperanza y encendió la llama de la paz Una comunidad fraterna continua la misión guiada por la fe y ayuda a los que sufren Enseñan con pasión ganan corazones con amor Y dan razones para creer. Tu puedes cambiar vidas Él decidió tomar una opción por los otros él quiso ser juntos y aprender juntos, predicando con el ejemplo, siempre sembrando con su presencia. Todos aprendemos del sendero de la estrella. Todos caminamos por la estela de la estrella. COMPARTIMOS UN CORAZÓN UN COMPROMISO UNA VIDA PARA VIVIRLA CON TODOS LOS DEMÁS UN AMOR, UNA VIDA UN COMPROMISO VIVE EN NUESTROS CORAZONES POR SIEMPRE Hoy vamos tras sus pies nos une un corazón sientiendo nuestra fe, viviendo nuestra unión La hora de la verdad, sembrando la ilusión mirada más allá La Salle vive hoy.

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Canción del Lema 2019


segundo ciclo

corazón un compromiso una vida A los trescientos años un

Hace trecientos años que nació el árbol que nos cubre con su sombra. Podemos destapar unas botellas y empinar con canciones unas copas. Podemos pronunciar lindas palabras de circunstancia, sin tocar la cosa. Y mañana podríamos seguir una danza de ciegas mariposas.

a darse, sin temor a la derrota. Porque La Salle se largó a vivir con gente humilde por la senda angosta, para sumar los hombres y llevar hacia adelante el sueño de su obra.

Pero también podemos celebrar la fiesta destapando la memoria para empuñar con mano responsable el corazón y darlo gota a gota.

Trescientos años es un tiempo bueno para preciar su audacia constructora, para juzgar lo exacto de su rumbo, para animarse a continuar ahora lo que él y sus hermanos empezaron sufriendo en su tricentenaria aurora.

Y podemos también, si nos da el cuero destapar con valor algunas ollas para colar el rumbo equivocado o acelerar la marcha laboriosa.

Su tiempo y nuestro tiempo, a la distancia, coinciden y nos dicen que ya es hora de jugarnos por Cristo para hacer llegar a manos nuevas nuestra antorcha.

Y podemos también comprometernos a continuar la historia.

a Salle 1719-2 01 9 eL D

Porque La Salle se largó a jugar su vida entre las manos misteriosas, llagadas por amor, que lo invitaban

Un

azón. Un cor co iso. Una vid om a. pr m

Trescientos años es un tiempo hermoso para ver el sentido de la ronda: porqué La Salle se largó a bailar en las escuelas pobres, con la sola estrella de la fe que le marcaba el ritmo de su ruda Barcarola.

H. Fermín Gainza Casi puro rezo, Editorial Stella

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un corazón

introducción

A lo largo de este subsidio vas a encontrar una serie de recursos, materiales, oraciones y propuestas para poder vivir junto a los niños y niñas del segundo ciclo del nivel primario este camino que nos convoca en un año muy especial. Conmemorando el tricentenario de la Pascua de nuestro Santo Fundador, queremos vivir juntos un camino que nos vuelva a acercar a San Juan Bautista, sus opciones y convicciones más profundas. Te invitamos a que te animes a llevar adelante este itinerario junto a tus alumnos y alumnas, que se animen a encontrarse con Jesús, con La Salle y entre ustedes; y que juntos puedan seguir construyendo este sueño tan lindo que ellos nos legaron. Para poder vivir y rezar cada sublema, te proponemos como horizonte una oración que La Salle rezaba junto con los niños, niñas y hermanos. Aunque no las uses para trabajar, te invitamos a que puedas rezarlas en soledad o junto a tus compañeros y compañeras. Deseamos que a la luz de cada una de ellas puedan seguir descubriendo la presencia de Dios entre ustedes. En cada encuentro, vas a ver que hay una o más preguntas que son el eje sobre el que te estamos invitando a vivirlo. Sentite libre de cambiar o agregar lo que creas que puede hacer de cada encuentro un espacio más enriquecedor. Deseamos de corazón que sean experiencias de vivencia y crecimiento comunitario, donde se muevan y transformen los corazones a la luz de la vida de Cristo y de La Salle.

Corazón: Viva Jesús en nuestros corazones. Compromiso: Continuaré Dios mío haciendo todas mis acciones por amor. Vida: Acordémonos que estamos y vivimos en la santa presencia de Dios.

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sub lema: un corazón

un CORAZÓN El año recién comienza, y volvemos al encuentro de quienes nos van a acompañar durante este año. Seguramente la mayoría de las caras me sean familiares, y es probable que también aparezcan algunas nuevas. Pero ya sea viejos conocidos, o nuevos rostros e historias que aparecen en mi vida, siempre es bueno poder tomarse un tiempo inicial para conocer un poco más de cada uno, de cada una, y de uno mismo también. Por eso, vamos a invitarlos a adentrarse en la propia vida, y en la de los demás.

primer encuentro: ¿Qué cosas hacen latir nuestro corazón? Además de ser un lugar central y fundamental para sostener la vida desde lo físico y biológico, el corazón también es nuestro centro de referencia para aquellas cosas que nos pasan, nos afectan, para lo que sentimos. Cuando algo nos alegra mucho, decimos que “nos rebalsa el corazón de alegría”; o cuando nos hacen sentir mal, decimos que “nos duele el corazón”; o por qué no, cuando estamos tan emocionados que “se nos sale el corazón del pecho”. En el lenguaje cotidiano, esta imágen del corazón como eje de nuestros sentires está presente; por eso, vamos a invitarlos a sumergirse en él, y a encontrar en lo más profundo de cada uno y cada una… ¿qué es lo que hace latir a nuestro corazón? Momento de reconocimiento personal Vamos a compartir una serie de imágenes, y la invitación será que traten de imaginarse siendo parte de cada una de las situaciones que se muestran. Frente a cada una de ellas, la idea será pensar

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un corazón cómo nos sentiríamos y con qué parte del cuerpo podríamos asociar ese sentimiento.

Luego de compartir todas las imágenes, conversaremos en torno a cuáles son las sensaciones que nos pasan por el corazón. Haremos una lista de las emociones que involucran al corazón directamente, y en qué imágenes de las que vieron pueden reconocerlas. A continuación habrá un momento personal, donde cada uno y cada una se tomará unos minutos para poder conectarse con sus propias emociones. Sensibilizados por las imágenes y el diálogo posterior, vamos a invitar a los chicos y chicas a que puedan cerrar los ojos, relajarse, y comenzar a bucear en sus recuerdos para encontrar aquellas situaciones en las que sientan que su corazón

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un corazón fue el protagonista. Podemos ayudarlos guiándolos con preguntas como “¿recordás alguna vez que hayas estado tan contento que sentías que tu corazón se salía del cuerpo? ¿podés pensar en algún momento donde la tristeza “apretaba” tu corazón? ¿decidiste hacer algo porque “sentías que tu corazón te lo pedía”? ¿dijiste, o te dijeron algo que te hizo doler el corazón? ¿Alguna vez te dieron un abrazo que te calentó el corazón?”. Concluido este momento, la invitación es a circular la palabra y compartir la experiencia vivida entre todos.

PARA CONCLUIR EL ENCUENTRO Con lo que hayan compartido luego de esta búsqueda interior, los invitamos a poder pensar en torno a esta último pregunta: “¿Qué importancia tiene el corazón en nuestras vidas?”, y construir una frase entre todos que busque dar respuesta, y nos ayude a seguir rezando más adelante.

segundo encuentro: ¿Qué hace latir el corazón de Jesús? Jesús es el Mesías, es el Cristo que entregó su vida para enseñarnos otro modo de amar. Pero antes de eso, fue un hombre, una persona como nosotros, y también su corazón sentía del mismo modo que el nuestro. En este encuentro intentaremos ponernos en su lugar, vivir y sentir como Él, para tratar de comprender mejor por qué su vida fue así.

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un corazón La invitación es que puedan dividir al grupo en grupos más pequeños. Sugerimos que no haya más de 6 personas por grupo, para facilitar el diálogo y que la palabra pueda circular. A cada grupo le tocará leer y compartir dos momentos de la vida de Jesús en donde se ponen en juego sus emociones más profundas, donde pone su corazón sobre la mesa y deja que lo que siente lo atraviese completamente. Escena 1 : Jesús sufre en el Monte. Jesús acaba de compartir su última cena. Se sentó a la mesa con sus discípulos y realizó el gesto con el que hoy lo recordamos: partió el pan y se lo dió a sus amigos. Cuando hace esto, Él sabía que Judas, uno de sus amigos, lo había traicionado y que pronto sería el momento de hacerse cargo de su Vida, entregándose a las autoridades. A pesar de mostrarse seguro ante sus amigos, por dentro se encuentra frágil, temeroso, angustiado. Es por ello que terminada la cena, decide retirarse al Monte de los Olivos a encontrarse con su Padre, a rezar. Mateo 26, 36-42: “Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní, y dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí, mientras yo voy más allá a orar.» Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: «Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.» Fue un poco más adelante y, postrándose hasta tocar la tierra con su cara, oró así: «Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí.

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un corazón Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» Volvió donde sus discípulos, los halló dormidos; y dijo a Pedro: «¿De modo que no pudieron permanecer despiertos ni una hora conmigo? Estén despiertos y recen para que no caigan en la tentación. El espíritu es animoso, pero la carne es débil.» De nuevo se apartó por segunda vez a orar: «Padre, si esta copa no puede ser apartada de mí sin que yo la beba, que se haga tu voluntad.» Volvió otra vez donde los discípulos y los encontró dormidos, pues se les cerraban los ojos de sueño. Los dejó, pues, y fue de nuevo a orar por tercera vez repitiendo las mismas palabras”. “Padre, si esta copa no puede ser apartada de mí sin que yo la beba, que se haga tu voluntad”. Jesús es muy consciente del momento que se acerca, y como lo haría cualquiera de nosotros frente a la muerte, duda y tiene miedo. En su diálogo con su Padre, en su rezo, le pide que, de ser posible, aparte la copa, que cambie el rumbo de los hechos por venir, que no tenga que morir. No es extraño que quien nos enseñó a cuidar, respetar, valorar y amar la vida no quiera perder la suya. Para conversar juntos… ¿Qué le pasa a Jesús? ¿Cómo se siente? ¿Qué creen que le hubiese hecho bien en ese momento? Escena 2: Jesús se enoja en el Templo Jesús comenzaba a predicar con más fuerza y su convicción crecía todos los días, como la cantidad de gente que lo seguía y comenzaba a llamarlo maestro. Llegando a Jerusalén, donde se encontraban las autoridades religiosas, se encuentra con una situación en el Templo que lo incomoda y enfurece, la foto nos puede ayudar a imaginarnos la situación:

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un corazón Juan 2, 13-16: Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: “Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio”. Es claro que a Jesús no le gustó lo que vió. ¿Por qué? Había muchas personas haciendo negocios en el Templo. La tradición judía implicaba que para celebrar la Pascua había que ofrecer muchas cosas en sacrificio. Cada una de estas cosas costaban dinero, y la mayoría de la gente no podía pagarlas sin hacer grandes esfuerzos. Como muchas de las leyes judías, esta situación perjudicaba a los más pobres. Jesús viene predicando, compartiendo otro mensaje con el que quería que entendieran que estar cerca de Dios, nada tiene que ver con el dinero que esta tradición exigía gastar. Para conversar juntos

¿Qué sentimientos creen que atraviesan a Jesús? ¿Por qué estaba de esa manera?

¿Qué opinan sobre su forma de manejar la situación?

Una vez que en los grupos hayan podido conversar sobre estos dos momentos de la vida de Jesús, compartirán sus impresiones y lo que hayan podido ir construyendo con el resto de los grupos. Así como en el encuentro anterior nos preguntábamos “qué hacía latir nuestro corazón”, ahora podemos ver que Jesús vivió y sintió cosas parecidas a las que podemos sentir nosotros. En ambos casos

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un corazón podemos ver cómo el corazón de Jesús no es distinto al nuestro cuando hay situaciones que nos angustian, nos preocupan, nos duelen. Él fue capaz de entender tanto a la humanidad y de entregar su vida por nosotros, porque estaba repleto de ella. A veces creemos que Jesús fue alguien que siempre estaba tranquilo, que hacía todas las cosas bien, seguro de sí mismo; pero fue tan humano como nosotros, o hasta inclusive más. Reconocer sus miedos, sus dolores, sus pasiones, fue lo que le permitió abrazarlas y poder construirse y ser cada día mejor a partir de ellas. Cuando algo nos toca el corazón y nos hace sentir bien profundo en nosotros, significa que eso que sucedió nos compromete con lo más íntimo: algo que nos alegra inmensamente, un dolor que sentimos que nos pincha adentro, o un enojo con una situación que consideramos injusta al punto que nos hace explotar como a Jesús. Cada vez que nos conectamos con nuestro corazón, es una oportunidad de mirarnos y aprender de nosotros mismos, para poder crecer hacia adentro y caminar a ser más felices.

PARA CONCLUIR EL ENCUENTRO Les proponemos cerrar el encuentro haciendo una oración, donde cada uno y cada una pueda pedirle a Jesús que nos ayude con ese sentimiento que no sabemos manejar muy bien; que nos dé fuerzas para afrontar esa situación que nos incomoda, que nos enoja; que nos permita mirarnos y reconocernos con todo lo que somos, para poder ser cada día más cercanos a Él.

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un corazón TERCER ENCUENTRO: ¿Qué significa “Viva Jesús en nuestros corazones”? En este encuentro rezaremos juntos esa oración que repetimos todos los días, y con la quizás no nos hayamos tomado un tiempo para realmente rezarla, y no solo decirla mecánicamente. Esta oración la usaba La Salle con sus primeros alumnos, y es parte del legado que hoy, 300 años después de su muerte, queremos seguir manteniendo vivo.Decir “Viva Jesús en nuestros corazones” es resumir en una frase un conjunto de deseos, de anhelos, de convicciones que superan el lenguaje humano. Pedir que sea Él quien ocupe el lugar central de nuestras vidas es tomar una opción muy clara. Para poder comprender un poco más lo que implica, vamos a compartir la experiencia de los discípulos de Emaús, donde la pregunta que se hacen los discípulos luego de darse cuenta que era su Maestro quien estaba sentado cenando con ellos es muy clara. “¿No ardía acaso nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino?”. Sentir que nuestro corazón se enciende es algo muy difícil de explicar con palabras; solamente podríamos ensayar posibles respuestas, que nunca alcanzarían a definir exactamente lo que se siente. Eso mismo es la experiencia de Dios: algo que te atraviesa hasta lo más hondo, que se siente hasta los huesos, pero imposible de definir con palabras. Para comenzar este encuentro, vamos a jugar al “TABU”. Este juego consta de unas pequeñas tarjetas con una palabra principal (las tarjetas se encuentran al final del documento). El objetivo es que, quien tenga la tarjeta, deberá explicar de qué se trata a sus compañeros y compañeras para que adivinen, sin decir esa palabra. Además, en la tarjeta aparecen otras palabras que están relacionadas a la palabra central, que tampoco pueden ser utilizadas para la explicación. Quien esté guiando el encuentro seleccionará un pequeño grupo de alumnos y alumnas que estarán a cargo de explicar las palabras de

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un corazón la tarjeta que les toque, para que el resto adivine de qué se trata. La intención es poder explicar algunas sensaciones o sentimientos por las que podemos pasar las personas, pero con la dificultad que propone el juego. Luego de jugar y divertirnos, vamos a compartir la Palabra de Dios para que nos ayude a pensar y rezar en torno a lo vivido durante este sublema. Lucas 24, 13 - 35 “Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: «¡Tu eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!».«¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien liberara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y, al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron». Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?». Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.

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un corazón Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba». Él entró y se quedó con ellos. Y estando en la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista. Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: «Es verdad, ¡El Señor ha resucitado y se apreció a Simón». Ellos por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. A pesar de haberlo conocido, de haber caminado con Él, los discípulos de Emaús no pudieron reconocer a Jesús a primera vista. Su tristeza, enojo y desconcierto los tenía confundidos, cegados, y no podían ver que era Jesús quien caminaba junto a ellos. Cuando parte el pan, se dan cuenta enseguida. ¿Por qué? Porque lo sintieron. Es inconfundible la sensación que se tiene al estar con Jesús, al sentirlo bien cerquita, dentro nuestro. El corazón arde, se inquieta, se moviliza. Pero, a pesar de eso, muchas veces nos cuesta tomarnos el tiempo para descubrir cuando nos sentimos de esa manera. En nuestro día a día vivimos muchas situaciones distintas junto a otras personas en las que puede estar Jesús presente, pero si no nos damos el tiempo de sentirlo, podemos llegar a perdernos la posibilidad de que nuestro corazón arda todos los días por aquellos con quienes compartimos la vida. Pedir que “viva Jesús en nuestros corazones”, es rezar porque no dejemos que se apague esa llama que nos invita a vivir siempre con otros, a llorar con quien sufre, a festejar con quien está alegre, acercarnos a quien necesita de nosotros, y a encender el corazón de quien lo tiene apagado.

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un corazón

PARA CONCLUIR EL ENCUENTRO Para terminar este encuentro, y este sublema, los invitamos a rezar cantando la canción “Ojos abiertos, corazones encendidos”, del lema del 2008. Ojos abiertos, corazónes encendidos (F. Fontanellaz - I. Loza) Junto a dos hombres tristes caminaste a Emaus, con tristeza y confundidos no veían tu luz . Al escuchar tu palabra y cenar junto a vos, sus ojos se abrieron y estallaron de amor. Hoy nos toca a nosotros caminar junto a vos escuchando tu palabra compartiendo tu misión. Abre nuestros ojos para ver la realidad. enciende los corazones para ella transformar. Los ojos que se abren, descubren tu verdad y encienden corazones, que apagados están (bis) Corazón que se enciende, arde fuerte en mi interior cuando abro los ojos y descubro tu amor (bis). La comunidad que formaste es la que hoy sigue en pie y tu Reino de justicia también nuestro deber. Abre nuestros ojos para solos no andar ¡que los corazones ardan al hacer comunidad! Abre nuestros ojos para verte por fin en el rostro del que sufre y del que espera por Ti. Enciende con Tu Espíritu nuestro débil corazón para optar por el pobre con amor y devoción.

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sub lema:

un cOMPROMISO

Continuaré Dios mio, haciendo todas mis acciones por amor. A lo largo de este sublema, intentaremos proponer y vivir experiencias que ayuden a los chicos y chicas a comprender poco a poco al compromiso como algo que puede motivar e impulsar a sostener las opciones más profundas. Te invitamos a que vos también puedas transformar la mirada del compromiso como una obligación, como te proponemos en la introducción del sublema, y te animes a encontrar que detrás de él, hay un motor que nos permite dar siempre una mejor versión de nosotros mismos.

PRIMER encuentro: ¿Cuál es el valor del comprometernos juntos a algo? Para dar un primer paso, te proponemos un juego que puede ayudar a ir poniéndose en sintonía con este idea de compromiso desde distinto lugares. Sentite en libertad de hacerle las variantes que creas convenientes, o crear una situación parecida que creas más adecuada para el grupo que te toca acompañar. La red que formamos entre todos Materiales: 1 ovillo de lana - almohadones con palabras. Consigna: Para poder comenzar el juego, es necesario que el grupo se disponga en una ronda, donde todos se vean las caras. El juego es muy sencillo: quien comience, debe sostener la punta del ovillo con fuerza, y compartir lo que la consigna indique. Una vez que haya compartido, tirará el ovillo, sin soltar la punta, hacia algún

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un compromiso compañero o compañera (es importante que no se la pase al de al lado, sino que el ovillo cruce la ronda). Quien reciba el ovillo, deberá compartir también lo que proponga la consigna, y luego, sosteniendo el hilo tirante, volver a pasar el ovillo a alguien que no lo haya recibido aún. Así continuarán hasta que todos hayan recibido el ovillo y compartido su consigna. Como consigna para compartir, sugerimos que puedan contar: ¿Cómo sentís que colaborás con el bienestar del grupo? ¿Qué sentís que aportás para que el grupo esté bien? Como resultado, se formó una red con el hilo del ovillo. Esta red se sostiene solamente si todos mantienen su hilo tirante; si alguien de la ronda afloja el hilo, el resto de la red comienza a aflojarse también. Para poner a prueba la red, quien guíe el juego deberá poner sobre ésta almohadones. Cada uno tendrá escritas palabras que refieran a actitudes que ayuden a la convivencia de un grupo: responsabilidad buen trato - respeto - ganas - buen humor. Si con 1 almohadón resiste, se intentará con 2, con 3, o hasta donde decida la persona. Se le puede pedir con anticipación a algunas personas que, luego de comprobar que la red sostiene los almohadones, intencionalmente aflojen su hilo. Si los almohadones se caen, será un buen inicio para comenzar a reflexionar en torno a lo sucedido. Te sugerimos estas preguntas para conversar luego del juego:

¿Qué pasó con el primer almohadón? ¿Fue fácil sostenerlo? ¿Y cuando se agregaron otros, fue más fácil o más difícil? ¿Por qué?

¿Podrían haber sostenido todos los almohadones entre algunos pocos? ¿Cuándo se podrán sostener más cosas, cuando el ovillo pasó por pocas manos o por muchas manos?

¿Cómo relacionan el juego con la convivencia del grupo en el día a día? ¿Qué pasó cuando algunos aflojaron su hilo?¿Qué pasa si todos empiezan a “aflojar” en esos almohadones?

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una vida Esas palabras que aparecieron en los almohadones son el corazón de un grupo. Si cada uno y cada una logra sostener estas actitudes y gestos con los demás, la convivencia se disfruta mucho más. Si alguien afloja, el resto del grupo puede sostener hasta que esa persona se recupere, se vuelva a comprometer con el grupo. El valor comunitario es fundamental en la convivencia, para poder sostenernos entre todos, y si alguien “afloja” por el motivo que sea, poder mostrarle que el resto sigue comprometido e invita a reasumir el compromiso con el bienestar de los demás.

SEGUNDO encuentro: ¿Qué significa poner el corazón? Jesús se hacía cargo de sus palabras y las acompañaba hasta el último momento. Aún cuando las situaciones se tornaban difíciles, como leímos en el sublema anterior en la oración en el monte, Él se hacía cargo de los compromisos que asumía con su vida y los sostenía. La Salle, como cristiano, buscaba ser todos los días como Jesús; aprender de Él, vivir cómo Él, acercarse a Él en acciones, palabras, gestos y sentimientos. Y el compromiso de La Salle con su obra, con la educación de los empobrecidos, daba cuenta muy clara de esto. Hoy podemos ver que el Instituto se extiende a lo largo de todo el mundo, brindando servicio a más de 1.000.000 de niños, niñas y jóvenes. Pero no siempre todo fue como ahora, y por momentos fue difícil sostener la obra. Vamos a conocer un momento fundamental de la vida de La Salle, para él y para los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Para comenzar el encuentro, sería bueno poder volver a mirar hacia atrás, al primer encuentro del sublema anterior, volviendo a poner sobre la mesa la frase construida con el grupo. Volver a pensar “¿qué importancia tiene el corazón en nuetras vidas?” nos puede ayudar a comprender mejor el gesto que hace La Salle en este momento difícil de la vida de su proyecto.

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un compromiso Ahora, vamos a conocer un momento fundamental de la vida de San Juan Bautista de La Salle. Este fue quizás uno de los momentos más difíciles para él como líder de la congregación, ya que en sus manos y las de dos de sus hermanos estaba el futuro de las escuelas.

VOTO HEROICO Corría el año 1691, y se acercaba un momento en la vida de Juan Bautista de La Salle que sería fundamental para la fundación del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Hacía casi doce años que Juan Bautista se había comprometido con la obra de las Escuelas y con los maestros, llamados ya Hermanos. Hacía casi tres años que vivía en París, donde los Hermanos llevaban adelante una escuela de la calle Princesa, perteneciente a la parroquia de San Sulpicio. Pero a pesar del tiempo, las dificultades se sucedían una tras otra y la Sociedad de los Hermanos no acababa de consolidarse. Para colmo, parece que fue al comenzar el año, cuando, estando La Salle en Reims, falleció en París, el Hermano Enrique L’Heureux. Enrique era un gran amigo de Juan Bautista, y el discípulo en quien depositara las mayores esperanzas para conducir las escuelas. La Salle salió inmediatamente hacia París, pero al llegar cayó en cama, ya que no se había recuperado bien de algunas dolencias que arrastraba. Quienes estudiaron su vida, se arriesgan a decir que si Juan Bautista moría en ese momento, no se hubiese formado la Sociedad que hoy nos convoca, ya que el

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un compromiso

contexto se tornaba cada vez más adverso: Juan Bautista y su delicada situación de salud; las escuelas pagas que le hacen juicio a La Salle por educar gratuitamente; muchos maestros, agotados por la tarea y el cuidado de los niños, abandonan la obra y su trabajo hacían cada vez más cuesta arriba la misión. Cuando se repuso su salud, se dio un tiempo para pensar seriamente en el futuro de la obra que llevaba entre manos. Y después de mucha oración, tomó algunas decisiones de gran importancia: alquilar una casa más saludable para los Hermanos; abrir un noviciado, donde pudieran formarse los maestros; formar mejor espiritualmente a quienes conducían las escuelas; y, quizás la más importante, arriesgar todo lo que le quedaba para sostener las escuelas, comprometiéndose sin vuelta atrás en la conformación de la Sociedad. Llegó el verano de 1691, y Juan Bautista reunió a los Hermanos en una casa a las afueras de la ciudad, donde los Hermanos se reunían los días de descanso. Es probable que durante los días que compartieron les haya hablado de su proyecto a dos de los Hermanos en quienes más confiaba, buscando comprometerlos y comprometerse juntos de por vida en la obra de las Escuelas gratuitas. Así fue que, el 21 de noviembre de 1691, Juan Bautista, Nicolás Vuyart y Gabriel Drolin, emitieron un voto por el cual se compometían con el proyecto de formar escuelas junto a otros Hermanos, al servicio de los empobrecidos: “Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, postrados con profundo respeto ante vuestra infinita y adorable

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un compromiso

Majestad, nos consagramos enteramente a Vos, para procurar con todas nuestras fuerzas y con todos nuestros cuidados el establecimiento de la Sociedad de las Escuelas Cristianas, del modo que nos parezca más agradable a Vos y más ventajoso para dicha Sociedad. Y a este fin, yo, Juan Bautista de La Salle, sacerdote; yo, Nicolás Vuyart, y yo, Gabriel Drolin, desde ahora y para siempre, y hasta el último que sobreviva, o hasta la completa consumación del establecimiento de dicha Sociedad, hacemos voto de asociación y de unión, para procurar y mantener dicho establecimiento, sin podernos marchar, incluso si no quedáramos más que nosotros tres en dicha Sociedad, y aunque nos viéramos obligados a pedir limosna y a vivir de sólo pan. En vista de lo cual, prometemos hacer unánimemente y de común acuerdo todo lo que creamos, en conciencia y sin ninguna consideración humana, que es de mayor bien para dicha Sociedad. Hecho el veintiuno de noviembre, día de la Presentación de la Santísima Virgen, de 1691. En fe de lo cual hemos firmado.” Este paso que dieron los 3 es conocido como «voto heroico», porque el compromiso que asumen Juan Bautista y sus dos compañeros excede aquello que podríamos llamar las responsabilidades normales de sus vidas y su trabajo. Tal es la confianza que se tienen y el amor por el proyecto que los une, que están dispuestos a “vivir solo de pan” si hiciera falta, para que a los niños no les falte la educación.

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un compromiso Una vez leído el voto heroico, la propuesta es poder conversar en torno a este: preguntar qué pudieron comprender de la situación; qué opinan de lo que hicieron La Salle y sus compañeros; si creen que es necesario arriesgar todo por un proyecto.

PARA CONCLUIR EL ENCUENTRO Como cierre, sería bueno que cada uno, o como grupo, pudieran pensar cuáles son esas cosas que tienen tanto valor para ellos, que estarían dispuestos a hacer un voto como el de Juan Bautista, Gabriel y Nicolás. Dejamos registro de estas en un afiche, para poder usarlo como recurso en el encuentro siguiente.

TERCER encuentro: Asumir un compromiso juntos A lo largo de este sublema pudimos ir transitando juntos el valor y la importancia que tiene comprometerse a algo, y más aún hacerlo juntos. Un poco jugando, conversando, conociendo algo más de la vida de nuestro Fundador, vamos pudiendo entender y valorar la importancia de hacer y sostener nuestras ideas, nuestros sueños y proyectos junto a otros. Pero, así como nos vamos conociendo más entre el grupo y valorando lo que podemos construir juntos, también sería bueno darnos cuenta que en la escuela no estamos solos; seguramente, en otros grupos también esten compartiendo este camino de reflexión sobre el lema. Y aquellos que no lo estén haciendo, también estarán viviendo su compromiso con la escuela desde su lugar y a su manera.

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un compromiso Por eso, la invitación será a salir al encuentro de otros, y conocer cuál es su compromiso con este proyecto mayor. La propuesta es buscar a otros docentes, educadores y trabajadores de la escuela, y poder tomarnos unos minutos para conversar con ellos, a modo de entrevista. Para eso, sería bueno poder preparar algunas preguntas con anterioridad, que nos ayuden a ir encontrando el valor del compromiso comunitario para cada una de las personas que podamos entrevistar.

Sugerimos algunas preguntas, pero sentite con la libertad de construirlas junto al grupo.

¿Cuál es tu función en la escuela y hace cuánto la desempeñas?

¿Qué creés importante para que la escuela pueda “andar bien”?

Desde tu lugar, ¿qué sentís que aportás para eso?

¿Con qué cosas de tu tarea te sentís comprometido/a?

¿Qué cosas sentís que hacés “más allá de tus responsabilidades”, como lo hicieron Juan Bautista y sus 2 compañeros en el voto heroico?

¿Te parece importante poder ponerse al servicio de los demás en el día a día? ¿Por qué?

Sería bueno que quien coordine el encuentro pudiera adelantarle a quien vaya a ser entrevistado cuál es el trabajo que se viene haciendo; y que, antes de comenzar, sea el grupo quien pueda compartir el recorrido que vienen haciendo y el por qué de las entrevistas (pueden tener los materiales producidos a mano, para mostrar y compartir).

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Si pudieran realizar más de una entrevista, y luego ir registrando las respuestas de alguna manera (puede ser por escrito, o bien filmar a las personas con su permiso), al finalizar la invitación será poder recuperar los aspectos en común que encuentren entre aquellas personas entrevistadas, y también las diferencias.

sub lema:

unA VIDA Acordémonos que estamos y vivimos en la santa presencia de Dios. Como cristianos, y desde el carisma lasallano, estamos convencidos que la vida solamente es plena si se vive comunitariamente, y al servicio de los demás. La introducción de este sublema nos ayuda a ver cómo, tanto en Cristo como en La Salle, la posibilidad de valorar nuestras vidas a la luz de las experiencias construidas con otros es lo que nos va a permitir saber no qué tanto hemos vivido, sino cómo le hemos hecho. Por eso, ya cerrando el ciclo de reflexión del lema de este año, quisiéramos que te tomes un tiempo primero para vos, para poder mirar cómo fue el camino hasta acá con el grupo que te acompaña este año. La oración que nos acompaña en este sublema, La Salle la rezaba todos los días con sus alumnos, cada media hora aproximadamente. Era una invitación a poder volver a ser conscientes de la presencia de Dios en nuestra vida, en el día a día, y en el lugar que compartimos nuestra tarea.

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una vida Es por eso que te invitamos a que dispongas un momento para vos, busques un lugar cómodo y tranquilo, y puedas tomarte unos minutos para rezar con esta oración. Mientras escuchás “Honrar la vida”, de Eladia Blázquez (nosotros sugerimos la versión interpretada por Los del Portezuelo, pero podés buscar la que más te guste), volver a pasar por tu cabeza y tu corazón los rostros de los chicos y chicas con los que venís caminando este año. Si te ayuda, repetí sus nombres a medida que visualizas sus caras. Recordá los momentos lindos que pasaron, cuando pudieron trabajar, escucharse, compartir sus ideas y sentimientos; también aquellos momentos donde te pudiste haber enojado, frustrado o entristecido por algo que pasó con ellos. Volvé a escuchar sus voces pidiéndote ayuda para resolver algo que no saben cómo hacer, o preguntándote más cosas sobre los contenidos que van aprendido; escuchalos contestarte, y pensá en su sonrisa de satisfacción al lograr lo que esperan. Volvé a sentir sus risas en el silencio del aula, la complicidad de las picardías que pueden estar haciendo, o las carcajadas durante ese juego que compartieron y disfrutaron juntos. Finalmente, volvé a sentir el calor de sus abrazos en el patio, de sus manos apretándote fuerte y diciendo sin palabras “gracias”, o “te quiero”, haciéndote saber que tu presencia en sus vidas es importante, y también las suyas en tu vida. Dios vive en las personas que nos rodean, con las que caminamos y compartimos el día a día. Acordarse que estamos y vivimos en su presencia es hacerse consciente una vez más que no estamos solos, y que nuestra vida está ligada a la de muchos y muchas más. Acordarse de Dios, es mirar nuestra vida y sonreír, sabiendo que nunca estamos solos, porque Él está ahí, en las palabras, los gestos, los rostros y las voces que nos rodean. Y también, está en nosotros, y en la posibilidad de hacer que los demás recuerden su presencia.

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una vida primer encuentro: ¿Qué quiere decir Jesús cuando dice “que tengan Vida en abundancia”? Venimos compartiendo en los sublemas anteriores aquellas cosas que sentimos en lo más profundo, las que tocan y movilizan nuestros corazones. También cuáles son los proyectos, personas y situaciones que nos invitan a poner nuestro corazón en juego, comprometiéndonos con aquello que nos importa. Ahora llegó el momento de pensar en cómo hacer que todo lo vivido pueda ir cobrando sentido en el día en día. Como disparador, y para poder ir construyendo juntos algunas ideas,vamos a compartir algunas frases que buscan dar una mirada sobre la vida. Se pueden compartir con todo el grupo e ir conversando, o armar grupos más pequeños y que la charla sea más íntima, para luego poner en común lo conversado.

Frases: “La vida es como una bicicleta: para mantener el equilibrio, tienes que seguir adelante” (A. Einstein) “Al final, lo que importa no son los años de la vida, sino la vida de los años” (A. Lincoln) “La libertad es como la vida: solo la merece quien sabe conquistarla todos los días” (J. W. Van Goethe) “La vida es eso que nos pasa mientras estamos ocupados haciendo otros planes” (J. Lennon) “No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás” (L. Tolstoi) “Quien no vive para servir, no sirve para vivir” (Madre Teresa de Calcuta) “Vivir solo cuesta vida” (La Renga - banda de rock argentino)

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unaCOMPROMISO un vida Una vez que hayan podido conversar e intercambiar opiniones sobre las frases leídas, vamos a escuchar VIDA EN ABUNDANCIA, una canción, que está inspirada en distintos Evangelios, pero sobre todo en la lectura del Buen Pastor. (si lo creés conveniente, podés leer Juan 10, 1 - 21, para poder acompañar la letra de la canción). Para ayudar a pensarla y sentirla, escuchala pensando que es Jesús quien canta.

VIDA EN ABUNDANCIA Los lirios del campo y las aves del cielo no se preocupan, porque están en mis manos. Tené confianza en mí, acá estoy junto a vos. Amá lo que sos y tus circunstancias, estoy con vos, con tu cruz en mi espalda. Todo terminará bien, yo hago nuevas todas las cosas. Yo vengo a traerte Vida, Vida en abundancia, en abundancia. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, Vida en abundancia, en abundancia. No hice al hombre para que esté solo. Caminen juntos como hermanos, sopórtense mutuamente, ámense unos a otros. La felicidad de la Vida Eterna empieza conmigo en la tierra. Sentite vivo, la fiesta del Reino comienza acá. Estribillo Animo tus sueños y tus proyectos, todas tus búsquedas y tus anhelos. Ya oí tu plegaria, arrojate a la esperanza. Subí a mi barca, navegá mar adentro, en lo profundo está lo verdadero. Animate a volar, la aventura de confiar.

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una vida Después de escuchar la canción, los invitamos a conversar sobre su letra. Te dejamos algunas preguntas para empezar, pero sentite libre de recrearlas.

¿Qué cosas nos va diciendo Jesús a lo largo de la canción?

¿Qué nos pide? ¿A qué nos invita?

¿Qué quiere darnos? ¿De qué manera quiere que vivamos?

Ahora sí, después de escuchar lo que otros tienen para decir, llegó el momento de decir algo nosotros. La invitación será poder pensar nuevas frases sobre la vida. La particularidad que tendrán, es que los chicos y chicas van a tener que pensar qué diría Jesús, y qué diría la La Salle si les preguntaran cómo tendríamos que vivir, cómo sería “tener vida en abundancia”. Otra opción que te proponemos es que puedas facilitarle al grupo diarios y revistas, y que puedan buscar y recortar distintas imágenes donde consideren que las personas en ella tienen “vida en abundancia”. Una vez que las hayan elegido, que puedan compartir con el resto por qué en esa imagen reconocen que hay “vida en abundancia”. Para finalizar, te proponemos que puedan hacer una oración pidiéndole a Dios que los ayude a poder vivir haciendo carne las frases construidas, o buscando replicar lo visto en las imágenes.

SEGUNDO encuentro: Dar la vida por los demás es lo que hace resucitar. ¿Qué es dar la vida por el otro? Jugarse por la vida no muere nunca. Como cristianos, uno de los fundamentos de nuestra Fe es la firme convicción de que Jesús resucitó. Pero como bien

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una vida sabemos, esto no significa que su cuerpo literalmente se levantó de la tumba, sino que Él consiguió vencer a la muerte. No significa que sea inmortal en un sentido literal, sino que su vida fue tanta, que ni la muerte alcanzó para callarla. El hecho de que se haya entregado entero, que haya puesto su misión y el proyecto que encarnaba por sobre su propia vida, es lo que lo hace resucitar. Pero no resucita tan solo por Él, sino porque somos muchos los que lo mantenemos vivo, haciéndolo presente al leer su palabra, queriendo imitar su modo de actuar, y buscando vivir bajo sus enseñanzas, construyendo el Reino de Dios. Y así como Jesús es ejemplo para nosotros, como también lo es La Salle, hay muchas otras personas que entregaron su vida por los demás. Los invitamos a conocer la vida de Claudio “El Pocho” Lepratti, un hombre nacido en Concepción del Uruguay, del cual podemos aprender mucho.

Después de ver el video, los invitamos a poder compartir algunas preguntas para conversar y compartir sensaciones sobre lo visto.

¿Quién era “el Pocho”? ¿Dónde vivía? ¿Trabajaba? ¿Qué cosas dicen los que compartían su día a día de él?

¿Qué le pasó? ¿Qué opinás vos sobre eso? ¿Cómo te hace sentir?

La gente de Rosario comenzó a pintar un ángel andando en bicicleta después que mataron a Pocho. ¿Por qué lo habrán hecho? ¿Qué buscarán? ¿Qué crees que significa eso para ellos?

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una vida El Pocho, al igual que Jesús, entregó su vida a los demás. No solo su tiempo, sus ganas, su día a día, sino que literalmente murió intentando proteger a los chicos y chicas a los que les cocinaba todos los días. Su amor por ellos y por la gente del barrio era tan grande, que solo podía pensar en cómo hacer para que estén mejor, aún por encima de sus propios intereses o necesidades. La gente reconoce esto, y lo valora inmensamente. La tristeza por su muerte es grande, porque Pocho era una persona muy querida. Ya no iba a estar su mano especial en la cocina, ni sus preguntas que ayudaban a pensar, ni sus ideas de cómo mejorar la calidad de vida en el barrio. Pero aunque su cuerpo ya no está, sus palabras, su compromiso, su amor y su lucha se sostuvieron, y lo siguen haciendo. Los ángeles en bicicleta y las hormigas que invaden las paredes de Rosario y lo barrios cercanos lejos de ser un signo que recuerda que murió, son un recordatorio de su vida, la que entregó plenamente al servicio de los demás. El Pocho nos ayuda a pensar un poco más la Pascua, y la idea de resurrección. Cristo, el resucitado, es quien nos da el ejemplo y nos hace saber el valor de vivir para otros, hasta las últimas consecuencias. Con su ejemplo, nos deja bien en claro que jugarse por la vida, no muere nunca. Invitamos a los chicos a buscar e investigar otras vidas, otras personas que sean recordadas por haber entregado su vida por los demás, y que hoy estén presentes en la gente, en el pueblo, en las canciones, en las paredes de los barrios, en el corazón de muchos y muchas, como lo está Pocho, y como lo está Jesús en el nuestro.

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una vida tercer encuentro: ¿Qué quiero de mi vida de ahora en más? ¿Qué necesito para cumplirlo? ¿Qué debo tener presente? Como conversamos en el encuentro anterior, tanto Jesús como el Pocho dieron literalmente su vida por los demás. Pero cuando hablamos de entregarnos, o de entregar nuestra vida por otros, no necesariamente tiene que estar presente la muerte para darle ese sentido. De hecho, el mismo La Salle entregó su vida al servicio de los más pobres brindando su dinero, su tiempo, su energía, su fe y su compromiso. San Juan Bautista no murió por educar a los empobrecidos, pero su vida entera la puso en esa misión, dejando de lado todo lo demás, hasta su propia familia. Vamos a conocer otro ejemplo de alguien que también deja de lado muchas cosas para estar al servicio de los demás, pero antes, sería bueno poder conversar con el grupo: “¿Qué personas conocen que “entregan su vida”?” (es decir, que se ponen al servicio de algo más grande que ellos mismos). Podrían escribirlo cada uno en un papel, o bien armar un afiche o cartulina entre todos, y cada vez que se escribe o se propone un nombre se cuenta por qué pensaron en esa persona. Luego de conversar, los invitamos a compartir el video de Matías, un niño que es bombero voluntario. Su experiencia se narra entre el minuto 30:50 y el minuto 32:40. Los invitamos a compartir solo ese fragmento con el grupo, pero sería bueno que pudieran ustedes ver el video completo. Una vez que hayan visto el video, los invitamos a compartir libremente qué sensaciones les genera ver a alguien tan jóven realizar la tarea que cuenta. La intención es que el

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una vida diálogo quede abierto, para que se pueda retomar en la actividad de cierre.

Encuentro final: celebración Ya llegamos al final de este camino. Deseamos que hayan podido ir dando estos pasos con alegría y convicción, y que hayan generado en ustedes y el grupo momentos de compartida sinceros y enriquecedores. Ojalá los haya ayudado a encontrarse con ustedes, con los otros, con Cristo, y especialmente con La Salle en este año tan lindo que vivimos como Instituto. Si tuvieran materiales de lo trabajado a lo largo del año con el lema, o cualquier otra actividad que sea significativa en ese proceso, te invitamos a que los busques y los tengas a disposición para este encuentro. Para comenzar, hay que disponer el espacio de modo que todos puedan entrar sentados en ronda, mirándose. Podés decorar con un mantel, y armar ahí un altar con los trabajos, alguna vela para recordar la presencia de Jesús y la Palabra. Una vez dispuesto todo esto, sería bueno tomarse un tiempo para recordar todo el camino hecho. Invitando al grupo a cerrar los ojos, respirar y relajarse, podés ir recordando en voz alta todos los encuentros compartidos, las canciones escuchadas, los videos vistos, las palabras dichas, hasta llegar al último encuentro, donde conversaron sobre las personas que entregan su vida por otros. En ese clima de calma y atención, los invitamos a escuchar la canción “El río va”, de Teresa Parodi (sería bueno que tener disponibles copias para entregarle al grupo).

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una vida

EL RÍO VA

(Teresa Parodi) El río va, cruzando tanta inmensidad buscando el hondo azul del mar igual que yo la libertad y mi canción, que solo intenta hablar de amor se acerca siempre a los demás a puro corazón. Hermano aquí, la vida nos empuja y siempre pide más nos pide la esperanza para caminar buscando el horizonte de la libertad. Y vos y yo, que ya hemos aprendido que es mejor soñar salimos victoriosos de la soledad cantando con el alma estremecida... siempre cantando con el alma cada día. El río va corriendo hacia la inmensidad así como la vida va corriendo hacia la libertad Y vos y yo buscando como el río al mar sabemos que para llegar tenemos que seguir. Hermano aquí la vida nos empuja y siempre pide más nos pide la esperanza para caminar buscando el horizonte de la libertad. Y vos y yo, que ya hemos aprendido que es mejor soñar salimos victoriosos de la soledad cantando con el alma estremecida... siempre cantando con el alma cada día.

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una vida Luego de escucharla, invitamos a que libremente puedan elegir el pedacito que más les haya gustado, y lo repitan en voz alta. Por último, luego de escucharse, se les propondrá que piensen en ellos, en ellas, y puedan responder la siguiente pregunta: “¿Cómo podemos dar nuestra vida por los demás?”. Sería bueno que pudieran escribirlo en el reverso de la letra de la canción, y quien se anime también compartirlo con los demás. Para finalizar, encomendamos el camino realizado a Jesús haciendo una oración, agradeciendo por todo lo vivido juntos, y pidiéndole que nos de claridad para seguir su ejemplo y de tantas otras personas que nos enseñan y nos guían.

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HAMBRE LÁGRIMAS PANZA OJOS COMIDA TRISTE ALMORZAR DOLOR COMER

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FELICIDAD

CORAZÓN REIR QUERER ALEGRÍA NOVIO/A SONRISA FAMILIA FELIZ

SUEÑO FELICIDAD

para el juego “tabú”

AMAR

tarjetas

LLORAR

SUEÑO

EXTRAÑAR

CANSADO TRISTE DORMIR GANAS DE VER A CAMA ALGUIEN

NOCHE CUANDO ALGUIEN ESTÁ LEJOS

AMAR HAMBRE ENOJO

SORPRESA

FELICIDAD ENOJO SUEÑO

EXTRAÑAR SORPRESA

TRISTEZA

REIR BRONCA CANSADO ALEGRÍA FURIA DORMIR

TRISTE INESPERADO

LLORAR LAGRIMAS

SONRISA RABIA CAMA FELIZ MOLESTO/A NOCHE

GANAS DE VER A ASOMBRO ALGUIEN NUEVO CUANDO ALGUIEN ESTÁ LEJOS

SORPRESA EXTRAÑAR

TRISTEZA

INESPERADO TRISTE

LLORAR

CORAZÓN PANZA BRONCA QUERER COMIDA FURIA NOVIO/A ALMORZAR RABIA FAMILIA COMER MOLESTO/A

CANSADO REIR INESPERADO DORMIR ALEGRÍA ASOMBRO CAMA SONRISA NUEVO NOCHE FELIZ

EXTRAÑAR

TRISTEZA

TRISTE LLORAR GANAS DE VER A LAGRIMAS ALGUIEN DOLOR CUANDO ALGUIEN ANGUSTIA ESTÁ LEJOS

DOLOR ANGUSTIA


Mis Ideas

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Mis Ideas

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Equipo Coordinador Lucas Leal, Ligia del Pueyo, Santiago Caballero, Adrián Di Gregorio, Susana Ramos. Equipos Nivel Inicial y 1er. Ciclo Primario Cintia González, Damiana Comba, Victoria Nieto, Gabriela Lazarte, Antonela Pozzolo, Florencia Bravo, Lucas Leal. 2do Ciclo del Nivel Primario Laura Soledad de Beus, Santiago Caballero. Nivel Secundario Santiago Tumulty, Pablo de Alzaa, Stella Maris Gangeme, Ligia del Pueyo. Oración de la mañana Adrián Di Gregorio. Lectura Orante Susana Ramos.

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Un corazón. Un compromiso. Una vida - Segundo ciclo Nivel Primario  

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