Page 35

La Salle. Un Hermano que, cumplida la edad de jubilación laboral, por obediencia y confianza hacia su Superior Mayor, aceptó el reto de vivir como uno más en nuestra comunidad. Importante: él no era un pastoralista activo, ni siquiera alguien experto que liderara grupos y propuestas.

En su vejez, con un problema de salud grave, el Hermano finalizó su etapa en nuestra comunidad. Una residencia de Hermanos mayores sería su último destino y allí semanalmente seguimos visitándolo y manteniendo el cariño. Pero cuando dejamos actuar al Señor, nuestra vida se potencia, y lejos de ser el final para él, el pasado verano —superada su enfermedad— aceptó una nueva obediencia a sus ochenta años: incorporarse a otra comunidad para fortalecerla.

asociados33

Todos pusimos lo mejor de cada uno y el tiempo quitó la razón a los que auguraban el fracaso de esa aventura. ¿Y qué ocurrió? El milagro que sucede cuando uno se deja llevar por el Espíritu. ¡Cuánta vida compartida, generando lazos de fraternidad anudados con pedagogía de la ternura! La paciencia del veterano y la fuerza del que empieza; celebrar la vida incluso en la cara oscura, la risa y su alegría, la tristeza y sus lágrimas; el cuidar y el dejarse cuidar. Fueron ocho años preciosos donde aprendimos a sumar, a integrar y a acompasar los ritmos personales. Sin poder imaginarlo, allá en 2005 generamos posibilidades para complementar nuestra vocación. El Hermano regalaba su amor célibe y su estar disponible. Él supo recibir las lecciones de nuestros hijos en materias como flexibilidad o espontaneidad. El carisma potente de Juan de la Salle facilitó esa tierra común. Sin la presencia de un Hermano jubilado se nos hubiera hecho muy difícil ser familia acogedora.

Asociados 14  

Revista de Formación del Distrito La Salle Argentina-Paraguay. Año 4. Número 14

Asociados 14  

Revista de Formación del Distrito La Salle Argentina-Paraguay. Año 4. Número 14

Advertisement