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Jorge Juan Eiroa

Nociones de Prehistoria general

Arie/ Prehis/OIio


CAPITULO

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EL CONCEPTO DE PREHISTORIA Historiografía de la investigación prehistórica. - Los inicios de la cien­ cia prehistórica. - PrehiSlOria y Etnología. - Los conceptos de cultu­ ra y civilización. - Algo de hislOria de la Etnologfa. - La periodiza­ ción de [a Prehistoria.

Historiografía de la investigación prehistórica El término «prehistoria» se refiere tanto a una etapa de la Historia que tradicio­

nalmente ha estudiado a los seres humanos ysu cultura desde sus orígenes hasta la aparición de la escritura. como a la disciplina científica que la estudia.

Aunque la tradicional periodización de la Historia pasa hoypor una seria revi­

sión. en general se siguen respetando los términos Prehistoria, Edad Antigua, Edad

Media. etc., que son concebidos como cómodos mojones cronológicos, aunque, en realidad. la multiplicación de los li{X's históricos individuales ha hecho que estos

términos se desplacen en el tiem{X'. o se desdibujen, «difuminándose muchas ve­

ces». como apuntó Roderick Floud. Hoyes evidente que las modernas categorías

historiográficas han propuesto nuevos niveles conceptuales en la Historia. superando tradicionales esquemas que la más recieme investigación ha convertido en obsoletos.

Sin embargo, los tradicionales términos que desde mucho tiem{X' atrás han definido las etapas históricas. siguen teniendo un evidente valor referencial. que se hace paten­ te hasta en las denominaciones de los departamentos universitarios de las facultades de Historia.

Así, la PrehislOria sigue entendiéndose como una disciplina histórica, pese a su

constante renovación metodológica, que la ha convertido en una disciplina «cien­

tífica» en la que los estudios de laboratorio tienen tanta im{X'rtancia como los de gabinete.

La Prehistoria ha sido concebida como una disciplina histórica. entendida ésta

como el análisis del pasado de la humanidad, {X'rque orienta su estudio yel de sus manifestaciones culturales en las dimensiones de espacio ytiem{X'. Pero también es

una disciplina científica {X'rque, para estudiar los conceptos yla dimensión formal, ha desarrollado una serie sistemática de métodos ytécnicas de estricto carácter científi­ co, aprovechando los avances tecnológicos de los dislintos aspectos parciales de la

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cIencIa. .


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NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

El CONCEPTO DE PREI1ISTORIA

Afirma R. C. Dunnell que la Prehistoria es «la ciencia de los artefaclos y las rela­ ciones entre anefaclos. llevada según el concepto de cultura". La definición

Algunos autores, como Irving Rouse. han afirmado que mientms la Arqueología, ¡x>r definición. se limita que tiene un enfoque analítico. es «una disciplina tópica que. nidad», la Prehistoria es «una disci· a los rasgos materiales supervivientes de la huma s, la religi6n. plina totalista de los rasgos humanos, incluyendo las estructuras sociale las lenguas, que no dejan restos arqueológicos». De esta manera, la Prehistoria es la ciencia que eSl/ldill los restos de los seres ¡"",¡(mas y de sus actividades COII el fin de illlerpretar sufOnllll de vida en ulla época

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como tcciencia» no le presenta ninguna duda. puesto que. :Iñade, «siempre que una disciplina dada posca una estructura teórica que pueda utilizarse para organizar sis­ temáticamente los fenómenos con el fin de explicarlos de una manera comprobable. lal disciplina puede considerarse ciencia •. La proyección científica de la Prehistoria se orienta en dos direcciones básicas: por un lado. la investigación cicnlífica del origen y pasado de los seres humanos, apoyándose en los Icstimonios materiales que de ellos se han recuperado a tmvés de la Arqueología. y, por otro. la elaboración de un esquema interpretativo del pasado de la humanidad, verificado y perrectamente comprensible. Aunque se trata de una disciplina relativamente joven, puesto que tiene poco más de un siglo de existencia, el concepto de Prehistoria ha ido evolucionando a lo largo de su desarrollo científico. puesto que la teoría global. es decir. la concepción que tienen los prehistoriadores sobre la rorma y los mecanismos de evolución de la cultura. ha pasado de estar principalmente basada en principios de natumleza históri­ ca (cronología, tipología. descripción de hechos...) a fundamentarse en otros desde la reRexión cientffica, en la que los datos utilizados. frecuentemente procedentes de complejos procesos en los que están implicadas otras disciplinas, deben estar verifi­ cados y contmstados. Así. siendo la Prehistoria una disciplina académica y una ciencia, es también un tipo detenninado de estudio que ha requerido el desarrollo de una teoría formal y, a continuación, la definición del campo de eSlUdio en el que esta teoría es operaliva. . 5111 embargo, en sus primeros tiempos la Prehistoria adoptó los fundamentos básicos de la Paleontología para establecer las fases culturales, de la Geología par � poder fechar los acontecimientos a los que se refería y de la Historia para. ¡x>r fin, Interpretarlos. De hecho, los antiguos términos de «Edad del Reno» o «Edad del Hielo •. usuales en la época de los primeros gmndes prehistoriadores. como Édouard Lartet

(1801-187 1) Y Gabriel

de Mortillet

( 1 82 1 - 1 898), a finales del siglo XIX. hacen

referencia a esta situación. A diferencia de otras disciplinas históricas, hoy la Prehistoria ha desarrollado un excl�sivo lenguaje técnico para referirse a sus conceptos y ha logrado una concomi­ tancia adecuada con otros aspectos parciales de las ciencias, como la Antropología. la . . Genética. la BIOlogía, la Geología, la Geografía. etc" pam hacer frente a detennina­ dos p�blemas eS ecf cos que habit almcnte surgen en el proceso de investigación y � ' estudiO de las eVidenCias arqueológicas. principal fuente de abastecimiento de datos pam los prehistoriadores. E n ocasiones, se ha identificado a la Prehistoria con la Arqueología prehistórica. La A �queología (etimológicamente .. discurso sobre las cosas antiguas») eSlUdia sis­ te �átlcamente la antigüedad, mediante la aplicación de métodos y técnicas propios,

p �

telllendo como principal finalidad la recuperación de los restos del pasado para poder extraer de ellos los datos necesarios que pennitan reconstruirlo o. más bien, crear de . él una Imagen 1 0 más aproximada que sea posible a 1 0 que fue la realidad. Se tmta oc una disciplina científica que estudia las manifestaciones culturales de las socieda­ des pretéritas basándose. esencialmente. en los restos malCriales y en otros datos que puedan extraerse del cOlllexto general. <L través de las prospecciones y excavaciones sistemáticas.

prehistórica es la que en la que 110 existen testimollios escrilOs, y la Arqueología decir, desde los or(genes se dedica a la recuperación de los restos prehistóricos, es 1/lI/I](Il/os !1lI!,!a la aparición de los textos escrilOs. En términos generales podemos decir que los objetivos fundamentales de la Prehistoria son: l.

El estudio del origen de l a especie humana y sus primeras manifestaciones

culturales. 2. E l estudio del medio orgánico e inorgánico en el que se desarrollaron las primeras aCl'ividades humanas. . senudo io ampl más su en 3. La formación y desarrollo de la cultura humana. .

y los procesos de cambios culturales. 4. Los modos de vida y de subsistencia de las distintas comunidades prehistó­ ncas.

Los aspectos sociales, tecnológicos. de organización. de formas de produc­ ción, creencias y ritu:.] funemrio. 6. La interpretación científica del pasado.

5.

huma­ Estos objetivos pueden resumirse en uno general: el estudio de los seres nos. su cuilum y sus sistemas sociales. valiéndose fundamentalmente de los restos en materiales obtenidos a tmvés de métodos y técnicas arqueológicas y apoyándose que diversas disciplinas auxiliares y complementarias. en un espacio de tiempo en el no existe la escritura.

El límite cronológico inferior se sitúa hoy cercano a los tres millones de años, cuando aparecen las primeras evidencias de actividad humana y los primeros conjun­ tos de artefactos elaborados ¡x>r los seres humanos, en tierras de África centroorien· tal. El límite superior es, sin embargo, más problemático. ya que se han manejado distintos criterios, puesto que la aparición de la escritura. que en el oriente meso­ potámico acontece hacia 3200 a.C.. es un hecho histórico diacrónico en distintas partes del mundo. El establecimiento de este límite superior afecta a las relaciones entre la Prehistoria y los comienzos de la Historia Antigua y afecta al criterio que pueda establecerse para aceptar el momento de separación entre ambas disciplinas. En este sentido, el término Protohistoria (literalmente «la primera historia.), ha­

ce referencia a un período situado entre el final de la Prehistoria y el inicio de la Historia Antigua. en el que los gru¡x>s estudiados no producen todavía textos escri­ las. pero sí existen referencias a ellos en los textos de otros gru¡x>s contemporáneos. Éste es el caso de los iberos, celtas y celtíberos de la península Ibérica. en un período previo a 1:1 llegada de los romanos, que sin embargo. eran mencionados en las fuentes del griegas y latinas. En este caso el término Protohistoria hace referencia a la Edad can en Europa a Hierro. Sin embargo. otros autores, sobre todo los franceses. lo apli


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NOCIONES DE PROUSTQRJA GENERAL

EL CONCEPTO DE PREHISTORIA

las cultUr..IS desde el Calcolítico a la Edad del Hierro. a l o que algunos ya denominan -Prehistoria reciente_, siguiendo el criterio de que son contemporáneas a la aparición y expansión de la escritura en el Próximo y Medio Oriente.

Desde entonces. una interminable serie de descubrimientos fue confirmando. poco a poco. la existencia de un tiempo pasado y lejano al que el británico Daniel

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En realidad. el límite que puede establecerse es puramente metodológico. ya que afecta a la calidad y cantidad de los datos obtenidos a través de la utilización de los métodos y técnicas de la Prehistoria y de la Arqueología prehistórica o de la Histori:l Antigua y la Arqueología clásica. En todo caso. e s una cuestión que tiene más importancia en la organización académica que en la actividad investigadora.

Los

Willson denominó «Prehistoria_. por primera vez. en

185 1 . cuando publicó su obra

The Arclllleology l/1Il1 Prehistoric Amlllls of Scotltmd. Por otra parte, en Dinamarca. Christian Jurgensen Thomsen

(1788-1865) recibía

el encargo de organizar las ricas colecciones que iban a formar el Museo Nacional de Copenhague. Para ello. dividió los materiales en «tres edades»: edad de la piedra.

del bronce y del hierro. estableciendo el primer sistema organizativo de la PrehislOri:1

europea. El sistema de las lres edades, en cierto modo vigente aún en nuestros días.

800

inicios de la ciencia prehistórica Aunque existen numerosas evidencias del interés que el pasado prehistórico ha

despertado siempre entre la erudición europea, es en el siglo XVIII. el Siglo de las Luces. cuando este interés se materializa en obras publicadas por los inquietos in­ vestigadores alineados en la heterodoxia intelectual. Mucho antes, los testimonios no pasaban de meras apreciaciones personales, en [as que, no obstante, ya se aprecia la inquietud IXJr escrutar el pasado más remoto de la humanidad. Así. Lucrecio en su De rerlllnl/(/llIra. el marqués de Villena

<t

[433) en su Arle c:isoria, Pedro Antonio

(1604) en su Crónica gel/eral de toda EspmTa. e[ director del Jardín Botánico del Vaticano Michele Mercati (1541-1593) en su Metal/O/lleca Vaticana (publicada en 1 7 1 9). Antoine de Jussieu ( 1 723) en su De I'origine el de V/'lI.mge des pierres de fOlldre. el historiador militar Joaquín Martín y Mendoza ( 1 776) y otros más hacen Beuter

curiosas referencias al uso de las «piedras del rayo_ (instrumentos de sOex). de los cuchillos de hueso o de las hachas de piedra pulimentada encontmdas en yacimientos

arqueológicos. que consideran supuestos utensilios o armas de los antiguos. Sin em­ bargo. no existía una conciencia clara del carácter prehistórico de esos instrumentos. ni siquiera una comprensión temporal de la época a la que pertenecían. debido sobre todo a los limitados conocimientos geológicos del momento. Es en Francia donde por primera vez se adquiere conciencia de la existencia de una época prehistórica, cuando un romántico joven funcionario de Aduanas llamado Jacques Boucher de Penhes que había fundado la Sociéte d'Émulation en Abbeville. se decide a excavar en las terrJ.zas del TÍo Sornme. encontrando numero­ sas evidencias de los hombres prehistóricos y fundando un pequeño museo en

(1788-1 868).

1 844.

en el �ue �xpuso las �iezas. En publicó su curiosa obra, Allligiiedades célticas y amed,/,II'UII/Wi. muy Impregnada de las corrientes nacionalistas del momento y crean­ do, 1:11 vez, I prime� a imagen del hombre prehistórico, que apenas tuvo repercusión � entre los sabiOS ofiCiales de la Academia de las Ciencias de París. El reconocimien­

1 846

to de sus ideas vino de Inglaterra. donde unos años antes Jolm Frere había comunicado a la Royal Society de Londres sus hallazgos prehistóricos en Hox­

(1740-1 807)

neo Una comisión geológica formada por Lyell. Prestwich y John Evans (padre de sir A. Evan �. �I excav dor de Cnossos). incentivados por los hallazgos de restos prehistóri­ � cos en distintos paises. se desplazan en 1859 a Abbeville y confirman la autenticidad de lo � � escubrimientos de Boucher. provocando que. poco después. Albert Gaudry rehabl �ltase la figura del padre de la Prehistoria francesa en Academia parisina. Ese mismo año Lyell publicaba su obra La lllltigiiedad delllOmbre f)robada por la Geología.

1:1

a.C.). que en su obra Los trabajos tiene antecedentes lejanos en Hesfodo (hacia y los dfas ya hacía referencia a la Edad del Oro. Edad de la Plata. Edad del Bronce y Edad del Hierro. También en la China del siglo t a.c.. Yuan Kang hacía referencia a las edades de la piedra. del jade. del bronce y del hierro. casi igual que Tito Lucrecio Caro. en la misma época. hacía referencia a las annas de piedra. de bronce y de

hierro. Pero el sistema empleado por Thomsen fue ampliado por J. Worsaae y otros co­ laboradores suyos. estableciendo divisiones en cada un:l de las edades que. posterior­ mente, fueron matizándose a medida que fueron avanzando los descubrimientos ar­ queológicos. Así. muy pronto se dividió [a Edad de la Piedra en Antigua (Paleolítico) y Nueva (Neolítico) y éstas. a su vez. en períodos culturales cada vez más precisos. El sistema de las tres edades se aplicó muy pronto en todos los países. con la convicción de que las culturas prehistóricas habían evolucionado prácticamente igual en todas partes. Sin embargo. el sistema ofrecía serias dificultades de aplicación e n algunos lugares. como Africa ° América. incluso en Europa. como se vería más tarde. Pese a todo. el sistema ofrecía a la Prehistoria un marco evolUlivo y cronológico bas­ ,

tante aceptable en general. que venía a completar las primeras divisiones meramente paleontológicas que se venían utilizando. especialmente para las etapas más lejanas. como el Paleolílico. Dos circunstancias eXlr:lordinarias contribuyeron a confirmar la existencia de los liempos prehistóricos: por un lado. la gestación y desarrollo de la idea de la evolución de las especies, de la que Charles Darwin

( 1 809-1 882) fue su principal promotor: por

Otro. los avances en los estudios geológicos. que fueron definiendo la verdadera edad de la Tierra a través de datos científicos. Ambas circunstancias desecharon. no sin la resistencia de sectores de la ciencia oficial, las tradicionales ideas creacionistas y fijistas. abriendo las puenas a una nueva línea de estudios basada. esencialmente. en las ideas evolucionistas. que tan profunda repercusión tuvieron en la renovación del pensamiento científico. En efecto. la idea de la evolución hizo que se desmoronase en poco tiempo la idea de que la Tierra y los seres vivos que habitaban en ella habían sido creados tal y

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de octubre como eran en los tiempos modemos (a las 9 en punto de la mañana del del año 4004. como había propuesto John Lightfool. siguiendo al obispo de Armagh. James Ussher. que había interpret:ldo ciertos datos de la Biblia). La publicación de las obms de Charles Darwin O" the Origills of Species by meal/S of Natural SefectiOIl, or Ihe Presen'll1iO/l of FtII'ollred Races ;/1 lile Slmggle for Life y The Descellt of Mll" lIIlll Se/ectioll ill Reta/io" 10 Sex propiciaron la idea de que el cvolucionismo no s610 era una teoTÍa que explicaba la evolución de las especies a lT:lvés del tiem{X>. sino que también podía aplicarse. entre

(24-1 1-1859)

(1871 )


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NOCIONES DE PRE'HSTORJA GENERAL

EL CONCEPTO DE PREIIISTORIA

Charlu Dmwin (/809-/882).

Olras cosas. a la cuhura. considerándola la�b'Ién CO� proceso de evolución, muy semejanle al de s seres O el resullado de un constante VI VO cultura primiril'O de 18 . " 71 ya estaba IInpregnada de es "dS. Lasa obra de E.dB . 'l\.,'JorLil . é t d I . !��ci : n i�;7��a ��f¡� :;1��� �� ��e fo��:;;�:(��([t��:' ':es'ir;y'(:asP�inblist;itu . ��;�:� ���!;!; gan orígenes indcl:>cndicntco", t,'cne" evo1UClo. nes pa ones sociales, aunque (en�esos económicos, produciéndose cnton I bl. ra/el,as en relac'rón Con los pro9ue pueden ser IOlaJes. meUclSl.uso de caráclCr revolucionario. Es(asCfJe�� � �orsocgainales Ones posteriores y fueron ampliadas rna ,reCIentemen tuvIeron profundas repcr­ de J. H. Sleward. autor de la obra El ("( 11/ � c lillf te con el neocvolucioni�mo ral (1955) Y de G. P . M � � E l evolucionismo tuv � . ur do ck . c a ec lS I a en sólo e� lo que se refiere a I ���;:;�� � e 1as cu�tura los estudios �rchistórico<¡. no ev. olucIón y cambio. .,ino tan,b'len en otros aspectos scoComo seres VI\"OS en Continu'l tipología de los útiles arqueológicos' conc�b'da como unmplement:l flo' s. cama en la lo complejo o de lo polivalente a I� especia;Iz. ado. pero a.ev?luclón de lo simple a sIgUIendo la dirección del t:

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10.

c ,

perfeccionamiento tecnológico. Las primeras grandes propuestas de tipología gene­ r'JI. como las de lohn Evans (1823-1908) y Oscar Montelius (1843-1921). tuvieron ese talante. Había nacido. pues, una nueva idea sobre el origen de los seres humanos y sobre la evolución de su cultura, así como una nueva concepción de la edad de la Tierra, puesto que al mismo tiempo la Geología iba definiendo los episodios del Cuaternario a través de estudios que, poco después, cristalizarían en los trabajos de los geólogos escandinavos. franceses, ingleses y alemanes. sobre todo, describiendo la extensión del casquete glaciar que había cubieno Escandinavia. el none de Alemania. las Islas Británicas y Holanda . H. de Saussurre, hacia 1794 y Ch. Lory Y G. de Monillet, hacia 1864. ya habían señalado la ex.istencia de una gran glaciación cuaternaria en Europa. La utilización del método estratigráfico. basado en el principio de superposición ideado por el danés Nicolás Steno (1638-1686), cuyo enunciado básico decía que la Tierra se había ido fonnando por estratos y que los más recientes se superponían a los más antiguos, tenía una base geológica clara y concisa, que muy pronto utilizaron los prehistoriadores, extrapolando sus consecuencias a la formación de los contex.tos arqueológicos, estableciendo leyes que fueron de gran utilidad para la ordenación metodológica de los trabajos de campo. Poco después, Revil y Vivien, hacia 1890, empezaron a estudiar el desarrollo de las glaciaciones alpinas. que fueron definidas en cuatro grandes episodios por A. Penck y E. BTÜckner. entre 1900 y 1910. desarrollando diversos estudios en Ale­ mania y Suiza; también J. Geikie publicó los estudios sobre los depósitos glaciares europeos y T. Chamberlin hacía lo propio en América del None. La publicación del trabajo de Marcellin Boule El/sayo de paleollfología estratigráfica del hombre. en 1889. vinculaba definitivamente los estudios geológicos y la estratigrafía con la re­ cién nacida Prehistoria. En España el proceso fue muy semejante: aunque hay algunas evidencias de la preocupación de los eruditos españoles por los tiempos más remotos de la huma­ nidad, como los escritos del maestro en Teología Pedro Antonio Beuter en 1546. o los trabajos de Rodrigo Caro (1573-1647), que en 1622 publicó su Relato de las illscripciones y amigiiedatles de la I'illa de Utrera, es a mediados del siglo XIX. al mismo tiempo que en el resto de Europa, como hemos visto, se está librando la batalla por el reconocimiento de la antigüedad del hombre. cuando aparecen los pri­ meros estudios científicos que tratan de explicar el mismo proceso en nuestro país. Así. el geólogo gallego Casiano de Prado y Vallo (1797-1866). que había seguido con vivo interés el debate entre la Academia de [as Ciencias de París y Boucher de Penhes. publicó en 1864 su obra DescrifJciólljfsic(1 de la prol'incia de Madrid, donde da a conocer [os yacimientos paleolíticos de los areneros madrileños de San Isidro; cuatro años después. Manuel de Góngora Martínez publica su obra Amigüedades fJTehistóricas de Andalucía y en 1872 el geólogo y palentólogo valenciano luan Vi­ lanova y Piera. catedrático de Paleontología de la Universidad de Madrid y principal valedor de Marcelino Sanz de Sautuola. publica su Origen, n(lturaleza y amigiied(ul del hombre. que puede considemrse como la primera prehistoria general publicada en España. Cuando en 1880 se ce1ebm en Ponuga! el 1I Congreso Internacional de Antropo­ logía y Arqueología Prehistórica (en el que. por cieno. no fue aceptada la comunica­ ción de Sautuola sobre .algunos objeto,> prehistóricos de Santander.), la Prehistoria


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ELCONCEI"TO DE PRI;IIISTORIA

NOCIOf\ES DE 1>f{EHISTORIA GENERAL

adquirió cana de naturaleza. corno disciplina estrechamente vinculad:1 a la Geología y a las Ciencias N:lturales. Al mismo tiempo se descubría el arte paleolítico. en el que Sautuol:1 (18311888), descubridor y difusor del conjunto de Ahamira (Sanlillana del Mar. Canta­ brial en 1879. luvO un papel relcvanle. En efecto. cuando realizaba excilvaciones ar­ queológicas en el yacimiento del inlerior de la cueva se descubrieron las pinturas de la sala adyacente a los trabajos arqueológicos. En 1880 publicó en Samandcrel opúscu­ lo Brel'es apllllfes sobre a/glll/os objetos preltist6ricos de la prOl'illcill de SlIIlI(Uuler. pero sus propuestas de filiación prehistórica fueron rechazadas. sobre todo por los prchisloriadores fmnceses. Sus únicos defensores fueron el español J. Vilanova y el francés E. Pielte . Pero poco después. tras descubrirse en Francia las cuevas de La Mouthe. FOnl de Gaume. Les Combarelles y Marsoulas. todas con ane paleolítico. se reconoció la autenticidad de Altamira y la cronología paleolítica propuesta por SaulUola. cuando el erudito cántabro ya había fallecido. Tras la visita a Altamim de 11. Breuil y E. Car­ lailhac, en 1902. este último publicó un famoso artículo en la revista L 'Alllhrop% gie, con el subtítulo de teEI mea eulpa de un escéptico». en que se rehabilitaba la figura de Sautuola. Como la península Ibérica em un tcrrilorio rico en evidencias arqueológicas. muy pronto :lIrajo la atención de los estudiosos extranjeros. Así. el profesor francés Émile de CanaiIhac publica en París. en 1886. Les iiges préltistoriques de / 'Espaglle et d/( Pormgtll. obra repleta de datos. fruto de sus investigaciones en la Penínsul a; el ingeniero belga Luis Siret y Cells. que había trabajado durante años en la minería andaluza. sobre todo en tierras almerienses de Herrerías y la Sierra de Alman1.Of3. y había descubierto numerosos yacimientos calcolíticos y de la cultura argárica. pu­ blica en Amberes. en 1887. su importante obra Las primeras edlllles del Mettll ell el Sudeste de E�I)(lIill. y poco después, en 1893. L"Espaglle préhisloriqlle. obra s a las que seguirían otros muchos trabajos. España se convierte en lugar de trabajo de des­ �acados investigadores como E. Cartailhac. H. Breuil. H. Obermaier y otros. jUnio a inolvidables nombres de prehistoriadores españoles, como el marqués de Cerralbo. H. Alcalde del Río. J. M. de Barandiarán. el conde de la Vega del Sella. P. Alsius. J. Pérez de Barradas y otros. . L:a creación en 1911 de la Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Pre­ hlstóncas y en 1912 de la Junta Superior de Excavaciones supuso el reco nocimiento oficial de la ciencia prehistórica. que pocos años después empezaría estu a diarse en las universidades españolas. Por entonces. ya se estaban desarrollando en España importantes trabajos ar­ queológicos (Villaricos. 1890: Los Millares, 1892; Almizaraque. 1906; Torralba. 1907: Cueva del Castillo. 19 l 2. etc.) que convertirían el territorio peninsular en uno de los más atractivos para los investigadores de Europa occiden tal. Los inicios del desarrollo científico de la Prehistoria coinciden, a prin . cipios del sIglo xx. con la época de los grandes descubrimientos arqueológico s de las civili­ zaciones clásicas y orientales. así como con los primeros avances en la metodología . de I�s trabajOS de campo. Debe recordarse que en 1822 J.-E Champo lion consigue deSCifrar los jeroglíficos egipcios. entre 1840 y 1850 Paul E. BOlla y Austen 11. La­ yard excavan en Mesopotamia. en 1850 H. Rawlinson extrae los vestigios de Níni­ ve. en 1840 J. L. Stephen<; descubre la cullura maya. entre 1870 y 1880 H. Schlic-

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en Egipto. . mann excava en Troya y Micenas y. poco después. los trabajos de F. Petrie A. Evans en Creta, L . Wooley en Ur y otros muchos arqueólogos en d, �erentes �reas del Viejo y Nuevo Mundo van definiendo un panor•.una cultural muy nco y vanado. . a través del método arqueológico

Prehistoria y Etnología

. o La Etnología es tela ciencia que estudia comparativamente los pueblos. gentes naciones y sus culturas. para proponerse establecer las leye� fu� damentales de ongen omo veremos, y desarrollo de éstos_o definición que requiere algunas matIzaCiones, � (tra�ado .0 Su etimología se busca en los vocablos {JI� (pueblo, . raz�... ) y . AO")'?,> estudio) . Pero, según Ugo Bianchi. la Etnologla es una cle� cla ted!scullda y discuti­ . bre ble en su nombre, en su objeto. en su método y en su ten:l1Inologm- En su nom ar, porque especialmente en los países de tradición anglosajona. se la prefiere llam ural». por co�siderarla incluida dentro de 1;, Antropología gcneral. «antro�logía cul� · · ndo el nombre dc «antropología física" a la r.una que . se . dedIca a estudiar !os dep . o a . Kroeber, (IIga aspectos físicos de los pueblos. De aquf que E. A. Hoebel. slgulcnd o gru­ que la Etnología «es la ciencia de los pueblos. sus culturas e hl�ton.as com . an que nes caclo exph dar en rza esfu e logía � � � pos». ya que como ciencia, la Elno más allá de la descripción (y en esto se dlferencw en gran parte de la Emogr.lfla). . . . poniendo énfasis sobre el análisis y la compara� ión. de En palabras de R. H. Lowie: o:La Etnografla es la cIencIa que descnbe y trata . las culturdS de los grupos humanos". . , Tampoco falta quien haya llamado a la Etnologla tehlstona cultura/.. o �ev.olu­ d cionismo cultural_. dado que cada cultura puede interpretarse como una �ontlnulda en evolución a través del liempo. y el trasfondo histórico de las culturas llene mucho más interés para l a Etnología. . . se En geneml. dentro de los pafses de tradi�ló � an�losaJon�. los etnólo��� que ocupan de aspectos parciales, tales como las tnstlluclones SOCiales. la fan�lha. el pa­ rentesco. los grupos de edad. etc . . prefieran llamarse teantropólo �os SOCiales". por afirmar que sus es[udios están en la base de la teestructura soctal_. dentro d� la e Etnología. Así. muchos antropólogos ingleses aceptan la postura de A. R; Radchff Brown, que niega la utilidad de los estudios históricos para la Antrvpologla y separa a ésta de la Historia. Se trala, como veremos. de una cuestión conceptual que. pese a t�o. no supone un hiatus tajante entre una y otra forma de entcn?cr lo que � s I� Etl� olo� m. Fren�e a la pretensión un tanto totalitaria de la Antropologm de ser Ci� nCla-Sll1tesls �e todas I,�s ciencias que estudian al hombre. va perfilándose hoy u�a Idea mucho m as modest�, , más simple, pero también más lógica. que trata de. defi�lr la Antro� logJa como una ciencia limilada que trata de realidades sociales. hlstóncas y espeCificas. , c l�u al) La preferencia por uno de los dos t�rminos. (.E�nologí� o An.tropol�gJa � � solamente expresa una atención predominante dirigIda haCia un tipo de investigación . concreto, que nunc a excluirá al otro. . . tll Antropología cuhural y Etnología. que a . veces se l�entl� can. no cons .uyen ones dos ciencias diferentes. sino dos elapas sucesivas O. mejor aun. dos concepci diferenles de una misma investigación. .


NOCIONES DE PREIlISTORIA GENERAL

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˜d2=|/ @’s/ La terminología utilizada en Etnología v@’1/ tampoco es. en gencml, clara en todos los países. lo cual ha llevado a Bianchi a dudar sobre el (flUlo de su obra ,%&6/ el cual pensó cambiar por "/ / @hw¨/ el de «Historia de la teoría etnológica» , sin llegar a hacerlo. todos estos nombres. se puede deducir que la terminología inicial era vaga. como eran vagos sus fines. que se orientaban hacia la explicación de fenómenos co­ mo: la raza. la lengua. las culturas existentes. las migraciones. clc .. en función de una visión histórica.

De

Afirma Ugo Bianchi que _la Etnología es una ciencia histórica que estudia las civilizaciones o culturas. particularmente las de los pueblos que no conocen el uso de la escritura». Sin embargo, no es sólo el hecho de ocuparse del estudio del hombre lo que mejor puede diferenciar a la Etnología de otros aspectos parciales de la ciencia. La Psicología experimental, que indaga sobre el comportamiento y la cualidad del psi­ quismo humano: la Sociología, que se ocupa del estudio del hombre como ser social, y otras disciplinas afines, se unen como base de estudio a la Etnología en el fin común de analizar la cultura humana, en sus múltiples manifestaciones. Lo mismo podemos decir del Folklore, que analiza y estudia diversos aspec­ tos JX ?pulares y que ha sido definido como «la Etnología de los pueblos de culturas supenores • . Julio Caro Baroja afirmaba que «la ciencia etnológica trata del hombre como ser social y productor de cultura o civilización a través del tiempo y del espacio en cierto modo 1.. 1 Que el nombre sea etimológicameme adecuado o no. tampoco nos va a apurar [ ... 1. La vaguedad del nombre, lejos de ser un inconveniente es una ven­ ·

·

taja. Se ha pretendido precisar los conceptos empleando la palabra "Etnología" para designar la ciencia que trata de la "comparación" de los pueblos, y "Etnografía" .. para la que efectúa la .. descripción ..

Los conceptos de cul tu ra y civilización Hay dos conceptos que conviene aclarar: «cultura» y «civilización» . que resul­ tan básicos para el entendimiemo de cualquier planteamiento.

A veces los dos conceptos se confunden o identifican. Tylor decía en 1958: «Cultura o civilización es ese todo complejo que comprende conocimientos, creen­ cias, arte, moraL ley. costumbres y cualquier..t otra facultad y hábito adquirido por el hombre como miembro de la sociedad.»

Pero parece evidente que estamos ante dos conceptos distintos: «Por 2==l/ --<lice C . KIuckhohn-Ia Etnología ha querido significar 1:1 mane­ ra de vivir de un pueblo. el legado social que el individuo recibe de su grupo,» Pero también se puede decir que la cultum es el conjumo de respuestas que el hombre da al medio que lo rodea e incita. Y el propio J. Caro Baraja afirm3 en su &1/ / ]/ que cullura es «según los defensores de t31 punto de vista. lo que el hombre. formando sociedades. añ:lde a la natumleza graci3s a sus cualidades específicas: con­

?q’fg$^/

cretamente 13 inteligcnci3 y la voluntad» . Dentro, pues. de ella quedan comprendidas las :lctividades económicas, artísticas, religiosas y científicas. Pero no es etnólogo el economiSI3, el crhico de arte o el historiador de la cienci3, ni 13 Etnología en general se considera que es Jo mismo que 1:1 Historia.

EL CONCEPTO I)E PREHISTORIA

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El conjunto de categorías básicas para juzgar el mundo y el puesto que los hom­ lenguaje. los principios éticos. económicos y políti­ bres ocupan en él. la religión, el creando y que form.. cos, estructuras sociales y todo 3quello que el hombre ha ido constituye. parte del medio ambiente en el que cada individuo se mueve. es lo que pues. la cultura. De esta forma. si todo lo cultural ha sido creado por el hombre. la cultura dcpen­ múltiples las culturas en las de de 13 voluntad del hombre. De aquí que se consideren han vivido. cU31es los individuos a través del tiemjX) y en los distintos espacios TiemjX) y espacio son. pues. elementos que debe n ser tenidos en cuenta pam

detimit3r una cultura cualquiera. Cultura es la suma total integrad3 de los rasgos de conducta adquiridos carac­ terísticOS de los miembros de una sociedad. Dice Hoebel que: «Una cultura es siempre impulsada y manifestad3 por un gru­ uier cul­ po, porque ningún individuo conoce o exhibe nunca todos los rnsgos de cualq . un pueblo, mlentms turn, Pero cultura y socicdad no son lo mismo. Una sociedad es r. Podemos que un.. cultura consiste. no en un pueblo. sino en unos modos de aClUa decir que uno pertenece a una sociedad. pero no a una cult.ur: .» . . � en La cultura se expresa, sin embargo. en una conducta mdlvldual y eXIste sólo la cultura las acciones de la gente. Pero la cultura trasciende al individuo, porque iendo conforme a la que vive el individuo existe antes de su nacimiento y sigue exist

después de s u muerte. es una amalgama de ciencias. 3rtes y :ostumbres . qu.c Por otra parte ˘§V-/ SSI­ forman y caracterizan el grado de adelanto de un pueblo y. �omo sU �lere Ph. ?I. Ivlllza­ not, «un conjunto que presenta una relativa unidad tecnológIca y SOCial» . La � la ción está. en cierto modo, englobada dentro de la cultura. No se suele conSIderar distinción civilización como cualitativamente diferente de 13 cultura. ni hacerse una entre el incivilizado y el civilizado. Todas 13s civilizaciones. incluyendo a las grandes de hoy día y de los tiempos antiguos. no son sino «ejemplos especiales de cultum. no distintivas en l a cantidad de su contenido y en la complejidad de sus normaS» . pero . cualitativ3mente diferentes de las culturas de los pueblos llamados «incivilizados» El hábito común dc usar cl término «cultura» s6lo para los pueblos cuyos modos de

vida nos sorprenden por su rareza y exotismo. es decididamente inexacto. . llpo La civilización. el «modo de vida de la ciudad», está marcada por un nuevo de vinculación social. El orden moral de tod3 cultura urbana, en la civilización. es el3borado al principio en contraste con el orden mora l que se mantiene por sí mismo de las sociedades primitivas.

. CI­ y « r3» u Así. pues, no podemos separar taj3ntemente los conceptos de «cult . . t:lclón vlllCu de ter carác se dándo sí. entre tan vilización», puesto que se complemen para su entendimiento. Todo lo que podemos hacer son simples matizaciones.

Algo de historia de la Etnología to Los términos «Etnogmfía» y «Etnología» nacieron. con un signific3do distin al que le damos hoy, en 1787 el primero y en 1810 el segundo. Pero el nacimiento de la idea etnológica es muy anterior 3 su denominación.


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NOCIONES DE l'IU:IIISTORIA GENERAL

Estos términos son neologismos y su significado ha conocido diversas caciones. La palabra "etnología,. :.parece. de la pluma de Chavannes. en una titulada Essai sur I'edlleationilllellectllalle {l\'(!C 'e projet (rUlle sciellce 1/01I1'elle. Su autor. pensador de tendencias moralizadoras. utilizó el término para definir una dis. ciplina que pretendía marchar del brazo de l a Historia. o más exactamente, de la vida del hombre a través de su marcha en la civilización. Pero hasta los comienzos del siglo XIX no empezará la Etnología a tener un significado concreto. De igual manera. la Etnografía ha conocido. desde sus orígenes, variantes uo importancia en el significado de su nombre. La aparición del término es algo tardía y se debe al historiador alemán B. G. iebuhr (hijo de Karstens Niebuhr). utiliza el término en la Universidad de Berlín, en 1810. Más tarde. se vulgariza el nombre. hacia 1826. con la aparición de una obra del italiano Balbi. publicada en francés y thulada Ar/as erlmograp/¡ique dll g/ab e, que tralaba de una clasificación de los grupos humanos, partiendo de la identificación sus características lingüísticas. En 1:1 actual idad esas concepciones han sido superadas y tanto la Etnología com o la Etnografía tienen sus propios campos de actuación. aunque en algunos aspe ctos no del todo delimitados. debido a interferencias. ya que en un principio el análisis etnográfico 10gr:lb:1 los .documentos de base» y la Etnologí:1 procedía a su interpre. tación. El largo c¡¡mino recorrido por la Etnología. desde los orígenes de su estudio hasta los métodos propios que llliliza en los tiempos aClUales, nos obliga a analizarl a con base en los jalones que suponen los nombres propios que capitanean las direc trices del pensamiento con relación a nuestra ciencia. En 1:1 Aruigücd:ld clásica no se desarroll ó estrictamente una idea etnológic a. tal y como ho� la entendemos. porque la sensación de pertenecer a «cultura . s superiores» hiZO que gnegos y romanos no creyesen poder aprender nada de los pueb los llamados «bárbaro�» y por eso. fueron incapaces de desarrollar una aproximación comparativa : . a sus instituciones humanas. salvo aislados y meritorios intentos. Es de destacar cómo al final de la época imperial romana fueron muc hos los intel� t�ales que vieron en los pueblos bárbaros una pureza espir itual y de conducta que pidieron adopt:lr para el romano. Pero no había en ello ningún intento de estudio. En el I�undo griego. Hecateo de Mileto (a fines del siglo tV y prin cipios del . Siglo V): Anstóteles (su obm Cosllll1lbres de los bárbaros). Prot ágoras. PI:ltón. Dio. . d�ro. Plleas de Marsella (via jero en Britania y en el mar del Norte), Posidonio (slg lo. [ a.c . . estoico que escribió una descripción de part e de Galia y Germanía). . Pollblo, Estrabón. etc .. son los primeros en el estudio y análisis . no siempre veraz. del mundo colind:lllIe con Grecía y Roma. Sin embargo. Herodoto ha sido considerado como el pion ero de la Etnografía . debldo a s� estudio y comentarios de las costumbres de los pueblos bárbaros (es . . deCir. no gflegos) del Sigl o v. Pero sus observaciones no fueron ni sistemáticas ni de pnmera mano. Tácito (55-120 d.C.) escribi6 un tmtado sobre el origen y situación de los germa. nos del que. a menudo. se habla como una primitiva Etno gmfía. sin serlo re:llmente. La époc.. medie"'II. caracteri7..ada por su oscurantismo inicial. es pare:1 en noti. . clas de carácter descriptivo. Se vive en gran pane de la herencia de los con ocimemos de Grecia y Roma. En todo caso. se puede deslacar la obra de un misionero del si.

EL CONCE]�I"() DE ]'RElIIS'I"ORIA

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lo XIU llamado Giovanni de Pian de Carpini. autor de un.. Historia MOl/golonlm. así omo de los viajes de Marco Polo. que ofrece al mundo occidental noticias del Lejano Oriente. llenas de fantásticos relatos. a veces sin base documental posterior. La Etnología da sus primeros pasos en la llamada Em de la Razón. cuando. tras los grandes descubrimientos geográficos. los pensadores de la Ilustmción empezaron a crear una filosofía evolucionista de la Historia para explicar la pr�sencia de !os pueblos primitivos recié� descubiertos. Antes. en la época del Ren.aclml�nto. �a�blén . surgieron ideas de eSlUdlos comparativos. sobre todo con el estudiO de la Anllguedad

cl��' . . . . Fray Bemardino de Sahagún escribió sobre los aztecas. a pnnclplos del SI­ glo XVI, y es ésa, a nuestro entender. la primera etnografía sistemática de un pue­ blo no europeo. En el siglo XVIII, el jesuita Lafitau publicó la primera Etnología comparada (un eSlUdio de los indios americanos y su cultura. en comparación con la antigua Roma). y la Historia de América de W. Robcnson formuló ya un cierto número de principios de Antropología evolucionista y creó los fundamentos de los sistemas evolucionistas que marcarían el nacimiento de la Etnología hacia 1860: . La primera visión global que aparece en los estudiOS etnol6glcos con carácter general pane de la concepción del evolucioni� mo que. con �ntecedentes en Adolf . , Bastian (1826·1905) Y su contemporáneo Vlrchow, Cristaliza en la� teonas de . J. F. MOle Lennan (1827-1881). Lewis H. Margan (1818-1917) y. el meJor conocido en general. Edward Burnett Tylor (1832-1917). . . El evolucionismo se centra en la evolUCión umlateral y en el mtento tanto por genemlizar las características de las cultums individuales. como por encajarlas dentro de las bastante ríoidamente definidas etapas de desarrollo cultural. Morgan. qu; trabajó sobre todo en uno de los campos m� áridos �e la Etno­ logía cual es el de los ténninos de parentesco. llegó � tener fama IIlterna� lonal. �bre todo porque los líderes comunistas fijaron su atención en su obra Af/CleIlf Sm :,el)'. publicada en 1877, encargándose de popularizar sus teorías. ya que éstas encajaban perfectamente en el esquema de la filosofía marxista. El propósito de Morgan fue. sobre todo. proporcionar un esquema completo del progreso de las instituciones. con atención especial al matrimonio. parentesco. go­ bierno. propiedad. etc . Por otro lado. Tylor. definido por Caro Baroja como «el teórico más fuene del evolucionismo». supone la cristalización de las teorías evolucionist� y el asenta· . miento de sus bases. sobre las que van a trabaj:lr una gran parte de los IIlvestlgadores hasta comienzos del siglo xx. Tylor tenía una capacidad crítica y unos conocimientos enciclopédicos que 10 pusieron muy por encima de sus compañeros británicos. Em­ pleó el método comparativo (con verificación de cSl:ldística) para inferir la historia de la cultura y las relaciones funcionales. asf como para postular conceptos universales. . . Era compañero de armas de Huxlcy. Galton, Spcncer y Wal1ace. Y en contraposICión Con la actuación de sus contemporáneos especializados en r.unas o campos muy par­ ticulares. como la religión. el ane, etc . . Tylor se dedicó a todaS las manifestaciones o aspectos de la cultura. en mayor o menor grado. . " dlstl�to un a debla se Para Tylor. l a diferencia cultural entre unos pueblos y otros tlgmdoJt o «niveb. dentro de una mareha gcncml y unifonne. ascendente y válida pam toda la humanidad. Así. «el pueblo que profesaba una religión animista em más


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NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

primitivo que el politeísta. y éste más que el monoteísta. El monoteísta. a su

debía haber pasado por los estadios anteriores casi inexorablemente ... La teoría del evolucionismo unilineal ha sido invalidada en gran pane. la investigación empírica revela tan profusa variedad de culturas tradiciones culturales que el esquema de la evolución unilineal resulta i

para su clasificación.

Apane de Morgan y Tylar. que fueron las figuras más importantes del nismo cultural. hay que destacar también al inglés Henry Maine y al suizo

Sacharen.

Lo que ¡:M)dríamos llamar el meollo del pensamiento evolucionista de parte de la idea de los tres estadios de Robertson (salvajismo. b" Sobre ellos trabajó. dividiendo el salvajismo y la barbarie en tres

uno (inferior, medio y superior). Según el propio Margan, «cada uno o períodos posee una cultura distintiva y presenta un modo de vida más a men, específico y peculiar». En esencia, la idea de evolución lineal de Margan es así: «(a) La cullUra

ciona en estadios sucesivos que son, (h) Esencialmente los mismos en todas del mundo, de lo cual debe inferirse que (e) El orden de los estadios es predeterminado, y su contenido limitado porque (d) Los procesos mentales son uni. versalmente similares en todos los pueblos. » Es decir, que según Margan, existe una unidad psíquica del hombre. Tylor expuso las mismas ideas de modo mucho más sucinto que Margan. En

1888 escribió:

«Las instituciones del hombre están estratificadas de modo tan claro como la tierra sobre la que vive. Se suceden unas a otras de modos sustancialmente uniformes en todo el globo. independientememe de lo que parezcan las diferencias.

comparativameme superficiales, de raza, lenguaje, bárbara y civilizada.» Se le llama evolucionismo lineal porque subraya la existencia de un curso de desarrollo rectilíneo para todas las sociedades. La repercusión del pensamiento de estos científicos fue enorme. Con base en el pensamiento de Margan y de las anotaciones del, por entonces. ya fallecido Carlo s Marx. escribió Engels su obra Del origell de la falllilia, la propiedad privada v el Estado a la III� de las illl'esfigaciolles de Lewis ,O/ Morgafl. Y, en geneml, la teoría de la e�olución sirvió pam aportar ideas que fueron luego expuestas en el MlmifieslO

eOlllumsta.

Conl�J. estas ideas reaccionaron, posteriormente, Fmnk Boas y otros, supon iendo esa ��cclón el desuso del evolucionismo, que fue sacrificado por la investigación empmca.

Por otra par e. en Franc in. hace su aparici6n la escuela socio l6gica, que se ex­ � . pre aba por medlo de la revista L 'AI/llée Sociologiq/le , hacia 1 898. encabezada por � . Émlle Durkhelm. con la colaboración de Mareel Mauss y Lucién Léyy-Bruhl. Émil �urkheim . �

(185 8-19 17) es autor de importantes trabajos sociológicos. como

l?e .Ia dn·/S/O/I du tramil social y Le suicide: étude sociologiqlle. El msgo más dis­

tmtlvo de las ideas de Durkheim es el que «delibemdame nle e.xcluye 10 que no se presenta apropiado al tratamiento compamtivo. porque todo ello carece de utilidad para el sociÓlogo», Y es de Durkheim de donde. en buena parte, armnca el funciona­ li<¡mo. El fallo de las ideas e....olucionistas abrió camino a una renovación organizada.

EL CONCEPTO DE PREIIISTORIA

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en gran parte, por F. Raetzel y con base en las sistematizaciones de las ideas sobre el origen de los hechos etnol6gicos que había hecho A. Bastian. El método hist6rico-cultural pretendía determinar el orden en el que han ido apa­ reciendo las «civilizaciones madre_, o las derivadas en todos sus aspectos. pero sin

el perj uicio que causaba la idea unilineal o de unifonnidad del método evolucionista. Es entonces cuando se empieza a hablar de «ciclos de cultura» y de criterios de fonna, cantidad, primacía a lo invisible, uniformidad natum\... La escuela histórico-cultural. con base en los estudios etnológicos. busca ex­

plicaciones a los orígenes de las más viejas culturas de la Historia: Egipto. Caldea, China... La rigidez de los puntos de vista de la escuela hist6rica-cultural llevó a los etnólogos norteamericanos. encabezados por F. Boas, a atacarla duramente. Franz Boas

(1858- 1 942)

encabezó la reacción, denominando a los «hist6rico­

culturales» «antropólogos de sillón» y basando su línea de ataque en los errores de

hecho que puso de manifiesto un cuidadoso estudio de campo empírico. Hay que ha­

cer constar que los investigadores norteamericanos eran hábiles observadores de la vida de los pueblos indígenas de Norteamérica: que hablaban no de «ciclos de

cultura», sino de «áreas de cultura», áreas que más tarde establecería un contem­ poráneo de Boas, Clark Wissler, basándose en el estudio de ciertas tribus americanas. Boas basaba sus estudios en el empirismo. Las culturas primitivas estaban desa­

pareciendo rápidamente y la tarea que había que hacer era desplazarse a los lugares

de vida de estas culturas y realilar estudios objetivos antes de su completa desapa­

rici6n. Aquí está el mayor mérito de Boas. al «tratar a los grupos humanos con un

método científico riguroso en una escala en la que nunca se había intentado». El ob­ jetivo de Boas fue. en el período de 1890- 1910. convenir la Etnología especulativa en una con la exactitud inductiva de la ciencia natural.

La escuela funcional de Etnología tiene su precursor en ÉmiJe Durkheim ( 1 858-

1917).

contemporáneo de Boas, para el que muchos fenómenos. como la religión.

tienen su explicación como características puramente sociales más que psicol6gicas, Pronto se desarrolló esta idea por obra de Bronislaw Malinowski, sobre todo,

( 1884-1942) Y de A.

Radcliffe-Brown ( 1 8 8 1 · 1955).

La teoría funcionalista aparece desarrollada con algún detalle en los escritos de

Malinowski. que comienza a trabajar a partir de 1920, sobre todo en La dinámica del cambio cultural ( 1 945) y en la Teon'a cielll(/ica de la culwra y Olros el/sayos. publicada por las mismas fechas. Este autor sostiene que «toda cultura viva constitu­

ye un todo funcional e integrado. semejante a un organismo. y ninguna parte de una Cultura puede entenderse si no es en relación con el conjunto». Es el funcionamiento de un detalle cultural en el sistema total de tina cultura lo que explica ese detalle y

revela su verdadera identidad. Se puede decir que la base del estudio funcionalista está en observar el estado actual de un pueblo determinado en todos sus aspectos ca­

racterísticos. es decir, obtener una visi6n de conjunto y completa de la vida humana, haciendo especial hincapié en una serie de «funciones» . en el mismo sentido. casi. que se señalan éstas en las ciencias que estudian la vida orgánica.

J. Caro Baraja señala los tres problemas fundamentales del investigador funcia­ nalista. a saber: ( 1 ) ¿Cuántas clases de estructuras sociales hay? ¿cuáles son sus fundamentos?, ¿cómo deben ser clasificada..?; (2) ¿Cómo funcionan? y (3) ¿CÓmo

surgen?


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EL CONCEPTO 1)1' I>RI.IIISTORIA

f<;OCrONES DE PREHISTORIA GENERAL

El propio Radcliffe-Brown se propone los siguientes objetivos: ( 1 ) nes precisas del funcionamiento de las estructuras sociales tal como existen en diversas partes del mundo; (2) clasificación sistemática de los fenómenos dale con una terminología satisfactoriamente exacta: y (3) exposición de las leyes rales que subyacen en los fenómenos sociales. de acuerdo con métodos I paralelos a los de las ciencias de la naturaleza. �n resumen. podemos decir que los funcionalisl3s rechazan en general los . históricOS de la Etnologfa. considerando en su lugar a las culturas completas. base: sobre todo. en ,os eSlUdios de campo. El objeto de la investigación es funciones como medi,O de aprender cómo pennanecen íntegras las sociedades alcanzan sus fines. De esta forma vernos cómo se comienza a dar importancia a los conceptos «función .. y «estructura... El estructuralismo es un movimiento científico que recibe su nombre del de hallar la estructura de los objetos como modo de comprensión de los mismos .. decir. algo es comprendido cuando se conoce la relación íntima que une sus "ne,,,, tos integrantes. Dicha relación de elementos es una estruclUra. En I?s tra?ajos �tnológicos se aplicó el estructuralismo partiendo de la base los �rabaJos pSlc;ológlcos, aparecidos a principios del siglo xx. aunque fue en 19 I debIdo a la teona de la Gestall cuando se aplicó de modo espectacular. La Etnología estructuralista tiene connotaciones diferentes en Francia. y Esta�os Unidos. El u �o d�1 térmil�o se puso de moda a partir de 1945. pero el cepto tiene una larga hlstona antenor. Ya Spencer asoció los términos .es"",,, y «función ... y en las primeras obms de los autores marxistas están en gran desarrolladas estas ideas. El estruclUralismo se desarrolló en tres escuelas principales. con variantes co"­ ceptuales. La escuela norteamericana. en la que destaca. sobre todo. G. P. Murdoc k. q.uese preocupa esencialmente por los datos etnográficos y la clasificación de las cledades basadas �n camcter�sli :a� manifiestas y fácilmente discernibles. Su gran ns­ trument� de t�baJo. en un pnnclplo. fueron los Human Relations Area Files (H de la �nlversldad de Yale. que supusieron un intento de comparación sistemática las �l�ades medi�n�e el análisis de una serie de documentos escritos. realizado con un cmeno y �rocedlmlento estrictamente uniformes. Su finalidad era la búsqueda de una taxonOlma SOCI. al. para buscar a través de ella conclusiones sobre la evolución de las sociedades. La escuela brit�nica la presidió A. R. Radcliffe-Brown. que se propuso estudiar I� estructura (es deCIr. la interdependencia de las partes componentes de un J¡gad� al estudio de la función. o sea. cómo «funcionan» las partes del sistema en relaCIón unas con las otnlS y con el todo. . Otf?S estrucHlralistas británicos son Raymond Firth y A. 1. Richards. que estu­ dian vanantes teóricas de RadclifTe-Brown. La escuela estruct�ralista francesa está presidida por la figura de C. Lévi-Strauss. que exp�so la concepcIón matemática de la estructura, al igual que la «lingüística cs­ truc.turallsta En esta concepción se acentúa la capacidad de transformaciones de un conjunto de relaC.iones y no se atiende tanto a la calidad de las relaciones como tales. A Mu�dock le preocupa. pues. la taxonomía y tipología: a RadcJiffe-Brown. la estructura ligada a función; a Lévi-Strauss. los universales humanos más abstractos. •.

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Ninguno de ellos ha tratado bien la dimensión de tiempo y. en parte por ello. en r.! r más una postu busca a intent se hoy poco. hace as surgid ideas s nueva las por � rte ' P "Ie·ctica. por autores que propugnan un «rcvisioni<;mo postfuncionalista que busca ico. sistém ral. cultu tos aspec los ienen interv al rcion propo da medi qué en r rmina , e e d ' l. En estos estud'lOS destacan: morfológico. grupal e individual de la e<;tructura <;OCla Blau. Menzei. Lal.arfcld. Davis. Heider. Boudon. Selvi� y Ol,"?S. .n: el comu fin un n S llene Tanto los estudios prehistóricos como los etnológICO análisis del hombre y su cultum. Tal vez por eso la Prehist�ria � la Etnología tien.en también en común su espíritu de síntesis. Se trata de dos CienCiaS complementanas que. con la adecuada prudencia. pueden aportar mucho la una a la otra. Desde ambos campos se estudia la cultum humana. pasada o presente. en sus . más variadas manifestaciones. de la ncla nane Pero es desde la Elnología desde donde se puede rastrear la «pen cultura sus cambios, su desarrollo general , mediante manifestaciones observables stigador. y capaces de ser captadas por el i 1Ve � n del «cómo .. ha de hacerse expli'can en buena. Los cambios en la concepció medida el afán de superación de la ciencia etnológica. No se trala de cambios de sentido en la orientación de los estudios. sino en una simple adecuación formal. De aquí que todos los ensayos sean válidos desde �I punto de visla científic.o. au�q�e en sus resultados se deba medir más el rruto obtemdo de acuerdo con el ennqueclmlento que aporte a nuestro conocimiento sobre el h?mbre >: la cultura humana. La realidad de la cultura es una capa sedlmenlana que va posándose en el fondo de los individuos. No se trata de un fruto del azar. sino de un proceso que guarda relación con el desarrollo del espíritu humano. Por eso es imposible comprender la historia de cada pueb. lo sin antes haber rastreado de qué forma se han ido haciendo cuerpo sus rasgos mas caractenstlcos. •.

•.

.

'

LA ESCUELA DlFUSIONISTA EN PREHISTORIA (HtSTORICISMO CULTURAL)

Parte de las ideas de la escuela histórico·cultural. que pretende determinar el orden en el que han ido apareciendo las cultur.tS y civilizaciones básicas y las que de ellas se derivan. La idea fundamental es que sólo existen unos pocos centros en el mundo en los que se han originado las culturas principales. des�e donde los 1.0gros Culturales se han difundido a otros lugares. mediante determlllados me� a11ls­ mos. La cultura es concebida desenvolviéndose progresivamente a través del tIempo y siguiendo esencialmente la misma secuencia de desarrollo en todos los pueblos de la Tierra. En este sentido. el historicismo cultural es evolucionista. aunque pretende desprenderse del sentido unilineal o de uniformidad del evolucionismo darwinisla. De esta manera. la cultura se origina en un centro. bajo determinadas circuns­ tancias ambientales y materiales. y desde allí se distribuye a otros centros. mediante los mecanismos de difusión (directa o indirecta. lineal o en mosaico). movimientos migratorios. descubrimientos e invenciones. De esta manera. se entiende que la cul­ tura es un sistema de conductas aprendidas que se compone de rasgos que. a su ....ez. SOn expresiones de ideas. Estas ideas nacen y se difunden a tra....és de los mecanis­ mos citados. de manera que el difusionismo justifica la expansión de la c� hura desde Sus centros originales a otros más o menos alcj¡¡dos en lo� que � aprecian rasgos e


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EL CONCEPTO DE !'REIIISTORIA

NOCIONES Dh PREHISTORIA GENERAL

ideas procedentes de los primeros. La migración o la «invasión» hacía que los e ideas fuesen transportados por los propios agentes creadores a otros lugares. de manera que el difusionismo fue muchas veces cinvasionismolt o belicismo.

Así. para identificar los materiales arqueológicos de un grupo haMa que b C �� � los paralelismos ¡ipol6gicos en Olras cmidades culturales foráneas para c: e posible procedencia y el camino seguido en su difusión. Las ideas difusionislJS llevaron a pensar, durante largo tiempo. que

fenómenos culturales y la civilización se habían originado en el Próximo difundiéndose desde allí a otras partes del Viejo Mundo /x YFˆ// l/u:). Incluso . hiperdifusionistas. como G. Elljol Smilh y W. J . Perry. sostenían la idea. >tal,l, por otra pane. de que el centro original de la cuhura era Egipto (el valle del

desde donde se había difundido al resto del mundo. incluida América. Los modernos métodos de datación absoluta han contribuido a ideas y fenómenos culturales explicados a través de las tesis difusionistas. corno fenómeno megalítico, que se suponía que llegaba a Europa occidental procedeme

Med iterráneo o�ieltal � la expansión de la cultura de Campos de Urnas, expli . . � medlame las tesIs IIlVaSIOlllstas hasta tos años ochema. Sin embargo, las ideas difusionistas siguen teniendo valor en la aCltual; , para explicar determinados acontecimientos. puesto que parece incuestionable difusión cultural o movimientos migratorios e invasiones existieron a lo largo de historia de la Humanidad.

LA EsCUELA FuNCIONALISTA

29

que aplica cl concepto de « �cosistema». extraído d.e !os botánico&., C-8/ (1952). en la , n. se oplOló debla a su en que. l ismos del cambiO cultum ara profundiz aren los mecan a los cambi�s del medio. De ahí se deriva su �reocupación �n proceso de adaptación . . en relaCión con los '!lccalllsmo s del camb.'o. c�hural. por los aspectos económicos . IIlIClaron este En Estados Unidos los trabajos de Harlan Smlth y W. WlIltemberg jos de Robert BmidwoOO con el «Proyecto mismo camino. que se maduró en los traba eish con el «Proyecto Tehuacán» en Me­ Djarmo» en Oriente y con Richard MacN soamérica.

LA EsCUELA MARXISTA También denominada Arqueología científico-social o materialista-histórica, tie­ ne su punto ideológico de panida en la obra de K. Marx, „% h/ ?2g4F8o-/ (1848). considerada como los cimienlos del socialismo cielllífico. aunque el verdade­ ro impulsor fue F. Engels. inRuido por [as ideas de L. Morgan. qu� había estabt�cido los niveles de «salvajismo. barbarie y civilización» en la evolUCión de las SOCieda­

des, afirmando que esa evolución lineal desde el comunismo primitivo al socialismo del futuro era inevitable en la vida de las sociedades. Estadios semejantes, como so­ ciedades preclánicas. gentilicias y de clase; o sociedades pre�apitalistas: capit�listas y socialistas, fueron de uso común elllre los estudiosos marxistas. La diferenCia en­ tre la Arqueología marxista y la tradicional no estriba en el método utilizado en la búsqueda de los datos. que es esencialmente el mismo. sino en la interpretación de éstos. En la ideología marxista todas las relaciones sociales implican una fonna de «dialéctica». entendida ésta como «confrontación» o «conflicto_ entre los diver­

Aparece como una reacción ante la Escuela Difusionista, por la incapacidad ésta para explicar cómo funcionaban las cuhuras y cómo se producían los i

cultu�les. �s respuestas a estas cuestiones debían salir de la conjunción del . . nOClmlemo SistémiCO del componamiento humano y del enfoque ecológico.

conceptos habían sido manejados, en cieno modo. por algunos autores adscritos a . . . Escuela Dlfuslolllsta. como V. Gordon Childe, pero requerían una ordenación me'o­

dológica.

Los funcionalistas. que tuvieron una notable influencia de la Escue la Fu" lista en �tnología. muy espccialmeme de MalTnowski y Radcliffe-Brown. tomar n o . conCienCia de que los hallazgos arqueológicos debían ser analizados en relación con el medio en el que se desarrollaban los grupos culturales que los produ cían. Para ello se requerí:l una estrecha colaboración con geólogos, palinólogos paleo ntólogos . y geógrafos, que proporcionaran abundames datos acerca de Rora. fauna, medio ml­ tural. recursos econól ic�s. ctc. Como complemento a estos datos. se requería igual­ � �ente un buen conOClllllento de las bases económicas (en lo que había una clara . . IIlflUenCla de los enfoques marxistas) y de la tecnología. Uno de los mejores representantes de esta tendencia fue el británico Grahame Clark. excavador de Starr Carr entre 1949 y 1951, que ya en 1939 había publica­ do su obra l iJ y 8iCb"/ en la que valoraba los datos arqueológicos par'J .y-/ extraer conclUSiones acerca de la vida social de los grupos y se proponía el objeti­ vo de «aclamr cómo funcionaban las sociedades prehislóricas». ulilizando la Etno­ grafía comparada. Su obra fundamental fue “qj5-/ /b8o(6cC£/ ˚m/ B /m/ /¤…ÆK)c*

sos elementos de una sociedad (o contmrios), de tal manera que en toda sociedad existen unas relaciones antagónicas. promotoras del cambio. En la Historia. el con­ nicto interno desarrollado en el seno de las sociedades entre explotadores y explo­ tados (la dialéctica) juega un papel fundamental. de tal manera que los cambios que se producen son frulo de las contradicciones existentes entre las fuerzas de produc­ ción. Las fuerzas produclivas lenninarun por entrar en conflicto con las relaciones de producción. La Arqueología marxista es evolucionista y materialista (las condiciones mate­ riales de existencia originan el sistema de creencias). prestando gran atención a los aspectos económicos. a las formas de producción y a la cultura material. ya que la economía es. en la ideología marxista. la base fundamental dcl resto de las estructu­ ras internas de la sociedad (<<la infraestructura determina a la superestructura»). La ArqueOlogía marx ista se encuadra dentro del materialismo histórico, que no es dis­ tinto al materialismo dialéctico: es. como afirmara J. Touchard. «la aplicación a la Historia de una doctrina para la que toda la realidad tiene una estructura dialéctica». La Escuela Marxista de Arqueología tuvo una fase de expansión a partir de 1919. cuando Lenin fundó la Academia Rusa de Historia de la Cultura Material (GAIM K, después KAIMK). en la que se aplicaban escrupulosamente los principios del ma­ terialismo histórico. funcionando con esquemas muy rígidos y ejerciendo fuene in­

Ruencia en otros países del entorno comunista. muy especialmcme en China. así

Como en ciertos países del Tercer Mundo. La Arqueología Marxista también ha in­ Huido sobre detenninados aspectos de la Nueva Arqueologfa procesual.


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NOCIONES DE PREIIlSTOIUA GENERAL

El. CONCEIYI'Q I)E I'REl tlSTORIA

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Tanto en Rusia como en Chin:l y otros países comunistas los logros de los ar­ queólogos marxistas en sus Imbajos de campo fueron muy notables. sobre todo entre

1950- 1 970. LA PRIMERA RENOVACiÓN CONCEPTUAL y METODOLÓGICA DE LA PREIIISTORIA Se debe a la obra del prehisloriador australiano afincado en Gran Bretaña Vere

mfllCO PDLITICA

Gordon Childe (1892-1957), pionero en la crítica a la Arqueología positivista y autor de varias obras fundamcnlales sobre la Prehistoria europea. entre las que sobresalen Tlle Dmm of E/lrope(1Il C;ri/i:,(J/io/l (1925), Tlle Dmlllbe ;" PrehislOry (1929) Y Mall Makes flillselj (1936), al que puede considerarse como el verdadero fundador de la Prehistoria moderna. Con un espíritu innovador, Childe rompe con las explicaciones tradicionales, basadas casi exclusivamente en la Geología, las Ciencias Naturales, la evolución ti­ pológica y el difusionismo desde Oriente. pasando a evaluar Olras evidencias que afectaban a aspectos sociales y económicos y al desarrollo cultural. Childe, junto a G. Kossinna (aunque desde posturas bien distintas) reacciona contra el historicismo. afirmando que sólo era posible aceptar semejanzas en la cultura material entre dos pueblos si éstos compartían una forma de vida en común. Por ello. sustituyó el con­ cepto de «fase» por el de «unidad culturallt, concibiendo la cultura como una unidad

económica y social. en la que se inserta un contexto arqueológico concreto, en un espacio y tiempo determinados. El pensamiento childeano se apoyaba en dos presupuestos: ( 1 ) la idea de evo­ lución sociocultural. tomada como una analogía de la evolución biológica. de tal manem que el cambio cultuml se puede interpretar como una adaptación de los gru­ pos humanos al medio: y (2) la leoria marxista. que decía que la base material (la infraestructura) es determinante en última instancia y obliga a observar e interpretar la esfera tecnológica y económica. Aunque Childe se apoya en la teoría marxista. retomando las ideas de Morgan, Marx y Engels, y estuvo influenciado por el materialismo histórico, en su metodo­ logía subsisten muchos elementos positivistas y también recibió las influencias de B. Malinoswski. Radcliffe-Brown y E. Durkheim. En él convivían evolucionismo. difusionismo (un difusionismo matizado) y funcionalismo y. aunque pasó de las in­ terpretaciones positivistas a las del materialismo dialéctico. nunca prescindió del to­ do de las primeras . .. La Arqueología --decía Childe- proporciona una especie de historia de la actividad humana. siempre y cuando las acciones hayan producido re­ sultados concretos y hayan dejado huellas materiales reconocibles." A Gordon Childe se debe el concepto de «revolución» , que toma del prefacio de la obra de K. Marx ColltribllciÓI/ a la cr(tica de la ecollol//(a política. aplicado a los cambios más espectaculares de la Prehistoria: la «revolución neolítica» que condujo FIG l.

Ú,s mOl/Os de pITX!IICciólZ, seglíll las tesis I/wr.th/as.

a las sociedades productoras y la «revolución urbana" que llevó al nacimiento de las primeras ciudades y de la civilización. Childe fue. en definitiva. el más importante renov:ldor del concepto de Prehis­ toria de principios del siglo xx. aunque hoy. tras la renovación producida con la aparición de la _Nueva Arqueología». muchos de sus supuestos se contemplen desde posturas crílicas. Sus ideas propiciaron la aparición de nue....os enfoques. orientados


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NOCIONES OH PREHISTORIA GENERAL

EL CONCEPTO DE PREIIISTOKIA

hacia explicaciones básicas acerca de por qué y cómo aparecen las primeras civiliza­ ciones o hacia aspectos hasta entonces aparentemente secundarios, como la importan­ cia del medio en la cultura. De entre estas corrientes innovadoras debemos destacar la aportación de AIran Graham Clark. que hacia 1952 propuso una interpretación de la Prehistoria europea desde el enfoque ecológico. La evolución del concepto de Prehistoria. hasta l a década de 1950. podemos resumirla en e l siguiente cuadro: Enroques teórieos y metodológicos de la fuhistoria, hasta

(Esquema de trabajo)

Los Il ioneros (h.

1970

1800-19(0)

Relación con la Gcologfa y las Cicnci3s Naturales. Coleccionismo. Visión IllUseogrtifiC3 y afán por la recuperación de los restos arqw .. 'Ológicos. Inicios metodológicos.

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fenómenos Y de concebirlos de tal manera que los convirtiera en algo «ahistórico. y susceptibles de ser explicados como en cualquier disciplina científica.

Aunque la nueva tendencia tiene como precursor a Joseph Cadwell. a través de un trabajo publicado en la revista Science en 1959. titulado .New American Archaeo­

logy.- es e l profesor Lewis R. Binford. de la Universidad?e �uevo México. el que ha sido considerado como promotor del proceso. tras la publicaCión de su obra Arclllleo­

en 1962. En esta obra. Binford propugna la idea de analizar la culí ura no como una simple agrupación de rasgos compartidos que regulan la con­ ducta dentro de un grupo o una sociedad. sino como una forma de adaptación humana

logl' as AlIlhropology.

al medio ambiente natural y social. La corriente renovadora partía de la base de que. desde el pUnlO de vista de la Antropología. la Arqueología debía exponer los hechos. pero también explicarlos. Decía Binford que el único modo de entender el sentido de los materiales arqueológi­ cos es averiguando cómo llegaron a exislir esos materiales y para qué fueron uliliza­

Boucher de Penhes, K. J. Thomscn. E. Lartct. G. de Monil1et. MacEvery. Vilanova. $3uluola

dos. Hasta entonces los arqueólogos habían expuesto mucho (se hablaba del exceso

Difusionismo. NormativiS1llo. La cultura se origina en unos pocos centros y desde allí se difunde a otros por contacto, migración o invasión.

segundo plano. como la estructura interna y externa de las sociedades, la demografía,

Escuela Ilistóricu-cultural (h. 1900-1955)

G. Ko�sinna. V. Gordon Childe, M. Whecler. J. Hawkes, S. Piggotl. M. Almagro. F. Bordes Escuela Funcionalista (h. 1950-1970)

Reacción contra el Difusionismo. Las eStructuras sociales cambian sin romper la continuidad cultu· ral. Las culturas son conjuntos de panes funcionalmente interrelacionadas

Crawford, FOJ(, Gordon Childe. 11. $milh. A. G. Clark, Higgs, R. Braidwood. G. Willey. W. Ben· neto R. M3cNeish. R. Adams. A. Tallgren Escuela l\"larxista (1950-1970)

M31erialismo histórico. El C:lmbio cultural se produce a causa de las dcsigu31dades y los conOictos soci31es y económicos. Estudio de 13s relaciones de producción. En la URSS. apogeo de 13 GAIMK

V. l. Raudonika.�. V. Gordon Childe. J. Friedm3n. M. Rowlands. S. A. Scmenov, 1. Diakonoff

En España, tras la Guerra Civil de 1936-1939, que supuso la interrupción de los tmbajos de investigación. una nueva generación de prehistoriadores se hace cargo del desarrollo de la Prehistoria española. ya desde las aulas universitarias.

LA NUEVA ARQUEOLOOfA PREIIISTÓR1CA Desde la década de los cincuenta se fue gestando en Estados Unidos. entre de· terminados arqueólogos de sólida formación antropológica, una idea de renovación de la Arqueología que pudiera superar los enfoques tradicionales a los que se les achacaba un valor 1imitado y poco científico en la reconstrucción del pas3do. La idea era buscar una serie de -modelos» que contribuyeran a dar mayor credibilidad a la disciplina. estructurando su contenido y promoviendo una auténtica -teoría de la Prehistoria y la Arqueología• . La pretensión. pues. pasaba jXlr convenir a la Prehis­

toria en un estudio sistemático. proveniente de un sistema lógico capa z de ordenar los

de excavaciones arqueológicas), pero habían explicado poco. Para ello, había que empezar a valorar aspectos que. hasta entonces, habían estado habitualmente en un la competencia intragrupal, el cambio ecológico. el medio ambiente, cte. De esta forma se proponían, como elementos básicos para la renovación meto­

dológica en Arqueología, las siguientes condiciones: ( 1 ) Explicar los procesos del

pasado arqueológico (y no sólo describirlos). mediante el empleo de una teoría:

(2) explicar el proceso cultuml: (3) utilizar el razonamiento deductivo en vez del inductivo. mediante la formulación de hipótesis. la elaboración de modelos y la de­ ducción de consecuencias: (4) normativizar la conlmstación de los datos: (5) utilizar métodos y técnicas adecuados a cada lipo de estudio y (6) utilizar el enfoque cuali­ tativo en vez del cuantitativo. Al ser uno de sus objetivos el estudio de los «procesos. del cambio cultural. la escuela ha sido también denominada .procesualista•. Para los nuevos arqueólogos. los problemas de índole social y de medio ambiente llegaron a tener tanta importancia como los puramente históricos. ya que no sólo se interesaron por el d611de y cllándo. sino porel c6mo y el porqué de los hechos. puesto que. desde este nuevo punto de vista. los datos de la Prehistoria se consideraron como el reflejo de las actividades humanas. objeto de estudio de la Prehistoria. Uno de los aspectos que más interés suscitaron entre los promotores de estas nuevas ideas metodológicas fue llegar a diferenciar con claridad dos formas distintas y antagónicas de abordar el problema del conoci miento: por un lado. la investigación . cIentífica (apoyada en hechos empíricamente verificados) y. por otro, el razonmniento especulativo (que habitualmente se basa en hechos expuestos pero no demostrados). Inmediatamente surgieron seguidores de la nueva tendencia. sob,.; todo en los ambientes académicos anglosajones. y muy pronto se desarrollaron distintas líneas de trabajo que, desde diversas posturas ideológicas. abrieron nuevas perspectivas que, más tarde. derivarían hacia distintas tendencias metodológicas.

También surgieron algunas críticas: unas. desde concepciones más tradiciona­ les, como las de Glyn Daniel o J. Itawkes. que acusaron a los «nuevos arqueólogos» de utilizar _una jerga ininteligible. propia de _gente que aparentemente está impo­ sibilitada para hablar y escribir con claridad:. ; otms. desde las filas del materialismo


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EL CONCEPTO DE PRC/IISTORIA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

dialéctico. acusando a los «nuevos arqueólogos» de «antropologizar» su marco teóri· co y modificar su tendencia a resolver su metodología inductivista en una progresiva formulación metodológica de base inductivo--deductiva: otras. desde dentro del pro-­ pio movimiento innovador. destacando algunos problemas derivados de los nuevos enfoques, como. por ejemplo. la excesiva importancia que se le quiere dar al estudio ambiental. haciendo notar que eso podría exagerar la importancia del mundo mate­ riaL desviando la atención de los faclOres sociales. religiosos. económicos. políticos e incluso psicológicos; o haciendo notar que el análisis de sistemas concede demasia­ da importancia al equilibrio cultural y muy poca a los procesos del cambio cultural. En España también han surgido posturas críticas. como la de M. Pellicer. que en su tmbajo Tras III identidlul de la Arq/leología (1995) intenta aclamr cómo muchas de las propuestas de la Nueva Arqueología ya las había desarrollado la Arqueología tradicional. De estas corrientes críticas han surgido, a su vez, otras corrientes meto-­ dológicas de interés, como es el caso de la Escuela Procesualista. que trata de anali­ zar los diferentes «procesos_ que afectan al desarrollo de las sociedades del pasado. poniendo énfasis en el estudio del medio ambiente, como condicionante de su evo-­ lución. a los sistemas de subsistencia. al factor económico. a las relaciones sociales internas y externas y al sistema dominante de creencias. En este terreno han desta­ cado los trabajos de Kent Flannery y los de Gordon Willey y Philip Phillips. De esta tendencia procesualiSla surge otra «postprocesualisla_. que nace desde una postum crítica al procesualismo y propone prestar más atención a los aspectos simbólicos e ideológicos de las sociedades. Entre los logros más interesantes obtenidos en los últimos años por la Nueva Arqueología podríamos destacar: - La valoración del medio corno una serie de factores interrelacionados. o como una combinación de clima. suelo. fauna. flora. topografía y recursos. - El conjunto de teorías de alcance medio (middle rt"'ge theories) o de cone­ xión. a modo de proposiciones básicas destinadas a enlazar el registro arqueológico con la conducta humana que lo creó. - La valoración de la Etnoarqueología. es decir. del estudio etnográfico de un sistema cultural viviente desde el punto de vista arqueológico. - Los estudios experimentales. para intentar repetir la conducta del pasado en diversos aspectos. - La mayor precisión metodológica en los trabajos de campo (prospecciones. excavaciones. estudios del territorio. etc.). - Las orientaciones metodológicas en aspectos específicos que afectan al estu­ dio del territorio (Arqueología Espacial). estudio del mundo funerario (Arqueología de la Muene) y a otros. Entre las tendencias actuales más destacadas derivadas de la Nueva Arqueología podemos señal:lr: Aunque hay antecedentes de tendencias estruc­ luraliSlas en Marx (estructura económica) y en Spencer (estructura en Sociología). las ideas estructuralistas aparecen en Prehistoria con una clara influencia de I:IS ideas del antropólogo cultural C. Lévi-Slrauss. que a su vez aplicó las ideas del lingüista suizo

Arqueología Estrucluralista.

35

F. de Saussure. seguidas después por Noam Chomsky y Roman Jakobson. asf Como las del filósofo Jean Piaget, promotor del estructuralismo filosófico. La idea básica es que cualquier objeto de estudio. en cualquier campo de la ciencia. se presenta como un todo (o una «totalidad_) cuyas panes están estrecha­ mente interrelacionadas entre sí y con el todo. de tal manera que 10 que afecta a una de esas partes afectará a la totalidad. Se trala. en realidad. de un método de trabaj o (con muchas concomitancias con la Teoría General de Sistemas que propugnaba el tmbajo interdisciplinar). que se basa en el estudio de un sistema de relaciones entre las partes y la totalidad. Un «Iodo_ o «totalidad_ está compuesto por «estructuras" . Cada estructura puede estudiarse independientemellle. pero siempre seguirá forman­ do pane de la totalidad. Es decir. los fenómenos que son objeto de estudio se presen­ tan como partes integrantes de la totalidad a la que pertenecen y de la que fonnan parte. de manera que es imposible conocer el todo sin conocer todas las estructuras que lo componen. Estas ideas pueden ser aplicadas a la Arqueología de campo (el yacimiento en­ tendido como totalidad y cada una de sus panes como estructuras. de manera que el estudio de cada estructura ---estratigrafía. fauna, flora. urbanismo. medio. recur­ sos. etc.- aporta datos para el conocimiento de la totalidad), pero también son apli­ cables al mundo de las ideas a través del estudio de la «estructum» del pensamiento. puesto que las acciones humanas se rigen por creencias y conceptos simbólicos. de manera que el estudio de las ideas (estructura del pensamielllo) puede explicar deter­ minados aspectos del registro arqueológico. La aponación metodológica del estructuralismo ha sido imponallle en Arqueo­ logía. tanto en la orientación de los trabajos de campo como en los de interpretación de fenómenos culturales. ejerciendo su influencia en tendencias metodológicas pos­ teriores. como en la Arqueología Neomarxista. Entre los teóricos más destacados de esta tendencia están A. Leroi-Gourhan. que aplicó el estructumlismo al estudio del arte rupestre. l)ean Amold y. más reciente­ mente. el grupo de lan Hodder. de la Universidad de Cambridge. Arqueología Neomarxista. Tendencia metodológica que desde 1965 trató de presentar modelos opemtivos para el estudio del cambio cultural en los que se presta­ ni mayor atención a los aspectos ideológicos. minimizando los aspectos económicos. excesivamente valorados por el marxismo hasta entonces. De esta manera, se presta mayor atención a la religión y a la ideología (que podría. incluso. dirigir la actividad económica). así como a los materiales arqueológicos como productos emanados de la ideología. Esta tendencia está influenciada por el estructuralismo y por autores como Mau­ . nce odelier, autor de Lo ideal y lo material, estudio en el que. alejándose de las tesis marxistas onodoxas. trata de conjugar marxismo y estructuralismo. y que ha tenido mu�ha aceptación entre los investigadores de países del Tercer Mundo que fueron antiguas colonias, en los que ha existido. y aún existe. una clara tendencia a ofrecer esquemas explicativos de su pasado arqueológico exento de la historia del antiguo país colonizador. Entre sus seguidores más destacados figuran C. Tilley. Michael P. Pearson, D. Miller y B. Trigger.

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NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

EL CONCEPTO DE PREIHSTORIA

Enroques teóricos y metodológicos en Pn'historia. 19S0-actualidad

histórico (desde donde los postprocesualistas han recibido duras críticas) y hay una regresión hacia el idealismo historicista. en el que se aprecia la influencia de autores como R. G. Collinwood. En este sentido afinna 1. Hodder: «Todo enfoque que acepte cualquier grado de determinación o dominación de lo �conómico �b� lo ideacional está irremediablemente anticuado. • Los postprocesuallstas han revttallzado el aJX)yo a la Prehistoria de la Etnografía y la Historia para interpretar lo simbólico. Entre sus seguidores más destacados están C. Tiltey, K. Flan �ery, 1. Hodder y M. Sc��rrer. . La aparición de la Nueva Arqueología tuvo. SIl1 duda, un efecto JX)SltIVO: hIZO posible. tras el análisis de lo realizado � a � ta entonces. una revisión a.utocrítica de l�s . ren�vaclón me�odológl­ principios. conceptos y métodos; propIcIó una II1teresante . . . a la ArqueologlU prehistórica aspectos y onentó haCia muy positiva en muchos ca trayectorias cada vez más � ie� tíficas y m�nos IntulIlV�S. . . . Al liberarse del difuslomsmo hIstOriCista y deSVincular al mundo del PróxImo Oriente del desarrollo de muchas de las etapas de la Prehistoria europea propició el estudio de aspectos culturales de gran originalidad creativa en diversos lugares de Europa, orientando la investigación hacia aspectos que ofrecían muchas novedades que están cambiando los esquemas tradicionales utilizados has�a ahora. . Como se ve, la Nueva Arqueología actuó como un revulSIVO entre los prehlsto­ riadores. propiciando un interesante debate que aún no ha concluido. El espíritu que subyace en la discusión es. sin lugar a dudas. el de la necesidad de que la Prehistoria se desarrolle en los próximos años en medio de una continua renovación conceptual y metodológica, que será la evidencia de su vitalidad como ciencia de nuestro tiempo. comprometida con la recuperación de nuestra historia más remota. para ofrecer los resultados de su trabajo, en respuesta a la constante demanda que hoy se hace desde todos los sectores de la sociedad. En este sentido. desde la perspectiva social, debemos ser conscientes de que la . Prehistoria no es una ciencia que desee estar encerrada en tabernáculos académiCOS y ensimismada en sus logros. Muy al contrario, la Prehistoriu, los prehistoriadore;; y los arqueólogos tienen hoy un compromiso social que han ido adquiriendo a medIda que han sido conscientes de la importancia de sus logros. Esa dimensión SOCIal se fundamenta en la necesidad de ofrecer a la sociedad la evidencia histórica de su pasado más remoto. para que tome conciencia de su valor testimonial. Hace ya algunos años, el profesor C. Renfrew se preguntaba, en el epílogo de una de sus obras más señeras: «¿De quién es el pasado? ¿Por qué queremos conocer· lo? Y es claro que la respuesta a estas preguntas nos conducen inmediat:unen�c a , . cuestiones de responsabilidad. tanto pública como privada. Publica. �rque atanen a las responsabilidades del Estado; privada. porque arectan a los profeSIOnales de la Arqueología y a todos y cada lino de los ciudadanos. Los prehistoriadores tienen una especial responsabilidad, porque de ellos depen­ de, en gran parte, la rorma y el modo en que el patrimonio arqueológico va a \le� ar u los ciudadanos. Los prehistoriadores y arqueólogos excavan (y �es�ruyen. al mIsmo tiempo). estudian e interpretan. Pero lambién difunden sus conOCimientos a través de informes y memorias científicas. de donde salen los datos básicos que después van a matizar nuestros libros de historia. nuestras historias nacionales. regionales y lo· cales. especialmente en aquellos capítulos más oscuros que atañen a los orígenes de la vida humana en colectividad y a la más remota historia de nuestros antepasados. de manera que sus fuentes de inrormación ¡leber:'in ser correctamente interpretadas.

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(Esquema de Trabajo) Nuevu Arqueología (I'rocesualistas) (1%O.actualidad)

Reacción contra el hislOricismo y el difusiooismo. Cienlifismo. El cambio cultural se prod uce por el desequilibrio entre Demografía y medio ambi nt . Suslitución � I� descripción J?O'" la exp1icac�ón, � � de la inducción por la deducción. de lo cuanUlallvo por lo cualllatlVO. PreferenCia por las cttphca­ ciones ecológicas y demogr.ificas. Repercusión en la Arqueología de campo. J. Cadwell. L. Binford. D. son.

L Clarke. K. Flannery. P. M:utin. C. Renfrew. R, C. Dunnel1, P. 1. \VIII-

E. $ervicc. P. Ph i1iPS. G . W il1 'Y. .. --,-,-: --:= : :-_ :� - -;c:-::: - _ : ::: _ _ _ _ _ _ _ : _ _

_

a (1950-aclua lidad) Escuela Estructuralist

Los componentes esenciales de la cuhura son los símbolos y códigos (Arqueología simbólica). La ideología se refleja en la cultura material. Estudia los modelos (estructuras) que rigen los fenÓmenos humanos. RepercusiÓn en la Arqueologfa de campo. Distintas tendencias.

A. Leroi-Gouman, D. Amold, R. MacGhee. M. Spriggs. 1. Hodder. F..scuelü Neomarxlstü (Marxismo estructural) (196S-üctualidad)

Sistematización de la Arqueologra marxista. Se relaciona con el estructuraJismo. Presta mayor atención a los aspectos ideolÓgicos y minimiza el factor económico. lnnuenciados por el estruc­ turalismo. C. Tylley, D. MiIler. B. Trigger, M. P. Pearson

,

M. Schiffer. M. Shanks.

"�uelu "ostprocesual (1980-actualidad)

Reacción contrn el procesualismo de la Nueva Arqueología. Rechazan la idea de cultura corno adap­ tación al medio. l:>restan mayor :ltención al mundo de las ideas y valoran el contexlo arqueológico. Influidos por el idealismo histórico. B. lilley. l . Hodder. M. Shanks, N. YofTeee. •

Escuela Proct!Sual-Cognith'ü (198S-actualidad)

Intenta conciliar posturas de las arqueologfas procesual. marxista y estructuralista. La cultura ma­ terial es un faclor activo en la composición de las sociedades. El confliclo inlemo desempeña un papel imponantc. Las leorías deben ser contrastadas con los hechos. Presta atención al estudio de los símbolos y estrucluras. R. Rappapon. K. Flannery, J. Marcus, G. Conrad, A. Demaresl.

Arqueología Postprocesualisla. Tendencia surgida a finales de los años se­ tenta desde los ambientes académicos de Estados Unidos. como reacción contr:1 la Escuela Procesual de la Nueva Arqueología, capitaneada por Lewis Binford. En Gran Bretaña surge poco después una línea semejante. como reacción ante el grupo proce­ sualista de C. Renrrew. Los postprocesualistas rechazan la idea de que la cuhura sea una mera udapta­ ción al medio y cuestionan el que los grados de evolución cultural sean adecuados para la clasificación de lus culturas. En relación con el mundo de las ideas. entienden que la Arqueología debe ser un medio para interpretar las ideas del pasado. valorando el contexto arqueológico en el que se desarrollaron. Afirman que un análisis del pasa­ do basado en métodos exclusivamente científicos y objetivos es imposible. ya que es necesario intentar penetrar en las mentes de quienes originaron los logros cultur..lles. para lo cual es necesario interpretar el significado de la cultura maten:ll desd� p?stu­ ras más subjetivas e idealistas. En sus propuestas subyace una crítica al malcnaltsmo

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NOCIONES DE: '>REHISTORIA GENERAL

EL CONCEPTO DE PREIIISI'ORIA

publicadas y difundidas. para evitar interpretaciones erróneas que podrían. sin duda. allerar toda la historia posterior a esos hechos.

cualquier tentación que pueda alterar nuestros datos. incluso de buena fe. Le elección

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Pero en amoos casos existen peligros y excepciones, ya que. dada la notoriedad que en los últimos años han ido alcanzando la Prehistoria y la Arqueología a trJ.vés de hallazgos y descubrimientos de indudable repercusión social. son muchos los que

han llegado a percibir la posibilidad de su utilización como medio idóneo para resal­ lar aspectos de interés. ya sea desde el punto de vista ideológico. religioso. étnico. económico. jX)lílico o de aira índole. La Prehistoria generalmente suele poner de ma­

nifiesto el valor de la diversidad cultural de los pueblos, pero puede ser utilizada para todo lo contrario y. así. intentar resaltar. desde la óptica del nacionalismo. lo par· ¡icular u original de un grupo o pueblo. La Prehistoria y la Arqueología han estudia­ do con objetividad los primeros pasos del pensamiento religioso de las más antiguas culturas y civilizaciones del pasado. pero también ha sido utilizada para reforzar la visión integrista de algunas minorías islámicas. Los estudios han demostrado objeti­ vamente la pluralidad étnica de las civilizaciones. pero también se han utilizado para resaltar la superioridad étnica de un pueblo concreto. Es decir. la Prehistoria y la Ar­ queología son. y seguirán siendo en el futuro, poderosos medios de concienciación social susceptibles de ser manipulados en manos de intereses específicos. Los ejem­

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entre difusión y propaganda. entre objetividad e ideología. entre intereses colectivos e intereses individuales. no debería quedar sólo como un dilema para los arquéólogos, sino que debería ser un dilema para todos aquellos que estén implicados, directa o indirectamente. con la difusión del Patrimonio. incluidos los estudiantes de la Histo­ ria. En este sentido. los arqueólogos sabemos que, antes o después, desde el exterior o desde dentro de la actividad arqueológica. al emplear las teorías y conceptos de la Arqueología como ciencia histórica, o en el momento de plantear las bases meto­ dológicas de un trabajo de investigación concreto. O en el momento final de difundir nuestroS resultados, nos llega la hOm de adoptar postums personales o colectivas. de

carácter ideológico. político. social o económico que afectarán. inevitablemente, al resultado final de nuestra aportación. con un efccto más o menos inmediato en la so­ ciedad. Esta realidad tiene resultados que pueden ser nimios o de gran alcance, pero es claro que no es en absoluto inocente. Y eso debe obligamos a reflexionar sobre la posición que adoptamos al ejercer nuestra profesión. Nuestro Patrimonio Arqueológico es lo suficientemente importante como para que todos, cada uno desde su puesto de responsabilidad, adoptemos posiciones que

plos son múltiples, en el pasado y en el presente. Prehistoriadores alemanes. en la

faciliten su defensa. su conservación, su conocimiento social y su obligada transmi­ sión a las generaciones futuras. La responsabilidad es colectiva y es, precisamente.

época de Gustav Kossina. elaboraron toda una teoría para resaltar el papel cultural

desde la responsabilidad social desde donde deben plantearse las soluciones ade­

de los arios en la protohistoria europea. Prehistoriadores soviéticos de la GAIMK­

cuadas. Cada vez hay mayor demanda social de ese conocimiento del pasado. que va en

KAIMK submyaron la existencia de un modelo prehistórico de marxismo-Ieninismo. Arqueólogos italianos vieron en el Imperio romano el preámbulo histórico del impe­ rialismo fascista. Prehistoriadores africanos de color interpretan las más antiguas evi•

aumento a medida que se va elevando el nivel educativo. Ello obliga a divulgar los logros de la Prehistoria. de manera que sean fácilmente comprendidos por la socie­

dencias de la especie humana en Africa como IOdo un símbolo de la preeminencia de

dad. para que ésta tome conciencia de su pasado. aprenda a respetar su patrimonio

la negrilUd. pero los arqueólogos africanos blancos han dicho que el Gran Zimbabwe

arqueológico y lo conserve como memoria colectiva.

no puede ser obra de mentes negras. Recientemente hemos asistido, bastante impa­ sibles por cierto. a la eliminación del patrimonio musulmán y otomano del pueblo bosnio, a manos de los secuaces de R. Karadzic. Y a menorescala, el Señor de Sipan,

La periodización de la Prehistoria

tras su restauración en Alemania, fue recibido en Pero por el presidente Fujimori con honores de jefe de Estado y como el más antiguo representante del estado peruano. Distorsiones de la realidad. algunas aparentemente inofensivas. otras realmente bru­

Se suele afirmar que las dos grandes coordenadas de l a Historia. entre las que se enmarcan los acontecimientos, son el tiempo y el espacio. Los hechos se sitúan

Y en realidad. es más que probable que todos ellos fueran conscientes de que

así en un cómputo cronológico convencional (es decir. previamente acordado) y en el

no decían la verdad. Pero también es probable que todos ellos respondan. en reali­

escenario geográfico reconocible en el que sucedieron. Sin embargo. en Prehistoria la situación es algo más compleja. puesto que en la mayor parte de los casos. sobre

tales.

dad. a unos intereses específicos, para los que no es demasiado importante decir la verdad. y. en todo caso. siempre existe la posibi lidad de decir verdades a medias. de

acuerdo con un modelo interpretativo adecuado a la circunstancia. La explicación de la Prehistoria. pese a los muchos avances experimentados en los últimos años, aún no se ha depurado lo suficiente como para gar.mtizar la objetividad absoluta (como en cualquier mro aspecto de la H istoria) y. en definitiva. todo depende, y seguirá depen­ diendo, como en casi todas las ciencias y profesiones. de la honestidad profesional de los responsables.

Parece llegado el momento de que los profesionales y estudiantes de la Prehis­

toria y la Arqueología lOmemos conciencia de la importancia que hoy tiene la difu­ siÓn de nuestros logros. y no sólo desde la perspectiva de la investigación. sino en el ámbito ciudadano. Es obligación nuestrn transmitir a la ciudadanía los resultados de nuestro trabajo y estudio, de una forllla clara. objeliva y comprensible, alejada de

tooo en el Paleolítico. estamos haciendo referencia a segmentos temporales excesiva­ mente dilatados que sólo podemos aprehender desde la perspectiva geológica o con la utilización de sistemas de dmación que hacen referencia a miles o millones de años respecto al presente. Llamamos tiempo a un período o espacio cronológico durante el cual sucede una acción o acontccimiento. Se trata de una magnitud fundamental que nos sirve de referencia. o bien una referencia conceptual que abarca de manera ininterrumpida la Sucesión de los acontecimientos y la duración de las cosas respecto a un aconteci­ miento establecido o acordado que puede ser variable (antes o después de Jesucristo. antes o después de la Hégira. antes del presente. etc.). El tiempo es también un con­ cepto universal que entendemos como la dimensión que representa la sucesión de los acontecimientos. En Arqueología prehistórica podemos utilizar diferentes escalas de


l\OC10NES DE I'RLlHSTORIA GENERAL

del tiempo: existe un tiempo geológico. que se mide utilizando la correla­ estratigráfica a partir de restos fósiles y de otras evidencias geológicas. mediante que ha sido posible establecer una escala de tiempo _relativa_. En la Arqueología la estratigrafía sitúa los objetos o los conjuntos arqueológicos en un orden . . unos con respecto a otros: los que se sitúan abajo son. teóricamente, más los que se sitúan superpuestos. ya que se han depositado antes. También es una forma relativa de cómputo del tiempo arqueológico. ya que la Arqueología -a ' :l arden de los depósitos sucesivos que contienen evidencias de las actuacio­ humanas mediante la estratigrafía. El método estratigráfico es heredero directo la estratigrafía geológica. Pero también existen escalas de liempo arqueológico . mediante la aplicación de métodos y sistemas de datación. como el C·14, que ponen los acontecimienlos en relación con una fecha preestablecida reconocida en una escala universal. Por fin. para aquellas etapas en las que ya se en algunas zonas hechos históricos referenciales (Próximo Orienle. Egipto) existe la cronología histórica. que sirve de elemento comparativo para otras zonas en que aún continúan los períodos prehistóricos (por ejemplo, la Edad del Bronce de península Ibérica con respecto al Egipto dinástico). Debe tenerse en cuenta que la concepción del tiempo prehistórico ha ido evo· a medida que la Prehistoria se ha ido configurando como ciencia. En un se apoyó en unos pocos pilares básicos. como fueron: el reconocimiento un tiempo prehistórico apoyado por la Geología: la aceplUción de la idea de la ev"lw,i', que llegó a entenderse no sólo como evolución de Ia..<¡ especies. sino tamcomo evolución de las culturas: y el sistema de las tres edades. del que partieron . periodizaciones. Pero poco después. las bases metodológicas se fueron proporcionando así nuevas posibilidades para ir configurando otras refe· re temporales. Así. desde la renovación metodológica que supuso la Nueva Ar· q� ; nacida en los años cincuenta. los prehistoriadores fueron asumiendo los del neoevolucionismo y fueron conscientes de que, además de definir períodos. em necesario explicar los mecanismos de los cambios culturales y cómo fueron formando los regislros arqueológicos durante el tiempo en el que se produ·

�� �

En Prehistoria. los períodos <,on una forma de jer.:.rquización de la cultura en el tiempo. Los períodos se caracterizan porque tiencn elementos culturales. tecnológicos sociales que los diferencian de otros períodos anteriores o posteriores. De manera las cronologías en Prehistoria responden a la necesidad de disponer de una orde� ; nación coherente del tiemlXl en el que se han desarrollado las culturas que estudia· mos. contando con que los cambios culturales promueven continuamente variaciones que, normalmente. pueden apreciarse en el registro arqueológico. Estas varia­ ' ciones afectan a la concepción de las entidades culturales y repercuten directamente sobre la ordenación de los períodos prehislóricos. Los prehistoriadores suelen utilizar cicrtas denominaciones que hacen referencia a las unidades de investigación en relación con los conceptos tiempo y espacio. Las más usuales son:

I

Cultllra arqueológica.

Es una unidad histórica concreta y aprchcnsible en un espacio determinado y en un tiempo concreto. que tiene sus propios sistemas y es· tructur.:.s y su propia dinámica.

El CONCEPTO DE PREHISTORIA

41

Gmpo ellllllml. Es la variante regional de una cultura. Complejo ell/fllml. Grupo de cuhuras emparentadas por un substrato común. Tec"ocomplejo. Determinado estadio de evolución cultural técnica. económica y social. independientemente del espacio y del tiempo. La división de la Prehistoria en períodos cronológicos y culturales obedece a la necesidad de facilitar la comprensión de los conceptos octiempo» y «cultura)! en una etapa que es la de más larga duración en la historia humana. Tradiciolll llmente, desde los tiempos de Tholllsen --que fue el primero en divi· dirla en las tres edades de la Piedra, del Bronce y del Hierro--. se han aceptado unos criterios o convencionalismos que tienen que ver con la tecnología y el uso mayorita· rio de ciertas materias primas par.:. la elaboración de los instrumentos que el arqueólo· go descubre en los yacimientos. Después. cada _edad_ se fue sulxlividiendo en Olras etapas. cada vez más precisas. aceptando siempre como prioritarios unos criterios tecnológicos. tipológicos y estratigráficos, que no siempre eran los más adecuados ni podían aplicarse por igual en todas partes. pero que se consideraban válidos. en general, por su carácter orientativo. Así, la Edad de la Piedra se subdividió en Paleolítico (o Edad de la Piedra Anti· gua) y Neolítico (o Edad de la Piedra Nueva). según se aplicase para su elaboración la técnica de la tal1a o la del pulimento. aunque hoy sabemos que ese criterio es más que problemático. ya que existen olros criterios que definen mcjor la diferen· cia entre ambos períodos (por ejemplo. la producción de alimentos. la organiza· ción social en aldeas agropecuarias. l a agricultura y la ganadería). Sin embargo. se· guimos aceptando esos términos como convencionalismos al uso. ya consagrados después de muchos años de utilización. aunque todos sabemos que son sólo eso: convencional ismos. Algunos autores (E. Larte!. G. de Mortillet. E. Pielle. E. Dupont) propusieron otros crilerios (paleontológicos. climálicos. geológicos. etc.) pero tuvieron poco éxito. A cualquier observador puede parecerle extraño el hecho de que las fases y períodos tengan. en muchos casos. denominación francesa. La explicación es bastan· te lógica. si se tiene en cuenta que fue sobre todo en Francia donde se fue estructu· randa la Prehistoria. a través de los datos de las primeras excavaciones arqueológicas allí realizadas. A los períodos se les ponía el nombre de los yacimientos en los que cada uno se había detectado por primera vez: Abbeville: abbevillense: Saint·Achcul : achelense: Le Moustier: musteriense. etc. Hoy todos somos conscientes de la com· plejidad que entraña aplicar cualquier.:. de estas denominaciones a materiales y yaci· miemos de China, Egipto o Pakistán. aun cuando en esos países existan industrias o tecnocomplejos con similitudes tipológicas y cronologías semejantes a los definidos �n Francia. Por eso. cada vez más se van utilizando denominaciones regionales que tIenden a sustituir la nomenclatura clásica preestablecida. aunque resulte inevitable establecer comparaciones por similitud. Es claro que las actuales denominaciones de períodos y fases son inadecua· das para aplicar a todo el mundo. Si las seguimos aceptando es sólo por tradición académica y. tal vez. por comodidad didáctica. Dice K. C. Chang que el _tiempo» en Arqueología es probablcmeme el concep· to más difícil de definir y explicar, ya que es omnipresente y tiene muchas facetas. A veces lo identificamos con la cronología, como si fuera una escala temporal que


NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

42

incluso tuviera el aspecto físico de una línea dividida en segmentos. entre los que pudiéramos situar los acontecimientos (o los restos arqueológicos) en posiciones de� terminadas. Pero la realidad es que el concepto «tiempc))) existe interrelacionado con los conceptos de espacio y volumen. configurando una forma de cuantificar las di­ mensiones del mundo físico que rodea la vida de los seres humanos y su entorno. Para comprender mejor el tiempo prehistórico se ha intentado dividir la Prehis­ toria en períodos más o menos coherentes, teniendo en cuenta, al principio, aspec­ tos tecnológicos y tipol6gicos. y más recientemente aspectos culturales, sociales y económicos. Las primeras periodizaciones, asumido ya el sistema de las tres edades, dividie­ ron la Prehistoria en los siguientes períodos:

Paleolítico inrerior

Prechelense, Chelense, Abbevillense, Achelense, Musteriense

Paleolítico superior

Mesolítico Edad del Cobre, Edad del Bronce, Edad del Hierro

En la actualidad, después de distintas propuestas que se han ido exponiendo a medida que avanzaban los estudios arqueológicos durante el último siglo. podemos aceptar la siguiente secuencia para Europa y la mayor parte del Viejo Mundo, aunque sin olvidar que hoy existe la tendencia, cada vez más acentuada. de elaborar esquemas regionales que respondan mejor a la realidad:

1,

Paleolítico ¡,r/erior lU'C(lico o complejo de los cantos trabajados (en África: Olduvaiense)

ceno. Es la etapa más larga de la historia humana, desde la aparición de los primeros seres humanos hasta el final del Pleistoceno, hace unos 10.000 años.

Epipaleolítico y Me!iolítico.

Cazadores y recolectores de inicios del Holoceno.

aproximadamente desde 9000 a.c. hasta los inicios del Neolítico en las diferentes partes del mundo. Neolítico. Primeros agricultores y ganaderos y los primeros ensayos de vida en comunidad en pequeñas aldeas. Aproximadamente desde 8000 a.c. (en el Próximo Oriente) hasta los inicios del Calcolítico.

Calcolítico (o Edad del Cobre).

Orígenes de la metalurgia del cobre, principios

de la vida urbana en el Próximo Oriente (protourbanismo) y primeras sociedades complejas. Las cronologías son diversas: mientras en Oriente el Calcolítico se inicia en el v milenio a.c., en la península Ibérica lo hace ya comenzado el 111 milenio a.c. Vida urbana en muchas partes del Viejo Mundo, metalur­ gia del bronce y sociedades de jefatura. En Europa, aproximadamente entre 2500 y

Edad del Bronce.

800 a.c.. según zonas.

Edad del Hierro.

Aparición de los primeros estados, utilización generalizada

del hierro y transición a la época histórica. Cronologías muy diferenciadas: en Eu­ ropa entre 800 a.C. y los inicios de la romanización en los distintos territorios, con glo

VI d.C.

En la Prehistoria reciente de la Edad de los Metales es donde nos podemos en­ contrar con ciertos problemas que vale la pena tener en cuenta. El principal es, sin duda. el desfase cultural que entonces se produce entre distintas zonas del Viejo Mun­ do, ya que en el Próximo Oriente la Prehistoria termina hacia 3200 a.e. (con la apa­ rición de la escritura en los niveles V-IV de Uruk, en su fase protoliteraria). en Egipto termina hacia 3000 a.C. . con las primeras dinastías de monarcas con nombre conoci­ do, en Grecia termina hacia 800 a.c., en Italia hacia 500 a.c., etc., mientras que en varias regiones de Europa septentrional se prolonga hasta el siglo V I d.C. Este des­ fase impide establecer límites cronológicos precisos. ya que el inicio de la historia escrita es un hecho diacrónico y. de esa forma, algunos territorios. donde y a existe la historia con fuentes escritas. se convierten en zonas referenciales para determinados

3.

Complejo Ache/ense

acontecimientos culturales. Algunos autores denominan a este período que compren­ de el Calcolftico, Edad del Bronce y Edad del Hierro, Protohistoria (literalmente «[a primera historia»).

Facies regionales: Micoquiense. Clactoniensc. Tayaciense. Evenoi­ slense

El esquema cronológico y cultural creado por los prehisloriadores y arqueólogos europeos ha sido tachado de «eurocentrista» en otras partes del mundo. La acusación

Paleolítico superior

Pcrigordicnse y Auriñacicnse Solutrense Magdalenicnse

Edad de los Metales

Cazadores y recolectores del Pleisto­

Abbel'i/Iense (sólo para la zona de las terrazas del río Sommc en Fran­ cia)

Musteriense

Neolítico

mperior.

2,

Paleolítico medio

Mesolítico

y

43

pervivencias que se prolongan en algunas zonas del Norle de Europa hasta el si­

Neolítico

Paleolítico inrerior

Paleolítico inferior. medio

Auriiíaciense, Solutrcnse, Magdaleniense

Edad de los Metales

EL CONCEPTO DE PREHISTORIA

Mesolítico, Epipaleolítico, Subneolítico

Precerámico A Y B. Cerámico A y B

Calcolítico. Edad del Bronce. Edad del Hierro (Prehistoria n:cicnte)

es cierta, pero también es cierto que la Prehistoria nació y se estructuró en Europa, Con datos extraídos de yacimientos europeos por prehistoriadores europeos. Puede parecer extraño aplicar el término Achelense a los materiales arqueológicos de un yacimiento africano o chino, pero también es evidente que con ese término todos sabemos a qué tipo de materiales arqueológicos nos referimos. La Prehistoria, como cualquier otra ciencia. necesita de su propio lenguaje técnico y de ténninos específi­ cos para referirse a fenómenos especfficos.

En América. sin embargo, los prehistoriadores y arqueólogos elaboraron una tenninología diferente para referirse a acontecimientos semejantes en el Nuevo Mun-


EL CONCEPTO DE PRE�IISTORIA

NOCIONF.5 DE PREHISTORIA GENERAL

44

do. Eran conscientes de que en el continente americano existían condiciones que im­ pedían aplicar estri� lamenle los esquem� utilizados en Europa. Así, G . R. Willey y . el slgUlenlc esquema: Ph. Phillips propusieron en

1958

l. 2.

3.

45

Estos esquemas generales de trabajo se basan en innumerables datos arqueoló_ gicos de todo lipo y en d,lIaciones realizadas mediante· la aplicación de mélodos de datación relativa y absolula. durante más de siglo y medio de invesligación. Sin embargo. todas eSlas periodizaciones no son. en realidad, más que esquemas de trabajo que tienen cieno valor referencial general. pero que deben adaptarse a

Periodo Ljlioo (orfgenes en época glaciar. equivalente al Paleolítico europeo)

Periodo An:llico (nómadas del postglaci:lr. equivalente al Mesolítico y EpipateolíticO eu ropeos)

Período Fomtalh'o (inicios de la agricultura. equivalcnle al Neolítico europeo)

4.

Periodo Clásico (civilizaciones urbanas. equivalente a la Edad de los Melales europea)

5.

Período Postclásico (imperios prehispánicos).

Aunque este esquema ha sido adoptado por diversos autores. tanto para Améri­ ca del Norte como del Sur. posteriormente ha sido criticado y algunos especialis­ tas proponen la adopción de la nomenclatura europea, objetando. como ha hecho J. Schobinger, la tCambigüedad. incorrección semántica y contenido» de los términos americanos. De hecho, los prchistoriadores americanos están volviendo a utilizar los términos tradicionales. de origen europeo. Alex D. Krieger estudió el Período Lítico y lo subdividi6 en los siguientes es· tadios:

las circunslancias arqueológicas de cada área o zona geográfica, ya que no en lodas partes los hechos sucedieron de la misma fonna ni tuvieron la misma imponancia. En los últimos años se ha iniciado una corriente crÍlica sobre el concepto tiempo en Arqueología que. estudiando la forma de percibir y computar el tiempo de las so­ ciedades de cazadores y agricultores de la actualidad. prelende una mejor compren­ si6n del tiempo de las sociedades prehistóricas y protohist6ricas. Frente a nuestro actual concepto lineal del tiempo (que es un concepto de liempo histórico-políti­ co. o si se quiere, de tiempo sidéreo o tiempo oficial) existi6 un concepto de tiem­ po cíclico. de escala humana o social. que tenía más relaci6n con las cosechas, la caza y el discurrir de las estaciones que con acontecimientos significativos de valor «político» oficial. Esta tendencia pretende. de paso. superar la pretendida imparcia· lidad de las tradicionales concepciones cronológicas de los prehistoriadores clásicos y buscar un c6mputo del tiempo que cada vez se acerque más al que pudieron usar nuestros antepasados de las épocas prehistóricas, superando así el viejo tCsistema de las tres edadesll. Ya son muchos los arqueólogos que prefieren referirse a «sociedades agrícolasll antes que neolíticas. o tCsociedades de cazadores y recolectores del Hola­ cenOIl antes que mesolíticas o epipaleolÍlicas. elc. En el fondo de la cuestión subyace la idea de que nueslfO actual concepto del tiempo no tiene por qué ser el mismo que el de nuestros antepasados. El origen del calendario se basó en ciclos de caza y agricultura. Y el control del calendario

Periodo Lítico \.

2.

3.

[..¡tarlio "rfllUntas de "n)yectil (equivalcnle a nuestro PaleolÍlico inferior) [..¡tadio l>aleoindio (equivalente a nuestro Paleolítico superior). Éste. a su en lres fa..es culturales denomi nadas: a)

Cultura LlallO

b)

Cultura Lindenmeier

e)

\ez.

se

subdivide

determinó la aparici6n de minorías que se alzaron con el poder.

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-

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2.

.'ase formativa: 1800-500 a.C.

Camps.

3. 4.

Fase de los desarrollos regionales: 500 a.c.-700 d.C.

Fase de los grandes estados regionates e imperiales:

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CAPíTULO

2

FUENTES, MÉTODOS Y TÉCNICAS DE TRABAJO EN PREHISTORIA El Irabajo dc campo. - El Ira bajo de laboratorio. binele: la interprelación.

El Irabajo de ga­

Tradicionalmente las ruellles de la Prehistoria rueron las procedentes de las Ciencias Naturales. la Arqueología. las Ciencias históricas y la Lingüística, de mane­ ra que durante mucho tiempo sólo se contaba con los métodos geológico. arqueológi­ co. etnológico, tipológico. geográfico y filológico o lingüístico. Es evidente que la Prehistoria se apoya hoy día en diversas disciplinas, por lo

que puede considerarse una ciencia interdisciplinar. ya que ha sabido aprovechar los avances científicos en beneficio propio, sin renunciar a sus propios logros como ciencia. Es. sin embargo. en el aspecto metodológico. sobre todo. donde la Prehistoria se ha renovado en las últimas décadas. superando una etapa en la que ha estado directa­

mente vinculada (incluso a veces supeditada) a las Ciencias a l a Geología) y a la Antropología.

aturales (especialmente

Se suele denominar «métodoll al procedimiento que se sigue en las ciencias para buscar. hallar y explicar la verdad. En Prehistoria métOllo o métooos SOl/ los cOl/jl/ntos

tle operaciol/es illlelectuales y fúicas que permiten reunir. sistemat;;:ar y I'a/orar los testimonios, ordenándolos con l'Í$ta a /l/Uf interpretación de los hechos qlle describen o evidencial/. A veces se conrunden los términos métodos y téC/licas. Las técnicas se

diferencian de los métodos por su finalidad. Las técnicas son procedimientos con­

cretos de tratamiento del material que ha sido reunido de acuerdo con un método. En Prehistoria podemos hablar de método arqlleof6gico, de manera que ftlS técl1icas

serían procedimiemos cOl/cretos de tratamiento de lo.� materiale.� arqlleo16gicos.

El método arqueológico aparece, pues. como el método fundamental que utiliza la Prehistoria para la obtención de sus dmos a partir de los yacimientos arqueológicos.

Al método arqueológico podemos concebirlo como un método científico. puesto que procede al estudio sistemático de los yacimientos y restos arqueológicos. utilizando técnicas de búsqueda y observación, reglas para el razonamiento y rormas adecuadas para la comunicación de sus resultados, incluyendo la construcción de teorías. Hoy,

cualquier aspecto parcial de la ciencia se define más por la forma de investigar que


A8

NOCIO:-lE$ DE I'RUIISTORIA GENERAL

FUENTES. MÉl'OOOS '" TÉCNICAS DB TRABAJO EN PREHISTORIA

objeto de investigación. de manera que en cualquier proceso de investigación por su ,-esulla muy importante la forma. que debe incluir la observación. la experimentación. la formulación de hipótesis. la obtención de resultados, el análisis de los elementos de investigación y. por fin. la interpretación final de los mismos. con el fin de poder

Estos restos pueden ser evidentes a simple vista. pero generalmente suelen estar cubiertos por la tierra y la única ronna de acceder a ellos es a través de la actuaciÓn

formular una teoría. Resullaría sencillo decir que el método arqueológico es. fundamentalmente. la excavación arqueológica. pero no es así. sino que va mucho más allá. De hecho, po­ demos decir que la excavación arqueológica no es más que el punto de partida de un proceso de investigación mucho más amplio en el que están implicados procedimien­ toS (écnicos de diversa filiación científica. En realidad el proceso podríamos dividirlo en tres grandes etapas que abarcarían: ( 1 ) el trJbajo de campo. (2) el trJbajo de laboratorio y (3) el trabajo de gabinete.

El

49

arqueológica. Hoy se debate emre los especialistas la definición del yacimiento y los requisitos que éste debe tener para ser considerado como tal y se direrencia emre sit/! (yacimien­ to) y /Jon-sire (área de actividad limitada). Pero la importancia del yacimiento no se basa tanto en la cantidad o calidad de los materiales arqueológicos que pueda aportar. cuanto en la trascendencia que pueda tener la información que orrezca. La Prosl}CCción arqueológica es el primer paso para la identificación y valora­

ción de un yacimiento. Prospectar quiere decir buscar. identificar. definir y evaluar yacimientos, mediante una metodología específica.

La primera rorma de prospección sobre el terreno fue el paseo arq/leol6gico so­

bre una zona seleccionada. en la que el arqueólogo espera encontrarevidencias de ya­ cimientos. Si bien éste ha sido un método habitual en el pasado, hoy la prospección de yacimientos arqueológicos debe obedecer a una planificación previa elaborada

trabajo de campo

para dar respuesta a unas necesidades de investigación. En l a actualidad la prospec­

Comprende la búsqueda, identificación y evaluación del yacimiento arqueológi­ co y. por fin. su excavación. Denominamos yacimiento arqueológico al lugar natural o artificial donde se

ción es una parte importante de la denominada «Arqueología territorial o espacial», que constituye una de las propuestas más arortunadas de la Nueva Arqueología. Tradicionalmente la prospección de yacimientos sigue dos etapas bien direren­

encuentran los restos arqueológicos. Es decir. un lugar, con restos materiales de ac­ tividades humanas. potencialmente interpretable a través del método arqueológico.

ciadas: l.' el estudio previo del territorio que se quiere prospectar, a través de la car­

los podemos dividir en:

en el desplll:.mllielllo

Los restos pueden ser de diversa naturJleza. según las características del sitio. pero

las circunstancias del terreno, al número de componentes y a los medios disponibles.

Yacimientos subacuáticos.

En ese plan de trabajo deberán considerarse los siguientes aspectos:

Estos yaci mientos pueden estar constituidos por depósitos lIalllrales y depósiTOs

restos morfológicos

medios necesarios para

ras rotográficas y de vídeo. etc. Estas dos rases siguen teniendo hoy plena vigencia. El equipo. que previamente ha diseñado un plan de trabajo. deberá adecuarse a

Yacimientos en cuevas o abrigos:

y contener

de ¯U/ equipo sobre el terreno, con los

desarrollar el trabajo. esto es: cartografía. brújula y G.P.S .. fichas descriptivas. cáma­

Yacimientos al aire libre:

IIlImallOS

tografía, rotografía aérea. los datos de la literatura científica y los de cualquier otra procedencia. y 2.-. el lrabajo de campo propiamente dicho. que normalmente consiste

y

resTOS cllltllrales. También

pueden en­

l.

Selección del área a prospeclar. siguiendo criterios arbitrarios, naturales o culturales.

2. 3.

Estudio geológico y edarológico del terreno.

4.

Problemas de accesibilidad del terreno.

5. 6.

Recursos disponibles.

contrarse alterados o inalterados (o intactos). Los yacimientos alterados han podido serlo por cau<¡as geológicas. zoológicas. botánicas y antrópicas. siendo importante observar los ractores postdeposicionales. En la práctica es casi imposible encontrar yacimientos completamente inalterados. ya que existen numerosos ractores que los han hecho cambiar con el tiempo. Los yacimientos más rrecuentes son: lugares de habitación (cuevas. abrigos. ca­ bañas. poblados. ciudades... ). lugares de despiece de animales. lugares de actividades diversas (talleres de sOex, áreas de minería...). centros ceremoniales. áreas con mani­

restaciones artísticas. enterramientos aisl:ldos y necrópolis, zonas portuarias. barcos

hundidos. etc. Cada uno de ellos presenta variedades. de manera que las posibilidades son muchas. Por ejemplo. en un pequeño poblado pueden darse áreas habitacionales. áreas de actividades. área de necrópolis. área ceremonial. etc. En todo caso. los restos que delatan la presencia de un yacimiento suelen ser la evidencia de todo tipo de actividades humanas: sociales (cueva ... casas. granjas. poblados y ciudades). económicas (graneros. silos. cazaderos. lugares de despiece). religiosas y ceremoniales (templos. lugares de cullo). tecnológicas (talleres de sílex. minas. hornos de cerámica o de fundición). funerarias (IUmbas y nccrópolis).

cte.

Tamai'io o escala del área de prospección.

Intensidad de la prospección (grado de detalle con el que se realiza y canti­ dad de esfuerzo que se le va a dedicar).

También se tendrán en cuenta los problemas de visibilidad y perceptibilidad. para 10 cual suele utilizarse una escala de O a 10. teniendo en cuenta: el tamaño del yacimiento. delimitaciones. materiales en superficie. tiempo. vegetación. clima. VIsibilidad es la variabilidad que orrece el medio físico de cara a la localización de yacimientos arqueológicos. y perceptibilidad es la probabilidad de que determina­ dos conjuntos de materiales arqueológicos puedan ser descubiertos con Un:1 técnica específica. Debe tenerse en cuenta que. desde el punto de vista de la prospección. el yaci­ miento es lugar de conccntnlción de materiales arqueológicos y restOs de actividad


NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

50

FUENTES. MtroOOS ' TÉCNICAS DETRA6AJO EN Plu�mSTORIA

humana del pasado. que puede estar constituido por artefactos. elementos estructura·

les. horizontes de suelos ,mtrópicos y otras anomalías originadas por el hombre. Por lo tanto. el yacimiento requiere una determinada densidad de hallazgos por melro

cuadrado o por unidad de prospección. A continuación se seleccionará la técnica de muestreo más adecuada a cada caso. según la entidad del territorio que se va a prospeclar. Las técnicas de ml/estreo más

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Las unidades de muestreo pueden ser cuadrículas

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Muestreo aleatorio simple

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Muestreo sistemático

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Aunque cada terreno impondrá un tipo específico de muestreo. una propuesta

Muestreo estratigráfico

de práctica de prospección arqueológica podría incluir: ( 1 ) un muestreo sistemático a intervalos regulares de trallsects o secciones: (2) un muestreo aleatorio simple de cuadrículas o quadrats, en número proporcional a la importancia de la zona.

Cuando durante la prospección se detecta un yacimiento. éste debe ser definido

y evaluado. Existen diversos modelos de fichas para ello. pero una ficha básica de­ bería contener, al menos, los siguientes datos: el contexto o entorno ambiental. el ta­ maño. una muestra significativa de materiales arqueológicos de superficie. la fu nción del yacimiento y la cronología estimada. Para ello tal vez sea necesario realizar una

prospección illlema del yacimiellto descubierto. que puede incluir distintas ;lctU:lcio­

nes, utilizando técnicas de recuperación de datos y de prospección del subsuelo. co­ mo: recogida de materiales de superficie, reconocimiento de estructuras perceptibles, delimitación del perímetro, sondeo estratigráfico (determinación de fases de ocupa­

ción), prospección geofísica (pruebas de resistividad, magnéticas. electromagnéti­ cas), prospección química (fosfatos. fósforo total). magnetómetro de protones y de flujo. y otras técnicas. Otra forma de búsqueda es 1:1 prospecciólI aérea. que ya fue ensayad:1 por Na­ dar en 1 890 desde globos aerostáticos y que desde la Primera Guerm Mundial fue perfeccionándose con fines bélicos y. poco después. catastrales y geográficos. En la actualidad se dispone de vuelos nacionales y regionales que suelen aportar muchos datos de interés. a través del análisis de sombras. diferencias en el crecimiento de

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Muestreo sistemático

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52

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

la vegetación y en el color. incluso restos estructurales. mediante tomas fotográficas venicales u oblicuas. que pueden denotar la presencia de yacimientos arqueológicos. En los últimos años se ha empezado a utilizar la fotografía aérea a través de satélites artificiales. sobre áreas extensas. con excelentes resultados. La prospección es, en definitiva. un trabajo arqueológico de campo imprescin­ dible para el conocimiento del terreno objeto de investigación. Su imponancia ha sobrepasado la mera aplicación a las excavaciones arqueológicas. ya que ha demos­ trado su imponancia pam la catalogación y protección del Patrimonio Arqueológico y para el planteamiento de estudios territoriales o espaciales, lan útiles para la for­ mulación de hipótesis sobre economía. áreas de captación de recursos. organización de grupos. etc. La excavación arqueológica es el siguiente paso en el trabajo de campo y es el ejercicio por excelencia de la Arqueología. ya que tiene como consecuencia la más completa y directa obtención sistemática de datos para el prehistoriador. Se trata de una tarea multidisciplinar en la que. a la postre. intervienen no sólo el arqueólogo y su equipo de campo. sino una serie de especialistas en distintas materias (suelos. flora. fauna. dataciones absolutas. análisis de elementos, etc.) que convienen la tarea en un complejo ejercicio de investigación. E. Harris describe la excavación arqueológica como «una secuencia de operacio­ nes y procedimientos metodológicamente controlados, dirigida a desmontar e inspec­ cionar analíticamente una porción más o menos extensa de la estratigmfía natural y antrópica del terreno de un yacimiento arqueológico. con el objeto de recoger la ma­ yor cantidad de datos posiblelt. Se tmla. pues, de un proceso cognoscitivo y analítico colectivo. que tiene la peculiaridad de ser invasivo. destructivo y vinualmente irrepe­ tible. Siendo la excavación una práctica costosa y destructiva. sólo debe ser utiliza­ da cuando responda a una necesidad de la investigación o cuando el yacimiento ar­ queológico esté en peligro de destrucción por obras públicas. privadas o por otros motivos. La excavación arqueológica es una práctica destructiva porque el excavador va destruyendo irreversiblemente el yacimiento conforme lo excava. sin que exista la posibilidad de una ulterior verificación. Y es una práctica costosa porque requiere la presencia de un equipo de profesionales. unos medios técnicos y una financiación. De ahí que su realización deba ser cuidadosamente planificada. incluso si se trata de una excavación de urgencia. El excavador debe ser competente no sólo en la práctica . arqueológica de campo. sino también en amplios conocimientos teóricos. Lo deseable es que toda excavación responda a unas necesidades específicas de la investigación. es decir, que esté destinada a resolver problemas concretos dentro de un proyecto o línea de investigación coherente. destinada a infonnar un número I específico de cuestiones. No vale la pena la planificación de la excavación de un yaci­ miento que no vaya a aportar información relevante sobre una etapa o período concreto. Tras una estricta planificación que debe incluir aspectos logísticos. técnicos. ins­ trumentales. metodológicos y económicos. la excavación comienza generalmente con I sondeos seleccionados que tienen como finalidad un primer conocimiento de las ca­ racteñsticas del sitio: composición. extensión. estmtigrafía. contenido de materiales. etcétera. lA�ía Monimer Wheeler. uno de los teóricos clásicos del trabajo de campo. que «no existe una forma correcta de excavar pero sí muchas incorrectas-o ya que cada

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54

NOCIONES DE I'RUIIS1'QRLA GENERAL

yacimiento es distinto y requiere una form:L específica de tratamiento y Un:L estrategia

adecuada para cada caso. En términos generales. existen dos fonnas de planteamiento para la excavación de un sitio: el J;Jtemll Wheeler-Kellyol/. que se basa en la división del espacio que se quiere excavar en cuadrículas que serán las unidades de excavación; y el s;stemll

de áreaJ ab;ert(/.\· (opel/ oreas). que no se constriñe tanto a las unidades de excava­ ción predeterminadas. En ambos casos es imprescindible una previa planimetría del terreno. en la que se especifiquen las zon:LS de excavación, con el fin de facilitar el control de los hallazgos y pennitir la incorporación de estructuras en el plano gene­

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E l sistema Wheeler-Kenyon fue jX!rfeccionado por F. Bordes con la utilización

del sistema ,le coordenadas

Cllrtesitmos. que permite un control muy preciso de

los hallazgos. Este sistema consiste en la división del terreno mediante un eje

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de coordenadas. orientando la abscisa en dirección sur-norte y subdividiendo el eje en cuadrícul:1S que puedan ser :unpliadas y subdivididas. denominando cada tra­ mo con números y letras. Sobre el terreno de excavación se establece un plano teórico

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tomarán las medidas de profundidad de los objetos y estructuras que aparezcan en

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(que suele coincidir con la abscisa, que se denomina línea cero) a panir del cual se

distanciómetro es también de gran ayuda para las mediciones. El control de cada cuadrícula así diseñada se realiza mediante convencionalis­ mos que denominan las medidas tridimensionales: X: prorundidad de un objeto res­ pecto al plano y línea cero: Y: distancia de un objeto respecto al iado norte del cuadro; Z: distanci:L de un objeto respecto al iado oeste del cuadro. De esta manera se sabrá la situación exacta de cada hallazgo.

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registro del yacimiento. ya que conrorme se desarrolla la excavación es necesario ir registrando todos los elementos y circunstancia..'i mediante fichas parJ los materiales arqueológicos. planimetrías para las estructurJS en secciones horizontales y cortes estratigráficos para las venicales. Este registro se materializa en un inventario ge­ neral de materiales. en el que figuran todas las características y circunstancias de cada hallazgo. y en un ponnenorizado plano general en el que se incluyen todos los elementos estructurales. En la actualidad suele utilizarse un sistema de registro in­ formático. mediante una base de datos que permita ir incorporando diariamente las

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En la formación de los yacimientos arqueológicos intervienen muchos factores de orden interno y externo: incluso una vez fonnados. los procesos posuleposiciO/w­ les suelen provocar alteraciones que deben tenerse en cuenta. Pero lo normal es que al fonnarse la tierra obedeciendo unas leyes naturales. se deposite sobre los restos formando estratos. es decir. capas de tierra de distinta textura y composición. has­

fichas de cada elemento localizado. con laS circunstancias en laS que se ha encon­ trado. Este sistcm:L permitirá, finalizada la excavación. conocer los detalles de cada

ta cubrirlos totalmente. El estudio de este proceso es imponante, ya que puede dar mucha información sobre el yacimiento. sobre todo cu:mdo éste tiene varias fases de OCupación.

hallazgo en panicular. así como el establecimiento de asociaciones. h:Lllazgos por niveles y cuadrículas. recuento gener.... L!. porcentajes y series estadísticas. etc. de for­

El estudio de un yacimiento debe afrontarse desde dos perspectivas comple­ mentarias: ( 1 ) el yacimiento debe ser estudiado como si fuese una entidad viva. en COnstante proceso de transformación y en relación directa con el medio ambiental

ma bastante sencilla. facilitando mucho el trab:Ljo de laboratorio y gabinete. También

existen sistemas informáticos para la incorporación de planimetrías y secuencias es� tratigráficas en un plano general. ESI:l información suele complemenwrse con abun­ dantes fotografías. dibujos de plantas. alzados y materiales arqueológicos. recogidas de muestras de tierra o de otros matcriales para estudios específicos de sucios. de diagr:.rn:ls polínicos. dataciones absolutas. etc.

en el que se encuentra: y (2) el yacimiento debe estudiarse como un conjunto de panes interrelacionadas entre sí (suelo. medio ambiente. estructuras. materiales ar­ queológicos. etc.). de manera que ninguna de ellas debe ser olvidada. La estratigrajl'lI estudia los estratos o capas. naturales y culturales. que se han ido depositando sucesivamente. la fonna en que lo han hecho. su composición. cro-


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NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

FUENTES. MIToOOS y Tt1CNICAS I>E TRABAJO EN PREHISTORIA

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11.

Estratigrafía del poblado de Bajil (Mor(l/aJla. Murcia). Calco/írico-EdlUl del Bronce.

nología y contenido cultuml. Las secuenci:ls estratigráficas suelen identificarse en los perfiles verticales de los cuadros excavados y suelen ser una guía importante para el proceso de excavación y la definición cronológica y cultural del yacimiento. El método estratigráfico lo ha heredado la Arqueología de la Geología y es aplicable a cualquier yacimicmo de cualquier época. La estratigrafía se basa e n unos principios o leyes generales que suelen ser bas­ tante inmutables: los estratos suelen formarse horizontalmente unos sobre otros: los estratos superiores son los que se han formado más recientemente; los estratos que se sitúan por debajo son anteriores: todas las partes de un mismo estrato son con­ temporáneas. de manera que tocios los objetos situados en un mismo estrato wmbién

lo son. De esta manera, los restos arqueológicos que contiene un estrato inferior son más antiguos que los que contenga un estrato superpuesto a éste. Estos principios tienen. lógicamente. excepciones (muy especialmente en yaci­ P�eso lle !on/llIcióI/ de /11/(/ secuencia estrotigráfica, COI! CI/(l/ro gr(J/llle�' momelllos (lle FIG 4. . alx!Jo (/ o,."bu): Caba,la I1I'Olflica. I'iri('lItla de la Etlad del Bronce, ac/ú'ilflul metallírgica -" 1110memo de /(1 exc(¡l'{lcióll llrr/lleo{6gkll. .

mientos alterados). pero en términos generales constituyen la base fundamental para el establecimiento de la primera cronología rel:ltiva del sitio. ya que nos irán diciendo su proceso de formación a lo largo del tiempo. La estr.J.tigrafía nos permite conocer dos importantes dimensiones del yacimien­ to. Por u n lado. la dimellsiÓII flOri:.Ol/la/, ya que todo lo que COnlenga un estrato es contemporáneo y nos revelará la re:llidad del yacimiento a lo largo de una época concreta de su vida. Por otro. la llimells;óll \·erlical. que veremos en los perfiles ex-


58

NOCIONES 013 PREII1STORIA GENERAL

cavados en los que se refleja la sucesión de estratos y nos revelará la realidad del yacimiento en las dislimas rases de su vida. Estas evidencias también nos indicarán la conveniencia o no de realizar un tipo de eXCQl'lIciólI horizontal (es decir, la excava­ ción de una sola fase del yacimiento), o de exml'(/ciólI l'errical (es decir, las distintas fases del yacimiento. con el fin de relacionarlas entre sí). Debe tenerse en cuenta que hay yacimientos estratificados e ¡nestratificados. Esto está condicionado por las caracleñslicas del terreno y por Jos agentes endógenos y exógcnos que han intervenido en su [onnación. Cuando se excava un yacimiento incstratificado puede resultar conveniente establecer estratos artificiales. con deno­ minaciones arbitrarias. para facilitar la excavación. En excavaciones de épocas paleolítica y mesolítica es imprescindible intentar una identificación correcta de la estratigrafía geológica, por la importancia que ésta tiene en la cronología relativa. Es�cialmente importante es la identificación estra­ tigráfica en excavaciones en cuevas. sobre todo en época paleolítica. ya que las cuevas (los relieves kársticos. en general) suelen revelar con bastante fidelidad las alternan­ cias de fases fñas y cálidas. a través de fenómenos scdimentológicos con evidencias de fenómenos crioclásticos y de suelos húmedos. Para etapas posteriores también es importante el conocimiento ambiental. que se logra a través de determinaciones de secuencias palinológicas. formación de suelos y detenninación de fauna. Aunque algunos autores conceden más importancia al estudio de las estructuras que al de la estratigrafía. porque consideran que unas estructuras su�rpuestas asegu­ ran mejor la estratigrafía que cualquier otro método. parece claro que ambos as�ctos deben ser estudiados con el mismo interés. ya que sería compleja la interpretación de estructuras ajenas a su adscripción estratigráfica. Las secuencias estratigráficas se materializan en minuciosos dibujos de los perfi­ les. en los que se ponen de manifiesto todas sus características y contenido. mediante signos convencionales y escalas cromáticas. Desde hace unos años se viene utilizan­ do también el denominado sistema Harris. desarrollado por el británico Edward C. Harris. que consiste e n una plantilla estándar en la que se representan las unidades de estratificación mediante números encuadrados en pequeños rectángulos. Este siste­ ma. concebido para yacimientos urbanos con niveles romanos y medievales. se ha exten­ dido a las excavaciones prehistóricas. aunque en muchos casos no sea el más adecuado. La recuperación de restos arqueológicos debe hacerse por unidades estratigráfi­ cas y su situación exacta dcbe registrarse mediante las medidas lridimensionales. Es­ ta recupemción debe extenderse. cuando sea necesario. a la tierra extraída. mediante cribas o sistemas de flotación. Por fin. las estratigmfías se utilizan también para la extracción de muestras. me­ diante la delimitación de columnas estratigráficas en zonas donde la secuencia se presente con claridad. Las muestras de cada eSlmto se utilizan para los estudios sedi­ memológicos (cómo se ha ido formando la sedimentación del sitio). detenninaciones de flora (pam conocer las variaciones de una fase a otra) y otros estudios comple­ mentarios. En las columnas estmtigráficas las muestras se toman empezando por los estratos inferiores. pam evitar que la tierra de los estmtos superiores se mezcle con la de los inferiores. A lo largo del proceso de excavación se suelen utilizar diverS:ls denominaciones pam aclarar conceptos cronológicos y definir situaciones específicas. Entre las más habituales podemos citar:

FUENTES. MÉTOOOS y TtC-II ICAS DE TRABAJO EN PREIHSTORIA

59

tpoca.

Dumción de una civilización (p.e.. época neolítica). PeríOlJo. Subdivisión cronológica de una época (p.e . . Neolítico antiguo). Hori::,ollle crol/ol6gico. Subdivisión cronológica común a varias culturas o complejos cultur:lles. Etapa. Subdivisión cronológica de una cultura. Fase. Subdivisión cronológica en el interior de un asentamiento o de una ne­ crópolis. La fase es la más pequeña unidad de tiempo perceptible desde el punto de vista arqueológico. Nivel de hábit(/(. Conjunto de estratos del hábitm que pertenecen a una cultura arqueológica determinada. EstmfO de liábit{/(. Es la sedimentación de los vestigios de un hábitat que con­ tiene varias fases de construcción. Fase de liábitat. Es el conjunto de todas las construcciones que se pueden iden­ tificar como contemporáneas en el interior de un hábitat. Suelo de liábitat. Es la superficie en la que se construyeron viviendas durante el intervalo de una fase. Las incidencias de todo el proceso de excavación quedan reflejadas en el «diario de excavación». que el director de la misma debe redactar detalladamente cada joma­ da. incluso con anotaciones puntuales sobre el terreno durante el trabajo. Este diario servirá después para recordar los pormenores del trabajo de campo y será de gran ayuda a la hora de la interpretación de los datos. Excavar es. sobre todo. interpretar: es decir. deducir una realidad de los datos arqueológicos. De nada sirve la excavación más correcta si los datos que con ella se obtienen no pueden interpretarse. También debemos contar con la existencia de yacimientos que requieren un tipo específico de excavación. con una metodología particular. Éste es el caso de las excavaciol/es de tumbas )' necrópolis. que requieren un tmtamienlO especial. Decía A. Laming-Emperaire que «si toda excavación es como una operación de cirugía. la excavación de una tumba es una operación de microcirugía». Esto se debe a que las tumbas y necrópolis. con sus variedades a 10 largo del tiempo (inhumación. incinera­ ción, monumentos megalíticos. cementerios, etc.) aportan un tipo de documentación muy precisa. susceptible de ser interprcl:lda desde di�tintos puntos de vista. muy cs­ pecialmente desde la perspectiva de la ideología y las creencias. La arqueología del mundo funerario se orienta hoy a través de la denomina­ da «Arqueología de la Muerte» que es una propuesta teórico-metodológica para el estudio de las prácticas funemrias que se enmarca dentro de la denominada Nueva Arqueología. como una tendencia que pretende superar los limitados enfoques tra­ dicionales de carácter descriptivo. l /oy es uno de los mayores éxitos del paradigma «procesualista». Los enterramientos. como conjuntos arqueológicos cerrados. ya sean aislados o fonnando necrópolis. así como las prácticas funemrias. suelen ser evidencias que encierran abundante infonnación para los investigadores. Las eYidencia� de los ente­ rramientos pueden ser la base de interpretaciones sociales. ya que las ofrendas mate­ �iales sepultadas con los individuos. así como los propios cadáveres. pueden ofrecer lIlformación acerc:1 de las diferencias de riqueza y status dentro del grupo. El documento funerario es también un signo. y como tal tiene un significado.


FUENTES. MÉTOOOS y TÉCNICAS DE TRABAJO EN PREltrSTQRJA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

60

Los documentos funerarios son aspectos no materiales de la conducta social. Los elementos de un COnleXIO funerario no son aleatorios o no intencionales. sino producto de secuencias deliberadas de acciones reguladas por pautas sociales específicas. La Arqueología de l a Muerte pretende investigar aspectos de la eSlructura social a panir de las prácticas funerarias, así como otros aspectos antropológicos del grupo, ya que se parte de la idea de que las estructuras implícitas en las prácticas funerarias expresan l a realidad social o sus principios simbólicos y, por tanto, constituyen una base potencial de estudio para obtener infannación. Entre los objetivos de estudio más deslacados podemos citar: el tratamiento de la especificidad del registro funerario como fuente de información privilegiada so­ bre la estructura social y la cultura; aspectos sociales y culturales, status. categorías sociales. ideología, creencias, rango personal, paleopatología. dieta y nutrición, dife­ rencias de sexo y edad, natalidad. demografía. etc. Para l a excavación de tumbas y necrópolis se aplica, por lo general, la misma melOdología que para cualquier otro yacimiento. teniendo en cuenta que. mientras una necrópolis es un yacimiento de gran área. una tumba lo es de pequeña área y, en todo caso, requieren una especial atención para que no escape ningún detalle signifi­ cativo. También aquí se utilizan algunas denominaciones que conviene conocer:

Ritual fUI/erario.

Todo aquello que puede tener relación con las prácticas fu-

neranas. •

Todo aquello que tiene relación con la tumba propia­ mente dicha: morfología. emplazamiento. señalización, orientación, etc. Ritos fUI/erarios. Modalidad utilizada con los restos: inhumación, incinera­ ción. deposición, etc. AjuarfUI/erario. Conjunto de objetos que se encuentran en la tumba. deposi­ tados allí para el difunto o en su memoria. Ofrenda. Objetos que se encuentran junto al cadáver. de carácter simbólico o no.

Modo de elllerramiemo.

Las tumbas bajo estructuras tlll l1ulares (túmulos funerarios, sepulcros megalíti­ cos bajo túmulo) suelen excavarse por el sistema Van de Gieffen, que divide el túmulo en cuatro cuadrantes que se utilizan como unidades de excavación. Cada cuadrante se excava en extensión, dejando entre ellos una franja de testigo, que suele utilizarse para comprobaciones estratigráficas. Otro tipo de excavación «excepcional» es el de yacimiemos .wbacuáticos. Sue­ len ser pecios (restos de embarcaciones hundidas en zonas costeras), antiguas estruc­ turas portuarias, asentamientos que se situaron a orillas de lagos. ríos o del mar cuyos restos están hoy sumergidos, etc. Lo excepcional de este tipo de yacimientos es el medio en el que se encuentran, bajo e l agua. que requiere la intervención de especialistas en Arqueología subacuática y una costosa infraestructura técnica. La práctica de la Arqueología subacuática es compleja y los arqueólogos deben haber realizados cursos de capacitación en centros especializados. Por lo demás. l a metodología de trabajo no es muy distinta a la de una excavación en superficie. Debe contarse. sin embargo, con el hecho de que ésta

61

se desarrolla en un medio hostil y que la peflllanencia bajo el agua tiene limitaciones temporales y físicas que deben respetarse escrupulosamente. Por fin. hay una cuestión que el excavador debe tener en cuenta, incluso antes de iniciar sus labores de campo: las medidas de protecciól/ y conservaciÓI/ que de­ ba adoptar para preservar los restos muebles e inmuebles que proporcione su trabajo. Con frecuencia será necesario consolidar estructuras, restaurar objetos, proteger áreas de excavación, etc. En algunas ocasiones, podrán adoptarse a lo largo del proceso de excavación ciertas sencillas medidas, pero en otras será necesaria l a presencia de técnicos que deban realizarlas, sobre todo cuando se trate de trabajos especiali­ zados o de objetos de cierta importancia en los que l a actuación de un profano en materia de conservación podría provocar daños irreparables. En definitiva, la excavación arqueológica es, sin duda, el trabajo más importante del arqueólogo, ya que, tras la aplicación de la metodología más adecuada a cada caso, proporciona los datos básicos de los que se abastece la Prehistoria para elabo­ rar sus interpretaciones. Por eso es una tarea que sólo deben realizar profesionales capacitados y en ningún caso aficionados sin formación profesional. Hay varios aspectos que hoy debaten los especialistas sobre las excavaciones ar­ queológicas. Uno de ellos es el carácter irreversible de la excavación, que inevitable­ mente destruye el yacimiento. El profesor A. Leroi-Gourhan, consciente del carácter irreversible de la excavación, decía que «el mejor investigador es, a pesar de todo, un vándalo que destruye su documento consultándolo». Pero, por otro lado, siendo la excavación un acto necesario en la investigación prehistórica, nos invita a meditar acerca de la necesidad o no de excavar determinados yacimientos de etapas culturales que ya se conocen suficientemente; o de la necesidad de excavar un yacimiento por completo, cuando con la excavación de una parte del mismo tal vez sería suficiente para su conocimienlo, etc. Estas cuestiones surgen cuando se toma conciencia de que los yacimientos arqueológicos no son recursos de investigación eternos. sino que se van agotando poco a poco, de forma que puede llegar un día en que la PrehislOria se quede sin fuentes de información directa. Esta idea nos conduce a la conside­ ración de que los yacimientos arqueológicos son una parte importante de nuestro Patrimonio Histórico y todos debemos procurar su conservación y defensa. La Ley de Patrimonio Histórico contempla importantes sanciones para los destructores de yacimientos. muy especialmente para los excavadores clandestinos que sólo buscan el beneficio personal de la venta de objetos arqueológicos. Ellos son uno de los más graves factores de riesgo para nuestro Patrimonio Arqueológico. No debe olvidarse, por fin. que cualquier intervención arqueológica requiere en todos los países desarrollados un permiso específico del organismo oficial competen­ te. En España estas competencias las tienen las comunidades autónomas, a través de s�s Consejerías de Cultura, donde suele haber una Dirección Geneml con competen­ cIas en Arqueología,

El

trabajo de laboratorio

Finalizada la campaña de campo y con un sinfín de materiales arqueológicos y datos de todo tipo, el excavador se enfrenta en el laboratorio a una segunda fase de su trabajo, tan compleja como la anterior y de la que difícilmente podrá salir


NOCIONES DE PREHISroRIA GENERAl.

FUENTES. MÉTODOS Y T�CN'CAS DE TRABAJO EN PREHISTQII.IA

airoso si no cuenta con la colaboración de diversos especialistas. Esta fase del tra­ bajo arqueológico consiste. esencialmente. en el análisis y estudio de los materiales

ceSOS de sedimentación de la tierra. estratigrafías. glaciarismo. terr..¡zas. fenómenos crioclásticos. etc.

62

que [:1 excavación ha proporc ionado. Estos materiales. como ya es sabido. son muy variados: desde los útiles de sílex. hueso o metal. cerámica o madera. hasta restos humanos. muestras de ticrra. escorias de fundición o plantas. alzados de edificios. estructuras de tumbas. ele. El estudio de materiales arqueológicos requiere un profundo conocimiento de sus aspectos tecnológicos y tipol6gicos. así como de su adscripción cultural. Pam ello. será imprescindible basarse en delenninadas u/lidlldes de análisis arqueológico. Las unidades básicas son:

Úlil.

Cualquier objeto elaborado o modificado por el hombre para su utiliza·

ción.

/lIdustr;a.

Todos los útiles de una misma clase que puedan encontrarse en un

sitio detenninado.

Alriblllo.

Cada una de las características de un útil. utilizadas para su descrip·

ciÓn. Los atributos pueden ser internos o externos. morfológicos y tecnológicos (p.e" si el útil es una vasija de cerámica. el color de la pasta es un atributo).

7ipo.

Serie de útiles que se parecen entre sí. «población homogénea de ane·

factos que comparten una scrie de atributos». El lipo es la base de la detenninación tipológica.

COlljIlIlfO.

Grupo asociado de útiles que son contemporáneos. o todas las in­

dustrias que concurren en un mismo lugar.

ClIlrura.

Grupo de tipos que se presentan jUnios formando conjuntos en un

área geográfica determinad:!. Prácticamente todos los elementos arqueológicos pueden ser clasificados me­ diante estas unidades de análisis. Los materiales arqueológicos más frecuentes serán los de piedra tallada, puli­ mentada y labrada. los de hueso. asta y marfil. los de cerámica y los metálicos de cobre. bronce. hierro. oro y pI ala. Otros. debido a problemas de conservación, serán más escasos. como la madera. el cuero. los textiles. etc. Otros materiales. como las cenizas. la tierra. los reStos de animales y pl:mtas, las escorias de mineral. los se­ dimentos estratigráficos. etc" constituyen fuentes de información de aspectos muy diversos del yacimiento excavado. Y. por fin. otros elementos. como fichas. planos. croquis, fotografías y dibujos. completarán detalles significativos de gran valor pam la interprctación del proceso. Algunos de los materiales arqueológicos deberán sometersc a un análisis es­ pecífico en un laboratorio especializado. con el fin de obtener unos datos concretos. Este trabajo lo suelen realizar especialistas en distintas materias y. en muchos ca· sos. suelen ser costosos y llevan tiempo. por eso debe tenerse en cuenta que ningún análisis vale la pena si no va a aportar una infonnación relevante. EllIre los análisis que pueden realizarse podemos citar: De tipo físico-químico. para obtcner datos de mute­ riales tales como cerámicu. metales y picdra. Geoarqlleo16gicm.. Para estudiar evidencias de tipo geológico. como los pro·

Allálisis (Jn/ueomflrico,f.

Anflleo:.oológicos.

63

Para el estudio de restos de animales. salvajes o domés·

ticos.

Para el estudio de los diversos aspectos de la metalurgia prehistórica y protohistórica. mediante el conocimiento de minerales básicos. explo­

Arqlleomerahírgicos.

taciones mineras. aleaciones. procesos de fundición. aspectos tecnológicos. etc. Arqlleobotállicos. Para estudiar los restos de plantas y obtener información acerca del medio ambiente. recolección. producción agrícola. dieta. etc. Al/tropológicos. Para el estudio de los restos humanos: edad. sexo. talla. pa­ leopatologfas. grupos sanguíneos. ADN. grupos de población. etc. Del resultado de estos estudios puede surgir una importante información com­ plementaria que ilustrará distintos aspectos de la excavación. Una de las cuestiones fundamentales será la cronología. ya que si es importante conocer cómo sucedieron los hechos. también lo es conocer cuá/ldo. La crollolog(a es la ciencia que estudia la división del tiempo en períodos regu· lares y la clasificación de los acontecimientos por el orden en que ocurrieron: estudia el orden o la secuencia en la que han ocurrido los hechos en el tiempo y les asigna a éstos una fecha correcta. Su estudio es fundamental en cualquier disciplina histórica. La Prehistoria carece de fuentes escritas que puedan fechar los hechos. excepto en la Prehistoria reciente. cuando se pueden utilizar fechas de referencia de calenda+ rios históricos conocidos (Próximo Oriente. Egipto). por lo que. en principio. tuvo que recurrir a métodos que estaban más relacionados con la Geología y las Ciencias Naturales. como la estratigrafía. la cronología geológica y la Paleontología. Los prehistoriadores utilizan dos modalidades de datación: ( 1 ) cronología rela+ tiva. y (2) cronología absoluta. La cronología relath'a fecha los elementos arqueológicos poniéndolos en re· lación unos con airas. utilizando criterios de anterioridad o posterioridad. sin ha· cer referencias a una fecha universalmente reconocida. La cronología relativa no nos dice la fecha ex:.cta de un objeto. sino sólo que el objeto es más antiguo. más moderno o contemporáneo de otro cuya fecha ya conocemos. Cuando decimos que el nivel

B

de una excavación es anterior al nivel A que se le superpone estamos utilizando una cronología relativa, Los métodos de cronología relativa fueron los primeros utilizados en Prehistoria. hasta que fueron apareciendo los métodos de datación absoluta. Muchos de ellos fueron asimilados procedentes. sobre todo. de la Geología. Entre los más utilizados en Arqueología prehistórica podemos destacar:

ESlratigmj(a.

Fecha los estratos arqueológicos o geológicos poniéndolos en relación unos con otros. de :.cuerdo con las leyes estratigráficas (véase excavación). Las estratigrafías comparadas se basan en el establecimiento de unas tablas de es+ tratigrafías locales o regionales que pueden ofrecer una secuencia cronológica de un área más arnpli:!. Eswblece secuencias tipológicas basmlas en la evolución gnldual de los tipos de objetos arqueológicos. Las diferencias formales y tecnológicas entre los lipos los sitúan en un orden de secuencia. unos anteriores o posteriores a otros.

7ipolog(a.


FUENTES. MÉTODOS Y '1 ÉCNICAS DE TRABAJO EN PREHISTORIA

NOCIONES DE PREmSTOKJA GENERAL

64

65

Se basa en la evolución gradual de las culturas y establece la su­

Dado que el C-14 que existe en la actualidad no es el mismo que el que existía

cesión de conjunlos de útiles o de contextos arqueológicos. ordenándolos según sus simililUdes, de forma que sus atributos varíen de fonna gmduaL de manera que reve­ len el orden cronológico en el que se elaboraron o se depositaron en los contextos.

cuando vivía la muestra que se analiza. las fechas pueden tener un margen de error que puede subsanarse en buena medida mediante la corrección y calibración. La!:.

Seriacióll.

Es uno de los primeros sistemas utilizados en Prehistoria. Dataciolles cT/I:tulas. Si en un contexto aparece un objeto que ha sido correc­ tamente fechado. podemos deducir que otro objeto igual que aparezca en un contexto desconocido debe tener la misma cronología.

Métodos geoMgicos.

Utilizados sobre todo para fechar yacimientos y materia­

les arqueológicos paleolíticos y mesalíticos. mediante su estudio geoarqueológico: estratigrafía geológica: terrazas fluviales. marinas y lacustres; glaciarismo: sedimen­ tación de cuevas y abrigos: locss, etc. (véase Cuaternario).

MélOdos paleolltológicos. fauna.

Se fundamentan en los análisis de restos vegetales

de todo tipo para poder recrear un paisaje teórico en el que se desarrolló la activi­ dad del yacimiento. Su estudio está en relación directa con el de la fauna. Los análi­ sis palinológicos (estudio de restos de polen contenido en los estratos arqueológi­ cos) suelen ser de gran ayuda parJ este menester. La definición de los paleoam­ bientes tiene enormes repercusiones en los estudios sobre subsistencia. economía y sociedad.

mente 50.(X)() años antes del presente. Debe tenerse en cuenta que la mucstra que queremos fechar se encuentra correc­ tamente asociada a los materiales arqueológicos cuya cronología queremos conocer. Las fechas del C-14 se interpretan mejor cuando podemos disponer de series cohe­ rentes de fechas (varias muestras correctamente fechadas en los distintos estratos del yacimiento). en vez de una sola.

mente) han sido. durante más de un siglo. la base de los cuadros cronológicos de la Prehistoria europea y. por extensión. de la del resto del mundo. hasta que los avances científicos pennitieron utilizar las dataciones absolutas. La cronología absoluta fecha los elementos arqueológicos en años del calenda­ rio, poniéndolos en relación con un acontecimiento universalmente reconocido. por ejemplo el nacimiento de Cristo o el presente. Cuando decimos que un objeto es de 1500 antes del presente estamos estableciendo una cronología absoluta (.el presen­ te,.. por convención internacional. es el año 1 950 d.C.). Los métodos y técnicas de datación absoluta se han ido perfeccionando duran­ te los últimos cincuenla años. de manera que hoy son diversas las posibilidades de datación absoluta. Emre los métodos más conocidos y utilizados podemos destacar:

Arqlleoll/agl/etümo.

El principio del método son las variaciones del camJX)

magnético terrestre. que queda registrado cn determinados materiales sometidos a temperaturas elevadas. como cerámicas o suelos quemados. La polaridad magnética de la Tierra se invirtió en diversas ocasiones durante largos períodos, cuya crono­ logía conocemos. En los materiales analiz:ldos queda la polaridad remanente, que puede ser asociada a uno de los períodos del cambio de polaridad.

Delldrocrollolog{a.

Cronología mediante la observación microscópica dcl cre­

cimiento anual y estacionlll de los anillos de los árboles. Cada anillo interior repre­ senta un año de crecimiento y en cada anillo se pueden identificar los desarrollos estacionales. ya que el crec imiento es mayor en primavera. Detenninados árbole�.

Estos métodos de datación relativa (la estratigrafía y la tipología. muy especial­

CarbOI/O /4

(C-14). Método ideado por el premio Nobel de Química W. Libby. en 1950. Se basa en el hecho de que todos los seres vivos absorben a lo largo de su vida un isóto­ po radiactivo del c:lrbono, el Carbono-14, que se comporta químicamente como el carbono- 12 normal. aunque rormándose y desintegrándose a una velocidad constante y conocida. Cuando un organismo muere deja de intercambiar carbono y comien­ za a desprenderse del que contenía originalmente. a una velocidad constante. Cada .730 años se desprende de la mitad del que contiene, de manera que midiendo la can­ tidad del carbono contenido en la muestra puede saberse el momento de su mucnc. Las rechas de C- 1 4 se expresan en años antes del presente (a.p.) . es decir. antes de 1950. por acuerdo intemacional en homenaje a Libby. Para convertirlas en años antes de Cristo basta rest:lrle 1950 años a la fecha.

con e l calendario dendrocronológico. que !:oC ha comprobado bastante exacto. El C-14 puede fechar restos org:inico.!> de plantas y animales hasta apro\imada­

Basados en determinaciones de fauna fósil que pue­

de asociarse a episodios concretos del Cuaternario. muy especialmente de la micro­

Métodos arqueobo/dl/ieos.

dataciones por el método del C-14 pueden ser calibradas mediante su comparación

como la sequoia gigante de Cali romia o el pino aristata. pueden desarrollarse durante cientos de años que quedan registrados en los anillos del tronco. Las muestras anali­ zadas son restos de madera, que pueden comparar!:.C al modelo general de la zona. de manera que puede calcularse cuándo fue conado el árbol del que procede. El método. que se ha revelado como muy fiable para detenninadas áreas. requie­ re un banco de datos de rererencia. del que no todas las regiones disponen. Método basado en la medición de los direrentes grados de hidratación de esta roca de origen emptivo. que se materializan en capas mesurables.

Hidratación de la obsidilllUl.

Analiz:1 el proceso de fisión espontánea del isóto­ po de uranio U-238. pr�sente en muchas roca� y minerales. Esta fisión se produ­ ce a una velocidad constante. Puede rechar muestras muy antiguas del Paleolítico inferior.

Huellas dejisiólI delllrallio.

Ox{gello 16-18.

Este método analiza la proporción de isótopos de oxígeno en column as de sedimentos marinOi> que suelen contener restos de microfauna. Estos isótopos de oxígeno varían con la temperatura del agua. de manera que pueden fe­ charse fases de períodos rríos y cálidoi>. que i>uelen ponerse en relación con las fases de polaridad terrestre. En la actualidad hay 23 estadios isotópicos definidos. que pue­ den fechar episodio.!> de haslll un millón de años a.p.

El mdodo <,c basa en el e:otudio de ciertas rocas de origen volcánico en las que <.,e oo<.,cn.1 la desintegración gradual del isótopo radiactivo po­ tasio 40 (K-40) en Argón '¡O (Ar-40). que e.. un gas inerte. Mediante este método se

Potasio-Argón 40.


66

NOCIONES DE PREIUSTORIA GE.-.;ERAL

fecharon reslos de australopitécidos en la garganta de Olduvay (1750000 a.p.), donde las rocas volcánicas sellaban los depósitos que contenían los reslOs fósiles. Racem;zllció" de (llIIil1oáci(los. Este método suele utilizarse para fechar reSIOS óseos. Se basa en la velocidad constante con la que las moléculas de aminoácidos giran hacia posiciones neutras después de la muerte del sujeto al que pertenecieron los restos. Para que la medición sea correcta se requiere una temperatura constante, sin lo cual la fecha obtenida puede tener errores que deben corregirse o calibrarse con otros métodos de datación. Puede fechar restos de hasta cien mil años. Resol/allcia electrónica _sl';//» (ESR, Eleclro"ic Spill ResOIllIm:e). Método en el que se uti I izan muestms de huesos o conchas, en las que, mediante espectrometría, se mide la cantidad de los electrones contenidos en la estructura cristalina de la mues­ tra. que es proporcional al tiem¡x> transcurrido desde su formación. Termolllmilliscellcia (TL). Método para fechar materiales inorgánicos. sobre todo cerámicas, que se basa en la cantidad de luz que emiten determinados minemles c ristalinos (liberación de electrones) cuando son sometidos a calentamiento en el laboratorio. La intensidad de la luz emitida es proporc ional a la cantidad de radiación asimilada. Midiendo la luz emitida puede calcularse la edad de la muestra desde su primera cocción. Es un método útil para 1:1 datación de cerámicas. desde las más antiguas del Neolítico. Urallio-Torio. Método que utiliza muestras de rocas calizas con carbonatos, procedentes de cuevas y abrigos prehistóricos. así como restos óseos y conchas. tam­ bién con alto contenido en carbonatos. en los que el laboratorio mide el contenido de isótopo Torio 230. que se ha producido a una velocidad coma:lI1Ie ¡x>r la desintegra­ ción del ur..mio natural U-235 y U-238. El torio contenido puede medirse. de manera que es ¡x>sible saber el tiem¡x> transcurrido desde que se inició el proceso. Con este sistema pueden fecharse episodios de hasta 500.000 años de antigüedad. Van'es. Se trata de otro método geológico en el que se efectúa un recuento de los depósitos de sedimentos anuales en los fondos de lagos o riberas marinas. que proceden del deshielo de glaciares. que se presentan en forma de láminas sedimen­ tarias anuales de arcillas y arenas. La com¡x>sición. color y espesor de cada varva depende de las condiciones climáticas. El rec uento de las varves ofrece dmos cro­ nológicos para fechar fenómenos de glaciarismo. que pueden ¡x>nerse en relación con episodios prehistóricos. Por fin. la crol/ología comparada se utiliza cuando se quiere fechar un contexto arqueológico por la presencia en el mismo de elementos cuya fecha ya se conoce previamente en otros lugares. Todos estos métodos y técnicas de datación suelen ser costosos y únicamente se utilizan para fechar episodios concretos que a¡x>rten datos cronológicos significa­ tivos. Es habitual utilizar varios métodos de datación absoluta y relativa, con el fin de relacionar los resultados y llegar a una conclusión válida. ¡x>r ejemplo: eSlrJli­ grafía. ti¡x>logía y C-14. Los resultados de los tres métodos deben ser coincidentes para que la fecha resultante sea admitida. En lodo caso. los prehistoriadores suelen dar prioridad a los datos urqueológicos, que son malizados por otras evaluaciones cronológicas. . En los últimos anos. :llgunos de estos métodos han experimentado cambl�s sus­ tanciales en su aplicación e interpretaciÓn. que han supuesto a su vez cambiOS de

FUENTES. MÉTODOS Y TOCNICAS DE TRABAJO EN PREHISTORIA

67

importancia en la interpretación de detenninados fenómenos culturales. Las fechas obtenidas ¡x>r el C-14 calibrado. ¡x>r ejemplo. han servido para ratificar la idea de que muchos fenómenos culturales de la Prehistoria occidental que se su¡x>nían pro­ cedentes de Oriente y se explicaban mediante las tesis difusionistas del historicismo, tenían en Occidente una antigüedad mayor que sus supuestos precedentes orientales. de manera que difícilmente podían proceder de allí. Tal es el caso del fenómeno me­ galíticO o de la metalurgia del cobre. La teórica linearidad difusionista de Oriente se interrumpe en el área balcánica (la denominada • falla balcánicalt) a panir de la cual los fenómenos culturales parecen tener un fuerte com¡x>nente autóctono. Cualquier método de datación, tunto relativa como absoluta, debe ser utilizado con prudencia. conociendo con detalle el contexto arqueológico de la muestra que se quiere fechar. de manera que el resultado pueda aplicarse con fiabilidad a ese contexto. La manera más segura de evitar errores es la utilización de varios métodos y técnicas. contrastando sus resultados. de manera que podamos verificar que son aceptablemente coincidentes. Si bien muchos de estos métodos de datación fueron considerados con extre­ ma prudencia en un principio, después de varias décadas de experimentación se ha llegado a verificar su validez en la mayoría de los casos. Su aplicación ha servido para demostrar o ratificar ideas que. hace tan sólo unos pocos años. no eran más que meras intuiciones de los especialistas. Así. la antigüedad de la especie humana se ha prolongado hasta hace unos 5 millones de años para los primeros homfnidos. el Neolítico se ha llevado hasta el IX milenio a.e. o el megalitismo más antiguo del vie­ jo mundo se ha detectado en el occidente de Europa. Miles de dataciones absolutas matizan hoy las tradicionales dmaciones relmivas, reforzando su valor. Sin embargo. aún persisten algunos problemas que deberán solucionarse en las próximas décadas, como el de la contaminación de las muestras, el de la vida media del C-14 o el de las correcciones y calibmciones de las fechas estándar. Y cuando esos problemas se solucionen. posiblemente podremos contar con la anhelada .máquina del tiem¡X>lt, que le diga a los arqueólogos la fecha exacta de los materiales y acontecimientos. El estudio de los materiales arqueológicos hallados en la excavación es funda­ mental para la ulterior interpretación del yacimiento. Si el registro de los hallazgos durante la excavación ha sido correcto y los inventarios, fichas descriptivas. base de datos, planimetría y secuencias estratigráficas se han elaborado con claridad y es� crupulosamente. el trabajo de laboratorio contará con muchas ventajas. Este ti¡x> de estudio es complejo y suele llevar tiem¡x>: el prehistoriador y su equipo de trabajo deberán analizar piezas, estudiar sus aspectos tecnológicos y ti¡x>lógicos. establecer comparaciones, consultar informes técnicos, elaborar cuadros estadísticos. interpre­ tar secuencias estratigráficas y planos de estructurus, etc. para intentar llegar a unas conclusiones que, inevitablemente, deberán conducir a enmarcar el proceso en un período cultural. estableciendo su cronología y creando una imagen, lo más aproxi­ mada posible, del grupo humano que depositó sus restos en el yacimiento. Con el auxilio de los métodos y técnicas que hemos mencionado los materia­ les arqueológicos irán ofreciendo infonnación sobre distintos aspectos: tecnología, recursos económicos. fonnas de vida. creencias. ¡x>blación. ritual funerario, etc.. de ma�era que es tarea del prehistoriador organizar coherentemente esos datos para de­ dUCIr de ellos una interpretación de los hechos que puedan reflejar. Ésa será la última fase del proceso: la interpretación.


68

t\OClONF..8 01: !'REIIlSTORIA GENERAL

El trabajo de gabinete:

la interpretación

La interpretación es el trabajo final del proceso y. posiblemente. e l más impor­ lante. ya que desemboca en una memoria de la excavación que deberá publicarse para que e l mundo científico conozca los resullados de la excavación. El prehistoriador. buen conocedor de la teoría prehistórica. deberá adoptar una determinada posición metodológica para crear su modelo interpretativo. En este sen­ tido. deben recordarse las diversas tendencias metodológicas a las que hemos hecho mención en el capítulo l . Es evidente que s610 podrán interpretarse los datos verificados y contrastados y se deberá huir de cualquier hipótesis insuficientemente probada. La síntesis histórica incluye la adscripción cronológica y tecnotipológica de los materiales. así como to­ dos los datos relativos al modo de vida del grupo humano estudiado. En este sentido. pueden utilizarse teoría� de alcance medio, que ofrecen posibilidades de aproxima­ ción a diversos aspectos del yacimiento y su entorno. La Ecología y la TeC/lología son dos aspectos básicos para la reconstrucción de los modelos de vida y subsistencia de las sociedades prehistóricas. La 8ioarqlleo­ logía enfoca el estudio de las culturas como si fuesen entidades vivas y en relación di recia con el medio que las rodea. el suelo. la biomasa, el clima y otros medios de subsistencia. L:l Tecnología se desarrolla en relación muy directa con las condicio­ nes ambientales. ya que en cierto modo los avances técnológicos fueron realizándose. sobre todo, para dar respuestas específicas a las necesidades humanas. De igual modo. la Etnología eOll/pi/rada aborda el análisis de los aspectos no materiales de las comunidades. El método elnológico fue muy utilizado en el pasa­ do. aunque en la actualid:ld su aplicación queda reducida a casos específicos. con estudios comparativos en los que el investigador debe ser muy prudente. Los arqueólogos :unericanos. sin embargo. suelen utilizar con frecuencia la ElII()(Irq//eología. como Un:l extensión de la E1IIollistoria. que es una disciplina que pone en relación la Arqueología con la Etnología. con el fin de investigar la conduc­ ta social y cultural contemporánea desde una perspectiva arqueológica. En Améri­ ca existen aún muchas evidencias arqueológicas vivas. tanlO antropológicas como culturales (tradiciones. pensamiento mítico. sincretismos religiosos. etc.). situación imposible de hallar en la mayor parte del viejo mundo. A otro nivel. tienen especial interés los estudios territori:lles o espaciales. desde la perspectiV:l de la Arqlleologta espacial o territorial, para la que. según la Escuela de Cambridge. el lerritorio es «el áre:l habitualmeme explotada desde un asentamien­ to». Eso conduce al estudio de las áreas de caplación de recursos (SCA-Sile Cacht­ mem Analysis), según el modelo teórico al uso. Pero el territorio es también «un espacio socializado y culturiz:ldo. donde trans­ curren las relaciones de \as sociedades humanas». de manera que su estudio conduce a diversas propuestas metodológicas. enlre las que podemos destacar: -

Areas de Captación de Recursos. Arqueologí:l lerriloriallAnálisis regional. Arqueología del pais:lje (Lmul.\'eape Archaeology). Geoarqueología (Em'irrJIIllle"ral Arclweology). Arqueología dd asenlamiCnlO o de los patrones de asentamiento.

FUENTES. MÉT01)()S y TÉCNICAS DE TRABAJO EN PREHISTORIA

69

Los objetil'os de esllldio de la Arqueolog(a espacial y territorial los podemos dividir en: estático. el modelo de poblamiento de una época; y dinámico. la evolución del poblamiento en una región. y los niveles de eSludio que pueden ser utilizados son:

a) b) e)

Macro. Estudio de fronteras y límites cullurales. Sell/imicro. Estudio de áreas de caplación de recursos. Micro. Estudio de áreas de actividad específica e n el yacimiento.

Este tipo de eSludios conduce a modelos de investigación de carácter regional, a través de la búsqueda y localización de yacimientos. pero también a modelos es­ pecíficos sobre un yacimiento en el que se evalúa su contexto y su relación con otros yacimienlos vecinos. El territorio circundante se estudia también para inlentar una reconstrucción de sus características en la época que se estudia, evaluando diversos factores, como: geomorfología. clima. flora. fauna. acción antrópica. recursos. estu­ dio del suelo agrícola. etc. Con los datos obtenidos de la prospección y excavación y manejando las propuestas de 1:1 Arqueología Territorial y Espacial podemos plantear­ nos distintos objetivos de estudio. como: (a) estudio de relaciones entre yacimientos­ entorno (hombre-Tierra); (b) estudio de relaciones de yacimientos entre sí (hombre­ hombre); (c) estudio de relaciones entre dos o más emomos (Tierra-Tierra). Para ello podemos utilizar tres tlil'eles de alláliú�: l.

Nivel macro: - Teoría del vecino más próximo - Los polígonos de Thiessen - Teoría del lugar central - Site Catchmellt A/Illlysis (SCA) - Análisis de regresión - Fronteras y límites culturales.

2.

NÍI'el semi-micro: - Sile Catchmel1f Allalysis (Áreas de Captación de Recursos) Análisis espacial de necrópolis - Análisis espacial del poblado.

3.

Nil'el micro: Definición de áreas de actividades específicas •

Areas de habitación Espacios constructivos Espacios de depósitos Enterramientos (como unidades dentro de la necrópolis) .

El llllllldo fUI/erario también ofrece especiales posibilidades de estudio que po­

demos ver en los planteamientos teóricos de la denominada Arqueología de la Muer· te. que es una de las más afortun:ldas propuestas de la arqueología procesualista.


70

NOCIONES DE PRElIISTOIUA GENERAL . .... , . ) .

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FUENTES. MITIoDOS

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71

V. Gordon Childe advinió ( 1 944) que _a mayor progreso de la cultura material.

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'OI'IIO_OIe·

y Tff'NICAS DE TRABAJO EN PREHISTORIA

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-

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menor es la energía invenida en los enterramientos. al tiempo que se consolida y aumenta la riqueza de los vivos». De él pane la idea de que «el gasto público en las necrópolis será inversamente proporcional al desarrollo tecnológico» . Sin embargo. los estudios del momenlo sólo se limitaban a pormenorizadas des­ cripciones de tumbas y necrópolis. generalmente sin conclusiones de tipo social o económico. Los análisis antropológicos eran igualmente raros. L. Binford y A. A. Saxe fueron los primeros en establecer las premisas teóricas de la Arqueología de la Muene. Sus enunciados teóricos proceden de la Antropo­ logía. En !971 J. A. Brown desarrolló la primera experiencia práctica con el estudio del c�menterio de Spiro (Oklahoma). Su trabajo tuvo enorme influencia en los inves­

. .. ru ,

tigadores contemporáneos. J. A. Tainter (entre 1973-1 977) amplió los principios teóricos. De él surge la u.'".),

,! • ;; .. • U S '''I I' '

nante para eswblecer el rango soc ial del difunto.

oro _ lI'tI!an

FIO, .5.

Áreas de estUllio y tipos de análisis de la Arr¡lIeologíll de la MI/e ne, st'glín G. Rlli'. �

Zaplllero.

La Arqueología e la Muene parte del hecho de que los enterramientos, como . conjuntos arq eoI6g,cos crrados. ya sean aisla dos o formando necrópolis, así � � com? las práctiCas funerarias. suelen ser evidenc ias que encierran abundante infor­ �aclón para los in esligado s. Las evidencias de los enterrumientos pueden ser la � � a � e ml�rp elacloncs socl les. ya que las ofre ndas materiales sepultadas con los ; ? l�d'V,du?s. aSI omo los propios cadáveres. pue den ofrecer información acerca de 1:15 � diferenCiaS de nqueza y status dentro del gru po. El d?Cumento funerario es también un signo. y corno tal tiene un significado que hay que lnterpretar. ya que sus evidenc ias constituyen aspectos no materiales de la conducta social.

idea del principio de gasto de energía invenido en el enterramiento como determi­

� Arqueología de la Muene pretende investigar aspectos de la estructura social

a panlr de I�s práctic s fu nerarias. así como otros aspectos antropológicos del grupo. � ya que se pane de la Idea de que las estructuras implícitas en las prácticas funemrias expresan la realidad s ial o sus prin cipios simbólicos y. por t:mto. constituyen un:. � . base potenc ial de estudIO para obtener información. E�t� I?s objeril"Os de estudio ' lás dest:lca dos podemos citar: el tratamiento de : . la especificIdad del registro fune rano como fuente de información privilegiada so­ bre 'a est clura social y la cult ura: aspectos sociales y culturales. stalus. categorías � . SOC I�les. Ideología, creencias, rango personal. pale opatología, dicta y nutrición. dife­ renciaS de sexo y edad. natalidad, dem ogr..fía, etc. Como teoría de alcance medio. la Arqueologí•• de la Muerte está entre la mate­ . . nalldad de I s he hos arqueológicos y la � teorf:. social gener:.!. Su objetivo pues. se . � puede resumir dICIendo. en palabras de Schi ffer. que pretende est;¡blecer conexiones entre el contexto arqueológico presente y el con texto sistémico p••sado.

R. Chapman, 1. Kinnes y K. Randsborg publican en Cambridge T/¡e Arc:haeo­ fogy 01 Dearh. que supone una puesta al día de los principios metodológicos. En 1:1 obra se destacan los nuevos tipos de información que aponan antropólogos físicos sobre paleopatología, nutrición. demografía, etc .. que es una de las mayores apona­ ciones metodológicas.

El enfoque materialista. mantenido por L. Binford. J. A. Tainter. V. Lull. y

M. Picaza. entre otros. sostiene que el rito funerario supone para el grupo humano que lo practica una actividad económica, es decir. una inversión de energía o de tra­ bajo social. En consecuencia, la tumba. en cuanto trabajo social, denota la posición del individuo en las relaciones sociales y, por lo tanto, la cuantificación del gasto funerario debe permitir interpretar la estratificación del grupo. J. M. Q'Shea publica en Nueva York MortlUlry Var;abiliry. donde intenta esta­ blecer una teoría arqueológica sobre el componamiento funerario. M . Bloch ( 1 98 1 ). desde el punto de vista de la Antropología, desarrolla la idea de que «la complejidad ritual de cienas sociedades está en relación con una jerar­

quización ¡Jc rangos individuales O colectivos. que se ha producido a lo largo del desarrollo histórico». G. Gnoli. J. P. Vemant y B. D' Agostino ( 1 983) han orientado sus trabajos hacia el estudio de la _ideología funeraria». Del ritual funerario les interesa su significado. Dice Vemant: «La ideología funerdria no es sólo el eco donde se refleja la sociedad de los vivos. sino que define un esfuerzo colectivo pam elaborar una aculturación de la muene siguiendo una estrategia de la muerte, o sea, un conjunto de reglas propias de la comunidad para afirmar sus rasgos específicos. sus estructuras y orientaciones.» Uno de los sectores críticos a la Arqueología de la Muene procede de las deno­ minadas Arqueología Contextua! y la Arqueología Postestructuralista o Simbólica. 1. Hodder ( 1 982) apoya sus críticas en la falta de definición de la «estructura so­ cial» en Arqueología. Para él la estructura social se define como _las reglas y concep­ tos que ordenan y dan sentido al sistema social_. Y afirma que «los restos arqueológi­ cos de las práctic:ls funerarias están relacionados con una ideología de la sociedad de los vivos que no siempre tiene una relación lineal con las relaciones sociales». Otro sector crítico lo forman los componentes de la denominada «Arqueología escéptica_, esencialmente S. Piggou. P. Ucko Y E. Lcach. Éstos consideran que la


FUENTES. Mt�TOI)OS y TÉCNrCAS DE TRABAJO EN PREHtSlDRrA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

72

.

muerte está en relación con la esfera prácticamente intangible de las creencias reli­ giosas y ponen en duda que exisla una relación directa entre las prácticas funerarias y el mundo de Jos vivos. Según Leach, _la relación existente entre la e"fera de los mucrtos y el mundo de los vivos es metafórica.. ,

La crítica proceslIalisl:l, por fin, no afecta al método en sí, sino a los detalles. Se

detiene en el concepto de «ideología_ emanada de los enlerramientos. Hay. también. una crítica postcstructuralista y ncomarxista. Como las prácticas funerarias tienen una doble naturaleza. material y simbólica. eSIa dualidad impone metodológicamente dos enfoques:

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_

1)

El positivista descriptivo (clasificación. lipología de los materiales, crono­

logía, etc.). 2) El enfoque especulativo: perspectiva interpretativa (I/ü'eles de estlldio). El regiSlro arqueológico puede ser interpretado en términos de los procesos so­ ciales que lo originaron. Los niveles de estudio se centran, pues, en:

Nivel macro.

Relaciones entre el hábitat y necrópolis y distribución zonal de

las necrópolis.

Ni\'el semimicro. Organización interna de las necrópolis. NÍl'el micro. Organización interna de la tumba. Recientemente se ha incor¡XIrJdo a este tipo de estudios el análisis eSladíslico y

la cuantificación aritmética.

El estudio interpretativo concluye con una memoria ciell1ífica de todo el traba­ jo. Esta memoria, que en definitiva, es el resullado final del proceso. debe ser clara. concisa y veraz. y contar con el :'poyo de un aparato gr.ifico de fotografías. dibujos.

planos y cuadros estadísticos. de manera que pueda ser consultada por otros especia­ listas. La redacción de esta memoria de excavaciones suele realizarse hoy median­ te sistemas informáticos: tratamientos de texlo, bases de datos. programas gráficos. procesamiento de fotografía y planos. programas de restitución gráfica, cartografías electrónicas, ele., que facilitan mucho la labor del investigador. Es posible que. con suerte, el resultado final del trabajo apenas ocupe un par de líneas en un manual de Prehistoria. Pero ésa es la forma en la que los datos de la Arqueología se van incor­ porando a nuestro conocimiento general. Por fin, los materiales arqueológicos recuperados son depositados en un Musco o centro de investigación. en el que también se depositan los inventarios y una copia del diario de excavaciones.

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Es muy difícil comprender cualquier aspecto de la humanidad prehislórica. muy especialmente en el Paleolílico. sin conocer el medio e n el que se desenvolvió. ya que éste, con sus variaciones. impuso detenninados comportamientos que afectaron a todas y cada una de sus actividades. También la tecnología es. a veces, una respuesta cultuml al medio, puesto que con frecuencia es concebida y desarrollada de acuerdo con sus imposiciones. El medio condicionó mucho el ritmo vital: el clima. con sus variaCIones. Impollla comportamientos de adaptación. Flom, fauna. recursos vitales. todo. estaban supeditados a las condiciones ambientales y variaban siguiendo los cambios climáticos. El ténnino Cuatem:lrio fue propuesto por el geólogo Jules Desnoyers. en 1829. pam designar los depósitos m:trinos que se situaban sobre los niveles terciarios de la c� en�a de Pañs. Poco después. en 1832, Marcel De Serres amplió el significado del . tenmno. vlllculándolo por primera vez a los fenómenos glaciares y en 1833 Henri �eboul propuso denominar al Cuaternario como ecAnlropógeno • . ya que se camCle­ nzaba también por la aparición del género Homo. idea que se confirmó poco después Con los primeros hallazgos de restos fósiles. De manera que la Era Cuaternaria se ca­ racteriza por los fenómenos glaciares. por el enfriamiento cl imático y por la aparición y desarrollo del género humano. El Cuaternario se divide en dos etapas: el Pleistoceno o Era Glaciar (término pro­ puesto por el autor de Prillcipios de Geología ( 1 830-1833). Charles Lyell. en 1839) y el Holoceno o período postglaciar (término propuesto por Paul Gervais en 1867). •

El Pleistoceno El Pleistoceno, dividido en tres subépocas: Inferior (desde 2.2 M. A. hasta 700000 a.p.), Medio (700000 -130000 a. p.) y Su perior ( 1 30000- 1 0000 a. p.). se ca­ racteriza por el enfriamiento de la Tierra y e l fenómeno de las glaciaciones.


NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

76

La existencia de las glaciaciones fue propuesta por el biólogo suizo-norteame­ ricano Louis Agassiz. en 1 837. manejando datos geológicos que indicaban que los glaciares de los Alpes se habían eXlcndido en el pasado hasta zonas limítrofes. Más tarde. el matemático francés Joseph Adhémar indicó que las glaciaciones estaban rnOlivadas por factores astronómicos. Efectivamente. las glaciaciones son el resultado de la confluencia de varios faclores. como las variaciones en la irradiación solar. las variaciones en excentricidad del eje de la Ticrra. los cambios en el relieve y en la distribución de los océanos. Fueron un conjunlo de fases frías (glaciares) entre las que se intercalaban otras más cálidas (imcrglaciares) que se apreciaron. sobre todo. en las latitudes septentrionales y meridionales, aunque también afectaron al resto del planeta. Karl Schimper propuso el ténnino «Edad del Hielo. en 1 837, para identificar esta primera etapa del Cuaternario. Entre 1920 y 1930 el astrónomo yugoslavo Milutin Milankovitch, calculando la inclinación del eje de rotación de la Tierra, llegó a la conclusión de que la caUS:1 inmediata de las glaciaciones se debía. esencialmente, a la reducción de la irradiación solar en verano, con la consiguiente disminución de la fusión de los hielos fonnados en invierno. En la décad:\ de los sesenta Cesare Emiliani confirmó experimental mcntc la teoría de Milankovitch. En la actualidad se estudian otros factores que puedan contribuir a los cambios climáticos. Así, el proceso de concentración de gas carbónico en la atmósfera proce­ dente de la utilización de combustibles fósiles. los procesos de deforestación a gran escala en las grandes selvas tropicales y otros factores de origen antrópico. han pro­ ducido en el último siglo condiciones con las que la Tierra no se había encontrado antes. cuyas consecuenCI3S aun no conocemos. Los estudios sobre glaciarismo, que desde hace unos años se vienen comple­ lando con el análisis de las paleotemperaturas registradas e n sedimemos de fondos marinos perforados y contrastadas con el estudio de la inversión del campo magnéti­ co terrestre (que lambién se refleja en los fondos marinos). han definido varias fases. en diversos lugares de Europa. Asia y América. El inicio del Pleistoceno es difícil de precisar. En 1 856 L. Pareto propuso el ténnino «Villafranquiense. para designar la fase más amigua del Pleistoceno. es de­ cir, una fase continental que se manifiesta en los depósitos de agua dulce de origen lacustre inmediatamente posteriores al Plioceno (Terciario). Éste es un período de complejo análisis. sobre todo para designar con exactitud el momento de su inicio. En la actualidad hay dos tendencias entre los geólogos a la hora de establecer la duración del Cuaternario y el momento de su inicio: los que proponen una cronología corta y un único y prolongado episodio glaciar (monoglaciaristas): unos 2.5 M.A. Y los que proponen una cronología larga y varios episodios glaciares bien diferenciados (poliglaciaristas): entre 3 y 7 M.A. Los criterios que pueden manejarse para establecer la duración de la Era Cua­ ternaria son varios: el criterio geológico. que parece fechar los primeros fe nómenos glaciares hace unos 3,5 M.A.: el criterio paleontológico. que fecha la aparición de ciertas especies de fauna Cuaternaria hace unos 4 M.A.; Y el criterio antropológico. que fecha la .\parición de los primeros homínidos entre 3 y 5 M.A. Las más antiguas evidencias de industri.\ lítica asociada al /-lomo se encuentran en Omo (Etiopía) en la denominada «Facies Shungura ... fechada entre 3-2.5 M.A. Y en Koobi-ForJ. (Kcnia). en la industria Karari. fechada en 1.8 M.A. Este criterio antropológico es el que más .

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EL CUATERNARIO El MI;DIO HSlcO y PALEOAMBIENTAL DE LA PREHISTORIA

77

ha variado en los últimos años. puesto que las fechas concernientes al proceso de ho­ minización (aparición y desarrollo del género /-lomo) están desplazándose cada vez más hacia atrás en el tiempo. a medida que se van descubriendo y estudiando nuevas evidencias. .l del Cuaternario aún no se ha establecido definiti­ De esta forma. la dU!"".ción \'amente. aun cuando en el Congreso de la Unión Internacional para el Estudio del Cumernario de 1982 en Moscú se siguió aceptando l a duración de 2 mil lones de años. como fecha «oficial •. a tílUlo orientativo para su estudio. Más recientemente. por acuerdo internaciomll de 1989. se ha establecido que el inicio del Pleistoceno se establece con el PI/l/lO estraligráfico de norma global (GSSP) hacia 1 . 8 M.A. Podemos decir. pues. que el Pleisloceno. primera fase del Cuaternario. comienza aproximadamente hace entre 3 y 2 M.A .. con el primer enfriamiento de la tierra que produce el primer fenómeno glaci:\r conocido.

Glaciaciones y IJlu\liacioncs Las glaciaciones pleistocénicas se h:1n estudiado en varios lugares del mundo y en diversos continentes. En Europa. las grandes masas glaciares fueron las de Fc­ noscandinavia. que se expandía radialmelllc desde su centro. al norte de la península escandinava y el glaciar alpino. con su centro en los Alpes suizos. En América. dos grandes centros en el norte. el glaciar Cordillerano y el Laurentiense. Y en Asia. algunas regiones del Himalaya y Siberia. Las glaciaciones mejor conocidas son:

Alpil/lIs.

Biber. Donau. Gunz. Mindcl-Riss y Wünn. ESCllIUlilllll'(IS. Elster. Saale-Gerdau y Víslula. R/lsas. Narev. Ob. Moscú y Waldai. NoneameriCllllas. Jersey. Nebmska. Kansas. lIIinois y Wisconsin.

. Hay otras zonas del planeta en las que. más recientemente. se han investigado diversas manifestaciones glaciares. como las regiones asiáticas del Himalaya. Mon­ tes �uen-Luen. Tian Xan. Indol..ush. C:lchemira y Punjab: en América. Columbia . . Br lanlca y los estados norteamericanos de Washington y Oregón. donde parecen de­ � fimrse Ot!"".S.l cuatro fases glaciares (Orting. Snuck. Possession y Fraser): en la Sabana de Bogotá y en la Sierra Nevada del Cocuy. en Colombia. con claras evidenci:\s de la glaciación Würm. o en el sur de la cordillera andina. en tierras del sur de Chile y �rgentin� (Tierra de Fuego, Pmagonia :.lustral). donde se ha idenlificado una amplia zona glaCiar en la meseta sur del R(o Santa Cruz. a la altura de Cóndor Cliff. así co­ mo en Auslralia y Nuev:l Zelanda (donde también se han definido las fases Ross. . n. Waimaungan. Waimean y Otiran). El único casquete de hielo importante Ponka del hemisferio sur fue el de la Antártida. aproximadamente un 10 % mayor que en la actualidad. En algunas zonas más cercanas a las regiones tropicales (y. por lo tan10. más ale­ . J�das de los casquetes polares) no se desarrollaron episodios glaciares propiamente diChos, sino fases pluviales (pclíodos climáticos muy húmedos. pero con temperatu­ ras más elevadas) que propiciaron la formación de eXlensas sabanas herbáceas y la

,


78

EL CUATERNARIO: El MEDIO rlSICO y PALOOAMBIEN"fAL DE L\. PRElllSTORIA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL CUADRO l.

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presencia de diversas especies de fauna. En África las fases pluviales mejor conoci­ das se han definido en la zona centroecuatorial, donde parece que se desarrollaron c�at�o pluviacion� durante el �leistoceno ás o menos contemporáneas de las gla­ � cJaclO�es: � aguenen� . Kamaslcnse. KanJ:cnense y Gambliense. seguidas de OlroS dos eplso < hos subpluv1al �s. ya en el Holoccno. Evidencias de estos períodos pluvia­ les se han detectado en diversos lugares de la periferia meridional mediterránea en Analolia. �e�iones de Asia eentral, norte de China, sudoesle de Estados Unid�s y . zonas mendlonales de Aménca del Sur. El valor de las pluviaciones como elemen­ tos cronológicos es muy relativo, ya que se trata de episodios de carác region ter al y . aralehs �o con las fases glaciares plamea num r sos problemas. Sin embargo. en � <:, nca también se con en algunos focos de glac13nsmo cuaternario en las regiones � del Atlas. Montes Semlen. Montes Kenia y Kili manjaro. Durante los períodos pluviales muchas de las zonas que hoy configuran las gran­ . des áreas desérticas, como el Sáhara o el Kalahari. tenían una vegetación abundame que sosten{a una importante y variada población animal. La imtx>rtancia de los episodios glaciares para los estudios de Prehistoria es . . . mdlscu tlble. Todo el Paleolítico (el periodo más largo de la hislOria humana) se desa-

Á/

79

rrolla en el Pleistoceno o Era glaciar. Desde que el hombre se sitúa en su escenario histórico. hace unos 3 M.A .. su vida se desenvuelve entre las oscilaciones climáticas de las glaci:lciones. Cada gl:lciación tuvo un des'IITollo distinto que aún no conocemos bien. pero sí sabemos que en conjunto tuvieron enormes repercusiones. En los períodos glacia­ res las tempel"'Jturas bajaban extraordinariamente. disminuía la pluviosidad y enor­ mes masas de hielo. a veces de un espesor que superaba los 1 .000 metros. cubrían grandes extensiones de tierra. El hielo provocaba entonces notables efectos secunda­ rios: formaba profundos valles en U. grandes depósitos de cantos rodados y arcillas, cambios en la configuración de las costas marinas, playas levantadas. alteraciones en los cursos fluviales, extensos depósitos de loess. elc. En Europa los avances glaciares llegaron a cubrir la mitad norte del continente en su momento de mayor extensión, hacia el Würmiense 11. Entonces la extensión global de las masas glaciares cubría unos 5 millones de km2• llegando a alcanzar en ciertas zonas un espesor de 3 km. En consecuencia, disminuía el nivel de las aguas marinas y se ampliaban las lIanu­ r..IS litorales. de forma que estrechos como Gibraltar. Canal de la Mancha o Kaltegm aproximaban sus extremos o quedaban cubienos por un «puente .. de hielo. Enton­ ces sólo sobrevivían las especies vegetales y animales capaces de soponar esas duras condiciones y b:ljísimas temperatur:ls. En los períodos interglaciales. al ascender la temperatura. las masas de hielo se fundían parcialmente y aumentaba la pluviosidad, elevándose el nivel de las aguas marinas. Entonces volvían a producirse cambios en la configuración de las costas. en la flora y la fauna. En América las glaciaciones tuvieron un efecto semejante. aunque no es posible demostrar su sincronismo con el glaciarismo del Viejo Mundo. La fase mejor cono­ cida es la última glaciación. en una de cuyas oscilaciones. hacia el Wisconsin medio (45- 40000 a.p.). o tal vez antes. pudo producirse. desde el extremo oriental de Sibe­ ria. la penetración del hombre en el continente americano, utilizando el «puente .. de Bering. Los estudios sobre el Cuatemario americano, que han experimentado un nota· ble avance durante las últimas décadas. ofrecen hoy una visión más completa del cuadro paleoclimático y ambiental en el que se desarrollaron los acontecimientos y. aunque la interpretación de la glaciación Wisconsin ;¡ún no es completa. ya que son muchos los problemas que quedan por resolver, se conoce con bastante aproximación el proceso en la región de Beringia y las transgresiones marinas en Alask:l, lo cual. puesto en relación con los datos arqueológicos. ha permitido exponer varias hipótesis de trabajo verosímiles. En América del Sur el panorama. aunque peor conocido. también ofrece algunas novedades en lo que se refiere al cuadro paleoambiental y glaciarismo. La investigación actual mira hacia el estrecho de Bering para tratar de expli­ car. en primera instancia, el origen del hombre americano. hacia Asia nororiental para justificar la identidad de las industrias prehistóricas más antiguas y los tipos humanos que pudieron realizar la primera aponación, y hacia el minucioso estudio del fenómeno glaciar en Améric.¡ del None. especialmente en la región de Beringia, para imentar razonar el momento, O los momentos. del paso desde el viejo al nuevo continente. El origen asiático de los primeros pobladores del conlÍnente americano aparecía ya en las viejas ideas de los lr'ltadistas españoles Acosta, Lizárraga y Velaseo.


NOCIONES DE PREHISTORIA GEl'ERAL

80

La fecha de la primera llegada humana a América aún no está definitivamente fijada y las diversas opiniones. a veces encontradas. siguen en plena discusión. Las posiciones varían. entre aquellos que mamienen una penetración tardía. posterior al 14000 a.c.. hoy en minona: los que fechan la primera inmigración entre 7000045000 a.e .. mayoritarios: y. por último. un grupo formado más recientcmcnlc por los que. (ras los hallazgos arqueológicos de las dos últimas décadas. insinúan cronologías -75000 a.e. anteriores al Wisconsin. entre 3 En cuanto al lugar de paso. el estrecho de Bcring es aceptado prácticamente sin discusión. aunque el debate se centre ahom en las zonas más adecuadas dentro de la Beringia. así como en la procedencia de los inmigrantes. que se fija en las regiones de Asia nororiental. Quedan. por tanto. descartadas. seguramente de forma definitiva. las viejas teorías del origen europeo. a través del Atlántico <;eptentrional. defendida por E. F. Grcenmann, para la que no existen pruebas y la del origen auslraliano vía Antártico, que defendieron P. Rivet y Mendes Correa. y se mantienen las dudas acer· ca de las inmigraciones transpacíficas. El paso más probable. en el que se han centrado buena parte de las inve<;tigacio­ nes de los últimos años. es el estrecho de Bering y las comarcas cercanas. en las que el nivel de las aguas marinas parece que descendió en varias ocasiones a lo largo del Wisconsin unos 85 metros re�pecto al nivel actual, dejando al descubierto un puente sobre la plataforma continental en una zona de unos 1600 km de anchura cubierta de tundra. Ese territorio está hoy cubierto por las aguas de los mares de Chukchi y de Bering. El paso debió realilarse. seguramente. en diversas ocasiones coincidentes con las fases de avances glaciares. en fechas en todo caso anteriores a los hallazgos de Alaska y cuenca del Yukon. par.. los que se manejan cronologías que se sitúan entre 30000 y 25000 a.c. Estas dataciones sitúan un mOmento de paso (que no debemos presuponer el más antiguo) en tomo a 45000-40000 a.e. Al culminar el Pleistoceno. hacia I ()(X)() a.C .. el final de la última glaciación se manifestó con un cambio repentino que dio paso al período Holoceno (denominado también Actual o Neotermal en América). Los hielos fueron retrocediendo hasta que­ dar reducidos a su situación actual en el casquete polar. la temperatura ascendió y fue estabilizándose y las tierras que estuvieron cubiertas por los hielos. en buena parte del mundo. se convirticron cn nuevos escenarios para la historia humana.

El

Holoceno

Estos cambios. que se anunciaron ya al final de la última glaciación. la WÜrm. con las oscilaciones climáticas del Tardiglaciar (oscilaciones de B61ling y Al1crod). dieron paso al Postglaci:lr y al desarrollo de las fases del período Holoceno. que en realidad es el inicio de un nuevo periodo interglaciar. en el que actualmente nos en· contramo\. Estas fa<;cs I"s conocemo\. sobre todo. por el estudio del ascenso de las aguas marinas y por los cambios en la flora y en la fauna. dando lugar a di\"cNOs cambios cli rnáticos que "Uponen la tran,,¡ción del di ma pleistocénico al el ima actual. Las fases se han estudiado bien en di\'ersos lugares de Europa. dando lugar a los climas: preboreal, borcal. atlántico. subboreal y suballámico. Una zona donde se ha

EL CUATERNARIO: El .0.11,])10 ...rSI(·O y PALEOAMBIEr-oJ'AL DE LA PREHISTORIA

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reflejado el proceso con cierta precisión ha sido las costas del mar Báltico. que hace unos 1 0.000 años, cuando el frcnte del inlandsis se situaba en la región de Vánem (Suecia). tenfa una configuración completamente distinta a la actual. ya que esta· ba completamente cerrado. formando un lago de agua dulce. M i l años después. con las regresiones y transgresiones marinas se convirtió en un mar. cuando el retroce­ so glaciar dejó libre un paso en el centro de Suecia. Después. con el levantamiento isostático. hacia 6500 a.e. volvió a quedar convertido en lago. para volver a abrirse unos 2.()(X) años después. cuando la transgresión marina abrió los estrechos que co· munican al mar Báltico con el mar del Norte. entre Jutlandia y el sur de Escandinavia. En la actualidad el levantamiento isostático continúa. con una modificación del nivel de las aguas que se calcula en diez milímetros por año. El clima preboreal (8500-6500 a.C.) es de transición. Aparece una vegetación de tundra. con bosque enano y de abedules. dryas y conífcras. miemras que la fauna fría residual del Cuaternario emigra hacia las regiones más frías del norte. La tem· peraturJ. asciende y el bosque va aumentando paulatinamente sustituyendo al paisaje de tundra. En el mar Báltico se forma el mar de Yoldia. que poco después dará paso el lago Ancylus. al unirse la penfnsula de Jutlandia con el sur de Escandinavia. El clima boreal (6500-5000 a.C.) es ya un clima más cálido en el que se consoli· da el bosque de coníferas en las orillas dcl lago Ancylus. La fauna pleistocénica casi ha desaparecido y se imponcn las especies banales. El clima arláll1;co (5500-2500 a.e.) es un clima de tipo oceánico. templado y húmedo. El Báltico 're abre de nuevo dando lugar al mar de Litorina y se impone una vegetación de bosque de hoja caduca. que avanza invadiendo nuevos territorios. La fauna residual del Pleistoceno ha desaparecido por completo. El clima subborea! (2500-700 a.e.) es un clima más seco y árido, en el que parece que se detiene el crecimiento del bosque atlántico. La fauna es prácticamente la actual. El clima sllbatl6l1lico (700 a.C. hasta la actualidad) es un clima muy semejante al actual, con fauna y Hora actuales y con los ni\'eles de costa práclicamente estabili­ zados. Las variaciones climáticas del Cuaternario son fundamentales para comprender la adaptación de los grupos humanos al medio y sus posibilidades de subsistencia. ya que tuvieron que adaptarse a estas condicioncs ambientales en diversas partes del mundo. tanto en las praderas africanas corno en los bosques de Asia oriental. en las tundras y bosques de Europa o en los valles americanos. porque aunque estos cam­ bios producidos por la alternancia de fa�s frías y cálidas en el Pleistoceno o por las oscilaciones climálicas del Holoceno repercutían inevitablemente en la distribución de los recursos. supieron adaptarse a ellos, desarrollando una tecnología adecullda para cada caso. Incluso es posible que esta" dificultades y variaciones ambientales "irvieran de aliciente a su ingenio. Este entorno tan cambiante imponía diversas formas de adaptación. según las distintas áreas ocupadas. En el contincnte europeo. por ejemplo. en el transcurso de las glaciaciones. los árbole" de hoja caduca cedfan su puesto a las coníferas y. cer· ca de los límites de las masas glaciares. las conffems daban paso a los líquenes y musgos de la tundra. Esto suponía la existencia de distintos paisajes. con f:mna y flora diferentes y. por tanto. distintas formas de adaptación y explotación de los re­ cursos. Es fácil deducir el papel que los de<;cubrimienlos e invenciones tecnológicas


NOCIONES DE PREHISroRIA GE.I\ERAL

EL CUATERNARIO: El MEDJO AStCO y I'ALEQAMBJENTAl DE LA PRF.IIISTORII\

desempeñaron entonces, en un medio incómodo y a veceS hostil en el que el hom­ bre debía sobrevivir. Por eso. el conocimiento de muchos aspectos del Cuaternario es fundamental para los prehisloriadores. ya que durante el Pleistoceno se de sarrol la el proceso de hominización y todo el Paleolílico. y durante el l-loloceno el Mcsolítico y EpipateoHlico. Neolítico y la Edad de los Metales. El conocimiento del medio es fundamental para la comprensión de estos períodos. Sin embargo. el estudio del Cuaternario es complejo y los prchisloriadores de­ ben contar. inevitablemente. con la colaboración de especialistas que conozcan bien los dislintos aspeclOs del Cuaternario que afectan a la cronología. gluciarismo. fau­ na. flora. sedimentología. terrazas marinas. lacustres y fluviales. relieves kársticos. suelos. etc. Los criterios cronológicos para el Cuaternario se apoyan hoy en aspectos como: el cambio de polaridad en el campo magnético de la tierra: la infonnación. muy pre­ cisa. que ofrecen las columnas estratigráficas en fondos marinos: los procedimientos radiomérricos en fondos marinos. como el equilibrio entre los isótopos de oxígeno I�O y '10: los métodos de datación absolUla y relativa: el estudio de los fenómenos glaciares y periglaciares: la formación de suelos. etc. De entre estos aspectos podemos destacar. por la especial importancia que tienen par..¡ la información de los prehistoriadores. los siguientes apartados:

En el siguiente cuadro puedc verse la fauna de mamíferos más habitual en el Cuaternario europeo.

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Fmma dt! Itlllmfjeros dd C'UlIt!mario t!1"rJpt!O

(Los nombres seguidos del signo ' son los de la fauna desaparecida en el MesolíticolEpi¡Klleolftico.) l.

OKI)F.:N ARTIOIMCTYLA

86vidos BISON I>¡{tsa;s: Bisontc'

80s PRIMIGE.."IUS: Uro o toro salvaje OVIBOS MOSCHATIJS: Buey almizclado'

Cápridos

CAPRA AEGAGRUS PVRENAlCA: Cabra montés RUPICAPRA RUPICAPRA I�'RENAICA: Sarrio. ¡san. rebeco o gamuza SAlGA TARTARICA: A ntílope saiga o de las estepas'

Cirvidos

CAPREOI.US CAPROOLUS (O CERVUS CAPRF..oLUS): Corzo

CERVIlS ALCES: AJee o anta' CERVUS ELAPHUS CAI\'TABRICUS Ciervo gigante. semejame al actual CANAoL"ISIS (WATIPI OCIERVO GlGAI\'TE DEL CANADÁ)'

Fauna y flora

CERVUS ELAl'flUS: Ciervo

Son dos componentes fundamentales del entorno. La fauna. sometida a los cam­ bios ambientales como el resto de los seres vivos. era fuente de alimentación y com­ petía con los seres humanos en la obtención de recursos. Sus restos óseos suelen ser uno de los elementos arqueológicos más habituales en cualquier excavación ar­ queológica de cualquicr período. Su utilidad práctica es c\idente. puesto que propor­ cionaba Carne. grasas. pieles. huesos para hacer utensilios. fibras y marfil. El arte del Paleolítico Superior. casi exclusivmnente faunístico. así como el de los períodos si­ guientes. es un documento iconográfico que revela divcrsos detalles de la vida humana. El estudio de la fauna es. pues. fundamental. para comprender aspectos que afec­ tan al conocimiento de la economía. sociedad. estrategias de abastecimiento. creen­ cias. organización de los grupos. etc. Los restos fósiles de la faun:1 los estudia y clasifica la Paleontología. Las especies del Cuaternario se han dividido tradicionalmente en fauna fría (ha­ bituada a condiciones ambientales extremas en época glaciar). fauna dIida (de etapas interglaciares. más cálidas) y faul1:l banal (indiferente al clima). Pero. pese a la exis­ tencia de ciertas especies significativas. esta división ha presentado numerosos pro­ blemas en distintas regiones. En la actualidad se prefieren emplear bioeslratigrafías basadas en la microfauna. que parecen reflejar con mayor precisión los cambios am­ bientales y cl i máticos. Muchas de las especies pleistocénicas desaparecieron con el cambio climáti­ co del final del Wünniense y el inicio del 1I0loceno. lo cual obligó a los grupos humanos del Magdaleniense y del Mesolítico a un paulatino cambio en las estrategias de caza y. en :!Igunas zomls donde la faun:l y 1:1 f10m desap..1recieron. causaron graves inconvenientes para 1:1 subsistencia.

DAMA DAMA (O DAMA VU..GARIS): Gamo o palelO

CERVUS MOOACEROS I II11ERNICUS: Ciervo giga",\!' RANGIFER TARANoUS Reno o caribú' Sui dol' Sus ScROFA Jabalí

2.

ORI)EN PERISSOI)¡\CTYLA

RHI NOCEROS TICHORINUS (O RHIMJCEROS A"'TIQlTrrATtS): Rinoceronte tanudo o de narices tabicadas' Équdos i

EQuus ASI;.iUS, Asno

EQu\;s CABALLUS CELTtCUS: Caballo céltico o caballo de las praderas (Ponies de Shetland)

EQuus CAIlALLUS LlHICUS: Cuballo timbe

EQuus CAIIALLUS TvI'US Caballo del bosque

EQuus PRzf;WAL';KV: Tar-¡mn' 3.

ORDEN PROBOScf [)EA

ELEPHAS ANTIQUUS (O PALAEOLOXOOON

ANTlQUuS): Elefante de piel desnuda'

ElEPHAS l'RIMIGENIUS (O MAMMOUTUS PR.IMIGE/'.;IUS): MaJllUI o elefante lanudo'

4.

ORDEN CARNfvORA

Fifidos

FELlS LEO (SPaAEUS), León de las cavernas'

Fa.ts LVNS I)AROINA

Lioce

FELls PAROIJS Pantera o leopardo

FELlS SILVESTRIS: GUIO montés o galO salvaje


EL CUATERNARIO� El MEDIO I'fSICO y I'ALEOAMBIENTAL DE LA PREIII:'>IOR1A

NOCIONES DE !'REHISTORIA GENERAL

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"'Uo/'" di' lIJ1mrfjl'rfJJ dt'1 cmllt'nwrio (,lIro�O leomimwci6rl}

(Los nombres seguidos del signo ' son los de la fauna desaparecida en el MesolíticoJEpipak'Olítico.) Hié"idos

CROCUTA CROCUTA O IIYA[.'IIA CI«xvr" (SPE�EA): Hiena' Úrsidos

URSlS ARCTOS Oso pardo

URSl"S SPELAElIS: Oso de las C3\cmas

Có,lidos

CANIS Lupus Lobo

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El eSlUdio de la flora se basa, fundamentalmente, en los diagramas polínicos.

laborados tras el análisis. identificación y cuantificación de los distintos pólenes ontenidos en las columnas estratigráficas de los yacimientos. Este tipo de estudio ha

sido especialmente importante en la definición paleoambiental del Holoceno. a partir del 1 0000 a.p.. pero sigue siendo de utilidad en depósitos tan antiguos como los del Pleistoceno Medio. Los diagramas y series polínicas suelen tener valor regional y es poco aconsejable aplicar los resultados obte�idos �n una regió� es�ífica a otra . los cambiOS y la secuencia pudieron ha r SI O dlferente . ya que región distinta. . � . distintos En ténninos generales. sabemos que durante e l Cu:tlernano eXistieron

� �

VIJLPES LAGOI'US (O Al.OI'EX LAOOI'tISI: Zorro ártico o polar'

modelos de paisajes vegetales. en los que había cierta variedad de biotopos:

Mf/.Stéli dos

gos y líquenes. Frecuentemente, suelos helados. En ella habitaban animales como el

VULPES VLLPES Zorro común

GULO GULO: Glotón o volvcrina' UJTRA LUTRA Nutriu

Ul tmulm.

Con grandes espacios abiertos, sin árboles, con abundancia de mus­

reno, mamut. buey almizclado. rinoceronte lanudo. zorro polar, liebre ártica, glotón

MELES MELES (O MEtES TAXUS): Tejón o tasugo

y lemming. Lo:" bosques.

MUSTELA ERMI'IEA (O PmURrtlS ERMINEliS): Armiño'

inviernos fríos, sobre la que existía una fauna compuesta por reno, uro, alce. oso y

PtrroRIUS F\rroRllTS (O MUsrEL.A I'trroRIUS): Turón

lince, entre otros: y el bosque templado. formado por árboles de hoja caduca, con

MARTI'.S MARTES (O MAIITES FOINA): Marta

5.

ORDEN ROOENTIA

Esciúridos

MARMarA BOBAC (O AR(TQ�1YS BOBAn Mannota'

MARMOTA MAR\IOTA (O ARCTO\tyS MARM<rrA¡, Marmota'

SI'ERMOI'HILlS CmLLl'5: Esperm6fil0 o hámster Caslóridos

CA� FmER Castor'

Silu:ldos en lugares un poco más alejados de los frenles glacia­ res. podían ser de dos tipos: taiga, formada por coníferas. con un clima riguroso de

un clima más moderado, en el que vivían rinocerontes de Merk y elefantes de piel desnuda.

ÚlS

estepas.

En la mitad oriental de Europa, configurando paisajes bastante

variados (estepa abierta. estepa de loess... ), con un clima extremado incluso en verano y con escasa cobertura vegetal. La fauna cstcparia estaba formada por reno. buey almizclado. mamut. rinoceronte lanudo. bisonte. caballo de la estepa. antílope saiga. hemión y mannota. entre otros.

Ltp6ridos

LEPus TlMIDl'S. Liebre de las nieves'

ORVcrot.AGl'S CU'IClLl"S Conejo An'; c6fi dos

Otros fenómenos del Cuaternario Isostasia glaciar.

Proceso por el que. bajo el peso de las masas glaciares con­

ARVIC'OLA TERRrsT1IlS Ratón campestre o topo arvalis

tinentales, se producían hundimientos en la corteza terrestre. que a veces eran com­

MVOOES LE.v1Ml·S Lcmming'

pensados por el levantamiento de zonas próximas desprovistas de glaciares. Modificaciones de las Iíl1eas de cosfll. Transformaciones que surrían las cos­

Dada la pluralidad de paisajes durante el Cuaternario. podemos decir que la fau­ na era tan variada corno variados eran los ambientes en las distintas zonas habitables del planeta, de manera que los diferentes conjuntos de animales dependían de la va­ riedad de los ecosistemas a los que debían adaptarse. En términos generales los grandes herbívoros. como caballos. bos. bisontes, ri· nocerontes, etc., se adapt,lban bien a las condiciones de las llanuras herbáceas. mien­ tms que los animales « fríos., COIllO el m:lmut. rinoceronte lanudo y reno. buscaban condiciones ambientale<: en las que las temperaturas fueran más bajas. El estudio de la flor:1 es igualmente fundamental. puesto que configura los jXli­ sajes en los que se desarrolla la vida del resto de los seres vivos. siendo lambién un factor importante en la economía de los grupos humanos de cualquier époc:1.

tas a causa de los movimientos de transgresión y regresión de las aguas marinas, de agentes tectónicos, de agentes erosivos y de otros fenómenos colaterales. Estos mo­ vimientos podían estar centrados en el suelo costero (iso�tasia) o en el nivel del mar (austasia), alterando el trazado de las costas. Terrazas maril1as. Antiguas playas levantadas que se encuentran escalonadas en ciertos litorales. como consecuencia de las transgresiones y regresiones de las aguas marinas y de otros fenómenos geológicos. Las playas más elevadas son las más antiguas. En el Mediterrúneo son consecuencia del proceso iniciado con el Calabriense y Siciliense (Gunz- Mindel) y continuado con Milazziense, Tirreniense. Monastiriense y actual. Las mús eleV:ldas se encuentmn a unos + 100 m sobre el nivel actual del mar. Terra¡:.as jilll'¡afes. Sistemas escalonados de terrazas formadas por aluviones antiguos que presentan algunos valles fluviales. Las terrazas más elevadas suelen ser


EL CUATERNARIO: El MEDIO FfslCO y PALEOAMBIENTAL DE LA PREHISTORIA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

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las más antiguas. Bajo climas periglaciares actuaban agentes de gelivación, soliflu­

El

yde contenido arqueológico. entre otros.

a El Cuaternario de la península Ibérica presenta una especial complejidad, y que su situación, .entre el Mediter!á�eo yel Atlántico, así. como su meridionalidad, prácticam�nte u�lda al norte de Afnca, la hac�n compartIr algunos fenómenos del . Cuaternano contlllental europeo yotros más vlIlculados a los pluviales norteafrica­ noS. pero en todo caso con unas manifestaciones climáticas que son diferentes a las

xión ysocavamientos laterales del cauce. Los cauces nuviales también aportan información desde otras perspectivas: es­ tudios de sucesiones fluviales. de cauces bajos. de estuarios ydeltas, de correlaciones

Paleoslle/os.

Suelos antiguos formados a 10 largo del Cuaternario bajo direren­

tes condiciones climáticas yambientales. Se suelen formar en un tiempo ¡imitado y suelen estar cubiertos por otros depósitos posteriores. Así, los suelos rojos ypardos

se formaron en fases interglaciares; los suelos de loess. en condiciones extremada­ mente frías de tas fases glaciares; los suelos de loess con cantos agrupados en capas

Cuaternario en la península Ibérica

del resto de Europa. Esta especial situación ha convertido a la Península en una de las zonas más interesantes (ymás complejas) para el estudio del Cuaternario.

Aunque el glaciarismo peninsular no tuvo la misma evolución ni la importancia

que el del resto de Europa. y a que la Península se encuentra atemperada por su si­

delgadas indican COildiciones frías; las costras calizas, condiciones más cálidas y

tuación geográfica. hayalgunas evidencias de fenómenos glaciares en las zonas más

los paleosuelos lleguen a tener gmn valor documental en Prehistoria. Su clasificación

tral ySierra Nevada: formaciones de mOITCnas que se desarrollaron entre el Gunz y

húmedas. A veces el contenido de fauna, flora ymateriales arqueológicos hacen que

se realiza por métodos edafológicos yes frecuente que contengan depósitos de fau­

na. flora o restos arqueológicos. siendo así de gran utilidad para el establecimiento de una cronología relativa.

Paleoremperatllras regis/mdas en fOlldos marinos.

En los fondos marinos se

depositaron. a lo largo del Cuaternario, sedimentos formados por detritus de micro­ organismos marinos, cuy a evolución era muysensible a los cambios climáticos. La

temperatura registrada se obtiene calculando la variación en la proporción de dos isótopos de oxígeno

e'O

y110) en el carbonato cálcico de los residuos. A través de

elevadas de las cordilleras principales: Pirineos. cordillera Cantábrica, Sistema Cen­

el Mindel yalgunos depósitos periglaciares.

Sin embargo. las evidencias más conocidas son la formación de terrazas fluviales or parle de las cuencas peninsulares. que no sólo se formaron por los movi­ en la may mientos de elevación ydescenso de las aguas marinas. sino que también intervinieron

otros factores. como la tectónica, las peculiaridades del terrcno yel aporte de caudal de la cuenca. Las terrazas fluviales mejor relacionadas con y acimientos prehistóricos son las del valle del Manzanares, que reflejan varios ciclos fluviales diferentes. con terrazas superiores a + 100 m y las inferiores a + 15; las del valle del brama.

la obtención de columnas de sedimentos en los fondos marinos sc puede obtener in­

con un sistema de 7 terrazas que pueden reflejar oscilaciones cíclicas de precipita­

mediante la datación radiométrica. En la actualidad la secuencia obtenida mediante este método se remonta hasta 2,3 M.A. antes del presente.

Tajo. Guadiana y , últimamente, Ebro.

formación muyprecisa de estos cambios ysituarlos en una secuencia cronológica

IIlI'ersiÓI/ del campo magnético terrestre.

El campo magnético terrestre se ha

invertido en varias ocasiones a lo largo de los tiempos geológicos. Es decir, el norte se sitúa al sur yviceversa. La última inversión del campo magnético se produjo hace

0.7 M.A. En la actualidad poseemos una secuencia de varios millones de años, que ha sido especialmente útil para el establecimiento de la cronología en paleoantropología.

Van'es.

Huellas de sedimentos de arcillas que se manifiestan en las orillas de

lagos o del mar indicando fluctuaciones en el nivel de las aguas. Las líneas de sedi­ mentos pueden indicar cambios estacionales con cierta precisión.

Karst y reliel'es kárJricos.

Denominamos karst (o carso) a una forma de erosión

química producida por un proceso de disolución de calizas yotras rocas solubles, cu­

y a consecuencia más notoria es la formación de cuevas, aunque hayotras evidencias de superficie. como el lapiaz. las dolinas o los polljes.

ciones. tal vez relacionadas con fases pluviales e interpluviales; ylas de los valles del

Recientemente, durante e l verano de 1999, un equipo de geólogos de las Univer­

sidades de Alcalá yComplutense. han completado el estudio de la sedimentación del

humedal de las Tablas de Daimiel (Ciudad Real), identificando un proceso de sedi­ mentación que comprende prácticamente todo el Cuaternario. en el que han quedado

re¿islrados los cambios climáticos ylas variaciones de la vegetación. hasta el Holo­ ceno. Su estudio aportará importantes datos para el conocimiento del paleoambiente del valle del Guadiana. En las costas peninsulares se reflejó e l proceso de regresiones ytransgresio­ nes marinas. En la vertiente atlántica se conoce el proceso desde los estudios de

H. Breuil yG. Zby szewski en las costas cercanas a Lisboa, donde hayevidencias de play as fósiles levantadas yterrazas. En la costa levantina se aprecia e l ciclo de transgresiones yregresiones mediterráneas, especialmente la transgresión calabriense.

que situó el nivel del Mediterráneo durante el interglaciar Gunz-Mindel a + 80 m. Sin embargo, durante la glaciación Riss hubo una fuerte regresión marina que hizo des­

Las cuevas son de especial importancia en Prehistoria, puesto que fueron con frecuencia lugares de habilación yenterramiento, sobre todo en el Paleolítico. Du­ rante el Paleolítico Superior sus paredes sirvieron de soporte al arte rupestrc.

cender sensiblemente las aguas, hasa t cotas que pudieron reducir el Estrecho de Gibral� tar a unas dimensiones mínimas, perfectamente franqueable por las especies animales.

de los cambios climáticos y . en consecuencia, elementos con valor cronológico, pues­ to que la alternancia de estratos de rocas yde arcillas suelen indicar alternancias de climas secos yfríos yclimas húmedos ytemplados en el Pleistoceno. Si los suelos

alejadas de la costa varios kilómetros.

Los sedimentos que fonnan los pisos de las cuevas sucJen ser buenos indicadores

co!Jtienen además restos arqueológicos. éstos pueden ser asociados a los cpisooios climáticos.

Estos movimientas de las aguas marinas cambiaron varias veces la configuración de las Costas peninsulares a lo largo del Cuaternario. Es habitual encontrar hoyy a­ cimientos prehistóricos en zonas que estuvieron bañadas por e l mar yque hoyestán La fauna yla fiara peninsulares no fueron muydistintas a las del resto de Europa. aunque se aprecia una menor frecuencia de especies consideradas como frías, como


NOCIONES DE PREHISTOIHA GENERAL

El CUATERNARIO: El MEDIO !'(Slro y l'ALEOAMBIENTAl DE LA PREIlISTORIA

el reno, alce. glot6n y mamut de tos que hay evidencias en yacimientos de Canlabria y norte de la Meseta. Reno y mamut aparecen representados en las cuevas con arle rupestre de Canlabria. Otras especies. como ciervo. toro. caballo. oso. fel inos. cabra y bisonte. fueron habituales a lo largo del Cuaternario peninsular. Entre la pequeña fauna podemos destacar ralones, ardillas. topos, lemming, hámsler. liebres y conejos. así como diversas aves. El paleoambienle vegetal de la Península era muy variado en el Pleistoceno. Se conocen bastante bien las condiciones del Pleistoceno Superior. desde la fase ínler· glaciar Riss-Wünn. que fue cálida y tuvo grandes bosques en el orte. Pero durante el Würm las condiciones fueron más extremas, con tempemturas bajas en las que el I::xJsque cadulifolio se redujo. En las áreas mediterráneas se extendió un I::xJsque es· terófilo y en la Mesela un clima de tundra o estepario, con pocas especies arbóreas. Sólo en las subfases interestadiales el clima se atempemba un poco. dando lugar al crecimiento de un I::xJsque templado en el norte. El tardiglaciar del Wünn IV inicia el cambio climático hacia el Holoceno. Du· rante las oscilaciones húmedas y templadas en e l norte se desarrolla un paisaje húme­ do con abundancia de bosques. Cuando la temperatura va aumentando se impone el bosque mixto de robles. hayas. tilos y alisos. En las regiones mediterráneas el inicio del Holoceno se manifiesta en un proceso de desecación ambiental que se irá intensi­ ficando a 10 largo del período. Con el clima atlántico se llegará a los valores actuales. Debe tenerse en cuenta que hay diversos factores que condicionan los paleoam­ bientes: altitud. situación. orientación, proximidad a las costas. etc de manera que. en realidad. los ambientes erJn muy variados. como lo son hoy.

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CAPíTULO 4

TECNOLOGíA Y TIPOLOGíA EN PREHISTORIA Tecnología de la supervivencia y de la producción. - Tecnología y ti­ pología de la piedra. el hueso, la cerámica y los metales .

Tecnología de la supervivencia y de la producción Si partimos de la base de que «técnica» es el conjuOlo de procedimientos y métodos de una ciencia. arte. oficio o industria y, por extensión. e l conjunto de me­ dios tendentes a perfeccionar los sistemas de obtención o elaboración de productos, entenderemos que

Tecnología

es e l estudio de los medios técnicos y de los proce­

dimientos empleados en las diversas ramas de la industria, desde sus orígenes. Se Irala pues, de un proceso a través del cual las seres humanos, utilizando su inteligen­ cia y su voluntad, han diseñado herramientas y máquinas para controlar su entamo material y utilizarlo en beneficio propio.

El término tiene su origen en las palabras griegas -rt'Xl/T} (arte u oficio) y Aó)'os

(logos, área de estudio. conocimiento o ciencia), de manera que «tecnología» será, literalmente, el estudio o

ciencia de los oficios.

Desde una bases simples, que partieron de la utilización de las materias primas más inmediatas a los seres humanos. como la piedra, el hueso o la madera. las inno­ vaciones tecnológicas se fueron incrementando en progresión geométrica.

A

través

de la invención. el descubrimiento y la experimentación. la tecnología se convirtió, a lo largo del tiempo, en una condición básica para la civilización desarrollada, produ­ ciendo notables beneficios y transformando los sistemas tradicionales de cultura, en un proceso que, si bien supuso una paulatina mejora de las condiciones de vida de los seres humanos, también provocó, a veces. consecuencias sociales contradictorias. El beneficio inmediato de los avances tecnológicos fue e l cada vez mayor control de los seres humanos sobre la naturaleza. facilitando el acceso a un mooelo de con­ vivencia civilizado. El incremento en la prooucción de bienes materiales y de servi­ cios facilitó una vida más cómoda, perfeccionó las estrategias de explotación del me­ dio y fueron reduciendo la cantidad de trabajo necesario para la obtención de los proouctos necesarios para la subsistencia. Como acertadamente afirma C. Renfrew: «Si se aplica con cautela, la eviden­ cia etnográfica y etnoarqueológica puede arrojar luz sobre cuestiones generales y específicas relativas a la tecnología». de manera que ha sido frecuente recurrir a


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TLCI"OLQGfA y Tll'OLOGfA ICN I'REIHSTORIA

l'OCIONES DE I)�EIIISTORLA GENERAL

!

los pamlelismos etnográficos para deducir p�csos tecnológ cos y. más aún. para la idenlificación de la función de algunos úlIlcs. En este senlido debemos dcslacar los resultados obtenidos por la Arqueología experimental en los últimos años. ya que gracias a ella se han podido definir con cierta precisión procesos le��ológicos en . la elaboración de instrumentos. función desempeñada y forma de utilización. Para ello han sido de gran ayuda las nuevas técnicas de laboratorio desarrolladas para el estudio de las huellas de uso y microdesgaslc. A menudo se han relacionado «tecnología » y «ciencia», canceplos cuyo signi­ ficado ha variado en distintos momentos. pero que están estrechamente relacionados entre sí. Ciencia y tecnología suponen un proceso reflexivo. utilizan métodos experi­

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minadas "sociedades complejas» y. por fin. en las sociedades urbanizadas. en las que 1:1 civilización alcanza su madurez. Es frecuente. y tal vez lógico. creer que la única tecnología del hombre del Pa­ leolítico era la de la piedra y el hueso. Sin embargo. son cada vez más los vestigios arqueológicos que ponen de manifiesto unos medios técnicos cada vez más variados. destinados a 1:1 utiliLación de diversos recursos: sílex. hueso y asta; madera. pieles y fibras vegetales, conchas. fuego, etc. En realidad, cabe suponer que los seres hu­ manos utilil.aron todos los recursos y materias primas que la naturaleza ponía a su alcance con facilidad, aunque luego hubo un proceso selectivo que determinó la uti­ lización de unos recursos y materiales más que otros. debido a la adecuación de éstos

mediante repetición. y aunque en la actualidad está muy extendida la idea de que la

pam detenninadas funciones específicas. En este proceso selectivo hay ya toda una reflexión tecnológica de adecuación pr.íctica de la materia prima a la función que los instrumentos debían desarrollar.

guo. la mayorf:l dc los grandes cambios se debieron a descubrimientos más O menos

Algunas de estas actividades (búsqueda y selección de materi:lles y procesos de elaboración de instrumentos) requerían una organización de grupo y una previa planificación; otras suponen la aplicación metódica de determinadas técnicas y. al.

mentales y ticncn como resultado dcmostr.tciones empíricas que pueden verificarse ciencia proporciona las ideas básicas para las innovaciones tecnológicas a través de un proceso de investigación. la realidad es que. en la Prehistoria y el Mundo Anti­ casuales o. cuando mucho. a procesos de experimentación que se desarrollaron du­

rante largos períodos de tiempo. Tal es cl caso de la agricultura. la ganadería o la metalurgia. En realidad hasta la Prehistoria reciente de la Edad de los Met:lles no es posible hablar de la existencia. en algunas partes del Viejo Mundo. de una ciencia embrionaria. entcndida no sólo como la capacidad teórica de saber o conocer

scire.

sino como la más práctica de saber para actuar. que surge como result:ldo de un largo

gunas. en fin. un profundo conocimiento del medio. lo cual nos ofrece una imagen más precisa del hombre paleolítico que. pese :1 su vida nómada. en la que parece alternar la ocupación de cuevas y abrigos rocosos con asentamientos estacionales al

aire libre. denota un conocimiento de la naturulez:1 (medio. fauna. nora ... ) realmente excepcional.

camino de reflexión y experimclllación y que abarca diversos campos.

La tecnolog(a suele implicar un proceso reflexivo que. a su vez. puede reque­

Pcro antes. desde los remotos orígenes humanos. lo que podemos advertir. a la

rir actuaciones experimentales. También es posible que. en ocasiones. a lo largo del

luz de los resultados de la investigación más reciente. es una larga y compleja lucha

desarrollo de ambos procesos la casuística o el azar jueguen un papel relevante. ya

por la subsistencia. en la que los seres humanos. muy lentamente. ponen a punto. pri­

que reflexión. experimentación. invención y descubrimiento aparecen en muchas oca­

mero. ulla tecnología básica concebida para intentar dominar el medio en el que habi­

siones relacionados entre sí. Sin embargo. la mayor pane de los grandes cambios

ta y sobrevivir en él y. después. unos recursos tecnológicos cada vez más avanzados.

tecnológicos del pasado fueron fruto de la observación y de la búsqueda de solu­

que se iban apoyando en la expericncia previa. a través de u n proceso acumul:llivo que

ciones prácticas para las necesidades específicas. De hecho, las primeras respuestas

sería fundamental en la expericncia hum:ma. Así la cultura del Paleolftico es, en cier­ to modo. una serie de respuestas que el hombre da a las incitaciones del medio.

tecnológicas a las necesidades humanas básicas fueron creadas antes de que aparecie­ r.J una conciencia .científica». incluso después. ya cn períodos históricos mucho más

usando su inteligencia y su voluntad.

recientes. los principales avances en el campo de la mecánica. física. química, me­

ESlas técnic:ls para la subsistencia surgen desde el momelllO en que el hombre logm transformar la materia prima necesaria pam facilitar su acción ante la natura­

talurgia, etc .. fueron produciéndose antes de que se enunciaran las leyes que regían esos procesos.

leza. Los primeros instrumentos líticos. tan simples que apenas requerían una ligem

Muchos avances tecnológicos requirieron un detenninado ambiente social. polí­ tico y económico. ya que era prácticamente imposible el desarrollo de determinadas

tr.tnsfOnllación o adecuación de cantos rodados. suponen. en realidad. el inicio de un complejo proceso de desarrollo técnico que culminará en una especialización de instrumentos adecuados a diversas funciones y necesidades. La lucha por la supervivencia es. en los tiempos paleolíticos, una lucha del hom­ bre con el medio y con sus competidores de otras especies animales. Sus mejores armas serán su ingenio y sus descubrimientos técnicos. a través de la experimen­ tación. De hecho. aunque ello suele crear algunos problemas de interpretación. los nombres con los que seguimos designando a estos primeros períodos dc la historia humana (Paleolítico. Mesolítico.

eolítico. etc.) se basan e n criterios meramente tec­

nológicos y en su variabilidad tipológica. a tmvés de una evolución en la que. a lo largo del tiempo. se :ldvierte un desarrollo técnico que conduce. con cien:l celeridad a partir de las innovaciones neolíticas. a la aparición y desarrollo de un número cada vez mayor de funciones especializadas. que desembocan en la aparición de las deno-

técnicas fuer.t de un modelo social adecuado. A partir del Neolítico y sobre todo en el Calcolítico del Próximo Oriente. la tendencia a la especialización de funciones observada en el seno de las sociedades urb:lIlas propició un extraordinario avance

tecnológico en lodos los aspectos. Especialmente relevantes fueron los avances en el campo de la agricullUra y la ganadería. conslrucción de edificios. defensas y obras blicas. medios de transporte. metalurgia. industria textil. elc .. gracias a la dedica­ Ción a liempo completo de los especialistas y al :Ipoyo de una eficaz infraestructura

organiz:lIiva.

A veces. estos avances produjeron la paulatina modificación del entorno. no siempre de forma positiva. pues es éSIa Ull:l de las consecuencias del desarrollo tecnológico. mucho más apreciable en la actualidad. Así. los hornos para elaborar cerámica o para la fundición de melales. junto a las labores de carpintería. las ne-


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NOCIO:-'ES DI::. PREHISTORIA GEI\ERAI.

taba hoces se inventaron antes que l a :Igricultura): unos mil años después ya se plan . lr:ín, trigo en el norte de Siria y hacia 8000 a.c. ya se cultivaban cereales en lraq valle del Jordán y Turquía oriental. . cerdos . as, ovej as. cabr de n Algo parecido ocurrió con el ganado La domesticació lo de y vacas fue también un lento proceso de cxpcrimcr�tación. s�gurament� �arale al lugares la agricultura. que se desarrolló tal l/eL de forma IIldepenchente en distintos del mundo. Hace algunos años. V. Gordan Childe denominó a este proceso «revoluc�6n neolítica », tal vez deslumbrado por las repercusiones que tuvo. Rcdmun la denornlllu ahora �da revolución silenciosa» (Redrnan, 1990). aunque Sabemos que su carácter crc\olucionario» debe ser matizado, ya que no fue un proceso rápido o violento que forma­ cambiase repentinamente la situación anterior. sino una serie de costosas trans . ciones que. a lo largo de más de cuatro milenios (entre 10000 y 5000 a e.) fueron modificando aspectos parc iales en la conducta humana. . ón de epci El resultado final fue. en todo caso. un cambio generalizado en la conc las relaciones del hombre con el medio, que afectó a todos y cada uno de los aspectos de su vida. La producción de alimentos ofrec ió a los gnlpos hu.man.os seguri�ad y estabilidad. En consecuencia, se produjo un proceso de sedentanzaclón y surgieron las primera aldeas agropecuarias en las zonas más desarrolladas. como el Creciente Fénil. Afganistán. India. China. América Cenlml y del Sur. en un largo proceso que luego se extendió por todas las zonas habitadas del planet:l. El Neolítico era una nueva forma de vida que requería también nuevos recursos técnicos. Agricultura. ganadería. poblados... fueron faclOres multiplicadores d� nue­ vas actividades especializadas: construcción de vivicndas y establos. elaboraCión de nuevas herramientas, vestidos, transporte, minería. almacenes para los excedentes de la producción, etc .. y requerían una tccnolog(a adecuada e innovador:\. que ir.levi­ tablemente debía apoyarse en las tradiciones tecnológicas del pasado. pero. al rmsmo tiempo. exigía la búsqueda de soluciones técnicas diferentes para nuevas necesidadcs funcionales. Podemos decir que el Neolítico es, desde el punto de visla de 1:\ tecnologí:\, el final de una etapa y el inicio de otra nueva en la que los mecanislllos de la experi­ mentación. invención y descubrimiento propiciaron la ulterior .crevolución» urbana y el verdadero nacimiento de las ciencias. Poco después. superada con éxito la experiencia del Neolítico en diversas partes del mundo, las aldeas agropecuarias fueron ampliando el intercambio de estímulos y respuestas cuhurales entre el medio y los grupos humanos. a lo largo de un proce­ so bastante complejo. en el que hubo etapas realmente críticas, pero pocos retroce­ sos. porque una vez iniciado, cualquier regresión habría significado. posiblemente. la desaparición del grupo. La vida en comunidad respondía a una necesidad humana y en ella habfa mu­ chas más ventajas que inconvenientes: la seguridad personal, el desarrollo de fun­ ciones especializadas que cubrían diversas necc1Iidades. la garantí:\ de la defensa. la diversidad de la vida en común, el reconocimiento de una autoridad. el control de un territorio. etc. Aunque junto a esto existían también algunos inconvenientes, como: el incremento de la población y, en consecuencia. la necesidad de mayor producción de alimentos. el belicismo. la obligatoriedad de prc1Itar determinados servicios plíblic01l, el sometimiento a una normativa. etc.

TECNOLOGtA YTIPOUXiIA E"I PREIIISTORIA

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. Estos primeros núcleos de población aparecieron a Jo largo del Neolítico en Asla . OCCI'den �a I. especia I�ente en el �reciente Fértil y Mesopotamia y fueron propagándo�. m.edlantc complejOS mecamsmos culturales. hacia otras áreas del Viejo Mundo. IOcl�lda Europa. adaptá�dose a las condiciones ambientales y a las necesidades es­ peCificas de cada comul1ldad. Algo similar ocurrió en América. donde. en contra de lo que hasta hace poco creíamos. también surgió unu peculiar forma de vida urba­ n:l. desde las raíces neolíticas de Mesoamérica y América del Sur. especialmente en Perú . �e las ald�as ne.olíticas d� carácter esencialmente agropecuario. en laS que es práctlcamente ImpoSible apreciar las premisas fundamentales para que exi"ta una . urbana. a las primeras ciudades en las que se centralizaban activi­ verdadem Vida dades de diversa índole y en las que ya podemos ver un modelo de vida urbana desarrollado. hay sólo un paso. pero tan difícil de definir que es el punto crucial en la discusión actual de . Ios especi�listas. Llegar a saber cuáles fueron los motivos que provocaron tan rápidos cambiOS. cuáles las condiciones previas. los mecanismos que prolllovieron las transformaciones administrativas. cómo y por qué apareció el Estado y su complicada maquinaria de control. cuándo las categorí:ls sociales... , en fin. cuándo la ciudad deja atrás la aldea a!;rícola y se convierte en un .centro urbano». es el principal objetivo de nuestra atención. ya que en el marco de la vida urhana se desarrollarán las actividades especializadas y los artesanos. verdaderos innovadores de todos los aspectos tecnológicos y. en fin. en su seno y a su amparo nacerá el em­ brión de la ciencia. A veces es difícil Ileg:u a saber qué orden de sucesión tuvieron los aconteci­ mientos: si fue antes la escritura que la burocracia. o si fue la burocracia 1:\ que. como elemento de control. generó la escritUr:l. Muchas preguntas como ésta pcrma­ ne�e � �Ú!l sin res�ue �ta definitiva (y quizás nunc � la tcngan). ya que a la dificultad de su a�ahsls debe anadlrse el que el proceso no fue Igual en todas partes ni aconteció en el nusmo momento. y al ser un hecho pluml y diacrónico. los problemas adquieren a ve�es .una particular d�f¡cultad. que tiene mucho que ver con las áreas geogr:ificas. con la sJluaClón de los nudeos difusores y receptores y con factore� determinantes de todo tipo. Mientras en el norte de Mesopotamia. en Tell Brak y en los ni\'eles V-IV de Uruk. aparecen los primeros textos escritos. en forma de tablillas pictográficas que se usaban para cuentas comerciales. hacia 3250 a.C .. en España y todo el occi­ dente europeo, por ejemplo. se desarrol1:\ba el final del Neolítico. con poblaciones que vivían un género de vida muy alejado de la prosperidad oriental y. desde luego. totalmente ágrafas. Estas diferencias culturales marcan la complejidad analítica de la e�apa, de tal manera que es prácticamente imposible esbozar un panorama general Slll tener en cuenta esta diversidad cultural. El hecho es que. cuando se ocuparon las tierras de la Baja Mc<;opotamia. co­ menzaron a desarrollarse los primeros grandes centros de población . .!n los que las cara�t�rísticas más destacadas eran: la creciente complejid:\d social. la provisión de servIcIos. la producción alimentaria concentrada y con cxcedenh:s de producción, la red.istrib �ción de esa producción. comercio. mercados. gobiemo. cla� dirigente. e �tratlficaclón social. especialización de funciones. artesanado. aumento de la pobla­ Ción. ele. Poco después de 4000 a.C.. 1;\" primeras ciudades empiezan a crecer en las lla­ nuras de las cuencas del Tigris y Éufralcs. dOladas de un rico sucio agrícola y agua


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NOCIONES DE PREllISTQRIA GENERAL

TECNOI..oGIA y TIPOLOGfA EN PREHISTORIA

abundante. Luego. el fenómeno apareció en Egipto. valle del Indo. China y América. Es el nacimiento de la civilización. en el marco de un aceler.tdo proceso histórico que no podríamos entender sin conocer los pasos previos del Neolítico. con todos sus avances sociales y tecnológicos. Es fácil deducir el papel que la tecnología desempeñó en esta a....entura humana. Sobre la base tecnológica que el Neolítico había desarrollado. orientada esencialmen­ te hacia la obtención de alimentos y bienestar. se asientan nuevos descubrimientos e invenciones. ya con una orientación diversificada que pretendía atender a distintos aspectos de la vida di:lria en comunidad: vivienda. transporte. producción e bienes

de consumo. defensa ... Así. la vida urbana es a la vez efecto y consecuencIa de sus propias innovaciones. en un marco propicio pam que los especialistas y anesanos desarrollasen su creatividad. al amparo de la ciudad. Pero la indudable magnitud del fenómeno urbano no debe llevamos a imágenes históricas engañosas. Sería absurdo imaginar una Edad del Bronce plagada de ciu­ dades. cuando 1:1 realidad era bien distinta: había grandes centros de población. en reoiones avanzadas. que centralizaban una actividad extraordinaria. pero la inmens:l

m yoría de la población era rural. basaba su vida en la explotación agropecuaria

7

vivía en pequeños caseríos. granjas o aldeas diseminadas por todo el amplio tern­ tono. No es casual que el inicio de este proceso coincida con el desarrollo de la meta­ lurgia del cobre. cuyas propiedades se descubrieron en pleno Neolítico final. La Edad del Cobre o Calcolítico. que en el occidente de Irán y Turquía central y oriental se inicia a fines del V milenio con la práctica de la fundición del metal en hornos. es la culminación de una fase experimental que cambiará muy pronto aspectos funda­

mentales en la explotación del medio y supondrá. como dijo V. Gordon Childe. «el

salto más dmmático en la historia de la humanidad,.. En Mesopotamia se inicia hacia 4500 a.e. y un poco más tarde. hacia 4200 a.C.. en Egipto. El descubrimiento y experimentación de la metalurgia del cobre pudo producirse

en varios lugares de forma independiente. Hasta hace poco se suponía que se había introducido en el Egeo y Europa balcánica procedente de Anatolia. hacia mediados

del tV milenio a.C. Hoy. sin embargo. estudios recienles ponen de manifiesto que al menos en dos zonas de Europa. los Balcanes y el sur de la península Ibérica. pudo desarrollarse de forma independiente y autóctona. Aunque en principio el cobre sólo tuvo un papel decomtivo y de prestigio y apenas supuso unos pocos y ligeros cambios en los utensilios. muy pronto. en el Calcolítico pleno y final. se empcZ:lron a fabricar más instrumentos. a la vista de las ventajas del metal sobre la piedra: el metal era más maleable y no se rompía fácilmente: si el utensilio perdía el filo. podía afilarse de nuevo y. en úllima instancia. una vez rOlO. podía volver a fundirse para hacer otro instrumento. Pero el Calcolítico no es más que el principio de un proceso tecnológico que. en realidad. se desarrolla en el ambiente del Neolítico final. Los verdaderos cambios se perciben un poco después. con la expansión tecnológic:1 de la metalurgia en la Edad del Bronce. de enormes repercusiones sociale� y económicas. En efecto. cuando se ensayaron las primeras aleaciones de cobre y estaño. el bronce supuso una verdadem innovación tecnológica que alcanzaría su apogeo en Europa durante el Bronce final. entre 1200 y 750 a.C .. aproximadamente. Todos los aspectos de la vida diaria se vieron arectados. desde las lécnicas agrícolas hasta la

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estrategia bélica. Para entonces. los grandes centros de producción distribuían útiles metálic os de todo tipo por todas las regiones. modificando sensiblemente las for. mas de explotación del medio. mientms en Oriente, Anatolia y las costas del Medi· terráneo oriental el hierro. que se utilizaba esporádicamente desde 2000 a.e. en Asia occidental. comenzó a sustituir al bronce. Entre 1500 Y 600 a.e. el uso del hierro se extendió por casi todas las regiones y. debido a su abundancia y al conocimien· 10 de la tecnología adecuada para trabajarlo. a él tuvieron acceso todas laS capas de población. convirtiéndose en un elemento imprescindible en la vida diaria.

El acceso a las aleaciones y a la forja del hierro dependió. sin duda. de la ca· pacidad tecnológica para obtener 13s altas temperatums que para ello se requerían: más de 1 .000 oC para el cobre y más de 1 .500 oC para el hierro. Ambas pudieron obtenerse a panir de los hornos de ceramistas. mediante la inclusión de sistemas de oxigenación del foco calorífico y el perfeccionamiento de sus e�truclUras. Como se ve. un avance tecnológico propiciaba otros. en una cadena lógica de causa·efecto, a través de la experimentación y la observación. En la Europa céltica de La Téne gala los herreros llegaron a idear formas ingeniosas de «soldadura» de láminas de . . . hierro, mediante la unión de tiras de metal dulce al rOJO VIVO, O a fabricar fíbulas mediante la técnica del estampado al rojo vivo. de tal manera que parecían fundidas en moldes. técnica que aún se tardaría siglos en practicar. Por entonces el hierro ya era de uso común en la sociedad céltica. Las repercusiones que la metalurgia IUVO en el resto de las actividades humanas fueron enonnes. Modificaron las técnicas agropecuarias, el transporte, la construc­ ción, la estmtegia bélica. el comercio .... ya que. desde entonces, no eran concebibles el progreso y la explotación del medio sin los metales. Herramientas. armas, amdos. carros, barcos, casas... requerían metal. de fonna que la metalurgia se hizo imprescin­ dible en cada grupo. que contaba con especialistas y les otorgaba notoriedad social. Podemos afirmar que e l descubrimiento de las técnicas de trabajo de los metales fue uno de los avances tecnológicos más imponantes en la historia de la humanidad. . similitud entre los procesos evolutivos aleJa­ de áreas muy Llama la atención la das entre sí y sin posible contacto entre ellas. El proceso cuhuraJ americano. tanto .en

Mesoamérica como en América del Sur (área andina). teniendo notables diferenCIas en aspectos ambientales. tecnológicos O de recursos. desemboca. a la postre, en so· luciones semejantes para problemas semejantes . En América. partiendo de una base . a utl· el hombre neolítica en la que comprende las limitaciones del medio y aprende

lizarlo. se produce un proceso de scdentarización que culminará con la aparición de centros ceremoniales, en los que una minoría de dirigentes que se dicen vinculados al poder divino. orientan la explotación del medio, Iras haberse hecho con el con· trol de un calendario esencialmente agrícola y de la organización social. apoyados en una fuerza militar que los respalda. Exactamente igual que en los denominados «despotismos orientales» del Viejo Mundo. En el ámbito europeo. sin embargo. prevalece la diversidad. dentro de estructu· . ras que siempre tienen rasgos comunes. Desde el mundo micénico de la plenitud de la Edad del Bronce griega. que parece imitar los modelos orientales, hasta los gru­ pos de la Europa interior. dirigidos por clases nobles de guerreros. en las que no se aprecia una cohesión política que pudiera afectar a extensos territorios. hay toda una gama de modelos sociales y estruc' Jras políticas que se adaptan a las formas de pro : ducción, al aml"-iente territorial o a las actividades predominantes. guardando entre SI


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NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

TECNOLOGfA y Tll'OLOGfA EN PREHISTORIA

notables coincidencias. frulo de influencias culturales comunes o de connotaciones étnicas. Las tumbas de jefes. repartidas por toda la Europa de la Edad de los Metales. nos revelan señoríos personales. familiares o de clanes. que se repartían por todas partes. sin que tengamos. hasta finales de la Edad del Hierro. muchos puntos de apo­ yo pum poder saber qué tipo de rcl:1c iones tenían entre sí. o si compartían ideologías o intereses. Es evidente que la Edad de los Metales es el nacimiento de un mundo nuevo. en el que todo cambia rápidamente. Sin embargo. no todo fueron beneficios. También hubo aspectos negativos: la vida en comunidad y la seguridad alimentaria incidieron en el aumento de la población y. en consecuencia. había más bocas que alimentar; la organización de los grupos fue definiendo territorios. pero también conflictos de fronterJs o de áreas de influencias: los excedentes de producción de alimentos y de bienes de consumo propiciaron el comercio. pero también la codicia de quienes poseían menos: la naciente organización estatal propició un militarismo como fuerza disuasoria en la que apoyarse. pero también propició una tendencia al conflicto entre ESllldos: la metalurgia solucionó numerosos problemas técnicos a la agricultura. la ganmlería. los oficios, la vida diaria. pero también dotó de armas más mortíferas a los contendientes: las obras públicas aportaron beneficios indudables a las comunidades. pero necesitaban abundante mano de obra que a veces se aportaba con prisioneros de guerra o con siervos o esclavos .... la civiliLación mejoraba el nivel de vida del grupo. pero había que pagar determinados tributos sociales o espirituales. que en principio parecí:1Il inevitables y de los que no sabemos si los dirigentes erJn o no conscientes. La Edad del Bronce es el trampolín desde el que saltan y se elevan los logros técnicos. el progreso. el desarrollo social. pero también es el principio de una compleja etapa de conflictos entre grupos. de movimientos de pueblos y de despotismos estatales. Puede parecer que la evolución de las sociedades humanas es una gloriosa mar­ cha haci:. el progreso. a través de la historia. Pero detrás de esa indudable gloria hay también HSpectos de fondo menos gloriosos que podrían pasar desapercibidos para el obsef\ador. si no fuese porque sus protagonistas eran también seres humanos. La tipología prehistórica, por otra parte. la definió F. Bordes como «la ciencia que permite reCOnocer. definir y clasificar las diferentes variedades de úliles que apa­ recen en los yacimientos prehistóricos_ (Bordes. 1 96 1 ) para. a través de ese conoci­ miento. intentar deducir conclusiones sobre todo de lipo cultural. social. económico. tecnológico y cronológico. Tecnologfa y tipología están. pues. directamente relacio­ nadas. Esta definición inicial nos obliga. en cieno modo. a exponer el concepto de «útil». acerca del cual han existido, y aún existen. no pocas controversias. En principio. el útil ha de ser un «artef:lCto». es decir. elaborado por la mano del hombre. y no existir antes como tal. Así. un útil será «cualquier objeto modificado por un conjunto de atributos humanamente impuestos» (Clarke. 1984). Se requiere pues. la intencionada intervención humana. incluso para los denomin:.dos «útiles de fortuna•. que. de todos modos. han debido ser acondicionados parcialmente para realizar determinada función y mostrarán huellas de uso, Es decir. que un guijarro desbastado de forma que tenga un extremo cortante. es un útil. Un guijarro. por sí. no es un útil. aunque haya sido utilizado ocasionalmente para golpeólr a un animal. El primero ha sido elaborado o modificado por el hombre: el segundo ..610 ha sido utilizado y probablemente mostrará hu!!1Ia.. de uso. pero no ha sido elaborado.

Así pues. en el concepto tipológico de útil en Prehistoria entra todo aquello que ha experimentado una transfonnación de la mano del hombre. para desempeñar una o varias funciones. ya sea piedra. hueso. cerámica. metales u otros materi:.les. La tipología estudia los tipos de útiles. En Prehistoria el «Iipo_ es la unidad de comparación más frecuentemente usada para los materiales arqueológicos. El tipo es el punto básico de una clasificación y la «variación de tipos de objetos ha podido fijarse en muchas culturas con mayor o menor precisión y se sabe con certez.l qué tipos han dado origen a otros». según Almagro Basch. La diferencia entre tipos. que en ocasiones se establece por avances o retrocesos tecnológicos. por modas. por causas económicas. o por otras causas. a través del tiempo y en un espacio detenni­ nado. puede ser percibida por el prehistoriador. que. en ocasiones. es capaz de asociar un tipo a un grupo humano en una época concreta y. a veces. en un espacio delimitado. El tipo está en función de los atributos d:ldos que consideremos importantes o significativos a la hora de establecer una clasificación. Así. podríamos decir que «tipo. es «una población homogénea de artefactos que comparten una gama de es­ tados de atributos sistemáticamente recurrentes en un conjunto politétieo dado.; es decir. aquellos objetos lIrtefactos que coinciden en ciertos caracteres se dice que forman parte de un grupo clasificatorio. esto es. de un tipo. De este modo. el lilX> es un objeto ideal. dotado de una serie de atributos poseídos con total plenitud. y a to­ dos los objetos que se aproximen a él en cierto grado predeterminado (y este grado de aproximación debe procurarse que no sea excesivamente subjetivo) se les puede con­ siderar penenecientes al tipo dado. Por eso. dice Almagro. «cuanto m.Í5 complejos y ricos sean los elementos que integran la tipología de un objeto. resuharJ más clara y precisa su secuencia cronológica • . Cierto es que el tipo ha sufrido variaciones conceptuales y seguramente su­ frirá otras más. según las escuelas de pensllmienlo o las tendencias metodológicas y las épocas. Los autores estructuralistas han definido el lipo como «una clase panl­ digmática de objetos definidos por modas» o como «unos atributos que sirven parH definir una clase de rasgos e identificar sus miembros". según Dunnell. de modo que el término «tipo. ha sido y sigue siendo objeto de amplios debates que incluso llegan a centrarse en la cuestión de si la tipología es una _ciencia». como la define Bor­ des. o simplemente una _técnica auxiliar_. como prefieren llamarla otros. En todo caso. hoy se plantea la revisión de los fundamentos metodológicos de la tipologú. an­ te la supuesta _ineficacia de los planteamientos teóricos subyacentes_o segummente como consecuencia de una crisis generalizada que afecta a todas las Ciencias Sociales y a la Historia. en particular. nacida de la multiplicación de los tipos históricos indi­ , VIduales, que alcanza no sólo al «contenido» histórico. sino también a los métodos utilizados y a las técnicas de trabajo. La Prehistoria. como ciencia hist6rica y parte fundamental de la l listoria. no podía escapar a esta crisis y. en lo que respect:l a su a�yatura metodológica. está viviendo una et:lpól de revisión de consecuencias previ­ SIblemente importantes. Por eso. el confusioni<;mo existente en la cuestión tipológica debe ser considemdo de gran trascendencia. ya que sus derivaciones pueden :.fectar no sólo a la definición de la tipología. sino además a su aplicación y a los resultados de ésta. En función de la definición de «tipo •. las tipologías se han agrupado en tomo a . . dlSlmtas tendencias que. en términos generales. buscan la tipología ideal apoyándosl.! en criterios diver�os. lX!ro quizás parcialmente válidos todos ellos. En el fondo de

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NOCIONES DE PREIllSTOR1A GENERAL

tiva la cuestión subyace una cierta ralta de coherencia en \a aplicación de una norma descriptiva. Sirvan como ejemplo las tendencias en la tipología lítica. que podemos resumir en dos: ( 1 ) Tipologías morfodescriptivas. que esludi.m los productos de las­ Bo�­ cado y su preparación en útiles a través del retoque. como , la propuc�ta por F. des. (2) Tipologías morfotécllicas. que se enfocan más hacia el estudiO de las poSI­ por bles funciones o usos de los elementos analizados. como la corriente encabezada de uso. G. Laplacc con su tesis runcionalista. apoyado en el estudio de microhuellas rama en la que Semcnav ha sido pionero. . ón concep­ cuesti mera que una más es no La adscripción a una u OIm tendencia tual del «tipo ». En la tipología dc los útilcs metálicos el proceso ha sido. cn cierto sentido. simi­ lar. partiendo de los estudios de Osear Montelius. .que. !nflucnci�do por los principios de la teoría evolucionisl:l. supo exponer las ventajas e IIlconVCll1entes de una ordena­ ción tipológica. En principio se partió de la idea de .que tln instrumen.to evolu� iona gradualmente en una dirección que puede estar mOllva�a por una mejora técnlc� o por las modas. Pero esa idea encierra no pocos inconvenientes. Hace unos pocos anos J . P. Millolle llamó la atención sobre este aspecto. poniendo como ejemplo la cvolu­ ción de las hachas metálicas que. partiendo de tipos que desde muy antiguo conocían la solución del enmangue de perforación (como las hachas actuales). evolucionan suprimiendo este tipo de enmangue y adoptando otros menos sencillos. como lo!> ale­ rones, el talón y las anillas o el tubo o cubo. para volver a adoptar, ya en la avanzada Edad del Hierro. el enmangue de perforJción. Es decir. tina evolución técnicamen­ te ilógica. y ello se debe. en opinión de Millolle. a que cl cobre era escaso y caro. como era caro el bronce. lo cual no permitía una solución que. aunque técnic:unen­ te cra la más adecuada. requerí:1 una cantidad considerable de materia prima . Sólo cuando el hierro. que era abundante y. por lo tanto. barato. se popularizó. se ...'ol vió a adoptar en cnmangue más lógico y adecuado . Es decir, que en este caso la evolución tipológica está marcada no por la técnica sino por la economía. de forma que los cri­ terios económicos primaron sobre los criterios tecnológicos. Por lo lanto. no siempre la evolución tipológic:l siguc leyes estables. sino que a veces está condicionada por motivos de difcrente índole . Con la tipología de la cerámica han surgido problemas similares y los intcntos de sistematización desarrollados por distintos autores, más o menos recientcmente (J. C. Gardin. CÆ Shcpard. H. Curre y M . Lcenhardt. B. Dcdct. Y. Marcada!. J. P. Mollcn. A. Llanos y J. 1. Vegas. etc.) se han oricntado casi siempre hacia la búsqueda de una morfología descriptiva coherente y capaz de ser aceptada por la gencmlidad. mmque sin conseguirlo del todo. por ahora. Cuando nosotros di(erenciamos un automóvil Ford modelo T dc 1925 de un Mondeo mooelo 1998. estamos estableciendo. en cierto mOOo. una diferenciación tipológica que nos conduce a distintas épocas y. seguramente. a distintos lugares. En Prchistoriu tiencn especial valor los objetos de uso cotidiano que experimentaron frecuentcs variaciones a tmvés del tiempo y que ofrecen tipos de vid.. corta. mostran­ do con cierta fiabilidad sus límites cronológicos . Cuando los arqueólogos del mundo clásico trabajan con la cerámic'l sigil/ara están u�ando un método de datación (el tipológico) más preciso que cualquier otro sistema conocido. y ello gracia� a la va­ riabilidad de un objeto sencillo. aunque cambiante. como cs la cer:ímica.

'ffiCNOLOGíA Y Tll'OLOGfA EN PREIIISTORIA

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La tipología t.icne. pues. una doble finalidad . Por un ludo. sirve para cI:lsificar . IlpoS. ya que los ejemplares de una dctenninada clase de utensilio pueden ser aoru­ �ados seg�n su forma . (series de tipos): y por otro, sirve para comparar difere�tes IlpoS. analizando sus diferencias y !iCtllejanzas. de la misma forma que la taxonomía clasifica y relaciona las especies. géneros. etc. del reino animal o vegelal. Así pue­ den establ�cerse relaciones entre tipos. o influencias que facilitan la seriación y que . pueden senalar diver sos aspectos. tales como el perfeccionmniento funcional. la sim­ plificación o decadencia artística. o un simple cambio que. a su vez. puede obedecer a distintas causas. �or eso. los tipos. en toda tipología. deben reunirse en agrupaciones cohcrentes y IÓgIC:IS mediante la aplicación de dcterm inadas reglas metodológicas que hun de se� lo 1l 1ás objcti �as. que sea posiblc (hoy ya no es nccesario que acep­ . temos con resignación el subjetiVismo como un mal menor). con el fin de que sean aceptadas por la mayoría. No se olvide que la concepción tipológica afecta profun� damente :1 los resultados de la investigación prehistórica. llegando incluso a transo fo�arlos. porque. como apuntan Hole y Heizcr ( 1 977) ocia clasificación constituye . u� IIlstrumen.to q�e pued.e servlr para �uchos propósitos_o ya que. en teoria. hay un , poSIbl numero casI. mfi.lllto de tlpo� oglaS es para cada cuerpo de material. por lo que es muy. conv:nlen te no dejarse llevar por la fuerte corriente «clasificatoria». ya . que la tlpolog13. leJOS de ser un fin. como algunos creen. es solamente un medio. Las primeras tipologías se remontan a la antigüedad clásica. cuando. por nom­ brar sólo a un autor significativo. Lucrecio. en su De Rerum Natura. distingue varios períodos en la historia del hombre en función del utillaje de piedms y madera. más tarde de cobre. y por fi n de hierro. En el siglo XVIII. Ulises Aldrovandi describía útiles líticos hullados en el campo. :Illllque no los documentabu como tules. sino como «dcbidos a una mezcla de cierto vaho de trueno y rayo con sustancia metáli­ ca. especialmente en las nubes negms. que se coagula por la humedad circundallle y �ue se aglutina en una masa (parecida a la de la harina amasada con agua) y pos­ tenormente se endurece a causa del calor. al igual que un ladrillo ». Los nombres de Mercati. Jussieu. Mahudel. Boucher de Perthes. Urebvre. Thomsen. Mortille!. Mon­ lelius. Brcuil, Bordcs y otros. aparecen ligados a los estudios de la tipología. donde no faltan nombres españoles. P�rocon el tiempo se fueron definiendo tipos y las tipologías se fueron llenando de sUlllezas cronológicas y geográficas. hasta convcrtirse en voluminosos catálogos cada vez menos manejables. cada vez más alejados del carácter de genemlidad que de � pre5;idir todo intento tipológico. La consecuencia inmediata ha sido la aparición d� �Iversas tendencias. a las que ya hemos hecho ulusión y. más recientemente. cl na­ c� mlelllO de un sentimiento crítico que ha desembocado en nuevas líneas de in\estiga­ clón tipológica. de la mano de las nueva5; tendenchls de la Arqueología prehistóricu. que se centran más en la obtcnción de conclusiones socioc conómicas sobre nuestros antepasados que en 1:1 elabof'JciÓn. como fin en sí mismo. de listas tipológicas. En te . selll ido. es interesante la definición de tipolog ía de Smith: "La tipología es la . uCldac lón. a través de los artefactos y de sus contextos de mooos humanos de con­ ducta como la selección del materi al. las técnicas de fabricación. 1:1 morfología. el us� y I función. los cumbios y distribución . • Esta definición enlaz'l con problemas � no ln�nnsecamente tipológicos. como es cl de ];1 obtención de la mmeria prima. cuyo estudiO nos da much a información sobre la lecnolosía empleada.

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"'OCIO�ES DE PREIIlSTOR1A GENERAL

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TECI\OLOGfA ' TIPOLOGiA EN PREIIISTORI,\

Estudiar tipología exige. 'ldemás de una clara concepción de 10 que es una tipo­ etros. la definición de una serie de lénninos gene­ logí<l y de sus objetivos y parám e no siempre con propiedad. Son conceptos como rales usados nonnalmente. aunqu exto,.: también la concepción de éstos con­ «industria» , «artefacto_ . • útil,. o «cont esta línea de trabajo. la corriente de la Nueva diciona los resultados obtenidos. En alización al respecto. corno s ArqLlcología ha a(X)rtado una serie de ¡ntenla de siste� ,ores de Bmford. aunque no lodos han posten los o e de Clark os trabaj los en vemos tenido igual fonuna. Leroi-Gourhan ha expuesto como un error de los prehisloriadorcs actuales el gía" ames que el de. con prioridad. una mor­ _haller perseguido el fin de una "tipolo ar el paralelismo con la sis­ folol!ía " sistem:'i1ica" , puesto que los "tipos" , para guard culturales y cronográficas. tem;tica de las ciencias naturales. deberían ser entidades determinismo poderoso de mientras que son formas ligadas a la vez a la cultura y al las eventualidades de convergencia». la matcria y del gesto, sometidos. pues. a todas Para Leroi-Gourhan. los tipos son «estados de síntesis_ característicos de una is m0 0 ógi�o t ene por finalidad épo.:a y de una cuhura. mientras q �e el anális Juega un papel de­ «movi lizar los elementos de descripcIón». y en esa mOVIlizaCIón zan cad:l uno de ellos cisilo la estadística. ya que la frecuencia de objetos que sinteti u lizar una cultura ent del u n grupo de camcteres significativos conduce a individ � llegar a Idenllfica r tiempo Y del espacio, aunque hay que tener la pntdencla de no s. ine(luívocameme tipo y cultura. ya que ello ha conducido a no pocos errore La estadística. efectivamenle. tiene hoy gran imfXlrt:mcia en los estudios ti­ fre­ r. entre otras cosa �. jXllogicos. La aplicación de la estadística permite conoce cuencia de aparición de útiles que. cada uno de ellos. presentan caraclCres slgmfica­

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l definida tivet', de los que puede llegar a deducirse su adscripción a una fase cultum geográfica y cronológicamente. El espectacular desarrollo actual de la infor�á� ica . cstadlstlcO: VIsta de punto el . desde igador invest al s lidade osas fXlsibi numer ofn.>Cc meJiante la aplicación de índices de frecuencia. índices acumulativos. de variabili­ de dad, etc . . que pueden aplicarse luego a la adscripción de tipos y agrupamiento tipos . Sin embargo. para ello es necesario que el :málisis morfológico previo sea co­ rre,to y defina bien cada uno de los elementos de la descripción. de forma que puedan asegurar el grado de validez de los caracteres analizados. Tal vez sea este aspecto en

el que se detectan más discrepancias entre las distintas tendencias metodológicas, Con frecuencia se ha hablado de la universalidad de las tipologías, En realidad ew es una utopía, incluso aunque los tipos básicos se repitan en períodos semejantcs y en distintas regiones del mundo. porque las tifXllogías son incapaces de clasificar

todas las variantes verificadas. En el mejor de los casos est:lrernos ante tipologías bá�icas y restringidas. en las que incluso los tifXls primarios adoptan particularidades refionales que los caracterizan. y:1 <;ca en 10 referente a la materia prima. ya en la apJfición de v..riantes específicas. desde el punto de vista formal. Por eso hoy se tiende cada vez más hacia los estudios tipológicos regionales, intentando. eso sí.

eSI3blecer las inevitables concordancias con los tipos teóric:unente «universales», Esta tendencia a la regionalización tiene un aspecto muy positivo: permite cono­ ce! el desarrollo de uno o varios tipoS en áreas rc<;tringidas y. a lravés de ese conoci­ miento. llegar a comprender bajo qué condiciones y circunst:lncias se han producido

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posiblcs v.lriaciones.

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De tü as formas, el pan ?r.Jmu es hoy mucho más alentador que hace unos pocos , . Ilpol ogl3 prehlstó, ca. pese a sus momentos críticos. se va perfeccion años, La an_ : o a poco. En poc� tiempo hemos pasado de una tipología basada en do útiles e Cificas que er.J� conSiderados cOl lO inequívocos .fósiles directores _ (pero igno­ esp � rando con frecuencia el resto de los l¡llles que no eran «fósiles directores ») a una idea de tifXllogía en la quc priman lo� «conjuntos industriales ». las \ariaciones regionales. . los aspect?s técnl��s y económicos y. cn fin. todo aquello que puede mejorar nuestra comprensión del utl1 . La tipología y la tecno lo�ía son panes de un enfoque complementario que pre­ . tenden ofrecernos un conOCImie nto general de cómo llegaron a utili7arse los recursos naturales cn 1:1 Prehistoria, El impulso dado en los últimos años al estudio funcional anali�and? sobre todo las huellas de uso y recurriendo a 1:1 experimentación, prctend , :Hnphar lUll más nuestra I, � f�rmacló , hasta hacerla cada vez más concisa y próxinla � -, . s sohre las cuesti reallda Pcse a las opllllones Critica a ones tipológicas en Prehis­ tona, es ev,dente q ue, como hace poco afirmó V. Villaverde en su prólogo a la obra , , seaux ( 1 998: IX) de J. L. Plel-Desruls . ..los conceptos de tiempo y especificación re­ ,>ultan fund �ment ales. y a ellos se 1 lega � partir de la cronología y la tipología_: y:1 . . . tOria. que «la claslficaclo, n es en Prehis qUIérase o no. un paso previo y nccesario en el p�eso de síntesis histórica que debe guiar la labor del prehistoriador. y la tipología su Instrumento fundamental de trabajo ... Sin embargo. �s obliga o h cer una seria reflcxión sobre todos estos aspectos y � pensar acerca de SI el cxceslvo Interés por la precisión tipológica no ha conducido

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a algunos. �n ci l1o modo. hacia una orientación que puede conv'ertir a la Prehi � sto­ . na en u na ClenCI3 p ramente descriptiva. exagerando nuestro interés por los objeto � s. . . como SI �l conoclI lll lto de éstos fucse el exclusivo fin del prehistoriador No hay : . que olvl, dr que los ut�l les fueron claborados por y para St.!rvir al hombre. y que el . C?I1OCllllleIllO de esa humanidad prehistórica es el verdadero fi n de nuestr invesl a iga­ cl n. aun ue sea a través de los objctos ideados y elaborados por ella. Así. tecnología �l y tlpolo a W �rán sólo un medio para llegar a conocer mejor al hombre prehistórico. pero �n Illllgun caso puede ser un fin, Detrás de las dcscr ipciones tecnológic:ls y de , aSignaciones funcionales. detrás de las largas y enojosas listas tipológicas dcl '>llex. del hueso. de la cerámica o de los mctales. estará siempre el ser humano al que pretendcmos conocer, En definitiva. debernos preguntarnos de vez en cuando: ¿qué encierra má., hi,>to. , Tia. el blfaz achelense que analizarnos o la mano del ser quc lo utilitó?

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Tecnología y tipología de la piedra, cl hueso, la cerámica y los mehlles

Aunque el hombre prehistórico debió utilizar todos los recurs a os su alcance. la tccn�log ía básica se fundamentó. esenc ialmente. en la utilización de la piedra tallada y puhmentada. el hueso trabajado. la ccrámica y los metales. Es evidente que el hecho de que estos materiales sean los más frecuentes en los registros arqueológicos. dcbido a 's u perdurab'l'd l i ad. puede ocultarnos Otros recursos técnicos que han dejado menos restos. como la made f'J. las fibras vegetales. las picles. el uso del fuego y otros m.is. E�tend: n los que la tccnología. a modo de rC" uesl:! cultural que el hombre crea 'p . , frenle al mediO. es el Conjunto de recurso,> lécllICOS quc poseen lo,> miembros de


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TECNOLOGiA y TlPOUXiIA I'..N PREHISroRIA

NOCIONES OE PREIIISTORIA GENERAL

as posibles de comportarse pam obtener ner ma las as ¡od rca aba que y :ld ied un a soc como la forma de 1r'J.� sformarlas p�ra así ea. rod los que dio me l de s ma pri las materias elementos materiales necesanos os otr mo co lcs úli o s nto me tru ins lO elaborar tan ntos de prestigio o adorno per­ me ele o as arm os. tid ves de des . ria par.t su vida dia ía de un grupo humano. log no tec la sea da nza ava s má nto cua sonal. de forma que del enlomo y viv r en él. mejor podrá explotar los recursos . . na la ¡ransfOnnaclón iCio nd co les útJ los de ia c:lc la efi Desde este punto de vista, ovaciones tecnológicas. y actúa inn s nte sta con sus con re. mb ho el y a de la nalUralcz inados niveles. toda innova­ erm det de nir pa a e, qu y:1 r. do ova ren como un elemento sta eSJXcífica a un a necesidad concrela. pue res una o com e rec apa ica lóg no tec ción

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í A TALLADA TECNOLOG iA y TIPOLOG A DE LA PIEDR los primeros productos oblenidos por de uno . vez tal es. dra pie de lio nsi ute El prima. del que se sirve en sus ia ter ma la de ón aci orm nsf tra la nle dia el hombre me ades. Modificando deter­ ivid act sus de to ien dim ren el o and jor me , labores cotidianas i�nte la aplicación d� unas t cnicas de me s. ada ion ecc sel as roc de os tip s ado min . ­ enm det lllr . reu mn deb as roc as Est s. lio nSI ute a de gam ada van una a ení obt . trabajo , , al. que OId con rJ ctu fra o das im def ra ctu fra de eas lín la: tal la a par s ito nados requis s. que poseen gran dureza. lina ista r toc crip y s lina ista r roc mic as roc caracteriza a las sin emba��. JXrmite d. ida gil fra a cuy y as rad ctu fra ser al es presentan filos conant nica adecuada. Estos requIsitos supo­ téc la nte dia me das aja trab e ent ilm fác n sea que el modo de realizar la talla). de (en o nic téc tipo de nes cio tric res s na cie la vez nen a ia prima) y de tipo material ter ma la de to ien cim ste aba de es ent (fu tipo geográfico (clases de piedras básicas). ulilizados dest:lcan: De clllre los materiales más frecuentemente

de cuarzo. criptocristalino y de ad ied var . cio sili de ido Óx al), ern (o ped x Sfle variedades: jli'" (nódulos) dos en a lez ura nat la en ta sen pre se que . textura granulada y chut (lechos sedimentarios). y de fractur'J concoidea. duro y ObsidilllUl. Vidrio natural. de origen volcánico más frágil que el sflex. JXro menos abundante. o regional o térmico. ClIarcita. Cuarzo recristalizado por metamorfism o cuarl.O. pizarra. com . ntía cua nor me en dos usa y s ado eci y otros. menos apr jaspe. horsteno. esquisto silicatado. calcedonia. cristal de roca y dos técnicas básicas: la Para el trabajo en piedra se util izaron en el Paleolítico lalla por perc usión y la talla por presión. ajo de la piedra hasta trab el en izó util se no nto ime pul n o asió abr a por nic La téc que sí se empleó el final del Pleistoceno. generalizándose luego en el Neolítico. aun en el trabajo del hueso. concha y marfil. bloque madre al un de tos men frag de nto mie a gaj des el ne supo Tallar una piedra ejercer una fuerza sobre él. ya sea por percusión o por presión. es la acción de gol­ ial. inic ica a bás nic téc la ece par que ófI. cllsi La tal/ti por !Jer Esta roca su�le ser un nódulo , pear una roca para tallarla o extraer fragmentos de ella. exterior calcárea y nICie erfi sup una de o vist l. pro ura nat ado est x en sfle o blO<luC de

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gosa a l a que se den ?mina eónex. Cuando a un nódulo se le ha eliminado el cónex.. , se convlene en un mlc/eo. que suele tener una superficie formada por pitillOS defrae­ , s nucJeo� film. suelen aparecer en los cursos fluviales y depósitos aluvi:lles. La . percUSIÓ� se rea!Jza con un percutor o instrumento que golpea. incidiendo sobre , la maten a pn1l1:" La roca sobre la que se golpe'l. o percllsor. puede eSI'lr apoyada

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sobre un yUllque O percutor durmiente. general mente otra roca, La !J('rcluióll directa es aquella en la que el pcrcutor incide directamente sobre la roca. mle,ntras que en la percllsiólI indirecta se utiliza un instrumento intermediario. , a modo de punzól I o c11lcel sobre el que se ejerce la fuerza del golpe para que éste. a : . su vez. la lran � mlla :1 la pIedra que se quiere tallar, Este instrumento intennediario , podm ser de piedra. asta. hueso y madera, El percutor podía ser de piedra. permtor !U<L¡/ o de hueso. asta o madera. percl/tor blando, lizaba utilizando un instrumento con el que se pre­ La /(lila por pre�i6n se re � , , Sionaba sobre pICdra. obten1éndo� así lámil/as. Solía utilizarse también para el , acabado de un utll medIante una acción de retoque. La presión solía ejercerse con

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una madera larga. reforzada en su eXlremo por Ul1:l pieza más dura que la piedra. o

con Ull hueso prepar�do. que solía ser más pequeño para el trabajo de retO<luc. La talla por pre �l n supuso �n importantísimo av.mee técnico en el trabajo de la , pIedra. ya que penmt � a la obtenc ! n de productos muy definidos. con gran precisión y m;nor esfuerzo y nes?o. a �nP landose mucho la gama de productos elaborados y

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lIegandose a una perfeCCión tccmca. sobre todo en el período Solutrense. no superJda

después. .Los fragmentos extraídos de un nódulo o núcleo. ya sea por percusión o por presIón. pueden ser lascas. l6millas o lamil/iras. La lasCll es un fragmento desprendido por percusión. cuya longitud es inferior al doble de su anchura: puede ser de preparJción. de talla o troceado. o de retO<lue según Tixier ( 1 988).

,

La lámilltl es Olro producto de la extracción, pero su longitud es igual o superior al doble de su ancl lUra. aunque existen otros criterios, Se distingue de la lasca en que , en su cara dorsal tIene nervadurdS o aristas.

� Imllil/ita es

una lámina de menores dimensiones. aunque de proporciones semej antes a las láminas, El aeabad� de una pieza lítica se denomina retoque y consiste en una operación en la que. medlanle la talla. se acondiciona. repara o rectifica el borde de los útiles. dotándolos de una forma definitiva o. como ha dicho Laplace. dando forma al pro­ du�to de la latla. Lo� diferentes modos del retoque. así como su amplitud, dirección. dehneaci.ón y orient:lción. definen el útil desde el pUl1l0 de vista tipológico y suelen . ser un cnteno más para su adscri¡x:ión cultural y cronológica,

En algunas etapas debió utilizarse el fuego para calentar la materia prim:1 y faci­ , lnar el trabajo. y:1 que el calor producía microfisuras en el sflex y favorecía algunas formas de fractura. Entre los espc."Cialistas en tipología y tecnología lílicas de la PrehislOria. todos estos aspectos suelen ser. con frecuencia. objeto de debates. con la finalidad de lograr d�no�inaciones c1:lr�� y estables, Las largas listas tipológicas son siempre objeto de dISCUSIón. pero gracIas a ello se puede comprender mejor el proceso tecnológico y cultural.


TECNOtOCIA Y TIPQLOGfA EN PREIIISTQRJA

NOCIONr:s I)E PREIlLSTQR1A GE.."'¡ ERAL

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TLCNOLOGfA y TII'OLOGIA EN PREHISTORIA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

110

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queños (microlitismo), produce también raederas. perforadores cn estrella. hojitas. denticulados. buriles. puntas de muesca. etc.. que complementan la variada gama de instrumentos de la fase. Por fin. en el Epipaleolitico-Mesolítico. junto a la herencia tipológica de la f;lse anterior. se observa cómo la tendencia al ." .." . .

-

microlitismo se

ha acentuado y los útiles

de piedra. que suelcn elabomrsc con formas geométricas. se adaptan a las nuevas necesidades del cambio ambiental. combinados con una rica variedad de utensilios óseos (Eiroa et

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al.. 1989).

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TECNOL<XiíA y TIPOLOGíA DEL IIUESO TRABAJADQ A

Los utensilios de hueso. asta o marfil suelen ser elementos bastante frecuentes en la mayoría de las excavaciones :Irqueológicas. a panir. sobre todo. del Paleolítico superior y hasta la Edad del Hierro. pero suelen ser especialmente abundantes y de gran valor documental en el Paleolítico superior. Mesol ítico o Epipaleolítico. Neolíti­ co y Calcolítico, empel�tndo :1 perder su importancia a partir de la Edad del Bronce. precisamente cuando el uso del metal se generaliza y permite elaborar con él los

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instrumentos que hasta entonces solían hacerse de hueso. Sin embargo, no desapa­ reció entonces completamente, ya que siguió utilizándose, sobre todo para elaborar elementos decorativos.

,

El hueso era una materia de fácil obtención. puesto que la práctica de la caza de los animales salvajes se hizo desde los orígenes mismos de la vida humana. Sin

e

embargo. dada la fragi lidad del hueso. corno materia orgánica que es, resulta difícil contar con materiales fiables anteriores al Paleolítico medio. aunque recientes estu­ dios han señalado la posibilidad de que e:dsta una verdadera industria ósea desde los más remotos tiempos del Paleolítico inferior.

La materia primera suele ser hueso. asta o marfil procedente de l a variada fauna

con la que los grupos humanos convivieron en las diferentes épocas. Se trata de un material relativamente frágil. que no siempre llega a las manos de los arqueólogos

.

,

en buen estado de conservación. ya que dado su carácter de materia orgánica puede verse afectado por diversos agentes destnlctores en e l contexto arqueológico en el que se suele encontrar.

o

Especialmente perjudicial para la conservación del material óseo es la acidez relativa de los suelos. que suele ser un ractor de destrucción importante. sobre todo en suelos de un PII superior a 6.5. E

Para la fabricación de los instrumentos óseos se parlía de materias Ó.�eas O córneas de distinta procedencia. En general se utilizaban esqueletos de I'ertebra­

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(incluidas piez:ls dentarias. p:lnl elementos de adorno):

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(muy utilizado

en el Paleolítico). especialmente de cérvidos, bóvidos y cápridos. que suelen tener

pe;;//Ilas, //Ilas y garras de diversos mamíferos: esquele­ tos de moluscos. cOllchm. sobre todo para elementos de adorno. y capara;;olles de artrópodos. gran dureza y ten:lcidad:

FIG. 7. Proceso de instnlfllel1los de piedra pulimelluuJa: I/Iolino barquifomle ."ti /l/mIO (A). utili· wci6n del molino barquifonlle (8), molino cin:ufar (D). ma;:o y reconstrncci6" lfe 1/I1Ingo (E) y bola (F).

Sin embargo, los m:lteriales más abundantes están generalmente elaborados so­ bre hueso y asta. especialmente sobre huesos gr.tndes: diáfisis y epífisis potentes, me­ tacarpianos. metatarsi:lnos y falanges de grandes herbívoros: peronés y metatarsi:lnos laterales vestigiales de équidos: omóplatos. huesos ilíacos y frontales de herbívoros.


NOCIONES DE PRFlIISTORIA GENERAL

TECNOLOGíA y Tll'OUXifA LN !'REIIISTORIA

sin que falten pequeños elementos realizados sobre huesos y huesecillos de aves y batracios o vértebras de pescado, sobre todo con finalidad ornamental (Barandiarán,

Los especialistas han señalado también la presencia de piezas óseas «de for­ tuna-. que a veces denominan «piezas poco elaboradas_. que se realizaron sobre fragmentos de desprendimiento. escluirlas o astillas dc trabajo. Sobre ellas hay una discusión que aún no ha concluido. La evolución tecnológica y tipológica de 1:1 industria ósea se aprecia mejor en e l Paleolítico superior que en las etapas anteriores. pero en e l Paleolítico inferior hay evidencias del uso de instrumentos óseos en Zhoukoudian, Makapansgal, Oldoway y en los europeos de Cueva del Observatorio, V¡llIonel. Lazaret. Terra Amata. Caors, Montmaurin (Francia) y en la Cueva del Castillo y Torralba (España). Algunos de estoS restos óseos fueron usados como percutores y otros son piezas de desbaste a las que se les ha hecho un acondicionamiento o retoque para ser usadas en distintas funciones. En e l Paleolítico medio comamos con más evidencias. aunque debe señalarse que los hombres del Musteriense, tan hábiles en la industria Ihica. no parecen haber prestado la misma atención a la ósea. Los estudios de algunos yacimientos, como La Quina. Combe GrenaL Biache Saint-Vaast. Le Mousticr (Francia): Cueva del Casti­ llo. Los Casares. La Ermita (España); Cueva de Wildkirchli (Suiza). etc .. muestran que hay algunos restos óseos trabajados con técnicas que parecen preludiar las que se desarrollarán a lo 11Irgo de la siguiente fase. Especialmente sugerentes son los hallaz­ gos de la cueva francesa de Biache Saint-Vaast. donde se han recuperado distintos fmgmentos óseos con huellas de fractura con instrumentos líticos. En las fases termi­ nales del Musteriense parece que aumenta el trabajo del hueso y en los yacimientos de L'Ermitage. Grolte Niron. Abri Chadourne y Pech-de-I' Aze han aparecido cince­ les. punzones. protoazagayas y varillas semirredondeadas. Pero es en el Paleolítico superior donde la industria ósea se desarrollurJ nota­ blemente, hasta el punto de que algunas de sus fases. como el Magdaleniense. han apoyado su cronologí:l en la evolución tipológica de '1lgunos elementos óseos, como los arpones. Azagayas y arpones son los útiles de hueso más representativos. junto a los pun­ zones, varillas. bastones de mando, propulsores. lIlisadores. espátulas. agujas y múlti· pies objetos de adorno. a veces decorados con espléndidas representaciones m1ísticas que los con\'ierten en valiosos objetos de estudio. En el Auriñaciense las azagayas marcan la evolución de la industri:1 del hueso. desde las az..agayas de b¡¡se hendida hasta las de bisel simple. En el Solutrense. las azagayas, punzones. alfileres, agujas con cabeza perforada y bastones, Y. por fin. en el Magdalenicnsc, que es la fase culminante del trabajo del hueso. los arpones con una o dos hileras de dientes y bulbo o perforación bas:11 para su enmangue. destacan en medio de una gran variedad de instrumentos de hueso que denotan el extraordinario dominio técnico de los artesanos. Las culturas postglaciares del Epipaleolítico y Mesolítico siguen la lr:ldición del Paleolítico final. adaptando la f,,"ma de los útiles a nuevas necesidades impuestas por el medio e incorporando l ipos que se destinan a la explotación de recursos variados (Eiroa et al.. 1989) .

112

1967). La tecnología era compleja. ya que la elaboración de una piez:1 de hueso o asta requería, en la mayoría de los casos. la tr.lnsformaciÓn parcial o total de la forma na­ tural de la pieza ósea elegida. Generalmente se partía de un fragmento o pieza ósea completa previamente seleccionada y adecuada en tamaño al útil que se deseaba ob­ tener. De ella se extraía una lámil/a o \'tIrilla de forma regular. con el fin de facilitar el posterior proceso de acabado. Después se empleaban distintas técnicas de trabajo. que podemos resumir en cuatro: percusiól/. il/cisiól/. pulimell10 O (lbrasión y perfo­ ración. Dumnte este proceso es bast:uue probable que en determinadas ocasiones se abland:l<;en los huesos. mediantc inmersión o vapor de agua. pam facilitar el traba­ jo o para darle al instrumelllo determinada forma. Posiblemente estas operaciones requiriesen la experiencia de un artesano e<;pecializado. Para este tipo de trabajo se usaba un instrumental adecuado que únicamente ¡xxIía proporcionar la industria lítica. Especialmente útiles debieron ser el b/lril y el raspador, así como las IIl11esca:. relOclula.\' sobre lámill(/.f y las lámil/as /1 "o)as estral/�/lladaJ, que se utilizaron como raspadores para pulir o alisar por desgaste la superficie ósea. El buril incide según una técnica que los especialist:ls británicos denominan pus/¡ ploug/¡ (arrastre del arado). que consiste en hacer deslizar el filo del buril hacia adelante insistiendo repetidamente hasta conseguir la profundidad de surco deseada. El rJspador repasa insistentemente hasta obtener una acanaladura que permita. por flexión. la rotura de la pieza en la zona deseada. Semenov ( 1 981) ha insistido en la importancia del buril de sílex como elemento básico para el trabajo del hueso, afirmando que con él se desarrollaba la técnica más perfecta. aunque sin descartar otros procedimientos paralelos. Esta técnica pervivió mucho tiempo. hasta que con la mewlurgia. ya en el Calcolítico. se empezaron a utilizar instrumentos metálicos. La obTenció/l de esqllirlas óseas podía hacerse mediante distintos procedimien­ tos: por golpe o perclIsió/I con el filo de un instrumento lítico. generalmente un 1I11c!¡ereall (sobre todo si se trataba de huesos largos): por medio de un cil/cel de cuemo y. por fin, con un illstrumellto illcisi¡·o. un buril o un raspador. con el que se ¡xxIían hacer surcos profundos y paralelos que, en el caso del cuerno. debían llegar hasta el interior esponjoso. Después. las esquirl:ls de hueso o cuerno eran sometidas a un pro­ ceso de reglllllrhllcióll de la slIperfiáe, mediante un mspador. generalmente convexo. una raedera de sílex o una lámina de muescas retocadas, instrumentos que parecen ser especialmente indicados para esta actividad. Más tarde. se pulían las piezas sobre una piedm de superficie granulosa o sobre arena mojada. En ocasiones, debió utilizarse calor, mediante vapor de agua. para ablandar los huesos o par:! alabearIos y para humedecer y ablandar el asta y hacerla más nexible. Mediante la utilización de esta!. técnic:ls de 1mbajo se elaboraron en hueso todo . tIpo de objctos. especialmente utiliwrios (punzones. enmangues, propulsores. agujas, puñales, espátulas. etc.) y objctos de adorno o prestigio (colgantes. amuletos, bas­ tones de mando. distintivos. elc.). También son abundantes las obr.ls de arte mueble realiz'ldas en hueso. decoradas a veces con reprcscntaciones de animales. de gran valor iconogrüfico y cronológico.

113


TI.:CNOLOQ(A y TII'OLoc;(A EN I'REIIISTORIA

NOCIONES DE PKEIIISTORIA GENERAL

1 14

115

TECNOLOGíA y TIPOLOO fA DE LA PIEDRA ¡)ULlMEl\'TADA El pulimento de la piedra. que ¡iene antecedentes en el Mesolflico. se generaliza a partir del Neolítico. no para sustituir la técnica de la picdm wllada. que conti­ nuará durante mucho tiempo. sino para responder a la dern:ltlda de nuevos instru­ mentoS. desde e l punto de vista de una nueva concepción de la tipología. dedic:.da esencialmenlc a elementos utilitarios. como molinos. hachas. azuelas. mazos. bolas. cinceles. y a unos pocos de lipo decor.J.tivo. sobre lodo adornos personales.

La tecnología del pulimento. aunque ,¡parentemente sencilla. entrañaba una difi­

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cultad: el proceso de el:lbonlción de un útil era más lento que el de la piedra tallada. Sin embargo. el utensil io obtenido tenía filos más duraderos, permití:! el trabajo sobre materiales más duros, se conservaba mejor y, cn caso de desgaste o melladuras en el filo. podía reavivarse con un nuevo pulimento. hasta donde la longitud de la pieza lo permitiera. El pulimento se erectuaba por abrasión o rozamiento de la materia prima (gene· rahnente rocas duras no aptas para la talla, como granitos. dioritas, ofitas. mármoles. etcétera) con un elemento abrasivo (arena, restos de abrasiones anteriores. piedras de mayor dureza, etc.) que provocaba la homogeneiz:!eión de la piez;!. Se pueden distin· guir /!

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uno inicial. que configura la rorma general de la

pieza. y otro sec/lndario. que incide sobre la parte útil. generalmente más perrecto.

Este último suele tener un lustre o brillo que se acentúa con su uso.

De entre los útiles más frecuentes en el Neolítico (Iodos ellos con perduración

posterior) podemos destacar: - El /

que es el más difundido, con un extremo romo y otro filo cortante

obtenido por abrasión en diagonal en ambas caras: suele tener sección circular o subcircular y sus formas y tamaños son muy variables. desde las grandes hachas para árboles hasta las diminutas hachitas mal llamadas tlvotivas». - La a=:/lela cm un instrumento de gran desarrollo longitudinal y de contorno básicamente ovoide. con sección generalmente circular. Su extremo funcional em perpendicular al largo eje de la empuñadum. Se usaba en tareas :.grfcolas y carpin­ tería, ensogada en un astil, para abrir la tierra. - El .I/

era semejante a la azuela. de dimensiones más pequeñas. Servía como percutor y por eso suelen tener huellas de golpes en cl talón. - El molino de mano em una gmn pieza compuesta por una base de superficie muy lisa, a veces cóncava o barquiforme, sobre la que se colocaba el grano, y una pie­ za móvil o -mano», manejable con las manos mediante un movimiento longitudinal sobre 1:. base. Su tipologí:. era variada, aunque siempre según el modelo descrito.

TECNOLOCifA y TIPOLOCiiA DE LA CERÁMICA Aunque los primeros experimentos con la arcilla endurecida se hicieron dumn­ te el Paleolítico, como vemos en las eS!;ltuillas de Dolni Vestonice (Perigordicnsc, haci .. 26000 .. .c.) o en las extrañas vasijas del Paleolítico japonés dc Kyushu, hacia 10500 a c , los primeros recipientes cerámicos obtenidos por tran..formación térmica se generalizaron cn un momenlo avanzado del proceso de neolitización y su pn:scn.

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8.

de doble rmU/rat!o .'11 lISIll de cén'itlo.


NOCIONES DE PREIlISTORJA GE.o,,¡ ERAL

116

1 17

TECNOLOGIA y Tll'OLOGiA EN PREHISTORIA

cia en los yacimientos ha dividido el período en fases: ( 1 ) Neolítico prcccrámico. y

(2) Neolítico cerámico.

La invención de la cerámica supone la transformación de la materia por me­

dios fisicoquímicos. aunque es más que probable que de esta circunstancia no fueran conscientes sus creadores. Esencialmente se trata de un proceso mediante el cuaj una masa de arcilla a la que se le ha dado forma se endurece mediante calor. La arcilla o silicalo de aluminio, al ser sometida a las altas temperaturas de la cocción (unos 600 oC en hornos des:lrrollados), expulsa moléculas de agua y se solidifica. conser­ vando la forma que se le ha dado. El prehisloriador australiano

V. Gordon

Childe dijo: tila nueva industria [de la

cerámical ha tenido gran importancia para el pensamiento humano y para el comien. zo de la ciencia. La fabricación de objetos de alfarería es, tal vez. la primcm utiliza. ción conscientc. hccha por el hombre. de una transformación química. • La materia prima eran las arcillaJ. que podían ser de dos clases: estáticas y sedimentarias. Las primeras se forman por la descomposición de rocas en el mismo lugar de su formación y suelen ser más puras. pero menos plásticas; las scgundas se forman mediante procesos sedimentarios por la acción del viento, del agua o de fenómenos periglaciares y suelen ser más finas y plásticas. También IUly variantes dentro de estos dos tipos: ferruginosas. calcáreas. silíceas, etc. Las propiedades de la arcilla son. esencialmente. tres: plasticidad. maleabilidad y. tras su cocción. dllre�ll. Además hay que deslacar su refractariedad. porosidad y coloración. La preparaciólI. una vez obtenida la arcilla de un yacimiento o del lecho de un río. se inicia con lafraNura en pequeños trozos y continúa COIl el secado al !.-ol O en

ambiente seco. Después se coloca en un recipiente con mucha agua. que absorbe has. ta que se hace cremosa. Luego se mezcla bien y se reposa. una vez filtmda. dejándola

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en un lugar húmedo. Antes de empezar a modelar la pieza debe amosarse para ha. cerla homogénea. La pasllI cerámica ya puede ser trabajada. añadiéndole elemel/tos plásticos. desgrasantes y fundentes. La cerámica hecha a mano. que es como se hacía en el Neolítico. se podía tra· bajar mediante dos técnicas básicas: el modelado y cl l1Ioldeado. Posteriormente. ya en la Edad de los Metales. se generali.ló una tercera ¡écnica: el lOrneado. mediante el

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tomo de alfarero. Elaborada la pieza. cm sometida a un acabado mediante el cual se perfeccio-­ naban los contornos. se equilibraba la forma. se alisaba o bruñía mediante un cuero

G

húmedo o espátulas y. por fin, se podía decomr. La decoraciólI de la cerámica podía hacerse mediante técnicas diversas: incisión de motivos sobre la pasta alín blanda. mediante un punzón; impresión mediante objetos, conchas o moldes; excisión. me· diante la eliminación de p:ISt:l: colocación de pequeñas tiras de arcilla. engobc. pin· (ura, etc.

La vasija. una vez acabada. era sometida a la cocciólI en horno. El IIomo de nI· farero podía ser de v:lrios tipos: el más primitivo era un simple lecho de brasas sobre

el que se colocaba la vasija cubierta por finas ramas de leña. Luego se le añadió un hoyo en el suelo. pam conservar el calor más tiempo. Después se le rodeó con una p:l. red de piedms. Después vinieron los verdaderos hornos. con sepamción entre cám:lra de cocción y foco calorífico. que fueron perfeccionándose. Según fue<;e el fuego oxi. gel/ml1e (con apone de oxígeno) o redl/l·tor (falta de oxígeno). las cerámicas adqui.

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TECNoux;íA y T1PO UX;IA EN PREltlSTQRIA

NOCIONF.5 DE I'REIIISTORIA GENERAL

118

TECNOLOCiíA

y TtPOLOGfA

1 19

DE LA METALURGIA

La metalurgia debió nacer al observar las propiedades de ciertos metales que la naturaleza presenta en estado metálico o estado nativo. como el cobre. la plata. el oro

o e l platino. Genemlmcnte aparecen en fonna de combinaciones químicas complejas . mezcladas con roc:.s estén les llamadas «gangall . Estos metales nativos suelcn tener brillo y color atractivos. de manera que bien pudieron llamar ]::a atención del hombre

prehistórico. Éste pronto se percató de las propiedades de esos metales y empezó a elaborar. por medio del martillado. pequeños objetos decorativos. en oro y cobre. En las primeras fases de <;ayonu Tepesi. hacia 6800 a.C .. ya hay 40 piezas de cobre batido. como alfileres hechos mediante la técnica del man.illado. La materia prima procedía de una mina que se encontraba cerca de Ergani. También en Samarra se

encon�aron los objetos �e cobre más a� ligu�s de Mesopotamia. con una fecha algo postenor a la de Anatoha y con la panlculandad de que allí no había cobre. por lo

que es muy probable que las piezas fueran fruto del comercio o intercambio. En realidad esto no era metalurgia propiamente dicha. La metalurgia implica transformación del estado del mineral o metal mediante un foco calorífico (fusión). y eso pudo ocurrir en el ambiente de los hornos de ceramistas. en los que se empleaban focos caloríficos relativamente potentes. Los ./&

LÁMI'A 111.

ElabomciólI de 1/IUl 1'(15i}a a tomo.

YL+/

más utilizados en la prehistoria fueron:

Podía encontrarse en estado nativo en las arenas o aluviones de los ríos.

y asociado a otros minerales. como piritas u óxidos de hierro. blendas. galenas. etc.. acumulados en sus capas superficiales.

rían tonalidades rojizas o grisáceas. Terminad:. la cocción, la ternpcmtura descendía lenlamcntc y los recipientes eran retirados. Después. podían usarse.

La cerámica transformó aspectos muy importantes de la sociedad neolítica. so­

lucionando problemas de diversa índole: además de su utilidad como vajilla y reci­

piente. servía para contener pnxluctos sólidos y líquidos. para transportarlos y para almacenarlos y conservarlos. Se hicieron. además, elementos decorativos. estatuillas y piezas de aplicación a diversas actividades, como pesas y fusayolas para el trabajo de los texliles.

En principio las formas fueron sencillas y limitadas. pero muy pronto la imagi­

nación y la creatividad comenzaron a producir piezas de formas cadu vez más com­ plejas. can apliques plásticos. asas y motivos decorativos que se fueron ampliando

con e l tiempo. La creatividad de los :.Ifareros fue inmensa y algunas piezas figuran

hoy entre los objetos más apreciados de los muscos arqueológicos. La alfarería y el horno del alfar propiciaron otros experimentos, sobre todo de

aplicación del foco calorífico. En realidad. el horno de alfarero inicia una lucha inin­ terrumpida por la conquista de las altas temperaturas. En algún momento de la pleni­

tud del Neolítico. algún alfarero del Próximo Oriente observó cómo de algunas pie­

dras, p.c .. la malaquita y la azurita. sometidas al imenso calor. se desprendía cobre . fun�ldo. Eso �ue. sencillamellle. el embrión de la metalurgia del cobre: un camino

haCIa la expenmentación en e l que se ponen en juego conceptos tccnológicos muy desarrollados que inician u n proceso de enormes consecuencias cullurales. El papel del horno como fuente de calor es aún tan actual que hace innecc"urio cualquier co­ mentario.

Para obtener el oro se podía triturar la roca. bien por fuego. bien por pulveriza­

ción con un molino. o se podían lavar las arenas aluviales. quedando las pepitas de oro en el fondo. debido a su mayor peso.

Sus característic'1S esenciales son; ductibilidad y maleabilidad. Fue el primer metal utilizado. sobre todo. para elaborar objetos de adorno y prestigio. Funde a

1.064 oc. Las zonas que más oro proporcionaron en Europa en época prehistórica

fueron: la región de los Cárpatos. Alemania del este. Serbia. el NO de Europa. none de Portugal y Galicia.

También aparece en estado nativo en h . naturaleza. aunque se puede ob­ tener a t�avés de la fundición de galenas argentiferas. Funde a 962 oc. pero comienLa . a volatlhzarse a los 680. que es una temperatura relativamente fácil de obtener. A ve­ ces aparece asociada al plomo. que tiene un punto de fusión más bajo. Es más dura »e&/

que el oro y menos que el cobre. Después del oro es el metal más maleable y uno de los más dúctiles.

Cob�e.

Suele aparecer en la naturaleza de distintas formas, bien en pequeños granos. bIen con forma arborescente o en piezas macizas y compactas. Se puede cx­ traer de los minerales por medio de la reducción o a través de la fusión. Los más im­

: ��ICopirit� o pirita cupros�. calcosina. �rnita. tetraedrita y tennendita o cobre g�is. PO�ntes SOn: la cuprita (óxido rojo de cobre. muy frecuente en la naturaleza) --que ntlene un 88.8% de cobre-o melaconita (óxido negro) -79.8'1: , azurita (carnato azul) --65.5 % . malaquita (carbonato verde) 57 3 3 % Y otros como: -

.

trataJmento de estos lllmerales es dIverso: a veces sólo consiste en la redUCCión . Simple de los óxidos. aunque los minerales sul fUnidos presentan mayor complejidad.


NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

I"OCNOUXilA YTIPOUXiIA EN PREHISTORIA

Por eso los que primero se utilizaron fueron los de más fácil tratamiento: óxidos y carbonatos: mal:lquila. cuprita y azurita. Sin embargo. alcanzado determinado nivel tecnológico. se produce un avance decisivo: la reducción de los minerales sulftiricos. que requieren un proceso más lento y complejo. pero que. una vez dominado. amplía considerablemente las fuentes de ab:lslccimiento de la malCría prima. Algo después se logra wrnbién reducir la casiterita. obteniendo estaño. que aleado con el cobre en proporciones adccu:ld:IS producirá el bronce. La primera utilización del bronce parece documentarse en los objetos de la Cue­ va del Tesoro (mar Muerto. Israel), en la que durante las excavaciones de 1961 de la Universidad de Jerusalén se halló un escondrijo con 429 objetos de bronce arsenical (aleación de cobre y arsénico. muy similar al bronce estannífero). Este hallazgo se fecha hacia 3200 a.e.. pero es más que probable que el descubrimiento del bronce estannífero sea bastante anterior. entre 4000 y 3500 a.e. Las características del cobre son la ductibilidad. maleabilidad (sólo superadas por el oro y 1:1 plata) y tenacidad. que aumenta con la compresión. El cobre nativo calentado a 200-300 oC pierde dureza y se trJb:lja mejor: funde a entre 700-800 oC. pero es frágil y esponjoso: a los 1 .084 oC se efcctua 111 licuación adecuada. par:! lo cual se requiere una atmósfera reductora (con apone de oxígeno controlado). Aleado con otros elementos adquiere determinadas caracterís ticas: con un 45 % de óxido de cobre disminuye su tenacidad: con un 0.5 % de azufre se hace frágil: con un 1 % de arsénico se vuelve frágil en calienle. pero no en frío: el fósforo lo convierte en un metal tenaz y dúctil. etc. En Afganistán y Pakistán (zona de los montes Changai) se encontraron pequeños objetos dc cobre manilladoen contextos neolíticos. poco antes de 5000 a.e. También en la cueva de Shanidar (montes Zagros. lraq). Ralph Solecki halló colgantes de cobre en niveles fechados en 9500 a.e. (inicios del Neolítico) y en un contexto neolítico pleno aparecen en C;ayonu Tepesi (Anatolia) y Ali Kosh (Irán). En Egipto se em­ pezó a usa!" el cobre en el Badariense (Naqada 1) ----contemporáneo de El Obcid l l l-IV en Mesopotamia- hacia 3800 a.e. En Europa se trabaja el cobre en los Balcanes desde 4000 a.c.. algo después en la penínsul:1 Ibérica y hacia mediados del IV milenio a.e. en Suiza. en los entornos de Neuchatel. del grupo Cortaillod. Era frecuente el mineral de cobre en las costas atlánlicas. área alpina. Bohemia. Cárpatos. sur de los Balcanes y el Cáucaso. En Nortea/nérica se usó el cobre nativo hacia 2500 a.e.. pero no e'dstió una auténtica metalurgia del cobre hasta principios del I milenio a.c.. en el allipl:lI1o bo­ liviano y en Perú. donde se practicaron las aleaciones con pl:lla y oro hacia 500 a.e. en Colombia y Perú. El apogeo de estas prácticas lo vemos en la f:lse Chimú. al nOrle de Perú. con el uso de aleaciones y del cobre arsenicado. El bronce estannífero no se genemliza hasta la época inca. a partir de 1470 d.C. Pero. en todo caso. la meta­ lurgia prchispánica nunca luvo en América la importancia del Viejo Mundo. Era más bien una metalurgia de objetos de culto y prestigio. excepcionalmente utilitaria. Los especialistas :Imericanos suelen afirmar que las cullllras prehispánicas no tuvieron necesidad de crear una metalurgia utilitaria. puesto que las técnicas de explotación del medio. sobre todo en el área andina. no requerían más que unos poco" instrumen­ tos que no tenían por qué ser metálicos. E..sta explicación. sin embargo. no parcce muy convincente.

Su descubrimiento está vincuh¡do al de la plata. Fue apreciado por su densidad (relación peso-volumen). superior a la de los otros metales conocidos. Es un metal blando y maleable. pero no dúctil. El aire afecta al plomo. ya que lo oxida. cubriéndolo de una fina capa que hace que dcsap:lrezca su color brillante. Funde a 327 0e. En la Edad del Bronce se utilizó para las aleaciones ternarias (cobre + estaño + plomo). sobre todo en el Bronce final. En la península Ibérica hubo mucha producción en época ibérica. por tostado de galena argentífera. Esrwlo. Suele hallarse en combin:lción con rocas graníticas (pigrnatitas. cuarLQ y feldespato) y es común bajo la variedad de un óxido denominado casiterita. libemda frecuentemente por la meteorización y la degradación del cuarzo. Adopta forma de pequeñas pepitas que suelen estar presentes en los lechos fluviales. Funde a 232 C. aunque el mineral requiere I .(X)() e. No es muy abundante en la nalllraleza. ya que sólo podía encontrarse en detenni­ nadas zonas. En el occidente de Europa se concentraba en las míticas _islas Casitéri­ des». posiblemente Cornualles. Bretaña y G:¡licia. También lo había en Bohemia y en el NO de Italia. aunque en menor cuantía. Su utilización para la aleación del bronce convirtió esa zona en el más importante centro productor del Bronce final. La zona dc Huelva debió ser durante el Bronce final un importante centro me­ talúr"ico. bajo el control de los monarcas de Tartessos. A él se dirigía el navío que se hundió en la ría de Huelva. cuya carga de objetos usados de bronce pudieron estudiar los arqueólogos a raíz de su hallazgo. durante los trabajos de dragado de la Lona. La carga. muy {XIsiblemente. iba a Huelva para ser refundida. En Bretaña también existió otra imlx)r\antc área metalúrgica durante el Bronce final. Los especialistas franceses han calculado en más de 32 toneladas el peso de los materiales de bronce hallados en la zona. Sólo en los 80 depósilOs de Cotes du Nonl se cuentan más de 6.500 hachas de cubo arrocin:ldas. Hierro. Es uno de los metales más abundantes en la naturaleza. repanido prác­ ticamente por todo el mundo. Los minerales de los que se puede extmer son: goeti­ ta. magnetita. hematíes. limonita. pirita. limnita. etc. Funde sobre los 1 .537 C (una diferencia de fusión con el cobre de 447 OC). l>Dr lo que se requiere una tecnología avanzada para su elaboración. Esto explica su tardfo uso en la Prehistoria. ya que has­ ta la aparición de los homos desarrollados. con tiro. no podían alcanzarse tempertu­ � ras tan elevadas. Su aparición tardía se debe. pues. a una simple cuestión tecnológica. No era fácil de fundir. ya que se requería una temperatura elevada y una atmósfera reductora. La fundición en molde era imposible. por eso se usó la forj a. mediante el martilleo. En realidad. la Edad del Hierro empeLará cuando la tecnología sea capaz de producir hierro endurecido. mediante el proceso de aceración. Ésa era la única forma en la que el hierro podía superar las cualidades del bronce y despl:lL:lrlo. Hasta el siglo XVI d.e. el hierro se obtenía en una sola operación: el miner:!1 era . calentado en pequeños hornos que tenían fuelle de oxigenación: la g,lIlga del Imnentl se combinaba con e l óxido de hierro y fundí:l: e l resultado era una matcria pastosa y mezclada con escorias. que debían ser e'\:pulsadas golpeándolas con un martillo. La calidad del mineral depende mucho de los elementos que contenga. Así. la presencia de manganeso aumenta su calidad. mientras que u n contenido de aLufre mayor del I 'K es inaceptable. La presencia de pequeñas call1idades de sulfuro en las piritas 10 hacen quebradizo.

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Plomo.

121


1 22

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

TECNOLOOfA y Tll'OLOOiA EN PREHISTORIA

Las ventajas del hierro eran evidentes: más abundante que cualquier otro. se encontraba en casi todas partes; las piezas de hierro duraban más y sus filos eran más duros y resislCntcs. No conocemos con exactitud el momento en el que el hierro empezó a ser tra­ bajado con la tecnología adecuada. Los restos arqueológicos más antiguos proceden del poblado del Bronce antiguo de Alar;a Hüyük. en Anatolia. donde se encontraron

varios objetos de hierro en un enterramiento principesco. como ofrendas de presti­ gio. fechado hacia 2500-2300 a.C. Allí, la metalurgia del bronce había alcanzado uml perfección técnica asombrosa. por lo que no restllIa extraño que los primeros objetos de hierro fueran fruto de una inicial experimentación con el nuevo metal. También en Troya (Anatolia occidental) se han encontntdo objetos de hierro en contextos del

111 milenio a.c.. lo mismo que en Sumeria. donde se han encontrado objetos de hierro meteórico en fecha semejantes. Luego. en la costa siriopalestina se detectan útiles agñcolas de hierro desde 1400 a.c. y los primeros hornos de fundición. adecuados para su tratamiento. hacia 1 220 :I.e.

Es hacia la primera mitad del 11 milenio a.e. cuando su uso empieza a extenderse

por las costas sureñas del m:lr Negro. Armenia y el Caúcaso. precisamenle cuando se inicia el apogeo de los hititas. a los que se les ha atribuido. sin demasiada base documental. la centr:tlización de su producción durante más de dos siglos. manle­ niendo un estricto conlrol sobre su escasa comercialización (y aún sobre su tecno­ logía). debido a su valor militar. Se decía que mientras se mantuvo el poderío de los monarcas anatolios. el uso del hierro no se expandió hacia Olras regiones. sino como ocasionales exportaciones diplomáticas de los hititas. en cuya capital Boghazk6y. se encontmron las prilllems referencias escritas al nuevo metal. Esta afirmación. tópicól ya en los manuales de historia. tiene pocas posibilidades de que sea ciertól. En los archivos de Kanesh (otm de las importantes ciudades hititas) se hace referencia al valor del hierro. cinco veces más caro que el oro.

1 23

incluso otros más esporádicos de objetos de hierro meteórico en Suecia y Holanda en plena Edad del Bronce. En la península Ibérica penetran algunos objetos de hierro con los inmigrJntes de Campos de Urnas del Bronce final. pero la verdadem intro­ ducción del hierro se debe a los contactos coloniales mediterráneos. a partir del si­ glo VII sobre todo. l'rácticarncnte por todo e l continente había yacimientos de hierro. en mayor o menor cuantía. incluso en las turberas nórdicas. donde se formaba por concentración de compuestos ferruginosos bajo la acción del clima húmedo. dur:lIltc el Subatlántico.

En China. donde se había usado el hierro meteórico en Hopei. duntnte la época Chango se comenzó a trabajar el hierro hacia 700 a.C .. con la tecnología que se uti­ ....s áreas de Asia lizaba pam el tmbajo del bronce. Su fabricación no se extendió a olr

oriental h....sta épocas más avanzadas. En América los instrumentos de hierro eran prácticamentc desconocidos hasta la \legada de los españoles.

Obtención de 1m /1Imeria,)' primas: la primertl mi/lería

Para la elaboración de objetos de metal se requeña una materia prima que :¡

veces no era fácil de obtener. Si bien los primeros objetos de oro O cobre pudieron

elaborarse a partir de fragmentos de metul nativo. muy pronto hizo falta eXlmer los minerales de sus lechos en e l subsuelo. para lo cual era necesario abrir pozos y pro­

fundiz .... r hasta llegar a ellos. La primitiva minería requería una tecnología específic....

que hoy podemos documentar bastante bien. tras el conocimiento de varias minas prehistóricas. sobre todo en Europa. En el sureste de Europa se comenzó a Imbajar e l cobre nativo haci.... 4(X)() a.e. Algo después. las minas calcolíticas de Ai Bunar (Bulgaria). del grupo de Karano­

VO. y Rudna Glava (Serbia). se extraía el mineml de cobre con mrrrtillos pétreos de

po

zos verticales con galeñas abier­ minero y herramientas de asta y piedm de varios as t en diagonal. En un área de no más de 1 5 km- en tomo a Ai Bunar habí.... varios

DE UNA CARTA DE HAlTUSILlS 111. REY DE LOS HITITAS A UN MONARCA DESCONOCIDO (HACIA 1265 a.e.) «El! cua/lto a lo que se refiere al buen hierro que lIí me soliciws en fU carta.

debo decirte qlle /10 dispo/lemol' de él el! mis almace/les de Ki::::awtlll/(/. He escrif() que ahora es mafa époCll lHlrtl lJlvducir hierro. Ellos prodllciráll el buen hierro. pero

mín /10 fo hall lerminado. Cumulo fo termi/le/l te lo elll'iaré. Por ahora te ell\'(o II//{/ hoja de pwiaf de hierro.'"

poblados del grupo Gumelnils.... en los que se fabricaban instrumentos de cobre. De esta etap.... son las hachas planas. anzuelos. alfileres de cabeza espiml y las conocidas hachas de tipo Vidra. También en Hungría. Austria y Alemania se empezó pronto a trabaj ....r con cobre. En las tumbas del cementerio calcolítico de Jordanov. en Si1csia

(IV milenio a.C.), se depositaban pequeños objetos decor:ttivos de cobre corno ofren­ da. hacia 3800 a.e. En España. donde se comenzó a trabajar el cobre hacia fines del IV milenio a.c.. las minas de Chiflón (El Pozuelo. Huelva). Masegoso I y 11. Cueva

De 10 que se dice en 1" carta se deduce que el hierro era entonces un metal de gran valor. solicitado por 1:, realeza y enviado como regalo diplomático. como podemos ver también en la lumba de Tut:lnkamon. en la que había un puñal de hierro con empuñadura de oro. Hacia el siglo XII a.c. su uso empieza a extenderse por el Mediterráneo orien­ tal. donde lo vemos b:lstante difundido en el IX. En contextos del Heládico final IIlc hay hierro en PCrJti; luego. en époc'l protogeométrica ( 1 150-1050 a.c.) su uso V:I aumentando. hasta superar al bronce en tomo al VIII a.c. En Europa centml el hierro se difunde. sobre todo. con la cultura de Hallstau C y O (750-450 a.C.). aunque hay algunos hallazgos en HallstaU A y B ( 1 2 00 750 a.c.). -

del Monje (Herrerías de lIuelva) y Cuchillares ya estaban en activo por entonces. La más antigua parece ser Cuchillares. en la que se extraían malaquita y azuriw en

vetas. En todas ellas se han recogido mazos de minero y junto a algunas hay reSIOS

de escoria viscosa y poco homogénea. lo que indica una fundición técnicamente defi­ ciente. No hay lugares de habilación asoci'ldos más que en Chiflón (El Pozuelo). pero sí se conocen las tumbas de los mineros: sepulcros megalíticos situados cerca de las minas. que se fechan entre 4000-2750 a.C. En uno de ellos (sepulcro 4 de Pozuelo) se encontró un punzón de cobre como pane del ajuar funerario. Se tr.lIa. sin duda.

de la más antigua evidencia de 1:1 actividad metalúrgica en el suroeste de Europa. con claros pamlelismo con el ámbilo b:llcállico. Un poco más tarde. con la cultur;¡ de


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NOCIONES DE "REHI5TORIA GENERAL

TECNOLOGfA y TII'OLOOfA EN PREHISTORIA

125

Los Millares. la mCI:llurgi:l de cobre se consolidará en 1000 el sur y sureste peninsu­

lares. Ya en el Bronce antiguo de Aunjctilz. en Europa central. se explOluron las minas

de cobre del Valle del Saalach (área de Salzburgo. Alpes centrales). en las que se han detectado tres galerías abiertas. que eran cavidades ovales de proyección descen­ dente. que debían producir 1 2.6 toneladas de mineral diarias. de las que se podían

extraer unos 3 1 5 kg de cobre puro. Esta producción está calculada con el 1mbajo de

180 mineros. El sistema de explOlación incluía mazos de minero. cuñas de madera y ruplUra de bloques mediante la técnica del «choque térmico», consistente en calen­ tar el bloque de mineral con un fuego y enfriarlo bruscamente con agua fria. con 10 que se provocaba la ruptura de la roca. que luego era desmenuzada con los mazos de minero y extr...ída :. la superficie en capazos de fibm vegetal o en contenedores de madera. para proceder luego a su cribado y lavado. Las galerías eran entibadas con ¡roncos de madera. par:. evitar desprendimientos y se hizo un túnel de ventilación pam favorecer la salida de los humos producidos por los fuegos interiores para rom­ per la roca.

FlG_ 10.

Mude/o de horno (lefimtlirirm !le mewles.

Minas semejantes las hubo en Mitterberg. Einooberg. Mülbach-Bischofshofen

Podemos aceptar. en términos gener<llcs. que los hornos de cerámica fueron el

y Salzburgo. todas con galerías en plano inclinado. Había más de 600 minas en el área de Salzburgo. según las prospecciones arqueológicas recientes. En País de Gales

precedente para los hornos metalúrgicos. Se tuvo que cambiar el diseño interior. con

es bien COnocida la mina de Copa Hill. explotada durante más de 600 años. desde 1700 a.C. Se cree que en las minas de Miuerberg se movieron 1.3 millones de toneladas de minernL y algunos especi:llistas h:1I1 calculado en 50.000 toneladas la cantid:ld

el fin de lIeg<lr a controlar las condiciones atmosféricas dentro del horno. Al princi­ pio estos hornos no eran más que pequeñas cavidades en el suelo. de unos 50 cm de diámetro. en las que se colocaban el combustible y el mineral en capas. Unos fuelles de pellejo proJXlrcionaban la oxigenación necesaria. Después de la fundición. tanto la

de cobre producida en las minas de los Alpes austríacos durante el Bronce final.

escoria como el metal permanecían dentro hasta que se enfriaban: entonces el horno se rompía para extraer el cobre. Se trata de una gran innovación tecnológica. de enor­

Como se ve. cifras que llaman la atención, ya que suponen una mano de obra y una

mes repercusiones. en 1:1 que lo importante era la forma de cOlllrolar todo el proceso

organización impresionantes. sólo explicables por una fuerte demanda del metal.

térmico. no sólo la temperatur:.l. Debemos recordar que el fuego oxidante y reductor estaba controlado en el proce'iO de elaboración de la cerámica. por lo que resul!ó re­

Después. en la Edad del Hierro. las actividades mineras se generalizaron en Eu­ ropa. sobre todo en áreas especialmente ricas en yacimientos. como Austria. Muchos poblados importantes se situaron cerca de las explotaciones mineras. controlando el

lativamente fácil aplicar esos conocimientos a los metales. En realidad. la metalurgi'l

tráfico de productos manufacturados en herrerías a pie de yacimiento. como se ha

es el resultado de una experimentación continuada. e n manos de un artesanado espe­ cializado. Todo el proceso. hasta llegar al aJXlgeo de la siderurgia. se apoya en fases

visto en Manching. Kelheim y algunos oppidll del sur de Alemania.

previas, perfectamente definidas a través de la experimentación. orientadas hacia [a producción de «calorías ricas» y a la aplicación exacta y controlada del calor.

ws IlOmos de!lIl1diciólI A la elaboración de objetos de cobre nativo por martillado no [a podemos de­ nominar verdadera metalurgia. Par:. que ésta exista es necesario el uso de [as alllls temperaturas mediante un horno de fundición. Los hornos de ceramista por lo gene­ ral no aportaban el calor necesario. aunque recientes experimentos en hornos pan. . cermnlca de tipo prehistórico han demostrado que se podían alcanzar temperaturas muy próxi mas a la fusión del cobre. Los hornos mesoJXltámicos para la cerámica al­ canzaban elllrc 800- 1 .050 oC. temperaturas que evidencian un perfecto control del ,

foco caIOl-ffico. Sin embargo. p:u ...... conseguir las altas tempemturas de fusión del co­ bre y Oro Se requerían toberas de ventilación. fuelles y hornos debidamente disei'iados. Toda l a tecnología de la metalurgia se celllra en la obtención de altas temperaturas para el tratamiento del mineral.

El primer horno de fundición que conocemos con cierto detalle es el de Tal­ I-Iblis (Irán), descubierto en la cordillera de Kerman (Zagros) por Aurel Stein. en

1932. y reexcavado por Joseph C:ldwell en 1 962. La cronología que se le atribuye es de hacia 4500 a.C., en el contexto de un poblado de unas 50 casas. en el que [a actividad metalúrgica del cobre está comprobada. El prototipo de horno primitivo p.lra cobre [o conocemos a través del modelo de Tinnu (desierto de Negcv). usado entre 1500 y 800 a.C .. que estaba construido con piedras revestidas de arcilla. al borde de una depresión del suelo. El aire penetraba por unas toberas situadas en la parte ¡xJsterior. La malaquita se colocaba en el interior. Con el carbón vegetal. y cuando el hamo. con 1:1 ayuda de l a ventilación. alcanzaba los 1 .090 C, el cobre fundido se iba al fondo mientras que la escoria subía a la Superficie. Luego se abría un agujero situado en la parte inferior (taponado hasta entonces con arcilla) y la escoria salía. mientras el cobre era retenido en el interior hasta que enfriaba y era extraído con un gancho. En esta operación se utilizaban p'llas para el carbón y martillos para triturar la escoria.


1 26

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

El homo de Hüttenberg (Austria) es uno de los más antiguos conocidos en Eu­ ropa. Una serie de cuencos de arcilla se alineaban sobre un suelo pavimentado con piedras. El fondo de los cuencos debió estar cubieno de mineral machacado, sobre el que se amontonaba el carbón de leña: entre el carbón se introducían sopletes o fue­ lles de toberas de cerámica refractaria, para aumentar el calor. El producto final era un bloque esponjoso. calcinado y negruzco llamado pudelage o «nódulos férricos». al que había que golpear en caliente para eliminar las impurezas. El combustible era carbón vegetal. Los sislCmas de ventilación permitían elevar l a temperatura, aunque a veces el homo era construido en una ladera sobre la que incidía el viento dominante. que se dirigía al interior por medio de unos canales de ventilación. Las toberas de ventilación que avivaban el fuego terminaron por realizarse de arcilla refractaria. que soportaba bien las altas temperaturas. Los fuelles. sin embar­ go. estaban hechos de materia flexible y perecedera. generalmente pieles. pellejas o vejigas, que al ser accionados producían una corriente de aire regular y potente. Los fuelles de Tinna eran de pieles. tal y como los vemos representados en los murales egipcios. En Hallstatl tenían tapas de madera perforadas, de manera que la mano del operario hacía de válvula al tapar o destapar el orificio. al inicio y final del proceso. Uno de los requisitos más importantes era la formación de una atmósfera re­ ductora. ya que era la única capaz de sustraer el oxígeno a los óxidos metálicos. El oxígeno del metal se combinaba en el horno con el monóxido de carbono que dcs­ prendía el carbón vegetal para formar el dióxido de carbono, que se volatilizaba. En ocasiones se utilizaban crisoles. que eran unos recipientes. generalmente de arcilla refractaria. en los que se introducían fragmentos de metal para ser fundidos y luego. una vez licuados. verter el contenido en los moldes. Su tipología es variada. ya que los había cónicos. esféricos, triangulares, etc. Tylecote ( 1962) definió más de 50 tipos diferentes. TéCllicas de trabajo

l . Martil/ado o batido ell frío. Es la técnica de trabajo más antigua de la metalurgia. practicada desde el Neolítico pleno. Por medio del martilleo del metal se anula su porosidad. se calienta el metal y se le da formas limitadas. Generalmente se empleaba para hacer pequeños objetos. muy simples. como alfileres. punzones. agujas u objetos decorativos. Posteriormente se utilizó esta técnica para eliminar la porosidad de los objetos hechos en moldes arenosos o arcillosos; servía para eliminar defectos. como las cavidades o las rebabas. 2. Muldeado. Técnica de elaboración de objetos vertiendo el metal fundido en moldes. Es la técnica más antigua y simple empleada con el metal licuado. Los moldes 1I101I0I'all'os parten de la realización de una matriz con la forma del objeto que se deseaba hacer, tallada en un soporte duro (madera. arcilla. piedra. meta!...), para dejar luego su impronta. por presión. en un bloque de arcilla. Esta matriz hace de modelo para la elaboración del molde. Otras veces se hace un vaciado del molde directamente en piedra arenisca. Una vez licuado el metal. se vierte sobre el molde y adopta la forma del modelo, forma que conservará sólida al enfriarse. Estos moldes monovalvos solían tener una tapadera plana, normalmente una pequeña laja de piedra plana.

TECNOLQGIA y TIPOLOGíA EN PREHISTORIA

LÁMINA 4.

1 27

Vertit/o del mellll ¡¡cluldo a /111 molde bil'lllro.

El mayor inconveniente de este método era la pérdida de una parte del metal por la oxidación de la zona que estaba en contacto con el aire. y [os poros, rechupes o cavidades que se formaban por los gases que no podían escapar al solidificarse el metal. Los lIIoldes biva/l'os también podían realizarse en arcilla o piedra. Las valvas eran dos, elaboradas por presión del modelo sobre la arcilla. o directamente por vu­ ciado en piedra. Se debía procurar que ambas valvas juntaran correctamente. sin dejar salidas al metal líquido. Para ello, se aseguraba l a unión con cuerdas fuertemente ata­ das. El proceso era semejante al anterior. vertiéndose el metal por un orificio abierto en l a juntura de las dos valvas. Cuando el modelo tenía una parte hueca, como las hachas de cubo o tubo. se introducía un núcleo o alma que aseguraba [a zona en la que no debía penetrar el metal. Generalmente tenían un orificio para la salida de aire y gases. Se conocen también moldes metálicos. a partir del Bronce medio, cuando las producciones masivas impusieron un ritmo acelerado en la fabricación de ciertos tipos. El moldeado a la cera perdida es una técnica en la que se utilizaba un modelo en cera como matriz. para dar forma a un molde de arcilla que lo recubría. Este molde tenía unos conductos por lo que se introducía el mctal licuado (bebederos) y otros más cortos (pasos de aire) par;¡ dejar escapar los gase s . El modelo de cera se derretía al ser cocido cl molde. quedando el modclo en la oquedad interior. El metal licuado se introducía por los bebederos y. una vez enfriado, se rompía el molde y se pulían las imperfecciones. A veces, cuando un objeto valioso se rompía. se hacían moldes especiales para su reparación. Por ejemplo, si una valiosa espada se rompía en la cruz de la empuñadu­ ra, se hacía un molde de empuñadura y se imroducía en él la parte de la espada donde se había producido la fractura. Al verter el melal licuado y caer sobre la zona fracturada. se rehacía la nueva empuñadura, perfectamente unida a la antigua hoja,


11;C'NOLOGiA y TIPOLOOrA EN I'REllISTORIA

NOCLONES DE PREltlSTORIA GENERAL

1 28

Esta operación requerfa un gran dominio de la técnica y un perfecto conocimiento de aleaciones y temperaturas.

3.

Ele¡'oci611.

. . . Técnica para modelar recipientes metálicos medIante el marti­

Repujado.

Técnica de decoración de una hoja o lámina de melal con un

llado hacia arriba de los lados de una lámina metálica plana o de un disco. Su origen es mcsopotámico. hacia 3000 a.e.

4.

dibujo en relieve.

. 5. Forjado. Técnica que consiste en separar de los nódulos obtentdos en el horno de fundición las sustancias no metálicas. En el hierro. la más común de estas oC. Estos n lI­ sustancias es la fayalita, que permanece viscosa por debajo de 1 . 1 los son recalentados en una fnlgua. hasta conseguir la temperatura .deal que pen1 l 1lc.

T,!

con la ayuda del manillado sobre el yunque, extraer la fay� li�a y otr.ts sustancias no . . , como vemos por anuguedad la en nte practIcada habitualme era .. metálicas. Ll técnic

las representaciones en las cerámicas áticas. . . . . híml­ ma1111l:1do por 6 LlIIllill(ldól/ del hierro. Técnica que consIste en U111r nas d hierro carburado, es decir, sometido a intenso calor, dejando reposar la piez;l

sobre el fuego de carbón de leña para que absorba el carbono. Una de las láminas, calentada durante m,ís tiempo que la otm, contenía más carbono y era, por eso, más fuerte, Una vez superpuestas y unidas proporcionaban una pieza lo bastante r.nalca­ ble como para ser trabajada. Es lIn:l técnica practic;lda desde inicios del 1 mileniO a.e. para trabajar el hierro sin necesidad de licuarlo. ' . . . 7. Aceració" o CflrbllraciólI, TéCnica que penmtl:l mejorar las propiedades ,

del hierro mediante una operación que se realiz¡¡ba en la fmgua calenlando un li�go­ te de metal hasta 1 .200 e. con el fin de poner viscosa la escoria y separ.trla del hierro medimlle martillado. Para ello era necesario que el foco calorífico no descendiera de 800 e. El lingote entmba en contacto directo con el carbón y con el monóxido . de carbono procedente de la combustión, consiguiéndose que una cantidad deter­

minada de carbono se difundiera por e l lingote de hierro. convirtiéndolo en acero

carbonatado. 8.

TemfJ/e.

1 29

tantes fuentes de documentación iconográfica, debido a sus espléndidas escen as decorativas. Las té�l1ic�s de l trabajo de l metal en Eu ropa llegaron a su momento de apogeo en la culm11lac�ón de la Edad del Hierro, cuando en las herrerías de La Tene gala se llegó a dom mar la soldad ra por laminació n al rojo vivo y a fabricar vainas � . de espadas de lámmas finas de hIerro, decoradas co n grabados y adornos repujados, . . qu e a veces I1n rt�ban gra�o de cobre. medianle la comb inación de estrías. Las flbulas . de h� erro pareClan f�I ld]das en m ldes, cuando en realid ad estaban eSlampadas al rojo � � A VIVO. v�ce s ullhzaron calam11la (cobre más zinc) pam obtener latón (auricalco), que !amblén emplearon par.1 hacer fíbulas, Pli nio atribuye a los galos la técnica de l estanado y plateado. con el empleo de mercu rio, y los estudios de G. A, Duch han demostmdo que efectivamente conocieron un a técnica para destilar mercurio en los hornos de Alesia,

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Es una técnica para endurecer el metal. El tmtamiento del hierro

al temple consistía en someterlo a una fuerte tempemtura hasta ponerlo candente,

para sumergirlo rápidamente e n agua, provocando así su inmediato enfriamiento. El

metal adquiría así una gran dureza, aunque se volvía más quebr.tdizo (lo que en algu­ nos casos era incluso conveniente). Sin embargo esta técnica no era apropiada cuando

se quería combinar la dureza con la elasticidad, comO en el caso de la fabricación de espadas, hachas, puñales. etc, . 9. Rel'ellido. Es un .. técnica tardía, que se empezó a utilizar a partir del SI­ glo [V a.c., con<¡islCllIe en el rccalent ..miento del metal a una temperatura inferior a 727 oC. Se empleaba para endurecer puntas y filos de herramientas: se recubría

la punta o el filo con un aislante de arcilla para obtener un enfriamiento desigual y así lograr objetos con mayor dureza en aquellos puntos útiles, conservando el grado de elasticidad de 1:1 pieL:l, 10. Calderería. Técnica reali/ada con metales blandos, especialmente con

cobre y raramente con hierro. Hay piezas de cobre batido desde época sumeria ar­ caica, pero su uso se expandió durante el Bronce final. Con esta lécnica <;c hicie­ ron calderos o sÍlulas. que pervivieron durante la Edad del Hierro y h an sido impor-

Smith.

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NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

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CAPíTULO S

LA CUESTIÓN DEL ORIGEN DE LA ESPECrE HUMA NA (Antropología de la Hominizaci6n) Evolucionismo. - .EI eslabón perdido • . - Los árboles genealógicos. - Bicx¡uímica y genética. - ¿Qué distingue a los homínidos?

La cuestión del origcn de la especie humana se ha abordado desde distintos puntos de vista con fundamcnlos filosóficos y antropológicos. esencialmente. Hoy se

prefiere abordar desde una perspectiva multidisciplinar. en la que tienen especial im­ portancia los planteamientos antropológicos. arqueológicos. geológicos y genéticos.

E\'olucionismo La preocupación por conocer el origen de hombre no es sólo actual. como pue­ de fácilmente suponerse. En todas las épocas de la historia humana los pensadores y filósofos han abordado el tema. desde los clásicos de la Grecia antigua. hasta la actualidad. El tomismo. que durante siglos se presentó como la filosofía oficial de la Iglesia, entendía que el hombre era una criatura impregnada de animalidad. pero

que compane la perfección secreta de Dios. del que procede su inteligencia. Des­ pués. la filosofía siguió explorando el origen humano. hasta la modernidad. Para la fenomenología. que parte de Descanes y Hegel y se personaliza en Husserl. el hom­ bre es una conciencia que explol'<. el mundo. intentando descubrir el principio último de toda reulidad. No hay ningún fin supremo. pues todo absoluto haría desaparecer el

problema. Para el marxismo. que tiene míces múltiples, sobre todo hegelianas. el hombre no es más que materia y ante todo agente de transformación. Como tal, nada representa por sí sólo. sino que la relación fundamental es el sistema social de

producción. definido a través del tiempo por la esclavitud, el capitalismo y el socialis­ mo. El existencialismo de Heidegger. difundido luego por J.-P. Sartre, promulga que el hombre no es nada. aunque se distinga de los demás seres vivos por la conciencia. El exislencialismo cristiano de Chestov. Jaspers y Gabriel Mareel concibe al hom­

bre como un ser expuesto. abieno a una realidad distinta con la cual tiene relación. . . y no faltan entre tantos ideólogos definiciones que inlentan. con mayor o menor for­ luna (a veces con mayor o menor sarcasmo). aproximarse a l a imagen del hombre:


132

NOCIONES DE I'REHISTORIA GENERAL

para Protágoras el hombre fue "la medida de todas las cosas>l: para Dostoievski es «un ser que se habitúa a lodo .. : Voltairc lo definió como «un perro aullando entre OlroS perros .. : pam James es «el más formidable de los animales de presa» y para Le Dantec «una marioneta que tiene la ilusión de la libertad_, Pero para un paleoantropólogo moderno el hombre es un animal rac ional del orden de los Primates. del suborden de los Antropoides. del ¡nfnlarden de los Cati­ rrinos. de la superfamilia de los Hominoidcos. de la familia de los Homínidos. del oénero Homo. con el nombre común de I-Iombre. Durante siglos el hombre apenas supo de su pasado más que lo que conocía o e podía entender a través de las Sagmdas EscrilUras que recogían los preceptos y mm la historia de sus ideas religiosas. Sin embargo. la verdadera dimensión del tiempo de l a Creación la empezaron a abordar. con criterios más rigurosos. los filósofos de la Ilustración del siglo XVItt y los biólogos y geólogos del siglo pasado. El conde Buffon fue el pionero en calcular la edad de la Tierra en unos 500.000 años y Emmanuel Kant. en su Cosmogol/fa ( 1 775). se anticipaba a la idea de la evolución hablando de «millones de años" para la edad de la Tierra. Frente al fijismo oficialista y lnldicional, que venía a decir que el mundo y el hombre habían sido creados tal y como son en la actualidad. empezaba a tomar forma la idea evolucionista. emanada de mentes inquietas que no se conformaban con las tesis inamovibles de una sociedad conservadora que temía enfrentarse a su verdadero pasado. La idea de «evolución. lleva consigo el concepto de cambio con continuidad. «con un componente direccionah. como dice Emst Mayr. La evolución biológica es un cambio continuo en la diversidad y una continua adaptación de la'i poblaciones de organismos. Los griegos de la Antigüedad ya creían que las especies se transformaban en OtnlS especies. Esta idea fue olvidada hasta que en el siglo XVII algunos pensadores progresistas. como Pierre de Maupcnuis. Erasmo Darwin (abuelo de Charles Darwin ) y Lamarck. volvieron a abordarla. El pionero de la idea de la evolución fue Jean-Baptiste ManCI de Lamarck. el fundador del Museo de l listoria Natural de Francia. que enunció la teoría del transformismo y le dio al materialismo sus fundamentos biológicos: ¡(La función crea el órgano" fue una frase hecha de uso frecuente. Su obra Filosofía Zoológica ( 1 809) Y su llisroria N(lfural de los (¡/lill/ales illl'errebrados ( 1 822) fueron sus mejores logros. Lamarck se interesó por la evolución temporal. que es. por así decirlo. un cOt �­ ceplo «venicalistall de la evolución. Oarwin. después, concebiría la evolución «hon­ zontal ,.. al preocuparse por el problema del «origen de la diversidad» . Charles Robert O:lrw in. nacido en Shrewsbury el 12 de febrero de 1 809, es el autor de El origen de 1m elpecies por I,íll de selecciólI /latural o de la consen'aciólI de las raws pril'ifeg;lIdlls en 1(1 luchll por la eX;.Hellcill. título lo suficientemente l:lrgo como para abreviarlo en El origen de llls especies (011 t/¡e or;gill of Species). que se publicó el 24 de noviembre de 1859 (un tanto precipiladamente. debido a los aV:lI1ces de Alfred Russel Wallace. que en sus estudios de las Indias Orientales había llegado a conclusiones similares a las de Dal'\\in). pero que se agotó en las librerias el mismo día de su publicación.

LA CUESTiÓN DEL ORIGEN DE LA ESPECIE HUMANA

LÁMI!'IA V.

13 3

CariCllfllm de Clrar/es DlIr\\"itl etl la prensa británica.

Lo que Darwin presentó al público fue una visión del transformismo experi mental matizado: el cambio evolutivo. Para Oarwin el mundo no era estático sino dinámico. evolucionaba. y las especies con él. ya que eSlaban sometidas a cambios continuos que provocan el nacimiento de especies nuevas y la desaparición de otras. en un proceso continuo y gradu:11 en el que no se producían cambios bruscos ni sal­ tos discontinuos. Los organismos que companen semejanzas están emparentados y descienden de un antepasado común. Los cambios son el resultado de una selección natural a través de la lucha por la existencia en la que los que sobreviven son aque­ llos individuos que ofrecen los rasgos más idóneos para hacer frente a las agresiones del medio. Y el hombre está incluido en todo este proceso. como un animal más que comparte un antepasado comlín con otros animales semejantes. Thomas I luxley. gr:ln :unigo de Darwin y difusor de sus ideas. divulgó la hipó­ tesis de que los grandes antropoides de Á frica, los gorilas y chimpancés, eran los . amm:l[es que más directumentc estaban relacionados con el hombre. Las ideas de la evolución causaron un:t auténtica conmoción en la sociedad vic­ toriana. ya que. de ser cicnas las ideas de Darwin. en algún punto de la evolución. entendida como una cadena de transfor maciones. debía haber un eslabón que unie<;c a C turas que aún no eran hombres con otms que ya lo eran claramente. Cuestión . � difICil de aceptar para los defen sores de las tesis creaeionislas bíblicas. Pero desde 1859 se fue imponiendo la idea de que todas las especies vivas. inclu­ yendo la especie humana. habían evolucionado de otras. lo que ha ido demoslr.tndo la biología molecular moderna. que apunta hacia la idea de que el origen de todas


\34

NOCIONES DE I'REIIISTORIA GENERAL

LA CUESTIÓN OEL ORIGEN DE LA ESPECIE HUMANA

o

las especies puede remontarse a �n único �ntepasado común Y que todas la � .fo.rmas d vida comparten el mismo có<hgo genético. Buena prueba de que las van.l� lOnes e olu¡ivaS son posibles es el hecho de que los anim�les y las plantas domestl�ados han sufrido constantes modificaciones a lo largo del tl.empo. a tntvés de mec �msmos ejantes a los propuestos por Darwin con la selcccló n natural. Nuestnt mIsma es­ e. la humana. se ha desarroll:ldo durante los �ltimos millo�es de años dentro .del rupo de los monos africanos. mediante un relativamente rápIdo proceso :volut,vo. ¡:o que la biología molecular nos dice que nuestro último antecesor comun con los impancés Y los gorilas vivió hace unos. cinco o seis millon.es de años. �r.t pues. evidente que con la innuencia de la seleCCIón natural la evoluclÓ� conduce ? un� me­ 'ora adaptativa que. en última instancia. conduce a la divergencI� y a la. diversIdad. Años después de Darwin. el jesuit? �ie,:,"e Teilhard �e Chardm.. naCIdo en 1891 . y fallecido en Nueva York en 1955. tlc �stla!� IZÓ». por �Sl deCirlo; la .Idea de la evolu­ ción. venciendo definitivamente la resistenC ia que haCia ella tema cierto sector de la sociedad. 000 Seglin Teilhard de Chardin. el Universo es un sistema organ I�ámico en �Ias , de «interiorización» Y el hombre, que aun no ha completado su evolUCIón, es su p .lrle activa. Dios es la fuerla ocult'l que orienta la evolución humana. el Punto Omeg:1 al que se dirige la hominización. El destino final de I.a evol�ci�n humana es, p:lra �1. tlcristificar» la materia. asociarse al Creador (al Cmto CosmlCo. como él lo llama) para completar el mundo media� te el esfu.e�? y la búsqueda. . . . • l. s conEs el de Teilhard un evoluclOllIsmo dlngldo que ha tranqlllilzado a al gun. ciencias.

:::

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.

o

o

..El eslabón perdido"

La expresión «eslabón l>erdidolt se acuñó en el �iglo XIX para �acer referen� i'l a ese hipotético antepasado que serviría de nexo de umón entre lo� pnm.ates supenorcs y la familia humana. y su hallazgo ha sido el ?bjet}v� de muchos IIlveSl1gadores qu.e se . lanzaron a los más recónditos pamjes de ASIa y Afnca en busca de sus restoS fÓSiles Tal vez fuese el holandés Eugene Dubois. médico militar en Java. el que ofre­ ció una pri mera respuesta. al encontrar en 1892 al Pitecllnrl1ro¡mS erectl/s (hombre­ . mono erguido), con un millón de (lños de antigüedad. Después de Dut�OIS: Von Koc­ nigswald. Dart. BrOOIll... Leakey. �ashbum. Campbell. Fossey. Tobtas. J � I :I � so i , �gos � Aguirre . . . y muchos más. h:1O segUido documentando con numerosos hall.lz posible hilo genético que conduce desde los primates al hom?re. El punto de partida de la evolución humana son los pnmates del Paleoce llO Y el Eoceno. que se desarrollaron hace entre 60 y 40 M. A. (millones de años). EstoS primates constituí.lO varios subórdenes y familias. En el Oligoceno medio. hace unos 30 M.A " . algunos grupos de . prim:lIeS se desarrollaron en z�nas especia� n�ente :l �a para la VIda. como en el oasIs de El Fayum. cerca de El Calro. donde vlvl6 �I A�8).� . . ptopirlleclIs. o en los cntornos del lago Victoria. donde vivieron diversas fa!ll,] �a<¡ � . En el Mioceno inferior. hace entre 25 y 1 8 M.A . evoluciona la superf:umlw de los hominoideos. d:lndo lugar a diversos géneros. entre los que destaCa�, el RlI�,g�I'(I­ pit/¡eclIs. el N)'lIlI:apitIJeclI!i y el ProC()IISlIl lIfricwlIIs. prescntes en vanos yaclIllIen­ o s de Kenia. como Songhor. Koru y Rusinga. L-Ct=-

1 35

En el Mi.oceno med io. h"ce entre 1 8 y 1 2 M.A .. los hominoideos vivieron en el . ell de 1I0rte � la. en Ara�la . en Turqu(a y. por fin. en Europa. De entre ellos . destacan el Dryo,J/lhe�/ls y el Pl/OpuI JeclIs de Europa. que se extin guirán sin descendencia. En el M,ocen ? �upenor. hace entre 1 2 y 6 M.A .. ev olucionan distintos hominoi­ d�OS en todo el V,eJo Mundo. Los más conocidos son: el Ra mapitheclIs y el Sil'(¡ . ­ plfhec/�s de la India. el AllkampitheclIs de Turquía. el GmecopitIJeclIs de Grecia. el Dr yop uIJeclIs de Europa. el ú¡fel/gpitheclIs de Ch ina y el Kell)"lIpitheclIs de Nachoda ). ( Kema , . Hace unos 6 M.A . des�parccen los hominoide os de Europa. mientras que en Afnca se producen unos Impo antes c3ln . �ios ambientales : se desecan algunas � zonas. desaparecen bosques y se Imponen dIstIntos am bientes de sabana herbácea en distintas partes del continente. muy especial en Áfric a centro-oriental. En est� am�iente de sabana afr�cana algunos ho rninoideos comienzan a despla­ . zarse con blpedla vertIcal (locomocIón humana) y a mantenerse erguidos. Es enton­ ces cuando aparecen los homínidos. que son una su perfami lia derivada de los horni­ . noideos �sde hace unos 6 M.A . ya están definidos los homínidos: los primeros fueron conOCIdos con el n.o rnbre de Australo )hitecu s. término que quiere decir «primate del l Sur». �;que el pnmer hllllazgo lo rell lizó Raym ond Dart en Táung (Suráfrica). Des­ pués vlmeron los hallazgos de Sterkfolllci n. Sw artkrans. Kromdraai (Johannesburgo) y Makapansgat (Pretoria). ,E�tre hace 5 y 2 5 M .A . los australopitécido s se desarrollaron en diversas partcs de Afnca. muy espeCIalmente en la zona ce ntro-oriental . Entre los hallazgos más im­ portantes están los del valle del Rift. Afar y Omo (Etiopía). los de las orillas de los lago� Turkana y Baringo (Kenia) y los de la Garganta de Oldu vai y las orillas del lago . . Eyasl (Tanzama ) En todas e3las regiones existen múltiples yacimientos con hallaz­ gos que han podido ser corrcctamente fechados por dataciones r..J.diométricas entre 4 y 1.2 M . A. Una datación de Om o. en Hadar. ofreció la fecha de 4.4 M .A.. hasta el momento la más alta conocida. �oexistieron cuatro especies distintas de australopitécido Au s: stralophitecus {¡fa­ ret SIS AIl.o; .. :uphit ec lIs {¡fricilIl//s. Australophiteclls � : robl/sl/Is y AustralophitecllJ bolSel. •

.

Un� de las ra ....as .. más conocidas de los australop,itécidos es el Australophitecus arensls qu� habn6 en la zona centrooriental de Africa. hace entre 3.7 y 3 M . A . no de los ejemplares más famoso s es el hallazgo de Afar denominado «Lucy" por Donald Johanson. que dUfllnte mu cho tiempo ha sido considerada como la «abuela» de la humanidad. Los restos mejor conocidos hoy so n: -

El meo.ci.onado A//sm¡/ophitec//s afaremü. de Afar (Etiopía) . El ArcllpllheclIs ramid//.\·. de Aram is (Etiopía). El Allstmlophitec/ls garhi. de Bour (E i tiopía). El AlIstmlop/¡iteclIs m/{lIIlellsü. de Kanopoi y Al lia Bay (Kenia) . El Austmlophiteclls b(lhr-el-gha:ali. (Chad).

. El conocimiento de algunos de estos ejemplares es fru lo de investigaciones muy reclentes_ desarrolladas en la última década. en la que los avances han sido numero-


LA CUESTiÓN DEL ORIGEN DE LA ESPECIE HUMANA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

1 36

1 37

sos. tanto en trabajos de campo como en labomtorio. De entre los descubrimientos más destacados de los últimos diez años podemos destacar: )†</ "r%Q/ en la localidad de Aramis. a Descubrimiento del– 9/ unos 230 km de Addis Abeba (Etiopía). por un equipo dirigido por Tim Whitc. Gen Suwa y Bcrhane Asfawd. que en I:l lengua arars de la comarca quiere decir «raíz». Se denominó ı#"S7/ Ha sido considerado como el eslabón entre los hominoideos y los homínidos. y ha sido fechado en 4.5 M . A.. alHeriar alM

u#%/(<<Lucyll). que se fecha en 3.2 M.A.

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Se trata de un ejemplar con cerebro pequeño. que caminaba erguido y vivía en un medio ambiente boscoso. en medio de un clima tropical o semitfopical. Se encontró el 23 de diciembre de 1993 y entre 1994 y 1 995 se encontraron nuevos restos. Descubrimiento de 1 7 nuevos fósiles en !2tiopía. todos ellos de W(Z" / &

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precedentes. como «Lucy_. del/ ,

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Nuevos hallazgos en Sterkfontein (Suráfrica), de un homínido fechado

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define como una osamenta completa de un homínido de 1,22 de estatura. con rasgos

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2002. Revisión del cráneo Sls- 1 5 (denominado «Sm. Ples_). descubieno en Sterkfontein ( N W de Johannesburgo) por R. Broon en 1947. Los nuevos estudios de F. Thackeray. del Musco de Ciencias Naturales de Tmnsvaal. lo definen como un macho joven de auslralopithecus, de hllce 2.5 M.A.

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dos se expandieron por el continentc africano con más rapidez de la que se suponía.

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Valley, considerado como la cuna teórica de los australopitécidos, con lo que se pone en tela de juicio la tesis del "lado oriental» y se demuestra que los australopitéci­

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sidad de Poitiers. y David Pelbeam. La imponancia del hallazgo estriba en el lugar en el que ha aparecido. en pleno desieno del Chad. a unos 2.500 km de distancia del Rift

«Abel_. y con cierto humor lo definen como «el primo del oeste_o >9/ Hallazgo en Bouri (Etiopí:l) de un yacimiento con restos de un nuevo

.

tentrional del Chad. Restos de una mandíbula de un australophitécido antepasado del /« El equipo de investigadores estaba fonnado por Michel Brunet. de la Univer­

con lo que se refuerl.a la tcoría panafricana. Sus descubridores lo han denominado

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en 3.6 M.A. El descubridor Philip Tobias, de la Universidad de Witwatersrand, 10

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NOCIONES DE PREIIlSTORIA GENERAL

LA CUESTIÓN OEL ORIGEN OE LA ESI'ECIE HUMANA

Hallazgo en la cueva Liang Bua (isla de Flores. Indonesia) de restos antropológicos de un flomo de pequeña estatura (poco más de I m). con una ca­ pacidad endocraneal de 380 e.e.. asociado a industria lítica adscrita al Paleolítico superior. Ha sido denominado 1-10010 Hore siensis. Su cronología estimada lo silú.. hacia 13.000 a.p. 2oo3. Descubrimiento en Peslera cu Oase (cueva de los Huesos), en los Cárpa­ lOS de Rumanía. de restos antropológicos de un posible híbrido que presenta mezcla de rasgos de Homo arcaico y moderno. Según E. Trinkaus. el hallazgo confirma que los humanos modernos se cruzaron con poblaciones arcaicas. incluidos los neandcr­ tales europeos. El hallazgo se recibió con escepticismo por olros especialistas. 2004. Descubrimiento de restos de otros nueve individuos de Homo floresiell­ siso tras lo que sus descubridores. P. Brown y M. J. Morwood (Universidad de New England. Australia) y T. Sutikna y R. P. Socnjo (Universidad de Yakarta. Indonesia). esliman que las características del Hombre de Flores no suponen una patología. sino la existencia de una nueva especie. 2005. Hallazgo en la región de Hadar (Etiopía) de restos de 1 2 ejemplnres de nustralopithécidos. con cronología entre 3,8 y 4 M.A. Sus descubridores. B. L:nimer y y. Hnile Selassie. los consideran los bípedos más antiguos conocidos, anteriores al . afarensis (Lucy). 2005. Nuevos hallazgos de restos de Sahe[al11J¡ro/Jlls c!w(/ellsis (.Toumai ... el Viejo hombre de Chad). con 10 que hoy se cuenta con restos de nueve individuos del que M. Brunet (Universidad de Portier) con�era • posible ancestro de los homínidos posteriores... con una cronologfa de unos 7 M.A. 2(X)6. El equipo de T. White encuentra en Assa Issie (<<colina roja .. ). cuenca del Awash medio. región de Afar (Etiopía). nuevos restos de AllstmlofJ;tJ¡eclIs fl/U/lllell­ siso con cronología de 4.1 M.A. En la región de Afar convivieron tres especies: A. mmidllS. A. allomellsis y A. ofrm!llsis. dur..mte unos 6 M.A.

Á Á les se han encontr.tdo en frica oriental y central. Norte de frica. Java. Indonesia. En la :Ictu:llidad hay tendencia a denominar Hamo ergaster , Asia oriental y Europa. a los erectlls de Africa. reservando el término erecllls pam los asiáticos del tipo Java. En Europa estos Homo erecIl/s recibieron dumnte mucho tiempo el nombre de anteneanderthales. Eran unos gmndes cazadores que utilizaban unos útiles de pie­ dra bastante perfecciomldos. Por otm parte. cabe destacar el uso del fuego y la crea­ ción de verdaderas estructuras de habitación. como vemos en las cabañas de Terr.:1 Amata y Lazaret (Fmncia), o en Vértesszollos (Hungría). En España destaca el asen­ ' tamiento de Atapucrca (Burgos). El Hamo sapiens arcaico apareció hace unos 400.000 años. Con fechas situa­ das a lo largo del Pleistoceno medio. y en todo el Viejo Mundo. nos encontmmos con una serie de fósiles que l1luestmn una mayor capacidad cranenna (siempre por encima de los 1 .000 c.c.). UIl:I disminución de las superestructuras. con tendencia a ta inflexión de la región glabclar, en el centro del tOrtiS slIpraorbiwlis. y con dismi­ nución progresiva de los boreles laterales del mismo. mayor altura de la bóveda, la anchura máxima del cráneo situada algo más arriba (hacia los parietales). el occipi­ tal más redondeado y una rellltiva disminución del volumen facial y de la robustez mandibular. A estos fósiles. que en re:llidad quizá también padrínn ser considerados como Homo ereclll.� evolucionados. se les suele dar un nombre taxonómico distinto. y los incluimos dentro de nuestra misma especie (sapiells), de la cual serían sólo una variante (primitiva y antigua) que recibe el nombre geográfico del fósil sobre el que se señnlnron sus rasgos en cada una de las grandes regiones. Así. en Asin continen­ tal encontramos el H. slIlJ;el/J daliel/sis. dentro del cual se incluyen los importantes fósiles de Dali y Jinniushan. en China: el H. sapiens IIgllllllollensis (soloellsis). de Java. conocido por el grupo de individuos hallados en las terrazas del río Solo. cerca de Ngandong: el H. sapiel/s IUlrm(lllel/si.�. a causa del nombre de la bóveda cranea­ na e,ncontrada en el valle de Nannand:l. en el NO de India: el H. sapiells rllOdo.�iellsis en Africa. representado por los ejemplares hallados en Rhodesia (o Broken Hil!. hoy .Kabwe Man .. ). Ndutu. Ngaloba. Salé. Boda. Saldahan. etc. Tal vez debamos añadir hoy el hallazgo del homínido 1 8 de Laetoli (Tnnzania). con una fecha de 1 20000 a.p. En Europa encontrarnos el llamado H. safJiem' slei"heimellsis. conocido por los ejemplnres de Steinheim. SW:lIlscombe. Biache Saint Vaast. Vértessz6116s. Arngo y. tal vez. Petralona (con una datación muy discutida) y el gran conjunto de la Sima de los Huesos de Atapuerca. Tms los hallazgos de Atapuerca los investigadores españoles pro(X>nen a un H. al/{eeessor, derivado del /-/. 'lfIbi/is junIO con el ereellls. del que derivarían el Neandertal y el sapiem :,·{/piel/s. En At.lpuerca hay reslOs de seis ejemplares. datados en 780000 a.p. La propuesta ha suscitado un interesante debate entre los especial istas. Todos ellos son morfológicamentc muy v:lri:lbles. incluso dentro de una misma región geográfica. y tienen el problema de que la mayor pnrte carece de una datación precisa. Es posible que las diferenc ias se deban a dataciones distintas. con lo que estaríamos ante una microel'olllció" temporal. o bien ante distintos rasgos genéti· C?s (I'ariabi/id(l{/ illlergru¡xl/). Sin embargo. también cabe la posibilidad de que esas diferencias sean más bien debidas a la variabilidad que existe dentro de cada gru·

138 2003.

Como se ve. es más que posible que estos australopitécidos se expandierJIl rápi­ damente (X>r aIras lugares más occidelllales de África. Fueron ellos los que nos deja­ ron las huellas de sus pisadas en las cenizas volcánicas de Laetoli. El AlIstmloplliteclls africmws y el AllslmlophüeclIs robl/sll/s des¡lparecieron de la Tierra. (X>r extinción y sin descendencia. hace un millón de años. Desde hnce entre 3 y 2.5 M.A.. apnreció el Homo h abil is. al que se le da este nombre por su capacidad de f:lbricar útiles (choppers y cJ¡oppillg lools. cantos tra­ bajados) y de construir las primeras estructuras de habitación que muchas veces se reducen n unn acumulación de piedras. a modo de muro pamvientos. Con este re· prcsentante. se ha cnl'zado definitivamente 1:1 frontera de la hominización; el hecho humano aparece con toda su fuerza potencial. que se desarrollará en los tielll(X>s futu­ ros. Las más antiguas induslrias líticas de cantos trabajados y toscas lascns asociadas al Homo I/(//)il;s se encontraron en la formación Shungum, Omo (Etiopía), fechada� en 2.1 M.A.; en la Garganta de Olduvai (T.mzania). fechadas entre 2 y 1.5 M.A.; './ en el complejo Karari. lago Turkana (Kenia). fechadas entre 1.6 y 1.3 M.A. Estas dataciones se obtuvieron por el método del Potasio-Argón 40. Hace 1.5 M.A. aparece el 1·lomo ercc(us. que se sitúa entre 1.5 M.A. Y 1 ()()(X)() a.p.. y se expande por uxlo el Viejo Mundo. adoptando diversas variantes formales que sólo afectan a partes secundarias de su estructura ósea. Sus restos fósi·

1 39

En el ya.:,mocn", de l>m:inl" . �n la R�p"l>lk'a de (lnql&. �I pruf.-.or Da,id l.<lIdl,paa..tu .... �n,,,IJad; ,,, , rt>Cocn· ....� .., ""'" mandihula y ..... rn...... de 11-00.." "la\tC.'J QIlC'. qlin w� dttw..-.on., a ...."""'1 ('-.graphIC úunlO de 1001.1.1 PIIdrian s..r .10> """,n ,, idoo lI\;b anusUOlo de Lu�a o,:"I<k",�I •. <'0<1 u"", �n.nolotlia en lomo a 1.1 '-t.A.


140

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

como por ejemplo. el caso de Atapuerca. #3a3ß/ O #4"HHrI}/ po N˙#J/ donde hay individuos de distintas edades y sexos. La cronología general estaría entre 500000-400000 y 2�-.15� ? p. y apa­ recen cultural mente asociados a las últimas industrias del Paleohll�o mferlor (A��e­ ¡cose superior y evolucionado), con datos lipológicos que preludian el Paleohllco medio o Musleriense. También algunos rasgos físicos de estos HOlllo preludian algunas formas que les suceden cronológicamente. como es el caso de los individuos de China. o el más conocido para nosotros de los neandertales de Europa. Entre 130000 y 35000 años a.p. se desarrolla un nuevo tipo denominado 1"10mo sapieos neanderthalcnsis (hombre de Neandertal). cuyos restos, ya. muy abun­ dantes. se han encontrado por buena parte del Viejo Mundo. muy especIalmente � n Europa. en los entornos del Mediterráneo y en el Próximo Oriente: España, Francia. Alemania. Palestina. lraq. etc. . . , En este hombre de Neandertal. cultumlmente asociado al Paleolttlco mediO o M usteriense. encontramos por primera vez evidencias de cierto sentimiento religioso. ya que, al parecer, tenía unos ritos. como el culto a los muert�s. al cráneo de los �sos. etcétem. y que practicó el canibalismo ritual, como se aprecia en Hortus (FranCIa) y en Krapina (Bosnia). . .DZ+/ Hasta Aún se debate la relación del Neandertal con el Homo 7 4/ f hace poco se le consideraba como un eslabón más en .Ia cadena filo�enética humana. incluso con frecuencia se habló de neandertales híbndos o evolUCIonados. para de­ signar grupos de neandertales que presentaban rasgos modernos: como los de mOI�te CarmcJo (Israel). Incluso en los yacimientos de Skhul B (Palestma). Tabun C y Qje­ bel Qalat. el Musteriense aparece asociado a restos de hombre moderno: Algunos es­ pecialistas supusieron que los neandertales llegaron a ftlezclarse genétIcamente con los Homo modernos. dando como resultado híbridos que presentaban caracteres de ambas especies. Desde hace unos años se pretend� desligar a los .neandertales de la línea genética que originó a los HOlllo modernos. Sm embargo. recientes hallazgos en Francia (Saint-Césaire y Grolte du Renne. en Avery-sur-Cure. con neandertales aso­ FD ~/ y en Portu­ ciados a industria lítica chatelperroniense. propia del H.K•/ gal (restos de un niño de unos 4 años) vuelven a plantear seriame l te la posibilidad de � relación entre ambos. Esta posibilidad la defiende, entre otros. Mtlford Wolpoff. de la Universidad de Michigan. que pone de manifiesto la necesidad de nuevos hallazgos para ratificar est:l ide'l. y, más recientemente (2003). E. Trinkaus. a raíz del hall :lzg . o . . en la cueva Pestera cu Oase, en los Cárp;lIos de Rumanía, de restos de un mdlvlduo que presenta mezcla de rasgos de Homo arcaico y moderno, lo que podría interp�­ tarse, según este autor. como una hibridación entre humanos modernos y poblac �o· nes arcaicas. incluidos los ne.lIldertales europeos. En todo caso, el deb:lte continu�. Parece claro, sin embargo. que en Europa y en algunas zonas del Oriente PróxI­ mo coexistieron neandertales y hombres de morfología moderna, en las últim:ls f¡�$CS . del Musteriense y a principios del Paleolítico superior (Perigordiense-Aunñaclen­ se). La variabilidad antropológica de los inicios del Paleolítico superior. don�e se re,,:oll()Ccn al menos cinco tipos distintos de H.HK/ podría reneJ ar el +4R/ intercambio genético. . . Mientras el hombre de Neandenhal se desarrollaba. se estaban Originando. de forma paralela. otros tijX)s de hombres modernos. que terminarían por suplantarle.

LA CUF.5TIÓN DELORrGEN DE LA ESPECIE IIUMANA

14

La aparición .del ho rn ?re moderno. última etapa de la evolución. se inten . car hoy desde vanas poSIC iones. que han propuesto. en general. tres modelos ta expli teórico¡ diferentes:

l . Modelo mullirregiona1. d� Milford \yolpoff. que propone la ev rada del ho.mbre moderno � n las diversas reglones en las que aparece. aolución sepa partir de UI Homo arcaico de hace l millón de años. 2. Modelo de hibridación. de Erik Trinkaus. que propone que el ho mbre mO' derno es el resultado de la mezcla o hibridación de varios tipos. 3. Modelo de dispersión desde �fr.ica. de C. Sl inger y A. Braue que el hombre �odern� se generó en Afnca subsahan�ana, desde donder,seque propon( norte y al PróxImo Onente y, después. al resto del mundo. en época dispersó a; relativamente reciente (tesis del ocJardín del &lén»):

Durant� los últimos años parece haber tomado fuerza,el modelo multirregion:ll . Los ongenes del hombre moderno pueden estar en Africa o en Oriente Próxi­ mo. La idea que más se está manejando propone tres escalones evolutivos, entre el Pleistoceno medio y superior. aproximadamente enlre 4()()()(X) y 1 00000 a.p.: l . r� escal6n.

Restos de H. D$E2/ evolucionados del Plcistoceno medio halla­ dos en Africa cClllrooriental: Kabwe. Baringo. Boda. Melka Kuntu ré, Eyasi y Ndutu. �. escal6n. Restos del Pleistoceno superior. que ya tienen más afinid:lde s mor­ fológIcas con el Nomo# 3⁄/ Omo 2 y Florisbad. 3.rr Jt+/ Restos del Pleistoceno superior ya evolucionados: Omo 1. Singa. Border Cave. Klasies River Moulh. o

. Desde e�s I.u�ares se expandieron por todo el mundo. sustituyen do a las pobla­ CIones ma¡;s primitivas de H.!‚ P/ Esta hipótesis Eva») la apoya el estudio genético a través del est (que se denomina la ochi pólesis un� forma de ADN que se hereda exclusivamente udio del ADN mitocondrial. que es de la madre. Este estudio conduce a la Idea de que los humanos actuales proced de una única generación africana o del Sureste de Asia. Los recientes hallazgos deenLee rocosa del lago Langebaan (Ciudad de El Ca Berger y David Roherts en la orilla manos y huellas fosilizadas fechadas entre 3 bo), entre 1 995 y 1 997. con restos hu­ 00000 y 1 00000 a.p.. podrían pertenecer a esta supuesta "Eva,. primigeni. 1. " De los reeient�s estudios (enero 200 1 ) sobre genética de las poblac iones rea­ l dos por u� eqUIpo de J . ��� Universidad de Uppsala (Suecia). dirigido por Svante � y publicados en «Naturclt. se deduce que los ancest ros comunes de la po­ Iaclón del Viejo Mundo, rastrc:ldo ace unos 200.000 o 150.000 años s a través del ADN mitocondrial. vivió en África antes del presente. comenzando su exp . ansión hace unos 100.000 ano . - s. Esto concuerda, a gr:mde s r.lsgos. con la «hipóteSIS Eva». aun-

.


142

LA

NOCIONES DE PREUlSTORIA GENERAL

que dando prioridad al continente africano como punto de partida de la expansión. en detrimento de la hipótesis del sudeste asiático. Los estudios genéticos y bioquímicos, especialmente los iniciados por Allno Wilson y su equipo de la Universidad de Berkeley en 1980. han dado ya algunos resullados que deben tenerse en cuenta. Rastreando las huellas genéticas a tr:lvés de ADNml (AON mitocondrial. que es transmitido intacto de madres a hijos) y del cro­ mosoma y (que determina el sexo masculino y es transmitido intacto de padres a hijos), se ha podido comprobar. Iras años de expcrimenta�i6n, que todos los seres humanos actuales descendemos de una mujer que vivió en Africa, hace unos 150.000 años (la denominada «Eva milocondrial.). que estuvo unida a un padre, también africano (el _Adán del cromosoma Y,,). del que todos procedemos, de manera que todos los pueblos aClUales distribuidos por todo el mundo procedemos de una pare­ ja de cazadores-recolectores africanos. cuyos descendientes emigraron desde África siguiendo dos rutas básicas: por un lado. la ruta del valle del Nilo. que los llevó a las costas del Mediterráneo oriental, desde donde se distribuyeron por diversas regio­ nes de Europa y Asia; por otro lado. el estrecho paso situado entre Djibuti y Yemen. superando el estrecho de Mandab. en el golfo de Adén (más estrecho que en la actua­ lidad, debido a las fluctuaciones marinas del cuaternario), distribuyéndose por Arabia y. desde allí. por otras regiones de Asia. Después, en poco tiempo. se extendieron por todo el mundo. incluidos Australia y América. Las formas de Homo sapiells más antiguas conocidas están en Africa centro oriental y en Sudáfrica: Omo. cuenca del Awash, Heno, Badó. Kabwe. en Etiopía. y en Cueva Border, Singa y Klasies River Mounth. fechadas entre 150.000 y 100.000 a.p. En el Próx.imo Oriente, en los yacimientos de Skhul y Qafzeh. un poco después. y. por fin, en el Sudeste asiático, en gandong, hacia 60.000 a.p. En Europa las fonnas más arcaicas son las de los restos de Mauer (Alemania), Petralona (Grecia), Arago (Francia) y Vénessz61J6s (Hungría). y en un segundo or­ den. ya con más semejanzas con los neandertales. los restos de Biache SI. Vaast y La Chaise (Francia), Swanscombe (Inglaterra) y Atapuerca (España). Los humanos modernos ya están distribuidos por todo el mundo a principios del Paleolítico superior (perigordiense y Auriñaciense) y sus restos son frecuentes. asociados a industrias líticas y óseas de estos períodos. En Atapuerca, destacan los restos de H. sapiel/s arcaico. precursor del Neander­ tal, y en la Gran Dolina, restos de unos seis individuos de hace 0.7 M.A .. que hoy son considerados como los restos más antiguos de Europa. definidos como H. (lllIe­ cessor, derivado del habilis, que en opinión de sus descubridores sería el antecesor directo del Neandertal y del hombre moderno. Sin embargo, recientemente, tras el hallazgo en 2003 de una mandíbula halla­ da en el TD6, Estrato Aurora. con una antigüedad de 800.()(X) años. perteneciente a una hembra joven, el equipo de Atapuerca ha presentado una nuev:1 hipótesis: este Homo antecesor de Atapuerca pudo llegar a Europa occidental desde Asia. hace unos 800.000 años, vivió en la península Ibérica durante unos miles de años, pam desapa­ recer después por razones desconocidas, por lo que no pudo ser el origcn del hombre de Neandertal (Bermúdez de Castro, 2004). Los restos hallados pre!'cntan nOlables semejanzas con los hallazgos de Dmanisi (Georgia) y, a mayor dist:mcia. con los de China. Estas semejanzas se extienden también a las industrias líticas asociadas ,

CUI:STIÓN DEL ORIGEN DE LA ESPECIE IIUMANA

143

a los restos. un Olduvaiense (modo 1). en :I �nbos ya�imientos de Georgia y España. De esta forma. e � Homo al �tecesor pudo partir desde Africa hace casi dos millones de años. I�egar a ASI.a y. un millón de años después. atravesar el continente y llegar hasta la pelllnsula lbénca. donde lo hallamos en Awpuerca desde. tal vez. hace un millón de años. Esta propuesta se encuenlra en discusión y a la espera de ser más documentada con nuevos hallazgos. �I hom.bre modemo fue imponiéndose en todas las regiones del mundo: en el Próximo Oriente. donde conocemos pocos restos del PaleolÍlico superior. los hallaz­ gos de Ohalo II y Nahal Ein Gev I ya son de hombres con clara morfologí:1 moderna. más grácil que sus antecedentes de Qafzeh y Skhul. �n Asia I �s hallazgos de India y Sri Lanka (Batadomba lena. 28000- 16000 a.p.. y Beh lena �lIulgala. 1 2000 a.p.) revelan la presencia del hombre moderno. con estructuras aun :lIgo robustas. desde el interglaciar Riss-Würm; igualmente en China. donde están presentes .en 1:1 Cueva Superior de Zhukudian. incluso en Japón. donde se han detectado en Mmatogawa. con cronología más tardía. El 11. sapiells sapiens de Europa prese nta algunas variantes durante el Paleolíti. ca superior. Tradicionalmente se reconocían: en el Perigordiense y Auriñaciense. los hombres de CO?lbe-CapeJle. Cromañón y Grimaldi: en el proto-Magdaleniense, el hombre del Abrl-Pataud; y en el Magdaleniense. el hombre de Chancelade. . En la :lclualidad sólo se aceptan dos unidades morfológicas fundamentales: el tipo Combe-Capelle y el Cromañón. El �ombe-Capclle tiene cráneo armónico. con cavidad craneana alargada. arcos . s d altura medi. a. m lIldíbulas aún marcadas y estatu supmclhar ra de haci:l 1.65 m: : � .' pr�senta aun ciertos rasgos arcaicos y tiene similitudes con los hallazgos de EUrop:1 Oriental (hombre de Brno. Moravia). . El Crornañón constituye el tipo humano más generalizado. que terminará por Imponerse a lo largo del Paleolítico superior. El tipo engloba los restos de Cromañón y los del complejo Grimaldi.Menlon. El Crornañón era allo. de unos 1.75 m, de cráneo redondeado. frente elevada sin 10r¡¡� supmorbitario y mentón saliente. Sus orígenes pueden estar en los sapiells del )r6� 1 �? Oriente asi�t�co (Skul�l. Qafzeh) y su presencia en Europa se detecta desde os lIllCIOS del Paleolltlco supenor, en el Auriñaciense. La variabilidad de la especie, como se ve dura hasta los últimos pasos de su evo­ . uc� Eso e�pl ica el caso del HOlllo Jforesiel/:ús (isla de Flores. Indonesia). hallado n � 3 en Llang Bua. de poco más de un metro de estatura y 380 cc de capacidad e��ocraneal. fe� hado entre 95.()(X) y 12.000 a.p. Este atípico Homo. del que en prin­ ��PI�, ante un ejemplar único. pudo pensarse que era consecuencia de una patología. a V isto c?nfirmadas sus especiales características tras el hallazgo en 2004 de restos de nueve I ndividuos más. de idénticos rasgos anatómicos al prim ero. Esto deja fuer.t . de cualq Uier �� da . Ia existencia de un tipo humano específico de la isla de Flores. d?nde .pudovIvir alsl:ldo durante miles de años. hasta su extinción. Precisamente ese 'lslamlel1to pudo ser lo que propició su pervivcncia durante tanto tiempo. desarro1, ando. sin embargo. una el! 1tura" muy '\emeJa nte a la de sus contemporaneos en otras partes del mundo. Recientes descubrimientos en Australia ponen de manifiesto que su poblamiento ya se había efectuado hacia el 30000 :I.p .. con inmigmntes procedentes de Asia su-

: � �

,


144

NOCIONES DE I'REHISTORIA GENERAL

LA CUESTiÓN DEL ORIGEN DE LA ESPECIE I�UMANA

6000Cl a.p.. dorientaL aunque hoy se manejan fechas mucho más elevadas. de hacia aún si n confirmar. A América el 1-1. sap;em' llega ya plenamente formado. hacia 40000 a.p.. según s manejan fechas mucho los dalOS de los que hoy se disponen. aunque algunos aUlOre ho de Bering. más elevadas . Debieron llegar al Nuevo Continente a través del Estrec continental emergida) lo en una fase en la que el .puente de Bcring» (la plataforma lp rado once marcado­ � permitió. Recientes eSlUdios genéticos. en los que se h.an Cot , bia. Colom de genas IIldl iones poblac de Y soma cromo el en les exislcn res genéticos lo indican la presencia original en América de dos poblaciones primitivas diferentes. as. en fechas que podría indicar dos olead'15 de penctr.tción. de dos poblaciones distint diferentes.

Los árboles genealógicos El problema que en la actualidad se plantean los especialistas afecta :1 la línea evolutiva seguida desde los hallazgos de ejemplares más antiguos hasta los mt\s re­ cientes. es decir. la elaboración de un árbol genealógico de la especie humana en el . que se contemplen aspectos que afectan al análisis de factores tales como: el tiempo los rasgos morfométricos. los grados evolutivos entre unos y otros, teniendo en cuen­

ta además l a posibilidad de estudiar el proceso en poblaciones divididas y agrupad:ls por caracteres similares. o la de contemplar una evolución gradual de un tipo a .otro siguiendo una líne:1 evolutiva única (proceso cladogenético o proceso anagenétlco). Desde la década de los cincuenta se han propuesto varios modelos distintos. de los que podemos destacar los siguientes:

W Le Gro.� C/ark, 1959

Paniendo de una scrie de primates antro¡x>ides extinguidos. inicia el proceso filogenético del hombre paniendo de AI/Slra/opitlleclIs africal/lIs y pone como ramas muertas del árbol al hombre de Neandertal y al de Rhodesia.

PJ¡ilip V. Tobias, /965

Este profesor de la universidad sudafricana de Witwatersrand parte del AII.HrtI/O­ pit/¡ecl/s. El A. boisei y e l A. africO/lIIs se separan y se pierden en dos ramas distinltls. muertas. El Nomo Iwbifis evoluciona hacia el ere(.·t/u y el mpiells. Al A. ofarel/si.\" lo considera como una subespecie del A. ofricoll l /s. al igual que los hallaLgos de I ladar y LlelOli . úJ/li.� Leakey. 1967

El descubridor de los fósiles de Olduwai Gorge. cuya labor continua su hijo Ri­ chard (con los importantes hallazgos de Koobi-Fora). sostiene polémicas ideas sobre el origen del hombre. Louis Leakey parle del ProcolIslIl (al que OlroS autores consideran más cerc¡IilO a los monos superiores que al homínido) al que llama Ral/Wf,j¡heclIs kell)'llfJithec/ls. Reconoce sólo un au<;tralopitécido: el hoisei supcrrobuslO. Y llama H. Iwbilis a lo que otros autores denominan AIIStm/opitheclIs fwbilis. del cual proviene el hombre

moderno. En esta línea reconoce una desviación que conduce al para interrumpirse en el NeandenaJ.

1 45

N.

ereCfIIs de Java.

El �rimer Homo. según Leakey. aún no se ha encontrado. Se remontaría a unos . . seiS o siete millones de años. considera al AlIsfralopitlJeclIs afarells;.f como una

Y

subespecie de australopitécido. Sus posturas son hoy muy criticadas.

C. Lorillg Brace. 197/

Este profesor de la Universidad de Michigan sostiene una idea muy simple de la evolución humana. Su árbol g�neal6gico de 1971 va derecho desde el AegyplOpit/¡e­

CIIS al hombre actual. reconOCiendo solamente una fonna de AlISlralopitlJeclIs. Jolm Nap;er, 197/

Este paleoantrop6logo del Queen Elizabcth College. de Londres. pani6 del pri­

mate AegypfopitlJec/ls. que conduce al Ral1lapitheclIs y desde él hacia el Homo más

antiguo. que llama Iwhilis. Sólo reconoce dos tipos de auslralopitécidos: el africmllls y el boisei (al que llam.. POl'mulllV/m:,').

Bemad Compbel/. 1972

Profesor de la Universidad de California (Los Ángeles) y antropólogo físico.

cuyo interés se centra. esencialmente. en la interpretación de fragmentos de homíni­

dos fósiles para adentrarse en su anatomía y comportamiento. propone en 1972 un es­ quema en el que presenta un ocentretejido» de las poblaciones. más que simples r:l.m;l�.

Pane del Rall/apitIJeclIs como antepasado de AlIstra/opitlJecus africlIIlIIs. deri­

vando al A. boisei hacia una mma muerta. El A. africlJIlIIs. hace unos 3 millones de años. se divide en A. rolJ/lSfuS (que se extingue) y A. Iwbilis. del cual hace partir al

ereCllIs. De este úllimo emerge el hombre actual.

En su esquem¡l de árbol genealógico sc tcnfan en cuenta los hallazgos más re­ . cientes en su época. así como trabajos bioquímicos. DOlla/d JOIIlIIISOIl. 1976

Fue el descubridor. con Mauricc Taieb. del conjunto de Afar (Etiopía). en el que

hay hallazgos que se remontan a más de 3 mi110nes de años y que constituyen el mejor grupo de australopitécidos que existe cn la actualidad. En Afar hay dos tipos de homínidos: el tipo (¡fr¡'cm/lu' y el tipo Hall/O, más avanzado que el anterior. a pesar de ser más antiguo.

Johanson propone dos líneus que parten del AlIstmlopil/¡eclI.� afarel/sis, dando . ongen a dos ramas: una. la de los australopitécidos. y aIra la de los Homo. de la cu;11 prOCede el H slIpiells. Coincide. en líneas generales. con las ideas de White. sobre todo al proponer al A. afarens;!" como punto de partida de las dos ramas. Jon Je/[I/ek, 1977 .

El director del Museo MOrJviano de Bmo y del Instituto Anthropos está espe­ . Cializado en paleoantropologí:L En 1975 propuso un esquema. que modificó parcial­ mente en 1977. en el que. partiendo del Proco/lsul. llega al Rall/apitheclIs. del cual hace derivar dos líneas di<ilintas. una. con el Pamlllllro/JIIs. que se eXlingue. y otr.l de austmlopitécidos. que cOlllinúa con cl ll. habilis. ti. erectlls y ti. sapiells. desglo-


LA CUESTiÓN DEL ORIGEN 1)1:'. LA ESPECIE IIUMANA

NOCIONES 1)1;' PREIII$TORIA GENERAL

46 CtIAlJRO 2.

ustralopilhecm

llamo erectll5

(P. V. Toblas, 1965)

= = E= Austnolopithecu$ antiguo

Árboles gellea/ógicoslle 1(1 especie 1111111(//'(/ (/965-/999)

• •

A. boiSoci A. a.fricanus 11. habili!

lIomm de Neandcrtal

• 11. en:ctus

_ o H. $apiell!l H. de Neandcrtal _

---

(L u,alr.ey, 1967)

• •

Pronconsul � kcnyapithecus

A. bolseó Homo h.'\biUs

ti.

Pithl'Cunthropus

(e. L Brace, 1971) ophi Aefo'I)\tecus

AUSlmlopilhecus

Pithecanlhropus �· H. de Ncandcrtal

Horno indctenninado

�gyptoph.il«us

Ramapilhecu!.

• 11. •

----

Paranlhropus

H. er-ecIUS

hablli5

P. robuSlus . P. bois"¡ •

11. africllnus

I\. habilis

• 11. ercctus

H. sapiens

1982)

OrcopitllCCUS

-_.L'---t'

Gigantopithecus

Orngo

\.

(N. Bo.as, 1983)

Ausu.u()p1t�

11. sapie", • n. .-..aplel1!i sapkns ncanden.halCll5is< • H. sapiens ncandenhalensís

11. n>O!lcl'TIO

(J. Napler, 1971)

< Paralllhropus africanUll (lladar)

Procollsul

1 pilhecus Ram.

. Paranthropo...¡ ¿ ? Paranthropus A.ustralopuhccus -... H. habilis • Il. erectus , , . -

Ramapilhccus

(T. R. Ol5on. 1981)

(T. R. 018011,

moderno

H. de Neandertal

-.

. .... pkns �. H de Stcillhcim

¿?

(Co/llimtacióll) .

p,ooonsul

Horno liólpiens :¡,apiens Hombre de Rhodesia

A. robust,"

CUAI)RO 2.

147

[

H. sapiens

• •

(8. Campbr:U, 1972)

• ,

A.. llfrlcanu$

A.. robw.tus

H. �picns

Chimpanco! Gorila

A.. boísel

A. robuSllIS

Australopllhoxus

H habllis

.

" =,�

H.sa�m

(Teoria amerieaoa, 1990)

RamapitMcus • • � _

A. boisei A. africanus

(D. JohartM1n, 1976)

11. habilis -- . H. ereclUS

�:::::. A. ¡africanus

A. afarensis ..::

(J. JeU-k, 1977)

_

11.

habilis

A. robu�luS + A. bolso;,¡

11. creclUS

---.

11.

H. sapiens H. <'rgasler _ _ � ("

11. anleo;Qo!iOf'¿

" "" . •

(Crupo Alal>uerca, 1998)

. ,.

,

11. hcldelbcl�ll5is H. de Neandcrthal • H. sapiell5 -,

H. ereclus

sapiens • •

A """ , 11. habíli• Chímpancts

(�Ia ac'uaJ, 1999)

• JI erecm.

H. sapiens

-�.

H. Neandenal

H. moderno


LA CUESTiÓN DEI. ORIGEN DE LA ESPECIE HUMANA

NOCIONES DE PREH1STORIA GENERAL

148

lls lIeollllertJw{ellsis y en sado éste último en las dos conocidas líneas del H. sopie entre lino y olro. H. sopiens sopiel/s. aunque reconociendo la «continuidad»

T. R. 015011. /98/

015011 ha realizado. más recientemente. un modelo de árbol genealógico más

res de complicado que los analizados anteriormente. en el que se cambian los nomb t/¡eclls, algunos representantes. Por ejemplo. no se utiliza el nombre de AI/Slralopi ricllIIlIs él sino el de ParllllthropllS. y al que se viene denominando A/lstralopitheclIs af 10 llama Homo (lfricomls. Su modelo se discutió en el Congreso de Paleontología de

s iza. en 1982. Su punto de partida es un desconocido antecesor del Auslrtllopithecl/ africolI/ls. aún no encontrado. Existen otros muchos esquemas o proyectos de árbol genealógico, como los de e Delson, Simons, Piveteau. Day, Washbum. Coppens. Aguirre, etc .. aunqu todos in­ sisten. en términos generales, en los mismos problemas, es decir. en la situación fllo­

genética de los hallazgos más señeros y en la importancia de Jos mismos, como es el s. caso del Al/slralopit/¡ecl/s afarel/sis, al que vemos cómo. según los distintos autore se le da un valor u otro.

Bioquímica Y gen ética A partir de los estudios iniciados por los que después serían premios NobeJ Ja­ mes \Vatson y Fm�cis H. C ick. en 1953. se pone en juego el papel desempeñado � por el ADN (un áCido nuclelco de las proteínas: el ácido desoxirribonucleico). que

actúa a �odo de �gente que dice a los genes cómo deben comportarse. emregando la infonnaclón precIsa. Aplicando los conocimientos genéticos y bioquímicos al proceso de hominiza­

ción. se pudo llegar a la conclusión de que en un momento determinado de la evo­ lución sucedierc:m mutaciones en las que el ADN tuvo un importante papel. . El descubnmlento por parte de la biología molecular de la existencia de genes

reguladores y genes estructurales ofrece nuevos planteamientos y nuevos interrogan­ tes en el eSlUdio de la evolución. Por otra parte. ya en 1 9 1 2 George Nultal demostró que podía hacerse una cJasi­

flca�ión de las �species animales basada en criterios bioquímicos. empleando méto­ dos inmunológiCOS. de tal manera que. después de algunos años de investigación. se ha llegado a la conclusión de que los resultados obtenidos con los métodos inmu­

nológicos están de acuerdo con los obtenidos sobre el fundamento de los eSlUdios c?mparativos de las secuencias de aminoácidos de ciertas proteínas y con los estu� . diOS de Ias secuenC13S de nucleófidos de AON. dando lugar a un nuevo concepto . laxonómlc�: la taxonomía molecular. que está basada en técnicas de trabajo absolu­ . tamente objetIVas y que demuestra, entre airas cosas. que existe una estrecha relación entre la es�cie humana

o ....

1

MB

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2 M. . . . .

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5MB

.

• •

.

.

.

.

.

.

.

. . .

.

. . .

pudo prodUCirse esa pequeña (pero decisiva) diferencia que separa al hombre de los antropoides.

El denominado «reloj bioqll{mico» no es más que el estudio minucioso de las . distancias bioquímicas que existen entre los distintos seres vivos. Dándole un valor

• •

.

.

.

. ...

AuSlralopilheeu$ afarensia

Aus1raloptlhecus

Al..tslralopithacus ......,....... ... ..

. """"'"

..

.

....

.. ...

iAus� •

Ma.mn�·pde .......

DE LA

�umérico a estas distancias. puede conocerse «numéricamente. la separación evolu­ tiva entre los distintos animales. Según estos estudios la distancia bioquímica entre . el ho bre y un chimpancé es tan corta que hace suponer una separación entre las dos � especie s. a panir de un tronco común. hace tan sólo unos seis millones de años. El biólogo molecular y antropólogo de Berkeley Vincent Sarich ha trazado un árbol genealógico basado en el testimonio de las prote ínas. en el que pueden apreciar­ os parentescos de las especies animales. En él se puede ver cómo la seroalbúmina '

Aus1�1

.

King

poides de Africa y el hombre poseen un material genético que es idéntico en un 99 %. La cues�ión esencial radica. sin embargo. en conocer el momento en el que

. .

,...,.,.,.,.. ao�M(·)'Q.

• •

� los �nlropoides de África. como han expuesto M. C.

y A. C. WI}son. de la UOIversldad de Berkeley. Según estos especialistas. los antro­

1o ... ..,

_....

. . . . .

149

ÁRBOl.. GENEAlóGICO SPECIE HUMANA (JUNIO. 2(06) E

,

:i

ombre presenta siete diferencias con la del chimpancé y el gorila, aunque la � . b fu caCIÓn ?e los tres puede ser situada en el mismo punto. En realidad. las diferencias en la seroalbúmina de la sangre de los primates no . . . son mUchas . euanto menores son las difere nCias. más estrechas son las relaCiones evol utlva ' s. rá �La validez o no del «reloj bioquímico. se discute en la actualidad. pero dada la . Pl a evolución de la bioquímica los problemas observados hoy podrán resolverse e, breve . L a �onclusió a la que se llega cotejando los dalOS actuales es realmente alenta­ � . dora. la IIlfOr maclón que aponan los hall:lzgos fósiles indican que el linaje humano


LA CUE:STtóN DEL ORIGEN DE LA ESPECIE IIUMANA

NOCIONE:S DC I'RElIISTORIA GENERAL

so

millone� de años: raron hace más de el que dio lugar a los antropoides se sepa millones de esta cifm está entre los y los a antropologí:1 molecular indica que rdan. ños. de fonna que. en cierto sentido. concue

5

5

10

dios de la antropología Los que habitualmente permanecen al margen de los estu son los criterios que util iza un pa­ uelen pregUlllarse con frecuencia acerca de cuáles ides. Es decir. ¿cómo sabe eoantropólogo para diferenciar a un HOl/lo de los antropo s. está ante un homínido y no ante un In especialist:l que. al observar unos reslOs óseo los caracteres óseo� q �� ponen orila. por ejemplo'? La respuesta se encuentm en estructura general del mdlvlduo: la e mJnifieSIO determinados dClalles accrca de la relacionan. la construcción de rección de la figura y los cambios que con ella se de las extremidades, las ma­ a columna vertebral. de la pelvis y de los huesos largos caminar erguidos o para os, los pies. que se adaptan a una determinada forma para aprehender con precisión... . . de mall1fiesto. En la constitución de la plant:1 de los pies. por ejemplo. se pone eso de hominización. cada vez más pronunciadamente conforme se avanza en el proc arquee tanto en sentido la lendencia al doble abovedamiento. que hace que el pie se se hace más derecho. longitudinal como en su eje transversal. El esqueleto de la caTa ibrio cráneo-cara. el cerebro (la cavidad craneana) se agranda. iniciando un desequil camcteres ... En la boc.. el arco dental y la fonna del paladar. adoptan determinados abundanles Desde el inici o de los estudios p:lleoantropológicos se han realizado Tobias intentos de diagnosis de los que cabría destacar los de Le..key Washbum ( 1 980). etc. De todos Joh¡mson Howell Campbcll los caracteres diagnósticos manejados por estos aUlores podemos deswcar: .

(1968).

l.

2.

3. 4. 5. 6.

(1978).

(197 3).

( 1 979).

Mayor estatura y peso que el AustmlopitheclIs. Diferente longitud entre pierna y bruza. con predominio de la pierna. I)oo¡ición erguida.

ESlación bípeda. Abovedamiento doble de la planta del pie. Pelvis ensanchada. con hueso Oeon (osfli"m) del que parten los músculos lumbares y parte de los dorsales. que mantiene el cuerpo erecto.

7.

8. 9,

10. 11.

Mano prensil. con pulgar largo y oponible al resto de los dedos.

c.c. Volumen cerebral evolucionado. entre Cóndilo y foramen magnum proyectado hacia adelante en la base del cráneo.

750-2000

TOrlls supraorbitario variable. pero no afilado.

Prognatismo reducido u ortognatismo. 12. Mayor equilibrio entre cruneo y cara. Expan<¡i6n alométrica de las regiones frontal. parietal y tempoml. con desa­ rrollo de neocórtex,

13, 14.

ma de V.

Paladar duro y abovedado. con arco dental ensanchado hacia :ttrás. en for­

Punta de arco dental redondc:lda por la arcada de los dicnte� incisivos. parahólica y sin diaslemas.

15.

Dentición proporcionada.

Capacidad para producir artefactos.

Pautas de comportamiemo características. Cultura.

De todos estos msgos. debemos destacar, sobre todo. aquellos que refuerlan los

Qué distingue 11 los homínidos?

( 1 974).

16, 17. 18.

1S1

aspectos más diferenciados del género HOII/o: el aumento de la capacidad craneana. la bipedestación y la posibilidad de crear utensilios y cultura. En este sentido. se ha afirmado que cierlos simios son capaces de elaborar ins­ Mercader. M. Panger (Univer­ trumentos líticos. Recientes estudios realizados por

J.

sidad de Washington) y C. Bocsch (Universid:ld de Leipzig) sobre un gmpo de chim­

pancés del Parque Nacional de Tai' (Costa de Marfil) (2002). han ratificado la ha­ bilidad de estos simios pam la utilización de útiles de piedra. insinuada ya por los trabajos previos de los japoneses Imanishi y Kawamura

( 1 953). por los de R. \Vrith

( 1975). Y por los de D. Fossey y J. Goo­ ( 1968-1 980). Parece que los chimpancés 40 útiles sobre piedra. semej:mtes a tos

con el orangután Aballg del zoo de Basilea dall con los chimp:mcés y gorilas de Zaire de Ta'" son capaces de util izar una variedad de hallados en Omo (Etiopía).

Sin embargo. la profesora Helene Roche: del Laboratorio de Tecnología Pre­

histórica de la Universidad de Nanterrc (CNRS). afirma que estos simios utilizan

elementos líticos naturales. sin que eso suponga un verdadero proceso lecnológico.

«La talla de la piedra. incluso en sus niveles más rudimemarios. requiere un pro­

ceso mental. una experiencia previa y un conocimiento empírico de la m:tteria pri­ ma ulilizada• . afirma la investigadora francesa (Aujourd'hui sciences. Le Monde.

29/5nOO2).

. . El cerebro, según Washbum. comenzó a desarrollarse en un ambienle cUy:ls con­ diCiones hace ya mucho tiempo que desaparecieron. Los cambios evolutivos en el

cerebro afeclaron tanto al tamaño como a su complejidad neuro[ógica y debieron

producirse a lo largo de millones de años, incentivados por la necesidad de actuar y reflexionar (crear respuestas culturales) ante las constantes incitaciones del medio ambiental.

Los datos que manej ..mos acerca del aumento de la capacidad craneana sue­ len ser de tipo arqueológico (reslos de cruneos fósiles). Con frecuencia se estudia

la correlación existeme entre la capacid:ld craneana y la posibilidad de elaboración de utensilios. que puede implicar una relación. más o menos directa. entre ambos

hechos. Es seguro que al aumento de la capacidad cmneana debió acomp:lñar un in­ complejidad cerebral. aunque la paleoantropología no pueda cremento paralelo de c:mstatar este dato sobre el complejo neurológico. naturalmente. Esta supuesta rela­ � Ción en la capacidad craneana y producción de inslrumentos no puede ser aplicada a los últimos cien mil años.

1:1

1"

Hay. además. aspectos muy importantes que se nos escapan, como la C:lp:lcidad para utilizar un lenguaje coherente. TatUO los antropoides como los primates han sido

tncapaces de llegar a hablar, pese a los esfuerzos que los investigadores han realizado para enseñarles (recuérdese. por ejemplo. el trabajo de la doctora Jane Goodall). Sólo el hombre pudo lograrlo.

�unque el origen del lenguaje humano sigue siendo un misterio. es el hombre

, el Untco ser c"paz de utilizar esta forma de comunicación. que lo dislingue del resto de los animales. Ello se debe a que la corteza cerebral del lado dominante es en el


NOCIONES D€ PRElilSTOR1A GENERAL

LA CUESTIÓN DEL ORIGEN D€ LA ESPECIEIIU\fANA

hombre importantísima pura cl 1enguaje. Los monos sólo producen sonidos de tipo emocional bajo el control de sistemas neuronales mucho más primilivos que la corte� za cerebral humana, y la extirpación del c6rtcx no afecla :1 la producción de sonidos. Los reSlos fósiles, de los que pueden extraerse datos muy importantes acerca de la eSlructum de los órganos del lenguaje. indican que el hombre pudo hablar h:lce más de 4 millones de años. En el enorme desarrollo cultural del Homo slIpiens sapiel/s el lenguaje debió tener una importancia c:lpital. hasta lul punto que es muy posible que el lenguaje. que combina la emisión de sonidos con la capacidad cognoscitiva. haya ,ido la base biológica de la aceleración histórica y cultuml del hombre. y que esa capacidad fisiológica pam el habla constituya uno de los más firmes puntos de apoyo para el enriquecimiento de la cuhura humana. La capacidad cerebral sigue siendo uno de los argumentos clásicos para es­ tablecer un punto de separación entre el hombre y cualquier Olm especie. Leakey señaló que no había que considerar homo a los individuos con menos de 700 c.c. de capacidad craneana. Pero debemos tener en cuenta que la capacidad craneana está en relación con el volumen (talla y peso) del resto de la masa corpórea y que. además. dentro de una misma especie hay una amplia variabilidad. En el AlIsrmlopifhec//s afriClllIlIs: variabilidnd entre 435 y 8 1 5 c.c. (media de 588); flomo erecrus. entre 7251225 c.c. (media de 950); en el hombre actual. entre 1 .000-2.000 (media de 1 .500). Hoy se tiende :1 dar cada vez mayor importancia a la complejidad cerebml. for­ mas especiales y tipos de circunvoluciones. relieves y depresiones endocraneales. etcétera. aunque el tamaño (la capacidad craneana) sigue considerándose importante. En cuanto a la dentadura. vemos cómo desde hace más de 30 millones de años los simios presentan la misma organización dental que los homínidos: 32 dientes. diSlfibuidos en: 8 incisivos. 4 caninos. 8 premolares y 1 2 molares. La evolución de la dentadura deberá. pues. estudiarse a partir de pequeños dClalles parciales. tales como el tamaño y forma de las piezas. la presencia o no de diastema. ángulos de desgaste. forma del arco dentario. del paladar. de cada uno de los dientes. etc. Para ello se utilizan métodos de trabajo muy depurados que analizan las huellas de microdesgaste para penetmr en el estudio de la dieta alimenticia. Gracias a ello A. Walker ha llegado 3 la conclusión de que el fI. ereCfus era ya un omnívoro. que tenfa una dieta muy variada.

por último. la elaboración de utensilios es otro de los aspectos dignos de tener en • nientas .u cuenta. Desde hace unos 3 millones de años el Homo elabora y utiliza herr de picdrJ y se dedica a la c:lza para alimentarse. La elaboración de instrumentos co­ menzó antes de que el hombre completase su desarrollo cerebral. Glynn Isaac. de la Universidad de Berkely. descubrió en la región del lago Turkana un conjunto de ins­ trumentos líticos asociados a restos de animales cazados. Su antigüedad es de hace unos 3 millones de años. Ya hemos dicho que las más antiguas evidencias de indus­ tria lítica de elaboración humana se encuentran en la formación Shungura. en Omo (Etiopía). en Olduvai. nivel 1. Tanzania y en el complejo Karari del lago Turkana. en Kenia. Sin embargo. hoy sabemos que existen algunos chimpancés que también son capaces de utilizar instrumentos. como demostró Jane Goodall. Ello nos lleva a pensar que cualquier antropoide primitivo poseía una cierta capacidad para utilizar

152

La bipedestación no es sólo una de las adaptaciones del ser humano. sino que a Juicio de algunos autores es la más importante. Hoy podemos decir que los homínidos han caminado erguidos durante unos 3 millones de años. como se ha podido docu­ mentar tras el estudio de la pelvis de un australopitécido de Afar. en Etiopí:l. descu­ bierto por Donald Johanson. La capacidad cmneana de este australopitécido af:lrcnsc era sólo de 450 c.c .. de'lo cual se deduce que nuestros antepasados caminab,lIl sobre dos patas antes de que el aumento de la capacid:ld craneana les permitiera elaborar instrumentos. La bipedestación es. pues. un paso previo de suma importancia. No comentaremos ahora las ideas de A. Lovejoy sobre el origen de la m:lrcha bípeda. ya que entran en el campo de las hipótesis de trabajo que. por el momento. no tiene confirmación antropológica. Sí diremos. sin embargo. que la bipedcstaci6n está en función de una serie de necesidades vitales. es decir. de toda una estrategia de supervivencia en la cual la cmr.a. el comportamiento en la reproducción. los despla­ zamientos en el medio ambiente de la saban:l. etc.. pudieron tener una importancia decisiva.

1 53

herramientas. Pero una cosa es utilizarlas y otra bien distinta es elaborarlas. La elaboración de utensilios requiere un proceso reflexivo al que sólo es capaz de llegar el hom­ bre. Sin embargo. la posibilidad de elaborar instrumentos no es un rasgo que pueda ser utilizado aisladamente. sino en relación con los otros comentados: bipedestación. capacidad craneana. etc. Todo esto indica que la elaboración de utensilios ha sido uno de los logros más directamente relacionados con la evolución. Aunque el uso de utensilios no se consi­ dere hoy como exclusivo del hombre. su elaboración sí lo es. Parece. además. existir una interdependencia relativa entre evolución biológica y evolución cullUral. Concluyendo. podemos decir que. a pesar de nuestros conocimientos aCluales. aún no hemos llegado a la última página del libro de la evolución humana. Cada año. en las regiones más recónditas del mundo. continúan los trabajos de investigación y los descubrimientos. Cada año los medios de comunicación nos sorprenden con nue­ vos hallazgos que trastocan y modifican nuestra teorías. con una tendencia. cada vez más clara, a alargar el límite inferior de nuestros orígenes hasta etapas remotas de la historia de la Tierra. Por eso. nuestros conocimientos siguen siendo limitados y las posibilidades de información continúan. afortunadamente. abiertas a nuevas perspec­ tivas. En realidad. la historia de nuCSlros orígenes no ha hecho más que empezar y es imprevisible lo que pueda deparamos el inmediato futuro de la investigación. Hoy sabemos infinitamente más que hace un siglo. pero probablemente mucho menos que de aquí a unos pocos años.

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EL PALEOLÍTICO INFERIOR

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CAPíTULO 6

Ch. Suzanne y M. C. Chamla.LMHc

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El Paleolítico inferior areaico en África. - El Achclensc en Á frica. El Paleolítico inferior en Europa. - El Paleo í ico inferior en Francia. - El Paleolítico inferior en la pcnínsuln Ibérica. - El Pa eol í ico infc­

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Paleolítico inferior se inicia con la aparición de los homínidos y sus prime­ ras mani festaciones culturales. en forma de toscas herramientas líticas. que no eran más que simples guijarros tmbajados mediante técnicas muy simples. Los datos cro­ nológicos más antiguos están hoy en Á frica y la c ronología se djvcrsific:l en el n!slO del Viejo Mundo. de m:mem que estamos ante un proceso diacrónico que adquiere características diferentes en distintas regiones. El Paleolítico inferior se desarrolla a lo largo de la mayor parte de la em Cuater­ naria. siendo su límile superior el final del interglaciar Riss-Wlirm y los inicios de la glaciación Wlinniense. según zonas. Con los d:llos que hoy manej:lmos su cronología se situaría entre 250000-0 1 00000 a.p.. aprox imadamente. abarcando varios períodos gl aciares e interglaciares anteriores al \VÜrm. Y@]c ¥$ c ?#;9!c El período se suele subdividir en dos gra nde s Œpp„c u Olduvaiense caracterizado por las induslrias de cantos tr.:lbaja dos (la 88c`.s.o_c �e la terminolog ía a ngl osajona). que en Á frica inicia el /l. ˙L8c y el /sc\ ¸$‘ c . 9ƒWaw c ca mc te riz ado por el desarrollo del complejo Achelense y de algunas IIldustrias de I:lscas. En Europa y buena parte de Asia el Paleolílico inferior arcaico se inichl hace aproximadamente un millón de años. con el complejo de cantos trabajados y una eta�a de transición. que algunos siguen denominando con el antiguo término de Ab­ bevtllense. sucediéndole el Paleolítico inferior clásico O Achel ense. con las industrias d� bifaces y lasc:ls. que se desarrollan entre 30000-0 1 00000 a.p.. aproximadamente. Vinculado al fI. o_\8.3c y a los m4Ł m+c Algunos autores utilizan para Europ:. otra ter.minología ı$(!lºlæ)c //9c k$ c ?1 c al complejo de cantos tra baJbd os; Xt c k$ c ‹+‚.c a la tr.msición representada por el Achclense antiguo o Abbcvillensc y /9c] <d$ c ß?I,c al Achelensc. suhdividido en varias fases. El

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NOCIONES DE I'REIIISTQRIA GENERAL

EL PALEOLíTICO INFERIOR

No obstante. en las diferentes regiones en las que ambas fases se desarrollan se adoptan diferenlcs denominaciones que. a efectos didácticos. conviene unificar.

industria líti �a de cantos trabajados olduvaienses. con un filo cortante. que posible­ . utiliZÓ par-J. su troceado. con una cronología entre 1.7 y 1.6 M.A. se mente La industria olduvaiense la constituyen u �ensilios elaborados a partir de un gui­ . Jarro o canto rodado (peble 1001) al que. medtante percusión directa con otro canto

inmensas extensiones territoriales. con diferentes climas. vegetación y fauna.

sobre una cara

1 56

Dada su larga duración, puesto que el Paleolítico inferior es el período más largo de la Prehistoria. los ambientes en los que éste se desarrolla son v:lriados y abarcan

,

El Paleolítico in ferior arcaico e n Africa Las ,Primeras industrias ¡hicas vinculadas al H. /¡abilis se encontraron en el este de Arríea. en zonas de depósitos nuviales y lacustres de fines del Plioceno y principios del Pleistoceno. Estos depósitos. conservados gracias a los movimientos

1 57

(chopper) o sobre ambas cams (choppillg 1001s) se le dotaba de un

filo i,:egula� que podía util izarse para vari �s funciones. Las lascas desprendidas. que también tenlan un filo :tprovechable, eran Igualmente utilizadas. También se utiliza­ ban cantos roclndos sin modificar para golpear o machacar. El complejo de cantos trabajados o Peb/e CI/lture agrupa una serie de materinles

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que cOl �stituyen la primera indus a conocida. y está formada por aquellos útiles. de �a� dIversas y en g�neral v �lumlllosos. que conservan buena parte de su Superficie ongll1al y que han SIdo modIficados mediante una talla amplia y de gran tamaño.

tectónicos y al vulcanismo de la zona. han sido durante anos centro de atracción de

Como es propio de un utillaje tan arcaico. sus funciones son variadas pero poco

los antropólogos de todo el mundo. principalmente las zonas del Rift Valley (Tanza­

�lgunos autores lo� han deno�inado hendedores. pues es ésta la función pri­ mordial de t�as estas pIezas. que tIenen un filo relativlltTIcnte cortante que impacta

nia). donde se encuentra la Garganta de Olduvai. conocida con el nombre de _el gran cañón de la hominización»; las orillas del lago Turkana (Kenia). depresión del Awash (Etiopía) y la región de Afar (Etiopía). En estas áreas de antiguos lagos. ríos y zonas pantanosas. bajo un clima relativamente benigno y húmedo. se dieron las necesa­ rias condiciones ambientales para el desarrollo de los primeros grupos de cazadores­ depredadores. Allí existió una fauna abundante y una flora bastante estable. suficien­ tes para el abastecimiento de aquellos primeros grupos humanos. La facies Shungura, una de las primeras industrias líticas del

Homo Iwbilis. se

desarrolló en la formación Shungura. en el valle del río Omo (Etiopía). en medio de un clima benigno y húmedo. con fauna y flora abundantes. Se trata de unos toscos úti­ les elaborados a partir de guijarros o cantos rodados que se trabajaban por percusión

directa, con lascas en las que se aprecian con claridad talones y bulbos de percusión. La materia prima utilizada era cuarcita. jaspe y basalto. Con ella obtenían sencillos instrumentos dotados de aristas callantes que ¡xxIían ser utilizados para trocear.

especializadas: hendir. romper. cortar. etc.

contra el objeto que se pretende cortar. El hecho de que ese filo se haya obtenido

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mediante la talla uni ae al o bifacial. esto es. por una de las cnras del cnnto o por las . dos, determlll:1 que dlStll lgamos entre Cltoppers y Choppillg tools. respectivamente. . . Los tl �S de ext�acclón muestran que estas piezas. confeccionadas de forma muy . rudImentaria. se realizaron mediante la técnica de la percusión directa con percutores

�uros. En el caso de los choppers -cantos trabajados con talla unifacial-. el filo de­

nvado de esas extr-J.cciones unifacialcs suele ser normalmente redondeado. mientr-J.s

�ue si la talla es bifacinl (choppil/g lOO/S). ésta obtiene piezas relativamente pun­ tIagudas. De un modo u otro. la conservación de buena parte del córtex en la zona

opuesta al sector que sufre las extracciones y que. por tanto. presenta un filo. f:lcilita

de manera importante y definitiva la JX)sibilidad dc asir En

In pieza con la mano.

�ldu\lai se ha definido una secuencia estratigráfica completa, que documenta

Los yacimientos Omo 57. Omo 84 y Dma 123 fueron los que más materiales líticos ofrecieron. En Omo 7 1 también se definió una industria de e:mtos tmbajados con talla bifacial dotados de un filo y en Omo 123 se identificó un paleosuelo de ocupación sobre el que había numerosos núcleos y abundantes lascas de desprendi­

la evolUCIón de la industria lítica desde el Olduvaiense de cantos trabajados hasta el Achelense.

que sucede el Aehelense. fechado entre 1.4 y I M.A. La región de Arar. en Hadar (zona oriental de Etiopía). cuna del

de un muro paravientos en DKI. Cronología: 1.8 M.A. Nil'el ll. Continúa el Olduvaiense. Continuidad del H

miento. La cronología más alta que se manej:1 es 2.5 M.A. para eSIa fase inicial. a la

Australopi­

thecu.� liferellsis y de ICLucy». los yacimientos de Kada Gona y Kada I ladar ofrecie­

ron igualmente una tosca industria de cantos trabajados mono o bifacialmente y de . núcleos y lascas de basalto, de clar ! hechura humana. Se fecha hacia 2.6 M.A. El Oldu\laicnsc es la industria lítica identificada por Louis y Mary Lcakey en los yacimientos de la Garganta de Oldu\lai. situada en una falla de la fosa tectónica del Rift Val ley. cerca del volcán Serengueti (Tanzania). y la más característica de esta etapa arcaica. En Olduvai se descubrieron restos de homínidos fechados entre 1.8 y 0.5 M.A.. en trabajos desarrollados desde 1953. Los yacimientos mejor conocidos a lo largo de los más de 50 km de longitud de la Garganta de Olduvai son los deno­ minados DKI. donde se encontró la más antigua evidencia de eslruclUf:! de hábitat conocida (un muro de piedras para protección contra el viento dominante). fechada en 1.8 M.A. Y el FLK Norte. donde se encontraron restos de un ele fante asociado a la

NiI'el l. (Bed 1). Olduvaiense. Cantos trabajados y lascas con señales de uso. Restos del Homo Iwbilis y de AlIslralopilheclIs boisei. Suelo de hábital. Construcción

habilis y del A. boisei.

Aparició� el H. ereClus. Industria lítica abundante y variada: Olduvaiense evolucio­ . nado e IOICtO del Aehelense. Cronología entre 1.6 y 1.2 M.A. . N�I'ellll. Achelense. Inicio de la diversidad tipológica. NI I'e! IV. Varias fases del Achelense superior.

. NII'el V.

Capsiense de Tanzania.

Debido a que Olduvai fue uno de los primeros conjuntos de yacimientos exca­ \la�os Con técnicas modernas. con la primera datación absoluta por Potasio-Argon 40 aplicable al proceso de hominización, su repercusión en el mundo científico fue enorme.


1 58

NOCIONES I)E PREIIISTORIA GENERAL

1 59

EL I'ALEOI.JI"ICO INFERIOR

Industrias KHS y Karari, de Koobi Fora.

al norte de Kenia y al este del la­ go Turkana. Los descubrimientos de G. Isaac y R. Leakey han definido una industria paralela a la del nivel I de Olduvai en los yacimientos KBS y HAS. asociadas a restoS de un tipo de flo/llo JU/bilis evolucionado. hallado en el yacimiento KNMER M.A. En la misma área se ha identificado. en depósitos del Se fechan en

1.8

1470.

Plioceno-Pleistoceno. otra industria denominada Karari. caracterizada por la presen­ cia de gr •.mdes raspadores. que tiene paralelismos con el Olduvaiense evolucionado.

con restos del Allslralopitllems. N. J/l/bilis y H. erectlls. La cronología la sitúa entre 1 .6 y 1.2 M.A.

Industrias de Melka Kunturé.

A

en la planicie central de Etiopía. cerca de la

cuenca del río Awash. donde se localizaron. entre otros. los yacimientos de Gombore I

,

y Garba IV. En el primero. aparece un utillaje lítico semejante al de la formación Shungura. asociado a la construcción de un abrigo formado por piedms. del mismo tipo que el que apareció en el nivel I de Olduvai. con una cronología de

1.7 M.A. La

materia prima era basalto. cuarzo y lava volcánica y presenta una mayor variedad de tipos. con choppers.

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(ools y lascas utilizadas. En Garba IV, fechado entre

lA y I M.A., t:Hnbién se localizaron elementos del complejo de cantoS tr:lbajados, percutores, lascas, restos de fauna y evidencias de una estructura de hábitat. A partir de 1 . 3 M.A. se detecta el inicio del Achelense. Otros lugares donde han aparecido restos del Paleolítico inferior arcaico de can-

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,

tos trabajados en Africa son: Gadeb y Melka KunlUré (Etiopía). orillas del lago Turkana y Chesowanja (Kenia). Laetoli (Tanzania). Senga (Zaire). Mwimbi (Malawi) y. con cronologías posteriores. Swartkmns y Sterkfontein (Suráfrica). Sidi Abderraman (Marruecos) y Ain Hanech (Argelia). Por los datos que ofrecen estos yacimientos. podemos deducir que fue el

N. J/l/bilis e l que inició la elabor:lción de herramientas líticas. mediante la aplicación de técnicas de percusión muy simples. utilizando l a materia prima que les ofrecía el medio. Sin embargo. haci:l 1.5 M.A. parece que se dieron unos cambios significati­ vos en la elaboración de utcnsilios. puesto que desde entonces existe mayor variedad tipológica. Este cambio parece coincidir con la aparición del fI. erecllts.

Como norma general. fmlO de la evolución tipológica de la industria lítica. en

todos estos yacimientos hay una transición desde el complejo de cantos trabajados hasta el Achelensc de bif:lces. Apuntaba F. Bordes la idea de que. después del

01-

,

duvaiense. se debió producir lLna bifurcación en la tecnología lítica: por una parte, continú'l la elabor:lción de los cantos trabajados: por otra. se inicia el desarrollo del bifaz. como consecuencia del desarrollo del retoque alrededor de todo el guijarro. salvo en el talón (protobifaz). que. por fin. termina siendo también retocado (bifaz propiamente dicho).

Al parecer. australopitécidos y H. J/l/bilis convivieron en distintos lugares duran­ te cierto tiempo. aunquc establecieron sus lugares de habitación en sitios diferentes. El H. f/l/bifis Y después el ereCllIS iniciaron la organización del espacio habitado. con áreas de despiece, de t:llIer lítico o de hogar. G. Isaac apunta la idea de la existencia de _campamentos base,., situados cerca de los abastecimientos de .lgua y próximoS a las zonas de caza y recolección. como se aprecia en el sitio DK I de Olduvai. El carroñeo debió ser también practicado. tanto por el H. f/l/bilis como por el erecTIIS.

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EL PALOOLfTICO

NOCIONES DE P�[lUSTORIA GENERAL

1 60

LAMINA VI .

). g-llr-ror-Iellll. Amwr;ca (Francia ' rrt K(/ de or eri inf co /fli leo l'lI Bifuz lld ,

El Achelensc en Arrica

an� y ric af nte ne nti co el o tod r po o did un dif y mu ya tra El Achclense se encuen se ab��n e nd do s e ar lug s llo ue aq en n ige or su ido ten .ia de la C': O lICI n tecnológicamente parece haber nsecuenc co O CO s. ica ca ar s má s ica � lít as tri us ind la" do lla rro desa blfaz �ue el es sc lcn he Ac al za ten r.tc C:l e qu il út El . os ad baj lógica de los cantos tra clwpp mg los de l tua ep nc co llo rro sa de un mo co nte me ede definirse lecnolóoica e· tra ex las !n e!: afe e qu la n co lUd pli am r lyo m: la r po ;;ols diferenciándose d�pieészatos, y por la diferenciación de U," c�trcmo m�s o �I �n�! cion� s T"Æcuerpo de la pon . dls se , es lal ac blf o les ra ate bil , es ion cc tra ex as Es . do ado o redondea jÆ a anstas y , os av nc có o os ne tilí rec , os ex nv co es rd bo a ar lug ��o centrípelo. dando . más O menos sinuosas. la de vo ¡si m' I e p em 1 e es co stl ten rac ? ca s má lo a. dr Como manufactura sobre pie en e nq au , ita arc cu o ex síl � de s ne iño r bre so te talla bifaciaL que se aplica normalmen t�cClones ex s La s. sa ue gr s ca las r po do lUi sti su ser e ed pu rte po alounas ocasiones el so � �� �� c : � � un alg e se do án erv res . za pie la � de cie rfi pe su af�tan a buena parte de la li � co ne lle e qu o, tad un ap mo tre ex al ria . es pueden zona con córtex en el área cOlllm lon as � s a otr en s: no ma las n co te en tam ec dir az bif l de ión . ec favorecer la suj as de la pIeza. quedar reslos de córtex en el centro de una o las dos caros a«h o m c los do án og tal ca ? . zg lla ha de o .a La bibliogr lfí ' a antigua- citaba este tip w ac z fa es el bl pu n , ió nc u f su esa ' ser no 1 :l a óne err n ció ina om », den no ma s de cha es el o . m co s. nte na co ser an ed pu s filo los ue nq au a. . ezas hay más como pico que como hach , �ue pl :ls eS� �e a ret nc co n ció fun la bre So . caso de los bifaces triangulares .d:�d del �IPo. nah clO un nf plu Ilam"..r la ''It" nción sobre la posibilidad de una multi o. � con.l" r tenales dIver­ �r pues su morfología es lo bastante versátil co�o para plcVim :�1dos ("ncisión � rI. V t tos Ien mO . tar cu eje r:¡ pa o lus inc ) e eso e hu sos (mad. era' carn UI e , d n l '6' nc te . .S'. ob La ). c. el e eJ' ' su re b so n -6 aCI rot n. 6 c! fnc " por . d su,> 00rdes ' a. U�� 1��d� Y perpendIcular. IIlCI IÓn utl\3 � 1 S.. bifaz se logra mediante la percusión diagonal consec ' l ;¡ VI es so de eJemp ar bbe .Jeca otro de \:1 piez:l. con percutores duro.s ( piedr.'l) en el v;¡riedad . Su hclcn�s ac , es ¡r , pl; � e ra los pa [ al fm lo ¡bm :lc; y bl;¡ndos (madera) en el � _ _ ta p lm le l ll st: ba 1 . es : se. len he Ac l de go l:tr lo :1 :l giC oló lip .

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'

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_ _ _ _ _ _ _ _ _ _

INFERIOR

I�

AcomlXl ñandoa los bifaces apan.--cen también hendedores y raederas. fruto igual­ mente de la talla bifacial de grandes lascas o nlícleos a los que en algún caso se les aplica retoque. como a las raederos (véase lám. VI). Otra de las innovaciones relevantes del Achelense. a panir de su fase media sobre todo. es la aparición de la técnica LevalJois. que fue definida por F. Bordes (1961) como .Ia obtención de una lasca de forma predeterminada, a través de la preparación especial del nlícleo, mediante la extracción previa de otras lascas». Se trata, por tanto, de una técnica que contempla la preparación del nlícleo como fase previa a la obtención de una lasca que. gracias a esa preparación, tendrá desde el instante de su extracción unas características formales muy específicas. básicamente en lo que concierne a su espesor. silueta y morfología de la cara dorsal. La extrJcción levallois da lugar a lascas de una superficie mucho mayor que aquellas obtenidas por otras técnicas. y esto se traduce automáticamente en un mayor perímetro o. dicho de otro modo, en una mayor cantidad de oorde o filo. La cara del núcleo preparada con esta técnica recibe el nombre de sl/perficie le­ \'{/lfois y está formada por una serie contil1lwda de contrabuloos. Las aristas formadas por estos neg:ltivos o c011lrabulbos forman la cara dorsal de la lasca le\'(/lIois, que es lámilla le\'(lllois cU:l1ldo cumple las características métricas de las láminas (longitud superior a dos veces su anchura). Normalmente. se prepara el plano de percusión a partir del cual se obtiene la lasca levallois. La cadena operativa mediante la cual se logra una extracción levallois viene caracterizada por la planificación previa de las extmcciones. que se realizan de for+ ma ordenada y sistemática, de manera que no sólo se elimina el córtex. sino que el núcleo. generalmente del tipo .tonuga_, se va adelgazando progresivamente. Estas extracciones se efectúan de forma periférica: primero tallando el oorde del nódulo a su alrededor, luego eliminando el cónex de las dos caras mediante extracciones más o menos convergellles: y por último efectuando UI1:I extracción paralela a una de esas caras previamente desbastada (desprovista del córtex). El resultado será una lasca o una lámina levallois. La lasca lel'{IIlois se caracteriza por presentar en su cara dorsal los contrabulbos frulo del prepamdo del núcleo previo a 1:1 extracción de dicha lasca. La lámina lel'al/ois posee características parecidas. y solía extmerse de núcleos planos, a partir de las crestas. La cara dorsal presenta también los negati ..,os de las extracciones de preparación del núcleo. La denominada pI/lita lel'llllois es una lasca de contorno más o menos triangular. Obtenida a panir del Illícleo preparado y presenta sección triangular o trapezoidal. Este tipo de punta será frecuente en el Musleriense (Paleolítico medio), adoplando una forma general triangular. sublriangular o losállgica. con retoques en la parte distal que aguzan su silueta. También hay puntas rnustcrienses elaboradas sobre lascas no levallois. . En todo caso. la técnica en cuestión. que se desarrollará sobre todo en el Muste­ nense. supuso un imponanle avance tecnológico en la industria lítica. Los primeros bifaces conocidos hacen su ap:lrieión en ambienles del olduvaicnse evol ucionado. En Olduv:li los hallamos en el lramo final del ni\'el ll.junto:1 raspado+ �' hachuelas y bolas pam golpear. vinculado ya al fI. ereCIII$. con una cronología e 1 ,2 M .A.: en Melka KUnluré hay también varios sitios con Achelen<¡e: en Garba h;¡y Un Achelense antiguo que se fecha en 0.8 M.A .. asf como en Gombore 11. con


162

EL

RIA GENERAL TO IS Ell rR H O ES N IO NOC

s lugares de so er iv d r o p to n ro p e d n u elense se dif h c A l E . te n a ej m se ía g lo una crono ZaiTe . y ia n a z n a T . ia n n junIo a la­ e ié K b m . ta n a tú Etiopía si se a] em ri o en Árrica se en el ch A el d s to n ) h�y �arios ie ia n im e c a (K ie il sa Los y e rg o rl O n E to de agua. n ie , a) los yacimientos m ci te as l ab e o d n ra u eg as s. m o e rí (K gos y y e n ¡seoya o g la n u e d as ll ri o a se n le e. Kapt­ b m o il K e d s to n ie im asentamientos del Achc c a y Valley. Los l if R l e d ea n lí la e d o rg E n todos ellos . ta au p a m is m se sitúan a lo la la n e u g si en Kcnia. s o d to . ia il im Is e si lpear y restos u o d g n a a ri ar p s la o b y hurio. Ka as sc la s. de raspadore s o ad añ p m o ac s. c sitúa entre ac s if lo b s la lu so b a ía g lo aparecen lo o n o cr ntnopes. La a te n e lm ia c spe e . te n a d n de fauna abu ivers. R e re h T e d s to n ie 700000 y 280000 a.p. im c a y ntm en los e u c n e se se en el ch A l e ontagu hay M a v e u C n E E n Suráfrica ). n a p a k a (M ueva Herths C y u g ta n o M a v s y utensi­ e o u le C c . ú n . as el u h ac h Sterkfontein y ad d de buena cali es ac if b n o c 000 a.p. s. se en 200 el h ia ac ac h a h c fe se se tres niveles n le e h mbia) el Ac a (Z ls al F o b am al era. K ad n e E m d s. s to n e m ru st in s o lios sobre lasca n u también alg ay h s o ad tr n co en í ad. ll h a C s . z le e ia n ú T . a li e rg A s. o ec y entre los mater f u etecta en M �lf d se se en el ch A el e rt o N abajados en tr s to n ca e En África del d ia v re p se fa de hay una n o d s. o ec ru ar M n nse más E le e n h á c a d . to n ie im c a y Egipto y Su l e . án i Abderram id S y a rb A l -e k u o S . chelen­ la A a h e a d s se fa o ch o ay Tardiguet-el-R h e d ablanca). don as (C an m m er d b A i I.�. Otros id fl S eC er . H el d s O sl significativo es re tes bifaces y an d n u b :\ n co r. io er p su y alé (Rabat). S e d s a n u d s la se inferior. medio e d s lo n Marruecos so n e s o d ta ec et d s 1I/ ec er . restos de 1-1 . antiguo se en el ch A n u e n e fechados hacia 400000 a.p ti ) ao ifine (o Palik em T e d to n ie im . En c a as y l sc e la . a re b so s re o En Arge li ed d en h con bifaces y . in Z iid S n e o ad tr n co en Nilo. al sur de l e d s ra ve m y en Túnez se ha g s la en s se nlOs ache1en ie im ac y s bia. u o ri a v n en ro y ta a ec g et ar h K e d s Egipto se d si es. en el oa ac if b s te an d n u ab n o c . n ié E l Cairo y lo hay tamb Afu. i ad W n e tm en cu en se án d u de Sidi la te n e lm ia c spe cerca de Khartum. En S e . o c ti ruecos atlán ar M e d se en el h c A s pa­ l e le d o a añ p es s o g lo Las secuenci eó u q ar s rtante por lo o p im o m co a d em d si n co Andalucía. e d r su l e d r o Abderramán. h a sido ri fe in co ti s del Paleolí o ic g ló o p ti s o sm li e al ar s p lo ra explicar opa E l Paleolítico inferior en Eur

­ e lI il el � a st a h z n . nales del Gu fi e d es d a ll ro ar es d se eo p paisaje l e a ab in m o d El Paleolítico inferior euro re p ío e n el que fr te en m de al er en g a m e li lj c s: ai un p n . co rm ü el W a sab is in R ar m ci o la d g s que pre lo en s o ed .a úm h y s o d n li rn cá ie ás fr m s su o al rv te ra in o e ra O nd la tu e d e la fauna y u q n ía ac h s o c ti á m li s c todo en to n ie m a e n br io so ic d n s o s. o c L eo a. p p este rios euro o it rr te s o ch u M rcS. s. o iv tm ap ól ci ad s la io g b m s ca s te lo an ie rt h o p s su vez. im ban bajo lo ta es s. re io era er p su s m tu al no s la en y es a al m n li o c ri nt l e te p s las área se editerráneo. M el d as ll ri o a o d to re b E n los territorios meridionales. so gr".\Il' s e tr r o p en y u ib tan riguroso. tr is ríodo se d pe o rg la te es e s d o ic g ló eo Gran u de r su . Los yacimienlOs arq ia nc ra F e d e e desde el nort . es ll e nó o nd o ri d nt te p s se . m a u si an u lI R s : des zonas la Poloni:1 y . ia n a m le e A d e rt zO' no s. o aj B s s la se aí P s n lo e e d y te e ar . rt p a taña. Bélgic ciares. al no la g es et y u sq ca s lo n ía n e" o p im lo l ia le v u ab O it ab h io s le ac p al límite del es undanles v ab n s. co le ra nt ce s ta al as ontañosas; las tierr

Bre¡

PALOOLfTlCO INFERIOR

16

. zonas con relieves cárslicos y terrenos locssicos; y el hloral mediterráneo. con fre . cuentes asentamientos en la zona cosjÆ era. tanto en cuevas camo en antiguas playa� EsI e med'10 tan variado. en el que I a e as m.ontanosas. los valles nuvia ��" � ; les y el glaciarismo imponían barreras fís eces mfranqueablcs. era propicio i al menos en lcoría. al aislamiento de os grupos humanos y a la diversidad cultu ral y tecnológica. Sin embargo los grupos humanos se relacionaron. pese a todo campa,_. lIeron 1os avances tecnológi fueron experimentándose a lo largo de período. En realidad. el H erecfIls d�C:o��r� una aS?�brosa capacidad de adaptaciór a lodos los ambientes en . . I�s que cm poSI'ble sobreVIVir. ' vestigios de industrias lítkas atnuul Los pnmeros · ... .. ·bles al H. ereCfl/S en Europa ..•• . .. . encuentran, .como en África, en lug'ares cercólnos a anl'I,:oUOS o cauces flUViales. orill a< de lagos plclslocénicos y en playas 1evantadas que fueron antiguas 1ugares cercanm a1 mar. E stas 1 ugares er.1Il ambientes favora' ble � para el desarrollo de la vida huma. na. con vegetación abundante y una fauna vanada que s"IrVleron de alimento a los . primeros cazadores-recolectores. La llegada de Il. erecfIIS a Europa pudo h'aberse efectuado por varios lugares' . cruzando el estrecho de Gibraltar. que en pen'odos de máximos g1aClares qued:lría re· .• . . ' p por conSiderablemente' el 'SO ' . lamb·é dUCIdo I n redUCido. ex'ISjÆ ente entre el extremo . ' ' y suroeste de Sicilia' noronental de Tunez el estrecho del Bósforo. desde Asia Menor. No pueden descartarse otras poSibrr� I I a es. como el puente que representan las estepas pónticas, desde Asia. Los vestigios que hoy ofrecen las cronologías más altas son ' _

\

•.

Cuel"ll de Val/ol/et (Roquebrune-Cap-Martlll. '

Alpes Mantlmos. Francia). donde se ha encontrado una tosca industna ' de c�ntos trabajados y lascas de tal/a algunas . ' con evidencias de uso. elabor.adas en cuarcita con una cronol ogm ' obtemda mediante . . . RME estimada en 980000 a p es d ' l 'g�a laclón Gu�z (Pleistoceno inferior). � Es, por ahora. el yacimient� c�rrect����t� ;ec a o más antiguo de Europa. . Berol/m (Pfezletice Pro a Ch ) con u� a industria de cantos trabajados y ' los blfaces achelenses. La fase más anti· lascas alla t das que van e�olu�i�nan�¿�� asta gua se fecha en tomo a I M.A . Atapllerca (Ibeas de Juarros Burgas). �nd se han detectado. en TD6 de la � . Gran Dolina. restos humanos del PI . st e o os a una tosca industria or ad n Ci O as m �� � � .� �e cantos trabajados. con u nl' crono . g1.1. 0 tem . a por métodos geológicos y por paeomagneti smo de 78()(x)() a'.P.. antenor ' a1 cambiO de poi·an·dad Bronhes-Matuyama. can restos huma' nos de seis .indIVI " dUOS (H. lllltecessor). h'ernia >/1I P'meta (Moltse. Italia central) (on I de se detectó un yacimiento junto . a un antiguo cauce f1uvÍ'lI en el q e encol1 lrar�n restos de grandes mamíferos y � !� ��lle � de sílex (can tos ltab:;jados r' ed a �on denticulados y denticulados). co� evi­ Ias de una eSlrUctura de habi'ta�ión d: o e pudo ser un ca pamento estaCional � � de e�no, fechados por �� el método del K/A . r . y paleomagnetlsmo en 736000 a.p., es deClr, . en un a fase final del PI elstoceno fenor. m . Solei//¡(le y NO//¡llC (Puy-en-Ve lay. FmnclU). también con cantos tmbajados y un:1 eronoIogía imad eSl a en 700000 'a.p. . . Loreto de Vellfosa (l1:lha antiguo lago. con fauna asociada a cantos ) n Junto u 1 ' ' lraba' dos. lascas utilizad:IS c�mo raederas y apuntadas. con una cronología de hacia a.p. •

.

'

.


EL l'ALEOLfTICO INFERIOR

NOCIONF..5 DE PItEHlSTORIA GENERAL

64

Hungría). Sobre una antigua terraza fluvial del Danu· stria de cantos trabajados de pequeño tamaño. indu una rió cub des se que la en io ominada «industria de Buda_ y. restos de den la de as lasc con a. rcit cua en os rad labo arcaico y evidencias de fuego (posiblemente iells sap de os rasg os cien con lIIs erec . s por U·TH entre 475000 y 250000 a.p. ado fech ). opa Eur de _ gar .ho guo anti 1 más

Vérless:.olfos (Budólpest.

(Alto Loira). sin industria Queda al margen el yacimiento francés de Chilhac a muy elevada. 1.6 M.A .. que plantea sociada. para el que se ha propuesto una fech erias dudas a los investigadores. amos en l a Caune de r Amgo OtrJ.s evidencias. ya un poco más tardías. las encontr za). Grone du Prince (Mentan). te­ Tautave l. Francia). Lazaret y Tcrra Amata (Ni cantos trabajados sobre cuarcitas. azas del Tet y del Tech (Collina Girard). con ar (mar de Mármara. Tu �uía). con urg imb Yar en y ) tral cen lia (Ita gni Ana o com sí . nto se extienden por vanas zonas ndustrias de cantos trabajados y lascas. que pro aico previo al Achelense. uropeas configurando el Paleolítico inferior arc

1 65

ficaba el inic o d�l Paleolítico inferior francés. El origen del Abbevillense. con sus pro­ . tobl faces, o Justificó F. Bordes como resultado de la bifurcación tecnológica a partir de . las mdustnas de cantos trabajad?s que por una parte mantienen la mi sma tradición. pe_ . ro por otra desarrollan la talla blfaclUl par.! elaborar los primeros bífaces abbcvillense o protobifaces y culminan con la lalla bifacial completa. desarrollando el bifaz achelellsc.

El lérmino Achelense lo utilizó G. de Mortillet ( 1 872) para designar la industria . de blfaces de las terrazas del Somme y otros yacimientos situados en loess anliguos de l a cuenca de París. Se caracteriza por el significativo porcentaje de bifaces. de morfo­ logía variable (lanceolados. cordiformes. ¡imandes...) y buen acabado. generalmente con percutor blando. Breuil clasificó el Achelense en ocho estadios evolutivos. que iban desde una fase de transición con el Abbcvillense a otra final de transición al Musleriense o Paleolítico medio con facies regionales. como el Micoquiense.

F. Bordes reemplazó la clasificación de Breuil. que consideraba excesivamente

sistemática y local. por otra más simple. aplicable a Europa occidental:

Achelense inferior o arlliguo (equivalente al estadio I de Breuil) ' 1 Paleolítico

sistemáticamente el Pa­ Fue en Francia donde se comenzó a estudiar y definir excavaciones de yacimientos eolílico inferior. a partir del descubrimiento y primeras del Somme. a las afueras de an señeros como Abbeville y Saínt Acheul (terrazas los pioneros de la Preh is­ miens). en 1 860 y 1877. en 1:IS que estuvieron implicados l y otros. Posteriormente. la oria francesa Boucher de Penhes. Martille!. Common trabajos de otros investi­ riodización del Paleolítico inferior fue matizada por los la vista de los resultados adores. como el abate Breui\. F. Bordes y H. de Lumley, a e distintas excavaciones a lo largo del siglo xx. ooo suele dividirse En la actualidad. superadas las \iejas denominaciones. el perí n tres grandes fases:

2.

y c1IOIJpillg lOO/S) Paleolítico inferior arcaico de cantos trabajados (c1lOppers obifaces. Achelense antiguo o Abbevillense. con l a aparición de los prot

3.

Achelense.

l.

Achelense medio (estadios 11 y 111)

infcrior en Francia

s tecnológi­ Se han definido. además. algunas facies de carácter regional. variante fican�c�lle cas del Achelense o contcmponíneas a él. que se identifican en áreas g�ográ de reVISión restringidas. A 19unas de csta� facies. como el Clactoniense, es hoy objeto

en lo que a su entid:id diferenciada se refiere. esentan los Las más antiguas evidencias del Paleolítico inferior en Francia la repr ladas :� la yacimientos ya citados con industrias arcólicas de cantos trabajados, vincu Gr:icc primera presencia del //. ereCIII!i. a los que habría que añadir el de Fenne de al u­ (Montieres. valle del Somme) y. lal \'ez. Pointe-aux-Oies (Wimereux). éste con � ldo nos prob lemas de datación. A esta primera fase le sucede el Abbevillense. defill tallados por Breuil en 1932. que se camcterizól por la aparición de los primeros bifaces origina� en el ext�­ con percutor duro o sobre yunque. que conservan parte del córtex El lérllllllo Abbcv �­ mo proximal (talón) y que fueron definidos COIllO protobifaces. . el que con se Identl· lense Che y nse hele lIense susliluyó los antiguos términos de Prec

Achelense superior (estadios IV a VII). H. de Lumley, tras diversos trabajos de campo en el SE de Francia. establc. ció una sistematización que también debe tenerse en cuenta para los yacimientos de la mitad norte de la península Ibérica:

Ac/¡e/ellse llll1igllO:

Representado. entre otros. por Terra Amata (Niza). que

conserva una fuene proporción de cantos tmbajados de l a fase anterior. junto a una

industri a sobre lascas no levallois: con alto índice de raederas y presencia de hende­ dores y algunos denticulados.

Achelel/se medio:

Comprende varios grupos. con técnica débilmente levallois

o sin ella (Grone de I' Observatoire. Mónaco). con elevado porcentaje de racderas (Lazaret).

Ache/eme slIperior:

Igualmente con varios grupos. con presencia de la técni­

C? levallois (Carros-le·Neuf. Les Sablons. Larque) y con variantes regionales Taya* Clense (L·Arago). Evenoisiense (Sainte·Anne-d'Evenos) y Premusteriense (Rigabe. Baume de Peyrards ).

El Achelense de Francia se distribuye de forma heterogénea por todo el terri­ . tono, presentando rasgos característicos diferenciados en dos zonas específicas. al nOile y al sureste del país. El Achelellse de/

donde se encontraron bifaces de buena ela­ boración con form:is variadas y bien definidas (lanceolados. limandes. cordiformes)

I/orte de /orf/llcia.

en numerosos yólcimientos. como los de la cuenca de París y el valle del Somme. Abbevi1le. Saínt Acheul. Cagny·la-Garcnne y Cagny-I'Espinette. En Vimy y Ferrne de Grace (Monti�rs) se identifican los momcntos finales del Achclcnse septentrio­ nal francés. A este grupo podría adscribirse el yacimiento de COlle de Saint Brélade (orilla del Canal de La Mancha). fechado enlre 238000 y 125000 : ..p. El

Achelellse meridional {/ del sI/res/e de Frallcia se extiende.

sobre todo. por

Aquitania. Perigord. Dordoña. Charente. Rosellón y Provenza. con yacimientos al


166

NOCIONES DE '>REIIISTORIA GENERAL

EL PAu>oLlTICO INFERtOR

aire libre. en grutas o abrigos y en playas levanla�as cerca del mar. Se caracteriza r presentar pocos bifaces. de formas poco defimdas. frecuentemente tallados en arcitas. así como abundantes útiles sobre lascas retocadas y "a!:her (jfo::. Los ya­ � Groue la enal (Dordona). Combe-Gr cimienlOs más conocidos son Pech de I"Aze y Chaise (Abri Suard. Charentc), Chalosse (Garona), Caune de \' Arago (TaulaveL Per­ piñán). Groue du Prince (Menl n). Baumc-Bonne. (Provenza) Lazare!. Terra Amula � (Niza). $oleilhac (Puy. Ailo LOIre) y otros. .. .mfc, ,or rr.lncé han a rtado da­ Algunos de estos yacimientos del Paleohllco � � : tos de sumo interes pam el conocimiento del modo de VIda del penodo. ASI. en Terra , Amala, H . de Lumlcy pudo oblcnerevidencias de flora y fau� a para la re�onstrucclón del paleoambiente durante el Achelense inferior y de un hábitat de cabanas tempom­ . uno les sostenidas con postes en zona de playa. que se remontan a 300000 a.p. . sIendo de los primeros campamentos organizados al aire libre que se conocen. Una parte de . g la industria lítica de Terra Amata estaba tallada sobre cantos (clwppers y c"oPlm� rools) y otra parte estaba constituida por protobifaces. hendedores y raederas. SIl1 presencia de técnica levallois. así com? alg�nos eleme lt s óseos con huellas de uso. � � t, n­ Igualmente en la cueva de Lazaret se Identificó otro habltat que fue ocl� pado dur, . . . la técmca levallOls. te el Achelense medio y suspcrior. donde se empezó a ulillzar presentando un porcentaje relativamente elevado de ra�deras. En Vallonet. durante el . . Paleolítico inferior arcaico (pre-Achelense). hay tamblen Olro asentamtento algo �ás rudimentario. y en Baume-Bonne una zona de habitación del Achelensc supenor. empedmda para evitar la humedad. . En diversos yacimientos (Le Doubs. La Chatse, Orgnac IV. Terra Amata. Fonte­ chevade) aparecieron restos humanos de diversa entidad. �ue documentan la presen. cia del fI. erecfllS a lo largo del Pleistoceno medio y supenor. ' . . Las facies regionales contemporáneas o derivadas del Achelen� reciben dlstm­ tas denominaciones y tienen. sobre todo durante el Ac �e1�nse �upeflor. el carácter de variantes tecnológicas de la industria lítica. Las más slgmficatlvas son:

C)I1lemporá�ca del Achelcnsc. En Ia actualidad se tiende a minimizar su importaJj � . como productos de talla de cantos traba'� cta y a �onslderar las lascas clactomenses J dos y blfaces. El'elloi�ie, U"e. Facies definida en Sainte-Anne-d'Evenos (Var). de carae , �l . . tenstl( :a� muy Similares al Tayaclense. aunque sin la presencia de la técnica levalloi! En opllllón de H . de Lumley de esta facies podria derivar el Musteriense de denticu lados.

.

El Ta)"aciellse. Identificado por Breuil en La Micoque (Les Eyzies-de-Tayac. Dordoña). es una industria lítica de finales del Achelense, que se desarrolla sobre todo por las zona mediterránea. caracterizada por la ausencia de bifaces y la talla de lascas no levallois. con raederas simples, denticulados, muescas y abundantes can­ tos trabajados unifaciahneme (choppers). H. de Lumley lo iden�ificó en la Caun�. de l ' Arago. considerándola como una industria previa al CharentlC �se del PaleolttlCO medio (Musteriense). Hoy es preferible considerarla como una vanante del Achelen­ se. sobre todo mediterráneo. El MicoquiclIse. Identificado también en La Micoque. se presenta como una industria lílica de fin:lles del Achelense y la transición al Musteriense. que � c:t. �s racteriza por sus bifaces de base gruesa y extremo apuntado. así como por los ulIl . sobre lascas El Micoquiense es considerado como el origen del mustenensc de tradi­ ción achele�se (MTA). tipo A, en Europa occidental. así como de las grandes punt:ts líticas foliáceas y bifaciales del Paleolítico medio de Europa central. denominadas blatlspit:e ll.

El Clactotlie"se. Facies definida por Breuil a partir de los materiales de ClaclOl1on-Sea (Esscx. Reino Unido). considerada como una industria de g�ndes ascas COI � las que se elaboraban puntas. muescas. denticulados y r.teder.ts. No tiene blfaces y e

;

16

El Paleolítico inferior en la j)enínsula Ibérica

En Ia' penínsu a Ibérica. el P:tleolítico inferior ha tenido un desigual lratamiel1t( � . en las dlstmtas reglones y aún hoy quedan bastantes zona s en las que los datos son es aso La s. c pr.oliferaci�n de centros regionales y locales de investigación arqueológico . lIende a paliar esta sttuaclón . y durante las últimas décadas se han desar rollado im portantes trabajos que han aclarado algo más el pan orama general. El complejo de Cal1tO.f trabajados. La s primeras etapas del Paleolítico infe rior se. conocen bien en el sur de la Península. do nde Andalucía tiene por ahora 10j , . ientos con cronologms yacim más elevadas. En la depresión de Cúllar-Baz a, Baza . (Granada) es la más antigua evidencia de ocup ación humana peninsular. con una in . dustri � lítica de cantos trabajados e cuarcitas . ya ev olu cionada hacia algunas forma! � abbevlllenses Se trata de una antigua zona lacustre rodeada de bosques. con faun� . abundante de herbívoros. que debió ser buen territorio de caza. Aunque su valor es sobre todo. p�leontológico. la presencia de utensilios líticos incrementa su interés. y� que el depósito paleontológico se fec ha a inicios del Pleistoceno medio en el inter. glaciar Gunz-Mindel. entre 750000 y 65 0000 a.p., y la presencia huma�a. a inicio � del Mindel .

M�s dudosos. por su s imprecisas secuen cias estratigráficas, son los yacimientos granadillOS de Venta Micena y Cortijo de Don Alfonso, que han fechado la presencia humana en la zona en casi I mill ón de años a.p. En el sur andaluz hay diversos yacim ientos del complejo de cantos lrab:tiados. que presenta dos fases evolut ivas. una arcaica y otra evolucionada de transición hacia el Achelense inferior. En el yacimiento del Puerto de Santa Maria (Cádiz). deno mina­ �o El Aculadero. se de tectó un sitio al aire libre. sobre una playa pleistocén ica. con abundantes cantos tmbaj ados unifaciales y una industria sobre lascas somerame nte retocadas. algunas con esc otaduras Se fecha a inicios del Pleistoceno medio. . Este complejo de C:IIllOS trabaja dos parece extenderse por una amplia zon:l de ndalucía, donde los yacimientos más significativos son El Rompido y Punt:l Umbría Huelva) y Carmona (Sevilla) . habiéndose detectado más recienlemente otros en las prov incias de Huelva, C ádiz y Málaga. Por el oeste. en tierras portu guesas. el complejo de cantos trabajados parece e"(tenderse por el Algarve h:tsta la región de Lisboa. Los yac : imientos más significa­ tiVOs SOn la playa fósi l de Ericeira (Algarve). que se fecha en una fase de la Gunz. así cO o otros hal laz � gos en superficie en la misma zona. En la región de Lisboa. en la nlOsula de Setúbal. se han registrado diversos hallazgos y son conocidos los sitios de C.asal do Monte. Queluz. Amado ra y varios sitios en la sierra de Monsanto. pre­ olTllOando los hal lazgos sobre antiguas terrazas del Tajo. a pocos kilómetros de la

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EL PALEOLíTICO INfERIOR

NOCIONF..s DE PREIUSTORIA GE..'1ERAL

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Tradicionalmente se ha manejado la idea de que los erectus del norte d Áf ' habían pasado al sur �e la península Ibérica por el estrecho de Gibraltar. en �I tr � enl�e la pun �a de Tarifa y Tánger, aprovec �ando diversos momentos a lo largo del , Pleistoceno lOfenor en los que las fluctuaCiones marinas hic',e,o" el E - strecho más . el punto de permitIr ' , el paso de un continente a otro. Esta hipótesis, angosto. hasta que cuenta ,hoy �?n algunos detractores. se apoya en los frecuentes pamlelismos elllre , �'ecos. aS IItlcas del sur de Andalucía y el norte de Ma . I como por .... las mdustn::lS " , la �re�en�a de algunas especIes de fauna de origen inequívocamente africano en ya lm,cfltos a �dalu�es , . Algu�os IIlvestJg�dores. �1I1 embargo, proponen otros itinerarios: como un largo , camilla desde el PróxImo Or�entc a Analolia y el Bósforo, o cruz:lI1do el Cáucaso. para atravc�ar después el COnllllente �uropeo de este a oeste. hasta llegar a la Penínsu­ , embargo, hay otros pa s poSIbles. contando con las fluctuaciones marinas del la. �Itl � PleIstoceno: el paso desde Tunez al sur de Sicili¡l. teniendo en cuenta los haIIazgas ' O el paso desde Anulolia al ámbito b:llcánico. para de G' S'¡anch"1111 en A gngento: . . , de la costa rncdllerránea en dirección oeste. seguir después el camilla Los �allazgos de Andalucía y Portugal inducen a contar con el paso del estre­ �ho de GIbraltar: pero. por olr,a parte. los hallazgos ele Cataluña y el valle del Ebro. Incluyendo Ata�uerca. aboganun por una penetración desde el sur de Francia , El debate sigue en pie y, por el momento. parece aconsejable no descanar nin­ guna de estas posibilidades. ya que todas ellas habrían sido factibles , �I complejo A�"�lellse se extiende prácticamente por toda la Península. con cier­ la vaneda� de yacImientos. desde sitios de despiece de la fauna cazada. hasta luga­ , res de hab�t�clón. ya sea en terr�za� fluviales (Pinedo, Arganda. Galisancho). playas , plclstocé m cIS , (El AcuJadero. Encelra), en antiguas zonas lacustres O semi pantanosas (La Janda. Torralba) o en cuevas (El Castillo. Atapuerca). El Achelense peninsular cuenta con dos zonas geográficas de referencia con las que se han establecido paralelismos lipológicos de la industria lítica: los yacimientos . del norte pcnlnsuIar parec�n relaCionarse con el Achelense del sur de Francia y los del sur con los del norte de Africa (Marruecos atlámico), Esta dualidad de influencias , responder a las dos posibles vías de penetrac ión de los grupos de flomo erecJXl(Ina . 1115 una poocedent de i as tierras Intenores de Europa e y otra del norte del continente ' , , : ,IllIenores , afncano La� IlerrJ.s ' de la Meseta. con Importantes yaclllllenlos de este pe ríodo. senan receptoras de ambas influencias, �n el sur peninsular, la costa atlálllica y la depresión del Guadalquivir cuentan on diversos yacimielllos, En El Aculadero hay una industria lítica de bifaccs. hende­ es. raederas. perforadores y piezas de dorso que se atribuye a un momclllo inicial d chelense y, en La Janda (Cádiz). Solana del Zamborino (Granada) y Pu¿ nte MOc o (Jaén). Achelense medio y superior, , en el valle del t' �a�blén Guadiana se han reconocido diversos sitios con indus"as hhcas. Como los del Achelense inferior de Santa María del Guadhna y Lagu"a . S lanca (C'lU da . d Rea1). slcn do el más represelllatlvo el de Albalá. en terrazas plels, tocé 'cas del no Bullaque (Cáccres). con un Achelense medio evolucionado, n el centro de l a Península. las cuencas fluviales del Tajo y del Duero. con sus anue n�es. ofrecen un panorama de gr:1Il interés. ya que allí se conocen importantes Yaci mlelllOS que han documentado diversos aspectos del mooo de vid:1 y actividades . dur.J.nte el P' .. " IIlJenor aIeo1IIICO , ecrea de Toledo. en una lerrJ.za del Tajo. Pinedo es uno

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LÁMINA VII.

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Imoojado de Lm Almadenes (Cie:Jl. MI/reia).

a estos yacimientos se mane­ capital, como Ramalhais. Alpiar�a. Riachos y otros. Par ciación Gunz. Los conjuntos gla la de a cdi nn inte e fas una de des a ogí nol cro aha ja una ar Gunz-Mindel. aci rgl inte del s. ore teri pos o alg n ece par ra afo Ar; lo y de Magoi dos en la desem­ aja trab tos can de gos laz hal los a, lici Ga de ra tier en Más al norte. Guardia tienen una cronología ixK:adura del Mi ño y en el tramo de costa Bayona-La o superior. donde continúa ític eol Pal el en ya e ars arc enm de pue que día tar s má cho mu tos rodados de playas. can re sob es útil de e l¡1X> est de ón aci bor ela la de n la Imdició en la cuenca del río al. Re dad Ciu de cia vin pro la en y ana adi Gu del En el valle ado varios sitios aliz loc han se o. llan rto Pue y ital cap la re ina ent Jabalón, a medio carn zona de una en s. iale Auv s aza terr as igu am re sob dos aja con industria de cantos trab a diversos fenómenos a etid som uvo est s. má ade . que n ció eta veg y nte na nda fau abu . tectónicos y al vulcanismo de Calzada de Calatrava y Puertollano hallazgos de la los s) rgo (Bu rca pue Ata de as sim y vas cue de to En el conjun ados hacia dat uos ivid ind seis de tos res o rad ont enc han se de Gran Dolina (TD6), don lítica de cantos lr.tba­ 7<X>OOO a.p.. dentro del Pleistoceno medio. hay una industria ansión de este jados. descritos como Olduvaiense evolucionado. que indican la exp de cantos tm­ nte izo hor este re Sob , ula íns Pen la de rte -no jo tro ple cen ta has el com hallazgos vos nue a das cia aso e. ens hel Ac del es fas ias s s var pué bajado se sitúan des antropológicos. en l>Uig do enta res rep está dos aja trab tos can de jo ple Por fin. en Cataluña. el com ha entre fec se que Ter del s alta s aza terr las re d'en Roca (Girona). en un sitio sob tica de cárs idad cav la en o com así del. Min la de finales de la glaciación Gunz e inicios sobre guijarros Cau d'en Borras (Caslellón, sierra de Oropcsa). con cantos trabajados de playa y una industria de lascas. de interés relativa� El complejo de cantos trabajados plante:! algunas cuestiones posible origen, al primer poblamiento humano del ámbito peninsular y a su

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EL. PALEOLfTrCO INFERIOR

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LÁMINA VIII.

Etemel1los /(ticQS en cllarcita de Torra/lxl, Soria.

de los yacimientos más representativos del Achelense antiguo. con bifaces espesos. triedros y útiles sobre lascas. elaborados en su mayor parte sobre cuarcilas de grano fino y. en menor cuantía, en cuarLO blanco y sílex. La fauna asociada era e/eplws

QllliqulIs, equ/ls y cen'/lS. Este Achclensc antiguo eSlá también identificado en SOlil to (Madrid) y La Maya (Salamanca). El Achelense medio. abundante en la zona, tiene su mejor evidencia en dos lu­ gares de despiece idcllIillcados y excavados en las terrazas del ño Jarama. cerca de Arganda, denominados Aridos I y 2. El primero de ellos. en un nivel situado sobre •

una terraza media del río. contenía abundante fauna, entre la que destacan los gran­ des mamíferos (elefante. grandes bóvidos. ciervos. carnívoros) y abundantes reslos de animales menores. sobre lodo roedores y aves de distintas especies. Los elemen­ lOS líticos recuperados estaban tallados mayoritariamente sobre sílex: lascas sin re­ lOCar pero con bordes cortantes, reSlO de talla de bifaces. buriles y percutores. Su c,ronología, dentro del Achelense medio, se centra en el interglaciar Mindel-Riss. En Aridos 2. a pocos metros del anterior. se encontró el esqueleto completo de un ele­ p/as amiq/l/ls, rodeado de los elementos líticos que sirvieron para su descuartiza­ � miento. En la misma cuenca del Jarama hay Olros yacimientos de importancia, como Las Acacias y en los areneros del Manzanares, cerca de Madrid, otros más. En las provi ncias de Ciudad Real se conoce en Albalá y El Martinete. y en la de Salamanca en las terrazas del Tonnes (La Maya 1 1 y Galisancho), además de en Los Tablazos y Villares de Yelte. Ya en el valle del Duero es conocido desde 1 890 el lugar de despiece de To­ rralba y Ambrona (Soria). situado a orillas de una antigua laguna, en cuyos bordes semipantanosos fueron abatidos varios elefantes y otros grandes mamíferos. Hoy no �. descarta la posibilidad de que fuese también un lugar de carroñeo. La industria htiea está compuesta de canlOS tallados. bifaces. hendedores y útiles sobre lascas (ruederas. escotaduras y denticulados). elaborada en cuarcitas de buena calidad, sin uso de la técnica levalJois. También se encontraron reslos de madera carbonizada. can fragmenlos que presentan 'icñales de haber sido trabajadas para su utilización.


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NOCIONES DE P�EIIJSTORIA GENERAL

Su cronología se ha establecido entre finales del Mindel e inicios del Riss. consi­ derándose como Achclense medio evolucionado. En la Sierra de Atapuerca (lbeas. Burgos). donde a lo largo del Pleistoceno me­ dio y superior vivió una comunidad de flomo erectlls. hay una indumia lítica e � sílex. cuarcita y cuarzo que se :nribuye al Achclcnsc superior en Galería y Gran Dollna. En la Sima de los Huesos se han recuperado restos de cerca de treinta individuos de H. sapiens arcaico. precursores del neandcrta1. pertenecientes al Pleistoceno medio y fechados hacia 250000 a.p . En el norte. la cueva del Caslillo (Cantabria) cuenta con dos niveles inferiores (niveles v - z) atribuidos al Achelcnse antiguo. probablemente de inicios del Riss. y en las p.:oximidades de l a de AlIamira y en la playa de Cuchía hay evidencias de un Achelense �uperior. Otros yacimientos en Asturias (Les Bañugues. Cabo Busto). Ga­ licia (Gándaras de Budiño). Portavedra (Pontevedra) y Toén (Ourense) cuentan con industria lítica de las diversas fases del Achelense. En la costa atlántica de Portugal existen diversos sitios al aire libre donde se recogieron elementos líticos en antiguas playas pleistocénicas (península de Peniche. estuario del Tajo). así como en las te­ rrazas del Tajo y del Duero. En Cataluña. el Achelense está bien represcntado en los yacimientos de la cuenca del Ter, donde el más representativo es Puig d'en Roca (Gi­ rona). así como en la cueva Cau del Duc (Torroella). habiéndose recogido. además. diversos utensilios líticos en superficie en otros lugares de la región. En el valle del Ebro. el Achelense se conoce en Urbasa y en las terrazas del Arga (Navarra). en la comarca de Calahorra y en las terrazas de los ríos Cárdenas y Najerilla (Rioja) y en diversos puntos de la cuenca del Jalón. En la región levantina. hay un Achelense antiguo en Bolomor (Valencia). en el abrigo rocoso de Cau d-en Borras (Castellón). y en Murcia diversos sitios j �nto a amiguas lagunas o terrazas fluviales. como Los Almadenes. El Cerco de Jumllla y. ya en Albacete. La Fuente de Hellín. con una industria lítica de cantos trabajados. bifaces y hendedores en cuarcita y algunas piezas en sílex. que se comparan con los materiales de Pineda. La Maya y Torralba. El Paleolítico inferior en el resto de Europa En Im/ia el Paleolítico inferior está bicn representado. con yacimientos situa­ dos sobre terrazas fluviales y en playas levantadas. aunque el número dc ellos sea más reducido que en otras zonas de la cuenca mediterránea. Además del ya citado de Isemia la Pincta. que parece la ocupación más antigua en Italia del fI. erecllIS, se conocen otros sitios con cantos trab¡�:I(los y el inicio de la elaboración de bifaces de morfología atípica, como Capa Pompei y Fontana Ranuccio (Lacio) '1 Visogliano (Friuli); el Achelense está bien representado en Torre in Pietra (cerca de Roma). en niveles con bifaces lanceolados '1 amigdaloides '1 algunos útiles sobre lasc¡ls, denti­ culados y raederas. sobre los que después se sitúa el Pontiniense. que 'la es una fase del Paleolítico medio en la región. También hay Achelense en Castel di Guido. Casal de Pazz.i. Sedia del Diavolo y Ponte Mamboilo. fechado enlre 300000 y 200000 a.p .. y un asentamiento bajo abrigo rocoso en la entrada de Grone Paglicci (Foggia). Los hallazgos de industria lítica en Capri y en Sicilia indican que el Achelensc pudo ex­ tenderse hasl:! estos territorios insulares.

EL PALEOLfTICO JM'ERIOR

1 7.

En Grecia se documenta la presencia del H. erecflIS durante el Pleistoceno medi, en la cueva de PClralona (península de Calcídia). aunque sin industria lítica asociad a los restos humanos. La más antigua industria lítica conocida en Grech. es la de Ne Skala. sobre una terraza marina de la costa del Peloponeso. donde se han halladl algunos elementos del complejo de cantos trabajados y lascas que se fechan en e interglaciar Gunz-M indel. pero el Achelense parece tener (X>Cas repercusiones en es zona. En el resto de Europa el P?I�olítico inferior se distribuye de forma irregulm depend.Iendo mucho de las condICIones ambientales que cada región tuvo a lo laroe de las distintas fases del Pleistoceno. sobre todo de la presencia e influencia de l� masas glaciares. En cada una de las zoml<; por donde se extendió existieron diver sas condici?nes ambientales que condicionaron la presencia de fauna y flora y. el consecuencia. de los recursos de subsistencia. En las Islas Britállicas. que en diversas ocasiones estuvieron unidas al conti nente a través del «puente» de Calais. es compleja la correlación con las fases con tinentales. Los yacimientos más amiguos parecen ser los de Westbury (Solllerset) Swanscombc (Kent), Baker's Hole y High Lodge (Suffolk). En el primero de ello¡ se detecta un mro Achelcnse antiguo que. como en los demás yacimientos, denota [¡ ocupación de zonas en antiguas terrazas fluviales. ya sea como lugares de hábitat ( de caza. En Clacton-on-Sea (Essex) se definió la facies Clactoniense. contemporáneo del Achelense continental. aunque sin bif¡ICeS '1 sin el uso de la técnica Ic\'allois aunque con abundantes lascas. fruto del trabajo de talla. sobre las que se elaborarol diversos instrumentos. En Bélgica hay algunos yacimientos de la f¡lse de cantos trabajados. con crono­ logías bastante elevadas. de hacia 500000 a.p.. como Belle Roche (SprimonL Lieja) así como diversos lugares con industria ¡Ichelensc situados a lo largo de laS terr.1Za! antiguas del Haine. Estos yacimientos pueden haber estado relacionados con los de grupo septentrional de Francia. En Alemania. aunque con ciertas particularidades regionales. se conocen las fa· ses más significativas del Paleolítico inferior: complejo de cantos tr.lbajados, en di· versos yacimientos de las antiguas terr.¡zas del Rin: Karlich. Coblenza. Heidclberg Re te-:sruh. Bilzingsleben: así como un Achelense antiguo y superior que vemos eli � yaCimIentos al aire libre. pero también en ahwnas cuevas: Reutersruh. cueva Balver. Hann�wer. Vogelherd. El Achelense reciente '"O superior (denominado JIIIIKochellleel1: . se ha I�entlficado en Markkleebcrg (Leipzig) y Ehringsdorf (Weimar). De entre est05 , yacImIen tos deben destacarse Bilzingsleben. situado al aire libre cerca de las ori· lIas pantanosas de un antiguo lago pleistocénico en el valle del Wipper. donde el 11· erecfIIs del PlIleolílico inferior (del que se encontraron diversos restos) luvO una I�portante zona de caza de grandes mamíferos (elefantes. rinocerontes, osos. leones, CIervos y équidos). La industria lítica es de dos tipos: cantos de cuarcita trabajados por una o dos caras y una industria de pequeños útiles sobre lascas de sOex con las que elaboraron denticulados. raederas. piezas de dorso retocado y perfomdores. Hay . tambIén fragmentos de asta de ciervo con huellas de uso y restos de útiles de made­ ra. Se h a identificado uml zona de posible hog:lr con fuego y otm con evidencias de . haber SIdo un taller de industria lítica. Se fecha hacia 350000 a.p. Los eSlUdios pa­ leoambientales y el análisis del territorio han hecho del yacimiento lino de los mejor Conocidos de la época en esa zona.


1 74

NOCIONF.5 DE PREHISTORIA GENERAL

Achelense reciente. con Markkleeberg (sur de Leipzig) es un yacimiento del buenos bifaces y abundantes lascas de técnica levallois, fechado a principios de la . glaciación de Saale. fluvi zas ales. como la También en Allstria hay algunos yacimientos sobree terra río Mur. dond hay una ocupación que co· cueva Replust. situada cerca del cauce del o superior. o el de Laaerberg. en unas menzó en el Achelense y terminó en el Paleaolític de Viena. donde se ha identificad? una graveras de las terrJ.zas del Danubio. cerc se fecha a finales del Mmdel. antigua fase de cantos trabajados sobre cuarcitass que as con industrias atípicas Al norte de SlIi::.a hay algunos yacimiento en cuevmás compleja. La conocida es la cueva de cantos tmbajados. de cronología algo Drachelloch. en la cuenca del río Tamina. Más al este, en Cheqlli(l. hay significativos yacimientos de la fase de cantos trabajados, como Becov. Stranska Skala y prezlelice . El más antiguo parece Becov, con cantos trabajados elaoorados a panir de núcleos de cuarcitas, con una cronología anterior a la glaciación de Saale . El Achelense superior está bien representado en la cueva Kulna (Moravia), que ofrece una larga secuencia que llega al Musleriense y al Paleolítico superior. En HIII/grfll es bien conocido el yacimiento de Vértessz6ll6s. a unos 60 km de Budapest. cuya primera ocupación se fecha en interglaciar Gunz-Mindel. donde apa· recieron imponantes restos del H. ereclI/s. con evidencias de uso del fuego, asocia· dos a una industria de cantos trabajados sobre cuarzos y cuarcitas que se definieron como «olduvaiense desarrollado_ . En ambas orillas del Danubio. cerca de Budapcs!. se han identitic'ldo diversos sitios semejantes. que han sido descritos por los prehis­ toriadores húngaros como «13 industria de Buda_. en realidad una industria de cantos trabajados, acompañados de lascas y denticulados. También en Tata hay una indus· tria de cantos trabajados y otros elementos que pueden fecharse en el Achelense y en Erd un yacimiento al aire libre. de cronología algo más tardía. con raederas y lascas de cuarcita. El Achelense. que se rarifica en Europa central. se desdibuja al este del Rin. donde sólo conocemos algunos pocos yacimientos de compleja adscripción cultural y cronológica. sobre todo en 1:1 zona de los Balcanes. Rumanía. región del Dniéstcr y orillas del mar de Azov. En opinión de F. Bordes. el Achelense es en Europa un complejo muy occident:ll. Asia l l o Desde hace unos pocos años el conocimiento del Paleolítico inferior en Asia ha experimentado un notable avance que ha cambiado la limitada visión que del período teníamos en ese continente. La investigación centrada en varias regiones y ampliada a nuevas zonas del sur y sureste. desde Pakistán a Vietnan e Indonesia. ofrece hoy un panor..tma baslante más completo que el de hace pocos años. que se limitaba a regiones muy concretas. sobre todo de la India y China. Las leorías tradicionales decían que en Asia habían coexistido durante mucho tiempo. desarrollándose por sepamdo dumnte el Pleistoceno medio y superior. dos tecnologías líticas distintas, reflejo de dos tradiciones tecnoló�icas diferentes. ads� critas a dos poblaciones que se desarrollaron aisladamenle Y SIl1 contacto aparente: El Pa eo ílic inferior en

EL 1',\LEOLfTICO INFERIOR

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por un lado. las industrias de �:U1l0S tmbajados (cllOppers y choppillg Iools) Y po otro. la de las hachas o de los blfaces. que conocieron la técnica levallois. procedentl de África o �uropa. que no llegó a sobrepasar el subcontinente indio. La denominad: «línea MovlUs_ em una frontera imaginaria situada al este de la India. más allá d/ la cual no h,abría cruz:�do el Achclensc. Condicionamientos de tipo geográfico y amo biental hablan mantcnrdo sepamdas ambas tmdiciones dumnte miles de años. Los �.ás recientes descu ?�mientos han c?mbiado esta hipótesis y abogan por h superposIcIón de ambas tmdlclones tecnológIcas. ya que los hallazgos de Vietnarr (Mont Do) y Mongolia. (Okladnikov) confirman que las industrias de bifaces se dis. tribuyeron por toda ASia y nos alejan de la idea del aislamiento de ciertas regiones al tiem,,? que confinnal� la gran dive�idad . regional y la variabilidad tecnológica que pudieron estar motIvadas por la diversIdad de respuestas adaptmivas de con.:: duración a los cambios ambientales. por las necesidades funcionales a diversos amo grupos de variada tradición tecnológica. biente� y por los contactos �ntre diversos . El reciente hallaLgo en la reglón chul:l de Guang-Xi·Zhuang. limÍlrofe con Vietnam. de utensilios de tipología achelense fechados por análisis radiométricos en 803000 ± 3000 a.p.,yarece dernostmr que el N. er(!('tll�' de China tenía herramientas simil:l' res a las de Africa. La presencia humana en Asia se documenta desde hace 1,7 M.A. en China occi­ dental (Yuangmou) y 1 .3 M.A . en Java (Sangiran). con importantes restos fósiles del H. erecf'IS. Después. se expandió por todo el continente. adaptándose a todos los am. bientes. El hombre moderno no aparecerá hasta 42000 a.p. en Cueva Niah (Serawak), siendo algo más tardíos los restos de Cueva Tabon (Palawan) y de difícil cronología los restos de Wadjak (Java). En Asia occide/ltal se conocen diversos yacimientos con industrias líticas de can­ tos trabajados y lascas de las primeras fases del Paleolítico inferior. así como de un Achelense que puede fcchar;e en la glaciación Riss hasta el interglaciar Riss�Wünn. en Israel (El Oubeidiya. Banal Yacub. mOnte Cannelo. El Tabun y Joubbata. junto a otros yacimientos en las orillas del lago Tiberíades). en los alrededores de Beirut (Líba.n?) y en diversos lugares de Siria ( Iabrud. Jebel Idriss. Khattab). La fmnja cos� lera smo-palestina debió ser lugar de paso hacia Europa y hacia el interior de Asia. El Achel�nse parece haberse extendido hasta Turquía. Annenia. el Cáucaso. Irán. Iraq y Afga111stán. donde el estudio es bastante deficitario aunque hay registrados diversos hallazgos . En la ¡"dia los Il:lllazgos más importantes se centran en el valle del Soan. ríos Pravara. Godavari y Singr:luli. en territorios del Punjab, al norte de país. abarcando pane del noreste de Pakistán. La denominada Cl/lll/m Soolliellse se divide en tres grandes fases: Presollniel/se. Con induslrias de cantos trabajados y tascas de cuarcita. sin bi· face s. Los yacimientos más conocidos son Srinagar y Mahadevian (cuenca del río Narmada). Se fechan pamlclos a la glaciación MindeJ. Soal/iense allligllo. Con los primeros bifaces y con hendedores y lascas. man· . tenléndo leva· se técnica la la de uso el inicia Se tmbajados. cantos los de tmdición . "?Is. Es equivalente al Achclcnsc inferior y se fecha paralelo al interglacial Mindel· �ISS. Los hallazgos más signific:lti\'os están en la región de Madrás (Chauntm). en la sIer ra de Mallamalais. y se 13 denomina «cultura de Madrás...


NOCIONES DE PREIHSTORIA GENERAL

176

Con industrias de bifaces y utensilios sobre lascas. con el empleo de la técnica levallois. Es semejante al Achelensc reciente europeo y se suele fechar en el Riss y hasta el inlcrglaciar Riss-Würm. 3/ ¿”z

+/

Las industrias de tipo achelense en la India se identifican también en otros yaci­ mientos de la región de Madrás. como Chirki. en los de las terrJ.zas del río Sangrali (región de Utar Pradesh. Ganges medio) y en las regiones de Bihar. Orissa y oeste de Bengala. Los yacimientos más conocidos son: Chauntra (Rawalpindi) y Khandvili (Madrás). es la región tradicionalmente más conocida. sobre todo los territorios Tæ/ del none. donde existe. desde hace años, un importante registro arqueológico. El está presente de!.de el Pleistoceno inferior-restos de Long·gu·po y Gong­ N.)AX`/ wang-ling (Shanxi)- y en el Pleistoceno medio -restos de la cueva Hexian (Anhui)-. de Jingniushan (uloning) y de Dali (Shanxi), aunque los más conoci· dos son los de la cueva de Zhukudian (cerca de Beijing) que proporcionó uno de los cuya cronologfa ¶/ 5dR/ restos fósiles más divulgados de Asia. el$j´ se estableció entre 460000 y 230000 a.p. En Zhukudian se estableció el H cree///s. formando un grupo de más de 40 incli· viduos de distintas épocas, asoci;ldos a importantes evidencias de fauna y flora. uso del fuego y a una abundante industria lítica de cantos trabajados que evolucion:m hacia formas más complejas. El denominado «Complejo Fen_ (Fen. afluente del río Hoanho. en Tingsun. Xan­ si) se camcteriza por una industria lítica de finales del Riss que podríamos equipar:lr al Achelense superior europeo. con bifaces elabomdos sobre bloques o sobre grandes lascas finamente trab:lj:ldas con técnicas de lascado avanzadas que después evolu­ ciona. a inicios del \Vürm. en una industria de aspecto musteriense. Los yacimientos más representativos son Xanmesia. Lantian. la cueva de Shilonglou y Xiachuang. En el Q/ T’ en territorios al sur de Rusia situados entre los mares Caspio y Negro. en Armenia. Gcorgia y Azerbaiján, se conocen algunos sitios donde se han identificado ocupaciones con industrias de cantos trabajados. como Satani·Dar (monte Bogutlu. Annenia). considerado como e l yacimiento más antiguo. las cuevas Kudaro y Tsona. así como Azysh y Yevemn. En [B :/ donde las condiciones ambientales eran muy adversas en época glaciar. con paisajes de tundr.1 que en épocas interglaciares llegaban a ser bosques húmedos con abundante fauna. existe poca documentación sobre esta etapa. Se men­ cionan los yacimientos de Ulalinka y Filimoshki. en la cuenca del río Amur. con cantos trabajados de cuarcita y problemáticas dataciones que van desde el 700.000 al en esa zona en época muy 130000 a.p.. lo que supondría 1:1 presencia del H./ temprana. Los datos son algo más completos para e l Paleolítico medio. con la iden­ tificación de diversos yacimientos al oeste Siberia. en los entornos del lago B:lÍkal y en la cuenca del río Amur. con yacimientos como Utskanskaya. Vavarina Gora y Kumara. fechados entre 43000 y 33000 a.p. En · $fiA/ se han localizado diversos yacimientos con útiles bifaciales eqllipar:­ � bies al Achelense. con afinidades tipológicas con otros del sureste asiático. El yacI­ miento más conocido es Gongcnyama. al sureste de Tokio.

EL PALEOLÍTICO INFERIOR

1 7"

En la península de ?6/ los yacimientos de Komunmoru y Chogok·Ni. al nonl de Seú!. ha� dado materiales líticos de talla bifacial. con puntas y raspadores. qUI pueden eqUlp;]rarse a un Achclense superior. En el p’/ / / se conocen desde hace años las industrias de cantos tra bajados y lascas del yacimiento de Kota Tampan. de las telTIlzas del no Perak. el Malasia. que dio nombre a la Cullura Tampaniense. así como las industrias de can lOS trabajados de las terrazas del río Imwadi. en Birmania. que dieron nombre a l� denominada Cultura Anyatiense. Sin embargo. en las últimas décadas se ha ido mul tiplicando el hal lazgo de yacimientos en regiones tropicales. donde. hasta hace poco no se tenía la certeza de que hubiemn llegado los cazadores-recolectores del Pa leolílico inferior. AsL los yacimientos de Ban Den Mua. Kwae Yoi River y Kao Pal Man (Tailandia); Nui Do. Nui Nuong y Mount Do (Vietnam) y otros. confirman 1: expansión por esos territorios y la adecuación del fI. ‘$E)flX/ a los ambientes húme. dos tropicales. Incluso las islas de Malasia. Indonesia y Filipinas fueron colonizadal en una fase posterior. posiblemente desde el sur de China y l a península de Indo. china. utilizando pasos por la platnforma continental en momentos de regrcsione! marinas. Los yacimientos de Sembirall (BaH), Kikin (Su matra), Wadjak y terraZa! del río Baksoka (J ava). con materiales líticos de este período. parecen confirmar est� hipótesis.

Modos de vida en el Paleolítico inferior La &$ tA/ / /1 / s del Paleolítico inferior no siempre es fácil. ya que en muchas ocasiones los vestigios son fragmentarios y su análisis resulta complejo. Por otra pane. a lo largo del dilatado período que se encuadm entre la� glaciaciones de Mindel y Wünn se dieron diversos cambios climáticos y ambientale� en el inmenso escenario de 1:1 vida del H. ‘$E'a/ del Viejo Mundo. de manera que sería necesario hablar de distintos modelos de adaptación a los diversos ambientes en muchas regiones diferenciadas por sus condiciones específicas. Esencialmente podemos extraer conclusiones de tres tipos básicos de yacimien­ t<,>s: los lugares de habitación. los de despiece o carroñeo y los de actividades espc· . clahzadas. como los t:llleres de elaboración de la industria lítica. En muchos ca<;os estos tipos de yacimientos son coincidentes. ya que em frecuente que las herramien· tas se elaborasen en el mismo lugar en el que se descuan izaban las piezas abatidas. co�o podemos apreciar en Argund:l (Áridos I y 2). Con frecuencia el lug:lr de h:lbi� tac�ón era también un lugar de despiece en el que se detectan zon:lS dc elaboración de Instrumcntos líticos. . Algunos lugares de h:lbit:lción han presentado una ordenación esp;lcial bien de· ' lImnada. cama vemos en Terra Amata. donde hay zonas de descanso, de hog¡trcs con fuego y de taller lítico. En otros yacimientos en tos que se han estudiados las úreas � Captación de recursos. como Bilzingsleben. sc ha podido reconstruir el medio am· . I�ntal e .Identific ar zonas de caza. de recolección 1{/ de bayas, nueces. míces. etc .. en Ios bosques cadulifoli s. zonas de elabor ci n de utensilios. de refugio � ? ? . , miento temporal o est:lclonal. En otros yaCimientos curopeos se han rea­ asenta l' a o e Sludios semejantes. por ejemplo en Tormlba y Ambrona (Soda). a panir de I � !'aba . JOS de Freemam y Bulzer.

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178

NOCIONES DE PRElHSTORIA GENERAL

EL PALEOLiTICO INFERtOR

La variedad de yacimientos puede responder a la diversidad de modelos de sub­ sistencia. dentro de cada cual en muchos casos había asentamientos de rotación anual por estaciones. Para algunos lugares de caza y despiece de animales se maneja la posibilidad de que estuvieran especializados en determinadas especies. En los yacimientos africa­ nos es frecuente observar la presencia mayoritaria de una especie determinada, que algunos especialistas han interpretado como casos de caza especializada. En Euro­ pa hay también algunos ejemplos, como Torralba, donde la abundancia de restos de elefante parece indicar una dedicación especial a esta especie. seguramente por las condiciones pantanosas del lugar, que favorecería su captura, así como por su ren­ tabilidad. Sin embargo, no todos los lugares de despiece fueron lugares de caza. En muchos casos es más que probable que los erecrus se limitaran a consumir animales que morían por causas naturales.

En el Paleolítico inferior, las récnicas de caza y pesca fueron muy simples. Está bien documentada la existencia de trampas en las que caían los grandes mamífe­ ros, o zonas pantanosas hacia las que eran conducidas las manadas con técnicas de acoso y batidas en las que debía emplearse el fuego y el ruido (como en Torralba o Bilzingsleben). Tras ser abatidos los animales, eran troceados en el mismo lugar con instrumentos líticos del tipo de los hendedores y bifaces y transportados hasta los lugares de habitación para su consumo. Esos sitios de troceado se denominan lu,

gares de despiece o matanza (kili sites) y son frecuentes en Africa, Europa y Asia. En España son bien conocidos los de Solana del Zamborino (Granada), Áridos

I y2

(valle del Jarama) y Torralba y Ambrona (Soria). En esta actividad los hombres del

1 79

polivalentes o muhifuncionales, pero con una tendencia clara hacia los elementos especializados en funciones específicas. La illdustria 6�'ea en el Paleolítico inferior, sin embargo. ha dejado pocos restos. Hay algunas evidencias del uso de instrumentos óseos en Zhukudian, Makapansga1. Olduvai y en los europeos de Cueva del Observatorio, Vallonet. Lazaret. Terra A mata. Caors. Montmaurin (Fmncia) y en la Cueva del Castillo y Torralba (España). Algunos de estos restos óseos fueron usados como percutores y otros son piezas de desbaste a las que se les ha hecho un acondicionamiento o retoque para ser usadas en distintas funciones. La madera, siendo una de las materias primas más abundantes en la naturaleza. no debió pasar desapercibida para el hombre del Paleolítico inferior. aunque su fragi­ lidad como materia orgánica ha impedido que lleguen hasta nosotros muchos restos arqueológicos, por 10 que sólo podemos contar con escasos testimonios. Sin emb;lr­ go, algunos hallazgos ratifican su utilización prácticamente desde las primeras fases del Paleolítico inferior, cuando debió emplearse para hacer bastones con el extremo aguzado para desenterrar raíces y tubérculos. puntas para la caza o la derensa. etc. En uno de los yacimientos de Kalambo Falls (al norte de Rhodesia), se han en­ contrado fragmentos de madera trabajada con sílex, en depósitos de tipo aluvial que se inundaron durante el Achelense africano. Algunos utensilios líticos de Kalambo han presentado huellas de trab.tio de madera; probablemente con ellos se elaboraron mazos y varas para extraer raíces del suelo. Es, tal vez, la más antigua evidencia de su uso. Otros útiles líticos de Koobi Fora. en Kenia. fechado en 1.5 M.A .. también han presentado huellas de uso para cortar plantas. raíces y madera.

Paleolítico inferior compitieron con otros depredadores y también aprovecharon los

En Europa también existen evidencias de este tipo: en el yacimiento de Clacton-on­

restos de animales muertos de forma natural o en lucha con otros de otras especies.

Sea (Essex, Gran Bretaña), se recuperó de otro depósito Iluvial una punta de lanza de

Tanto la caza como la recolección fueron. sin duda. actividades que requerían una organización básica del grupo. La caza, especialmente. necesitaba una estrategia

madera de tejo, fechada en 4()()(x)() a.p.: en el asentamiento del Paleolítico inrerior de Bilzingsleben (al este de Alemania) se han encontrado, en depósitos lacustres anti­

específica: ojeadores. trampas, instrumental especializado de piedra o madera, etc.,

guos. varios utensilios de madera y astillas y virutas de su fabricación en unos niveles

que no pocHa improvisarse. La caza era. además, una actividad de riesgo cuando se

arqueológicos que se fechan hacia 450000 a.p.: y en España hay diversos vestigios del uso de la madera en el cazadero de Torralba (Soria). que se fecha en el Ache­

dedicaba a determinadas especies especialmente peligrosas, por 10 que requería una planificación y la ejecución por grupos de cazadores experimentados. que tal vez tuviesen un estatus especial dentro del grupo. La recolección. sin embargo, podrían realizarla todos, aunque también requería unos conocimientos básicos sobre Jos pro­ ductos que podrían consumirse. Los grupos humanos no eran muy numerosos y su composición dependía de las ¡x>sibilidades de abastecimiento para su mantenimiento. Había zonas en Europa con una densidad de población mayor, que parece estar en relación con las especia­ les condiciones favorables para la subsistencia. La evaluación numérica estadística de los yacimic:ntos señala zonas particularmente densas en ¡x>blación, tanto en Euro­ pa como en Africa. También parece claro que muchos gru¡x>s europeos estuvieron interrelacionados, como pone de manifiesto el intercambio de materia prima para la elaboración de los utensilios de piedra. Desde el punto de vista de la teclIología lÍlica se puede decir que hubo una cierta uniformidad de recursos tecnológicos. difundidos por casi todo el Viejo Mundo. H'ly una evolución desde las técnicas de trabajo más sencillas (cantos trabajados) hasta las más evolucionadas y complejas (bifaces. utensilios sobre lascas y técnica levallois);

desde una técnica de núcleos hasta una técnica de lascas, elaborando instrumentos

lense antiguo, entre ellos una punta de lanza de cincuenta centímetros de longitud. con el extremo muy agudo. La madera de Torralba es de pino albar, sauce o álamo y abedul. En diversos yacimientos del Paleolftico inferior la madera se utilizó también COmo material de construcción en estructuras de viviendas. como veremos. El fuego ha sido uno de los primeros recursos técnicos obtenidos por el hom­ bre. hasta tal punto que su presencia en los yacimientos arqueológicos más anti­ guos, junto a la industria lftica. suele interpretarse como una prueba fundamental de la presencia humana. Por eso. podemos decir que el fuego. adquirido o producido,

ocupó desde el principio un lugar preeminente entre los medios técnicos elementales utilizados. Su uso tuvo múltiples aplicaciones en todo el Paleolítico: era una fuente de ca­ lor y proporcio naba luz. servía para cocinar, conservar jugos. quemar maleza. hacer señales, dirigir la caza. trab¡¡jar el sílex, el hueso. la madera y el asta, preparar co­ lorantes Con ocre o carbón vegetal. para la protección contra las alimañas, etc. Es POsible que la «domesticación» del fuego propiciase. en cierto modo. la tendencia a la prog resiva complejidad social y técnica de los grupos, ya que su mantenimiento


1 80

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

EL PALEOLfTrco INFERrOR

requería una organización del trabajo �p.e.. para aportar materias combustibles- y la utilización de instmmentos líticos para cortarlas o para producir la combustión. En el Paleolíl'ico inferior, la presencia del fuego está confirmada en diversos lugares. desde, por lo menos, 1,5 M.A., aunque. en general. se trata de fuegos «adqui­ ridos» y conservados y no intencionalmente producidos, como parece desprenderse del contexto arqueológico. Las técnicas de producción del fuego, la percusión y la fricción, no parece que se generalizasen hasta inicios del Paleolítico superior. La reciente revisión de datos pone en duda la presencia del fuego intencionado en yacimientos tradicionalmente aceptados del Paleolítico inferior y pretende distinguir, aplicando complejas técnicas de estudio. entre fuegos producidos intencionalmente y fuegos espontáneos o accidentales. De tod,as formas, las más antiguas evidencias del fuego vinculadas al H. erectWj están en Africa oriental, en el área de la depresión dt:l Gran RifL Deben destacarse los restos de un hogar de hace 1,5 M.A. en el ya­ cimiento de Koobi-Fora (Kenia); los del hogar de Chesowanja (Kenia), fechados en 1,4 M .A., Y los de los hogares de Bodo y Gaded (Etiopía). de una cronología similar. Poco después, en el Achelense antiguo y medio africano, los testimonios son más frecuentes y los restos más evidentes. En Europa. el uso del fuego está documentado desde 7000ü0 a.p. y destacan los hogares de los asentamientos de Azikh (Azerbaiján), del Achelense antiguo. que hoy son considerados como los primeros hogares domésticos del mundo; y. algo más tardíos, entre 37()(x)() y 300000 a.p., los hogares de Vértessz6116s (Hungría). Achen­ heim JlI (Alsacia), Lunel Viel (Hérault. Francia), Terra Amata (Niza), Arago (Fran­ cia). los tres hogares de Bilzingsleben (Alemania). los discutidos hogares de Torralba y Ambrona (Soria, España). Orgnac 111, Cagny. Grone de l'Escaele, Saint-Vallien. Biache Saint-Vaast (Francia). Ponlnewydd (País de Gales). etc. Todos ellos vincu­ lados a la primera presencia del hombre en Europa. Más recientemente en Nolhac­ Biard (Alto Loira). se ha excavado un sitio fechado hacia 1.2-1.8 M.A .. en el que parece haberse detectado un pequeño hogar. que sería una de las más antiguas prue­ bas de la presencia del fuego controlado en Europa. En Asia destaca el conocido caso del Locus 1 3 de Zhukudian (China), considera­ do hasta hace poco corno el más antiguo y hoy puesto en duda por no ser considerado intencional. Los IlIgares de habitación han sido una de las primeras preocupaciones del hombre que, desde sus orígenes. ha mostrado una clara tendencia a vivir en grupos. con el fin de aumentar su seguridad. organizar la explOlación del medio y satisfacer sus necesidades sociales. Para ello requería un lugar adecuado y muy pronto desa­ rrolló unas técnicas de acondicionamiento que sentaron las bases de una tecnología de la edificación en la que entraron en juego distintas materias primas y técnicas de trabajo. La más antigua evidencia de acondicionamiento del hábitat es la del yacimiento FLK NNI de Olduvai (Tanzania), fechado hacia 1,8 M.A., en el que se descubrió una alineación de piedras que formaban un semicírculo que ha sido interpretado corno un protector contra el viento dominante. Es la primera «obm» de construcción humana de la que tenemos noticias. Siempre se ha creído que el hombre del Paleolítico inferior sólo utilizaba las cuevas como viviendas. pero los datos arqueológicos nos han mostrado unll cierta variedad de hábitats: cuevas permanentes o temporales. estructuras al aire libre y. a ,

1 81

1

2

Fro. t2.

Modelo�' de cab(//ias del PaleoUtico inferior:

l.

Tara Amala (Niza): 2. Lazaret.

veces, cabañas en el interior de las cuevas (en el vestíbulo) que desempeñan así el papel de doble techo para el lugar de habitación. Es en la vivienda donde, tal vez, mejor podemos apreciar la utilización de los re­ cursos del medio y una diversidad tecnológica que va desde el empleo de la piedra y la madera a las pieles. huesos de animales. fibras, fuego. etc., utilizando los entornos COmo fuente de abastecimiento y los utensilios líticos como herramientas de trabajo habituales. T:lmpoco debemos olvidar que en la construcción O acondicionamiento de una vivienda juegan factores de índole intelectual, ya que ésta suele ser la mate­ rialización de una forma de vida determinada. con sus actividades, sus necesidades y sus condicionamientos. De ahí la importancia de su conocimiento. En las cuevas de Zhukudian, que fueron ocupadas intermitentemente durante linos 100.000 años en el Paleolítico inferior, se aprecia la distribución de grupos por cuevas en una comunidad de. por lo menos. 25 individuos. Tal vez sea éste el primer caso documentado de «vida de vecindario» en la historia humana. Algo parecido se aprecia en Koobi-Fora (Kenia). hace 1.5 M.A. Pero conforme avanza el desarrollo del Paleolítico inferior, el hábitat evoluciona hacia formas cada vez más complejas que denotan una ciena reflexión y unas formas más metódicas de acondicionar el lugar en el que se habita. Tal vez podamos poner este hecho en relación con el avan­ ce tecnológico. ya que la evolución de los instrumentos permitirá cada vez mayor potencial idad de explotación de los recursos. En la cueva de Vallonnet (Alpes Marítimos, Francia), fechada hacia 0.9 M.A.. se .ha detectado el hábitat en cueva más antiguo de Europa. Los restos arqueológicos eVidencian actividades cinegéticas y de recolección. pero no hay trazas de fuego. Algo parecido ocurre en Soleihac (Francia). Sin embargo. en Terra Amata (Niza) los cazadores-recolectores del Achelense construyeron una cabaña sobre una playa de arena y pequeños cantos rodados. Era


1 82

una estructura de plama oval de unos

10 111

de largo (X>f 4 m de ancho. hecha de

Bordes. F.. TJpologie dll Paléolilhilflle Allcie" el MOJel/, Institut de Préhistoirc de l' Universilé dt Bordeaux. Mérnoirc n.o t . 2 vols.. Burdeos. 1961.

ramas largas y apoyada sobre dos grandes bloques de piedr.!. En el interior se loca­ lizaron instrumentos líticos. piezas de desecho del trabajo de la talla de la piedm. restos de cocina y un hogar central, cuyo humo sajía por una abertura en cl lecho. El yacimiento se ha fechado en

380000 a.p. y ha sido definido como un campamento de

verano. La cabaña de Terra Amata denota ya un esquema bastante complejo. en el que

se

advierten áreas de actividades definidas. distribución espacial y sentido de 10 utili·

tario. Y aunque la tecnología con la que se construyó es básica. implica ya una cierta org:lI1izaci60 del trabajo (concepción del modelo. búsqueda de materias primas. tra­ tamiento de las mismas y construcción propiamente dicha, seguramente en equipo)

que denota ideas estructurales muy alejadas del «modelo» de Olduvai. En Bilzingsleben también se detectó un hábitat perfectamente organizado, en el que se aprecian áreas de actividades específicas (taller lítico. zona de despiece de los animales cazados. refugios... ). en medio de un ambiente lleno de recursos. en el que eran abundantes ciertas especies animales. como el rinoceronte. el castor y el ciervo. Donde mejor se aprecia el modelo de cabaña en el interior de la cueva es en

VIII.

la de Lazaret (N iza). que fue utilizada por los cazadores-recolectores del Achelense Allí se excavó hace unos años en el vestíbulo de la cueva un:. durante el Riss cabaña de

I I m de largo por 3.5 m de ancho, de planta rectangular, apoyada sobre

la pared rocosa. Tuvo una estructura de pilotes de madera unidos con cuerda o tiras de cuero y una cubierta de pieles de animales que eran fijadas al suelo medialllc piedras. que aún seguían al ineadas cuando se excavó. En su interior se aprecian zonas destinadas a distintas actividades: hogares. taller lítico, restos de utensilios líticos y

de cocina. Un pequeño muro. situado cerca de la entrada de la cueva, protegí:. 1:. cabaña del viento que por ella entraba. La cabaña. dividida en dos compartimentos. tenía dos :.berturas, orientadas hacia el interior de la cueva, y un piso alisado que debió estar cubierto de ramas y pieles para dormir. La construcción de Lazaret debió ser compleja y no se explicaría sin la utiliza­ ción de ciertos recursos técnicos. Había que cortar los pilotes de madera, acondicio­

183

EL PALEOLfllCO INFERtOR

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Entre 500000 y 200000 a.p. se fechan varios lugares en Europa en los que se pueden apreciar distintas formas de adaptación al medio: Lunel Viel (Fmncia), Torre

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CAP íTULO ?

EL PALEOLíTICO MEDIO El MUSlcriensc. - Los ncandcrtales. - El Mustcriense en Eump.1. El Mustcriense en el Próximo Oriente y cuenca mediterránea. - El Pa­ leolítico medio en otras áreas del Viejo Mundo. - Aspectos sociales y modos de

vida.

El Musteriensc El Paleolítico medio. en el que se desarrolla el «complejo industrial mllslerien­ se» se inicia a finales del interglaciar Riss-Wünn. para desarrollarse en plenitud du­ rante el Würm I y 11. fechándose. en términos generales. entre 120000 y 35000 a.e. aproximadamente. Sus inicios varían en las diferentes parte del Viejo Mundo donde se desarrolla, ya que hay utensilios de tipología que se pueden fechar a finales del Riss y. por otra parte, hay yacimientos de inicios del Paleolítico superior en Oriente Próximo que contienen elementos musterienses asoci:ldos ya al 11. sopiells slIpiells. Aunque el término Paleolítico medio define en el Viejo Mundo una etapa com­ prendida entre el final del Paleolítico inferior y el principio del superior. en Europa, regiones norteafricanas. Asia cenlral y suroccidenlal y Próximo Oriente el Paleolítico medio está prácticamente monopolizado por el complejo musteriense. vinculado a la presencia del Homo sapiells newuJenllllJellsis, el hombre de Neandertal. El ténnino cmusterienselt l o propuso G. de Mortillet. en 1869. a partir del des­ cubrimiento de los abrigos de Le Moustier, en la región de la Dordoña francesa. Este yacimienlo. conocido desde mediados del siglo Xtx. presentaba una larga ocupación a lo largo de todo el Würmiense y 11. con materi:lles que ilustran tod:ls las cfacies» del Musteriense que años después definiría F. Bordes. para culminar su secuencia con una ocupación en las primeras fases del Paleolítico superior, en el Chatelperroniense y Auriñaciense. Mortillet había definido el Musteriense como una etapa de industrias líticas muy homogéneas, con escasas variantes tipológicas. destacando en ellas su aspecto tec­ nológico. Poco después. COlllmont dividía el Musteriense en varias fases (M usterien­ se cálido. inferior. medio o típico y superior o evolucionado) y D. Peyrony. teniendo en cuenta la presencia de materiales heredados de tradiciones técnicas del achelen­ se. los dividía en Musteriense de tradición Achelense y Musteriense típico. que a veces coexistían en un mismo yacimiento. Otros estudios posteriores se centraron

I


1 86

1 87

EL PALEOUTlCO MEDIO

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

I

IV

LÁMINA IX.

I

Entrt«/a de /tI cuel'a de u Moustier (Dordoña. Frallcia).

e

en aspectos tecnológicos y antropológicos. por su asociación a restos de hombre de Neandertal. Durumc este período aumenta el número de tipos líticos con respecto al Paleolíti­ co inferior y se aprecia una clara tendencia hacia los instrumentos especializados.

/

También se generaliza la técnica levallois (un notable avance técnico en el trabajo de la piedra), mediante la que se obtenían lascas, láminas o puntas de formas prcdc­ tcnninadas, a partir de un núcleo preparado a tal efecto. Eso propició una diversidad tipológica nOlablc. que contrasta con la relativa homogeneidad que observamos en el Paleolítico inferior: cuchillos de dorso. raederas. denticulados. pequeños biface� de tradición achelense. raspadores. buriles. puntas. piezas con muesc:L.. que configuran una variedad sobre la que se ha :Ipoyado buena parte de las divisiones del Mustcricn­ se.

En la década de los cincuenta el profe�or F. Bordes ideó un método an:llítico y descriptivo. basado en estudios comparativos. para clasificar los conjuntos líticos sobre lascas del Musteriense, basándose en la existencia de cinco grandes varian­ tes tipológicas. que evaluó sirviéndose de índices acumulativos. con la presenci:l mayoritaria de una de las variantes. Los tipos básicos del Musteriense son pocos y básicamente se repiten en distintas panes: raedera ... puntas. cuchillos de dorso.

FIG. 13. A. Técnica fel'(l/lois: obul/cid" de lUla lasca; PI/n/(/; C. PI/nta feral/ojs; D. P,fIIl(¡ IIIl/slerjellse.

\ 8. Ticl/ica I('\·(/ffoi.s: obtellció" de 1111lI


EL PALEOLÍTICO MEDIO

NOCIONE'S DE PREHISTORIA GENERAL

188

denticulados, escotaduras y pequeños bifaces de tradición achelense. Igualmente COI1sider6 1a utilización o no de la técnica de talla levallais. De esta manera. Bordes prio­

1 89

El MlIsteriense tipo La Ferrassie. presenta muchas analogías con el tipo La Qui­ na. ya que la proporción de utensilios es casi la misma, pero tiene un porcentaje más

estructurándolo de la siguiente forma:

alto de lalla levallois. Tiene muchas raederas, entre las que destacan las transversales, gruesas y con retoques plano-convexos incluso de elaboración bifacial. como en el tipo La Quina. La diferencia está en la utilización de la técnica levallois. El MlIsleriellse de dellliclllados se caracteriza por la abundancia de estas piezas

Grupo Charentiense

y de escotaduras. El resto de los tipos presentan rarezas. sobre todo raederas y puntas. La factura es. en general, bastante pobre. de tal manera que en ocasiones se supuso

rizaba la tipología sobre cualquier otro aspecto, elaborando numerosas lisias tipológi­ cas que sometió a complejos cálculos estadísticos con representaciones gráficas. Como resultado de este estudio ofreció una división del Musteriense en «facies ».

Mus/eriense tipo La Ferrassie. Con elevado porcentaje de raederas (IR 55-

A.

88

%), con técnica levallois. Faltan bifaces y dcmiculados.

Mus/eriense tipo lA Quilla. Semejante al anterior, pero sin técnica levallois. Mu­

B.

chas raederas transversales.

MlIsferieme típico. De talla levallois. Pocos bifaces: bastantes raederas (IR 25-

C.

5 5 %), especialmente raederas laterales: buenas puntas musterienses. D.

MlIsteriellse de tradiciólI achelense (MTA). De talla no levallois. Dividido en

dos facies: MTA A.

Con bifaces frecuentes (lB 8-40 %) -p.m. 10-18 %--. abundantes cu­

chillos de dorso y denticulados. MTA B.

Con menos bifaces (lB 2-8 %); abundantes cuchillos de dorso. Enlaza

con la rama Perigordiense del Paleolítico superior. E.

MlIsterieme de demiclllados. De facies levallois. Abundancia de denticulados. a veces sin técnica levallois. De esta forma podemos presentar el siguiente esquema de trabajo:

A.

Musteriense de talla levallois l. 2.

3.

B.

MlIsteriellse típico: Le Moustier (niveles J y B). Oissel. Pech-de-l' Aze.

MlIsteriellse tipo La Ferrassie: Combe-Grenal.

MlIsteriemie de demiclllados: Pech-de-\' Aze (niveles J. G, F). Evreux, La Métairie de BeJcayre.

Musteriense de talla no levallois

4. 5.

MlIsteriellse tipo La Quina: Combe-Grenal. La Quina. Musterieme de lradición achelense (MTA) Tipo A: abundancia de bifaces Tipo B : abundancia de cuchillos de dorso.

El MlIsteriense típico. caracterizado por las puntas musterienses y la abundancia de raederas. que suelen ser arqueadas y poco gruesas. apenas lÍene bifaces (y los pocos que se le asocian suelen ser raros). tiene un porcentaje bajo. aunque variable. de cuchillos de dorso, frecuentemente atípicos. así como una baja proporción de piezas denticuladas. Se le identifica en su facies levalloisiense en los yacimientos franceses de Le Moustier. niveles B y J. Pech-de-I'Aze II y en Oissel.

que éstas habían sido alteradas por la acción del hielo. Se le identifica en su facies lavaJloisiense en Évreux, La Métairie de BeJcayre y, sin talla leval1ois, en Combe­

Grenal. niveles J, G Y F. El MlIsteriellse lipo La Quilla, al que se denomina también Charentiensc, no

utiliza la talla levallois (con la excepción de algunas pocas piezas) y se caracteriza por el predominio de las raederas, sobre todo convexas, frecuentemente arqueadas y gruesas. laterales o transversales. A veces aparecen raedcras de talla bifacial. El re­ toque típico es el escaleriforme, al que se suele denominar «tipo Quina». Los bifaces son muy escasos. así como los denticulados; presenta algunos raspadores gruesos. carenados o en hocico. Bien identificado en La Quina y en Combe-Grenal. suele ser frecuente en los yacimientos del suroeste de Francia. El Musteriellse de tradición ache/ellse se caracteriza por la presencia de bifa� ces, sobre todo cordiformes. y cuchillos de dorso arqueado. También suelen aparecer utensilios que preludian el Paleolítico superior, como raspadores. buriles. perfora­ dores. en general de cierta variedad tipológica. A lo largo de su desarrollo va de· creciendo la importancia de los bifaces y aumenta la de los cuchillos de dorso. que evolucionan en su forma para convertirse en puntas de dorso rebajado; también va aumentando l a presencia de raspadores. buriles y láminas. Según la utilización o no de la técnica levallois, se le ha dividido en dos variantes, A y B . En su facies levallois se encontró en Bihorel. Goderville y en Pech-de-l' Aze 1, y en la no levallois en el nivel G de Le Moustier. Aunque hay MTA con y sin técnica levallois, se prefiere situarlo en la facies de talla no levallois, debido a los índices de frecuencia.

Todos los grupos y subgrupos fueron hallados por F. Bordes en una única se­ cuencia estratigráfica en el yacimiento de la Combe-Grenal. Respecto a la industria ósea, contamos con escasas evidencias. aunque debe señalarse que los hombres del Musteriense. tan hábiles en la industria lítica. no pare­ c� n haber prestado la misma atención al tmbajo del hueso. Los estudios de algunos ya­ . CImIentos, como La Quina, Combe Grenal, Biache Saint-Vaast, Le Moustier, Sergeac

(Fr�ncia): Cueva del Casti110. Los Casares, La Ermita (España): Cueva de WiIdkirchli (SUIza . etc . . muestran que hay algunos restos óseos trabajados con técnicas que parecen

)

preludiar las que se desarrollarán a 10 largo de la siouiente fase del Paleolítico superior. Especialmente sugerentes son los haJlazgosde la ueva fmncesade Biache Saint-Vaast. donde se han recupemdo distintos fragmentos óseos con huellas de fractura con instru­

;

;emos 1íticos. En las fases tenninales del Musteriense parece que aumenta el trabajo �

el ueso y en los yacimientos de l' Errnitage. Grolte Niron, Abri Ch¡ldoume y Pech­ de-I Aze han aparecido cinceles, punzones, protoazagayas y varillas semirrcdondeadas. Se ha discutido el uso de la madera en el Musteriense: los restos suelen ser muy escasos. pero parece que se utilizó en diversos lugares de Europa y que una buena


EL PALEoJ..tnco MEDIO

NOCIONES DE PRElI1STORIA GENERAL

19 0

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Racder(J.\' colII'er. 2 )' ' 1 . lw lli , Q 1 U ' O l/P . /lse slefw InsmUlletrfltl Ulieo del !>1uSII.'fU'lue. Mu FrG. 14. 6. Rllctll'rll dO' . "�O \ ne. cm . . em u'( Rc 5 ' IIW ,O' . 4' PU 1IlSlenelue "Iple , 9 R ', J gelllf':J; 3. Ri/et/ero "'(JI/sI"en(,I. A ón (jollt'­ d mU " (le rse . el ri lt' ' us l\1 . e ro e( ( / 8. D,.III1.11 fU ().�. bit. MUllerit',/w' de (Ie",¡n¡/fufol': 7 )' . cortlifonllt': /1. R(ll!tlem ('Qm'eWl U:'.. /Ji/ . , 1 : ltrr iu iom :./r i / Bif 10. e: � lell •

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191

parte de la �ecno�ogía lítica estuvo orientada al trabajo �c la madera en zonas bosco­ sas. Las eVidencias más notables están en un :Isenlamlcnto de Brcmen (Alcm:mia). en el que se encontró una pUnla de madera :Isociada a un esqueleto de elefante: en Lebringen. otro instrumento de madera de tejo y. en las excavaciones del Abric Ro­ maní (Capcllades. Barcelona). se detectó una herramienta de madera de junípero para uso doméstico. de forma convexa en uno de sus extremos y apuntada en el otro. que se encontró carbonizada y que se fech:1 hacia 50000 a.p. La propuesta de facies de F. Bordes fue criticada por otros especialistas. adu­ ciendo que el esquema no era aplicable en todas p:lrtes. El propio autor había hecho algunas excepciones. como el Yasconiense y el Musteriense alpino. pero la conclu­ sión es que el Musteriense. con su aparente uniformidad tipológica. tiene en realidad notables diferencias industriales. con variantes locales o regionales. que han sido afectadas por distintas tradiciones culturales sincrónicas. Entre 1966-1%8. Louis y Sally Binford. manejando teorías emanadas de la en­ tonces Nucva Arqueología. analizaron la variabilidad funcional de los tipos muste­ rienses. llegando a la conclusión de que esa variabilidad no em cullural. sino mera­ mente funcional. es decir, cada tipo respondía a una necesidad o función específica. para trabajar la madera. para cortar, para la caza y despiece de animales. etc.. con lo cual los grupos de útiles podrían ser contemporáneos. En cada zona abundarían más aquellos que eran más necesarios, disminuyendo el porcentajc del resto. Así. en un ambiente boscoso. abundarían más los denticulados para cortar madera y las puntas y bifaces para la caza. Como se ve. se trataba de explicar la variabilid:ld funcional co­ mo una mera estrategia ad:lptativa. Sin embargo. con esa teoría era imposible expl ¡car cómo en algunos yacimientos, como Combe-Grenal. se apreciaba la alternancia de facies en un mismo medio ambiente. Otros autores, como Paul MeJlars. no aceptan esta hipótesis. ya que muchos útiles analizados parecen haber sido usados pam dis­ tintas funciones y proponen una secuencia cronológica evolutiva de los tipos. Estudios posteriores. como el de Rolland. han matizado algunos aspectos ti­ pológicos. resallando el hecho de que las industrias musterienses evolucionan de forma diferente en distintas regiones. seguramente obedeciendo a imposiciones del cambio ambiental. y más recientemente. cuando el sistema de facies de F. Bordes se Vil quedando anticuado. las investigaciones se centran en el estudio sobre las cadenas operativas que se aprecian en la industria lítica y sobre la aplicación de la técnica leval1ois. en regiones geográficamente delimitadas. como en el suroeste francés. El origen del Musteriense es complejo y difiere según los grupos enumerados. El Musteriense de tradición achelense. en el que hay utensilios de lascas muy se­ mejantes en tipología y proporciones a los del Micoquiense. podría proceder de las rases finales del Paleolítico inferior. manteniendo la tradición del uso de los bifaces. qu� en el Musteriensc reducen su tamaño. Sin embargo. el Musteriense de tipo La quma. denominado Charenliense. parece iniciarse con formas primitivas desde los niveles inferiores de La Micoque y tiene bastantes afinidades con las industrias de l�scas del Paleolítico inferior. como el Clactoniense. con las que comparte algunos tipoS. como las raederas transversales. los raspadores gruesos. carenados y en hoci­ co. I.as escotaduras. etc. El Mustcriense tipo La Ferrassie podría tener su origen en Un t!po de industria análogo al del nivel 4 de La Micoque. donde se desarrolla la técnica levallois. Sin embargo. el origen del Musteriense típico y del Mustericnsc de dentic ulados es una incógnita. De esta forma, aunque las facies propuestas por


NOCIO:'llES DE P�EII1STOIUA GENERAL

192

LÁMINA K,l.

Cráneo IIl'WIl/erlllllle Ltl Fl'rmssie (a /u ¡::I/lIiere/a) JI de CmmaiíÓII (a /(1 defl'dw).

F. Bordes no significan una sucesión cronológica de culturas, ya que una misma fa­

cies puede corresponder a distintas etapas del Würm, sí podrían significar distintas tradiciones técnicils: el Charenliense puede proceder de las anleriores industrias de lascas: el típico. del MTA: el de denticulados. del MTA o del típico; y el MTA, de las industrias de bifaces del Paleolítico inferior. Esto significaría algo que ya apuntara F. Bordes hace anos: que no hay ruptur'J tecnológica (ni posiblemente antropológica) entre el Paleolítico inferior y el medio, sino una continuidad que parece poner de manifiesto la pervivcncia de los recursos tecnológicos de 1:1 industria lítica.

Los neandcriules El Musteriense europeo y del suroeste asiático está asoci:ldo al hombre de Nean­ dertal u H. sapielU' lIeallderthalelll'is, denominado así desde el hallazgo en 1856 de una bóveda craneana en l a cueva de Feldhorer, en el valle del río Neander (cerca de Düsoreldorf, Alemania), aunque en realidad los primeros hallazgos fueran los de Enguis (Bélgica) en 1830 y Gibraltar, en 1848. Fue definido como una nueva espe­ cie por Marcelin Boule en 1908, tras estudiar los restos de la Chapelle-aux-Saints (Corr!::ze. Francia). Posteriormente y a lo largo de todo el siglo xx se fueron multi­ plicando los hallazgos antropológicos, hasta definir un grupo homogéneo que tradi­ cionahnente sc ha considerado dentro de la línea filogenética humana, como un des­ cendiente del H. ereClIIs anterior al H. sapiem; sapiem, cuestión que hoy sc discute. El Neandertal era un individuo de baja estatura ( 1 ,60 m de mcdia), de ence­ falocráneo voluminoso y robusto, con un volumen cerebr;¡1 medio superior a los 1 .400 c.c. (entre 1 .300 y 1 .6(M) c.c.), base del cráneo fuertcmente inclinada. conser­ vando aún una gr.ln área fac ial. con arcos supr:lorbitarios de..tacados y scmicircula­ res. mandíbulas potentcs y curvatur:.1 cOll\cxa dcl maxilar superior y sin mcmón. con dentición complct:l pero con persistcncia de caracteres primitivos; columna verte-

El. 1>,\LEOLlTICO MEDIO

19 3

bral corta y maciza y potente estructura ósea de IlIs extremidades. con líneas áspems destacadas, Según estos raggos, los neandertales serían, en general. individuos más bien bajos. pero musculosos y de aspecto fuerte. Recientes estudios sobre restos de Atapuerca (Burgos). entre ellos un cráneo al que se ha sometido a Tomografía Axial Computerizada, los descendientes neandertales tuvieron ya un aparato fonador ca­ paz de emitir lenguaje articulado, así como un cerebro lateralizado, Según esto. los ncandertales eran cultos e inteligentes. podían comunicarse habl:lIldo y utilizaban preferentemente la mano derecha. La vinculación del hombre de Neandenal al Musteriense ha contribuido a incre­ mentar lo que R. Dcnnell denomina _la confusión musteriensc., ya que, en principio. aparecía como el único homínido asociado a los restos del período y parecía extin­ guirse al comenzar el Paleolítico superior. La mayoría de restos humanos del Mus­ teriense se vinculan al tipo La Quina-La Ferrassie. pero el Musteriense de tradición achelense ha carecido de restos humanos asocilldos. Los neandertales «clásicos», con msgos muy homogéneos, constituyeron la po­ blación de Europa occidental durante el Paleolítico medio. Más allá. en Europa orien­ tal. Asi:l central y Próximo Oriente. los neandertales presentan diversas variantes morfológicas, por lo que se ha especulado sobre la posibilidad de que la población original dc neandertales occidentales hubieran emigrado hacia oricnte, mezclándose con los diversos descendientes del N. ereCIIIS, cuestión que no está demostrada. A nlfz de las recientes excavaciones arqueológicas en la cueva ceutí de La Ca­ bililla. en Benzú. cerca de la rronter;l que separa Ceuta de Marruecos. donde se han encontmdo evidencias musterienses y restos de neandertales. se ha empezado a cstu­ diar la posibilidad de que los neandertlllcs utilizaran también el paso del Estrecho de Gibraltllr. El descubrimiento de neandertales con rasgos evolucionados que lo acercab:1Il al H. sapiel/s sapiells del Paleolítico superior. tanto en el Próximo Oriente corno en Europa, hacía pensar que esos «híbridos» (a los que a veces se han denominado I!neandertales evolucionados») eran el resultado de la mezcla genética de neanderta­ les clásicos y hombres de tipología ya .moderna• . El hallazgo de Grane du Renne (Arcy-sur-Cure, Francia) así como el más reciente de Saint-Césaire (Charente. Fran­ cia) ambos con restos de neandertales asociados a industria lítica del Paleolítico su­ perior. COmo en el Próximo Oriente. en contextos chalclperronienseg, fechado por el C-14 en 37()(X) a.e. en el yacimiento charentiense. ha venido a complicar la cuestión, alargando la pervivencia de los neandertalcs en rases post-Musteriense, convivicndo con el fI. sapiel/s sapiells. Algunos estudios genéticos sobre restos neandenales y del P:lleolílico superior. parecen indicar que el ADN neandertal es distinto al de los sapiel/s, lo que equivale a una negación del cruce entre ambas especies. En 1:1 península Ibérica este tipo de estudios se ha realizado sobre muestras obtenidas en el yacimiento asturiano de El Sidr6n. situado en una zona en la quc los neandertales convivieron con los sapi(>l/s modernos, con idénticos resultados. Sin embargo, estas pruebas no serán conclu­ yentes hasta que no podamos disponer de un número de resultados estadísticamente . s1gni ficativo. del que podamos extraer conclusiones válidas. La presencia de un solo resto que presentase afinidad genética mantendría la cuestión en debate, El recien­ te hallazgo de Pestem eu Oase (cue\a de los Huesos). e n los Cárp:uos de Rumanía, donde en 2003 se han encontrado restos de un individuo fechado en 35.000 :1.p. que


NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

194

presenta rasgos arcaicos y modernos. da un nuevo impulso a quienes mantienen las afinidades entre neandcrtales y modernos. como E. Trinkaus. quien ha afirmado que .. los humanos modernos se cruzaron con poblaciones arcaicas. incluidos los ncunder­

tales en Europa», El debate. pues. se centra hoy en dos cuestiones: 1 ) si el Neandertal es o no IXInc si convivió y se relacionó genéti­ del árbol genealógico del hombre moderno y camente con éste en algunas regiones. En eSlc sentido. A. Arensburg. antropólogo de la universidad de Tel Aviv. opina que cnlre los neandertales y los sapiells sa­

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2)

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piens hay demasi:ldas cosas en común como para sepamrlos en dos líneas genéticas distintas. En otras panes del Viejo Mundo. sin embargo, se han hallado distintas varie­ dades del H. S{lfJÍclIS que no son neandertales, en cronologías que coinciden con el

Musteriense. En el fondo de la cuestión está el origen del Paleolítico superior en diversas partes del Viejo Mundo y el origen y evolución del H. sapiem saricl/s. Sabemos

I

que el Neandertal vivió, aproximadamente, entre 1 50000 y 30000 a.c., desapare­ ciendo después del registro arqueológico. También, que las primeras formas del H.

o. I

200000

sapiem se originan en África a partir de finales del Pleistoceno medio. entre y 100000 a.c.. desde donde se desplazan a otras partes del Viejo Mundo. sustituyen­ ver Mounth, fechadas hacia 1 00000 a.c.) y en el Próximo Oriente (Skhul y Qafzeh -Palestina-. hacia las mismas fechas), siendo algo posteriores los de Asia orien­

0000 a.c.). Estos dmos indican que en algunas regiones. como el Próximo Oriente.

5

con fechas entre 4

0000 y 32000 a.c.).

El

Musteriense en Eurol):!

El Musteriense se extiende esencialmente por Europa occidental y el Próximo Oriente y de forma más dispersa por otras áreas de Asia y África. Cada vez parece más claro que el Musteriense asociado a los neandertales es un fenómeno que se centra esencialmente en Europ:. y en las tierras periféricas del Mediterráneo. con ramificaciones por el Así:1 cel1lml rusa e I raq. Fuera de estos territorios las tipologí,,� del Paleolhico medio :Idoptan olras formas y el hombre de Neandert:11 está ausente. Los datos mejor conocidos son los europeos. sobre todos los de y"cimielltOS franceses y españoles. donde se encuentran las cronologías más elevadas par:l el Musteriense europeo en yacimientos como Grone Vauffrey (Francia) y Cueva del Castillo. Cov:¡ Negra y Carigüela de Piñar (España). con fechas que se �itúan en el interglaciar Ris<;-\Vürm. El Mustcriense europeo presenta una gr.:m dispersión y una cierta unironnidad tipológica. má.s aparente que real. ya que existen 7011:lS coo marcadas carJ.ctcrísticas regionales. tal vez impuestas por el medio ambiente.

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tal (Dali. Yun-xian. Maba) y más tardías las del sureste asiático (Ngandong. hacia

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en el Próximo Oriente (Líbano y desierto del Negev. donde se fecha la transición entre 45000 y 32000 a.c.) y en Europ:1 (Hungría. Rusia. Bulgaria. Fmncia y España.

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do a las poblaciones más arcaicas de H. erecfllS. Las formas de H. sapiells .wpiclI.\· más antiguas conocidas están en Africa (Omo. Cueva Border. Singa y Klasies Ri­

los neandertales convivieron con formas arcaicas de H. sapiclls sapiclIs. Por otra parte. las fechas más antiguas del Paleolítico superior parecen estar hoy

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NOCIONES DE PRUlI$TORIA GENERAL

EL PALEoLfnco MEDIO

\ 97

que parece marcar unas determinadas fonnas de estrategias de subsislencia. y por las materias primas utilizadas, que influyen considemblementc en la adorx;i6n de ciertos recursos tecnológicos. En Francia la zona mejor conocida es el suroeste, donde se dan todas las facies enumeradas por F. Bordes. que se difuminan a medida que aumen­

tan las distancias. Los Y:lcimientos más significativos. aparle de los clásicos que dan nombre a las facies musterienses, son L'Hortus. Pech-de·I 'Aze. Combe-Grenal. La Chaise. la Chapelle-aux-Saints. Marillac. Arcy-sur-Cure. Biache Saiol-Vaasl y Olros. En muchos de ellos se hallaron restos antropológicos de neandertales. destacando L'Hortus. con distintas fases de ocupación y restos humanos de cada una de ellas. En la península Ibérica el Musteriensc está distribuido por todas las regiones. aunque la zona mejor conocida en conjunto es la vertiente cantábrica. con muchas

similitudes tipológicas con el suroeste fmncés. donde se conocen: el Musteriense de denticulados, con pocas hojas. escasa presencia de la técnica levallois. muchos dcsechos de talla y un porcentaje de denticulados superior al de los yacimientos fran­ ceses (cuevas de El Conde. Morín y de la Flecha); Musteriense tipo La Quina. con cierta variedad tipológica y utilización preferencial del sí1ex (Cueva del Castillo. nivel

(3):

Musteriense de lmdición achelense. con cierta variedad en la gama de materias primas y mayor variedad tipológica que el MTA (Cueva Morín, niveles 15. 1 6 Y 1 7 :

Cueva del Castillo. nive l o ) . Otros yacimientos importantes son: El Pendo. La Aecha y Hornos de la Peña (Canlabria); Cueva del Conde. La Cuevona, abrigo de La Viña (Asturias): y Lezetxiki. abrigo Axlor. Cueva de Amalda. con Musleriense típico. y Arrillor, Venta Laperra y Kurtzia. con restos de neandertal (País Vasco). En varios yacimientos las facies muslerienses aparecen intereslratificadas y en algunos apare­

-

cen variantes tipológicas que hacen pensar en una mezcla de influencias tecnológicas de varias facies. En el noreste peninsular. donde hay Musteriense típico, de denticulados y Cha­ remiense tipo La Ferrassie, destacan los yacimientos catalanes de Cueva Molle!. Abric Romaní, Abric Agul. Els Ermilons y L' Arbreda: en el valle del Ebro. el abrigo turolense de Eudoviges. con un Musteriensc charenliense de tipo La Quina. y recien­ tes hallazgos de MTA en La Rioja y el prepirineo oscense (abrigo de la Fuente del Trucho. Barbastro): en la lona levantina. con Musteriense típico. de tradición ache­ lense y Charemiense tipo La Ferrassie. destacan los yacimientos de la Comunidad Valenciana. como la Cova Negra. Cova Pechina. Cueva del Cochino y Cov:. Benei­ too En la Región de Murcia se conoce un Musteriense con bajo índice levallois. en Cueva Perneras y Cueva Antón. con hallazgos amropológicos en Cabezo Gordo. En Andalucfa destacan los yacimientos gmnadinos de Carigüela de Pifiar. Horá y Solana del Zamborino, los almerienses de Cueva de la Zájam I y El Palomarico. los gnuJ:I­ dinos de Las Gmjas y el asentamiento estacional de verano de Venta de Zafarraya.

así como el conjunto de cuevas de Gibmltar. con antiguos e imponantes hallazgos an­

tropológicos. En la Meseta. donde predomina un Musteriense típico y de facies cha­ rentiense o de La Quina. destacan los hallazgos de Cueva de Millán. La Ermita. Peñu Miel. La Galiana y Atapuerca (Burgos): la Cueva de Los Casares (Guadalajara) y

los hallazgos dispersos de los valles del Manzanares. descritos ya por H. Obcrmaier y Pérez de Barradus. en la� cercanías de M:ldrid. del Duero. Taj o y Guadinna. en la provincia de Ciud:.d Real. con recientes hallazgos de MTA en Socuéllamos. En 041licia se ha detectado un MTA en las terrazas del Sil. en A Piteira (Ourense). y. por fin. en Portugal. los yacimientos conocidos de antiguo de Cova Nova de Columbrei-

LÁMI ....A . XI.

Cuem Am611 (Milla.

Mllreia).

� y Cova Salem.as. con recientes hallazgos en la desemlxx:adura del Tajo. cerca de �

Isboa. e � la reg lón e El Algarve y en di �ersas zonas de las termzas del Tajo. . En dIversos yacuTIlentos de los menCIOnados aparecieron restos del hombre de N and r:al. destacando los hallazgos de: Gibraltar (Cantera Forbes y Devil's Tower)' � zet�lkl y Abrigo Axlor n el País asco: Los Casares. en la Meseta: Cova Negr � 0va del S. , lt. en la reglón levantma: Carigii l ela de Piñar. Cueva de la Mujer y a rraya. todos en Gmnada: y los portugueses de Cova de Salemas y Gruta Nova de . . Columbrelm

� b7

y

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La cronologí:. a s luta del C- l 4. cuy o techo no llega a cubrir el período Muste­ �

rien se. fecha los yac Imientos españoles entre 47250 a.e. de Gorham's Cav (Gibra le lar) y 37000 a.C. de Abríc Romaní (Barcelona). 1 el resto de Europa. con terri torios muy diversos y. muchos de ellos. condiCion �s por los fenómenos glaciares. se desarrollaron. entre finales del Riss-Würm ye l Wurm I y 11. diversos grupos del Paleolítico medio ent re los que cabe destacar " \ Os grupo ' d. eI norte de FrancIa " y BélgIca. con pequeños bifaces apuntados: el Mu�.s tcriense Italiano. en el que el MTA está .ausente y se desarrolla el Pon . tiense. que es . . . vanedad una . deI Ch arent �ense IIpo La QUilla: el grupo micoquiens e del sur de Alemani a. , Chequ n � y Eslovaquw: el grupo levaJlo-mustcriense y dcl tipo Barba IV en el sur d Iem anra � en Pol nia: el grupo Bohuniciens e de Momvia: el grupo Altmülhien­ � lemall1a: el �Icromust� ricnse del grupo dc Predmost y el de tipo Külna en Chequla y EslovaqUIa: el Pontlcnse de carácter charentiense tipo Erd en Hungría y

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NOCIONES DE PRF.HISTORIA GENERAL

EL PALEoL/nco MEDIO

el Paleolítico medio con (aliáceos de las llanuras rusas. Algunos de estos grupos se desarrollarán hasta inidos del Paleolítico superior. sirviendo de enlace entre ¡Hnbos periodos. como es el caso de los grupos de Predmost. del Bohuniciense de Mora­ vía: del micoquiensc. del grupo Altmülhiense. del charentiense tipo Erd o del grupo levallo-muslcriense de Balba.

de subsistencia. el perfeccionamiento tecnológico de la industria lítica y la :Ip:lri. ción de las primeras manifeswciones del arte rupestre. En 2006 se hallaron en la excavación arqueológica de la Biombos Cave. en Sudáfrica. diversos adornos de conchas perfomdas con instnlmental lítico y pinta. das con líneas de color rojo ocre, con una cronología de hace unos 75.000 años. El profesor Ch. Hcnshilwood. director de los trabajos arqueológicos en e l yacimiento,

1 98

El Musleriense en el Próximo Oriente y cuenca mediterránea En el Próximo Oriente. el Muslericnse es bastante abundante y parece tener rela­ ción con e l europeo. aunque con v:lriantes formales en la tipología lítica y una mayor presencia de la técnica Icvallois. En Siria hay varios yacimientos mustericnses. entre los que destacan Quneitra (Altos del Galán). Dovata y Jabrud. este último con un Musteriense evolucionado previo al Paleolítico superior. con importantes hallazgos de Musteriense de tradición achelense. Musteriense típico y una variante de Muste· riense con microlilos denticulados: en el complejo de Monte Carmelo (Ismel) con los yacimientos de Skhul y El Tabu n. hay Musteriense asociado a restos humanos de H. JlIpiem sapiens que aún presentan rasgo� arcaicos (a los que se ha dcnomi· nado neandcrtalcs progresivos o evolucionados); en Palestina. en Qafzeh. Abu·Sif. Amud y Kcbara hay Musteriensc con abundantes restos antropológicos de Neander· tal. fechados hacia 60000 a.e. Su influencia llega hasta el desierto de Negev. donde el yacimiento de Boker Tachtit ofrece una industria de Mustcriense evolucionado. de tmnsición hacia el Paleolítico superior. fechado hacia 45000 a.e. En Turquía se detectó industria Musteriense en Beldibi: en el Asia centml nlsa hay Musteriense tipo La Quina en Tesik·Tash. con una sepultura de un niño neander· tal. así como otros yacimientos de los entornos del mar Negro. Crimea. Tmnscaucasi:1 y Kuban. Y. por fin. en lraq los niveles inferiores de l a cueva de Shanidar ofrecieron industria mustericnse. con una sepultura de neandertal adulto en la que R. Solecki definió un ritual funerario complejo que hoy se contempla con cierto escepticismo. En otras áreas el l>aleolítico medio adopta otras formas. En Egipto hay un pseu· domusteriense de facies levallois en el oasis de El Fayum. asf como una industri:l levalloisiense que sucede al Achelense en el oasis de Kharga. con pequeñas piezas de reHXjues abruptos. En el Magreb las industrias leval10isienscs se encuentran en yacimientos al aire libre. La excepción es la cueva de Taforal (Marruecos). con Musteriense. sobre el que se sitúa el Ateriense. que parece un complejo derivado de ciertas formas muste· rienscs. con útiles pedunculados. puntas. raederas. mspadores y. en las últimas fases. puntas pedunculadas bifaciales con alerones. que ya son contemporáneas al P:lleolíti· ca superior europeo.

El

Paleolítico medio en otras áreas del Viejo Mundo

En África oriental y Sudáfrica la denominada Middle Stone Agc. � fecha desde 15()()(X) a.C. y cronológic:llncnte coincide en su plenitud con el Mustcriense. Su prin· cipal característica es la ap:lrición y desarrollo del fI. slIpiells slIlJiel/S y una serie de significativos avances culturales. apreciable sobre todo en la mejor.! de las técnica"

1 99

ha intcrpretado este hallazgo de la plenitud de la Middle Stone Age del surde África como una de las más antiguas evidencias de los orígenes de la estética y del simbo· lismo. En Asia el Paleolítico medio adopta también formas diferentes al Musleriense en diversas regiones. En términos generales. las industrias asiáticas continúan la tra· dición de los cantos tmbajados. con la innovación de la aparición y desarrollo de la técnica levallois. que contribuye a la mejora de los útiles. Las zonas mejor conocidas están en la India. donde en las terrazas del Soan se desarrollan unas industrias de 1:ls· cas con talla levallois (Soaniense) para elaborar raedems. puntas y cantos trabajados bifacialmente. En China es conocido el complejo Fen. parcialmente contemporáneo del Soaniense reciente. también con racderas y puntas «musteroides»: en las regio· nes chinas de Shan-xi. Hu·bci y Ding·clln se han detectado complejos semejantes. Los restos humanos encontrados en Maba. provincia de Guang·dong. tienen rasgos que recucrdan a los neandertales europeos. pero los restos de Luijian parecen más evolucionados. En el Sureste asiático también existen evidencias arqueológicas de una industria mustcro-Ievalloisiense sucesora de las formas del Paleolítico inferior.

Aspectos sociales y modos de vida El modo de vida de los neandertales era muy simple y debían sobrevivir en un medio muy hostil. especialmente en Europa. donde el rigor climático imponía mu· chas limitaciones. Eran cazadores y recolectores. Para la caza utilizaban lanzas arma· das con pUlllas líticas y tmmpas. Los animales cazados emn ocasionalmente grandes mamíferos. como mamuts y rinocerontes lanudos. pero más frecuentemente anima· les de menor envergadura. como reno. bisonte. caballo. uro, ciervo. cabra montés o sarrio. así como pequeños roedores. Era una caza poco selectiva y más bien oportu· ni sta. como parecen demostrar los porcentajes de restos de fauna de los yacimientos. Los grandes mamíferos abatidos eran descuartizados en el mismo lugar. pero los de menor tamaño eran lIev:ldos a las cuevas y abrigos. Además. debían defenderse de los depredadores más peligrosos, como leones. leopardos. osos. hienas y lobos. No debe descartarse que. en ocasiones. practicaran el carroñeo. corno se ha insi· nuado . Solían vivir en pequeñas comunidades de organización social muy básica. en la que debían destacar los especialistas en la elaboración del instrumental lítico y los expertos cazadores. En diversos yacimientos musterienses se han descubierto enterramientos inlen· cionales. Así. en la Ch:lpelle-:lUx·Saints ( Francia). donde se descubrieron dicz ca· dáveres. o en diversos lugares del Próximo Oriente: Qarzeh. con veinte cad::'ivercs enterrados. Amud. Kebarah. ele. Las tumbas eran simples fosas en las que se depo·


200

NOCIONES DE PREllISTORIA GENERAL

silaba el cadáver. a veces con los pies flexionados (como una mujer de la Chapcl1c­ aux-Sainls) o COI1 un ajuar depositado en la tumba (La Ferrassie n.o 5. con racde­ t en la tumba de un cazador). En ocasiones se cubría la fúsa con pie­ ras deposiadas dras o con una losa pétrea. Se ha especulado con la existencia de canibalismo ritual -L'Hortus (Francia) y Krapina (Croacia)-. a partir de restos humanos con huellas de abertura longilUdinal con instrumentos líticos. E-'ipecial ¡meres tiene el hallazgo de la cueva de Shanidar (Iraq), dO,ldc R. Sale­ cki encomró una tumba de cazador con una ofrenda Horal. que hoy es disculida. En lodo caso, la imagen del neandertal está muy lejos de la brutalidad con la que hace unos años se entendía. Parece que poseía gmn habilidad pam la elabomción de utensilios, extraordinario conocimiento del medio. capacidad para la construcción o adecuación de los lugares de habitación y buenas dotes para la caza y la recolección. Hoy no hay duda de que poseían un lenguaje articulado y existen algunas dudas acerca de su capacidad para IJS manifestaciones artísticas, a través de hallazgos como el de Quneitra (Siri'I). donde se localizó en niveles musterienses un nódulo de sílex con grabados circulares concéntricos, fechado hacia 54000 a.p. Sin embargo. otros dalos son contradictorios. En el abrigo de L' Hortus aparecen restos de hombre de Neandertal desparramados por el sucIo en el que vivían otros neandertales. sin que a éstos pareciera importarles mucho. Los restos de /¡ábifalS 1II1I$leriellse.\· son algo más abundantes que los del período precedente, pudiéndose distinguir tres modalidades, distribuidas ampliamente por los vastos territorios que ocupan los hombres del tipo Neandertal; la cueva. los abrigos rocosos y los camp:lmentos al aire libre. Las Cllel'llS son ocupadas práclicamente en todas partes donde existen. desde las montañas de lraq hasta la península Ibérica. En algunos casos hay obras de acondi­ cionamiento. como en Shanidar (Iraq). donde se aprecia también una zona interior de enterramientos en la que R. Solecki descubrió la supuesta tumba de un cazador con ajuar funerario y una ofrenda noral. En el suroeste de Francia y en la cuenca de París son numerosas las cuevas de habitación musterienses: La Ferrassie (Dordoña), también con zona de cementerio: Chapelle-aux-Saints (Corréze). Le Mouslier (Dor­ doña). Pech-de-I' Aze (Dordoña). lo mismo que en la península Ibérica: Cueva del Castillo (Santander). Los Casares (Guadalajara). La Ermita (Burgos). etc. En Kiik­ Kova (Crimea). Mezine (Ucrania) y Skuhl (Palestina) hay casos semejantes. en los que la cueva es. al mismo tiempo, lugar de habitación y cementerio. En todas ellas se pueden distinguir áreas de aetivid:ldes específicas. como talla del sílex. cementerios y fogones de cocina. Los abrigos rocosos y los asentamientos al aire libre son más frecuentes CI1 la Francia septentrion:ll. en los valles fluviales de Europa central y oriental y en Rusia. Son bien conocidos los abrigos de Ramandils (Aude), Loton (Gard) y los de Combe­ GrenaL La Fermssie y Pech-de-I" Aze en la Dordoña. Los asentamientos al aire libre. generalmente de cazadores. son muy variados y se distribuyen. sobre todo. por los valles fluviales. cerca de las áreas con caza abun­ dante y del agua. segur.unente controlando zonas de paso de las manadas. En Fr:mci:1 se conocen muchos ejemplos: los fondos de cabaña de Trecassats. los restos de vivacs de la Fase I de l' Hortus (Héraull). los de Baume des Peyrards (Vaucluse). etc. De en­ tre ellos hay que deslacar el grupo de Trecassats. en el que se aprecian vario., fundos. de cabañas distribuidos por un amplio espacio en el que se configuran unos seis cam-

201

EL PALEOLfTICO MEDIO

pamentos que. si fuesen contemporáneos -lo que no está aún demostrado-. serí, el grupo más numeroso e . importante en el Musteriense europeo. Uno de los estudio! más completos se ha reahzado en el asentamiento Biache Saint-Vaasl. que parece Uf campamento de cazadores ocupado en una fase no muy fría del Würm inicial. En é se �is.ti.nguen bien varias .áreas de 'lclividades. en medio de un entorno en el que lal poslblhdades de explotaCión eran abundanles y variadas. En España no hay casos semejantes. pero sí los hay en Europa central y oriental Lebenstedt ( �lemania) : q�e par�ce un campamento de vemno. o Molodova (Rusia) el más conOCido en la blbhografta. Se lmta de una cabaña construida en la orilla dere. cha del Dniéster, cerca de Tchemoutsy, Su planta es oval. de unos 10 m de largo poi 7 m de ancho. y está formada por un armazón compuesto por numerosas defensas ) huesos de mamut que debía soportar una cubierta de pieles. En ella se han detectadc 15 hogares irregularmente repartidos por el área habitada. restos de cocina y nume. rosos materiales líticos. sobre todo mederas y puntas. Hay una cabaña semejante en Arcy-sur-Cure (Francia), de cronología algo posterior. �a c�baña de Molodova � denot:. ya un esquema bastante complejo de diseño ) la aphcaclón de una lecnologw más desarrollada, capaz de responder con éxito a los condicionamientos de un medio adverso. Algunos asentamientos musterienses en islotes de acantilado en la costa nllál1tica francesn, como los de Goaréva (11e de Bréhat. Cótes-du-Nord) y Saint-Michel (Ar­ mórica). denotan una extraordinaria adaptación al medio y la posesión de los recursos técnicos necesarios parJ sobrevivir en él. En muchos de estos lugares de habitación se identificaron zonas de hogar. con datos de lanto interés como el ..asadOr» pétreo de Pech-de-I"Aze (FrJncia) (una auténtica plancha de piedms para asar carne. con trazas de haber sido utilizada mu­ chas veces), lo que nos indica que la utilización y control del fuego están generaliza­ dos en todas partes. Bibliografía Arensburg. B .. _Los Neandcrtalcs_. en J. Altuna (dir.). La JWIlla/lidad primi¡j\'{/. El Campo de las Ciencias y las Artes. BIlV. Madrid, 1998. cap. 3. A1cina Franch. J. (coord.). Dil'f'iof1l1riQ de A/'queología. Alianza Editorial. Madrid. 1998.

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NOCIONES DE 1'ltEHISTOltlA GENERAL

02

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CAPíTULO 8

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EL PALEOLíTICO SUPERIOR

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Medio ambiente. - Camcterísticas genemlcs del Paleolítico supe io - Fases del Paleolítico superior. - Aspectos sociales y modos de vida. - Ritual funerario. - El arte p:lleolftico.

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Medio ambiente

Todo el Paleolítico superior se desarrolla en el Würmiense, desde el interesta­ dial Würm JI-1Il hasta las últim:ls oscilaciones de Bi:illing y Alleroo y el tardiglaciar con sus oscilaciones Dl)'as I a 111. En términos absolutos, entre 35000 y 8500 a.e .. aproximadamente. Desde el 280Cl0 a.e. el clima va empeorando. alcanzando tempe­ r.:uuras mínimas y propiciando un paisaje con escasas masas boscosas y frecuenles desiertos de tipo polar. sin apena:. recursos bióticos, En determinadas épocas de tem­ peraturas extremadamente bajas el viento polar formó depósitos de loess en varias regiones europeas. Sólo en zonas más meridionales, como en sur de Francia y las penínsulas Ibérica e Itálica se mantuvieron pequcñas masas boscosas. Entre 20000 y 18000 a,e. la masa de hielo glaciar alcanzó su máxima extensión, en medio de un clima extremadamente riguroso, y las aguas marinas alcanzaron sus Cotas más bajas. A partir de 180Cl0 a.e. la temperatura fue subiendo lentamente, con algunas oscilaciones frías imennedias, hasta alcanzar valores muy semejantes a los actuales a lo largo del Holoceno. Características generales del Ilaleolítico superior

Entre las características gcnemles más destacadas del Paleolítico superior pode­ . rnos Cllar: - Aceleración del ritmo histórico. - Mayor diversidad cultural que en el Paleolítico inferior y medio. - Mayor regionalización de la cultura. -:- Expansión y pr:e�ominio del N. sapie/ls sapie/ls. con cierta diversidad antro­ poI6gl c a en las fases IIllclales . - Considerable aumento dc la población, sobre lodo en determinadas zonas. como Europa suroccidcntal.


204

El.

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

_ Mayor precisión cronológica, debido a la diversidad tipológica. a las secuen�

cias estratigráficas y a la posibilidad de aplicación de diversos métodos de dat:lción absoluta. Desarrollo de las manifeslaciones artísticas (arte rupestre y mueble). con diversidad de estilos. - Innovaciones tecnológicas y desarrollo de las industrias líticas laminares. con variantes tipológicas regionales. Desarrollo de la induslria ósea. - Utilización de distintos tipos de hábitat (en cuevas. abrigos y al aire libre). - Diversidad de recursos ¡eenológicos. - Nuevas formas y estrmegias de utilización del medio y cambios adaptativos

_

en hls estrategias de caza. - Mayor conocimiento del mundo funerario.

Fases del Paleolítico superior Paleolítico superior antiguo (PSA): Perigordiense/Auriñaciense (Perigord y L'Aurignac, Alto Garona. Francia). 2. Paleolítico superior medio (PSM): Solutrense (de Crot-du�Chamier. Solutre l.

-Saona y Loira-, Francia). 3. Paleolítico superior final (PSF): Magdaleniense (de La Madeleine�Tursac� Dordoña. Franc ia). Los orígenes del Paleolítico superior se buscan hoy en las culturas del Próximo Oriente asiático y en Europa. en una fase de tmnsición que podemos fechar. en ténni� nos generales. entre 45000 y 35000 a.C .. cuando se desarrollan las últimas fases del Musteriense o Paleolítico medio. En el Próximo Oriente conocemos los datos de Ksar Aqil (Líbano) y BokerTach� tit (desieno del Neguev). donde se detecta una transición tecnológica y tipológica entre las fonnas del Paleolítico medio y el superior. puesta de manifiesto en la deca� dencia de la utilización de la técnica levallois y el inicio de las industrias de hojas. con la aparición de puntas características. corno las de tipo Emireh, hacia 42000 a.c. El Auriñaciense. quc parece una tradición de distinta procedencia a la Perigordien� se. se identifica por las industrias de lascas. con raspadores y buriles. la aparición de la industria ósea. que tiene escasos precedentes e n el Musteriense y el inicio de las primeras manifestaciones aT1ísticas, como la plaqueta gmbada con la figura de un équido en la cueva de Hayonim (Israel). En Europa el principio dcl Paleolítico superior aparece como el resultado de dos tradiciones culturales distintas: por un lado. el substrato musteriense preexistente y.

por otro. la llegada del H. sllpietls sapiel/s. posiblememe procedente del Próximo Oriente. con un bagaje de nuevas industrias líticas y la novedad de la industria ósea. Las primeras fases del Paleolftico superior europeo. Perigordiense y Auriñacien­ se. se inician en Europa en el intcrestadial Wiirmiense 11-111. El Perigordiense inferior o Chatelperroniense. que tiene aún muchas raederas y sigue utilizando la técnica le� vallois y algún tipo de puntas musterienses. parece tener afinidades tecnológicas y tipológicas con el Musteriense de Imdición achelense tipo B. Ya hemos mencionado

PALEOLfTlCO SUPERIOR

20:

el casa del yacimiento francés de Saint�Césaire. con restos de H. I,eallderrhalensi. vincu1 :\dOs :\ industria del Perigordicnse inferior. El Auriñaciense. sin embargo. tiene ya otro aspecto bien distinto y su origcl no parec� euro�. .sino d�l Pró�imo Oriente. Tiene una dispersión mayor que e Perigordl ense e mlCIa una mdustna de gmndes hojas. raspadores y buriles. con un¡ imponante industria ósea. Debe destacarse la importancia que tiene la industria ósea a lo laroo O de todo c. Paleolítico superior. ya que se desarrollará notablemente. hasta el punto de que algu. . nas de sus fases. como el Magdale ntense. han apoyado su cronología en la evoluciól tipológica de algunos elementos óseos. como los arpones. Azagayas y arpones son los útiles de hueso más representativos. junto a los punl zones. �arillas, bastones de mando. propulsores, alisadores. espátulas. agujas y múlti l adorno. a veces decorados con espléndidas representaciones aT1ística! pIes obJctos de que los convieT1en en valiosos objetos de estudio. En el Allrü,aóellse las azagayas marcan la cvolución de la industria del hueso desde las azagayas de base hendida hasta las de bisel simple. En el So/ulrlmse la! azagayas. punzones. alfileres. agujas con cabeza perfomda y bastones. Y. por fin. er el MlIgdalelliellse. que es la fase culminante del trabajo del hueso. los arponcs cor una o dos hileras de dientes y bulbo o perforación basal para su enmangue destacan er medio de una gran variedad de instrumcmos de hueso quc denotan el extmordinari( dominio técnico de los artesanos. Los datos más antiguos del Paleolítico superior están en Europa oriental. en ya, cimientos como Mládec (Chequia) e Istallosko (Hungría). hacia 39000 a.c.. así com( en Bacho Kiro y Temnata (Bulgaria). con una cronologfa que parece apuntar hacia ur momento de transición. hacia 40000 a.p. En Europa occidental las fechas más anti· guas para el Paleolítico superior están en España. en la Cueva del Castillo (Cantabria y L' Arbreda (Girona) que sitúan el inicio entre 40000 y 32000 a.p. En L' Arbreda. e Chatelperroniense se sitúa sobre un nivel musteriense cuya zona superior dio la fe, c a de 40000 ± 1400 a.p. Entre ambos niveles no parece haber ruptura sino. mfu bIen co�tinuidad. Sobre el nivel chatclperroniense se sitúa. por fin. otro auriñaciens( : arcaico. Igualmente sin ruptura en la continuidad. En diversos yacimientos Perigordiense inferior y Auriñaciense se presentan in· tercstratificados. con lo que se demuestra su contemporaneidad.

EL PALEOLlTICO SUPERIOR Al\'TIGUO: FASES DE TRANSICiÓN y PERIGORDJENSE�AURIÑ ACIENSE (35000�20000 a.p.) Como hemos visto. algunas de 1:ls primems industrias del PSA se empczaror a desarrollar en Europa a partir del Musteriense. de tal manera que hoy se hablo para esa etapa de una tecnología mixta. en la que se mezclan aspectos lecnológico� Proce entes del Musteriense con otros nuevos que suponen una innovación. EslU in· ��vaclón se acusa. sobre todo. por la aparición y genemlización de nuevos elemento� l1Jcos. Como raspadorcs. buriles. punzones. perforadores. nuevos tipos de puntas 1);In a caza y. especialmente. la introducción de la industria ósea. con todas sus posibilida· es, y de las primer.tS manifestaciones artísticas. a veces relacionadas COII el tmbaj( el hueso y del marfil. como vemos en los hallazgos de Vogclherd y la cueva de

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206

NOCIONES DE PREIIJSTORIA GENERAL

EL PALLOL!TICQ SUI'I:RIOR

Hohlenstcin-Stadel (Alemania). Esta dualidad tecnológica se aprecia en grupos cul­ turales como el Szeleliense (de la Cueva de Szeleta. en Hungría). que aparece como un grupo bastante heterogéneo a nivel regional. donde se aprecia una coexistencia de raspadores, buriles. puntas faliáceas (Blouspir=:e1l) y ruederas sobre láminas y hojas junto a raederas later..tlcs. puntas y denticulados musterienses elaborados a partir de lascas, incluso a veces con el empleo de la técnica levallois. El Szeletiensc se sitúa. por dutaciones absolutas. entre 45()(X) y 38000 u.p. Algo parecido ocurre con el Jer­ manoviciense en Polonia y este de Alemania. con puntas faliáceas monofaciales: con el Krumloviense de MOrJvia. que tiene una lenta transición al PSA: o con el Bohu­ niciense de Bmo y con el Bachokiriense de Bulgaria. Por lo tamo, como ya apuntara Bordes en 1960. se acepta una continuidad tecnológica (incluso antropológica) entre el Musteriense y el PaleoHtico superior antiguo. Más al este. los grupos de Sungir (este de Moscú) y Kosuenki (cuenca del Don) suponen igualmente el inicio del Paleolítico superior antiguo en el este. con pequeñas puntas triangulares de tradición musteriense. junto a puntas foliáceas. raspadores y perforadores sobre hojas. En Sungir se encontró una tumba doble de dos jóvenes. con ajuares de cazadores y dos estatuillas zoomorfas. Esta dualidad tipológica, representada en dos tradiciones tecnológicas distinl:ls. se aprecia en dos tipos de retoques: el retoque abrupto de las piezas de borde rebajado y el escaleriforme. El primero identifica a la industria perigordiense y el segundo a la auriñaciense propiamente dicha. Esta dualidad se manifiesta en yacimientos de Fran­ cia. Italia y España. En Francia. sobre todo. se aprecia cómo las primeras manifesta­ ciones del Perigordiense antiguo (Chiltelperroniense) guardan una estrecha relación con el Mustericnse de tradición achelense tipo B. Perigordiense y Aurii'taciense son fases culturales contemporáneas y en algu­ nos yacimientos intereslratiticadas. por lo que hoy se acepta el sincronismo entre ambas cultums. La línea evolutiva más probable es: Perigordiense antiguo (Chalel­ perroniense) - Auriñaciense _ Perigordiense superior (Gravetiense). El ciclo de las industrias auriñaco-perigordienses que se desarrolla a principios del Paleolítico superior es. pese a todo, bastante complejo y no es posible rastrear­ lo en todas panes. El abale Breuil supuso un desarrollo lineal de una sola civiliza­ ción: la Aurii'taciense. que dividió en tres fases (inferior, medio y superior). Pero de acuerdo con las excavaciones en La Ferrassie y en Laugerie-Haute. D. Peyrony distinguió dos elementos culturales en este conjunto: por un lado. el Perigordien­ se, que correspondía al estadio inferior y superior del Auriñaciense. y por otro. el Auriñaciense típico. que se corresponde con el antiguo Auriñaciense medio de Breuil . El Perigordicnse inferior. que es una etapa de extensión muy restringid'l. se caracteriza por las puntas de Chfitelpcrron. nombre derivado de la Orolle des Fécs en Chatelperron (Francia) -por eso se denomina Chatelperroniense . y liene tam­ bién buriles mediocres, raspadores. perforadores y becs. piezas truncadas y nume­ rosos utensilios de lr.tdiciÓn Musteriense. corno raedems. puntas mustcrienses O con talla levallois. cuchillos de dorso abatido y denticulados.

La industria ósea es escasa y de baja calidad: punzones. espátulas. puntas de saeta. colgantes de diente o de hueso. que perviven en el Gravetiense. En la Grolte des Fées (Allier. Francia) h:.y punzones y azagayas conas con evidencias de la aplicación de la técnica del doble ranurado pam obtener varillas a panir de huesos largos.

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EL PALEOLfTICO SUPERIOR

NOCIONES DE !'REIIISTORIA GENERAL

210

2I I

minuciosidad y precisión. Se trata. sin duda. de una impollante innovación. de pro­ fundas repercusiones futuras. Para la industria ósea del Solutrense rrancés puede servir de guía el siguiente esquema:

Sol//trellse il/ferior.

Largas azagayas bicónicas (o biapuntadas) de sección apla­

n:lda. Puñales de cuerna de cérvidos. Punzones en extremos de esquirlas. alisadores y varillas con muescas laterales. Solutrellse medio. Azagayas con :lplanamiento central. de sección circular u ovalada. con incisiones lineares. Puntas de hueso en forma de «hojas de laurel_, de «sauce - o de muesca. Grandes azagayas. Alfileres. varillas redondeadas en ambos extremos, varillas pequeñas. colgantes de marfil y punzones. Solutrense superior. Agujas de cabeza perforada. Primeros propulsores. Pe­ queñas azagayas. Azagayas de bisel simple y algunas de base apuntada o redondeada. Bastones perforados.

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con aplicación de calor. como propuso H. Breuil) desde el borde hacia el interior de las piezas. de forma que éstas presentan un aspecto que evidencia un alto desarrollo tecnológico, hasta el punto de que algunos autores han llegado a referirse a él como -arte del retoque •. La mayor parte de las pieza!. son puntas de proyectiles. de forma faliácea (como hojas de árboles). retocadas por una cara o por las dos (mono y bifaciales) que tienen una evolución teórica desde el Protosolulrense (que se aprecia en pocos yacimientos. como Laugerie-Haulc), con hojas de cara plana: el Solulrense inFerior. con puntas de

Para el Solutrcnse espaílol. manteniendo la división de F. Jordá en «facies can­

tábrica» y «facies ibérica», podernos sintetiz¡lr el siguiente esquema en la industria ósea:

Solllfrellse medio.

Azagayas de aplanamiento (o bisel) central (Cantábrica).

Punzones bicónicos (Ibérica).

Solutrellse superior.

Azagayas de base monobiselada, ligeramente arqueadas y de aplanamiento centml (Cantábrica). Punzones bicónicos y cilíndricos (Ibérica). Azagayas pequeñas de bisel simple. La secuencia más detallada del Solutrense francés es la de Laugerie-Haute (Dor­

cara plana (retocadas sólo por el anverso) que se hacen biraciales al final: después las

doña). Los yacimientos más representatÍ\'os en Esp:lña son: Las Caldas. La Riera. El Cierro y Cava Rosa (Asturi:ls). Cueva Monn (Cantabria). Bolinkoba. Atxeta. Ermit­

puntas en rorma de hoja de laurel (Solutrense medio) y por fin. las puntas con muesca y en ronna de hoja de sauce del Solutrense superior. aunque perviven también las

tia. Ekain y Urtiaga (P-Jís V:ISCO), Reclau Viver (Girona) y El Parpalló (Valencia). Si hace un tiempo se pensaba que el SolUlrense había supuesto una interrupción

puntas de hoja de laurel y las de cara plana. En una rase tardía aparecen las puntas de dorso y las de pedúnculo y aletas de El Parpalló (Solutrense tardío mediterráneo). En Cantabria hay también puntas solutrenses de base cóncava. De cada uno de estos tipos hay varios subtipos. incluso con características regio­ nales. Hay que destacar. sobre todo. las puntas en rorma de hojas de laurel y de sauce. del Solutrense medio y superior. que pueden llegar a alcanzar grandes proporciones. hasta 35 cm de largo por 6 cm de ancho y 6 mm de espesor. ísicas sólo se present:m completas en el sudoeste de Franci:l. Las subdivisiones cl.

en el desarrollo del arte rupestre. después de los estudios de Jordá y Lcrvi·Gourh:ln. sobre todo. sabemos que éste continuó con buenas obras. tanto en pintura como en grabado. El Solutrense se superpone en sus períodos iniciales al complejo auriñaco-pe­ rigordiense en todo el sudoeste de Francia. salvo en los yacimientos exce¡x;ionales de Abri Pataud y L:lUgcrie-lIaute. donde se intercala una industria profundamente original a la que se h:1 denominado I'rotomllgduleniense. En estos dos yacimientos

y no en todos los Y:lcimientos. En el resto de las áreas donde aparece existen v'lriantes

y en una capa de tierra carbonOSa y suelta ap:lrecieron grandes hojas de muy bUCJJ:I factura. ampliamente retocadas. con numerosos buriles. frecuentemente dobles. r.ls­

regionales. como es el caso de Espaíla. donde se aprecia una evolución direrente en la comisa cantábrica que en 1:1 mediterránea.

padores sobre láminas. abundantes laminitas de borde finamente abatidos y útiles de hueso. como puntas de proyectil y varillas. a veces estriadas.

La industria ósea no presenta novedades sensibles con respecto al período :m­ terior, manteniéndose esencialmente 10<; mismos tipos. incluidos los bastones perro­ rados. aunque aparecen otros. como la aguja con ojo. o la azagaya de aplanamiento central. En general. se detecta meno.:: industria ósea que en el Auriñaciensc y Gravc­ tiense. La mayor novedad rc<,pecto a la.:: fases anteriores es. sin duda. la aparición y desarrollo en el Solutrense superior de las agujas de coser con ojo. clabor.tdas con

EL PALEOLfTICO SUPERIOR FINAL: MACiDALENIENSE (20000- 1 0000 a.p.) El final del Paleolítico superior lo ocupa la cultura Magdaleniense. que se ex­ . tiende por Europa oecidental y central. con r.tmificacioncs que llegan a Polonia. AI-


NOCIONES DE I'REHISTORLA GENERAL

212

gunas regiones llegan a alcanzar una cierta personalidad. como la región de la Dor· doña en Francia. la zona cantábrica española. las lierras bajas de Suiza. la cuenca del Rio hacia el sur de Alemania y el none de Francia. Esta fase unifica cultural­ mente a Europa occidental. sobre todo, donde en Francia y España el ane paleolítico alcanzará entonces su mejor momento, con conjuntos de gran calidad artística. El Magdaleniense se inicia en el interestadial Würm ¡¡I-IV. se desarrolla dumole lodo el Wünn IV y culmina con las primeras oscilaciones cálidas de AllerOd. Algunos autores creen que este tecnocomplejo se originó en Francia. en la zona pirenaica. Otros cenlran su origen en la Dordoña. Hoy predomina el origen occiden­ tal. aunque hace unos anos se le suponía un origen oriental (Breuil. Menghin). Sin embargo. no existe al este del Ródano ni en Italia. El trabajo del sílex. que tanto nivel había alcanzado en el Solutrense. vuelve a las tradiciones del Perigordiense y Auriñaciense. abandonándose el tipo de retoque invasor o escamoso. seguramente porque cambian las estrategias de caza y porque la industria ósea alcanzará ahora su mejor momento, con piezas de gran eficacia y de muy buena elaboración. Sin embargo. se siguen utilizando los buriles (que se utilizaban, sobre todo, para el lrabajo y decoración de la materia ósea) y se hacen muy frecuentes los útiles microlíticos. sobre todo láminas, laminitas y pequeñas puntas de borde abatido. Esta tendencia a la disminución de las piezas líticas (microlitismo) se acentuará cada vez más. :llcanzando su apogeo durante el Magdaleniense superior­ final y durante el Mesolítico-Epipaleolítico. No obstante. hay algunas piezas líticas características del período. como: los perforadores en estrella (o múltiples) y los buriles de .pico de flauta» y de .pico de loro», así como algunos raspadores. buriles sobre lascas. perforadores y. sobre todo. láminas y laminitas microlíticas. Sin embargo, la evolución del Magdaleniense se realizó desde el principio so­ bre su industria ósea. aceptándose. en términos generales. el siguiente esquema de trabajo: Azagayas. a veces arqueadas y aplanadas. de bisel simple un poco convexo. decorado con trazos rectilíneos. Alisadores y bastones de mando. Magdaletliel/se 11. Azagayas de doble bisel, a veces con r.mura longitudinal. Azagayas bicónicas o de bisel tosco . Magda/elliellse 1/1. Azagayas cortas con bisel simple y largo. Varillas semirre­ dondeadas, decoradas. Propulsores decorados. Magdalelliellse IV. Protoarpones con dientes apenas insinuados, generalmentc cortos y sin decoración. Punzones. alisadores. varillas semirredondeadas. frecuen­ temente decoradas con motivos geométricos. Azagayas de bisel simple. a veces cn pirámide, o de doble bisel de sección cuadrada. Varillas, propulsores y rodetes perfo­ rados, de adorno. M(lgda/etliew;e V. Arpones de una fila de dientes, algo más largos. Azagayas de bisel simple, doble o cuadrangular. A 1 final aparecen los primeros arpones con dos hileras de dientes. distribuidos de forma asimétrica. Magda/etlieme VI. Arpones de doble hilera de dientes. redondeados o angulo­ sos. Perviven los arpones monoseriados. Agujas. alisadores. azagayas de doble bisel. En Cantabria . arpones con perfor.lci6n basal . En Francia. arpones con bulbo basal. Magdaletlietlse l.

EL PALOOLfTICO SUPERIOR

213

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En Francia se documenta bien estratigráficamente en Laugerie-Haute y lo hay en otras muchas estaciones. como Laugerie-Basse, La Madeleine. Mas d' Azil. etc. En España está presente en toda la comisa cantábrica (Las Caldas. El Pendo. Altamira. La Riera. Tito 8ustillo. La Viña. Ekain. ElTalla, Lumentxa...) y no falta en la región mediterránea (El Parpalló. Cava Matutano. Tossal de la Roca, Cueva de lo� Mejillones. etc.). En la costa mediterránea, el Magdaleniense superior final contnb�ye a generar los procesos epi paleolítico, de la misma forma que en la cornisa ca�t��nca oculTe con respecto al Aziliense. a partir del Dryas 111. cuando se produce el llllclo del Mesolítico-Epipaleolítico. EL PALEOLÍTICO SUPERIOR EN EL RESTO DEL VIEJO

MUNDO

muy desigual. Los hallazgos mejor conocidos están en relación con las zonas estudiadus paru documentar el proceso de evolución antro­ pológica en África y Asia. En África del SlIr se define un Sri/lbayellse (del yacimiento de Still Bay). que pr�senta una evolución de las industrias que caracterizaron el Paleolítico medio, con la .lntroducción de nuevos útiles como puntas foliáceas, hojas y hojitas de dorso re­ baJado y algunas puntas retocadas bifacialmente. como se aprecia en los yacimientos de Broken HiII y Skindergat. . En el norte de África. sobre todo en Marruecos. también hay industrias con va­ nadas puntas pedunculadas. hojas y hojitas. perforadores y buriles. El yacimiento más conocido es Mugharet-el-Aliya.

!iene una distribución


214

NOCIO'<ES DE PREIUSTORIA GENERAL

En e l valle del Nilo se conocen varios sitios con evidencias de industrias del Paleolítico superior. como Sebil. que da nombre al grupo sebiliellse. aún con muchas rcminiscenci'ls tipol6gicas de la fase levalloisicnse anterior. pero ya con elementos cólraclcrísticos del Paleolítico superior. con una marcada tendencia hacia el micro+ lil¡<;1110. El yacimiento más conocido el Kom Ombo. al sur de Asuán. que se fecha entre 1 2000 y 10000 a.C. En A.�i{/ or;ellfa/ lo mejor conocido. pese a la ¡X'lCa información de las últimas déc'ldas. es Chin.), donde hay varios yacimientos detectados en la cuenca del río ¡-loan-Ha. con industrias líticas laminares y una tosca industria ósea. que se mezclan con elementos de evidente tradición anterior. como los cantos trabajados. Cerca de Beijing. la conocida Cueva de Zukudian tiene una zona (la cueva su­ perior) que tuvo ocupación durante el Paleolítico superior. con lascas. raspadores. algunas hojas y una incipiente industria ósea. que tiene ciertos paralelismos tipológi­ cos con los grupos más occidentales de Mongolia. de influencia siberiana. Esta fase se fecha en Zukudian entre 1 8000 y 14000 a.C. En el Asia cellfml siberiana destacan los hallazgos de la región de Altai occi­ dental. donde hay varios sitios con industria lítica y ósea propias del período, aunque con influencias de la anterior fase levalloisiense. Son conocidos los yacimientos de Dusl'Kanskaya y Afontova Gora. en el Yenisei. De una fase más avanzada pare­ cen los yacimientos de Marta y Buret en los entornos occidentales del lago Baikal. así como Dyuklai (Irkutsk). De enlre ellos. el mejor conocido es Marta, donde se ha detectado un campamento al aire libre. situado sobre terrenos loéssicos. con cierta v:lriedad de cabañas. un enternuniento infantil y una rica industria lítica y ósea. en la que destacan numerosas obras de arte elaboradas sobre marfil de defensas de mamut. El lugar era. posiblemente. un asentamiento perm:lnenle de cazadores de mamuts. La cronología absolut:l lo fecha hacia 23000 a.c. En la I"dia h:ly también varias zonas con evidencias de ocupación por cazadores­ recoleclOres del Paleolítico superior. donde se ha recogido industri:l lítica de hojas. buriles y raederas sobre extremos de hojas. que aparecían mezcladas con otros ele­ mentos más arcaicos. También en territorios de las actuales Irán e Imq hay evidencias de esta ocupa­ ción. En lraq es bien conocida la cueva de Shanidar, donde se identificó un nivel con hojas retocadas. raspadores. pequeñas puntas y algunos buriles. con algunos elemen­ tos óseos y evidencias de manifestaciones m1ísticas. Por fin. el Próximo Oriellte es una zona algo mejor conocida. Allí pudo desarro­ llarse una transición autóctona en tierras del Líbano y desierto de egev. Los inicios del Paleolítico superior se conocen bien en tierras de Palestina, en yacimientos como Kebamh, Qafzeh. Qadesh, Lagoma y Abu-Noshr. que ofrecen hojas. hojiws de dorso. hojas de cara plana. raspadores de tipología auriñaciense y mederas. destacando el tipo de puntas Emireh (de ahí que suela denominarse Emiriellse). Su cronología se sitúa entre 35000 y 30000 a.C. También en I-Iayonim y Akil hay una industria ósea con puntas y azagayas. La fase fin:11 la define la cultura Kebariellse (de Kebarah), que tiene dos fases, A y B. Lo más c:lnlctcrístico de este período final son las hojitas de dorso y la apari­ ción de los microlitos. que supondrán la transición al Mesolítico. con el Kebariense geométrico. Inmediatamente después, con e l Natufiense. se iniciará la transición al Neolítico.

EL PALEOLfTlCO SUPERIOR

215

ASPectos sociales y modos de "ida Los modos de vida de los grupos del Paleolítico superior variaron considera. blemente con respecto a la elapa anterior a causa del mayor desarrollo tecnológico en las industrias lítica y ósea. de la mayor organización interna de los grupos y del perfeccionamiento de las estrategias de abastecimiento y caza. Por los dmos que ofrccen los asenwmientos. c n cuevas. abrigos o al aire libre. se sabe que debieron constituir grupos reducidos, de no más de 40-50 personas. Estos grupos. que debieron ser especialmente numerosos en Europa occidental. sobre todo en Francia y península Ibérica, se COncentraron sobre todo en zonas ricas en recursos natur'Jles, como Dordoña. Perigord, Pirineos, comisa cantábrica, costa mediterránea. El número de yacimientos en estas regiones es especialmente abundante. Todos estoS grupos debieron estar relacionados entre sí. como parece evidenciar el inter cambio de materiales. la similitud estilística del arte y la difusión de los avances tecnológicos. La vida era relativamente corta. por ténnino medio unos 35·40 años. siendo ele­ vada la mortandad infantil. La causa más habitual de muerte eran los traumatismos. bien por accidentes dc c:lza o por enfrentamientos. aunque la paleopatología también ha identificado diversas enfermedades. como reumatismo. caries. gingivitis. menin­ gitis. tuberculosis ósea, incluso algún carcinoma. Algunos cráneos presentan eviden­ cias de trepanación (operación que debió realizarse con instrumental lítico). en algún caso con supervivencia del paciente. ya que se aprecia crecimiento óseo posterior. La caza fue una actividad que en este período parece más selectiva, orienwd;¡ sobre todo hacia los animales ungulados. con dedicación especial hacia los ciervos y renos. Algunos asentamientos. como Pincevent y Verberie (Francia). parecen haberse formado como sedes de cazadores de renos. justamente cerca del paso estacional de las manadas. Los cazadores del Paleolítico superior eran buenos conocedores de la fauna que les rodeaba. de la que conocían perfectamente sus costumbres. movimien­ tos y épocas de cría, En muchos yacimientos de Francia y del norte de España se ducumenta la caza de ciervas con sus crías, lo que demuestra un control perfecto de los procesos biológicos de la fauna. Además. el arte rupestre. donde la fauna está re­ presentada en variadas :Ictitudes y con todo tipo de detalles anatómicos, demuestra igualmente e l perfecto conocimiento obtenido a partir de la observ:¡c ión directa. En algún momento del Paleolítico superior se domesticó el perro, a partir del lobo. que supuso una gran ayuda para l a caza. Los restos de perro doméstico de Ain Malaha (Palestina) y Palegrawa (Iraq) son de este período. La caza del Paleolítico superior ha sido presenwda por algunos especialistas COmo una actividad colectiva minuciosamente organizada que requeriría. cuando me­ nos. una cierta labor de coordinación por parte de los cazadores más avezados. Este tipo de organización y de coordinación provocarían inevitablemente la preeminencia c ertas personas sobre e l resto del grupo, por lo que estaríamos ante el verdadero IIlICIO de las bandas de jefatura.

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El instrumental lítico y óseo del período muestr:l una gama muy variada de tipos de proyectiles e instnllnentos para la caza y la pesca. Muchos de estos útiles estaban concebidos para ser utilizados mediante el empleo del propulsor y del arco, de los que ya hemos dicho que fueron instrumentos decisivos para la economía paleolíti­ ca. al minimizar los riesgos de la caza y pennitir e l tiro a distancia. Muchas puntas


NOC10NF..5 DE PREllISTQklA GENERAL

EL PALEOLlTICO SUI'ERIOR

solutrenscs están concebidas para ser arrojadas con arco o. cuando menos. con pro­

Siguió utilizúndose l a cueva en zonas propicias al tipo de relieve kárstico. Como en el norte de España y en el sur de Francia. Pero es posible que los asentamientos

216

pulsor. Iguahnenlc practicaron el marisqueo y la pesca en las costas. ríos y lagos: de diversos yacimientos. en Francia y España. se han recuperado reslos de salmones. truchas y reos. incluso ejemplares de origen marino. como lamprea o merluza: igual­ mente moluscos y crustáceos. como lapas, bígaros. ostras. berberechos. almejas. na­ vajas. vieiras y mejillones. Parece cl:lfo que todas estas activid:ldes. muy especialmente la elaboración de instrumentos líticos y óseos. así corno el arte rupestre. debfan estar en manos de verdaderos :lrtesanos. buenos conocedores de las técnicas de trabajo adecuadas a cada caso. Esa condición debía otorgar cierta consideración dentro del grupo hu­ mano al que pertenecían. de tal manera que podñamos sugerir un cierto gr.tdo de distinción (mejor que jerarquización) social. En cuando a la indumentaria. recientes estudios realizados por Oiga Soffer. Ja­ mes Adovasio y David Hyland. de la Universidad de lIIinois. sobre materiales halla­

dos en la República Checa. fechados hacia 27000 a .c., ponen de relieve la existencia de una verdadera industria textil en los inicios del Paleolítico superior. El hallazgo de improntas de cuerdas y tejidos trenzados observados por microscopia en bloques de arcilta solidificada han revelado las primeras evidencias de producción de tejidos elaborados medi:mte el trenzado de fibms vegelales. Se trata de huel las de gorros. cin­ tas. cinturones. faldas. vendas y lienzos. _de finura comparable a los del Neolítico ...

217

al aire libre fuesen tan numerosos como los de cueva, si no más. En algunas regiones emn los únicos. desde luego. La cuestión es compleja, porque los yacimientos en cue­

va se han conservado mejor y los de aire libre han estado sometidos a la ineluctable acción de la erosión . La cueva era lugar de habitación, pero también de entelTamiento y de cultos y ritos. La aparición del arte rupestre y mueble. que es una de las características más notables de la época, convierte a la cueva en _santuario» lleno de representaciones y símbolos. de forma que ésta debía ser el centro del universo familiar del clan o grupo. En sus entornos. un paisaje abrupto y húmedo. ofrecía abundantes recursos naturales de todo tipo que el hombre podía explotar con sus nuevos medios técnicos.

Las cuevas tenían. por lo general. áreas de actividades bien definidas. centmdas

casi siempre en el vestíbulo: hogares de tipología variada, talleres pam e l tmbajo del sílex. hueso. asta. madera . . .. chozas-dormitorios interiores, zonas de enterramientos. áreas sagradas par... las ceremonias. el culto y la magia de propiciamiento. piletas

naturales para el agua. etcétera: y en el exterior. pozos para conservar alimentos, zonas para trabajar y secar pieles, tendederos. áre:ls de descuartizamiento, fuegos de protección nocturna y chozas de estación cálida. Éste es el aspecto que ofrecía el conjunto de yacimientos del acantihlclo de Bauousse Russe. en Grimaldi (Costa Azul). fechado hacia el 25000 a.C. Allí. las cuevas de Cavillon y Prince Florest¡1Il y

que en opinión de estos investigadores hacen retroceder el inicio de estas activida­

los dos asentamientos en cabañas exteriores de Casino debieron cobijar a una pobla­

des miles de :lños. Estas evidencias amplían considerablemente las posibilidades de

ción de entre 20 y

atuendo de los seres del Paleolítico superior. a los que hasta hace poco suponíamos

organizada y con una distribución espacial muy razonable que ya tiene incluso una zona de entemullientos en el interior de la cueva grande.

utilizando casi exclusivamente vestimemas de pieles. En el P¡lleolítico superior. la tecnología había avanzado de tal manera que las técnicas aplicadas a la construcción de viviendas se desarrollaron extraordinariamen­ te. propiciando una variedad de tipos que, utilizando los recursos ambienlllles. se adaptaron perfectamente a los diferentes paisajes y climas. haciendo más cómoda la

25

personas: sin duda. una comunidad bastante numerosa. bien

Este tipo de hábitat, en el que ya se han aplicado numerosos recursos técnicos. desde el trabajo de la madera y la piedm al de las pieles. fibras. barro. huesos .. . . desarroll¡llldo ideas muy complejas, es el que debió prevalecer en zonas como La

vida de los grupos humanos. Adcmás. se aprecian interesantes novedades domésti­

Dordoña y la cuenca del río Hémult (Francia). o en conjuntos como Monte Castillo (Cantabria. España).

cas. como los hoyos para la conservación de alimentos. los hogares en hoyos cu­ biertos de placas de piedra. la diversidad de materiales de construcción. la solidez

Los asentamientos al aire libre fueron muy variados. apreciándose en esta varie­ dad una clara tendencia a la adaptación al medio. La construcción era más sólida que

de las construcciones. los pisos de tierra apisonada o enlosados. la aparición de los santuarios con arte. etc.

las precedentes del Musteriense. como se aprecia, sobre todo. en los asentamientos

Las nuevas herramientas desempeñ:lron un papel primordial. y:1 que es entonces cuando aparecen nuevos instrumentos especializados. elaborados en una gama más ampli:1 de materias primas. que podían aplicarse a la construcción: nuevos tipos de cinceles. perfomdores (posiblemente también el perforador de arco). agujas con ojo. escaleras. redes. martillos para minería del sílex o de ocre rojo que podían emplearse

del este de Europa. del tipo de Spadzista (Polonia), Kostienki (Rusia) y Mezhirich (Ucmnia). Kostienki. en pleno valle del Don. es un conjunto de 28 lugares de habit:lción. de tipología variada. en el que vivieron cazadores-recolectores en el Musteriense (Fase 1) y a lo hugo de todo el Paleolítico superior. Aunque se han exagerado las

también en la construcción, etc.

dimensiones de algunas viviendas (como 1,. del nivel I de la Fase 1. de 35 m de [argo por 15 de :IIlcho). algunas eran. evidentemente. de gran tamaño. capaces

En ia Grane du Renne (Yonne. Francia) se aprecia un tipo de hábitat de la prime­ ra fase del período que podemos considerar de tmnsición: allí. los cazadores del Peri­

de alojar a numerosas personas. El modelo de vivienda comunal estaba formado por tres armazones e n forma de tienda, unidos entre sí por tiras de cuero y cubiertos con

tes er:m de defensas de mamut. como ya habían hecho los mustericnscs de Molodo­ va 1. para sostener una cubierta de ramas y pieles. Estas cabañas fucron reconstruidas varias veces a lo largo de más de tres mil años.

En Ucrania. la cabaña de Mezhirich representa un modelo distinto. en un me­ dio en el que la madera es escasa. Está construida con 385 huesos de mamut. dando

gOrdien<;e edificaron varias chozas de planta circular. de unos 3-4 In de diámetro con el piso acondicionado con lajas de piedr:l para protegerse de 1:1 humedad. Los sopor­

pieles. Frente a ella. un pozo en el suelo serví:1 para conservar alimentos. protegidos por una cubierta de gmndes huesos planos de mamut . Todas las actividades están allí presentes. incluido el ane mueble. con notables obras.


EL p,\LF.oLÍnco SUPERIOR

NOC10Nr,s OE PREWSTORIA GENERAL

218

2

fanna " una estructura de planta circular de unos 5 m de diámetro, con cubierta Ó' de cúpula. impermeabilizada con pieles. En el interior había un hogar central.

J

dos agujeros laterales para hincar los soportes de cocina, y Olros dos hogares más el exterior. Los recientes trabajos de D. Nade! y E. \Verkcr. de la Universidad de Haifa. en

yacimiento israelí de OhaJo 1 1 (Tiberíades. v:lllc del Jordán). han revelado un tipo c<lbañ:1 en el denominado .Iocus l. construida con ram:IS y malerias vegetall de planta circular. con una cnlrada formada por un arco de ramas gruesas. Los post principales estaban introducidos en hoyos y rcforl.ados con piedras. En el interior encontró una zona de carbones que denota la exislCncia de un hogar. La identificacit de las especies arbóreas con las que se construyó la cah:lña coincide con las detcnti

naciones de flora correspondientes al período en el que fue levamada. hacia 17000 :Li

En el mismo lugar se han identificado restos de otras cabañas. por lo que estarí:unl ante un pequeño poblado de cazadores-recolectores del

1

Paleolflico supcric

Este tipo de cabaña 6sea no cra único. ya que los arqueólogos rusos han enCOI trado restos de otras en la zona.

I

En Europa occidental es muy co,ux:ido el modelo de vivienda del campamcn de Pincevent (valle del SemI, Francia). que parece una base de cazadores especialil, dos de renos. que se alojaban en varias tiendas hechas con una estructura pir.unidl

de ¡:MJstes. cubiertos por pieles de reno cosidas y sujetas al suelo mediante piedra: Los reslos de estas piedras formando círculo y los agujeros p..ra postes. así com

numerosos restos óseos de reno. forman UIlO de los yacimientos arqueológicos má

espectaculares del Magdaleniense final. En los hogares. restos de huesos de reno. pe

2

ces y cáscaras de huevos. denotan una inteligente utilización de los recursos. Parec

claro que en Pincevent actuaron grupos de cazadores en los que se aprecia una 01 ganización compleja para la caza especializada. en una zona de paso obligado de la manadas de renos. Algo parecido se deduce del estudio del yaci miento de Verbcrie cn la misma zona. Las agrupaciones de cabañas emn relativamente frecuentes en diversas p:lrte: de Europa: en Sungir (Moscú) se encontraron restos de varias cabañas circulares. el Pavlov (Chequia) hay restos de 1 3 cabañas juntas y en Vigne-Brun (gargantas de Loira, Francia) otra agrupación de ocho cabañas, con hogares interiores y cubierta! de piel. El hombre del Paleolítico final ha desarroll:ldo sus técnicas construclivas de tal manem que le penniten adaptarse a cualquier ambiente. incluso en el medio mj� adverso. como lo demueSlran los asentamientos del tipo de Virovaia (NO de Sibcria). fechado hacia 20000 a.c.. en el que, según los estudios palcoambientales. soport:lron condiciones climáticas extremas, sólo posibles con una tecnología adecuada.

3

Ritual funerario FIG_ 18.

C(l/)mll1!l de: J. KOJlicllki;

2.

Me:},¡r¡cll: 3. Pi"cel'e/JI.

El mundo funerario está mucho más documentado quc en las fases precedentes, y� que han sido numerosos los yacimientos que han ofrecido evidencia" de un minu­ CIOSo ritual funemrio: en Sungir (cerca de Moscú. Rusia) O. Bader cncontró una lUm­ a doble. fechada h:lcia 25000 a.p.. con do,,; jóvcnes cazó.dore" que fueron Inhumados con sus ajuares (1:IIl/.as de caza. cuentas de collares. dos estatuilla .. rc-

?


NOCIONES DE '>REIIISTORIA GENERAL

220

presentando animales); en La Madeleine (Dordoña. Francia) los reSIOS del difunto estaban espolvoreados de colorante rojo y tenía un ajuar de conchas y colmillos: en de Italia), una tumba que contenía dos niños también tenía la Grotte-dcs-Enfants de lIalia). con un un ajuar de conchas marinas, al igual que otra de Arene Candide cadáver rodeado de conchas marinas y varios útiles elaborados en asta de ciervo: en Saint-Gennain-Ia-Riviere (Francia) una mujer estaba enterrada en una caja de losas y en Paulov y Dolni Vestonice (Chcquia) los cadáveres se encontraron en tumbas delimitadas por grandes huesos de mamut. Se practicó. sin duda, un ritual funerario que se aprecia en las zonas donde se han deleclado mayor número de enterramientos: región del Perigord (Francia). Ligu­ ria (Italia). Moravia y Rusia. Los cadáveres se de(XIsitaban genemlmente en tumbas simples. en (XIsición encogida y de lado o extendidos boca arriba. Con frecuencia se cubrían con ocre rojo (una especie de colorante mineral natural). tal vez como pane del ritual. significando la sangre como principio vital para propiciar la vuelta a la vida. o simplemente como medida sanitaria. ya que el ocre tiene cierta capacidad conservante de la materia orgánica.

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El

arte paleolítico

El ane paleolítico es. sin duda. la expresión más destacada de la capacidad crea­ tiva de los hombres del Paleolítico superior. envuelto. desde su descubrimiento (XIr Marcelino Sanz de Sautuola en AlIamira. en 1 874. en una viva (XIlémica que. en principio. se centró en su autenticidad para. una vez asegurarse ésta. derivarse hacia cuestiones complementarias. como 1:. evolución estilística. cronología y significado, sin que (XIr el momento podamos darla (XIr finalizada. Estas manifestaciones anísticas podemos dividirlas en:

Arte rupestre. el que está pintado. grabado o modelado en bajorrelieves en los vestíbulos o interior de las cuevas. en abrigos o al aire libre. Arre IIII/eb/e, pintado. grabado. en bajorrelieve. modelado o esculpido en bullo redondo sobre sO(XInes variados. ya sea plaquetas óseas. de marfil, de piedra o de barro cocido. Las características más notables del ane rupestre son: predominio de la pin­ tura y el grabado: predominio del tema animalístico: diversidad de estilos. que van desde los signos más abstractos al más preciso naturalismo: mimetización de las figu­ ras humanas bajo formas animales o abstmct:ls; diversidad de tamaño de las figuras. predominando las de gmn tamaño: ensayos de composiciones y perspectivas. con­ vencionalismos generalizados pam expresar la tercera dimensión y variedad limitada de colores. con el empleo de gamas de los colores básicos. : i­ Las del ane mueble son: el predominio del grabado sobre la pintura: temas m malísticos. sin que falten las estatuillas de figuras humanas de bulto redondo: diver­ sidad del sO(XIne: posibilidad de ser tmnsponado o usado como elemento de ritual o de adorno: diversidad de estilos. desde muy nalUmlistas a abslraCIOS. La distribuciólI del ane paleolítico es muy amplia. ya que lo enconlramos en di­ versos lugares de Europa y del resto de los COlllinentes. incluidos América y Oceanía.

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222

EL PALEOLfTICO SUI'ERIOR

NOCIONES I)F. PREIIISTORIA GENERAL

con una cronología semejante y sin que parezcan tener relación con los del Viejo Mundo. ,,"nque la región con mayor concentración de estaciones es Europa Occiden­

taL especialmente España y Francia. donde se concentran el 90 % de los yacimientos conocidos y donde se aprecia la mayor c:.lidad cSlilíslica y una gran variedad lemáti· ca. Olras regiones curoasiálicas con estaciones de afie paleolÍlico son Italia. Rusia. región de los Urales. Sibcria y Rumania. En la península Ibérica las zomlS de mayor concentración son: la cornisa can­ tábrica (Paí., Vasco. Canlabria y Asturias). con diversos núcleos dispersos por otras regiones (Levante. Meseta central. Portugal. Aragón. Extrcmadura y And:llucía). En Francia se concentran en Aquitania, Poitou, Querey, Pirineos orientales, centrales y occidentales y cuenca del Ródano. Agotada la vieja idea de que el ane rupestre se situaba siempre en la oscuridad de las más profundas cavidades de las cuevas. los muchos hallazgos recientes nos indican que suele situarse en los vestíbulos de cuevas, galerías. salones y divenícu­ los interiores; abrigos rocosos y rocas situadas al aire libre. aunque. tal vez con la excepción de los recientes hallazgos de Foz Cóa y Agueda (Portuga l). las grandes concenlmciones de figuras suelen situarse en salas interiores de las cuevas. que a veces se han denominado «santuarios». Entre los conjuntos en cueva. vestíbulo o interior. destacan: Altamim, El Cas­ tillo. La Pasiega. Cueva Chufín. Lluera. Pindal. Ojo Guareña. L:.I Garma, etc. (en España) y Lascaux. Niaux. Roufignac. Pergousel. Teyjac. Le Placard. Chabo!. Cueva

Chauvel. Bedeilhac. Fomols. Grone Cosquer, etc. (en Francia): entre los conjuntos en abrigos rocosos: Entrefoces. La Viña. Godulfo (España) y Cap Blanc (Francia): y los conjuntos al aire libre más destacados son: Foz Cóa, Mazouco (Ponugal) y Piedras Blancas. Domingo García y Cuev:l de Jorge (Murcia. España).

223

Los hallaLgos. sin embargo, continúan (y muy probablemente continuarán en el futuro) asombrándonos. La última sorpresa destacada ha sido el hallazgo en la Grone

gmbadas Con Cussac (Buisson-de-Cadouin. Dordoña. Francia) de más de 200 fiuuras � una cronología de hacia 28.000 a.p. Los remas fund:unenlales del arte paleolítico gravitaban fundamentalmenle en

tomo a la vida y costumbres de los animales. Lo más representado es la fauna: (Odo tipo de animales que rodeaban a los seres humanos y de los que frecuente­ mente se aba�tecfan para alimentarse. Los más representados eran el cab:lllo y el

bisonte; pero Igualmente se representaron mamut, ciervo. uro, cabra. reno. león. oso, rinoceronte. cánidos y lepóridos: y en menor cuantía reptiles, aves. peces y. recien­ temente pingüinos (cueva Cosquer. Fmncia). Apenas hay intentos de paisajes. La fi­ gura humana se representa más frecuentemente de lo que hasta hace poco se creía

(Trois-Freres. Le Gabilloll, Altamim). pero casi siempre bajo apariencia extraña. más

realistas las figuras femeninas que las masculinas. como vemos en Pech-Merle, Fon­ tanet y otras. Frecuentemente 10 masculino y lo femenino humano queda reducido a esquemas de sus atributos sexuales. que a veces se asocian a figuras de animales. En el ane mueble destac:m las «venus», figuras femeninas de bulto redondo elabomdas en piedra. marfil, asta, hueso o arcilla cocida, con sus atributos sexuales bien marca­ dos, que se distribuyen desde Siberia hasta Cant:lbria. Son bien conocidas las venus de Willendorf (Austria); Kostienh Gagarino (Rusia): Dolni Vestonice (Chcquia): Brassempouy, Laussel y Lespugue (Francia): Chiozz. Savignano y Grimaldi (Italia) y el hallazgo más reciente de la venus de Voronezh (Rusia), esculpida en defensa de mamut. Suelen aparecer en contextos gravclienses. Con frecuencia los animales componen escenas perfectamente interpretables, como los bisontes a la carrera de Altamira. las ciervas cruzando el río de Lascaux o �I bisonte embistiendo a un hombre de Niaux. La aglomeración de figuras en un

mIsmo panel. donde con frecuencia se superponen unas a otras. suele guardar, no obs�ante. un cierto orden en la distribución, de manera que el panel aparece bastante . eqUlhbrado en su ejecución. como si se trat:lra de un espacio sagrado o ritual en el que estuviera prohibido borrar lo pintado. Hay abundantes casos en los que las figuras se adaptan. a veces con posturas . v�olentas. a los accidentes de la roca que hace de panel base, como vemos en algunos bIsontes de Altamira. En ocasiones hay ensayos de perspecti\a, sobre todo en las cabezas de animales co� cuernos y en las patas, incluso intentos de reflejar el movimiento. como vemos en el n�oceronte de Chauvet. en el que la reiteración de la silueta parece querer reflejar el . mOVImIento de una embestida. Con frecuencia vemos escenas de caza (bisontes de Niaux, con flech:IS clavadas

10-

en el lomo: el ciervo de San Román de Candamo. con la cabeza vuelta hacia el o en el que tiene clavadas varias flechas) o de apareamientos sexuales (p.e. . de ¡Sontes en Altamira). . Suelen pintarse también manos. en positivo o negativo. exentas o asociadas a anu�ales. Hay cuevas donde la mayor parte de las figuras son manos, como en Mal­ ravleso (Cácercs) o Gargas (Francia). Éste es un tema que se repite en otras partes el mundo. como América del Sur. donde en Argentina se conoce el _alero de las manos>! del Río PinlUrJS, en P¡¡lagonia.

� LÁ\ll"A XII.

\'<-111/.'

de IVilIendoif.


NOCIONFS DE PREtuSTORIA GENERAL

224

EL I'ALEOLiT1CO SUP[RIOII:

FrG_ 19.

225

8(/S1611 de mando con de('(Jr(j<i6n gmlxula de él/Hit/os. de ÚI Mm/de;"1! (1ilrsac, Dor.

¡Jo/la. FNllldll),

LÁMINA

XIII.

Mm lo f!11 11f!gllfim de la CIlf'WI del Castillo (Ctm/(lbrill).

Los denominados «tcctiformeslt, signos o ideomorfos. son trazos muchas veces de composición geométrica que forman triángulos. cuadrados. escaleriformes, � Iavi. formes. elc., que suelen aparecer en distintas p:lrles del conjunto. exentos o asociados a otms figuras. Constituyen uno de los enigmas del arte prehistórico. Las ¡éel/ieas utilizadas en el arte paleolítico son sencillas, pero fueron utilizadas con maestría y eficacia. lo que significó la :llta calidad alcanzada y su perdurabilidad a través de milenios. Las figuras se pintaban. se grababan o ambas cosas a la vez. L:l silueta se definía con líneas pintadas con pincel. con trozos de carbón vegetal. mediante el tamponado (que hacía un trazo discOluinuo) o con los dedos. o grababa con utensilios líticos. con uno o varios trazos finos o profundos. A veces se hacía la silueta con pintura '1 se reforzaba el contorno con grabado. El grabado podía hacerse también con la técnica del piqueteado sobre la roca. En este sentido. los recientes trabajos del psicólogo evolutivo Michael Shenner. autor de rile sciellce 01 good O/u} el'iI (LlI ciencia del bie/l y del mal. ueva York. 20(4). afirma que el .. sallo moral» de los seres humanos evoluciona a lo largo de casi cien mil años. y que hace unos quince mil años (recha que coincidiría. a grandes rasgos. con el apogeo del arte paleolítico de Europa occidental). coincidiendo con la adqui�ición de la noción de tri hu. aparecen los preceptos. las ceremonias '1 los ritos. destinados a reafirmar el sentimiento de pertenencia al grupo. Ésos serían los prime­ ros selllimientos religiosos colectivos y la aparición de un ritual religioso organiz:ldo que. con el tiempo, iría haciéndose cada ve/. más complejo. La figura puede ser una silueta de animal. con los detalles de su anatomía o con líneas de despiece. Est" silueta podía estar el;¡borada con la técnic;¡ del tampon;¡do. corno el reno de Coval:mas (Cantabria). Pcro la silueta pucde estar rellena de color. Un único color sin matices ofrecía una silueta en tinta plana. como los caballos ro­ jos de Le Porte!. Ese color podía .. lavarse» en ciertas parles. para dar sensación de

difuminado (p.e .. el caballo de Ekain. GuipÚzcoa). Para dar mayor sensación de mo­ delado se recurría a la bicromía y. excepcionalmente. a la tricromía. como vemos en los grandes conjuntos de Altamim. Lascaux. Niaux. etc. Los colores básicos utilizados eran el negro. el rojo y los ocres. que procedían del entorno natural (óxidos de hierro. carbón veget:ll. huesos quemados. ocres mi· nerales) y que se utilizaban en seco o mezclados con agua o con otros aglutinantes. como plasma sanguíneo. gmS:1 o productos vegetales. Son excepcionales los colores amarillo (que se ve en Lascaux. El Castillo y Chauvet) y blanco. que sólo se ve en una mano de Gargas. El resto de las tonalidades o coloraciones son. en realidad. mezclas de los tres colores básicos. con lavados y diluidos. Algunas figuras se representaron en bajorrelieve (p.e .. el mamut de Saint-Front. en Dordoña. Francia), incluso en modelado en arcilla (p.e [os bisontes del Tuc d' Audoubert. Ariege, Francia). En el arte mueble se utiliza mayoritariamente el grabado. aunque en ocasiones pueda aparecer con é l la pintura. como en las plaquetas de El ParpaJló (Gandía. Va­ lencia). Los lemas son básicamente los mismos. aunque. como es natural. las figu­ ras reducen su tamaño para adaptarse a las dimensiones del soporte. El resultado es igualmente magistral. llegándose a plasmar figuras de extraordinario realismo '1 perfecta ejecución. Aquí son menos frecuentes los signos. que quedan reducidos a marcas lineares o geométricas. También se elaboraron obras de bulto redondo. escul­ pidas en hueso. marfil. asta y arcilla: cuentas o placas óseas discoidales para adorno. bastones de mando. propulsores y las conocidas venus del Gravetiense. La cronología del arte paleolítico es una de las cuestiones más complejas ya que. aunque no hay ninguna duda de su filiación paleolítica. existen diversos problemas acerca de sus inicios y evolución estilística. Los criterios utilizados para su datación han sido varios desde su descubrimien­ to: que estuvieran parcial o towlmente cubienas por niveles arqueol(·:'.:os fechables: que algunos fragmentos desprendidos del panel quedasen incorporados a niveles ar· queológicos: las superposiciones de unas figuras sobre otras: la similitud estilística de las figuras con otras del arte mueble aparecidas en niveles arqueológicos fechables: la fauna representada. en buen número pleistocénic:1 con especies I<frías» o «cálidas»: la evolución estilística de lo simple a lo complejo y de lo monocromo ,1 10 polícromo: el cerramknto de la cueva en época pleistocél1ica: el recubrimiento de las figuras por concrec iones I-.ár..,ticas. etc. Muchos de estos criterios presentan IIlllUCroSOS proble­ mas y no r;icmpre pueden ser fiables. La reciente incorporación del C-14. que gracias .•


NOCIONES DI! I'REIIIS1DRIA GENERAL

2 26

EL PALEOL!TICO SUPERIOR

227

al sistema de espectromclría por aceleración de masas (sistema AMS) permite fechar muestras de pequeño tamaño (a veces s6lo miligramos) sin dañar la pintura. ha per­ mitido obtener en los últimos anos una serie de fechas pafa el ane paleolítico que han

n/oo lle IlIIesu la'Xu de m·e. lfecortldo cml b6l'idos. de lo clln'o dI? Torrt? (Gl/i,J/j:('OO), con desl/rrollo de fu decortlcitJlI.

F1G. 20.

aclarado algunas cuestiones. El primero en ofrecer un cuadro cronológico coherente del arte paleolítico fue el abate H. Breuil. que dividió su evolución en dos amplios ciclos: (1) Ciclo Auriñaco­ perigordiense y (2) Ciclo Solutrco-magdaleniense. A grandes rasgos. Breuil partía de esquemas simples. manos. perspt.."'Ctiva torcida y monocromía en el primer ciclo. para llegar a la escultura y las grandes composiciones pictóricas. perspectiva nor­ mal o corregida y policromía. en el segundo. La plenitud se fecharía en el Magdale-

ESTILO I

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Aurtnaclense tfplco (30000-25000 a.C.)

'I ESTILO 11 Perigordlense superlof y 50Iutrense antiguo (35000-20000 a.C.)

ESTilO 111

SOIutrense medio y

(2000-0 15000 a.C.)

superior

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ESTILO IV ANTIGUO

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Magdaleniense inferior (1 5000-1 2000 a.C.)

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Arte ml/eb/e palen/{¡ico 1"'/ ropone óseo: J. Gabe:p de clllxJllo dI' MlU" tl'A:.iI (frtmcia): 1. Bisonte mirmulo IU/ciu (/trds. el! mmjil, lle w MUlIe/eine (DordOll11. Frtmcill); 3. el/bl/l/o /l/I/II­ dQ ell mllfjil, lit' la CI/n'tl de \'o¡:ellrerd. Wiirltl?mberg (Afenulllia): 4. Caooflo /al/Ullo en lIIarfil de U)l4rdes ( Fmndll): 5. BaftÓfr ",fltulo I?II aJIlI. cmlfililfffl dI' cabal/lJ. dI' !Jnmiqlll'l ( I-"n.//ICill).

F1G. 2 1 .

ESTilO IV RECIENTE Magdalenlense superior '1 final (1 2000-8000 a.C.)

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E..'iQ1 "E.'1 ,

l.

EI"iJllldÓfI t'stilútiCl/ llf'1 l/nI' nJIJI'strt? seglín A. Leroi-GQllrlum.


228

,,;OCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

nicnse, esto es. entre 160ClQ y 10000 a.C. El esquema de Breuil fue el punto de pani­ da de lodos los estudios posteriores. La escasa importancia que. en principio. conce­ dió Breuil a la fase solulfense fue corregida después de los estudios de F. Jordá sobre ese período. El sistema Paolo Graziosi y Omella, basado sobre todo en la minuciosidad de las apreciaciones estratigráficas, aporta la novedad de reconocer una «provincia me­ diterránea» de arte paleolítico (véase Láminas XIV y XV). H. Kühn basó sus estudios en la evolución estilística, aplicando las leyes de la evolución arlística al arte rupestre. especialmente a las obras del M:lgdalenicnse. me­ diante el estudio comparativo de las obras pictóricas con las del arte mueble. A. Laming-Emperaire elaboró un eSlUdio basado en las superposiciones. los es­ lilos y la temática. estableciendo tres etapas (arcaica en el Auriñaciense y Perigor­ diense: media a fines del Auriñaciense y en el Solutrense. y de apogeo centrada en el Magdaleniense). siendo su punto culminante la policromía de la etapa final de apogeo. A. Leroi-Gourhan elaboró el más minucioso cuadro cronológico del arte rupestre paleolítico. partiendo de complejos estudios estadísticos mediante 1:1 utilización de la informática. Así, dividió su evolución en cuatro estilos: Estilo /. Auriñacicn­ se típico y Gravetiense (h. 30000-25000 a.c.): Animales representados parcialmen­ te, con simples trazos que definen la cabeza o el lomo. signos. esquemas sexuales. puntos y bastones. figuras en zonas de acceso de la cueva. Estilo 11. Gravetiense e inicios del Solulrense (h. 25000-20000 a.c.): Siluetas pronunciadas. perspectiva tor­ cida. desproporción entre cabeza y cuerpo. animales frecuentemente sin patas. figuras concentradas en el interior de la cueva. Estilo 111. Solutrense medio y superior y Mag­ daleniense antiguo (h. 20000- 15000 a.c.): Figuras más detalladas, menos sinuosidad en los contornos. se atenúa la desproporción entre cabeza y cuerpo. abundantes sig­ nos abstractos. Estilo IV. Época de los grandes santuarios. Dividido en dos fases: An­ tigua (Magdaleniense II1 y IV: h. 15000-12000 a.c.). con mayor proporción anatómi­ ca y minuciosidad en los detalles de las figuras. que ganan en realismo: y Reciente (Magdaleniense V y VI: h. 12000-8<XXl a.c.). con gran realismo. grandes escenas. movimiento. ausencia de convencion:llismos. Al finalizar el Magdaleniense desapa­ rece este arte. La incorporación de las dataciones absolutas por C-14 ha matizado algunos aspectos cronológicos y. en algunos casos. entran en contradicción con la crono­ logía tradicional. El caso más revelador es el de Grolte Chauvet (Valon-Pont-d' Are. Ardeche. Francia). descubierta en 1994. con impresionantes conjuntos pintados que en el sistema de Leroi-Gourhan deberían incluirse en el Estilo 111. Sin embargo. el C-14 ha ofrecido las fechas 33130 ± 130. 30344 ± 570. y 271 10 ± 390 a.p.. es de­ cir. hacia 30000 a.. aproximadamente. con lo que sería el conjunto rupestre más an­ tiguo del mundo. con todas las características de la plenitud del arte paleolítico. esto es: policromfa. naturalismo. movimiento. composición... Con esto quedarían tcórica­ mente cuestionados los sistemas cronológicos tradicionales y la supuesta evolución lineal de los estilos propuesta tanto por Brcuil como por Leroi-Gourhan. si no fuera porque entre los especialistas existen serias dudas acerca de la validez de estas data­ ciones absolutas. después de algun:l<' fechas aberrantes obtenidas en otros conjuntoS arqueológicamente bien fechados. Otros conjuntos recientementl! descubiertos. sin embargo. parecen más correctamentc fcclwdos. como vemos cn cueva Cosquer (Ca-

EL PALEQLilteo SU'ERtOR

LA""" XVIII.

229

Gran panel (le Nimu (Ariege. Fral/cia'.

lanques. Marsella. Francia). con más de 30 figuras de manos en negro y rojo. bisontes. caballos. cérvidos. felinos y pingüinos. que ha sido fechado entre 27000 y 1 9000 a.c. (véanse láminas XVI y XVII). Con estos dalos. parece que deba replantearse la datación y evolución estilística del arte rupestre paleolítico. considerando que la evolución pudo tener un carácter más regional que general y que la existencia de «escuelas_ pudo incidir en ciertas diferencias estilísticas y conceptuales. El sigllific(ulo e illlerfJretaci611 del arte paleolítico es, por fin. otra de la" cuestio­ nes fundamentales para su correcta comprensión. Desde las viejas ideas que justifica­ ? an "el arte por el arte_. mantenidas por E. untet . Chrysty y Pielle. entre Olros. a la Idea de la magia de propiciamiento, basada en los estudios de Frazer, propuesta sobre todo por S. Reinach y mantenida por H. Bcgouen; la de la magia simpátic:1 orientada a la caza �e los animales. manejada por Breuil, y la de la magia de feni lidad propuesta por S. Remach. la interpretación del arte paleolítico ha recorrido un largo camino. sin encontrar aún una respuesta satisfactoria. La tesis del arte por el arte tenía poco sen­ . IIdo: la de la magia de propiciamiento pretendía damos la visión de linos cazadores que elaboraron un complejo ritual para propiciar la caza de los animales. basándose en el principio de que lo que se caza en el ritual de la cueva se xxlrá cazar después en I . la rea!rdad de la naturaleza. Esta m.tgia también propiciaba la multiplicación de las especies y. por consiguiente. el mantenimiento dc la fauna. Estas ideas se apoyaban en paraleli"mos etnológicos observados en pueblos «primitivos» actuales. EI a b te Brcuil modificó sensiblemente esta hipótesis. dotándola de una ciel1a carga. rchglosa. .� ya que para él las cuevas eran como santuarios para celebrar ccrcmo­ . mas. en I s que había representaciones fetichistas y tot¿micas. ? Las Ideas sobre magia y totemismo. que wlo explicaban una parte de 1:1 cues­ tlon se vieron superadas a partir de 1965. cuando Leroi-Gourhan publicó <.;us con­ : �Iones so�re la evolución del arte rupestre. l...eroi-G�urhan. c n la conlribución de � Lamrng-Empera,rc y desde una postura c"lnrclur.thsta. conSidero las cuevas co­ �o verdaderos conjuntos organizado� en torno a dos principio<.;. m:lsculino y feme­ nlOo. que en mucha" ocasiones aparecían asociado� () apareado�. como reOejo de una dl�lXlsieión gener.tr del universo. Lo ma<.;culino e<.;laha representado. e<;cncialmcnte. .

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230

23

1

NOCIONES DE PREIlISTORJA GENERAL

El. PALEOLlTICQ SUI'ERIOR

por el caballo. mientras lo femenino lo era por el bisonte y el uro. A unos y otros se asociaban otros signos con idéntico valor. De esta forma, lodo el santuario estaba

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simbólicamente organiz:ldo en un:. visión dualista del cosmos. que gmvitaba en lomo a esos dos principios. Propuestas posteriores. emanadas de la Nueva Arqueología. han pretendido in­

terpretar estas manifestaciones artísticas como un elemento cohesionador de los gru­ pos (WobSI), o algunos signos sobre plaquetas. como calendarios lunares (A. Mar­ shack). Más rccicllIe aún es la hipótesis chamánica. de origen etnográfico. que propone

una interpretación de las cuevas como pasajes o lugares de tránsito que conducen al estado inferior del cosmos chamánico. donde jUnio a signos y animales pululan

espíritus que se sitúan en los límites del mundo real y los mundos superior e inferior.

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de los iniciados. guiados (X)r el chamán. para facilitarles el paso a otras dimensiones del mundo.

Moure Romanillo. A. . El

ha sido profusamente analizado. la idea se centra en el proceso de entrada en trance

En todo caso. es claro que ninguna de estas propuestas explican convincente­

mente la existencia del arte paleolítico. sino. tal vez. sólo aspectos plausibles que en

modo alguno deben ser entendidos como explicaciones globales. Seguramente el arte

paleolítico encierra muchas más incógnitas de las que somos capaces de planteamos

hoy, ya que penencció a grupos de cazadores recolectores desaparecidos hace más de 10.000 años. sin dejar tras de sí tradiciones orales o documentos susceptibles de

ser «leídos» con claridad. tan sólo ese extraordinario ane que hizo exclamar a Pablo

Picasso cuando lo contempló: «Éstos sí que sabían pimar».

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CAPíTULO 9

EPIPALEOLÍTICO y MESOLÍTICO Epipaleo lílico

y M esolítico en el Próximo Oriente asi:l!ico. - Epipa­ Icolítico y Mesolítico en Europa. - El Mesolítico de África . - Lm modos de vida en el Mesalítico.

Al culminar el Pleistoceno, hacia 1 ()(X)() a.c.. el final de la última glaciación se manifestó con un cambio climático que dio paso al I-Ioloceno (ver capítulo IV). Los hielos glaciares fueron retrocediendo hasta quedar reducidos a su situación aClUal en el casquete polar, la temperatura ascendió y fue est.¡bilizándose y las ticrras que estuvieron cubiertas por los hielos, en buena parte del mundo. se convirtieron en nue­ vos escenarios para la historia humana. El proceso del cambio climático duró. más o menos. hasta 4(X)() a.e" cuando en la fase atlántica del Holoceno las condiciones climáticas y ambientales ya se parecían mucho a las actuales. Estos cambios climáticos del Ilolaceno provocan la extinción de muchas espe­ cies animales y el desarrollo de los bosques en buena parte de Europa. Entonces, el hombre del Epipaleolítico o Mesolítico tuvo que adaptarse al nuevo medio y aun­ que el período ha sido definido con frecuencia como «la gran crisis mesolítica», su adaptaci6n fue, a la postre, otro éxito de la humanidad. La tecnología se adecu6 a las nuevas imposiciones ambientales y se desarrollaron distintas formas de explotación de un paisaje nuevo y menos riguroso que el de la era glaciar, en el que, sin embargo, los recursos habían cambiado. El descubrimiento y la invención propician entonces innovaciones técnicas de adaptación que, añadidas a las tradiciones tecnológicas del Paleolítico final, servirán para superar con éxito esa etapa crítica impuesta por el repentino cambio climático. El hombre pudo adaptarse a estos cambios en diversas partes del mundo, tanto en las praderas africanas como en los bosques de Asia oriental, en las tundras y bosques de Europa o en los valles americanos, porque aunque repercutían inevitablemente en la distribución de los recursos, supo acomodarse desarrollando una tecnología ade­ cuada para cada caso. Incluso es posible que estas dificultades ambientales sirvieran de aliciente a su ingenio. Los cambios fueron más rápidos y notorios en el Levante mediterráneo. donde en la franja costera sirio-palestina el Epipaleolítico, que se inicia con el Kebariense, se fecha a partir de 16000 a.c., llegando a su culminación con la cultura mesolítica


NOCIONES DE I'REIIISTORIA GENERAL

atufiense. entre 1 1 000 y 8500 a.e .. sobre la que se producirá el cambio cultural acia el Neolítico en tornO :1 8(x)() a.e. Epipaleolítico y Mesolítico se desarrollan pues. en una etapa en la que los cam­ ios climáticos y ecológicos imponen condiciones de vida bien distintas a las del alcolítico. En este período. que ha sido tradicionalmente considerado como de tran­ ición hacia el Neolítico. aunque hoy se reconoce su fuerte personalidad cultural. emos distinguir por lo menos tres modelos distintos de adaptación a los cambios e finales del período glaciar: el Epi¡mleolítico de los grupos que continúan con un ipo de economía de lmdición paleolítica. especializados en la caza; el Mesolítico ropiamente dicho. con grupos que. aunque mantienen en una fase inicial estnuegias aleolíticas. entrarán muy prolllo en otra fase de evolución hacia un tipo de eco­ omía de producción de alimentos en el entorno animal O vegetal; y el SlIblleolírico. on grupos que viven en zonas limítrofes con las áreas del neolítico que ya se ha ·niciado en otras partes y que van aceptando. sin modificaciones sustanciales. las in­ lOvaciones tecnológicas que llegan de esas otras áreas ya neolitizadas. para terminar ·ncorporando las técnicas de producción de alimentos. La diferencia conceptu:11 entre EpipaleolÍlico y Mesolítico no es aceptada por to­ as los investigadores. De hecho. algunos autores restringen el término Epip:lleolíti­ o y sólo lo utilizan para designar a los grupos culturales inmediatamente posteriores I Paleolítico superior final. situados en la fase de transición entre el Pleistoceno y I Holoceno. claros continuadores de las tradiciones tecnológicas anteriores. Para el esto se utiliza el término Mesolítico. Durante este período la extinción o emigración de numerosas especies de ani­ ales, el desarrollo del bosque en territorios ocupados poco antes por los hielos y a depredación del medio imponen. a su vez. soluciones tecnológicas variadas y. a eces. nuevas. junto a la modificación de las eSlmtegias de caza. pesca y depredación el entorno. La evolución de las comunidades mesolíticas fue desigual en las dife­ entes partes del mundo en las que se desarrollaron. como fue desigual la evolución el medio al finalizar la Em Glaciar. En algunas zonas en las que la estabilización limática fue más rápida. los cazadores-recolectores tuvieron que modificar poco a o sus técnicas de explotación de los recursos del medio. Tanto la industria lítica omo l a ósea se ad:lptan pronto a estas imposiciones del medio y a la variedad del mbiente. La illdustrill lírica. en general. ofrece entonces una clara tendencia a la reducción e tamaños y, junto a la herenc ia tipológica de la fase anterior, se observa cómo la ,endencia al microlitismo se acentúa y los útiles de piedra. que suelen elaborarse on formas geométricas. se adaptan a las nuevas necesidades del cambio ambient:ll. ombinados con una rica variedad de utensilios óseos. Los grupos humanos siguen la radici6n del Paleolítico final, adaptando la forma de los útiles a nuevas necesidades mpuestas por el medio e incorporando otros tipos que se destinan a la explowción e recursos variados. Para el estudio de la industria lítica del Epipaleolítico y Mesolítico existen di­ ersas propuestas tipológicas. la mayoría de ellas produclo de la sistematización de onjuntos regionales. como la de J. G. Rozay pam el Epipaleolhico fmnco-belga. 1:1 e F. Felguenhauer para los conjuntos del Paleolítico superior y Epipaleolítico de Eu­ pa central. la de P. J. Tixier para el Epipaleolítico del Magreb; o la de J. Fortea panl os grupos mediterráneos españoles.

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Los elementos líticos más significativos del período son los geométricos. elabo­ mdos a partir de fmgmentos de láminas o laminillas obtenidos por desconchados. que son regularizados mediante pequeños retoques. Los elementos geométricos forman un grupo característico del Epipaleolítico. empleándose también en épocas posterio­ res. hasta su caída en desuso a inicios de la Edad del Bronce. coincidiendo con el defi nitivo declive del utillaje lítico tallado. Estos geométricos son elementos diseñados pam su utilización como dientes latemles de arpón o azagaya. pero que también se emplean como elementos cortan­ tes de hoz. como puntas de flecha y para otros menesteres. Desde el punto de vis­ ta morfotécnico los geométricos adoptan forma de segmentos de círculo. trapecios y triángulos. que fueron obtenidos de la fractura de láminas o laminitas. a menu­ do mediante la técnica del microburil mediante la cual se obtienen varios tramos­ f�agmentos de una lámina o laminilla. con los que se confeccionan microburiles pro­ piamente dichos y geométricos. Dicha técnica consiste en la fractura mediante un golpe lateral. perpendicular al filo y mediando una preparac ión previa consistente en una muesca retocada. de láminas o laminitas. resultando fragmentos de éstas cuyos extremos presentan un filo recto transversal o diagonal, que serán los soportes para la fabricación de numerosos microlitos geométricos. En cuanto a la indu.wria ósea. si bien al principio es una clara continuación de la del Magdaleniense superior final. pronto se aparta de los modelos clásicos, restringiéndose su gama de tipos y marcando una clara tendencia utilitaria. en la que rara vez hay manifestaciones artísticas. En Europa se aprecian dos líneas evolutivas en el desarrollo de la cultura matcrial: una. conservadora. como el Aziliense. que es heredera de las tradiciones del Magdalenicnse superior final; y otrd. innovadora. como el Mesolítico de las facies T:lrdenoisiense. Maglemosiense. etc. Sin embargo.


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NOCIONES DE I'REHISTORI:\ GENERAL

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EI'II'ALOOLiTICO y MESOt.fT1CO

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240

NOCIONES DE j'REHISTORIA GENERAL

EPIf'ALEOLfTICO y MESOLlTICO

24\

poco después. al Neolítico precerámico. se repite en otros yacimicmos del área, po­ niendo de manifiesto un proceso autónomo que hoyes considerado como un modelo para el estudio de lo que Gordon Childe denominó _la revolución ncoIÍlica_. Del Natufiense de Palestina parecen derivar el Khiamense (de EI-Khiam) del de­ sierto de Judá. al que suele denominarse Epinatufiense. y la fase final del Kebariense (geométrico B). caracterizado por la abundancia de microlitos geométricos. En otras zonas del Próximo y Medio Oriente Epipaleolítico y Mesolítico se desa­ iTOllan algo después_ en el VIII milenio a.e .. con procesos que. si bien tienen alguna� similitudes con el de Levante. sobre lodo en lo que atañe al instrumental lítico. tam­ bién presentan algunas diFerencias. En el norte de Iraq. el Mesolítico está representado en la cultura de Karim Shair.

SIRIA

contemporánea del Natufiente palestino. con grupos que también se dedican a la reco­ lección de vegetales y a la caza. pero que empiezan a practicar los primeros ensayos de domesticación de cabras. Su instrumental es igualmente microlítico geométrico, pero han empezado a practicar el pulimento de la piedra. De este grupo deriva la cul­ tura de Muallafat (Mosul. lraq). ya neolítica. Los principales yacimientos son Karim Shair. Gir Chal y Zawi-Chemi-Shanidar (niveles B2 y B l. situándose el NcoHtico en el A. inmediatamente superior), lodos en lraq. y su influencia se expande por diversas

°'3

zonas de los Montes Zagros (Tell M' leFaat).

En el Kurdislán iraquí y norte de Irán. la cultura de Zarzi o Zarziense es epipa­

leolítica. relacionada con los grupos mesolíticos del Levante y sur de Rusia. desa­ rrollándose entre M øœ

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geométricos. láminas con muesca. hojas con escotaduras. microraspadores. buriles y

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1 . Uadl JlJdaykl; 2. Beidha: 3, Sallulim; 4. ROSh Horesha: 5. Rosh Zín 6. Tabaqa : 7. Azariq: ; 8. Shunera; 9. Yacimientos de Neuvllle; 10. Jericó: 1 1 . Ain el Saratan: 12. Jebel es Subhl: 13. KhaJlal'Anaza; 14. Haloula; 15. Shuukbah: 16. Uadi Hammeh; 17. Ain Rahub: 18. Taibe; 19. Kebarah; 20. El Wad: 21. Nahal Oren: 22. Rakefet; 23. Hayonim; 24. Ain Mallaha : 25, Ja. brud; 26 El Kowm: 27 Abu Humyra: 28. Mureybit

MAPA 5.

l'rillcipalts y(lcil/JiI'1II0,� (le/ Nallljiel/se en uWlI1te.

y 6500 a.C. La industria lítica está compuesla por útiles

puntas de muesca. Su influencia llega h:lst:l las orillas del Mar Caspio y sus Y:lcimien­ tos más significalivos son

Shanidar.

Karim Shahir. Palegaur..t y

Asia!>.

en

Iraq. En el valle de Jurr.unabad (yacimiento de Pa Sangar) también hay una Fase zar­

ziense. En Irán hay un epipaleolílico de industrias microlílicas y ambiente de reco­ lectores especializados. previo al Neolítico precerámico. en Ali Kosh y Ganj Dareh. Este mismo horizonte se aprecia en algunas zonas del sur occidental de Anato­ lia. donde los yacimientos de Beldibi (con pinturas rupestres del periodo) y Belbasi

ofrecen en sus secuencia.. estratigráficas industrias microlíticas y geométricas. con piezas en las que se aprecia el retoque tipo Elwan (del Mesolítico avanzndo del v:llle del Nilo). en los niveles previos al Neolítico. El Mesolítico es menos conocido en otros lugares de Asia. pero parece que al final del Paleolítico superior el proceso Fue parecido. sobre todo en lo que concier­ ne a las modificaciones en el instrumental lítico. en el que vemos pervivencias pa­ le?líticas, corno cantos trab:ljados. industrias de lascas y láminas. junto a conjuntos mtcrolíticos. Algo parecido ocurre con la industria ósea. Todos los grupos comparten aspectos concernientes a su forma de vida y explotación del medio, dedicándose a la recolección de productos vegetales. a la caza de la Fauna salvaje. a la pesca y

a a d�predación costera. Los grupos poslpaleolíticos ocupan amplias extensiones te­ rrtton ales. adaptando sus Formas de hábital al medio y a las condiciones ambientales, en cuevas. abrigos rocosos y al aire libre . Hasta la región de los Urales parecen penetrar influencias del Mesolítico europeo más occidelllal (de la cultur.:l de Kunda). En Siberia las culturas paleolíticas perdu­ n durante más tiempo, segurJlllcnle porque los cambios ambientales de finales del . etstoceno no tuvieron tantas repcrcuo;iones. y e l Mesolítico es. por lo tanlO. algo


242

más tardío (VII milenio a.C.). con influencias exteriores. y se extiende hacia el Sur. oeste de Asia central. En el norte de China. donde los cambios ambientales tampoco IUvicron tan profundas repercusiones. aparecen conjuntos microlÍlicos con clara ten­ dencia hacia las formas geométricas. En Mongolia exterior y Manchuria se conOCen diversos grupos de cazadores y recolectores poslglaciarcs. como los de Xabaruk-usu y Ikhengun. aunque los grupos mejor estudiados son los de la región de Xansi. donde se conocen diversos ascllIamicntos con industrias microlíticas. como Xahuan y Xaoi Tali. Sin embargo. en China meridional el ambiente es distinlo. con fuertes pervi­ vendas de las tradiciones paleolíticas. En la India también se aprecia esta tendencia al microlitismo. sobre todo en las regiones del Sind. donde hay dos gr.mdes grupos mesolíticos. uno al sur de Madrás (Rang Pur y Tinnevelly) y otro en Langhnaj y Khandvili (Gujerat): esta tendencia se repite en Corea y en casi todo el sureste asiáti­ co. como se aprecia en yacimientos del tipo de la Cueva del Espíritu. en Tailandia. en una fase posterior a la cultura de Hoabinhian. del paleolítico superior. que termina hacia 7000 a.e. En Indonesia el complejo Hoabinhiense se atribuye a los depredado­ res de costa semejantes a [os mesolíticos. así como los concheros de Su matra (Dali). donde los yacimientos de Wadjak y Keilor tienen microlitos. Por fin. en J apón. pese a su aparente aislamiento. hay también un epi paleolítico de industrias microlític:ts. con un foco import:mte en la isla Honshu (la mayor del archipiélago). delec1:tdo en las orillas del río Kanto. donde debe destacarse el yacimiento de Hondo. •

Epipaleolílico y Mesolílico en Eurolla

El Mesolítico europeo puede dividirse en tres etapas: X

el VIII milenio a.c.). En el que predominan las tradiciones paleolíticas. tanto en el utillaje como en las técnicas de depredación del medio. En esta etapa se inicia la progresiva extinción de la fauna pleistocénica y la re­ tirada hacia el norte de algunas especies adaptadas al clima frío. como los renos. Hay un progresivo cambio en las estrategias de caza y recolección. que en muchos territo­ rios tienen que adaptarse a las nuevas condiciones impuestas por el cambio climático. Etapa de desarrollo de los grupos epip:tleolíticos. con frecuencia contemporáneos de las fases finales del Magd:tleniense. En ocasiones resulta complejo diferenciar los ambientes culturales de los predecesores del Paleolítico superior final. En algun:ls zonas la continuidad tipológica es tan evidente que resulta muy difícil el estudio del cambio de tipos. como ocurre con los arpones de una o dos hileras de dientes del Tardenoisiense. que recuerdan b:.stante a los magdalenienses. de los que segu­ ramente derivan. Aquí. punzones. picos. azuelas. puntas de saeta y pulidores p:.m el cuero reflejan la existencia de una industria ósea bien desarrollada que enl:.za. sin solución de continuidad. con los primeros ensayos de agricultura. Los cazado­ res de renos de Meiendorf y SlCllmoor (Schleswig-I-Iolstein) y en amplias áreas del Hamburgiense desarrollaron técnicas de tmbajo del :Ista mediante las cuales se ob­ tenían eficaces puntas de arpones y saetas. Los primeros agricuhores de Star Carr (Yorkshire) siguieron manteniendo técnicas heredadas del Magdaleniense final en el tmbajo del asta de cérvido. Mesolítico I (entre el

y

243

" I'II'ALEOLiTICO y MESOLfTICO

NOCIO:-.lES DE 1'ltEHISTORIA GENERAL

Expansión hacia los nuevos telTitorios del norte de Europa. donde se inician las grande s culturas mesolític:.s. como la Maglemosiense. Mesolítico 1 1 (entre el V I I y el v m ilen io a.c.). Aunque continúan las tradicio­ es paleolíticas. se van imponicndo los nuevos recursos tccnológicos adaptados a los �ue\'os ambientes en diferentes partes de Europa. Desarrollo de las «culturas de los bosques" de Europa nórdica. Ewpa de explotación intensiva de nuevos recur­ sos. como el marisqueo en las costas. con la aparición de los concheros. A finales de esta fase llegan las primeras influencias de las áreas que ya conocen la producción de alimentos. sobre todo en las costas del Mediterráneo y en la Europa balcánica. Grupos «subneolíticos>l. En algunas áreas. como en la península Ibérica. convi....en culturas mesolíticas (de la costa cantábrica) con grupos epipaleolíticos (en la costa mediterránea). a los que ya empiez.m .t llegar las primeras influencias del Neolítico. Mesolítico 111 (entre el I V y el 1 1 1 milenio a.c.). El Neolítico se expande por muchos tenitorios europeos. sobre todo por la Europa oriental balcánica y por las costas del Mediterráneo. Se asimilan aportaciones culturales que van cambiando las formas de vida de los grupos humanos. Este proceso es diacrónico y desigual en las distintas zonas de Europa. más lento en el norte y en las costas atlánticas. bastante más rápido en el este. l1anllra� danubianas y costas del Mediterráneo. Las evidencias arqueológicas más antiguas del Epipaleolítico (Mesolítico 1) se fechan en el Tardiglaciar (finales de la glaciación Würm). El yacimiento fr:mcés de La Vache (Ariege) fecha sus niveles azilienses por C-14 en 10900 y 10520 a.e. En España el yacimiento navarro de Zatoya se fecha en 9810 a.e. En términos generales podemos decir que la transición entre el Magdaleniense superior final y el Epipa­ leolítico se desarrolla entre 1 0000 a.C. al norte de los Pirineos y 8500 en la zona cantábrica española. El final del Mesolítico es. sin embargo. muy desigual. según zonas. dependien­ do del proceso de expansión y asimilación del eolítico. En la península Ibérica esa desigualdad hace que la costa levantina :.simile el Neolítico en el v milenio a.C .. mIentras que en las zonas atlánticas ese proceso se retrasa pmctlcamente un mIlenio. •

De los grupos culturales de tr:.msición entre el Paleolítico superior final y el Epipaleolítico (que podrí:m encuadrarse en el Mesolítico 1) podemos destacar: Término creado por E. Píette en 1889 para designar un grupo cultural epi paleolítico que se extiende por ambas vertientes del Pirineo. hasta Can­ tabria y Asturias por la vertiente espaiíola. Sus orígenes están en el Magdaleniense SUperior final. del que su instrumental [ftico y óseo parece una continuación. acen­ tuándose el uso de los microlitos para la elaboración de hojitas de dorso. pequeños raspadores, puntas azilienses y clementos mierogravetienses. De la industria ósea. más PObre que la magdaleniense. hay que destacar los arpones cortos y apl:mados. C? n una hilera de dientes muy pronunci:.dos y perforación basal alargada. L:I" ma­ nlf�s(aciones artísticas del Magdaleniense desaparecen. siendo las úhima represen­ t ciones figurativas las de Pon' d'Ambon y Le Morin. en Francia. y en �u lugar a aparecen cantos rodado, decomdos con moti\Qs lineares pintados. Los yacimien­ tos SOn de pequeño tamaño y. en geneml. más pobres que los de la etapa preceEl Aziliense.


NOCIO�ES DE PREIlISroRIt\ GENERAL

EPII'ALOOLiT1CO y MESOLfTICO

dente. Los yacimientos más importantes de la vertiente francesa son La Tourasse, Rhodcs 11 (Ariege) y el que da nombre al grupo. Mas d' Azil (Ariege). El Aziliense en España se centm en la región cantábrica. en el mismo territorio donde se desarrolló el Magdalenicnsc. continuando el hábitat en las mismas cuc­ vas. La expansión del Azilicnse hacia otras zonas peninsulares (Galie¡a. Portugal), se contempla hoy con cierto escepticismo. Los yacimientos m(lS conocidos están en Cantabria (El Castillo. El Pendo. Cueva Morin. Camargo. El Piélago. Cueva de San Juan. El Otero): en Asturias (La Paloma. Las Cabrerizas. Los Azules. Pernil): País Vasco (Arenaza. Bolkinkoba. Santimamiñe. Lumenlxa. Ennili:l. Uniaga. Ekain. Za· toya) y Navarra (Abauntz). Los niveles azilienses se sitúan sobre los del Magdaleniense superior final. a partir del Dryas !l. aunque hay áreas en los que los inicios del Aziliense en unos yacimientos coinciden con el Magdaleniense superior final en Olros. La tendencia hacia la microlitización se aprecia ya en la fase precedente. pe­ ro se acentúa a inicios del Aziliense. lo mismo que las variaciones en la industria ósea. La industria lítica ofrece puntas azilienses. elaboradas a partir de laminitas de dorso apuntadas. raspadores cortos o microlíticos. decreciendo el porcentaje de bu­ riles. La industria ósea reduce sus tipos y el arpón aziliense se presenta como el útil más característico. Este arpón aziliense elaborado en asta de cérvido. junto a algunos punzones. anzuelos. espátulas. azagayas. alfileres. placas y colgantes. es la pieza ósea fundamental. debido a su variedad tipológica y a su relativa abundancia. Se trata de arpones cortos. de sección aplanada. con una o dos hileras de tres o cuatro dientes bien definidos y una perforación basal en forma de ojal. que a veces falta. Esta nueva forma de arpón aziliense se ha interpretado como una degencración del arpón mag­ dalcllicnse; sin embargo. hoy :llgunos especialistas apuntan 1:1 posibilidad de que se trate de lodo lo contrario. es decir. de un perfeccionamiento técnico. ya que la sección aplanada facilita la penetración en el animal que se caza. al tiempo que la sujeción del ojal evita la pérdida de la pieza. al estar fuertemente atada al astil. El tamaño y la forma de este instrumento óseo parece indicar la caza de animales de menor tamaño. al desaparecer los grandes mamíferos del Pleistoceno. La materia utilizada preferentemente es el asta de ciervo y es muy raro que teng:1

e<; el arpón aplanado aziliense el que se utiliza como guía cronológica. F. Bordes ha considerado al Aziliense como Epipaleolítico. ya que se presenta aún «impregnado de piezas paleolíticas y representa la respuesta adaptativa de los magdalenienses» al cambio climático de finales del Paleolítico. Los grupos levantinos microlmninares. Se extienden a lo largo de la costa le­ vantina españolól, desde Girona a Cádiz. aunque la mayor parte de los yacimientos se concentran en Tarragona. Bajo Ebro. Región Levantina. sureste y litoral de Málaga. Configuran el «complejo microlaminar.. del Epipaleolítico antiguo. como una evolu­ ción tecnológica de las últimas fases del Magdaleniense superior o. como prefieren algunos autores. como una concreción del Epigravetiense tardío. Son grupos con­ temporáneos o equivalentes al Aziliense pirenaico y cantábrico y tecnológicamente se caracterizan por una induslri:¡ lítica en la que predominan los raspadores sobre buriles y la abundancia de laminitas de dorso. Se suele dividir en dos facies: Micro­ laminar tipo Sant Gregori de Ful<>et (Tarragona) y Microlaminar tipo Les Mallaetes y 6500 a.c. (Valencia). Ambas fases tienen una cronología similar. entre jH

244

elementos decorativos. Su evolución se establece según esta secucncia propuesla por M. A. García Guinea:

Proloa:iliellse (h. 1 0000 a.c.).

Sin arpones. con inicios de geometrismo y con

puntas azilienses grandes. A:iliellse I (h. H^^ a.c.). Con arpones de una hilera de dientes. puntas azi­ lienses. triángulos y segmentos de círculo. A:ilie/lSe 11 (h, H^^ :I.c.). Con arpones de una hilera de dientes. puntas azi­ lienses. triángulos y microburiles. A:iliellse 111 (entre H^^ y 7500 a.c.). Con arpones de dos hileras de dientes. micropumas azilienses. abundantes triángulos y segmentos. frecuentes trapecios. El Aziliense ha sido considerado como la primera gran industria postpleistocé­ nica del suroeste de Francia y del norte de España. como una continuidad del M¡¡gd:¡­ lenicnse final occidental. en que se ha empobrecido la industria lrtiea y en que la in­ dustria ósea enrarece sus tipos. que ahora son menos variados y más escasos. aunque

245

Facies de Sal/I Gregori de Falsel (Tarragona): Dominio de raspadores sobre lus­ eas. algunos buriles, hojitas de borde rebajado. microgravettes y denticulados. Yaci­ mientos: L' Areny (Tarragona), Pinar de Torruella (Villena). Facies de Les Mal/l/eres (Barig. Valencia): Disminuye el número de raspado­ res. aumenta el número de muescas y denticulados. hojitas de borde rebajado, Yaci­ mientos: Barrane Blanc. Meravelles. Volcán de Cullera (Valencia) y Cova d'en Pardo (Alicante). Los yacimientos más conocidos son: L' Areny (Tarragona). Balma de Gai (Bar­ celona). Parco (Lleida): Les Mallaetes. Barranc Blallc (Valencia); Pinar de Tarruela. Cova del Gargolí. Cova d'en Pardo (Alicante): Los Zagales (Murcia). y Cueva Am­ brosio y La Paliea (Almena). Hay documentada una dedicación a la caza de cabras. ciervos. jab:llíes. liebres. conejos y aves. así como a la depredación de la costa y a la recolección de vegelales. El Valorgiense. En Languedoc y Provenza occidental (Francia). extendiéndo­ !re por otros territorios. su nombre lo toma del yacimiento de La Baullle de Valor­ gues (Gard). Se caracteriza por el desarrollo de las industrias microlíticLls geométri­ cas (triángulos). láminas truncadas de dorso retocado. pequeñas punws de estilo azi­

liense. mederas cortas. útiles microgravetienses y puntas fusiformes denominadas «puntas de Istres_. La industria ó�a conserva aún tradiciones magdalenienses. co­ mo las azagayas de sección redondeada y base aplanada. Sin embargo. no usan arpo­ nes. Sus inicios se establecen en la oscilación Alleroo y se desarrolla a partir del Dryas 111. La ocupación principal era la caza de c.¡ballos. bóvidos. jab:ltíes y conejos. para lo que estaban dotados de una importante variedad de puntas de proyectil. . El Laboriense. En el sureste de Francia. con el yacimiento epónimo en La Bo­ ne (Lot y Garona). tiene mmificaciones más al norte y centro del país. Su desarrollo se

sitúa entre e l final del Magdaleniense y e l inicio del Sau\'eterrense. contemporáneo al Dryas 111. La industria lítica está compuesta por «punlas de Malaurie ... alargadas con dorsos recli I íneos y base truncada cóncava. punt:ls de tipo Aziliense y lámin:ls con truncadura y de borde abatido. Tiene una expansión má\ al norte. donde puede vérse· le en La Muelle I (Compiegne). Se documenta una actividad de caza y recolección.


246

El Tjongcriense.

En los Países Bajos y Bélgica. recibe su nombre del yacio miento de Tjonger (Holanda). Son grupos caracterizados por sus puntas líticas tipo Tjongcr. elaboradas sobre láminas o lamillitas de lados convexos y base estrecha. da con retoques inversos o de truncadura oblicua. raspadores cortos sobre láminas o I:lscas y puntas de tipología Hamburgicnse. El yacimiento más conocido es Meer (Bélgica), que se fecha en momenlOs inici:lles del Preboreal. Los grupos de tradición «Long Olades». Situados en el sur de Gran Brcl:lña y nonc de Fmncia (Somme). a lo largo del Dryas 111. L a industria lítica es muy distin­ ta a la precedente magdalcn iense. Está compuesta por útiles sobre lascas (muy pocos sobre láminas) y algunos elementos microlíticos. aunque las piezas más significati_ vas son las grandes láminas. engrosadas y anchas. que sirven de soporte para Otros útiles. obtenidas de grandes núcleos. En Gran Bretaña se distribuyen por Suffolk y Berkshire y en Fmncia por la cuenca del Somme. Se dedicaban a la depredación y a la caza especializada de équidos. además de otras especies menores. Grupos con puntas «Federmesser». Se extienden por amplias regiones del none y centro de Europ:l. sobre todo por Francia. Bélgica. Países Bajos y Alema­ nia. El común denominador tipológico es una punta o cuchillo .en forma de plumalO. hecha a panir de una lámina o laminilla de dorso arqueado. que tiene antecedentes lipol6gicos en la tradici6n de las puntas o cuchillos de La Gravette y se parece a 1:15 puntas azilienses. Estos grupos utilizan también pequeños raspadores. puntas de truncadura oblicua y algunos elementos microlÍlicos. Hay dos facies: la de Wehlen. donde predomina la técnica laminar y abundan las puntas Federmesser. y la Ris­ sen. con aha proporci6n de utensilios sobre lascas. Los yacimientos más conocidos son Oburg (Bélgica). Milheeze-Hutseberg (Holanda) y Rissen (Hamburgo). Su cro­ nología va desde finales del AlIerbd a principios del Preboreal y algunos autores ven aquí el origen del Hamburgiense. ya del Mesolítico pleno. Los grupos mesolíticos propiamente dichos (Mesolítico 11 y 111 ) se expanden por toda Europa. excepto por los territorios más septentrionales. Los grUI)OS mesolíticos (Mesolítico 1I y III ) más importantes en Europa son: El Sau\'eterriense. En gran parte de Fr:mcia. al sur del Sena y territorios de Centroeuropa. Fue definido por L. Coulonges en 1928. en el yacimiento de Martinet (Sauveterre-Ia-Lemance. Lot y Garona). Su industria lítica es microlítica i!cométrica . (tnángulos y segmentos de círculo). con un tipo de punta fusifonne (punta de Sau....eterre) con retoque abrupto en un borde o en los dos. Se expande por diversas regiones de Francia (Lo!. Dordoña. Garona) y tiene penetraciones en Europa centrooccidc llwl Su cronología se centra en las fases Preboreal y Boreal. entre 9500 y 7500 a.e. Los asentamientos están en cuevas y abrigos rocosos y la actividad documentada era la depredación y la caza de ciervo. jabalí. uro y corzo. así como caracoles y peces. El Tardenoisiensc_ Definido por G. de Mortillet en la regi6n francesa de Aisne (Fere-cn-Tardenois). al norte de París. ocupando zonas llanas y no boscosas. Se fecha desde mediados del Boreal al Atlántico. entre 8200 y 7500 a.C.. aproximadam entc. extendiéndose por diversas regiones dcl norte y centro de Europa. La industria lítica es microHtica geométrica. con una punta característica ( " punta de TardenoislO). ela­ rorada a partir de un trapecio. con rctoque abnlpto en un lado y en la base y :1[gunOS .pics_. Algunos lugares de habitación están en cuevas. pero la mayoria al aire libre

247

EPIPALcoLÍnco y MESOLfTlCO

N(KIONES DE PREIHSroRIA GENERAL

zonas llanas. La actividad mejor documenlada era la caza con arco. Se expande y Suiza. y llega h:lsta el alto Rin r Luxemburgo (abrigo de Kalekapp). Alemania (Oberlag) . Asturi ense. Identificada en Asturias por el Conde de la Vegu del Sella. en as y parte de Cantabria. caractcriz�ndose 1923. se extiende por las costas asturian . se la mdus­ eciéndo empobr . cantos rodados sobre da una industria lítica elabora mal conservada en los yacimientos. de la que se conocen t l ósea. generalmente biapuntados y otras piezas �obrc asta de ciervo. El útil más anzuelos toscos gunos a . do a panir de un canto rodado tallado sognificativo es el .pico asturienselO. elabora "1es ' ta11aro aSI como a1 gunos lItl lifacialmente. de lados rectos o cÓncavos y base Sll1 �bre lasca. Su cronología se centra entre inicios del VII1 milenio hasta inicios del s. v a.e. Las activid:ldes documentadas son la recolecci6n de productos costero sobre a s Ias todo de moluscos. que forman a veces grandes concheros a la entrad de . cueva t era ge­ de habitaci6n. así como la caza de jabalí, corzo. ciervo y ungulados. El háblla neralmente en cuevas. a veces acondicionando el espacio habitado. como se aprecia en Mazaculos I 1 (Asturias). así como otros al aire libre. Otros yacimientos conocidos son: Penicial, Amero, Cabrerizas. La Riera y Cuela de la Mina. en Asturias. Los concheros portugueses. Identificados por primera vez en la costa de la desembocadura del Tajo (Muge), se caracterizan por la acumulaci6n de conchas pro­ ducida por la depredaci6n de los productos costeros. Estos concheros se extienden por diversas zonas costeras de Portugal (desembocaduras del Tajo. Sado. Mondego. zona del cabo de Sines y otras interiores cercanas al mar). La cronología se cen­ tra entre mediados del VI milenio hasta l a neolitizaci6n de la zona. poco antes de 3500 a.e. Los lugares de habitaci6n que se asocian a estos concheros eran pequeños campamentos de cabañas. con necrópolis cercana. El más conocido es el de Moi­ ta do Sebastiiio (Muge). La industria Iftica es microlítica geométrica. con trapecios y algunos triángulos y segmentos de círculo. con algunas muescas y denticulados. Esta industria lítica tiene ciertas similitudes con la de los grupos del Epipaleolítico geométrico mediterráneo. La industria 6sea presenta algunos punzones y espátulas y es. en general. bastante pobre. Además de la depredación intensiva de los recursos vegetale s y costeros, practicaron la caza de ciervo.jabalf, uro. caballo. conejo y aves. Los yacimientos más importantes son: Moita do Sebastiao. entornos de Lisboa. Portancho. Cabe�o da Arruda. Cava de Onca y Ca�o Amoreira. . lbénca. Estos concheros no son exclusivos de la zona ponuguesa en la península ya que los hallamos también en algunas zonas de la comisa cantábrica (p.e.. Santi­ mamiñe). en la costa mediterránea (p.e., Les Cendres) y en las costas africanas. por lo que es un modelo de explotaci6n costero bastante generalizado. Epipaleolítico geométrico mediterráneo (o Mesolílico mediterráneo). G�­ pos que se desarrollan en los territorios costeros del Levante español. dur:mte el Epl­ paleolftico pleno y reciente (Mesolítico). ocupando prácticamente la misma exten­ . SiÓn g ográfica que los � grupos previos del Epipaleolítico microlaminar (Epipaleolíti­ co antiguo). La máxima concentraci6n de yacimientos está en tierrJ.s del BaJO Ebro y dYacentes: Cueva del Filador. Patou (Tarragona); Cogu!. Parco (Lleida); Botiqueria els Moro s. Costa lena. El Serdá (Bajo Aragón): en el tramo centml de Levante: La Vall torta, Can Ballester, Cueva de la Cocina. Cueva de 1'0r. Cueva de La Sarsa. Casa de Lara y Arenal de la Virgen (Comunidad Valenciana); en la regi6n de Murcia: La Galera, Los Dentoles. Abrigo del Macho. Abrigo de La Atalaya. etc .. en la costa de

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248

EPIPALwünCQ y MESoLínco

"Iocro"lES DE PREHISTORIA GENERAL

Carlagena: abrigo del Algarrobo. en Mazarrón; Campo de Lorca y Barranco de la Itaz; y en las tierras más interiores. como Cocinilla del Obispo (Teruel), con penetra­ ciones hasta tierras del Alto Ebro (Zataya) y. por el sur. Jaén (Cueva del Nacimiento). Su cronología se enmarca entre 7000 y 4500 a.c. Se suele dividir en dos facies:

771'0 Fi!t"Jor (Cueva del Filador, Tarragona), caracterizado en la industria lítica por el equilibrio entre raspadores. hojitas de borde. muescas y denticulado� . Parece tener relaciones tipológicas con el Sauveterrcnse y con los grupos del PCrlgord de Francia. Tipo Cocill(l (Cueva de la Cocina. Dos Aguas. Valencia). con distintas fases: Cocina 1: Hojas de muesca y trapecios. pocos buriles. hoj itas de borde y raspa­ dores. Cocina 1 1 : Muescas y denticulados. geométricos con escalenos. segmentos de círculo y trapecios o triángulos tipo Cocina. Al final. plaquetas con grabados de series de líneas paralelas. Las actividades documentadas son la recolección de productos vegetales y mari­ nos y la caza de la fauna circundante. sobre todo cabra. ciervo. jabalí. conejo. liebre y aves. El arte levantino documenta diversas actividades de recolección y caza. cons­ tituyendo una información iconográfica de gran valor para el final del período. En la fase final del Epipaleolítico geométrico levantino diversos yacimientos re­ ciben los pri meros beneficios del proceso de neolitización que se desarrolla en la cos­ ta desde finales del VI milenio a.C los primeros animales domésticos y las primeras plantas cultivadas, por 10 que cabría decir que. en cierto modo. estamos ame grupos subneolíticos en el tramo final del Epipaleolítico levantino. Así. en Coslalena (Z:mt­ goza). Botiqueria deis Moros (Terue\) y Cueya de la Cocina (Valencia). sobre el s� bs­ trato epipaleolítico geométrico se van filtrando las primeras evidencias de la neolitlza­ ción, como los animales domésticos. los cereales cultivados y las primeras cerámicas. El Muglemosicnsc. Denominado también _cultura de los bosques � o de �­ glemos. se extiende por amplios territorios del norte de Europa. desde I:ts Islas Bnla­ . nicas a la desembocadura del Oder. con su principal centro en el norte de Alemanta. Dinamarca y sur de Escandinavia. Comprende diversos grupos. con características regionales, que pueden ser aglutinados dentro de la misma entidad cultural. Todos ellos eran cazadores-depredadores de la costa y del interior. dedicándose a la reco­ lección. caza, pesca y recolección costera de moluscos. formando numerosos con­ cheros o Kjbkkelll/lodding. que suelen tener una cronología tardía (fase de ErtebOlle). Su cronología se centra en la fase Boreal e inicios de la Atlántica, aproximadamente entre 6500 y 50C10 a.e.; la industria Iftica es microlítica. con puntas de dorso y trunca­ das, geométricos y microburiles. La industria ósea es bastante variada. con annaduras para flecha y arpones de numerosos dientes o con microlitos incrustados, anzuelos y mangos de asta para instrumentos líticos destinados al trabajo de la madera. a veces . con decoraciones de motivos geométricos incisos; debido a la buena conservactón en las zonas de turberas. también se han localizado objetos dc madera. como azagay as. . flechas pant arco. arcos. instrumentos caseros y pequeñ;ts esculturas de ámbar (resma fósil). como la conocida cabeza de ;tlce de Egemarke (Dinamarca). Las actividades .•

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documentadas �ran la c�za, pesca y recolccci n en bosques y costa. El ábi�at docu­ llentado liene cIerta vanedad. aunque predonllnan los campamentos al atre libre. que Han ser permanentes o temporales, con cabañas que tenían h?gar central. situados . junto a cauces fluviales. lagos y terrenos pantanosos . La actiVidad documentada es . boscosos y la pesca y el la recolección de productos vegetales. la caza en ambIentes marisqueo de costa. Entre los yacimientos más conocidos podemos destacar Mulle­ rup (isla de Ze�I�nd). Egemarke y Holmegaard (Dinamarca). La fase final enlaza con el primer Neolttlco de la zona. . . . desde los hallazgos en el yacunlento La cullura de Ahrensburg. ConOCida epónimo cercano a Hamburgo (Alemania). Se ha considerado como un� continuidad del Hamburguiense. a partir de una fase final del Preboreal. que se exttende por los terrilorios costeros del mar Báltico. desde Bélgica a Polonia. con su centro en el nor� te de Alemania y penetraciones en territorios más interiores. La industria lítica es microlític3. con geométricos donde predomina el trapecio y láminas de bordes irre­ gulares destacando la «punta de Ahrensburg». con truncadura oblicua y un pedúnculo con retoques a ambos lados que en ocasiones han sido encontradas con su astil de ma� dera de pino. así como instrumentos para el trabajo de la madera. La industria óse¡t es rica. a veces elaborada en asta de ciervo. Los yacimientos más conocidos son los del valle de Ahrensburg. como Slellmoor. Eggstedt, Geldrop y Ketzendorf. que parecen formar el núcleo central. así como Geldrop (cosla oriental de Holanda). Remouchaps (Bélgica). Altwies-Haed (Luxemburgo) y otros. Otros grupos regionales se distribuyen por varias zonas de Europa. configu­ rando entidades culturales que guardan relación con los núcleos más importantes del Mesolítico. Así. los grupos de Fosna-Komsa. en la costa escandinava de Noruega: el del valle de Kunda. en Finlandia y Rusia; el de ErtebOl1e. en Dinamarca. considerado como una fase tardía del Maglemosiense: el de Lavenstcd, muy inAuido por el Ah­ rensburgiense: el de Lingby. al sur de Suecia y norte de Dinamarca; el swidiriense. en el centro de Europa, entre el Oder y Rusia central, y el de Star Carr (Yorkshire. Gran Bretaña), con campamentos de recolectores y cazadores de ciervos, alces y bi­ SOntes. etcétera. Todos ellos comp:ulen ciertos rasgos comunes. corno el sistema de explotación de los recursos, que presentan cierta variedad en relación con el medio. o las industrias líticas y óseas. con recursos tecnológicos similares. Muchos de estos grupos se verán afect:tdos, en fases terminales, por el proceso de neolitización de las áreas que ocupan. con distinta intensidad y cronologías variadas. Los grupos subneolíticos wn los que se sitúan próximos a áreas neolili�ad�s '! empiezan a asumir detenninados avances de los grupos neolíticos sin cambtar. mt­ cialmente. sus tradiciones mesolíticas. hasta una fase posterior en la que los cambios �e producen. Esta situación pudo darse. en realidad. en diversos lugares: en las cos­ tas del sur de [talia. en las del Levante español. en la Europa danuoi.ma. etc. Uno de los grupos donde puede conocerse el proceso es el de Lepenski Vir, poblad del Mesolítico final situado a orillas del Danubio a su paso por las Puertas de [!Jerro (Serbia). con dos momentos claros de ocupac ión: uno, del VI milenio a.e. (Lepcns­ ki Vir I y 11). mesolítico final: y otro ya neolítico (Lepenski Vir 111) que se fech.t a panir de 5500 a.e. Se trata de un poblado de más de medio centenar de cabatlaS de p� anta trapezoidal y hogar interior de pe'>Cadores. cazadores y recolectores jlnto al no Dan ubio, � de con notables avances técnicos y un extraordinario arte escultórico eXtrañas figuras antropomorfas. En las fases 1 y 1 1 no conocen la agriculturol ni la

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NOCIO�ES DE PREIIlSTORIA GENERAL

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gamldcría doméstica. aunque sí tienen algunos recipientes de cerámica. seguramente frulO del interc:lmbio con los grupos neolíticos vecinos (cultura de Starccvo). En \;¡ fase 11 [ los habitantes de Lepenski Vir ya son neolíticos. El excavador del yacimiento. D. Srejovic. ha afinnado que el modelo de hábitat del poblado recuerda los asenta­ mientos precerámicos del Próximo Oriente. como Jericó y Djarmo. Se tr.ua. pues. de comunidades que están en una fase inmediatamente anterior al Neolítico. en el que poco después se integran. que viven de la recolección especializada en la rica ZOna ribereña del Danubio, de la pesca de eSlUrioncs y siluros y de la caza de animales sal­ vajes. En la misma zona serbia del Danubio hay otros asentamientos similares. como el poblado de Vlasac. donde el perro es el único animal domesticado. Durante los últimos años. diversos autores han insistido en el estudio de los pro­ cesos de interacción entre los grupos mesolíticos autóctonos de diversas Meas de Eu­ ropa y los grupos del Neolítico antiguo introductores de la economía de producción. Así. Nicolas Cauve. basándose en el estudio de los grupos de la TRBK. afirma que. tanto en la cerámica como en el ritual funerario de este grupo cultura1. que alcanza su apogeo en el Neolítico final. se aprecian influencias de origen mesolÍlico. En la cerámica de la TRBK hay rasgos que se remontan a grupos mesolíticos como el de Sarnovo o los del noroeste de Alemania. que ya tenían cerámica antes del Neolítico antiguo y de la adopción de la economía de producción. debido a la interacción entre esos grupos y otros. ya neolíticos. situados más al este. ,

El Mesolítico de Africa Es menos conocido. excepto en las regiones del norte. donde se han identifica­ do diversas facies culturales. entre las que deben destacarse el Ibcromauritano y el Capsiense. El Iberomauritano es una facies cultural del Paleo](tico superior y del Epipa­ leolítico. que se extiende por casi todo el Magreb. También ha sido denominado Ord­ niense. Parece suceder al Ateriense y en sus últimas fases. donde presenta una clara tendencia hacia el microlitismo propio de las comunidades epipaleolíticas. se desa­ rrolla pamlelo al Capsiense. sobre todo en la zona costera entre Marruecos y Túnel. Su cronología se sitúa entre el IX y el v milenio a.e. Se caracteriza por sus microli­ tos geométricos y la abundancia de láminas y laminillas de dorso rebajado mediante retoques toscos. junto a puntas triédricas denominadas «puntas de La Muillah,.. Aun­ que se ha considerado como una fase marginal del Capsiense. su instrumental difiere mucho de aquél. En todo caso podría considerarse como una etapa previa. puesto qu� su cronología es amerior. Se le asocia un tipo humano. el tipo Mecllla-el-Ar� l. que tiene similitudes anatómicas con los cromagnoides. en cuyos restos se aprecia la ablación de los incisivos superiores. seguramente dentro de un rito de identifi­ cación triba!. Los yacimientos más conocidos son Taforal (Marruecos). Columnata (Argelia) y los abrigos rocosos de La Mui1lah (Mamia). frontera entre Mamlecos Y Argelia. La influencia del Ibcromauritano no sobrepasa la región del Atlas hacia el sur ni la zona del estrecho de Gibraltar hacia el norte. por lo que, pese :1 su nombre. n'lda tiene que ver con la peníno;ula Ibérica. El Cal)sien.se es la facies cultural más representativa del Epipaleolftico pleno Y final en la región del Magreb y suele fecharse entre 8000 y 4000 a.e. Su nombre lo

EPIPALEOLfTIOO y MESOl.fTIOO

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lOma del yacimiento de Capsa (antigua denominación de Gafsa. Túnez) y fue defi­ nido por J de Margan tr:lS la excavación de EI-Mekta (Túnez). ampliándose mucho su conocimiento a partir de los trabajos de E. Gobert. Su centro se sitúa en la región central de Túnez y en Argelia oriental. ocupando tierr..lS interiores. sin llegar a la cos­ tJ. En su fase de plenitud se expande hacia el sur por algunas regiones del Sáhara y posiblemente hasta Kenia. y por el este hasta el valle del Nilo. donde parece influir sobre otroS grupos epipaleolíticos. Se caracteriza por una industria lítica que evolu­ ciona desde tipos de gran volumen con buriles. lascas retocadas y hojas de dorso rebajado hacia conjuntos microlíticos geométricos donde predominan los trapecios. triángulos y las hojitas de dorso. destacando algunos tipos de punta!). como las de tipo Mechta-el-Arbi. punta de Sciacallo. punta de aguja y punta Unan. Su evolución se ha dividido en tres etapas (Capsiense típico. superior y Neolítico de tmdición cap­ siense) enlaLando la última con el Neolítico de la zona. donde perviven ciertos tipos capsienses. Camcterísticos de esta facies son los concheros. que aparecen en número con­ siderable en la región de los lagos salados. Se trata de concheros de c¡lf'¡lcoles (que en África se denominan ralllfldiya). que debieron ser una parte importante en la dieta. El tipo humano que se asocia al Capsiense. bien conocido en las necrópolis. parece distinto al del lberomauritano y en él se ha visto el origen de la población bereber noneafricana. E1tos habitantes del Magreb capsiense desarrollaron un ane mueble de grabados y pequeñas obras escultóricas. Algunos grabados rupeSlres capsieno;es han sido considerados como el preludio del gran arte rupestre sahariano de época neolítica. Los yacimientos más conocidos son EI-Mekta y Redeyef (Túnez) y Ain Khanga. Aiun Berriche y Ain Keda. en la región argelina de Tebessa. En el valle del Nilo hay algunos grupos epipaleolíticos. situados junto al cau­ ce fluvial y en las zonas de oasis. como Kharga. donde se situaron poblaciones del Paleolítico superior. extendiéndose hasta el noreste de Sudán y sur de Nubia. Lao; industrias conocidas son microlíticas y entre las facies más conocidas están el Silsi­ liense (región de Silsileh. cerca de Kom Ombo). el Shamakiense (en Halfa) que se relaciona con el Capsiense. el Qadiense (en Abka y Toshké. Nubia). el Fakuriense (región de Esna) y la facies de Helwan. al sur de El Cairo. relacionada con el Na­ tufiense palestino. Todas ellas tienen industrias microlíticas. cn las que :Ibundan las for�as geométricas. segmentos de círculo y triángulos. sobre todo. y 1:. población se dedicaba a la recolección, caza y pesca. Para la caza se utilizaron originales puntas de proyectil. como la .. punta Helwan,.. con su característico retoque y la base con muescas. Más al sur es conocido el mesolítico de Jartum. en la orilla izquierda del Nilo A�ul. que se fecha entre 9000 y 5000 a.C .. con industrias microlíticas y una importan­ �Industria ósea con arpones. Los yacimientos más conocidos son Kass:lla. Ennedi y anyanga. . En África oriemal se desarrollan las facies Tumbiense. Magosiense y Elmetei­ ��ns�. en tierras d� Kenia. Tanzania y Zaire y. cn el I�do occident:.•!. la� fases del . . Imcrohtlcas . . chnohense y un . en tIerras de Gabón. Todas ellas llenen IIldustnas m�o de vida adaptado a la depred:lción del medio. En África del Sur 1:1 fase más allllgua del Wiltonien sc es meso] ítica. con industrias microlíticas y un tipo de piedras perforadas pam la extracción de vegetalc<; denominada ÁlI'é.


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NOCIO'\[s DE PREHISfQR1A GEJ';ERAL

Los modos de vida en el Mesolítico Cuando al final del Pleistoceno culmllla el PaleolÍlico superior y los brusco!l cambios climáticos del Holoceno provocan la extinción de muchas especies anima­ les y el desarrollo de los bosques en buena parte de Europa. el hombre del Mesolítico

o Epipaleolítico no tendrá graves problemas técnicos para adaptarse al nuevo medio. aun cuando el período ha sido definido con frecuencia como «la gran crisis mesolíti­

ca». Su tecnología se adecuará a las nuevas imposiciones ambientales. desarrollando distintas formas de explotación en un paisaje nuevo y menos riguroso en el que, sin embargo. los recursos habían cambiado. El descubrimiento y la invención pro­ pician entonces innovaciones técnicas de adaptación que, añadidas a las tradiciones tecnológicas del Paleolítico final. servirán para superar con éxito esa elapa crítica impuesta por el repentino cambio climático. Aunque la evolución de las comunidades mesolíticas fue desigual en las diferen­ tes partes del mundo en las que se desarrollaron, como fue desigual la evolución del medio al finalizar la Era Glaciar, los grupos epi paleolíticos y mesolíticos comparten

diversos aspectos culturales, coma es la adecuación del instrumental Iftico y óseo a las nuevas circunstancias impuestas por el cambio climático. o las nuevas concepcio­ nes del hábitat. o los cambios en las estrategias de explOlación del medio. EMOS cambios tuvieron inmediatas consecuencias sociales, que afectaron pro­ fundamente en la forma de organización de los grupos y parece claro que debieron influir decisivamente en la planificación de las actividades. en las estr:uegias de de­ predación. en la organización interna y es posible que incluso en aspectos ideológi­ cos. que siempre suelen ser difíciles de percibir. En todo caso. todo contribuyó a aceptar el cambio que imponía el medio físico y ambiental a fines del Pleistoc� no, perfeccionando el proceso de adaptación a las nuevas circunstancias. La denomlOa­ da "gran crisis mesolítica» posiblemente no lo fue tanto. grolcias a esa capacidad de

adaptación y a la sabia utilización de los recursos tecnológicos.

En algunos lugares del Viejo Mundo se desarrollaron entonces los primeros e�­

sayos de agricultura y pastoreo. La agricultura necesitó muchos siglos de expen­ mentación previa, a través del ejercicio de la recolección selectiva y la observaCión.

y el pastoreo no fue más que el resultado de una práctica de acoso y seguimiento de

las manadas de animales, ya hahilUal desde el Paleolítico superior. como I)(xkmos apreciar en los campamentos especializados en la caza del reno, por ejemplo. Las técnicas cinegéticas cambiaron. �obre todo cuando se pasó de la modalidad de caza a larga distancia a la de di!ltancias conas. con l a generalización del arco 'j las

!lechas. El uso habitlml del arco tuvo repercusiones de enorme importancia y ohllgó a di�eñar proyectiles adecuados que ya contaban con elementos de dirección y es­ tabilización aérea. como alerones y plumas. tal y como vemos en las pinturas rupc�­

tres. y en los que se había cuidado la compensación del equilibrio entre el extremO distal (punta) y el astil. pam asegurar la trayectoria rectilínea del tiro tenso. A esto 'OC unieron otras técnicas de caza, como el lalo, la honda. las trampas, las redes. la' nasas, etc. El arco más antiguo que han encontrado los arqueólogos. hecho con maderol de

tejo u olmo, es el de la IUrbera de Stel1moor (llamburgo). de la cultura meM>lítlca de Ahrensburg. hacia finales del período holocénico Borcal y principios del AIt;ínt lco (h. 6(X)() a.C.) y fue un recurso de caza habitual en el Mesolítico, como lo dClllucs-

EPII'ALEOLiTICQ , MESOLiTlCO

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tran los hallazgos del pantano de Holmgaard (isla de Zeeland, Dinamarca). y en el siguiente período neolítico. donde tenemos numerosas representaciones artísticas de

arqueros, sobre todo en el denominado «arte levantino» espario!. así como reSIOS

de arcOS completos. como el de Meare Ileath (Gran Bretaña). hecho de madera de tejo. Pero también debió ser utilizado corno arma para el combate: conocemos varias necrópolis del Mesolítico y Neolítico en las que la práctica totalidad de los inhu­ mados murieron por heridas producidas por disparos de arco. como las de Téviec en Francia, Schela-Cladovei en Rumanía, Mecta-el-Arbi en Túnez y Jebel Sahaba en Egipto. De ellas. la espectacular necrópolis de Jebel Sahaba. cerca de la actual Asuán. que se fecha hacia el 1 0000 a.c.. contenía 60 muertos por disparos de He­ cha. todos varones. Algunos cadáveres aún tenían las puntas líticas de los proyectiles

clavadas en sus huesos (en el raquis, columna vertebral y costillas). Uno de ellos, 4 puntas de proyectil. Puede deducirse que fueron víctimas de un enfrentamiento ar­ mado de considerable envergadura. en el que el arco y las Hechas desempeñaron un papel primordial. También en el MesolÍlico aparecen las primeras nasas para pescar documentadas arqueológicamente. como la hallada en Noyen-sur-Seine, en niveles fechados hacia

8000 a.p. En esta fase ya ex.isten poblados de pescadores. como Lepenski-Viro a ori­ llas del Danubio. que ha aportado amplia documentación sobre esta actividad. En España. el proyecto desarrollado en el yacimiento asturiano de La Riera (Lla­

nes) tuvo, entre otros objetivos. el de estudiar los cambios en los sistemas de explo­ tación del entorno por los grupos de cazadores y recolectores, desde el Paleolítico

superior final al Mesolftico. En La Riera, donde hay niveles azilienses y un conch e­ ro asturiense situados sobre niveles del Magdaleniense superior. se pudo llegar a una explicación de las diferencias enlre los conjuntos industriales de ambos períodos. que

respondfan a los cambios experimentados por la Rora y la fauna, lnlVés del estudi o de las condiciones ambientales y la cronología absoluta del yacimiento. Durante todo el Paleolítico superior los habitantes de La Riera se dedicaron. entre otms activi dades. a la caza de ungulados. utilizando divers as estrategias. Pero tras el cambio climático p��ce claro que los habitantes mesolfticos supieron adaptarse bien a las nuevas con­ dICiones ambientales y darles una adecu ada respuesta tccnológica. readaptando sus estrategias de caza y depredación del ent orno. En términos gencmles. parece que la pobla ción aumentó en todas partes, lo que . hIZO necesaria una adecuación de tos medios de abastecimiento alimentario de los gropos incrementando la explotación del entorno vegetal (ahom más amplio en mu­ c�as zonas que duran te el Paleolítico). de donde extraían la mayor parte de su dieta ahmentaria. y las actividades venatorias. reorganizando las estrategi:ls de caza para adapt rlas a las � especies de la fauna postplcistocénica. que les proporcionaba otra P�ne Importa nte de la dieta. La depredación de las costas supuso un complemento 'l ''nentan>o Imp > onante en muchas zonas. El crecim iento demog ráfico y la expansión a nuevos territorios antes cubiertos las masas glaciare s acentuó la diversidad cultural y propició un cierto aislamiento e los grupos. aunque. pese a todo. compartieron diver;os aspecto... tecnológicos y o os que atañen al modo de organización y a los modelo... de h; íhit:lt. en los que se o scl"\'a una adecuad:1 adaptación a las condiciones ambientales. Hay Otras muchas :Ictividude s que la arqueologí:1 document:l por primer:l vez en el Mesolítico. como la navegación. Las embarcaciones más antiguas que la ar-

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NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

EPIPALEOLfT1CO y Mf.SQUT1CO

queología ha podido recuperar proceden de yacimienlos mesolíticos del noroeste de Europa. donde se han encontrado restos de remos y de canoas en depósitos nuviales y lacuSlrcs. como los ejemplares de piraguas monóxilas hechas de troncos de pino vaciados a fuego de Pesse (Holanda). o las conocidas de Star Cm (Gran Bretaña). del VIII milenio a.e. Algo más tardía. del VII milenio a.C .. es la embarcación de Noyen-sur-Seine (Francia). Igualmenle est:í comprobada la ulilización de trineos en los grupos mesolíticos nórdicos. aunque no la vemos documentada en el arte rupestre hasta el Mesolítico tardío. T:lmbién se localizan recipientes hechos con cuero. para almacenar pequeñas cantidades de líquidos. como ocurre con una pequeña bolsa abierta o cuenco de cuero de 20 cm de longitud. hallado en el yacimiento mesolílico de Friesack (Alemania). con una datación absoluta de 8959 ± 1 1 0 a.p el más antiguo de Europa. asociado además a otros materiales orgánicos como picos. puñales y cuentas de madera. Las condiciones de turbera son en esta ocasión responsables de tan excelente grado de conservación. El hábitat del Mesolítico fue tan vari:ldo como el medio al que debían adaptarse tras el cambio climático de la transición al Holoceno y la paulatina mejoría de las condiciones ambientales. En el sur de EurOp:l siguen utilizándose las cuevas y abri­ gos de tradición paleolÍlica. pero en otras zonas europeas el hábitat se caracteriza por evidenciar una movilidad general y una adecuación al medio que se explota. Gene­ ralmente se sitúan al lado de ríos. lagos o zonas óptimas para la caza y recolección. Muchos fondos de cabaña muestran una clara cOlllinuidad de los tipos del Magdale­ niense final. adaptados a la diversidad ambiental: zonas del interior. de costa y de al­ tura (hasta unos 1 .200 m). Hay campamentos base y asentamientos ocasionales o de temporada. como vemos en Star Carr (Yorkshire). que es un campamento estable. a poca distancia del de York Moors. que es Ut1:1 estación de caza del mismo gmpo. con eviden­ cias de ocupaciones ocasionales de temporada. Ambos se fechan haci:l 7500 a.e. Las cabanas son variadas: de plantas circulares. trapezoidales. semiexcavadas en el suelo, con fosos de almacenamiento. suelos pavimentados o empedrados. muretes de protección contrJ. el viento dominante. hogares. talleres de sílex. zonas de despiece. etc.. en los que se manifiesat la variedad de técnicas utili:wdas y un claro • funcionalismo ecológico- . L:1S cabanas con soportes de madera de Mont Sandel (Irlanda) denotan una desa­ rrollada técnica de la carpintería. que se aprecia igualmente en los lugares de habita­ ción del grupo nórdico Maglemoisense. en e l que se mezclan tr...diciones técnicas del Paleolítico con innovaciones aplicadas :1 la explotación de un :lmbiente boscoso y al trabajo de la madera. Los instmmentos líticos. sobre todo. renejan unos cambios de adapt:lción al medio que llaman la atención a los especialistas. En Rushl. los hábitats de Kostienki. Buret. Piscari y Marta son y:l campamentos organizados. como los campamentos estables de la Baja Austria. Moravia y Ucrania. en los que se han incorporado nuevas tecnologías a la herencia paleolítica. Un ca.<,o excepcional es el polémico poblado de Lepenski Vir (Serbia). excavado por Srejovic en 1967. que se inició en el Mesolítico y llega hasta el eolítico. Es un poblado estable de pescadores especializados. situado a orillas del Danubio. cerc:1 del desfiladero de las Puertas de Hicrro. en el que se afincaron unos cien habitantes hacia 6000 a.e. Sus viviendas son de p1:U1I:1 trapezoidal. con cubicl1"S de troncos de madem ensamblados " dos vertientes y capa impenneabilizadora de m�lIeria vege­ tal y barro. Los postes se apoyan en unas zanjas-cimientos rellenas dc piedra pica-

da. Tienen umbral de losetas de piedra. hogar excavado en el suelo y recubierto de piedras ensambladas y suelo enlucido de piedra caliza roja. Una de las viviendas. de mayor t:lmaño que el resto. parece denotar una jerarquización social que ha sido muy discutida. Lepenski Vir constituye. junto a Vlasac. un caso único en el que la tecnología ha alcanzado unas cotas no conocidas en otros lugares de Europa. Tanto sus Ill:neriales arqueológicos. enlre los que hay un original y misterioso arte escultórico. como sus obras dc construcción. denotan unos esqucmas mentales y unos recursos técnicos sorprendentes para la época. En el Próximo Oriente. por fin. los cazadores del Paleolítico final han empcza­ do sus experimentos hacia una recolección especializada que supone el primer paso hacia la agricultura. Allí. desde el Kebariense. se aprecia un paulatino abandono de cuevas y abrigos y. ya en el Natufiense (X-VIII milenios a.e.). aparecen pequeños poblados al aire libre. con cabañas circulares de piedra. como en Ain Mallaha. que suponen el inicio del sedentarislllo desarrol lado en el inmediato Neolítico. Será esta zona. el Creciente Fértil. en el tramo central que va desde las costas de Siria y Palestina a 1:1S vertientes de los montes Zagros de lraq e Irán. donde hacia 10000 a.e. los depredadores del Epipaleolítico y Mesolítico comenzarán a recolectar de forma selectiva cebada y trigo silvestres y a experimentar con ellos (ya hemos visto cómo las hoces se inventaron antes que la agricultura); unos mil años después ya se plantaba trigo en el norte de Siria y hacia 8000 a.e. ya se cultivaban cereales en Iraq. Irán. valle del Jordán y Turquía oriental. Algo parecido ocurrió con el ganado. La domesticación de cabras. ovejas. cerdos y vacas fue también un lento proceso de experimentación. seguramente paralelo al de la agricultura. que se desarrolló tal vez de fonna independiente en distintos lugares del mundo. Uno de los documentos iconográficos más reveladores del modo de vid:1 des­ de el Epipaleolítico es e l denominado «arle rUI)cSlrc levantino» español, que se desarrolla, especial mente. por los territorios costeros de todo el Levante español, con penetraciones al interior en las zonas del Alto y B:uo Aragón. Maestrazgo. La Man­ �h.a .y Sudeste. dumnte e l período de tiempo comprendido enlre el Epipaleolítico y el ImCIO de la Edad de los Metales. aunque con posibles antecedentes cultumles en el Paleolítico superior final. del que pudo recoger algunos motivos y técnicas. sobre todo en su primer'J etapa. La temática de estas manifestaciones artísticas es radical­ mente distinta a la del precedente arte rupestre paleolítico. En el levantino se repre­ senta fauna postpleistocénica. figuras humanas realizando diversas actividades (c:lza, recolección. comb:nes. danzas. etc.). a tamaño mucho más reducido que en el arte paleolítico. :1 veces formando escenas de gran dinamismo. en paneles situados b.uo a?rigos rocosos. covachas o frontones al aire libre. aunque hay algunas representa­ Ciones excepcionalmente en cuevas (véansc láminas XIX. XX Y XXI). Hay casos en los que. en un mismo abrigo. aparecen juntos el arte levantino y el esquemático propio de la Edad de los Metales. lo cual presenta los natumles problemas de delimitación cronológica. siendo muchas veces imposible precisar si Un detenninado motivo pintado en el abrigo es levantino en fase de esquernatización o plenamente esquemático y. por lo tanto. posterior. Sobre la cronologí:l de esta corriente :111ística existen varias opiniones. aunque en términos generales la mayoría de los especi:llistas están de acuerdo cn los puntos

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I\OCIONES DE PREIIISTORIA GE....ERAL

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fundamentales. es decir: en que se trata de un arte postpaleolítico. antropocéntrico. muy distinto al arte del Paleolítico superior. con una cronología que abarca un gran período que va desde el Epipaleo1ítico a los inicios de la Edad de los Metales y Con una amplia variedad temálica en la que destacan los temas de pastoreo. recolección. guerrJ. danza. caza. etc. Otros investigadores opinan que debe ser fechado desde el NeolíLico hasta la Edad del Bronce, donde tiene su momento de apogeo y recibe una notable influencia de las culturas del Mediterráneo Oriental (Creta. Peloponeso. Anatolia... ). El valor iconográfico de esta manifest:lción artística es eXlr:lordinario. ya que nos ilustra sobre diversas actividades, formas de vida, indumentaria, técnicas de caza. danzas y otros aspectos de la vida diaria.

CAPíTULO

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LOS PRIMEROS POBLADORES DE AMÉRICA El Paleolítico americano.

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El problema del origen del hombre americano. del que Ullon dijo que Kvisto uno de cualquier región. se han visto todos en cuanto al color y contexturall, se planteó en pleno proceso de colonización del Nuevo Mundo. y las hipótesis manejadas han sido tan variadas como peregrinas: el origen semita. planteado por León Pinelo. Villaamil de Rada y A. Berloin: el origen oriental. expuesto por Hornius. Huet. De Laet y otros; el origen cartaginés propuesto por Alejo Venegas. Torquemada y el padre Mariana: el griego. presentado por fray Gregario García; el español. defendido por Fernández de Oviedo: el egipcio. defendido por J ohn Campbell y difundido. sobre todo. por Eliot Smith. según sus ideas hiperdifusionistas.... hasta los conocidos orígenes asiáticos, africanos. oceánicos .... apareciendo. a partir de finales del pasado siglo. la polémica (no concluida hasta época bien reciente) acerca del origen exterior (único o múltiple) y el origen autóctono. La idea del origen autóctono del hombre en América, que sostuvieron sobre todo Morton y Ameghino. el primero exceptuando al grupo esquimal y el segundo aceptando el monogenismo pero señalando el origen en la propia América. ha sido ya superada definitiv,unente. y la práctica generalidad de los estudiosos e investigadores de la prehistoria americana inician sus exposiciones afirmando que .. el hombre no es originario de América,.. Aunque l:l mayoña de los investigadores se decantan por el origen asiático a t�vés de Bering. aún no ha concluido del todo la vieja polémica acerca de la cues­ lIón del origen único o múltiple. Paul Rivet. Vemeau. Kate y Mendes Correa. entre Otros. entendieron que el hombre americano no pertenecía realmente a un tipo único y manejaban dmos antropológicos. etnográficos. filológicos. etc.. para reafirmar sus Ideas y llegar a l:l conclusión de que en América h:lbía unos componentes asiáticos que pasaron por el estrecho de Bering. otros de origen melano-polinesio. además de urallos (esquimales) y australianos. Imbeloni. Palavecino. Sergi y Aichel. entre otros. estudiaron variantes de estas . Ide as. sin llegar. en definitiva. una conclusión válida y aceptada por la generalidad a de [os investigador es. Posteriores trabajos de Hoebel. Godwin. Swadesh y Olros matizaron la evidencia de que el tipo humano en América había sufrido una fuerte hibridación que imposibi-


NOCIONES DE PREIllSTORIA GENERAL

LOS I'RIMEROS POBLADORES DE AMÉRICA

litaba el reconocimiento de un tipo definible como originario. pese a la puesta a punto de métodos como los análisis palcoserológicos. indagando a través de los grupos san. guíneos de la población el proceso de hibridación. estudios bioquímicos y datacioncs absolutas de los reSIOS que ofrecían las excavaciones arqueológicas. Los resultados de estos trabajos. lejos de aclamr la situación. ofrecieron muchas veces datos Con­ tradiClOrios. como el C-14. que durante algún tiempo pro¡xlrcion6 cronologías más altas para América del Sur que para Noneamérica. Después. los trabajos de R. MacNeish. ¡barra Grasso. Jennings. Lumbreras. Rcc­ ves. Pohl. Zubrow. Hain-Geldcnn y otros. por medio de estudios de carácter interdis­ ciplinar. empezaron a poner de manifiesto una realidad muy distinta a la que ofrecía la visión tradicional. aumentando los límites cronológicos y geográficos y dotando a nuestros conocimientos de algunos fundamentos más sólidos. Los trabajos arqueológicos de campo de las últimas décadas y los avances en el estudio del CUalernario americano han aportado numerosos datos que han sido incorporados a la bibliografía científica. La valoración de estas novedades aún no se ha ultimado. pero es evidente que. en algunos aspectos. ha cambiado el panor:lma de hace tan sólo unos pocos años. Desde 1 980 los trabajos arqueológicos de campo, centrados en regiones selec­ cionadas por su interés geocstratégico para explicar los procesos de penetmción. mo-' vimientos étnicos. desarrollos culturales. etc .. muy especialmente en Siberia orien­ tal, Alaska. cuenca del río Yukon. Montañas Rocosas y grandes llanuras limítrofes a su occidente. cuencas altas del Missouri y del Río Grande. sur de México (esta­ do de Puebla) y sureste de Bmsil (cuenca del río San Francisco. estado de Bahía). han ofrecido una visión más amplia de los aspectos arqueológicos relacionados con el Paleolítico americano que nos permite hoy intentar una interpretación algo más completa de los hechos. aunque muchos problemas sigan aún planteados. De igual fonna. los estudios sobre el Cuaternario americano. que han experimentado un no­ table avance dumnte las últimas décadas. ofrecen hoy una ,risión más completa del cuadro puleoclimático y ambiental en el que se de sarrollaron los acontecimientos y. aunque la interpretación de la glaciación Wisconsin aún no es completa. ya que son muchos los problemas que quedan por resolver. se conoce con bastante aproximación el proceso en la región de Beringia y las tmnsgresiones marinas en Alaska. lo cual. puesto en relación con los datos arqueológicos. ha permitido exponer varias hipóte­ sis de tmbajo verosímiles. En América del Sur el panorama. aunque peor conocido. también ofrece algunas novedades en lo que se refiere a cuadro paleoambiental y glaciarismo. El estrecho de Bering parece ser el paso desde Asia que explica el origen del �ombre americano. especialmente Asia nororiental. donde parecen estar los parale­ hsmos de las industrias prehistóricas más antiguas y el origen de los tipos humanos que pudieron realiZar la primera entrada. El estudio del fenómeno glllciar en Améri­ ca del Norte. especialmente en la región de Beringia, parece completar el panorama para intentar razonar el momento. o los momentos. del pllSO desde el viejo al nuevo continente. El origen asiático de los primeros pobladores del continente americano ap:.recí:. ya intuido en las viej:ls ideas de los tratadistas españoles Acosta. Lizárraga y Vcl:.sco. La fecha de la primer.t llegada humana a América aún no está delinitiv:unen­ te fijada y las diversas opiniones siguen en plena discusión. Las posiciones v:lrían

entre aquellos que mantienen una penetración tardía, posterior al 14000 a.C.: los que fechan la primera inmigración entre 70000-45000 a.e.: y. por último. un gru­ po formado más recientemente por los que. tms los hallazgos arqueológicos de las dos últimas décadas. insinúan cronologías anteriores al Wisconsin. entre 30000-0 75000 a.e. En cuanto al lugar de paso. el estrecho de Bering es aceptado prácticamente sin discusión. aunque el debate se centre ahom en las zonas más adecuadas dentro de la Beringia. así como la procedencia de los inmigrantes. que se fija en las regiones de Asia nororienta1. Quedan. por tanto. descartadas. seguramente de forma definitiva. las viejas teonas del origen europeo. a tr.tvés del Atlántico septentrional. defendida por E. F. Greenmann. para la que no existen pruebas y la del origen australiano vía Antártico. que defendieron P. Rivet y Mendes Correa; y se mantienen las dudas acer­ ca de las inmigraciones transpacíficas. pese a los tmbajos de Thor Heyerdahl. que demostraron la posibilidad de viajes sólo en sentido contrario. y. más recientemente. las fallidas aventuras del español Kitín Muñoz. intentando repetir. en cierto modo. la experiencia de Heyerdahl. El paso más probable. en el que se han centrado buena parte de las investigacio­ nes de los últimos años es el estrecho de Bering y las comarcas cercanas. en las que el nivel de las aguas marinas parece que descendió en varias ocasiones a lo largo del Wisconsin unos 85 metros sobre el nivel actual. dejando al descubierto un puente so­ bre la plataforma continental en una zona de unos 1 .600 km de anchura. cubierta de tundra. Ese territorio está hoy cubierto por las aguas de los mares de Chukchi y de Bering. El paso debió realizarse. segunllnente. en diversas ocasiones coincidentes con las fases de avances glaciares. en fechas en todo caso anteriores a los hallazgos de Alaska y cuenca del Yukon. pum los que se manejan cronologías que se sitúan entre 3()(XX) y 25000 a.C.. como propusieron. entre otros. Irving y Harington. o anterio­ res, previas al interglaciar Sangamon. como propone Jopling. y a los situados más al sur. como los de Bluefish Cave (cordillera de Keele). con microhojas acanaladas de posible origen siberiano. que ha ofrecido una cronología de 15000-1 2000 a.e. (en Siberia se fechan hacia 30000 a.c.); los yacimientos de Missouri. Idaho y Oregón. fechables entre 14000- 13000 a.e.: el hallazgo de restos humanos de Tabor (Alberta). en niveles del Wisconsin final. 1 8000 a.e.; los de Little Salt Spring. con materiales arqueológicos que parecen proceder de Florida. h:lcia 12000 a.e.: el abrigo de Mea­ dowcroft, Piusbug (Pennsylvania). hacia 1 6000 a.C.: los conocidos desde hace tiem­ po de Lewisville (Dalias. Texas). fechado en 30000 a.e.; Americlln Falls (30000 a.e.) � Tule Spring (28000 a.C.). que eran las cronologías más elevadas de la prehislo­ na americana hasta hace bien poco y las únicas evidencias segurlls de industrias humanas en el continente. Estas dataciones sitúan un momento de paso en torno :1 45000-40000 a.e. Pese al tiempo transcurrido desde su hallazgo y excavación. el yacimiento de Lewisville sigue siendo de obligada referencia para los prehisloriadores americanos. Contemplado con cierto escepticismo :.1 principio. por haber aparecido en el denomi­ nado -fogón n.o 1 _ una punta Clo\li5 considerada como inadecuada pam tan tempra­ n a edad. fue por fin aceplado trJS reconocerse la posibilidad de que dicho elemento , . pudiera haber sido introducido desde niveles superiores del yacimiento. en los Iitlco que sí existen eSIOS tipos de puntas de proyectil. bien situados estratigráficamente.

258

259


NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

LOS PRIMEROS POBLAOORES DE AM¡;RICA

Lewisville. igual que American Falls. Tule Spring y otros yacimientos simila­ res, carece en sus niveles inferiores de elementos líticos del denominado jXlr Krie­ ger _horizonte de Puntas de Proyectil" (Projeclile Poill1s Hori:,oll). situándose en el denominado «Horizonte Prcpunlas de Proyectil. (Pre-Projeclile Poillt!¡ Horiwn). considerado como un estadio semejante al P:llcolítico inferior del Viejo Mundo. América del Sur ha ofrecido hasta ahora fechas que en ocasiones son más tCm­ pranas que las norteamericanas. como las de Cueva Fell de la Patagonia argentin:l ( 1 2000 a.c.). con puntas de «cola de pescado • . o las de otros yacimientos de Argen­ tina. Colombia y Perú (antcriores a 14000 :..c.). Monte Verde en el sur de Chile es un poblado de cazadores-recolectores cuyos inicios se fechan hacia 1 2000 a.e.. cerca del cual se ha encontrado otro yacimiento que puede tener una cronología anterior. hacia el 30000 a.e.; en el noroeste de Brasil los hallazgos de Pedra Furada se fechan hacia el 30000 a.e. y los más recientes de Toca da Esperanza. mucho antes. como

criticado Y algunos autores proponen l a adopción de la nomenclatura europea. obje­ ¡ando la «ambigüedad, incorrección semántica y contenido_ de los términos ameri­ canoS. por ejemplo Schobinger. Alex D. Krieger estudió el Período Lítico. que es el de más interés para nosotros, subdividié ndolo en las siguientes fases:

260

veremos. La elevada cronología para u n silio tan sureño como Monte Verde (Chile). que hace suponer una penetración humana muy temprana en América del Sur. ha suscita­ do cierta controversia entre quienes la aceptan y quienes la rechazan. La estratigrafía de Monte Verde tiene un nivel que comprende el antiguo curso de un arroyo y sus orillas arenosas. sobre las que se situaban los restos arqueológicos, preservados por una capa de turba de formación posterior. Este nivel indica un momento de ocupa­ ción que las dataciones absolutas fechan hacia 13500 a.e.. bajo el cual parece haber otro anterior para el que hay dos fechas absolutas que senalan una primera ocupación humana hacia 3 1 000 a.e. De la ocupación más antigua hay pocos datos. no así de la segunda ocupación, en In que, según Dillehay. se han detectado restos de 1 2 viviendas rectangulnres «unidas por sus pnredes formando dos filas paralelas». Pese a la reciente ratificación de estos d:nos por un grupo de científicos norte­ americanos patrocinados por la Smithsonian InsLÍtution. la cronología e interpreta­ ción arqueológica de Monte Verde no ha dejado de levantar suspicacias. sobre todo entre los arqueólogos summericanos. Estas cronologías suramericanas sugieren que, si aceptamos la dirección Nortc­ Sur para la penetración humana en el continente americano. ést:1 debió realizarse, por lo menos, en tomo al 40000 a.e.

El Paleolítico americano Hace algunos anos WiJley y Philips establecieron un esquema para la prehistoria americana que ha estado vigente hasta la aClUalid:ld: l.

2.

3. _G

5.

Período Lítico (orígenes en época glaciar) Período Arcaico (nómadas del postglaciar) Período Formativo (inicios de la agricultura) Período Clásico (civilizaciones urbanas) Período Postclásico (imperios prehispánicos).

Aunque este esquema ha sido adoptado por diversos autores, tanto para América del Norte como del Sur. JX)r ejemplo Lumbreras, par'J. Perú. JX)stcriormente ha sido

1. 2.

Estadio Prepuntas de Proyectil Estadio Paleoindio

a) b) e) 3.

261

Cultura Llano Cultura Lindenmeier Cultura Cordillerana Antigua

Estadio Protoarcaico (o de los «Implementos de molienda_).

Para Krieger, el Estadio Prepuntas de Proyectil. equivalente al Paleolítico in­ ferior europeo, se caracteriza por un nivel tecnológico en el trabajo lítico de relativa IXlbreza y simplicidad. en el que se trabaja la piedra por percusión. utilizando núcleos o lascas de gran tamano. De este estadio son los yacimientos de Lewisville, ya men­ cionado, la Gruta Friesenhan (Bexar. Texas). que contenía restos de 30 especies de fauna extinguida durante el Wisconsin y más de medio centenar de piezas líticas trJ.­ bajadas; Tule Springs (Nevada), para el que han propuesto Harrington y Simpson la fecha de 32000 a.e. (subiendo 4.000 años la fecha propuesta por WiIley); isla de San­ la Rosa (California). en la que se han hallado restos de mamut enano en un contexto de hogares fechables hacia el 29000 a.e. y con una sucesión de niveles que llegan hasta el 10000 a.C.: Scripps Campus. cerca de La Jolla (California). un campamento estacional con industria lítica que se ha fechado en 2 1000 a.e.; y Tequixquiac, en el Valle de México. donde apareció fauna del Wisconsin final asociada a industria lítica del complejo Prepuntas. fechado hacia el 23000 a.C. por pamlelismos con Val­ sequillo. También Tlapacoya (cerca de Puebla, México) ofreció 24000 a.e. y fechas semejantes las vemos en Malakoff (Texas), POllerCave (California) y en las cercanías de Puebla, asociadas a fauna del Wisconsin final. En América del Sur el panorama ofrecía rasgos semejantes para esta etapa de Krieger. con yacimientos en los que predominan elementos líticos realizados sobre rocas de cuarcita en el sector de la costa atlántica y sobre rocas basálticas en el de la COsta del Pacífico, aunque en térm inos generales los yacimientos son menos abun­ dantes y el estudio que se ha hecho de ellos. hasta hace poco. bastante incompleto. Luis Abel Orquera, en el prólogo de la edición en lengua española de la obra de Krieger, afirma que el Estadio Prepuntas de Proyectil, cuya denominación no le parece muy adecuada. adolece de algunos defectos formales. a saber: que responde a

un factor aleatorio. cual es la ausencia indiscrimin:lda de puntas de proyectil; que es una denominación conceptualmente incompleta, equívoca y opemlivamente incómo­ da, añadiendo que no todo complejo lítico e n el que no aparezcan puntas de proyectil puede ser asimilado a este eswdio. Además. todavía en 1962 el estadio no hacía re­ ferencia a toda América. sino:1 los territorios del oeste de los Estados Unidos. Sólo a partir de 1964 extendió el autor el concepto de Estadio Prepuntas de Proyectil a toda América, dándole prioridad al criterio morfológico sobre el cronológico.


262

NOCIONES DE PltEIUSTORIA GENERAL

LOS PRIMEROS POBLADORES DEAM�R1CA

El más import.uUe dClractorde Krieger. Junius Bird, negó en 1965 la posibilidad de aplicar el Estadio Prepuntas a la coSla del Pacífico de Chile y Perú, poniendo de manifies(o su esceplicismo par'J el resto de América. Sus argumentos se apoyaban en los datos aportados por el conchero de Taita!. Arica. Punta Pichalo. Huaca Priela.

Retroc o glre;1Ir 1 1 ..c.

,rooo

Cueva Fell. Palli Aike y Punta Caralina. en tierras de Chile y Pern. sobre todo en la zona sureña de Tierra de Fuego.

-

20000

raederas y choppers tallados por percusión y retocados por el uso. legados por ca. zadores y recolectores de alimentos que estaban relativamente poco especializados •

3OCXJO

se desarrolla el período Lítico propiamente dicho, ya con puntas de los conocidos tipos Sandia, Folson, Lucy, Clovis, rlainwiew. etc., que pueden fecharse a panir de

-

_

30000 -

1 1000 a.e. y que tienen largas perduraciones, ya que algunas derivadas de estos tipos tlegan hasta época histórica.

'0000 -

Sin embargo, para conocer <o:orrectamente el proceso del poblamiento de Améri· ca a través del estrecho de Bering es necesario tener en cuenta el desarrollo glaciar

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en América del None, ya que condiciona la posibilidad de tránsito por el territorio. Se ha venido aceptando tradicionalmente (aunque en los últimos años con mu­

-

"

5OOfX)

nas. de manem especial entre la Wilnn (última de las illpinas) y la Wisoonsin (últimll de

55000

las americanlls). UlS críticas a estas correlaciones apuntan hacia la imposibilidad de conexionar las fases de descenso de temperaturas y las fases interestadiales. opi­ prudencia, ya que es evidente que el desarrollo de los inlandsis en los dos continentes

55000

no ha sido sincrónico, en función de las condiciones locales, a pesar de ser el resul· tado de una misma causa general. Los estudios más reciemes de Nilsson apuntan en

70000

esa misma dirección. Ul tendencia actual es la de considerar que a las fases estadiales del Wünn le corresponden en América las fases interestadiales de la Wisconsin. no sin ciertos matices de carácter regional.

lacio de Pk.rn Point

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Abef1lt8 de

de WISCOffI Medio

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/'' estadio de Port TaIxoI "-

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Interglaciar

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74700 -

del Avance Cochrane, que se inicia hacia el 7000 a.C.), miemras que la Würmiense culmina en tomo a 8200 a.e., tras el final de la fase AllerOd (9800-8800 a.c ' ) y 1;­ oscilación del Dryas final (8800-8200 a.C.), según H. de Lumley. Debido a ello, el Holoceno (llamado NeOlermal por el americano Anteus, en 1952), comienza fCal·

Ice Sheet- tenía su centro en el este de las Montañas Rocosas (de la Cordillera) Y

de flll"ds_B

1-

de�M8io

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Hay otro factor diferenciador en cuanto a la cronología: la última glaciación americana se prolonga hasta, por lo menos, el 3500 a.C., aproximadamente (final

de las temperaturas. condicionando así la viabilidad entre los territorios de Alaska y Canadá. De estos dos inl:mdsis. el Laurcntiense, al norte (o Uluréntida) _L:lUrentida

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60000

nando algunos autores. como Chaline, que hay que establecer estos paralelismos con

gunas zonas los 4.000 m de espesor. llegaba por el sur hasta el paralelo _jW es dcclr, más o menos hasta el actual límite entre Canadá y Estados Unidos. formando dos cemros diferentes que llegaban a fusionarse en los momentos de máximo descenso

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e 'C III Úlmo Il'O

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chas reservas) una cierta correlación entre las glaciaciones alpinas y las noneamerica­

mente en América del Norte unos 5.000 años después que en Europa. Durante el Wisconsin final queda en América del Norte una extensa zona cubier­ ta por los hielos de unos 1 5 millones de km 2 (unos 9 millones más que en Europa). Esta capa glaciar. que en su momento de máxima expansión llegó a alcanzar en �I.

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o dejaron pocos vestigios de especialización en los sitios de campamento ... Después del Lítico Inferior de Willey ( . Prepuntas .. de Krieger, Paleolítico inferior europeo),

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Willey propuso sustituir el ténnino por el de _Lítico Inferior... en 1966 y 1971. para denominar una etapa en la que los elementos líticos se caracterizan por ser

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263

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Osci/(¡ci(mu (le /(1 glaciaci6" WiscQ/I.l'Ín.

OCupaba una extensión de más de 1 2 millones de km2, extendiéndose desde la isla de affin hasta el norte de Québec y el Keewatin, cortando el paso por Canadá. El otro lnlandsis, el Cordillerano -Cordilleran Ice Sheet-, de unos 2,5 millones de km2, se Situaba entre el oeste de Canadá y el sur de Alaska. extendiéndose por las Mon­ _ tanas Rocosas por el oeste. Ambas masas de hielo llegaban a juntarse formando una cobertura glaciar continua que iba prácticamente desde el Atlámico al Pacífico. POI �l sur seguía una línea que tenía su origen en tomo a la aClUal ciudad de Nueva York, lnftexionándose hacia el sur, hasta San Luis, alcanzando el Pacífico en la región de


NOCIONES DE PREltlSTORLA GENERAL

264

LOS PRIMEROS POBLADORES DE AMÉRICA

265

Seaule. Olros focos glaciares eran los de Keewatin. Labrador y Patricia. que fueron objeto de eSlUdio por Wrighl y Frey en 1965. Klack e n 1973 y Calkin y Bren en 1978. Según los estudios geológicos y la aplicación de los modernos mélodos de data­ ción ahsolula. las fechas que hoy pueden manejarse para la glaciación Wisconsin son las siguientes:

lVisCOIISill fil/al (máxima expansión) Cochranc: 8300 a.p. Bahía de Hudson: 8000-7000 a.p.

Hliseolls;/I medio Interestadial Plum Pain!: 32000 a.p. \ViscolIs;1/ ¡lIici,,1 (en SL Lawrence Valley). Yarias fechas: 74()()() a.p. 66500 a.p. 65700 a.p. Aunque la mayor parte de Alaska estaba libre de glaciares. la ¡x:nclraci6n hacia el interior podía plantear diversos problemas. ya que en la situación descrita sólo era posible el acceso por territorios que no estuviesen afectados por las enormes placas de hielo. aprovechando los momentos estadiales del Wisconsin. ya que era entonces cuando descendía el nivel de las aguas marinas debido a la concentración de hielo en el casquete polar. permitiendo el paso por amplias zonas de Beringia en las que quedaba al descubierto la platafonna continental. Observando la secuencia cronológica de la última glaciación norteamericana. estas posibilidades pudieron situarse. denlto del Wisconsin medio y final. sobre todo. en los siguientes momentos:

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Ultimo avance del Wisconsin antiguo: 63000-52000 a.p. Primer avance del Wisconsin medio: 45000-4 1000 a.p. - Segundo avance del Wisconsin medio: 33000-28000 a.p. - Primer avance del Wisconsin final: 23000-13000 a.p,

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Ultima oscilación del Wisconsin final: 1 2000- 1 0000 a.p.

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MAPA 6.

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Es aproximadameme en estas fechas cuando. atendiendo a las posibilidades de tránsito. el glaciarismo cuaternario pennitía fácilmente el paso por Beringia. aunque condicionando la penetración por los territorios de la zona media de Noneamérica. El .puerHe» de Bering pudo tener unos 1 ,600 km de anchum y uniría. por el norte, las costas siberianas del estrecho de Long, con las costas de cabo Lisburne y Poim Hope en Al:1Ska; por el centro. enlazaría la península siberiana de Chukotka con la península de Seward en Alaska y las costas de Anadit con las de la bahía de Norton y cabo Romanzof. dejando en medio la isla de San Lorenzo como una zona más elevada: y. por fin. por el sur. el .puente» llegaría hasta la B:lhía Bristol. ya en la cadena de las Aleutianas. Todos estos amplios territorios. que están hoy cubiertos por los mares de Chukchi y de Bering. serían una extensa plataforma de tierra fir­ me cubierta por una vegetación de tundra por la que podrian cruzar seres humanos y. en ambas direcciones. una variada fauna, El paso quedaba abierto dunlll le las fascs de

....

Principales yacimientos del Ulico americano.


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NOCIONES DE PREIHSTORIA GENERAL

LOS "RIMEROS POBLAOORES DE AMÉRICA

máximo frío (esladiales) y estuvo abierto en distintas ocasiones, como lo demuestra el abundante intercambio de fauna durante el Pleistoceno (más de 48 especies docu­ mentadas en América son de origen asiático y en Asia hay una docena de especies de origen americano. como demostró Rcpenning en 1967). Em suficiente con que e l nivel del mar descendiese 45 m bajo la actual línea de costa para que quedase al descubierto el pasillo central de la isla de Sun Lorenzo. Y si el descenso era de entre 85-100 m, quedaba al descubierto la totalidad de la platafonna continental que hemos señalado. como demostró Creager en 1967, pennitiendo así c l libre paso de personas y animales. Pero tampoco hay que olvidar que era posible cruzar el paso naveg:mdo. Ya el profesor F. Bordes insinuó la posibilidad de que, además de por el ..puente» en las etapas estadiales, el paso se pudiera haber realizado también por medio de una restrin­ gida navegación de cabotaje en algunos momentos interestadiales. En épocas históri­ cas muy recientes este tipo de navegación. con medios muy simples. se ha venido realizando en la zona por grupos esquimales. Los autores actuales dividen sus opiniones según acepten o no la existencia del Estadio Prepuntas de Alex D. Krieger, que cada vez (se admita o no el nombre pro­ puesto) parece más evidente. Los que no aceptan la existencia de este período ante­ rior al Lítico. opinan que el primer poblamiento debió ocurrir en el Wisconsin t:lrdío, entre 15000 y 12000 a.p. Hoy esta postura es minoritaria y sus defensores son critica­ dos por mantener opiniones que algunos califican de .. anticienlÍficas». Por otra parte. los que admiten la existencia del Estadio de Krieger fechan la primera penetración humana al continente. por lo menos. entre 44()(x) y 29(X)() a.p. La glaciación Wisconsin tuvo dos grandes regresiones. además de otras meno­ res. La primera. durante el Wisconsin antiguo, cuando el nivel de las aguas del mar se situó a - 1 1 5 m del nivel actual. La segunda. en el Wisconsin final. cuando el des­ censo se situó a - 1 20 m. Las demás regresiones tuvieron consecuencias menores en el nivel de las aguas marinas. De acuerdo con estos hechos. existieron. al menos. dos oportunidades muy claras para la penetración: la primera entre 63000 y 52000 a.p. y la segunda entre 23000 y 13000 a.p.. según las propuestas más recientes. que difieren algo de las expuestas por Mül1er Beck en 1967. Pero además debemos considerar que. después de cruzar el estrecho. sólo tuvieron una ruta posible: el corredor que comunica Alaska con el centro de Norteamérica, que parece que estuvo cerrado du­ mllte el segundo momento de los comentados. debido a la conjunción de las placas Leurélltida y Cordillemna. Sólo en tres oportunidades coincidieron abiertos el «puente» de Bering y el corredor hacia el interior: una. dumllle el Wisconsin inicial, entre 63000 y 52000 a.p. y otras dos en el Wisconsin final. entre 23000 y 20000 Y entre 13000 y 1 0000 a.p. Bosch Gimpera opinaba que la penetración se pudo realizar. utilizando la plata­ forma continental. en un momento estadial. bordeando la masa glaciar Cordi1 leralW hasta llegar. más al sur, a la altura de la desembocadura de los ríos Snake y Columbia. penetrando por sus cursos fluviales hasta el interior. Pero los más recientes trabajos de campo ofrecen hoy otra alternativa que de­ bemos considerar. Ya en el I Congreso Internacional de Paleontología de Niza. en

1982. Brian Reeves y John Pohl ofrecieron una comunicación en la que propugna­

ban una penetración humana en América del Norte más temprana. durante la gla­ ciación lIIinois (que algunos autores consideran como correlativa a la Riss alpina).

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268

f';OCIONES

LOS PRIMEROS POBLADORES DEAMtRlCA

DE PREHISTORIA GENERAL

269

complejo Shu-i-tung-Kuo, con una tradición de láminas y buriles. puntas foliáceas y otros elementos. que penetrarían en una etapa posterior procedentes de las industrias de los complejos de Marta y Buret. en los entornos del lago Baikal. en la región oriental de Siberia. en una fechas próximas ya al 15000 o 13000 a.c.. es decir. con· temporáneas de la segunda apertura del corredor de Bering. A estas mismas fechas apuntan los hallazgos de la cueva Diuktai y de los sitios de Barelecke y Ushki. en la península de Kamtch:nka. y un poco más altas. las de los yacimientos de la cuenca del río Aldan propuestas por Ezhantzy. Más recientemente y gracias a los nuevos trabajos de campo, hemos tenido nue­ vOS datos que abonan estas altas cronologías propuestas tímidamente hace un par de

décadas. Las excavaciones de la cuenca del río Old Crow (Alto Yukon. al NO de Ca·

nadá). realizadas por un equipo interdisciplinar canadiense. han proporcionado restos de fauna pleistocénica asociada a industria lítica que ha sido fechada por el sistema

de series de uranio entre 77000 y 72000 a.p. (es decir. a finales del interglaciar San·

gamon o muy a principios del Wisconsin antiguo). y en el yacimiento denominado

O C Loe. 1 2 también se han detectado fragmentos óseos trabajados por mano humana en sedimentos pertenecientes a la última fase de la glaciación l IIinois o a principios del interglaciar Sangamon. que se fechan por el método U·To anteriores al 80000 a.p. Otros restos. aparentemente más antiguos. son presentados como más dudosos. En San Diego (California). el yacimiento Mission Ridge ha ofrecido una in­ dustria Htic:l sobre cuarcitas en niveles fechados geológicamente hacia 100000 a.p., aunque con algunos problemas de interpretación. según refiere Reeves. Simpson refiere el hallazgo de piezas líticas en Calico Mountains (SE de Cali­ a.p., que correc­ fornia). fechadas por análisis radiométrico entre 192000 y @ ciones posteriores rebajan bastante. aunque manteniendo una cronología anterior al

50000 a.p. En Hueyatlaco de Valsequillo (Puebla, México) se han identificado materiales líticos asociados a fauna que por el sistema de series de U·To se han fechado también en tomo a 200000 a.p., según Steen·Mclntyre. UMINA XXII.

y esl:ts elevadas cronologías no son exclusivas de Norteamérica. sino que tam­

PI/litas de proyectil americlIIUls.

bién en América del Sur. en el yacimiento de Toca da Esperanrra. en el estado de Sao

basándose en los trabajos de campo realizados por ellos mismos en Cal co (C �li. (omia) y Valsequillo (México), en donde las dataciones isotópicas y las mduSln3S líticas de cllOppers y choppillg too/s, semejantes a las asiáticas. retrotraen las fechas a.p. para el poblamiento de los territorios de l a C?SIa hasta COlas superiores al @ oeste de ortcamérica. como consecuencia de movimientos émicos en ambas oflllas del Pacífico. Las fechas propuestas eran, hasta hace poco, las más elevadas ��e se y habían manejado. si exceptuamos las que mantuvieron los defensores de las viejas hoy abandonadas teorías sobre el hombre terciario en América. . h Esta propuesta coincidía. en cieno modo. con las ideas que Richard MacNel �

expuso en 1971 cuando. apoyándose en los datos del yacimiento de Ayacucho (Peru). se mostraba partidario de una fase Prepuntas que él suponía «de tradición de instru· y mentas de núcleo_. afirmando que podrían derivar de las tradiciones de cJlOppers do cJlOl)lúllg 10015 de Asia. sobrepasando la antigüedad de 50000 anos a.p. y situa� una primem penetración humana de origen asiático durante la primera gran regresión del Wisconsin. MacNeish hace proceder estos lipos líticos del norte de China. del

Paulo. al este de Brasil. la Doctora Beltriio. de la Universidad federal de Río de Janei­ ro, ha encontrado instrumental lítico con microtrazas de uso. que han sido fechados por espectrometría de rayos alfa entre 250000 y 200000 a.p. (fechas que. aunque son Contempladas con escepticismo por algunos especialistas noneamcricanos. denotan. en t<XIo caso. una cronología anterior al inicio del Wisconsin).

Es posible que estos datos. en plena discusión en 1:1 actualidad. sufran correc­ ciones en el futuro. pero eso no alterará demasiado hl·impresión de que la presencia del hombre en América es bastante más antigua de lo que hasta ahora hemos su·

puesto. T<XIo apunta a unas cotas cronológicas que se centran cada vez más en el Wisconsin inicial y que nos obliga a replantear no sólo la definición de una fase equi­ valente :11 Paleolítico inferior europeo (sin entrar ahora en cuestiones terminológicas que. en todo caso, deberán matizarse en el futuro). sino además la evolución cultural. tipológica. antropológica. etc .. de los gmpos humanos en el Nuevo Mundo.

los . Estos datos ponen de manifiesto. una vez más. la posibilidad de relacionar pnmeros complejos culturales americanos con otros similares en Asia. sobre lodo en Siberia y China, y más problemáticos en Japón.


270

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

No es la primera vez que se manejan hipótesis de trabajo acerca de los posi. bies contactos entre América y las culturas asiáticas. Hace algunos años G. R. Willcy apuntó los paralelismos existentes entre los conjuntos líticos de la fase .PrepumaslO de Engigslciak (British Mountains. Canadá) y los conjuntos siberianos de Ust' -Kans­ kaia. estimando que entre 40000 y 20000 a. e. el paleolítico siberiano de tradición levallo-musteriense influye sobre los complejos de puntas uni y bifaciales de Améri­ ca del orte. Las denominadas «bipunlas» de proyectil americanas. de retoque en peladura. del tipo Cordillerana Antigua. tienen. además. una cierta similitud (que ya fue apunta­ da por Birdell y manejada pordislintos autores) con las puntas del complejo Etchuya­ ma del paleolítico japonés. que se rechan (como las americanas) hacia el 13000 a .C. Paralelismos tipológicos diversos con las culturas asiáticas se han reitemdo en varias ocasiones para explicar determinados elementos arqueológicos pertenecien­ les a elapas postneolíticas. sobre todo en las correspondientes a las grandes cultums meso y surarnericanas clásicas . Gordon F. Ekholm ya planteó la problemática general de los contactos transpacíficos a partir de paralelismos tipológicos. De esta manera, se intentaba buscar explic:lción para las semejanzas tipológicas entre las figuras de animales sobre pedestales con ruedas de Siria o de la China de la dinastía Han, con otras similares de Panuco y Tres Zapotes (México). Se buscaban semejanzas rorma­ les entre los vasos cilíndricos de metal con base de trípode de la dinastía Han de China, con otros realizados en cerámica. pero semejantes formalmente. de Tikal. en Guatemala. Se compararon los relieves de Palenque (México) y los de las culturas preclásicas de Perú, con los de la India. Y la cerámica de Valdivia (Ecuador) se ha comparado con la cerámica japonesa de Jaman, con la que parece tener una gran similitud tanto en forma como en decor.tciÓn. Algunos elementos asiáticos han sido apreciados por Ekholm en el complejo Olmeca, procedentes del período del primer bronce de la dinastía Shang de China (Edad del Bronce china). Y. por fin. el estilo clásico de Tajín. en Veracruz. se pone en relación con los motivos artísticos de finales del período Chou en China. hacia 700-200 a.c. y Shao ha apuntado. más reciente­ mente, abundantes paralelismos desde el punto de vista artístico. entre las culturas precolombinas y las asiáticas. También desde el punto de vista económico y ambiental se ha intentado explicar científicamente la presencia de algodón de 26 cromosomas como el resultado de una hibridación entre una especie americana de J 3 y otra asiática de igual número de cromosomas . Ekholm, Estrada. Meggers. Evans. Heine-Gelder. elc .. representan la tendenci :1 . difusionista que promulga una rel:lción o dependencia de las altas culluras amen­ canas con los centros culturales asiáticos. a través de contactos transpacíficos. pro­ blemáticos en todo caso. por cuanto plantean el clásico problema cultural de las con­ vergencias o 1:1 invención paralela frente a un difusionismo hoy en retroceso. No obstantc. estos contactos -si existieron- no debieron afectar a los momentos fo�­ mativos de las primeras culturas paleolíticas. sino a etapas avanzadas, y muy mall­ zadamerue por lo que vemos. pero es más que posible que estas relaciones fucran la continuidad de una tradición inici:lda mucho antes con esporádicos contaCIOS en plena prehistoria, Aunque no dcb.unos ólcept:lr todos estos paralelismos y datos sin someterloS a una crítica adecuad:l. parece claro que América estuvo relacionada COII el mundo

LOS I'RIMEROS POBLADORES DE AMÉRICA

LÁMI"IA XX 111.

27 1

Alero 111' ftn Mmros (P(j/{/goni(j. Argel1filla).

asiático desde los inicios de su poblamiento y que. una vez efectuadas las primeras inmigraciones. nunca interrumpió del lodo sus contactos. Ahora bien. el punto de origen de los gmpos humanos que llegaron por primera vez a América a través de Bering es uno de los retos que la investigaci6n tiene hoy ante sí. Recientes estudios antropológicos plantean otras nuevas posibilidades. El an­ tropólogo Richard eave. de la Universidad de Manchester, ha vuelto a estudiar los restos del _homínido I de Lapa Vermelha IV hallado en 1974 en Lagoa Santa (Mi­ nas Geraís. Brasil) por Anneue Laming-Emperaire y André Prous. considerado como el más antiguo de América del Sur. El antropólogo brasileño Walter Neves. a la vista de estos estudios. ha señalado en la revista .Science» las afinidades morfol6gicas de esos restos con los actuales africanos y :lUstralianos. rompiendo así los tradicionales paralelismos con los tipos mongoloides asiáticos. El estudio de los restos fó�iles �e otros 15 individuos de Brasil. Colombia y Chile parece indicar. como hl{>Ótesls de trabajo. la existencia de unól primera oleada de inmigmntes a América. siempre a través del estrecho de Bering. anterior a las migraciones de origen asiático de tipos mongoloides siberianos. hacia 1 2000 a.c. Sin que debamos descartar definitivamente otros posibles centros. se ve cada vez más verosímil que los orígenes remotos de esas poblaciones de inmigrantes sean. en �re otros: las comarcas situadas en torno al Lago Baikal. al norte de Mongolla, entre la cuenca de los ríos Amur y Yenisey de este a oeste. y entre los territorios SUreños de la meseta de Sibcria Central y lu cordillera de Khangai. de norte a sur. que Pudieron utilizar directamente el corredor de Bering; y por otro lado. los territo­ rios de la Costa asiática del Pacífico Norte. entre la cadena montañosa Sijoté-Alin de T��a ria. frente ..1 archipiélago japonés y la península de Kamchatka. que pudieron utilizar el camino o «puente» ronnado por las Islas Aleutianas entre Kmnchatka y la península de Alaska propiamente dicha. •.


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LOS PRIMEROS POBLADORES DE AMI!RICA

NOCIONES DE I'REIIISTORIA GENERAL

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CAPÍTULO 1 1 EL NEOLíTICO Las primeras comunidades agrfcolas y gllnadcras. - Las teorias acerca del origen del Neolítico. - Las áreas _nucleares»: El Próximo Oriente asiático (_Creciente Fénib.), el subcontinente iodio, Extremo Oriente y sureste asiático. y Mesoamérica y el áI'ClI andina.

Las primeras comunidades agrícolas y ganaderas El concepto de Neolítico. que :mles se interpretaba como un gran cambio .:revo­ lucionario» y uniforme y una ruptura drástica con el pas:tdo Paleolítico. ha cambiado después de varias décadas de investigación en las divers:ls panes del mundo donde el proceso parece gencmrse. Hoy. a través de la información obtenida por la arqueo­ logía de campo y los estudios espccióllizados. se tiene una visión algo más dctallmla del proceso. que nos permite apreciar una transfonnación paulatina y diversificada que. paniendo de los logros sociales y técnicos del final del PaleolÍlico y del Me­ solítico. se inicia en diversas panes del mundo. cambiando el panonuna cultural de 1:ls sociedades. Estas transformaciones se iniciaron en el Creciente Fértil poco an­ tes de 8000 a.C.: en India. Europa balcánica. sureste asiático y Meso�mtrica. h;lcia 7000 a.e.; en China. hacia 6000 a.e. y en América del Sur. hacia 4500 a.e. Más que una ruptura con el pasado. el Neolítico se nOs presenta como la su­ peración de una ciena forma de entender la relación del hombre con la nalUrnleza. consistente en obtener de ella los productos básicos para 1.. subsistencia. sin aportar más que los medios necesarios para recogerlos. pasando a iniciar otro tipo de rel:lción en la que. mediante el desarrollo y aplicación de las técnicas adecuadas. los grupos humanos del Neolítico intervienen en la naturaleza. transformándola en beneficio propio. Los cambios. sin embargo. no fueron repentinos. sino que comenzaron con una f..se de experimentación que en algunas zonas se inició en pleno Paleolítico final. Tu­ vieron especial importancia (aunque no fueron los únicos) los que afeclaron a 1.. vida en comunidad. a la agricultura y a la ganaderf:l. y a que los cazadores-recolectores se vieron obligados a ¡ntensificar la búsqueda de recursos alimenticios en diversas áreas. experimentando con plantas y animales. desarrollando una tecnologf;¡ ..carde con I:ls nuevas necesidades y transformando el medio para oblCner de él lo necesario para la subsistencia. El desarrollo de las técnicas y los procesos de experimentación pro-


276

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

pieiaron el inicio de la primera agricultura y. casi inmediatamente después (algunos opinan que al mismo tiempo), de la ganadería. En ambos casos influyeron distintos factores, sin que por ahora podamos definir uno que fuese detenninante por sí sólo. El término «Neolítico» lo utilizó por primera vez J. Lubbock en 1 865, para deli­ mitar un período distinto y a continuación del Paleolítico, que se caracterizaba por el uso de la piedra pulimentada. en vez de la tallada. Poco después se fueron añadiendo otros rasgos característicos, como la invención y uso de la cerámica, la domesticación de plantas y animales, el sedentarismo en pequeñas aldeas y el principio de un pro­ ceso de organización de la sociedad en el nuevo modelo de convivencia que suponía la aldea agrícola y ganadera. Estos rasgos no tienen por qué darse todos juntos en un mismo sitio para de­ finir arqueológicamente a una comunidad como neolítica. Incluso algunos pueden estar ausentes. De hecho, las primeras cerámicas aparecen antes del Neolítico --en el Paleolítico superior de Fukui (Japón), por ejemplo-- o pueden aparecer en un abrigo del Epipaleolítico final que recibe las primeras importaciones de otros gru­ pos neolíticos. Pero lo que sí se considera como un rasgo imprescindible y deter­ minante es la evidencia de un lipo de economía productora de alimentos, agríco­ la y/o ganadera, para que un grupo humano acceda a un determinado nivel que le permita desarrollar un modelo de convivencia y unas prácticas económicas pro­ pias de las sociedades neolíticas y claramente diferenciadas de los períodos prece­ dentes. La primera recolección intensiva de cereales y su siembra en un lugar distinto al de su hábitat natural se documenta por vez primera en Siria y Palestina, entre j y 8000 a.e. Los primeros cereales plenamente cultivados se recogieron en el valle del Jordán, hacia 8000 a.e. Sin embargo, las primeras aldeas de carácter plenamente agropecuario se desarrollaron algo más tarde, en distintas áreas del Viejo Mundo. entre 7500 y 6000 a.e. En otras latitudes donde el Neolítico se desarrolló independientemente las pri­ meras plantas cultivadas fueron otras: en China, el mijo. hacia 4.500 a.e. y el arroz, un milenio después; en el sureste asiático, habas y guisantes (Cueva del Espíritu. Tai­ landia), hacia 6800 a.e.; en América, la calabaza (Tehuacán), hacia 7000 a.e.; las judías, hacia 6000 a.e. y el maíz (Andes centrales), hacia 5500 a.e. La «invención» de la agricultura y la ganadería fue un proceso largo y com­ plejo, que tiene antecedentes en el Mesolítico y en algunas partes en el Paleolítico final. Según se deduce de los estudios de genética de la domesticación de los vegeta­ les, al principio se provocaron cambios simples mediante prácticas agronómicas de carácter familiar, con procedimientos relativamente sencillos, tal y como ha expuesto lean Pemes. De hecho, en pleno Epipaleolítico, se comenzó recogiendo periódica­ mente espigas silvestres para sembrar después parte de los mejores granos que se habían seleccionado. provocando así una selección artificial que propició una pau­ latina mejora genética que incluía la eliminación de la mayor parte de los híbridos. ESla práctica pervive hoy día en Chad, donde se sigue recogiendo Olyza breviligulaw (arroz silvestre). que se mejora mediante este sistema. Las variedades de trigo silvestre que existían (y aún existen hoy día) en el Próxi­ mo Oriente eran la escaña (TririclIIII boeoriclIlII) y la escanda (TriticlIIII dicoccoides). También existía, en zonas más amplias, la cebada silvestre (HordeulI/ spollfaneum). Todas estas especies fueron las «domesticadas» por los primeros agricultores.

EL NEOUTICO

277

La domesticación de los animales fue un proceso paralelo o. en todo caso. no muy posterior. Los pri,meros animales, domesticados fueron: la oveja, �ue ya aparece domesticada en Shamdar (Iraq). haCIa 8500 a.c.; la cabra, en GanJ�Dareh (Irán), hacia 7500 a.e.; el cerdo. en <;ay6nü Tepesi (Turquía), hacia 7000 a.e., y el buey. en Tessalia (Grecia), hacia 6500 a.e. Parece evidente que no todos los intentos de domesticación tuvieron éxito, En el NalUfien se. siendo la gacela el animal salvaje más consumido, nunca llegó a ser un animal doméstico. Los éxitos iniciales de las primeras sociedades agropecuarias se generalizaron muy pronto por distintas zonas, permitiendo la obtención segura de alimentos y. en consecuencia. la estabilidad de los grupos sobre los territorios de explotación, el desarrollo de las aldeas, el aumento de la población y del número de asentamientos estables y la aparición de un nuevo y complejo orden social. Si. en principio, tanto la agricultura como la ganadería fueron solamente com­ plementos alimenticios de los obtenidos habitualmente con la depredación en los asentamientos preagrícolas. muy pronto fueron ganando terreno, hasta superarlos. de tal manera que los productos agropecuarios pronto constituyeron la base alimenti­ cia, que se complementaba con la caza, la pesca y la recolección, ahora casi siempre especializada. Pero la adopción de este nuevo modo de vida no fue igual en todas partes, ni se desarrolló al mismo tiempo. En algunas áreas el proceso fue, más bien. un incre­ mento paulatino de la dependencia de las plantas cultivadas y del ganado doméstico, sin abandonar la depredación. Pero, en todo caso. la agricultura y la ganadería sig� nificaron un cambio considerable en las formas de subsistencia. de consecuencias extraordinarias. que provocaron a su vez, con el tiempo. cambios muy significativos en todos los aspectos. Si bien es cierto que lo que más llama la atención en este proceso son,justamen­ te, los cambios que se aprecian en la organización de la sociedad, es preciso entender también los logros sociales y tecnológicos que los propiciaron. ya que éstos desem­ peñaron un papel primordial. La agricultura requería preparar la tierra, desbrozar­ la, horadarla para plantar las semillas. segar, transportar. almacenar. distribuir.,. y la ganadería exigía una dedicación semejante. La vida aldeana necesitaba organizarse. construir edificios. obras de protección y defensa, graneros, establos. abastecimien­ to..., en fin. todo un mundo de actividades más o menos especializadas que requería medios técnicos, artesanos. organización del trabajo y control de las actividades. Todo eso originó una nueva forma de vivir y fue creando un ambiente cultural bien definido que. aunque es sensiblemente diferente en cada parte del mundo por donde se impuso. tenía también muchos rasgos en común. El Neolítico no se define. pues, por un único tipo de material arqueológico. por muy impoltante que éste sea, ni siquiera por la simple presencia de un puñado de cereal o de un animal domesticado. que podrían ser el resultado de un intercambio, sino que se define por un ambiente cullural preciso, con distintos grados de evolución. del que los ingredientes anteriores fonnan parte. junto a otros más. En ese sentido. sí ¡xxIría interpretarse como una ruptura con el pasado. Pero es evidente que, en los lugares del Viejo Mundo donde se origina. ese pasado paleolítico y epipaleolítico parece haber desempeñado un importante papel en la formación de este nuevo modelo de vida.


278

Hace algunos años V. Gordon Childe denominó a eSlc proceso «revolución neo_ lítica-, (al vez deslumbmdo por las repercusiones que tuvo. Redman la denomina ahora _la revolución silenciosa., aunque sabemos que su carácter .revolucionario!> debe ser matizado. ya que no fue un proceso rápido o violento que cambiase repen. tinamente la situación anterior. sino una serie de costosas transfonnaciones que. a lo largo de más de cuatro milenios (entre 10000 y a.c.) fueron modificando aspcCIOS importantes en la conduela humana. El resultado final fue. en todo caso. un cambio generalizado en la concepción de las rela�iones del homb� con el nedio. que afectó a lodos y cada uno de los aspectos � de su �,da. La prodUCCión de ahment �s ofreció a los grupos humanos seguridad y . , establhdad. En consecuencia. se prodUjO un proceso de sedentarización y surgieron . . las primera aldeas agropecuarias en las zonas más desarrolladas, como el Creciente Fértil. Afganistán. India. China. América Central y del Sur, en un largo proceso que

5000

luego se extendió por todas las zonas habitadas del planeta.

Las teorías ucerclt del origen del Neolítico Para explicar el origen de las sociedades neolíticas y el cambio cultural que las propicia se han manejado distintas teorías que podemos aglutinar en dos fases: ( 1 ) desde el origen de los primeros estudios hasta 1 960. en la que prevalecen las tesis deterministas sobre el medio. insistiendo en la idea de que. tras los cambios climáticos de finales del Pleistoceno. la generalizada degradación ambiental en las tierras meridionales obligó a los grupos humanos a concentrarse en las zonas menos afectadas. como los grandes valles fluviales de Mesopotamia. Levante. Egipto. India y China. donde existían mayores posibilidades de iniciar una economía productorJ basada en la agricultura y la ganadería doméstica. y (2) desde 1960 a la actualidad. en la que. tras las evidencias arqueológicas de que en otras zonas menos favorecidas existían la agricultura y la ganadería en fechas tan elevadas, incluso más elevadas. que en los teóricos centros fluviales. se buscan otras explicaciones en 1:ls que se consideran f:lctores diversos y no exclusivamente el climático o ambiental. De la primera fase son las teorías de R. Pumpelly. A. Toynbee y. sobre lodo. V. Gordon Childe que pueden denominarse _teoría del oosis • . La teoría del oasis. Sostiene que las comunidades de finales del Pleistoceno (epipaleolíticas y mesolíticas) se vieron obligadas a recluirse en las zonas más férti­ les con abundancia de :Igua. ante el deterioro ambiental que produjo la desecación del cambio climático del Holoceno. Estas zonas fértiles eran los «oasis» de refugio. donde pudieron establecerse. iniciar un modelo de vida sedentaria e iniciar las prácti­

cas agrícolas y ganaderas. Este modelo conduciría. un par de milenios después. a 1:1 civilización urbana en esos mismos escenarios. A �ste proceso lo denominó Childe _revolución neolítica. o .. primera revolu­ . . cIón •. slgmficando así la importancia del cambio cultural que condujo a la .. segunda revolución. o -revolución urbana. en Mesopotamia. Sin embargo. a partir de 1950. se empiezan a desarrollar diversos proyectoS arqueológicos en tierms del l>róximo Oriente asiático. especialmente en lordani:l. Palestina. Siria. Turquía. Ir:lq e Irán (coincidentes en buena medida con Olros en México. China y la India). Entre ellos. el proyecto de Qalat Djarmo (vertiente de los

279

EL NEOLfTICO

NOCIONF.s DE PREHISTORIA GENERAL

dirigido por Robcrt Braidwood. tuvo especial rele­ montes Zagros, al norte de lraq). década de excavaciones arqueológicas y los datos obte­ vancia. ya que. tms casi una de Oriente Próximo. se pudo llegar a a conelusi n �e que s iento yacim otros de nidoS los Zagros en Imq e Irán, en el este de Anatoha y los temtonos de de ntes vertie las en nidades r1lCsolíticas habían iniciado el cultivo Levante en Siria y Palestina, las comu do doméstico en fechas muy tempmnas y fuera de los de cereales y la cría de gana umles. territorios considerados como _oasis. cult A partir de esas evidencias. la búsqueda de una explicación de cómo. cuándo y por qué ocurrió el proceso ha propiciado la aparición de diversas teorías. entre las que podemos destacar:

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(E. Boserup. 1965). Las innovaciones tecnológicas. económicas y sociales promovidas en el Neolítico son consecuencia de la presión demográfica. tras el espectacular aumento de la población propiciado con el inicio de la vida sedentaria y la necesidad de obtener nuevos recursos para su mantenimiento. El crecimiento de la población en áreas favorecidas comenzó en el Epipaleolílico. Esta teoría coincide en muchos aspectos con la siguiente. del �área nuclear», aunque poniendo más énfasis en la demografía. La teoría del área n uclear (R. Braidwood. 1967). Se apoya en evidencias arqueológicas y dice que el origen del Neolítico aconteció en las áreas ecológicamen­ te favorables. en las que existían prev iamente en estado salvaje las especies vegetales y animales que fueron domesticadas. Esos lugares estarían en las tierras alt:ls del este de Anatolia y en las vertientes montañosas de los montes Taurus y Zagros. en tierras del norte de Iraq (las zonas altas del Creciente Fértil). a las que se denomina _área nuclear• . Allí se inició un proceso al que Bmidwood denominó _de agricultum incipiente •. La teoría se apoya en Un:IS premisas ecológicas y tecnológicas. ya que requiere. como condición previa. un medio ambiente favorable en el que existan las especies luego domesticadas. asf como un adecuado nivel de desarrollo cultural. La teoría de las zonas marginales (L. Binford. K. Aannery y J. Perro!. 19681912). Mezcla contenidos de las teorías precedentes. ya que. reconociendo las áreas nucleares. se centra en la presión demográfica sobre zonas periféricas. Las deficien­ cias alimentarias y las privaciones en esta periferia se producían allí donde había escasez de recursos. por lo que fue necesario promover nuevas estrategias de abas­ tecimiento. Para ello era imprescindible cambiar ciertos aspectos del medio físico y otros de la organización social de los grupos humanos. modificando localmente las estructuras demográficas. No fue tan importante la invención de la agricultura y la ganade ría como el comportamiento de los grupos y su capacidad de adaptación al medio.

La teoría de la presión demográfica

C:lUvin. 1 994). Valora el comportamiento humano. sin rechazar las ideas precedentes. Los protagonistas del proceso, conscientes de las necesidades surgidas del aumento de población y de la necesidad de o�tener m�s recursos para mantenerla. se adaptan ideológicamente a través de mecamsmos pSi­ cológicos que van formando una concepción cósmica en la que la creación de mitos. divinidades y creencias actúan como incentivos de sus acciones. de tal manera que "el nacimiento de las divinidades y el nacimiento de la agricultura. guardan una eSlrecha relación.

La teoría ideológica (J.


280

EL NEOLÍTICO

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

Cada una de estas teorías tal vez no pueda explicar la complejidad del proceso por sí sola. ya que en cada una podrían enconlrarse diversos aspectos más o menos cuestionables que ya han sido sometidos a debate. Sin embargo. todas eltas aportan ideas muy fundamcntad:ls que deben ser tenidas en cuenta. Por eso. hoy se está impo­ niendo. cada vez más. una _teoría conciliadora» en la que se tornan en consideración todas las aportaciones enumeradas. aunque se haga imprescindible un cieno orden de prelación. La conclusión scría que: ( I ) el proceso ocurrió en diversas panes del mundo de forma independiente: (2) pero para que pudiera producirse se requerían unas condi­ ciones previas de cicrto nivel de desarrollo cultural y tecnológico y un medio am­ biente adecuado; (3) sin embargo. el proceso fue lento, diacrónico y desigual y requi­ rió una larga etapa de experimentación, en todos los sentidos; (4) pero, una vez produ­ cido. ya no hubo regresiones y los logros obtenidos se expandieron por todas partes. El sentido «revolucionario.. childeano sólo puede aceptarse hoy como una ima­ gen dialéctica que nos indica la importancia del cambio cultural producido, pero no su carácter rápido y anulador de todo lo precedente. Las áreas «nucleares»: El Próximo Oriente asiático (<<Creciente Fértil»), el sub. continente indio, Extremo Oriente y sureste asiático, y Mesoamérica y el área andina

Con esta denominación se quieren reconocer aquellas zonas del mundo donde el proceso se desarrolló por primera vez y que hoy son paradigmas ineludibles en el estudio del período . De entre ellas. las más conocidas y mejor estudiadas hoy son: EL PRÓXIMO ORIENTE ASIÁTICO (<<CRECIEI\'TE FÉRTIL»)

Los cambios climáticos que propiciaron la necesidad de búsqueda de nuevos y más variados recursos alimentarios se iniciaron a fines del Pleistoceno, cuando las últimas oscilaciones climáticas de la glaciación Würmiense señalaron la transición al Holoceno. El proceso. con su cronología aproximada, lo podemos resumir así: EI/lre 25{x)() y J3{x)() a.e. Clima más seco y frío que el actual. EII/re 12{X)() y /()()()() a. e. Mejoría climática . Ambiente de más calor y hume­ dad. Estepa de robles. pistachos, cereales silvestres . Hacia 9000 a . e. Gmdual desecación ambiental. Elllre 6(){)() y 4{)()() a.e. Fase húmeda (<<pluvial neolítico»). Las zonas menoS fértiles fueron las desérticas a menos de 250 metros de altitud y la estepa semiárida de entre 250-500 m, desde el Sinaí hasta el Kurdistán ¡raní. a !mvés de la fosa del Jordán. La zona de los montes Zagros em algo más húmeda y propicia para especies vegetales y animales. El principio de la readaptación de los cazadores-depredadores del mesolítico inició en la etapa comprendida entre 1 2000 y 1 0Cl00 a.c.. con In mejoría climática que. �in embargo. propició la paulatina desecación de grandes áreas . se

281

Cronología del Neolítico sirio-palestino

La terminología que se utiliza para designar las fases del Neolítico en el Próximo Oriente fue propuesta por R. Braidwood, considerando cuatro fases en el desarrollo del proceso. desde el Natufiense hasta la plena economía de producción: Fase /. De simples recolectores epipaleolíticos . Kebariense. Fase 2. De recolectores especializados. Natufiense. Fase 3. Primeros ensayos de cultivo y domesticación. Pre Potery Neolithic A (PPNA): Neolítico precerámico A. Fase 4. Primeros agricultores y ganaderos. Pre Potery Neolithic B (PPNB): Neolítico Precerámico B. A continuación se desarrollarían las fases con cerámica (PN). La cronología ge­ neral podría resumirse en la siguiente secuencia: Cro/lología gel/eral

PPNA. Base en Jericó . Cambios técnicos del epinatufiense. Facies industriales: Negev. Facies de puntas Harif; Palestina y Éufrates. Facies: El Khiam. Yacimientos. Tell Murcybit. Abu Salem (Negev). Jericó, Nahal Oren (Is­ rael), Tell Aswad (Damasco), Cheik-Hassan (Éufrates medio). 75OO-65OO a.e. PPNB (Antiguo y medio) . Tell Abo Hureyra (Siria). Facies: Damasco (Aswad (1), Palestina (Jericó y Beidha), Tauro y Anatolia orien­ lal (<;ayonli Tepesi. <;afer Hoyük. Asiliki y Hacilar). Hacia 6500. PPNB reciente. Expansión del Neolítico a áreas periféricas. Neo­ lítico en plenitud. Yacimientos: Siria (Bouqras) y Jordania (Beidha). A partir de los trabajos de A. T. Moore en Siria este autor hizo una propuesta de fases neolíticas para el Levante mediterráneo, con las siguientes denominaciones: Neolítico arcaico 1 : 8500-7600 a .e. Neolítico arcaico 2: 7600-6000 a.e. Neolítico desarrollado 3: 6000-5000 a .e. Neolítico desarrollado 4: 5000-3750 a .e. Esta secuencia, que puede complementar la que vemos en el cuadro de crono­ logía general, parece tener en cuenta la continuidad de las tradiciones neol íticas hasta bien elllrado el Calcolítico en el área. así corno las diferencias regionales. El Neolítico del Próximo Oriente se desarrolló en cuatro grandes fases cultu­ rales. desde los primeros ensayos de agricultura. con la recolección especializada o �Iectiva. hasta la culminación del proceso. con la generalización de la vida seden!a­ na y la utilización ya habitual en todas partes de la cerámica. 8500-7500 (l. e.

E\'olllciólI cultl/ral

El tipo ien�e Natuf ente. incipi cción produ de o iva cción select De recole . I(tam, Ali Kosh, niveles inferiores de Jericó y Beidha. Fase /.


282

NOCIONES DE I'RElUSlDR1A GENERAL

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El Neolítico Precerámico A (PPNA) se sitúa en los yacimientos sobre los nive­ les natufienses. Las dalaciones absolutas sitúan el proceso entre 8500 y 7500 a.e. y los yacimientos más imponantes de esta fase son Jericó (Palestina); Nahal Oren. El Khiam 2-3. Seikh Ali (Israel): Beidha (Jordania); Tell Aswad. Tel Mureybit y Tell Abu Hureyra (Siria). Esta fase es fundamental para comprender el proceso de neolitizaci6n de la zona, ya que es cuando se abandona definitivamente el hábitat en cuevas y los grupos humanos empiezan a establecerse en pequeñas aldeas. El caso más espectacular es el de Jericó. que en poco menos de mil años pasa de ser un minúsculo lugar natufiense. situado junto a un manantial de aguas permanentes, a convertirse en una aldea de más de cuatro hectáreas de extensión y unos @« habitantes. e n un proceso en el que no hay rupturas desde la fase natufiense ni evidencias de que hubieran llegado pobladores de otras partes. Jericó se convierte e n un pueblo con casas de adobe. ge* neralmente de planta circular de cuatro o cinco metros dc diámetro. con el piso por debajo del nivel del exterior, una puerta de acceso y un par de escalones de bajada. Antes de 8000 a.C. los habitantes de Jericó protegieron la población con una muralla de 3 m de anchura y de más de 700 m de perímetro. con una altura aproximada de entre 4 y 5 m. Poco después. un foso exterior reforzó las defensas del pueblo. La mu­ ralla tenía una torre de planta circular de 1 0 m de diámetro y más de 8 m de allura. que fue construida hacia 8300 a.e. En otros yacimientos se aprecia una concentración de población parecida. En Beidha (sur de Jordania), se construyó un poblado con casas de piedm y adobe que tenían paredes sostenidas por postes de madem: en Nahal Oren. las casas estaban pavimentadas con piedras, y en Tell Mureybit. situado juniO al río Éufrales. las casas

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Bouqras. Tel] Mureybil. Fase IV, Neolítico cerámico A y B (PNA Y PNB). Niveles finales de Jericó. Ramad. Bouqras. Biblos y Ras Shamra.

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284

NOCIONES

EL NooLfTICO

DE PREHISTORIA GENERAL CUADRO 3.

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Excaraciones arqlleológicas en Jericó. 14000-13000

de planta circular ligeramente rehundidas también tenían un pavimento de piedras y un hogar interior. allí el medio imponía otras fórmulas de adaptación. Hacia 9000 a.C. ya existían algu­

IllOO- !lSOO

nos campamentos más o menos permanentes en las vertientes montañosas del norte

KclIanclIK Geomélrico

Mushablen5c ClisI�O

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10800-10200

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HanrlCllSC

10200-10000

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10000-9500

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8100-7600

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7000 a.e" aprox.imadamente, en pleno estadio de ensayo de cultivo y

que sólo es ex.plicable en el contexto de una economía de producción incipiente. Poco después, a partir de

(PPNB). aparecerá la cerámica en algunos sitios (Tell Mureybit 111). que no obstante, aún tardará algún tiempo en generalizarse en la región.

7500 a.e.

Por entonces también aparecieron las primeras aldeas estables en las venien­ tes de los Zagros, al none de Ir:lq. corno Djarmo, en el valle de Chemchemal, que ocupaba 4 hectáreas de extensión y tuvo su fase de plenitud a principios del VII mi­ lenio a.e. alojando a unas 200 personas. Los restos arqueológicos más notables de Djarmo, además de sus viviendas. eran el conjunto de estatuillas de barro cocido que representaban animales y personas. Durame el Neolítico Precerdll1ico B (PPNB), que se considera una fase crucial en el desarrollo de las comunidades neolíticas, se observan algunos notables cambios que afectan a la población y a sus formas de vida. El número de aldeas aumenta. así como el número de personas que residen en ellas. En Tell Mureybit las casae; cir­ culares son sustituidas por Olras de planta rectangular y en Beidha el poblado se hace mucho mayor y las viviendas más amplias y más cuidadas. ya que las paredes tienen un revoco interior de arena y cal pintado de color verde. ocre o rojo. En <;ayonü Te-

Medio

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11 500-10800

Estos grupos se encontrJban, entre las

Epipaleolil1CO

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de lraq, como Karim Shair. Zawi Chemi y Shanidar. donde se estaba desarrollando el proceso del cambio en las estrategias de abastecimientos, desde la recolección es­

80 % de la dieta. fases 11 y 1 1 1 de la evolución

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285

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Neolihco

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pesi (Turquía) ya hay un santuario situado en una sala de dimensiones excepcionales (9 x 10 m), con un pavimento de cantos de diversos colores, ordenados como un mosaico. entre 7250 y 6700 a.C. Pero los cambios más notables se aprecian en la producción de alimentos. ya que la mayor pane de la fauna es doméstica. habiéndose aumentado el número de especies. puesto que a las ovejas y cabras se añaden los cerdos, y la agricultura abastece de diversas especies de cereales y legumbres, repre­ sentando el mayor porcentaje de la dieta alimenticia. La caza y la recolección pasan a ser complem enlos de la dieta básica. É Entre los yacimientos de esta fase hay que añadir el de Tel l Halula (Siria, alto ufrates). que excava una misión arqueológica española de la UAB. Los niveles del


286

NOCIO�LS oc f'1oI.l'IuSTORIA GENERAL

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agrícola y ganadera. en la que se cultivaban cereales y árboles frutales y se criaban cabras y ovejas. Las casas eran de adobe o tapial y tenían las paredes enlucidas con cal. un hogar ¡merior. esteras de esparto en el suelo y hornos domésticos. El hábitat estaba protegido por un muro exterior. Los paralelismos con otros yacimientos de la zona parecen evidentes. Es en esta fase cuando las creencias religiosas toman cuerpo y se manifiestan en el legado arqueológico en forma de objetos rituales. estatuillas de diosóls hechas de arcilla. amuletos y un preciso ritual funerario. en el que no falta el culto a los muertos. Uno de los yacimientos más reveladores de esta elapa es el poblado de Ain Ghazal (Jordania), fechado entre 7250 y 6000 a.c . En esta comunidad se documenta un continuado aumemo de la población. que llega a su máximo hacia 6500 a.c.. con unos 2.000 habitantes. Numerosas estatuillas de arcilla. a veces decoradas con pintunI roja o betún. revelan el culto a las diosas de la fecundidad o a los dioses protectores del ganado. El culto a los antepasados incluía la recupenlción del cráneo del cadáver. al que se le reconstruían las facciones con yeso, pasando a formar parle del panteón familiar. La vida de este poblado se prolongó hasta bien avanzado el de Neolítico cerámico. siendo abandonado hacia 5000 a.c.. debido al ai!otamienlo los sucios agrícolas y de las wnas de pastos para el ganmlo. Esta situación de prosperidad aldeana pronto se extiende por una amplia periferia que llega por el oeste hasta la cuenca del Tigris y las vertientes orientales de los Zagros, en Irán y. por el este, hast:r el centro y sur de Anatolia. Los núcleos de población se han multiplicado y muchos han establecido redes de intercambio de productos. como la obsidiana de Anatolia y las conchas del Mediterráneo. La vida aldeana !\C extiende también hasta zonas alejadas de la franja levantiru. y de las vertientes de los Zagros. hacia las tierras llanas mesopotámicas . El proceso se conoce bien gracias a aldeas como Ali Kosh (Juzistán. Irán). donde se empezó a cultivar el trigo de escaña melliza. desconocido antes en esa región. a partir de 7200 a.e. Poco después. hacia 6000 a .C.. aparecerá la cerámica en 1:1 misma LOna. como vemos en Tell-es-Sawwan.

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EL NEOLÍTICO

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\'ÍlielllJas de {:atal llú\·ii1. (Tllrqllla}.

En estas zonas llanas de Mesopotamia las aldeas agropecuarias del Neolítico se extienden por todo el territorio susceptible de ser explotado en agricultura y gana­ dería. propiciando un paulatino aumento de la población y la aparición de núcleos cada vez mayores. Ya en el Neolítico tardío (entre 6000 y 5000 a.C.) eSlas pobla­ ciones estarán preparadas para dar. poco después. el gmn salto hacia el modelo de vida urbana. Yacimientos como Tell es-Sawwan, Choga Mami. Samarra. Arpachiyah y otros. representan el último tramo en el camino hacia la «revolución urbana» que poco después. hacia 5000 a.c.. iniciará sus primeros pasos con la ocupación de 1:ls tierras del sur de Mesopolamia y el comienzo de la cultura de El Obeid, ya preurbana. Desde el centro nuclear del Neolítico del Próximo Oriente y Anatolia los logros de la agricultura y la ganadería, con los avances culturales del modo de vida en alde:l,

se fueron extendiendo hada otras latilUdes, primero a los territorios más próximos del occidente de la península de Anatolia, a la isla de Chipre y, por fin. a través del estrecho del Bósforo y las costas del mar Negro, al ámbito balcánico y griego. En Anatolia, trus las fases de transición del Mesolítico al pri mer Neolítico. apre· dable en yacimientos como <;ayonü Tepesi y Beldibi en la región de Antalya y Kerain y Sogut Tarlasi. en Ergani. el Neolítico antiguo se expande por el centro y sureste de Anatolia. por las regiones de Cilida. l lanura de Amuk, cuenca del Tuz GOIü y valle del Kizilirmak. De esta etapa de plenitud conocemos abundantes ejemplos de asentamientos aldeanos. como HacHar. C:m Hasan y G6zUklu Tcpe y Mcrsin. En este último las cerámicas impresas con conchas y cuerda (como las de Tarsus y Biblos) denotan cont:lctos con la costa siria. que se prolongaron hasta los inidos del Calcolítico. Pero el más extraordinario de todos es el gran poblado de <;alal Hüyük (región de Kony:l. centro de Anatolia). descubierto y excavado por J. Mellaart en 1958. que ocupaba 1 3 hectáreas de extensión, con casas de unos 25 m! construidas con ladrillos. unidas entre sí por tabiques medianiles. Dentro dc 1:1s viviendas había todo tipo de comodi· dades: hogares, bancos. suelos de argamasa. hornos par:1 cocer pan, despensas. etc., aunque lo más espectacular de lodo eran sus 40 santuarios. En uno de ellos. el más imporlalltc descubierlo hasta ahora. había una gran sala decorada con pinturJ.5 mpeS·

LÁMINA XXVIII.

LAlI.n....A

Dio.w Madre de f;al(lf Hiirfi1..

XXIX

Ceráminll/,'

IIm·i!"r.


290

NOCIONES DE PREIlISTQRIA GENERAL

tres y esculturas de barro cocido de toros y diosas de la fecundidad. La cxislcnci.. de estos lugares de culto, junto a 1:1 planificada estructura del poblado. denotan lItW

elevada organización social. ya muy cercana al mooelo de las sociedades complejas.

EL NEOLlTICO

291

Desde finales del VI milenio a.e. la agricultura y 141 ganadería se extendió por el sur de la India. ocupando las tierras llanas de las principales cuencas fluviales. formándose entonces los principales centros de concentración de la población sobre la que. poco después. se iniciaría el cOlmino hacia el modelo de vida urbana. que culminará hacia 2000 a.e. con la civilización de Harappa en el bajo Indo.

EL SUBCONTINENTE INDIO En el sur de Asia es el subcmuinenle indio donde se produce un proceso que. en muchos sentidos. guarda cier10s paralelismos con el del Próximo Oriente asiático. Aquí. en las tierras alIas del noreste y centro de la India, las comunidades mesolíti· cas comenzaron también las primeras prácticas de la agricuhura y la ganadería en pequeñas aldeas estables. Los datos más antiguos están en la región situada entre las

estribaciones de las montañas de Beluchistán y la llanura de Kacchi. en 1:. cuenca

alta del río Indo. E.... ésa una zona que reunía las características adecuadas para el cambio en el modelo de explotación del medio. ya que contaba con tierras altas de abundantes pastos en las que existían las especies animales que era posible domesti­ car y los precedentes salvajes de las especies vegetales que fueron cultivadas. Allí se

EXTREMO ORIENTE y SURESTE ASIÁTICO En Asia oriental es China que. en las regiones del none. en las zonas loes­ sicas de la cuenca i1lta y media del río Amarillo. ha revelado la existencia de un

1:.

foco autóctono donde el Neolílico parece hal:w!rse desarrollado. desde finales del VII milenio a.e. Allí. en la cuenca alta del río Amarillo. un grupo de yacimientos que iniciaron sus i1ctividades entre fines del VII e inicios del VI milenio (Egou. Van-Un. Pei-lin-gang. Yu-Shí y Wu-Ian) denotan actividades agrícolas tempranas en las que el cultivo del mijo complement:ldo con el de otros productos agrícolas como panizo. repollos. ciruelas y avellanas estd documentado. Los primeros animales domésticos

generó un importante núcleo de aldeas. entre las que destacan Mehrgarh. Deh Moras.

fueron el cerdo y el perro. ambos COmO componentes básicos de la diela alimenticia.

Mundigak. Said Qala Tepe. Sru Jangal. Anjira y Rahman Dheri.

aunque el perro fuera utilizado iguulmente como animal para la caza. Poco después, entre 6000 y 5000 a.C.. los yacimientos se extienden hacia la cuenca media del río

En estas aldeas. que ofrecen hoy las fechas más elevadas del Neolítieo del sur de Asia. a comienzos del VII milenio a.e.. se comenzó a cultivar el trigo y la cebadil y a criilr animales domésticos. en un proceso que parece tener origen autóctono. En una segunda fase la población se extiende hacia el sur. colonizando las tierras aluvionilles del valle del Indo. en un proceso bastante parecido al que observamos en Mesopotamia.

Amarillo y. por el sur. por la cuenca del Sijiang. donde aparecen poblados estables

corno Nanning. Bazitou y Dong-xing. Hacia 5000 a.C. ya hay importantes aldeas por diversas reg iones de China. al norte y al sur. COmO Bampo. Xian. Yan-shí. Yuan-jun-miao y Ban-shan. Los grupos culturales más conocidos del Neolítico chino serán los de Yang-shao

Otro grupo de poblados agropecuarios se situó en las tierras dcJ alto valle del Gilnges. al sur de los montes Vindhya. hacia el VI milenio i1.C. Allí. los poblados de

y Lung-sham. en cuyos poblados se desarrollarán la agricultura y ganadería plenas y

Mahagara, Chopani-Mando, Chirand y Mahadaha, ilustran un proceso muy parecido

llegarán a tener estilos decorativos propios.

al de la llanura de Kacchi. de donde pudieron proceder los impulsos culturales del

Neolítico en expansión. casi al mismo liempo que acontecíil la ocupación del v:.lle del Indo. De entre todos estos poblados merece especial atención el de Mehrgarh. en la llanura de Kacchi. situado en una terraza del río Bolan. Esta aldea neolítica ofrece hoy 141 cronología más elevada de los asentamientos de la región y de todo el sur de Asia. Estaba formacla por casas construidas con ladrillos de adol:w! que cubrían el exterior e interior de las paredes con un revestimiento de barro. El interior est¡¡ba compartimentado en dos o tres habitaciones. con ventanas al exterior y um. techum­ bre formada por vigas de madera sobre las que se apoyaba una col:w!l1ura de ramas. paja y barro que la hacía impermeable. En el poblado se descubrieron diversas se­ pulturas que contenían cildáveres colocados con piernas y brazos flexionados. junto

41 los que se habf:. colocado un ajuar funerilrio compuesto por finos cJementos líticos.

microlitos geométricos. láminas de sílex sin retocar. así como cuentas de collar de hueso. conchas y piedra caliza. Conforme fue creciendo la población de Mehrgarh se fueron construyendo silos para almacenar los productos agrícolas y. en una fase posterior. yil desde mediados del V I milenio a.C.. los silos se hicieron mayores. convirtiéndose el poblado en un centro de redistribución de productos agrícolas.

donde. a partir del IV milenio a.C., se fabricarán notables recipientes de cerámica que De entre los yacimientos de China del:w! destacarse el poblado de Bampo. situado en el norte. a orillas del río Zhuan. Era un poblado formado por casas de planw rectangular. ovoide o circular. con suelos de yeso. Las casas se hicieron con pilredes

de postes de madera y un enlr.unado de ramas secas de matorral. recubiertas de un enlucido de barro interior y exterior. La puena de entrada daba acceso a un pequeño vestíbulo por el que se accedía a la habitación principal, en la que había un hogar

central y un banco. La techumbre era de ramas entrelazadas y paja y est:lba sostenida ]Xlr postes de madera. El poblado estuvo rodeado por un foso de protección. fuem del cual hilbía una ZOna de hornos domésticos y un cementerio para adultos. ya que los niños eran ente­

rrados dentro de vasijas en los espacios situados entre las casas. En los yacimientos del suroeste de China se inició el cultivo del arroz. cuyos precedente s silvestres existían en la región. El cultivo del arroz se expandió poste­ riormente hacia el norte desde la región de Ytltlilng. en un proceso lento. con una variedad de i1rroz adaptada al clima templado denominada Kgeng». Otros productoS

cultivados fueron el ñame. el loto. los tubérculos y avellanas. Desde el norte de China el Neolítico tuvO extensiones hacia la península de Corea. donde algunos yacimiento� ( Kyo-dong. Soyo-do. Kung-sang y Chongho-ni) documentan la lIegadil de la agricultura en el 111 milenio a.e.


292

NOCIONES DE PREIUSTORIA GENERAL

EL NooLfTlCO

293

Se trata de una cullu ra extremadamentc sencill �. s�stenida por pequeños grupos . . . que cambiaban de asentamIento penóchcamente. De un campamen. de poblaCIón. (O de estación húmeda. donde se reúnen varios grupos. pasaban a otros de estación se. ca (microbandas·macrobandas). utilizando generalmente las cuevas como viviendas temporales. Su economía se basaba en la caza menor (conejos. topos. ratas, tortugas y aves)

y recolección de plantas y frutos silvestres. Tenían una industria lítica de pumas de proyectil. raspadores e instrumentos para cortar y picar. 2. Fase El Riego (7200·5200 a.c.). En la que los grupos ya se hacen más numerosos (48 a 96 personas) y siguen viviendo en cuevas. aunque ya empiezan a utilizar también los espacios abiertos. Su economía sigue siendo recolectora. pero empiezan a dar mayor importancia a la recolección selectiva de vegetales. Ahora se encuentran morteros. pisones y metates. así como los primeros trabajos de fibras para realizar recipientes de cestería y redes para recoger frutos.

LÁMI'IIA XXX.

En esta fase aparecen las primeras plantas cultivadas, que sólo suponen el 5 % de el chile o pimiento i las especies vegetales consumidas: la calabaza (Cllcllrbita mxta).

Hall/po (Chilla).

En algunas zonas del sureste asiático es bastante posible que la agricultura se desarrollara de forma autóctona, como parecen indicar los hallazgos de la Cueva del

Espírill en el norte de Tailandia y otros yacimientos en el valle del Banyan. donde en . el .V I ��tlenlo �.c. se documenta el cultivo de ciertas variedades de guisantes. habas y JUdl�S. segu� Chestc� Gorman. de la Universidad de Hawai. La cerámica y los . utensIlios de piedra pulunentada aparecen poco después, hacia finales del V milenio a.e. La base cul!�ral de est s yaci 1ientos tailandeses debe buscarse en el importante � ? substrato mesohllCO de vanas reglones de Indochina. En el caso de Tailandia en el grupo de yacimientos de la cultura hoabinhiense (de Hoa Binh) bien represent da en am Tun y Tham Hoy. que se fechan hacia 10000 a.e.

;

MESOAMÉRICA y EL ÁREA ANDINA En A�érica se contemplan dos centros originales en los que la agricultura parece haber surgIdo de forma autóctona: el foco mesoamericano, en México. y el de 1m:

Andes en Ecuador y Perú. El

foco rnesoarnericano.

En México existen dos zonas en las que la agricul· tura aparece en é �.a temprana: el valle de Tchuacán y la sierra de Tamaulipas. En e�los dos slllOS puede verse el paso de una población recolectora y cazadora a una agncola, a través de un proceso lento que se desarrolla durante siglos. Los dos focos fueron estudiados por R. MacNeish, que encontró en el valle de Tehuacán el paso de una población recolectora y cazadora a una agricullora. mientras . que Tamauhpas presenta una evolución distinta. tal vez más marginal. El valle de Te/macá" está situado en el suroeste de la Sierra Madre oriental. en el estado de Puebla (México) y en él se han establecido las siguientes fases: l . Fase El Ajllerreado (¿ ·7200 o. C). No se conocen bien sus inicios. aunque , remontarsc hasta 8500 a.C.. con unas parece que �na poblaciones que vivirí:m en . una fase semejante al Eplpaleolítico del Viejo Mundo.

(capsicum) y el aguacate. También aparecen entonces las primeras evidencias del ritual funerario: los di· funtos se depositaban en grandes fosas. con un modesto ajuar.

3.

Fase Coxcarlán (5200·3400 a.c.).

En la que aumenta la proporción de los

productos agrícolas hasta el 20 % de la dieta. por el cultivo de nuevas plantas. Este proceso está relacionado con el cambio climático que se produce hacia el 5000 a.e. (alitermal). El aumento de calor y la sequedad disminuyó las especies silvestres. lo que provocó un avance hacia la agricultura. Aparece el maíz cultivado y se siguen cultivando frijoles. calabazas y zapotes. La cultura material no experimenta grandes cambios pero sí la organización del grupo. que ahora se ha hecho sedentario.

Fase Abejas (3400·2300 a.c.).

Los productos agrícolas suponen ya el 30 % de la dieta vegetal. En un momento avanzado aparece el maíz moderno y el perro doméstico. También aparece el algodón, aunque existen dudas de que fuera cultivado. Se construyen los primeros poblados. con viviendas semisubterráneas al

4.

borde de los ríos. con una estabilidad anual. Se sigue utilizando el mismo instrumental que en la fase precedente. pero apa· recen platos y vasijas de piedra. que indican actividades de cocina. 5. Fase El Purróll (2300· 1500 a.c.). Ya son plenos agricultores. aunque to· davía la proporción de plantas cultivadas es pequeña (35 %). pero continúa el cultivo del maíz y ya se cultiva también el algodón. Ahora aparece la cerámica. con figuri· \las y vasijas de formas globulares y base plana. que imitan las formas de los vasos de piedra del período anterior. El valle está poblado de pequenos núcleos con casas hechas de barro y p;¡j a.

6.

SlIbfase Ajal{Jál/ ( 1 500·900 a.c.).

Continúa el desarrollo agrícola y se

anaden nuevos tipos de maíz y de calabaza.

Como en la fase El Purrón. el hábitat es permanente, con chozas de paredes de ramas cubiertas de barro y techos de paja. Las figurillas de barro femeninas muestran la importancia de la diosa de la ferti· . hdad en las creencias religiosas.


NOCIO'lES DE PROUSTORIA GENERAL

294 En 11I

sierra {Je TtlllullIlipm;,

El. NEOLITICO

295

estado de Tamaulipas (norte de México). los ya­

cimientos estudiados muestran un proceso semejante. aunque seguramente indepen­ diente del valle de Tehuacán. Presentan lagunas y no se limitan. como las de Tehuacán. a un espacio relativamente reducido. por lo que se puede decir que a la sierra de Ta­ maulipas corresponde una situación más marginal. dentro de la evolución hacia la aericultura. -

La/ase Illfiemillo (7OCXJ-5000 (l. C.) presenta las mismas características que la de El Riego de Tehuacán. con las mismas plantas pero de distinta variedad. Esto puede explicar la desconexión entre ambos grupos. Se cultiva calab:lza de la variedad CIICllrbira pepo (parece que es el centro de su cultivo) y Lagellaria !l'iciJo/ia. utilizadas. principalmcnte. como recipiente. asf como el chile. No se cultivó el aguacate. La fase

Nogales (5000-JOOO a.c.)

sólo añade una nueva planta. el frijol. y lo

cultivado supone entre el 5 y el 8 % de la dieta. En las siguientes fases

de

UI

Perra

y

OClll1lflo (3000-2200 a.c.),

los produc­

tos cultivados alcanzan un porcentaje de entre 10-15 % de la dieta vegetal. frente al

70 % procedente de la recolección.

LÁMINA

Es ahora cuando se introduce el maíz de la especie rcventador. sin ningún cruce y en los momentos iniciales de la domesticación. En las fases Flaceo

GI/erra y Almagre (2200- /400 a.c.)

aumenta la importancia

de las plantas cultivadas en la dieta alimenticia. aunque la agricultura sigue teniendo un porcentaje 20 % inferior a Tehuacán. Se añade el cultivo de girasoles procedentes del norte. calabazas y yuca. En

lafase Mesa de SI/aje (/400-400 a.C.)

se generaliza el cultivo del maíz y el

uso de la cerámica y figuras femeninas de barro. En México asistimos a un proceso de sedentarización de comunidades de pro­ ductores desde. por lo menos. el VI milenio a.e .. a partir del foco de Tehuacán. Pero en México central los primeros asentamientos estables sobre suelo fértil aparecen entre 3000 y 1000 a.c.. como vemos en la plataforma circular de Cuicuilco (El Pe­ dregal). De estos centros surgirán. antes de 500 a.c.. las primeras sociedades urbanas de México central . No sabemos la in"uencia que este tipo de asentamientos pudo haber tenido más al sur del lago Nicaragua. En

el foco

andino de

América del

Sur.

durante el Período Arcaico (5000- 1 800 a.C.) aparecieron los primeros asentamientos estables en yacimientos del tipo de Valdivia y Real Allo. en la península de Santa Elena. en Ecuador. y en otros del tipo de Huaca Prieta, en el norte de Perú. coincidiendo con un paulatino creci­ miento de la población. Es la aparición de las primeras aldeas estables. de carácter agropecuario. que a veces suelen tener ya construcciones de tipo ceremonial (pirámi­ des y platafonnas) y significan la aparición de la.... primeras obras dc carácter colectivo. Durante la primera pane del Arcaico. 10 que se denomina .Precerámico sin al­

godón» (hasta 2500 a.C.) el proceso es lento y su evolución sugiere una fa ...e de ex­ perimentación sobre todo agrícola. En la segund:l pane (" Prccerámico algodonero»).

el proceso experimenta una nOlable aceleración. que se aprecia en e l crecimiento de los asentamientos y en el aumento de la población. seguramcOle gracias al incentivo del incremento de posibilidades en la dieta alimenticia.

XXXI.

Real AIro (Gl/fI)'uquil. [el/tulor},

:'OllU

('Xc·m·(ldll.

Ejemplo de la primera etapa puede ser el asentamiento de Real Alto. en el valle

de Chanduy. del denominado .Grupo de Valdivia • . en la península de Santa Elen: •.

al norte de Guayaquil (Ecuador). excavado por Jorge Marcos. Se trata de una aldca

con plaza y recinto ceremonial que estuvo ocupada durante más de 2.000 años. Real Alto ha dado la fecha más antigua de la fase Valdivia. (3545 ± 200 a.c.). para una comunidad que ya cullivaba maíz. algodón. camOle. achira. maní y alu­ cinógenos. Es el protolipo de aldea de Valdivia. con casas comunales alineada... en tomo a una plaza o espacio central. Sus materiales arqueológicos denotan intercam­ bios a dislancia. incluso con los Andes interiores y se han detectado conchas SpOIl­

dillls y obsiditma importada de Chorrera.

Explotaban sistemáticamente tres ambien­

tes di�tintos: costa marina. río y sabana. y en el contexto arqueológico hay rasgos que ofrecen datos de una jerarquización social. una estructurJ. religiosa básica. con

presencia de chamanes y un calendario ritual utilizado para controlar la producción agrícola. En Real Alto se aprecian importantes cambios en los patrones de asenta­ miento entre las fases I y 1 1 1 (entre 3500 y 2750 a.c.). Hacia e l 11 milenio a.c. las aldeas Valdivia tienen ya un edificio religioso en el que se practicaban ritos agrícolas. como el de la lluvia.

Ejemplo de la segunda etapa es el magnífico centro de Huaea Prieta. en el va­ lle de Chicama, al nortc de Trujillo (Perú). excav<ldo por Junius Bird en 1946. que halló en el montículo formado. sobre todo. por basuras. a lo largo de más de un mi­ lenio. con restos de unas 100 viviendas. de hacia 2500 a.C.. construidas con cantos

rodados ensamblados con barro. asociadas a un gran muro de contención. posible­ mente fruto de una acción comunit:lria. Su espléndida situación junto al mar. en la boca del valle. permitía la explotación de los recursos marinos y terrestres. El nota­ ble avance tecnológico que se apreció' en los materiólles arqueológicos de la ¡llIaca (textiles. cerámicas. arte... ) nos habla ya de una clar-.t tendencia h:lcia la especializa­ ción de funciones y de la aparición de una religión organizada. basada en un im­ ponante slI!'\mto mitológico.

La

técnica de construcción de las viviendas ya cswba


296

NOCIONES DE PRUlISTORIA GENERAL

bastante desarrollada: se edificaron pequeñas casas subterráneas con uno o dos Cllar· toS cuadrados u ovales. a las que se accedía por una entrada pequeña y baja. En el interior no se encontraron hogares. por lo que Bird dedujo que los trabajos de cocina se realizaban en el exterior. Olros centros regionales de ncolitización estuvieron en Chile (Pichasca). donde se cultiva el maíz desde 3000 a.c.. en el norte de Argentina (Quebradas del Toro y Humahuaca. Salta y Jujuy). donde el maíz se cultiva en el IV milenio a.c., y en el sur de Brasil y norte de Uruguay (Misiones). así como en Bahía. con fechas más tardías. Los primeros experimentos con vegetales (maíz) se fechan en Ayacucho (perú) entre 7000 y 5800 a.e. Hay dalQS más recientes de la cueva de Huachichocana (Jujuy. norte de Argenlina), donde también hay frijoles cultivados, entre 7500 y 6200 a.C.. y ya con cultivos en la cueva del Guitarrero (norte de Perú), enlre 5000 y 3000 a.C. El cultivo del maíz parece proceder de las tierras altas andinas y los primeros experi­ mentos de transformación hacia el cultivo pudieron haber empezado hacia 7000 a.e. La domesticación se inicia con los camélidos (llama y, en menor cuantía, alpaca), con los que se practicaba una caza selectiva, para pasar a un pastoreo de camélidos se­ midomesticados hacia 4500 a.e. y plenamente domésticados entre 4000 y 3500 a.C. A estos animales se añade pronto el pavo y la chinchilla. Las primeras cerámicas de América del Sur aparecen en el norte de Colombia. sur de Ecuador y norte de Perú (Monsú. Puerto Hormiga y grupo Valdivia). entre 3500 y 3000 a.e. Un poco después, hacia 2500 a.e. en el grupo Mina de Brasil.

CAP íTULO

12

EL NEOLÍTICO EN EUROPA El Neolítico en Grecia. - El Neolítico en los Balcanes. - El Neolítico en Europa central y septentrional. - El Neolítico en Europa occidental. - El Neolítico medi¡ernlneo.

Desde Anatolia, los logros culturales del Neolítico se expanden hacia la perife­ ria, llevando a otros lugares el modelo de vida aldeana con agricultura y ganadería. Esta expansión alcanza la isla de Chipre. donde se inicia un Neolítico precerámico en Shillourokambos y en la islila de Petratu Limniti, a inicios del VII milenio a.C .. que terminará germinando en un Neolítico pleno que está representado en los pobla­ dos de Khirokitia, SOIira y Kalavasos-Tenta. Khirokitia, situado al sur de Chipre. es un poblado con cabañas de planta circular construidas con barro, que tras una fase precerámica tiene OIras con cerámicas lisas y. después. pintadas. Su modo de vida y materiales arqueológicos recuerdan mucho al ambiente del Neolítico de la franja siriopalestina. Enterraban a sus muertos en fosas en las que los depositaban en posi­ ción fetal y tenían productos. como la obsidiana. fruto del intercambio con Anatolia. Según V. Karageorghis. Khirokitia se fecha entre 5800 y 5000 a.e. Hacia 5000 a.e. se abandona y no vuelve a ser habitada hasta mil quinientos años después. Contem­ poráneo de Khirokitia es el poblado de Cap Andrcas-Kastros, en el que se han defi­ nido seis niveles del Neolítico precerámico. con casas de planta circular con zócalo de piedra y alzado de adobes. en las que se han hallado molinos de mano y elemen­ tos líticos para hoz. El C-14 10 fecha u mediados del VI milenio a.e. El Neolítico se prolonga en Chipre hasta el IV milenio. con una fase de cerámicas pintadas. pasando poco después al Calcolítico. También llega el Neolítico a la isla de Creta, donde ha sido identificado en los niveles inferiores del gran complejo palacial de Cnossos. desde una fase inicial sin cerámicas. hacia 6000 a.c.. hasta varias fases cerámicas que llegan hasta el Neolítico final. para pasar a ser después un asentamiento calcolítico y, por fin. un imponante centro del período Minoico. Por el Bósforo y las costas del mar Negro los avances neolíticos llegan hasta Europa continental. donde se van a desarrollar importantes focos de neolitización en el none de Grecia y en el interior de los Balcanes.


NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

298

EL NEOLfTICO EN EUROPA

29 9

Fases c/llwrflles del Neo/(¡ico en El/ropa Desde fines del VII milenio a.e. Aparición del Neolítico en el continen­ te, como posible difusión del Neolítico del Próximo Orienle. en el ámbito del Egco septentrional. Fase 11. VI milenio a.e. Fonnación del neolítico antiguo en el none de Grecia y propagación hacia el none. Dos grandes complejos: ( 1 ) de las cerámicas pintadas de los Balcanes: (2) de las cerámicas impresas de las costas mediterráneas. Fase 111. Hacia el v milenio a.e. Neolítico medio. Nuevas inHuencias de Orien­ te hacia los Sulcanes. de posible procedencia amuólica. Formación de entidades cul­ turales de Europa central. Cerámica de bandas. Infiltraciones hacia las estepas p6n­ ticas. Fase IV. Desde la primera mitad del IV milenio a.e. Neolítico final o reciente. Neolítico en las regiones alpinas. Neolítico danubiano evolucionado. Influencias en Europa nórdica. Inicios del desarrollo del megalitismo en Europa occidental. Inicios del Calcolítico en los BaJcanes.

Fase /.

El Neolítico en Grecia En Grecia continental el Neolftico se desarrolla. sobre todo. en el norte. en tie­ rras de Macedonia y Tesalia. AIIf. los primeros agricultores y pastores se asentarán en pequeñas elevaciones de terreno o tells (denominados magolllas). cerca de las lla­ nuras fértiles y de los lugares de P:lsto para el ganado. El proceso de colonización es bastante lento y progresivo y parece tener su origen en Analolia. posiblemente en ya­ cimientos como Hacilar. que tiene notables influencias tipológicas sobre los poblados proto-Sesklo. La vfa de penetmción seria la zona europea de la actual Turquía. Una primera fase. denominada proto-Sesklo. se identifica en Tesalia en yaci­ mientos como Argissa Magoula. Soufli Magoula. Sesklo. Ghediki. Achileion y Otza­ ki Magoula. Se tmta de pequeños asentamientos de agricultores y pastores. que cons­ truyen poblados con casas de planta genemlmente cuadmda. algunas con cimientos de piedm. levantando las paredes sostenidas con postes de madera. Enterraban a sus muertos en fosas. acompañados con modestos ajuares funerarios. aunque también se han identificado algunas incinemciones. La agricultum que practicaban se basaba en el cultivo de los cereales. principal­ mente escanda y csprilla. por lo que tenían hoces y molinos. y la cabaña ganadera estaba compuesta por cabras. ovejas. cerdos y algunos bueyes (es la primera vez que e n Europa aparece el ganado mayor domesticado). La cerámica de esta época. que era ya de buena calidad y tenía una cocción bien . realizada. em de formas simples. generalmente recipientes semiesféricos. a veces con paredes finas. de superficie oscura y a veces bruñida. En las costas. sin embargo. em mis frecuente la cerámica impresa o cardia1. que se estaba generalizando por muchas partes del Mediterráneo en el Neolítico antiguo. El Neolítico antiguo de Macedonia está representado en el (el! de Nea Niko­ medeia. en la zona occidental de la región. excavado por R. J. Rodden en 1961. con cuatro niveles de edificaciones en el Neolítico antiguo. Es un poblado con grandes casas de planta rectangular. entre las que hay un gran edificio que ha sido considcrJ.-

,

..., '

LÁ\1INA XXXII.

-

¡'oblado lIeolltico de Sesklo (Tesalia. Grecill).

do como lugar de culto. debido a la cantidad de ídolos que en él se encontraron. Sus habitantes practicaban la agricultura cerealista y la ganadería. Tenían una cerámica parecida a la de los poblados prolO-Sesklo de Tesalia y enterraban a sus muertos en fosas individuales y múltiples. El yacimiento más importante del Neolítico medio en Tesalia es el poblado de Sesklo. excavado por Christos Tsuntas en 1901 y. después. por Theochraris. entre 1956- 1972. Otros lugares importantes son Otzaki Magoula y Tsangli. también en Tesalia. La cultura de Sesklo se extiende hasta Serbia y Macedonia. Sesklo es un gran poblado de larga vida. ya que sus niveles superiores son de la Edad del Bronce. que tuvo una enorme influencia en todo el norte de Grecia du­ rante el Neolítico antiguo y. sobre todo. medio. Las casas eran de planta cuadrada. con paredes de adobe levantadas sobre cimientos de piedra y tejado a dos vertientes. ordenadas en disposición paralela. Las había de dos plantas. En el centro del poblado había una gran estancia de planta en forma de megarof/ que ha sido frecuentemen­ te interpretada como un lug..r de culto o como residencia de personajes principales. Entre los materiales arqueológicos destacan las figurillas antropomorfas. con repre­ sentaciones femeninas y masculinas. y la cerámica. que es primero pintada en rojo o marrón sobre engobe blanco con motivos geométricos y. después, negrJ brunida. con formas carenadas. de posible origen exterior. También en el Neolítico medio en Tr:tcia se desarrolla el grupo de Paradimi, que . 1I1�llIye yacimientos como Siwgroi y Dikili Tash y se inician las primeras fases de DImini en Tesalia y Macedonia. El Neolítico final lo representa en Tesalia la cultura de Dimini. que toma su nom­ b� de un poblado excavado en 1903 por Ch. Tsuntas, situado en un.. pequeña eleva­ clón del terreno sobre la que se construyó un gran edificio con planta de . tIpo megaron. rodeado de OlnLS viviendas sepamdas por siete muros circulares casi concéntricos que servían de sepamc ión entre ellas. Todo el conjulllo estaba a su vez rodeado de una muralla protectora. En la zona de extramuros se repanían distintos asentamientos de agricultores y g.. naderos. De esta manera. Dimini se configuraba


300

EL NEOLlTICO EN EUROPA

NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

301

Los materiales arqueológicos son muy variados: cerámica negra y bruñida en la primera etapa. sustituida Juego por aira monocroma pintada en rojo o en negro. con recipientes con asas de bot6n. para pasar. en la fase final denominada ecDimini clásico •. a Olm pintada en negro o marrón oscuro sobre fondo rojo. o pulida y bruñida con decomción de motivos en negro sobre fondo rojo o crema. Hay algunos vasos en fonna de askos. También aparecen ídolos. que representan mujeres de pie. muy relacionados con los modelos balcánicos. La cultura de Dimini se extiende por Macedonia. Albania (cultura de Maliq) y parte de Dalmacia, zonas hasta las que llegan las innuencias de sus bellas cerámicas pintadas. que se adaptarán a los gustos locales. En otras zonas más cercanas a la costa, la población sigue utilizando las cuevas que ya utilizaba en el Paleolftico y Mesolítico. con una parte importante del hábitat en la zona del vestíbulo, cerca de la entrada. así como en el exterior. tal y como vemos en la cueva de Franchthi (Argólida. costa del Peloponeso), en la que hay un Neolhi­ co precerámico fechado hacia 6000 a.c.. con evidencias de agricultura y ganadería doméstica de cabras y ovejas. que se prolongará durante el Neolítico medio y fin:\!.

LÁMINA XXXIII.

Mmeriales Ileo/{¡icos (le Sesklo. Muuo Nucional de Arqllco{o¡:ía, AlelWS.

como una acróJXllis en la que parecían residir personajes principales que controlaban un amplio territorio de explOlaci6n, interpretación que hoy se discute. Aunque Dimini tiene cinco fases entre el Neolítico medio y el final. se considera como la cultura más representativa de la fase final. junto a otros yacimientos como Otzaki y Hagia Safia.

Fuu

Neolítico antiguo

6.500-5.000 a.e. Neolftico medio

5000-4000 a.e. NeolÍlico

Cro/10108ltl del Nevlflico e/1

MlKtdolUU

TtsulIQ

Nea Nikomcdeia

Proto-Seskl0

6.475 ± 150 6.220 ± 270

Elateia. Achilcion-Argisa

Silagroi

Uuija dt'Corulla del estilo Di"" ,,;.

Soufli Magoula Ela[cia. Gcdiki

Silagroi U-IV

Argólid.J

Crrm

Franchthi

5.850 ± 120

Cnossos

X.VIII

6.341 ±

ISO

Achilcion Fr.lnchthi SesUo

3.730 ± 279 Lari",

Cnossos VII-IU

5.260 ± I SO Katsambas

Olraki. Tsangli Dimini

4()()1).)200 a.c,

LI,o.ll'-:" XXXIV.

J

Paradimi

reciente

El Neolítico en

Greda

Franchthi Cnossos 11·[ Magasa

Rakhmani

los Balcancs

A partir de mediados del VI milenio a.c.. el Neolítico está extendido por to­ das las regiones balcánicas. desde Macedonia. Bulgaria y Rumanía. hasta Serbia y Hungría. que se convertirán :tsf en una zona crucial pam la expansión del Neolítico al resto de la Europa danubiana y central. En esos tcrrilOrios los agricultores y pastores neolíticos desplazan a las poblaciones precedentes del Mesolítico. Pese a las especu­ laciones en tomo a centros como Lepenski-Vir. en las Puertas de Hierro de Serbia. parece que su fuerte substrato mesolílico pudo influir poco en la neolilización de la zona, antes bien. la noolitización de Lepenski-Viro en su fase 11/, a partir de 5500 a.C .. se debe a las aportac iones de los gmpos más orientales de Stareevo y Karanovo. con los que comparte numerosos rasgos culturales y tipológicos.


NOCIONES DE PREIIlSTORIA GENERAL

302

EL NEOLfTICO EN EUROPA

303

f(/.�e,\' llel Nf'o/(Iico balcánico Rj,'�(!"Q

Humnnfo

Neolítico antiguo

StarCevo

Slaréevo

5500-5000 a.c.

(Crcmilovd)

(Cris)

,,"'.

lIu"frnl

Stm-cevo

Startc\o (K()ro�)

Karano\o I Neolítico medio

5()(l()..4000 a.c.

KaranQ\O 11-111

Vinta-Tordos

Vinta-Tordos

Vinta-Tordos

Karano\o IV-VI

Vinca-Plocnic

Cuculeni

(VcsclilK>\o)

Neolílico fin:1I

VeserillO�o

4000-3500 a.e.

Karanovo ¡V.V

La gran cultUr:l del

Neolítico antiguo en

Tripoljc

los Balcanes es la de Starcel'o. cuya

influencia se extiende desde Serbia a Bulgaria, Rumanía. Hungría y. por el norte. hasta Ucrania, adoptando distintas denominaciones y variantes regionales. SlarCCvQ comparte diversos rasgos culturales con el Neolítico pleno de Tesalia y Macedonia, especialmente con la fase prolo-Scsklo. Nea Nikornedeia. Sesklo y Dimini.

LÁMINA XXXv.

!'eq¡le,Jo red" ie",e ('0/1 wpadero de KQru/lOvo. Slil·e/le. 8u/gur¡(I.

Los asentamientos son pequeñas aldeas de carácter agropecuario. repartidas por zonas llanas formando tells de larga duración. o por zonas montañosas. con ocup:lcio­ nes más cortas. Muchas de estas aldeas se sitúan cerca de cursos de agua. en las zonas bajas de los valles. Las casas eran de planta cuadrangular o rectangular construidas de madera revestida de arcill:L Pmctican una agricultura cerealista y una ganaderí:1

El teH de Vinea (Belgf:ldo. Serbia) presenta una potente estratigrafía desde el Neolítico medio a la Edad del Bronce. Tr:l<; una primera y corta fase perteneciente a la cultura de Staréevo (nivel A). siguen otf"'J.S correspondientes al Neolítico medio (ni­ veles B-D. fase de Vinca-Tordos) y al Neolítico final o reciente. ya con la transición

de ovicápridos. actividades que compaginaban con la recolección de frutos. pesca­

al primer Calcolítico (niveles D-E. Vinea-Plotnik).

dos y moluscos. La cerámica es de dos tipos: uno de formas simples y de hechuf"'J basta. decorada con motivos impresos y con barbotina. y Olm más fina. con decom­

Durante el Neolítico medio Vinea mantiene unas pocas tradiciones de la fase de Slarcevo junto a otras nuevas llegadas del este. Los poblados tienen casas de planta

ción pimada de rojo sobre fondo blanco o de negro sobre fondo rojo en la fase final. Los muertos se entierrJIl en fosas en el interior de los poblados y contienen aju:u'Cs

rectangular. hechas con postes de madera y tapial. a veces con varios compartimentos interiores y un espacio centf'J1 en el que se situaba un horno. Desde fines del Neolítico

muy pobres. Entre los materiales arqueológicos hay objctos que son fruto del imer­

medio se aprecia una tendencia a la protección del hábitat con un muro. La cerámica

cambio con otros grupos. como la obsidiana de Rumanía. las figurillas de barro dc

es de superficie pulida y color negro brillante. decorada a veces con acanaladuras o

los grupos macedonios y las conchas marinas del Egeo. Los yacimientos principa­ les son Vinéa y Bub:mj (Scrbia) y Bueedol (Eslovenia), todos ellos con una potcnlt!

con pintura blanca muy condensad:l. predominando los vasos de formas carenadas.

secuencia estratigráfica que comprende todo el Neolítico y parte del Ca1colítico. El poblado de Stareevo (Pallecvo. Serbia) tenía casas de planta rectangular cons­ truidas con postes de madera y adobe. La economía era agñcola cerealista y ganadera de bueyes y ovicápridos. La industria lítica era pobre, sin microlitos geométricos ni puntas de flecha. Unos vasos cerámicos estaban decorados con motivos espirales y otros �ran más sencillos y sólo tenían como decoración digitaciones o ungul:lciones. TambIén había figurillas de arcilla cocida que representaban siluetas femeninas. En las costas del mar Adríatico los asentamientos son de menor importancia y parecen vinculados al Neolítico antiguo mediterráneo de las cerámicas impresas cardiales. parece hacer una ruptura con las tradiciones de 1:1 c�lt�ra de Stareevo. que se atribuye a nuevas inHuencias procedentes del este por mo­ VimIentos migmtorios que se aprecian en diversos poblados de la cuhura. así como en Durante el

Neolítico medio

Karanovo 11-111 (Stara Zagora. Bulgaria). Esto hace que la cultur.J más característica de esta fase media. la e/l/fllm de ViI/ClI. sea distinta a su precedente del Neolítico antiguo.

La tradición de las figurillas fe meninas de barro cocido se mantiene, con algunas variantes formales. como el aplanamiento de la cabeza. L a secuencia de Staréevo indica que el asentamiento tuvo extensiones hacia las tierras altas de los valles fluviales. sobre todo en el área de Sabac. al sur del río Sava.

En tierras tracias de Bulgaria la e/l/lllm de Kaml/QI'o 1/1 (denominada tam­ bién de Veselinovo) se desarrolla al mismo tiempo que Vinea A-B. a lo largo del

v milenio a.e. Los poblmlos más importantes son Karanovo. Veselinovo. Tepe Jasa

y Kazanlak. que se situaban en pequeñas elevaciones del terreno formando tel/s. ha­ bitualmente junto a zonas con :Igua. construyendo c,lsas de madera y wpial de planta rectangul ar. La cerámica es lisa. predominando los colores negro y gris, a veces con asas de apéndice de botón. con algunos vasos polí¡:xx1os. Esta cerámica está empa­ rentada con las de Vinca-Tordos.

En tierras de Rumaní:1 y p:lrte de Bulgaria. en el bajo Danubio. la c/I/lllm de Boiall (lago Boian. Muntenia. Rum:mfa) se empie.la a desarrollar en este Neolítico medio. prolongándose hasta el Neolítico final y. por fin. el Calcolítico. Los poblados SOn muy parecidos a los del resto del área balcánica. sobre lells a veces defendidos con fosos. y los malerialcs arqueológicos también tienen paralelismos con los del


NOCIONES DE PRI:IIISTORIA GENERAL

30 4

LÁMINA XXXVI.

Ren'pieml.' cerámico COII fomla de cien'o, de K(lrWJQI'O,

grupo Vinea. sobre todo las igurillas f femeninas de barro cocido. La cerámica más característica está decorada con espirales y meandros incisos y, en una segunda fase. con incrustación de pasta blanca. Al oeste de los B:tJc:mes llega la influencia de estos grupos del Neolítico medio incidiendo sobre grupos cultumlcs como el de Danilo-Kakanj. que liene cerámicas piOladas que recuerdan al Neolítico reciente de Dimíni. El Neolítico final o reciente lo representa en Serbia la cullllra de Vi/liYl·PloCllik. que se desarrolla hasta mediados dcl lv milenio a.C. El yacimiento más represen!:lli· va es el tell de Ploénik (Prokuplje. Serbia) con una potente estraligmfía en la que � aprecia una ocupación especialmente intensa en el Neolítico final y una clara e\olu­ ción de esta fasc hacia el Calcolitico y los inicios del proceso de complejidad social y de las actividades metalúrgicas del cobre. ya que se descubrieron diversos depósi­ tos de instrumentos de cobre que contenían hachas-martillo. cinceles y brazaletes. El carácter local de estos ensayos de metalurgia del cobre parece evidenciarse con la presencia de un crisol de arcilla. En Rumanfa se desarrolla la cl/ltl/ra de CI/el/lell; (tasi. Moldavia). que torna su nombre de un poblado de altum excavado por M. Petrascu en 1968. La influencia de Cucuteni llega hast:l Ucrania. donde tOl11a el nombre de Tripolje (cerca de Kicv). de tal manem que a este grupo se le suele denominar Cucuteni-Tripolje. Los orígenes de Cucuteni están relacionados con la fase de Boian del NeolítiCO medio del bajo Danubio (prc-Cucuteni) y los materiales más característicos 50/1 las cerámicas pintadas a base de líneas meandriformes y espiraliformes monocroma s. bicromas o polícromas. aunque con predominio del color amarillo oscuro; las formas son muy variadas. hemisféricas. cuencos. botellas y vasos geminados. T:1Il1bién se elaboraron en terracota fdolos y maquetas de viviendas. Los poblados, numerosoS en algunas zonas como la cuenca del río Prut. están formados por casas de planta rec­ tangular. a veces con dos habiwciones. que sc sitúan alineadas radialmente. a veces protegidas con fosos. destacando algunas viviendas en las que se elaboraban produc­ tos artesanales o servfan como lalleres de instrumentos líticos. También en la fa� final se inician los primero,> tr...baJos de metalurgia del cobre.

El. NooLiTICO

EN EUROPA

30 5

También en Bulgaria. tras las últimas fases de VeseliIlO\'o, se desarrollan las fa­ ses IV a V de Karanovo. cuya influencia se extiende por zonas de Rumanía. Durante e::;t:l fase Karanovo alcanza su apogeo como grupo agrícola y ganadero. extendiendo sus poblados por amplias comarcas aptas para las actividades agropecuarias. sobre "xlo por las llanuras aluviales de Stara Zagora. Azmack y Chevdar. Los cultivos ce­ realistas se complementan con la horticultura de habas. guisantes y garbanzos. Los poblados son ahora más amplios. con casas de planta rectangular alargada en las que suele colocarse un piso de madera o de piedras para evitar la humedad. A veces el poblado se rodea con una mumlla o empalizada. A partir de estos momentos finales del Neolítico. cuando comienza Karano­ vo VI. se inicia el Calcolítico. con los primeros ensayos de la metalurgia del cobre. Este proceso parece genemlizarse en diversas zonas del ámbito balcánico. don­ de florecen grupos culturales diversos, como Ilvar-Lisicici (BaJcanes occidentales). incluso en ámbitos más alejados. como vemOS en los grupos de Tisza. Herpaly y Petresti. en la zona oriental de los Cárpatos. En términos generales. los grupos cuIturales del Neolítico balcánico evolucionan desde los primeros núcleos de pequeñas aldeas agropecuarias. en los que hay una cia­ r.! influencia de los grupos más orientales de Grecia y Anatolia. hasta unos poblados que van aumentando en número y tamano. llegando a una fase de expansión hacia el oeste desde finales del Neolítico medio y todo el Neolítico final. Muchos de estos poblados son de larga duración y llegarán a su apogeo en el Calcolílico. En la pleni­ tud del Neolítico hay que contar también con un poblamiento disperso de pequeños asentamientos y granjas dependientes de núcleos mayores. como parece deducirse del patrón de asentamiento de Cucuteni. Las evidencias arqueológicas nos informan de sociedades bastante igualitarias. por lo que se puede deducir de los tipos de viviendas y de las necrópolis. donde. pese a la variedad de las prácticas funemrias. los ajuares no presentan muchas diferen­ cias cualitativas. Incluso la presencia de grandes edificios en algunos poblados. que se pretendieron interpretar como residencias de personajes principales, se presentan hoy como casas comunales, reforL3ndo el carácter igualitario de la sociedad. Sí se aprecia. a 10 largo de las fases neolíticas. un paulatino aumento de la población. Este incremento demográfico hay que ponerlo en relación con el perfeccionamiento de los sistemas y estrategias de producción agropecuaria y la ampliación de especies cultivadas. que permitieron sostener cada vez mayor número de individuos. Todos los grupos del Neolítico balcánico aparecen interrelacionados. Son mu­ chos los aspectos culturales compartidos y se hacen evidentes los productos de inter­ cambio. La presencia de algunos productos exóticos o de prestigio. como las conchas Spolldyll/s del Mediterráneo oriental. la obsidiana de Melos, Cerdeña o islas Lípari. y el sílex de Bulgaria, que se distribuyen por distintos grupos. a veces muy alejados entre sí. parece revelar la existencia de verdaderas redes de intercambio de objetos de prestigio. que se utilizaron para regular la interacción y comunicación entre los grupos. Esta sociedad. que fue bastante igualitaria a 10 largo de la mayor pane del Neolítico, empieza a presentar signos de complejidad en el Neolítico final. Estos signos irán incrementándose a inicios del Calcolítico. preparando la ascensión de minorías de poder que marcaron el signo de las sociedades complejas de inicios de la Edad de los Metales. como fase previa a las sociedades de jefalUra.


306

NOCIONES 06 PREHISTORIA GENERAL

El Neolítico en Europa central y septentrional Cuando el Neolítico se expande hacia Europa ccmral, siguiendo las vías nalu­ rajes de penctr.lción. muy especialmente la marcada por el curso del Danubio. con sus amplios valles y llanuras aluviales. los logros de la agricultura y la ganadería se extienden por nuevos lerrilorios que, en general, reunían mejores condiciones que las tierras balcánicas para las prácticas agropecuarias. El interior de Europa, con su va­ riado paisaje. ofrecía amplias llanuras Ouvi:lles. eXlensos bosques. abundantes cauces fluviales que regaban extensos territorios y buenas ticrras de pasJos. Este medio era, pues. idóneo para el establecimiento de comunidades de agricultores y ganaderos. La _colonización,. neolítica de Europa se entiende hoy como un proceso de pro­ gresiva aculturación desde los grupos neolíticos del este europeo. cuyas principales corrientes de influencia parece que penetraron por la cuenca del Danubio. a través de la extensa llanura húngara. Recientemente J. K. Kozlowski, de la Universidad Jagiellonski. de Cracovia. ha considerado cuatro posibles formas de interacción entre las comunidades mesolíticas o epi paleolíticas y los grupos neolíticos: l . Adquisición de elementos del nuevo mooelo económico por Jos grupos lo­ cales. 2. Aculturación de los grupos mesolÍlicos. con adquisición del mooelo econó­ mico y las innovaciones tecnológicas. 3. Adopción de ciertos elementos tecnológicos de los grupos neolíticos vecinos. 4. Coexistencia. inicialmente sin cambios. si los grupos explotan recursos eco­ nómicos distintos. en las tierras llanas de Europa central: o enfrentamientos violentos que terminarían con l a eliminación de ciertos grupos mesolíticos. como en el caso de la cueva de Ofne!. La entrada en las tierras boscosas de centroeuropa presentaba. no obstante. cier­ tos obsáculos t que debían ser salvados. Para utilizar las tierras era necesario eliminar amplias extensiones de bosques. mediante la tala o quema de árboles. Esta circuns­ tancia impuso una forma expresa de la práctica agrícola que consistía. esencialmente. en quemar una extensión de bosque. utilizar la tierra liberada (y abonada con ceni­ zas) para la explotación intensiva cerealista y después. tras varias cosechas y agotada la fertilidad de la tierra. volver a quemar otra zona limítrofe para repetir el proceso. Este sistema de rozas propició un mooelo de rotación de tierras en grandes extensio­ nes que. a su vez, obligó a un tipo de hábitat .itinerantell, ya que la población debía desplazarse cada vez que se iniciaba la explotación de un nuevo terreno. Esto expli­ c� � ue poblados neolíticos como Bylany (Bohemia, Chequia) hayan llegado a tener dJstlOtas y sucesivas ocupaciones en un territorio de unas 35 hectáreas de superficie. Otros asentamientos, sin embargo. parecen reflejar una mayor estabilidad y más larga duración en el mismo lugar, como Colonia-Lindenthal (Alemania). La agricultura se basó. esencialmente. en el cultivo del trigo y la cebada; y la cabaña ganadera estuvo compuesta por cerdos. vacas. perros. cabras y ovejas. Los ovicápridos. que se adaptaban bien a los ambientes mediterráneos y balcánicos. no eran. sin embargo. animales idóneos para las zonas húmedas europeas. por lo que (uva más importancia el ganado vacuno y porcino .

EL NEOLfTICO F.N EUROPA

307

Los poblados neolíticos de Europa central son. en general. más pequeños que los del área balcánica. pero eran más numerosos y estaban más. dis�rsos. En re� lidad. más que de poblados habría que hablar de alde�s. Dada. la diversidad de am�lentes. las viviendas fueron variadas. aunque predomllló un lipa de casa. construIda con madem y barro. de planta rectangular alargada. que a veces llegaba a tener más de 40 m de longitud. por lo que cabe suponer que estaba ocupada por varias unidmles familiares. con zona para el ganado y p:lra el almacenamiento de grano y aperos de labranza. En ocasiones el poblado estaba rodeado por una empaliz'lda. más para mantener agrupado el g:1I1ado que corno elemento defensivo. También los campos sembrados de cereal podí:m estar delimitados por empalizadas. El modelo más conocido es el de la aldea agrícola de Langweiler. oeste de Ale­ mania. donde 1:1 arqueología ha documentado un pequeño poblado compuesto por cinco grandes casas comunales. junto a los campos de labranza y cerca del bosque. que les proporcionaba caza. plantas silvestres y abundante ?,a.dera. Las c��as. como las descritas. tenían el techo de ramas entrecruzadas y paja ImpermeabIlizada con barro. a doble vertiente. Junto a las casas había un hoyo que servía de basurero y en un espacio central una cerca de madera pura alojar el ganado. Este pequeno poblado pudo alojar entre 40 y 60 personas. . ' La primera colonización neolítica de Europa central debió proouclrse poco des­ pués de 5000 a.C .. de manera que el Neolítico antiguo puede fecharse entre 5000 y 4000 a.e. En la Europa nórdica el Neolítico se extiende. desde Europa central. sobre los territorios ocupados por las ricas culturas mesolític<.ls. produciéndose un cambio cul­ tural que sistematizó por primera vez Osear Montelius. di\idiendo su e\'olución en cuatro períodos (Montelius I a IV). Este Neolítico antiguo (al que G. Childe denominó Danubiano 1) es el de la CIII­ lum ,le fa Cerámica de Balldas (ul/ear 8(//ulkeramik en la terminología alemana). que parece tener precedentes en los grupos balcánicos de Starcevo y �aranovo. desde . donde penetra por vía dunubiana hasta las llanuras húnguras. a mediados del v mi­ lenio a.C.. extendiéndose por Europa central. Países Bajos y norte de Francia. por el oeste; y hasta Ucrania por e l norte en sus últimas fases. La cerámica. que es el mate­ . rial arqueológico más caracteñstico. tiene dos fases: una. en la que la decoraCión es de bandas lineares incisas. formando motl"os Illeandriformes. de espirales. tri:1ngu­ los y festones (Danubiano 1); y otm posterior (Danubiano 11). en la que las bandas son puntilladas (Slicl!lxlIIdkeramic) con motivos simii:tres. Las fonnas más comu­ nes emn cazuelas hemisféricas y botellas. con pastas alisadas de color gris. negro o pardo. También había otm cerámica de inferior calidad que se usaba para almacenar alimentos. La tipología de i:t cerámica presenta variaciones en distintas zonaS. como en el grupo de Bilck (nordeste de Hungría y e�te de Eslovaquia). aunque el mooo de vida y el hábitat sean similares. Los poblados están fonnados por casas de planta rectangular y grandes dimen­ sione s. construidas con madem y barro. compartimentadas en varias estancias. con un apanado para el ganado. con tejado a dos ....ertientes apoyado en postes centrales de madem. A "cces el poblado estaba protegido por una empalizada y foso. En la fase final de esta cultUrd las casas fueron disminuyendo de tamaño. Entre los poblados mejor conocidos están Bylany (Chcquia). Colonia-Lindent�lal (Alemania). Elsloon y Sinard (Holanda). En general eran poblados agropccuanos


NOCIONES DE PREIHSTQRIA GENERAL

308

EL NEOLfTICO EN EUROPA

309

de Hinkelstein el ritual es algo diferente. ya que los cadáveres se inhumaban en po­ sición dorsal alargada. En Europa septentrional se des:lfrollan los períooos Montelius I y 11. El período l es de transición con el Mesolítico. adoptando las comunidades de las culturas de los bosques la práctica de la ganadería y. en menor cuantía, de la agricultur.!. En la fase Montelius 11. que es contemporánea al desarrollo de la cultur.! de EnebOlIe.

las modificaciones son más sensibles. sobre todo en Dinamarca y Suecia meridio­ nal. adoptándose la economfa de producción agro�uaria, A estas zonas llegan los

primeros ensayos agropecuarios desde los grupos danubianos. aunque no pOOemos hablar de una plena neolitización hasta el Neolítico medio. en todo caso en fechas posteriores a 4000 a.e. El material más característico es la cerámica. con botellas de cuello alargado. vasos de perfil en S y vasos gerninados. a veces decorados con

incisiones o impresiones en sentido vertical. También se empiezan a utilizar cuentas

de ámbar (resina fósil) para el adorno personal. En el Neolítico medio (Danubiano 11) la c/l/lllm de Micllelsberg. que toma el

nombre de un conocido poblado de Baden-Wüntemberg (Alemania). se extiende por un amplio territorio desde Bohemia ni este de Francia. Sus poblados se situ:¡ban tanto

-,

en tierras llanas y zonas lacustres como en alturas. a veces fortificados con fosos y

empalizadas. También hay fortificaciones o lugares de control territorial. sin vivien�

das. Las casas eran de madera y adobe. con el piso semiexcavado y distribuidas sin

orden aparente. con silos para el grano fuera de las viviendas. Algunos poblados es�

,

l.

",'",

taban situados en zonas pantanosas o lacustres, con la plalaforma de las viviendas sostenidas por postes de madera. Practicaban la agricultura cerealista y la ganadería.

siendo la pesca y la Cllza un importantc complemento. scgún se deduce de la :¡bundan­ cia de cuernas de cérvidos utilizadas para la elaboración de instrumentos. así como por la presencia de flechas. arcos y anzuelos. La cerámica era de buena calidad. de pastas de color amarillento y superficies bruñidas. generalmente lisa. raramente decorada con líneas de puntillados o con digi­

taciones: las formas más características eran los vasos de base apuntada. tulipas. bo­ tellas con cuello alargado, cuencos con perfil semicarenado y platos llanos. También utilizaron un amplio instrumental lítico (hachas y hachas-martillo. puntas triangula­

A. Pirag/Ul nrQt/Oxflic(/ de PeS5/! (DiIllIIllUfCll). de hacia 6100 " .c. .. B. Sistema ,le t/eop/u· ",iclllo de pie:.t1S de mtlllera (Dinamarca); C. P"fllll de s/1ex COI/ IIU/IIgo lle mmlera del Hombre de Orlo (Austria); D. /'1111,,/ COfI mmlgo del grupo lJe Sll)ll i e-Rlwlle: E \1 F. CtI/:'{/(/Q ,le el/ero del Nl'Olrti­ cofinal nórdico; G )' H. Plmo ,le /IIlulera y COrfl'l/ 111' espano del �lIIf'rrllmil'llW ,le el/en! Sugrru/a 1

FIG_ 27.

(úm:ll, MI/reia).

que cultivaban trigo y cebada. así como productos de huerta. Algunos estaban más dedicados a la ganadería, como Colonia.Lindenthal. y tenían varios recintos para el ganado mayor y los ovicápridos. El rilual funerario lo conocemos por algunas importantes necrópolis. como la de Nitra (Eslovaquia). que cOnlenía casi un centenar de inhumaciones individuales de

personas adultas. sobre tooo varones. que eran depositados en fosas simples de for­ ma ovoide en posición flexionada y echados sobre un lado. Los ajuares eran un va­ so cerámico, conchllS .\polldylus. utensilios de piedra pulimentada y raramente una figurilla de terracota. Los ninos no se enterraban en la misma necrópolis. OtrOS ce­ menterios conocidos son los de Aiterhofen y Sondershausen (Alemania). En el grupO

res de base rectilínea o cóncava para proyectiles) y óseo (muchos enmangues para los útiles líticos. adornos. punzones y agujas). En zonas de turberas nórdicas se han enContrado objetos de madera bien conservados: arcos. piraguas.

El ritual funerario es poco conocido: fosas simples individuales con el cadáver depositado en posición flexionada y un ajuar pobre. y enterramientos colectivos en cuevas o sepulcros megalíticos. con ajuares más ricos.

Las relaciones entre el grupo de Michelsberg y el de R6ssen parecen claras,

se�ún los materiales arqueológicos. A partir de la segunda mitad del tV milenio a. e. Mlche lsbcrg se extiende por tierras de Suiza y Bélgica. . . Los yacimientos más conocidos son: Michelsbcrg (Alemania) y el poblado pa­ Iafulco de Robcnhausen (Suiza).

La cultllra de Rossell I (necrópolis de Merseburg. Alemania) es caracteñstica del eOlític o medio y final de los grupos dllnubianos. iniciándose hacia mediados del tv mIle nio a.C. Se extiende por los territorios comprendidos entre el Elba y el Rin.

��re 1000 por Turingia y Baviera. llegando sus influencias hasta el norte de Francia. ulZa y los Países Bajos.


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NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

Los poblados de R6sscn se situaban en elevaciones del terreno. dominando las áreas de pasto y agricultura. con casas de planta rectangular que a veces también ero! muy alargada . Tenían hamo pum cocer pan. hogar central. una zona de establo y un basurero en el exterior. También h:tbía grandes casas comunales aisladas. fuera del poblado. Algunos poblados estaban rodeados de una empalizada. La cerámica era de grJIl calidad y tiene precedentes en la cerámica de bandas puntilladas danubi:ma. Desl:lca el estilo Rossen. de motivos puntillados que cubrían la mayor parte de la superficie del vuso. fonnando motivos geométricos de bandas o espigados que eran rellenados de pasta blanca dando como resultado unas brillan. tes composiciones de gran valor estético. En las fonnas destacan las botel]¡ls, vasos carenados con cuello exvasado, copas. fuentes planas. escudillas y coladores. El ritual funerario era variado: mientras que en las zonas occidentales los cadá. veres se deposiwban en fos:ls en posición alargada, en las zonas orientales 10 eran en posición flexionada. También se conocen algunas cremaciones. Los ajuares estaban formados por vasos de cerámica, adornos personales y útiles de piedra pulimentada. En la fase final Rossen se extiende más al occidente, llegando al norte de Suiza. Alsacia y cuenca de ¡>arís (Rosen final), ya con una clam impronta calcolítica. Entre los yacimientos más conocidos destacan: Aldenhoven, Bochum, Aichbühl y Goldberg (Alemania), Entzheim (Alsacia) y la necrópolis de Rossen (Alemania) . En Europa nórdica se desarrolla el período Montelius 1 1 1 , que es yil un Neolíti­ co pleno, con asentamientos estables y el inicio de las inhumaciones colectivas en sepulcros megalíticos. La industria lítica pulimentada es muy notable. con hachas poliédricas de gmn tamaño y rara perfección técnica. En la cerámica predominan las formas globulares con cuello cilíndrico o en forma de embudo. inicialmente sin deco­ rar y. después. decoradas con incisiones o impresiones de cuerdas. También aparecen cerámicas de tipo danubiano y otras con decoración impresa. En el Neolítico final centroeuropeo es la cull/lra TRBK (Trichterrafl(lbecller ÁIII· fIlr: cultura de los V:ISOS con cuello en forma de embudo) la más significativa. Su área geográfica es la Europa central y nórdica. Polonia. Alemania. sur de Escandinavia y norte de Holanda. El elemento arqueológico característico es su cerámica. donde predominan los n."'Cipientes de cuerpo globular y cuello alargado y abierto en forma de embudo. En general son V:lSOS lisos. sin decomción. o con linos sencillos motivOS impresos en el cuello. Est:l cerámica evoluciona en la fase final. ya calcolítica. hacia vasos con perfiles más acusados y cuello decorado con un collarino o cordón. En la evolución de 1:1 cerámica TRBK se identifican diversos estilos regionales. comO el de Troldebjer. Klintebakke y BI:mdcbjer. La división en CU:Hro fases (TROK I a IV), la última calcolítica. se apoya en ciertas variantes en los estilos de 1:1 cerámica y en el modo de vida, donde no hay que desechar la posible influencia de grupos foráneos llegados desde Ucrania a Polonia y. posteriormente, más al occidente del área. Los poblados se conocen poco. ya que son más frecuentes asentamientos :lldea­ nos con pocas casas de postes de madera de planta rectangular y gmndes dimensio­ nes. con varios espacios interiores. Se trata de comunidades agropecuarias que culli­ vab.m cereales y tcnían una importante cabaña ganadem de cerdos. ovejas y bueyes. La caza era una activic]:ld complementaria. El ritual funerario se conoce mejor que los poblados. Gencmhnente inhuma­ ban en fosas simples. que a veces cmll delimitadas con piedms o pilotes de madera.

EL NEOLfTICO EN EUROPA

311

, como casas mortuorias o Alo-unos edificios parecen haber tenido función funeraria materiales. que parecen haber tenido una ri (�ales. lo mismo que algunos depósitos de función ritual. Los primeros monumentos megalíticos del área aparecen vinculados a las fases finales de esta cultura. En la etapa final. ya en la transición al Calcolítico. los gru]Xls culturales de la mar o en el interior boscoso. TRB K se establecen en poblado mayores, cerca del s con una tendencia genemlizada a la fortificación y adopción de medida defensivas. a como empalizadas. fosos y termplenes . La TROK final se desarrolla paralel a la última fase de Rossen 11. Los yacimientos más conocidos son Bronocice (Polonia); Büdelsdorf (Alema­ nia): Verup. Dragsholm, Salten, Rustrup y Barkaer (Dinamarca). En el sur de Polonia. oeste de Hungría. Eslovaquia y este de AUSlfia se desarro­ un lla también la cultura de ul/gyel (Lengyel. Taina. Hungría). que igualmente es grupo de transición al Calcolíti�o. Su material arque?lógico más caracte�sti�� es la cerámica. pintada en blanco y rOJo con temas geométncos y raramente con InCISiones. así como sus figurillas antropomorfas de terracota. En la Europa nórdica se desarrolla el período Montelius IV, que se considera Neolítico pleno en la zona. La continuidad del fenómeno megalítico se ve alterada en el sur de Suecia y en Dinamarca por la aparición de grupos del pueblo de hlS hachas de combate. procedentes de Europa central y asociados a los grupos de la cerámica cardada. Las hachas de combate eran de piedra pulimentada. generalmente de doble bisel y perforación de enmangue central. que evolucionan luego hacia el tipo de hacha-marti llo. Son típicas las del sur de Suecia. navifonnes. y las de Dina­ marca. que aparecen asociadas a las tumbas en cistas individuales. como elementos de prestigio que imitaban formas metálicas de los centros calcolíticos situados más al este de Europa. La economía em netamente agropecuaria. iniciándose entonces la explotación intensiva del ámbar. que era intercambiado por otros productos. a veces mediante largas rutas de intercambio que. poco después, iniciarán la tradición de _las rutas del ámbar• • de tantas repercusiones en el Calcolítico final y Edad del Bronce.

El Neolítico en Europa occidental En los territorios occidentales de Europa confluyen dos corrientes culturales: por un lado. la procedente de Europa central, donde se desarrollaban los gru(XJs cul­ turales que se habían formado bajo los impulsos de las culturas danubianas, y (XJr otro. la corriente mediterránea, que afectaba a las zonas costeras, desde Italia y sur de Francia a las costas levantinas de la península Ibérica. Ambas corrientes tenían un común denominador. la expansión de la agricultura y la ganadería con sus nuevos modelos de organización de la sociedad. pero también un signo diferenciador. ya �ue respondían a ambientes diferentes en los que el medio imponía dislÍntas estrateg¡as. En ambos casos, las poblaciones mesolíticas y epipaleolíticas previas suponían una base cultural diversificada que, en definitiva, también conllevaba un factor cultural diferenciador. Así, en tierras del centro de Francia o Bélgica, predominarán desde el prinCipio las comunidade\ agropecuarias. mientras que en los ambientes costeros mediterráneos parecen imponerse inicialmente los grupos pastoriles pam. en una fase POSterior. afianzarse más las actividades agrícolas.


EL NEOLfTICO EN EUROPA

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La introducción de la agricultura y la ganadería es el hecho ctiferenciador. No hay precedentes en Europa occidental de plantas cultivadas anteriores. pero parece que en Francia (Dourgne, Gazel. Leucate) se ha documentado el pastoreo de ovejas en pleno Mesalítico final, hacia 5500 a.c., según propone P. Geddes. Esta circuns­ tancia sirve para aumentar el interés en el debate enlre las ideas difusionistas y au­ loctonislas en el origen del Neolítico occidental y de olras zonas de Europa. aunque por el momento parecen tcner más fuerza las primeras . El término «Neolítico occidental», utilizado por primera vez por P. Reinecke en 1923, hace referencia, pues, a una variedad cuhural que. teniendo muchos elementos en común, también tiene faclores diferenciadores. En Europa occidental el Neolítico antigl/o (6000/5500-4000 a.e.) se inicia con la inlfoducci6n de los primeros recursos de producci6n de alimentos, en una fase co­ rrelativa al período holocénico Atlántico. Son las primeras tentativas de agricultura y ganadería, que en la vertiente mediterránea tiene una fase previa que corresponde a un protoneolítico o Neolítico incompleto, que se intercala entre las últimas manifes­ taciones epipaleolíticas y los primeros grupos con cerámica. Este Neolítico antiguo mediterráneo es también aquí el de las cerámicas impresas cardiales. que tendrán un largo desarrollo en las costas francesas y españolas. En el norte de Francia. Bélgica e Islas Británicas la neolitizaci6n parece tener sus orígenes en los grupos agrícolas de los valles de Europa central, que introducen las cerámicas de bandas tardías. En Francia las primeras comunidades neolíticas son las de la costa mediterránea con cerámicas impresas cardia/es y las del norte (Alsacia) con las cerámicas linea­ les introducidas desde los grupos situados al oeste del Rin (Palalinado y Renania). Las cardiales de la costa, se localizan en diversos yacimientos en cuevas o abrigos, como el de Chateauneuf-les-Martigues (Bouches-du-Rh6ne), donde este horizonte cardial se sitúa sobre el Mesolítico regional (Castelnoviense), en el VI milenio a.c., o en pequeñas aldeas al aire libre, como la de Le Baratin (Vaucluse). El centro de la cerámica cardial en Francia parece estar en Languedoc oriental y Provenza. La agri­ cultura se inicia entonces con el cultivo de trigo, cebada y leguminosas, y la gana­ dería con ovejas, cabras, bueyes y perros. En los yacimientos, además de la cerámica cardia\, aparecen industrias líticas utilizadas para fabricar hoces, los primeros moli­ nos de mano y la primera industria lítica pulimentada (hachas). En C6rcega también hay cerámicas cardiales, seguramente de procedencia italiana (Toscana). Este hori­ ZOnte cardial mediterráneo tiene penetraciones a zonas del interior a través del valle del Ródano, hasta la regi6n de Ardeche. Hay, además, otras comunidades que usan cerámicas lisas sin decorar, como la de la cueva de l' Abeurador. en I-Iérault. En el sur de Francia (Pirineos orientales) se desarrolla ahora el grupo de MOfIl­ b% , que se prolongará durante el Neolítico medio. Era un grupo más ganadero que agricultor, con una característica cerámica lisa, de formas globulares y suspensiones con perforaciones alargadas. Su influencia se dejará notar en el norte de Cataluña, en yacimienlos de Girona y Barcelona. En el norte de Francia las cerámicas lineares de origen danubiano se extienden sobre todo por Alsacia, nortc de Lorena y cuenca de París, definiendo un 'horizonle que ha sido denominado de «cerámica de bandas reciellfe » , con una cronología de hacia 4200 a.e. En la región del Mame se conocen dos pequeños poblados agrícolas Con cerámica de bandas: Larzicourt y Norrois, con casas de planta rectangular, tipo danu biano.


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NOCIONES DE PRElH$TORIA GENERAL

En el occidente de Francia. sobre todo en Bretaña. la neolitización ¡>enclm. en una fase avanzada del Neolítico antiguo. desde dos centros originarios distintos: des­ de el norte. con influencias del Neolítico danubiano. y desde el sureste mediterráneo. a juzgar por los hlllluzgos de cerámicas impresas de Facies cardial o epicardial en di­ versos yacimientos bretones. Es entonces cuando empieza a gestarse allí el fenómeno megalítico más antiguo del continente. Más al oeste. en Gran Bretaña. se desarrolla entonces el gmpo de Willdmill HiII (Wessex). donde se identifica el NeolÍlico antiguo del sur de Gran Bretaña. Es la introducción de la economía agrícola y ganadera. con pequeños poblados. como el epónimo. y las primeras cerámicas lisas y decoradas con impresiones e incisiones. junto a um. importante industria lítica. Este grupo inicia en el sur de Gran Bretaña la tradición megalítica, que tiene una fase previa de enterramientos e n grandes tumbas de madera (megaxílicas), que poco después pasarán a construirse en piedra. En el norte de Irlanda se desarrolla entonces el grupo de Bally"agilly. El Neolítico me(Jio (4000-3000 a.c.) se desarrolla desde la segunda mitad del período Atlántico. En el este de Francia se desarrollan las cultur.ts derivadas de los grupos centroeuropeos, con el desarrollo por casi toda Europa occidental de los gru· pos con cerámicas monocromas y lisas, mientras en el occidente extremo de los fi· nisterrcs atlánticos (norte de Irlanda y Bretaña, sobre todo) se inicia el desarrollo de los primeros grupos megalíticos. Es la época de la gran cultura agrícola de Chassey. que se extiende desde los Pirineos a los Alpes. La cullllra de ClllIssey se extiende por el sur y centro de Francia. llegando hasta el norte y suroeste, El hábitat es en cuevas y, en algunos casos, en aldeas al aire libre. Las cerámicas están decoradas con incisiones en retícula o ajedrezados y evolucionan hacia formas lisas con asas perforadas para ser colgadas con cuerdas. Aunque en una primera fase en el ritual funerario prdcticaban la inhumación individual. a veces en cistas. pronto pasan a la inhumación colectiva en cuevas sepulcrales y. por fin, a la utilización de sepulcros megalíticos. E l yacimiento más conocido es el poblado de Chassey (Saona y Loira). Practicaban la agricultura cerealista y la cría de grandes rumiantes. cerdos. cabms y cameros. En el Neolíticofilial (3000-2700 a.C.) las culturas neolíticas llegan a su apogeo y. en sus últimas fases. se inician los primeros ensayos con 141 metalurgia del cobre. que ya se ha des4lrrollado en otras zonas de Europa oriental y del Mediterráneo. El megalitismo alcanza también su plenitud. extendiéndose por amplios territorios de Europa. La transición hacia el Ca\colítico antiguo se produce entonces en di....ersas regiones occidentales. La cultura más representativa de esl:l fase es la de Seil1e-Oise·Mame (SOM). que se extiende enlre los ríos que le dan nombre por el nordeste, cuenca de París. centro y oeste de Francia. Su cronología se centra entre @Hł y 2 1 00 a.c.. sirviendo de enlace con el Calcolítico. Lo más característico serán sus tumbas megalítica" de inhumación colectiva, con ricos ajuares funerarios en los que hay vasos cerámicos. una rica industria lítica tallada y pulimentada y abundantes adamas personales en hueso. piedra. concha y. excepcionalmente, en cobre. Estos monumentos megalíticOS están relacionados con otros de Bélgica. Ilolanda y otras zonas del Neolítico nórdico. En el sureste de Francia se desarrolla el grupo de Vem.::a, o Veraciense, con su característica cerámica decorada con superposición de bolones, cordones plásticos e impresión de vegetales. El hábitat es en cuevas y pequeños asentamientos al aire

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NOCIONES DE PREIIISTORIA GENERAL

EL NEOLÍTICO EN EUROPA

libre. Su fase final ya es de transición al Calcolítico. con presencia de objetos de cobre. Este grupo tendrá influencia sobre e l Neolítico del norte de Cataluña.

eso. por la práctica ausencia de una vida estable en terrenos dedicados a la agricultu. ra. los poblados no existen. ya que el hábitat se centró en las cuevas. muy abundantes

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En las vertientes alpinas del este de Francia se mantienen las influencias del grupo Saona-Ródano. con asentamientos lacustres a orillas de los lagos. como el de

Chamvines (entre Lyon y Grenoble), que continuará hasta el Calcolítico. Este Neolítico final supone la transición de todos los grupos culturales al Cal­ colítico. en pleno apogeo del megalitismo. La transición se aprecia bien en la cultura SOMo que tendrá una segunda fase calcolítica en la que. ya influida por las corrientes megalíticas. adoptarán el rilUal de la inhumación colectiva. Esta transición coincide

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por el tipo de relieve kárstico. que en muchas ocasiones ya habían sido habitadas en el Mesolítico. El primer horizonte de cerámicas es el de los grupos de en'ella Stije"a (Monte­

negro) y Ze/ellll Pecinll (Herzegovina). con una cerámica lisa y basta que posiblemen­ te les llega desde Albania o Macedonia. Son grupos con economía pastoril. aunque conocen la agricultura cerealista. que conservan aún muchas tradiciones culturales

con el final de las gmndes cuhuras Chassiense y de Michelsberg. Ahom es cuando en el occidente de Fr.mcia. en Bretaña. el megalilismo alcanza su apogeo. convirtiendo

del Mesolítico. sobre todo en el instrumental lítico. Las cerámicas impresas cardiales llegan inmediatamente después y las vemos en ase ntamientos en cuevas y al aire libre, como en Smilcic (Zadar. Croacia). asen­

otras áreas megalíticas atlámicas. Uno de los grandes centros será Morbihan. con sus grandes sepulcros de corredor y galería. Hacia @X a.e. se experimemarán grandes

de Danilo. que tiene una rica cerámica con decoración pintada en marrón o rojo so­

la zona en un importante foco cuhural. incentivado por los primeros contactos con

cambios culturales que darán paso a los grupos calcolíticos. con un importante creci­ miento demográfico e importantes transformaciones sociales y económicas.

El Neolítico mediterráneo La primera manifestación arqueológica de un Neolítico antiguo en las costas del

Mediterráneo central y occidental es el hori:ome de las cerámiCllS impreslls con Cllr­

dium edule.

una especie de concha marina con la que se decoraban los recipientes.

Este horizonte se fecha en las costas adriáticas hacia HHX a.C. y unos HX años des­ pués en las costas mediterráneas francesa y española. A estas cerámicas se asocian

también las primeras evidencias del conocimiemo del cultivo de los cereales (trigo y cebada) y de animales domésticos (cabras, ovejas. cerdos). Se puede decir que las

cerámicas impresas «cardialeslt se expandieron por casi todo el Mediterráneo central y occidental. especialmente por las costas de Dalmacia. Italia, Costa Azul francesa.

norte de África y península Ibérica, dando lugar a un panorama al que en el pasado se denominó «Neolítico circunmediterráneo». Debe destacarse aquí el papel fundamental que empieza a desempeñar el mar

Mediterráneo. ya que a través de él. seguramente con una modalidad de navegación

costera y por caminos terrestres que recorrían las costas. se expandieron los logros del Neolítico desde otros centros situados en la Europa balcánica. Grecia y Anatolia. Especialmente interesante es el panorama cultural de las islas mediterráneas en

el Neolítico. y:. que el poblamiento mesolítico o epipaleolítico falta en casi todas ellas (excepto en Sicilia). por lo que los hallazgos de materiales que evidencian su neolitización suponen una auténtica colonización ex 1101'0.

Las primeras evidencias de este Neolítico antiguo de las cerámicas cardiales las hallamos en las costas del mar Adriático. en Albania, Montenegro. Bosnia-Hcr'Le­

gavina. Croacia. Eslovcnia e halia. así como en las islas que bordean sus cost:Js. El centro original más probable es la costa de Grecia y Albania. desde donde pare­ ce expandirse a la periferia. especialmente por las costas de Montenegro. Bosni:1 Y Croacia. No eran esas zonas muy adecuadas para la agricultura cerealista. por lo que ésta tuvo un carácter restringido. pero sí era adecuada para el paStoreo de cabr.1S y ovejas. por lo que estas comunidades fueron más pasloriles que agrícolas. Tal vez por

tamiento al aire libre con una primera fase de cerámicas cardiales y otra posterior del Neolítico medio. Este Neolítico medio está representado en la zona por la cultura bre engobe blanco. o incisa con relleno de pasta blanca o roja. con formas de copas. globulares. de cuello cilíndrico o cónico. platos y vasos polí¡xxlos. Danilo es con­

temporáneo al grupo de Kakanj (Bosnia) y ambos recibieron notables influenci:ls del

grupo neolítico de Blaz, en Albania. El yacimiento más notable es el de Obre I (en Kakanj, Bosnia).

Ya en las últimas fases del Neolítico los asentamientos se hicieron tanto en la

costa como en el interior y las actividades agrícolas se desarrollaron más. junto a la ganadería. De esta fase plena son los grupos culturales de Hl/ar-Ljj'ii:ic; (Herze­

gavina) y

Bl/tll/ir

(Bosnia). muy relacionados con el grupo de Maliq I (Albania) del

Neolítico reciente.

El Neolítico en Italia se inicia también con el horizonte de las cerámicas impre­

sas cardiales. que llegan al sur de la península y a Sicilia desde Albania y/o Grecia. y

al norte desde las costas orientales del Adríatico. Este Neolítico antiguo se identifica

en pequeños asentamientos en cuevas y al aire libre. cercanos a la costa. También aquí el pastoreo tiene más importancia que la agriculrura. Las cerámicas decoradas con motivos cardiales aparecen a veces acompañadas de otras lisas de pastas grises o negras. El yacimiento más conocido de esta fase es Arene Candide (Liguria). en su fase l . El Neolítico medio italiano tiene dos importantes entidades culturales: la culwra de Molfella (Puglia) y la de Stel//;I/ello (Sicilia).

inicia en el Neolítico antiguo y llega a su plenitud en el medio. Su cerámica está decorada con pintur:. roja sobre fondo marrón o con incisiones que

Molfellll se

forman motivos lineares y de espiga. Estas cerámicas se relacionan con las sicilianas de Stentinello. El yacimiento clave es la cueva de Molfetta. en la que se han identifi­ cado fondos de cabañas y. muy cercu. una necrópolis con los cadáveres deposit:ldos en fosas en posición nexion:lda. La economía estaba basada en la ganadería y en 1:1 agricultura cerealista.

En Liguria, valle det Po y c:lsi lodo el norte de Italia se inicia ahora la cl/ltllra de los l'llSOS de boca cl/adrada (VBQ. Vasi a Bocea QI/adrata). denominada asf por la forma de la boca de sus vasos cerámicos más representativos. El hábilal era en cuevas (Arene Candidc. Pollera) y en aldeas al aire libre (Quinzano. Molino de Casarono). a veces junIo a los Jagos. Se dedicaron. sobre todo. a la caza mayor y a la recolección. siendo escasa la producción agrícola y muy reducida la cabaña ganadera.


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NOCIONES DE PREllISTOR1A GF ....... ERAL

En lodo el norte y centro de Italia, sobre lodo en Emitia y VénelO, se desarrollan algunos grupos regionales, como los de Sasso-Fiortlflo, Sarteallo y F/lrbara. con cerámicas incisas. impresas o con decoraciones plásticas de cordones. así COIllO una importante industria lítica tallada y pulimentada. El tipo de hábitat al aire libre se conoce por algunos fondos de cab:lña y vestíbulos de cuevas. como la cueva Fabri¿i (Lacio). En Sicilia el grupo de Stell1;lIello elaboró toscos cuencos de cerámica de pare· des gruesas y otros rec ipicmcs de elaboración más cuidada y paredes más finas. con superficies brillantes y lisas que se decoraban con bandas lineares en zig-zag. líneas oblicuas y estilizaciones de ojos. La industria lítica era muy notable. con buenas lámi· nas f.MXo retocadas y útiles pulimentados de basalto. Se dedicaban a la agricultura y a la cría del ganado y hay evidencias de intercambios a larga distancia. por el mar. importando obsidiana de las islas Lípari. El yacimiento más conocido es Stentinello (Siracusa). poblado con casas de planl:l rectangular. defendido con un muro de piedm. También en el sur de Italia el grupo de Marera se camcteriza por un estilo c!ecOnl· tivo de sus cerámicas. consistente en incisiones. bandas tineares y triángulos rellenos de pasta blanca. destacando sobre un fondo oscuro. Durante el Neolítico final hay en la península italiana cierta diversidad cultural. con grupos de agricultores y ganaderos que ocupan tanto las zonas costeras como las del interior, mostrando predilección por las zonas de valles Ouviales. entornos lacustres y zonas costeras bien comunicadas. El grupo cultural más importante es e l de UI Lngo';.:.a (Varese). que toma su nombre de un importante asentamiento 1:lcustre. con casas levantadas sobre plata· formas de troncos sostenidas por pilares de madera a la orilla del lago. iniciándose así una tradición palafítica que perdurará hasta la Edad del Bronce. También hay asentamientos en cuevas. como el de Arene Candide. que se había iniciado en el Neolítico antiguo. La influencia del grupo se deja sentir por todo el norte y noroeste de Italia. por donde se expande un tipo de cerámica de fonnas carenadas y fondos convexos. sin decoración. a veces con as..s con varias perforaciones. El grupo de La Lagozza practicaba la agricultura cerealista y la ganadería de ovicápridos. cerdos y vacas. con actividades cinegéticas complementarias. gracias a una industria lítica que les proporcionaba buenas puntas losángicas. microlitos geométricos y láminas retocadas. El gru{Xl mantenía relaciones y contactos con los grupos de Chassey. Cortaillod y Egolzwill. en Francia y Suiza. También en tierras noril:llianas perviven ahora las últimas manifestaciones de la cultura VBQ. que pronto fue supl:Hltada por los grupos de La Lago7.za. En el sur de Italia alcanz:m su pleno desarrollo los grupos de Sara (I'A/ro. co n sus cerámicas pint:ldas y el de la isla de Capri. con cerámicas pintadas en rojo. Pero e l más significativo de todos los grupos del Neolítico final del sur italiano es el gnLpo Dial/a. extendido IXlr Sicili:1 oriental. Malta. istas Lípari y algunas zonas de la Italia meridional. que toma su nombre de un poblado situado sobre un promon· torio. con una importante necrópolis al lado. El más característico de sus material�s es la cerámica de pastas rojas. que tiene antecedentes en Olms del Neolítico mediO y final del Mediterráneo centml (Malta). En estas cerámicas de _estilo Diana» se ha querido ver el precedente de las cerámicas _a la almagra» del Neolítico pleno y final de la península Ibérica.

CA PíTULO 1 3

EL NEOLÍTICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA Cataluña. - Comunidad Valenciana. - Andalucía. - Ensayo de es· quema general.

Las primeras evidencias de neotitización en la península Ibérica están en los yacimientos del ámbito levantino con cerámicas impresas cardiales. asociados a las primeros testimonios arqueológicos de cereales cultivados y animales domésticos. Aunque se ha pretendido. siguiendo el debate general elllre migracionismo e indigenismo. identificar en España una fase de cerámicas lisas anterior al horizonte de cerámicas impresas. e incluso. ante las altas dataciones de algunos yacimientos andaluces y el auge de las tesis autoctonistas. se ha afinnado que _existen datos suficientes para hacer pensar en un Neolítico de raíces autóctonas en Andalucía oc· cidelllah (M. Pellicer). la información arqueológica más fiable invita a interpretar la neolitización de la península Ibérica como fruto de un complejo proceso de difu· sión cultuml. mediallle distintos estímulos y contactos, en el que existen aspectos de difícil interpretación. tales como los mecanismos de difusión. los puntos de origen. la evaluación de un {XJsible aporte humano (si lo hubo). elC. En todo caso. en ténninos generales se acepta una proyección este·QCste del Neolítico en el Mediterráneo y pa­ rece evidente que los precedentes silvestres de los tipos cultivados de trigo y cebada (Triricllm mOIlOCOCCII/1/ L : TriticlIIl/ dicocCll1If Scll/lb/. TriticlIIlI aestimlll L. TririclIIl/ aestú"lm,colllpactlllll Schielll. 1l0rdelll1l vlllgare L desnudo y Hordeu/II vlIIgore L polysticllllm) no existían en el ámbito peninsular. lo mismo que tamf.MXo hay evi· dencias de la existencia previa de C{/pra aegagrus ni Ovis ommOIl, precedentes de la Carro hirclls y la Ovis aries (cabra y oveja domésticas). por lo que hay que deducir que fueron traídas por alguien. ya fuese a tnlvés del mar. ya vía cOnlinental. por mtas Costeras o inleriores Aceptada generalmente la idea de la llegada a la península de las innovaciones neolíticas desde el exterior. las postums de los investigadores se dividen hoy entre los que propugnan distintas variantes que puedan explicar el proceso. Frente a l clásico modelo del Frente de Avance propuesto por Ammermann y Cavalli-Sforza en 1983. que defendía un movimiento migr.ltorio desde el Mediterráneo. continuo en el tiempo y circunstancial en cuanto a los territorios afectados. Momis Amaud y J. Zilhao. una década después. propusieron discontinuos movimientos de población que. inicial­ mente fueron muy rápidos. pero sin afectar a las zonas ocupadas por las poblaciones


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NOCIONES DE I>REHISTOR1A GENERAL

previas epipaleolÍlicas. para mlentizarse después. haciendo surgir entonces pobla­ ciones más eSlables. Dentro de estos procesos se manejan diversas posibil idades de

expansión: desde las que contemplan la existencia de poblaciones relativamente es­ tables desde las que se iniciarían movimientos de infoonación a través de redes de

intercambio a larga distancia (el denominado ti mooelo de infiltrac ión». de Lewthwai­

te). o mediante contactos a corta diMancia entre poblaciones vecinas (el denominado «modelo de la capilaridad., de Vicent). Más recientemente Joan Bemabeu ha propuesto ( 1 998) un «modelo dual». con el que afirma que la expansión de las innovaciones agrícolas y ganaderas fue el resul­ tado combinado de cierta clase de difusión démica. con la colonización agrícola. al mismo tiempo que se «neolitizó. el sustrato mesolítico o epipaleolflico. a través de diversos mecanismos. pudiéndose dar entonces tres posibles casos de aculturación: l . la colonización: 2, la neolitización directa: y 3 , la neolitización indirecta. Sin embargo. sería engañoso deducir que el NeolÍlico inicial peninsular supuso únicamente un cambio apreciable en la aparición de la cerámica o de las especies do­ mesticadas, El cambio, que no fue ni rápido ni uniforme. fue. con el tiempo. bastante más profundo. ya que afectó a aspectos variados y. de hecho, supondrá al final una ruptura con el Epipaleolítico. con la p:lUlatina incorporación de los clcmcntos neolíti­ cos. Se aprecian cambios en el instrumental dc uso diario, sobre lodo en el lílico. que debió adecuarse a nuevas funciones. como los dientes de hoz para la siega del cereal. utilizando además productos laminares. microlitos geométricos. troncaduras, tala­ dros. y nuevos modelos de puntas de flecha: se introduce la técnica del pulimento de la piedra para elaborar hachas y azuelas pam el trabajo de la madera, punzones de ca­ liza. objetos esferoides para equilibrar las herramientas agrícolas. molinos de mano. brazaletes de adorno: la mdustria ósea también diversificó sus tipos y aparecieron otros nucvos. como las cucharas y las esp:Ílulas. cinceles. punzones. paletas, alisado­ res. agujas. anillos; y aparece una cierta variedad de elementos de adorno personal y aún hay ciertos rasgos en el arte que parecen indicar también cambios en la ideo­ logía religiosa. Sin embargo, todo esto no quiere decir que el Epip:lleol ítico terminase bruscamente, ya que se aprecia una clara continuidad de sus tradiciones tecnológicas, Incluso es más que probable que en algunas zonas conviviesen dos tipos de comuni­ dades diferenciadas, la una conservadora de las tradiciones epipaleolíticas y la otra renovadora. con la asimilación de ciertos aspectos tecnológicos neolíticos. J. Fortea

ha apuntado la posibilidad de que � diesen tres situaciones que podñan definirse como: 1 ) Neolítico puro: 2) neolitización paulatina del Epipaleolítico geométrico: y 3) mantenimiento del Epipaleolítico microlaminar. La Cova de l'Or (Beniarrés. Ali­ cante) sería el paradigma del primer caso; la Cueva de La Cocina (Dos Aguas. Valen­ cia), del segundo; y la Cueva de Les Mallaetes (Barx), del tercero. Algo semejante se propone para Andalucía. donde se pretende diferenciar dos grupos: uno C(cardial». de agricultores de cereales. y otro «no cardia! ». de cazadorcs�recolectores. here­

deros de las tradiciones epipaleolíticas,

E.!.ta diversidad regional y los vacíos de imestigación que aún persisten impiden un esquema único para toda la península Itx!rica. por lo que se pueden proponer diversos esquemas regionales:

U\II'<A

X [v.

H;,wcl'rmUI'J lit' 041'1'0 ChlW\'1't (Val/o/! POIII-lf'Arc, A rdt'ch,., Fnmci(lJ,


EL NEOLíTICO EN LA PENfNSULA IO{:RICA

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Cataluña Neolítico amiguo. Con cardia!, facies epicardial y tipo MontbolÓ. Neolrl¡co amigllo emlllciollado. De transición al medio. Neolítico medio. Sepulcros de fosa. Neo/(ticofilial. Fase veraciense.

Comunidad Valenciana Neo/(fico amigllo.

l. 2. 3.

Cardial

Fase de tradición epigravetiense (Les Mallaetes). Epigravetiense geomélrico. Tipo Cocina. Neolítico puro (cuevas de rOr y de la Sarsa). Arte macroesquemático en cerámica.

Decoraciones impresas sin cardium. incisas y plásticas (Fines del v milenio a.C.) (cueva Fosca). Neo/(tico filial. Cerámicas lisas. Cova d' en Pardo. Alicante. Neolítico medio.

Andalucía Con cardial: Nerja y Carihuela; sin cardial: Nacimiento. El Parralejo. La Dehesilla, Cueva Chica de Santiago. Neolítico antigllo.

Neolítico melJio. Cerámicas a la almagra. Apogeo. Neolüicofillal. Variedad de formas en la cerámica: asas pitorro. Primeros me·

galitos. A l final. Almeriense I en el Sureste.

En58)'o de esquema general Neo/(tico Qmigllo (5200�3500 a.c.).

Precerámico (VI milenio a.c.). Cerámico. Cardial. incisas. tipo Montboló, primeras cerámicas a la almagra. Arte macroesquemático. Neo/(tico medio (3500·2800 a.C.). Sepulcros de fosa. decoraciones plásticas. apogeo de las cerámicas a la almagra. Neo/(tico filUll (28()()'2500 a.c.). Fase veraciense. cerámicas l isas. asas pitorro. Almeriense. Durante el Neolítico antiguo el horizonte de las cerámicas impresas cardia· les está generalizado en la costa levantina. desde Cataluña hasta Andalucía. Estas cerámicas están asociadas a las primeras evidencias de la economía de producción agropecuaria en el ámbito peninsular y al proceso de neolitización de las comunida· des epi paleolíticas. En Cmaluña las cerámicas cardiales aparecen junto a otras lisas. con formas bastante sencillas predominando la ovoide. a veces con cuello. Las decoraciones se imprimen en el cuello o en l a zona superior del cuerpo de los recipientes. También


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U.

NOCIO:-lES DE PREHISTORIA GENERAL

LÁMINA XXXVII.

HlSljl/ COII de('omóón cordial de CQI'U lle /'Or.

hay vasos decorados con ungulaciones o con incisiones de punzón. La industria lítica es de tradición epipaleolítica, añadiéndose ahora algunos utensilios de piedra puli­ mentada. La industria ósea es. sin embargo. bastante pobre. Los asentamientos siguen la tradición del hábitat en cuevas y abrigos de la fase anterior, especialmente numerosas en el norte de la región. Los yacimientos más significalivos son las cuevas de Monserrat y la Balma de I'Espluga (Barcelona),

L' Arbreda (Serinya) y Cava de Parco (Ueida). A una fase más avanzada se la denomina _epicardial» y en ella predominan las cerámicas lisas. así como algunos elementos procedentes del grupo de Montboló, del sur de Francia. Los conjuntos epicardiales presentan continuidad con respecto a lo cardial, desarrollándose desde el v milenio hasta la primera mitad del IV a.c. Los en yacimientos se concentran en la franja litoral y en las zonas de valles Auviales.

hábitalS en cuevas. abrigos y al aire libre, como en Puig MascaTÓ. de De esta fase del Neolítico antiguo cardial es el poblado de La Draga (lago Banyoles, Girona). descubierto en 1990. en el que se ha excavado un importante po­ en blado de casas de madera levantadas sobre pilOles en la orilla oriental del lago. l a que vivió una población que practicaba la agricultura cerealista y tenía ganado con­ doméstico. Entre los numerosos hallazgos destacan los objetos de madera. bien de servados gracias al contexto, entfC los que hay mangos para utensilios y hoces madera de saúco con láminas de sílex incrustadas para segar. La cronologfa absolu­ ta fecha el ¡x>blado entre 6700 ± 7 \ 0 a.p. y 5710 ± 140 a.p. La Draga pudo haber sido un centro de neolitización del extremo nordeste de la península Ibérica, como proponen sus excavadores. En la Comunidad Valenciana las cerámicas cardiale s están ampliamente repre­ o sentadas. Predominan las formas sencillas. ovoides, globulares y troncoc6nicas. con sin cuello. que a veces tienen asas horizontales o verticales. de cinta o anulares. a.sas pitorro o simples mamelones de suspensión. En estas formas se aprecia una cier­ ta evolución. La industria lítica presenta elementos de hoz y algunos instrumentoS de piedra pulimentada. La industria ósea, punzones, cucharas. espátulas y elementoS

NtOLfTICQ EN LA l'ENfNSULA 181 � R ICA

LÁMINA XXXVI [l.

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Sepulcro defosa de Bild/{¡. Barcelolla.

de adorno cla borados en conc a. Predomina el hábitat en cuevas y abrigos, sin que , , falten al aJr� libre. Entre los prlJne �os destacan las cuevas de ItOr (Beniarrés. Alican­ te). La Cocl�a (Dos Aguas. Valencia), La Sarsa (Bocairente. Valencia) y Les Cendres (Teulada. Alicante), y entre los segundos. la Casa de Lara (Villena). En Cova Fosca �A�e � del Maestre. Castellón) hay airo tipo de cerámicas decoradas con acanaladuras. mCISlones y cordones. faltando las cardiales. Deben d�stacarse en la deco aci6n cardial algunos motivos amropomorfos y zoo­ � /. morfos de estilo macroesquematlco. como el arte rupestre introducido en esta fase en la región. Los yacimientos ofrecen evidencias de la práctica de una agricultura cerea lista , . báSica y de un� abaña ganadera en I� que predominan los ovicápridos. � . Este Neohll o antlguo de eránllcas cardiales penetra en tierra � . s del bajo valle � del Ebro. en yacimIentos de antigua ocupació n epipaleolítica. como Botiquería deis Moros (Mazaleón. Teruel) y Costalena (Maella. Zara goza). También en tierras del al­ to Aragón oscense. donde el Neolítico antig uo está relacionado con el sur de Fmncia: cueva de Chaves (Bastarás. Huesca). con cerá micas impresas e incisas. La Puyascada y El Forcón (Huesca). En Andalucía los yaci mientas del Neolítico antiguo están más en el interior que en la Costa. Pred l1lina el hábitat en cuevas. como las de Carihuela de Piñar (Granada) ? Cueva de NerJa (Málaga). ambas con cerámica s impresas cardiales las cucvas de os Murciélagos (Albuñol , Granad:I). de la Mujer (Alhama. Granada) el Tesoro (To­ . rremo 1nOs. Mála ga). así como las cuevas de La Dehesilla y El Parralejo (Cádiz). Cue­ �a Chica de Santiago (Sevilla) y Cueva del Nacim iento (Jaén), con cerámicas lisas. resas no cardiales. i lcisas. c n cordones y con tratamiento «a la almagra •. Algu? � de estas cuevas teman también una zona de enterr..lmientos. Este tipo de hábitat e cuevas propició la denominación de _Cultura de las Cuevas». que se extiende am­ . e n e por toda Andalucí , con especial conce nt ración �n las zonas montanosas . � u . tlca s y en as cadena litorales del su . �I hábitat al aIre libre está representa­ � � do � el �queno asentamiento de Las MaJ óhcas (sierra de Harana. Granada). con cer mIcas Impresas cardiales.

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NOCIOt\l:.S DI ¡'RElIISTORIA. GENLRAL

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EL NEOLITICO EN LA PEN(NSULA IB�RICA

En estos yacimientos hay evidencias del cultivo agñcola de � a escanda y ,la ce­ llolas. plñon� s � aceitunas Jada desnuda y trigo. así como de 1:1 recolección d� , je acebuche. La utilización del esparto (Sllpa tCII(lC/SS/IIIlI) está alest�guada con los hallazgos de ceSIOS y esteras de la cueva de los Murciélagos de Albunol (Granada). La cabaña ganadcm c\taba fannada por ovicápri os. cerdos y perros. . , Los inicios del Neolítico se aprecian también en otras zon,as �nmsularcs.. en , card1al cerámicas con inicial Neolítico un hay portugal [ llemO a. . en Ponta � s del v � , Sl diversas eVidencIas co ; L no de Escour en Cueva y Cartaxo Sanlarcm. (le Sagres. � � � el área del Sines y del Rio Ma¡ar. con cerámicas mClsas. Impresa� con punzó �. con decoración de cordones y con tratamienlo a la almagm. Son requenos asent?mlcnlos , en cuevas y al aire libre. en los que hay evide�cias de ec�nomla agropecuana. En otras zonas peninsulares. como la comisa cantábnca. la Mescta y el Noroeste. las evidencias arqueológicas son menores. . . , En el Neolítico medio la economía agropecuaria esta extendld� por t a la costa . levantina. la mayor parte de Andalucía y muchas zonas del mten?r penmsular. En Cataluña se desarrolla la cultllra de los sep/llcros de fos�. caracte�lzada por el ente­ fTamicnto de inhumación in ividual � doble en fosas o Clstas �e piedra :n las que se . introduce el cadáver en posIción fleXIOnada. Las tumbas forma� pc�uenos cemente­ rios y los ajuares funerarios están formados por vasos de cerámica lisa. punzones de hueso elementos de piedra pulimentada. puntas de flechas de sílex. cuentas de co­ , llar y razaletes de concha marina, Las necrópolis mejor conocidas son la de Sovlla , de Madurell, con más de 40 tumbas y Sabasona, 5111 embargo. apenas se conocen , los ¡x¡blados. que debieron estar con�entrad?s en los valle� uvl¡llcs del Sc�re. Ter . y Llobregal. Esta modalidad funerana pervive en el Neohtlco final y hasta época calcolítica. . . En la Comunidad Valenciana e l Neolítico medio tiene muchos menos yac IImen­ tos que la fase anterior y en ellos la cerámica es de superficies pei� adas. o decorada . con cordones o esgrafiada. con formas más evolUCIOnadas. apareciendo algunas ca­ remidas. Algunos rasgos evidencian relaciones y contactos con los gru¡x¡s del norte y. a través de ellos. con los del sur de Francia (Chas�y). ,. Algunas zonas de la Meseta reciben las innovaCIOnes neoh�lcas. como ve�os en . . . la cueva dc Verdelpino (Cuenca). COIl cerámicas impresas e IIlClsas. La neohtlzac�ón del interior peninsular se inicia en un momento avanzado de la fase, con la ocupación de cuevas y asentamientos al aire libre. como vemos en la Cueva de la Vaquera ( ego­ vial: La Deseada. Valdivia y Los Vascos (Madrid): il1anueva dc la Fuente (CI �dad Real); Cueva del Pino (Albacete); El Torrejón y Manselva (Salaman�a�; La Canad.a y El Carrascal (Valladolid), con zonas especialmente densas en yacimientos (¡X¡SI­ blemente por las favorables condiciones ambientales) , �omo el val1e e Ambrona . . . (Sona). neolitizado desde el valle del Ebro desde pnnclplos del v mllemo a.C. En Portugal vemos el inicio de las inhumaciones colect vas en sepulcros me­ hgonales o �ctangul�­ galíticos. con formas arquitectónicas sencillas de cá,?aras . res sin corredor. tal y como se aprecIU en los megahtos de I �o ?a. GatelrJ. Go�gl­ nos. Foz do Enxoé de Serpa y Regüengos. Más al norte. en GahclU, los peque� os asentamientos de la península del Morrazo. Rebordiños, A Cunchosa y O Reguelro . (Pontevedra) también parecen evidenciar la neolitización del extremo noroccldental peninsular.

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b

?

LÁMINA XXXIX,

Zapatjlla de esparto de la Cue¡'u de los Murcillagos (A/b u/lol.

Gral/atlo).

En los yacimientos andaluces del Neolítico medio las estratigrafías muestran cómo las cerámicas lisas se supef(Xlnen a las decoradas. Ya no es exclusiv o el hábitat en cuevas y aparecen algunos al aire libre. como en la Peña de los Gitanos (Montefrio. Granada). Por fin. el Neolítico final. que se desarrolla durante la primera mitad del 111 mi� lenio a.e. hasta aproximadamente 2500 a.C .. es una importante etapa de transición hacia el Calcolítico en el sureste y sur peninsular. mientras que en varias áreas de las costas atlánticas (Portugal y Galicia) se desarrolla el megalitismo . Esta fase terminal del Neolítico se fecha en el área levantina entr e 3500-2500 a.e. aproximadamente, y se define un panorama. bastante bien doc umentado, donde. aun· que continúa el hábitat en cuevas. ya se ven también asentamientos al aire libre en pequeñas aldeas campesinas, de las que la Ereta del Ped regal de Navarrés. La Maco· lIa. Les Jovades y E l Promontori de Elche. que parece levantarse sobre un substrato neolítico final. pueden servir de ejemplo. Las cerá micas esgrafiadas. que plantean pa­ ralelismos con las del Neolítico final de Italia y Fra ncia. algunas cerámicas peinadas. otras decoradas con cordones y bastantes 1 isas. junto a una importante industria lítica en la que aparecen microlitos del tipo rect ángulo. puntas de flecha y hachas. azuelas y cinceles en piedra pulimentada para el trabajo de la madera. suelen ser los elementos arqueológicos más representativos de la fase. Cabe añadir que en esta fase pudo haberse producido la neolitización de las islas Baleares. como parecen insinuar las fechas pro puestas para Son Matge. Coval Simó y Puig Roig. En el norte de la Andalucía oriental la fase term inal del Neolítico se suele fechar entre fines del tV milenio y mediados del 111 a.e. (aproximadamente entre 3200-2500 a.e.) y ofrece una cierta com plejidad para su interpretación. ya que es entonces cuando se define la deno minada Cultura de Almena. previa al horizonte ca1colítico de Los Millares. En este Neolítico final andaluz perviven algunos tipo s de cerámica de la fase ante rior y los recipientes con engobes a la almagra. al tiempo que la tipología de fonn as se hace muy variada. con escudillas. grandes fuentes carenadas con el bor-


L NOCIO�('.S DE I'RElllSlúRIA GENERA

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LÁMINA XL.

Decomcióll c(Ur!ifll CO" lll1/ropomorfo de Cm'(, dI! 1'0r.

28� a.c.. s� aprec �a de r rti pa a s. na zo s ra ot en ue nq au s. to pla de recIo. cuencos y la mduslna En . na me Al e ra ltu cu la de � as lis s ca mi rá ce s la . s de la mayor presencia de . Ja h� las a so pa da �S Jlt hO Ias de n . ció lítica, sin embargo. la paulatina disminu las pie . d�. za lah pe es as l�d en hm pu s za � an liz ra ne ge se mayor tamaño. mientras que mre al at bit há el a id ol ns co se e qu ce re pa a. tin an lev n También aquí. como en la regió rre� Ve nlu� Te en y ) da na ra (G río tcf on M de s jo lle sti Ca s Lo en libre. como vemos lO lar o tlc l eo .N el l en cia � � ini nto me mo un o id (Tabernas), donde parece haberse defin y reglón a un tal Ca en mo co tes en cu fre tan n so no s io on tim meridional mlllque los tes . n de la' levantina. defim. cló . la de a lem ob pr el o ad nte pla ue sig ón ici ns tra de En esta fase me­ pn La s. re illa M Lo de ra ltu � Cu r rio ste po ClIlmra de Almeríll y la génesis de la rc�1 y Ga El de s to ien tam en as s lo en et Sir is ra. que fue inicialmente definida por Lu s ld ' o\ as rm fo � n co as s lis ca mi rá ce ? las Tres Cabezos. de Antas (Almena). a partir de TItono ler su en nte me sa ca es ta en um doc se s. ale du y base cónicas y sepuhuras indivi en o ad ntr ce ha :oc n tió es cu La . I�e­ epónimo y algo mejor fuera. sobre lodo en Murcia A el e sd de . cir de (es s re la transición desde esta fase al Ca\colítieo de Los M.illa ido nd ete pr ha se e qu ón ici ns tra al) ion dic tra riense 111 111 a M illares 1 en la cronología de ra ltu cu la de do bla po s), na er ab (T ra .Clr. cu Iaro con huellas ver en yacimientos del tipo de Terrera Ventu . lar o seml Almería formado por una pocas chozas de planta circu e qu el en . ra ag .¡lm la a s ca mi rá de postes. silos para almacenamiento del grano y ce años. entre 2850- 1950 a.e. de . a se ha observado una larga ocupación de más de 700 ongm e ald a un . ro me pn a. . . e en un grupo asentado sobre un territorio próspero. que de. l tiempo. se conviert de actividades agropecuarias básicas que. con el pasoio a.C. Sin emb rgo. esta Cul� � un poblado a 10 largo de la primem mil:ld de1 111 milen do. conside � en . sa er IIlm ro mo rto . ltura de Almena. a la que ya Jean Guilaine. en. cie . lóg ' o tip mo ns du rva nse co su . as Neolítico final andaluz. tiene. con sus cerálll1CaS lis os geométricos del Neoh,l .lco ca en lo lítico (donde se mantienen los tipos microlític »,

EL NEQÚTICO EN LA I'LNf"Sll..A IBÉRICA

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pleno). su modo de vi�a � su cronología. Iodo el aspeclo de ser una manifestación local o �gl. �lIal. Ill �yontanamell�e costem . .del Neolítico final de Andalucía. más que una facies diferenCiada de nueva Implantación. Es más que dudoso que este substrato pudiera originar. por sí sólo. una cuhura tan diferenciada y espectacular como la de Los Millan:s. sin que mediasen ideas Ileg;¡das de otros puntos más desarrollados . Sin embargo. SI �s poSible afinn�r que el substrato general del Neolítico final fue decisivo para el ultenor desarrollo mtllaren �e, sobre todo des�e el punto de viSta humano, ya que entonces .se generó una pobl;¡cl ?� que se extendIó por todas las tielT:ls aptas pa­ ra la prodUCCIón agropec� ana. propH Iando los asentamientos estables y justificando : . del sureste. poco después. De otra forma aSI, el abundante poblamiento calcoltllCO y dado que no existen bases para mantener hoy una tesis invasionista. sería difícá de explicar la presencia de una población tan numerosa en pleno Calcolítico. Esto podría apoyar la idea de la continuidad cultuml entre la cultura de Almería y la de Los Millares. También en la Peña de los Gitanos se pasa de un Neolítico tardío, fechado entre 3000-2800 a.C . . al Calcolítico (de la fase 11. con sepulturas de inhumación individual. ;¡ la fase 111. ya calcolÍlica y con sepulcros de inhumación colectiva). Cabe destacar aquí que también en pleno Neolítico final deben encuadrarse las primeras manifeswciones megalíticas del sureste. que en Murcia se manifiestan en las se �ulturJs circul;¡res de cámara central bajo estructura tumuliforme delimit:¡da p?r amllos pétreos. a las que G, y V. Lcisner dcnominaron RUlldgriiber (sepulcros CH"Culares). como los de la necrópolis de El Capitán (Lorca). Los orígenes de estas sepuhura� hay qu� buscarlos en los momentos finales del Neolítico. ya que no hay . rupturas slgmficatlvas entre el megalitismo del Neolítico final y el posterior calcolíti­ c�. 'pue�to que estamos ante un ritual en el que parece evidente que lo esencial es la utlhzaclón de una cámara sepulcral para la inhumación colectiva. El Neolítico peninsular tiene también sus manifestaciones artísticas en el ar­ t� rupestre: el denominado arle macroesquemático que. en opinión de los inves­ tlga��res levantinos. se inicia precisamente con la llegada de los introductores del neolltlCO an tl.�uo de las cerámicas impresas cardiales y que en La Araña y La Sar­ . apuesto a las representaciones del arte levantino. ofreciendo así una ga aparece '''Il referencia estratigráfica que. JXlr otra parte. está ratificada por las representaciones macroesquemáticas en fragmentos de cerámica cardíal. La zona alicantina parece ser el centro de estas manifestaciones artísticas. P?r Olra parte. el arte levantino. que puede asociarse a los grupos de depredado­ �s e plpaleolít�cos qu� recibirán el influjo neolítico en toda el área levantina peninsu­ . un;¡ nC:I. van;lda y notable representación en todas las regiones levantinas y I�r. tiene , es que. �I� ocasiones. se presenta en yacimientos en los que hay documentada hmllro � ocu�aclón neolttlca. como vemos en los abrigos de Los Grajos (Cieza) y en la Peña Rubm (Cehegín). ambos en Murcia. o en zonas donde los asent;¡mienlOs neolíticos aparecen cercanos Desde mediado el 111 milenio a.e .. las técnicas agncolas y ganaderas se han ex­ . ampliamente por todo el sureste. favoreciendo un proceso de sedentarización tendIdo que se centm. sobre todo, en los fértiles territorios de las cuencas fluviales. en las zo­ nas serranas mejor dotadas de recursos y en algunos tramos costeros. De esta forma. I� utilización de nuevos medios tecnológicos. la segura producción de alimentos y la VIda comunit;¡ria en pequeños núcleos de JXlblación de carácter agropecuario propi-


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NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

y una explotación del medio más ron un extraordinario aumento de la población lica, en buena m� dida, el panomma de exp l cua lo , todo ada ilibr y equ az efic l. ona i . es Podemos clon esla s amf s en todas � � : los inicios del CalcolÍlico del sureste. tan rico l la que Jusufica el espléndIdo despe­ afinnar que es esta población del Neolítico fina momento no tene �os bases d� umeltales guc de la cultura calcolílica. ya que por el � n Iera mlcr­ pud que coS étni rtes apo con ara juslificar una colonización del exterior a. . retarse como el origen de esta expansión demográfic la cultura de Los MI­ Hacia mediados del 111 milenio a.e. se considera fonnada de las más notables del Calcolítico liares en Almena. que está considerada como una de Europa occidental. .

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CAPíTULO

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SOCIEDAD, FORMAS DE PRODUCCiÓN Y TECNOLOGíA EN EL NEOLíTlCO Aspectos [ecnológicos: La induslria lítica pulimentada: La industria ósea: Las actividades agropecuarias. Las sociedades neolíticas fueron las protagonistas de un cambio irreversible cn

las fonnas de vida, al pasar de unos modelos basados en la depredación a otros basa­ dos en la producción de bienes alimentarios. El cambio, que no fue ni rápido ni tan

drástico como se suponía desde la visión «revolucionaria_ del proceso, afectó prime­ ro

a unos pocos aspectos de la vida diaria, para promover después un radical cambio

en las relaciones de los grupos humanos con el medio y sus recursos. En la utiliza­ ción de los recursos de subsistencia es donde se aprecian mejor las transformaciones

sociales y económicas, que terminarán por imponer otra fonna distinta de entender la relación hombre-tierra. En el uso de la tierra se aprecia una tendencia hacia la búsqueda de pnxluctivi­ dad, poniendo en juego una gran capacidad de adaptación a todos los ambientes, Se partía de unos grupos humanos que en el Mesalítico estaban abocados a ser reduci­ dos. puesto que las prácticas mesolíticas o epipaleolíticas de caza y recolección de alimentos sólo penn itían abastecer a pequeños grupos. La existencia y permane ncia

de grupos humanos más numerosos requería forzosamente e l poder disponer de los suficientes recursos alimentarios para su mantenimiento. Es posible que nunca sepa­ mos del todo si los procesos de producción de recursos fueron incentivados por el

aumento demográfico o si, por el contrario, el crecimiento demográfico se produjo SOlamente cuando existieron condiciones económicas suficientes para el manteni­ . mIento de grupos numerosos. No sabemos bien si ese aumento de la población fue causa o efecto en el proceso. Pero sí parece cada vez más claro que existió una in­ terdependencia entre los grupos humanos y los recursos, puesto que si la producción agropecuaria dependía del hombre. éste llegó a depender a su vez de plantas y ani­ males, con lo que se vieron obligados a mantener un delicado equilibrio entre grupos y recursos que si llegaba a romperse afectarfa irremediablemente a la existencia de ambos.

La agricultura requirió selección de especies y de suelos, así como la puesta a !>Unto de técnicas adecuadas para su utilización. La introducción de la técnica del · ción de un I f'IlCffln la t:l!l' ,ir t JI' lit' del n:'í,.,il', t- ,-1, 'J,o I Ino; ,�


NOCIONES DE PREIIlSTORIA GENERAL

SOCIEDAD. FORM¡\S DE PRODUCCiÓN y TECNOt..oGj,\ EN EL NEOLfTICO

proceso de perfeccionamiento en la producc ión agrícola. Algo semejante ocurrió Con la ganadería: se comenzó con una cabaña básica de ovicápridos pum pasar después a otras especies más renlables. como el ganado vacuno. Parece que este proceso se inició en el Próximo Oriente, ya que en Tell Mureybit hay evidencias de ello a fi­ nes del VIII milenio a.c.. pero en realidad no llegó a ser eficaz hasta el v milenio a.c.. cuando el ganado vacuno empezó a tener cierta importancia. Este proceso de­ bió tener también sus fr'.lcasos: en el Natufiense era la gacela el anim:.1 salvaje más consumido. pero nunca llegó a ser un animal doméstico. El proceso de domesticación de animales era complejo y debió pasar por varias fases. desde una inicial en la que el ganado estuvo en régimen de semilibenad controlada. hasta la culminación del pro· ceso con las prácticas de estabulación, lranshumancia de rebaños y aprovechamiento de productos secundarios. como leche. manteca. lana. queso, etc. La permanencia sobre el terreno obligó a desarrollar diversas modalidades de ocupación. según la variedad ambiental de cada región. Las practicas agrícolas pre· valecieron sobre las gamlderas en las tierras llanas de los valles fluviales, mientras que en ambientes mediterráneos la g:mmlería tuvo inicialmente más fuerza que la agricul· tura. El equilibrio entre ambas formas de producción alimentaria no se logró hasta el Neolítico pleno en muchas áreas. Algunos especi:llistas hablan de jerarquización del espacio en la plenitud del proceso: aldeas grandes rodeadas de pequeñas granjas que promovieron un modelo de interdependenci:l dentro de un territorio. En Europa central la ocupación del tt.:· rritorio se inició en las llanuras fluviales. cerca de los territorios de explotación. Má<; tarde los asentamientos empezaron a mostrar una ciena preocupación por la defensa y se fueron fonificando con empalizadas. muros y fosos. lo que hay que poner en re· lación con un aumento de la conflictividad. que se hará más evidente en la posterior etapa calcolítica. En la ocupación del territorio se plantea la cuestión de la procedencia del con­ tingente humano. Es evidente que hay que contar con las poblaciones locales del Mesolítico. que fueron asimilando los avances técnicos e ideológicos de la neolitiza­ ción. pero también parece evidente que hay que contar con movimientos migmtorios y desplazamientos de pequeños grupos y de personas. a tenor de lo que nos indican las similitudes de cienos materiales arqueológicos con cronologías más elevadas en territorios balcánicos que en Europa central y occidental. Pero por el momento es imposible evaluar esas apol1aciones. Esto explicaría la relativa homogeneidad que el Neolítico llega a alcanzar en grandes regiones europeas. sobre todo en la plenitud del proceso. La explicación podría estar en el desarrollo de un sistema económico basado en la existencia de excedentes de producc ión. una vez su�rada la fase de autoabastecimiento. que permitiría la existencia de redes económicas regionales y el ascenso al poder de los pri meros jefes. Este sistema propiciaría un proceso de inter· acción social en régimen de reciprocidad. como recientemente ha propuesto Vicent. que actuaría como vehículo de difusión de la cultura material y. a la vez. de idea� y recursos tecnológicos. Se tmta de una acción desarrollada de aldea a alde ... basada en la producción excedentaria de productos alimentarios y artesanales. adecuada �. un modelo de sociedad tribal que. a la postre. conduciría al naci miento del rango polltlCO y al lidcr..zgo instituido. De esta forma. los jefes aldeanos del Neolítico pleno serían los amecesores de las jcfatums del Calcolítico y los promOlorcs de las «sociedadeS complejas» de la Edad de los Metales.

Aspectos tecnológicos: Lll industria lítica pulimentada; La industria ósel.l; Las acth'idades agropccul.lrias

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LA INDUSTRIA LíTtCA PULIMENTADA

Uno de los elementos arqueológicos tradicionalmente vinculados al Neolítico. aunque n? exclusivo de .él. han. sido los utensilios de piedra pulimentada. Este utillaje lítico puliment ado se diferenCia del tallado por la técnica empleada para su confee. ción. Este hecho va asociado a unas malCrias primas generalmente diferentes (aunque a veces coincidan). a unos usos también distintos. y por lo tanto también a unos mor. fotipos que se distancian de los conocidos en el ámbito de la piedra tallada. La piedra pulimentada o pulida también es conocida por reflejar una serie de cambios en las pautas del componamiento industrial asociadas a la aparición de la vida sedentaria y a las economías productoras. Esta íntima vinculación entre puli. mento lítico y Neolítico viene perfectamente ejemplificada en la misma etimologí:1 de este último término: Neo (nuevo) IitIlO!¡' (piedra). piedra llueva. piedra pulimen. tada. en oposición a la piedra vieja o tallada. propia de momentos anteriores. No obstante. si bien la asociación de utillaje pulido en piedra y Neolítico es recurrente, existen ejemplos bien conocidos. aunque minoritarios. de instrumental de este tipo en contextos pre·productorcs. Las rocas susceptibles de convertirse en materia prima para la fabricación de objetos pulimentados tienen unas características concretas que limitan ampliamente la gama de posibilidades de obtención. Su localización supone a veces movimientos de larga distancia. fenómeno que debe analizarse en relación con cuestiones de terri­ torialidad. pero también de estabilidad en los contactos intergrupales. Estos gmndes desplazamientos ya se conocen para la industria de la piedra tallada. pero en este caso son un recurso muy diferente al ser también muy distima su cadena operativa. Además. el proceso de elaboración de utillaje pulimemado exige una inversión temporal mucho mayor que en el caso de la piedra tallada: la ralio existente entre tiempo empleado en la manufactura y número de objetos producidos es muchísimo más baja. de forma que cada elemento pulimentado tiene un valor muy superior al tallado en lo que a inversión de tr.lbajo se refiere. Los usos a los que se dedica esta tecnología del trabajo de la piedra son funda· mentalmente dos: fabricación de utillaje conante y hendedor. generalmente pesado. y confección de elementos de adorno personal. El tiempo invertido en la fabricación desc�na que los útiles se abandonen con facilidad. A esto debemos sumar el peso conSiderable de la mayorí¡l de las piezas (excepto aquellas de escaso pone como ado�os y hachitas pulimelltud:ls). que desaconseja su transpone ul efectuar despla· zamlentos imponantes -¡ligo muy Iwbitual en las piedras talladas-. Existe por tan· �o una gran adecu:lción entre el peso y envergadura de la materia y el valor en tiempo . InVenldo del utillaje. por una pane, y los modos de vida sedenlarios. por otra. La materia prima que se utiliza parJ la confección de objetos pulimentados está perfectamente adaptada a la tecnologí:1 apl icada en su fabricación y acabado final. No se trata. como ocurría con la lítica tallada. de rocas que deban reaccionar de un modo u otro a la presión O a la percusión. concretamente generando filos conantes. sino . más bien de otras que soponen bien su erosión. abrasión y pulimento progresivos. . Deben ser rocas caractcri7adas por una difícil fractura por �rcusión o por prc· slón. que se rompan con dificultad no sólo por su consistencia o densidad. sino tam·


NOCIONES DE PREHISTORIA GENERAL

SOCIEDAD. FORMAS DE PRODUCCiÓN Y TECNOLQG(A EN EL NEOLfTICO

bién por no responder a la percusión con planos de fractura limpios. Además. deben

Los materiales óseos son alta �ente es �cializad�s. y aunque algunos tipos que � , � superior final lJenden a desaparecer. como los al velllan usando desdc el Paleohtlco

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poseer una texturJ. granular que favorezca su pulimento. textura que puede ser muy variada. desde aquella conformada por partículas muy finas, caso del mármol. hasta

aque llas de grano más grosero. como Ofilas y granilos. Rocas que reúnen en diversos grados eSlc conjunlo de requisitos son las basálti. cas y graníticas. y los mármoles. La materia prima más habilUal es la roca metamórfi. ca. del tipo dioritas. granitos. ofias, l serpentina, anfibolita, etc .. pero en algunas regio­ nes y para algunos momentos pueden ser características las piezas confeccionadas en materiales mucho más finos, como la pizarra, el sílex, el jade o incluso la obsidiana. Para la fabricación de adornos se utilizaba sobre tooo l a caliza. con la que se confeccionan pulser'J.S en las comunidades neolíticas del sur peninsular. El objeto lítico pulimentado se obtiene mediante el rozamiento continuado del bloque de materia prima con un elemento físicamente abrasivo que lo desgasta. pro. vocando una disminución progresiva de su volumen y la aparición de superficies lisas

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pones (aunque en el Neolítico suizo de Baldegeisee se siguen elaborando en aSta d

ciervo). otros nuevos se desarrollaron. de forma que algunos yacimientos, como e

español de Cava de rOro ofrecen una variada gama de p�oductos óseos entre los qu , se "en: tubos. alfileres. Cinceles. cucharas. espátulas. ahsadores. punzones. paleta.! adornos. etc .. algunos de los cuales están en relación con el trabajo de los ceramista!

para bruñir, modelar y decorar la cerámica.

En general . durante el Neolítico se mantienen los recursos técnicos que en la

etapas anteriores se utilizaban para el trabajo del hueso. aunque ahora la materi prima procede mayoritariamente del ganado doméstico. Tal vez la única innov:lció técnica sea la de la abrasión de los metápodos de cordero. que se empieza a practica

en el Neolítico antiguo y la asociación de esta técnica con la del ranurado. E. Vento ha ensayado una clasificación sistemática de la industria ósea del Neo

y homogéneas. Dentro de la fabricación de elementos como hachas, hachitas, azuelas y mazas,

lítico español en la que se incluyen los tipos más usados. En ella se aprecia un incre mento en el apartado de adornos. donde se incluyen colgantes, pasadores. cuenl:l(

y una vez localizada y extraída -si es necesari(}- Ia materia prima, se procede al desbaste de la pieza para realizar una primera aproximación a la fonna que finalmente

antcriores, como las armaduras para ncchas. semejantes a las halladas en el yaci

se pretende obtener. Esta primera fase constituye el momento en el que se efectúan

adelgazamientos importantes, así como la eliminación grosera de ciertos aspectos de su silueta. La entidad de estas mooificaciones desaconseja el empleo de la abrasión.

por su elevado coste temporal. por lo que en esta fase es la percusión la técnica más empleada. siempre dependiendo de la materia prima en cuestión. Tendríamos así un

anillos, discos. placas, etc. Pero también se mantienen tipos que proceden de etapa miento de Isle-les-Meldeuses. del Neolítico medio del grupo SOMo La industria ósea está presente. en mayor o menor cuantía. en la mayoría di los yacimientos neolíticos españoles. y en algunos. como la citada Cova de 1'01 con profusión. En todos ellos se aprecia una cierta variedad tipológica. así corno e parentesco tipológico de algunos útiles con los del Paleolítico superior y la mayo

primer esbozo del artefacto.

concentración de hallazgos durante el Neolítico medio.

Una segunda fase en la elaboración del objeto supone ya un acercamiento más detallado a l a forma definitiva de éste. pero también mediante el concurso de la per­

Algo similar ocurre en el resto de Europa, donde el uso del asta y del huesl es común, produciéndose tipos que a veces llegan a ser de gran originalidad. coml

cusión. que al dirigirse a la eliminación de pequeños accidentes, asperezas. elc.. se

vemos en las espátulas de Passy-sur- Yonne, en los adornos de Jordansmühl o en la: herramientas del Neolítico de Liguria.

reduce a un piqueteado o manilleo a través del cual se obtendrá un volumen muy similar al que se pretende como resultado final.

Por último. se procede a la aplicación de rozamientos. que son los que confie­

ren a la pieza un aspecto superficial liso, justificando su denominación como utiJIaj� pulime1l1ado. Dicho desgaste se realiza mediante la fricción reiterada de la pieza en cuestión con un elemento abrasivo. habitualmente arenisca, por la cual van desapare­ ciendo asperezas superficiales y, en una fase ulterior, se le dota de brillo y filo. Una vez que se ha dado fonna definitiva a l a pieza. sea ésta un objeto centrado o uno de desarrollo longitudinal. se acomete el pulimento propiamente dicho. En eSle último estadio de la fabricación de la pieza podemos diferenciar claramente dos ni­

veles. El primero consiste en :lbrasionar el objeto. es decir, merlo o desgastarlo por fricción, obteniendo superficies más o menos lisas. El segundo es el auténtico acaba­ do final, pulimentar la pieza, entendida la acción como alisar o dar lustre, insistiendo en la adquisición de un brillo que lleva a algunos autores incluso a hablar de bruñido.

LA INDUSTRIA ÓSEA En el Neolítico, con la domesticación de los animales y la consiguiente dispo­ sición del ganado. se facilitó y aseguró el aprovisionamiento de materia prima ósea·

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La cerámiCll es otro de los grandes avances que se asocian al mundo neolítico

Incorporando al instrumental no sólo las vasijas cerámicas en sí mismas. sino tambiél

una serie de elementos que se relacionan con su fabricación. desde espátulas hast: estampillas, punzones para decorar, etc.

LAS ACTIVIDADES AGROPECUARIAS

De la actividad económica no depredadora de las comunidades. la domestica· . Ión ��imal y vegetal. la ganadería y la agricultura. se deriva una ingente variedad d( tensIllos, algunos de ellos puntuales y esporádicos, otros de mayor transcendenci: y de carácter universal. Todas las tecnologías aplicadas a la fabricación de objetos de

uso durante el Paleolítico han de adaptarse ahora a las nuevas demandas, generándos( tod� una amplia gama de tipos y formas nuevas. A ello hay que añadir la incorpo· raciÓn e nuevas tecnologías. COmo es el pulimento de la piedra, la cerámica o I�

ConfeCCIón de tejidos.

Del mundo del utillaje lítico provienen los elementos cortantes que se emplean para confeccionar las hoces compuestas. en las que una serie de piezas de sílex se SUceden en una sola línea que se inserta longitudinalmente en un elemento de ma·


NOCIONES DE PREIlISTQRIA GE.'lERAL

SOCIEDAD, FORMAS DE PRODUCCIÓN Y TECNQLOGIA EN EL NEOLITICO

dera. creándose así un filo largo y conanlC, medianamente dentado. que se empica para tareas de siega. También en piedra tallada se elaboran microlilos geométricos. algunos de los cuales se emplean igualmente como elementos de hoz. Como tipos que perviven de épocas anteriores hay que llamar la atención sobre perforadores y taladros. empleados ahora para efectuar agujeros en cerámicas rraclumdas (lañas). además de para los usos habituales. La utilización de 1:. industria lítica pulimentada supedita de manera importamc la relación de los humanos con el medio. en tanto que es un elemento especialmente diseñado para la tala y la rOluración. creando en el entorno inmediato de las comu­ nidades neolíticas -y también posteriores- espacios abiertos fuertemente antro. pizados. algo que hasta entonces nunca había ocurrido a esos niveles. En este grupo habría que incluir también la importante incorporación de los enseres empleados para el procesamiento del grano: manos y molinos. Otro rasgo importante del Neolítico es la sedentarización de los modos de vida. Este proceso modifica radicalmente toda la tecnología empleada para la construcción de viviendas. que ahora serán estables y duraderas. y en las que se invertirá un esfuer. zo cada vez mayor. La exigencia de una mayor duración de las estructuras obligará a cambiar los modos de construcción y. automáticamente, será la carpintería la que experimentará un auge creciente. con la incorporación de instrumental de precisión como cinceles y hachitas de reducidas dimensiones. Además. se acometerán obras de mayor envergadura. a las que afecte la totalidad de la comunidad: excavación dc fosos. levantamiento de empalizadas. mantenimiento de la infraestructura de riegos. etcétera. que demandarán utensilios diferentes. La ganadería genera un impulso renovador del utillaje mucho más restringido. pues demanda menos necesidades físicas. de modo que realmente no se producen incorporaciones. salvo en el caso de los animales empleados como elementos para el tiro: caso contrario es el de la pesca. que ahora experimenta un auge con la fabrica· ción de redes. proliferación de anzuelos. embarcaciones de pequeño porte. etc. El /ISO de la madera parece generalizarse en el eolítico. período del que conser· vamos más vestigios que de toda la etapa previa paleolítica. desde restos palafíticos y de viviendas en poblados hasta instrumentos de agricultura. La conservación de la madera es rara. pero en turberas y zonas lacustres son hallazgos rehuivamente frecuentes desde el Neolítico. dentro de su excepcionalidad. como ocurre en el área centroeuropea y en algunos yacimientos concretos donde las condiciones de conservación han sido tan ópti mas y se ha preservado la dis¡x>sición original de postes. vigas. entarimados. etc. En La Draga (Banyoles. Girona). se han conservado 73 agujeros para postes (36 de ellos con parte del poste) de sustenla· ción de viviendas. La m:ldera es de roble y los postes terminan en bisel. trabajados con instrumentos líticos pulimentados. Hay otros lugares, como el asentamiento del neolítico danubiano de Bylany. donde las viviendas de planla reclangular y cubierta a dos aguas se estrucluran con vigas y postes que encajan entre sí mediante cnw­ lladuras perfectamente c:Ilibradas: el EgolzwiJl 4. del neolítico suizo de Cortaillod. . sJluado junto a un lago y parcialmente palafílico. con viviendas, graneros. empaliza. das en tierra firme y pasarelas: o los hallazgos de Bargeroosteveld (Dinamarca). que son sobradamente conocidos. También {enemas conocimiento de la utilización de la cesterfa durante el Neo­ lítico. En la península Ibérica <ron conocidas las bases de cestería de los fondos de

cabaña de Cerro de Cervera (Madrid) y. sobre todo. el excelente lote de elementos de cestería del �Ilterra,:,i �nto neolítico de la Cueva de Los Murciélagos (Granada). que incluye 57 pIezas distintas conservadas. de las que destacan los cestos y sandalias los �rimeros c�n decoraci n pint�da re�ientenellte desc�bierta con infrarrojos. En I � pemnsula lbénca se han dlfercncwdo CIOCO tipoS de urdimbre de cestería: tejida o en damero. atada o cardada, en espiral verdadera. pseudotrenzada o en rabo de cerdo y trenzada. También hay reslos de trenzados vegetales (esparto) en Cueva Sagrada (Murcia), en este caso un ancho tramo de cincha de pleita. U n caso interesante es el de la zamarra trenzada del hombre de Otz, e n los Alpes una especie de capa hecha con hierbas y paja, poco lupida. pero que cubría el cue desde el cuello hasta las rodillas. fácil de quitar y muy versátil al poder hacer las funciones de lecho. Las actividades te:rtiJes están bien documentadas en todo el Neolítico. desde el oriente al occidente europeo. En el tejido, las fibras se agolpan ordenada y uni­ formemente generando una superficie continua. Para su elaboración es necesaria la participación de un tel:lr. mecanismo que se inventa en el Neolítico y del que existe una amplia variedad tipológica y ulla gama extensa de grados de complej idad. Por 10 tanto, la existencia de tejido vendrá indicada por la presencia improbable del mismo. normalmente desintegrado con el paso del tiempo. o de los distintos elementos que participan en el proceso de tejido de la fibra, desde el huso hasta la pesa de telar, pasando por el peine de cardar o por la fusayola. Los tejidos pueden ser de fibra vegetal o animal, lo que para el caso peninsular se traduce en el empleo de lino o lana. respectivamente. El lino (LinuIII IlsitatissimulI/) es una herbácea dicotiledónea. cultivada para su exclusivo empleo e n la confección de telas. propia de los climas suaves mediterráneos, cuyo empleo exige un tratamiento previo consistente en el arrancado a mano. su inmersión en un baño. secado y ras­ trillado, a panir del cual se obtiene la estopa. Tratada la materia prima. es necesario darle forma. conseguir que esas fibr.¡s más o menos largas pero sueltas se enhebren �n un solo cuerpo longitudinal, el hilo. A esta labor se le denomina hilado. y se rea· liza mediante el giro sobre su eje de una vara o palo de uno de cuyos extremos pende un peso que facilita el giro. la fusayola. Evidencias de su uso como textil aparecen ya en Catal Hüyük en tomo al 6500 a.C.. y sobre el 3500 para el caso europeo. La lana es el pelo de oveja. grasoso y de textura ondulante (no obstante. se puede emplear lambién de cabra. o de camélidos como el camello o la llama). Su tratamien­ to e� ige dos fases diferentes: una primera consistente en la obtención de la fibra, otra dedicada a su procesamiento espec ífico. La lana se puede lograr arrancándola a mano del �nimal. se entiende que cuando pelecha o cambia su pelaje de forma natural, o mediante el esquilado. empleando para tal fin tijeras metálicas. objeto que se docu· menta desde la Edad del Hierro. Una vez obtenida la lana. comienza un largo proceso en el que se lava y enjuaga. se varea, se carda y se peina. tras lo cual la fibra está lista para ser hilada y empleada posleriormente en el telar. Los telares son los sistemas fijos con los que se entretejen las fibras de manera unl.fonne. Pueden ser verticales u horizontales y. cuando comportan una estruclUra , . , ésta es de nglda madem: si es vertical. los haces de hilos se agrupan por un exlremo para pender de pesas de telar. elementos de barro cocido piramidales. lroncocÓnicos. e� fonna de media luna. que mantienen tensos los hilos mientras con el huso pasa l hIlo enlre ellos de un extremo al Olro del telar.

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NOCIONES DE !'REIIISTORIA GENERAL

Poco después de 4()(X) a.e" las primeras ciudades empiezan a crecer en las Ua· nums de las cuencas del Tigris y Éufrates. dotadas de un rico suelo agrícola y a?ua . abundante. Luego. el fenómeno apareció en Egipto. valle del Indo. Chma y A �én� a. Es el nacimiento de la civilización. en el marco de un acelerado proceso hlstónco que no podríamos elllender sin conocer los pasos previos del Neolítico. con todos sus avances sociales y tecnológicos. Es fácil deducir el papel que la tecnología desempeñó en e� ta aventura h.umana. Sobre la base tecnológica que el Neolítico había desarrollado. onentada esenc�almen­ . te hacia la obtención de alimentos y bienestar, se asientan nuevos descubnml �n!os e invenciones. ya con una orientación diversificada que pretendía atend� r a dlstmtos . aspectoS de la vida diaria en comunidad: vivienda. transporte. prodUCCión �e bienes de consumo. defensa... Así. la vida urbana es a la vez efecto y consecuencia de sus propias innovaciones. en un marco propicio rara que los especialistas y artesanos desarrollasen su creatividad, al amparo de la CIUdad. Pero la indudable magnitud del fenómeno urbano no debe llevamos a imáge� es históricas engañosas. Serfa absurdo imaginar una Edad del Bronce plagada �e CIU· dades cuando la realidad em bien distinta: había gmndes centros de poblaCión. en regio�es avanzadas. que centralizaban una activid?d extraordinaria. pero la inmen­ . agropecu?­ sa mayoría de la población era rural, basaba su vld� en !a explotaCión ria y vivía en pequeños caseríos, granjas o aldeas dlsemmadas por todo el amplio . . temtono. No es casual que el inicio de este proceso coincida con el desarrollo de la meta­ lurgia del cobre. cuyas propiedades se descubrieron en pleno Neolítico final. La Edad del Cobre o Calcolítico. que en el occidente de Irán y Turquía central y oriental se inicia a fines del V milenio con la práctica de la fundición del metal en hornos. es la culminación de una fase experimental que cambiará muy pronto aspectos funda­ . medio y supondrá. como dijo y. Go�don �� IIde, «�I mentales en la explotación del . haCia salto más dramático en la historia de la humanidad_ o En Mesopotamla se IIlICI3 500 a.e. y un poco más tarde. hacia 4200 a.e., en Egipto.

EL CALCOLmco

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mo de los primeros cemros metalúrgicos del área póntica. como Kalinkaya. Kure. Y¡ prakli, Girasun y Murgul l. Poco después. a finales del v milenio e inicios del IV a.e ya se explotaban varias minas de cobre en Irán y el mineral era manipulado en homc metalúrgicos en centros mesopotámicos y del Kurdistán, como Seh-Gabi. Tel-i-Ibli (Kernan) y Ghabristán (Qazvin). El trabajo del cobre por martilleo y fundición e moldes está bien documentado a lo largo del IV milenio a.e. en centros como Te¡: Sialk, Gabristán. Tepe Hissar y. poco después. Susa. Más al oeste, en tierras de Pakistán. hacia 4000 a.e. se fundían objetos de cobt en Mehrgarh y poco después esta tecnología estaba difundida por diversos centros d la región, hasta el none de la India, donde llegará a su madurez con la civilizació del Indo, en centros protourbanos como Mohenjo-Daro y Harappa. En la franja costera sirio-palestina el cobre se trabajaba en Tinna (Israel). dond existían minas de cobre y hornos de fundición en el IV milenio a.c., así como en Wa( Arabah (Jordania) desde mediados del IV milenio a.e. Los centros de producción m� conocidos de esta época fueron Tell Abu Matar y Beir Safadi (Jordania). donde en le hornos de fundición de mediados del IV milenio a.c. se usaban crisoles y moldes poli elaborar cinceles, hachas. alfileres y objetos de adorno. De esta época es el depósit o tesoro de Nahal Mishmar. que contenf.. 4 1 6 piezas metálicas. Esta primitiva metalurgia del cobre. muy vinculada a la aparición de la �rimet orfebrería. ha sido denominada por Cyril Stanley Smith como la «metalurgia de I bisutería», al considerar que la mayor pane de las primeras piezas metálicas tenía una función decorativa, como elementos de prestigio para quienes las poseían. sostE niendo la idea de que el origen de la metalurgia estuvo en las artes decorativas par cubrir necesidades estéticas y de prestigio personal en el seno de sociedades en l� que se iniciaban las diferencias sociales. En los valles de Mesopotamia la metalurgia del cobre es un poco más tardío apareciendo en Tell Halaf y consolidándose después ya en las fases de El Obeid Uruk, en sus fases protourbanas.

Los orígenes de la metalurgia en Europa Los orígenes de la metalurgia en Asia occidental Aunque la primera utilización del cobre está doc umentada desde el . . VII milenio a.C. en yacimientos del pleno Neolítico de Anatolla. se tra­ en realidad ta de pequeños objetos de cobre nativo trabajados con la técnica del manill.ad? por lo que no cabe hablar de una auténtica metalurgia del cobre, ya que no extstlll � na técnica adecuada para la fundición del metal mediante el suficiente apone térmiCO ue sólo podía proporcionar un horno de fundición capaz de superar la temperalU� ra adecuada. Estamos. más bien, ante la utilización de pequeños objetos de adorno o prestigio, elaborados a panir de fragmentos minerales de cobre nativo trabaja�o con la técnica más simple que. por otra pane. no tuvieron cominuidad después SIIl : embargo. recientes estudios de los materiales de cobre de <;atal Hüyük (Anatolla) y Yarin Tepe (none de Mesopotamia) hacen suponer que las técnicas a�ecuadas paf'J . a.e. la reducción del cobre podían ser conocidas desde finales del VII mileniO . Las primems evidencias de una auténtica metalurgia del cobre datan de � v ":, lle­ nio a.e.. de centros situados entre Irán y Anatolia. como Can Hasan y Ergam. aSI ca-

Aunque se pensaba que 1.. metalurgia del cobre había llegado hasta Euro�a través de centros difusores de su tecnología desde el Próximo Oriente. Anat?ha la región del Ponto. el conocimientos de diversos centros en Bulgaria y Serb13 p:. recen indicar que la metalurgia del cobre y el trabajo del oro pudieron desarrolla�s de foma independiente en el seno de las culturas locales del tV milenio a.c., COI� cidiendo con el proceso de complejidad social que conduciría. poco después. hacl el desarrollo de entidades culturales que también podemos considerar preurbanas protourbanas. Los grupos culturales del IV milenio a.e. de Vinca y Gumelnitsa ya pueden Sf considerados caleolíticos. Durante el desarrollo de las fases Karanovo VI y Gume nitsa se comenzaron a explotar las minas de cobre de Ai Bunar (Stara Zagora. Bul . garia), hacia 3600 a.C. Las minas eran 1 I pozos de unos 20 m de profundidad. d los que se extraía la calcopirita mediante el uso de mazos de minero. tensilio � de asta de ciervo y la aplicación de fuego para provocar un choque téomco y h� cer que el mineral se resquebmjase y desprendiera de la roca madre. Durante las fase


EL CALCOLÍTICO

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de Vinca-PIOIJnic. que se desarrollan entre el Neolítico final y el Calcolítico antiguo. en las minas de Rudna Glava (Bor. Scrbi:l) se explotaron unos 30 pozos de mineral de cobre mediante técnicas de trabajo semejantes. Estas actividades deben ser puestas en relación con una serie de asentamientos situados en tomo a las explotaciones mineras. en los que. por lo que puede deducirse de las evidencias arqueológicas. era reducido a polvo el mineral para poder ser tmnsportado a los centros de producción de objetos metálicos. En lomo a Ai Bunar se h:m detectado diversas aldeas mineras del grupo Gumelnitsa dedicadas a estas actividades. en las que. sin embargo, no hay hornos de fundición. por lo que .;¡c deduce que el mineral era comercializado para ser fundido en otrOS centroS. Estos datos deben ser puestos en relación con la necrópolis hallada cerca de la ciudad de Varna (Bulgaria). a orillas del mar Negro. en la que se han encontra­ do notables aj uares con abundantes objetos de oro datados hacia 4500 a.e. de una fase reciente de la cultura ca1colítica de Gumelnitsa. Los ajuares comprenden obje­ tos de metal. muchos de ellos de oro (diademas. brazaletes. anillos. placas pectorales. collares. apliques para arcos y cetros. etc.). Entre unas tumbas y otras se nOla una gran disparidad en la cantidad de bienes lujosos. indicio probable de una cierta je­ rarquización. aunque esto parece contradecir el aparente igualitarismo de la socied:,d balcánica durante el Calcolítico. Los objetos de metal encontrados fueron utilizados como signos de prestigio y ostentación más que con fines funcionales y. por otra par­ te. hay que destacar que son los más antiguos descubiertos en Europa. Los objetos de oro de la necrópolis de Varna fueron trabajados por martillado. no hay evidencias de fundición. y el oro es de origen balcánico. nada delata influencia Egea. En al­ gunas tumbas o cenotafios de Varna a la altur.! del cucHo del difunto hay amuletos antropomorfos discoidales. considerados femeninos. generalmente con una abertura en el centro. Estos amuletos de oro est:1n muy difundidos no sólo en Bulgaria. sino en toda la Europa del SE. hasta el Este de los Alpes. Una cincuentena de yacimientos han deparado hallazgos de este tipo. hasta el inicio del 111 milenio a.e. Las tumbas más ricas de Vama han proporcionado unos 3.1XX) objetos de oro. Este centro de producción excepcionalmente concentrada se situaba en una zona don­ de hubo una acumulación de riqueza. La gr.!n cantidad de objetos producidos y sus formas bien definida!> muestran claramente que era una artesanía bien establecida y que se había desarrollado localmente sin dehcr nada a las regiones vecinas. Esto se hace evidente por cuanto estas otras regiones incluso no sabían cómo trabajar el oro. El trabajo de estos primeros orfebres se basaba esencialmente en el martillado del metal . De esta form:l sólidas cuentas. hilos y gruesas láminas fueron convertidas en pesados brazaletes o colgantes. Estos ornamentos estaban a veces decorados con pUntos toscamente grabados. Si bien el cobre fue frecuentemente fundido. esta técni­ ca apenas se usaba pam el oro. Al fim,1 del V milenio a.e. esta etapa de florecimiento acabó en la orilla occidental del mar Negro. sin que podamos determinar la causa de esta crisis. Parece claro que los primeros trabajos de metalurgia y orfebrería en Europa balcánica están relaciomldos con centros culturales en los que asistimos al ascen­ so de una minoría hegemónica que ostentaría el poder. en un contexto cultuml del que emergen las sociedades complejas.


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EL CALcoLfTrCO

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A su vez. las fases de El Obcid y Uruk suelen dividirse en subrases para estudio de su evolución. Hay que destacar que en los niveles V-IV de Uruk apar; cen ya los primeros textos escritos. en el contexto de su desarrollo protourbano. (

ahí la denominación de «protoliterarialt de la fase. A partir del final de la subfar de Djemdet- Nasr. entre 2900 y 2400 a.C. se desarrollarán las dinastías I y 11. q monarcas de nombre conocido en Akkad.

Cuando las comunidades agropec