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F. ORIENTACIONES PARA EL FINANCIAMIENTO DE LAS CAPACIDADES ESTRATÉGICAS DE LA DEFENSA Las Fuerzas Armadas necesitan de recursos para cumplir eficazmente sus trascendentes funciones y por ello resulta fundamental que el proceso de su asignación esté construido sobre bases que induzcan una alta consistencia entre la ENSYD y los fondos que el país aporta para este fin. En materia de asignación es necesario establecer criterios técnicos y transparentes, que prioricen la eficiencia y maximicen el valor para la sociedad de los fondos usados en defensa. Esto implica un presupuesto que reconozca y derive de los medios que se ha decidido mantener y, centrándose en el largo plazo, genere las posibilidades de desarrollo armónico de las distintas partes del sistema de defensa. Es por ello que, para asumir las tareas que emanan de la presente ENSYD, la defensa nacional y sus instituciones armadas requieren contar de un financiamiento adecuado para el desarrollo de las capacidades estratégicas. Dado que estas capacidades están sustentadas en el personal, el material, la infraestructura, la logística, el entrenamiento y el alistamiento de la fuerza, su financiamiento no sólo debe estar destinado a la adquisición de sistemas de armas, sino también a sufragar los costos asociados, especialmente los de operación y de mantenimiento. El financiamiento de las capacidades estratégicas de la defensa es la clave para poder satisfacer las necesidades de seguridad del país consideradas en la ENSYD. Por lo mismo, el sistema de financiamiento debe ser de carácter público, estable y previsible, de naturaleza plurianual, contar con asignación mínima garantizada y estar basado en la definición de capacidades a largo plazo. Es preciso tener en cuenta que el financiamiento de la defensa no sólo debe cubrir las capacidades estratégicas, sino también las funciones de ejecución permanente de las Fuerzas Armadas. El desarrollo de las capacidades estratégicas definidas en este documento necesita sustentarse en los medios existentes, con el propósito de no reducir el grado de disponibilidad de la fuerza y los niveles de disuasión alcanzados.Lo anterior no se contrapone con la necesaria flexibilidad que requiere tener la asignación de recursos para la defensa, en función de la situación nacional e internacional y de las prioridades que en determinadas circunstancias el país debe asumir. 69

ESTRATEGIA NACIONAL DE SEGURIDAD Y DEFENSA - CHILE  

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