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democracia, una ciudadanía mundial interconectada y medios de comunicación vigilantes que operan en “tiempo real”. La fuerza en conflictos internacionales se emplea hoy como recurso final ante situaciones en que se ve gravemente afectada la vida de las personas. Se debe ejercer con la legitimidad que emana del derecho internacional y, cada vez más, a través de coaliciones de países. En este nuevo escenario, las “guerras clásicas” entre Estados han tendido a disminuir, a la par que parecen aumentar significativamente los conflictos internos, con empleo masivo de armamento y marcada violencia. Esta realidad ha ido validando el principio de la responsabilidad de proteger y fortaleciendo la cooperación internacional. Por otro lado, las llamadas “nuevas amenazas” -tales como el narcotráfico, el crimen organizado, el terrorismo y los ciberataques-, lejos de disminuir, han aumentado su gravitación e importancia. Las tecnologías disponibles, una marcada internacionalización de las organizaciones criminales y la sofisticación de sus actividades, sumado al debilitamiento de algunos Estados, que tienen graves dificultades, incluso para controlar zonas de su propio territorio, son todos elementos que han generado una tendencia ascendente en la peligrosidad de tales amenazas. Los fenómenos identificados también impactan a América Latina. La región registra el mayor índice de violencia criminal en el mundo. La revisión de las tasas de homicidio da cuenta de las vinculaciones entre violencia y narcotráfico. El tráfico de drogas y el crimen organizado no sólo son los principales inductores de la violencia, sino que también impactan en la institucionalidad y en el tejido social de los países. Paralelamente, la persistencia de altos niveles de desigualdad provoca frustración en las personas ante expectativas insatisfechas e incide en el buen funcionamiento de la democracia. América Latina es una región conmuy baja probabilidad de conflictos armados entre países, pese a que persisten diferendos interestatales. Lo anterior está afianzado en una voluntad política orientada hacia la cooperación e integración, el respeto al derecho internacional, la vigencia de los tratados y la aplicación de medidas de fomento de la confianza y seguridad. Es, además, una región donde las armas nucleares están prohibidas por un tratado suscrito por sus Estados. 19

ESTRATEGIA NACIONAL DE SEGURIDAD Y DEFENSA - CHILE  

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