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LUNES 26 DE DICIEMBRE DE 2011 www.lapatria.com

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GUILLERMO GÓMEZ, ÚNICO SOBREVIVIVENTE DE LOS OBREROS QUE CONSTRUYERON LA CATEDRAL DE MANIZALES

Un tatarabuelo monumental De hierro

En mayo próximo cumplirá 100 años el hombre que trabajó desde los cimientos hasta los 106 metros de altura de la obra. Nació en el antiguo barrio San José y vive en Villamaría. Memoria.

El aguacero de aquella noche del miércoles de octubre sigue y sigue. Don Guillermo, responde cada inquietud. A veces él mismo se pregunta, como recordando aquellos tiempos de periodista que lo llevaron a la dirección durante 11 años de Crónica, catalogado como el primer radioperiódico del país. “¿Qué que fue lo más difícil? Todo. Claro que muy complicado fueron las primeras excavaciones. Los cimientos fueron gigantes, allí quedaron enterrados miles de kilos de ferroconcreto. Cada que llovía se inundaban y nos teníamos que poner a sacar agua”. La máxima tecnología de la época, para superar la pica y la pala, eran las mezcladoras, que funcionaban con petróleo. Además, el malacate era toda una novedad en la pequeña ciudad, con este aparato don Guillermo marcaba diferencia sobre los demás obreros. Se consideraba el duro, pues en sus manos estaba el sube y sube de arena, gravilla, mezcla y concreto, en canecas aferradas a manilas. “Fui el primero en manipular un malacate”. El pago para un obrero, al decir de don Guillermo, era más que justo. Un centavo servía para comprar varios bananos, por ejemplo. “30 centavos era el pago máximo para un obrero”, dice. Los presos que laboraban en la obra ganaban 15 centavos. Las tardes de sábado eran de gran algarabía y motivo para celebrar: el sueldo estaba listo. “Desde ese tiempo me empezaron a gustar las copitas, más bien las copotas, sobre todo del aguardiente amarillo de Manzanares”. Recuerda que en una visita del líder conservador Laureano Gómez se ganó lo que para él fue una fortuna. “Me pusieron a que lo guiará hasta la parte donde iba la construcción. Yo con mucho gusto lo llevé por las escaleras, ya de concreto. Al final me regaló 30 pesos. Yo miraba y miraba y no podía creer, claro que cuando creí me los gocé todos, eso sí con traguitos incluidos”.

ÓSCAR VEIMAN MEJÍA LA PATRIA | MANIZALES

Hay algo que deseo decir antes de empezar este corto relato. Que bueno sería llegar a la vejez y parecerse en algo a don Guillermo Gómez Salgado, protagonista de esta historia. Más allá de llegar a los 99 años, de tener los sentidos casi intactos, de ser un tatarabuelo entrañable y una leyenda de canas blancas, muy blancas, es llegar a sentir el orgullo, como lo siente él hoy, de haber hecho algo por este Manizales querido. Claro que lo que hizo don Guillermo es demasiado grande, se diría monumental y difícil de igualar. Fue uno de los obreros que participó en la construcción de la Catedral de Manizales. Trabajó a pico y pala desde los cimientos, 80 metros abajo del nivel actual, hasta los 106 metros de altura, donde con sus entonces manos juveniles instaló, el que fue quizá, el primer pararrayos de la ciudad

¿Qué siente de haber participado en la construcción de la Catedral?

Estoy muy orgulloso. Eso y haber sido el primer director de la Feria de Manizales, prácticamente el fundador, son las cosas más grandes que he hecho hasta ahora. El otro año voy a cumplir 100 y vamos a ver qué más pasa porque pienso vivir toda la vida.

En Urapanes

La conversación con este hombre casi centenario continúa en una noche de octubre pasado. Hace unos segundos el viento frío dejó de susurrar en la ventana y se convirtió en una tempestad. Las calles del barrio Urapanes, donde vive el señor en Villamaría, están solas, es como si el agua tuviera que estar sin compañía para cantar mejor su melodía, saltando por calles, andenes y alcantarillas. Y que solo la interrumpieran aquellos tres hombrecitos, dos de ellos bajo una misma sombrilla azul. El agua violenta pega contra el portón 1B49, de la calle 9. Adentro el ambiente es cálido. Isabel, nieta de don Guillermo, prepara el café. Parado en una silla Santiago, uno de los seis tataranietos, explora el teclado de un computador. La cadencia de los pasos bajando escalón por escalón, el bastón granate golpeando suavemente cada escaño superado, anuncian la llegada del personaje a la sala de su casa. “Buenas noches señores, bienvenidos, sigan y se ponen cómodos”. Difícil de creer que detrás de ese vestido gris y esa camisa a rayas estén guardados 99 años de vigor. Si don Guillermo dijera que tiene 75 se le podría creer.

En Manizales reformaron hermosos parques como el antiguo Olaya Herrera, Fundadores, Sucre, o derribaron sin piedad el teatro Olimpia y el túnel del Ferrocarril en la Autónoma, ¿qué sintió cuando tumbaron el Olimpia , donde usted también fue obrero con Papio y Bonarda? ¿Qué se puede sentir?, rabia, mucha rabia.

Graduado

¿Cómo llegó a ser obrero de la Catedral, este tesoro que adorna Manizales desde la Plaza de Bolívar?

“No fui el único de la familia que trabajó allí. La compañía Papio-Bonarda, hizo un concurso para escoger el jefe de obreros. Al final escogieron a mi hermano Enrique, él nos llevó a siete hermanos y hasta a mi papá. También concursaron Pedro Peláez, Abacut Márquez y Maximiliano Gutiérrez.

El comienzo

En 1912, año del nacimiento de don Guillermo, Manizales había dejado de ser la aldea que inició Fermín López, a mediados del Siglo XIX, con tres casas al lado del morro Sancancio. En ese mismo 1912 también comenzó la construcción de la más increíble y espectacular obra de ingeniería de la historia de la ciudad, ubicada en una maraña de montañas: el cable aéreo a Mariquita, en ese momento el más largo del mundo con 73 kilómetros. Los Gómez Salgado vivían en una casa del barrio San José, uno de los más poblados, justo en el sector conocido como El Mico y por donde pasaba el camino de arriería por donde cada día entraban y salían los viajeros desde y hacia el norte de Caldas en la antigua ruta a Medellín. “Nací en una esquina de lo que hoy es el Parque San José. Estudié hasta tercero de primaria en la escuela del profesor Miguel Chávez. Los niños de la época jugábamos escondidijo, saltábamos por los montes y otros juegos”. Desde 1903, en ese sector, se levantaba en el lote de don Justiano Soto, avaluado en 400 pesos oro, lo que sería otro emblema del barrio y de la ciudad: el templo de San José. La ciudad también contaba en todo su corazón con una hermosa catedral (hoy su replica está en Chipre). En 1926 las llamas, como una prolongación del incendio de 1925, borraron el templo y a la vez despertaron el fervor por reconstruir el poblado hecho cenizas. La Catedral actual se comenzó a edificar el 20 de febrero de 1928 y se inauguró el 29 de septiembre de 1939, a las 2:30 de la tarde. Don Guillermo, padre de 4 hijos y con 17 nietos, 11 bisnietos y 6 tataranietos, es el único vivo de los obreros que participaron en la hazaña de rendirle culto a Dios con una obra de 30 mil toneladas de peso, 2.300 metros cuadrados y capaz de albergar a cinco mil fieles.

Foto Martha Elena Monroy | LA PATRIA

Don Guillermo Gómez, el último sobreviviente de los obreros que construyeron la Catedral de Manizales. El jueves, de paso por el frente del lugar.

El jueves pasado, don Guillermo, quien cum¿Es verdad que la venta de empanadas ayudó plirá 100 años el próximo 29 de mayo, recorría mucho a financiar la construcción?

Huy, claro. Por ejemplo, mi madre, a quien le decían Mamá Lucrecia preparaba y regalaba empanadas, gelatinas y tirados a las señoras. Ellas las vendían los sábados y domingos y la plata era para la Catedral. También cada manizaleño regalaba un peso cada semana, eso era mucha solidaridad. Los que más impulsaron fueron Aquilino Villegas, Pedro Uribe, Marco Gómez, Alfonso Jaramillo...

El trajín

La familia de don Guillermo, como una obviedad en aquella época, era numerosa. De don Francisco Gómez Latorre, minero aguadeño, y Luciana Salgado nacieron 22 hijos, de los cuales sobrevivieron 9 hombres y 6 mujeres. Guillermo fue el penúltimo en nacer. En la sala de su casa en Villamaría, don Guillermo termina un tinto “Caminábamos desde el barrio por las calles, algunas aún destapadas. Entrábamos a trabajar a las 7:00 de la mañana, cuando eso la jornada era de 10 horas.

la exposición Manizales remembranza fotográfica en el Palacio Arzobispal. A las 3:09 de la tarde se encontró con una imagen que lo emocionó a él, y seguro emociona a cualquiera. En una foto, tomada por el propio Ángelo Papio, don Guillermo aparece posando en las alturas, sin andamio ni cuerdas y como si nada, poco después de coronar a la Virgen de la Dolorosa y el Calvario, primera estatua inaugurada de la Catedral.

¿Hubo muchos accidentes en la construcción de la Catedral?

Para nada, no hubo ningún muerto. Éramos muy buenos para eso, se acataban las normas de la compañía constructora. El único que se fracturó fue Andrés Bedoya de 17 años, pero fue algo leve después de una caída. Me encantaban las alturas, por eso el padre Adolfo Hoyos, quien era el párroco de la Catedral, me encomendaba todas las tareas duras. Entre más alto, más me gustaba subir.

Fotos en el Palacio Arzobispal En el Palacio Arzobispal sigue abierta la exposición de la Catedral de Manizales Remembranza fotográfica, que incluye 110 imágenes, además de una muestra museográfica con algunos elementos históricos del templo. La muestra es organizada por el Centro de Historia de Manizales, Arquidiócesis de Manizales y Sociedad de Mejoras Públicas e irá hasta el 15 de diciembre. Quienes la visiten podrán apreciar imágenes de la construcción de la Catedral

que duró 1.351 días 12 horas y 30 minutos. También fotos del día que se terminó la construcción que fue el viernes 29 de septiembre de 1939 a las 2:30 de la tarde. La idea de los organizadores es que está abierta durante la Feria de Manizales, en enero. Horario de visitas: 9:00 a.m. a 12 m. y de 2:00 p.m. a 5: 30 p.m. Lugar: Palacio Arzobispal, carrera 23 Nº 19 -22.

La hoja de vida de don Guillermo incluye desempeños como auditor de la la Contraloría del viejo Caldas en Manzanares, organizador de la Feria, 17 reconocimientos de la Sociedad de Mejoras Públicas y otras organizaciones. Hoy está graduado y de lejos como uno de los integrantes de la memoria oral de la ciudad. Vicente Fernán Arango, Presidente del Centro de Historia de Manizales, y Juan Pablo Jaramillo, integrante del Comité editorial de la Archivo historial, coinciden en que don Guillermo fue clave para llevar a cabo la investigación que ambos adelantan sobre la Catedral. “Por ejemplo, nos dio luces sobre personas que participaron en la construcción”, dice Vicente Fernán. “Tal vez muchas personas no hubiesen pasado a la historia”, complementa Juan Pablo. El hijo de Enrique Gómez, quien fue el jefe de obreros de la Catedral, se llama Héctor y tiene 82 años. El señor, sobrino de don Guillermo, redondea el concepto del personaje de esta historia. “Es una maravilla para Manizales tener vivo a un hombre con una mente tan lúcida para contar lo que fue la proeza de construir esta Catedral”. Para rematar algunas palabras de don Guillermo Gómez Salgado: “Todos los días de 2:00 a 5:00 de la tarde me voy para el bingo de Villamaría. Hace ocho años lo inauguraron y no sé qué es jugar allí, pero me encanta conversar con la gente”.  “Cuando cumplí los 99 años me hicieron tremendo fiestongo. De manera que ya pasé el periodo de prueba y estoy con la memoria muy fresca”. “La seguridad para quienes trabajamos en la Catedral fue porque cada cosa se hacía a orden de los jefes. Éramos como 40 obreros especializados”.  “La leyenda sobre los cinco túneles que salían de la Catedral, la cual rondó por años, quedó desvirtuada con la construcción de edificios a sus lados” “Les sugiero a los caldenses, sobre todo a los jóvenes de hoy, que se estimen ellos mismos. Que sirvan a los demás y que sean humildes, nobles, sencillos y honestos”. “La vida puede llegar a cansar, pero yo la amo”.


Tatarabuelo monumental LA PATRIA