Page 1

Festival de Música Andina Colombiana “Mono Núñez”

Caldas y Ginebra:

un fortalecimiento de ida y vuelta

Aroma de café - Grupo de danza y chirimía de Aguadas - Caldas Foto/Freddy Arango/Papel Salmón

EDICIÓN 1.126 domingo 15 de JUNIO de 2014 Manizales - Colombia

creación y vida

Dicen que el término arepa viene del vocablo erepa El reino de las arepas Con motivo de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 La última revelación del señor Bennaceur

Carta a la Casa de Poesía Silva La casa en el aire Vuelve el tema de la pederastia La caza Todos sabemos que el poeta es un fantasma La poesía es un acto de deslumbramiento


2 | HISTORIA|

domingo 15 de JUNIO de 2014

domingo 15 de JUNIO de 2014

Dicen que el término arepa viene del vocablo erepa

El reino de las arepas

Con motivo de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014

chiripa o pura suerte. Los abuelos aseguraban que “Todo hijo trae su arepa bajo del brazo”, lo que pudo ser cuando llovía tocino del cielo y no había que pagar tarjetas de crédito. “Dar un arepazo” es lo mismo que asestar un buen golpe y al entrarnos en el mundo del sexo, la arepa tiene connotación femenina cuando el enamorado descarado susurra a su amada: “Quisiera ser mantequilla para derramarme en tu arepa”. Al ver pasar una de esas muchachas que paran el tráfico es imposible que un paisa no diga:¡“Eh Avemaría por Dios!- ¡qué tronco de arepa¡ La arepa está incrustada en el imaginario popular; en algunas regiones es un símbolo: los antioqueños condecoran a los visitantes ilustres con un collar de arepas; en el municipio de Luruaco en el departamento del Atlántico se realiza el Festival de la arepa de huevo, y para los venezolanos tiene tanto significado que no sería raro que cambiaran el caballo del escudo por una empanada Pepiada.

La última revelación del señor

Bennaceur

Variedades de arepas

Foto/Archivo LA PATRIA/Papel Salmón

En los barrios de ciudades como La Dorada (Caldas) las mujeres asan arepas desde tempranas horas del día.

Para venezolanos y colombianos, la arepa es una impronta genética que hace parte de sus identidades y de sus más caras querencias. En el refranero popular y en festivales. Costumbres.

Alfredo Cardona Tobón* Papel Salmón

L

a primera “gracia” que se enseñaba a los muchachitos en los remotos tiempos de mi temprana infancia, era batir sus manecitas como aplaudiendo, mientras la mamá o la hermanita mayor cantaba “arepitas de tostado pal ‘papá que está acostado”; era la entrada al mundo artístico y al vasto universo del maíz y de la arepa. Para los venezolanos y colombianos, la arepa es una impronta genética que hace parte de sus identidades y de sus más caras querencias. Galeotto Cei y fray Pedro Simón llevaron a Europa la noticia de las arepas; ellas eran el pan de los nativos, se aferraron a los mestizos y hasta los mantuanos caraqueños que veían en ellas un símbolo de patriotismo. Al principio los españoles las consumieron porque en medio del hambre no encontraron otro alimento en sus asaltos y rancheos; eran unas masas insípidas, pero luego los canarios y los andaluces les trasmitieron su duende y les pusieron salero y gusto al combinarlas con otros sabores.

Historia de la arepa

Dicen que el término arepa viene del vocablo erepa del pueblo amerindio de los cumanagotos venezolanos; al maíz cariaco, de color morado, lo denominaban erepa y la masa cocida de ese grano tomó por analogía el nombre de arepa, que se extendió por los afluentes del Amazonas, por la zona caribe y subió por los meandros del río Magdalena. Durante siglos las comunidades del norte de

Sur América ablandaron el maíz en ollas de barro calentadas con fuego de leña y lo convirtieron en masa en pilones de piedra o de madera transformándola, al final en productos aplanados o redondos que asaron en callanas de barro. A principios del siglo XIX se introdujo el molino de tornillo y con la máquina de moler producida en nuestras fundiciones se agilizó la producción de las arepas. Hacia 1970 los empresarios descubrieron este rico filón económico y surgieron las plantas automáticas donde entra el maíz cocido en marmitas y salen las arepas empacadas esterilizadas y precocidas sin el manoseo de la producidas artesanalmente. Todos los paisas tenemos algo que ver con las arepas: el principio de un noviazgo, su olor en la cocina de mamá, los fiambres, el remate de una parranda… Por mi parte una de las frustraciones de mi vida tiene que ver con las arepas; resulta que en mi tesis de grado de ingeniero mecánico propuse el diseño de una fábrica de arepas, eso fue en 1963, cuando nadie pensaba en automatizar ese proceso. Mi director de tesis, uno de esos sabelotodos llegados de USA se burló de mi proyecto, “Vean a éste- dijo ante mis compañeros- nosotros trabajando con sensores y tecnología de punta y Cardona pensando en arepas”-. Así se frustró entre las risas generales quien pudo haber sido el primer zar de las arepas.

La arepa en el refranero popular

“El que no pila no come arepas” es lo mismo que decir que hay que trabajar para conseguir el sancocho. “De pura arepa” significa de

Son casi infinitas. El número tiene como límite la imaginación y el gusto de los cocineros. Entre los arrieros paisas se conocía la arepa denominada “bizcocho” que con la mula, el carriel y la ruana conformaron el cuarteto de la colonización regional; el bizcocho se preparaba con maíz remojado durante cinco días, molido con chicharrón y asado en callanas; era el fiambre para las largas jornadas y el “comiso” para enfrentar la montaña y el barbecho. Los venezolanos preparan unas arepas gruesas que parten trasversalmente y rellenan con diversos elementos; entre nosotros, los colombianos, la insípida arepa antioqueña sirve como acompañante de todo: del sancocho, de la bandeja paisa, del chocolate, de la aguapanela y se degusta la de mote, la arepa de choclo, de queso, la costeña… Las tortillas mejicanas son primas de nuestras arepas, son más delgadas se enrollan para producir las enchiladas y los tacos. Con los sobrantes de las arepas se hacen las migas revueltas con huevo que refuerzan el desayuno. Las arepas redondas acompañan la carne de pollo y sin ellas estaría incompleta la bandeja paisa. En los barrios de las ciudades andinas de Colombia en cada cuadra hay un asadero de arepas que como las calles y las fachadas hacen parte del paisaje del barrio. Sin embargo nos olvidamos de ellas. ¿Dónde están las feministas?¿Por qué las arepas no cuentan con monumentos que ensalcen su gloria? - A punta de arepa innumerables mujeres cabeza de familia han levantado su prole; los mantuanos caraqueños las consumieron como símbolo patriótico, a Bolívar, nuestro Libertador le encantaban las arepas y con arepas desayunaban los centauros llaneros. Si hubiera instrumentos apropiados se descubriría que nuestros genes y la resistencia de los escarabajos colombianos que conquistan las carreteras de Europa tienen que ver con las arepas que según el poeta Gregorio Gutiérrez González forman con los fríjoles y la mazamorra la segunda Santa Trinidad Bendita *http://www.historiayregion.blogspot.com

| C U E N T O| 3

Fotos/Cortesía Orlando Mejía/Papel Salmón

Maradona y Shilton - La mano de Dios. Foto del mexicano Alejandro Ojeda Carbajal, del diario El Heraldo de México. “Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios.” Mario Benedetti

Orlando Mejía Rivera* Papel Salmón

¿C

ómo puede un hombre equivocarse tanto? Esta pregunta ha molestado al ex-arbitro de fútbol, el tunecino M. Bennaceur, durante casi veinte años. Nunca olvidará ese último partido que dirigió en el mundial de México. Argentina contra

Inglaterra. El que ganara pasaba a las semifinales, el que perdiera salía del torneo. Estaba todavía reciente el recuerdo de la guerra de las Malvinas. Él acepta que en el fondo tenía simpatía por los argentinos, pero puede jurar ante la tumba de su madre y poniendo sus manos en el lomo del libro sagrado del Corán, que él vio sin ninguna duda, porque estaba a menos de diez metros, como el balón mal despejado por el inglés Hodge se iba hacía su propia portería y el pequeño Diego Armando Maradona, con un salto prodigioso, le metió la cabeza y se anticipó a las manazas del gigantón arquero Peter Shilton. Todo el estadio gritó mano, él se sostuvo en que fue una jugada legítima. Después, por fortuna, vino ese segundo golazo de Dieguito, el mejor gol de todos los tiempos. Pero le volvió a caer la desgracia con las declaraciones del bocón, su famosa frase de que el primer gol lo hizo “La mano de Dios”. Luego solo recibió burlas, fue acusado de corrupto por los ingleses y de inepto por sus enemigos gratuitos. Después, ¿Cuántas veces no vio, con incredulidad, el video de la jugada? La mano izquierda de Maradona empuñada metiendo el balón a la red. Por eso, en los últimos años había decidido no volver a defenderse, dejar que los demás pensaran lo que quisieran, él mismo no podía explicárselo de manera convincente, ¿por qué vio la

Otra toma de “La mano de Dios”, el famoso momento de la mano de Armando Maradona en el partido de Argentina contra Inglaterra, en México 86.

El árbitro tunecino M. Bennaceur fue quien pitó el partido entre Argentina e Inglaterra, en el Mundial de Fútbol México 86.

cabeza de Diego y no su mano sobre la esférica? Con los años todas las acciones y pensamientos de un hombre van perdiendo importancia y cada uno se prepara, quizá sin saberlo, para partir del mundo. Bennaceur no tuvo esposa ni hijos. Vive solo en la misma casa donde murieron sus padres. La tarde es sofocante y él se acuesta a dormir la siesta. Pero, por primera vez, siente ruidos en la pieza que era de su madre y se levanta. Allí la encuentra, como hace doce años, vestida con su túnica negra y ese hermoso cabello blanco que le llega hasta el pecho. La abraza y comprende. Tal vez, en el sueño, su corazón se le cansó para siempre. La madre le pone su mano amorosa en la frente y el señor Bennaceur recibe una última revelación: está en el estadio Azteca, ese mismo 22 de junio del 86, tiene el silbato en la boca, es el minuto 51 del partido, la bola viene cayendo, Diego salta, Shilton también, de pronto una vertiginosa mancha de caras y manos ensangrentadas surgen del aire y nublan sus ojos. Luego pita y señala el centro del campo. Esa noche, los mil fantasmas argentinos de las Malvinas pudieron descansar, por fin, en la paz de sus sepulcros *Escritor. Profesor titular Departamento de Salud Pública. Universidad de Caldas.


4 | EN T R E V ISTA| El Festival es una oportunidad de difundir los valores musicales académicos y autóctonos. Una de las fundadoras es caldense. Entre los primeros grupos en participar estuvieron las chirimías de Cañamomo y Lomaprieta de Riosucio. Representación. Geovanny Martínez Gloria Luz Ángel* Papel Salmón

E

l Festival de Música Andina Colombiana “Mono Núñez” llegó a sus cuarenta años. Son cuatro décadas en que Caldas ha estado presente de una u otra manera, comenzando porque una de sus fundadoras es una riosuceña y terminando por el premio de “El Trío” en la categoría de mejor dúo o trío instrumental. Julián Bueno Rodríguez, gestor cultural de Riosucio, director de las Danzas del Ingrumá e impulsor del “Encuentro de expresiones autóctonas” en el Festival, así como Luz Helena Castaño Rendón, delegada de Funmúsica en Caldas, hablaron con Papel Salmón del protagonismo que Caldas ha jugado en beneficio de la música andina del país.

Julián Bueno Rodríguez con la música autóctona

¿Qué ha representado para Caldas el Mono Núñez? Ha sido una oportunidad de difundir y fortalecer nuestros valores autóctonos, incluyendo los académicos, aun cuando ese no es mi terreno. Pero en la parte del folclor y de los grupos más representativos de Caldas, los que reflejan esa inmensa riqueza de nuestro departamento, se ha dejado en claro que nosotros hemos sostenido la vigencia de los diferentes tipos de conjuntos que han hecho un gran papel y han dejado una gran imagen en Ginebra. Ginebra ha sido un medio muy amable, muy receptivo, con una entidad que ha tenido conciencia para acoger y difundir no solo la música caldense sino la filosofía que desde Caldas hemos propagado hacia todo el país, para que se valore y se respete lo relacionado con nuestras raíces musicales en la gran mayoría de los departamentos andinos.

domingo 15 de JUNIO de 2014

domingo 15 de JUNIO de 2014

Festival de Música Andina Colombiana “Mono Núñez”

Caldas y Ginebra:

un fortalecimiento de ida y vuelta

Julián Bueno Rodríguez, gestor cultural de Riosucio, director de las Danzas del Ingrumá, con un gran conocimiento del folclor caldense, se dirige al público en la plaza principal de Ginebra (Valle del Cauca) para explicar los detalles de la presentación de la Estudiantina Riosucio.

¿Cuál es la importancia de la presencia de la música autóctona en este tipo de festivales? Sin la música autóctona no tendríamos un fundamento lo suficientemente claro y fuerte para llevar los aires andinos colombianos hacia un verdadero desarrollo. Si no pudiéramos identificar dónde está el sabor, y eso lo guarda nuestro indígena y nuestro campesino con mucha claridad y amor, lo académico quedaría en el aire, quedaría sin asidero, sin convicciones para que la música andina colombiana no solo sobreviva sino que se fortalezca, se enriquezca. Lo que sí ha faltado es más aprovechamiento del “Encuentro de expresiones autóctonas” por parte de los compositores y de los intérpretes. Estudiar mucho más estas raíces porque el Encuentro se lo ha ofrecido en bandeja de plata

a los estudiosos y a los músicos. Los ritmos en su más prístina expresión, en la gran variedad de sus conjuntos, desde los de cuerdas hasta los de percusión y flautas, incluyendo el canto de solistas y duetos, e instrumentos que han sido revelaciones y que no los hemos reconocido lo suficiente como el violín, por decir algo, nos han dado la oportunidad para discutir aspectos sobre el origen de ritmos nuestros como el bambuco. En Ginebra se ha demostrado que esas raíces están vivas todavía y cómo Colombia es un entramado cultural que en la zona andina se ha quintaesenciado, se ha profundizado. Por eso, me atrevo a decir que es en la zona andina donde, casi tanto o quizá más que en la atlántica, se ha considerado que está la trietnicidad más completa. Lo que sucede es

que hemos dejado de reconocerlo. Históricamente sigue vivo ese proceso y es el gran aporte que han tenido Ginebra y Caldas, que lo ha liderado este último desde los comienzos del Festival. No olvidemos que una caldense fue una de las creadores del Festival Mono Núñez, Sor Virginia la Hidalga, una religiosa riosuceña. Una mujer de una gran voz, una gran cantante, hasta que decidió tomar los hábitos y como religiosa en el Colegio de la Inmaculada dio vida al Festival Mono Núñez con dos compañeras. Desde ahí, Caldas marcó una tónica. Es más, fue quizá Caldas el que lideró las delegaciones departamentales dentro del Mono Núñez. El primer delegado que tuvimos fue Álvaro Gärtner, quien quiso transformar a Riosucio en el centro musical para hacer las selecciones de los mejores artistas, tanto en lo autóctono como en lo académico, y hubo grandes éxitos en la década de los 80. Yo estuve por primera vez en 1979 en el V Festival Mono Núñez con el Cuarteto Caldas, un grupo de Riosucio que cosechó varios triunfos. Fue en ese entonces cuando me di cuenta que el Festival era un evento de vocación académica, pero que a pesar de eso tenía la nostalgia de lo autóctono y no sabía cómo vincularlo. Sin embargo, lo fuimos logrando poco a poco al llevar las chirimías de Cañamomo y Lomaprieta, los duetos del Resguardo de La Montaña y grupos de otras regiones de Caldas, en especial de Salamina y Aguadas. Así se fue demostrando que lo autóctono puede tener tanta calidad musical como lo académico, pero que no puede entrar a competir con éste. De ahí que en 1995, en compañía de Octavio Marulanda y Manuel Zapata Olivella, tuve

la oportunidad de darle vida al “Encuentro de expresiones autóctonas”, que fue una propuesta mía, lo que significa que fue una propuesta caldense, donde hicimos mucho énfasis en lo que para nosotros es la música desde su raíz y cómo la cultivamos en nuestras veredas y campos. Hay mucho por descubrir y por impulsar todavía dada esa inmensa riqueza que tiene Caldas. ¿Cómo ha ayudado el Festival Mono Núñez al desarrollo de la música autóctona en Caldas? Cada uno de los participantes por el hecho de estar en Ginebra, un festival tan bien posesionado en Colombia, se ha fortalecido, desde los conjuntos autóctonos, desde los indígenas, hasta los, digamos, más encumbrados académicamente. Eso les ha dado un gran ánimo y una gran conciencia para seguir, para fortalecerse y para demostrarles a las diferentes comunidades y a los distintos municipios lo importante que es apoyar el arte de la música en nuestro medio. De modo que ha sido de ida y vuelta. Caldas le aportó muchísimo -ya lo he explicado- con los personajes que le dieron vida a la participación de nuestro departamento y al Festival, y al mismo tiempo el Mono Núñez le ha permitido a Caldas fortalecer sus agrupaciones para que ellas sobrevivan y sean más valoradas, si es posible decirlo, en cada uno de nuestros municipios. Realmente el “Encuentro de expresiones autóctonas” comenzó en 1995, pero sin embargo desde 1985, quizá, empezamos a participar con grupos autóctonos. En ese tiempo, se puso en aprietos el comité técnico y los jurados al no estar en condiciones de eliminar, por el hecho

|EN T R E V ISTA | 5

de ser autóctonos, ninguno de los grupos considerando su calidad musical, y tuvieron que optar por instituir un premio que existió durante diez años, el premio a la mejor expresión autóctona. Eso lo logramos nosotros, los caldenses, al conseguir que nuestras chirimías y duetos campesinos pasaran a la final, que es muy, muy escaso. Y tuvimos otros artistas como Arley de Jesús Arenas con su flauta travesera de carrillo que es una derivación o casi pertenece al mundo de lo autóctono, quien logró también ser finalista, puesto que su calidad musical no pudo ser desconocida. De modo que ha sido de ida y vuelta, nos hemos fortalecido en Caldas y Caldas ha fortalecido el Festival Mono Núñez en todas sus extensiones.

Luz Helena Castaño con la música académica

¿Cómo ha sido la presencia de Caldas en el Festival Mono Núñez? La presencia de Caldas en el Festival Mono Núñez ha sido permanente en los diferentes frentes de participación. Por ejemplo, en los primeros años el “Encuentro de expresiones autóctonas” nació a raíz de la presentación de la chirimía de Cañamomo y Lomaprieta de

Fotos/Freddy Arango/Papel Salmón

La Estudiantina Riosucio, una sección de las Danzas del Ingrumá, se presentó en la plaza principal de Ginebra (Valle del Cauca) en el “Encuentro de expresiones autóctonas”, dentro del 40 Festival de Música Andina Colombiana “Mono Núñez”.

Riosucio. Siempre hemos participado, por eso puede faltar cualquier regional menos Caldas, por su riqueza cultural. Hemos participado en las modalidades de obra inédita,

Luz Helena Castaño Rendón, coordinadora de Funmúsica en Caldas, quien ha acompañado a los participantes por el Departamento durante 25 años al Festival de Música Andina Colombiana “Mono Núñez”.

de intérpretes solistas y de grupos, en el Encuentro Mateo Ibarra para los más jóvenes, en el Encuentro de expresiones autóctonas... No ha sido una participación numerosa, pero sí de calidad porque Caldas normalmente da de qué hablar. Nunca hemos pasado sin pena ni gloria, pienso que en el 90% de las veces hemos llegado a la final, por eso gracias a los triunfos hemos sido invitados sin falta. Las demás delegaciones me saludan y me preguntan ¿qué nos va a dejar este año? Nada más en este último Festival sucedió algo muy especial, la gente creía que Caldas venía solo con un grupo, pero era solo para el concurso. Nuestra delegación estuvo en todos los eventos del Festival, y solo con un grupo concursando llegamos a la final. Con un participante también se hace y se obtiene gloria. Siempre nos cuidamos mucho de mirar la calidad de los interpretes que van a asistir al Mono Núñez porque así lo exige el concurso. ¿Cómo le ha servido el Festival al fortalecimiento de los participantes por Caldas? Llegar la Festival Mono Núñez y participar en él es el reconocimiento de que el solista o el grupo es bueno y es importante para

ellos en su hoja de vida. Pero no es solo les ha servido en la hoja de vida sino que les ha dado experiencia, y muchos de los músicos, aunque no tengan conformados los grupos con los que ganaron, son reconocidos en el ámbito de la música colombiana. Siempre hay una recordación. Muchos de ellos avanzan, siguen trabajando, estudiando. Hay unos que están por fuera del país y otros con buenos puestos por esa labor

musical que hacen de proyectar y difundir la música colombiana. En estos 40 años del Festival de Musica Andina Colombiana “Mono Núñez” se destacan por Caldas: Giovanny Betancur, radicado en Canadá; el maestro Leonardo Marulanda, director de la Orquesta Sinfónica de Caldas y quien estuvo con Kanna Jazz Brass; Rubén Darío Gutiérrez; Héctor Fabio Torres, nos dio el Gran Mono Núñez instrumental con Contrapunto; los hermanos Olarte; Clarinova que recibieron una ovación inolvidable de los asistentes al coliseo Gerardo Arellano de Ginebra, y Estirpe y Canción. Además, están lo que hemos adoptado en Caldas que tienen el corazón en el Departamento como Niyireth Alarcón, Alexander Cuesta y Sandra Liz, una soprano importante en París. Caldas ha sonado con esos hijos propios y adoptados. *** Según dicen los rumores, Caldas ha ganado más premios en el Festival Mono Núñez que otros departamentos, pero si no es así, está cerca de serlo por la calidad de sus músicos y de las propuestas que ha llevado al padre de los festivales de música andina en Colombia. Los caldenses y ginebrinos seguirán haciendo historia y promulgando los aires de la música andina colombiana por muchos años más con sus bandolas, triples, guitarras y otros instrumentos, así como con sus voces *Periodistas.

Aroma de café, un grupo de danza y chirimía, conformado por jóvenes de la zona rural de Aguadas, de las veredas Viboral, Castrillona, Colorados, San Pablo, la Blanquita y Peñoles, también se presentó en el “Encuentro de expresiones autóctonas” en el pasado Festival Mono Núñez.


6 | comunicación|

domingo 15 de JUNIO de 2014

domingo 15 de JUNIO de 2014

La moral es el principal tema de esta película. La caza es un buen ejemplo de lo efectivas que pueden ser las instituciones ante la debilidad del individuo. Lucas es interpretado por el actor danés Mads Mikkelsen. Condena.

LA CASA EN EL AIRE Bogotá, Mayo de 2014 A la Junta Directiva de la Casa Silva, a los amantes de la poesía y a los medios de comunicación Bogotá D.C. Nos preocupa la seria decadencia de la Casa de Poesía Silva, que hasta no hace mucho tiempo sirvió de modelo a otras instituciones del mismo orden en México, Venezuela y España. Las actividades que se llevan a cabo en su sede cada vez concitan menos público y también menos poetas. Su director, Pedro Alejo Gómez, como Platón, ha desterrado a los poetas de “su” República. La Casa, física y espiritualmente, se ha venido a menos y cada vez parece más poblada de murmullos pero sin música de alas. A todos y cada uno de los firmantes de esta carta nos preocupa el destino de la emblemática Casa de Poesía que, sin duda alguna, tuvo un mejor ayer. Particularmente el último lustro ha sido muy lánguido, sin la dinámica que tuvo para admiración de poetas nacionales y del mundo entero. Sin pretender convocar a una huelga de metáforas caídas, nos duele la condición de esa vieja morada de la poesía, que esperamos no se convierta en una “casa en ruinas”, como en un célebre poema de María Mercedes Carranza. Nos declaramos por igual desalojados y desafiliados de lo que podría convertirse de nuevo -“y el día esté lejano”, decía Barba Jacob, en un inquilinato. La comunidad de poetas colombianos, en su gran mayoría, se niega a ver que la Casa que los acogió y tanto dignificó a la poesía, llegue a un lamentable final. Y, antes bien, propugna por recuperar su esplendor. Atentamente, Piedad Bonnet Darío Jaramillo Agudelo Juan Manuel Roca Jotamario Arbeláez Jaime García Maffla Armando Romero Rómulo Bustos Aguirre Omar Ortiz Forero Pablus Gallinazo Mario Jursich Horacio Benavides Lucía Estrada Juan Carlos Galeano Fernando Rendón Gabriel Jaime Franco Felipe Agudelo Tenorio Santiago Mutis Durán Fernando Herrera Gómez Robinson Quintero Ossa Juan Felipe Robledo Samuel Vásquez Guillermo Martínez González Felipe García Quintero Fernando Linero Montes León Gil Álvaro Marín Julio César Arciniegas Gabriel Ruíz Nelson Romero Guzmán María Clemencia Sánchez Víctor Rojas Orietta Lozano Gonzalo Márquez Cristo Clara Arango Luz Helena Cordero Julián Malatesta José Zuleta Humberto Jarrín Jean Arb Octavio Escobar Giraldo Amparo Inés Osorio Antonio María Flórez Rafael del Castillo Jaime Londoño Alfredo Vanín Romero Mery Yolanda Sánchez Catalina González Víctor López Rache Jaime Echeverri Elmo Valencia Armando Orozco Maurcio Contreras Ana Milena Puerta Orlando Gallo Jorge Julio Echeverri Eliana Maldonado Cano Gabriel Arturo Castro Yorlady Ruíz Celedonio Orjuela Duarte Guillermo Linero Montes Eva Durán Antonio Zibara Juan Carlos Acevedo R. Jhon Jairo Junieles Óscar Pinto Siabatto Sandra Uribe Elvira Alejandra Quintero Jorge Schultz Larry Mejía Mónica Triana Carolina Urbano Elizabeth Marín Bettia Jairo Guzmán Mauricio Ramírez Jhon Jairo Guzmán Daniela Emiliani Felipe Orozco Norman Muñoz Daniel Moreno Sandra Viviana Romero Julio César Correa Juan Carlos Céspedes Natanael (Francisco Díazgranados)

Jorge Abel Carmona Morales* Papel Salmón

«E

n la búsqueda del mal, uno se aleja un paso de Dios pero se acerca uno más a su servicio» son las palabras de la hermana Aloysius, en La duda, interpretada magistralmente por los geniales Philip Seymour Hoffman, recientemente fallecido y Meryl Streep. Esa idea define el ambiente de tensión que reina en aquella película, en donde una mujer encargada de regir el rumbo de un colegio católico del Bronx en 1964, descree de las intenciones de un sacerdote, al que le endilga una relación “impropia” con uno de los estudiantes de la institución. La imperturbabilidad de ella contrasta con la debilidad de éste, un hombre honesto, pero atormentado por las incertidumbres que han podido dejar las actuaciones pasadas y de las que nadie tiene la más mínima noticia. Lo llamativo del argumento también recae en la perseverancia de ciertas actitudes como una norma de conducta, una especie de regla matemática que, al seguirse, jamás permite traicionar principios cercanos a la verdad. Dentro de los principales mecanismos de sobrevivencia de la especie humana encontramos a la moral. Esta es sin duda el principal tema de La caza, film del año 2012 y dirigida por el excelente cineasta danés Thomas Vinterberg. En los premios Oscar se vio superada en la categoría de mejor película en habla no inglesa por La gran belleza de Paolo Sorrentino. Dentro de su no muy extensa pero significativa carrera, Vinterberg ha hecho películas de talante crítico como La celebración y Submarino. Aquella, por ejemplo, nos muestra un ácido cuadro de una familia danesa en la que el padre, hombre aparentemente ejemplar, termina siendo desenmascarado por sus frecuentes episodios de pederastia y que salen a relucir precisamente en una reunión familiar, causando con ello el abandono de la máscara que las sociedades se encargan de colocar en el rostro de muchas personas. No es un secreto que su intención allí, es lanzar una crítica feroz a las moralidades que subyacen en gran parte de la cultura contemporánea. Ciertas instituciones, consideradas intocables sufren un certero golpe al mostrarse en todo su esplendor, desentrañando lo que las sostiene por dentro, es decir, todo un efecto de mentiras sobre el que se edifica la sociedad.

La caza Vuelve el tema de la pederastia

de un rumor. La niña les cuenta a varios adultos de la institución que Lucas ha ejercido sobre ella cierto tipo de presión impúdica. Es mentira. Desde ese momento, la comunidad se convierte en una especie de tribunal de la inquisición, señalándolo de ahí en adelante como un pederasta. Sólo pocas personas le creen, entre ellas su hijo y la nueva novia con la que comparte una relación esquiva para ella. Las vejaciones comienzan primero con las habladurías, y luego se agravan con las agresiones físicas. Hasta su perro es asesinado como parte de una conspiración para darle muerte social. La película tiene altos y bajos. Entre los primeros encontramos la correcta hilvanación de acontecimientos

Un rumor que es una mentira

La caza es el drama de un padre que en un momento se queda sin trabajo e intenta reconstruir algunos aspectos de su relación con su único hijo. Como cuidador de niños en una guardería infantil, el leve desplante que le inflige a una de las niñas con las que más cercanía tiene, termina siendo la causa

| CINE | 7

Foto/Tomada de http://cines.com/files/Papel Salmón

que muestran la presión social; cómo la moral se establece en un mecanismo de control frente al mantenimiento de las instituciones sociales como la familia, la iglesia y los lugares de formación escolar. Los símbolos de violencia como los mostrados en el momento de la caza, al final, cuando el mismo Lucas mira de frente al ciervo, sin darle la oportunidad de la huida, es una alegoría de su propia vida, expuesta y perdonada medianamente por las personas que lo vieron crecer en aquel pueblo y que, pese a ello, también se encargan ahora de repudiarlo. Dentro de los segundos, los acontecimientos llenos de agresiones físicas quizás se proyecten como un exceso de vendettas por parte de los habitantes de aquel “pueblacho”. No obstante, La caza es un buen ejemplo de lo efectivas que pueden ser las instituciones ante la debilidad del individuo. Se requiere más que la violencia física para mostrar cierto tipo de prácticas como justificadas o para traer a la memoria hechos que en algún momento fueron importantes. Todo lo que no se encuentre alineado con los cánones de comportamiento tiene la necesaria cuchilla de la colectividad que con el paso del tiempo se convierte en la instigadora de la moral. Los estándares tienen sentido si están legitimados socialmente y a ello acude la moral para recrear sus propios valores, recrear los principios a los cuales siempre recurrirá cuando la amenaza de perturbación se acerque como un indicio de contradicción ante la misma sociedad.

Muerte social

A Lucas, correctamente interpretado por Mads Mikkelsen, un actor danés que ya se empieza a ver consuetudinariamente en el cine actual, pero que ya cuenta con una carrera de larga data, el pueblo lo asesina socialmente. Su muerte física no importa. Él sigue caminando por los predios de aquel territorio, modificado por el escarnio público. Ni siquiera el olvido parece trascender el poder de un rumor. La moral es la gran inquisidora ante la cual ningún acto reivindicativo tiene el poder de reversar. En algunas comunidades ágrafas, cuando un individuo es sancionado socialmente, los vecinos ignoran su presencia. Es como si el espíritu rondara alrededor de un cuerpo al cual nadie se atreve a mirar. Quizás es preferible el golpe de alguien para que uno por lo menos sepa que todavía existe. El cuidado que nosotros ofrecemos a los niños es un resquicio importante de nuestra necesidad de autoprotección. Asimismo es la demostración más enfática de que en eso recae el fuerte peso que la moral ejerce sobre nosotros *Dalisur99@yahoo.com.mx


|Director Nicolás Restrepo Escobar | Editora Gloria Luz Ángel Echeverri|Diseño Virgilio López Arce| Circula con LA PATRIA todos los domingos |Cra 20 No.46-35. Tel 878 1700 |Impresión: Editorial LA PATRIA S.A |E-mail: salmon@lapatria.com

8|PU BL ICAC ION E S|

domingo 15 de JUNIO de 2014

EN ESTANTERÍA

CONVOCATORIA

Revista Aleph No. 169

Poesía

Entre los artículos que el lector puede encontrar en este número están: Gabriel García-Márquez: una educación mestiza abierta al mundo por Marta-Cecilila Betancur G. En recuerdo de José-Emilio Pacheco por Antonio García-Lozada. Mario Calderón-Rivera, el humanista y el pensador por Albeiro Valencia-Llano. La poética del lugar en Rogelio Salmona por Carlos-Alberto Ospina H. El desterrado (De Cuadernos del exilio) por Carlos Vidales. Por una política de la ciudad en el siglo XXI por Edgar Morin. Julio Verne en la literatura fantástica colombiana por Albio Martínez-Simanca. Óscar Jurado y su “Collage para siete marginados” por Hernando Valdés-Carrillo y fragmento de La oscuridad de los sueños de Carlos-Enrique Ruiz. AUTORES VARIOS. Revista Aleph No. 169 - abril/junio 2014. Manizales. 2014. Pp. 96.

De noche andamos en círculos

La vida de Nelson no va como esperaba. La mujer que ama está con otro hombre, sus deseos de emigrar se han visto frustrados y su carrera como actor no acaba de despegar. Hasta que es elegido para actuar en El presidente idiota, la legendaria obra de Henry Núñez, líder de la compañía de teatro Diciembre, que se reúne quince años después de su disolución. La gira lleva a Nelson a paisajes que jamás ha visto, donde aún se observan las cicatrices de la guerra civil. Con cada representación, Nelson se involucra más y más en la vida de sus compañeros, hasta que un suceso enterrado durante años emerge y cambia su destino para siempre. ALARCÓN, Daniel. De noche andamos en círculos. Seix Barral. Bogotá. 2014. Pp. 378. $39.000.

Snowden. Sin un lugar donde esconderse

En mayo de 2013, Glenn Greenwald fue a Hong Kong para reunirse con una fuente anónima que afirmaba tener pruebas de espionaje gubernamental generalizado e insistía en comunicarse sólo mediante canales muy encriptados. La fuente resultó ser Edward Snowden, contratista de la NSA, cuyas revelaciones sobre las actuaciones de la agencia demostraron ser una noticia explosiva y trascendental, lo que desencadenó un debate sobre la seguridad nacional y privacidad en la información. Mientras las discusiones suben de tono y el gobierno estadounidense contempla diversas propuestas de reforma, no está claro cuál será el verdadero impacto de las revelaciones de Snowden. GREENWALD, Glenn. Snowden. Sin un lugar donde esconderse. Ediciones B. España. 2014. Pp. 313. $42.000.

La Corporación Encuentro de la Palabra convoca al VIII Concurso Nacional de Poesía “Carlos Héctor Trejos Reyes”.Cada participante lo hará con una sola obra de temática libre, de mínimo 30 páginas y máximo, 60. Los trabajos, en tres copias, deben ser enviados a la Calle 10 No. 6-51, Riosucio, Caldas, antes del próximo 10 de julio. Habrá un ganador único

y la bolsa es de dos millones de pesos. El Concurso se reserva el derecho de publicación de las obras ganadoras, o de selecciones de partes de ellas, a corto plazo o en un futuro. La publicación podrá llevarse a efecto con o sin la intervención y gestión personal de los autores. Informes en la página web www.encuentrodelapalabra.com

RECOMENDADO Todos sabemos que el poeta es un fantasma

La poesía es un acto de deslumbramiento Octavio Hernández Jiménez* Papel Salmón

E

n abril de 2014, vio la luz la segunda edición del cuadernillo Todos sabemos que el poeta es un fantasma, de Juan Carlos Acevedo, con 21 textos de variada extensión, en verso libre. El autor es poeta de tiempo completo, en Manizales o en los otros 26 municipios de Caldas, en donde podemos encontrarlo dirigiendo talleres de poesía y relato o, al estilo de los coleccionistas de paisajes, plumas u hojas, lo hallaremos atrapando atmósferas y sensaciones básicas para elaborar sus versos. En las dos ocasiones estos poemas han sido editados en unos bellos cuadernillos, más alargados y menos gruesos que los de la clásica colección El Arco y la Lira, que desde mediados del siglo XX, dirigió Jorge Montoya Toro. Los textos de Acevedo correspondientes a esta obra hacen parte de la Colección de Poesía Tulio Bayer de la Nueva Editorial, en Manizales. Algunos de sus títulos son: Se trata de escribir desde el silencio, Una llave para abrir la luz, Solares de la infancia, Los amigos arden en las manos, El mundo de los otros, Fantasma del viento, Teatro de la memoria, Oración en voz baja para el fuego. Leer algunos de los títulos, equivale a pronunciar lacónicos y sugestivos poemas en los que el poeta utiliza palabras sabias y generosas. Hay versos sensibles que laceran. Al hacer detenida lectura de esas piezas se plantea una pregunta: ¿qué es

poesía para el autor? En el texto titulado Ars poética, deja planteada la sugerencia de que no es el poeta el que escoja la poesía sino al revés: “¿Dónde me llevas literatura? ¿Qué palabras serán mi aliento? Sin embargo, no siempre hay palabras para la cena”. Por sencillas que sean las voces, los poetas siempre acuden a un lenguaje cifrado, a metáforas o invocaciones propias de un texto creativo y no discursivo. En Oración en voz baja por el fuego y Los amigos arden en las manos, Juan Carlos Acevedo alcanza una entonación vital y convincente. Son salmos laicos. Estética de una sencillez endurecida, de una angustia que confronta. “En sus casas una madre, inclinada en la cocina,/ hace de una vela y una cruz su propio altar/ donde eleva oraciones por nosotros./ Ellos tienen un yo le presto,/ yo le gasto;/ yo lo invito,/ porque el dinero es agua en sus bolsillos”. En la página introductoria, el autor proclama que la poesía que ha descubierto, “más que magia y alquimia, es un acto de deslumbramiento bajo el cual el hombre está subordinado al redescubrimiento del mundo”. Trabajo de joyero en el que el poeta entra a su intimidad a seleccionar, como si fueran semillas, las palabras apropiadas para sembrar sus poemas: “Bajo la lluvia/ salgo a recoger palabras./ Es difícil volver a casa/ con palabras usadas en los labios” *octaviohernandezj@hotmail.com ACEVEDO RAMOS, Juan Carlos. Todos sabemos que el poeta es un fantasma. Manigraf Grupo Editorial. Manizales. 2014. Pp. 30.

Papel Salmon junio 15 2014