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EDICIÓN 1.000 domingo 8 de enero de 2012 Manizales - Colombia

creación y vida

La ciudad va con uno

Ramón Pineda

Una escena que se busca Wilson Escobar Ramírez

La última generación de la montaña blanca Laura Victoria Gómez

Por una literatura parricida Carlos Augusto Jaramillo Parra

Hay compromiso de los músicos con el arte

Gloria Luz Ángel

Ventana del periodismo cultural

Fernando-Alonso Ramírez


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Las ciudades son quienes las habitan

La ciudad va con uno Una ciudad está compuesta de diferentes clases de hombres; personas similares no pueden crear una ciudad. Aristóteles, en La Política

Ramón Pineda* Papel Salmón Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar. Otra ciudad hallaré mejor que ésta. Cada esfuerzo mío aquí está condenado, y está mi corazón -como un cadáver- sepultado. ¿Hasta cuándo permanecerá mi espíritu afligido? Adonde vuelvo mis ojos, hacia donde mire solo veo las oscuras ruinas de mi vida aquí, donde pasé y arruiné tantos años”. Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares. La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo y en estas mismas casas encanecerás. Siempre llegaras a esta ciudad .Otra no la busques -no la esperes-. No hay barco para ti, no hay camino. Así como has arruinado tu vida en este rincón pequeño, la has destruido en el mundo entero.

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on sus calles oscuras, sus laberintos, sus edificios colmena, con sus balcones coloreados por las telas -los tapetes y ropas que cuelgan sin pudor-, con sus ruinas de esfinges egipcias y bibliotecas griegas, con ese Mediterráneo frío que no ha dejado de traer viento y polvo, Alejandría marcó la vida de Constantino Kavafis, allí nació, allí murió y aún cuando se fue de ella por muchos años, nunca la dejó del todo como lo expresa en La ciudad, este poema que ya es un referente de los emigrantes, de los viajeros, de los que se van de su terruño en busca de “otros mares”, de un lugar mejor del que les tocó al nacer.

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Pero la ciudad va con uno, va a dónde uno esté, va en nuestro pensamiento con sus condiciones físicas -tanto naturales o construidas-; va con sus imaginarios, con sus modos de expresión; va con lo que conforma su mentalidad, su forma de ser; va con las marcas, las huellas de sus escenarios, de sus encuentros; van con el tipo especial de hombre que la habita, con sus tragicomedias. “La ciudad es una escritura” afirma el semiólogo Roland Barthes y quien se desplaza por ella, quien la usa, quien la vive es una especie de lector que asimila ese texto en su memoria, en sus sentidos, en su piel.

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Sí, la ciudad está escrita en el cuerpo y lo que hace a la nuestra diferente de otras no es solo su geografía, sus edificios sino la red de símbolos que vamos construyendo quienes la habitamos. Manizales no es un nevado, ni un montón de subidas y bajadas; no es una catedral gótica, ni una estatua ave de Bolívar; no es una torre que

Foto|Freddy Arango|Papel Salmón

algún día sirvió de soporte a un cable aéreo, ni un mirador al que todos suben los domingos. Dentro de esa imagen plana, lisa que registra una panorámica, una postal, hay miles de pliegues, miles de historias, de relaciones, de prácticas personales, íntimas, sentidas por quienes la habitan y que son lo que configura nuestro imaginario de la ciudad, nuestra Manizales aprehendida, vivida.

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Hay ciudades invisibles y visibles, hay ciudades históricas y míticas, hay ciudades emblemáticas y simbólicas. A veces basta con pocas palabras para definirlas. Y así la vieja Atenas se vuelve cultura y democracia; Roma es la única cuyo nombre contiene todo un imperio; París es la luz de la ilustración, de la revolución contra los reyes; Londres es la industria, el progreso; Nueva York es la capital del mundo, la múltiple, la diversa; Calcuta es el caos, la pobreza; Jerusalén es lo sagrado, lo intocable… y la lista podría hacerla cada uno con Bogotá, Medellín, Barranquilla, Pereira, Cali, Cartagena.

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Pero las ciudades son más que un momento histórico, más que un monumento, más que una generalidad, las ciudades son quienes las habitan, quienes fluyen como un elemento líquido por entre la solidez de sus edificios. Aunque la piedra permanece y multiplica sus formas para volverse puente, viaducto, centro comercial, urbanización, rascacielos, avenida, no es nada, esta muerta si no hay quien le cree una historia, la interprete, la use, le deje marcas, la haga suya. Es el transeúnte, el usuario, el ciudadano quien tiene ese poder, quien hace que lo urbano sea dinámico y abierto, que sea un escenario es constante cambio.

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Por eso dice el antropólogo español Manuel Delgado que de un lado tenemos la ciudad geométrica, geográfica, hecha de construcciones visuales, planificada, legible, y del otro lado tenemos la ciudad de la otredad, la poética, la ciega, la opaca, la trashumante, la metafórica, que mantiene con sus usuarios -por quienes la viven-


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una relación parecida a la del cuerpo a cuerpo amoroso. “Allí se registran prácticas microbianas, singulares y al tiempo plurales, que pululan lejos del control panóptico, que proliferan muchas veces ilegítimamente, que escapan a toda disciplina, de toda clasificación, de toda jerarquización”.

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Un beso, una mirada furtiva, un apretón de manos, una decisión, una lágrima, un olor, una voz, una canción, un sabor, un dolor, una textura, una declaración de amor -o de odio- una despedida, una sorpresa, una primera vez, un miedo, una confesión, un roce, una sonrisa, un imprevisto, un evento, un tropezón, un afán, un suspiro… a cada movimiento, en cada calle, en cada puerta, en cada escalón, en cada balcón, en cada mirador, en cada tránsito se produce la revelación y la ciudad trasciende sus fronteras físicas, deja de ser un logotipo que homogeniza -unos pujantes colonizadores, un estilo de escritura, una feria, un pasodoble, un equipo de fútbol, unas puertas abiertas- y se hace real, única, cada uno construye la suya, la que vive, la que se tatúa en la memoria y que al igual que Kavafis con su amada Alejandría, va con uno a todas partes. *Periodista, docente universitario, especialista en Estudios Urbanos, aspirante a magister en Estudios Socioespaciales. Vive en Medellín. Exeditor de Papel Salmón

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Manizales imaginada En su libro Imaginarios urbanos, el semiólogo Armando Silva nos presenta una serie de preguntas, de provocaciones, que remiten a los imaginarios que tenemos sobre la ciudad que vivimos. Valga la pena hacer este ejercicio personal o en grupo para pensar y sentir qué percepciones nos habitan de lo que es Manizales para cada uno de nosotros. Si comparan sus respuestas con las de otras, verán que podrá haber puntos en común, pero que escasamente habrá dos cuestionarios iguales y eso da cuenta de que, como lo dijo Aristóteles en el año 330 antes de Cristo, “una ciudad está compuesta de diferentes clases de hombres; personas similares no pueden crear una ciudad”. 1. ¿ Cuál cree que es el acontecimiento más importante en el último año de la historia de Manizales? 2. Y  ¿el más importante en los últimos 30 años? 3. Y ¿en toda su historia? 4. Cuando piensa en Manizales, ¿qué personaje cree que la identifica? 5. Mencione dos sitios que cree identifican esta ciudad. 6. E  lija tres sitios representativos de la arquitectura de Manizales. 7. Si fuera una hora del día, ¿Manizales sería mañana, tarde, noche?

8. C  omo percibe a esta Manizales, ¿alegre, triste, peligrosa, segura, vital, cansada, lenta, rápida, activa, pasiva? 9. Mencione un sector -o una calle- de Manizales que usted considere: El más peligroso. El que mejor huele. El de mayor movimiento. El más frecuentado por mujeres. El más frecuentado por hombres. El más frecuentado por viejos. El más triste. El más lujurioso. 10.Con qué imagen o palabra identifica las siguientes zonas de Manizales: La Galería La 23 Solferino La Francia Chipre El parque Caldas La plaza de toros San Cancio El Club Manizales Palogrande


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Teatro manizaleño

Una escena que se busca Óscar Jurado encarnó vocación. El Festival no parece permear los imaginarios de la escena local. El Departamento de Artes Escénicas hace parte de la dinámica teatral de la ciudad. ¿Se puede pensar en un teatro con características locales? Wilson Escobar Ramírez* Papel Salmón MR. SMITH (sigue leyendo su diario): Tch. Dice que Bobby Watson murió. MRS. SMITH: ¡Dios mío, el pobre hombre! ¿Murió? Mr SMITH. ¿Por qué finges ese asombro? Sabes de sobra que murió hace dos años y ha estado muerto desde entonces. Con seguridad que recuerdas que fuimos a su entierro hace un año y medio. MRS. SMITH: Oh, sí, claro que me acuerdo. Lo recordé en seguida, pero no recuerdo por qué te sorprendiste al leer esa noticia en el periódico. MR. SMITH: No era ninguna noticia del periódico. Hace tres años que dieron la noticia de su muerte. Ha sido una simple asociación de ideas. MRS. SMITH: ¡Qué lástima! Se conservaba tan bien. De La soprano calva, de Eugéne Ionesco.

Fingir el asombro

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omo en este diálogo insanio de una de las obras cumbres del teatro del absurdo, la noticia de la desaparición de Óscar Jurado sorprendió la escena local, no tanto por la muerte misma de quien en vida ofició como actor, director, dramaturgo, crítico, pintor, fotógrafo... No, Óscar había muerto hace ya varios años pero nadie lo había testimoniado, en una especie de olvido colectivo propio de una escena que no tiene memoria ni tradición, y se había refugiado en su enfermedad y en su silencio. Pero su muerte física nos sor-

Foto|Freddy Arango|LA PATRIA|Papel Salmón

El legado de Óscar Jurado está en la crítica teatral que publicaba en Textos, el periódico del Festival Internacional de Teatro que dirigió y en el que escribía con gran agudeza y sentido de la crítica.

prendió y nos puso en la tesitura de pensar en el relevo generacional del teatro manizaleño, en su condición actual, en sus retos

y desafíos. Es verdad que llevaba un tiempo largo desprendido de la escena, pero en ese lapso no hubo quien despuntara con

el sentido integral del arte escénico y del humanismo que pregonó en su época de mayor producción, durante los años se-

senta y setenta. El legado sin legado de Óscar Jurado viene a prolongar la tradición sin tradición de nuestro teatro. ¿Cómo entender esto? Sólo basta con hurgar en la etapa fundacional de nuestra escena y allí, en sus primeras expresiones, nos encontraremos con Manuelucho y sus títeres. Los manuales de historia del teatro en Colombia dan cuenta de que en Manizales se instauró la tradición titiritera en el país, y pese a ello en la ciudad no hay rastros de ese pasado, no existe un museo, ni una iniciativa pública o privada que busque restablecer esa memoria para las generaciones de hoy. Granito Cafecito, una agrupación que durante años heredó (indirectamente) el legado de Manuelucho, debió buscar en tierras peruanas un territorio más digno para contar sus historias de muñecos porque aquí nadie jalaba sus hilos. En contraposición, en Bogotá la Libélula Dorada, el grupo de títeres más influyente de la escena nacional, tiene un festival que lleva el nombre de Manuelucho. Más recientemente el grupo Punto de Partida rinde homenaje a este personaje con una de sus festivales regionales. Pero no pasa de una llana nominación. El legado de Óscar Jurado tal vez no lo podamos encontrar en una gran obra escrita, actuada o dirigida por él. Tal vez lo encontremos en alguna crítica teatral publicada en Textos, el periódico del Festival Internacional de Teatro que dirigió y en el que escribía día y noche durante la semana del evento con gran agudeza y sentido de la crítica. Su legado va más allá, está más en lo hondo. Óscar Jurado encarnó lo que tanto se le reclama a la escena local: vocación. Los de hoy son tiempos difíciles para encontrar la inspiración sin ataduras, la creación libre de gestión, de becas y estímulos a la supervivencia. Esa rara avis renacentista nunca más se volvió a ver en nuestra escena. Los creadores sólo tienen tiempo para gestionar, diseñar proyectos, buscar las migajas presupuestales del


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estaba a la altura de cualquiera de los montajes internacionales que fueron invitados en aquella edición. Incluso tuvo la aceptación y el reconocimiento del mismísimo De La Parra, invitado de honor para entonces. El secreto de La secreta…. radicó en el largo y lento proceso de maduración que tuvo el montaje y que permitió llegar a una parrilla internacional con el nivel deseado. No hubo apuros, tampoco esperó becas o subsidios; era en verdad una obra necesaria fruto de la “vocación” por hacer arte.

Investigar el teatro

Foto|archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

Escena de la obra Rastros sin rostro dirigido por Liliana Hurtado, de Actores en escena.

sector oficial, cumplir los tiempos de producción y “concertar” sus espacios para evitar el “paseo escénico” por garajes, patios y casas desvencijadas, algo en lo que ya están curtidos Leonardo Arias y Augusto Muñoz de los grupos Actores en Escena y Punto de Partida. Con frecuencia esa vocación que pudiera habitar en cualquiera de nuestros hacedores teatrales de hoy está constreñida a la búsqueda de recursos y a la permanente exhibición, lo que ha llevado a que los procesos creativos no maduren lo suficiente en las tablas y con el público.

La obra por hacer

Desde el patio de butacas que habito me he preguntado por esa obra acabada del teatro manizaleño en los últimos 25 años en los que he oficiado como espectador atento, y que pudiera explicar, como en La mirada de Ulises -esa gran película de Theo Angelopoulos- un origen y una evolución de nuestro teatro hacia un estadio que pudiéramos llamar “modernidad”; me pregunto por esa obra que trascienda de verdad las fronteras de nuestra ruralía con la calidad y la altura de las obras que recalan en la memoria. Y no la encuentro. No encuentro en nuestra escena un Arquitecto y el emperador de Asiria o El bar de la calle luna obras del desaparecido Taller de Artes de Medellín en los años ochenta; no encuentro un Angelitos empantanados del Teatro Matacandelas de Medellín, por no invitar a la memo-

ria montajes memorables de los grandes referentes del teatro colombiano como La Candelaria, Teatro Petra o El Libre, con los que cualquier comparación cojea. Se dirá que son obras hechas con amplios presupuestos, sin el afán de la sobrevivencia. Es verdad, El arquitecto y el emperador…

¿Teatro manizaleño? ¿Se puede pensar en un teatro con características locales? ¿Existe tal cosa? supuso un proceso de dos años para traducir y adaptar el texto, según me lo contaba Samuel Vásquez, su director. En respuesta está como referente ese otro gran portento de la escena de los años noventa: La Hojarasca de un grupo de egresados de la ESAP montada en una puerta como espacio escénico, con un racimo de bananos y un par de velitas romanas como escenografía. Doscientos mil pesos de la época, un gran sentido de la dirección y de la actuación, fueron suficientes para recalar en la memoria del teatro de aquellos años y circular con éxito por el mundo.

Escena incontaminada

Algo ha pasado para que en una ciudad que es sede de un Festival Internacional de Teatro, que presenta una variada

muestra de tendencias y búsquedas estéticas y narrativas, se siga haciendo un teatro sin mayores pretensiones, sin mayor depuración y estilización en sus formas. El Festival no parece permear los imaginarios de la escena local. Se sabe que un director, ya desaparecido, le prohibía explícitamente a sus actores asistir a cualquiera de las funciones previstas durante la semana del evento porque –según él- los podría “contaminar”. En el fondo de la pregunta por la obra acabada del teatro manizaleño está el cuestionamiento por la calidad, el reto por la búsqueda de nuevos lenguajes, nuevas formas de comunicarse con el público. Durante años, algunos de los creadores locales creían que si participaban en la programación oficial del Festival Internacional de Teatro podrían trascender las fronteras hacia el reconocimiento nacional o internacional, entonces apuraban sus procesos y estrenaban durante la edición de turno. Ninguno de aquellos intentos tuvo tal trascendencia, precisamente porque no había madurez del trabajo propuesto y todo quedaba en la adolescencia sempiterna que han aquejado nuestras tablas. Excepciones medianas las hay, desde luego, como La secreta obscenidad de cada día, una obra basada en un texto del chileno Marco Antonio de la Parra y llevada a escena por un grupo de la Universidad Nacional. La factura de aquel trabajo, cuando se escenificó en una de las ediciones del Festival Internacional,

¿Teatro manizaleño? ¿Se puede pensar en un teatro con características locales? ¿Existe tal cosa? La ciudad tiene su propia dinámica teatral, a la que se ha sumado en la última década el Departamento de Artes Escénicas, con los ejercicios propios de los estudiantes y sus profesores. Ya hay un puñado de egresados oficiando en las calles, ofertando sus productos a las empresas, o trabajando en los planteles educativos, donde ejercen la opción de licenciados. El mismo Departamento de Artes Escénicas viene consolidando un proceso bien interesante a través del Festival Universitario, que este año logró conjuntar una muestra más internacional (aunque dispar en su curaduría), y a la par siguió construyendo ese diálogo de saberes escénicos a través del congreso de investigación en torno a la pedagogía y su praxis escénica. El mismo colectivo de docentes ha trascendido el “ejercicismo” propio de su actividad y ya se formula el teatro como objeto de investi-

Foto|archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

gación entroncado al contexto social y a fenómenos como la violencia. Fruto de ello son dos montajes cuya real factura está por verse, pero que rompen la medianía sin referencia que afecta nuestra escena: Rastros sin rostro dirigido por Liliana Hurtado y El secreto de Vanessa, dirigido por Daniel Ariza. Si bien son procesos académicos, ambos muestran en la escena los códigos que potencian el teatro contemporáneo, por no decir “posdramático”, en el que se dan cita los intertextos, la fragmentación, la multiplicidad, la performatividad y los recursos expresivos de la imagen electrónica. Son propuestas que comienzan a andar y a madurar en espera de su verdadera forma de decir. Las bases están puestas. Hay una nueva generación formada en la academia y una o varias generaciones hechas a pulso y con la intuición como faro; ambas coexisten. Tienen por delante el reto de encontrar esa “modernidad” propia del teatro que se ve hoy en la escena mundial y deben trasegar ese camino en solitario, entender de una vez por todas que la carencia de políticas públicas para la cultura, y para el sector en particular, nunca se implementarán por muchos diagnósticos que se contraten y planes de desarrollo que se diseñen. Será un camino en busca de la verdadera “vocación” por las tablas. Entre tanto la ciudad seguirá a merced de “obras”, no de TEATRO con mayúscula. *Crítico e investigador teatral. Docente de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Manizales. Ex editor de Papel Salmón.

El secreto de Vanessa, dirigido por Daniel Ariza, obra montada por el grupo de la Universidad de Caldas.


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AMBIENTE|

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¿Nos podremos seguir llamando “la capital mundial del agua”?

La última generación de la montaña A mediados de los años 90 en Papel Salmón comenzamos a percibir los efectos del calentamiento global sobre el nevado del Ruiz o Kumanday. Ahora estos se han extendido a toda la región. La variabilidad del clima trae nuevos retos a la última generación de nuestra emblemática montaña blanca.

media han tomado relieve situaciones de urgente solución: las sombras de la minería a cielo abierto que podría tener graves consecuencias, otra vez, sobre el agua, pero también sobre ecosistemas enteros; la creciente deforestación y su relación con los cauces de agua y con los deslizamientos que afectan viviendas, tierras cultivables e infraestructura vial, las preguntas sobre la mejor manera de enfrentar el desafío de proveer de energía a una sociedad en constante crecimiento sin afectar la biodiversidad, que se han concretado, por ejemplo, en las discusiones alrededor del trasvase del río Guarinó por parte del proyecto hidroeléctrico Miel I. El cambio climático ha de estar presente en la solución de cada una de ellas, pues el agua, el bosque, la montaña, la biodiversidad tienen ahora una trascendencia aún mayor que en cualquier otra época.

Laura Victoria Gómez* Papel Salmón

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omos la última generación que habrá nombrado los glaciares del Kumanday como nieves perpetuas. Esta realidad, que a mediados de los 90 era todavía una afirmación matizada por las dudas de un grupo de científicos es hoy una verdad incuestionable, evidente a quienes hemos debido enfrentar los desafíos de un cambio climático que, en sus constantes paradojas, incrementa los extremos: las lluvias, pero también las sequías. También es innegable que los seres humanos, con nuestra insaciable sociedad de consumo, somos los causantes de esta catástrofe y aún tenemos la posibilidad de incidir, no sólo en sus causas, sino también en la manera como la sociedad entera se adapta para enfrentarla. Hoy los científicos admiten que en poco tiempo, tal vez en dos o tres décadas, como consecuencia de estos cambios habrán desaparecido los seis glaciares de montaña que aún quedan en Colombia, incluidos el Kumanday y el Santa Isabel, que con su orgullo blanco unieron a Caldas con sus departamentos vecinos. La naturaleza ahora nos plantea el reto común de pensar la vida sin ellos, con las transformaciones que su ausencia implica para las dinámicas del agua.

El agua, la vida y la historia del hombre

Las incertidumbres del clima nos regresan a los pensamientos primordiales. Como aquellos que enlazan en las sociedades ancestrales al agua con la vida. Y es que desde el Génesis hasta el Popol Vuh de los mayas y los mitos germanos e hindúes, los relatos sagrados establecen el vínculo del agua con el origen, pero también con las posibilidades de transformación, pues es un espacio de transición en donde los seres humanos podemos regresar al caos y repensar nuestra historia. Tal vez por esta relación del agua con la vida, y del Kumanday con el agua, la

Pensar la Manizales del futuro

Foto|archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

sabiduría ancestral reconoció en los picos más altos de la montaña sitios sagrados, a los que en épocas precolombinas sólo podían acceder los caciques de los pueblos que habitaron la zona, como quimbayas y pijaos. Los arhuacos actuales envían allí guardianes, quienes cuidan que no falten las ofrendas, rituales y pagamentos, de manera que no se pierda la comunicación entre los mundos. Y es que en el agua se condensan las relaciones de las personas con la historia. Ahora ella es tal vez la que mejor refleja la agobiante realidad del cambio climático, con sus claroscuros. Esto lo sabe bien una ciudad que en medio de la lluvia ha padecido la sed por semanas. Las incertidumbres del clima nos devuelven también a las preguntas esenciales, que en épocas de tranquilidad se nos antojaron superfluas: cuando las

nieves del Kumanday desaparezcan y el páramo cambie su actividad reguladora de los ciclos hídricos, ¿podremos seguir nombrándonos “capital mundial del agua”? ¿Lograremos continuar produciendo nuestros alimentos? ¿Tendremos un techo seguro para refugiarnos en las noches con nuestras hijas e hijos bajo las eternas lluvias que pueden venir con la intensificación de las situaciones extremas del clima?, ¿y uno que nos dé sombra en los tiempos de intenso sol? ¿Habrá algo que calme nuestra sed? ¿Cómo cambiará nuestro preciado paisaje cultural cafetero, hoy patrimonio de la humanidad? ¿Qué será de nuestra megadiversidad? ¿Podrá nuestra ciudad seguir convocando el alma del teatro, de la música, de la poesía? En medio de las preguntas que plantea este complejo escenario, en esta década y

Pero hay una pregunta de evidente urgencia: ¿Cómo conciliar la vida de una ciudad como Manizales con el curso de sus fuentes de agua? ¿Cómo lograr la armonía con la montaña? En una urbe como ésta, que ha crecido innumerables veces a costa de negar momentáneamente los caminos al agua, pues se ha construido sobre quebradas, olvidando las lecciones de la historia, que enseña que el agua siempre recupera su curso, aunque ello sea sinónimo de inundaciones y deslizamientos, la respuesta a estos interrogantes implica profundos cambios. Uno de ellos es la construcción de una visión de ciudad que refleje la preocupación por el bienestar de las presentes y futuras generaciones, superando el ejercicio de una ingeniería civil centrada en la inmediatez de la rentabilidad económica y aliada con una política mal entendida, que no escucha las razones técnicas de los estudios de riesgos y crea mecanismos para burlar las restricciones orientadas a proteger la vida y bienes de las y los manizaleños. “Es necesario poner el tema ambiental en la agenda pública”, afirma enfáticamente el director de Corpocaldas, Juan David Arango Gartner. Es cierto. Y, ahora más que nunca, es imprescindible ponerla como el corazón de la agenda pública. Es indispensable que quienes habitan estas tierras comprendan también que este llamado les compete, que la política no se refiere a una clase social en creciente desprestigio por los numerosos atropellos que han cometido muchos


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Relatos de agua

blanca

Popol Vuh

“Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia. Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad”.

de sus representantes frente al pueblo, sino que es un asunto en el que pueden y deben intervenir. Frente a la responsabilidad que por supuesto corresponde a quienes fueron elegidos para garantizar derechos tan fundamentales como el acceso al agua o una vivienda segura y no hicieron cuanto estuvo a su alcance para lograrlo, hay una ciudadanía que tiene el deber de ejercer una estrecha vigilancia y pedir rendición de cuentas frente a los asuntos públicos.

Mito germano de la creación

Al norte de Muspellheim, reino del fuego, se encontraba el reino del eterno hielo Niflheim, del que brotaban doce ríos glaciares. El río Eliagavar, al alejarse demasiado, se comenzó a derretir por el calor del reino del fuego. Del hielo nació Ymir, el primer gigante de hielo. En un profundo sueño, Ymir sudó y de su axila nacieron un hombre y una mujer. De sus pies nació un hijo”.

El compromiso ciudadano

Cada vez hay mayor consenso alrededor de un concepto que ubica las políticas públicas en el escenario de la concertación entre ciudadanos y gobierno con respecto al manejo del poder, de las decisiones. Los hechos políticos son, pues, el resultado de lo que acontece en estos espacios. Y en torno al ambiente, en nuestra tierra, una nube envuelve la participación de la ciudadanía. El ejercicio de esta ciudadanía implica, también, reconocer los profundos nexos entre las zonas urbanas y rurales, cuya distancia se refleja, de nuevo, en el agua. Mientras Manizales continúa gozando de agua potable, en la mayor parte de la zona rural del municipio, con sus cerca de 27 mil habitantes, el agua no es apta para el consumo humano. La despreocupación por esta dura realidad es una muestra de que la ciudad da la espalda al campo, continúa negando un pasado campesino y aún no comprende hasta dónde el futuro continúa uniendo los espacios urbanos y rurales. Más allá de escenarios apocalípticos, hay preguntas concretas para cada uno

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Mitología egipcia

Foto|Freddy Arango|Papel Salmón

“En el principio sólo existía un océano infinito, Nun, que contenía todos los elementos del Universo. No existían ni el Cielo ni la Tierra, y los hombres aún no habían nacido. No había vida ni muerte. El espíritu del mundo se hallaba disperso en el caos, hasta que tomando conciencia se llamó a sí mismo; así nació el dios Ra. Ra estaba solo; creó de su aliento al aire, Shu, y de su saliva a la humedad, Tefnut, y los mandó a vivir al otro lado de Nun. Después hizo emerger una isla donde poder descansar; la llamó Egipto. Y como surgió de las aguas, viviría gracias al agua; así nació el Nilo”.

“El arco iris se forma al arrojar puñados de agua al cielo”. Apuntes de Merardo Largo, publicados en el libro Samoga: enigma y desciframiento (Gelemur de Rendón & Rendón García, 1998). Esta imagen, que ha sido símbolo de esperanza, llama a actuar por el futuro.

de nosotros, como individuos, tal como lo sugiere Stéphane Hessel, un hombre maravilloso que a sus 93 años tuvo el valor de reconocer su indignación y contagiar con ella a jóvenes del mundo entero,

desde los países árabes hasta Wall Street, y que afirmó, citando a Sartre, su compañero de escuela: “Sois responsables en tanto que individuos”. Podríamos decir que la articulación de esta responsabilidad individual ha de generar acciones colectivas.

¿Somos un león dormido?

Foto|archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

Mitología hindú

Sobre la Gran Nada o las Aguas Primordiales flotaba Naravana y de su ombligo flotaba el loto sagrado y de él nace Brahma, el Uno, la Gran Manifestación del Todo”.

Pero la indignación parece no haber llegado a nuestra “capital mundial del agua”. Ni siquiera la privación de este elemento, que forma parte entrañable de la identidad de la ciudad, bastó para generar signos visibles de movilización colectiva: ¿se vive en Manizales la indignación de manera individual? ¿Será la consciencia de la ciudad como el “león dormido”, que en su sueño puede estar incubando movimientos capaces de sacudir los cimientos de esta tierra en la que el cambio climático tiene como una de sus muy posibles consecuencias la transición a ecosistemas más secos, en los que la presencia del agua sea menor, comprometiendo las posibilidades de futuro?

Tenemos la obligación de aportar desde cada una de nuestras acciones, desde el consumo individual responsable, con consciencia de que el modelo actual del que formamos parte es la causa del problema, hasta nuestras acciones públicas y colectivas. Es imprescindible que comencemos ya, si no queremos parafrasear la profética frase de una campesina caldense, quien hace unos años exclamó: “¡Ahora sí nos estamos quedando en la pobreza absoluta: nos estamos quedando sin agua!”. *Comunicadora Social con estudios de postgrado en Desarrollo Rural. Ex editora de Papel Salmón. Trabajos citados -. Gelemur de Rendón, A., & Rendón García, G. (1998). Samoga: enigma y desciframiento. Manizales: Centro Editorial Universidad de Caldas. -. Gutiérrez, M. M., González Lamus, J. P., & Duarte Ortega, M. (2011). Análisis de vulnerabilidad para los nodos regionales de cambio climático. Bogotá: Documento en word.


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Un panorama de la escritura actual en Caldas

Por una literatura parricida Falta apoyo y una crítica verdadera en el Departamento. Revistas, periódicos, blogs y folletos son la ventana de los nuevos escritores. Aunque algunos gozan de cierta importancia en el ámbito nacional, siguen siendo parte de una generación invisible. Apuntes.

que apenas se estaban dando a conocer.

te también de esta generación, aunque con menos ruido. Sería injusto no nombrar a dos escritores que murieron jóvenes y con obras sólidas: Carlos Héctor Trejos y Orlando Sierra Hernández. Una característica importante de esta generación es la acogida que la academia les ha brindado, la mayoría de ellos son profesores y se han convertido en maestros de los que apenas inician, lamentablemente muchas veces sólo en las aulas.

lóbert Zapata, tal vez el poeta más destacado de la región en los últimos años, decía alguna vez que logró hacerse poeta a pesar de sus maestros. En efecto, si no se era amigo de alguna de las vacas sagradas de la época, se corría el riesgo de no ser tenido nunca en cuenta. Parece ser que si uno quiere ser escritor se debe enfrentar no solo al papel en blanco, sino también a la falta de oportunidades del Estado, a los críticos, a la imposibilidad de publicación si no es a través de un concurso y hasta a los propios escritores que ya han alcanzado algún éxito. Antes, en Caldas, si a uno no le daba el visto bueno Fernando Mejía Mejía o Adel López Gómez, difícilmente lograba un fu-

turo en las letras de Caldas, y ni qué decir si además había odios de por medio. Sin embargo, unos pocos lograron quitarse este karma e hicieron obra. Hoy las cosas no son como antes, pero son más o menos iguales. Los escritores no suelen apoyar a los que vienen atrás y algunas veces hasta tratan de opacarlos, no como en los viejos tiempos, pero manos amigas, entre los ya constituidos, son pocas. Mil ediciones de Papel Salmón alcanzaron para seguirle el ritmo a una generación de escritores y ver el nacimiento de otra o quizás otras dos. Se habla de la generación mutante, de la generación invisible, por emplear solo dos nombres que se han usado localmente, para designar escritores más o menos entre los 40 y los 55 años. ¿Y los otros? Pues bien, parece no haber otros. ¿O sí? Roberto Vélez Correa, autor de un fantástico libro de cuentos llamado Los suicidas de la palabra, se destacó sobre todo por sus actividades en el campo de la crítica. Por suerte para una generación un poco posterior a la invisible, dedicó sus esfuerzos sobre todo a realizar una especie de inventario de la literatura en Caldas, fruto del cual apareció Literatura de Caldas 19671997, un libro en el que aparecieron casi todos los que durante ese período habían escrito algo con pretensiones literarias. No menos de 70 nombres se citan allí. Roberto rescató gran cantidad de obras que hoy siguen siendo desconocidas y de nombres

Flóbert Zapata, llamó La generación invisible a la antología que recoge a poetas que escriben en su época y que son de la región, pues todos ellos estuvieron, la mayoría sigue estando, por fuera de los grandes círculos de escritores en Colombia. La invisibilidad de sus nombres no se compadece con sus trabajos poéticos. En cuanto a los narradores, Orlando Mejía Rivera fue más lejos y los denominó, no solo a los del Departamento, sino a los del país, la generación mutante, que representaban una “estética de ruptura con respecto a la narrativa colombiana tradicional”. Sin embargo, aquellos a quienes nombró en su libro que eran de Caldas siguen padeciendo de una extraña inmaterialidad, aun cuando han publicado por fuera del país y tienen prestigio en el ambiente literario. De todas formas en esa camada de escritores que están después de los 40 hay un pequeño grupo de narradores con reconocimiento, como Octavio Escobar Giraldo, Orlando Mejía Rivera, Adalberto Agudelo Duque y Eduardo García Aguilar. Darío Ángel, El flaco Jiménez, Gustavo López -quien acaba de ganar el premio de cuento de la Cámara de Comercio de Medellín con uno de los mejores libros de cuentos que se han escrito en la región-, Mercedes Valencia, Uriel Giraldo, Antonio Leyva, Pablo Rolando Arango, hacen par-

Otra antología de Zapata, Novísima poesía, recogió hace unos años algunos escritores, todavía en ciernes, y de menos de 40 años, más de 200 nombres aparecen en aquella recopilación, pero solo continúan escribiendo de manera más o menos continua Adrián Pino, Julián Chica -ganador hace unos meses del premio de Novela Ciudad de Pereira-, Juan Carlos Acevedo Ramos, Víctor Hugo Fajardo, Juan Carlos Salazar y Juana María Echeverri. Esta generación se hizo, sobre todo, en la Casa de Poesía Fernando Mejía Mejía, que fue un hito en la ciudad en cuanto a talleres de formación literaria; su biblioteca, que hoy reposa en la Universidad Autónoma, sirvió de referente a cientos de jóvenes que buscaban la Casa de Poesía para ver películas, prestar libros, conversar sobre lo divino y lo humano o simplemente tomarse un trago en un bar que por sus historias se sigue recordando: Ojo de agua, que estaba ubicado en el primer

Roberto Vélez Correa

Flóbert Zapata.

Octavio Escobar Giraldo.

Orlando Mejía Rivera.

Carlos Augusto Jaramillo Parra* Papel Salmón

A Roberto Vélez Correa En memoria

Los novísimos

FotoS|archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

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La generación invisible


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domingo 8 de enero de 2012

Adrian Pino.

Juana María Echeverri.

Adalberto Agudelo Duque.

Juan Carlos Acevedo Ramos.

piso. Esta es una generación que se deshizo rápidamente, de las grandes antologías, fueron muy pocos los que siguieron escribiendo y muchos más los que se dedicaron a la docencia o a otros oficios, casi todos miran con nostalgia aquellos días de los Poetas Tóxicos, un grupo que se dedico a realizar manifiestos literarios y a burlarse de las buenas maneras poéticas, con excepción de Carolina Urbano, hoy ninguno de ellos escribe.

rrez, Iván Alarcón, Felipe Agudelo, Felipe López, Carlos Andrés Colorado, Tomás David Rubio, entre otros, que se dedican a la poesía, la narrativa, el ensayo literario y la reseña.

cargada Vicky Salazar, quien ha logrado en poco tiempo darle vida propia a esta página. Dentro de Quehacer cultural se puede encontrar la revista Juegos Florales, en donde su director, Juan Carlos Acevedo Ramos publica indiferentemente poesía, cuento, ensayo y crónica. Este es un espacio que ha dado más de una oportunidad a aquellos con talento y sin lugar para publicar. Sin embargo, siguen brillando por su ausencia el debate, la crítica y comentarios certeros sobre las publicaciones en la región o de escritores de la región. Por lo menos tres blogs deben ser mencionados en estas líneas: kadaberexquizito, coordinado por Leandro Loaiza, que publica todo tipo de contribuciones de jóvenes escritores; tresdependientes y el boletín bibliográfico Libélula Libros, de los libreros de Libélula Libros, en el que se reseñan novedades literarias y obras de literatura Universal, por desgracia son pocas las veces en las que se adentran en la crítica de las obras producidas por autores del Departamento. Y el blog escritorescaldenses, donde también se dan cita no solo los jóvenes sino todos aquellos que escriben y hacen parte de esta comarca.

las letras caldenses desde la desaparición de la Imprenta Departamental; la Alcaldía, que tiene un Instituto de Cultura y Turismo más dedicado a la Feria que a la cultura y se ha olvidado de publicar; y las universidades, por ejemplo la Red SUMA, que deberían proponer una academia con memoria. Bienalmente la Secretaría de Cultura de Caldas convocaba premios literarios y realizaba la publicación de libros, en una importante ventana para los escritores de la región. Pero la nefasta administración que tuvo los dos últimos años esta secretaría acabó con estas convocatorias y con la mayoría iniciativas culturales de la ciudad y el departamento. La desaparición de dos eventos tan importantes como los Juegos Florales, que alcanzó a durar 18 ediciones y el Festival Nacional de Poesía, con diez, mostraron que el apoyo gubernamental sigue siendo muy pobre, y que los escritores no logran ponerse de acuerdo a la hora de realizar los eventos. Además falta crítica, hace mucho que falta. Roberto Vélez fue nuestro último crítico e historiador, reconozcamos que era un poco complaciente, pero al menos hacía la tarea de leer y repasar las obras que iban apareciendo. Pero estamos huérfanos de detracción y lo estaremos mientras el parricidio literario no sea una opción y mientras temblemos como hojas ante los ojos enardecidos de las vacas sagradas que siguen rumiando su soledad y mirando para arriba en busca de otras vacas sagradas a quienes adorar encima de la mesa y maldecir en cocteles. No es de esperar que esta nota genere la unión entre los escritores, que comiencen a leerse y ayudarse -un consejo a tiempo puede salvar un poema y ni qué decir de un libro-, pero si generara por lo menos una buena discusión ya tendría sentido.

Los ciberescritores

Todavía queda una generación que apenas se construye. Se trata, en su mayoría, de jóvenes que encontraron en los blogs, las redes sociales y el correo electrónico una forma de mostrar su literatura. Precisamente la Universidad de Caldas prepara una antología de ciberpoetas en la que se muestran algunos de estos nombres, entre ellos Leandro Loaiza, Sandra Romero, Mariela Mahecha, Lucas Gutié-

Orlando Sierra Hernández.

Las publicaciones

Papel Salmón ha sido el espacio para dar a conocer durante los últimos años la producción literaria de la región. Allí fueron publicados por primera vez muchos de los que hoy se consideran escritores, además ha sido una ventana para la crítica, la reseña de libros y el debate, este último mermado en general por una idea extendida de que quien práctica la crítica caerá inevitablemente en desgracia. De ahí que la mayoría de las críticas se usen para palmear la espalda de los amigos o para reseñar libros con eufemismos que ocultan que esencialmente no hay nada bueno que decir sobre ellos. Los autores tampoco parecen darse cuenta y hasta agradecen. Pero además de este semanario, hay publicaciones que han logrado, e incluso hoy logran, propagar el bichito de la literatura. La colección de poesía Musa Levis logró por mucho tiempo ser un espacio para que los nuevos poetas publicaran en su pequeño formato sus óperas primas. Hoy no es lo que era, pero al menos es una revista que continúa mostrando en un formato alternativo la creación poética de la ciudad. Quehacer cultural también es una de las publicaciones que más ha hecho no solo por la literatura sino por las artes en la ciudad. Con su directora, María Virginia Santander, hemos logrado seguir la actualidad cultural de Manizales y el Departamento en momentos en los que los medios le dedican cada vez menos espacio a la cultura. Habrá que decir, de todos modos, que en los últimos años LA PATRIA decidió dedicarle un par de páginas semanales a la cultura, con lo que el tema se salió de los domingos y pudo poblar los días laborales. De esta misión se encuentra en-

Lo que falta

Este texto es una especie de abanico cerrado, adentro hay muchos más nombres de los que veríamos si estuviera abierto, pero el lector puede dirigirse a las publicaciones nombradas, que son el verdadero archivo de lo que aquí ocurre y de esa manera abanicarse con la buena -que sí la hay, aunque algunos rían socarronamente- literatura que se ha hecho. Sin duda faltan más antologías. Desde Cuento caldense actual no existe un inventario de la creación cuentística. Hace falta una antología seria de la historia de la poesía caldense y, sin duda, una buena colección de clásicos de nuestro departamento. Esta tarea la podrían emprender el Departamento, que está en deuda con

*Editor Universidad de Caldas y ex editor de Papel Salmón.


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Hay compromiso El programa de bandas municipales es el más consolidado

Manizales es una ciudad con gran número de músicos que se dedican a la composición e interpretación de los diversos géneros. Algunos programas están más consolidados que otros. Faltan recursos. Gloria Luz Ángel* Papel Salmón

L

os acordes de tiples, bandolas, guitarras, de otros instrumentos de cuerdas, de vientos, de percusión hacen parte del corazón de Caldas y de Manizales. Hace 80 años, con la creación de la Escuela de Bellas Artes, se da apertura al conservatorio y en estas ocho décadas son muchos los músicos los que han llevado sus notas alrededor del mundo. Fue en 1980 cuando nació el Programa Bandas Estudiantiles de Música del Departamento de Caldas, uno de los más sólidos del país, con innumerables triunfos tanto nacionales como internacionales. También fue en esa época cuando se creó, por iniciativa de la profesora Aida Casasbuenas, la Orquesta Sinfónica de Caldas, con el objetivo de crear un espacio para el estudio colectivo de los alumnos de violín, viola, violoncelo y contrabajo. En 1990 se dio vida a la Orquesta de Cámara de Caldas con la misión de fortalecer la cultura musical en Caldas, y un año más tarde, en 1991, se crea el Taller de Opera de la Universidad de Caldas como una propuesta de integración para las diferentes escuelas que funcionan en la facultad de Bellas Artes de esta universidad. La Fundación de Orquestas Sinfónicas

Juveniles e Infantiles de Caldas Batuta inició labores con 150 estudiantes en ese mismo año. No solo estos cinco proyectos hacen parte del ámbito musical de la ciudad y el Departamento, son muchos los grupos, tríos, duetos y solistas de música andina colombiana, de jazz y de rock, que han surgido en la ciudad.

Bandas estudiantiles de Música

El Programa de Bandas estudiantiles de música en Caldas cuenta en la actualidad con 44 agrupaciones distribuidas en los 27 municipios y en 13 corregimientos, lo que lo convierte en el departamento con mayor número de bandas. Cada año se realiza el Festival Nacional de Bandas Infantiles de Música, evento único en su género en el país. Este programa incluye la formación de niños y jóvenes que van de los ocho a los 17 años de edad, desde la iniciación musical en pre-banda, pasando por el proceso de aprendizaje instrumental en la banda infantil para llegar al perfeccionamiento en la banda titular. “A nivel social uno de los logros más significativos del movimiento bandístico reciente, tiene que ver con la dedicación profesional a la música de un alto número de personas que iniciaron su formación musical en la banda y que hoy en día hacen parte como directores, docentes, instrumentistas o gestores musicales de importantes instituciones, universidades, agrupaciones y demás, tanto en Colombia como en el exterior”, dice Neftalí Alonso Loaiza Montoya, coordinador del Programa.

Orquesta Sinfónica de Caldas

Nelson Monroy llegó a la Orquesta Sinfónica de Caldas en agosto de 1990 y encontró una agrupación de 12 músicos de cuerda, a los que se sumaban dos flautas para interpretar música colombiana. “En 1991 se incluyeron vientos y se amplió un poco la cuerda y es así como fue invitada al lanzamiento nacional de Batuta en Bogotá, programa al cual se afilió como orquesta líder en Manizales. En la década de los 90 creció en cantidad y calidad”, señala Monroy. Agrega que “en 2000 la Orquesta entró en un periodo de transformación que llevó al ‘Proceso de Desarrollo Sinfónico en Caldas’ liderado por la Universidad de Caldas con el apoyo de la alcaldía de Manizales, el cual se implementó desde 2001 hasta 2009 cuando la orquesta y el proyecto se clausuraron en el concierto del 11 de junio por insuficiente respaldo económico”. En 2010 renace la Orquesta bajo una estructura que la acerca más al esquema de orquesta profesional. “La orquesta se ha constituido en la mejor opción para la proyección artística y profesional de los músicos de la región, y en ella han completado su formación grandes instrumentistas caldenses que hoy se proyectan en orquestas como la Filarmónica de Bogotá, o en agrupaciones extranjeras en países como Francia, España, Estados Unidos y Argentina entre otros”, dice Monroy.

Taller de Ópera

La primera presentación del Taller de Ópera de la Universidad De Caldas se realizó el 18 de diciembre de 1991 con un programa de escenas de Las Bodas De Figaro de W.A. Mozart, y a partir de entonces lleva 42 producciones con un repertorio que incluye desde los títulos tradicionales de la ópera universal como Carmen, La Bohemia o Elixir de Amor, hasta obras de géneros alternos como ópera Rock (Jesucristo Superestrella) o zarzuela (María la O). Se destacan los estrenos mundiales de dos óperas de Héctor Fabio Torres: Pensamientos de Guerra (2001), y Drácula (2005); además de dos montajes originales sobre la música popular: Gardel (2007) y El Juglar (Escalona Poesía Vallenata 2008); y el musical Café con aroma de mujer con música de Nelson Monroy y libretos de Leopoldo Vanegas (2010). “El Taller de Ópera, gracias a sus vínculos con escuelas de canto de Bogotá y Medellín, ha servido de trampolín para las carreras de importantes solistas nacionales como Margie Bernal, Angela Simbaqueva, Hans Mogollón, Sandra Caicedo, Sydney Jimenez, entre otros”, dice Nelson Monroy.

Orquesta de Cámara de Caldas

Foto|archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

Orquesta de Cámara de Caldas.

Durante 21 años la Orquesta de Cámara de Caldas ha llevado sus programas artísticos y educativos a la población caldense en forma descentralizada. Ha participado en Festivales Internacionales de Música Contemporánea, en los principales Festivales de Música Religiosa del país y sus actuaciones se han extendido


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domingo 8 de enero de 2012

de los músicos con el arte Fotos/Archivo LA PATRIA/Papel Salmón

Banda municipal de Neira.

Orquesta Sinfónica de Caldas.

a Bogotá, en el Teatro Colón y la Catedral Primada, y a Medellín, Cartagena, Barranquilla, Popayán, Pasto, Pereira y Armenia. Tiene en su haber dos producciones discográficas. “Además de su trabajo estético, la Orquesta, con el ánimo de fomentar la investigación, ha realizado foros sobre la relación de la música con otras ciencias: física, matemáticas y filosofía, y con otras expresiones del arte. Su trabajo investigativo ha hecho posible la recuperación y divulgación del patrimonio musical del Departamento. Esta orquesta es reconocida como una de las cinco orquestas profesionales del país”, dice Humberto Gallego, gerente.

Fundación Batuta Caldas

En su historia, la Fundación Batuta Caldas ha impartido formación musical sinfónica a más de seis mil niños y jóvenes de Caldas y en la actualidad atiende a mil 618 estudiantes, entre los dos y 25 años de edad, de distintas condiciones sociales y económicas que “se benefician de manera subsidiada de la educación musical en diferentes niveles, en ocho centros, cuatro e Manizales y en Pensilvania, Samaná, Norcasia y el corregimiento de Arauca. Con la batuta de Nelson Monroy, la Fundación cuenta con seis orquestas sinfónicas infantiles y juveniles que enriquecen la vida cultural y social de la región”, según Olga del Socorro Serna, la directora. También, con el respaldo de la Fundación Luker, se dio apertura a la Academia Musical Moog que oferta servicios comerciales de formación avanzada.

Jazz

El Festival de Jazz de Manizales se crea en Manizales en 1999 como respuesta a una inquietud evidente de un público pequeño, pero fiel que años atrás había estado atento a una escasa oferta del Banco de la República y la Universidad de Caldas desde la que los manizaleños tuvieron la oportunidad de conocer los rudimentos del género a través de charlas y conferencias de Julio César Samper, Rafael Macías y Alberto Moreno. Además estaban las audiciones etílicas en Kien y Juan Sebastián Bar, únicos lugares de la Manizales nocturna en donde el Jazz se instaló con buen nivel. Paulo Sánchez Gil pensó un día de delirio musical en Bogotá, que Manizales podía y debía tener un festival de Jazz por el que pudieran transitar los íconos del

Walking Jazz.

género, y fue así como en octubre de 1998 fundó con un grupo de seguidores del Jazz en Manizales, la Corporación Jazz Manizales y en agosto de 1999, el 1er Festival Internacional de Jazz de Manizales. Pocos indicios de Jazz había en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Caldas, pero Walking Jazz fue precursor en la ciudad y germen de muchas cosas buenas que llegaron con el Festival de Jazz, que en 10 versiones trajo a Manizales a algunos de los más importantes jazzistas del mundo y que no ha logrado realizar la versión 11 por la misma razón por la que desaparecen anualmente más

“La orquesta se ha constituido en la mejor opción para la proyección artística y profesional de los músicos de la región”. eventos culturales en Manizales, la incultura política y la falta de apoyo financiero. Actualmente la Universidad de Caldas y el Centro Colombo Americano con un acertado proceso de formación musical en Jazz (Jazz Camp) llenan parcialmente el vacío que dejó la desaparición del Festival Internacional de Jazz de Manizales, mientras su fundador continúa proponiendo en Bogotá los sueños que desea para Manizales a través de la Temporada de Música del Mundo.

Música andina colombiana

Caldas y Manizales son potencia en la música andina colombiana desde la década de los noventa. Tanto en interpretación como en composición nos reconocen en los principales eventos del país, incluyendo el connotado Mono Núñez, del que hemos salido triunfantes casi cada año sin pausa desde 1990, y con los máximos honores en dos ocasiones con el Quinteto Contrapunto y Saxeto. En composición la cosecha ha sido generosa, destacándose entre muchos, Fabio Alberto Ramírez Salazar, Raúl Fernando Madrid Sáenz, Francisco Javier Casas

Fundación Batuta Caldas.

Bueno, la quindiana pero caldense de corazón Ana María Naranjo, Paulo Andrés Olarte Rendón, Hernán Darío Gutiérrez, Héctor Fabio Torres Cardona, Carlos Augusto Cardona ‘Alverja’, Fabio González. Grupos como Palosanto, Clarinova, Azul D´Gradé, Legatto Vocal (ahora Legatto 7), quinteto vocal Madrid, Ecco, Kanna Jazz Brass, la Bandita, Ensamble Cruzao, María Mónica Mondragón quien participó varios años en representación de Caldas, Marco Fidel Castro, son apenas algunos de los nombres que han resonado fuerte en el coliseo Gerardo Arellano y en los demás escenarios, en donde se escucha y se habla de música andina colombiana y en donde Caldas y Manizales han dejado escrito su nombre en letra de molde. Y la cosecha continúa.

Rock, punk y música alternativa

“El metal y el punk son géneros musicales que se tocan en la Manizales underground, en casas de la cultura de los distintos barrios o en bares” dice Misael Peralta. Una gran vitrina de los metaleros es el evento Manizales grita rock que lleva seis versiones, siendo uno de los más importantes en el país, que es un estímulo real y efectivo de las bandas de metal, punk y géneros alternativos, tanto locales como nacionales. También está el pop rock con grupos como Tinto, Gato blanco o Sebastián Yepes, premio Schok al mejor artista masculino de pop. Habría que hablar además, de grupos como La Cofradía de las Santas Gemas, Los Angeles con la Cara Sucia, La Crema, y muchos otros.

***

Así es el panorama musical de Caldas y Manizales, con gran cantidad de músicos comprometidos con el arte, y que dejan y han dejado muy en alto el nombre del Departamento y la ciudad a donde van. Sin embargo, faltan más programas y proyectos que se consoliden, además del de las bandas municipales. Tanto los gobiernos nacional, departamental y municipal, así como la empresa privada deberían tomar conciencia del gran talento con el que contamos en la región y contribuir a esa consolidación, para que cada año no haya que “perseguir” los escasos recursos que se presupuestan para el arte en general. *Editora de Papel Salmón.


|Director Nicolás Restrepo Escobar | Editora Gloria Luz Ángel Echeverri|Diseño Virgilio López Arce| Circula con LA PATRIA todos los domingos |Cra 20 No.46-35. Tel 878 1700 |Impresión: Editorial LA PATRIA S.A |E-mail: salmon@lapatria.com |Portada: DETALLE del MURAL aula máxima INSTITUTO UNIVERSITARIO de Alejandro Sandy Arcila Quintero

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Un espacio para nuevos talentos

Ventana del periodismo cultural Los intelectuales se abrieron paso a los periodistas. Cada generación de vanguardia ha tenido su espacio. El periodismo manizaleño tiene dos fortalezas: la política y la cultura. Reto. Fernando-Alonso Ramírez* Papel Salmón

D

esde muy temprano, LA PATRIA abrió sus puertas a los intelectuales. Era la época en que muchos de ellos eran también los políticos de postín, que en la mañana asistían a sus actividades proselitistas y en la tarde o en la noche devoraban los clásicos en su lengua nativa o se aventuraban a escribir versos. Fue así como las llamadas páginas literarias aparecen en las primeras ediciones de LA PATRIA de la mano de los esposos Jaramillo Mesa, pero a su lado estuvieron siempre los Silvio Villegas, los Fernando Londoño, los Tomás Calderón, entre

otros, para ser sucedidos por generaciones de intelectuales, cada vez más lejos de la política y después más cerca del periodismo. En épocas más recientes, de verdadero agite intelectual, fueron jóvenes inquietos los encargados de moldear las páginas dedicadas a la cultura.

Campo para la diversidad

Contaba el crítico literario Roberto Vélez Correa que al frente de las oficinas del periódico un puñado de estudiantes de la Universidad de Caldas se sentaban a escuchar a los asiduos visitantes de ese lugar, que entre la bohemia y la literatura intercambiaban ideas y párrafos al oído de todos. Así tuvieron la oportunidad personajes como él de darse a conocer o de ser desahuciados por el veneno que en ocasiones se desprendía de algunos de esos que se creían intocables y a los que molestaba que muchos de los prometedores estudiantes no les rindieran pleitesía y, por el contrario, en ocasiones casi que los retaban. Así fue como se abrió la puerta para que cada generación de vanguardia en la intelectualidad caldense tuviera su oportunidad en LA PATRIA. Este periódico nacido en las ideas políticas del conservatismo, tratado de sectario por sus opositores, de godo por muchos ciudadanos, realmente fue ventana para decenas de jóvenes que querían revolver las ideas en cada generación, desde Silvio Villegas que se enfrentó a la cúpula conservadora de su época, hasta quienes hoy empiezan a sonar como l a nueva g e n e r ac ió n de escritores e intelectual caldenses, muchos de ellos aún

desconocidos por la mayoría. Mientras en las páginas del diario cada día se defendían con ardentía las ideas de la casa Ospina, en las páginas dominicales, tradicionalmente dedicadas a las expresiones culturales, había campo para la diversidad. Era la ventana para todos, liberales, conservadores, izquierdistas y no faltaba uno que otro anarquista. Eran tiempos de pasiones.

Paso al periodismo cultural

Fue solo con la llegada de la separata dominical Papel Salmón cuando el espacio de la cultura deja de ser un tema solo de intelectuales y prometedores escritores para darles paso también a los periodistas. Hoy es uno de los pocos suplementos culturales que sobreviven en las ediciones dominicales de los diarios latinoamericanos y así se ha reconocido. Cuando una generación de periodistas cambió la manera de hacer periodismo en LA PATRIA, hace un par de décadas, el Papel Salmón, color que entonces aún no usaban los periódicos económicos como su sello, fue una ventana perfecta para dar paso a la creatividad narrativa, pero con el rigor del periodismo. Wilson Escobar, Gloria Luz Ángel, Ramón Pineda, Laura Victoria Gómez, Carlos Augusto Jaramillo son algunos de quienes han estado al frente de este espacio, el cual está lleno de retos para los cambios que enfrentan no solo las empresas culturales, sino el periodismo. Mi llegada a coordinar sus páginas fue un acto de irresponsabilidad y la posibilidad de concretar un sueño. Era editor del área local, pero estaba más empeñado en investigaciones que en el día a día, así que luego del desgaste, decidimos con

Laura Gómez proponerle al Director, Luis Felipe Gómez, que nos permitiera intercambiar roles. De una dijo que sí y sin prepararnos lo suficiente para entender lo que habíamos hecho, ya estaba yo entrevistando a Fernando Savater con Orlando Sierra, y Laura andaba en los vericuetos de la Administración. Cuando decidí estudiar periodismo no tenía duda de que quería hacer periodismo cultural. No me perdía el Magazín de El Espectador, amaba entonces más que ahora la poesía, me sigo perdiendo en las buenas películas y jamás me falta un libro debajo del brazo. Mi talón de Aquiles, la música. No obstante, en la universidad terminé casi siempre metido en cubrimientos deportivos y al graduarme, la oportunidad en LA PATRIA se me dio en judiciales: adiós al sueño del periodismo cultural, hasta que por cuenta de una propuesta volví a él de manera abrupta y me permitió descubrir que si tengo alguna afinidad dentro de tantos periodismos es en el cultural. Por eso de vez en cuando sigo escapándome hacia él como un adicto que requiere siempre otro trago.

Un sello personal y universal

Cada uno de quienes pasamos por Papel Salmón le aportamos un sello, según las propias afinidades. Esto le dio un vuelo más alto porque no se estancó en un espacio para mirar solo lo que pasaba en el campo de las bellas artes, sino que se abrió a la crónica y otras formas narrativas, al gasto en la

cultura, al medio ambiente, a la ciencia, al derecho, a la política, a la historia y, aunque siguen marcando la batuta las expresiones culturales, nada más universal que los temas que puedan tocarse en Papel Salmón, y ese es tal vez su fuerte en una época en que los límites desaparecen, en que la taxidermia es considerada arte, en que el concepto es más importante que la muestra como tal, en que la palabra va mucho más allá de como todos conocemos su significado. No podemos adivinar cuántas ediciones más le queden a Papel Salmón, pero es indiscutible que cuando en el futuro se requiera mirar publicaciones que han trascendido en Caldas, necesariamente Papel Salmón estará entre las más duraderas. Pocas secciones en cualquier periódico han contado con tanta suerte de permanecer en el tiempo. En la historia del periodismo en Manizales ha habido dos fortalezas: la política y la cultura. Papel Salmón es buena prueba de ello y mantuvo la libertad para seguir siendo un espacio para los nuevos talentos. Difícilmente el nombre de cualquier representante de las expresiones artísticas en la región se han privado de estar allí, y tampoco un periodista que se crea con inclinación para la narrativa se abstiene de dejar un texto suyo para la posteridad en estas páginas de domingo que, sin importar cuánto tiempo le quede, ya tiene su espacio en la historia del periodismo cultural y entre quienes aprecian que en tiempos de Google aún haya quién derrame tinta en historias para el espíritu. *Periodista y abogado. Editor de noticias de LA PATRIA. Ex editor de Papel Salmón.

Papel Salmon  

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