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Premio Vida y obra del Ministerio de Cultura 2012

Maruja Vieira: “soy una periodista cultural” Gloria Luz Ángel Echeverri

Biblioteca del dragón Tres enigmas de la especie humana y su explicación evolutiva contemporánea Orlando Mejía Rivera

Sátántango o Tango satánico Los delirios del diablo y la nostalgia del tiempo

Jorge Abel Carmona Morales

Sindéresis Argumentos para el “día sin vehículo particular”

Luis Enrique García Restrepo

EDICIÓN 1.040 domingo 14 de OCTUBRE de 2012 Manizales - Colombia

creación y vida


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domingo 14 de OCTUBRE de 2012

domingo 14 de OCTUBRE de 2012

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Biblioteca del dragón

Tres enigmas de la especie humana y su explicación evolutiva contemporánea na mediada por la melanina, era una adaptación evolutiva protectora frente a los rayos ultravioleta tipo B, y eso explicaba que en las zonas tropicales los humanos fueran de piel oscura (por la gran cantidad de rayos ultravioleta) y en las áreas nórdicas perdieran la coloración y la piel se hiciera blanca (por la escasez de ultravioleta). Pero con este trabajo donde, a propósito, refutaron a Darwin que pensaba que el clima no tenía relación con el color de la piel, quedó claro que no existen las razas, sino que la especie es una sola y los cinco tipos de piel son adaptaciones evolutivas dadas por la selección natural. Acá la ciencia está, de nuevo, al servicio de la comprensión humana y desenmascara los prejuicios y las ideologías racistas.

El hombre perdió la capa de pelo corporal que tienen la mayoría de los mamíferos. Los cinco tipos de piel son adaptaciones evolutivas dadas por la selección natural. La marcha erguida precedió a la expansión cerebral. Tamaños del cerebro. Evolución. Orlando Mejía Rivera* Papel Salmón

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no de lo grandes enigmas, de la evolución humana, ha consistido en tratar de comprender porqué nuestra especie perdió la gruesa capa de pelo corporal que tienen la mayoría de los otros mamíferos. De hecho, solo los mamíferos que viven debajo de la Tierra (los topos, los armadillos), los acuáticos (ballenas, delfines, hipopótamos) y los voluminosos mamíferos terrestres (los elefantes y los rinocerontes) han perdido el pelo. Sin embargo, el resto de los terrestres y, en especial, los primates conservan sus gruesas y abundantes cubiertas de pelo en sus cuerpos. En 1967 el zoólogo inglés Desmond Morris publicó un famoso libro titulado El Mono desnudo, donde aventura que ese cambio físico pudo ser debido a cualquiera de las siguientes razones: 1- Inmerso en los procesos de la neotenia (la conservación de rasgos infantiles o juveniles en la adultez. Por ejemplo, los chimpancés nacen con pelo solo en la cabeza y luego les brota el resto del pelambre). 2- Para defenderse de la infestación de pulgas, ácaros y chinches en sus nichos de residencia habitual. 3- Por la suciedad de su pelo, luego de comer, lo que aumentaba el riesgo de enfermedades. 4- Que al conocer y usar el fuego ya no necesitó el pelo para tolerar el frío de las noches. 5- Que fue un fenómeno de carácter social: como una señal de identificación entre los miembros de la especie. 6- Como una extensión de la diferenciación sexual (los hombres tienen más vello corporal que las mujeres y ello está determinado por la testosterona). 7- Como un medio de refrigeración del organismo. 8- La conocida teoría del “mono acuático” (que tuvimos un antepasado que luego de salir de los bosques aprendió a vivir en las aguas para obtener proteína animal y, por ello, perdió el pelo del cuerpo y conservó el de la cabeza, desarrolló abundante grasa corporal y es el único primate que le gusta nadar). La prestigiosa científica Nina Jablonski, experta en evolución humana, ha publicado un artículo, titulado The Naked Truth (La verdad desnuda) (2010), donde, por primera vez en la ciencia, se demuestra con gran claridad conceptual y a partir de complejas técnicas de paleo-

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Fotos|Cortesía Orlando Mejía|Papel Salmón

El zoólogo inglés Desmond Morris y su libro El mono desnudo.

genética, que tenemos la piel desnuda debido a la necesidad de refrigerar el cuerpo y, en especial, el cerebro, cuando al abandonar los bosques nuestros antepasados, los homo Ergaster de hace un millón 600 mil años, tuvieron que volverse cazadores en las llanuras y recorrer grandes extensiones de tierra para obtener la proteína animal. Por el contrario, los chimpancés, los orangutanes, los gorilas, se quedaron en esos mismos bosques y conservaron sus cuerpos peludos. Ahora bien, lo más importante de esta adaptación radica en que al poder controlar la temperatura cerebral en límites seguros de refrigeración, el cerebro humano comenzó a crecer de manera notable y ese aumento de volumen (a expensas de la neocorteza) fue clave para la aparición del lenguaje. El cabello de la cabeza se conservó para proteger de la insolación por la acción directa del sol y el vello en axilas, pecho y zona genital asumió un rol sexual al convertirse en reservorio de feromonas. Además, el organismo humano desarrolló una capacidad de sudoración a través de esa piel desnuda, que supera a la mayoría de los otros mamíferos, debido a unas glándulas especializadas denominadas “ecrinas” y que nos permiten producir hasta 12 litros de sudor al día.

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Jablonski y Chaplin han resuelto un segundo enigma, en su artículo Human skin pigmentation as an adaptation to UV radiation (2010), donde demostraron que la pigmentación de la piel huma-

Charles Darwin.

Un tercer enigma que se aclara es el de la relación entre el desarrollo del bipedismo y la capacidad cerebral. La gran discusión en torno a sí los primeros homínidos caminaron erguidos y luego desarrollaron su cerebro, o por el contrario, caminaron porque habían desarrollado el cerebro, ha sido resuelta en la actualidad. Los análisis paleontológicos confirman que la marcha erguida precedió a la expansión cerebral, por lo menos, en uno o dos millones de años. Tanto el A. Afarensis como el reciente A. Ra-

midus ya caminaban erguidos y sus cerebros no superaban los 450 cc de capacidad craneana. Las razones por las cuales se adquirió el bipedismo continúan siendo desconocidas, aunque varios investigadores creen que fue un rasgo evolutivo, el cual tuvo que ver, como ya se mencionó, con la adaptación de los hominidos de las regiones de bosques a las sábanas y de la necesidad de comer mientras se caminaba. El crecimiento progresivo del cerebro en los homínidos parecía ser indiscutible; sin embargo, recientes interpretaciones muestran que no existe tal progreso continuo y que no se encuentra una relación causal, comprobada, entre la complejidad intelectual y social de los homínidos y su tamaño cerebral. Robert D. Martin, en un artículo titulado “Capacidad cerebral y evolución cerebral”, ha rebatido la hipótesis de que la utilización de las primeras herramientas líticas --por parte del homo habilis-- se relacionaba con el aumento inicial del volumen cerebral de los homínidos. Al considerar el tamaño cerebral, en relación con el peso corporal total, Martin ha demostrado como el Australophitecus Africanus ya presenta un aumento del 50% del volumen cerebral relativo en comparación con los grandes primates, pues su peso corporal era menor de los 30 kilos. Por lo tanto, el desarrollo del tamaño cerebral homínido se inició antes de la utilización de herramientas, puesto que el A. Africanus no las construyó. El mismo Martin ha mostrado que tampoco existe una relación de causa-efecto entre el tamaño cerebral y la complejidad de las estructuras sociales, pues al analizar la evolución de los homínidos se puede observar cómo el Homo de Neandertal tenía un volumen cerebral promedio mayor que el Homo Sapiens Sapiens. Además, según el mismo autor, el cerebro del hombre moderno, en lugar de aumentar, viene disminuyendo en los últimos 20 mil años, ya que de una cifra promedio de la capacidad craneana estimada del homo sapiens, del paleolítico superior, de mil 569 cc para el género masculino, se disminuyó a mil 527 cc en el homo del neolítico, a mil 502 cc en la edad de bronce y de hierro, a mil 464 cc en la baja Edad Media, y alcanzó los mil 436 cc en los hombres de la Europa moderna. Este paradójico resultado, demuestra cómo la complejidad cultural no puede ser el factor determinante en el aumento del volumen cerebral. El estudio comparativo del desarrollo cerebral fetal entre el hombre y otros primates, permite comprender que más importante que la diferencia en el tamaño cerebral, es la diferencia que se encuentra en la utilización energética del cerebro humano con relación a otras especies. Mientras el cerebro del recién nacido humano consume el 60% de la energía total con sólo el 10% del peso corporal, otros cerebros de primates recién nacidos utilizan únicamente el 30% de la energía total con el 20% del peso corporal. Este alto gasto de energía se relaciona con el hecho de que, por ejemplo, al nacer un chimpan-

“neolamarckismo” se comienza a aceptar que puede existir cierto tipo de transmisión hereditaria adquirida, de padres a descendientes, por medio de amplificaciones y cambios metabólicos, bioquímicos y moleculares mediados por lo epigenético. Algunos estudios en ratas (Martin-Gronert, 2008) y en seres humanos (Kaati, 2007) sugieren, entre otras conclusiones, que la hambruna de los abuelos en la etapa fetal y neonatal conduciria a una menor longevidad y al sobrepeso en sus hijos y nietos, debido a una mayor cantidad y actividad de genes ahorradores heredados. Estos hallazgos son compatibles con la teoría neolamarckiana. Bastan estos tres ejemplos como pruebas contundentes de la evolución humana, pero llama la atención que todavía exista una proporción importante de personas que niegan la teoría evolutiva y sus distintas líneas interpretativas. Sin embargo, no nos debería extrañar la tozudez de algunos, cuando Umberto Eco ha contado, en un artículo de prensa, que todavía existen en Europa y los Estados Unidos Sociedades defensoras de la “Tierra Plana”, que dicen que las fotos del azuloso globo terráqueo son un montaje de la Nasa *Escritor. Profesor titular, departamento de Salud Pública, Universidad de Caldas.

Nina Jablonski, científica estadounidense.

cé su cerebro ya tiene el 70% del tamaño de un cerebro adulto, mientras que el cerebro del niño recién nacido sólo posee un 23% de su tamaño adulto definitivo. Esta especial característica biológica le da al homo una mayor capacidad de adaptación a las circunstancias y variables de su medio externo. No obstante, es fundamental tener en claro que los organismos multicelulares, entre los cuales está obviamente la especie humana, presentan los cambios funcionales evolutivos como consecuencia de previas mutaciones genéticas de las células germinales y no se ha aceptado, por parte de los darwinistas clásicos, que factores geográficos, alimenticios o sociales puedan modificar la información genética de la especie. Aunque desde el mismo Darwin se conoce que las mutaciones que favorecen la supervivencia de la especie tienden a conservarse y reproducirse, y las mutaciones menos favorables tienden a desaparecer, los mecanismos íntimos de este proceso todavía son desconocidos. Ahora bien, las investigaciones contemporáneas de, entre otros, Eva Jablonka y Marion J. Lamb, en su libro Epigenetic inheritance and Evolution. The Lamarckian dimension (1999), han resucitado la antigua hipótesis de la herencia de los caracteres adquiridos, planteada por Lamarck en el siglo XIX. Con la denominación de

Epigenetic Inheritance and Evolution de Eva Jablonka, genetista que nació en Polonia y se trasladó a Israel.


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domingo 14 de OCTUBRE de 2012

Maruja Vieira:

domingo 14 de OCTUBRE de 2012

Celebración

Premio Vida y obra del Ministerio de Cultura 2012

El Encuentro de mujeres poetas de Roldanillo la postuló. Su casa paterna era un campo abierto para la poesía. Su estadía en Venezuela le marcó la vida. Manizales es una ciudad valiente. Mundo cultural.

¿Cómo se refleja el periodismo en sus poemas? Un grupo de mujeres, que comanda Edda Cavarico, hizo un estudio sobre mi poesía y llegó a la conclusión de que es periodística por lo concreta, directa y sencilla. Y eso es cierto. Mi poesía es clara, comprensible, jamás utilizo palabras extrañas y eso sí es periodístico totalmente. En ella cuento mucha cosa.

Gloria Luz Ángel Echeverri* Papel Salmón

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er una mujer, ser periodista y ser de Manizales es lo más importante para la escritora Maruja Vieira en este momento cuando el Ministerio de Cultura le otorga el Premio vida y obra, por su “intensa actividad como escritora y gestora cultural”. Llegar a su apartamento en Bogotá y ver una amplia sonrisa en su rostro, nos hace compartir esa gran alegría que para ella representa este premio y nos dice con la voz entrecortada: “estoy muy sensible, muy emocionada y absolutamente feliz de poder ofrecerlo a todos los seres que me han ayudado, a las mujeres y específicamente a la Revista Manizales y a la memoria de Blanca Isaza de Jaramillo Meza, quien publicó mis primeros poemas”. Ya, un poco más tranquila, respondió a nuestras preguntas. Usted ha recibido muchos premios ¿cómo puede comparar este del Ministerio de Cultura con el de Gabriela Mistral? Gabriela Mistral está en la raíz y en el fondo de toda la poesía de las mujeres hispanoamericanas, principalmente de la mía. Pero, por el hecho de que esto haya sucedido aquí, es inclusive más importante para mí, aunque ese premio de Chile me lo entregó el propio presidente Ricardo Lagos. Es decir, nosotras lo único que tenemos que hacer es contar lo que estamos haciendo y para eso somos periodistas. ¿Qué el Premio haya sido para usted, significa que la mujer sí tiene un lugar en la poesía colombiana? Un lugar muy importante y para poner

“soy una periodista cultural”

Fotos|Juan Pablo Bayona Galvis - Colprensa|Papel Salmón

A Maruja Vieira le gusta la literatura inglesa y entre los escritores, Oscar Wilde y Bernard Shaw. También, los españoles Antonio Machado y Federico García Lorca. Declara que hizo un descubrimiento maravilloso, Claribel Alegría que es de Nicaragua y San Salvador.

un ejemplo están varios libros que me han llegado en la última semana. La nave Nausicaa de la antioqueña Marga López Díaz, una mujer básica en el Encuentro de mujeres poetas de Roldanillo, cuyas integrantes me propusieron para el Premio. Otro es Mujeres novelistas de Patricia Hernández Febres Cordero, de la editorial Apidama, en cabeza de Guiomar Cuesta, quien está haciendo la promoción de las mujeres en la literatura. Arcanos de Marta Quiñones, Canta la noche de Gloria Cepeda Vargas, Volar sin alas de la puertorriqueña María Juliana Villafañe, Donde duele la ausencia de Natalia María Ramírez y la antología Cien años de poesía de Lauren Mendinueta, donde aparecen algunos de mis poemas. Pero por encima de todos, La ruta del espejo de Berta Lucía Estrada, que es una maravilla y es nuestra. Es decir, que las mujeres es mucho lo que estamos haciendo.

¿Por qué ese boom de las mujeres en la literatura? Porque tocaba alguna vez concientizarnos de que hay que actuar para poder ser. Las mujeres ya no quieren estar en el silencio y menos las mujeres poetas. Por qué, por el Encuentro de mujeres poetas de Roldanillo, que año tras año hace un concurso que Berta Lucía se ha ganado dos veces, y cada vez que ese encuentro sucede, surgen nuevas poetas. Esto lo recibe Guiomar Cuesta con su capacidad editorial para publicar números de mujeres. Es decir, que ya nos despertamos (risas).

Poesía, periodismo y cultura

¿Sus dos grandes amores, la poesía y el periodismo, cómo surgieron? Vocación, pienso yo. La primera surgió porque mi casa era un campo abierto para la poesía. Mi madre leía y escribía muchos

versos, aunque no publicó, pero entre mis papeles tengo algunos de sus poemas. De pequeña, no lo olvido, me leía un libro entero de yo no se quién, que se llamaba La flor de un día, que era una novela en verso. También, por la compañía permanente de Blanca Isaza de Jaramillo Meza y Juan Bautista Jaramillo Meza, que eran nuestros mejores amigos. El periodismo lo comencé en realidad en El Espectador. Algún día don Gabriel Cano se lo ocurrió decirme que hiciera una columna, tal vez, por recomendación de alguien, pero le advertí que mis columnas solían ser muy poéticas. Se llamó “Columna de humo” porque en esa época yo fumaba mucho y don Gabriel me dijo que parecía una chimenea. (risas) Antes escribí una que otra cosita en el Diario popular, un periódico que era de mi hermano Gilberto y salía en Bogotá.

¿Además de la poesía, qué otro arte le llama la atención? La música, pero es un amor no correspondido porque no tengo oído. No soy capaz ni de componer. Últimamente hago musicoterapia. Me gusta la clásica, Beethoven, y la llanera. También me fascina la andina colombiana y he estado en los festivales del Mono Núñez en Ginebra (Valle del Cauca). Sin embargo, que me toque y me ponga alta del suelo, es la llanera. Venezuela marcó mucho mi vida. Tengo varios poemas, unos pocos, como “Canción a Puerto Cabello” y “Carta de Venezuela”, pero el país vecino se refleja más en mis ensayos. ¿Cómo fue esa experiencia en Venezuela? Fue muy interesante, en el año 50 la primera y en el 54, la segunda. La primera vez me fui porque aquí, con perdón de quien haya estado en ese momento en el poder, la situación estaba incómoda para nosotros los del Automático, se los estaban llevando como a Jorge Zalamea y a otro poco de gente. Estaba muy aburrida y mis amigos venezolanos me invitaron para que fuera a Caracas. Ellos me consiguieron un contrato para trabajar en la radiodifusora nacional de allá. Me fui con mi visa de residente a conocer la más bella gente del mundo. El venezolano sigue siendo mi hermano y mi segunda patria es Venezuela. En el 54 volví porque me ofrecieron trabajar en la televisión, que todavía no estaba acá y tuve varios programas. Pero, simultáneamente, donde he estado y ejerciendo lo que fuera, he sido

Maruja Vieira a sus casi noventa años de edad, que los cumple el próximo 25 de diciembre, tiene un sitio web, una página que su hija Ana Mercedes le hizo como homenaje por el Premio y como regalo adelantado por sus nueve décadas. En esta página, además de entrevistas, biografía, links que hablan de ella, están sus libros a disposición de quien los quiera leer. Haciendo referencia a esto, Maruja Vieira dice que ante el poco interés de las editoriales por publicar poesía, ésta buscó otros lugares. “Como las editoriales no le hacían caso entonces dijo: mío es el espacio, mío es el total, mío es internet, mío es el mundo. En este momento uno escribe

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un verso y se puede ver en todo el planeta. En el internet hay una gran cantidad de páginas de poesía, y se está creando la costumbre de que cada poeta tiene su página web. La entrega del Premio es el próximo primero de noviembre en el Museo Nacional y la acompañará, también como ganador, el gaitero Juan Alberto Fernández Polo ‘Chuchita’. “Estoy encantadísima con el premio de música, creo que es uno de los fundadores de los Gaiteros de San Jacinto. Me siento feliz. ¡Qué manera de celebrar los noventa años!” *Periodista. Editora de Papel Salmón.

periodista y desde allá colaboré con varios periódicos, siempre tratando de hablar bien de Colombia. ¿Lo cultural ha estado siempre presente en sus actividades? No he hecho otra cosa, soy una periodista cultural. Algún día alguien me dijo que eso no existía y le dije: seré un dinosaurio, pero soy una periodista cultural. Por ejemplo, cuando trabajé en J. Glottmann, organicé los “Conciertos Glottmann” con la Orquesta Sinfónica de Colombia, dirigida por Olav Roots en el Teatro Colombia, hoy Jorge Eliécer Gaitán. No sé hablar de otra cosa más que de la cultura y afortunadamente he sido muy retribuida.

Recuerdos

En ese momento Camila, la gata, empieza a tomarse el agua de Maruja Vieira, entonces le preguntamos: ¿Por qué ese amor a los gatos? Desde que estaba pequeña, tengo la memoria de un gato negro que tenía en Manizales, que figura en varios poemas como en uno que habla de volver al tiempo de la infancia y tenía en los brazos el gato negro. Es un poema a Manizales, en realidad. Adoro lo gatos, algo debe haber de aquello de que uno fue gato en otra vida. ¿Se vino de Manizales antes de cumplir los diez años, pero le tiene mucho apego a la ciudad, por qué? Porque la ciudad es muy valiente, tiene una actitud especial de la vida. El solo hecho de estar construida donde está. Lo digo en “Poema con chachafruto”: …Más allá de la niebla/ la ciudad increíble/ se aferra a la montaña... Es que solo el hecho de estar ahí. Una anécdota: a un viajero paisa que estuvo en Manizales y regresó a Medellín, le preguntaron, ¿y qué hay por esas tierras?, unos paisas construyendo una ciudad contra la voluntad de Dios. La amo mucho y resulta que soy muy bien correspondida.

Los gatos siempre han sido para Maruja Vieira uno de sus grandes amores. Camila, como se ve en la foto, tiene muchos derechos, aún tomarse el agua de su ama.

Anécdota del 9 de abril Maruja Vieira ha sido una mujer que se le ha enfrentado a la vida. A comienzos de 1948, cuando llevaba solo ocho días de trabajar en J. Glottmann, estalló el 9 de abril. Era secretaria de Jack Glottmann, uno de los personajes más interesantes que han pasado por su existencia. Ella sostiene que ese día comenzó “nuestra guerra”. Llegaba de almorzar y se dirigía a la oficina en la carrera octava con calle 16, cuando se encontró a una mujer desmelenada, con un machete en la mano, que gritaba “Ahora sí que se acabe el mundo”. “La verdad fue que sí se acabó, pero seguí para mi oficina tranquilita y juiciosa y me senté a escribir del dictáfono. En ese momento entró Ida Finvarb de Glottmann, la esposa de mi jefe, y muy asustada le dijo a él, ‘Jack, esto está muy feo, muy peligroso, están atacando muchos almacenes’. El señor Glottmann, que era muy tranquilo, le dijo:

‘No te preocupes, no va a pasar nada, no va a pasar nada’. Entonces, me levanté y le dije: Permítame señor, ella tiene razón, y le pregunté si tenía una bandera colombiana. ‘Una bandera colombiana ¿para qué?’ –Préstemela, y la mandó traer. Yo tenía un saco con un cinturón negro y le dije que diera la orden de desocupar las vitrinas. El señor Glottmann, muy gentilmente, ordenó a los jefes de departamento que desocuparan las vitrinas. Bajé, puse en una vitrina la bandera colombiana y le atravesé el cinturón negro. En ese momento pasó la primera oleada de gente, con ladrillos, machetes, martillos, y se frenaron, miraron y siguieron. Ahí se dieron cuenta todos de lo que se nos venía”. Algún tiempo después, quedó vacante el cargo de jefe de Propaganda, y ante el gran asombro de los empleados, el señor Glottmann nombró a Maruja Vieira en ese puesto “por su actitud ante la crisis del 9 de abril”.


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domingo 14 de OCTUBRE de 2012

domingo 14 de OCTUBRE de 2012

pre acompañando la tristeza o el odio de individuos que juegan a emborracharse o a buscar la mejor manera de robarle a sus compañeros, en un mundo envuelto por una melancolía infinita, como si la posibilidad de que terminase, ni siquiera pudiera contemplarse.

Foto|Tomada de http://mylife24fps. blogspot.com|Papel Salmón

Escena de la película Sátántango (1994).

Entre dos creadores

Sátántango o Tango satánico

Los delirios del diablo y la nostalgia del tiempo En siete horas y treinta minutos, se asiste a una continuidad de recursos, de contenidos y de formación audiovisual. Es difícil diferenciar si algunas secuencias pertenecen al escritor de la novela o al director. Coautoría. Jorge Abel Carmona Morales* Papel Salmón

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átántango, traducida al español como Tango satánico de 1985 es una obra literaria del novelista húngaro Laszlo Krasznahorkai. Son de su autoría, también, El prisionero de Urga (1994), Circunstancia de Gracia (1986), Melancolía de la resistencia (2001), Al norte de la montaña, al sur el lago, al oeste el camino (2005) y Guerra y Guerra (2009). Es ya reconocida por los círculos cinematográficos y literarios, la colaboración que ha mantenido con el director Béla Tarr, un coterráneo que se vislumbra en el escenario fílmico como uno de los más grandes directores de las últimas dos décadas. La transgresión de los parámetros

de duración que no sobrepasan las dos horas, se torna excesiva, cuando los espectadores acostumbrados a propuestas cinematográficas de rápido movimiento y de contenidos enrevesados por hilos argumentales que cuadran perfectamente, como los tendidos por Ron Howard en sus adaptaciones de las novelas de Dan Brown, se enfrentan sin ninguna defensa ante el bombardeo continuado por esplendorosas imágenes que alcanzan los 450 minutos de extensión. En esas siete horas y treinta minutos, asistimos a una continuidad de recursos, de contenidos y de formación audiovisual, igualmente intensos, profundos y de singularidad propia de un nuevo autor que se afirma como único.

Milimetría en cada plano

Los planos de Sátántango, confirman la sospecha de que se puede seguir haciendo buen cine, sin acudir al exceso de la industria cinematográfica, que persigue sin matices, el efectismo tecnológico, imbricando historias de matones con una sucesión de planos que no permite la concentración y que no

prioriza la reflexión, incluso aquella que se realiza de manera rápida y no exige grandes énfasis intelectuales. En ellos, priman imágenes en blanco y negro, afectadas por una profusa lluvia, ambientación perfecta para mostrar la desilusión producida por el argumento que se puede sintetizar, sin dilaciones, en dos o tres líneas. Irimías o Satán, engaña sistemáticamente a un grupo de granjeros que pertenecen a una comunidad postcomunista, utilizando como lugartenientes a dos hombres aliados con la policía, para finalmente llevarlos a la cárcel. Es difícil que uno pueda, siempre y cuando se conserve la concentración durante aquel tiempo, pasar desapercibidos cada uno de los doce episodios, descritos como suele hacer el director húngaro, por cuanto se aprecia la milimetría concebida para cada plano, la dirección de actores que se muestran en su plena naturalidad, el movimiento económico y pausado de la cámara, que parece un espectador al acecho, un actor tímido que vigila entre telones, o detrás de las puertas, o se pega como rémora a los personajes sin dejarse ver, siem-

Varias de las secuencias merecen mencionarse, porque todas ellas tienen algo que decir, una expresión personal, que para este caso, resulta difícil de diferenciar, si pertenecen al escritor de la novela o al director que ya ha hecho suya la obra. En este punto, la coautoría solo funciona en cuanto hablamos de dos creadores que enfocan la mirada hacia la pantalla, que construyen en una juntura sincronizada un mundo de símbolos que se despliegan audiovisualmente de modo particular. Algo así como dos cineastas que trabajan juntos, pese a la diferencia de énfasis. Quizás, la mejor expresión de esto se pueda advertir en el trabajo de los hermanos Coen, bautizados, correctamente como el director de dos cabezas. Veamos superficialmente algunas de ellas. Una cámara que recorre durante ocho minutos, en un travelling lateral, una estancia llena de vacas, en un ritmo de fina lentitud que nos brinda, desde el principio, la coloración y la velocidad de la película. Su altura se mantiene nivelada, dejando mostrar el cielo plomizo, el fango por el que se mueven los animales, interrumpiéndose el paisaje por la aparición simétrica de algunas casas, delimitadas por intersticios que permiten exponer el manejo que el director le da a la profundidad de campo. La regularidad del paisaje, maquillado por la humedad y el característico escenario pintado por los contextos rurales, hablan, grosso modo de la granja, tema evocador de la propiedad, en un momento en que las condiciones políticas ya anunciaban otra atmósfera. Una cortina que se había vuelto flecos por el hierro fundido de un legado comunista venido a menos por el decaimiento del bloque comunista.

Distintas secuencias

Los episodios, reiterados como una obsesión del director, de tres compinches estafadores que fungen a manera de profetas, en un medio desolado por la miseria, caminando sobre carreteras estrechas y acompañados por la lluvia y el viento, en travellings delanteros que se acercan y se alejan generando una sensación de prudencia parecida al miedo ante las condiciones

del clima, son una consecuencia inequívoca de la pobreza. Una niña de rostro famélico, de claro matiz rural, decepcionada de las intenciones de los mayores a los que ve como simples estafadores que no pueden cumplir con las promesas mínimas y marcadamente concentrados en la manera de obtener el máximo beneficio propio, en detrimento de las otras personas comprende una de las secuencias más estremecedoras de todo el film. Su presencia agrega un sabor de contenidos sórdidos, la oscuridad se hace más intensa con la danza de la muerte que establece con el gato, un pequeño animal al que emborracha con sus perversos juegos. La rabia escondida dentro de sí, es la energía reprimida que ha de explotar para desquitarse con el pequeño felino, una simple víctima que habrá de morir en manos de una niña ya desilusionada por las promesas rotas de los adultos. Luego de enterrar el dinero que deberá crecer como una planta y después de dar monedas como frutos, el mundo parece más claro, una prolongación del engaño humano. La sensación que produce ver aquel gato enrollado en una malla, mientras da vueltas suspendido en el aire, es sólo la punta del iceberg del ritual macabro, finalizado con el asesinato, por medio de veneno, de ese animal, al que tendrá en sus manos, en tanto camina en medio de la noche, como un cadáver que ha terminado con un sacrificio. En ese plano, la niña, tranquila y confundida por la vida que no comprende, llevará sobre su regazo el gato muerto, tieso como el hielo que producen los días en aquella región humedecida por la lluvia. En la danza de muerte, quizás la secuencia mejor lograda de toda la película nos estremecemos como espectadores al ver el final de la niña, que sigue a su gato en la ingesta de veneno. Y la gente se conmueve, pero no demasiado, las circunstancias no pueden ser otras, no es otro el destino, sino la tragedia de la humanidad, en un contexto que ofrece las condiciones propicias para dejar morir cualquier asomo de esperanza. En el baile, un plano-secuencia que dura alrededor de doce minutos, los miembros de la granja se abandonan a un derroche de alegría, mientras beben licor y en donde las mujeres bailan con los hombres que visten ropa descosida, maltratados por el tiempo y disimulando el sufrimiento, traslucido en esos rostros comunes, los que suele uno encontrarse en cualquier paraje remoto de cualquier lugar del planeta. Esa danza, de

movimientos irregulares, confeccionada de mala medida por ebrios que se disputan mujeres rollizas, se deslizan entre las paredes de una taberna, bien distribuida, según el cuadro, con personajes que salen y entran en un ritmo lento que puede mostrar distintas perspectivas, no sólo la que puede establecerse por la posición estática de la cámara, sino por un recorrido que inicia en momentos inesperados de todo el conjunto. En su acompañamiento se destaca ese acordeón que le da cierto vértigo a todo el film, llenando de festividad gran parte de las escenas en una música bien construida por Mihály Vig. Como era de esperarse, el encuentro bucólico termina en un largo sueño que arroja un olvido momentáneo, el que permite soliviantar el peso de una existencia bastante dura.

¿Una secuencia autobiográfica?

Un medico obeso, sentado ante una ventana, con una lluvia permanente de fondo, es el plano más personal del autor. La vejez, la soledad y la amargura, impulsan los deseos

voyeristas de aquel hombre solitario. Su diabetes se vuelve un motivo más para no querer continuar con una existencia de amargura sin tregua. En los primerísimos primeros planos, vemos un rostro abotagado, con el énfasis puesto en la mirada de donde brotan ojeras gigantescas y el sabor anhelante de la muerte que no llega. Parece como si del director tuviera algo que contarnos en tan poco espacio, como si el personaje significara un hecho particular de su vida, como si, de la novela, hubiera surgido algo que llamara su atención de manera notable. Cuando se divisan esos suelos enfangados, aparece la desolación del paisaje, el sufrimiento de un perro que busca un poco de alimento, la insistencia de la lluvia, mientras vigila a uno de los granjeros. Su bebida, una ginebra de frutas, permite luchar contra el aburrimiento. El tempo se adivina igual. Otro de los aspectos destacados se observa en los símbolos religiosos, algo que vemos especialmente bien mostrado en el largo plano del arribo del doctor a la iglesia. En

Foto|Tomada de http://www.silverdisc.com|Papel Salmón

Sátántango o Tango satánico es del director húngaro Béla Tarr y está basada en la novela del novelista, también húngaro, Laszlo Krasznahorkai.

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tanto se acerca a un vetusto campanario, el sonido del repique se va haciendo gradualmente más fuerte. En el momento de la entrada al recinto, se encuentra a un hombre que exclama, “vienen los turcos”, o vienen los infieles, reclamando el cese de un régimen o de un cierto tipo de moral representada por la Iglesia. Luego el doctor sale dejando aquel sitio y se desplaza por una angosta carretera, como siempre humedecida por una intermitente garúa, envuelta por paisajes desolados, oscuros en la distancia y no roturados por el cultivo. Sin embargo, estos planos-secuencia, pueden destacarse entre los otros, pero, la consistencia de todo el film, requiere adentrarse en cada uno de ellos, comprender el marco en el que se desenvuelven, teniendo presente todos los capítulos, partes imprescindibles de toda la obra.

Una propuesta rebelde

El cine de Béla Tarr es un desafío para los espectadores contemporáneos. Su construcción, por ahora, ha pasado desapercibida para el público cinematográfico, pero como todo en la vida, esperamos un retorno de lo mismo, una renovación de los contenidos estructurales de la humanidad, con formas que parecen innovadoras. En medio de la norma, una propuesta como esta, se avecina fascinante, una muestra de rebeldía que eleva la conjunción filosófica y la manifestación estética a un plano destacado. Su actitud no es expresamente desafiante, pero sí absolutamente propia. La lucha contra unos modos de afrontar la existencia cotidiana, demasiado leve, al decir del sociólogo Zigmunt Bauman, no soporta una creación que despliega ritmos de movimientos lentos, una insinuación de la recuperación de una calma ida. Los argumentos de sus películas bien parecieran prescindibles, sin embargo, la forma de mostrar cada una de sus imágenes en sus propuestas audiovisuales acapara todo el peso de la propuesta. Sátántango es un film no recomendado para los que rebosan impaciencia, es una obra para quienes pueden, con suma tranquilidad, dejarse llevar por el encanto de los planos, de las imágenes largas que siempre albergarán un motivo de reflexión sin expectativas ligeras; con la esperanza de hallar, entre la generalidad de espectadores, un espíritu afín a un tiempo ya fenecido, propenso al detalle y a la contemplación desmedidos. *Dalisur99@yahoo.com.mx


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8 | P U B L I C A C I O N E S | domingo 14 de OCTUBRE de 2012

SINDÉRESIS

Argumentos para el “día sin vehículo particular”

CONVOCATORIA Poesía

Se convoca al premio “Poesía en tiempos de penuria 2012”. Los participantes, quienes deben ser de Caldas, Quindío o Risaralda, podrán enviar un conjunto de veinte poemas que no sobrepasen las 20 páginas. Las obras se deben enviar antes del próximo 31 de octubre a la calle 50

No. 27-53, Fundación Fellini, en Manizales. El premio, que es de setecientos mil pesos, no podrá ser declarado desierto y será entregado por los personalmente por los donantes el día en que se dé el fallo. Informes en http://www.flobertzapata.blogspot.com/ ó en http://santosoficios.blogspot.com

EN ESTANTERÍA

Tres crónicas londinenses

Luis E. García* Papel Salmón

Esta obra se trata de una lúdica articulación entre cine, música y la vivencia del sociólogo Guillermo Solarte Lindo, durante su estancia en la que él llama “su ciudad amada”, durante los años estelares del rock y su conjugación con el cine. La inspiración se genera con aquellas películas hito de los años 60 y 70, Blown up (Michelangelo Antonioni, 1966), Jack The Ripper (Robert S. Baker y Monty Bermany, 1959), y Quadrophenia (Franc Roddam, 1979). El libro registra las tres crónicas en inglés y en español, con el propósito de multiplicar lectores en ambas lenguas.

N

o le encuentro la más mínima sindéresis a esta medida. De lo bueno que nos dejó el final del siglo pasado fue la conciencia ecológica, que no se incrementará con una restricción dizque destinada a “hacer ciudad” y proteger el medio ambiente. Más bien, ¿cuánto dinero dejó de circular ese día?, ¿cuántos pequeños negocios, como los restaurantes, mermaron sus ingresos?, ¿cuántas personas tuvieron que gastar más por no usar su moto o su carro?, ¿por qué la establecieron desde las 7, y no desde las 8 para que al menos hubiera alguna posibilidad de desplazamiento personal?, ¿qué tanto contamina una moto en buen estado? O preguntémonos, ¿a quién o a qué gremio podía favorecer dicha medida? ¿Para qué entonces exigen el certificado ambiental, y no obstante dejan circular chimeneas rodantes? Un funcionario debe justificar racionalmente sus decisiones, porque eso de adoptar medidas caprichosas o, peor, importarlas por esnobismo (afán de adoptar modas para estar “in”) desdice de su eficiencia y de su talento administrativo. Quizás en una ciudad encerrada entre colinas, pequeña y ¡plana! hasta se justificaría el acto simbólico para promover la bicicleta y el andar a pie. Pero aquí -salvo la 23- nos encontramos cada tres cuadras con premios de montaña de primera y segunda categoría. Y si coincide con un día pasado por agua el perjuicio es mayor. Puede sospecharse que un propósito fue castigar a quienes poseen vehículo automotor propio. Ahora anuncian el pico y placa, en lugar de promover educación basada en lemas como “En Manizales el pico y placa lo pone usted” y amenazan con aumentar el “día sin carro… y sin moto”. Si se les ocurre repetirla más les vale sustentarla con argumentos válidos, es decir, apoyados en hechos comprobados y en supuestos razonables, porque cuando un funcionario, juez o legislador no actúa así, y favorece a un individuo o un grupo, permite que los ciudadanos sospechen que la medida fue motivada por otro tipo de argumentos, los más asquerosos para la democracia: los argumentos contantes y sonantes. Entre paréntesis: Se nos fue hasta LAN, y un amigo columnista concluía: “entonces debemos fortalecer Aeropalestina”… ¡Vaya sindéresis! *lugares@une.net.co

SOLARTE LINDO, Guillermo. Tres crónicas londinenses / Three London chronicles. Abra Palabra Editores. Bogotá. 2012. Pp. 100. $30.000.

Vista desde una acera

Historias humanas de perros y gatos

Esta novela se centra en el amor de dos jóvenes que deben enfrentar la incomprensión familiar y los prejuicios sociales; además deben sortear miles de dificultades económicas para realizar un sueño compartido: estudiar literatura. Además deben enfrentar el mayor de los retos: Adrián, uno de los protagonistas tiene sida. La narración se alterna entre el presente de la enfermedad de Adrián y las historias de infancia y juventud de él y de Fernando. Estas dos líneas narrativas se acercan hasta convergir, como sus vidas. La historia se cierra con una ironía borgiana: la vida les ha dado el dulce amor y, al mismo tiempo la amarga muerte.

El principal motivo de este libro es exaltar los ejemplares sentimientos animalistas de personas muy especiales, sensibles y generosas, que aceptaron compartir sus vivencias personales al lado de sus animales de compañía, las cuales representan valiosos ejemplos de convivencia. No es exagerado decir que es una enciclopedia rigurosa y sentida sobre las relaciones entre seres humanos y sus macotas. El autor escoge historias que desvelan el amor, el sufrimiento, y sobre todo una gran lección que nos deparan los animales: su infinita lealtad, que logra despertar nuestras fibras más íntimas.

MOLANO, Fernando. Vista desde una acera. Seix Barral. Bogotá. 2012. PP. 257. $39.000.

CASTRO CAYCEDO, Gustavo. Historias humanas de perros y gatos. Ediciones B. Bogotá. 2012. Pp. 368. $ 35.000.

Abraham Lincoln, cazador de vampiros

La reputación de Abraham Lincoln se basa en haber salvado a su país de los estragos de la secesión y en la abolición de la esclavitud. Pero su lucha contra las fuerzas del mal, contra los vampiros, los “no muertos”, permaneció oculta durante cientos de años. Seth Grahame-Smith descubrió el Diario secreto de Abraham Lincoln y reconstruyó la verdadera historia del prócer, revelando los temibles secretos tras la Guerra Civil y arrojando luz sobre el papel de los vampiros en el nacimiento y desarrollo de Estados Unidos, así como el momento en que esas terroríficas criaturas casi acabaron con el país. SMITH, Grahame. Abraham Lincoln, cazador de vampiros. Umbriel. Ediciones Urano. Barcelona. 2012. Pp. 384. $42.000.


Papel Salmón octubre 14