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Jim Morrison, el Rey lagarto vive

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La bibliorepisa, un programa de lectura para los recolectores de café

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Salve segunda trinidad bendita

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La última Cena de los condenados

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Publicaciones

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El culto al avispado

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creación y vida

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IN MEMORIAM Pequeño tributo 40 años después de su muerte

Jim Morrison, el Rey lagarto vive Después de ser un ídolo, famoso, atractivo, peligroso, temerario y estar en la cima de su carrera musical, Jim Morrison huye del estrellato hacia la escena literaria. Decide centrarse en lo que considera su verdadera vocación: la poesía. Justicia. Juan Carlos Acevedo Ramos* - Papel Salmón

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o soy el más experto en rock, tampoco conozco plenamente la historia de las bandas de rock gringas, pero sí soy un devoto lector de poesía y en esa lectura no hay barreras de idiomas o de años. Así que en esta página quiero rescatar o mejor recordar a un poeta americano que bien pudo pertenecer a la Generación Beat, o ser considera un verdadero poeta maldito, pero sus fans decidieron que brillara como una estrella maldita del rock, como todo un rock star. Hablo de James Douglas Morrison Clarke, el Rey lagarto, el vocalista, el líder y sex symbol de la banda The Doors, quien en la noche del 2 de julio de 1971 tras una mezcla de licor, drogas, ideas poéticas en su cabeza, insomnio, y tos decidió darse un baño de agua caliente para nunca más despertar. A la mañana siguiente fue hallado muerto por su compañera Pamela Courson en la bañera de su apartamento en París. Una muerte nada extraña en el mundo del rock. Así se cuenta con más o menos detalles la desaparición del último poeta maldito del rock. Nada extraño, repito, si hablamos del rock star en que se había convertido. Pero Jim Morrison ya no era (en ese lejano año del 71) un cantante de la banda norteamericana más célebre del momento, tal vez, la única que podía competir con The Beatles o Rolling Stones, él había huido de la fama, del delirio y de sus fans para buscar en Paris al poeta que llevaba dentro.

De la música a la literatura

Después de ser un ídolo, famoso, atractivo, peligroso, temerario y estar en la cima de su carrera musical, Jim, huye del estrellato para buscar un espacio respetable en la

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escena literaria. Decide centrarse en lo que considera su verdadera vocación: la poesía. Para ello bucea en los sonetos del siglo XVIII, en las obras de Baudelaire, Rimbaud, Huxley, Nietzche, Kerouac, Lautréamond, Swedenborg y su favorito William Blake, de cuyos versos -dicen los entendidos- proviene el nombre de su banda: “Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”. Bajo su nombre real, el de James Douglas Morrison Clarke, comienza a publicar sus libros de poemas The Lords (Los Señores) y The New Creatures (Las Nuevas Criaturas), tiempo después aparece su poemario An American Prayer (Una oración americana) y más tarde su poema homenaje Ode to L.A. (Oda a Los Ángeles), pero nunca logra cuajar como él soñaba en el mundillo poético norteamericano. No obstante, la justicia poética existe y ahora sus libros de poemas son textos de culto, se ha traducido a más de 30 idiomas y se hacen tesis doctorales sobre su breve obra literaria. Con los años el poeta se va imponiendo al músico que lo eclipsó. Los dejo con uno de sus poemas estelares. *Escritor.

POR LAS BIBLIOTECAS DE CALDAS UNA ORACIÓN AMERICANA ¿Conoces el cálido progreso bajo las estrellas? ¿sabes que existimos? Has olvidado las llaves del reino. Acabas de nacer ¿y estás vivo? Reinventemos los dioses, todos los mitos de los tiempos. Celebremos símbolos desde el profundo y antiguo bosque. (Has olvidado las lecciones de la antigua guerra) Necesitamos grandes y doradas cópulas. Los padres están ocultos en los árboles del bosque. Nuestra madre está muerta en el mar. ¿Sabes que estamos siendo conducidos a matazas por apacibles almirantes? ¿Y que gordos y lentos generales están siendo obscenos en sangre joven? ¿Sabes que estamos siendo manejados por la televisión? La luna es una bestia de sangre seca. Bandas guerilleras hacen rodar números en el siguiente bloque de verde vid acumulado para guerras sobre inocentes, pastores que solo están muriendo. Oh gran creado del ser concédenos una hora más para realizar nuestro arte y perfeccionar nuestras vidas. Las polillas y los ateos son doblemente divinos y morir. Vivimos, morimos y la muerte no termina con esto. Nos hace viajar hacia la pesadilla, aferrarnos a la vida. Nuestra pasión florecerá. Aferrarnos a coños y pollas de desesperación. Conseguimos nuestra visión final por aplauso. La ingle de Colón se llenó de sangre verde. (Toqué su muslo y la muerte sonrió.) Nos hemos reunido dentro de este antiguo e insano teatro. Para propagar nuestra ambición de vida y escapar de la sabiduría que invade las calles. Los graneros son asaltados Las ventanas se mantienen Y solo uno de todo el resto para bailar y salvarnos con burlas divinas de palabras. La música inflama el temperamento (Cuando los verdaderos asesinos del Rey son dejados correr libremente mil Magos surgen en la Tierra) Dónde están los banquetes que nos prometieron Dónde está el vino, el nuevo vino. (Muriendo en la vid).

Visita a Palestina

La bibliorepisa, un programa

de lectura para los recolectores de café Luis Eduardo deja los libros colgados en una pared del cuarto más cercano al lugar donde se realiza la sesión de lectura. Libros sobre medicina natural y de auto-ayuda son los más apetecidos. Imaginación y creatividad. Beatriz Helena Robledo* - Papel Salmón

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ay algo de novedoso en un programa de lectura dirigido a recolectores de café. No es fácil imaginar a estos hombres y mujeres, andariegos y aventureros por naturaleza, interesados por los libros. Sin embargo, existe un programa organizado por la biblioteca de Palestina que funciona con el nombre de Bibliorepisa, nombre creativo e ingenioso que Luis Eduardo, el bibliotecario le ha dado. Luis Eduardo cuenta de dónde surgió el programa: -Yo iba a la finca de mi suegro que es cafetera y veía que los trabajadores recogían pedazos de periódicos para leer. Esa imagen me quedó grabada y cuando, años después, entré a la biblioteca, me propuse llevarles libros, y así nació el programa. Al principio llevaba novelas, libros largos y poco a poco me di cuenta que ellos no podían leerlos, me dio mucha tristeza porque la mayoría no saben leer. Por lo menos el 50% de los recolectores es analfabeta, es más o menos la proporción. Por eso, que venga alguien que les lea es muy importante. En ocasiones el que sabe leer le lee a uno o dos. Este biblioteario-teatrero, apasionado con su trabajo, fue adaptando la colección a los niveles lectores de los trabajadores. -Al principio tuve libros de Pablo

Cada ocho días, Luis Eduardo les lee a los recolectores de café, de cuatro fincas en Palestina (Caldas) poesía, cuento, novela, libros de chistes, de medicina natural o de autoayuda. Foto/Beatriz Helena Robledo/Papel Salmón

Neruda, de León de Greiff, y así, y absolutamente nadie me leyó eso. Entonces traje poesía popular del indio Rómulo, de Rafael Pombo, los cuentos de Las mil y una noches, libros con muchas imágenes. Hoy les traigo un nuevo paquete porque ya leyeron lo que traje.

En cuatro fincas cafeteras

Haciendo uso del morral -exhibidor que entregó el Plan Nacional de lectura y bibliotecas-, deja los libros colgados en una pared del cuarto más cercano al lugar donde se realiza la sesión de lectura y cuentería cada ocho días. Allí, Luz Marina Orozco, la alimentadora, quien se ha ido convirtiendo en bibliotecaria, les presta los libros. Se le nota el entusiasmo y el amor por el programa y la valoración que ella le da a los libros cuando dice que todas las noches sube a los campamentos donde duermen los trabajadores a preguntar si ya terminaron de leer y a rescatar los libros, pues “muchos se van de madrugada y como se están moviendo de finca en finca recogiendo café se me pueden ir con el libro. Yo llevo por aquí 12 años y nunca había llegado a ver esto”. El programa se lleva actualmente en cuatro fincas cafeteras. Es difícil llevar estadísticas y recoger datos pues los

recolectores son muy reservados. No quieren que averigüen sobre su vida, no se sabe de donde vienen ni cuál es su historia. Al principio Luis Eduardo se iba en auto-stop, en lo que encontrara, con tal de llegar con su morral al hombro. Su mayor dificultad era el transporte pues no todas las fincas son cercanas al pueblo. Hoy cuenta con el apoyo del alcalde quien es muy sensible a este tema y le ha facilitado el transporte y el refrigerio. Lo difícil es que las facilidades dependan de la buena voluntad o la sensibilidad de un alcalde y no de una política establecida.

Una bella experiencia

Esta vez partimos en el carro de la Alcaldía desde la Biblioteca pública municipal que funciona en la Casa de la cultura en dos cuartos que han quedado pequeños para la colección. Llegamos a la finca y nos bajamos en la casa donde funciona uno de los alimentadores. Son las 7:30 de la noche, la luna asoma tímida con su sonrisa de luna creciente. Los cafetales brillan. Bajamos por el camino hasta la casa. Una casa grande con barandas y corredor ancho. En el antejardín unas bancas como de iglesia. Luz Marina los

llama. --¡Vengan que ya va a empezar! Se van acercando, los que ya conocen el programa se sientan con entusiasmo y seguridad. Los otros, los nuevos, rondan pero no se atreven. Uno dice, “!oigan, ¿no van a venir a estudiar?!”… Van llegando poco a poco. La esposa de Alexander el administrador, escucha con sus dos niños pequeños desde la baranda. A medida que el grupo crece y se llenan las bancas, Luz Marina les va poniendo sillas para que todos estén cómodos. Luis Eduardo les cuenta sobre el programa, pues sabe que hay personas nuevas. Les dice que, atendiendo a los pedidos, les trae una enciclopedia de medicina natural para que aprovechen. Fue un obsequio de una librera a quien le contó el proceso que están llevando en las fincas, y ella se entusiasmó tanto que le regaló varios libros, entre esos una enciclopedia completa de frutoterapia. Les cuenta que les trajo también recetas de cocina para que las amas de casa les preparen una buena comida. Luego lee la poesía de Juan de Dios Pesa, Reir llorando. Cuenta chistes de Cosiaca, lee El borracho, de Ismael Enrique Arciniegas… “Este es un libro de poesía popular que les dejo aquí para que lo disfruten bastante”. Cuentos del cementerio, del diablo, de duendes… Un señor mayor, gordo y simpático con cara de intelectual, recolector de café, se une y empieza a contar más cuentos de Cosiaca. Luis retoma la palabra y cuenta la historia de Sebastiano Tapias, de Rafael Arango Villegas. Luis Eduardo dice que el programa ha aumentado las visitas de los trabajadores a la biblioteca los sábados. Muchos se acercan a preguntar por libros, sobre todo de medicina natural y de auto-ayuda. “Lo que más me piden son libros de superación personal y de auto-ayuda. No entiende por qué en las colecciones del plan no vienen de estos libros, pues es lo que más pide y necesita la gente”. Dos horas después regresamos a Palestina con la sensación de haber asistido a una función que más parece una escena medieval que un programa de lectura del siglo XXI y con la convicción de que -con programas como estos- los bibliotecarios de este país hacen buen uso de su imaginación y su creatividad PS *Escritora. @Beatriz Helena Robledo


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Conferencia del rector de la Universidad Eafit, Doctor Juan Luis Mejía A. dictada recientemente en Itegral S.A. Publicado en la Revista Aleph, hace algunos años. Política educativa. Juan Luis Mejía A.* - Papel Salmón

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n 1914, Don Jesús del Corral publicó su famoso cuento “Que Pase el Aserrador”, el cual, desde entonces, figura en todas las antologías de la literatura colombiana, dado que reúne las calidades literarias del cuento bien escrito: historia atrayente, narración concisa y eficaz, humor dosificado, final inesperado. *** La pequeña obra de Don Jesús narra las aventuras de Simón Pérez, desertor de uno de los ejércitos en contienda en la guerra civil de 1885 y quien, en compañía de un soldado boyacense, se internó en las selvas del bajo Cauca en busca de una mina de oro que estaba montando el Conde de Nadal a orillas del río Nus. A pesar de su total ignorancia en el oficio, Simón se hizo pasar por experto aserrador y a punto de trovas, cuentos, embustes y brebajes, obnubiló a la familia del Conde y pasó dos años a cuerpo de rey en la mina, mientras por ingenuo y crédulo “aquel pobre indio de Boyacá se murió de hambre sin llegar a ser aserrador”. *** Fuera de sus valores literarios, en el imaginario colectivo, el cuento representa el arquetipo del antioqueño: recursivo, atrevido, chacharachero, audaz. Hay una palabra que agrupa con precisión todas estas características: el avispado. *** El pueblo antioqueño creó el culto al avispado. El avispado tiene profunda confianza en sí mismo, por tanto no requiere de preparación, dado que su astucia natural le permite salir triunfante en todas las situaciones. El avispado no prevé las situaciones, las resuelve en cada momento gracias a su viveza. El avispado no hace empresas, hace negocios. Para el avispado la mejor universidad es la calle y la vida. El avispado no cree en el esfuerzo pues sabe cómo se la gana de ojo. El avispado no conversa sino que se come de cuento a la gente. El avispado es cañero, fafarachero, lanza, espuelón, fregao y ventajoso, tiene agallas y se lleva a todo el mundo por delante. *** El avispado se ufana: “Yo no lo tumbé, él se cayó sólo”. Para el avispado no hay mayor triunfo que sacar ventaja en cada negocio. ***

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CONOCIMIENTO

avispado

Sobre la política educativa

El culto al

Es muy simbólico el léxico utilizado por el habla popular para exaltar la figura del avispado, por lo general asociado con la fauna predadora. Para destacar a alguien nos referimos a él como una fiera, un tigre, un águila, una culebra. Por el contrario, la víctima del avispado se asocia con la flora: una papa, un aguacate, un arracacho, una torta. Claro que no faltan los elementos faunísticos como el marrano y el burro o cierto órgano masculino. *** En fin, es el imaginario popular de una sociedad que le confirió más valor a la intuición que al conocimiento, a la improvisación que a la planeación. Ya desde la escuela se desprestigia el saber. No hay mayor ofensa para un escolar que se le tilde de nerd. En reciente estudio sobre el parlache, el lenguaje de las tribus urbanas de Medellín, los nerds son definidos como “Los inteligentes del salón, usan gafas y visten raro” -vestir raro es usar ropa común y corriente-. Es el término que reemplaza al sapo, al mamasanto, al lambón de otras épocas. *** El avispado tiene profunda confianza en sí mismo, no tiene dudas. Tiene respuestas para todo pero hace muy pocas preguntas. Ya Estanislao Zuleta nos había revelado que la ignorancia no es un estado de vacío sino de llenura. *** Por el contrario, el conocimiento es un salto al vacío. El científico tiene más preguntas que respuestas. Cada logro de la ciencia no es un punto de llegada sino el lugar donde surgen los nuevos interrogantes. “Sólo sé que nada sé” decía Sócrates con humildad. “Yo me las sé todas” farfulla con arrogancia el avispado. *** El avispado está conforme con el mundo mientras no le afecte su estatus. Por el contrario, el arte y la ciencia nacen de la inconformidad. Aquel que está insatisfecho con el mundo decide reinterpretarlo o recrearlo. El espíritu crítico permite que la humanidad avance. Por eso la Universidad no puede perder jamás el espíritu de indagación. La Universidad, en síntesis, es la ventana por la cual nos asomamos a indagar el Universo, a extraerle con cuentagotas sus arcanos secretos, sus leyes más profundas. *** Una política educativa centrada en la calidad y la

cobertura es una política trunca. Ya sabemos que la educación no es sólo responsabilidad del sistema educativo sino que es un proceso complejo en el cual convergen todos los estamentos sociales. Para tener una sociedad educada se requiere primero una sociedad educadora. Y el primer papel de esa sociedad es crear el ambiente propicio para que florezca el conocimiento. Una sociedad que valore al científico, al intelectual, al artista, por encima del avispado. Una sociedad donde el saber y el conocimiento sean un deleite, una aventura apasionante y no una fuente de tortura y padecimiento como ocurre hoy en nuestra educación básica. *** Nos sentimos orgullosos de vivir en un país con la mayor biodiversidad del planeta tierra, es decir el mayor banco genético de la humanidad. Pero hoy no importa tanto la biodiversidad, que es un fenómeno natural, sino el saber sobre esa biodiversidad que es un hecho cultural. Ese saber se encuentra en otras latitudes. Es como si poseyéramos una gran riqueza depositada en el banco, pero la clave para extraer el dinero la tiene otro. *** Hace ya varios años el economista brasileño Celso Hurtado preveía que en el siglo XXI existirían dos tipos de países: unos que enriquecerían al patrimonio común de la humanidad a través de su creación e innovación y otros que se deberían resignar al papel de simples receptores de bienes y conocimientos emanados en otras esferas. Según las decisiones que hoy tomemos, las próximas generaciones estarán ubicadas en una de las dos orillas: en la de la creación o en la del simple consumo. *** El actual modelo de desarrollo tiene como principales indicadores las variables positivas o negativas del PIB. A pesar de que estos indicadores tienden a ser optimistas, en materia de conocimiento los datos son desalentadores. América Latina aporta el 1% del total de científicos del mundo y Colombia contribuye con el 1% del total de América Latina. Es decir, en materia de conocimiento aportamos a la humanidad el 1% del 1%. *** Un verdadero y real Producto Interno Bruto. Y eso que somos tan avispados. Otro dato que nos retrata: en los productos que conforman la canasta familiar no figuran los libros pero sí las fotocopias. ***

Pero es que también terminamos de estudiar. Al finalizar la llamada moratoria social, en la cual al joven se le excusa de trabajar para que dedique ese tiempo a su formación, se considera que termina de estudiar al culminar sus ciclos académicos. Puede que ese concepto hubiera tenido validez hace unas décadas cuando los cambios tecnológicos eran lentos, las transformaciones del entorno pausadas y los conocimientos y las destrezas adquiridas en el período universitario tenían vigencia por el resto de la vida. Pero hoy, con el vértigo del mundo conectado en línea en tiempo real, con asombrosos avances que a duras penas nos permiten asimilarlos, terminar de estudiar constituye un suicidio intelectual y social. Por ello, el sistema educativo, fuera de la transmisión de conocimientos básicos y de formar en las destrezas propias para ingresar al mundo laboral, debe sembrar el ansia de saber y la curiosidad permanente, acompañadas de las herramientas metodológicas que permitan que la indagación tenga un sentido y sea eficaz y pertinente. *** En la última edición del diccionario portugués encontré la poética y muy brasileña definición de la palabra saudade: “Sentimiento más o menos melancólico de incompletad”. Retomo ese concepto de incompletud para aplicarlo al hombre y la mujer contemporáneos: qué incompleto es aquel que se da por satisfecho con lo aprendido, qué incompleto el que ha perdido la capacidad de asombro ante las propuestas del arte y la poesía; qué incompleto aquel que no se interroga ante los asombrosos descubrimientos de la ciencia. Vano fue su paso por la vida. *** Una última recomendación: Desconfiad del avispado PS *Rector de la Universidad Eafit – Medellín.


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PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD Paisaje Cultural Cafetero

Salve segunda trinidad bendita A las cuatro de la mañana, café hecho en aguapanela. Desayuno con calentao a las ocho. A media mañana, bogadera. A las once y media el almuerzo, un sancocho. Comida con fríjoles a las seis de la tarde. Por último, a las siete, otro café. El alimentador es un personaje clave. Diferencias. Alfredo Cardona Tobón* - Papel Salmón

¡Salve frijoles, mazamorra, arepa! Gregorio Gutiérrez Gonzales

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las cuatro y media de la mañana sonó el despertador; Mariela y Herney se levantaron, se vistieron con ropa de trabajo y destrancaron la puerta. Luego salieron al corredor y alumbrados por la luz del bombillo que medio espantaba las sombras, se dirigieron a la cocina situada al lado del la casa. Estaba haciendo frío: una chucha se escurrió por la chambrana de chonta y tras varios intentos abrieron el candado que aseguraba el valioso entable de ollas, sartenes, platos y cubiertos. El matrimonio se acicaló un poco en la poceta contigua, el baño sería a las diez de la mañana o al atardecer; los había cogido la tarde para iniciar el arduo ajetreo que duraría hasta entrada la noche. Mariela coló el maíz cocido, dejó el claro en un recipiente de barro, prendió el fogón de leña, montó la olla para la aguapanela mientras Herney molía el maíz para las arepas. El día asomó entre los churimos y el olor dulzón del café en la aguapanela se regó con el humo de la chimenea. En el dormitorio de los trabajadores una ranchera de Vicente Fernández puesta a todo volumen acabó de despertar al personal; unas tórtolas madrugadoras empezaron a buscar afrechos en el empedrado del patio; en el lavadero dos trabajadores se enjabonaban bajo el chorro que caía por una canaleta de guadua y bajo los tenues rayos de sol de la madrugada otros tres esperaban los tragos de café.

Una pausa en la jornada.

Foto/Cortesía Alfredo Cardona/Papel Salmón

de los tragos; y estaba también el personal al día que tras los tragos hacían roncha humando un cigarrillo o habían cortado leña para congraciarse con Mariela o simplemente por puro comedimiento. ¡Qué olor tan rico el casado del aroma del café con las arepas recién tostadas! Viene el tazón humeante acompañado de una enorme arepa plancha y de remate el calentao de arroz con frijoles y hogao. Es el combustible para empezar la faena. Después del desayuno reforzado, el patrón de corte se interna en los cafetales y tras él toda la peonada. Se oye el chasquido de los machetes y el crujir de las ramas. Un radio de pilas desgrana música de carrilera y al fondo medio se oye una chicharra tempranera o el canto alegre de algún benteveo. A las diez de la mañana el garitero o encargado de llevar la bogadera, aparece con calabazos o con peroles de limonada si el día es cálido, o con café caliente si está haciendo frío. Es un alto en la faena, un pequeño descanso que el personal aprovecha para fumarse un cigarrillo o reposar unos minutos.

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CINE sario mucho menaje, basta un plato hondo, una taza grande y una cuchara para despachar con entusiasmo el caldo sustancioso, con plátanos a discreción, algunas papas, trozos de yuca y una presa de carne gorda y como seco arroz con tajadas de plátano maduro y de remate un tazón de aguapanela. En la dieta montañera no hay legumbres y muy poca fruta; la ensalzada mazamorra se ve contadas veces y no existen las medias mañanas ni los algos parviados. La gastronomía de las fincas varía poco: el café se cambia por chocolate, la carne por los huevos y como suceso extraordinario aparece un tamal o un vaso de leche. Llegó la comida A las seis de la tarde se sirve la comida: es la hora de los fríjoles con arroz, las tajadas de plátano maduro y chocolate aguado, todo en abundancia, con morro, pues de lo contrario el personal se rebota porque lo están matando de hambre. A las siete de la noche Mariela remata la faena con una taza de café o de aguapanela con unas rajas de canela y cierra la cocina con candado. No habrá fuerza humana que la obligue a preparar más comida hasta las cuatro y media de la mañana del día siguiente. Tres mundos distintos Si se corre el rumor de una finca con mala lata se puede perder una cosecha porque será imposible conseguir recolectores. El alimentador es un personaje clave porque además del bastimento, debe lidiar con genios y gustos; para tan complejo asunto el alimentador trabaja en llave con su compañera: él merca, controla a los gariteros, consigue la leña para el fogón, lleva los racimos de plátanos; ella, por su parte, cocina, da la sazón, asea y mantiene listo el menaje. Lo descrito corresponde a una finca grande o mediana. Otro mundo viven los minifundistas y las familias de los trabajadores que habitan en casas humildes. Durante la cosecha los grupos familiares se sostienen, pues la mujer y los hijos recogen café, pero en los tiempos fríos, es decir cuando no hay cosecha, no todos encuentran trabajo y las necesidades rondan y acosan a estos compatriotas. El condumio habitual es un caldo con sustancia de hueso acompañado de plátanos, un poco de arroz y aguapanela. Además de esos dos mundos está el de los afiches turísticos con casas de corredores, bandeja paisa, chapoleras con trajes de fantasía y con Juan Valdez y su mula Margarita. Es el mundo de las fincas grandes y medianas, de los empresarios y comerciantes que giran alrededor del café. Es un escenario con sus luces y sus sombras que se entrelaza con labriegos y cementeras para conformar nuestro paisaje cafetero PS

La hora del almuerzo A las once y media de la mañana los trabajaDesayuno con calentao A las ocho de la mañana Mariela tiene listo el dores buscan de nuevo el dintel del corredor, el desayuno. Al corredor llegaron los que trabaja- murito frente a la cocina o la banqueta con manban a contrato y habían salido al corte después tel plástico de arrebolados colores. No es nece- *http://www.historiayregion.blogspot.com

Una película de denuncia, a través de personajes que representan los últimos días de la semana mayor para la comunidad cristiana. El director cubano, aquí desborda su sobresaliente mirada crítica. Representación. Jorge Abel Carmona Morales* - Papel Salmón

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l tema religioso es funcional a las pretensiones verdaderas del cineasta cubano (Tomás Guitérrez Alea), quien nos expone un cuadro realista de la situación de los afro descendientes, presentando las perspectivas de las partes implicadas en una historia de dominación, en la cual el hombre blanco intenta excusar su actitud discriminadora como amo y, el hombre esclavo, que simplemente siente el ejercicio de la fuerza sobre su propia humanidad. La Última Cena (1976) es la obra acabada de un pensador maduro que como artista, ofrece una película de denuncia, a través de personajes que representan los últimos días de esa semana mayor para la comunidad cristiana, que dicho sea de paso, se plantea como un sistema ideológico que sirve a intereses económicos. El Conde, un aristócrata español, que en la segunda mitad del siglo XVII, luego de la rebelión haitiana, continúa el proceso de esclavitud al que sometieron a los hombres venidos del África con el fin de trabajar en los ingenios azucareros, principal producto exportador de la isla. La película inicia el Jueves Santo, día en la que el dueño de la Hacienda selecciona de entre sus esclavos a doce de ellos para realizar una representación del relato bíblico. Esa noche, los invita a la mesa, les expone sus buenas intenciones y los llena de esperanzas con el lavatorio de los pies. Pero, la contraparte, los negros esclavos bailan al ritmo de candombes y se rebelan por una especie de licencia divina otorgada por el aristócrata español. El viernes, los esclavos impregnados de un poco de amor, se niegan a trabajar y asesinan al mayoral a la usanza del mito del sacrificio en la cruz, con una lanza clavada en el costado de aquél. El sábado sobreviene la venganza del amo. Los rebeldes son perseguidos y decapitados uno a uno, excepto Se-

A semejanza de los días santos

La última Cena de los

condenados

bastián, el esclavo que se atreve a desafiar en la mesa la autoridad del conde. Finalmente, el amanecer del domingo conserva las marcas de la sangre negra derramada sobre suelo Caribeño. No obstante, la esperanza se mantiene pues el negro levantado contra el imperio español se pierde entre la maleza, como un espíritu que se introduce en la savia del monte, alimentando la furia contra los que intentan destruir para siempre la tradición de los pueblos africanos trasladados a tierras americanas. Varios símbolos destacan del vértigo desencadenado en estos cuatro días santos. Los esclavos seleccionados surgen como un albur, es decir, el destino traza su línea marcada previamente por un ente divino de la misma manera que en la pasión de Cristo. El lavatorio de los pies, vaticina que el desenlace resultará fatal para los convidados a la mesa de los elegidos. El negro Sebastián dice: Olofi hizo la Verdad y la Mentira. Un día pelean. La Mentira cortó la cabeza de la Verdad y la Verdad cortó la cabeza de la Mentira y se la puso encima. Así es como la cabeza de la Mentira va por el mundo sobre el cuerpo de la Verdad. Y luego de estas palabras se coloca la cabeza de cerdo sobre la suya. El viernes santo, el mayoral representa a un Cristo crucificado, asesinado por rebeldes que son, paradójicamente, emancipados por el conde, con lo que Gutiérrez Alea, nos insinúa que los verdaderos dominadores de cualquier bien o posesión, intervienen por medio de otros, en este caso otro afro descendiente, que ejerce su fuerza con mayor vehemencia que los mismos españoles. Y, la “cacería” se lleva discriminadamente, como oponiendo el albur

de la escogencia en la mesa con el sacrificio de los que han osado desafiar la corona española.

Una mirada crítica

Este fresco, cada vez más actual, es una crítica demoledora en contra de las instituciones tradicionales, que soportan la moral de la sociedad occidental, en donde el cristianismo, con sus concesiones basadas en el sacrificio y en la resignación, palian espiritualmente todo el dolor de los hombres en su paso por la tierra. Gutiérrez Alea, asimismo, denuncia la pérdida de los hábitos milenarios, llenos de contenido ancestral de otros lugares y de otro tiempo, con espíritus danzantes que se pierden en las ramas de la vegetación tropical, que las prácticas europeas nunca pudieron descifrar y por eso recurrieron al exterminio. El director cubano, aquí, a punto de cumplir cincuenta años, desborda su sobresaliente mirada crítica, particularmente en uno de los planos-secuencia. El lavatorio de los pies es el momento y el lugar indicados para que los esclavos desahoguen sus tristezas, sus frustraciones y las lamentaciones que la dominación fáctica, no permiten expresar a viva voz. La noche se muestra a la luz de las velas, indicando el cuidado en el manejo que la luz requiere para un instante clave del film. El aire lúgubre de la penumbra, apenas se refleja en los primeros planos de los rostros atormentados, de individuos representados por actores excelsos en la tradición histriónica de la isla. El cuadro de los doce apóstoles de la pintura de Da Vinci, toma un ambiente caribeño, con el conde en el centro y cada uno de los esclavos a lado y lado del aristócrata. Esta etapa del director, podríamos decir, la más crítica y la más elaborada estéticamente, nos muestra a un autor prolífico en exposición de detalles que contienen una profundidad simbólica que demuestra su actitud inconforme con su misma sociedad. De sus inicios como director de comedias que atacan la burocracia cubana y las prácticas habituales de la burguesía de ese país, ya vemos al Gutiérrez Alea maduro, que, por medio de temas “muy trascendentales”, invita a la discusión de puntos medulares en la vida de la sociedad actual PS *Dalisur99@yahoo.com.mx


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Los signos de la noche

En el camino de la creación moderna Alonso Aristizábal* - Papel Salmón

tual y fiesta que hay en el poema en torno a la musicalidad. Así la poesía tiene lugar a modo de acto de celebración. Quiere decir que vive el poema porque vive el poeta que lo crea en medio de la soledad y el silencio. Y esto me parece importante en los poemas de Margarita Fernández. Más que el poema mismo lo que se celebra aquí es un modo vivir, sentir y pensar por y para la poesía a la manera de los grandes soñadores que saben que deben llevar la antorcha encendida incluso cuando los demás parecen descansar. Siempre se ha dicho que el arte es un estilo de vida, una actitud frente al mundo. Orfeo canta el mundo pero lo importante es su canto como visión que lleva su mensaje poético. Por eso ella parece enfrentarse al vacío de la noche a la espera del poema que esta le debe conceder. Consciente del sentido vitalista de la poesía, Octavio Paz dijo que toda poesía es una especie de diario íntimo, la confesión de quien que se siente confrontado con la vida cotidiana a fin de reivindicar el sentido de las cosas. Así el poema tiene por actor esencial al poeta como manifestación de la búsqueda incesante de la poesía. Pero cada vez, el testimonio de una aventura a través de la vida y las palabras, sin desalientos ni claudicaciones. Existen poetas que viajan para alimentar su canto. Pero hay otros que prefieren sus recorridos por mundos interiores para ratificar que la subjetividad es el verdadero terreno de la poesía para recordarle al mundo que el hombre existe en la medida que siente y piensa. Se trata de la poesía como el testimonio de la vida interior que tantos pretenden menospreciar, y de la que en fin de cuentas quedarán las palabras del poeta como desafío a la eternidad. Ahí está la presencia de Don Quijote, la gran reivindicación de la subjetividad, que todavía la humanidad no acaba de descifrar como reflejo de nuestros vericuetos anímicos. Me parece el caso de Margarita Fernández, quizá como comprobación de lo anterior, una gran lectora de Lezama Lima, el gran constructor de laberintos en los que la mirada y el sentir definen su propia historia.

Escribo a solas,/ escribo como si bordara/ con palabras imperfectas/ palabras frágiles/ … Estos versos de Margarita Fernández nos muestran que la suya es una poesía sin esguinces innecesarios en la que habla la realidad a manera de ambiente de la noche. Así la poesía de esta autora colombiana, consiste en un diálogo constante con su noche como dueña de un silencio que tiene el destino de convertirse en poema. Es el caso del bello texto que le da título a su libro Los signos de la noche donde confluyen la intimidad de la poeta y su entorno con el cual forcejea en busca de las palabras. Por eso hablando de la noche dice que: deja caer sus hojas oscuras…/ el tiempo refleja su cara vacía en el espejo/ y hay una luz gritando donde antes era un cuarto. Luego afirma que: la ciudad es un lago de luces/ …Soy un laúd para sus sonidos encantados… como del viento que viene cerrando puertas. Cada vez sorprende encontrar poetas como ella, preocupadas de verdad por llevar a sus lectores el mensaje de los sueños como algo en lo que no hay claudicar jamás. De allí su autenticidad como la expresión de alguien que siente la necesidad de expresar su propia emoción. Siempre se ha dicho que el poeta crea en su noche mientras duerme o se desvela. Pero esta poesía surge de la naturaleza nocturna cuando el cosmos calla y los objetos parecen cobrar su verdadera vida en medio de la intimidad. Así la noche no es la insondable oscuridad de tantos poetas, sino la que le trae muchas presencias que se vuelven murmullos de la evocación. Para ella, la noche es física y concreta porque se refiere al mundo de su propio entorno. Es una poesía que nace del desvelo del que vive intensamente el día y en la noche sigue despierta en medio del murmullo de las sombras. Talvez está allí sugerida la cadena de ausencias que prefiere ignorar tras la reafirmación absoluta de la poesía. Su obra está más cercana de la noche de Rilke en la que el poeta tiene la mirada y el aliento *Escritor. necesario para convocar la presencia de las coFERNÁNDEZ, Margarita. Los signos de la sas. Él las llama a su presencia para que cobren noche. Universidad Nacional de Colombia. su propia voz y existan. De allí el carácter de ri- Bogotá. 2011. Pp. 34.

IMPRE(CI)SIONES Camilo Gómez Gaviria* - Papel Salmón

La duermevela En los momentos de la mañana en que el cuerpo todavía se niega a despertarse y la mente se encuentra aprisionada entre el sueño y la vigilia surgen a veces ideas peculiares. Son como cruces entre pensamientos y sueños de los que no se sabe donde comienza uno y termina el otro. El momento particular en que esto suele ocurrir es el de la ‘duermevela’ que el Diccionario de la Real Academia define banalmente como “sueño ligero en que se haya el que está dormitando”. Sin embargo, se trata de una palabra curiosa pues combina dos términos opuestos, el de ‘dormir’ y ‘velar’, creando una tensión que sugiere algo más que un “sueño ligero” cualquiera. Los momentos de la duermevela son para quien dormita episodios liminares o de frontera. Es como estar parado en un umbral donde a duras penas se alcanza a vislumbrar lo que se esconde detrás del sueño. Es como tener un pie en el mundo de los despiertos y otro en el de los que duermen. ‘Velar’, por su parte, proviene del latín ‘vigilare’. La primera definición en el Diccionario de la Real Academia es la de “hacer centinela o guardia por la noche”. Esta definición implica la idea de estar despierto en un momento en el que otros duermen. Es la tarea que realizan los ‘vigilantes’, otra manera de llamar a los ‘guardias’ o ‘centinelas’. Siempre asocié en mi mente la palabra ‘velar’ con la ‘vela’ de cera que se enciende en las noches para alumbrar, y que muy seguramente utilizaban, antes de que se inventara la electricidad, aquellos trasnochadores que permanecían despiertos durante largas horas luego de que el sol se hubiera ocultado. Ignoro si esta asociación de ideas tiene algún fundamento etimológico comprobado, pero me agrada, sin embargo, pensar que hay una relación entre estas dos palabras. Sin embargo, existe otro significado de la palabra ‘velar’ que proviene del latín ‘velare’ (que significa ‘cubrir’) y que a su vez proviene de ‘velum’. Esta última dio la palabra moderna ‘velo’. Aunque probablemente se trata de una simple casualidad, creo que es una feliz coincidencia que la ‘duermevela’ se pueda asociar con el ‘velo’ con que el sueño recubre el mundo cuando nos gana el cansancio y nos hundimos en un sopor profundo. ‘Duermevela’: una palabra que sugiere conceptos disímiles y que sin embargo no nos resulta contradictoria. Un estado que se equipara a los momentos en que estando fuera, no sabemos determinar si la luz es lo suficientemente potente como para declarar que ha comenzado el día, o lo suficientemente tenue como para resignarnos a que la noche ha llegado. *camezmigolo@hotmail.com

Director: Nicolás Restrepo Escobar Editora: Gloria Luz Ángel Echeverri Diseño: Virgilio López Arce Circula con LA PATRIA todos los domingos Cra 20 No.46-35. Tel 878 1700 Impresión: Editorial LA PATRIA S.A Portada: Ilustración de Juan Carlos Homez


Papel Salmón 30 de octubre  

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