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creación y vida

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Los negros que vendían negros

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Una biblioteca sin brecha generacional

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Entre canastos y camándulas

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Balas de plata, de mucho dinero

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Publicaciones

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La arquitectura humanística de Germán Samper Gnecco


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REFLEXIONES

POR LAS BIBLIOTECAS DE CALDAS

A propósito del Año Internacional de los Afrodescendientes

Los negros que vendían Los africanos no fueron víctimas inermes, sino actores determinantes en el triángulo de la trata de personas. Monarcas y tribus diestras en el comercio de esclavos. Estudios. José E. Mosquera* - Papel Salmón

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n este Año Internacional de los Afrodescendientes, me he propuesto hacer unas reflexiones acerca del rol que tuvieron los africanos en la trata de negros. De hecho, cuando se habla de la trata, algunos afrodescendientes tienen la falsa creencia de que los africanos fueron víctimas inocentes del mercantilismo europeo. En una serie de estudios e investigaciones históricas se ha comprobado que los africanos desempeñaron un papel determinante en el desarrollo de la trata y se ha esclarecido que gran parte de ellos no fueron víctimas inermes, sino actores determinantes en el triángulo de la trata. Se ignora además, que miles de prisioneros de guerra, vagos y criminales “blancos” fueron también traídos de Europa y subastados como esclavos en las colonias americanas. Igualmente se oculta que miles de chinos e indios fueron transportados y vendidos como esclavos en las islas del Caribe, especialmente en Cuba y, que en las colonias inglesas cientos de sirvientes “blancos” fueron puestos en ventas en las subastas de esclavos negros.

Entre ellos mismos

La esclavitud y la trata no solo fueron unas de las tragedias más horribles para los africanos, sino uno de los peores martirios para los negros en la historia de la humanidad. Pero la lucha contra el racismo y la exclusión de los descendientes de los africanos en América no los puede llevar a ig-

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norar el papel que desempeñaron los gobernantes africanos en el desarrollo de la esclavitud y la trata. Porque como lo plantea David Brion Davis, en sus estudios sobre el problema de la esclavitud: “En África el negro que un día vendía esclavos, podía ser vendido por otros, pocos días después”. Existían tribus tan diestras en el comercio de esclavos como los Fidas con capacidad de entregar un promedio de más de mil esclavos al mes, y otros como los Whydan que tenían una destreza de llenar en cinco semanas más de cuatro barcos de esclavos. Otro caso ha sido el de la tribu de los Bambarena, donde la práctica de la esclavitud llevó a sus monarcas a formar aldeas con poblaciones cautivas, y cada vez que deseaban productos europeos los ataban y los vendían a los mercaderes del abominable negocio. Varios estudios han demostrado que en determinadas regiones en épocas de hambre, los africanos vendían a sus hijos para asegurarse la supervivencia y la esclavitud era una práctica común y a veces un castigo que se imponía a los prisioneros de guerra, convictos, ladrones y adúlteros como lo han sustentado los historiadores Daniel P. Mannix, Malcolm Cowley, Elizabeth Donnam, Eric Williams José Antonio Saco, Melville J. Herskovits, Joseph Inirori, Basil Davidson, Fernando Ortiz, Frederick Bowser y Michelé Buchet, quienes con sus estudios han hechos profundas rupturas y nuevos aportes sobre la historia de la esclavitud y la trata de negros.

negros

Estos autores han comprobado que los reyes africanos vendían a los conspiradores, esposas, hijos, padres y hermanos. Además prueban que había monarcas que amparados en los pretextos que en algunas aldeas se difundían rumores contra ellos no vacilaban en ordenar las destrucciones de aquellos poblados y condenaban a los moradores a la esclavitud. Otros investigadores como Joseph Inirori sostienen que los monarcas africanos, en la búsqueda del aumento de sus riquezas, dominios y poderes necesitaron de las armas y mercancías europeas, y por eso las armas se transformaron para ellos en un excelente negocio de intercambio por esclavos. En buena parte de los casos eran los propios reyes africanos que con sus ejércitos organizaban las oprobiosas caravanas de cacerías de negros con el fin de someterlos y luego venderlos como esclavos. En algunas regiones de Sudán fueron numerosos los reinos, en donde la esclavitud era una de sus principales fuentes de ingresos de los monarcas y en otras zonas africanas tribus como los Ashantis y los dahomeanos se especializaron en la comprar de esclavos a las tribus del interior para luego revenderlos a los europeos.

Un negocio lucrativo

Los Ashanti que eran inicialmente agricultores y abandonaron esa actividad cuando se dieron de cuenta que vender a sus hermanos era un negocio más lucrativo que cultivar la tierra. En opinión del historiador Mbaye Gueye, los Ashanti consideraron la presencia de los mercaderes europeos a lo largo de la costa como una oportunidad de comerciar y medio de reforzar su poder político entre los reinos de la región. Basil Davidson en sus análisis sobre los reinos africanos esboza que las ciudades-estado del delta del Níger,

que antes de la trata eran poblados de pescadores, se hicieron prósperas al estructurar unas redes comerciales altamente organizadas, basadas en la esclavización los poblados de las regiones interiores de la cuenca del Níger. En sus estudios sustenta que en la Costa de Oro casi todos los reyes suscribieron contratos anuales de suministro de esclavos con las compañías negreras a cambio de armas y mercancías europeas. Por otra parte, el historiador chileno Marco Antonio Barticevi, subraya que “en el golfo de Guinea y en el valle del río Zambieze se desarrollaron estados militares con base en el comercio de esclavos y muchos de ellos tenían una rígida organización militar, poseían grandes ejércitos y la mayoría de sus reyes se enriquecieron con la venta de sus propios hermanos”. El escritor cubano Fernando Ortiz, en su libro sobre los esclavos negros, demuestra que fue tan grande la tiranía y la codicia de algunos reyes africanos que llegaron a vender todos los habitantes de las aldeas. Por eso es acertado los análisis que ha hecho el historiador senegalés Ibrahima Thioub, uno de los investigadores más destacados en el estudio del fenómeno de la esclavitud en África, cuando afirmó que “la esclavitud era un proceso que ya existía antes de la intervención de los europeos” y sustenta su argumento que las sociedades africanas eran sociedades en conflicto y por eso los grupos locales dominantes jugaron un papel determinante en el tráfico de esclavos hacia América. Tampoco se puede desconocer que existieron muchos reinos en África, entre ellos, los Susus, en Guinea y los Vais, en Sierra Leona que durante mucho tiempo se negaron a vender esclavos PS *Periodista y escritor jemosquera@une.net.co

La biblioteca es la puerta de entrada y no el patio trasero del pueblo. Los niños y jóvenes convierten en cuentos los mitos y leyendas. Recuperación de la identidad. Tradición oral. Beatriz Helena Robledo* - Papel Salmón

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an José es el más joven de los municipios de Caldas, segregado de Risaralda en 1997 y convertido un año después en municipio. Enclavado en el filo de una montaña desde donde se divisan dos valles: el valle de Risaralda por el occidente y el cañón del Cauca por el oriente, cuenta hoy con cerca de 7 mil 500 habitantes y es llamado con orgullo por sus gentes: el mirador del occidente colombiano. Al llegar al pueblo lo primero que uno encuentra es una edificación de color amarillo y techo terracota, cuya arquitectura compacta se diferencia del resto tanto por el material como por el estilo. Esta biblioteca es una de las 110 construidas por el gobierno japonés en el marco del Plan Nacional de Lectura y bibliotecas. Pero detrás de esta información estadística, hay una historia de empeño humano por parte de un alcalde que deseaba con toda el alma que la biblioteca fuera la puerta de entrada y no el patio trasero de su pueblo. Quizás sea por la calidad auténtica de este deseo iniciático que en la biblioteca de San José se gesta, de manera muy creativa, un proyecto cultural liderado por los niños y jóvenes. Ellos van poblando su imaginario al despertar a los seres que habitan en la memoria de los ancianos y que se va llenando de símbolos, imágenes y palabras tan antiguas que los conectan con sus orígenes. Recogen historias que les van contando quiénes son, de dónde vienen, qué raíces milenarias los acogen.

Viaje por San José

Una biblioteca sin brecha

generacional identidad cultural la lleva a desarrollar un proyecto de recuperación de la tradición oral con sus alumnos. Bibiana aprovecha la metodología que le indica el proyecto Ondas de Colciencias y enseña a los niños a recoger historias de los campesinos más viejos. Los niños aprenden a escuchar a los ancianos y a tomar nota de sus cuentos y leyendas sobre espantos y aparecidos. La cosecha es tan rica y abundante que organizan una presentación para todo el pueblo, con tan buenos resultados, que la Alcaldía decide convertir el Carrusel en la fiesta tradicional del pueblo.

De estación en estación

Al llegar a la biblioteca, Ludivia, la bibliotecaria, la profe Bibiana y John Fredy, el secretario de Cultura, nos reciben con una puesta en escena del Carrusel que nos transporta, de estación en estación, por las diferentes esquinas de la biblioteca, hasta llegar a un patio desde donde se divisa un paisaje de valles y montañas que permite comprender el orgullo de su gente. En una estación escuchamos las historias rurales, en otra, las historias urbanas, en la de más allá, lo que los niños han denominado historias para-

normales. En otra de las estaciones, las jóvenes que iniciaron el proyecto cuando aún eran niñas, nos explican la metodología que han llamado una expedición histórica: salen a las veredas, toman nota de las leyendas contadas por los abuelos, luego las organizan en cuadernos, las vuelven a contar en tertulias en las que se encuentran las generaciones y en las que los abuelos escuchan en la voz de los niños sus propios recuerdos convertidos en cuentos y leyendas; luego las transforman en cuadros bellamente ilustrados que sirven de escenografía del Carrusel. Estas historias han servido además para hacer un libro que los niños presentan orgullosos como la huella material de una memoria que se niega al olvido. -Estoy viviendo la infancia que no tuve. No fue sino que me cortaran el cordón umbilical para ponerme a trabajar, dice don Antonio anciano octogenario con una sonrisa infantil en la cara que ilumina los surcos profundos de los años. Acaba de escuchar una leyenda del hombre sin cabeza contada por un niño. -Con este programa estoy aprendiendo a envejecer, afirma una anciana.

El Carrusel de mitos y leyendas

La biblioteca de San José es hoy el centro cultural desde donde se organiza cada año el Carrusel de mitos y leyendas, un programa que surgió en el 2006 por iniciativa de Bibiana González, una profesora venida de Riosucio quien al llegar a San José comienza a extrañar ese arraigo que sí tienen en su pueblo, y descubrir una falta de

En la biblioteca de San José (Caldas) no existe la diferencia entre las generaciones, niños, jóvenes y ancianos comparten las historias del pueblo. Fotos/Beatriz Helena Robledo/Papel Salmón

Un duende es el símbolo del municipio de San José (Caldas).

Entre generaciones

En medio de un grupo de niños, jóvenes y ancianos, que comparten con la naturalidad de quienes han superado las barreras del tiempo, se escuchan las voces de los contadores jóvenes describiendo las travesuras del duende ecológico, las historias de la Barbacoa, del niño negro, del palo de mango, del caballo de tres patas; historias que han contado una y mil veces en el aula, en la biblioteca, en los hogares de ancianos, en la plaza del pueblo, llenando ese vacío de identidad aparente que les dejó la segregación y empiezan a buscar los rasgos propios que los hace sentir hoy orgullosos de ser san josefinos. Si algo impresiona y conmueve en este programa es la cercanía y la comunicación entre las generaciones. La brecha se ha roto y las imágenes milenarias nos cuentan la historia de un mestizaje que se demoró en reconocerse y que hoy se muestra orgulloso como signo de identidad. Otra cosa que sorprende de este programa es la capacidad que han desarrollado los niños de investigar sus costumbres bebiendo de las fuentes originales, visitando tanto las veredas como el resguardo La Morelia, conformado por la comunidad EmberáChamí. Quizás la juventud milenaria de San José sea la razón por la cual en la plaza central no hay un busto de Bolívar ni de Santander sino una escultura de un duende travieso como símbolo del pueblo PS *Escritora. @Beatriz Helena Robledo


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De combinar las construcciones bajas con la alta densidad de los edificios altos salió el concepto de agrupación de vivienda. El primer edificio que diseñó fue el de el Sena en Bogotá y es en concreto. Experiencia. Gloria Luz Ángel – Papel Salmón

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e diría que el concepto de los conjuntos residenciales en Colombia se le puede atribuir al arquitecto bogotano Germán Samper Gnecco, aunque a él no le gusta que le atribuyan nada. La historia es que, al regresar en 1954 de estar un tiempo en el estudio de Le Corbusier, en París (Francia), Germán Samper cuenta que había dos patrones urbanos que eran los caminos que podían seguir los arquitectos. “Uno, del tipo norteamericano que fue importado de Inglaterra, el de la casita individual, separada de las vecinas por antejardines, lo que urbanísticamente llaman ‘Ciudad Jardín’. Este tipo tiene el problema que produce muy bajas densidades, o sea que caben solo entre quince y veinte viviendas por hectárea. El otro camino era el que recomendaba el maestro Le Corbusier, de edificios altos (de alta densidad por el número de viviendas) colocados en terrenos libres, sobre pilotes. Él decía: ‘el 100% del terreno es un parque y yo pongo a mi gente a vivir en pisos altos’. Inclusive en unos ensayos hizo varios edificios donde el comercio estaba en el séptimo piso y en los más altos, los apartamentos. Desde un punto de vista funcional, el Centro Antonio Nariño es la aplicación de esta teoría, donde en el primer piso hay solo una iglesia y un supermercado. Llegué a la conclusión que ninguno de los dos caminos era bueno para un país pobre como Colombia, porque tanto las bajas densidades hacen muy costosa la infraestructura para la vivienda popular, como la construcción de edificios en altura.” Entonces, lo que hizo el arquitecto bogotano fue unir las ventajas de ambos patrones, o sea combinar construcciones bajas con la alta densidad. “Se presentó la oportunidad de hacer un barrio de casi cien casas en un terreno que cedió el Instituto de Crédito Territorial. Eran dos manzanas y busqué la forma de aumentar la densidad con casitas de dos pisos, para eso, quité la calle central que estaba entre las dos manzanas e hice callecitas peatonales, achiqué los lotes y me cupieron un poco más del doble de las casas que había en la división original. Llegué a la conclusión de que ese era un camino intermedio. Después descubrí que los ingleses llaman a esta solución ‘Vivienda baja de alta densidad’. De ahí salió el concepto de agrupación de vivienda.” En su trabajo con el tema de la vivienda popular, Germán Samper se ha encontrado que hoy existe un nuevo concepto, el de la “Vivienda productiva” en el que “las personas de bajos recursos compran un terreno que pagan a plazos, hacen en él un pequeño rancho y poco a poco empiezan a construir una casa hasta de dos o tres pisos, y alquilan cuartos o montan un taller de mecánica, combinando la función residencial con la laboral.”

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ARQUITECTURA Una medida llamada modulor

“La arquitectura de Le Corbusier está relacionada directamente con el hombre, hasta el punto que ensayó un sistema métrico que relaciona las proporciones del hombre con las de la arquitectura e hizo una especie de metro especial que llamó modulor. Él dibujó un ser humano con la mano levantada y tomó una serie de medidas que están armónicamente interrelacionadas, donde la altura de la cabeza de una persona, la altura del pecho o cuando está sentada, es de tanto. Esta es la ‘relación de oro’ que usaron los griegos. Él planteó que si uno trabaja con esa escala hay una armonía no percibida de una manera clara, pero que existe en el manejo del espacio, en la relación de la altura con los anchos”, señala Germán Samper. Esas dimensiones no las aplicó de manera consciente en ninguno de sus proyectos, pero sí en un ranchito de dos cuartos que hizo en el campo, un lugar donde pasa los fines de semana. “En las otras, cuando estoy haciendo los planos de repente me doy cuenta que están, pero

Estudió en la Escuela de Le Corbusier

La arquitectura humanística de

Germán Samper Gnecco estudió en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional, la única en el país en su época, en la que tuvo compañeros costeños, caleños, paisas e inclusive un venezolano. Foto/Colprensa/Papel Salmón

Germán Samper Gnecco no tengo la conciencia de haber realizado un proyecto con esas proporciones.”

El concreto, de París a Colombia

Algo que Germán Samper sí aplicó como lo aprendió en París, fue el uso del concreto armado, material que varios arquitectos estaban experimentando cuando Le Corbusier llegó a la capital francesa desde su natal Suiza. “Comencé haciendo uso de un material que posteriormente se volvió el ‘material’ más importante para la construcción que es el concreto. El edificio del Sena, en Bogotá, es en concreto y fue el primero que diseñé. Este material no se usaba antes en edificios altos como el de Avianca, pero los ingenieros, constructores y arquitectos nos empeñamos en utilizarlo, y ahora no se pueden hacer construcciones si no son en concreto. Colombia es un país que ha usado este material no sólo de una manera funcional sino artística, inclusive hay un premio bianual que da Asocreto a la excelen-

cia en concreto siendo este material no solo un elemento arquitectónico sino también estético.” Este premio se lo ha ganado varias veces y otros tantos, en total unos ocho importantes. Al respecto, Samper Gnecco dice que la gente piensa que él se ha ganado todos los premios pero tiene una tesis acerca del tema: “los concursos que uno pierde, que son muchos, van a dar al cajón de los recuerdos y la gente no pregunta por ellos; los que uno se gana, que son pocos, se construyen y se ven.”

Se considera un arquitecto moderno

Germán Samper considera que su arquitectura es moderna porque vive en la época contemporánea y porque sus construcciones en edificios y vivienda popular tienen las características de ser funcionales y de espacios con sentido más práctico que estético. “En la arquitectura moderna se usan los materiales en su estado natural a la vista, hay ausencia de decoración, son líneas rectas pero también puede ser curvas. Además, hay una tendencia muy clara y es que la arquitectura en la última década busca analizar el lugar donde se implanta para no ir en contra del sitio, busca armonía con el terreno, con la orientación, con el clima y el medio ambiente. Ahora tenemos expertos en la arquitectura bioclimática, quienes dicen que tendremos que construir edificios con aire acondicionado utilizando las corrientes de aire, al igual que con la energía solar se produce la temperatura que uno quiera para el interior o se reciclan las aguas lluvias para transformarlas y reutilizarlas. La arquitectura bioclimática está en pleno desarrollo y eso es arquitectura moderna.” Otro comentario que hizo Germán Samper es sobre las escaleras de incendio que se están construyendo en los edificios nuevos por razones del código de construcción. “Esto hace parte de una nueva ley de la república que tiene un capítulo dedicado al problema de la protección contra incendio, por eso muchos edificios deben tener escaleras de incendio al aire libre, además de la normal en el interior. Nosotros estamos haciendo un proyecto para un concurso de vivienda de interés social y estamos, por primera vez, mirando dónde vamos a poner las escaleras de incendio, que serán metálicas para que sean livianas.”

Un dibujante viajero o un viajero dibujante

El mejor consejo que le pudo dar Le Corbusier a Germán Samper fue dibujar y lo siguió al pie de la letra, tanto que tiene cuatro mil doscientos dibujos, clasificados en doce tomos, de la arquitectura de los lugares que ha visitado. “Al viajar, los arquitectos tenemos la oportunidad de estudiar la arquitectura en su verdadera dimensión. Ésta no son fachadas en dos dimensiones sino espacios que uno puede recorrer, y el arquitecto tiene dos caminos para comprender esos espacios, la fotografía y el dibujo. Este último tiene la ventaja que para trazar una línea tiene que haber antes un análisis del edificio, algo que no sucede con la fotografía, es como si los médicos estudiaran medicina sin ver anatomía. Eso pasa con la arquitectura, es la disección de un edificio donde hay un interior al que

uno entra. La arquitectura lo envuelve a uno. Hay una característica que he desarrollado con el tiempo y es que con el dibujo hago el análisis de la ciudad. Más allá de la arquitectura, me interesa cómo ésta se inserta y forma la ciudad. Tomo apuntes, escribo y hago detalles y estudios de arquitectura. Me encantan los paisajes como el Golden Gate en San Francisco y sus calles empinadas, o un templo budista.” De los edificios y paisajes que ha dibujado algo de la cultura arquitectónica le ha quedado. “Por ejemplo, las características de la arquitectura barroca le van quedando a uno en la cabeza, y no es que después haga una construcción con el estilo del barroquismo, pero sí me he enriquecido. Es un poco lo que le sucede a los escritores que leen mucho y cuando escriben no es que copien, al contrario, el hecho de leer les da una capacidad en el momento de escribir, en el que van a dar y no a recibir.” A pesar de que sus dibujos son excelentes, no ha considerado dedicarse a la pintura y dice que es muy curioso porque “me pasan dos cosas, en primer lugar no se me ocurre pintar aunque un dibujo mío se puede colgar en la pared y se ve bien, pero no tiene una función artística. También he tenido miedo de lanzarme al color, mis dibujos son en blanco y negro, son líneas puras. Dibujo a lápiz y luego, cuando estoy tranquilo, los paso a tinta para precisar las líneas.” *** Hablar con Germán Samper Gnecco es una clase de arquitectura sin tecnicismos sino con la sencillez de un hombre que ha dedicado su vida y la seguirá dedicando a buscar soluciones para los problemas de la vivienda de tipo social y a construir edificios que presten un servicio a la comunidad PS

Edificio del Sena, primer proyecto en concreto hecho por Germán Samper Gnecco. Foto/Diego Samper/Papel Salmón


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PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

CINE

Paisaje Cultural Cafetero

Entre canastos y camándulas Los canastos son símbolo de la cosecha. Las camándulas son emblema de la religiosidad. Nuestro pasado está ligado al café y a las sotanas. Retablo. Alfredo Cardona Tobón* - Papel Salmón

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n la vida de las comunidades del Eje Cafetero se entrelazan los canastos y las camándulas; los canastos son símbolo de la cosecha y las camándulas son el emblema de la religiosidad de nuestra gente. Los canastos van de la mano con la euforia de la cosecha y en las camándulas reverdecen los antiguos valores y dan la ocasión de regresar a encontrarse con amigos de infancia y dar un abrazo a los seres queridos.

Entre canastos

Los canastos aparecen con los granos de los cafetos, son los indicadores fidedignos del volumen de la cosecha y son como campanas que anuncian el despertar de los pueblos aletargados que reviven en las tolvas de los beneficiaderos. El canasto de bejuco al igual que el alma campesina ha resistido todos los embates modernistas; hay canastos para recoger el grano maduro; están los despasilladores o separadores de la espuma y del café vano y se tienen los canastos cargadores para transportar la pulpa, el café mojado y el líchigo del diario yantar labriego; sirven a veces de baúl de recuerdos y hasta de cuna campesina. En las plazas de mercado son clásicos los vendedores de canastos, algunos vienen de los resguardos indígenas y otros son artesanos con herencia bejuquera en sus venas; los encontramos al lado del atrio de la iglesia, cerca de las compras de café o al pie de las cantinas; no tienen la movilidad de los vendedores de sombreros pero son más visibles, pues el arrume de canastos los hacen resaltar entre la multitud bulliciosa.

Entre el más acá y el más allá

En los domingos de cosecha las calles pueblerinas son colmenas humanas; es como si reviviera un volcán dormido: se compra y se vende, se enamora, aparecen los amigos y también los enemigos. La peladez de meses anteriores se convierte en euforia consumista, los recolectores con plata en el bolsillo atiborran las cantinas y los burdeles y en cada esquina se ofrecen chucherías, ropa, zapatos, linternas,

En la cultura cafetera se combinan las cuentas de las camándulas con las cuentas bancarias.

Foto/Cortesía Alfredo Cardona/Papel Salmón

celulares, pandebonos, panderos, forcha… y todo cuanto chinos, gringos y antioqueños puedan ofrecer. En la cosecha los carniceros y los tenderos recogen los fiados, los bancos recuperan su plata y las iglesias se llenan de gente que estrena y deja limosnas en las hambrientas escudillas. ¡Adiós necesidades! Por unos cuantos domingos nuestros labriegos son dueños del mundo.

Las camándulas

Aunque se ha atenuado el fervor religioso, la presencia de Nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen Santísima y de los santos continúa siendo parte esencial de nuestra cultura. Los templos católicos son las joyas más preciadas de estos poblados engastados en las alturas; son monumentos que muestran la vitalidad de las comunidades, son un índice de prosperidad o de deterioro de las localidades. Nuestros templos tienen la particularidad de estar siempre en construcción, cambian con los párrocos, que les ponen y les quitan sin consultar con nadie. La Semana Santa es la festividad religiosa que toca todas las fibras piadosas de los habitantes de la zona cafetera. Algunas, como las de Salamina, Belálcazar y Manzanares revisten gran solemnidad, pero en general, hasta la aldea más pobre y alejada se esmera en celebrar la mejor Semana Santa y convocar a los fieles alrededor de los valores religiosos. En los municipios la Navidad conserva las raíces ancestrales con el pesebre y la novena, los buñuelos y la natilla, los aguinaldos, la marranada, los regalos del Niño Dios y el estrén del 25 de diciembre. En

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esos días llegan los familiares, la familia se une y al Eje Cafetero llegan turistas colombianos y extranjeros que respiran verdor, naturaleza plena y la hospitalidad de los nuestros. En tiempo frío la fiesta del Santo Patrono, va con novena, juegos pirotécnicos, vacaloca, la banda municipal y la vara de premios. En la fiesta de la Virgen del Carmen se lucen los choferes, los campesinos echan la casa por la ventana en el día de San Isidro y la colonia boyacense de Manizales se hace sentir el día de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Sobre todo en el norte caldense continúa vivo el día de la Santa Cruz, preludio de las lluvias de abril, con los Mil Jesuses, el altar con la cruz y los pedidos de los fieles escritos en papelitos que se depositan al pie del emblema cristiano; y en varias localidades de tierra caliente, el día de San Pedro y San Pablo se echan al vuelo las campanas y se prenden las fiestas

Con santos propios

Para los aficionados al arte religioso y a las leyendas pías, el Eje Cafetero tiene numerosas propuestas, la imagen de San Antonio de Arma es especialista en conseguir maridos, hay imágenes que no quisieron moverse de un sitio, imágenes milagrosas como la Virgen de Fátima de San Clemente y Nuestra Señora de la Pobreza en Cartago; el Señor del Improperio de Salamina trasciende allende los mares…, y las hay guerreras como el Cristo de los Rotavista en Quinchía, que acompañó a las tropas conservadoras en las guerras del siglo XIX. Además de santuarios, catedrales monumentales y museos religiosos, se cuenta con santos propios: Pácora tiene al beato Maya y va camino a los altares la Madre Berenice, “La flor más bella de Salamina”; y como Pereira no se queda atrás en nada, en la Perla del Otún invocan al padre Naranjito, un virtuoso sacerdote con fama de milagrero. Nuestro pasado está ligado al café y a las sotanas; es imposible pintar un recolector de café o una nativa embera sin un canasto; en cuanto a las sotanas no podemos hablar de la Catedral de Manizales sin el padre Adolfo Hoyos o recordar al majestuoso Cristo de Belalacázar y la Villa Olímpica de Pereira sin el padre Antonio Valencia. Nuestro paisaje cultural es un retablo de canastos y curas, de cantinas y templos, de aroma de café y olor a incienso, es un mosaico de beneficiaderos y de santuarios, y de camándulas colgadas a los canastos PS *http://www.historiayregion.blogspot.com

Venganza despiadada de Olivier Megaton El tema de la violencia colombiana se ve sometido a ser abordado o no con dignidad por sus autores. De Colombiana, pasó a llamarse Venganza despiadada. Manipulación. Andrés Felipe Rodelo Taborda* - Papel Salmón

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ucede a menudo que cuando una cinta trata el tema de la violencia colombiana aparece una conocida controversia: el valor de la imagen nacional. Bajo dicho pretexto se ha querido explicar por qué el cine colombiano resulta tan poco atractivo para el público, que cada vez se muestra más cansino al toparse con regularidad ante ese universo conformado por sicarios, narcotraficantes, balas que zumban por los aires y muchos kilos de cocaína. Sin embargo, cuando se llega al meollo del asunto, aparecen cuestiones de fondo que resultan contradictorias. Por ejemplo, el hecho de que el espectador común siga con fidelidad las series televisivas que hablan de la misma violencia estereotipada, ¿no debería rechazarla al igual que en la sala de cine? Entonces sabemos que esa no es la razón de dicha apatía, sino que, sencillamente, la violencia colombiana, como

Balas de plata, de mucho

dinero

cualquier otro tema que pretende ser llevado al cine, se ve sometido a una cuestión determinante: ser abordados o no con dignidad por sus autores. El cine es registro histórico de lo que ocurre en nuestro país, así que debe ser fiel a los acontecimientos. Por tal razón, atribuir a la violencia el desinterés hacia las obras cinematográficas hechas en Colombia es descuidado. Muestra de ello es el buen trabajo de Víctor Gaviria, quien acomete infundir reflexiones sobre nuestra realidad y que, en palabras suyas, “busca reflejar que las víctimas más extremas son los victimarios, despojados de un horizonte humano”. En esa misma línea, existe una violencia colombiana modelada por el cine de la que no estamos tan orgullosos. Nuestra realidad es material de veinticuatro quilates para productores extranjeros que, sin ninguna pretensión artística, desean recaudar dinero

a costa de un retrato desvirtuado de lo que sucede en este país.

Una realidad inverosimil

El caso no es ajeno a Colombiana (2011), película que se exhibe en las salas de cine comercial de nuestra ciudad y que, como muestra del malestar que ocasionó su nombre, ha sido llamada Venganza despiadada en territorio Latinoamericano. La cinta narra la historia de Cataleya (Zoe Saldana), una mujer bogotana que decide convertirse en una asesina a sueldo para vengar la muerte de sus padres: asesinados en presencia suya cuando era una niña a manos de narcotraficantes. Fue coescrita por el francés Luc Besson, una autoría de la que podríamos haber esperado grandes cosas en el pasado -justo después de concebir obras tan memorables como Angela-A o Leon: el Profesio-

nal- pero ahora, ya no es así. Besson se ha dedicado en los últimos años a producir cintas de acción que acuden a conocidas fórmulas del género. Venganza despiadada es la peor muestra de ello: de la crisis creativa que padece el cineasta de manera intencional o no para sacar la mayor cantidad de dinero a una película efectista, complaciente y ridícula en gran parte del tiempo. Los primeros siete minutos de metraje bien podrían ser una recopilación de los clichés cinematográficos más absurdos. Su manipulación es tal que nos muestra a una Bogotá semejante a las favelas más peligrosas de Sao Paulo, en donde los criminales recorren calles peligrosas a ritmo de Parkour. Los realizadores no tienen límites: explotan hasta la saciedad esa penosa rama del mal entretenimiento, porque si algo debe quedar claro es que apelar al espectáculo no es malo, la única condición es que sea entretenimiento de calidad, sin embargo, la cinta resulta tediosa en muchos momentos. No me preocuparía por nuestra imagen después de ver esta película. Toda la indignación que ha suscitado su estreno no ha valido la pena. Venganza despiadada tira sus dardos a nuestro país conociendo la dura situación que orden público que padece, pero gesta una realidad tan inverosímil, que dudaría de quien deposite cualquier sentido de credibilidad a sus imágenes.PS *andresrodelo7@gmail.com


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Las falsas verdades Las verdades de Adalberto Ángel Castaño Guzmán* - Papel Salmón Adalberto Agudelo Duque nació un lustro antes del disparo a quemarropa de Roa Sierra. Publicó Suicidio por reflexión, noveleta existencialista, el mismo año del milagro en quiscos bonaerenses de Cien años de soledad. Poca atención captó, quizá por la precaria impresión, la diatriba de Óscar Olivares contra la realidad de un mundo enfermizo, siempre a un paso del abismo atómico. Mala pasada de los dados: el nihilismo sin matices de Olivares prefigura el mohín desencantado de los antihéroes contemporáneos, filósofos de vértigo sentados en el diván mientras las trompetas del apocalipsis televisivo escupen candela. Fueron necesarios doce calendarios y un concurso de cuento organizado por la gobernación del Quindío para ponerle punto final a un exilio literario causado por rechazos editoriales. En esa ocasión no ganó, las palmas fueron para Evelio Rosero, pero sí anunció un universo estético que, a falta de una más apropiada palabra, llaman experimental. No. A la escritura de Agudelo Duque se le ajusta con precisión el apelativo de anfibia. El docente jubilado y pintor diletante, utiliza registros y tonalidades de diversos géneros para imprimirle a sus textos un ritmo callejero y erudito. Desde las lejanas épocas de los textículos, poemas prófugos de la hoguera posterior a Suicidio por reflexión, hasta la reciente aparición de Las falsas verdades, repertorio de relatos editado en la colección Voces de fuego, pasando, desde luego, por Pelota de trapo, Premio de Novela Ciudad de Bogotá, Adalberto ha mantenido un combate cuerpo a cuerpo con la lengua, en busca de la solución a una pregunta: ¿quién diablos es? Una respuesta provisional, extraída de diversos momentos de su obra: un poeta. Múltiples reconocimientos validan la afirmación, entre ellos el Premio Federico García Lorca, Queens College Universidad de Nueva York; además, en sus narraciones, ensayos, críticas y otras piezas de arsenal, se percibe el dolorcillo en las costillas, síntoma concluyente, según el ayer X-504, hoy Jaime Jaramillo Escobar, del artista interesado en arañar la pared, no obstante la marchita sonrisa de dios y la indiferencia de la sociedad pop.

Las falsas verdades, afortunado oxímoron, reúne once cuentos finalistas o laureados en certámenes de heterogénea pelambre. Toque de queda, el primero, es el cierre de Variaciones, cuentario impreso gracias a la obtención del primer puesto en la tercera convocatoria del desaparecido Colcultura. En el Huerto de los olivos, revisitación del martirio de la piedra angular de la civilización occidental, cobra sentido la apuesta de la teología de la liberación, luego retomada por José Saramago en las páginas de El evangelio según Jesucristo, de darle un rostro de barro y carne al carismático predicador galileo. Como noche sin mañana, da bases a la propuesta de acercarse a los escritos de Agudelo Duque con la noción aludida arriba. En efecto, si se lee como elemento unitario funciona igual de bien que como parte de la novela De rumba corrida. La persecución y posterior muerte de un hampón de baja estofa amén de la intercalación de frases de una canción a modo de apostillas y antorchas encendidas, discurren con la efectividad de la prosa detectivesca, alcanzando epifanías reservadas a la poesía o la música. Los delirios de Bolívar, minutos previos a cruzar las fronteras de Caronte, y la caída en desgracia de un personaje amparado en la sombra del poder posibilitan el despliegue de las destrezas del manizalita. Por su parte, y para no extender más allá de las fronteras de la cortesía esta reseña, La ciudad sumergida transita con acierto los surcos del mito y la comunión animista de los ancestros con la naturaleza. En síntesis, un libro merecedor de iteradas visitas. De nuevo se corrobora la fertilidad de la literatura ajena a los circuitos masivos de distribución, feria de vanidades dispuesta para el disfrute de tótems artificiales carentes de personalidad. La lista de los más vendidos, calculada efervescencia mediática, no garantiza permanencia. Arriesgar el pellejo en cada coma, punto y sílaba, quizá. Al fin y al cabo, Adalberto no se cansa de repetirlo, el poeta escribe para las generaciones venideras. *Periodista. Cortazar_73@hotmail.com AGUDELO DUQUE, Adalberto. Las falsas verdades. Pluma de Mompox. 2011. Pp. 126.

IMPRE(CI)SIONES Camilo Gómez Gaviria* - Papel Salmón

Música y juventud El pasado domingo 20 de noviembre, tuvo lugar en el país la jornada ¡Celebra la Música! impulsada por el Ministerio de Cultura. Principalmente, con ella se pretendía mostrar el desarrollo musical de niños y jóvenes a través del país, y como resultado, ese día se llevaron a cabo conciertos en diversas ciudades y municipios a lo largo y ancho de la geografía nacional. Uno de los grandes eventos de la jornada fue el concierto de la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia, convocada por primera vez para esta ocasión. Esta estuvo compuesta por 100 jóvenes músicos entre los 14 y los 18 años provenientes de 17 departamentos del país. Luego de una intensa semana de preparación en Paipa (Boyacá) se presentaron en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional en Bogotá, dirigidos por el músico y compositor belga Alain Crepin. El repertorio que interpretaron contenía obras tanto nacionales como internacionales, incluyendo dos composiciones del propio Crepin, Synergies y Friendship’s Hymn (Himno a la amistad). Una de las obras, Zapatoca, del colombiano Rubén Darío Gómez, fue un encargo del Ministerio de Cultura, y se estrenó ese día. Al final del concierto hubo un bis que consistió en dos piezas colombianas. San Pelayo de Victoriano Valencia y Colombia tierra querida de Lucho Bermúdez, esta última en un arreglo de Rubén Darío Gómez. Ambas fueron interpretadas por iniciativa propia de los jóvenes, quienes las ensayaron durante su estadía en Paipa. La primera fue dirigida por José David Rodríguez, un joven percusionista de la banda, y la segunda fue interpretada sin director, y contó con solos improvisados de varios instrumentos. El corto tiempo que tuvieron los jóvenes músicos para preparar el repertorio del concierto no sólo demuestra su talento, sino su compromiso con el arte musical que practican. Por otra parte, fuera del alto nivel que demostraron con las piezas del programa, se puso de manifiesto su entusiasmo e iniciativa con el bis que ofrecieron al final de la función, y con el cual lograron emocionar al público de una sala repleta. Además de la gran oportunidad que debió suponer para los jóvenes hacer parte de este evento y los conocimientos que adquirieron durante su estadía en Paipa, igualmente salió a relucir el valor aglutinador que tiene la música. De seguro, esta experiencia servirá para motivar tanto a quienes participaron en ella, como a otros jóvenes que persiguen los mismos sueños artísticos en diversos lugares del país. *camezmigolo@hotmail.com

Director: Nicolás Restrepo Escobar Editora: Gloria Luz Ángel Echeverri Diseño: Virgilio López Arce Circula con LA PATRIA todos los domingos Cra 20 No.46-35. Tel 878 1700 Impresión: Editorial LA PATRIA S.A Portada: Germán Samper Gnecco. Foto/Colprensa/Papel Salmón

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