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EDICIÓN 1.062 domingo 17 de MARZO de 2013 Manizales - Colombia

creación y vida

La poesía de Carlos-Enrique Ruiz vista por Rendón.

Unisarc premia las mejores fotografías. César Pagano sobre Tito Rodríguez. Impre(ci)siones.


2 | FOTOGR AFIA|

domingo 17 de MARZO de 2013

MUSEO FOTOGRÁFICO

Unisarc premia la imagen "Muestra la realidad como sólo tú sabes verla" es parte de la motivación para los concursantes. Llegaron 974 fotografías. Mirada. Santa Rosa de Cabal* Papel Salmón

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l Museo Fotogáfico Uniscar es la exposición que se premió el pasado jueves en la institución. De una selección de 25 fotografías presentadas en la muestra se reconocieron las mejores tres. Los participantes son miembros de la comunidad universitaria de la institución. En total se recibieron 974 fotos de prácticas empresariales, salidas de campo, campus universitario y esparcimiento con los compañeros de grupo, enviadas por estudiantes de Zootecnia, Agronomía, Biología, Tecnología en Agroindustria, Tecnología en producción agrícola, Tecnología en Computación y especializaciones al área de comunicaciones. A los ganadores se les entregó una placa de reconocimiento, que además lleva la siguiente frase: “Desarrolla tu estilo propio, muestra la realidad como solo tú sabes verla”. Las fotos premiadas fueron evaluadas en el área de comunicaciones y seleccionadas bajo los parámetros de calidad, técnica, pertinencia con el programa académico y compromiso con la convocatoria. Ahora el museo fotográfico de Unisarc espera seguir realizando convocatorias para apoyar el talento de los estudiantes

Primero Juan Camilo Mantilla, estudiante de III semestre de Biología, ocupo el primer puesto. Expresó: “espacios como estos son muy importantes para mostrar nuestro trabajo y la pasión por nuestra carrera, esta fotografía fue lograda en un momento único donde la serpiente tenía la boca abierta y yo estaba pendiente de cada movimiento desde que la vi”.

* Con información de Unisarc.

mestre de Segundo diante de III se rtuga rescatada tu es , ao en H Julián Ricardo grafía corresponde a una to to Biología. La fo una salida de campo. e nt ra du en un río

Tercero Andrea Ochoa , es agrícola de Bel tudiante de Tecnología en én de Umbría producción .S un caballo en una montaña, u fotografía es la silueta de mientras cae el atardecer.


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Con el propietario del más tradicional sitio de son y salsa en Bogotá. Habla sobre Tito Rodríguez a los 40 años de su muerte y como halló en el bolero un bello refugio. Sonido.

Colprensa Papel Salmón

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s una biblia de la salsa y el padre de un lugar en Bogotá al que usted no puede dejar de ir si ama este género: Goce Pagano. Eso lo sabemos. Esta vez, sin embargo, nos tomamos un café con él para recordar al genial Tito Rodríguez. Charla en tiempo de bolero. - ¿Es posible entender el bolero sin la voz de Tito Rodríguez? Tito Rodríguez aportó una manera de cantar, aunque muchos no estén de acuerdo en eso. Él le dio una entonación especial y un tipo de corte al bolero. Eso también se le atribuye a Johnny Albino, a Vintín Avilez o a Pacho Alonso, pero el que más difundió ese estilo del bolero fue Tito Rodríguez. - ¿Por qué debemos recordarlo 40 años después de su muerte? Porque fue el mayor difusor del bolero a finales de los años 60, cuando entendió que no podía ponerse a competir con la muchachada que surgía en la salsa con tantos bríos como Richie Ray, Willie Colón, Rubén Blades, Ismael Quintana o Ernie Agosto de La Conspiración. Entendió, en la medida que fueron pasando los años, que ya no se tienen tantos bríos para seguir en la guaracha, el guaguancó o el son. Se refugió en el bolero de una bella forma. Él mismo le contó a Willie Rosario que se encerró un día con una guitarra a buscar un estilo para cantar el bolero, porque ya para su época existían Lucho Gatica o Vicentico Valdés. Y lo hizo con éxito. - ¿Cómo definiría el estilo Tito? La suya era una voz central, un poco grave, con una cierta nasalidad que le confería una resonancia, un eco distintivo. Manejaba bien los medios tonos y expresaba el bolero con mucha propiedad. Era una manera casi conversada de decir el bolero,

| M Ú S I C A| 3

Sobre Tito Rodríguez

Un refugio en el Bolero como si le estuviera hablando a la amante. Tenía una voz con unos acentos en los finales, que era lo característico de su interpretación. - ¿Era el Frank Sinatra del bolero? Tito Rodríguez era Tito Rodríguez. No me gusta compararlo y menos con modelos gringos que nos han colonizado. Él hizo su estilo desde muy joven, cuando trabajó con la orquesta de José Curbelo. Todos sabían que era muy exigente no solo en la presentación sino en la interpretación. Alguna vez Eddie Palmieri me habló de lo escrupuloso que era Tito a la hora de vestir, siempre quiso verse impecable. Y así era también su forma de cantar. - Queda la sensación de que no fue profeta en su país, Puerto Rico... Tito junto a Ismael Rivera fueron los que mayor proyección en su tiempo tuvieron a escala internacional. Es verdad que durante un tiempo existió un ambiente desfavorable para los que decidieron alejarse de Puerto Rico y después regresar. Le costó trabajo hacerse a una casa, por ejemplo. Pero después llegó a tener un programa de televisión por el que incluso llegó a pasar Tony Bennett. - Es histórica esa rivalidad que siempre tuvo Tito Rodríguez con Tito Puente, de la que quedó incluso una canción: El Sabio. Ambos habían pasado por la orquesta de Curbelo y les toca

César Pagano..

ese ambiente de ascenso de la música popular. Coinciden en Palladium de Nueva York que, en la década de los 50, acogía a figuras como Marlon Brando y María Félix. La gente quería ver la competencia entre los dos Titos en términos de arreglos y de los músicos que tenía cada uno. Era más un asunto comercial. Pero era una rivalidad que no se salió de los escenarios y se dio, si se quiere, en términos corteses: cuando Puente abría con su terrible redoble, Rodríguez contestaba “estoy como nunca”. Puente decía “prepárate para bañarte” y Tito respondía cantando “avísale a mi contrario” o “bájate de esa nube”. Puente remataba el asunto con un solo impresionante de su timbal o de ‘Adiós que te vaya bien’ y Rodrí-

guez respondía “el que se fue no hace falta”. - En el fondo se respetaban... Es que Puente sabía que tenía muy mala voz, nunca pudo cantar. Y Rodríguez sabía que su tocayo era magistral en la interpretación de los timbales y de la música en general. - Tampoco se entendió con Eddie Palmieri... Es que Eddie traía entre manos una verdadera revolución a bordo, que demostró finalmente con su orquesta La Perfecta. Quería innovar. Tito quiso tolerar eso, pero llegó un momento en el que no aguantó que Eddie metiera tantas armonías modernas, ráfagas del teclado y utili-

zara tanto el silencio, que es una característica de Palmieri. Eran cuestiones muy avanzadas para su tiempo y Tito tenía una formación más clásica. Y eso los llevó a desavenencias cuando grabaron música. - Como todo gran cantante, Tito Rodríguez ha tenido sus émulos. ¿Cuáles rescata? Más que eso, creo que Tito Rodríguez fue un descubridor de talentos: por ejemplo a Cheo Feliciano, que después recomendó al gran Joe Cuba. Si me preguntas por émulos, habría que mencionar a Vitín Avilés; a pesar de que cantaban tan parecido, Tito Rodríguez nunca sintió celos por ese tipo de cosas y lo invitó incluso a cantar a su orquesta


4 | POEMAS|

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Poesía real, Carlos-Enrique Ruiz

El maestro Guillermo Rendón mira con sentido crítico la poesía del director de la revista Aleph, Carlos-Enrique Ruiz. Sentimientos. Guillermo Rendón G. Papel Salmón

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Reflexiones anticipadas - Poesía y Siglo XX

a poesía de los siglos XX y XXI ha realizado muchos cambios, ha roto muchas tradiciones, ha explorado campos desconocidos, exper i mentado procedimientos y se ha desprendido de casi toda atadura con el pasado. A pesar de lo dicho queremos anticipar que hay principios del hacer poético a los cuales no podemos renunciar sin poner en grave riesgo la estructura y con ella la comprensión. Tales son

el ritmo, el sentido, la coherencia, la imagen paralela, el final o desenlace, todos ellos incorporados a la forma. El ritmo es lo que Carlyle, Verlaine y Paul Valéry han asociado como la música de la poesía. En efecto: excluido el ritmo desaparece la poesía. Quien escribe un poema sabe bien que determinados pasajes no podrán reunir a la vez todos los elementos que lo integran. En esos casos toca dar prelación a uno solo de ellos. La elección es fácil y casi sin alternativa. A todo hay que renunciar a favor del ritmo. Dentro de esos límites, sentido, ritmo y coherencia deben marchar unidos, para integrarse como una totalidad. Si el interlocutor tiene instalados en su mente esquemas de asimilación apropiados, la percepción se torna más intelectual y alcanzará el goce pleno del ARTE. Es bajo estos puntos de vista que he querido analizar algunos aspectos en la poesía de Carlos-Enrique Ruiz.

Discurrir en el espacio y la soledad

Lucubraciones, reflexiones, meditaciones más allá de la estratosfera. ¿Presencia? Alguna estrella, pensamiento abstracto, infinito. Ni principio ni fin. ¿Plenitud? Rebasamiento del objeto y del sujeto. La imaginación deambula libremente y se condensa en la palabra escrita. No hay tiempo ni lugar. Gran parte de su producción poética está más allá de todo límite. Desarraigo, renunciamiento y un aparente desapego del humano sentir, son constantes en el libro que entramos a analizar y están

presentes en buena parte de la obra poética del autor que analizamos.

“Media hora de lluvia en el jardín”

Relaciones en extremo abstractas, subjetivadas a través del objeto, marcan el carácter de este libro. En él no hay angustia, hay muerte, no hay desolación ni sollozo. Todas esas categorías, ya de sí románticas, desaparacen para que el dolor trashumante pueda ser aprehendido por los objetos. El despertar, casi sonambulismo y las meditaciones que le siguen, crean con nostalgia el amanecer en el jardín. El poeta está en un plano más que reflexivo. Toma contacto con su entorno y lo relaciona consigo mismo. Solitario, desesperanzado, aterriza frente a un abismo. Aprisionado en el trasunto de su interior, no da una sola queja del hecho concreto que alcanzamos a intuir. Un subtítulo precede a cada poema y nos orienta en su lectura secuencial.

Inducción a la metáfora Ocultamiento

Desde lejos desde la sombra desde el ocultamiento yo observo el transcurrir de las distancias con la fría sonrisa de gavilanes detenidos en el aire El sujeto está ausente en la casi totalidad de los poemas que integran este libro. Hay dos excepciones: Una de ellas es este poema. El sujeto del poema aparece en un sobresalto, a la espera del zarpazo definitivo que cae sobre la presa indefensa.

Alondra

Resquicio en las palabras por donde desliza el silencio Tiene este libro una enorme recurrencia a la palabra, pero ésta va casi siempre difusa en el silencio. Al final, el pensamiento encuentra para sí refugio en un verso de construcción metafórica: "sonrisa de luz y pétalos"

Promesas

el silencio murmura ausencia y cuenta leyendas de lejanía

El silencio parece encontrar en la ausencia el recurso para multiplicarse por sí mismo.

Despertar

Otros aires anunciarán el paso de constelaciones o de cometas cual ráfagas promesas en desventura

FOTOS|Archivo|LA PATRIA

Guillermo Rendón rinde homenaje a Carlos-Enrique Ruiz.

Portada de Los caminos recrudecen la espera.

Poema recurrente en la desesperanza. El poeta no nombra la esperanza, la evoca como promesa en desventura. Sin esfuerzo aparente, huye del objeto real y se traslada al infinito, constelaciones, cometas.


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|POEM AS | 5

abstracta y metafórica

¿Doloroso? Sí, para todo aquel que alcance a desentrañarlo. Poema con el extraño resquicio de la felicidad:

Distancias

Los viajes presuponen el silencio la nostalgia el arrobo de mares y de muros el desgonce de palabras al irse tras el tiempo inasible Viajar supone el despojo de algo que huye de nosotros con el recuerdo hosco de lo transitado Caminos o pisadas acumulan distancias de un mirar en el padecer cambios y circunstancias Sinembargo la felicidad también es compañía fiel en lo fugaz Cada viaje es la hazaña del reencuentro con el punto de partida

“La redondez del alba”: el subtítulo, la forma

En esta obra está suprimido el subtítulo que, según la tradición, precede al poema. El hecho no puede pasar desapercibido. A manera de subtítulos encontramos al final del libro un índice con cabeza de página que nos remite al número de orden. La lectura sin el tropiezo de los subtítulos da un sentido de continuidad e imprime solidez a la forma.

Inducción a la metáfora

Imagen paralela en el verbo adjetivado y el verbo sustantivado: risueñas miradas En el verbo sustantivado, la acción subjetiva es asumida por el objeto: el solariego parpadeo de libros Acción subjetiva asumida por el objeto: el tiempo rememora distancias Huellas de un olvido seguramente enmarcado en la injusticia y confundido en la historia: Rocas en fulgor izan banderas de lucha en las plazas de socavones al oído de combatientes caídos en todas las batallas para hacer sentir el valor del olvido Acción verbal asumida por una especie no hablante: el decir de las mariposas Sensación característica de los seres vivos, transmutada al objeto: las nieblas cansadas de vagar por las calles Acción y sensación subjetiva transmutada al objeto: ...La noche recupera el sabor de los recuerdos

Carlos-Enrique Ruiz Restrepo.

Abstracciones que rebasan los umbrales de percepción: ...ritmo sostenido en volteretas de cara al infinito/ hecho realidad en la proclama de los asteroides

La metáfora como autenticación de la verdad

Introduzcamos algunas reflexiones más, relacionadas con la psicología de la percepción. Percibimos la realidad exterior a través de los órganos de los sentidos que reciben los estímulos y los trasladan a los analizadores del cerebro, a través de impulsos eléctricos. Como seres pensantes que somos, analizamos la realidad y la remontamos al pensamiento abstracto. Si queremos ascender a la esfera poética, debemos penetrar al plano de las emociones y de los sentimientos. En ese complejo panorama de síntesis podemos entender el arte como la refiguración de la realidad exterior, transmutada a través de los sentimientos, en un proceso de exaltación sensible, con posibilidades de infinitud. Desentrañada esta trama, podemos comprender todo ese trasegar del sujeto al objeto. En su forma apariencial el objeto padece. Pero, padecer es función del sujeto. Cuando decimos que el objeto padece, pasamos a la imagen paralela que ofrece la metáfora. Griego: más allá; llevar. El sentido se traslada quedando en el mismo sitio. Por esta razón hablamos de imágenes paralelas, campo de la poesía y de las artes todas en su proceso perceptivo, meditativo y creativo. Mediante la metáfora, el poeta dota al objeto de acción volitiva y le confiere el poder de sentir, de evocar su padecimiento. El resultado no es como suele decirse, una mentira. Muy por el contrario. Mediante la metáfora el poeta autentica la verdad y le imprime con ella la energía de la conmoción, con la cual la verdad se magnifica y produce una modificación psíquica en el sujeto perceptivo. Aristóteles la denomina catarsis.

Poesía real, abstracta y metafórica

Están presentes en este libro poema, el objeto, el sujeto, el tiempo y el espacio. Aunque hay en él rebasamiento de los umbrales de percepción, es posible comprenderlo. Hay lugar para la acción y la comprensión. La forma es en él unitaria en sí misma, un enlace indisoluble de las partes al todo. El poema es el libro y el libro es el poema. El verso libre cobra en él autonomía a la vez que se yuxtapo-

ne, con lo cual hace posible organizar la estructura. Todo da la impresión de un solo y único poema, en el cual la subdivisión en poemas subyacentes se torna innecesaria. Poema libro, dijimos, totalidad dividida en páginas sin subtítulos, sin puntos separatorios ni conclusivos, sin puntuación alguna; más cadencia que ritmo, más canto que métrica rigurosamente buscada; poesía recóndita en sí misma, a la cual no hay que llegarle con esquemas de fórmula ni hermenéuticas preconcebidas; la letra inicial mayúscula y la autonomía del verso nos orientan en el laberinto de metáforas, cambio de escenarios y eternidades; y a la vuelta, en un recodo, José Saramago. ¡Sorpresivo y triunfal! Sin prisa ni argumento, impone su lugar en el paraninfo de los elegidos y ocupa su lugar en la tierra. Atraviesa el túnel, ángulo agudo, más agudo, oscuridad, ochenta y siete, y se sienta a esperar al otro lado de la vida. Remembranza y nostalgia. Carlos-Enrique Ruiz, poeta, coloca el énfasis en el lugar justo, el instante ya de sí conmovedor: Piedras del camino indagan por la vida con el mismo propósito que las flores al preguntar por lo inerte Las flores han sido siempre un bello subterfugio para ocultar lo que no podemos llamar por su nombre. En La redondez del alba están presentes el objeto, el sujeto, un flujo de eternidad y espacio infinito. Y sin embargo, aunque fugaces, la acción, la esperanza y la desesperanza, ésta sí duradera. Decadencia de los sauces al someter a prueba su capacidad de llanto Al abrir el libro en el lugar de este verso, la página 149, encontré como separador un papel con una breve anotación de mi puño y letra:

Poesía real, concreta y metafórica.

Carlos-Enrique Ruiz, académico, humanista, hombre de letras y grande amigo -me dije- debe recibir este homenaje. Están en esa nota reunidas las razones de ser de este escrito. Manizales, 12 de marzo de 2013


6 | PA I S A J E C U L T U R A L C A F E T E R O |

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Entre 1536 y 1543, la parte oriental del futuro Caldas dependía de Santa Fe. En 1810, la futura tierra caldense estaba repartida entre las provincias de Mariquita, Antioquia y Popayán. Por Caldas, lo caldense y los caldenses. Ángel María Ocampo Cardona* Papel Salmón

Foto|Cortesía Ángel María Ocampo|Papel Salmón

Calle de Mariquita (Tolima).

Los tolimenses en la formación del Caldas actual I

El Gran Caldas, encuentro de diferentes componentes colombianos

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stá históricamente demostrado y aceptado, que los caldenses somos el producto de varios grupos humanos como el caucano, el tolimense y el cundiboyacense, con el concurso de una no despreciable cuota indígena y negra. El Gran Caldas fue una vasta retorta social, en la que se realizó, en el marco de la colonización, un imbricado encuentro de diferentes componentes de la nacionalidad colombiana. En estas líneas el lector podrá encontrar las pistas para un estudio y un análisis del aporte tolimense, que se dio fundamentalmente en la configuración del actual territorio caldense, por su flanco oriental, en lo que actualmente son las poblaciones de Dorada, Victoria, Samaná, Norcasia, Marquetalia, Manzanares, Pensilvania y Marulanda. La zona corresponde a un territorio que en la etapa prehispánica fue sede del cacicazgo o señorío de los Pantágoras o Palenques, grupo que fue de los más numerosos del actual territorio caldense, puesto que ocupaban casi todo el oriente hacia el valle del Magdalena y entre los ríos Guarinó y San Bartolomé, en donde se fundaron las ciudades de Victoria y Remedios en el siglo XVI.

Mariquita: puerta de entrada al actual Oriente de Caldas y Casa de la Expedición Botánica

La fundación de la ciudad de Mariquita, en 1553, por Francisco Núñez Pedroso, debe considerarse como punto de arranque al proceso de exploración y reconocimiento del territorio que en la actualidad conforman los municipios del oriente caldense. Si bien a los conquistadores españoles que llegaron a esta región en el siglo XVI, se les atribuye con razón la responsabilidad del extermi-


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nio de la cultura aborigen, también hay que reconocer que fueron ellos quienes abrieron la ruta para los exploradores subsiguientes. Entre 1536 y 1543, la parte oriental del futuro Caldas dependía de Santa Fe, desde donde salieron expediciones de exploración, que terminaron con la primera fundación de Victoria, en 1558. Esta zona caldense correspondía así, para este período, a la frontera entre Quito y Santa Fe. Entre 1564 y 1718, la zona corresponde al Virreinato de la Nueva Granada, en tanto que el resto del futuro Caldas (norte, sur y occidente) correspondía al Virreinato de Quito. Entre 1718 y 1810, aunque la primera fundación de Victoria ha desaparecido, el territorio sigue correspondiendo a la jurisdicción de Santa Fe. La razón fundamental que explica el protagonismo de la ciudad de Mariquita en el proceso histórico del Norte del Tolima y por ende del actual oriente caldense, no es solamente el haber sido la primera ciudad fundada en este sector del país, en la época colonial, sino también el hecho de haber sido el lugar de residencia y fallecimiento del Adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Bogotá. Fue además, cuna de Francisco Antonio Moreno y Escandón, autor de la reforma educativa más importante de la época en la Nueva Granada. Y también por haber servido de sede a la Real Expedición Botánica, ordenada por el rey Carlos III, bajo la dirección del sabio José Celestino Mutis, quien dirigió el estudio de la flora del lugar, en unión de científicos criollos como Francisco José de Caldas.

A partir de la Independencia

En 1810, la llegada de la Independencia encuentra al Virreinato de la Nueva Granada dividido en quince provincias

y a la futura tierra caldense, repartida entre las provincias de Mariquita, Antioquia y Popayán. A Mariquita le corresponden todos los territorios del actual oriente caldense. En 1812 la provincia de Mariquita se declaró independiente y José León Armero fue nombrado Presidente de la nueva República hasta 1815. Por esa época, la provincia tuvo como capital a la población de Honda. En 1824 la provincia se dividió en los cantones de Honda, Mariquita, Ibagué y La Palma. Su gobernador presidente fue José León Armero, quien sancionó la Constitución de la República de Mariquita, adoptada por la Asamblea Constituyente. Lograda la Independencia en 1819, se arma la nueva república, y en la Constitución de Cúcuta el país queda dividido primero en siete y luego en doce departamentos, de los cuales, cuatro son del actual territorio nacional. Pero la tierra caldense todavía no alcanza su independencia porque nuevamente queda dividida entre los departamentos del Cauca y Cundinamarca. A éste último quedan adscritos los actuales territorios del oriente caldense. En 1830, después del Congreso de Angostura, al separarse los componentes de la Gran Colombia, el territorio nacional vuelve a quedar en un esquema similar al de 1810, con 18 provincias. El Oriente de Caldas en esta ocasión vuelve a quedar cobijado por la jurisdicción de Mariquita. Aunque para esta época aún no se han presentado fundaciones de colonización paisa en este sector, sí se sabe que la zona está cruzada por los viejos caminos de la Colonia que unían a Cartago con Mariquita. Caminos que empiezan a ser utilizados por los antioqueños en su desprendimiento hacia el sur, así como por los soldados de las guerras civiles del siglo XIX, por los guaqueros, mineros, arrieros y comerciantes que van se-

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Foto|Tomada de http://upload. wikimedia. org|Papel Salmón

Provincia de Mariquita 1855, dentro del mapa de La Nueva Granada.

ñalando la ruta de las futuras fundaciones antioqueñas y tolimenses. Para 1836, ya son 21 las provincias del país, de las cuales, cuatro se encuentran y entrecruzan en el territorio del futuro Caldas: Antioquia, Cauca, Chocó y Mariquita. A la provincia de Mariquita le corresponden los cantones de Honda y Mariquita, en territorio del actual oriente caldense. En 1856, en virtud del proceso de federalización que vive el país, el Estado Soberano de Antioquia cobija parte del actual territorio oriental de Caldas, hasta el río La Miel; el Estado Soberano de Cundinamarca, por su parte occidental cubre a los actuales territorios de Victoria, Honda y Mariquita, en la región que estamos estudiando. Y empieza a configurarse una franja trifronteriza con incierta pertenencia entre Cundinamarca, Tolima y Antioquia.

El Estado soberano del Tolima

Foto|Tomada de http://www.bibliotecanacional.gov.co|Papel Salmón

Habitantes de los llanos de Mariquita.

En 1861 el país completa su proyecto de federalización, al decretar Mosquera la creación del Estado Soberano del Tolima. Con este cambio, el Estado del Tolima reemplaza a Cundinamarca en su influencia sobre la zona oriental del futuro Caldas. El Estado Soberano del Tolima fue una división administrativa y territorial de los Estados Unidos de Colombia. El Estado fue creado el 12 de julio de 1861 a partir de la separación de las provincias de la ribera occidental del río Magdalena que pertenecían al Estado Soberano de Cundinamarca, es decir Neiva y Mariquita, convirtiéndose así en el noveno estado de la Unión Colombiana. Sin embargo sólo fue hasta 1863 que

se le denominó Soberano en la constitución nacional de ese mismo año. Durante la existencia legal del Estado varias ciudades se disputaban la capitalidad del mismo: Ambalema, Espinal, Neiva, Ibagué, Purificación y Guamo. De estas, Purificación fue la primera en ostentar esta categoría. Luego lo hizo Neiva, y posteriormente Natagaima y Guamo. En 1870 se traslada la capitalidad del estado a Ibagué, por tener un clima más benigno que las antes mencionadas. Finalmente Ibagué obtuvo el título de capital del recién creado Departamento del Tolima, por medio de la Ley 21 del 16 de febrero de 1887, denominación que aún ostenta.

Bajo la jurisdicción del Tolima

De modo que el siglo XIX terminó para la actual región oriental de Caldas, bajo el amparo jurisdiccional del Estado Soberano del Tolima, de manera cierta hasta el río Guarinó, y en condiciones litigiosas con Antioquia, hasta el río La Miel. De hecho sabemos que en el siglo XIX, Tolima y Antioquia vivieron relaciones ambivalentes y pendulares. Por épocas, el Estado Soberano del Tolima estuvo bajo el dominio político e ideológico del Liberalismo radical y fueron esos períodos en los que las relaciones con Antioquia eran realmente cáusticas. Pero en otras épocas del mismo siglo decimonónico, el Tolima estuvo controlado por los conservadores y el clero, y ello favoreció por momentos las relaciones entre esos dos importantes Estados soberanos del siglo XIX *Escritor.


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Capilla Sixtina

IMPRE(CI)SIONES

Un discurso

Sede del cónclave La capilla Sixtina, la inigualable estructura donde Miguel Ángel pintó el Juicio Universal, es el lugar donde tradicionalmente tienen lugar las votaciones durante el cónclave y en donde fue elegido el nuevo papa, Francisco I.

El papa latinoamericano

postmodernista

IT

AL

Camilo Gómez Gaviria Papel Salmón

E

l 7 de marzo pasado, al Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá, no le cabía un alma. Eran las 4:00 p.m. y ese día el sociólogo francés y profesor de la Sorbona, Michel Maffesoli, daba su cuarta y última conferencia en Colombia del ciclo que se denominó El retorno de los ídolos: de lo arcaico a lo contemporáneo. No estuvo más de una semana en el país, invitado por la Maestría en Publicidad, el Departamento de Humanidades de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia – Icanh. Sin embargo, a pesar de lo corto de su estadía, dos de sus charlas fueron en Neiva y en San Agustín. El motivo de su visita: la celebración este año del centenario de las primeras excavaciones en lo que hoy es el parque arqueológico. De traje, corbatín y cabello cano, Maffesoli tiene la apariencia estereotípica de un profesor universitario. No obstante, su discurso respira frescura y está lejos del anquilosamiento que a veces se asocia con las grandes instituciones académicas. Debo confesar que antes de oír sus dos conferencias en Bogotá, no había leído ninguno de sus escritos. Ahora, comienzo tímidamente a adentrarme en algunas de sus obras. Dos de sus libros que he empezado a leer, movido por sus conferencias, son El tiempo de las tribus y La transformación de lo político. Sin embargo, su producción es abundante. Maffesoli es un académico cuyo discurso gira alrededor del concepto de la postmodernidad. Un término en el que no soy de ninguna manera experto, pero que él define como “la sinergia de lo arcaico y del desarrollo tecnológico”. Así, el profesor ha discurrido sobre nuestros intercambios en el ciberespacio y utiliza la metáfora de “tribu” para referirse a los grupos que se forman alrededor de gustos compartidos. La tarde del 7 de marzo, causaba asombro ver tan lleno un auditorio —aproximadamente seiscientas personas, entre ellos muchos jóvenes estudiantes— oyendo hablar a este pensador del postmodernismo. Es probable que pocos espectáculos hayan atraído igual número de personas a la sala. Al final de la conferencia, una joven, tal vez estudiante, le preguntó al profesor quién era él. Lejos de enfadarse, respondió cortésmente a esta pregunta, que parecía sacada del libro de Alicia en el país de las Maravillas, definiéndose a sí mismo como un “parlante” de lo que se vive y una persona que plantea problemas. ¿Una respuesta modesta? No lo sé

IA Roma

Ubicación Estado de la Ciudad del Vaticano, enclavado en Roma (Italia)

Los 4 períodos de la decoración Papado bajo el que se hace la decoracion

1 2 3 4

Sixto IV (1471-1484) Frescos por Botticelli y Signorile

Largo 40,23 metros Ancho 13,41 metros

Julio II (1503-1513) Frescos en la bóveda por Miguel Ángel: la historia de la Creación (5 escenas) y la vida de Noé (3)

Año 1368 (presumiblemente)

Clemente VII (1523-1534) y Pablo III (1534-1549) Fresco en la pared frontal del altar mayor por Miguel Ángel: el "Juicio Final" Pío V (1566-1572) y Gregorio XIII (1572-1585) Frescos en la pared de entrada: "La disputa sobre el cuerpo de Moisés" y la "Resurrección de Cristo"

Claves en la Sixtina Primer cónclave Agosto de 1492 / elegido Alejandro VI

2 estufas en la Sixtina

Último cónclave celebrado en otro lugar 1800, Venecia (Italia) / elegido Pío VII

Una para quemar las papeletas y otra que le da el color al humo El mundo conoció que se había elegido papa en la tercera fumata

RECOMENDADO

‘Hacer ¡nada!’

E

ste libro de autoayuda gerencial, tema de gran actualidad para todo aquel que desee administrar o dirigir un equipo de trabajo, pues muchos jefes, los adictos al trabajo pero también aquellos orientados a los resultados, se implican en exceso. Se consideran a sí mismos el elemento clave de su equipo, y para ellos va dirigido este libro. El profesor y consultor John Murnighan defiende que muchos líderes deberían aprender una gran lección: no hacer nada. Sostiene que muchos líderes desean progresar en sus carreras, pero que el miedo y la ansiedad que acompaña a cada ascenso provoca que sigan

enfocándose hacia los aspectos más técnicos de sus funciones, interfiriendo en el trabajo de los demás, cuando lo que deberían hacer es identificar las fortalezas de sus colaboradores y dejarles trabajar. Partiendo de una profunda investigación y de ejemplos de todo tipo de empresas, Murnigham demuestra que no hacer nada es un trabajo tremendamente duro para un jefe, pero que en el fondo, usted debería hacer menos para conseguir mejores resultados J.Keith Murnighan, Adictos al trabajo, Editorial Conecta Pp. 224


PAPEL SALMON 17 DE MARZO DEL 2013