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Año de la Fe 2012-2013 Reflexión teológica para el año de la fe Jaime Pinzón Medina

Antioquia en el alma de Caldas IV Lo antioqueño en Caldas

FOTO|Archivo|LA PATRIA|Papel Salmón

“Familia cafetera” Luciano Jaramillo.

Julián Bueno Rodríguez

Muestra en el Museo de Arte de Caldas

Luciano Jaramillo merece más Octavio Hernández Jiménez

Jóvenes poetas del Gran Caldas Poesía influenciada por la globalización y la tecnología Ángel Castaño Guzmán

No, de Pablo Larraín 27 días después Andrés Rodelo

SINDÉRESIS El poder del lenguaje

EDICIÓN 1.061 domingo 10 de MARZO de 2013 Manizales - Colombia

Luis E. García

creación y vida


2 | MENSAJE|

domingo 10 de MARZO de 2013

domingo 10 de MARZO de 2013

Año de la Fe 2012-2013

Reflexión teológica para el año de la fe La fe es la entrega personal del hombre a Dios y la aceptación del mensaje cristiano. Fe dogmática, carismática y existencial o fiducial. Dimensiones de la fe. Jaime Pinzón Medina* Papel Salmón

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on ocasión del Año de la Fe 2012-2013, además de vivir de la fe, que es lo primordial, se impone saber qué es la fe. El Apóstol declaró: “Mi vivir humano de ahora es un vivir de la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gálatas 2, 20); vivir de la fe implica alimentarla y acrecentarla, expresarla y celebrarla, comunicarla o transmitirla, y también defenderla. Conocer la fe es comprender los artículos del Credo y los dogmas de la Iglesia, lo cual es posible mediante la teología, que es el “intellectus fidei”, la inteligencia de la fe.

Naturaleza o esencia de la fe

¿En qué consiste la fe? Una primera respuesta a esta pregunta dirá que la fe es la aceptación de la Revelación,

o respuesta positiva del hombre a la Revelación de Dios; la respuesta negativa es el rechazo de esa Revelación. Ahora bien, la Revelación es la manifestación que Dios hace de su misterio y de sus designios a la humanidad: - Dios se da a conocer (dimensión noética). - Dios actúa (dimensión dinámica). - Dios se comunica (dimensión existencial). - Dios se revela por su Palabra; la plenitud de la Revelación es la Palabra hecha carne, Jesucristo, muerto y resucitado (1). El muy manizaleño señor doctor Alberto Giraldo Jaramillo, arzobispo emérito de Medellín, cuando enseñaba Teología Dogmática en el Seminario Mayor de Manizales, definió así la fe: es la entrega personal del hombre a Dios y la aceptación del mensaje cristiano. En esta definición encontramos dos elementos, el primero de los cuales es el más importante y decisivo, a saber, la entrega personal del hombre a Dios, y que constituye lo que puede denominarse fe existencial. Pero el segundo elemento es inseparable del primero y constituye lo que se puede llamar fe dogmática: la aceptación del mensaje cristiano, o sea el Evangelio en general y las verdades de la fe en particular. La fe existencial es sobre todo una actuación de la voluntad, mientras que la fe dogmática lo es del entendimiento. Esto, claro está, desde el punto de vista antropológico, porque desde la perspectiva teológica la fe es don de Dios y virtud infusa en el alma.

Clases o especies de fe

Foto|EFE|Papel Salmón

ExPapa Benedicto XVI.

De la fe dogmática nos habla San Cirilo Jerosolimitano: “Hay, en efecto, una fe por la que se cree en los dogmas y que exige que el espíritu atienda y la voluntad se adhiera a determinadas verdades… Procura, pues, llegar a aquella fe que de ti depende y que conduce al Señor a quien la posee” (2). Santo Tomás de Aquino, por su parte, al comentar la noción de fe que aparece en Hebreos 11, 1, escribe que la fe es “habitus mentis quo inchoatur vita aeterna in nobis, faciens intellectum assentire non apparentibus” (hábito de la mente por el cual se inicia la vida eterna en nosotros, haciendo que el intelecto dé su asentimiento a las realidades que no se ven). Este comentario del Aquinate es prácticamente una traducción o explicación muy resumida de Hebreos 11, 1: “Es la fe anticipo de lo que se espera, prueba de realidades que no se ven”. “Anticipo de lo que se es-

pera” equivale a “por el cual se inicia la vida eterna en nosotros”; “prueba de realidades que no se ven” equivale a “haciendo que el intelecto dé su asentimiento a las realidades que no se ven”. De la fe carismática nos habla el citado Cirilo de Jerusalén: “La otra clase de fe es aquella que Cristo concede a algunos como don gratuito … Esta gracia de fe que da el Espíritu … aquella otra fe capaz de realizar obras que superan toda posibilidad humana … El alma, en efecto, iluminada por esta fe, alcanza a concebir en su mente una imagen de Dios, y llega incluso hasta contemplar al mismo Dios en la medida en que ello es posible; le es dado recorrer los límites del universo y ver, antes del fin del mundo, el juicio futuro y la realización de los bienes prometidos” (3). De la fe existencial o fiducial (4) ya se dijo algo al comentar la definición del teólogo y profesor Alberto Giraldo. El padre Ignacio Larrañaga la entiende como “seguridad en la oscuridad”, probablemente basado en los versos de San Juan de la Cruz. Efectivamente, en un poema que lleva por título Cantar del alma que se huelga (5) de conocer a Dios por fe, el más inspirado de los poetas místicos expresó: Qué bien sé yo Qué bien sé yo = seguridad la fonte que mana y corre (la fonte que mana y corre = Dios) aunque es de noche. aunque es de noche = oscuridad Juan de la Cruz tuvo que haberse apoyado en San Pablo, puesto que en 2 Corintios 5, 7 leemos: “porque nos guía la fe, no la vista”. “Nos guía” = seguridad; “no la vista” = oscuridad.

Síntesis conclusiva

El padre Camilo Arbeláez Guzmán, muchas veces, en sus escritos y predicaciones, ha puesto de relieve las dimensiones de la fe según San Agustín, El doctor de Hipona, retórico, filósofo y teólogo, juega con el latín para transmitirnos una bellísima y profunda doctrina sobre la fe: - credere Deum (creer en Dios) - credere Deo (creer por la autoridad de Dios, creerle a Dios) - credendo in Deum ire (ir hacia Dios creyendo) El primer aspecto es la fe dogmática; el segundo se acerca o se asemeja a la fe carismática y a la fe fiducial y existencial; del tercero dice Agustín que “en este sentido la fe apenas se distingue del amor”. ¿Por qué? El padre Camilo responde con San Juan: “porque Dios es amor” (1 Juan 4, 8). Esta es la fe operosa, “una fe que obra por la caridad” (Gálatas 5, 6) *Presbítero. NOTAS (1) - Pueden estudiarse a este respecto los números 50, 51, 52, 53, 65, 66, 67, 142 y 143 del Catecismo de la Iglesia Católica. (2) - Oficio de lecturas del miércoles XXXI del tiempo ordinario. (3) - Oficio de lecturas del miércoles XXXI del tiempo ordinario. (4) - Fiducia = confianza, fiarse con, fiarse de… Dios. (5) - Alegrarse, entretenerse con gusto en una cosa.

El acento paisa, dichos y el uso del carriel son herencias antioqueñas. La arquitectura del bahareque. La elaboración de la ruana. Por Caldas, lo caldense y los caldenses. Julián Bueno Rodríguez* Papel Salmón

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encionaré tres aspectos de la cultura caldense en los cuales Antioquia dejó su impronta: a. El acento paisa. Precisarlo es más difícil de lo que pudiera pensarse, pues no hay un solo y unificado acento en Antioquia. Personalmente he podido determinar a oído tres variantes sensiblemente diferentes entre sí: el del suroeste antioqueño, suave y cantadito hasta recordar en cierta medida el tolimense; el del oriente, seco, martillado y desapacible; y el de Santa Fe de Antioquia, con cierto tinte costeño. Así mismo, en el Viejo Caldas sentimos que mientras en Manizales el acento recuerda algo el del oriente antioqueño, en el Occidente caldense es muy suave y llega a presentar inflexiones vallecaucanas. Pero éste sería todo un tema de estudio científico por aparte. b. Dichos como el “¡Eh ave María pues!”. Tarea minuciosa en grado sumo sería determinar el diverso origen de los dichos y refranes que se usan en Caldas y hasta su evolución lingüística. Lo único que puedo asegurar es que no debe generalizarse en ningún sentido, salvo en la elaboración de colecciones municipio por municipio, agradable labor que algunos hemos llevado a cabo, más como una distracción perteneciente a los ejercicios de identidad que como fundamento de un verdadero estudio. Baste, para entender la complejidad, observar el uso simultáneo de las formas choclo y chócolo en el Occidente caldense. La primera viene del Cauca y permanece fiel a su origen quechua. La segunda es la deformación que en Antioquia en general se usa. c. El uso del carriel. Siguen trayéndose desde Jericó y San Pedro las típicas carteras antioqueñas de hombre, aunque artesanos de origen antioqueño han llegado a fabricarlas en el Viejo Caldas. Ha

| PA I S A J E C U L T U R A L C A F E T E R O| 3

Antioquia en el alma de Caldas IV

Lo antioqueño

en Caldas

do lo suficientemente. La más venerada imagen de la santa patrona de Medellín, la Virgen de la Candelaria, fue traída en la época colonial de Quito. Sólo posteriormente surgirían imagineros como los de Envigado.

Curiosos dilemas entre lo caldense y lo antioqueño

Fotos|Archivo LA PATRIA|Papel Salmón

Parece ser que el carriel es más usado en el Occidente caldense que en las poblaciones del Norte, que están más cercanas a Antioquia.

llegado a sospecharse su origen inglés o francés, y ello se debe a los nombres: carriel, del inglés carry all, y guarniel, supuestamente del francés garnir. Es curioso cómo en mis correrías por Aguadas, Salamina y Pensilvania poco, muy poco, observé el uso del carriel. Da la irónica impresión de que sea más usado en el Occidente caldense.

La arquitectura de la colonización antioqueña

¿Por qué se ignora tan flagrantemente el papel jugado por la colonial Arma en el proceso de repoblamiento de la que habría de ser Provincia de Salamina? Lo cierto es que ya allí, como en la Provincia de Marmato, teníamos el bahareque de origen indígena, y desde el Siglo XVI la tapia pisada y las tejas de barro aportadas por España. También es cierto que en el

Siglo XIX trajeron maestros de obra de Sonsón a esta provincia y a la de Marmato. En ésta última trabajaron bajo la dirección del ingeniero inglés residente en Marmato William Martin y del venezolano José del Carmen Marvés. Otro tanto sucedió en Neira y Salamina con sus correspondientes iglesias. En cuanto al magnífico trabajo salamineño de madera, por qué no poner sobre el tapete de una vez por todas que en el maestro tallista Eliseo Tangarife tenía Caldas el ancestro afroárabe, pues su apellido habla por sí solo. Y que en algunas construcciones de Riosucio y Supía, debidas al diseño y dirección de William Martin, se palpa con claridad un nexo con lo mudéjar caleño y no con influencias antioqueñas. Antioquia misma se surtió del sur y esto no se ha evalua-

¿Hubo en realidad una ‘ruana antioqueña’, o los grandes Luis Carlos González (risaraldense) y José Macías (caldense) se tragaron el cuento? La entrañable canción caldense-risaraldense La ruana pregona a los cuatro vientos que “hice una ruana antioqueña de una capa castellana”. ¿Dónde se elaboraban aquellas ruanas como para considerarlas antioqueñas? A mediados del Siglo XIX se elaboraban en algunos sectores de Antioquia frazadas y mantas, pero no ruanas, que formaban parte del atuendo antioqueño desde antiguo. Pero no se sabe de municipios antioqueños en donde las hubiesen elaborado artesanalmente. Las traían de Pasto y Bogotá, adonde eran llevadas ruanas boyacenses, y posiblemente también de Popayán y Cartago, donde también se manufacturaban. En 1905, el medellinense John Uribe Escobar (1886-1960) fundó Paños Vicuña, fábrica de tejidos de lana, una de las primeras fábricas que hubo en Medellín. Tal parece, allí comenzaron a ser elaboradas ruanas a escala industrial. Alrededor de 1940 la empresa se fusionó con la Compañía de Tejidos Santa Fe, que había sido creada por Enrique Mejía Ochoa (1873-1966). Surgió así Paños Vicuña Santafé S.A.,

de la cual no se sabe en qué momento desapareció; pudo ser en las postrimerías de la vida de aquellos grandes pioneros, tal vez alrededor de 1960. Se puede, pues, considerar, que en un período aproximado de 60 años la supuesta ‘ruana antioqueña’, si así puede llamarse a aquel producto industrial, surgió y desapareció. Por otra parte, en Marulanda, fue fundada en 1937 la Cooperativa Ovina, donde eran tejidas ruanas y otros implementos, de manera artesanal, esto es, según los métodos tradicionales. Sin embargo, es posible que desde la inmigración boyacense ocurrida alrededor de 1920, ya hubiese ovejas, telares caseros y por ende las primeras ruanas caldenses, derivadas directamente de las boyacenses. Este poblamiento de las altas cordilleras de Salamina y Pensilvania no ha sido suficientemente evaluado. El arriero de la papa de Pensilvania es una figura de carácter tan maravilloso y fuerte, que bien puede ser considerado como otro de los símbolos resaltantes de la caldensidad. Y esto me da pie para trazar un breve paralelo entre el arriero antioqueño y los variados arrieros caldenses. Solamente me referiré a una de sus prendas: el delantal. En Antioquia es una pieza de lona totalmente escueta que a veces lleva un simple ruedo o borde de cuero muy delgado. En cambio tanto en Riosucio como en San Félix (Salamina) y en Pensilvania son piezas artesanales de gran ornamentación en la combinación de diseños de cuero y diseños de costuras gruesas que obran a la manera de bordados *Escritor.

En consecuencia... Con todo lo planteado en estas cuatro entregas, hay mucha tela de dónde cortar, para demostrar hasta la saciedad que Caldas no sólo no es una simple extensión de Antioquia, sino que hay áreas por donde el antioqueño no entró o lo hizo poco. Y que, por tanto, nuestro departamento tiene unas manifestaciones culturales que le son muy propias y distintivas de todo lo demás, las cuales dan gran valor agregado a la condición de Patrimonio de la Humanidad de su paisaje cultural cafetero. El cual, como se ve, poco o nada le debe a Antioquia


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domingo 10 de MARZO de 2013

domingo 10 de MARZO de 2013

La Familia cafetera

Muestra en el Museo de Arte de Caldas

Luciano Jaramillo merece más de lo que se le ha dado Luciano Jaramillo, trepado en un andamio, como un Miguel Ángel rejuvenecido, pintaba el telón de boca para el escenario central de Los Fundadores. El pintor manizaleño se puede ubicar en la escuela del expresionismo alemán. Homenaje. Octavio Hernández Jiménez* Papel Salmón

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estudiosos del arte moderno en Colombia ha intrigado por qué, en la década de los sesenta del siglo XX, Luciano Jaramillo no disfrutó el nombre

De la serie Reinas de belleza. Óleo Luciano Jaramillo

y la gloria que compartían otros artistas de la plástica, también de provincia, (eran de Medellín, Cartagena, Pamplona, Popayán, uno español y otro peruano), recién llegados a la capital del país, en donde se conocieron, compartieron ocio y juicios de la papisa Marta, fuera de que disfrutaban de una juventud y unos arreos no muy diferente que los suyos. Los otros colegas nacieron alrededor de los años treinta, como Luciano (1938), el más joven de esa camada, con Luis Caballero; viajaron al exterior a estudiar como lo hizo el caldense cuando estudió en París (1951-1958); regresaron y se dedicaron a enseñar lo que habían aprendido, como Luciano y Luis Caballero a la sombra de

Roda, en la Universidad de los Andes; a participar en el prestigioso Salón Nacional, como lo hizo Luciano, en los años 1958,1959,1961,1962,1964, y a producir sin descanso un cuerpo de obras de sobresaliente valor artístico. Ese marginamiento también ocurrió con Gonzalo Quintero que bien había podido tener el prestigio nacional de Gonzalo Arcila, Marco Tobón, Roberto Henao y con una legión de nombres en otras ramas de la creación. Lo mismo se puede vislumbrar en la literatura del siglo XX y otras áreas de la vida civil. No son las únicas veces que a los caldenses los ubican en una melancólica segunda línea, tal vez por falta de difusión o compadrazgos.

Desde el telón de Fundadores hasta la Familia cafetera

Estaban en la fase final de la construcción del Teatro Los Fundadores (19641965). Mientras el arquitecto Jorge Gutiérrez Duque dirigía la construcción, Fausto Galante y Domenico Parma hacían cálculos, el ingeniero Alberto Montes Sáenz se dedicaba a la interventoría; algunos de estos arquitectos: Hernando Arango G., Germán Arango L., Jorge Arango Uribe, Gonzalo Botero J., Alfonso Carvajal E., Hernando Carvajal E., Enrique Gómez G., Roberto Vélez y Agustín Villegas B se movían de un lado para otros e impartían órdenes. Por otro lado, instalaban las tramoyas y equipos especializados diseñados por el ingeniero alemán Wolfang Hannemann; los trabajadores del belga Paúl Parent extendían las instalaciones eléctricas, tableros de control y fosos móviles y los enviados de Akoestach Advies Bureau, de la Phillips, de Holanda probaban la acústica. En silencio, Guillermo Botero ensamblaba en las paredes sus magníficas tallas sobre la colonización de Manizales mientras que Luciano Jaramillo, trepado en un andamio, como un Miguel Ángel rejuvenecido, pintaba el telón de boca para el escenario central. En mi memoria quedó grabada aquella visión como si estuvieran construyendo una nueva Capilla Sixtina o la fastuosa Ópera de París. Febril entusiasmo y admirable acoplamiento de un grupo de pro-

fesionales guiados por una causa noble y común a ellos. Ese Luciano Jaramillo, encaramado en ese andamio, era el mismo que había representado a Colombia en la Bienal de Sao Paolo (1963), había expuesto con Antonio Roda y Augusto Rivera, en 1964, y quien, a pesar de su juventud, había colgado sus obras en galerías de Estados Unidos, otros países suramericanos y Colombia. Pasaron casi dos décadas hasta cuando se supo que Luciano Jaramillo había sido seleccionado en el Concurso del Banco Cafetero para ubicar sus obras en la nueva sede, en Manizales, en 1982, actual Alcaldía. Los otros dos artistas fueron Gustavo Zalamea Traba y Alberto Pino. Los óleos gigantescos de estos artistas tan disímiles, estuvieron ubicados encima de la puerta de la actual Tesorería, hasta 2007, cuando el Banco fue vendido a Davivienda. Las obras emigraron a Bogotá. El cuadro de Luciano Jaramillo, titulado Familia cafetera (2,84 por 6,33 mts.), regresó a Manizales, patria chica del pintor, y se exhibe, durante el mes de febrero y comienzos de marzo, en la sala del Museo de Arte de Caldas, en los bajos del Centro de Convenciones Los Fundadores, acompañado de cuatro obras de menor tamaño, tres de ellas cercanas en técnica y representatividad.

Dentro del expresionismo

Luciano Jaramillo se puede ubicar, con mucha holgura, en la prestigiosa escuela del expresionismo alemán, que, en Colombia, tuvo aventajados discípulos de la talla de Norman Mejía, Carlos Granada, Manuel Camargo y Leonel Góngora con las variaciones que los diferencian e identifican. El mirar atrás de los jóvenes artistas colombianos llevó a Marta Traba a hablar de los sesenta como la década de los artistas menos convencionales del país. Ellos no se lanzaron al vanguardismo sino que continuaron como discípulos de sus maestros en París, Madrid, Londres, Nueva York. Otros jóvenes recurrieron al expresionismo alemán vigente en la primera mitad del siglo XX para investigar, aproximarse y experimentar con los movimientos de arte internacional en el hemisferio norte,

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El gigantesco cuadro Familia cafetera, por ciertos aspectos, se puede tomar como un cartel pedagógico, por no decir publicitario, como son los recuadros en los que muestra que la tierra del café disfruta de seguridad, ahorro, educación, salud, alimento y deporte. En esa serie de recuadros Luciano se manifiesta no como pintor sino como divulgador de una tesis. Varios de esas ventajas de carácter sociológico las podemos leer con más fluidez en el Mural de Sandy Arcila ubicado en el Aula Máxima del Instituto Universitario. En la misma temporada en que Luciano pintaba el telón de boca para Los Fundadores, Sandy pintaba el relato costumbrista de la colonización paisa y sus beneficios, como regalo del Municipio a la institución educativa con motivo de sus cincuenta años. Los valores artísticos de la Familia cafetera empiezan por ese fondo andino de montañas que pocos han logrado recrear como Luciano. Dibuja el Ruiz, sus laderas, los sembrados de café, y, en la vega central, un paisaje verde con reminiscencias de los trazos de Van Gohg. Luciano no copia paisajes, los expresa, por bellos que sean, con brochazos violentos, como en el telón de boca que duerme un sueño injusto en la buhardilla del piso de arriba. En el lado izquierdo, extremo inferior, se observa lo que con seguridad es el área mejor lograda. Se trata de la familia que le da el nombre al cuadro. Una mujer, un hombre y una niña con cara y ademanes de muñeca. Esa niña de vestido amplio y claro, rostro sonrosado y de jubilosas manos es, sin duda, uno de los instantes mejor logrados de la pintora caldense. Encanta. Logra que el espectador dibuje una sonrisa.

Fotos|Archivo LA PATRIA|Papel Salmón

De la serie Reinas de belleza. Óleo Luciano Jaramillo

para realizar su propia obra en un ambiente sofocante como era el trópico. Con contadas excepciones, los anteriores expresionistas centraron su trabajo creador en la figura humana más que en paisajes, naturalezas muertas, objetos independientes, escenografías atiborradas de personajes y muebles, hazañas históricas para exaltar nacionalismos o recrear situaciones. Hicieron retratos expresionistas al estilo de Francis Bacon. La mayor parte de las obras se presenta en ambientes provocadores que convierten al espectador en un auténtico voyerista de situaciones no tratadas en estos medios pacatos o poses salidas de las normas tradicionales. Hay que observar, por ejemplo, el sensual movimiento de los pies de la mujer en Striptease o la forma como se desnuda ante los dos viejos verdes que seguramente la han invitado. En la mayoría de las obras el fondo es difuso; no confuso. Edward Munch es uno de los grandes maestros del expresionismo que se preocupó por hacer la

¿Un telón de boca que se perdió?

escenografía minuciosa del lugar o, como en sus obras básicas, corrientes de aire de colores vivos que sobrecogen por el frío glacial que transmiten. James Ensor diluyó ese fondo en los que ubicó las figuras grotescas o dolientes. Ernst Kirchner empasteló de colores vivos lo que serían pisos en los que resaltan sus mujeres elegantemente vestidas. Luciano Jaramillo estudió con dedicación las escuelas de arte moderno y sus principales representantes arrancando con Matisse hasta los agresivos expresionistas. Si fuese posible extraer con bisturí ciertas influencias diríamos que tiene de Ensor las figuras grotescas y de Nolden y Kirchner los fondos difuminados. En las series Cocktails y Reinas de Belleza, el pintor caldense alcanza los mayores grados de sarcasmo, malicia e insolencia. No faltan las obras cargadas de hedonismo, de sibaritismo, de elegancia criolla, como en el cuadro, expuesto en el Museo de Caldas, en el que el perro lame con sobrado erotismo la mano de su señora.

El Museo de Arte de Caldas da a sus visitantes la oportunidad de observar varias obras de uno de los artistas más valiosos del Parnaso caldense. Y más olvidados entre los que deberían promoverlo. Esta muestra pudo ser la oportunidad de rendirle homenaje, con repicar de campanas, al que, por varios motivos, es nuestro artista insignia, de mediados del siglo pasado. Si se hubieran propuesto un homenaje de mayores repercusiones, no les hubiera costado mucho más. Entre el acopio de datos biográficos sobre el artista que ubicaron en una de las paredes de la sala debieron haber citado a Luciano Jaramillo como autor del telón de fondo del Teatro Fundadores que funciona en el piso de arriba. Absurda omisión. Otro detalle que hubiera engrandecido esta muestra, no exposición que comprende un concepto más amplio, es que, por los días en que en la sala exhibían los cinco cuadros hubieran acordado con las directivas del Centro de Convenciones que exhibieran el Telón de boca de Luciano Jaramillo para, desde la parte de atrás, los manizaleños se deleitaran admirando

una de las obras prioritarias de la plástica colombiana en la segunda parte del siglo XX. Al salir de la sala se podría dar un vistazo al telón de boca, desde el vestíbulo del viejo teatro. El telón, con una superficie de 162 metros cuadrados de lienzo pintado en tonos ocres, se descubrió al público asistente a la ceremonia inaugural, acto en el que el Maestro Jorge Zalamea leyó de viva voz el Sueño de las Escalinatas. La temática del telón de boca es una soberbia alegoría del teatro griego. No es un simple telón. La obra de Luciano Jaramillo pintada para Fundadores, como vimos arriba, hacía parte integral de la obra arquitectónica y se gestó al mismo tiempo que el resto de estructuras. No fue comprada a última hora, ni mandada a traer para decorar un espacio. Se trataba, si se quiere, de un elemento estético relacional e irremplazable. ¿Quién averigua en donde se encuentra el telón de Luciano Jaramillo que pintó para Fundadores, cuál es su estado de conservación y, si hay que restaurarlo, quién estaría en capacidad profesional y técnica para acometer semejante compromiso y quién sufragaría los costos? Se supone que quienes, en la década de los noventa del siglo XX, cambiaron el telón de boca de Luciano por otra cosa con discutible valor en cuanto a creatividad artística, no conocían el gigantesco valor para el arte colombiano de ese lienzo. Fue como cambiar el baldaquino de la catedral para poner un altar de menor trascendencia, en su lugar. Sustituir la obra de Luciano Jaramillo ha sido un atentado cometido contra el Arte (con mayúsculas) para instalar una obra de arte (con minúsculas) *www.espaciosvecinos.com

Saxo. Óleo Luciano Jaramillo


6 | POESÍA|

domingo 10 de MARZO de 2013

domingo 10 de MARZO de 2013

No, de Pablo Larraín

Jóvenes poetas del Gran Caldas

Poesía influenciada por la globalización y la tecnología Enfrentan la realidad desprovistos de las certezas que tenían sus padres y abuelos. Les encantan los literatos marcados por la desventura. Obra en marcha. Ángel Castaño Guzmán* Papel Salmón

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i vocabulario sociológico emplease para definir la generación a la cual pertenecen los siguientes poetas, debería llamarla Migrantes virtuales. Nacidos a mediados de los ochenta, hacen parte de aquellos que no sólo han visto si no usufructuado los avances de las telecomunicaciones hasta el punto de hacerlos parte sustancial del día a día. El asunto, en el caso de los artistas en el ecuador de su tercera década de vida, no se restringe a la constatación del entusiasmo por las novedades de la Galaxia Jobs. Si bien aún es prematuro para saber hasta dónde la puesta en marcha de la globalización incidirá en sus respectivas obras, una cosa es evi-

dente: enfrentan la realidad desprovistos de las certezas políticas, religiosas, sociales e ideológicas de sus padres y abuelos. En ellos operan influencias provenientes de contextos antes censurados por la intelectualidad: la televisión, la industria del entretenimiento, la música popular, los videojuegos, los cómics. Les encantan los literatos de biografías insólitas o marcadas por la desventura, a centímetros de las de los rockstars, de ahí la fascinación por Rimbaud, Baudelaire, Poe y, entre los locales, Andrés Caicedo, Gonzalo Arango, Rafael Chaparro y Carlos Héctor Trejos, a quienes equiparan –no injustamente, la verdad– con Bob Dylan, Janis Joplin, Jim Morrison y Syd Barrett. No es claro, repito, si la aldea global les aportará una pasión nueva o simplemente un léxico con ínfulas de contemporaneidad. A fin de cuentas, toda generalización es mezquina y quizá el título conveniente para esta muestra no sea Jóvenes poetas del Gran Caldas, si no el empleado por Cobo-Borda en una antología publicada en los setenta: obra en marcha.

Daniel Moreno López

Felipe Andrés Rendón

Bogotá, 1984. Licenciado en Español y Literatura de la Universidad del Quindío. Radicado en Armenia desde 2001. Ha publicado La ciudad y sus bestias. El poema escogido hace parte de un trabajo con el que obtuvo el segundo puesto en el IX Concurso Departamental de Poesía del SUTEQ, 2012.

Manizales, 1985. Magíster en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional. Su poemario Palabras sordas ganó el II Concurso de Poesía en Tiempos de Penuria, Caldas, Quindío y Risaralda. Fotos|Cortesía Ángel Castaño|Papel Salmón

CAMINOS DE LUNA Los caminos que traza la luna los esculpe el viento los toma el agua. Te es dado el bosque cuando vuelve del sueño y los caminos seducen el cuerpo. Tienes la tierra ahí a pesar de su inevitable caída en círculo en espiral en infinito en oscuro. Tienes la tierra allí. Estás en la bandeja de la tierra, siempre.

Angélica Beltrán Lozano Calarcá, 1983. Licenciada en Español y Literatura. Profesional en Ciencias de la Información de la Universidad del Quindío. Libro inédito Saturday nigh poetry. MARILYN YALOM PREGUNTA ¿A quién pertenece el seno? ¿Acaso pertenece al lactante, a la madre, al hombre o a la mujer que lo acaricia? ¿Pertenece al artista, al diseñador, a la industria de lencería, al pornógrafo o al cirujano plástico? ¿Perteneció a un alienígena el seno neanderthal de la Venus de Grimaldi? Y, ¿a quién pertenece el seno de Marilyn Yalom? ¿Acaso pertenece al editor, al ginecólogo familiar a los PhD. de la travesía mamaria, a los anales de la teoría mamaria? ¿a la boca que lee en voz alta la palabra SENO? Y, ¿A quién pertenece mi seno? ¿al zurdo, al diestro o al ambidiestro, al amanuense de braille, o a la subasta del seno menos tocado? ¿al pezón de la vía láctea? Marilyn Yalom lo supo: En el principio fue el seno y el paraíso se perdió en la alegoría de una dentada.

VENGANZA Te esperaré. Te esperaré en la eternidad, allí donde los ecos se apagan y estás cerca de mí. Te esperaré en la lluvia y en el sol del mediodía. Te esperaré hasta que mis pasos te alcancen por la simple inercia del rencor. Te esperaré en las noches, cuando tu sueño se torne un calvario, cuando tu aliento nombre mis labios y tus ojos alucinen en el silencio.

Leandro Loaiza Largo Filadelfia-Caldas, 1987. Licenciado en Lenguas Modernas y Literatura de la Universidad de Caldas. Autor de Poemosca; Poca tinta. Antología de ciberpoesía. VELVET Tus pantimedias atrapadas entre los dientes de mi cremallera, tu blusa cayendo sobre el vacío pecho de mi camiseta a rayas, un zapato tratando de morder tus cuquitos rosa de encaje y mis medias tobilleras levantando con discreción la minifalda de jean. A veces se cae un botón, o la punta plástica de un cordón alcanza a rozar un ojal, las mangas y las botas se entrelazan en una sola liana y la ropa toda sobre el piso de la habitación palpita mientras nosotros dormimos.

27 días después

Andrés Rodelo Papel Salmón

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n principio, cualquiera que conozca las definiciones de marxismo y capitalismo estaría listo para un sencillo experimento: si tuviese que colocar a ambos términos en un ring de boxeo, lo más lógico sería situar a uno en una esquina y al otro en la otra. Y lo cierto es que, entrados en este ejercicio imaginario, uno también podría esperar una pelea a muerte hasta el último asalto. Es como si la diferencia entre los dos bandos se entendiera con la distancia que separa a sinónimo de antónimo. Reflexionar sobre el uno y el otro es apelar a blanco y a negro, o al hecho de que estas definiciones se contemplen como lo que rechazan y no desean convertirse. Pese a que parece difícil imaginar un matiz que revele alianzas entre marxismo y capitalismo, el cine y el arte han difuminado la presunta línea que los distancia. El Mensajero del Miedo (1962), de John Frankenheimer, narraba la historia de un grupo de soldados estadounidenses sometidos a un proceso de hipnosis durante la Guerra de Corea, como parte de un complot organizado por comunistas coreanos y políticos yanquis de ideología ultraconservadora —suena increíble—, quienes los utilizaban como instrumento para perpetrar el asesinato del presidente de Estados Unidos y así permitir que derecha e izquierda subieran al poder tomados de la mano, gracias a un representante que velaría por los intereses de ambas partes. Esta es también la esencia de No, la última película de Pablo Larraín, que pone su mirada en la tras-escena de lo ocurrido en el marco del plebiscito convocado en Chile, en 1988, que buscaba determinar si la nación estaría dispuesta a continuar con la dictadura de Augusto Pinochet por ocho años más, o si se inclinaría por una transición a la democracia, como ocurrió finalmente. Las opciones Sí y No tendrían cada una quince minutos diarios de espacio televisivo para convencer al espectador de votarles, en una campaña mediática que se extendería por 27 días. El publicista René Saavedra (Gael García Bernal) es contratado por la oposición socialdemócrata para diseñar el proyecto del No y, tras calificar de poco llamativa una propuesta inicial hecha por el equipo creativo que dirigirá, decide utilizar las estrategias más efectivas y efectistas en aras de sacar adelante una iniciativa que contempla: chistes ingeniosos, números de baile, todo un abanico de colores vivos, presentadores y actores en permanente estado de felicidad, una pegajosa canción o jingle, mimos, un eslogan que declara: “Chile, la alegría ya viene” y demás elementos que configuran un sentido del espectáculo como la mejor forma de vender una idea. Posteriormente, al momento de revelar las piezas publicitarias a quienes las encargaron, ninguno puede creer que el mensaje que darán represente, a su vez, lo que más repudian, políticamente hablando. “Eso parece un comercial de Coca Cola”, dice uno de ellos, siendo esta bebida el ícono que simboliza al capitalismo que atacan y que promovía la dictadura de entonces. Sin

embargo, finalmente la mayoría termina convencida de que ese modelo —que recuerda el estilo de vida que presumía la publicidad gringa de los años 80— es la mejor forma de conectar con el público. En ese momento, el filme adquiere una complejidad ligada al hecho de cómo los principios ideológicos son desechados cuando el fin (hacerse con el poder) justifica los medios. Recordemos a Daniel Day-Lewis en Petróleo Sangriento (2007), de Paul Thomas Anderson, un magnate del llamado oro negro que se convierte en cristiano protestante solo con el objetivo de tener acceso a un terreno que buscaba perforar en los Estados Unidos de principios del siglo XX. En esa medida, Larraín advierte la serie de contradicciones y de conveniencias en las que incurren las posiciones políticas, supuestamente desligadas de cualquier objeto que represente los planteamientos de sus detractores, pero a la vez dispuestas a sacarles el mayor provecho. Pero No no es solo un vistazo a la transición democrática de Chile, sino también una reflexión sobre el paso del lenguaje informativo al de las emociones en la publicidad. Si bien antes un comercial de automóviles hablaba sobre aspectos concretos de la carrocería, los caballos de fuerza y la gasolina que consume, hoy un coro simula de manera sorprendente los sonidos de un carro en su desplazamiento (como lo hace una publicidad de Honda) con el objetivo de generar compras a partir del asombro y menos desde los puntos relevantes de lo ofertado. Esto también va en la línea de la capa de barniz que cubre el discurso de la campaña del No, en la que el espectáculo al servicio del mensaje es el mejor camino para seducir a los votantes. La película es la tercera de una trilogía en la que el director ha puesto su mirada sobre los efectos de la dictadura en su país de origen. Aunque No es la única que centra su argumento en un acontecimiento tan trascendental

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La edición número 53 del Festival de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) acogió la proyección de la última película de Pablo Larraín en su sección Gemas.

al poner énfasis en un hecho que dividió la historia de la nación en dos. Sus enfoques anteriores, Tony Manero (2008) y Post Mortem (2010), eran relatos más íntimos de personajes grises en los que la presencia de la dictadura era sugerida y yacía en la periferia. Películas que no tienen la marcada silueta que propone el epílogo de esta serie

Gael García


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8 | P U B L I C A C I O N E S | domingo 10 de MARZO de 2013

SINDÉRESIS

EN ESTANTERÍA

El poder del lenguaje

Más allá del crepúsculo

Luis E. García* Papel Salmón

Con motivo de la versión cinematográfica, se publica en Colombia una nueva edición de ‘El Huésped’, de la escritora Stephenie Meyer, autora de la famosa saga ‘Crepúsculo’, una historia que nada tiene que ver con dicha saga que logró éxito editorial y cinematográfico. La escritora sigue la línea romántica con ciencia ficción, ahora incursiona en el mundo de los alienígenas llamados ‘almas’, quienes invaden la tierra y sus habitantes porque creen que los humanos son demasiado violentos. Por supuesto, ya cuenta con una versión cinematográfica pero muy lejos de los números en venta alcanzados por ‘Crepúsculo’. Cuenta su autora, que la idea de esta novela se originó en un viaje por Estados Unidos, que aburrida decidió empezar a inventarse historias para entretenerse, y ya tenía trazada media historia de esta obra cuando se dio cuenta que valdría la pena publicarla.

L

a más poderosa invención del ser humano ha sido sin duda el lenguaje. Con sus conceptos materializados en palabras y oraciones nos movemos entre las cosas y diseñamos nuestra visión de la realidad. Más aún, cada idioma refleja parte de la naturaleza de los pueblos nativos que lo hablan. Por ejemplo, tendrán tantos vocablos para expresar maldad o bondad cuantos actos correspondientes se den en sus comunidades. Los lenguajes determinan lo que existe (W. O. Quine) y los límites del lenguaje de una persona son los límites de su mundo (Wittgenstein). Causa por tanto alguna desazón percatarnos de que en el lenguaje colombiano hagan carrera tantos “sinónimos” para minimizar o camuflar la gravedad de ciertos delitos que carcomen nuestro tejido social y destruyen la confianza en personas e instituciones. Veamos algunos: -Cosquilleo: cuando un carterista nos roba delicadamente. -Paquete chileno: estafar a alguien mediante un “parlamento” bien elaborado. -Fleteo: apoderarse de un ciudadano, amenazarlo y someterlo a extorsión. -Paseo millonario: ¡Qué tal! secuestrar a una persona en un taxi y obligarla a entregar sus ahorros. -Pesca milagrosa: los atracos en carreteras de la Farc (en los dos sentidos de la oración). -Regalos: sobornos a funcionarios encargados de autorizar trámites. -Mordida (o “cuadre” en Bogotá): actos corruptos de peculado o cohecho. -Manillas: mafiosos explotadores sexuales. -Y el más repugnante: llamar “falso positivo” al crimen atroz por miembro de la fuerza pública para obtener un reconocimiento. Finalmente, otro muy de nuestro contexto local, - Avión: el funcionario que logra escaparse con dineros mal habidos ("Mauricio Lizcano, con picante humor, dijo: Francisco Cruz Prada es el único "avión" que ya despegó del Aeropuerto de Palestina", citado por César Montoya en La Patria). Y sobre este proyecto, que más parece un barril sin fondo de recursos públicos, afirmaba sin argumento alguno el exalcalde Llano como para taparle la boca a todos: ¡Es es un imperativo estratégico no-negociable! Mientras tanto, ¿qué hace el gubernamental Observatorio contra la Corrupción? Eso y nada mas que eso: observar… y dejar pasar. Y si quisieran traer extranjeros para combatir la corrupción, digamos de Italia, Japón o Alemania, contratarían flamantes investigadores de apellidos como Serruchini, Chankuko y Von Fraude, respectivamente *lugares@une.net.co

Stephenie Meyer, ‘La huésped’ Editorial Suma. Pp. 758

‘Y tú, ¿dónde pones tu dinero?’

Álvaro Vargas Llosa, reconocido analista político y económico, además de periodista del Washington Post y del Wall Street Journal, presenta un abecé de cómo ha operado la bolsa desde sus inicios hasta la actualidad, cómo se efectúan las transacciones públicas de compra y venta de valores, y otras operaciones análogas. Con una entretenida narración, entremezcla historias de grandes inversionistas con consejos prácticos sobre cómo crear un portafolio financiero con buenos resultados. Enumera cuáles son y cómo funcionan los mejores fondos de inversión internacional que ofrecen las mejores posibilidades de alcanzar las metas financieras de un inversionista no profesional. Álvaro Vargas Llosa es una voz autorizada en el tema, por algo en el 2007 fue nominado como Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial con sede en Davos (Suiza). Álvaro Vargas Llosa, El abecé del dinero, ‘Y tú, ¿dónde pones tu dinero?’ Editorial Debate. Pp 312

‘La bibliotecaria de Auschwitz’

En el infierno del Holocausto, las historias de vida, de heroísmo, surgían como la única esperanza de mantener la fe para poder soportar el horror, y de ellas se ha alimentado la literatura en las últimas décadas, como lo ha hecho el escritor español Antonio G Iturbe con ‘La bibliotecaria de Auschwitz’. Se trata de una emocionante historia que el autor rescata del olvido para exaltar el heroísmo cultural, donde en los campos del horror más temidos de la época, una niña les devolvió a todos la esperanza, cuando Fredy Hirsch levantó en secreto una escuela.

En un lugar donde los libros están prohibidos, la joven esconde bajo su vestido los frágiles volúmenes de la biblioteca pública más pequeña, recóndita y clandestina que haya existido nunca. Es una lección de coraje, porque no se rinde y nunca pierde las ganas de vivir ni de leer porque, incluso en este terrible campo de exterminio. Antonio G. Iturbe, ‘La bibliotecaria de Auschwitz’, Heroísmo cultural, Editorial Planeta. Pp. 482

‘El cuento hispanoamericano’

En lo que se denomina edición de bolsillo, aunque un libro de 780 páginas requiera de un bolsillo bastante amplio, se edita por décima ocasión ‘El cuento hispanoamericano’, una obra de Seymour Menton un especialista en la materia. Desde el siglo XIX hasta nuestros días, el cuento como género se erigió con mucha fuerza en América Latina, con diversas corrientes, que iban desde el romanticismo, el criollismo, el realismo, pasando por el naturalismo y llegando a lo que se ha denominado el cuento de las vanguardias. La propuesta de Menton es hacer este largo viaje para entender la importancia de este género en nuestros países, aunque las editoriales cada día se niegan a publicarlos, asegurando que no se venden y tachándolos de género menor. Seymour Menton, Por décima ocasión Editorial Fondo de Cultura Económica, Pp 780

Papel Salmón  

Separata dominical

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