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Una radiografía del cine colombiano a todo color Crítica Rebelión hecha viñetas

El invierno del dibujante

¿Qué hay para leer en nuestros poetas malditos? Nominada como Mejor película en lengua extranjera a los Oscar No IMPRE(CI)SIONES Los zombis de Manrique

EDICIÓN 1.073

creación y vida

domingo 9 de JUNIO de 2013 Manizales - Colombia

Ilustración/Paco Roca/Papel Salmón


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domingo 9 de JUNIO de 2013

Crítica

Una radiografía del cine colombiano a todo color

El crítico de cine comenta la película de una forma más organizada que el espectador espontáneo. Sin un ejercicio de destrucción tampoco tiene sentido la valoración. Influencia.

caso es definitiva para escribir la historia del Ana María Arce López Luisa Fernanda Ramírez Naranjo arte y la cultura. En esta oportunidad Alto Contraste se reunió con dos escritores actiPapel Salmón vos en la crítica cinematográfica para tener l crítico cinematográfico hace una de primera mano una visión sobre un oficio valoración argumentativa acer- imprescindible en la consolidación de un ca de una película. Para algunos cine colombiano. Podría pensarse que el inla crítica hace parte dialógica del cremento en la producción de cine de los úlproceso de creación en el cine, para timos años aumentaría también la reflexión otros pertenece exclusivamente al ámbito de alrededor del mismo, sin embargo el panorala literatura o del periodismo, en cualquier ma de la crítica es crítico.

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HUGO CHAPARRO VALDERRAMA Escritor y crítico cinematográfico. Entre sus publicaciones están cuatro novelas, un libro de cuentos, dos libros de poemas y un cuento infantil. Además ha publicado los libros de ensayo: Alfred Hitchcock. El miedo hecho cine (2005), Del ¿Qué es el cine para un crítico? Hugo Chaparro Valderrama – H.C.V. Es una forma de multiplicar la vida porque el umbral de la sorpresa de quién ve cine es mucho más grande y menos lleno de prejuicios y calamidades conservadoras. También es una forma de conocer el tiempo, porque la narrativa cinematográfica es una ficción añadida a la realidad. El cine es una de las mejores ficciones que se puedan imaginar y una de las mejores realidades posibles dentro de la ficción.

realismo mágico al realismo trágico (2005) y Marilyn Monroe. En cuerpo y alma (2009). También la antología de testimonios cinematográficos El evangelio según Hollywood (2005). Es director de los Laboratorios Frankenstein.

Dentro de los críticos colombianos que recomienda encontramos a Hernando Valencia Goelkel por sus matices literarios y a Luis Alberto Álvarez por sus matices cinematográficos. En un ámbito mundial, frecuenta los textos de Pauline Kael y David Denby.

P.A.Z. Las imágenes son políticas. Son una forma de posicionarse, de influir en las personas, de cambiar mentalidades. Si entendemos lo político en un sentido amplio, no restrictivo, como el ejercicio de ciudadanía o las relaciones con los poderes de turno, entonces el cine estará siempre en una encrucijada. Por eso históricamente siempre ha sido objeto de deseo de los poderes políticos de facto.

crítica es indispensable a largo plazo porque es la llamada a organizar y formar un relato coherente para escribir la historia, y mucho más ahora que hay tanto ruido y tantas tradiciones en disputa.

¿En qué consiste la labor de un crítico de cine?

¿Tiene el cine algún tipo de responsabilidad política o social?

H.C.V. Un crítico de cine es alguien que comenta la película de una forma más organizada que el espectador espontáneo y que además tiene el privilegio de compartir sus opiniones. El crítico se interesa no solo por lo que pase en el rectángulo de la pantalla, también por lo que pasa alrededor de ese rectángulo. Yo entiendo la crítica como otra forma de la literatura. El reto es convertirse en un caníbal cultural en todos los sentidos posibles, tienes que tener un bagaje amplio. Hacer crítica es hablar de un arte en evolución que nutre la imaginación masiva del mundo.

H.C.V. Lo político es también la forma como convives, es una actitud ética. El cine, que es una construcción moral del personaje que se llama espectador, es totalmente político en esa dimensión porque cuando un espectador entra a la sala, también la pantalla ve a ese espectador y lo ve de una forma muy aguda, que transforma comportamientos y moldea conceptos.

P.A.Z. La crítica es una rama especializada del periodismo, un ejercicio de fiscalización o contrapeso del poder en todas sus formas de manifestación en la sociedad. La crítica cinematográfica, al vincularse con el periodismo, tiene esa misma responsabilidad. También implica establecer relaciones y entre más amplio el rango, más se entrena el ojo con la cultura y la historia. Creo que la

Pedro Adrián Zuluaga – P.A.Z. Para quienes crecimos en cierta generación el cine es un encuentro inevitable, porque el siglo XX está atravesado por imágenes cinematográficas. Si uno está interesado en la cultura y la comunicación, es inevitable que el cine sea un espacio fascinante de análisis y de inmersión. El cine es un objeto de estudio que exige concentrarse en gustos o tradiciones para poder decir algo medianamente especializado sobre él mismo.

¿Cómo hace una crítica? H.C.V. Cuando tengo dudas, veo la película por segunda vez y siempre encuentro un punto que define la totalidad de la historia. Partiendo de allí me intereso no solo por el relato, que es la composición humana de la película, sino por la forma de ese relato. No se trata de hablar mal o bien, sino de intentar comprender qué es lo que sucede en la película. Me interesa que los lectores al final del texto sepan si les gustó o no la película con base en lo que yo escribí y llevar gente a ver esa película para que cada cual tenga su opinión. P.A.Z. Las películas que a uno lo estimulan en un sentido positivo o negativo son las que pueden producir mejores textos. Casi que solamente hay que tener el esfuerzo básico de sentarse a escribir y todo lo demás viene, en un sentido positivo o destructivo, ambos ejercicios son muy válidos. Hoy el periodismo, o la crítica, están abocados a privilegiar el comentario positivo, la idea de la crítica constructiva, pero yo pienso que sin lo uno no hay lo otro, sin un ejercicio de destrucción tampoco tiene sentido la valoración. ¿Qué papel juega la crítica en el universo del espectador y en la película?


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PEDRO ADRIÁN ZULUAGA Periodista y profesor. Ganador de la Beca de Investigación sobre Imagen en Movimiento en Colombia de IDARTES y de la Beca de Creación en Periodismo Cultural del Ministerio de Cultura, ambos en 2011. Ha trabajado como crítico de cine, gestor cultural y curador de colec-

ciones audiovisuales, festivales y exposiciones. Fue editor de la revista Kinetoscopio y uno de los creadores del portal Extrabismos. Escribe en el blog Pajarera del medio. Uno de los críticos colombianos que prefiere es Hernando Valencia Goelkel porque

es un crítico que hace análisis específico del texto cinematográfico, de elementos técnicos y de la propia narrativa cinematográfica. Algunos de los críticos lee son Jonathan Rosenbaum y Adrian Martin, ambos australianos.

H.C.V. Se ha perdido bastante en contraste con lo que era la crítica antes. Ahora los críticos están invisibilizados porque hay una difusión muy precaria. Los periódicos en Colombia no dan ni el espacio ni la importancia a las páginas de crítica que sí se les da en otros países que a su vez tienen una cinematografía mucho más madura que la nuestra. Sin embargo, para mí hay una condecoración al oficio cuando un director de cine dice estar a favor o en contra de lo que escribí pero hace un esfuerzo argumentativo por prolongar la crítica en la conversación. Me interesa hacer parte de la creación en el diálogo con el director.

lombiano es inevitable, se pierde independencia. En un mundo ideal, los creadores tienen un lugar y los críticos tienen otro. Yo pienso que lo más valioso que tiene el crítico es su absoluta independencia, la capacidad de hablar sin temor a las consecuencias.

cine con una cierta intensidad. Hay que escribir críticas muy esmeradas y minuciosas para que esos realizadores también tengan un punto de referencia y de diálogo. Lamentablemente la crítica está mucho peor que el cine aquí en Colombia.

¿Cree que la posibilidad que tiene la gente de publicar sus opiniones alrededor del cine, por medio de blogs, está proliferando la crítica o por el contrario está deslegitimizando el oficio?

P.A.Z. Todo el campo cinematográfico se ha renovado fuertemente en todos los niveles. Sin embargo, es una ley que tampoco es perfecta, no toca a la televisión, y los exhibidores están totalmente cubiertos. Los campos de la exhibición y distribución siguen siendo tremendamente oligárquicos. El campo del periodismo crítico está estancado también, aunque la ley también ha estimulado una renovación en la investigación y en los trabajos académicos, pero se mantienen al margen de los medios de comunicación.

P.A.Z. La crítica es un ejercicio minoritario, porque le interesa a muy poca gente y porque tiene que lidiar con demasiados imaginarios en su contra. El sentido de la crítica es acercarse a argumentos, ya sea a favor o en contra, y es muy difícil encontrar un lector que esté dispuesto a emprender ese camino. No creo que uno esté tratando de que la gente vaya o no a las películas. En las grandes películas que tienen un aparato comercial enorme de publicidad, la influencia de la crítica en el espectador es ninguna, pero en las películas del circuito independiente puede ser más determinante. ¿La crítica hace parte de la creación de una película o es un proceso independiente? H.C.V. Un tópico del oficio de la crítica es que el crítico sorprende al artista cuando descubre una arista que él no había imaginado. Cuando se da el milagro de la revelación, estás haciendo parte del proceso creativo de la película y de cómo el país se está filmando a sí mismo. Hablar con la gente que está detrás de las cámaras logrando el artificio de lo que va a salir en pantalla no te convierte en un crítico condescendiente, sino en un crítico con más argumentos. Hay que cruzar los umbrales personales y descubrir que el cine no es un arte pasivo. Un crítico solitario y aparte de la industria me parece atípico frente a un arte que es masivo. P.A.Z Hay momentos en que hay un cierto romance entre críticos y realizadores, sobre todo en movimientos específicos, pero generalmente son universos muy aparte y cuando coinciden, no lo hacen en el nivel industrial. El crítico lo que hace es organizar las ideas, escribir la historia y darle un orden. Cuando el crítico es amigo de los creadores, que en un circuito tan pequeño como el co-

H.C.V. Desde que internet se constituyó en un elemento de comunicación aparentemente mundial, también permitió que los autores, que sin esa herramienta habrían seguido siendo inéditos, reclamaran su derecho a ser leídos. Creo que un autor crece con su editor. Los blogs son una posibilidad de publicación y tienen mayor libertad, pero no tienen una respuesta de un editor inteligente. Son muy pocos los textos valiosos en los blog, y eso es lo esencial. P.A.Z. Con el tiempo los mismos medios y los lectores hacen sus filtros para quedarse con la mejor gente. En la web está circulando la mejor información crítica, porque trabajan con más libertad, utilizan las herramientas multimediales, son menos autoritarios, la reacción es más inmediata y el espacio es más generoso. Prefiero eso a no tener un feedback de la gente, puede que sea más emocional, pero es más satisfactoria y uno mismo está corrigiéndose y cuestionándose todo el tiempo, es un desafío más grande. ¿Cómo ha cambiado el panorama cinematográfico a partir de la Ley de Cine desde la crítica? H.C.V. Se ha reglamentado un tanto el caos creativo con una posibilidad económica que ha sido estimulante para que el oficio no sea tan dilatado como antes de la ley. La crítica en este momento en Colombia debería asumir una función muy vigilante para seguirle el rumbo a una generación que está haciendo

¿Qué opinión tiene sobre la nueva ley? H.C.V. Sinceramente a mí me interesa más el cine que las leyes. Yo la veo como un acto de buena fe, pero eso tiene que sostenerse con talento, que afortunadamente se está dando paralelamente. Hay algo que sí es definitivo para las industrias cinematográficas y es que tienen que tener un marco legal para protegerse. Para eso sirve la ley, para tenerse más confianza, en el sentido en que el producto económicamente se va a proteger más. P.A.Z. No discuto la legalidad de la ley, me parece necesaria en muchos aspectos, pero sí su legitimidad dentro del sector cinematográfico, porque no se discutió bastante y porque quedó la sensación de que tenía unos beneficiarios directos. La Ley de Cine del 2012 es un instrumento para atraer inversiones que no consideran el elemento cultural de cine, pero eso es entendible, lo que no es muy entendible es que le Ministerio de Cultura haya estado tan metido en esa ley *Cinéfilas de profesión. Registro visual y sonoro: Alejandro Vargas Murcia

Conclusiones La crisis del periodismo crítico sobre cine se refleja en la ausencia de escritores dedicados al oficio. Los medios de comunicación si bien tienen algunos espacios para la publicación, son muy limitados y los contenidos son más parecidos a reseñas que ha reflexiones que logren trascender el día. Se trata de un gremio con muy pocos miembros. El cine necesita críticos para que organicen y narren la historia, más ahora que impera el ruido y las películas nacidas en el cobijo de la ley necesitan retroalimentarse en el marco de la argumentación.


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El español Paco Roca firma El invierno del dibujante, una novela gráfica publicada por la editorial Astiberri que resalta y dignifica desde la memoria la figura del historietista. Homenaje a la memoria. Andrés Felipe Rodelo Taborda – Papel Salmón

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l crítico de cine David Thomson expone en su libro The Whole Equation, titulado en español La verdadera historia de Hollywood, toda una reflexión sobre el menosprecio de las grandes productoras estadounidenses hacia aspectos como el trabajo creativo y la propiedad intelectual, al valorar el apoderamiento que ejercen sobre algunos guiones a través de disposiciones y arreglos legales que, de manera conveniente, otorgan derechos mínimos a sus autores. Thomson toma la figura de Robert Towne, nada más y nada menos que guionista de Chinatown, para dar rostro a sus afirmaciones, desvelando la serie de acuerdos y de cláusulas que condicionaron su trabajo para Paramount Pictures en el marco de esta película y que acabaron dando la propiedad de los derechos de autor a la compañía a razón de cinco mil dólares de anticipo por escribir la historia y, aún más importante, para materializar el sueño de su vida. Aunque el hecho suene injusto y condicionante -Towne era, en realidad, amigo cercano del productor principal de la Paramount en aquel tiempo, Robert Evans- todo se trataba de negocios, lo que no deja de entrever que la industria del cine, deudora en gran parte de lo que es al talento creador, disponga sus engranajes corporativos de tal forma que el dominio de las ideas no corresponda, paradójicamente, a los responsables de éstas, sino al que las pone en marcha. “Y así es como alguien que una vez estuvo entre los mejores guionistas de Hollywood y que pudo haber escrito una novela sobre la vida y los milagros de Jake Gittes (personaje de Chinatown) en Los Ángeles, se convirtió en el hombre que amasó una pequeña fortuna escribiendo dos películas de Misión: Imposible”, advierte Thomson sobre el grado de ironía que marcó la carrera de Towne en años posteriores al no ser dueño de una historia que le dio un Óscar en 1974. Para estas alturas del texto, Hollywood podría recibir todos los palos, tildándolo de abusivo y oportunista. Aunque este asunto -que parecería puntual en un principioadquiere resonancias en otros campos del arte, gracias a testimonios que generan la sospecha de un problema que no es o no ha sido solo de la industria cinematográfica, sino también de una parte de la industria cultural. Uno de esos testimonios es El invierno del dibujante, del historietista español Paco Roca, una novela gráfica que traslada la discusión a la producción de cómics en la Barcelona de los años 50, puntualmente a partir de las figuras de cinco dibujantes estrella de la editorial Bruguera en aquel entonces: Guillermo Cifré, Carlos Conti, Josep Escobar, Eugenio Giner y José Peñarroya quienes -como Towne-, estaban sujetos a medidas de expropiación artística que le daban a la editorial los derechos de sus creaciones.

Rebelión hecha viñ El invierno del dibujante

Inconformes con el trato que recibían y animados por un proyecto de historietas para adultos, los cinco dibujantes dejan sus funciones en Bruguera y fundan en 1957 la revista Tío Vivo, impulsados por un acto de liberación creativa que les permitiera expresarse más allá de las reservas y las temáticas que defendía una editorial que, a propósito, vio en tal iniciativa una amenaza a sus intereses e hizo lo que estuvo a su alcance para asegurarse de que no tuviera éxito.

Censura y memoria

Roca presenta su historia sin mayores artilugios, dejando que el realismo puro y duro sean la predominante en cada hoja, y además ahorrándose varias de las licencias formales que le hicieron popular en Arrugas (2007), aquella pieza que retrataba el deterioro neurológico del alzheimer en la tercera edad y que enaltecía con nostalgia y belleza poética la pérdida de los recuerdos.

Y pese a que ambas historias transcurren en tiempos y espacios distintos -también tocan temas diferentes- el punto de encuentro es un homenaje a la memoria, bien sea desde un punto de vista físico o histórico, como es el caso de El invierno del dibujante, que arroja luz al oficio del historietista barcelonés de mediados del siglo XX, una época en la que se pagaba por número de viñetas o de páginas a los dibujantes, a razón de una industria que veía más a sus trabajadores como obreros del trazo y menos como artistas y que dispuso una serie de parámetros laborales inamovibles en los que la creatividad y el talento servían para


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ILUSTRACIONES/PACO ROCA/PAPEL SALMÓN

ñetas sobrellevarlos de la mejor forma. Es este último asunto -el de la imposición como desafío creativo- el que afinó la capacidad de dichos autores para burlar los códigos morales, agazapando sus mensajes con inteligencia bajo una “inofensiva” cubierta, introduciendo comentarios sociales, irónicos y de doble sentido que, a la vista del ojo común, pasaban inadvertidos por su grado de sutileza. Aquellos eran días de censura y de presión, que solo las mentes perspicaces lograban esquivar para salirse con la suya.

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de humanidad, al justificarse las decisiones de sus protagonistas y apuntando indicios del por qué de sus actos. Todo esto acompañado de varios arquetipos concurridos en esta clase de narraciones, como el jefe que debe su malhumor a una frustración profesional o el artista alcohólico y miserable, pero talentoso, quienes integran una historia coral en la que el temor de sacrificar una estabilidad laboral a cambio de derechos y libertad artística, el talento y el emprendimiento como armas infructuosas ante el monopolio y la competencia desleal o la infravaloración del artista son algunos de los temas, dejando también margen al enorme peso de la libertad de pensamiento. De igual forma plantea una reflexión sobre el significado del fracaso, pero con el deseo de dar y de encontrar un golpe sobre la mesa de la cobardía, del conformismo y del hecho de pisar tierra firme pagando un alto precio. Un ejemplo de iniciativa cultural que funciona como acto de rebelión y que Roca reivindica sacándolo del pozo del anonimato histórico y, de paso, le rinde un homenaje a aquellos artistas que cultivaron la ensoñación y el asombro en toda una generación con su obra.

Barcelona a mano alzada

La historia, producto de una rigurosa investigación por parte del autor, es ese tipo de narración en la que los ganadores y los perdedores son fácilmente reconocibles, lo cual plantea un problema: el hecho de que se pueda prestar para propósitos maniqueistas y cargados de moralina, en el peor de los casos. Aunque en manos de Roca, el relato adquiere una complejidad expresa en su mirada compasiva del mundo, en la que tiranos y subordinados comparten una gran dosis

La Ciudad Condal retratada por Roca trae a colación una atmósfera en la que el olor a café, el brillo del sol, la arquitectura moderna, las cómodas terrazas y el espíritu de la moda de vestido evocan un sinfín de sensaciones. El conjunto parece tan agradable y sobrecogedor que dan ganas de habitar aquellas páginas. No hay duda de que Roca busca enamorarnos de Barcelona con su línea y sus colores cálidos, enmarcándolo todo con viñetas sin mayores adornos y acompasadas por un ritmo sobrio que da prioridad a los momentos cotidianos y que hace mención de acontecimientos de la época como la inauguración del estadio Camp Nou de Barcelona, entre otros. Esta creación es un vistazo a lo que implicó dedicarse al oficio del cómic en un momento en el que el trabajo manual estaba a la orden del día y al servicio de un modelo alejado de las comodidades que proporcionan hoy las herramientas digitales. Por eso, El invierno del dibujante es una manera de recalcar y de dar crédito a esos artistas hasta ahora anónimos y hasta ahora inolvidables *ironmaiden994@hotmail.com


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Chaparro Madiedo, Caicedo y Arango

¿Qué hay para leer en nuestros poetas malditos? la obra de Caicedo, Arango o Chaparro está la solución a los problemas del país, ni vamos a decir que si se los lee con atención habrá esperanza para esta tierra, ni mucho menos vamos a decir que todavía estamos a tiempo de cambiar si los leemos rápido porque a decir verdad el tren de la destrucción ya fue abordado y lo conducen los Nule y sus amigotes los politiqueros -me refiero a todos los políticos colombianos, claro-. ¿Qué hay para leer en nuestros poetas malditos? Respuesta: Colombia, la de verdad, no la de la campaña publicitaria.

Chaparro Madiedo supo leer en los paisajes urbanos la tristeza del pueblo colombiano. Arango es el fundador del Nadaísmo. Caicedo se sumergió sin escafandra en el lado oscuro de su ciudad. Contradicción. Santiago López Rodríguez* Papel Salmón

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o de poetas malditos es una alusión desafortunada a los poetas franceses del siglo XIX, lo digo de antemano, es propio de los espíritus subdesarrollados parangonarse con las influencias extranjeras. Sin embargo, parece ineludible la comparación, Chaparro Madiedo, Caicedo y Arango (el orden en que se nombran los personajes no influye en el designio final del jurado -tal como se diría en los reinados-) son tres de los artistas colombianos más malditos y geniales… aunque sólo Arango es poeta… en resumidas cuentas la mitad del título es un desastre. Su oficio literario ha sido menospreciado, prohibido, alabado e imitado en la corta historia de las letras colombianas de una manera sistemática y brutal.

Cali hecho calabozo

Fotos/Cortesía Santiago López/Papel Salmón

Gonzalo Arango.

La ciudad triste de Chaparro

El primero de los mencionados, de nombre Rafael, fue un bogotano que supo leer en los paisajes urbanos la inmensa tristeza del pueblo colombiano, sus vicios y sus pocas virtudes, su obra Opio en las nubes premio nacional de literatura en 1992 es un monumento inmenso a la melancolía, al desastre que constituye vivir en las ciudades colombianas: al menos en el campo, mientras llegan los paras, los guerrilleros o el ejército se respira aire limpio, en la ciudad te mueres de a poquitos. Sus personajes, declarados en rebeldía, están como diría Benedetti “jodidos y radiantes”: un gato, un loco de manicomio, un muerto… todos son una voz de ciudad que llora su encierro y su decadencia mientras celebra entre tragos y agujas no sé qué cosa en el apartamento de algún amigo; la obra de Chaparro es una lágrima de ciudad y en esto confluye con los otros dos: la vida es una mierda y no vale la pena vivirla en las ciudades o en los centros urbanos de un país como el nuestro. Esta verdad amarga y eterna trae de suyo el paradigma de la inconformidad humana pero nos trae también la característica única de una juventud colombiana que ante la incapacidad de sus

Luis Andrés Caicedo.

gobernantes y la inequidad se refugia en las drogas y en la violencia como salida a una realidad agobiante. Si usted estimado lector es un trabajador honrado que ha logrado con su esfuerzo hacer parte de la clase media o si es un miembro del exclusivo y cancerígeno club de la clase alta no entenderá muy bien lo que digo y exclamará: ¡pero si Colombia es un país hermoso¡, pero si usted es un joven sin futuro que encuentra refugio en un baretico por la noche y en una vuelta al barrio por la tardecita estará de acuerdo con la frase anterior, y por cierto, debería devorarse todo lo escrito por estos tres genios colombianos.

El mamagallismo de Arango

Arango, de nombre Gonzalo, es el fundador de una vaina rara que se lla-

Chaparro Madiedo

mó Nadaísmo que según los estudiosos trajo los aires del modernismo a Colombia, ¿qué es el Nadaísmo? Una hecatombe, diría el oriundo de Andes, pero claro está, esto nos dice muy poco. En lo personal me gusta entender a Gonzalo Arango sin motes ni etiquetas, no fundó nada o al menos fue el aniquilador de lo que había fundado, que es decir casi lo mismo; como venía diciendo, no fundó nada pero escribió mucho y muy bien, es un poeta (este sí) de las más altas cualidades que unos decenios antes que Chaparro Madiedo entendió el desmadre de país en el que vivía y le escribió unas cuantas puñaladas mortales, con ironía describió a los monstruos asesinos de la época de la violencia como seres humanos atrofiados por el sistema y mandó la moral cristiana, que reza mientras los niños se mueren de hambre en las calles, al mismísimo carajo. Entendió antes que muchos que el mundo (sería mejor decir la civilización) se aproximaba a la destrucción y lo que es peor: lo dijo en voz alta y de hermosa manera. Obras obligadas de Arango: Sexo y saxofón de 1963 y Prosas para leer en la silla eléctrica de 1966. Se supone que este texto responda a la pregunta que le da título, y esto es más fácil proponérselo o reclamarlo que hacerlo posible en tan pocas líneas, lo que hay que leer en estos tres monstruos, en estos tres titanes malditos -valga la redundancia- es nada más ni nada menos que la realidad, los jóvenes aquellos de los que hablé -mayoría por cierto en mi país- están dibujados de antemano por estos tres personajes, están escritos en sus libros y en esos mismos libros está relatado a sangre y fuego el futuro de Colombia. No vamos a decir que en

Caicedo, de nombre Luis Andrés, se hizo famoso por matarse, o al menos eso dicen algunos destructores que fieles a su oficio no han creado nada útil. Esos mismos señoritos de Universidad hijos de senador lo etiquetan como alucinado y degenerado. Por mi parte, aunque también soy señorito de Universidad pero de origen humilde, lo etiqueto como genio, como artista, como rayado de profesión. Este caleño gomelito se sumergió sin escafandra en el lado oscuro de su ciudad y murió por su atrevimiento, pero antes nos legó una obra en la que los muchachos de hoy, si leyeran, se verían reflejados de la más fiel de las maneras; por otra parte los que deberían leerlo con mayor ímpetu son los gobernantes para asegurarle otro futuro a los Caicedo de hoy, a esos niños ricos que se pierden igual que los pobres en los laberintos de la droga y el desamor… hizo de Cali su calabozo, conoció su ciudad a profundidad siendo esclavo de sus vicios y sus derrotas y a pesar de ello sacó lo mejor que pudo de la época violenta en que vivió. De Caicedo un colombiano normal habría de leerse al menos Que viva la música de 1977 y Calicalabozo de1966.

¿Malditos?

Chaparro murió de Lupus en 1995 a los 31 años, Arango en un accidente de tránsito en 1976 a los 44 años (antes había mandado al Nadaísmo a la porra para no llevar a la juventud al abismo), Caicedo se suicidó en 1977 a los 26 años en Cali. En estos tres hombres está reflejado lo que no debería suceder en Colombia y por culpa del colombiano sucede y seguirá sucediendo. Como diría Neruda: “si lo que sé no les sirve no he dicho nada, sino todo” *Reclamos, sugerencias y deseos ocultos dirigirlos al correo electrónico elsanto2323@hotmail.com


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En el film se combina el montaje de imágenes reales de la publicidad de los 80 con los hechos que se ficcionan para contar la historia que nos ofrece. Gael García hace una interpretación ajustada con el personaje. Jorge Abel Carmona Morales* Papel Salmón

L

uego de quince años de dictadura, la derecha institucional de Chile decide abrir las puertas democráticas con el fin de convocar un plebiscito para el 5 de octubre de 1988. En él se quería consultar a los ciudadanos de ese país sobre si deseaban o no que el presidente-dictador permaneciera en el ejecutivo. Ambos bandos, oposición y régimen, emprendieron todos sus esfuerzos con el fin de armar campañas publicitarias que pudiesen desempeñar un papel importante en la formación de conciencia de las personas. Los que apoyaban el No trajeron de regreso a René Saavedra de su lugar de estadía en México, un publicista joven que creía firmemente en la posibilidad de que el No pudiese ganar en un país inclinado al poder de Pinochet, como si fuese un Dios del que era imposible desprenderse. René, pone en cuestión a los miembros de la campaña, que no tenían la más mínima creencia en que su propuesta pudiera imponerse, ante la sospecha de que el Gobierno hubiese amañado todos los mecanismos democráticos y las instancias legales para garantizar una lucha realmente equilibrada y transparente. Desde ese momento, cuando sus compañeros de trabajo observan el convencimiento de su colega, la campaña opositora desarrolla un trabajo serio, capaz de escapar de eso que un miembro de los opositores llamaría “una campaña de la complicidad”, como cualquier comercial de Coca Cola para un público fácil, que no buscaba ningún nivel de reflexión crítica. Pocas veces una opción proveniente de un régimen autoritario es vencida democráticamente. Desde el golpe militar perpetrado por el general Augusto Pinochet en el año de 1973, y que trajo como consecuencia el asesinato o el suicido de Salvador Allende, ese país meridiano sufrió el más férreo de los totalitarismos políticos. El apoyo de los Estados Unidos fue incondicional. Al parecer los indicadores económicos se elevaron a unos niveles bastante altos. Pero las libertades de los ciudadanos fueron nulas. La desaparición forzosa de miles de personas de la oposición fue escondida mágicamente ante el silencio descarado de la comunidad internacional. En la película, la campaña afirmativa se ancla en el progreso económico, utilizando las armas más potentes en dine-

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No

Nominada como Mejor película en lengua extranjera a los Oscar

ro y recursos humanos, cuando muchos ciudadanos de ese país ya daban como un hecho la continuación del dictador.

La imagen de un país

El director del film, Pablo Larraín, hijo de padres adscritos a la derecha tradicional chilena, ya cuenta además de esta película con otros largometrajes: Fuga, Tony Manero y Post Mortem. En el film combina el montaje de imágenes reales de la publicidad de los ochentas con los hechos que se ficcionan para contar la historia que nos ofrece y que concreta en una obra aclamada internacionalmente, incluso nominada al Oscar como mejor película en habla no inglesa, hecho iniciático para la cinematografía de ese país. Ya otras películas de esa nación austral nos habían mostrado las condiciones críticas para algunos sectores de la población, difuminados por la miseria y el hambre. Mostrando las desigualdades socioculturales que se han generado desde mucho tiempo atrás. No obstante, la lucha emprendida por ciertos grupos y movimientos sociales también se ha convertido en un ejemplo de otros contextos que los han tomado como referente ante la defensa de derechos no canjeables y que comportan la dignidad inveterada de ese pueblo. Recordemos Machuca o quizás Violeta se fue a los cielos para nombrar las más conmovedoras por el tratamiento de temas tan dolorosos para ese país. El trabajo que realiza Gael García es una representación seria. En algunos momentos parece mostrar algunos gestos y desarrollar actitudes histriónicas que parecen provenir de Hollywood, del que ya es un residente permanente. No obstante, hace una interpretación ajustada con el personaje, sin tremendismos y sin las sobradas manías de los actores cotizados internacionalmente. Su carrera ha estado pendiendo entre puntos altos y puntos bajos, pero cuando su talento eclosiona de verdad puede brindarnos papeles interesantes y acordes con el personaje publicista de la oposición que siempre creyó en el derrocamiento de la dictadura. Los actores que complementan la obra se portan a la altura. Su larga trayectoria actoral, en cine y en televisión, es una marca de garantía que hacen de No un

producto para mostrar en el desigual cine latinoamericano.

Sí se da calidad

Y es que países como Argentina con su El secreto de sus ojos de Juan José Campanella, la película peruana La teta asustada de Claudia Llosa, por ejemplo, han comprendido que el cine de alta calidad es posible en estos contextos, que se puede aspirar a obtener réditos en la taquilla y edificar un cine de autores. Al público se le da lo que pide, pero no se puede pensar que no puede pedir un buen producto, si no se le ofrecen otras alternativas. Por ello, los miopes miembros de nuestra Academias de artes y ciencias cinematográficas requieren un cambio de actitud. El cartel de los sapos no es un producto que nos represente. La realidad colombiana no puede reducirse a

historias de traquetos y prostitutas. El país es demasiado complejo como para no generar historias que salgan de sus propias raíces; lo que faltan son conciencias realmente despiertas que puedan advertirlas y potenciarlas en obras cinematográficas de buena calidad, ¿quizás los problemas de los infantes colombianos o los que atañen a las mujeres, o tal vez, los de ciertos sectores particulares de nuestra sociedad no son una fuente inagotable de historias que merecen eclosionar y que pueden expresarse fílmicamente? Entonces, No, podría tomarse como un buen ejemplo de calidad y de crítica política serias. Especialmente en tiempos de diálogos para la paz en un país que carece de nuevas propuestas bien elaboradas en materia audiovisual *Dalisur99@yahoo.com.mx


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IMPRE(CI)SIONES

CONVOCATORIA

Los zombis de Manrique

Conservación patrimonio cultural La Fundación para la conservación y restauración del patrimonio cultural colombiano, lanzó la convocatoria para apoyar acciones tendientes a su conservación y restauración en las modalidades de intervenciones técnicas sobre el Patrimonio cultural material e inmaterial donde se

apoyarán obras de restauración, consolidación o de primeros auxilios para la preservación de estos bienes. La segunda es Formulación de planes de manejo o planes museológicos. Las propuestas deben enviarse antes del próximo 30 de agosto. Informes en http://www.banrepcultural.org

EN ESTANTERÍA

Camilo Gómez Gaviria* - Papel Salmón

E

llas se están comiendo al gato es el título de un libro de relatos que aborda un tema que a lo mejor nunca se había tratado en la literatura colombiana: el de los zombis. Su autor, Miguel Ángel Manrique -ganador del Premio Nacional de Literatura 2008 del Ministerio de Cultura con la novela Disturbio- muestra aquí, de manera clara, cómo un material de la cultura pop que ha tenido un auge particular en el cine y la televisión estadounidenses puede, no sólo traspasar fronteras culturales, sino además ser material para la literatura de estas latitudes. El libro de Manrique, publicado por Taller de Edición – Rocca y presentado en la más reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá, está compuesto de varios relatos enmarcados dentro de una misma historia: la de un periodista que narra un apocalipsis zombi. Cada uno de los relatos gira en torno a un personaje que el protagonista entrevista o conoce -directa o indirectamente- y cuya historia envía, por medio de una paloma mensajera, a su maestro T. Aunque en el libro hay referencias evidentes a figuras de la cultura pop, como George Romero (director de cine que impuso a los zombis en la pantalla grande) también se hacen amplias referencias a la literatura, desde Mary Shelley (autora de Frankenstein) hasta Cormac MacCarthy y su novela La carretera. Por otro lado, el libro de Manrique es también una ficción dentro de la ficción, que aborda al lector como si se tratara de un reportaje escrito de eventos reales. En las historias se combinan referencias verdaderas de la literatura y la cultura con otras ficticias, mezclando lo real con lo fantástico de una manera divertida pero que no por ello desemboca en la comedia. Una historiadora de zombis, de edad inverosímil, que borra los límites entre la realidad y la ficción, un científico mediocre que gasta recursos públicos y privados buscando una cura para la epidemia, un eliminador de zombis que hizo negocio al comienzo de la crisis, un pintor enamorado de un monstruo y una chica que se comió a su gato, son algunos de los personajes que el lector encontrará en el libro. Las historias se desarrollan en un futuro no lejano, en una Bogotá infestada que, a pesar de ser ficticia, adolece de problemas que no parecen tan distantes de la realidad. Ellas se están comiendo al gato es un libro bien escrito. Por su temática y la manera como está construido es además una especie de ‘objeto no identificado’ en el panorama literario nacional. Uno de esos que siempre alegra saber que existen

*camezmigolo@hotmail.com

La sed Sequía. Miles de desplazados en busca de agua. Un país que colapsa. Las autoridades solo defienden los pocos lugares donde aún hay reservas. Los asaltantes pululan. Quince años atrás, un hombre lo perdió todo. Ahora trata de sobrevivir a solas en un paisaje árido en el que cada día parece ser el último. De pronto se encuentra con una joven agonizante. Para salvarla debe salir del territorio de la prudencia. ¿Le queda al hombre un resquicio de humanidad? El autor pone a prueba la condición humana de sus personajes en un escenario y un ambiente escabrosamente bien construidos. Patiño, Enrique. La sed. Planeta. Bogotá. 2013. Pp. 232. $32.000.

Guacas y guacamayas Una narración donde se conjugan el miedo a los fantasmas, una sutil vena de humor y una historia de amor y soledad, de una ternura desborda nte y apasionante. La aventura que vive Lucas, Pipo y Mayi; la presencia de Chiritos, la sonrisa de Tristón, un perro fuera de serie; y la soledad de Martín, luego de perder el amor de Arcángela Soñado, todos ellos le dan a Guacas y Guacamayas una amenidad enorme, y la rodean de un suspenso que nunca decae. SOTO APARICIO, Fernando. Panamericana. Bogotá. 2013. Pp. 124. $26.300.

Los distintos

En los barrios bajos de Bath, Bartolomeo y su hermana Queta viven

escondidos de todo y de todos bajo una regla: no te hagas notar y nadie te colgará. Hijos de duende y humana, no son duendes ni humanos, son distintos. La vida es cruel con ellos, son repudiados y perseguidos por los demás habitantes de la ciudad. Por eso, cuando Queta desaparece, Bartolomeo abandona su casa y sale a rescatarla, acompañado por Arturo Jelliby, un político fuera de lo común. Tienen por delante una fantástica aventura y una enorme tarea, detener el plan macabro que llevan adelante una enigmática dama de morado, un malvado duende y el poderoso Lord Lickerish. BACHMANN, Stefan. Los distintos. Editorial Norma. Bogotá. 2013. Pp. 288. $34.000.

Cierra los ojos princesa

En palabras del autor, “el libro cuenta una historia de desventu-

ras de una niña tras la muerte de su padre, señor capaz de sucesos increíbles y de un amor sin límites”. Por su lado, Ricardo Silva comenta que es una novela de horror que dejará sin aire al lector porque el escritor “se atrevió a bajar hasta el infierno para traérsela de vuelta como si se tratara de una noticia de última hora”. Este se enterará cuando vuelva a cerrar el libro que “visto desde adentro de la bestia, desde los frágiles ojos de su hija, el imperio delirante que construyó aquel Patrón no era una trinchera desafiante sino un castillo de cuento de hadas rodeado por todos los monstruos”. CASTAÑO, José Alejandro. Cierra los ojos princesa. Icono. Bogotá. Pp. 224. $39.900.

Efrain salmon junio 9  

Papel Salmón

Efrain salmon junio 9  

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