Papel Salmón, 15 d ejulio

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EDICIÓN 1.027 domingo 15 de JULIO de 2012 Manizales - Colombia

creación y vida

Primera y última edición de la revista de poesía Luna Nueva

Los rastros de Luna Nueva

Ángel Castaño Guzm án

Guión

Ana María Arce López Luisa Fernanda Ramírez Naranjo

Cuatro mil doscientas trece colillas Daniel Nohemi Voionmaa

Colombia y la guerra de la Triple alianza Alfredo Cardona Tobón

Impre(ci)siones

La imagen de por medio Camilo Gómez Gaviria foto | http://3.bp.blogspot.com | papel salmón

Omar Ortiz Forero


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Guión Una radiografía del cine colombiano a todo color

Es el origen de la creación en el cine. El público no quiere saber nada del conflicto armado expresado en cine. La posible función de la ficción es la de otorgarnos un universo paralelo donde podamos ser otros. Creatividad.

Ana María Arce López Luisa Fernanda Ramírez Naranjo* Papel Salmón

E

l guión es el origen de la creación en el cine, es el verbo dispuesto para ser imagen. En un sentido clásico, es un documento que narra las búsquedas, las motivaciones y los conflictos de uno o varios personajes en un espacio y tiempo determinados. A partir de este producto escrito, se construyen las propuestas de los demás departamentos creativos encargados de la realización y en los momentos de tomar

decisiones, es hacia donde el director vuelve su mirada en busca del sentido de la obra. El guión es la columna de la realización cinematográfica. Para tener de primera mano conocimiento sobre las dinámicas de la escritura de guión en Colombia, Alto contraste se reunió con Lisandro Duque y Andrés Burgos, importantes guionistas del panorama nacional. Dos voces de distintas generaciones y con diferente kilometraje, que juntas ofrecen las fichas para dibujarnos un paisaje que aún está en construcción.

LISANDRO DUQUE Guión de cine y literatura

“Siempre escribo una historia a partir de un hecho anecdótico que me impacta, que me seduce y que la mayoría de las veces no se parece tanto a lo que termina siendo el guión final. Cuando escribo me convierto en una especie de médium que recibe órdenes de mi propia memoria más remota, como si me sometiera a un autoanálisis que hace brotar episodios de mi vida relacionados con el tema. En el acto de la escritura uno va sintiendo ese asalto de hechos ya olvidados y va sintiendo el alivio de que se está deshaciendo de ellos o que los está procesando de una manera creadora en una historia. “Cuando pienso un tema sé si es ideal para un guión, aún así, en algunos cuentos he sentido cierta inclinación de elementos interesantes para convertirlos en guión. Pero nunca un guión que haya escrito me ha parecido interesante para desarrollarlo como literatura”.

El papel sociopolítico del guión de cine y de la televisión

“El público al ver la película va iden-

tificando supuestas moralejas implícitas en la historia, pero el propósito aleccionante no es lo que me motiva para escribir. En Colombia se dice que hay un tedio nacional frente a los temas o películas que hacen alusión al conflicto armado. La gente dizque no quiere saber nada de conflicto, a mí me cuesta creerlo, pero aunque así fuera, si se tiene una idea coherente, interesante, que se inspira en elementos dramáticos impactantes referentes al conflicto armado, no se debe prescindir de ejecutarla, solo porque supuestamente el público no está interesado en esos temas. “Las películas colombianas que están teniendo buena recepción en los grandes festivales de cine narran hechos conflictivos inspirados en nuestra guerra, pero no seducen a nuestros espectadores,

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lo que pareciera corroborar el hecho de que el público no quiere saber nada del conflicto armado expresado en cine. Curiosamente, sí le interesa si está en series televisivas, de modo que hay un enigma que para mí es indescifrable”.

Ley de cine para guionistas

“Las convocatorias del Fondo para el desarrollo cinematográfico -FDC- tienden a favorecer la figura del productor y no mucho la del guionista, lo cual me inquieta, porque me parece que la historia, si es interesante, debería constituirse en la columna vertebral de una película. Me parece que a veces se ha privilegiado la escogencia y dotación de un presupuesto a películas que tienen una excelente propuesta de producción, de arte o de casting, pero que esa decisión no está inspirada en que el guión fuera lo inicialmente atractivo. “Es muy inquietante que queden tantos guiones seleccionados y no se conviertan en producto final. En la Asociación Los Guionistas Cuentan estamos adelantando la iniciativa para que muchos de esos guiones que se quedan sin convertirse en película, se publiquen y se ofrezcan en un mercado cinematográfico nacional e internacional”.

Focine y Ley de cine- Antes y después

“Mi primer cortometraje lo hice en 1973, cuando hacer cortometrajes y exhibirlos era una aventura fascinante que le iba ganando a los espectadores una enorme capacidad de asombro. Ahora el público no tiene esa ingenuidad de quien ve iconizados los paisajes y las fisionomías del país en el cine. Esa época ya pasó, entre otras cosas porque ahora el acceso a las cámaras que reproducen el movimiento se popularizó, se masificó y la tecnología ha generalizado e incluso individualizado su uso. El sueño de Dziga Vertov de la cámara ojo se está cumpliendo hoy, de modo que ese espectador que también puede estar detrás de la cámara, se acostumbra, pierde el asombro y se vuelve muy exigente frente a la pantalla. Eso obliga a los cineastas de ahora a ser más inteligentes y más sensibles, para lograr recuperar la capacidad de asombro de los espectadores frente a un relato audiovisual”.

Lisandro Duque Naranjo Nació en Sevilla (Valle), estudió Antropología en la Universidad Nacional. Desde 1970 escribe en el diario El Espectador. En 1994 dirigió la Escuela de Cine de San Antonio de Los Baños en Cuba (EICTV). Ha dirigido y escrito los guiones de los largometrajes Los actores del conflicto (2008), Los niños invisibles (2001), Milagro en Roma (1989), Visa USA (1986) y El escarabajo (1983). En 2011, Efectos varios de un suicidio, recibió el premio del FDC para Escritura de Guión. Los guiones colombianos que más le gustan son Pasado Meridiano (José María Arzuaga) y El Río de las Tumbas (Julio Luzardo) porque son ejemplos de unidad entre guión y dirección. También La Estrategia del Caracol de Humberto Dorado, La Gente de la Universal de Felipe Aljure y el estilo de las de Víctor Gaviria: Rodrigo D, La Vendedora de Rosas y Sumas y Restas.

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Conclusiones Para estos guionistas, las historias vienen de la vida misma, de anécdotas propias o ajenas y están libres de compromisos sociales o políticos, porque vienen del plano de la creatividad. El panorama actual ha cambiado a espectadores más exigentes y a guionistas que satisfacen más diversidad de temáticas. Sin embargo, en Colombia tenemos muchos guiones sin realizar, quienes dirigen las películas están inclinados a contar sus propias historias, más que a realizar guiones ya escritos, lo cual requiere de un gremio más organizado, activo e incluyente. Por su parte, La Ley de cine favorece más a la producción que al guión y faltan procesos de formación que pulan los talentos en este oficio.

ANDRES BURGOS Guión de Cine y Literatura

“Las ideas de los guiones y de la literatura me llegan de la misma parte, de la observación cotidiana, del prójimo; me le robo pedazos de vida, de su historia y de acuerdo con el pedazo que me le voy robando, de cómo se va formando esa historia y de cómo se va encausando el relato, me voy dando cuenta si es una historia audiovisual o para literatura. “Yo me he dado cuenta desde mi experiencia que cuando miro lo audiovisual y hago una imagen de eso la siento más hacia adelante, la veo desde lo narrativo, que avance; en cambio la literatura la denomino más a lo ancho, no porque no avance, sino porque hay más espacio para la contextualización y para la digresión. En lo audiovisual, sólo alguien muy talentoso puede hacer una buena digresión sin perder el rumbo”.

Papel sociopolítico del guión de cine y de la televisión

“Creo que el compromiso político o social que pueda tener el cine es el mismo que puede tener la ficción en general, que a mi modo de ver debe ser ninguno. Puede tenerlo si quiere, pero no hay un deber en ese caso. Creo que la función de la ficción, si hubiera alguna, es la de otorgarnos un universo paralelo donde podamos descargar unas vidas a veces muy simples, y podamos tener esas oportunidades de ser otros y de tener otras vidas a través de otros. Si hay una decisión concreta en ese espectro de contar algo político o algo absolutamente frívolo anclado en la comedia pendeja, me parece que el hecho de que haya variedad y posibilidades es lo que marca la verdadera riqueza. “La gran mayoría de las historias de violencia que se manejan en la televisión colombiana están adobadas con el melodrama, con una historia que va jalando y que va más allá de la denuncia y sin desprenderse del enfoque del entretenimiento. El cine ha sido más frontal en contar este tipo de historias, lo cual me parece bien, me parece justo y sensato”.

Ley de cine para guionistas

“En Colombia hay muchos guiones premiados, pero engavetados, eso corresponde a muchas circunstancias. Una de ellas es que a veces un guión es como

un niño huérfano y un guionista podría ser alguien en busca del amor, que busca quien le realice ese guión, pero eso a veces es tan complicado como juntar dos personas en la vida real. Sucede también que muchas veces los directores quieren hacer su propia película, pero prescindiendo de la sensibilidad de otros. “Muchos de los mejores guiones que yo he leído en Colombia son de gente que simplemente quiere escribir y que no tienen contacto con un director o un productor. Hace falta una red de comunicación y de conocimiento entre guionistas, porque hay gente muy talentosa y hay productores y directores que no se han fijado en ellos”.

Focine y Ley de CineAntes y después

“Ahora hay mayor conciencia cinematográfica, más lenguaje y mejores guiones, hechos por gente que creció dentro de una cultura audiovisual. Siento que la mayoría de las películas que se hicieron en Focine eran hechas por gente apasionada, pero que no exploraron todas las posibilidades cinematográficas que podía haber en su momento. “Creo que hoy se hacen mejores películas y se ven avances en casi todas las áreas, menos en el guión. Hay que enfocarse en la formación de guionistas, o conseguir guiones buenos y sólidos, porque si no hay historias buenas para contar todo lo otro puede ser del otro mundo, pero no hay nada que hacer. “Es importante que se hagan películas, y estas se hacen con estímulos. En la medida en que se hacen películas se va creando industria. Con muchas buenas, regulares y malas, va a haber la posibilidad de que haya más buenas, de la misma manera, aparece la posibilidad de que haya más público y más empatía de los colombianos por ver su propio cine” *Cinéfilas de profesión. Nota: Realizado por: Ana María Arce López y Luisa Fernanda Ramírez Naranjo Registro visual: Mónica Barrera y Yeni Díaz Holguín Registro sonoro: Jhonan Cardona

Andrés Burgos Vallejo Nació en Medellín, es Comunicador Social de la Universidad de Antioquia y Cineasta de la EICTV de Cuba. Escribió y dirigió el cortometraje Gajes del Oficio en 1998. Ha escrito las series de RCN Hasta que la plata nos separe (2005-2007) y Las Prepagos (20092010), y ha adaptado para RCN y Sony la comedia Aquí no hay quién viva (2007-2009). Su primer largometraje Sofía y el terco, fue realizado con el apoyo del FDC y se estrena en salas en agosto de 2012. Los guiones colombianos que más le gustan son los de Perro come perro y Todos tus muertos, escritos por Carlos Moreno y Alonso Torres. Por su parte, Gordo, calvo y bajito, con guión de Carlos Osuna y Carlos Andrés Reyes, le parece una joyita de bien escrita. También resalta Chocó, guión y dirección de Johny Hendrix y Estrella del Sur, de Gabriel González.


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Son 25 años de esta revista que ha divulgado el quehacer de los nuevos poetas y de los consagrados, nacionales e internacionales. Publicación de antologías. Desafío.

Entrevista con Omar Ortiz FORERO

Los rastros de Luna Nueva

Ángel Castaño Guzmán* Papel Salmón

A

pesar del tango, 20 años es algo y 25, mucho más. La tasa de mortalidad de revistas en Colombia es altísima. Pocas sobrepasan la década de circulación. Ni siquiera la muy elogiada Mito superó la esperanza de vida de una publicación de tendencia cultural. Por lo anterior, y por otras razones, el aniversario de la revista Luna Nueva merece ser resaltado como una de las efemérides importantes del centro-occidente colombiano. Bajo la dirección del poeta Omar Ortiz Forero, Luna Nueva ha contribuido con denuedo a la divulgación del quehacer intelectual del Valle del Cauca y departamentos vecinos. Permítame iniciar con algo en apariencia desligado del tema que nos convoca: los 25 años de Luna Nueva. En Galería de espejos, un reciente libro de ensayos de Juan Manuel Roca, se compara su actividad poética con el ejercicio del equilibrista. Además, Roca incluye un estupendo poema suyo del Diario de los seres anónimos que a la postre termina sin ambiciones democrateras dándole voz a los espectros. Háblenos de su ars poética y la conexión de esta con la realidad nacional. Sí, Juan Manuel escribió el prólogo para una edición facsimilar que hicimos de la que realizó el Museo Rayo en sus Ediciones Embalaje de Las muchachas del circo. Esa publicación fue impresa en 1988

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Fotos|Tomadas de Internet|Papel Salmón

Omar Ortiz Forero es el editor de la revista de poesía Luna Nueva, que lleva 25 años divulgando a los poetas del país.

de su original de 1983 y desde esa fecha las muchachas siguen dando guerra. En dicho prólogo ya afirmaba Juan Manuel que el autor de ese poemario, yo, tenía las virtudes del equilibrista y del funámbulo, por estar siempre en la cuerda floja que va de la realidad a la imaginación en un periplo de ida y vuelta. Tal vez mi poesía siempre esta permeada por esta circunstancia de no querer enmascarar lo auténtico, lo libertario, con otras invenciones que podrían ser más poéticas. Es decir, no hay un lenguaje pretendidamente poético,

una forma inspirada que muestre una escritura como se cree que deben escribir los cultores del verso, con adornos floridos, figuras retóricas y en general con deslumbramientos y cultismos que denoten el bagaje de erudición y buen gusto que deba poseer un lírico respetable. El sendero verbal que he emprendido en cada uno de mis libros tiene como constante una palabra sin oropeles, desnuda de artificios como no sean los que ella misma puede provocar en el conjunto que se inserte. Esa es mi búsqueda, que parezca fácil el poema, que el lector que lo enfrente asuma que esta ante un mecanismo sin trampas, sin engaños, que pueda ser un instrumento revelador y no un bello manto de ocultamiento. Es un trabajo de equilibrio, de camino entre la montaña y el valle, porque se puede caer en el facilismo, en los lugares comunes o en un prosaísmo con humos de poesía. Sí he logrado o no esta construcción de imaginería con el ladrillo al aire sólo pueden afirmarlo mis lectores. De todas maneras siempre hay un riesgo, cada libro que representa un momento particular en mi peregrinaje, es una aven-

tura, un riesgoso desafío ya que en este sentido hago mías las palabras de Enrique Vila-Matas en su libro Bartleby y compañía, cuando afirma, “El escritor que trata de ampliar las fronteras de lo humano puede fracasar. En cambio el autor de productos literarios convencionales nunca fracasa, no corre riesgos, le basta aplicar la misma fórmula de siempre, su fórmula de académico acomodado, su fórmula de ocultamiento”.

Una revista con arraigo

Editar una revista de poesía en una ciudad intermedia a primera vista parece una quijotada. Cuéntenos la experiencia de sacar adelante por un cuarto de siglo una publicación en apariencia divorciada del gusto dominante de las mayorías. Lo paradójico del asunto es que cuando iniciamos esta tarea era más fácil todo. Tuvimos mucha gente que quería ayudarnos para que una publicación de poesía saliera adelante en una ciudad donde una publicación con estas características parecía una locura. Uno piensa que con el

transcurrir del tiempo una labor como la de sostener una revista de poesía debe ir ganando más reconocimiento y por ende debe abrir muchas puertas. Pero no tuvimos en cuenta que la perversión cultural a la que estamos abocados nos iba respirando en la nuca. Los espacios que apoyaban de manera incondicional este tipo de actividades se fueron cerrando por no estar acordes con la nueva práctica de la economía de mercado. Por otro lado una camarilla de seudo-poetas, de mediocridades con supuestos relumbres académicos, se fue enquistando en los medios de comunicación y restringiendo la difusión y apoyo a libros y publicaciones culturales independientes; solo se empezaron a posicionar aquellos que formaban parte de su pequeña corte. Entonces, en la medida que mejorábamos en contenidos, en presentación editorial, en innovaciones graficas, en colaboraciones con poetas de otras latitudes, fuimos perdiendo capacidad de mostrar estas virtudes, estos logros por el ninguneo a que comenzamos a vernos abocados por estas pandillas de coctel. Pero somos consientes que dichos escollos

no pueden torpedear lo fundamental de nuestra labor que sigue siendo el ofrecer la revista a nuevos poetas y el reunir en cada número un importante muestrario de la gran variedad de voces que forman la poética colombiana y latinoamericana actual. Ese trabajo se ve recompensado por el arraigo que tiene la revista no solo en Tuluá sino en las ciudades intermedias que ven posible este compromiso en sus localidades. Eso es lo que cuenta. Tuluá ha sido azotada por distintas violencias a lo largo de su historia. ¿Cómo ha sido la relación de Luna Nueva con Tuluá y del municipio con la publicación? Luna Nueva aparece como una necesidad de la región centro vallecaucana de nutrir a los estudiosos y amantes de la poesía con los versos que escriben poetas vivos, con la poesía actual. Hay que advertir que por los años 80 en los pensum de bachillerato de los colegios del Valle del Cauca el poeta contemporáneo que reseñaban los textos escolares era Porfirio Barba-Jacob y no es que me alarme que leyeran a Porfirio, pero de 1942, año en que murió el poeta en ciudad de México, al año 1987, cuando sale el primer número de la revista, muchas cosas han pasado en la poesía colombiana. Es así que teniendo en cuenta este enorme vacío desde el primer número de la revista se invita a la ciudad a uno o dos poetas de todas las regiones del país a que presenten cada número que se publica, con una lectura y un conversatorio sobre poesía colombiana y latinoamericana. Este trabajo no solo abre espacios a la poética viva del país, sino que además neutraliza de alguna manera la tradición de la violencia y empieza a visibilizar otra actitud vital, lúdica y creativa en el medio social vallecaucano. En el tiempo que llevamos podemos afirmar que más de ciento cincuenta poetas colombianos y por lo menos una veintena de poetas latinoamericanos han visitado la ciudad y han compartido con los tulueños sus trabajos y sus diversas miradas sobre lo que significa el hecho poético. Hemos logrado entonces una relación vital con la ciudad, con su entorno, con sus gentes. Anotemos también que desde el número 13 de Luna Nueva se inicia un taller con jóvenes poetas de la ciudad que son hoy cultores serios y reconocidos en el ámbito poético colombiano. Este espacio de trabajo con la palabra poética lo orienta en su momento el poeta Gabriel Arturo Castro desde 1994 hasta 1997 y participan en el mismo JJ Guzmán Abella, Edgar Hernán Ramírez, Norman Muñoz Vargas y Esperanza Mejía, entre otros.

Proyectos alrededor de la revista

No. 2 de Luna Nueva.

No. 12 de Luna Nueva.

No. 34 de Julio de 2008.

No. 35 de Julio de 2009.

No. 36 de Agosto de 2010.

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En el vigésimo aniversario de Luna Nueva se imprimió el libro 11 miradas a la poesía colombiana. ¿Cuáles son las actividades para festejar este nuevo aniversario? Pensamos en un segundo tomo de las 11 miradas, con poetas diferentes a los

Libro 11 miradas a la poesía colombiana, antología de poesía colombiana.

que participaron en el primero y ojalá pudieran ser siquiera 20 los que seleccionen los diez mejores poemas de la poesía colombiana y argumenten su escogencia. Todo depende de los recursos que consigamos para hacer realidad este proyecto. Se nos preguntara por qué queremos reincidir en esta propuesta y una de las respuestas es la necesidad de que los interesados en el devenir de nuestra poesía, puedan encontrar un buen material de estudio en este tipo de antologías donde hay múltiples miradas. Y que los lectores de poesía puedan cotejar sus preferencias con las de los poetas actuales. Por lo demás es muy valioso que la selección de los incluidos no dependa de una sola subjetividad sino que sean muchos los poetas que establezcan qué poemas son para ellos los mejores de la lírica colombiana. Es un trabajo más participativo, una guía más amplia para quienes quieran consultar el gusto de varias generaciones de poetas que privilegien lo que escriben sus contemporáneos ya que los poemas a incluir deben ser seleccionados a partir del siglo XX. Por lo que muchos de los poemas que encontramos en este tipo de propuestas son de poetas vivos y muchos con una obra en curso.

Anécdota de la producción

Seguramente hay muchas, pero de este trayecto a cargo de Luna Nueva, ¿Cuál es la anécdota que más recuerda? Las angustias que pasábamos cuando los textos se levantaban en la Imprenta Departamental del Valle, en unas enor-

mes tiras que le remitíamos por correo a María Isabel Borrero en Bogotá para que ella con la paciencia, el gusto, la delicadeza y sobre todo su solidaridad a toda prueba fuera pegando en cartulinas color hueso los textos, en un dispendioso trabajo de bisturí, colbón y demasiado cariño. Muchas veces no teníamos el tiempo necesario para corregir pruebas y entonces aparecían unos gazapos que daban vergüenza y pena. Alguna vez un poeta paranoico afirmaba, después de publicado, que le habíamos puesto a propósito los errores para acabar con su valía poética. Pero en otras ocasiones lográbamos unos números más o menos limpios y entonces había fiesta en la vecindad. Aclaro que una vez la revista diagramada con ilustraciones de pintores que nos permitían reproducir su obra, María Isabel nos devolvía el arte a Tuluá donde imprimíamos en una imprenta que nunca había hecho este tipo de publicaciones, su actividad eran los talonarios y los factureros, pero le sobraba voluntad. Como pueden ver no era muy afortunado nuestro producto final y tal vez se nos perdonaba o toleraba la feura por la mucha condescendencia de los amigos. En alguna oportunidad el Maestro Leonel Góngora dibujó a mano alzada sobre el machote de la revista con la condición que una vez impresa le retornáramos los originales. En un rapto de honradez así lo hicimos por lo que Leonel nos quiso regalar una de sus obras. La muerte se nos atravesó

*cortazar_73@hotmail.com


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Estambul y el tiempo

Cuatro mil doscientas trece

colillas

es en ese trecho -implacablemente nostálgico- donde puede surgir el amor y la imposibilidad del olvido. Llegué al Museo de la Inocencia leyendo El Museo de la Inocencia de Pamuk. Una mañana semisoleada de mayo. En un sector lleno de anticuarios, en una calle lateral que sale de Cucurkuma Cadesi, se levanta una casa refaccionada. En un breve cartel se lee “masumiyet müsezi.” La ventanilla donde se venden los boletos da al exterior. Entras entonces a la inocencia: “Esta era gente inocente, tan inocente, que pensaban que la pobreza era un crimen que la riqueza les permitiría olvidar”, se lee en la primera pared que ve el visitante. Y te das cuenta que podría ser cualquier lugar: y tus ojos ya no van a poder escapar el encanto de la burguesía. Y giras la cabeza: cuatro mil doscientas trece colillas, fumadas por Fusün y recolectadas a lo largo de los años por Kemal, el narrador del Museo, el creador del Museo; cada una con una pequeña leyenda, cual si fuesen mariposas clasificadas por Nabokov. Y podría ser la historia de Ada, pero, seamos justos, aquí estamos más en el terreno de Anna Karenina.

Foto|Tomada de http:// www.elmundo.es|Papel Salmón

Orhan Pamuk, premio nobel de Literatura en 2006, en el Museo de la Inocencia, en Estambul (Turquía), donde recrea los espacios de su novela con el mismo nombre.

El Museo de la Inocencia reactualiza el libro de su mismo nombre, capítulo a capítulo. Hace realidad la ficción por medio de los objetos que el narrador acumula. Obsesión.

tes y tiendas repentinas, la ciudad esconde sus secretos. Sí, ciudad de secretos, de susurros y de gemidos apenas soterrados por la brisa del levante. Ciudad de libros, de caligrafías minuciosas (nunca mejor llevado el adjetivo); y también su reverso: libro convertido en ciudad.

Daniel Nohemi Voionmaa* Papel Salmón

En el barrio de Beyoglu, cerca de la Torre de Galata construida en 1348, se encuentra un museo único: el Museo de la Inocencia. Un Museo que es un libro, libro que es un museo. Y más. Un museo que reactualiza el libro capítulo a capítulo: que hace realidad la realidad de la ficción por medio de la aparición de los objetos que el narrador acumula, en su memoria y en su vida, durante los años de su pasión (¿existirá otra palabra?) por Füsum. Obsesión, es cierto, pero ¿no es acaso todo amor una necesaria obsesión? El museo de la inocencia -esto es, el museo- es una apuesta radical por acabar con la literatura convirtiéndola más en ella misma: en tornarla más real. Por eso la acumulación de objetos: toda la literatura existe, está ahí, afuera del papel, los objetos son memoria, recuerdos, pero también reinvención y es en ese recorrido entre la memoria y el invento que nace la inocencia y

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on las cuatro de la mañana y alguien canta por los altavoces repartidos por la ciudad. Aún está oscuro, unos pocos siguen celebrando el triunfo de su equipo. Las gaviotas nocturnas cruzan con su vuelo el frío. El canto cesa e intento volver a dormir, pero tengo demasiado sueño para dormir (demasiado silencio de pronto para poder conciliar). Gatos maúllan (pero no estamos en Roma). Pienso en las colillas. Enciendo la luz y continúo leyendo. Bienvenidos a Estambul. Ante la magnificencia de sus templos -la grandiosidad eterna de Aya Sophia, la soberbia de la Mezquita Azul-, ante la historia de sus mares y estrechos que se remontan a toda la memoria posible, ante la algarabía de sus bazares brillan-

La lectora de la novela descubrirá que en el capítulo 83, hay impresa una entrada al Museo. Quien lleve el libro, puede hacer uso de ella y tendrá estampado una mariposa roja: el valor de uso del objeto se transforma en este simple acto (el libro deviene una entrada), pero también el valor mágico: el libro nos abre las puertas de sí mismo convertido en la acumulación de objetos que desde su páginas se han trasladado a las cientos de cajitas y paredes, donde son desplegados con cuidadoso detalle. Camino, leo, releo, miro. Me detengo en mi lectura-recorrido de nuevo en el capítulo 83. Situado en las últimas veinte páginas de las más de quinientas del libro, se titula “Felicidad”. Füsun ha muerto (perdonen aquellos que no han leído la novela, pero esto lo sabemos desde el comienzo) y Kemal Bay se halla en una paradójica situación: el objeto de su pasión ha desaparecido -los siete años de visitas a la casa de una mujer casada y su familia ya no pueden ser; la recolección de todo objeto por ella tocado es imposible-, pero es solo entonces cuando el deseo puede realizarse plenamente: el deseo de dejar de serlo, convertirse en literatura y, así, en realidad. La novela se acaba, se abre el museo y nosotros entramos en un terreno donde se abren nuevas pasiones y emergen

nuevos deseos. Es el tiempo dentro del tiempo: el amor (como la vida, como la felicidad) consiste en apropiarnos del tiempo para dejar que el tiempo pase: fumar cuatro mil doscientos trece cigarrillos. Al día siguiente, mientras contemplaba el silencio y el vacío de la mezquita Pequeña Sofía, me chocó tardíamente el contraste entre la acumulación incesante de objetos en el Museo de Pamuk y el espacio impoluto frente a mis ojos. ¿Qué misterios se encerraban en el aire que iba de un extremo a otro? Estambul, lo sabemos, es un lugar de cruce, de tráfico y tránsito; conexión entre oriente y occidente, entre pasado, presente y futuro, entre cristianismo e islam. Bizancio, Constantinopla, Estambul. De Espronceda a Serrat, de Nabi Efendi a Orhan Pamuk; entre el Besiktas, el Galatasaray y el Fenerbahce; entre Asia y Europa, entre un tiempo y todos los tiempos (cómo no imaginar que volvemos con Kemal a una casa a orillas de Bósforo y contemplamos cómo el amor puede ser más que una puesta de sol); entre los cientos de restaurantes para turistas -caros y malos- y unos puestos ocultos con los kebabs más sabrosos de ambos lados de la tierra… Estambul: una mujer bellísima, vestida de túnica púrpura con su rostro todo cubierto por el hiyab, camina en unos zapatos de taco alto azul radiante; una mujer vendiendo verduras en Istiklal Caddesi frente a una tienda de lujo, mira pasar un grupo de jóvenes que gritan en sus celulares y atrás de ellos tres o cuatro hombres de terno y corbata dejan pasar a una mujer que oculta por completo su belleza… Las imágenes se superponen, múltiples, contradictorias, caóticas. De regreso al hotel vuelvo a tomar la novela y leo una página al azar: “Aristóteles distingue en la Física entre el Tiempo y los momentos singulares que el describe como ‘presente.’” El tiempo es la línea que une aquellos momentos. Y la única manera que tenemos de ser felices, nos dice Kemal, es olvidándonos del Tiempo, disfrutando aquellos momentos. Cerré el libro. Me costó visualizar la imagen que desde Aristóteles nos proponía Pamuk. Miré el reloj. Cerca de la ocho. Sonreí y encendí un cigarrillo. En media hora me juntaría con ella, ¿qué podía importar todo lo demás? *PhD Yale University. Profesor Asociado de literatura y cultura latinoamericanas en Northeastern University, Boston. Crítico y ensayista.

Brasil, Uruguay y Argentina se aliaron contra Paraguay. Exterminio. Alfredo Cardona Tobón* Papel Salmón

L

a presidente de Argentina, Cristina Fernández, calificó la guerra de la Triple alianza como una traición a Latinoamérica; pero olvidó decir que fue otra de las infamias de su país, esa vez contra los hermanos paraguayos que casi son exterminados por la acción conjunta de Brasil, Uruguay y Argentina. La hecatombe fue atizada por la soberbia del presidente paraguayo Francisco Solano López, los intereses territoriales de Argentina y Brasil, la falta de patriotismo de los líderes del Partido Colorado del Uruguay y por el lucro de los banqueros ingleses que se vieron beneficiados en el conflicto. Todo empezó con el paso de tropas paraguayas a través de territorio argentino para apoyar el gobierno del Partido Blanco del Uruguay amenazado por la insurrección del Partido Colorado de ese mismo país, respaldado a su vez por Brasil. El presidente Bartolomé Mitre declaró la guerra, y desde 1865 hasta 1870 argentinos, brasileños y uruguayos se unieron para acabar con el pueblo paraguayo. Eso no fue un conflicto armado, fue el genocidio de una nación que al empezar la guerra contaba con un millón 300 mil habitantes y al final de la lucha apenas con 200 mil sobrevivientes, de quienes solo había 28 mil hombres en edad reproductiva y el resto eran mujeres, ancianos y niños. De los 100 mil soldados al empezar las acciones, sobrevivieron 400 combatientes, entre quienes figuraban decenas de mujeres y adolescentes. Paraguay perdió 170 mil kilómetros cuadrados de su territorio y quedó totalmente devastado, fue la sombra, apenas, de una nación que fue la primera en crear líneas ferroviarias en Suramérica, la primera en establecer fundiciones y fábricas de papel, y la segunda en el mundo en la producción de textiles y en el cultivo de algodón.

El desarrollo de la guerra

El Paraguay tomó la iniciativa en los combates: ocupó el Matto Grosso brasileño e inva-

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Genocidio de una nación

Colombia y la guerra de la Triple alianza

Foto|Cortesía de Alfredo Cardona|Papel Salmón

Soldados brasileños con el cadáver del Mariscal paraguayo Francisco Solano López.

dió la provincia argentina de Corrientes; sus fuerzas armadas estaban mejor preparadas que las de sus vecinos, el país tenía recursos para la guerra en tanto que sus enemigos estaban inmersos series dificultades económicas. La ventaja inicial no duró mucho, pudieron más las montoneras que un ejército calificado: los brasileños se aliaron con comunidades indígenas y contraatacaron saqueando lo que encontraron y quemando lo que no podían robar. El 10 de abril de 1866 las fuerzas de la Triple alianza tomaron la fortaleza de Itapirú en el río Paraná y derrotaron a los paraguayos en Tuyutí, en una de las más sangrientas batallas en la historia americana. Una victoria de Solano López en Curupayty detuvo por algunos meses las acciones militares de los aliados, que en enero de 1869 llegaron hasta la ciudad de Asunción. A partir de entonces, el avance de brasileños, argentinos y uruguayos fue continuo, dejando desolación, hambre y muerte por donde pasaban, degollando

a civiles, niños y mujeres como si la consigna fuera despoblar al Paraguay y acabar con su gente. El Mariscal Solano López trasladó la capital a Piribebuy y en agosto de 1869, 20 mil soldados aliados se enfrentaron con mil 600 defensores de Piribebuy que nada pudieron hacer contra la superioridad numérica de los atacantes. La resistencia paraguaya fue tenaz y heroica, la garra de los paraguayos exasperó en tal forma a los jefes brasileños que degollaron a los prisioneros o los vendieron como esclavos en las plantaciones de Río Grande. Solano López se retiró con unos pocos combatientes a las montañas del oeste perseguido de cerca por el comandante brasileño conde D´Eu. El 16 de agosto de 1869 la gente del pequeño poblado de Acosta Ñu trató de obstaculizar la marcha de los brasileños para dar tiempo de escape a las tropas de Solano; cuatro mil niños y adolescentes se pintaron bigotes y con palos de escoba simularon una columna en la retaguardia paraguaya, algunos llevaban

machetes, otros lanzas de cañabrava y la mayoría caucheras; el Conde D’Eu ordenó el ataque, pequeños de seis años se aferraban a los pies de los asesinos para que no los mataran, fue una terrible, cruel e inhumana carnicería que remató el conde D´Eu prendiendo fuego a los montes cercanos donde quedaron calcinados miles de niños con las madres que trataron de auxiliarlos. En el Cerro Corá 26 mil soldados brasileños rodearon a los 409 paraguayos que acompañaban al Mariscal Francisco Solano López y los mataron a casi todos, incluyendo al presidente paraguayo que pereció con sable en mano al igual que su hijo Panchito que luchaba a su lado.

El apoyo de los radicales colombianos

El 27 de julio de 1869 el Congreso de Colombia expidió un decreto para expresar su admiración por la resistencia de los paraguayos y participar del dolor por la muerte del Mariscal Francisco Solano López; y un año más tarde, cuando todo

estaba consumado, expidió la siguiente resolución: “Si por efecto de la guerra, el Paraguay desapareciera como nación, ningún paraguayo será paria en América, con solo pisar tierra colombiana, en caso de producirse, gozará en forma automática de los privilegios, facultades, prerrogativas y derechos de colombiano, es decir que de perder la nacionalidad paraguaya serán automáticamente colombianos”. Firman Eustorgio Salgar (Presidente), Felipe Zapata (Ministro de Relaciones exteriores) y Jorge Isaacs (Presidente del Congreso). Además de ese apoyo en el papel, que no aprobaron los conservadores colombianos, nuestro país contribuyó en la medida de su raquítico presupuesto en la reconstrucción del Paraguay ocupado por los brasileños; envió comida, medicamentos y varios médicos que acompañaron una pequeña fuerza para garantizar el respeto por los vencidos. El mundo vio atónito la sanguinaria alianza contra los paraguayos, si los vencedores no desmembraron al pequeño país sin costas fue por la oposición de algunos países amigos como Bolivia, Ecuador, Colombia y de los Estados Unidos que mantuvo su embajador en tierra paraguaya. Los aliados impusieron grandes tributos como indemnización de guerra. Unos años más tarde la Argentina suspendió los cobros, trató de adjudicar la responsabilidad de las masacres a los brasileños y en el gobierno de Perón devolvieron los trofeos tomados a los paraguayos en los campos de batalla. La recuperación demográfica del Paraguay fue muy lenta, Brasil tomó todo el territorio que quiso, Argentina ocupó parte del Chaco y recuperó la parte de la provincia de Misiones que en tiempos del Doctor Francia se había adherido al Paraguay. Esa guerra es un crimen que taladra la conciencia americana y nunca ha sido reconocido por el ambicioso Brasil. El resquemor de los paraguayos con sus vecinos sigue vivo y se necesitarán más que discursos de Cristina Fernández para borrar la culpa argentina, que bien pudo frenar el salvajismo brasileño *http://www.historiayregion. blogspot.com


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8 | P U B L I C A C I O N E S | domingo 15 de JULIO de 2012

IMPRE(CI)SIONES

CONVOCATORIA

La imagen de por medio

Novela erótica Ediciones Irreverentes, con la colaboración del programa Sexto Continente de Radio Exterior de España, convoca al III Premio Incontinentes de Novela Erótica. Podrán concurrir al premio las novelas eróticas inéditas con una extensión mínima de 90 páginas y un máximo de 200 y cada autor podrá

RECOMENDADO

Camilo Gómez Gaviria* Papel Salmón

P

or primera vez en mi vida estuve en un concierto en Rock al Parque el pasado 2 de julio en Bogotá. Posiblemente, también era la segunda vez que entraba al parque Simón Bolívar (la primera fue de niño) así que la experiencia fue del todo inédita. Y por cierto, hacía mucho tiempo que no asistía a un concierto de rock. Esa noche me dirigía al concierto de Charly García, mítico rockero argentino, encargado de cerrar el Festival. El Charly García que yo prefería era el del Unplugged, seguido de cerca por el joven mechudo de los discos de Sui Generis. Uno de los momentos más emotivos sucedió antes de que comenzara el concierto. Hubo un recuento de su vida artística en la enorme pantalla al fondo del escenario, con fragmentos de canciones de cada uno de sus discos en orden cronológico, e imágenes de las carátulas correspondientes. Yo estaba lejos, en una gradería desde donde se veían las diminutas figuras de los músicos en un escenario rodeado por la muchedumbre como un barco encallado en la arena. A mi distancia, aún las pantallas a ambos lados del escenario se veían pequeñas. Y aunque disfruté del concierto, por encima de la música -que me llegaba con los bajos amplificados- lo mejor fue el plan de haber estado ahí. Para eso son los conciertos de rock. Si se quiere oír bien esta música, mejor quedarse en la casa y poner un disco. Cuando uno se encuentra rodeado de individuos coreando a grito herido y desafinado sus canciones favoritas, definitivamente la mejor experiencia no es la que se cuela por los oídos. Así que a pesar de haber gozado la experiencia, tuve que llegar a la casa a oír en Youtube lo que realmente había pasado. Hoy, son muchos los videos subidos por personas que estuvieron presentes, y que por algún motivo sintieron la necesidad de grabar lo que sucedía (¿Será que ellos tampoco supieron qué fue lo que pasó sin la intermediación de una pantalla?) Lo curioso, es que al mirar los videos de aficionados, grabados con pequeñas cámaras digitales -y hasta teléfonos celulares- también fracasé. De uno a otro, variaba el sonido, las voces que coreaban las canciones y los comentarios del público, así como la calidad de la imagen y la distancia del escenario de quien grababa. Sin embargo, con la magia del zoom, estuve más cerca de Charly García por intermediación de la pantalla de un computador -y las imágenes en internet de un evento ya pasado- que un 2 de julio en las gradas del Parque Simón Bolívar *camezmigolo@hotmail.com

enviar solo una obra. El premio para el ganador será la publicación por Ediciones Irreverentes de la obra y el correspondiente pago de los derechos de autor, el 10% sobre el PVP sin IVA. Los trabajos se enviarán antes del próximo 31 de julio, al correo electrónico edicionesirreverentes@gmail.com

La imagen poética. La asonada americana

La teoría, saber imprescindible en la poesía Juan Carlos Acevedo Ramos* Papel Salmón

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xisten muchos títulos de teoría para la poesía. Son famosos los nombres de Bachelard, Paz, Ricoeur, Lorca, Edmund Wilson, etc, que han trabajado a conciencia el tema. Es imprescindible para un escritor de poesía conocer estos nombres y los libros que han escrito para hacer del camino de la poesía uno más claro, más entendible, más cercano y comprensible para el autor y los lectores. Ya, Baudelaire, Mallarme y Valery se habían puesto en la tarea de hacer entender a poetas iniciados y a los tercos que la escritura de la poesía no ocurre por un toque mágico del cosmos, ni por una iluminación, en definitiva no hay musa. El camino de la poesía no es el del tiempo desperdiciado a la espera de la inspiración. Tampoco el del ocio de creer que pronto el lápiz será la antena por la cual se revelará el quehacer poético. Hoy sabemos que un poeta debe trabajar igual de arduo que los demás y que la lectura, la investigación, el debate y las horas y horas de escritura, es decir, la disciplina del buen creador van formando el sendero. Así, desde la visión de quien quiere comprometerse un poco más con la escritura de la poesía está planteado en este libro titulado La imagen poética. La asonada americana (Universidad de los Andes. Mérida, Ven) escrito por el docente universitario, poeta y ensayista Julián Malatesta (Juan Julián Jiménez Pimentel. Cauca 1955) quien no conforme con el acto creativo se detiene para reflexionar sobre un hecho complejo en el texto literario: la imagen. El libro analiza en 16 temas desde las primeras reflexiones que se hicieron en Europa (siglo XIX) sobre la metáfora, pasando por los llamados ismos que van desde los

europeos (Romanticismo, Simbolismo y Surrealismo) y los americanos (Modernismo, Creacionismo, Estridentismo y Ultraísmo) para llegar a preguntarse por técnicas, subgéneros y posmodernidades en el hecho poético en el siglo XXI. Y es ahí en la, digamos, trama historiográfica que plantea -con denuedo- el poeta Julián Malatesta donde precisamente se da esa llamada asonada americana. Si bien es necesario conocer la evolución poética en Europa, es desde la aparición de Rubén Darío, Silva, Huidobro, Borges, Tablada, Vallejo y Carrera Andrade que la poesía en América y Europa no volvería ser igual. La metáfora, la imagen poética habrá de cambiar la Lengua y con raíces en América cuando nuestra poesía del siglo XX llega Europa la de los ellos nunca más sería la misma. Hábil y astuto, el autor se arriesga con teorías y plantea un sinnúmero de interrogantes al lector. Conocedor de movimientos y autores nos lleva por poemas, épocas, nombres infaltables en el mapa de una poesía Latinoamericana y nos acerca al entendimiento y el goce estético de la poesía brindándonos elementos y herramientas necesarias para su comprensión. Hay aquí un esmerado estudio, serio, sin prejuicios, una decantada disertación del hecho poético, de la evolución de la metáfora, que brinda un poco de iluminación para los jóvenes poetas quienes poco a poco ven en los ensayos alrededor de la poesía un instrumento clave para comprender el quehacer poético en su inevitable periplo vital. Este ensayo, sin pretensiones de ser la verdad revelada, debe ser de consulta obligada para Talleres de Creación literaria y asignaturas afines en colegios y universidades *Escritor MALATESTA Julián, La imagen poética. La asonada americana. Universidad de los Andes. Mérida. Venezuela. Pp. 207.