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La ruta del cóndor | El león dormido Carlos Augusto Jaramillo Parra

Foto|Federico Ríos|Papel Salmón

Parque Nacional Natural de los Nevados

Gabriel García Márquez a 30 años del Premio Nobel “Desde que nací sabía que iba a ser escritor”, Gabo

Páginas de cine Luis Alberto Álvarez Córdoba, un maestro

Balance final de temporada Orquesta Sinfónica de Caldas

Impre(ci)siones Una buena película sobre el fin del mundo

Juan Carlos Acevedo Ramos

Jorge Abel Carmona Morales

Camilo Gómez Gaviria

Martín Renato Marulanda Cortés

EDICIÓN 1.049 domingo 16 de DICIEMBRE de 2012 Manizales - Colombia

creación y vida


2 | C E L E B R A C I Ó N | domingo 16 de DICIEMBRE de 2012

Gabriel García Márquez a 30 años del Premio Nobel

“Desde que nací sabía que iba a ser escritor”, Los escritores colombianos le dieron su lugar a lado de los inmortales. Ese hecho, nos permite escribir para los nuevos lectores sobre el escritor latinoamericano más importante de todos lo tiempos. Reconocimiento. Juan Carlos Acevedo Ramos* Papel Salmón

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stas páginas debieron ser escritas por especialistas en García Márquez. Yo no lo soy. Confesaré que desde muy joven tengo una afición a él, a su obra y a su periplo vital. No tengo fotos en su compañía como mis amigos. Guardo un pequeño autógrafo que garrapateó para mí sin saber a quién diablos le firmaba su libro y una que otra traducción de Cien años de soledad que he recogido con los años. Pienso que en Colombia, extrañamente, o todos son “especialistas” en él o lo odian sin saber por qué. En los dos casos sospecho que ni unos ni otros lo han leído de verdad, desde sus maravillosas crónicas, sus novelas fundacionales o sus inigualables cuentos, y qué decir de sus ensayos, sus discursos o sus entrevistas; me atrevería a decir que desconocen los sonetos que escribió en su lejana juventud. ¿Cómo juzgarlo sin leerlo? García Márquez es un escritor que una generación citó porque era muy impor-

Fotos|Cortesía Margarita Márquez|Papel Salmón

Gabriel García Márquez en su casa.

Gabo tante y creían que al hacerlo se veían inteligentes, y la siguiente lo obvió porque continuaba siendo muy importante y los opacaba, la mía lo aceptó reconociéndolo entre los grandes de la historia universal de la literatura. El caso es que con una sombra tutelar como esa, a los escritores colombianos les fue muy difícil sobresalir después de la invención de Macondo y el realismo mágico. Mucha agua ha corrido bajo el puente, poco aportaré a los complejos estudios que se han escrito sobre su obra. Ahora con las distancias que el tiempo brinda los escritores colombianos dejaron de satanizarlo, le dieron su lugar a lado de los inmortales y siguieron sus propios caminos. Ese hecho, creo, me permite escribir para los nuevos lectores sobre el escritor latinoamericano más importante de todos lo tiempos.

El hombre

Colombia 6 de marzo de 1927. Un aguacero torrencial cae sobre las bananeras que rodean un pequeño pueblo llamado Aracataca. Aquel día nace Gabriel García Márquez bajo el signo conjurado del Atlántico y el trópico. Cincuenta y cinco años más tarde el Premio Nobel de Literatura consagra al autor de una obra maestra que le dio la vuelta al mundo. (La Escritura Embrujada). Y nació para convertirse en el nieto predilecto del Coronel Nicolás Márquez, quien construye un país personal y propio para él. Ya a sus tres años recorre las plantaciones bananeras y los campamentos gringos de la mano del Coronel, son los años 30 del siglo pasado. Gabriel se encuentra rodeado por muchas mujeres entre ellas su abuela Tranquilina quien representaría la otra cara del mundo que inventó el abuelo. Si el Coronel Nicolás habla de una larga historia de guerras y política, la abuela y las mujeres de la casa hablan de un mundo sobrenatural donde todo era posible. Con la muerte de su abuelo acabó todo ese mundo. Esos recuerdos nutrirían su obra pero no serían nada sin la casa. Esa casa en Aracataca, sería la piedra de toque de su maestría narrativa que despertaría

Foto|Tomada de http://ep00.epimg.net|Papel Salmón

Gabriel García Márquez.

Fotos|Cortesía Juan Carlos Acevedo|Papel Salmón

Portada de Cien años de soledad editado en francés.

Portada de Cien años de soledad editado en alemán.


domingo 16 de DICIEMBRE de 2012

muchos años después cuando regresa a mansalva a su pueblo natal en compañía de Luisa Santiaga su madre. Los regresos implican tiempo. Antes de cumplir 16 años obtiene una beca que lo lleva a Zipaquirá al Liceo Nacional de Varones. El frío, la lluvia y la niebla lo acorralan. Para salvarse lee mucha poesía del Siglo de Oro, a Rubén Darío, Neruda y los Piedracielistas. Termina su bachillerato. Se radica en la capital, cuando estaba en segundo de Derecho ocurre el Bogotazo tras la muerte Jorge Eliecer Gaitán, e inicia la época más violenta de nuestra historia. Su casa de hospedaje es alcanzada por las llamas y él queda sin nada. Regresa a Cartagena pero ya el Derecho no le interesa. Así lo sorprende su madre y le dice que la acompañe a vender la casa. Todos sabemos cuál. Ese regreso da origen a una vida dedicaba a la creación literaria. Tenía 22 años. Alternaba sus días entre Barranquilla y Cartagena sobreviviendo apenas con lo que le pagaban por sus notas periodísticas. Fue Clemente Manuel Zábala quien le dio su primer trabajo en El Universal de Cartagena, porque García Márquez le dice que quería trabajar allí. Ahí empieza su periplo por este periódico, por El Heraldo de Barranquilla (ciudad donde nace la leyenda de La Cueva) y por El Espectador. Crea su propia visión del reportaje, del periodismo literario ya no habrá vuelta atrás.

La literatura

Yo, desde que nací sabía que iba a ser escritor. Querías ser escritor. Tenía la voluntad, la disposición, el ánimo, la actitud para ser escritor. Siempre escribí. Nunca pensé que pudiera ser otra cosa. Nunca pensé que de eso se pudiera vivir. Estaba dispuesto a morirme de hambre… pero ser escritor. (Gabriel García Márquez). La tercera resignación es el primer cuento de García Márquez que aparece publicado en El Espectador (1947), quien lo pública es Eduardo Zalamea. Desde ese momento, después de su ya conocida historia con el descubrimiento de Kafka, se convierte en un autor comprometido con su realidad. Vienen los primeros libros de cuentos, las primeras novelas y entre ellas El coronel no tiene quien le escriba. Inicia la búsqueda de un universo personal, único, inexplorado que nos lleva a ese extraño lugar donde se dan cita lo milagroso y lo más puramente real. Devora los autores norteamericanos y empieza a construir su propio lenguaje. Toma distancia de las modas y se envuelve en la pre-escritura de su obra cumbre. En 1967 llega Cien años de soledad a quien Neruda llamó “El Quijote de nuestro tiempo”. Más de cien intelectuales de todo el planeta la incluyeron entre las 20 novelas más importantes de la Historia. Esas dos credenciales bastarían para convertir a Gabriel García Márquez en figura esencial de la Literatura universal, sin necesidad de haber ganado el Premio

|CEL EBR ACIÓN| 3 Nobel, tal vez el hombre más importante que ha dado Colombia, pero la gente olvida pronto. Recordamos que el 10 de diciembre de 1982 se volvió a escuchar el nombre de Gabriel García Márquez y desde entonces en el mundo no han dejando de opinar sobre él. Mientras el escritor colombiano sigue apoyando conflictos políticos y sociales, trabaja en el desarrollo de una mejor educación, en la construcción de un periodismo limpio e independiente, y sigue escribiendo y diciéndonos que la vida nos es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda para contarla.

El legado

Foto|el espectador|papel salmón

Gabriel Garcia Marquez recibió el Premio Nobel de Literatura el 10 de diciembre de 1982.

Nobel. Es en México donde celebra este galardón.

El Nobel en Colombia

Es 1982, 21 de octubre, Gabriel García Márquez esta sentado en un andén de su casa de México, sus vecinos y él celebran. La Academia Sueca confirma que este año él será el galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Decenas de periodistas y amigos invaden su casa de El Pedregal. Son las 6:05 de la mañana. Él y su esposa Mercedes desconocen lo que pasa en una ciudad pequeña en Colombia. Nueve años tendríamos, el mundo se ocupaba de un fulano que había vivido no sé cuántos años en soledad, eso era lo que entendíamos. Todo en el barrio y en la escuela era alboroto. El fulano había nacido en Colombia, y de ser un país apenas conocido por nosotros en un mapa de 1m x 70 cm, descolorido y plastificado, pasó a ocupar un lugar privilegiado en nuestra historia personal. Dije nueve o tal vez diez años (la edad no importa) lo que importa es que ese fulano que se llamaba Gabriel, salía hasta en la sopa. Nosotros sabíamos del país su

nombre, sus fronteras y sus mares porque lo dibujábamos en nuestro cuaderno de geografía. Era un país de papel que conocíamos a través de los maestros de la escuela primaria y de pronto el nombre de Colombia era común en el transistor del abuelo, en la radio de mamá donde escuchaba radionovelas y en los periódicos dominicales de padre donde se enteraba del mundo. El país estaba de fiesta por el tal Gabriel que había puesto el nombre de Colombia en los labios de todo el planeta. Mientras en el barrio aprendíamos a cuidarnos la espalda. Llegaron los inviernos y con ellos el tiempo. Pacho hizo una vida fuera del país. Yo elegí otra. Una navidad regresó. El país, ahora sí físico y no de papel, nos brindó un hombre que dijo a través de su obra que todo puede ser mejor. Ya grandes recordamos los años infantiles y comprendimos que quien alborotó el barrio, el país y el continente e inundó con su nombre el transistor de abuelo, la radio de madre y lleno de tinta los grises periódicos dominicales de padre fue Gabriel García Márquez con su Premio Nobel de Literatura, nuestro Premio Gabriel García Márquez desde muy joven supo que su camino era ser escritor.

A partir del Nobel, la influencia de su es mundial. Toni Morrison, Salman Rushdie, Coetze, Pamuk, entre otros lo aceptan. Mo Yan (el escritor chino actual Nobel de Literatura) ha dicho: “leí la primera página de Cien años de soledad y tuve una revelación sobre mi propia escritura”. Esa fuerza de la inspiración revela que es una obra de arte sobre el arte mismo de escribir y leer”. También tiene imitadores y detractores que no vienen al caso. Mucho le debemos entre otras nuestra importancia geopolítica, o una menos rutilante la de haber dado reconocimiento a los escritores, a los artistas. Antes de él un escritor poco o nada valía en el país rural como lo éramos, después de él la literatura ha sido tomada en serio y se ha ganado en prestigio y en respeto por los periodistas y los escritores. Por último, ante los recientes rumores de que padece demencia senil, Ortega el mismo escritor y crítico peruano y amigo personal de Gabo piensa que “no debemos ser intrusos del crepúsculo de un escritor al que debemos tanto” *Escritor. Referencias GARCÍA Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Editorial Oveja Negra y R.B.A., Proyectos Editoriales, S.A. 1982. GARCIA Márquez, Gabriel. El olor de la guayaba. Conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza. Editorial Oveja Negra. 1982. GARCÍA Usta, Jorge. Cómo aprendió a escribir García Márquez. Editorial Lealón. 1995. GARCÍA Márquez, Gabriel. Cómo se escribe un cuento. Taller de guión. Editorial Voluntad. 1995. GARCÍA Márquez, Gabriel. Notas de prensa 1980-1984. Grupo Editorial Norma. 1995. SALDÍVAR, Dasso. García Márquez. El viaje a la semilla. Alfaguara. 1997. GARCÍA Márquez, Gabriel. La escritura Embrujada. Ministerio de Cultura 1998. GARCÍA Márquez Gabriel. Vivir para contarla. Grupo Editorial Norma. 2002 VARGAS Llosa, Mario. Cien años de soledad. Realidad total. Novela total. Edición conmemorativa. Alfaguara. 2007. MARTIN, Gerald. Gabriel García Márquez. Una vida. Debate. 2009.


4 | LIBROS|

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La ruta del cóndor

El León Do Foto|Juan H. Henao|Papel Salmón

La alta humedad y el rocío son características permanentes del Parque.

Adelanto de apartes del primer capítulo del libro sobre el Parque Nacional Natural de los Nevados que lanzan en este diciembre la Universidad de Caldas y la Jorge Tadeo Lozano. Caminos. Carlos Augusto Jaramillo Parra* Papel Salmón

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esde El Arbolito se puede tener una primera impresión del Parque Nacional Natural de los Nevados (PNNN). En un día despejado se puede ver claramente la cúpula del Ruiz, blanca y desafiante, con la fumarola que lo caracteriza y que recuerda que es un volcán con historia propia. Hasta 1985 era conocido como el Léon Dormido, al mismo tiempo imponente y peligroso, pero ese año despertó y hoy todavía se recuerda en Colombia su catastrófico rugido. El Arbolito es un punto de referencia para entrar al Parque por el municipio de Villamaría en Caldas. Es una casa en donde vive doña Nubia, una mujer que gana su sustento con la venta de empanadas, pandequesos, arepas y almuerzos, aunque su producto estrella es el aguapanela con queso, que vende a los turistas que paran allí para aclimatarse antes de continuar su ascenso. (…) A El Arbolito se llega a través de dos vías: la primera, saliendo de Manizales por la vía que conduce hacia Bogotá, es

una carretera pavimentada pero sinuosa que da acceso al Parque en un punto denominado La Esperanza; la segunda, es a través del barrio La Enea de Manizales, por una carretera destapada, carreteable en 4x4, que permite empezar a conocer, de manera anticipada, el ecosistema del Parque tanto en sus zonas de amortiguación como dentro de sus límites. (…) Subiendo por esta carretera el equipo se encontró con un grupo de japoneses fotografiando las aves que se encontraban en el camino, solo en Manizales hay más de 470 especies avistadas (1). Sus sonrisas y sus brazos saludando hasta que perdieron de vista las camionetas fue la mejor bienvenida al PNNN. Entrando al Parque dejamos de estar en Manizales y nos adentramos en Villamaría. No se necesitan letreros para saber que ya se está en el Parque, las pistas lo indican: el drástico descenso de la temperatura a partir de los 3 000 metros sobre el nivel del mar, el cambio de la vegetación (tanto de la silvestre como de los cultivos –ahora de papa–) cuentan la cercanía del ecosistema de Páramo. Una vez en El Arbolito el equipo se detuvo a desayunar. De ahí en adelante todo es parque, 58.300 hectáreas protegidas que la expedición se propuso cruzar caminando, a través de cuatro departamentos. (…) Después del desayuno inició el recorrido cuya primera parada fue en la cabaña de Brisas, la puerta del Parque, las personas que entran deben comprar allí sus

entradas y registrarse. Estadísticamente cada año hay un muerto dentro de esta reserva y cada dos años un desaparecido que nunca es encontrado. De allí que sean bastante estrictos a la hora de dar indicaciones. Es de aclarar que además de muchos ensorochados (mal de altura o mal de montaña) nadie que haya cumplido con las indicaciones de los guardaparques ha sufrido daños graves o ha desaparecido permanentemente. A partir de allí el aire es más pesado y el frío empieza a ponerse adusto. El camino se hace rápido y animado a través de los Valles Lunares, llamados así debido a su apariencia desértica. La gente tiene la costumbre de hacer pequeños mojones con rocas para pedir un deseo. Estas estructuras son comunes en muchas partes del parque con otras intenciones: dejar marcada a posibles caminantes la ruta para que no se pierdan. En más de una ocasión estas marcas fueron para nuestro equipo la diferencia entre encontrar el camino o seguir perdidos. Más arriba de los Valles Lunares se encuentra el Zigzag, una vía construida por Gustavo Robledo Isaza hace ya casi 50 años a través de la arena, con tan buen tino que hoy, a pesar de lo inestable del lomo de la montaña, sigue siendo el paso para los carros que suben hasta el refugio en la orilla del glaciar del Ruiz. Al final del Zigzag, se encuentra el caballete que separa al Nevado del Ruiz del cráter de La Olleta. Aunque no es un nevado, en los días de invierno o con mucho

frío, se viste de blanco como su hermano mayor. A pesar de que no era parte del recorrido, el equipo no resistió la tentación de subir hasta la cima de La Olleta, era un premio menor teniendo en cuenta que debido a la alerta amarilla del cráter Arenas no se podía hacer cima en el Ruíz. Subir y ver hacia el interior del cráter es una de las experiencias más increíbles, el viento golpea con una fuerza gélida, la neblina corre en la zona baja y el abismo es nefasto, al borde del cráter el cuerpo se queda paralizado por la belleza, el frío y el miedo. Allí se ubica uno de los sismógrafos de Ingeominas por lo que el descenso se hizo en silencio y con cuidado para no afectar las medidas de los aparatos. Una vez en la carretera el siguiente objetivo era llegar a Alfombrales Bajos y tomar el camino de La Española para llegar al refugio del Cisne. A buen paso fueron unas dos horas a través de paisajes desérticos de piedra y arena que recordaban que alguna vez eso también fue glaciar. Aunque casi no hay vegetación por la fuerte radiación solar, la tierra azufrada y el viento y el frío inclementes, algunas yerbas y plantas logran enraizarse en la arena como diminutos oasis. Por el camino se pueden ver pequeños riachuelos que aquí y allí se atraviesan para volverse más abajo imponentes ríos. Los fotógrafos se detuvieron un rato en la quebrada Nereidas que da origen al río Chinchiná. El agua baja entre las rocas de un color ocre oxidado debido a la gran cantidad de hierro que tiene. (…)


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|L IBROS | 5

ormido Foto|Wilfredo Amaya|Papel Salmón

Equipo de la Universidad de Caldas que viajó a la travesía para realizar el libro La ruta del cóndor.

Foto|Diego Sánchez|Papel Salmón

Nevado del Ruiz

El camino de la española

A medida que se desciende el paisaje lentamente va cambiando, deja de ser desértico y comienzan a verse aquí y allí plantas de diferentes tipos, todas ellas pequeñas, con hojas diminutas o velludas con las que se adaptan a lo abrupto de las condiciones. También aparecen los primeros colchones de agua, plantas que reciben su nombre porque retienen agua y forman grandes alfombras. No es recomendable andar sobre ellos ya que podrían dañarse pero con el tiempo se hacen tan duros que difícilmente saltando sobre ellos pueden aplastarse. Son un ejemplo claro de simbiosis, prueban que la unión hace la fuerza, estos colchones, típicos de los humedales en el páramo, no son una sola planta sino cientos, miles, pequeñas y abigarradas unas con otras, hasta que logran hacerse duras como piedras y resistentes en medio de un clima y unas condiciones implacables con los débiles. Los Alfombrales aparecen como premio a varias horas de camino. Son pantanos compuestos por colchones de agua que se agrupan en un valle formado por la retirada de un glaciar, alguna erupción volcánica o la mezcla de ambas. En este valle desemboca una pequeña quebrada que nutre al pantano. Las plantas que están allí almacenan grandes cantidades de agua y las retienen durante la época de invierno, en verano la dejan ir lentamente, por lo que mantienen regulados los niveles hídricos y guardan el balance en todo el ecosistema del páramo. (…)

… el esfuerzo es recompensado con dos formidables visiones: los basaltos columnares, formaciones rocosas que parecen la obra de un escultor cubista gracias a la forma en que estás piedras se han pulido tomando la forma de olas en un mar de piedra. La otra visión, después de subir por la cascada, y seguir subiendo y subiendo es encontrarse con los Alfombrales Altos, otro valle (una de las cosas más increíbles del PNNN es que a pesar de que se suba y se suba, siempre habrá otra laguna allá arriba, otro valle, otra sorpresa maravillosa) todavía más imponente que el anterior, un pantano que con sus gamas de verdes claros deslumbra ante los rayos del sol de una tarde de verano. Lo que sigue es comenzar a bajar. La siguiente parada y sitio para dormir y tomar fuerzas es la cabaña de Parques en el Cisne, a orillas del paramillo que lleva su nombre. Si la subida parecía difícil, bajar sin caminos es por lo menos igual de extenuante. Las empinadas pendientes, los espesos matorrales entre los cuales se encuentran cientos de madrigueras de conejos y la vegetación, que aunque baja, es espesa y el peso de los maletines convierten el descenso en una pequeña aventura. (…)

Foto|Diego Sánchez|Papel Salmón

Conejos que habitan en los alrededores de la Laguna del Otún.

*Escritor y editor de la Universidad de Caldas (1) Ver Alas en el Alma, pájaros de Manizales, de Jorge Botero et al. Editorial Universidad de Caldas.

Foto|Federico Ríos|Papel Salmón

En los páramos los niños tienen que recorrer grandes distancias para ir a la escuela.


6 | música|

domingo 16 de DICIEMBRE de 2012

Balance final de temporada

Orquesta Sinfónica de Caldas Obras como Amor Brujo de Manuel de Falla, la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky, Bolero de Ravel y la ópera Ifigenia en Táuride de Christoph Willibald Gluck, fueron algunas de las obras que presentaron. Nuevo director titular. Labor. Martín Renato Marulanda Cortés* Papel Salmón

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aíses, músicos y música fue el título que las directivas de la Sinfónica le dieron a la temporada de conciertos que inició, tardíamente, en agosto del presente año y que culminó el pasado jueves con la puesta en escena de la ópera Ifigenia en Táuride de Christoph Willibald Gluck.

Reminiscencias

El 23 de noviembre de 2011 presenciamos en el Teatro Los Fundadores una gran puesta en escena de la Sinfónica de Caldas y el Coro del Taller de Ópera que con el director vasco Gorka Sierra y cuatro solistas vocales de talla internacional ejecutaron una de las grandes obras del repertorio sinfónico-coral universal: la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven. La Orquesta terminaba con este concierto su temporada 2011 y aguardaría con total expectativa el reinicio de actividades para 2012 que solo se dio ocho meses después, en agosto, cuando el maestro Gorka Sierra regresó nuevamente a poner las cosas en su lugar. Su gestión y presencia en Manizales favoreció para que las dirigencias administrativas y culturales de la ciudad comprometieran su voluntad presupuestal con el fin de darle luz verde al inicio de las actividades artísticas de la orquesta.

Repertorios y conciertos

La temporada sinfónica Países, músicos y música trajo consigo novedades, emociones y orgullos. La programación contempló: seis conciertos formales, seis comunitarios, 13 de cámara y cinco institucionales asociados con el Taller de Ópera, la Fundación Batuta Caldas, el Festival de Música de Manizales, entre otros. Alrededor de las obras escogidas e incluidas en el derrotero de la Sinfónica pudimos apreciar, entre otras, la versión de 1915 del Amor Brujo del español Manuel de Falla, la Sexta Sinfonía del ruso Piotr Illich Tchaikovsky, la Música para los Reales fuegos artificiales del anglo-ger-

Foto|LILY NICHT GENUG|Papel Salmón

Orquesta Sinfónica de Caldas durante una presentación en el Auditorio de Termales del Otoño.

mán George Friedrich Händel, la Sinfonía India del mexicano Carlos Chávez, la obertura Festiva del insigne compositor colombiano Blas Emilio Atehortúa, la ópera Ifigenia en Táuride del alemán Christoph Willibald Gluck, la obertura de La urraca ladrona del italiano Gioacchino Antonio Rossini y el muy conocido Bolero del francés Maurice Ravel. Las bandas sonoras, la música colombiana y los villancicos también tuvieron cabida dentro de la programación 2012.

Escenarios

Las directivas de la Sinfónica le apostaron acertadamente al uso de escenarios alternos por el mismo hecho haber iniciado tardíamente las actividades. Las localidades en el Auditorio de Termales del Otoño no dieron abasto durante las tres presentaciones ofrecidas allí, al igual que el Pabellón de Madera ZERI en el Recinto del Pensamiento, el Teatro Los Fundadores y más recientemente el escenario Los Vientos en el eco-parque Los Yarumos. Varios barrios de la ciudad recibieron a nuestra orquesta en parroquias como: la Inmaculada Concepción, Seminario Redentorista, Palermo, Fátima, y Malhabar. El municipio de Chinchiná fue el elegido para la presentación del concierto regional de 2012, y el auditorio de la Cámara de Comercio de Manizales sirvió de sala perfecta para

presentar los múltiples conciertos de cámara de nuestra orquesta.

Personal artístico y administrativo

En 2012 la Sinfónica de Caldas contó con significativas renovaciones en lo musical y gerencial. La dirección operativa y comercial le fue asignada a la arquitecta Lina María Trujillo Gálvez que con su carisma, orden y creatividad le proporcionó a la agrupación un fino y renovado manejo en las relaciones públicas e internas. La gerencia general fue retomada por la doctora Olga del Socorro Serna quien a través de Batuta forjó un manejo eficaz y preciso de los recursos percibidos. La dirección artística le fue delegada al maestro vasco Gorka Sierra quien diseñó inmediatamente el esqueleto angular de la temporada 2012 que desbordó de gracia y uniformidad. La dirección asistencial de la orquesta continuó en manos de Víctor Hugo López Aguirre. Durante lo corrido del semestre se abrió el puesto de director titular de la orquesta, pues ya era conocida por todos la lamentable partida del maestro Nélson Monroy Rendón, y dos directores fueron invitados a participar de dicha contienda, ambos cercanos al proyecto orquestal local, ambos Licenciados en Música de la Universidad de Caldas y ambos especializados sólidamente en el exterior: Carlos Andrés Mejía Zulua-

ga quien realizó un gran trabajo musical con la orquesta, y Leo Marulanda Rivera que además supo apropiarse de múltiples aspectos logísticos y técnicos de la agrupación que al final le permitieron ser escogido como director titular. La Sinfónica contó con la participación de importantes músicos como el guitarrista local Jorge González, la cantaora española Antonia Contreras, el guitarrista flamenco Chaparro de Málaga, la Orquesta Caucamerata de Popayán, integrantes de la Sinfónica Juvenil de Antioquia, los grupos de rock Stevia y Malagor, el pianista payanés Juan Reinaldo Coronado, los cantantes Lina Marcela García y Humberto Antonio González, al igual que los músicos de la Fundación Batuta Caldas y otros más que en el pasado integraron activamente la sinfónica. Alberguemos absoluta confianza para que a comienzos de 2013 tengamos nuevamente a nuestra sinfónica inmersa en el desarrollo de su actividad artística y académica, pues la labor de los músicos también comprende la formación y el apoyo instrumental en escuelas, banda y orquestas de la ciudad. Parabienes a todos los entes y personas que hacen posible esta gran empresa musical *Licenciado en Música. mrmarulanda@hotmail.com


domingo 16 de DICIEMBRE de 2012

| LIBROS Y CINE | 7

Páginas de cine

Luis Alberto Álvarez Córdoba, un maestro Las críticas del autor son el producto de una larga serie de ensayos, escritos durante veinte años en El Colombiano. Fundó varios cineclubes. Prácticas culturales en imágenes cinematográficas y recuento de autores de películas. Guía. Jorge Abel Carmona Morales* Papel Salmón

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áginas de cine no es sólo un libro de crítica cinematográfica. Publicado en dos volúmenes entre los años 1988 y 1992, también es la obra de un pensador, de un verdadero cultor de lo que significa mirar las distintas aristas que un contexto social tan complejo como el colombiano nos presenta. Su autor, una combinación algo extraña de sacerdote claretiano e incendiario de la palabra nos muestra un retrato algo duro de nuestra realidad, pero sin ocultar esa profunda nostalgia que inspiraba en él, la elaborada cinematografía realizada en otras latitudes que le hacía envidiar el cine de los maestros y que de vez en cuando permitía que se le escaparan frases cargadas de insatisfecha aspiración fílmica. El libro de Luis Alberto Álvarez, editado por la Universidad de Antioquia, contiene reflexiones largamente incubadas en su poderosa capacidad analítica. En él, los comentarios más certeros podían tener tintes absolutamente peyorativos, como también, ser portadores de una sensibilidad admirativa de los directores que más consideraciones favorables le inspiraron: Bergman, Wenders, de Sica, Visconti, Antonioni, Glauber Rocha, Fellini, Rossellini, Tarkovski, Hitchcock, Víctor

Gaviria, entre otros pocos. Las críticas del autor son el producto de una larga serie de ensayos, escritos todos durante veinte años de ejercicio en el periódico El Colombiano de Medellín. Pero como se mencionó antes, tal conjunto de ideas venía elaborándose desde su infancia, luego de convertirse en un asiduo espectador de las películas exhibidas en aquella ciudad. Asimismo, otra fuente de inspiración está constituida por sus trabajos llevados a cabo en la comunidad religiosa de la que hacía parte, aquella que le permitió relacionarse de un modo u otro con algunos de sus directores favoritos, como Fellini, Passolini y Blasetti. Además, Luis Alberto Álvarez fundó varios cineclubes que intentaron guiar el gusto estético de una gran cantidad de jóvenes, todos intelectuales en formación y venidos de distintas ocupaciones, queriendo con ello, seguir madurando el juicio crítico que en él siempre gozó de total libertad. Finalmente, desde la ciudad de Manizales a principios de los años setentas, tuvo la idea de fundar una publicación especializada, algo que finalmente se concretó en lo que sería Kinetoskopio, la única revista de crítica cinematográfica en Colombia, y cuya publicación todavía se mantiene.

cuchilla para afinar la barbera, bien sea para desnudar las creaciones de discreta calidad, bien sea para llenar de halagos precisos las obras que merecieron la admiración del autor. Y es que los adjetivos certeros, las frases bien hilvanadas y contundentes, casi como sentencias, llenaron las líneas que descorrían por sus párrafos, enseñando la manera detallada pero a la vez universal de encontrar el camino apropiado en el difícil trabajo del crítico. En esa medida, se deslizan por las frases del libro, películas de creadores bastante desconocidos, que por ello mismo, se convirtieron en personajes menos extraños para los amantes del cine, aquellos quienes ampliaron su catálogo fílmico, precisamente por los comentarios ilustrativos del sacerdote antioqueño. Allí estuvo

Investigación y obsesión por los detalles

Su predilección por el cine, quizás el hijo bastardo de la imagen que se vale de la tecnología, hicieron de su oficio algo de difícil realización en un país donde las productoras se arrogan el derecho de exhibir sólo las películas comerciales, inhibiendo de paso la posibilidad de acceder a propuestas de menor flujo comercial. También, la actitud siempre despierta, en sus constantes llamados de atención sobre las intenciones maniqueas del cine de Hollywood, que para él se configuraban en un modo de ser y no como simple consulado de una región geográfica, devinieron en un esfuerzo continuado por

la expansión de la conciencia artística en quienes leyeron sus fabulosos ensayos. Adivinamos en las líneas de tal libro, un trabajo constante de investigación, desde la que la obsesión por los detalles que las películas le suscitaron, hicieron del análisis todo un ejercicio artístico. No solo la belleza de sus metáforas sino su actitud vigilante frente a nuevas propuestas que, por ser novedosas, fueron erigidas por algunos de sus comentaristas en aparentes obras maestras, cuando en el fondo, el crítico Álvarez se imponía al snob que sentaba cátedra sobre películas de mala calidad. Encontramos que su talante de crítico, como orientador de criterio, desmitificó, más de una vez, a esas “bestias sagradas del cine”, como los Spielberg o los George Lucas, erigidos en dioses por el gran público, pero que no satisficieron la actitud siempre fiscalizadora de aquel que había tomado el oficio de ver cine como su vida entera.

Un verdadero crítico

En Luis Alberto Álvarez, quizás, perdimos el último asomo de un verdadero crítico, preparado para encontrar el camino que nos guiara hacia la configuración de una nación, en la función casi titánica de originar un criterio estético decente, una posibilidad real de construir parámetros serios de lo que puede ser la conformación de un cine de buena calidad. Entre el crítico y el productor cinematográfico, lamentablemente existe un abismo de dimensiones oceánicas… Y es esa precisamente la principal dificultad por la que no hemos desarrollado un cine que corresponda con nuestra verdadera esencia, aquella en la que algún día podremos reflejamos y por la cual vale la pena seguir trabajando

El camino del trabajo crítico

Desde su aparición, Páginas de cine ha sido un libro bien recibido. Sus comentarios han dejado la huella de los hondos pensamientos que nos mostraron una manera de concebir el mundo. No sólo recrea universos particulares de geografías lejanas, describiendo prácticas culturales que podían observarse en las imágenes cinematográficas, sino que realizaba un completo recuento de los autores de las películas, siempre ajustando la

fungiendo como un auténtico crítico de arte.

Foto|Cortesía Jorge Carmona|Papel Salmón

Luis Alberto Álvarez Córdoba.

*Dalisur99@yhaoo.com.mx


|Director Nicolás Restrepo Escobar | Editora Gloria Luz Ángel Echeverri|Diseño Virgilio López Arce| Circula con LA PATRIA todos los domingos |Cra 20 No.46-35. Tel 878 1700 |Impresión: Editorial LA PATRIA S.A |E-mail: salmon@lapatria.com

8 | P U B L I C A C I O N E S | domingo 16 de DICIEMBRE de 2012

IMPRE(CI)SIONES

Una buena película sobre el fin del mundo

CONVOCATORIA IX Muestra monográfica de Media Art El XII Festival Internacional de la Imagen convoca a la IX Muestra Monográfica de Media Art, cuyo cierre de recepción de propuestas es el 25 de enero de 2013. Las categorías son: Video-instalaciones, Video arte y animación y fotografía digital. Los trabajos deben ser producidos a partir de 2012. La orga-

Camilo Gómez Gaviria* Papel Salmón

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e todas las buenas películas que llegaron este año a las pantallas de nuestro país -y que quién sabe cuando más volveremos a ver- tal vez la que más tiempo he conservado en mi mente ha sido Melancholia de Lars von Trier. No era para menos, pues el director danés es uno de los cineastas más importantes de nuestros tiempos, con obras que ya son clásicos, como Dancer in the dark -drama musical con la participación de la cantante islandesa Björk en el papel protagónico- y Dogville, película que mezcla el lenguaje cinematográfico con una puesta en escena teatral, protagonizada por Nicole Kidman. Von Trier, uno de los iniciadores del movimiento de vanguardia Dogma 95 a mediados de la última década del siglo XX, es hoy por hoy un cineasta conocido por el gran público, que consigue innovar introduciendo elementos experimentales en películas de amplia distribución a través del mundo. En un final de año de falsas connotaciones apocalípticas -por las supuestas profecías mayasvuelve a mi mente ésta, la más reciente obra de von Trier (Melancholia es una película sobre el fin del mundo) que, a pesar de haber participado en Cannes el año pasado, sólo llegó a Colombia en el 2012. El cine pulula con películas de temas apocalípticos (desastres naturales, pestes, guerras nucleares…) y este cuerpo heterogéneo, que podría considerarse en muchos casos un subgénero de la ciencia ficción, muestra una gran variedad en sus componentes, que van desde el mero entretenimiento -lo cual no es reprochable de ningún modo- hasta obras de una gran profundidad sicológica e incluso filosófica. Melancholia se encuentra entre estas últimas. En ella, encontramos la temática hollywoodense de un objeto del espacio exterior que choca con la tierra. Sin embargo, no se trata como en otras películas de un meteorito. Se trata del planeta Melancholia, que a pesar de marcar la pauta de la historia, no es más que un telón de fondo, casi una metáfora para los conflictos personales que sufren los protagonistas de esta cinta. Tal vez lo mejor es el preludio de la película, como un corto de imágenes oníricas que sin embargo resumen la trama que se narra en la cinta, de una forma que deja al espectador sin aliento. Todo, con la música del ‘Preludio y Liebestod’ de Tristán e Isolde de Wagner; una presencia tan imponente como el choque interestelar que pone fin a la trama. En resumen, una película que hay que ver… ¡antes de que termine el mundo! *camezmigolo@hotmail.com

nización del Festival seleccionará cuatro obras pertenecientes a la categoría de videoinstalación para exhibirlas en el marco del evento. Inscribir la obra en el siguiente enlace: Formulario Media Art. En el envío debe realizarse preferiblemente por correo físico. Información en www.festivaldelaimagen.com

EN ESTANTERÍA

La serpiente sin ojos Esta novela es una historia de amor, según su autor. He aquí un aparte: “Cuando ya se sentía a las puertas del tesoro soñado por años, un tesoro más inmediato y deleitable lo había envuelto en sus redes, y si estuviera todavía a su lado Juan de Castellanos, tal vez el poeta habría dicho que la guerra y el amor se estaban disputando el corazón de Ursúa, y que siendo divinidades igualmente poderosas, era comprensible que el resultado fuera una invencible inmovilidad.” La serpiente sin ojos es la última obra de la trilogía que la componen Ursúa (un libro de guerras) y El país de la canela (un libro de viajes) de William Ospina. OSPINA, William. La serpiente sin ojos. Random House Mondadori. Bogotá. 2012. Pp. 318. $49.000.

mo implacable y los secretos que alberga. Tal vez la respuesta al fin del mundo se esconda en el interior de sus páginas. THOMASON, Dustin. 21/12. 21 de Diciembre. Al mundo le queda poco tiempo. Umbriel. Barcelona. 2012. Pp. 352. $39.000.

21/12

Tras vender cinco millones de ejemplares de El enigma cuatro, Dustin Thomason regresa con 21/12, la fecha apocalíptica del fin de los tiempos, según la cultura maya. En este libro, su autor revela cómo será el fin del mundo, a través de una intrigante historia entre una conservadora de antigüedades y un médico, considerando una de las principales eminencias de la investigación. ¿En pocos días llegará el fin de nuestra historia? 21/12 es una carrera contrarreloj que absorberá al lector con su rit-

El hombre de los pies-murciélago

confesado al Hombre de los pies-murciélago que él era un camaleón: que podía ser banco, pared, pasto, ventana. Sobre todo en la escuela. Era invisible en la escuela. Era un artista en el oficio de pasar desapercibido. Nunca una opinión. Jamás una risa. Nada de movimientos bruscos. Nada. Sin embargo, lo veían. Muchas veces lo veían. Porque querían verlo. Lo buscaban. Había también buscadores de camaleones, era cierto. Tenía que estar alerta nada más. SIEMENS, Sandra. El hombre de los piesmurciélago. Editorial Norma. Bogotá. 2012. Pp. 160. $24.400.

El perfume de nuestra tierra

Desde chico Esper había aprendido a no hacerse notar. Muchas veces le había

Kenizé Mourad recoge los testimonios de un amplio abanico de personas, palestinos e israelíes, que conviven día a día con el conflicto, en un esfuerzo por comprender tanto el endurecimiento y el miedo de

la sociedad israelí como la amargura, y el miedo también, de los palestinos. Unas vidas nada fáciles dónde sorprende ver también lo mejor del género humano: la esperanza y el trabajo activo por la paz. “He vuelto a esta región para dar la palabra a la ‘gente común’. (…) he querido comprender sus necesidades, sus angustias y sus maneras de aprehender el presente”. MOURAD, Kenizé. El perfume de nuestra tierra. Espasa. Editorial Planeta. Bogotá. 2012. Pp. 350. $42.000.

Papel Salmón, diciembre 16 de 2012  

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