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Sobre las obras completas de Baudilio Montoya

Tres tiempos de cadencia latinoamericana Las bestias del sur salvaje y el otro país William Walker y la República de Sonora

EDICIÓN 1.065

creación y vida

domingo 14 de ABRIL de 2013 Manizales - Colombia


2 | MÚSICA|

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Relato de un concierto de música y usanza andina

Tres tiempos de cadencia latinoamericana Crónica de la pasión del artista entre su público y el escenario. Una manifestación inmensa de la grandeza musical andina. El apoyo a lo propio como respaldo a la cultura. Luis F. Molina Papel Salmón

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Antes del concierto

Quienes ya esperaban atentos en sus asientos el comienzo del concierto de América Mestiza lograban escuchar los sonidos que emitían los instrumentos de este dúo tras bambalinas. El tono de la flauta traversa delataba que Ignacio ya estaba en ritmo y forma para presentarse con su compañera ante un teatro que ya tenía casi la mitad del aforo. “Los nervios son algo que nunca deben desaparecer, porque si se van, también se pierde la magia. Es como el pri-

mer beso: uno está nervioso, pero quiere y tiene esa agitación de sentir”, narró con emoción Yuly Perdomo. Los asistentes al evento ya hojeaban el programa que estaban próximos a escuchar y disfrutar. Muchos aguardaban con ansias el concierto, mientras que otros iban por primera vez a explorar esa música que no gusta de ser enfrascada en el cliché. La idea de este concierto era que propios y extraños se reunieran en la intimidad que ofrece la atmósfera musical, en especial cuando es de carácter presencial. Sobre los temores y las ilusiones antes de pasar a saludar en un inicio a su público de la noche, Ignacio Ramos comentó: “empiezan los nervios, la inseguridad, porque uno no está habituado a este tipo de espacios. Comienza todo poco a poco a transformarse en una cuestión, no de ansiedad, sino de expectativa, de mostrar el trabajo, socializarlo y pensar en el desempeño que uno va a tener”.

Con corazón y mente se prepara este dúo. Se desean recíprocamente los mejores éxitos y la mejor de las noches antes de abrir el telón y comenzar con su interpretación magistral de la música andina.

En el recital

FOTOS|Fredy Arango|LA PATRIA

l recital de América Mestiza Dúo estaba programado para que comenzara justo a las 6:30 de la tarde del lunes pasado. A esa hora, una fila de unas 25 personas permanecía fuera del auditorio Hernando Aristizábal Botero de Confamiliares, en plena calle 50 con carrera 25 de Manizales. Mientras los espectadores aguardaban afuera del teatro, Yuly Perdomo e Ignacio Ramos practicaban con sus instrumentos musicales para ofrecer a su público el mejor y más sonoro recital de música colombiana y latinoamericana. Pasadas

las 6:30 p.m., las puertas del recinto se abrieron para que aquellos amantes del pasillo, del choro o del landó, se acomodaran y se diera inicio a la gala musical. La magia de entrar a un teatro y esperar el inicio de la función se sentía en muchos asistentes al concierto. La ansiedad que trae la música se agudizó cuando la platea se veía prácticamente llena desde la entrada.

América Mestiza Dúo.

Yuly e Ignacio iniciaron su concierto. Abrieron su presentación con un bambuco del maestro Lucho Vergara titulado “Vivir Cantando”. Terminado este número sintieron el primer aplauso de la noche seducir sus oídos. Ahí se presentaron formalmente ante el auditorio que alegre contemplaba la majeza de los instrumentos musicales andinos convertidos en armonía rítmica. Entonaron chacareras, choros y más. Cantaron también un bolero. Incluso, Ignacio se dio la libertad de exponer con sus instrumentos una composición sentimental de su autoría conocida como ‘Samita’. El concierto y el programa eran resultado de horas y días de ensayo. Los cantos y las correcciones sobre la marcha estuvieron a la orden del día para poder llevar a escena los arreglos de canciones como, “Un poco más”, del maestro Álvaro Carrillo, o el bambuco “El tolimense”, de Gentil Montaña. Al fondo del escenario, sobre tres toldos blancos y azules, pegaban intensamente los reflejos de las luces que también componían el espectáculo y que se acompasaban con la guitarra y el canto de Yuly y con los sonidos de la flauta traversa de Ignacio. En los asientos, unos asistentes miraban fijamente los instrumentos, otros cerraban sus ojos para internarse fugazmente en el clímax de las melodías y algunos llevaban celosa cuenta y control del programa musical que había preparado el dúo a raíz de la invitación que les hizo el área cultural del Banco de la República para que estuvieran en gira con su música y composiciones por varios teatros y auditorios del país. América Mestiza Dúo, nombre tomado por el libro del escritor William Ospina, había preparado doce intervenciones para la noche de ese lunes, algunas con canciones y otras meramente acústicas. Fue así que, entre bambucos y merengues, joropos y huaynos, pasillos y landós, cuando el reloj marcó las veinte horas, el recital terminó. “Un concierto es entrega. Generalmente nosotros no pensamos en que

Yuly Perdomo.

viene un tema complejo para la parte instrumental o complicado de cantar. Miramos un todo, un todo como concierto. Esa expectativa se transforma en frescura, en complicidad, en encontrar con la mirada al que está disfrutando, con el que está cerrando los ojos, con el que está llevando el tiempo. Eso lo centra a uno mucho como intérprete, porque realmente no es tanto el intérprete ni el oyente; es la música la protagonista allí”, comentó Ignacio Ramos. Como ocurre en la mayoría de concier-

Ignacio Ramos interpretando la flauta traversa.

tos o recitales, el público se mantuvo en sus asientos esperando que les fuera entregada otra pieza musical. Yuly e Ignacio decidieron volver a cantar “La estrella azul”, su huayno preferido del maestro Peteco Carabajal y con ello cerrar decisivamente su presentación en la ciudad. Terminado, una larga tanda de aplausos sirvió para agradecer por su esfuerzo y dedicación musical y por la pasión con la que ofrecieron el concierto a ese público. “Una cosa que disfruto de este proyecto es escuchar a Ignacio cantar. A pesar

Instrumentos autóctonos que toca durante su presentación América Mestiza Dúo.

de que él no se considera cantante, me parece que lo hace muy bien y desde que fue cómplice de cantar conmigo fue una parte que ponderó más este amor que sentimos a través de la música”, puntualizó Yuly Perdomo.

Después de la función

Una vez puestos los instrumentos a descansar sobre sus bases y trípodes, esta pareja de esposos bajó del escenario a la platea del auditorio para saludar a los presentes y también para promover el disco que han grabado con varias de sus canciones. Los artistas independientes viven para compartir con las personas y expandir su herencia cultural, apartados del ostentoso mundo de la farándula y el entretenimiento de masas. La mayoría de los asistentes se acercó a este matrimonio para congratularlos por su recital, comprarles su grabación o simplemente para que les firmaran el programa del concierto y guardar con ello el recuerdo físico de una hora y quince minutos de magistral interpretación de música andina. “Es la satisfacción del deber cumplido, de haber ensayado para un evento y de saber que la gente se va feliz y ojalá tuviera oportunidad de repetirlo. Ese aplauso

que los artistas dicen que es la mejor recompensa, realmente sí lo es, pero es el sentimiento con el cual el aplauso se produce”, manifestó Ignacio. Por su parte, Yuly comentaba: “todo se resume en gratitud. Gratitud con Dios, gratitud con nosotros mismos de poder realizar este proyecto”. Su cara, terminado el concierto, era un fiel reflejo de la complacencia, regocijo y orgullo del deber cumplido luego de haber entregado parte de su ser a una audiencia que desconocía hasta el momento del recital. Las luces bajaron y el teatro ya estaba silente y vacío, después de albergar una sesión de melodía andina, armonía propia que, como calificó Ignacio, “son sonidos que dicen en gran medida que somos nosotros. Yo tengo en mis manos la interpretación de un instrumento que tiene mucha tradición europea, pero con él estoy haciendo música tradicional que me pertenece y que les perteneció a mis abuelos. Esa música dice algo de mí y por eso la entrega es total”. El turno ahora será para otras ciudades de Suramérica. La intención de América Mestiza Dúo es llevar la esencia musical de la región como muestra del gran patrimonio cultural que albergan los países andinos


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Hugo Hernán Aparicio Papel Salmón

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a Red Alma Máter, entidad conformada por universidades oficiales del Eje Cafetero, Tolima, y Tuluá (Valle del Cauca), envuelta desde años atrás en líos jurídicos como actuante en convenios interinstitucionales –en lenguaje llano, contratista del Estado con el mismo Estado, eludiendo normas obligantes para la empresa privada-, para ejecución de obras y proyectos de variedad inverosímil, no se le podría acusar de producir libros malos. Por el contrario, cada fruto de su sello editorial muestra impecable factura -diseño, materiales, diagramación, impresión-, y sustanciosos contenidos literarios. Cóndores no entierran todos los días, de Gustavo Álvarez Gardeazábal, Risaralda, de Bernardo Arias Trujillo (Premio Literaturas del Bicentenario –Mincultura – 2010) y, Cuentos del Tolima, Antología crítica, a cargo del Grupo de Investigación en Literatura de la Universidad del Tolima (Premio Internacional de Cuento Juan José Manauta en Argentina – 2011), preceden al tomo, Obra Poética 1938-1963 de Baudilio Montoya – Estudio, edición y notas, objeto de esta reseña, realizado el 2012 bajo la dirección del poeta, narrador, ensayista y profesor de la Universidad del Quindío Carlos Alberto Castrillón, con el aporte de la bióloga Cindy N. Cardona Claros y del periodista-escritor Ángel Castaño Guzmán, egresados de la misma institución. Seis libros, entre los años 1938 y 1963, publicó en vida el poeta calarqueño, bajo su personal supervisión y elección de contenidos (Lotos, 1938 - Canciones al Viento, 1945 – Cenizas, 1949 – Niebla, 1953 - Antes de la Noche, 1955 - Murales del Recuerdo, 1963). Se basa en ello el Profesor Castrillón para considerar los 402 poemas resultantes como el corpus poético de Montoya, desechando de plano la incidencia de eventuales reliquias inéditas, engavetadas, o textos sueltos divulgados en su tiempo, ahora sepultos. El producto del esfuerzo de edición y del equipo académico autor de las extensas notas del prefacio, es un libro más que pulcro de 765 páginas, y portada policroma con la imagen de, Al final de la calle, óleo sobre tela de la artista Lina María Muñoz Velasco. Yace allí la obra poética de Baudilio Montoya acompañada de agudas notas críticas, biográficas e informativas, a disposición de lectores e investigadores. Es obvio el propósito de hacer posible y estimular con su edición completa, la indispensable relectura de una obra más citada que objetivamente conocida; primer paso para asignarle justo sitial en la literatura regional y nacional. Nunca poeta alguno con etiqueta regional en Colombia, país otrora afecto al oropel del verbo, se ha visto cubierto en simultánea de gloria popular y flaca estima por parte de la academia y del colegaje literario, tras deficientes y fraccionadas lecturas, como Baudilio Montoya. Afir-

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Sobre las obras completas

Sobre el voluminoso trabajo editado por la Red Alma Máter. Serie de Clásicos Regionales. Montoya fue considerado el poeta del pueblo y es más el mito que pesa sobre él que la trascendencia lograda. Versos.

Releyendo a Baudilio

Baudilio Montoya.

FOTOS|Tomadas de Obra poética (1938-1963)|Papel Salmón

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mación sustentada en informes y reseñas periodísticas, notas sociales, artículos pre y post mortem publicados entonces en medios de reducido alcance, algunos recientemente compilados por Juan David Zambrano y Mayra Sarmiento en el libro, Lecturas críticas de la obra de Baudilio Montoya – Biblioteca de autores Quindianos – 2011. Además de una pretendida anemia conceptual y estética, de extemporaneidad en formas y referentes, sus autores vieron en la afinidad afectiva con oyentes y lectores del común, en su solitaria y consuetudinaria bohemia, en supuestos indicios de “fascinación satánica”, motivos de recelo cuando no de reproche; rasgos excluyentes, a doctos juicios, de las cumbres del Parnaso. Actos públicos, eventos de multitudes: coronaciones de reinas, competencias deportivas, grados académicos, efemérides, celebraciones familiares, en su parroquial Calarcá, sin la presencia del entrañable personaje, de su exuberancia versificadora en los estrados, eran impensables. Canal de expresión colectiva, la voz de Baudilio, por demás carente de gravedad, pródiga en cambio en efluvios, música y ritmo, interpretó como ningún artista de la palabra, ni antes ni después, el alma popular desde insólitas tribunas, observando con rigor los esenciales poéticos. Epítetos, a cual más ingeniosos, a cual más eufemísticos, entre la ponzoña del ditirambo, se intentan aun para caracterizar a Montoya, opacando la presencia en él del poeta con todas sus letras; poeta en íntegra acepción. Bardo errante, popular, vernáculo, aeda etílico, último rapsoda, juglar, trovador veredal, motes distractores que porfían en velar su mérito, consignados en vida y después de su desaparición, en cuanta referencia o comentario escrito aluden al maestro de escuela y poeta de La Bella.

¿Pierde el norte la reseña con la emotiva digresión? No se crea. De entrada, antepuesto lo anterior, a la vista el resultado del trabajo del equipo editorial, la esmerada labor de acopio y revisión con apego a las versiones originales para deleite de lectores entusiastas y análisis académico, es ya vindicativa. No se agota ahí lo plausible. En esclarecedor prefacio, Castrillón, Cardona y Castaño, guían al lector por el periplo existencial y creador de Baudilio, precisan datos biográficos básicos, contextualizan época y entorno, el escenario rural-semiurbano donde transcurrió su vida, el transcurso de su labor docente y poética, posibles lecturas antecedentes, su incursión en actividades cívicas, político-administrativas, como columnista en periódicos regionales, y autor, bajo seudónimos, de versos humorísticos relativos al anecdotario comarcal, donde utilizaba a discreción, recurriendo a la parodia, a la ironía y la mordacidad, su poder versificador. El estrecho seudointelecto juzgó con dureza la poesía de Baudilio; la miró con desdén. Sus argumentos: para aquella época la rima, la silva y el soneto eran formas muertas; el vendaval romántico y el huracán modernista habían fenecido; desde las primeras décadas del siglo XX -manifiesto de Breton y sus amigos incluido- las poéticas vanguardistas, antípodas del poema baudiliano, marcaban nuevos rumbos estéticos en Europa y América; su temática no era coherente con las preocupaciones del momento histórico; el apego al bucolismo comarcal, a la denuncia social inane… Fue inevitable además para sus censores, tachar de fatua su coronación pública, confundir el comportamiento social del artista con el contenido de la obra. Castrillón y su equipo se encargan de poner las cosas en su sitio y llamarlas por su nombre, de afinar y precisar conceptos. Nada concede más dignidad ni enaltece tanto una obra intelectual que hacerla objeto de estudio desprovisto de prejuicios. Sugestivo colofón, el minucioso examen a versiones “corregidas” con posterioridad a la desaparición de Montoya, en ediciones póstumas en las cuales la arbitrariedad de los editores hizo de las suyas en detrimento de los textos originales. Queda establecido un hito de partida para nuevos proyectos de investigación que abran interrogantes, que exploren, que indaguen, en el ámbito humano y literario del entrañable calarqueño, quindiano; del poeta Baudilio Montoya

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Motivo Yo tengo, Amada, en medio de la umbría que asiste la humildad de unos senderos, entre los florecidos jazmineros, como un ensueño, la casita mía. donde llegan balando su alegría en un tropel de nieve mis corderos, mientras charla alegres los jilgueros a los fulgores últimos del día. Ven conmigo si quieres, y extasiados miraremos el “sol de los venados” cuando tienda sus gasas por las lomas, y con mis manos en tus manos puras, te enseñaré las íntimas ternuras que saben en la tarde mis palomas.

Soledad

Portada del libro que compila la obra completa de Baudilio Montoya.

Muchacha del Quindío Muchachita campesina, flor de mi tierra quindiana, que tienes olor de pomas y dulce sabor de caña y de piñas que maduran al borde de la quebrada. Tienes el mismo primor de los lirios de la estancia, y el contenido fecundo de tentación y de gracia que se encuentran en las mazorcas que crecen en la labranza. Niña de miel y de aromas, orgullo de mi comarca, tú eres sencilla lo mismo que el sueño breve del alba y hermosa cual los bambucos que se oyen en mi montaña. Por eso, porque eres linda y suavemente encantada, te doy la queja que sale temblando de mi palabra:

Así lucía el libro Murales del Recuerdo.

- Muchacha de mi Quindío, no me atormentes el alma.

Ah, soledad de mi vida perdida en su cementerio, soledad de este fastidio que siempre me está mordiendo para que sienta el dolor que conoció Prometeo. Soledad, soledad mía, soledad de mis recuerdos, soledad del corazón que ya es un pájaro ciego, tú me haces bella la vida que nutre el mal de mi tedio. Ignorado entre la turba de este mundo que no entiendo, alumbras piadosamente la noche de mi destierro, clareando sobre el abismo donde están en su silencio los venturosos amores que para siempre se fueron. Ya ves cómo estoy de solo, soledad que me estás viendo, solo como un barco roto en un mar sin linderos. En veces pienso, mirando la oscuridad de mi cielo, que a mí me sigue también la maldición de Ashaverus... Mas yo he de parar así sin decir a nadie un ruego, repitiendo la canción de mi sentido soberbio; yo estaré solo hasta siempre con el fastidio que llevo, porque es bello estar bien solo cuando uno se está muriendo.


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Las bestias del sur salvaje y el otro país Una mirada crítica a esta película, que estuvo nominada a los Óscar. La tragedia del Katrina va a sumar a la que ya tienen habitantes que viven en condiciones deplorables en los Estados Unidos. Ojo. Jorge Abel Carmona Morales* Papel Salmón

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l sureste de los Estados Unidos es otro mundo, es un mundo de poblaciones diversas: afrodescendientes, latinos, personas de tez

blanca; pobres, ricos, ciudadanos de clase media; es un mundo de paisajes farragosos y asfixiantes, de pantanos y playas paradisíacas como recuerdos de gestas conquistadoras de españoles, franceses e ingleses; es el mundo del trópico que parece albergar algunas vergüenzas para la nación estadounidense siempre acostumbrada a vanagloriar sus estados como una defensa acérrima de su territorio. En ese contexto discurren los acontecimientos de la película Las bestias del sur salvaje, estrenada el año anterior. En ella debutan dos personajes para el mundo cinemato-

gráfico. El primero es el director Benh Zeitlin y el segundo su protagonista Quvenzhané Wallis. Ambos aparecen como talentos que vale la pena seguir apreciando porque seguramente, con la película, se inicia una importante carrera para el medio artístico mundial, especialmente si tenemos en cuenta el impulso de garantía que constituye la nominación para un premio Óscar en Hollywood. La promoción de nuevos valores no es nada nuevo para la industria de ese espectáculo fílmico que se arroga los criterios estándares con los cuales se juzga el cine contemporáneo. Ese es el caso de la niña, que para el momento del rodaje contaba con seis años de edad. Los niños se han convertido en un pretexto para cautivar al público, recreando historias a través de su mirada, como si el tiempo se hubiese detenido bajo la inocencia de sensaciones y pensamientos que ennoblecen el cine y despertando sensiblerías que atrapan a todo tipo de público. Películas como Padre padrone, Pelle el conquistador y el Silencio de Bergman, imbrican adecuadamente al niño o a los niños como parte de una historia. Su aparición como

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personaje es precisamente un factor más de la calidad estética que una obra nos trae. Lastimosamente, la actitud comercial de los productores gringos llena las pantallas de una cantidad desproporcionada de infantes, herederos de toda la esquematización histriónica de las películas que elaboran en Estados Unidos, con el fin de adormecer a los espectadores con los melodramas trasnochados que proliferan a lo largo y ancho del planeta cinematográfico. Un ejemplo de eso lo podemos encontrar en Hombre en llamas o En busca de la felicidad, para solo citar algunas de las más precarias producciones. No obstante, es admirable que los niños con esas edades ya estén desarrollando la proxemia, la tranquilidad y las facultades que requiere el hermoso arte de la representación actoral, pues, en el fondo, ellos son el producto fabricado de padres, profesores, directores y productores que componen el medio cinematográfico y que promueven los nuevos valores, armando de paso el imaginario social, en el que la manera como una comunidad se ve, es un aspecto fundamental de su crecimiento como país. Las bestias del sur salvaje cuenta la historia de una familia, el padre de raza negra y su pequeña hija, quienes viven en la ciudad de New Orleans, en medio de casuchas construidas en las costas orientales de los Estados Unidos. La pobreza material y los niveles de alcoholismo están perfectamente articulados a un paisaje que se muestra avasallante, que amenaza desbordarse por los misterios de la naturaleza. Y es un evento meteorológico devastador, hiriente y formativo a lo que nos hemos visto sometidos por el universo: el huracán Katrina, el que sirve de background a la historia, que

transcurre en la imaginación de la niña que se inventa jabalíes gigantes para paliar un poco la desgarradora vida cotidiana que lleva con su padre. El miedo que la envuelve es el que tendría cualquier pequeño, el que supone el posible abandono de su padre para siempre, y por ello, se hace necesario agarrarse de cualquier cosa para mantener la esperanza, la ilusión vuelta narración en la desventurada situación en la que se encuentra. Por momentos, la historia parece perderse en un mundo imaginario que se muestra forzadamente junto con las escenas que acontecen en el mundo real. La vieja combinación de historia y ficción es desbordada por el exceso de la última. No obstante, es necesario resaltar que algunos planos y algunas secuencias tienen una belleza que conmueve, sobre todo cuando apreciamos algunos interiores, iluminados con luces de colores amarillas que contrastan con la oscuridad y el movimiento de hombres y mujeres afrodescendientes sobrepasados por el dolor de no ser nadie, o de ser ciudadanos estadounidenses en el país más rico del mundo, pero condenados a la miseria de un sur profundo, aquel que se los traga paulatinamente sin esperanza de ayuda alguna. Quizás la Academia de artes y ciencias cinematográficas de los Estados Unidos haya lavado sus culpas con la nominación de esta película. Sin embargo, esta no es un producto que haya que descartarse por ello, sino que como obra debe valorarse en su justa medida, teniendo en cuenta que corresponde a un debut fílmico. Habrá que seguir la carrera del director con un sentido crítico para que su talento no se desperdicie siendo cooptado para dirigir producciones que malogren su trabajo. Y habrá que mirar la evolución de la pequeña actriz, una estrellita que nos muestra el caudal de talento que tienen los Estados Unidos en cuanto a actores se refiere. Las bestias del sur salvaje se encuentra en el umbral que une o separa, dependiendo de la perspectiva, ese cine de contenidos estereotipados y ese cine independiente. Tal vez la película sea más bien un híbrido que habrá que juzgar con el tiempo cuando ambos personajes hayan evolucionado en el mundo del cine Dalisur99@yahoo.com.mx

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William Walker y la República de Sonora De cómo se forma una nación. Un territorio inhóspito que se intentó anexar por la vía de las armas a los Estados Unidos. Un hombre que defendió un territorio y murió en otro. Internacional.

Alfredo Cardona Tobón* Papel Salmón

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esde los primeros años como nación independiente un vasto sector de la población de los Estados Unidos de América soñó con el “Destino Manifiesto” que le señalaba su expansión desde el océano Atlántico hasta el Pacífico incluidos los territorios hispanoamericanos poblados por gente que consideraban de razas inferiores. Las antiguas colonias inglesas compraron La Florida a España, La Luisiana a Francia, anexaron Texas en 1840 y California en 1845 e invadieron los territorios de Colorado, Arizona, Nuevo Méjico, Nevada, Utah y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma; es decir el 55% de México.

Los intereses de los estados sureños de la Unión

A mediados del siglo XIX dos grandes bloques buscaban la supremacía en la Unión Americana: los estados del norte industrializados y opuestos a la esclavitud y los del sur con economía agrícola y recalcitrantemente esclavistas. Para fortalecer sus posiciones, los sureños urdieron la anexión de otros estados con la táctica empleada en Texas y en California, donde comunidades anglosajonas se incrustaron, y una vez fortalecidas con la inmigración, independizaron los territorios y se unieron a los Estados Unidos. En este sentido fue notable la acción de Los Caballeros del Círculo Dorado, la Asociación de los Hacendados del Sur y la Liga de los Derechos del Sur con intereses al sur del río Gila y con ambiciones incontroladas sobre nuevos territorios. Con el apoyo del Círculo Dorado el 16 de octubre de 1853 el filibustero William Walker con medio centenar de hombres reclutados en los muelles de California se embarcó con rumbo a la península de Baja California; el pretexto era la defensa del puerto de Guaymas amenazado por los indios apaches; pero la realidad era otra: se buscaba separar la vasta extensión de Sonora y Baja California para agregarlo a los Estados Unidos como otro estado esclavista. Walker se internó en el mar de Cortés, desembarcó en la población de La Paz en la costa este de Baja California y el 3 de noviembre de 1853 proclamó una Baja California libre, soberana e independiente. Poco pudieron hacer los mejicanos ante los invasores; el comandante Francisco del Castillo se refugió en San Diego y Antonio María Meléndez inició una guerra de guerrillas que con el correr de los meses minó la moral de los invasores en medio de una tierra desértica y solitaria. La tropa de Walker reforzada por doscientos cincuenta voluntarios llegados de San Francisco tuvo que moverse de un lado a otro bajo la férrea disciplina impuesta por Walker; las raciones comenzaron a menguar y al final la tropa solo vivía de bananos y de pescado. Los merodeos en busca de alimentos se multiplicaron al igual que los enemigos que no perdían ocasión para asesinar a los invasores.

Mapa de los Estados de Sonora y Baja California en Mexico

Sin el aliciente de tierras fértiles, ni el oro ni las riquezas, se fueron desvaneciendo los sueños de la tropa; en una tórrida noche tres filibusteros intentan desertar, pero Walker los sorprende e inmisericordemente los manda fusilar. El 10 de enero de 1854 los norteamericanos retroceden a la ensenada de Todos los Santos y en las ruinas de la misión de San Vicente se proclama la república de Sonora que comprende, además, el territorio de Baja California. Walker persiste en su aventura confiado en el apoyo de los Estados Unidos, pero la ayuda no llega; pues el presidente Franklin Pierce interesado en la compra de la extensa zona de La Mesilla y otros territorios mejicanos, se ha comprometido a controlar el paso de los apaches por la frontera y a no inmiscuirse en los conflictos del vecino país. Pierce considera a Walker y a sus filibusteros como transgresores de las leyes de los Estados Unidos y los invasores, sin comida y acosados por los habitantes de Baja California emprenden un largo recorrido por las sierras del Gigante y de San Pedro Mártir, traspasan la frontera y se entregan a las autoridades norteamericanas, que en un juicio de ocho minutos declaran inocente a William Walker.

¿Quién fue William Walker?

Este hombre de modales finos nació en el estado de Tennesse el 8 de mayo de 1824. De notable inteligencia y gran ambición, Walker cursó medicina y derecho y complementó sus estudios en Europa donde aprendió varios idiomas. Se radicó en California donde ejerció el pe-

riodismo y se enfrentó a políticos corruptos. Con el correr de los meses Walker se convirtió en un héroe local y en un instrumento de la causa sureña; defendió la esclavitud y creyó ciegamente en el Destino Manifiesto de los Estados Unidos. No se destacó por su valor, pues nunca combatió directamente, ni por sus dotes militares: era un oportunista que soñó con imperios y con integrar a Centroamérica y lo que quedaba de Méjico a los Estados Unidos.

Otro intento fallido

Un año después del fracaso de Walker en Baja California, el aventurero Henry A. Crabb, caballero del Círculo Dorado y amigo íntimo de Walker, desembarcó en Sonora con cien hombres en otro intento por apoderarse de Sonora y sumarlo a los estados del sur. En Hermosillo, capital del Estado, lo recibieron como libertador del pueblo y lo invitaron junto con su fuerza a un banquete público. Los confiados filibusteros se sentaron alrededor de una larga mesa dejando las armas en una pared cercana; apenas habían principiado a gustar los manjares, una multitud de mejicanos se apoderaron de las armas, los hicieron prisioneros y la mañana siguiente los fusilaron a todos, inclusive al coronel Crabb. William Walker, por su parte, continuó sus aventuras en Nicaragua, donde alcanzó la presidencia de la república, sumió al país en una sangrienta guerra y murió el 12 de septiembre de 1860 a manos de un pelotón hondureño *http://www.historiayregión.blogspot.com


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IMPRE(CI)SIONES

El centenario de una escritora decimonónica Camilo Gómez Gaviria Papel Salmón

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l 15 de marzo pasado, en el Auditorio Teresa Cuervo del Museo Nacional en Bogotá, el Ministerio de Cultura celebró el lanzamiento del Año Soledad Acosta de Samper. 2013 marca el centenario de la muerte de esta autora del siglo XIX, una de las primeras que tuvo el país. Aunque poco leída en la actualidad, este año probablemente servirá para revivir el interés de los lectores por la

obra de una importante figura de las letras nacionales. Algunos de sus escritos, hasta hace relativamente poco, ni siquiera se habían vuelto a editar y parte de su obra aún está necesitada de ver la luz después de un siglo de olvido. El interés por su trabajo se volvió a dar en el ámbito académico, tan sólo a partir de la década de 1980, gracias a la crítica feminista que empezó a tomar fuerza en aquel entonces. Soledad Acosta, en vida, escribió textos narrativos y fue autora de una amplia obra como historiadora. Sin

embargo, una de las cosas que más llama la atención hoy es su mirada sobre el papel de la mujer en una época en la que ésta ni siquiera era ciudadana y mucho menos tenía acceso al mismo grado de educación que la población masculina. La temática de la situación de la mujer no sólo está presente en su obra narrativa; la trató también, por ejemplo, en textos como Aptitud de la mujer para ejercer todas las profesiones, una Memoria presentada en el Congreso Pedagógico Hispano-Lusitano-Americano reunido en Madrid en 1892.

En el lanzamiento, Carolina Alzate, profesora asociada de la Universidad de los Andes, presentó una conferencia. Ella es hoy una de las mayores investigadoras de la obra literaria de Soledad Acosta de Samper en el país. Uno de los logros de Alzate en el campo de la investigación sobre la obra de Soledad Acosta, fue la edición del libro Diario íntimo y otros escritos de Soledad Acosta de Samper. El diario es un escrito de carácter muy particular, pues nos muestra lo que eran la vida y pensamientos de una joven bogotana a mediados del siglo

XIX. Este diario estuvo guardado en la biblioteca del Instituto Caro y Cuervo en la hacienda Yerbabuena (sede del instituto en Chía) hasta que fue redescubierto casi por casualidad por el grupo de investigación del que hacía parte Alzate y publicado en el 2004. ¿Cuántos secretos más guardará la obra de Soledad Acosta de Samper? De seguro, tratándose de una autora tan prolífica —y todavía, poco conocida— aún habrá sorpresas aguardando, no solamente a los investigadores, sino también a los lectores en general

EN ESTANTERÍA

70 años lejos del asteroide B612 Mónica Quintero Papel Salmón

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al vez el pequeño Príncipe le presentó la oveja a la flor y se domesticaron los tres. Tal vez la oveja no creció y siguió siendo perfecta para la caja que el aviador le dibujó, aunque fuera malo para el dibujo porque le quitaron todas las intenciones cuando tenía seis años. Tal vez se hicieron amigos y la crespa esa le ayuda al Príncipe a remojarla. Porque después de esa vez que el niño de cabellos de oro “cayó dulcemente, como cae un árbol”, no se ha vuelto a ver, aunque la historia se ha leído en el mundo completo. Es posible que El principito no haya crecido, pese a que han pasado 70 años desde esa primera vez que se hizo libro. Que se publicó. Era martes. También 6 de abril. Año 1943. Antoine de Saint-Exupéry, el piloto de guerra y escritor, vivía en Nueva York. Esa fue la primera ciudad del pequeño Príncipe. En ese entonces no fue tan bien recibido. Muchos esperaban una declaración sobre la guerra y en cambio llegó el cuento. Muchos quedaron decepcionados y

cuando se murió Antoine, un año después (1944), cuando viajaba en su avión para hacer una nueva misión y no regresó jamás, no tenía el éxito apabullante que alcanzó. Que tiene todavía. “El Principito es un libro que sigue vigente por la temática que trata. Su contenido filosófico y social es aplicable a la sociedad. Se puede trabajar con públicos de diferentes edades”, explica Natalia Duque, líder de proyecto de la Fundación Taller de letras Jordi Sierra i Fabra. Lo leen niños y lo releen grandes. Se le mira y analiza desde diferentes posibilidades. “Es un libro que tiene diferentes momentos y varias lecturas. Cuando niña lo leí como un cuento de un personaje y después más grande me encontré con otras sorpresas y otros significados”, dice Ana María Jaramillo, especialista en literatura. Un personaje que enamora,

que ha saltado del libro a los cómics, a la televisión, a las imágenes, a los botones para llevar, a los collares, a las pulseras, a un mundo de posibilidades. A más libros. Al pensamiento. “Es una herramienta para buscar un pensamiento crítico -, señala César Cano, promotor de lectura de la fundación Ratón de biblioteca- y mostrar esto de las relaciones sociales, de la pregunta de para qué estar vivos, del estar en una sociedad”. Una historia que se lee una vez y no se olvida. “Creo que todos queríamos encontrar un zorro”, recuerda Marcela Cataño, una lectora. Poder ver una oveja en una cajita con huecos y encontrarla perfecta o ser capaces de ver que eso no es un sombrero sino un elefante en una boa. El cuerpo del Principito no fue encontrado. Quizá está en su planeta. El de Saint-Exupéry tampoco. Quizá está donde el pequeño Príncipe, celebrando los 70.

Mandamientos hoy

El escritor y filósofo Fernando Savater, invitado a la edición 26 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, llegará para presentar, entre otras obras, “Los diez mandamientos del siglo XXI”. En este trabajo el pensador español actualiza los diez mandamientos analizándolos a la luz de las ideas del siglo XXI, analizando preguntas como: ¿Qué vigencia tienen los diez mandamientos? ¿Siguen siendo una guía ética y moral para la sociedad occidental a pesar del paso del tiempo y del cambio radical de la vida y las costumbres? Pocos filósofos son capaces de explicar con sencillez y claridad las grandes cuestiones que afectan a la historia de la humanidad como este código de diez mandatos divinos inscritos en las tablas de la ley que un día llevó Moisés a su pueblo. Fernando Savater, filósofo agnóstico, analiza con elegante ironía los diez mandamientos acercándolos al punto de vista de hoy sin apartarse de la realidad y sin olvidar las cuestiones que les interesan a todos. La obra recorre uno a uno los mandamientos, desde el “no matará” hasta el adulterio y su explicación histórica, pasando por el examen del acto de robar o el deber de honrar a los progenitores. Editorial: Debate Título: Los diez mandamientos del siglo XXI Autor: Fernando Savater Páginas: 184

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