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Trinidad, 26 de julio de 2011

El pueblo de mi padre Por: Arnaldo Mejía Méndez sombrosos tamarindos; por su cercanía, se encuentran bonitas estancias donde maduran profusamente los frutos del trabajo, de la luz y de la sangre. Su imponente Templo Religioso, está constituido en el mayor símbolo de la hermandad y unidad con el que cuenta la gente. En él se congregan para expresar con hondo fervor, la fe católica que desde siglos profesan. En los antiguos baúles de la Sacristía, cual tesoros santificados por el tiempo, se encontraron, guardadas, cerca de cinco mil partituras de música sacro - santa y barroca, admirablemente escritas, por manos de humildes artistas mojeños, que hoy están sirviendo para deleitar con sus melodías eternas, la dramática y desabrida vida del mundo. Tan sólo por esta clase de riqueza espiritual, de la armoniosa belleza, del portento de su cultura musical, este pueblo hoy vale más que un Potosí y se siente más grande y más vivo que nunca. Cuenta también, con la Casa Grande del Cabildo Indigenal, importante institución tradicional convertida en el crisol de la propia identidad mojeña. En este Cabildo, se reúne de manera frecuente, lo más granado de la raza: los taitas y las mamas a contarse entre ellos dulces mentiras y amargas verdades. Allí también, entre cántaros llenos de chicha y al compás de la música de sus violines llorones, se permiten maripear soñando, con la tierra prometida de la Loma Santa. En la gente, el sentimiento más común es ese amor típico que todos expresan por el terruño. La verdad que es poderosa y notoria la fuerza telúrica que ejerce la tierra sobre cada uno de sus hijos. Cuando se encuentran lejos para el día de la Fiesta Grande, todos quieren volver, quieren volver y quedarse aunque sólo sea un momento, para alimentar otra vez el corazón y el alma, con esa energía y esos sentimientos, que emanan a raudales de la tierra amada. Yo invito a la gente de otras partes de la Patria, a conocer este legendario y hermoso pueblo, donde la vida todavía se deja ver como es y como lo fue antes, sin los espejuelos del falso progreso, que sólo sirven para trastocarle la nativa realidad a cualquier lugar, pero eso sí, no respondo si después, quieren quedarse a vivir en él para siempre. Este pueblo de días tranquilos, con su vieja época que no quiere morir, se llama... San Ignacio de Mojos.

Staff

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o conozco el pueblo de mi padre. Cuando por primera vez llegué a él, siendo ya un hombre, sentí que renació mi alma y su influjo se quedó habitando en mí ser. Me emocionó tanto, escuchar el tañido doloroso de sus campanas viejas, anunciando vida y pregonando tiempo. La verdad que es un pueblo todavía chico pero de espíritu y corazón grandes. Es bonito y de belleza inagotable. Vive rodeado de naturaleza espléndida y tiene a la vista un primor de laguna, en donde, desde siempre, la luna se baña radiante, en las noches bochornosas y claras. Su gente, mayoritariamente nativa, es amistosa y sencilla, laboriosa y bienhechora. Este pueblo, por todo lo que fue y continúa siendo, llegó a ser para mi padre su mejor poema y, el encanto apasionado de su vida. Mi padre nació y pasó agradable su niñez en este bendito lugar, en donde la vida nunca supo ser tan miserable ni rigurosa con nadie. La única Escuela Provincial que funcionaba en esa época, se encargó de darle sentido a su tierna existencia y le educó sus sentimientos. Le enseñó a amar al terruño, a palpitar con fervor por la Patria, a ser una persona de bien siempre honrada y un fiel creyente de la verdad. Le inculcó el respeto a toda la gente por igual, la responsabilidad con el trabajo, el estudio y, el deber de amar la libertad como razón de suprema dignidad. El pueblo de mi padre es un pueblo viejo, de larga historia eslabonada con la realidad viviente y, con una rica y vigorosa tradición en movimiento. Es el pueblo del genuino folclore beniano, de los macheteros imponentes y gloriosos, de los taitas y las mamas, de la moperada briosa y altanera, de carayanas e indígenas enraizados entre sí, alimentando con sus sangres, la simbiosis de una raza legendaria. Allí, los buris todavía son buris de verdad, que se bailan y se beben la noche entera al son de flauta y tambora, siempre al ritmo, de aquella música inmortal y alegre. Este pueblo es tierra de sol y luna, de inmensas pampas y montes de estancias ganaderas y de chacras desparramadas por todas partes; es tierra del coraje y de heroísmo cotidiano, de poesía y canto, de bregas sudorosas y de lucha intérmina tras la conquista de su bienestar y dicha. Es el pueblo, donde los siglos bailan la Danza con los Taquiraris de Fuego, como un tributo al amor y a la querencia. Desde siempre, tiene sus canchones grandes sembrados de frutales que regalan su rica producción todo el año; tiene añejos y

DIRECTORA DE INFORMACIÓN Ana María Tineo Fernández

DIRECTORA Cynthia Vargas Melgar

EDITOR GRÁFICO José Villavicencio Cholima

ENTREVISTAS, RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN Y FOTOGRAFÍA Mariela Llanos Doria Medina y Carlos Alberto Vargas Lara

DIAGRAMACIÓN y ARTES Iver Hurtado Hurtado

Impreso en: EDITORIAL TIEMPOS DEL BENI C/ Nicolás Suárez No. 693 - Telf. 46 20808 Trinidad - Beni - Bolivia


La Escuela de Música de San Ignacio

Trinidad, 31 de julio de 2011

- Entrevista a la Directora Raquel Maldonado

“Cuando suena el Coro y Orquesta de San Ignacio de Moxos, está sonando la historia, una historia que los propios moxeños han querido conservar para posteriores generaciones”

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aquel Maldonado, desde hace 7 años vive en San Ignacio de Moxos. Es la actual Directora de la escuela. La fundadora, una religiosa Ursulina, María Jesús Echarri y el P. Enrique Jordá S.J., se contactaron con ella recomendados por P. Priot Narrow el musicólogo que puso en valor los Archivos de Moxos y de Chiquitos. María Jesús había empezado con los chicos, enseñándoles a tocar flauta, acordes de guitarra, luego Karina formó el coro y afianzó un poco la Orquesta y el Coro y se dio inicio a la estructura curricular de lo que podría ser en el futuro la Escuela de Música. La escuela ofrece educación musical a nivel Técnico Superior, también tiene la carrera de Turismo, sin embargo paralelamente existen otras dos partes que son tanto o más importantes que la propia profesionalización de los chicos, el coro y la orquesta. La Escuela está integrada por 180 alumnos entre niños, adolescentes y jóvenes. El tiempo de formación es de 9 años. Los niños pueden iniciarse desde los 6 hasta los 12 años de edad. En el caso del canto se pueden hacer excepciones ya que la voz madura en las chicas a partir de los 15 ó 16 años y en los chicos a partir de los 17 ó 18. En el caso de la orquesta, para los instrumentos, los estudiantes de inicio, deben ser menores a los 12 años porque es una carrera que requiere la parte que se llama ‘Oficio’, el oficio de ser instrumentista; acostumbrar la musculatura, crecer con el instrumento como si fuera una prolongación del cuerpo. La música barroca es una insignia de la identidad cultural de las misiones, ya que la marca

que han dejado los Jesuitas es muy poderosa junto con la religiosidad. Sin embargo, la formación que reciben en este centro es universal. El grupo bandera de esta escuela es el Ensemble Moxos, que promociona la música barroca misional. Pero es capaz de tocar igualmente Beethoven, Handel o músicos más actuales. El Ensemble es una selección de los mejores alumnos de esta escuela. Está compuesto por 18 personas, músicos polivalentes, es decir, todos ellos saben cantar y tocar los instrumentos de manera óptima. Desde el inicio de la escuela existe un método muy particular de enseñanza que es “el que sabe más enseña al que sabe menos”. No se cuenta con docentes profesionales. En Bolivia, en general, hay pocos músicos profesionales en este área y es difícil encontrar músicos capaces de abandonar la vida de ciudad para irse a vivir a un pueblo. Entonces la escuela apuesta por sus mejores alumnos, incluso hay varios que recibieron formación fuera de este país. Son dos violinistas y dos chelistas los que estudiaron tres años en Europa y que garantizan un nivel que realmente pueda justificar el nivel de Técnico Superior. El Ensemble de Moxos está continuamente viajando, fueron a Cochabamba donde participaron en el ‘Bachfest’ (festival de Bach) y en La Paz presentaron su tercer disco llamado Fiesta Moxos, auspiciado por la Embajada de España. También participaron en el Encuentro Musical Boliviano Europeo y les espera una gira por diferentes países, viaje que iniciarán en septiembre de este año.

El Vitral en la puerta de ingreso a la Escuela de Música (Foto: Edwin Bause Villar)

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LA PALABRA

Fiesta Patronal, legado cultural E

l camaretazo terminó de despertar a los vecinos de la plaza del viejo pueblo. Son las cuatro de la madrugada, el ton… ton… tochi retumba en el techo colonial de la iglesia refaccionada. Los vientos del sur mecen apenas las copas de los árboles. La temperatura ambiente es baja pero eso no impide que el grupo de Macheteros baile en honor al santo patrono, San Ignacio de Loyola, en la puerta del templo misional. El baile volverá a repetirse al menos tres veces en este día cuando comienza la novena al santo. Al final de los nueve días de rezos, bailes y cánticos, se celebrará la Fiesta Patronal de San Ignacio de Moxos, un conjunto de manifestaciones culturales que se han preservado casi intactas a través del tiempo, bien resguardadas por los indígenas mojeño ignacianos. La fiesta religiosa cultural, organizada por el Cabildo Indigenal, aspira a ser declarada por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad. Sería el tercer título para la población, reconocida como Capital Folklórica del Beni y Capital Espiritual de las Misiones Jesuíticas del Cono Sur. La candidatura fue presentada a la UNESCO el año pasado, luego de un arduo y estricto trabajo de investigación y

Juan Francisco Limaica y Sheila Villar sistematización de datos sobre la fiesta. Mientras se espera el fallo final, los macheteros, casi indiferentes al proceso, continúan llegando a la Iglesia. Los indígenas se comportan como lo hicieron sus abuelos y otros antepasados cuando se trata de ceremonias religiosas y actividades culturales en torno a la fiesta. El oficial mayor de Cultura y Desarrollo Humano del Municipio de Moxos, Adolfo Santa Cruz Rivas, desde sus nuevas oficinas en la Casa de la Cultura, afirma que los ignacianos son “ricos en folclore”. Destacó de la fiesta patronal la presencia de la danza de los Macheteros y Los Achus. En la procesión se cuentan, sin embargo, más de 30 interpretaciones, solamente en estos días y no en otras épocas del año. Para el presidente de la Casa de la Cultura, Javier Vaca, la declaratoria se ha convertido en una necesidad “para poder comprometer en una forma seria y responsable a todas las autoridades para hacer adelantos de verdad”. Vaca, es parte del Comité de Patrimonio que se formó para preparar la candidatura. La gente es la que sustenta toda esta cultura que tenemos y merece tener mejores condiciones de vida, opinó. Por su parte, el párroco del pueblo, Franz Bejarano, sacerdote jesuita, confía en que el título sirva para reconocer a una cultura intacta y ayude a protegerla. “Es precisamente un

reconocimiento a la lucha, al esfuerzo a todo un modo de ser del ignaciano que ha vivido durante años y años, y pese a tantos acontecimientos, el pueblo mojeño ignaciano se ha mantenido firme en su identidad, dijo. “Sigue manteniéndose firme y sigue llevando a cabo sus formas y costumbres, sigue viviéndolo con naturalidad, sin ningún tipo de intromisión, sino porque le nace porque su vivencia es así, porque su vida es esa”, añadió. El sacerdote que también impulsó la candidatura a la UNESCO plantea ahora que desde el Municipio local se defina una estrategia de protección a estos valores, pero también para que se puedan obtener recursos económicos a través de la llegada de turistas al pueblo beniano. Investigación La candidatura es respaldada por una investigación que estuvo a cargo de una consultora, con sede en La Paz; sin embargo, parte del trabajo de recopilación y sistematización de datos estuvo a cargo de Sheila Villar y Juan Francisco Limaica, ambos radican en San Ignacio. Villar es en realidad responsable y guía del Museo Viñupapaika eta Vitaresira. Aseguró que el trabajo fue intenso desde el 19 de marzo hasta agosto de 2010. “Se preparó toda la documentación relacionada con toda historia de la fiesta, conjuntos, transmisiones generacionales, un poco de bibliografía”, indicó. Ese poco de bibliografía es, en realidad, 282 libros, encontrados en bibliotecas de San Ignacio, Trinidad e incluso de Estados Unidos. Los dos investigadores identificaron 36 danzas y 12 parcialidades en la fiesta. Las parcialidades están integradas por personas que se dedican

a las actividades religiosas, como los sacristanes. Limaica, responsable técnico del Archivo Misional de Moxos, dijo que el “enemigo moral” en este proceso fue el tiempo. “Fue una maratón, pero se trabajó bien, y estoy orgulloso de haber formado parte de todo esto”, dice el movima que se siente ignaciano. Los jóvenes están satisfechos por el trabajo desarrollado, y esperan que la próxima vez que los Macheteros salgan a la calle a resguardar al Santo, la Fiesta Patronal ignaciana ya sea reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Trinidad, 31 de julio de 2011

Basilio Nolvani Nojune

Entrevista Alcalde de San Ignacio de Moxos

San Ignacio se prepara para recibir carretera y turistas

La Palabra del Beni (LP) ¿Cómo está San Ignacio antes de celebrar su Fiesta Patronal el 2011? Basilio Nolvani (BN) San Ignacio de Moxos tiende a crecer mucho más. Está creciendo. El año pasado se ha creado un barrio y este año se está creando un nuevo barrio. El año pasado hemos creado nuevas calles y este año hemos aperturado nuevas calles para nuevos barrios. El año pasado hemos dado el servicio de agua en el nuevo barrio y ahora nos toca dar nuevo servicio extendiendo más allá el servicio de agua y como también el tendido de energía eléctrica. La zona que se está creando no tiene luz, no tiene agua y el municipio tiene que encarar referente a eso, juntamente con los encargados de la energía eléctrica, los encargados del agua. LP: ¿Cuáles son los principales proyectos que ejecutó el último año?. BN: Ahorita estamos encarando el enladrillado de calles. Usted sabe que en tiempo de agua no pueden salir los niños a sus colegios. Si bien salen de sus casas, llegan embarrados, llegan con los zapatos en la mano. Hemos visto que hay que hacer un mejoramiento de calles, entonces estamos haciendo ese trabajo. Todo pagado por el Gobierno Nacional. Tenemos tres obras del Gobierno Nacional: el enladrillado de calles de tres cuadras. Un Cabildo Indigenal en San Francisco de Moxos, una escuela con vivienda para maestros en la comunidad de Navidad, por el lado de San Francisco. Entonces estos tres proyectos tenían un costo de 300 mil dólares. El Municipio está en el tema del enladrillado de las otras calles y está en el tema del proyecto de agua potable. Tenemos un potabilizador en el Puesto Naval. Estamos esperando la comisión del Viceministerio para que venga a hacer la instalación y podamos tener agua potable para distribuir, hasta que tengamos el proyecto completo que nos va a hacer la distribución domiciliaria de agua potable. Ahorita no contamos con agua potable. Sacamos agua de la Laguna (Isireri) directamente, sin potabilizarla. Estamos haciendo el mejoramiento, esto es con el Gobierno Municipal y Gobierno Nacional. El Gobierno Nacional está poniendo un millón de Bolivianos y el resto lo pone el Gobierno Municipal. Nosotros estamos poniendo, hasta ahorita, 500 mil Bolivianos. También estamos haciendo los arreglos de las plazas, plazuelas, más bonito que se vea. Estamos haciendo el proyecto de la Laguna Isireri, tanto de la Avenida con doble vía como con la Avenida al Aeropuerto, que es siempre fea para tiempo de agua. Esos proyectos queremos encarar en esta gestión. LP: ¿Cómo se define políticamente: indigenista o del Movimiento Al Socialismo (MAS)? BN: Nosotros, realmente, nos hemos enganchado a través del Movimiento Al Socialismo. Hemos postulado a este cargo a través del Movimiento Al Socialismo;

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Queremos que esta cultura no se la pueda tergiversar en un folclorismo. Nosotros lo que queremos es que se mantenga y conserve la cultura así como está ahora de manera espiritual.

pero realmente nosotros venimos de las organizaciones indígenas, somos indígenas. Desgraciadamente no tenemos una sigla que nos pueda decir, estos son del pueblo indígena. LP: ¿Cuál es su posición sobre la carretera Villa Tunari - San Ignacio de Moxos? BN: Hay momentos que me entristece, pero también sabemos que vamos a tener un buen desarrollo. El TIPNIS va a ser perforado, van a desaparecer los animales, los peces. Realmente no sabemos qué es lo que va a pasar de aquí en adelante con la apertura de esta carretera. Vamos a tener que perder muchas cosas dentro del Parque Nacional Isiboro Sécure. Muchas personas dicen vamos a tener un buen desarrollo, pero para las comunidades no es un buen desarrollo porque vamos a llegar a empobrecer nuestro territorio. Yo no puedo estar en contra de las comunidades ni de mi misma organización; pero nosotros hemos solicitado al Gobierno Nacional que se nos respete nuestra tierra y que haya alguna Ley que nos pueda permitir que esas tierras no se puedan colonizar. LP: ¿Qué significará para San Ignacio si la Fiesta Patronal es declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO? BN: Queremos que esta cultura no se la pueda tergiversar en un folclorismo. Nosotros lo que queremos es que se mantenga y conserve la cultura así como está ahora de manera espiritual. Va a significar un desarrollo, pero un desarrollo que sea con una identidad propia. Por eso estamos nosotros para cuidar nuestro desarrollo. LP: ¿Está preparada la población para recibir un mayor número de turistas? BN: Estamos preparando un proyecto para la protección, mantenimiento y

mejoramiento del casco viejo. Tenemos que hacer un ordenamiento dentro del área urbana, especialmente en el casco viejo. Q u e r e m o s mantener este tipo de enladrillado de calles, pero vamos a hacer un mejoramiento. Mantener ese tipo de enladrillado que tenemos ahora, pero con un mejoramiento de drenaje. LP: ¿Cómo cree que afectará a San Ignacio, en caso de que se hagan realidad al mismo tiempo, la carretera desde Villa Tunari y el reconocimiento de la UNESCO?. BN. Estamos pensando en eso (Sonríe). Sobretodo, nosotros como municipio estamos apoyando en las sedes culturales. Estamos creando las sedes culturales para estar listos. Sabemos que vamos a recibir un golpe fuerte. Sabemos que nos van a entrar con la saya, con el tinku. Entonces, nuestros jóvenes, nuestros niños, para que no se distraigan con eso, también tengan la fortaleza y la seguridad de que ellos son parte de una danza típica regional de su propio pueblo. Ta m b i é n , e s t a m o s n o s o t r o s , preparándonos para enfrentar toda esta situación para cuando llegue el turista mire toda la producción que tenemos acá.


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LA PALABRA

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El Cabildo Indigenal Protegiendo las costumbres y promoviendo la fe cristiana

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unque en la época misional ya existían los cabildos, el actual Cabildo Indigenal de San Ignacio de Moxos se fundó el año 1936, después de la Guerra del Chaco. Al presente la primera autoridad es el Corregidor Mariano Matareco Cartagena, quien junto al Primer Cacique Simeón Congo dirigen a las demás autoridades. El cabildo se divide en cinco poderes: Corregidor La máxima autoridad en reuniones y en organización de fiestas religiosas, representa al pueblo en los actos rituales y frente al Estado, también actúa como juez en la justicia tradicional indígena. Hasta el año 2000 el Corregidor era elegido por las autoridades políticas y el Primer Cacique asumía la jefatura del Cabildo. El Intendente tiene la función de transmitir las decisiones del Corregidor y Cacique para que éstos organicen y ejecuten los trabajos. Los jueces se dividen en varios cargos, cada uno con una función específica. Alférez, Policía, Albacea y Fiscal. Los comisarios son los mensajeros y soldados del Corregidor. También mantienen arreglado el cabildo y acarrean chicha para las fiestas. En total son 26 personas. Se encargan de organizar las festividades del pueblo, las labores religiosas y prácticas culturales y asumen una función política, además de resolver conflictos. También se ocupan por el mejoramiento de las condiciones económicas, salud y educación de los indígenas, respeto y recuperación de sus costumbres y tradiciones, conocimiento de la medicina tradicional,

manejo de la espiritualidad y sus vínculos afectivos y físicos con su lugar de origen.

El corregidor Mariano Matareco Cartagena por su experiencia en anteriores gestiones, comenta, que están afanados con la fiesta del Santo Patrono porque hay mucho trabajo por hacer. Desde la salida del Palo Encebao, él y Don Simeón Congo, no pegan los ojos. La salida del Palo Encebao coincide con la novena de la Virgen del Carmen y así inicia la fiesta. Se puede decir que el camaretazo al amanecer… es el anuncio. Son 36 las danzas que muestra el cabildo, además de cortar la tacuara para armar el corral del jocheo e’ toros en el lugar de siempre, la plaza Lorenza Congo. Nos cuenta que ellos tienen 6 toros que serán ‘jocheados’ además algunos ganaderos llevan otros, y esperan tener alrededor de unos 17 este año. Los miembros del cabildo enceban el palo, lo adornan y lo colocan, fabrican fuegos artificiales, hacen la chicha y la comida para atender a la gente. De esta última tarea, se encargan las Abadesas. Entre las danzas, los nativos presentan

l a danza de los macheteros, jerure, achus, y tintiririnti, entre otras. Cada grupo estará conformado por 30 a 50 danzarines. Matareco, resalta que los recursos económicos destinados al Cabildo son muy bajos. Hay un apoyo del Municipio pero no siempre llega a tiempo, hay que hacer una serie de trámites para conseguir ese apoyo que alcanza para poco. Sin embargo, el amor al pueblo y la voluntad es grande ya que incluso las esposas de los miembros del Cabildo, se encargan de

algunas tareas gratuitamente, como las de preparar chicha y comida para los cientos de invitados a la fiesta. El dinero sale de sus bolsillos. En algunas oportunidades se pide colaboración a diferentes hermanos del pueblo, conocedores de las necesidades del Cabildo. La satisfacción y la alegría en el corazón se sienten después, cuando ven a los visitantes y a la población contenta con la Fiesta, con el trato y la atención que se les otorga.


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San Ignacio de Moxos N

cultura viva

unca he visto un atardecer tan bello como en San Ignacio de Moxos, con el sol a punto de derretirse al tocar las aguas de la Laguna Isireri, el gran espejo de agua que guarda en sus aguas una serpiente eterna... Para referirme a este tranquilo pero bellísimo pueblo donde he pasado unos días sumergida en arte y cultura, debo hablar primero de las Misiones de Moxos y las Misiones de Chiquitos que aunque eran dirigidas por sacerdotes jesuitas, no estaban bajo la misma jurisdicción, ya que Moxos dependía del Virreinato del Perú y Chiquitos de la Gobernación del Paraguay. La fundación de San Ignacio, tercera misión fundada en Moxos, se realiza el 1 de noviembre de 1689, por los reverendos padres jesuitas: Antonio de Orellana, nacido en Pisco (Perú), Juan de Espejo, español cofundador de San Borja (Beni) y el hermano Álvaro de Mendoza, La población se asienta originalmente a catorce leguas de Trinidad, sobre el río Tijamuchí, con indios Cañacures y Punuanas. Entre 1743 y el 49 por decisión de los padres Claudio José Fernández y Bartolomé Bravo, se traslada el pueblo a 20 kilómetros hacia el norte, a causa de una epidemia de viruela y sarampión que causó estragos y de una creencia de los indígenas respecto a una gran serpiente o ‘jichi’ que habitaba en los ríos y que devoraba a los nativos. El éxito del emprendimiento jesuita se fundamenta en la fundación progresiva de pueblos reducidos, conforme la labor de evangelización se iba consolidando. La creación de centros poblados seguros, en donde el indígena se sentía protegido del abuso de los españoles y de los temidos ataques de los bandeirantes (incursionistas portugueses), en los cuales podía vivir y crecer en armonía con sus semejantes, pudiendo inclusive moverse entre una población y otra sin mayores contratiempos, contribuye a lograr un éxito básico, tanto social, como económico y, espiritual. La orden jesuítica, con todas sus bondades, genera en el nativo una confianza extraordinaria, que se traduce en su total inmersión en el desarrollo de una cultura mestiza que se ancla en la mú-

sica, religión, arquitectura y la producción agropecuaria. En 1767 los jesuitas reciben la infausta noticia de su expulsión, dictada en España por el Rey Carlos III y se retiran desolados pero con resignación dejando a las misiones en desamparo total a merced de su suerte. Muchas misiones quedan abandonadas ya que los indígenas vuelven al monte o emigran en busca de la Loma Santa, para protegerse de la cacería brutal que inician los españoles, dejando el poblado en decadencia. Otras misiones sobreviven como pueden, aprendiendo a vivir con lo que les queda de herencia jesuita. la iglesia La magnífica iglesia de tres naves inicia su construcción en el año 1744 para concluir exitosamente en 1751. El proceso de construcción de las iglesias misionales, consiste en el trazado de cuatro filas de columnas delimitando las naves, el nivelado del piso, cavado de las fosas para sostener los horcones chamuscados en la base para protejerlos de humedad, vigas paralelas a los muros, cubierta a dos aguas y muros de adobes mezclados con jugos y cenizas a falta de cal. Para la construcción, el Padre Orellana hace de arquitecto haciendo los adobes y tallando las maderas. El gobernador Rivera pone la primera piedra el 27 de agosto de 1691. Y en octubre de 1694 se estrena la iglesia perfectamente acabada con una gran procesión y más de cien danzantes. La iglesia era rica en plata labrada y en imaginería. Álvaro Mendoza fue artífice del retablo principal del primer templo. En sus 250 años de vida la iglesia fue sometida a diversas construcciones parciales, hasta que el 2002 se reinaugura el templo, gracias al impulso de los jesuitas que habían retornado en 1984. En 1995 en un encuentro realizado en las Misiones de Chiquitos se determina restaurar todas las iglesias misionales del lugar, incluida la de San Ignacio de Moxos. El artífice sería el arquitecto suizo, Hans Roth con la colaboración del arquitecto cruceño, Juan Carlos Ruiz. En 1996 comienza la reconstrucción del templo que se dividirá en fases. La última fase se concluye e inaugura el 31 de julio

de 2002 para la fiesta patronal del pueblo, con una misa cantada al estilo jesuítico interpretada por la Escuela de Música de San Ignacio de Moxos.

La magnífica iglesia, posee una punilla, fortalecida con doble hilera de grandes columnas de madera. hechas de almendrillo y mara, éstas, a diferencia de las columnas de Chiquitos, no son talladas ni decoradas. Los restos de las antiguas columnas pueden ser contempladas en el corredor interno de la iglesia. En el interior resaltan enormes cuadros pintados al óleo sobre lienzo, por el Padre jesuita Bernardo Gantier en los que se narran historias del Antiguo y Nuevo Testamento, sólo cuatro lienzos de la parte delantera, son originales. El gran coro En cada uno de los templos de Moxos a la entrada se ubicaba el coro que albergaba la actuación de la orquesta o capilla. En ella se mezclaban instrumentos traídos por los misioneros con instrumentos nativos como los bajones y flautas de canilla de bato. Existía en cada misión un taller donde se construían violines, órganos, monocordios, chirimías, oboes y otros. Se hacía una selección en la escuela de los alumnos dotados para interpretar música. actualidad Uno de los mayores atractivos de San Ignacio de Moxos, es su fiesta patronal que se celebra el 31 de julio. Esta festividad que ha mantenido una profunda relación con la tradición religiosa jesuítica y con las creencias indígenas mojeñas está compuesta por varios elementos como las danzas, la participación del Cabildo Indigenal, la devoción de las abadesas. Toda esta riqueza cultural ha dado lugar al reconocimiento de San Ignacio de Moxos “Capital Folklórica del Beni” en 1975 y “Capital Espiritual de los Pueblos Misionales del Cono Sur” en 1997. Actualmente, se está gestionando su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad.


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Entrevista Subgobernador de la Provincia Moxos

Sixto Bejarano Congo

Mucha expectativa por tercer título cultural

La Palabra del Beni (LP): ¿Cómo está San Ignacio antes de celebrar su Fiesta Patronal el 2011? Sixto Bejarano (SB): Hay mucha expectativa, hay mucho más movimiento que cualquier otro año, impresionante. Los mismos habitantes han empezado con tiempo, sin que haya Resolución, Ordenanza Municipal, (arreglan) la fachada (de su casa), cada ciudadano mojeño, para mostrar una buena imagen para la fiesta de nuestro pueblo. Eso significa que la gente, el ignaciano, el mojeño está con mucha expectativa de que San Ignacio pueda tener el tercer título en cuanto a sus valores culturales, (el de Patrimonio Cultural de la Humanidad). Sin duda, se espera mucho más de las autoridades, es decir del Gobierno Municipal, de la Subgobernación en este caso. Pero si usted puede observar, de manera muy autocrítica, podíamos decir a la Subgobernación, usted sabe que es un proceso muy nuevo. Hemos nacido, los subgobernadores, a la vida política, a la vida jurídica, sin normas sin plata sin los técnicos y finalmente pues un Gobernador (Ernesto Suárez) que en principio no admitía que el movimiento indígena le ganó en Moxos. Eso ha perjudicado un poco la gestión; sin embargo, en los últimos días, en los últimos tiempos, se ha mostrado un poco más abierto, la autoridad, en este caso, el Gobernador. LP: ¿Cómo se identifica políticamente? SB: Nosotros somos orgánicos. Nosotros somos aliados a nuestro Gobierno Nacional, eso quiero dejar muy claro ante la opinión pública. El movimiento indígena en Moxos, la sociedad civil organizada, todo, sabe que el pueblo mojeño orgánicamente nos hemos lanzado el año 2004 como pueblos indígenas y queremos pensar que el Movimiento Al Socialismo es nuestro instrumento, pero ya como que nos quiere absorber a los pueblos indígenas haciendo perder nuestra organización. Esperamos que no sea así, pero lo estamos viendo que nos quiere absorber políticamente. LP: ¿Qué hacer entonces? SB: Participar en las próximas elecciones netamente como pueblos indígenas porque hemos visto lo negativo y lo positivo que ha sido en este año de autonomía de la gestión misma de la Subgobernación, la

El ignaciano, el mojeño está con mucha expectativa de que San Ignacio pueda tener el tercer título en cuanto a sus valores culturales, (el de Patrimonio Cultural de la Humanidad).

gestión con el Movimiento Al Socialismo en la cual hemos sido partícipes de algunos eventos, donde hemos visto claramente que el Movimiento Al Socialismo tiende a absorber a los sectores sociales sin reconocer la organización, la estructura orgánica de los pueblos indígenas. Por tanto, la CPEMB se reunirá orgánicamente para tomar decisiones. LP: ¿Qué obras se ejecutaron en el último año? SB: Había en el POA 2011 algunos recursos para ejecutar la obra de la Red de Salud o el “Hospital Viejo”, que vulgarmente conocemos en nuestro pueblo. Hemos hecho las gestiones para ejecutar dicho proyecto, se ha hecho un primer desembolso de cien mil Bolivianos, ese primer recurso se ha ejecutado. Esperamos que salga el segundo desembolso para esa infraestructura que estaba totalmente deteriorada por mucho tiempo, pues, ahora la Subgobernación la va a dejar totalmente nueva y equipada. LP: ¿Cuáles son los cinco proyectos que tiene la Subgobernación para ejecutar? SB: Desde la Subgobernación garantizaremos cuatro servicios básicos:

La Subgobernación de la Provincia Moxjos

Energía total, Moxos con agua potable, Moxos con vías camineras vecinales y finalmente eso garantiza la Autonomía Alimentaria en Moxos. LP: ¿Carretera sí o sí por el TIPNIS? SB: Es un tema muy complejo. Como ex dirigente indígena para mí es un poco complicado. Debemos manifestar que aplaudimos las políticas de nuestro Gobierno Nacional, pero también observamos cuando no se respetan las normas, cuando se violan las normas. Hay violación en el TIPNIS, por ejemplo, no se respeta el derecho propietario. Es un territorio titulado, es un territorio con triple categoría. Es parque nacional y es área protegida. ¿Por qué nuestro Gobierno no hace prevalecer los derechos constitucionales de los pueblos indígenas en ese territorio? No conocemos el proyecto, porque no nos muestra la licencia ambiental, la ficha ambiental y muchas etapas que tiene todo proyecto, el que diga que lo conoce que lo ponga sobre la mesa. Aquí en Moxos no lo conocemos. Por tanto, nosotros pedimos el diálogo con el Gobierno, que él tenga que reconocer que está fallando en esta parte. Tenemos mucha susceptibilidad mientras el Gobierno no nos dé las garantías que debemos tener como pueblos indígenas. LP: ¿Cómo se imagina que va a ser San Ignacio si se hace realidad la carretera Villa Tunari - San Ignacio y la declaratoria de la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad?

SB: Ese es el temor que tenemos, ¿no será que de aquí a diez años estamos perdiendo nuestros territorios indígenas? ¿No será que de aquí a diez años estamos perdiendo la identidad cultural que tenemos como pueblo? Cómo el Gobierno nos garantiza si ni la misma Constitución la está haciendo respetar. Esa es nuestra gran incógnita. LP: ¿La declaratoria de la UNESCO ayudará a preservar la cultura en San Ignacio? SB: Mire, si la Constitución es más, es la madre Ley, está por encima de cualquier Ley (y no la respetan), hágame el favor. Ahora, sin carretera, se está avasallando, se está usurpando, sin camino, cómo será con camino. Cuál es el control social que nos garantiza nuestro Gobierno a nuestros derechos propietarios sobre la tenencia de nuestros territorios. LP: ¿Será ésta la última fiesta patronal de un San Ignacio intacto? SB: No quiero ser tampoco tan pesimista. Yo creo que tenemos un desafío los mojeños, el pueblo beniano. Si todo el departamento, todas las provincias nos sentamos a construir una autonomía, pero una autonomía acorde con nuestra realidad a cada provincia, que esos estatutos autonómicos departamentales, donde van a estar plasmadas nuestras atribuciones como Subgobernador, creo que sería una llave muy importante para todo el Departamento y muy especialmente para Moxos.


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LA PALABRA

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Piscicultura en Manos Indígenas L

a población indígena de San Ignacio de Moxos tiene una riqueza natural y cultural inmensa, sin embargo, esa riqueza no se traduce en riqueza material por lo que muchos de sus habitantes viven en condiciones, a veces, de extrema pobreza. Organizaciones No Gubernamentales trabajan en la zona intentando desarrollar algunas potencialidades sin afectar el entorno natural protegido por generaciones por los mismos indígenas. Una de esas organizaciones es el Centro de Estudio de la Hoya Amazónica (Hoyam-Moxos) que fue fundada en los años 90 y reestructurada una década después, cuenta su actual responsable Jhonn Kudrenecky. La cultura acuática, que se cree se desarrolló en la zona antes de la llegada de los españoles, sirve hoy en día de inspiración para aportar a la seguridad alimentaria de decenas de comunidades moxeñas. HOYAN impulsa la producción de peces nativos en pozas artificiales comunales, especialmente del pacú, por su capacidad de transformar el alimento. El pacú puede transformar un kilogramo y medio de alimento en un kilo de carne. “Primero era un ensayo de los sistemas arqueológicos pre-colombinos, haciéndolos funcionar. En algún momento eso se convirtió en vez de la producción agrícola, en producción de peces. Esa producción comenzó en lo que es, hoy en día, la Estación Piscícola Mausa”, afirma. Después, el sistema de producción fue implementado en un pequeño proyecto en la comunidad Monte Grande, cercana a San Ignacio, “como un ensayo de criar peces en las comunidades para (garantizar) la seguridad alimentaria”. Kudrenecky explica que aunque en el monte hay abundancia de alimentos, en alguna época del año escasea, además se necesita complementar el tipo de alimentos que consumen con una excelente fuente de proteína animal. Entonces, la piscicultura se ve como una opción de paliar las necesidades en la seguridad alimentaria. Además, de obtener un producto de buena calidad existe la posibilidad de comercializarlo. Y el esfuerzo ha cosechado algunos éxitos. La Estación Piscícola Mausa es uno de los dos centros productores de alevines de pacú que hay en Bolivia. Se convirtió en el principal proveedor de

alevines del país. La producción de alevines de pacú nativo fue llevada hasta otras provincias benianas como Cercado y Marbán, también a otros departamentos como Santa Cruz y Cochabamba, para cubrir necesidades de piscicultores privados. La Estación Mausa fue creada con el objetivo de “garantizar la sostenibilidad de la piscicultora, o sea, proveer alevines a las comunidades de aquí de Moxos; pero al hacer eso tenemos la capacidad de proveer alevines al resto del oriente boliviano”, señala Kudrenecky. Lo que comenzó en una poza se extendió a 24 comunidades y hoy hay 64 pozas o unidades productivas, por la demanda y el esfuerzo de los comunarios. Las comunidades supieron adaptar los métodos diseñados en el experimento a sus propias realidades y a su ritmo de trabajo. Entre los participantes en el proyecto formaron la Asociación de Piscicultores Indígenas de Moxos (ASOPIM), en 2006. El crecimiento del proyecto ha estado sujeto a resultados no siempre alentadores por diversos motivos, que van desde las costumbres de los comunarios hasta problemas climáticos inesperados. El presidente de ASOPIM, Félix Cuevas, dice que hay que trabajar con ahínco si se quieren ver resultados. Cuenta que cuando el programa comenzó en su comunidad, hace varios años, por motivos de enfermedad tuvo que alejarse de la poza. Cuando regresó, después de varios meses, los peces no habían alcanzado ni la mitad del peso necesario para su venta. Entonces se dedicó a elaborar el alimento balanceado y en cuatro meses logró tener peces de un kilogramo, con lo que les demostró a sus vecinos que el proyecto podía seguir adelante. Aunque HOYAM impulsó la producción piscícola, ahora, el proyecto está, prácticamente, en manos indígenas. ASOPIM cuenta con infraestructura para el procesamiento de pescado, una cámara frigorífica, una fábrica de hielo, hornos para ahumar pescado, fábrica de alimento balanceado que provee a los piscicultores. La asociación fomentó la creación de nuevos mercados. Con un camión frigorífico se promovió el consumo de pescado producido en Moxos en lugares como San Borja, pero también en poblaciones del vecino departamento

de La Paz como Caranavi, Sapecho, Palos Blancos. Un golpe duro para los productores lo proporcionó la naturaleza en 2010, cuando ingresó desde el sur un frente tan frío que mató a miles de peces en todo el país. Las pozas del programa no fueron la excepción y los comunarios quedaron devastados por las pérdidas. Mientras que la implementación de la poza implica tecnología simple y conocimientos perfeccionados en la piscicultura, la fabricación de alevines necesita tecnología de punta. Una de las características del pacú es que no se reproduce en cautiverio de forma natural. En la Estación Mausa alteran el entorno del pez para que sí lo haga y que los alevines estén listos en enero. Los piscicultores necesitan los alevines meses antes, en septiembre. Este es “un cuello de botella” en el que se está trabajando para solucionarlo. Kudrenecky asegura que la rentabilidad está arriba del 30 por ciento de la inversión. Típicamente entre el 10 y el 20 por ciento de la producción es utilizada en la alimentación de la comunidad que participa en el proyecto, el resto es comercializado para generar recursos económicos para la propia familia y para adquirir los insumos que se necesitan para continuar con la producción. ASOPIM mueve anualmente entre cien mil y doscientos mil Bolivianos. El objetivo es producir 30 mil kilogramos de carne de pescado al año, lo que podría generar un movimiento económico de 600 mil Bolivianos. Por el momento, el proyecto es un aporte más a la seguridad alimentaria. Ninguna de las familias se dedica por completo a la piscicultura, es una actividad secundaria. Kudrenecky y Cuevas están convencidos de que la actividad es rentable y lo que falta es capital para la perforación de las pozas, la alimentación de los peces y otros insumos. La

inversión podría recuperarse en dos o tres años; sin embargo, los indígenas no pueden acceder a ella de manera individual por lo que se mantiene el sistema comunal.


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Moxos, ganadería de calidad L

a ganadería que se produce en la provincia Moxos es de alta calidad, afirma el dirigente ganadero, Miguel Arias. La provincia limita al sur con el departamento de La Paz, su principal mercado. “Orgulloso lo digo, como presidente de la Asociación de Ganaderos, y como ganadero que soy, de que somos la primera provincia en ganadería de calidad. Tenemos ganado Nelore, también hay ganado europeo, tenemos ganado lechero, es una provincia que está relacionada con todo lo que es ganadería y razas”, afirmó. Según Arias, la Asociación en San Ignacio de Moxos tiene 48 ganaderos afiliados. En la provincia pastan más de 300 mil reses. Cerca de 30 mil cabezas de ganado al año son enviadas principalmente a los mercados de La Paz. La buena producción ganadera es posible al terreno de la provincia. “Tenemos altura, tenemos bajura, tenemos bastante rivera de ríos que es de donde el ganado se enriquece para dar un buen peso”, explicó. Como eso no es suficiente varios ganaderos han invertido en la siembra de pasto que es traído desde Brasil.

Aseveró que hay ganaderos que tienen potreros de hasta tres mil hectáreas de pasto cultivado, lo que le permite elevar su productividad. “Tenemos que ir haciendo tecnología, tenemos que ir dándonos cuenta de que no vamos a poder avanzar si no hacemos esto”, dice, reflexionando sobre el elevado costo que significa cultivar pasto para el ganado. “Estamos ocupando humedales para sembrar pasto y así mismo poder hacer el doble de ganadería que tenemos”, informó. Los ganaderos son pujantes en la tierra del agua como es Moxos. Están conscientes de que es necesario invertir en tecnología para mejorar cada vez más la producción ganadera y crecer en un país que necesita inversiones. Su más reciente proyecto es la construcción de un Campo Ferial, del que se dice, será de “primera categoría y que va a hacer el orgullo de este país”. La construcción del campo ferial tiene un avance del 80 por ciento. Tiene una inversión superior a los 150 mil dólares. La construcción es financiada con recursos propios de la Asociación y con donaciones de los ganaderos.

San Ignacio de Mojos toma rumbo al desarrollo El monte y el río rodean la Loma Santa, allá donde vivieron

nuestros abuelos cuidando y respetando la naturaleza. Hoy, con el esfuerzo de sus propios brazos, los mojeños labramos nuestro desarrollo en solidaridad y comunidad, rumbo al futuro. La Asamblea Legislativa Departamental del Beni apoya la construcción de más caminos, agua potable y salud para lograr el cambio a favor de los habitantes de Mojos. En el 322 aniversario de la fundación de la Capital Folclórica del Beni, rendimos nuestra admiración a San Ignacio de Loyola por su visión y labor evangelizadora. Trinidad, julio de 2011 Dr. Alex Ferrier Abidar PRESIDENTE ASAMBLEA LEGISLATIVA DEPARTAMENTAL DEL BENI


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LA PALABRA

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Fabricante de melodías M

iguel Uche Nuni es el fabricante de los instrumentos de cuerda de San Ignacio de Moxos y por supuesto los violines que se usan en la Escuela de Música. Su padre era carpintero y su abuelo, Francisco Uche, era tallador y desde niño veía que su abuelo hacía imágenes, máscaras y otras cosas que le encargaban junto a él, Miguel aprendió el oficio más o menos a los 10 años creandor sus propias obras… juguetes con los que fue adquiriendo habilidad. Para él no era frecuente ver instrumentos de música. Y una vez, cuando tenía 14 años, llevaron a su casa, una guitarra partida que su papá arregló. Con este ejemplo, Miguel, decidió hacer una guitarra pero de menor tamaño como un trabajo manual para la escuela, presentó el trabajo y se sintió orgulloso y feliz de su obra. Entonces se fue afianzando en el oficio de la carpintería, ayudaba a su padre a hacer muebles y al mismo tiempo hacia otros encargos, como llaveritos con imágenes ignacianas, adornitos, máscaras, folklore de la región. A su abuelo le encantaba la música, tocaba hábilmente la flauta y quiso aprender a tocar violín. Como no tenía uno, tomando las medidas -con la mano- del violín que vio, hizo su propio instrumento, el cual, Miguel conserva aún como una reliquia. Dos años antes de salir del colegio, decidió seguir los pasos de su abuelo y fabricar un violín, pero antes de terminarlo cayó enfermo y tuvo que vender el instrumento a medio hacer. Un señor de Argentina, quedó maravillado con el violín que estaba todavía en estado rústico y se lo compró. Cuando la hermana María Jesús Echarri armó, lo que en adelante sería el Coro Musical, Miguel fue

parte de él y, al igual que su abuelo, ansiaba aprender a tocar violín. En esa época aproximadamente habían diez violines en el pueblo, por lo que, fabricó su segundo violín pero esta vez sí lo terminó. Lamentablemente Miguel no aprendió a tocarlo, como hubiera deseado, por falta de tiempo, pero sí se dedicó a fabricarlos. El año 1996, llegaron a San Ignacio, unos españoles con la Ruta Quetzal y una pareja de maestros, contratados por la UNESCO se quedó para trabajar temporalmente en el pueblo. Como especialistas en confección de violines, le enseñaron a fabricar y a reparar estos instrumentos. Los maestros españoles visitaron cuatro años consecutivos a Miguel. En la primera visita se dio el curso intensivo de un mes para fabricar un violín trabajando en la casa de las Hermanas Ursulinas. Ellos trajeron todas las herramientas, desconocidas para Miguel; cepillos, cinceles de aproximadamente dos centímetros de largo y otros, cuando se fueron le dejaron algunas herramientas con las que fabricó sus propios instrumentos copiados de los traídos de Europa. Al principio le costaba mucho trabajo porque un violín se tiene que ser exacto, se debe tener mucha precisión y perfección. Fabricó un violín que le tomó tres meses terminar. Actualmente Miguel puede fabricar un violín en cuatro semanas. A partir de la enseñanza impartida por los españoles empezó a fabricar todo tipo de instrumentos de cuerda es decir violines, guitarras, violonchelos. La madera que utiliza es la mara pero también puede combinarla con cedro. Los

demás materiales, como cuerdas, clavijas y otros las compra en San Ignacio, en la época de su abuelo las cuerdas se fabricaban de tendones de vaca. El sabe que sus violines han salido al exterior y han sido admirados en varios países, gracias a la Escuela de Música que lleva y muestra sus instrumentos y a gente que ha llegado al pueblo por alguna razón y ha tenido la oportunidad de apreciar sus obras. El violinista checo Yiri Somers, va dando conciertos por el mundo… con un violín hecho en Moxos… por las manos de Miguel. A pesar de no saber tocar los instrumentos musicales que fabrica él conoce cómo tiene que ser el sonido del violín o la guitarra. Por ahora, él, no tiene hijos a quienes enseñar sus conocimientos, sin embargo espera que sean heredados a alguien, de manera que los violines de Moxos, no sean parte del pasado, sino del presente, la cultura viva de su pueblo… un futuro eterno.

Su reliquia… el violín de su abuelo

un a de En su tal ler, mo str an do co n su s la s ob ra s qu e fa br ica maravillosas manos

Viñucapaika eta vitaresira “recogiendo nuestra vida”

El

Museo de Moxos posee una valiosa colección de obras de arte distribuidas en 14 salas. Tres horas aproximadamente alcanzan para conocer esta joya cultural del Beni, acompañados por Sheila Villar, guía que recibió instrucción en

la Carrera de Turismo de San Ignacio y que continúa complementando sus conocimientos día a día para dar un recorrido magistral por las salas del museo. El Museo -actual- fue inaugurado el año 2003 casi junto con la restauración del Templo y la creación del Archivo de Música Misional de los siglos XVII y XVIII, sobre la base del material existente y gracias al impulso del señor Jordi Pascual, quien llegó al pueblo y se preocupó por realizar un proyecto de ampliación para la sala ya existente. El año 2004, Jordi Pascual presenta el proyecto de ampliación del Museo de San Ignacio de Moxos y presenta al Ayuntamiento de Barcelona su solicitud, obteniendo el apoyo económico necesario. En marzo del 2008 comienzan los primeros trabajos para ampliar e implementar la nueva obra y el 19 de abril se realiza un taller de validación con el pueblo y el Cabildo Indigenal para organizar lo que sería el nuevo

museo. Finalmente se decide que el Museo se llamará Museo de Moxos, o en lengua Mojeño Ignaciana: viñucapaika eta vitaresira que significa: “recogiendo nuestra vida”. las salas están organizadas de acuerdo a las temáticas. Hay dos Archivos, el Archivo Musical y el Histórico Documental ‘José Santos Noco’. Las salas propiamente dichas y las instalaciones del Cabildo que forman parte del Museo. Lo primero que se aprecia en la visita guiada es una sala documental donde se proyecta un video de 12 minutos, relatando algo de la vida beniana y mojeña. En la Sala Moxos Natural, se pueden apreciar esculturas en la pared, destacadas en alto relieve que muestran la fauna local, tanto terrestre como acuática. Se puede admirar la belleza de un Bufeo (Inia boliviensis), variedad de aves, tucanes, parabas, loros y también otros animales como taitetús, osos, antas, capiguaras, etc. En la siguiente sala llamada Moxos Precolombino, Sheila muestra los restos de cerámicas encontrados en las excavaciones arqueológicas

en lomas y terraplenes que fueron elaborados entre el año 800 AC. al 1200 de nuestra era. Se pueden visitar también los Archivos (Musical y documental), los cuales guardan más de 10.000 páginas de partituras y otros documentos. Siguiendo con el paseo, se podrá ingresar a la magnífica iglesia restaurada y construida originalmente entre 1744 a 1751, por el padre jesuita Bartolomé Bravo y cuya obra actual se entregó el 2002. La Iglesia tiene 53 metros por 21, presenta altares dorados y policromados, ocho campanas, un coro alto y un decorado que revela la presencia de los jesuitas en la antigüedad. La siguiente sala a visitar es la Sacristía en la que se destaca un imponente Bargueño (Mueble de madera con muchos cajoncitos y gavetas, adornado con tallas, dorados o colores vivos, al estilo de los que antiguamente se construían en Bargas, Toledo) que está tallado en madera de cedro y policromado, con ornamentos barroco mestizos. Continúa en dos salas de Arte Sacro, divididas en las temáticas de fe y pasión.

En la parte posterior del templo se encuentran las salas de trabajo de las artesanas indígenas agrupadas en el taller Tiúrina. Se pueden apreciar las andas o armazones de madera que se utilizan para llevar a los santos en procesión. El patio trasero coincide con las dependencias del Cabildo Indigenal, importante institución local encargada de mantener vivas las costumbres y tradiciones del pueblo. De elevada calidad y riqueza son las piezas de platería, hechas en el Beni con plata mandada desde Potosí, utilizadas para el servicio litúrgico y decoración de esculturas. El museo también cuenta con dos reliquias muy importantes. El fémur de Cipriano Barace, jesuita fundador de la Misión de la Santísima Trinidad y un hueso del Padre Fray Baltasar de Espinosa, fundador de Santa Ana del Yacuma. El horario de atención del Museo es de lunes a viernes de 08:30 a 12:30 y desde las 14:30 hasta las 17. Los domingos desde las 09:00 hasta las 13:00.


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LA PALABRA

BASILIO NOLVANI NOJUNE Gobierno Autónomo Municipal de San Ignacio de Mojos

HONORABLE ALCALDE MUNICIPAL DE LA PROVINCIA MOJOS EN LOS CCCXXII ANIVERSARIO DE SU “ICHAPEKENE DE SU PIESTA INASIANUANA”

Nuevamente hemos llegado a un 31 de Julio, fecha en que recordamos, homenajeamos y rendimos culto

a nuestro Santo Patrono San Ignacio de Loyola, es precisamente en esta ocasión cuando nos vestimos con nuestras mejores galas y al son de melodiosos ritmos autóctonos, el pueblo se alegra, danza y comparte junto a los visitantes, deleitándose con los mejores sabores de la gastronomía Ignaciana. San Ignacio orgulloso muestra al mundo los dos títulos que ostenta como “capital folklórica del Departamento del Beni “y” Capital espiritual de los pueblos Misionales del Cono Sur”. San Ignacio de Mojos cumple 322 años de su Fiesta Patronal, pueblo que se caracteriza por su generosidad y hospitalidad. Tierra maravillosa que desde suelo fértil ha servido para entregar los frutos que nos brinda la naturaleza, con una gran variedad de flora y fauna, tierra con gente valiente y trabajadora que sabe llevar en alto los designios propios de la región. La fiesta patronal y su identidad folklórica, su nominación ante la UNESCO, como “patrimonio Cultural e Intangible de la Humanidad”. Esto nos compromete a seguir trabajando por el bienestar del pueblo Mojeño. Hoy también rendimos homenaje a los nobles fundadores de este pueblo R. P. Antonio de Orellana, Juan de Espejo y el hermano Álvaro de Mendoza.Como primera autoridad ejecutiva de Gobierno Autónomo Municipal de San Ignacio de Mojos, me siento comprometido de servir a mí pueblo, Quien me ha brindado su confianza para administrar la Alcaldía Ignaciana, esperanzada en ese cambio que nos hemos propuesto para mejorar la calidad de vida de los Mojeños. Nuestro compromiso es de seguir trabajando día a día, llegando a los lugares más alejados y dispersos de la provincia, a comunidades, cantones y territorios indígenas de nuestra amplia geografía. Asimismo en esta ocasión quiero reconocer, agradecer y valorar el apoyo decidido de nuestro gobierno nacional, presidido por el Presidente del Estado plurinacional, de Bolivia Juan Evo Morales Ayma por hacer posible la entrega de recursos económicos para los proyectos de Bolivia cambia, Evo cumple y el proyecto de mayor inversión Mi Agua y la realización y conclusión de varias obras. FELICIDADES SAN IGNACIO DE MOJOS


Edición Especial, 31 de Julio de 2011