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Trinidad, domingo 03 de junio de 2012

Decano de la prensa beniana

Editorial Tiempos del Beni S.R.L. • Gerente General • Cynthia A. Vargas Melgar • Directora de información • Ana María Tineo Fernández • Ediciones Especiales • Fernando Aguirre Muñoz • Reporteros Edwin J. Flores Condori Milton Tapia González Luis Alberto Villar Martínez Ignacio Jare Ichu Gladys Tiahín Román Lizbeth García Uracuma Juan Carlos Franco Céspedes Juan carlos Aruquipa Montenegro • Colaboradores Mariela Llanos Doria Medina Carlos Alberto Vargas Lara • Publicidad • Juvenal Aquino Vaca Sarita Tejada Datzer • Diagramación y Artes • Iver Hurtado Hurtado • Fotos Mara Candice Arias Navia Maiko Canseco Suárez Edwin Bause Villar Luis Alberto Villar Martinez Juvenal Aquino Vaca Jaime Barba Zabala Matutino fundado el 16 de abril de 1987 Dirección: C. Nicolás Suárez Nro. 693 Teléfonos: 3-4620808 - Fax: 3-4621190 Email: lpalabra@entelnet.bo Página web: www.lapalabradelbeni.com.bo

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Lugares de venta en Trinidad del Diario "La Palabra del Beni"

supermercado trinidad

Presentación

Por las rutas de Trinidad… L

a Santísima Trinidad es una ciudad que cuenta con grandes legados históricos y culturales, huellas de un pasado creativo que nos transmite los modos de vida y costumbres de los habitantes de antaño. Esas prácticas y tradiciones, ahora entremezcladas con un mundo moderno, han transformado y expandido la ciudad capital al ritmo del tiempo y al compás de las características propias de su población. En ese contexto, hoy está de aniversario festejando 326 años de fundación, con el mismo fervor y religiosidad de siempre, pero a la vez, abriendo nuevas rutas para acoger a propios y extraños en estas tierras cálidas. En esta edición especial, usted amable lector, encontrará una forma distinta de descubrir esas rutas, que se entretejen y conllevan historia, cultura, naturaleza, producción y celebración. A través de la narrativa y creatividad de nuestros periodistas y amigos columnistas, tendrá usted la oportunidad de iniciar un viaje imaginario por la Santísima Trinidad, empezando por su festiva procesión, recorriendo sus alrededores, avistando paisajes sorprendentes, degustando variados sabores, conociendo la noche trinitaria y evocando lugares que son patrimonio cultural de este pueblo. Quién sabe, esta buena intención pueda convertirse en el punto de partida para impulsar una ruta turística en Trinidad, de manera que la ciudad deje de espectar un simple tránsito de

turistas y se convierta más bien en un lugar que ofrezca razones para quedarse. Esta edición, que sin duda alguna ha significado un notable esfuerzo del equipo de trabajo de este matutino, pretende mostrar una Trinidad propositiva, expectante y motivadora, que puede luego derivar -con las inversiones de las instancias competentes- en una oferta turística efectiva. La Palabra del Beni se ha obstinado en presentar a usted esta nueva visión de la ciudad en la Chope Piesta, de forma que la población descubra sus rutas y las recorra a través de la lectura de esta separata. Pero a la vez, este trabajo pretende difundir y promocionar las mencionadas rutas a nivel departamental y nacional. La solemnidad de la Santísima Trinidad es un elemento de reafirmación de la fe y decisión de avanzar hacia nuevos derroteros, con la participación de todos, en la búsqueda de fortalecer las potencialidades regionales y culturales. Solo así será posible impulsar esa gran oportunidad de desarrollo y poner en valor el patrimonio histórico y cultural de Trinidad, contribuyendo a la consolidación de la identidad trinitaria. Que el Dios, Uno y Trino, bendiga a cada uno de los trinitarios y trinitarias y los guíe por la senda de la unidad, de la solidaridad y confraternización entre los estantes y habitantes de este hermoso terruño. Usted tiene la palabra… Feliz Chope Piesta

Av. Comunidad Europea, entre calle Cochabamba y 9 de Abril.

aeropuerto jorge henrich mercado central (Chocolates Rosita)

TERMINAL DE BUSES Av. Beni entrada principal

Por: FerOz

panadería el tiluchi

Av. Bolívar, diagonal Hotel Aguahí

Av. 6 de Agosto, frente a Credi Moxos

Av. 6 de Agosto frente al Col. Madre Setton

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Trinidad, domingo 03 de junio de 2012 FOTO JUVENAL AQUINO

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La Santísima Trinidad, un sueño que merece ser realidad… Por: Fernando Aguirre Muñoz

Toda la comunidad trinitaria acompaña fervorosamente al Santo Patrono en la procesión, al ritmo de coreografías de tradición indígena, ejecutadas por estudiantes e instituciones locales.

- Te cuento, mamita, que desde chico y sin entender, veía que en la Plaza Principal, había una celebración con mucha solemnidad y con repique de campanas. Toda la comunidad trinitaria acompañaba fervorosamente al Santo Patrono en la procesión, al ritmo de coreografías de tradición indígena, ejecutadas por estudiantes e instituciones locales. Siempre gusté ver a los ‘tontochis’ bailar delante de esa imagen principal llena de majestuosidad, muy reverenciada por todos. Ahora que he crecido, puedo decirte que ya sé lo que es ese acontecimiento y fue increíble lo que me sucedió referente a esa festividad que siempre me dio alegrías y satisfacciones. - Me alegra que esa festividad te cause satisfacción, hijito. Seguime contando… - Mi abuela, llevándome en las madrugadas a misa, me decía que cuando suenan las campanas era por algo importante. Es así que en mayo a las cinco de la mañana, el ir con ella al ‘Rosario de la Aurora de la Virgen de Fátima’, me servía para valorar que a la Virgencita María, hay que respetarla, por ser la madre del Niño Jesús y toda madre, es lo más grande que existe… Antes, ese suceso nunca lo entendí, pero supuse que contenía un mensaje profundo que ahora lo confirmo. Por eso, mamá, te comienzo a narrar lo sucedido… - ¿Qué fue lo que te pasó, mi hijo?… - No la vas a creer, pero cuando me eché a dormir -después de jugar tanto- me dormí muy pesado y en ese momento, se me apareció un chico con dos alitas que supongo era un ‘angelito’ que me decía: “Amigo mío, debo explicarte eso que quieres saber. Se trata nada menos de la festividad de la Santísima Trinidad, donde el fervor y el amor, une a todas las familias trinitarias con esa espiritualidad llena de fe que se renueva en esa oportunidad. Esos señores

que has visto con batas largas son sacerdotes de la Iglesia, ceremoniando con los indígenas del Cabildo Indigenal, la ritualidad religiosa del evento. La celebración principal es la Procesión de la Santísima Trinidad, en que la imagen del Santo Patrono, representa al Dios Padre, al Dios Hijo y al Dios Espíritu Santo. Todo eso se refleja en la ‘Fiesta Grande Santísima Trinidad’, llamada en lengua mojeña ‘Chope Piesta’, donde indistintamente adultos, jóvenes, niñas y niños, con sombreros de saó y vestidos de ‘tipoy y camijeta’, bailan danzas autóctonas con sus bombillas y bandas, valorizando esa gran tradición indígena”. - ¿Qué más te dijo de la Santísima Trinidad, hijo mío? - Importante mención hizo al decir que son tres los elementos de esta festividad que resume nuestra identidad trinitaria y regional: lo religioso, lo mítico y lo folclórico cultural. Asimismo, percibía que por ‘fiestear’, muchos olvidaban el verdadero sentido de la Trinidad, pues detrás de ese andamiaje cultural y festivo está realmente el objetivo del suceso, que es el Misterio de la Trinidad, del ‘Uno y Trino’. - ¿Qué explicación dio sobre el Misterio de la Santísima Trinidad? - Resaltó que ‘es un anhelo espiritual buscando el verdadero rostro de nuestro Padre Dios. En esa búsqueda, muchas veces, lo olvidamos y lo confundimos con otros valores mundanos, en los cuales sólo encontramos el rostro distorsionado del Padre. Por eso, falta entender realmente el Misterio de la Trinidad, donde sólo Jesucristo es igual que el Padre hasta ser Uno con Él y que ellos envían a quien conoce y posee todo lo que el Padre y Él poseen, que es el Espíritu Santo, quien nos llevará a la plena verdad’. - Y vos le preguntaste ¿cómo debemos entender el Misterio de la Santísima Trinidad? - Sí, sostuvo que “el misterio no debe ni asustarnos ni avergonzarnos; porque el misterio de Dios es esa otra orilla lejana a la nuestra que nos atrae y a la que somos llamados. El Buen Padre Dios, también creó esta orilla en la que vivimos. Y la creó para nosotros, llena de paisajes, de gustos, de formas, de colores, de aromas y perfumes. Una vez que entendamos lo que es el Misterio de la Trinidad -que es un Misterio de Amor- recién vamos a deleitarnos verdaderamente de la celebración de la Santísima Trinidad”. - Es tan interesante lo que me has contado, que me ha motivado también a mí… - Si, pues mamita, y antes de irse, finalmente dijo: -“He cumplido con avisarte, que seas feliz, y toma muy en cuenta lo dicho, por el bien de todos”… Sorpresivamente después, me desperté y busqué sin poder encontrarlo. Ahí comprendí que todo había sido sólo un sueño, pero un sueño con vida, verdad y enseñanza. Y ese sueño, merece ser realidad, ¿no es cierto, mamá?...

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Trinidad en la Ruta

Por: Mariela Llanos Doria Medina

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icen que cada uno busca instintivamente el elemento con el que está conectado en espíritu, cuerpo y alma, en mi caso… el agua. Cada vez que estoy cerca de lo que involucre a este líquido, ya sea un mar bravísimo como el que casi me mata en Italia o un apacible y silencioso río, de aquellos que se pintan dorados en los atardeceres mágicos, me atrevo a soñar que puedo ser ese sol que se funde en el agua, dejando fosforescentes hojuelas por toda la superficie. En mi realidad de viajera poco frecuente, trato de visitar, lugares donde exista siempre algo de agua. Una de las regiones más indicadas para buscar este específico elemento es Trinidad, donde las aguas están presentes desde el primer día del año hasta el último, cercanas a la ciudad con sus sinuosas formas. En esta ciudad mojeña, existe una ruta que se propuso en función, precisamente, al agua. La idea surgió en el año 2005, cuando la Dirección de Desarrollo Productivo de la Prefectura del Beni de ese entonces, planteó oficialmente la opción turística, a iniciativa de un arquitecto español llamado Fernando García quien estuvo trabajando en la capital

beniana en la restauración del Museo Etnoarqueológico Kenneth Lee. Este personaje observó con mucho interés, el hecho de que la ciudad de Trinidad está rodeada de ríos, lagunas, arroyos y que de alguna manera se puede utilizar esta condición en beneficio del turismo. Propuso crear un circuito turístico denominado “La Ruta del Agua” aprovechando el entorno trinitario, donde el centro de distribución es la ciudad y en cuyos alrededores están ríos, balnearios, lagunas y otros cuerpos de agua. Los lugares que conformarían la original Ruta del Agua son: La Loma Suárez, pintoresco pueblo a orillas del río Ibare, lugar paradisiaco en el que se puede disfrutar de paseos en barco, deleitarse con la calma de las claras y abundantes aguas, con la variedad de animales y aves y con el pueblo colonial formado a partir de la adquisición de La Loma, siglos atrás, por los hermanos Suárez. La Loma originalmente fue comprada por Rómulo Suárez, a un cacique indígena de apellido Monhoy. En 1878 se construyó la imponente casona de estilo neoclásico; en 1956 pasó a manos del Estado y desde 1964 es sede de la Escuela de Sargentos

de la Armada

Boliviana. Puerto Ballivián es también uno de los lugares más destacados dentro de la ruta. Balneario natural que se encuentra a orillas del río Ibare. Actualmente cuenta con una pascana turística del Gobierno Municipal administrada por el Restaurante Tábano. Se encuentra abierta en fines de semana para degustar platos típicos, gozar de paseos en canoa, caballo y otros. La

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Municipalidad pretende convertir a  Puerto Ballivián en un atractivo turístico de mayor relevancia, con gente de la comunidad capacitada en artesanía y gastronomía; y lograr, en un par de años, mayores y mejores servicios turísticos. Puerto Almacén y Puerto Varador, están situados también a orillas del río Ibare. Como en la mayoría de los lugares que cubren esta ruta, ambos puertos poseen


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del Agua La cautivadora Laguna Suárez, a 5 Km. de Trinidad. Es una laguna artificial, construida por la antigua civilización paititiana que la llamó Socoreno (laguna de animales), como reservorio de agua y para producción piscícola. Es un excelente lugar para quienes desean practicar deportes acuáticos, observar flora y fauna o simplemente relajarse en un gigantesco espejo de agua a pocos minutos de la ciudad. Los balnearios más importantes que aprovechan la belleza de esta laguna y que se encuentran en sus orillas, son: El Paraíso, Club Náutico y el centro turístico Tapacaré. Este último se destaca por sus servicios de alimentación, sanitarios, habitaciones para estadía, piscina, canchas y otros y además están construyendo un

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Como complemento a la Ruta del Agua, no puedo dejar de mencionar a La Reina del Enín, un gran barco que surca las aguas benianas llevando turistas, visitando especialmente los puertos de la mencionada ruta. Los fundadores de Freemen, una empresa dedicada al turismo en la cuenca del Amazonas, inspirados en una película, construyeron el barco de tres pisos, 12 metros de longitud, amplios pasillos, tres comedores, con el propósito de domar las aguas de uno de los ríos más grandes de Bolivia, el Mamoré. Excelente atención a bordo y el contacto íntimo con la biodiversidad son hoy parte del sello de esta hermosa embarcación. El señor Roger Rodas, quien brindó algunos datos para el presente artículo, comentó que la Ruta del Agua, con un mejor enfoque turístico, promoción y desarrollo, beneficiaría no sólo a los visitantes y al progreso turístico de la ciudad sino también, al Departamento. Se tienen grandes expectativas con respecto al turismo local, pero se necesita del apoyo de la población y del relanzamiento de esta idea, para poner en marcha este circuito turístico de gran importancia en Bolivia. La Santísima Trinidad es, sin duda, un auténtico museo natural fascinante para el turista ante tal derroche de naturaleza, riqueza de colorido, sonidos, paisajes y principalmente agua.

hotel que está planificado para -entre otras cosas- como centro de convenciones. El Tapacaré, abrirá sus puertas al público en los próximos meses y allí el viajero podrá disfrutar la paz que trasmite ese inmenso reservorio de… agua. El Arroyo San Juan, silencioso testigo del desarrollo de la ciudad, bien podría ser uno de los puntos más importantes de nuestra ruta. El histórico arroyo era hace unas décadas atrás, un cauce navegable, limpio y útil, pero al mismo tiempo una puerta para que la inundación circule por las calles del pueblo. Como una solución pronta se construyeron dos compuertas a fin de evitar la entrada de las aguas, pero con los años éstas se cerraron definitivamente, convirtiendo al hermoso arroyo en un depósito de aguas detenidas. Ojala se encontrara una solución que conjugue la tecnología hidráulica con

¡¡Felicidades Trinidad en tu Chope Piesta 2012!! LA PALABRA DEL BENI


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Una ruta en el área

Por: Milton Tapia Gonzáles

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uién creyera que en una pequeña ciudad que hasta hace poco comenzó a crecer, gran parte de las familias -sin importar su condición económica- tenían la posibilidad de servirse a diario, por lo menos un litro de leche. Este líquido blanco que hoy en día es casi un lujo tenerlo de forma permanente, era el complemento imprescindible de los alimentos. Y es que esa fue Trinidad allá por la década de los 40 y 50 -sin retroceder mucho en el tiempo- cuando las lecherías estaban cerca de la plaza y tenían una producción que conservaba rasgos puramente artesanales. A los habitantes del pueblo no les podía faltar este nutriente, y los productores de esos años trabajaban para cubrir esa demanda, aunque las ganancias que obtenían apenas les daban para solventar sus gastos diarios. La idea no era lucrar… sino sobrevivir. Habían varias lecherías por esa época, como la de Don Sixto Hernández, sobre la calle Cochabamba, la de la familia Gutiérrez Muñoz en la Sucre, o la de Don Rafael Muñoz Hurtado, quien criaba sus vacas lecheras en un corral sobre la avenida 6 de Agosto, aunque muchos deben acordarse también de la Familia Arteaga o de Don Juanito Anderson, entre otros. Estas personas no poseían más de 30 vacas lecheras, y el precio de la botella era mil Bolivianos, lo que hoy es un peso (Bs1). Por esa razón, la mayoría que compraba este producto trataba de llevarse una gran cantidad para abastecer a toda la familia. Según cuenta Doña Krelia Muñoz Montalvo, quien viene de padres y abuelos lecheros, “el consumo de leche era considerable ya que por día se ingería aproximadamente un “balde”, y no se desaprovechaba nada, porque desde los más chicos hasta los más grandes la tomaban, tanto en el desayuno como en el almuerzo, a la hora del café y también acompañaba la cena. No era un “lujo” como es ahora, que el consumo diario se redujo apenas a 3 litros por día, y eso que sólo en algunas casas se toma leche, dijo. “La gente se crió con leche, era la comida del día, pero ahora por diferentes motivos, sobre todo el precio, es difícil consumir la misma cantidad de antes”, manifestó la entrevistada. Cuenta que la leche era aprovechada para todo, inclusive se hacía queso de lo que no se vendía. Recuerda que se acostumbraba una deliciosa combinación con otros productos. Por ejemplo no faltaba el chivé, el tujuré o el plátano asado, para acompañar a un vaso de leche. Asimismo, recuerda que resultaba altamente nutritivo y delicioso, mezclar una corteza llamada ‘quina’, la que se molía y echaba en un frasco con alcohol, para luego de varios días, combinar ese tónico con un vaso de leche, “era lo más rico que se podía probar”, dijo. Pero las delicias que se podían hacer con la leche no es lo único que recuerda con bastante claridad Doña Krelia, sino también el hábito de levantarse muy temprano para ‘manear’ las vacas lecheras y ordeñarlas, hasta limpiar los baldes donde se acumulaba el producto para su venta. Según comenta, su madre tenía una especial forma de limpiar ‘los tachos’ para evitar que la leche se corte. Debían ser lavados de manera minuciosa con bastante jabón y agua para que queden sin vestigio de grasa y bien secos para vaciar la leche recién ordeñada, caso contrario, “se enfuertaba y no servía más que para queso”.

Su padre, Don Rafael Muñoz Hurtado, tenía su galpón casi a lado de la escuela San Vicente, donde funcionaba el Hospital ‘Pdte. Germán Busch’, antes llamado ‘San Juan de Dios’. “Esos lugares eran lo último de la ciudad, todo era monte hasta ese entonces”, según comenta. Recuerda vagamente que su padre, tenía cerca de 30 vacas lecheras criollas, lo común en esa época, que eran criadas en galpones cerca de la plaza sin ningún problema. Los animales no producían grandes cantidades de leche, sólo lo necesario para el comercio local, reitera. Sin embargo, estos momentos, cuando abundaba la leche, se fueron disipando con el paso de los años. Debido al crecimiento de Trinidad, por los años 50 y 60, la entonces Alcaldía Municipal ordenó que todas las lecherías y criaderos de animales sean trasladados a lugares más alejados del casco viejo. En el caso de la familia Muñoz, tuvieron que comprar un terreno en la calle Vaca Díez, casi avenida 27 de mayo, para el traslado de sus animales.

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que va desapareciendo urbana: las lecherías

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Años después, nuevamente se ordenó efectuar el alejamiento de las pequeñas lecherías hacia el área dispersa. “Esto provocó que tengamos que comprar una estancia cerca a San Ignacio, para trasladar a nuestras vacas”, recuerda la narradora. Pero el alejamiento de esta familia de la producción lechera, fue un caso similar que muchas otras tuvieron que asumir. Vendieron sus lecherías y se dedicaron a otro rubro, porque esos traslados significaban invertir mayores recursos para la compra de infraestructura y pensar en una nueva forma de transporte de su producto. “Llevamos todo a San Ignacio, pero debido a que no podíamos quedarnos allá, dejamos un encargado que con el paso de los años y debido a que no existía control sobre su trabajo, prácticamente hizo desaparecer la hacienda que con tanto esfuerzo compramos”, cuenta Doña Krelia, a tiempo de lamentar que a raíz de este problema no tuvo más opción que vender lo poco que le quedaba del esfuerzo de sus abuelos y padre, para evitar más pérdidas. Considera que con los traslados que determinó el municipio, la poca cantidad que se sacaba para la venta diaria y que no generaba ingresos como para invertir y ampliar sus lecherías, varios productores tuvieron que cerrar. Según manifiesta, ahora el consumo es menor porque los precios se dispararon, y es un presupuesto aparte el tener que comprar más de dos litros por día, además existe poca costumbre de tomar un vaso de leche al día, y es lamentable cómo ha cambiado todo. Hoy, una de las pocas lecherías que funcionan cerca del pueblo es la del Dr. Hernán Velarde Añez, quien amablemente accedió a hacernos un recorrido por su propiedad y ‘manear’ unas cuantas vacas para nuestro deleite y para ilustrar este artículo. Lamentablemente, con el crecimiento de las ciudades, éstos son efectos inevitables que hacen perder incluso tradiciones y costumbres. Ahora, los que tuvieron la oportunidad de experimentar esa vivencia, pueden contarlo a sus descendientes, así como hoy lo hacemos nosotros para usted.

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Jocheo e toros, una tradición trinitaria

Por: Ignacio Jare Ichu

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esde la prehistoria, el hombre siempre trató de vencer las adversidades y a la misma naturaleza representada en los rayos, truenos y otros fenómenos. El toro se constituía en una forma especial para superar a la naturaleza, por eso el hombre comenzó a desafiarlo, incluso se atrevió a realizar saltos acrobáticos sobre las astas del animal. En el departamento del Beni con la llegada del primer hato ganadero traído por los jesuitas en 1687, la vida del hombre campestre cambió, porque se quiso imitar las célebres corridas de toros en España, jocheando a la bestia con algún trapo, tela o con su propia camisa, desafiando el peligro y simulando superar las adversidades. El coraje del hombre beniano fue notorio porque los toros de raza europea eran difíciles de domar y en muchas oportunidades los filosos cuernos mandaron a la otra vida a más de un mozo. Esta raza -de ganado- se conservó hasta 1930, según dicen algunos abuelos que fueron testigos de la bravura de estos animales, puesto que eran utilizados para otro tipo de faenas. La práctica del ‘jocheo’ se fue extendiendo y arraigando en pueblos, estancias y ranchos. Siempre fue una costumbre organizar esta especie de rodeo para demostrar el coraje y la proeza del beniano. La actividad generaba grandes concentraciones de gente en determinados lugares, hasta que se hizo común. Al ver que el ‘jocheo’ fue ganando aficionados, se fue multiplicando en muchas localidades incluida la capital Trinidad, y la realizaban en las principales calles de los pueblos, previa búsqueda de un área apropiado para construir el corral y activar una verdadera velada donde disfrutaban propios y extraños. Según relato de viejos vivientes trinitarios -allá por el año 1930- el ‘jocheo’ con el palo ‘encebao’, redoble de caja y la camareta se realizaban donde actualmente es la Catedral, pero debido al crecimiento de la ciudad, el ‘jocheo’ se trasladó a la calle La Paz, desde el borde de la Alcaldía hasta la Casa Suárez Hnos., (hoy Hotel Jacarandá). Era una verdadera fiesta, los ganaderos regalaban varias cabezas de ganado para que coman participantes y organizadores. Yo, estaba recién llegadito de médico en 1939 comenta Eloy Ávila, cuando un peón tuvo mala suerte y un toro lo atropelló y corneó, pese a que los jocheadores entre indígenas y mozos de estancias eran los más hábiles y diestros para enfrentarse al animal. Explicó, que el ‘jocheador’ malherido recibió una cornada en el cuello que le provocó una hemorragia que no se pudo controlar, lamentablemente el hombre falleció. Las experiencias vividas es esa época marcaron una gran trascendencia, porque significaron un aporte sustancial a la historia de un pueblo que ha ido progresando gradualmente, expresó el galeno. Según datos recogidos por historiadores e investigadores, la organización indígena en torno al Cabildo siempre fue baluarte en la preparación de actividades y particularmente el ‘jocheo’. Sus dirigentes y/o personas de la comunidad, se encargaban de traer las tacuaras, piraquinas, sauces, jicharamas (amarre) y bejucos para construir el corral, atándolas a postes para que el animal no escape. Víctor Nosa natural de San Lorenzo de Moxos cuenta que en su tierra natal, los vivientes aglutinados en el Cabildo, antes de la fiesta solicitaban toros a los ganaderos vecinos para celebrar al Santo Patrono con un ‘jocheo’.

Menciona que entre los toros cedidos por los ganaderos siempre había uno de color negro, que era el más temido. Generalmente el animal con estas características, lograba alcanzar al ‘jocheador’ con sus filosos cuernos provocándole serias lesiones, e incluso algunos perdían la vida. En realidad los iniciadores del ‘jocheo’ en los pueblos, siempre fueron el Capitán Grande, los Caciques y los alcaldes que son miembros del Cabildo Indigenal. Ellos se encargaban de conseguir los premios para el ‘palo encebao’, plantado al centro del corral pero también algunos de estos objetos eran colocados en el cuello y en la pata delantera del animal para que el mozo ‘lancero’ pueda jalarlo en momento que esquivaba a la bestia. Lo importante de toda esta celebración, es que las autoridades del Cabildo Indigenal siempre acompañaban alrededor del corral a los bailadores: toritos, macheteros, japutuquis, cavitucusiris y mamas. La caja o tamborita nunca dejaba de sonar lo que daba realce a la fiesta, cuenta Serafín Moy del pueblo mojeño trinitario. Antes el ‘jocheo ’e toro’ ero lo más típico y natural que se vía en los pueblos del Beni incluso en Trinidad, donde el tipoy, la camijeta, la máscara, los chononos, la pañueleta y el sombrero de jipijapa trenzado identificaban al hombre y la mujer indígena quienes no median fuerzas para bailar al rededor del corral los tres días de fiesta. En ciertas festividades un sólo ganadero cedía hasta diez toros para el jocheo, terminadas las tres jornadas, la mitad de estos animales eran entregados al Cabildo para que las autoridades los sacrifiquen y la carne sea distribuida posteriormente al pueblo, de esta manera la gente vivía la fiesta con alegría y devoción. “Nosotros… como indígenas seguimos manteniendo nuestras costumbres y tradiciones realizando una fiesta propia, aunque las autoridades y los carayanas nos hayan sacado del centro urbano. Se nos relega de manera indirecta implementando direcciones de culturas y otras instancias para que el indígena se acobarde de pedir colaboración y de vaya lejos a vivir su fiesta”, comenta Sergio Havivi del Cabildo de Trinidad. Arnaldo Lijerón comenta que el jocheo de toros fue cambiando de lugar a medida que la ciudad fue creciendo; recuerda que se armaba el corral en la calle La Paz, la plaza Fátima. Después se trasladó a la plazuela de La Tradición sin tomar debida cuenta de la participación del sector indígena en este nuevo lugar, toda vez que esta gente vivió cerca de 3 siglos este acontecimiento, respetando y sujetándose a sus usos y costumbres en los que la unidad y confraternidad se constituían en la parte sustancial de las festividades. Para Lijerón la fiesta de la Santísima Trinidad y en particular el jocheo de toros, fue perdiendo elementos sustanciales como el detonar de la camareta, el repiqueteo de la caja antes que entre el toro al corral, en cuyas astas se colocaba una frentera con dinero que era un premio a la persona que domaba al animal con su lances. Lamentablemente la participación protagónica del hombre indígena en la práctica tradicional del jocheo, ha ido desapareciendo expresa el escritor. Otro elemento especial es que el pueblo indígena no sólo es protagonista en la celebración de la fiesta de la Santísima Trinidad y en el ‘jocheo’ particularmente,

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Ruta de solidaridad… para niños y ancianos Por: Gladys Tiahín Román y Lizbeth García Uracuma

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l interés de servir a personas abandonas, con dificultades económicas o carentes de hogar, nace especialmente en instituciones como la Iglesia, que apoyada por grupos de voluntarias y voluntarios atiende a personas de la tercera edad, es así que sentimientos de amor en los corazones de la Hna. Pacífica Mckenna, la Hna. Marcela y muchas Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, con el Padre Miguel Iraeta y el grupo de las damas del Sagrado Corazón, hicieron posible la creación del Asilo de Ancianos de Trinidad. En las parroquias San José, Resurrección, Pompeya y Sagrado Corazón de Jesús, atendidos por religiosas y voluntarias de cada zona, funcionan comedores. Hoy en nuestra ruta, visitamos el de La Resurrección que organizó hace varios años el P. Maximiliano Noe, a el acuden diariamente hombres y mujeres de la tercera edad para recibir alimentación. En nuestro camino encontramos otro sector desprotegido de la sociedad… niños y jóvenes, quienes son atendidos en “Casa Tamarindo” por ENDA – Trinidad, institución que desarrolla una gran labor social en el campo de atención este sector.

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Por: Carlos Alberto Vargas Lara

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ay una ruta en Trinidad que uno al recorrerla tarde o temprano termina chupándose los dedos. Doña Jenny Salvatierra Arrázola le gana al sol para comenzar el día. Cargada de ollas y platos, llega a su puesto de venta en el Mercado Central de Trinidad, el lugar de partida de este paseo culinario. Apenas Doña Jenny levanta la tapa enorme de una de sus ollas, se alza hasta el techo del edificio el vapor del caldo donde hirvió toda la noche la cabeza de una vaca y que Doña Jenny, peló, trozó y lavó con empeño. “La patasca se come en la madrugada, no hay momento mejor”, afirma Doña Jenny, una mujer de 46 años de edad, que aparenta menos. Comenzó a vender patasca cuando el Mercado Central era otro, no tenía ni tantos puestos ni tantos sabores. Hace 30 años, le enseñó a cocinar Doña “Kity” Robles, fallecida, por quien guarda un profundo respeto. Era una niña cuando lavaba los platos de Doña Kity para sobrevivir, con el oficio que aprendió de ella sacó adelante a una familia de cinco hijos. Cada plato del caldo cuesta Bs8, que además contiene mote, cebolla y es acompañado con yuca sancochada. Se le atribuye la cualidad de curar resacas y es por eso que su venta se incrementa el siguiente amanecer de los días festivos. El visitante aprende en él a reconocer a la gente y los sabores de la ciudad. No hay espacio para individualismo. Desayunar es sinónimo de vivir en comunidad. No hay reservaciones para nadie. Todos se sientan a la mesa, sin importar que al lado o al frente haya un desconocido. “Mondongo, para no envejecer”, responde a quemarropa, Jorge Wálter Menacho, conocido fotógrafo en el ámbito de los actos sociales, cuando se le pregunta sobre su preferencia para el desayuno. Recorrer este mercado es dejarse llevar por una ruta de sabores. Al ingreso, el recibimiento está a cargo de cazuelas con cuñapé, rodeados de pan de arroz. Unos pasos más adentro, el café caliente o el chocolate se acompaña con empanadas de queso preparadas a vista del cliente. Ají de panza, charque frito con arroz con queso, payuje o tujuré con leche, masaco con bife o revuelto de hígado alargan la lista del menú que hay en el edificio ubicado en la calle Joaquín de Sierra a una cuadra y media de la Plaza Principal. A MEDIA MAÑANA Es común que el estómago reclame más alimentos a media mañana. Para aplacar el hambre, muchos visitan a Doña “Chingola” donde pueden servirse una salteña singular. La característica de la salteña es su forma, redonda con un solo pico al centro y de sabor diferente al de las alargadas salteñas tradicionales. “Mi madre no sabía hacer los picos de empanadas”, responde Miriam, una de las hijas de doña “Chingola”, al explicar la forma del alimento. Sin embargo su hermana Chichina la contradice y cuenta que la forma actual de las salteñas surge de la creatividad de su madre. Miriam junto con sus hermanos Fito, Anita y Chichina crecieron con el sabor de la salteña. Su madre, Consuelo Ribera empezó el negocio hace más de 50 años. Hoy a sus 83 años de vida, está

alejada, por motivos de salud, del jigote que tanto disfrutan los trinitarios. En el lugar trabajan hasta 10 personas los días de mayor demanda. Hace seis año fueron incorporadas máquinas industriales para satisfacer a todos sus clientes. Lo días calurosos venden alrededor de 250 ‘chingolas’, aunque la cantidad casi se duplic cuando hace frío. En resumen, el segundo destino de nuestra ruta es una salteñería que tiene edificio nuevo, nombre prestado pero una salteña de forma única. EL PLATO FUERTE Elegir la mesa para disfrutar el medio día no es fácil. En Trinidad, hay mucho lugares de apariencia sencilla en los que se preservan sabores caseros, pero estamo en la capital ganadera de Bolivia y los visitantes no quieren abandonar la ciudad sin antes tener frente a ellos un pedazo de carne de vaca en su plato para poder devorarla Aún así continuamos con el dilema de seguir el camino correcto, porque hay mucho restaurantes que con razón se jactan de servir una buena carne. Al final, nos decidimo por dos de ellos que han construido su prestigio desde las brazas. El Pacumuto Trinitario es una alternativa. El restaurante mejora gracias al sabor d su lomito de res cocido sobre el carbón encendido. El propietario del restaurante es Vladimir Tereba Escalante de 41 años de edad pero el sabor lo pone su madre, Mary Escalante Román quien a sus 75 años continú recibiendo aplausos por su comida. Doña Mary se quedó con su hijo para impulsar el local, pero enseñó a sus hija Marcia y Kiriam a preparar los pacumutos, quienes a su vez abrieron los restaurante “El Camba” y “El Pacumuto de Tereba”, por separado. Hace poco, madre e hijo mejoraron la rústica infraestructura en la que ante atendían a sus clientes. Si tiene tiempo de curiosear, entre bocado y bocado, note que el árbol de bibos creció sobre el techo de una antigua tapera, de la que quedan los horcones que forman una especie de mesa. En el Pacumuto Trinitario trabajan tres generaciones. Doña Mary dueña del sabor su hijo Vladimir, encargado de la administración; y su nieta Rommy, quien a sus 20 años de edad se encarga de la Caja y asegura que el sabor del pacumuto trinitario “no se va a perder”. Doña Mary prepara entre 35 y 50 lomitos al día. En días festivos como el Día de la Madre o Año Nuevo hay que hacer reservaciones una semana antes.

Pero comer un buen pedazo de carne, a veces, no es suficiente para descubrir la calidad de la comida en el Beni. Es necesario sentir

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una brisa fresca a pesar del sol caliente o escuchar los punteos de una guitarra que invitan a pensar en la vida en el campo o en la pareja amada y distante. El lugar para ello es La Estancia, un restaurante de infraestructura elegante, atención adecuada y comida sabrosa. Los platos giran en torno a la carne de res.   La ciudad ha cambiado desde que comenzó a funcionar y la receta para preparar el menú se mantiene entre las parrillas del local desde su inauguración. ‘Chichito’ Vaca, fundador y dueño, se encarga de que sea así. De ojos pequeños, moderado en sus gestos, calmado al conversar, la mitad de su vida la dedicó a La Estancia, que comenzó a funcionar hace 26 años, cuando él tenía apenas 24. La habilidad de Chichito para elegir la carne y ponerla a la parrilla llevó al éxito al restaurante que en cuanto a infraestructura no tiene competencia en la ciudad.  El lugar es amplio y la decoración invita al paseo. En un rincón está la colección de armas, detrás del tajibo convertido en escalera, al lado de los instrumentos que se ocupan en las faenas del campo.  Los muros fueron decorados con representaciones en alto relieve de la actividad ganadera y de la vida silvestre. El escenario tiene la representación del “buri” con bombilla y pelada incluida. LA CENA Los últimos platos de esta ruta los encontramos en El Tábano, un lugar donde uno llega para volver. Decorado con estilo rústico y motivos de pesca es fácil adivinar que la especialidad de la casa son el pacú o el surubí, pero uno se lleva la sorpresa que el plato fuerte es a base de carne de lagarto. De hecho, con ese pequeño engaño expandió el negocio ‘Reneco’ Ibáñez, propietario del lugar, el único restaurante en Bolivia con permiso para vender carne del saurio. Ibáñez es un hombre grande, da la impresión que puede arrancar la carne a los lagartos con sus propias

preparar 3500 kilos. En cuanto al pescado, cada año vende 14 mil kilos de pacú. El precio de los platos es de Bs45 que puede alcanzar para dos personas, pero también hay los medios platos a Bs30. Hay muchas otras cocinas por visitar en Trinidad para darle gusto al paladar, pero tenga cuidado no

le vaya a pasar como a Fermín, el amigo de Vicente, quien según el Grupo Mamoré, murió luego de comer “cuatro platadas de chicharrón caliente, 20 tamales y un kilo de requesón”. manos en medio del curichi, pero en realidad es de trato afable y sabe atender muy bien al visitante. “Creo que he sido el que consolidó la venta de carne de lagarto”, afirma luego de confesar haber “invitado primero lagarto por pescado” hasta que la gente adquirió el gusto, porque

ni siquiera en el campo se aprovechaba esta carne de la que sólo se utilizaba el cuero. Ibáñez, sus propios platos utilizando alimentos de la región. Por ejemplo, el Lagarto al Copoazú, que es agridulce, a la almendra, chicharrón de lagarto con crema y agridulce con miel de caña. El pacú se sirve a la crema de leche, al perejil, al ajillo o a la diabla, estos dos últimos son los más solicitados por los clientes recurrentes. El pacú a la diabla es pacú a la parrilla con salta picante encima, la salsa se elabora con gusanito, una especie local de ají. Ibáñez atribuye su éxito a la constancia y al apoyo de su familia, especialmente de su esposa Edith Chávez. Trinidad es un mercado difícil, reconoce. En 2008, prácticamente, invitó 1500 kilos de lagarto. En el último año, vendió en su restaurante tres mil kilos del saurio y este año pretende solicitar permiso para

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lteando por la Por: Luis Alberto Villar Martínez

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i s i t a r Trinidad es una experiencia única por sus paisajes, su gente y su cultura. Pero se convierte en una aventura cuando se trata de la vida nocturna de la capital beniana. De noche es cuando la calidez del clima de esta ciudad se transmite a sus habitantes y visitantes, que pueden disfrutar de una variedad de opciones que esta maravillosa tierra tiene para ofrecer. Todo empieza ¡cómo no!... en la avenida 6 de Agosto, punto de encuentro de todo aquel que busca un plan con amigos y entretenerse con esa práctica peculiar de ir en moto charlando y saludando a aquellos noctámbulos que encuentra a su paso, en un ambiente de alegría y expectativa. Es allí donde decido comenzar mi recorrido. En el “vuelteo” por esa calle con mis amigos, decidimos iniciar esta ruta en un

restaurante y bar con una inusitada oferta de comidas e infinidad de bebidas llamado Carambar. Es un comienzo prometedor, pues a la excelente vista que nos ofrece su terraza al borde de la referida avenida, se suma la gastronomía internacional y cócteles de toda variedad. Calentamos allí con una preparación ideal para compartir entre ‘cuates’, nos sirven ni más ni menos que ‘el metro’, que son 12 shots sobre una barra de madera. Para el que aún no ha tenido la oportunidad de degustar esta singular bebida, les comento que se trata de una docena de tragos diferentes servidos en pequeños vasos pero con ‘alto calibre’ en su contenido. La hospitalidad y calidez de los propietarios de este boliche invitan a brindar y compartir alegrías en los albores de esta prometedora velada. Pero la noche nos apura, el movimiento en la calle cada vez se hace más intenso y se llena con la energía de gente en busca de fiesta, por lo que decidimos continuar nuestra ruta no muy lejos… hacia un local con un nombre sugestivo que nos invita a entrar. Se trata de Palo Diablo, un pub instalado en el centro de la ciudad y en el corazón de los trinitarios amantes de la música que buscan un momento de relajación y entretenimiento. Es ahí, donde escondido tras la espectacular copa de un San Mateo, juego dominó mientras converso y observo que a mi alrededor, la gente de las mesas circundantes juega cacho, Uno o Yenga, consumiendo una variedad de licores y preparaciones que complacen los gustos de propios y extraños, animados con música de fondo y decoración que invita a conocer la cultura de la región en medio de la diversión. No puedo pedir más… hasta el momento la noche trinitaria no decepciona a nadie. Pero… ¡aún falta! y decido seguir mi ruta hasta hacer una parada en El Tábano, probablemente otro de los lugares más concurridos de Trinidad, donde se conjuga la música con la gastronomía y… por supuesto… ¡con la fiesta! Rodeados de una típica ambientación al estilo beniano, podemos disfrutar exquisitos platos de comidas exóticas -sobre todo de lagarto- con variantes en su preparación, mientras escuchamos éxitos musicales de todas las épocas y gustos. La temperatura aumenta, por lo que me proponen continuar hacia una de las actividades que más caracteriza la noche trinitaria. Se trata del karaoke, uno

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de los gustos favoritos de todos los que habitan esta ciudad y un placer para el visitante que tiene la oportunidad de escuchar y disfrutar las talentosas voces que se dan cita en esos lugares de esparcimiento y diversión. Cuando ya estoy en onda, después de atreverme a interpretar una que otra canción y de recibir aplausos de cortesía, me recuerdan que la noche sigue su curso y la jarana va en aumento. Ha llegado el momento de bailar, por lo que nuestro siguiente objetivo es Trinicamba, nombre llamativo que sin duda despierta la curiosidad del visitante. Antes de llegar a este conocido local, que se encuentra sobre la circunvalación y frente a los lavaderos de movilidades, hicimos un nuevo reconocimiento por la 6 de Agosto. Nos damos cuenta que la algarabía estaba en su tope, aún más con el maravilloso agregado de la tradicional “bombilla” -una pequeña banda de música que al son de sus taquiraris hace gozar a los trasnochadores-, contratada para que acompañe la fiesta en la calle, llenándola de música y baile para el disfrute de quienes transitan por el lugar a esas horas de la noche. Con el espíritu renovado luego de ese paseo en moto, llegamos a Trinicamba, un gran galpón abierto que deja salir el bullicio que desborda el lugar. Al entrar, fuimos prestos a encontrar una mesa cerca de la pista de baile, porque no queríamos perdernos el peculiar espectáculo de las parejas moviéndose al son del conjunto en vivo que toca canciones de moda. Allí, las hermosas mujeres de estos parajes aprovechan para demostrar sus destrezas y ser admiradas por los presentes. En este marco de festejo, continuamos con el ritual de la cerveza fría para refrescar los ánimos, al igual que en las mesas que están alrededor nuestro. Al mismo tiempo, es cada vez mayor el número de fiesteros que se unen al baile sin importar la edad,


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Ruta de la noche que nos lleva a lugares insólitos como La Patada de la Mula, La Carcajada del Chulupi o El Carretón de Shatón, donde tradicionalmente se toman bebidas únicas como ‘la yunta’ una combinación de un licor dulce con Coca Cola, o la ‘leche de tigre’ impresionante bebida típica elaborada con leche y licores. Tomamos estas bebidas con sumo cuidado, para que la ruta no acabe antes de lo previsto. Adicionalmente y emplazadas por toda la ciudad, llama nuestra atención la cantidad de rockolas que funcionan. En esta infinidad de pequeños bares la gente se reúne cualquier día de la semana a tomar una cerveza y escuchar sus canciones favoritas gracias a una o dos monedas. Algo especialmente llamativo es el funcionamiento de estos locales -muchas veces uno al lado de otro-, haciendo una conjugación musical que probablemente no tenga precedentes. Así poco a poco, entre charla, baile, bebida y especialmente calidez y alegría de los trinitarios, la noche se reduce inesperadamente. Ante la cercanía de las primeras luces del día, la última parada para esta gran ruta de la noche… es la espectacular y altamente recomendable patasca al amanecer, una sopa tradicional de estas tierras hecha de cabeza de vaca y carne de cerdo, acompañada con yuca y que tiene las propiedades mágicas de despertar hasta al trasnochador más avanzado. Todo el recorrido me confirma a Trinidad como una ciudad maravillosa con una cara nocturna insospechada, donde las opciones para divertirse y celebrar están a la orden del día, existiendo para todos los gustos y bolsillos. Queda, por lo tanto, una sensación insuperable y la esperanza de poder repetirla, descubriendo n u e v o s recorridos que continúe ofreciendo la

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as historias que solían contarnos los abuelos y padres cuando éramos niños, comenzaban casi siempre con: “Había una vez en un pequeño reino encantado una princesa que vivía en una tierra bendecida, ubicada a orillas del río Ibare y muy cerca del gran Mamoré”. Y así es que… una tarde echada en la hamaca, contemplando el sol esconderse tras el mar verde de las pampas benianas, de pronto cayó un aguacero de los que sólo caen en Moxos y un relámpago alumbró al hermoso tajibo en flor que nació en tierra gredosa al lado de una palma, imágenes que trajeron a mi mente las bondades de esta tierra prodigiosa que brinda a sus hijos -los artesanos- la materia prima para que ellos con sus particulares habilidades la transformen en hermosos objetos decorativos y/o utilitarios. Al día siguiente cuando paró de llover me dije… voy a visitar a las y los príncipes del arte, a quienes conocí en esos tantos caminos que tuve que recorrer, siempre fantaseando, a lo largo de mi vida. Grabadora en mano, gorra sobre la cabeza, papel y lápiz dentro de la mochila, con ilusiones y sueños caminando por mi mente, fui a recoger a los amigos fotógrafos para que capturen con su lente mágico, imágenes de las maravillas que nacen de las manos de estos artistas que utilizan con maestría el producto de la tierra. El primero a quien visitamos fue Esteban Ojopi, el ‘tallador de sueños’ quien junto a uno de sus maestros, Edgar Burgos, transforman la madera de árboles que nacen en estas benditas florestas benianas y crean verdaderas obras de arte para adornar hogares y oficinas de personas que viven en Trinidad y resto del mundo. Esteban -con mucha pericia-

agarra gubia y escoplo para mostrarnos cómo se utilizan estas herramientas… no puedo dejar de mirarlo e imaginar qué es lo que saldrá de ese pedazo de madera. Poco a poco va dándole forma y luego muestra uno que ya había terminado. Es la cabeza de un caballo que será entregado como reconocimiento a los participantes del concurso hípico, una de las atracciones de esta Chope Piesta. Continuando nuestro recorrido por su espacio de trabajo, vemos otras tallas que hizo Edgar, quien además trasforma -esta vez- el cemento en “Los animales y los otros”, como señala Malaco Méndez Roca en su libro. Estos artistas esperan que su utopía se convierta en realidad… montar una sala permanente de exposición para vender sus obras de arte y catapultarse hacia otros lugares representando al país. Pidiendo a la Santísima Trinidad, que haga realidad sus sueños, nos despedimos. Otro material que utilizan los artesanos para trabajar es la greda que encuentran en diferentes vetas a orillas de los ríos. Y caminando bajo el ardiente sol… esta vez visitamos a Pablo Muiba, ‘el alfarero’, a quien encontramos con las manos en la arcilla moldeando cántaros y vasijas para terminar de llenar el rústico horno a leña en que los quema. Él nos explica que la greda en Trinidad, según expertos, es de una calidad incomparable para la elaboración no sólo de tejas y ladrillos, también es especial para confeccionar objetos utilitarios y adornos. Pablo, entre risas y enseñanzas, nos contó que para conseguir buena greda va a orillas del río Mocoví, que es otro de los cuerpos de agua de este pueblo. De ahí la saca y comienza con el preparado,

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La ruta… mi ruta… la del artesano Por: Ana María Tineo Fernández

No pude contenerme y tratando de ayudarlo me embarré hasta los cabellos, ni qué decir como quedó mi cara al limpiar el sudor que la empapaba. ‘Fotearon’, agradecimos y seguimos camino a buscar a Yolandita Rapu de Chicaba, quien teje afanosamente durante el día mientras cuida a su esposo postrado en cama desde hace muchos años. Yolandita utiliza hojas de palma que también le provee esta tierra… sí, esa palma que está usted imaginando, la que se usa para hacer cercos, paredes, canales y techos de las viviendas del habitante trinitario. Ella nos cuenta que todavía la consigue cerca del pueblo, aunque para llegar a ellas tiene que levantarse muy temprano, subir a su bicicleta y pedalear hasta encontrar la que tenga el tamaño preciso para cortar el cogollo. El tratamiento que se le hace a estas comunes hojas no había sido fácil, primero raspa ambas caras, después las seca al sol durante cuatro días y las almacena en un lugar seco porque se pueden ‘fregar’ si se humedecen, nos dice. Verla sentada en su toco es algo que muchas personas deberían avistar… tiene el cabello largo amarrado en una ‘cola’, sus hermosos rasgos y la mirada vivaz nos hacen perder -por un buen rato- el objetivo de nuestra visita… es que en ella se conjugan la dulzura y la firmeza característica de las mujeres mojeñas. Los amigos fotógrafos se dan gusto enfocando el lente y yo vuelvo a soñar… me imagino a Yolandita rodeada de alumnas, enseñando esta técnica que le legó su suegra años atrás y que le ha permitido, de cierta manera mantener su hogar, aunque trabaja en otro lugar durante toda la noche para costear el tratamiento del marido. Sus manos ágiles ensartan la hoja seca de palma en un ‘agujón’ y… teje, teje y teje hasta que convierte el rústico material en una cajita que

servirá para guardar las más valiosas joyas de la princesa del cuento. Nos vamos, gracias, chau Yolandita, siga adelante… dicen mis acompañantes mientras enternecidos besan su frente. Y paso a paso, con sentimientos encontrados de alegría y tristeza, caminamos callados hasta llegar a la banda del arroyo a casa de los Bottega, buscando a Belia, integrante de ASARDECO, una asociación que aglutina artesanas y artesanos que dan un valor decorativo agregado, a materiales pre elaborados. Elegimos a Belia porque es una de las personas del grupo que trabaja otro producto de la tierra… las semillas. Ella es, además, una de las voluntarias para atender el espacio permanente que les proporciona la Casa de la Cultura del Beni para exponer y también vender su arte decorativo e impartir sus conocimientos a quienes acuden en busca de aprender un oficio que puede aumentar sus ingresos, pero que… sobre todo, le proporcionará la paz que sólo se adquiere al crear obras de arte. Vive siempre buscando ramas, pedazos de madera, tutumas, semillas, tacuaras y… lo que le pueda servir para crear sus propios diseños que serán el deleite de quien los adquiera. El sólo verla tan tranquila -debajo de los árboles de su casa- con la paciencia que parece haber heredado de Job, podría convencerlo a usted, amable lector, a aprender este tipo de arte. Paso a paso llegamos al final de la ruta que elegimos… la ruta de los materiales que nos provee la tierra trinitaria para transformarlos en obras de arte que deleitarán los más

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Por las rutas Por: Juan Carlos Franco Céspedes

Recuerdos del fútbol Esta nueva festividad de la Chope Piesta Santísima Trinidad, es importante rescatar la actividad deportiva que se practicó en la capital beniana y… qué mejor que aprovechar los recuerdos de mi padrino, Don Hermenegildo López para hacerlo y destacar al fútbol, el “deporte rey” como se lo conoce en todo el mundo. Mi padrino, nos cuenta que el 1936, se fundó la Asociación Beniana de Fútbol (ABF), y su primer presidente fue Don Adán Bravo Monasterio, un visionario que trabajó para que se haga un estadio en aquella época. Cuenta que, otra persona que se dedicó incansablemente fue Don Juan Iriarte Velasco, un inquieto cochabambino, profesor de Educación Física quien junto a un grupo de voluntarios, lograron limpiar el lugar donde

actualmente se encuentra nuestro primer estadio, que era un terreno con pozos, tararaquis y otras hierbas que había que terraplenar, rozar y carpir. Hasta que el 10 de abril de 1936 se inauguró el escenario, bautizado como Estadio Departamental, que estaba protegido con un rudimentario cerco de palmas para evitar el ingreso de ganado vacuno y caballar que, desde aquella época ya, deambulaban por el pueblo. Durante todo ese tiempo y hasta los ’80, el fútbol se practicaba por amor al deporte, los jugadores se ponían su uniforme e ingresaban al campo a mostrar lo que sabían hacer con la pelota. 1º de mayo… decano del fútbol beniano El Club 1º de Mayo es el decano, es el equipo más antiguo dentro de la ABF. Fundado un 12 de octubre de 1951, en homenaje al

Día de la Raza, por un grupo de jóvenes que se reunieron en casa de Néstor Suárez Cardozo, en los galpones de la Casa Elsner, hoy Policía Montada, en presencia del P. Gonzalo Suárez de Hita, quien asesoró al Club que cariñosamente llamamos, “El equipo del Pueblo” con el slogan “Viva Mayo”. El primer directorio estuvo conformado por: Isacio Irady Rodríguez, presidente; Carlos Montenegro Mercado, vicepresidente; Zenón Saavedra, secretario general; Adolfo Urquiza Yumacale, secretario de actas; Jesús Coimbra Salvatierra, secretario de hacienda; Cleto Terán Gonzáles, secretario de deportes; Néstor Suárez Cardozo, director técnico; y como delegados ante la ABF, Francisco Mejía Semo y Hermenegildo López Moreno. Tenemos que recordar en esta Chope Piesta, a algunos presidentes que desde los ’50 pasaron por el “Equipo del Pueblo”, denominado así en homenaje a la clase trabajadora, especialmente la de nuestros amigos constructores, rememora Don Hermenegildo. También nos da algunos nombres como: Casiano Menacho Aguilera, Carmelo Córdova Pérez, Hermenegildo López Moreno, Helmuth Abel, Roberto Balderrama Gutiérrez,

FUTBOLISTAS DEL EQUIPO 1º DE MAYO FOTO GENTILEZA HERMENEGILDO LÓPEZ

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Javier Chávez Ríos, Federico Aponte Fayer, Jorge Hurtado Cuéllar, Luís Añez Álvarez, Eduardo Letelier Ortiz, entre otros cuya frágil memoria, ya no le permite recordarlos. Los equipos eran: Oriente, Independiente, Colegio Nacional, 1º de Mayo, Universitario y San José. ‘El turco’ Kurth Shoenfferld quien llegó a Trinidad en los ’50 fue uno de los grandes mentores de divisiones menores porque fomentaba la participación de la niñez, dotándoles indumentaria deportiva para que jueguen en el Estadio Departamental. Hasta donde mi padrino recuerda… el fútbol de las Juntas Vecinales, se habría iniciado el 11 de noviembre de 1987, con 14 equipos, “hablamos de las Juntas Vecinales de Pompeya, San Antonio, San Vicente, San José, El Carmen, Paitití, 20 de Agosto, Fátima, San Juan, Conavi, Villa Corina, Belén, entre otras, que comenzaron a jugar en la que primero se conoció como Cancha Fátima, donde ahora esta la plaza. Con el transcurrir del tiempo aumentaron los equipos y se hacieron más campos deportivos como la cancha Belén y la San Vicente, donde se juega actualmente. El primer directorio de la Liga de Fútbol de las Juntas Vecinales estuvo conformado por: Leonardo Herrera, presidente; Hugo Churco; José Manuel Foronda; Francisco Fuentes y Ramón Guaribana.

DON ADÁN BRAVO MONASTERIO (FOTO GENTILEZA P. ADAM BRAVO)


del deporte…

Recuerdos del tenis Para poder entregar a nuestros lectores, remembranzas sobre este deporte, tomamos datos y fotografías del libro “Bodas de Oro Club de tenis Trinidad” escrito por Rodolfo Pinto Parada, con la colaboración Carlos Navia, Fernando Arias, Marita Navia de Arias y Enrique Orias. Un 21 de Agosto del 53, Don Héctor Navia Prudencio, habló con sus nuevas amistades y concertó una reunión en el Club Social “18 de Noviembre”. Don Héctor invitó a todo aquel que quiera practicar este novel y sano deporte. Don Jesús Rioja Aponte, fue invitado a dirigir la primera reunión y allí nació la institución, designando Presidente, a Don Héctor. Así nació el club de tenis “Trinidad”, cuyos objetivos están señalados para fomentar este deporte y promover otros como complemento a la actividad principal… el tenis. Don Héctor sabía que era necesario un terreno para construir sede y canchas. Consiguió uno que, aunque alejado en aquella época, era apto para su propósito. Para llegar a el, había que atravesar algunos pozos que habían cavado para adoberías y tejerías, cuyo dueño era Don Crecencio León. El lote tenía una casita rústica, con horcones de madera y dos habitaciones, rodeada de algunos árboles y pequeños pozos donde crecían tararaquis. Pero ahora, dejemos que Don Héctor nos relate las contingencias para conseguir la ansiada sede, (Copia de un manuscrito de su puño y letra) “1952.- En el nuevo Gobierno de Paz Estensoro, el Dr. Walberto Saravia Gotilla, fundó el Comité Nacional de Deportes y fue su primer presidente. Trabajó con mucho entusiasmo para todos los departamentos pero

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se descuidó del Beni. En Trinidad hubo desfiles y manifestaciones de protestas contra él. Por asuntos de negocios viajé a La Paz y como se trataba de un gran amigo con el que conviví muchos años en mi propia casa, le reclamé y le pedí que viniera a Trinidad. Cumplió este compromiso y fue bien recibido. Organizó el Comité Departamental de Deportes, igual que en los otros departamentos e hizo proyectos importantes, dejó dinero para iniciar algunas de las obras y antes de regresar organizó todos los directorios de instituciones deportivas y dijo que también quería organizar una Asociación de Tenis y que me nombraba su presidente. Acepté con la condición de que me ayudaría en la fundación de un Club de Tenis”. Posteriormente, los socios lo limpiaron y rellenaron, Don Héctor recogía ladrillos rotos y los trasladaba hasta la sede en su pequeña camioneta. A las 16:00 horas asistían los noveles tenistas y mientras unos se sentaban alrededor de la famosa “mesa verde que había instalado Don Baldemar Melgar, otros acarreaban ladrillos en carretilla, varios picaban y molían cascote para convertirlo en polvillo. La tarea se prolongaba hasta más de media noche, hora en que se cortaba la luz, pero ya el previsor presidente tenía dispuesta una lámpara que pendía de un chuchío para iluminar a los trabajadores. La primera cancha se concluyó a fines de diciembre de 1953 y fue inaugurada oficialmente en el primer campeonato el 18 de noviembre del 54, la apadrinó el Club de Tenis Cochabamba y vinieron como delegados, los tenistas Luizaga y Crespo. Enamorado de Trinidad, Javier Luizaga alojado en casa de Don Héctor se encargó de los trabajos de la segunda cancha. Para entonces ya los socios no eran

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Por: Carlos Alberto Vargas Lara

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os trinitarios no creen en fantasmas, pero le tienen terror a los “bultos”, aquellas figuras sin forma definida que se esconden en la oscuridad de la noche. El ahorcado, la viudita, perros encadenados, el carretón de la otra vida, el jinete sin cabeza, son algunas de las figuras tenebrosas que acompañan a los bultos como protagonistas de mil historias de espanto. Algunos cuentan que estas apariciones se desarrollan en edificios públicos de la ciudad, que durante el día están inundados de gente y bullicio, pero que se transforman en escenarios de horror al caer el sol. Comenzamos la ruta del miedo, en el edificio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Autónoma del Beni, el viejo hospital “San Juan de Dios”, un lugar de vida y de muerte. La fachada mantiene la esencia del anterior edificio, construido a mediados de la década del 30 del siglo pasado. En las salas donde hoy se imparte conocimiento, miles de trinitarios reposaron hasta recuperar su salud, otros en cambio no pudieron vencer a la muerte. Rubén Manuel Noza Apaza, de 46 años de edad, es el sereno del lugar desde hace una década. Un hombre alto, fornido y de ojos profundos. Con los años, adquirió la apariencia de que no se asusta con nada de este mundo ni de esta vida. “La primera vez que me asustaron era de noche”, dice tranquilo. “Ocurrió hace mucho tiempo, cuando el edificio de la facultad no tenía las ampliaciones con las que

cuenta ahora”. En el baño viejo, escuchó como si un hombre con botas texanas hubiese entrado a usar el urinario. Noza, que se encontraba reparando el tanque de una de las tazas, buscó por los alrededores tratando de identificar a alguna persona, aunque estaba seguro que todos ya se habían retirado de las instalaciones. No encontró a nadie. Así comenzó a ser testigo de una serie de eventos que hasta el momento no los puede explicar y que se dan con mayor frecuencia entre julio y septiembre, en tiempo seco. En el edificio ha escuchado gritos lastimeros, sillas arrastradas de un lugar a otro, le han abierto las puertas, ha visto a un hombre parado en la escalera principal y a otro en el patio trasero que desapareció con los últimos vestigios de un relámpago. “Enciendo una velita en el patio para las pobres almas”, dice. Antes cargaba un revólver 22, dejó de hacerlo luego que no le funcionó contra el hombre que le apareció cerca del antiguo pabellón de tuberculosos. Por pura coincidencia, el siguiente punto en el recorrido es otro edificio de la UAB, aunque más nuevo. Se trata de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales, en la avenida 27 de Mayo. Al ser una infraestructura relativamente reciente, llena de vida y de jóvenes, nadie puede creer que tenga visitas misteriosas. Como en otros establecimientos educativos, los corredores están repletos de jovencitas de buen vestir, coquetas por momentos,

discretas también. Las bromas y las risas entre amigos se dispersan por los pasillos, incluso en clases delante de los docentes. Los amplios patios y jardineras son lugares para pasar buenos

momentos, mientras se hace hora para las clases. Eso pensaron dos amigas que para recordar la vida universitaria se tomaron una fotografía con el celular de una de ellas. En primer plano se ven sonrientes las muchachas, pero al fondo, aparece la figura aterradora de un joven desconocido. Mientras se agranda el tamaño de la foto en el celular, se puede ver la fantasmal figura de una persona que en vez de ojos tiene manchas negras, como si éstos hubieran sido arrancados. La fotografía digital pasó de

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celular en celular en el recinto universitario. Las jovencitas no pueden explicar la aparición, mientras que otros están convencidos de que se trata de una broma hecha con ayuda del Photoshop, un programa informático utilizado -en ocasionespara alterar

imágenes. La fotografía fue tomada a plena luz del día en el sector de Bioquímica. Hay quienes dicen que se trata de un estudiante de esa carrera que murió ahogado días


Trinidad, domingo 03 de junio de 2012

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Cuentan algunas enfermeras que una mañana llegó una paciente con los remedios que el médico le recetó la noche anterior. Una de ellas, desconcertada, le pregunta qué doctor la había atendido. Sin saber el nombre, la mujer le cuenta que en la víspera, acudió al hospital con su niño gravemente enfermo y a la única persona que encontró en el nosocomio fue a un médico que le prestó ayuda, le entregó la receta y le pidió que vuelva a la mañana siguiente. La enfermera perpleja le responde: “Ningún médico atendió anoche”. La mujer insistió en lo contrario, a lo que la enfermera le explica que ella estuvo de turno y es la persona encargada de avisarle al galeno cuando tiene pacientes. El médico de turno también negó haber atendido a algún niño la noche anterior. La mujer describió a un señor alto, con bigotes y que usaba bastón. Tratando de ilustrar de mejor manera su descripción, la mujer apuntó al busto que se encuentra en el primer patio de ese nosocomio y exclamó: “¡Ese es el médico que me atendió!”. El personal del hospital, entre asustado y sorprendido, le explicó que se trataba de un fallecido doctor que le tenía mucho cariño al maternológico. De acuerdo a las historias que circulan de boca en boca en el pueblo, los bultos no son necesariamente espíritus malignos, aunque sí están relacionados con la vida más allá de la muerte. Además, hay la creencia que las personas -luego de morir- suelen en ocasiones regresar al lugar que más amaron. Por otro lado, también hay quienes creen que aquellos que van a partir hacia el más allá, suelen hacer una última visita a sus seres queridos, como le sucedió a una mujer que vestía a su pequeño hijo en la habitación. El niño estaba parado en la cama, mirando hacia la puerta abierta. -Mamá, ¿quién es esa mujer?-, preguntó de un momento a otro apuntando hacia el pasillo. -¿Cuál mujer?- pregunta la madre al no ver a nadie afuera del cuarto. -La viejita que acaba de pasar-, aclara el pequeñito. La madre sin decir nada continúa vistiendo al niño, segura de que están solos en la casa. Unos 20 minutos después suena el teléfono, la voz al otro lado del aparato le anuncia que su suegra, la abuela del niño, ha muerto. Hay quien encuentra una explicación lógica para cada uno de los casos presentados en este texto, así que, camine tranquilo por los corredores coloniales de Trinidad mientras no sienta la mirada gélida de un ente fantasmal en la espalda o no pase fugaz una figura oscura

Felicidades pueblo trinitario en tu Chope Piesta 2012 LA PALABRA DEL BENI


22.

Trinidad, domingo 03 de junio de 2012

Felicidades Santísima Trinidad por tus 326 años

EMPANADAS

De: Pollo, Charqui, Queso

Un sabor diferente

"La Campeona" Felicidades Trinidad en tus 326 años de fundación

PEDIDOS: 72844464 - 4629902 C/René Ibáñez No.50, entre Plaza Fátima y Bolívar

Saluda a la Santísima Trinidad en sus 326 años de fundación

Telf: 69386651

Servicios gastronómicos, turísticos y espectáculos

EL TABANO Restaurant Pub Trinidad

Telf: 4624097

Saludan a la CHOPE PIESTA SANTÍSIMA TRINIDAD y son parte de su tradición!

Les ofrece: Fiambres Lácteos Conservas

Bebidas nacionales e importadas Artículos en general para la canasta familiar

Se une a los festejos de la “Chope Piesta” Santísima Trinidad

¡Felicidades!

En esta Chope Piesta cuando se celebran los 326 años de fundación de nuestra ciudad, la Santísima Trinidad, expresamos nuestro gran saludo a todos los trinitarios y trinitarias, deseándoles muchas bendiciones y éxitos en estos días de festividad fraterna y popular. Trinidad, mayo de 2012.

LA PALABRA DEL BENI


Trinidad, domingo 03 de junio de 2012

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Pedidos: 4634384 76000103

La tradición se manifiesta en la Santísima Trinidad y la belleza, en Pilchas Boutique Viva la chope Piesta!!!

Hamburguesa Frigor, el destaque del sabor en esta fiesta de la Santísima Trinidad ¡Feliz Chope Piesta!

La belleza cristalina del agua, se manifiesta en esta Chope Piesta.

LA PALABRA DEL BENI


24.

Trinidad, domingo 03 de junio de 2012

DISTRIBUIDORES Con la exclusividad para el Beni de los productos Pil Andina, expresamos nuestro saludo a todos los trinitarios en su “Fiesta Grande” por los 326 años de fundación de la Santísima Trinidad.


Edición Especial, 03 de Junio de 2012  

Edición Especial

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