Revista Salud 2021

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Febrero de 2021 - www.lanotaeconomica.com.co

SALUD 2021 ON

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CREEMOS Y CONSTRUIMOS

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EEMOS CR

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Datos, inteligencia artificial e interoperabilidad serán claves para el futuro de la salud.

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PVP $15.000

2020 fue un año difícil para la salud y economía mundial. ¿Qué costos trajo la pandemia?

S T R UI

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ONTENID

ANÁLISIS

Viabilidad de la gratuidad en salud en Colombia

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INVITADO ESPECIAL

Sergio Isaza Villa Médico pediatra Presidente Federación Médica Colombiana

SECCIONES FIJAS

INNOVACIÓN La importancia de los datos de calidad en el sector salud MUNDO Las cicatrices del Sars-CoV-2

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OBSERVATORIO SECTORIAL

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TEMA CENTRAL

VISIÓN EMPRESARIAL

La primera y última línea de defensa

LÍDER OPINA Gustavo Morales Cobo Presidente Ejecutivo Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI) Astrid Malagón Rodríguez Coordinadora técnica del Banco Distrital de Tejidos del Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS) Carlos Trillos Peña Médico Epidemiólogo de la Universidad del Rosario.

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E DITORIAL

Pocas ideas al como 2020, este año será otro enfocado en la salud. Como pocas veces en la historia de la humanidad, todos los reflectores están enfocados en el tema. La pandemia por cuenta del coronavirus hizo que se valorara lo que se daba por sentado y solo la medicina puede devolver la esperanza de recuperar algo de normalidad. Desafortunadamente, la solución no es inmediata. Si bien las noticias de la efectividad de las vacunas dieron luces de esperanza sobre la posibilidad de acabar con la pandemia, esto tomará tiempo. Esto significa que mientras llega el turno de la inoculación es necesario aprender a vivir con él. De esto ya se habló en otras ediciones e informes, pero en su momento por la novedad del virus había mucha especulación al respecto sobre cómo debía ser esa convivencia con el virus. Es por esto que las medidas tomadas hace casi un año, no necesariamente son las que se deberían estar tomando hoy. El ejemplo más claro son los confinamientos estrictos y generalizados. Esta estrategia sonó sensata en los primeros meses de la pandemia y en su momento, había que darle el beneficio de la duda, pero los daños que causó en materia económica y social pusieron en entredicho si los beneficios superaban a los costos. No es posible que tras meses de estudios y de un mayor entendimiento acerca del comportamiento del virus, todavía se sigan aplicando las mismas medidas de cuando la sociedad fue sorprendida. La incapacidad de algunos mandatarios por explorar otras alternativas para el manejo de la pandemia. Al tener solo un martillo, todos los problemas les parecen un clavo. Esto los ha convertido en dictadorzuelos que juegan con la libertad de sus go-

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bernados. En sus discursos demagógicos se suele mantener la falsa dicotomía entre economía y vida, como si estas no fueran complementarias. La muestra del del desgaste de estas medidas las plasmó Fedesarrollo en un reciente documento, donde le puso números al reciente confinamiento que se dio en algunas ciudades del país. El centro de pensamiento estimó que el costo de esas medidas está entre los $8 y los $12,5 billones, por cuenta de la menor actividad económica. Así mismo, el número de desempleados podría aumentaría entre 146.000 y 220.000. Esto significa que, en el mejor de los casos, una cantidad similar de hogares verá menguados sus ingresos; para otros, supondrá la pérdida de su única fuente de sustento. Al parecer el hambre no les preocupa a esos elocuentes gobernantes. No se trata de negar la existencia del virus ni de abogar por suprimir todas las medidas de seguridad, lo que se debería hacer es tomar decisiones con base en sustentos científicos. Lamentablemente, todo parece improvisado. Basta con ver los ejemplos de las medidas (y la forma como se tomaron) en Medellín y Bogotá. De un momento para otro se confinó a la ciudadanía y se restringieron actividades económicas. ¿Cómo se puede pensar en una recuperación si la posibilidad de trabajar o no depende del capricho de un alcalde? Eventualmente, entre el hambre y enfrentarse al virus, la gente optará por lo segundo. No todos tienen la posibilidad de teletrabajar, pero esto es algo que no parecen entender los burgomaestres. La desconexión con la realidad es total.

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E CONOMÍA

Viabilidad de la gratuidad en salud en Colombia Los servicios sanitarios demandan una cantidad importante de recursos a la par que se enfrenta un panorama complicado de las finanzas públicas.

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ideal, al volver a la realidad, en Latinoamérica nos encontramos con situaciones muy alejadas de estas premisas. El sistema de salud en Colombia a diciembre de 2020 reportó un total de 49’495.515 afiliados de acuerdo con cifras del Sistema Integrado de Protección Social. De éstos, el 48,54% (24’026.912) corresponden al régimen subsidiado, el 47,2% (23’362.083) al régimen contributivo y el 4,26% (2’106.520) a excepciones. Para hacer frente a los requerimientos del sector se destinaron $35 billones en el Presupuesto General de la Nación de 2021, ocupando con ello el tercer puesto en cuanto a la asignación, después de los sectores de Educación ($47 billones) y Defensa ($39 billones). Por otro lado, el país exhibe una clara senda de crecimiento en cuanto al gasto corriente en salud per cápita, al triplicar en un periodo de menos de dos décadas este monto, pasando de USD353 en el año 2000 a USD1.155 en el 2018. Si bien el avance ha sido significativo, al ser comparado con los países desarrollados, he incluso con algunos de la región, aún se queda corto.

l acceso a los servicios de salud de forma gratuita es la bandera de muchos programas políticos alrededor del mundo, y con la dura realidad que vive el sector por estos días, cada vez son más las voces que abogan a favor de ésta. De acuerdo con Organización Mundial de la Salud (OMS), su universalización implica una prestación de servicios adecuados, oportunos, de calidad y determinados a nivel nacional de acuerdo con las necesidades particulares. Además, involucra tener a disposición medicamentos de calidad, seguros eficaces y asequibles, y que el uso de esos servicios no exponga a los usuarios a dificultades financieras, en particular a los grupos en situación de vulnerabilidad. Si bien lo planteado por la entidad se percibe como el

GASTO CORRIENTE EN SALUD PER CÁPITA PPA

10000

US$

8000

6000

4000

2000

2010

Venezuela

Perú

Ecuador

México

Colombia

Brasil

Argentina

Chile

Cuba

Israel

Corea del Sur

España

Italia

UE

Japón

UK

Australia

Suecia

Alemania

Suiza

EEUU

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2018

Una economía menos consolidada, un sistema industrial menos desarrollado, una cantidad más pequeña de grandes contribuyentes y una clase media menor respecto al total de la población, así como los altos niveles de corrupción del sector, hacen que la gratuidad en salud en Colombia aún se contemple lejana en el horizonte. Fuente: BM

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ECONOMÍA

Como es de esperarse, los mejores sistemas de salud en el mundo son a su vez aquellos que cuentan con niveles más altos de gasto en dicho campo. EE.UU., Suiza, Noruega, Alemania, Luxemburgo, Irlanda, Austria, Suecia, Dinamarca y Países Bajos destinan los montos más elevados, lo cual se refleja en los niveles de calidad en la prestación de los servicios, así como en el desarrollo científico y tecnológico del sector. No es coincidencia que sean varias de estas naciones las que se encuentren en el selecto grupo de países con más premios Nobel de medicina y se perfilen también como pioneras en campos del saber que terminan impactando positivamente el sector salud, como es el caso de la microbiología, la química y la farmacéutica.

No existe tal cosa como un almuerzo gratis Lo más popular en el tema de la salud, es sin duda el exigir la gratuidad total de todos los servicios, a través del aumento en el presupuesto de gasto del sector. Más hospitales y puestos de salud, más médicos y enfermeras, más programas de prevención, más medicamentos y procedimientos sin costo para todos. Sin embargo, suele olvidarse que dicho gasto depende del presupuesto de ingreso, por lo que para ser justos en el análisis, es necesario examinar la carga que deben asumir aquellas naciones con mejores sistemas. Por ejemplo, Austria se ubica en el top diez de los países que tienen mayor nivel de gasto sectorial, y al mismo tiempo se encuentra entre los mejores del ranking de sistemas sanitarios del mundo de la Organización Mundial de la Salud. La nación del centro de Europa tuvo en 2018 un gasto en salud per cápita de USD5.879, y para financiarlo, su sistema tributario exige un gran recaudo, por lo que estipula tasas de impuesto de renta a personas naturales que van desde el 25% hasta el 55%, un impuesto al valor agregado de 20%, un impuesto de sociedades de 25%, impuesto a las ganancias de capital del 25%, entre otras cargas. Otra diferencia que encontramos en dichos países es que la cantidad de aportantes es más alta. Por ejemplo, Francia (la cual tiene una tasa de renta que puede llegar al 55,6% y un IVA del 20%) cuenta con una clase media mucho más consolida que la de la gran mayoría de países de ingresos medios como lo es Colombia; además, la cantidad de empresas con gran solidez operativa y financiera en casi todos los sectores permite que tengan un recaudo suficientemente grande que se vea reflejado en la capacidad de gasto del sector salud. En Latinoamérica la tributación promedio llega a un 23% del PIB, mientras que la de los países miembros de la OCDE, esta es alrededor del 34%. Esto sirve para recordar que los buenos servicios estatales no son gratis. A diferencia de lo que ocurre en el viejo continente y las naciones desarrolladas, en Colombia una gran parte de la

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clase media es altamente vulnerable (sin tener en cuenta que el nivel de ingreso para considerarse clase media ya de por si es bajo). Más de la mitad de trabajadores del país se desempeñan en el sector informal con empleos volátiles, y no se cuenta con el tejido empresarial e industrial del primer mundo, por lo que intentar comparar el nivel impositivo que están en condición de asumir las empresas nacionales con las del primer mundo es, como menos, una ilusión de buenas intenciones. Ante esta realidad, los encargados del manejo presupuestal del país tienen una cuesta bastante empinada para subir, pues a la ya compleja situación del sector salud colombiano, se suman los crecientes gastos necesarios para sortear de la pandemia y presupuestos cada vez más apretados con una deuda que en 2020 cerró en el 61% del PIB.

Opciones ante la realidad del sector Una alta carga impositiva para financiar gastos sociales, como los sanitarios, tiene resultados variados de acuerdo a la capacidad económica de los países. La idea de aumentar los impuestos para mejorar el sector salud y acercarlo a la gratuidad, en medio de una frágil recuperación y en un país con las características de Colombia no parece ser la vía más realista por lo que, aterrizándolo a la realidad actual se tendrán dos opciones: recurrir a deuda o mejorar la eficiencia en el uso de los recursos. Mayor deuda tiene sus promotores y detractores, pero en lo que se encuentra consenso es en el ser más eficiente, lo que incluye entre otras cosas, combatir la corrupción del sector. Son recordados casos como el de la administración de Cartagena, la cual prometió en 2014 la intervención en 25 obras para la adecuación de centros de atención, y después de gastar casi $100.000 millones únicamente 8 están listas. Este tipo de elefantes blancos son comunes en Colombia. En medio de la apretada de cinturón que vive el país, es necesario hacer lo mejor que se pueda con los recursos que se tienen para la salud. Combatir los sobrecostos del sector no da espera y ponerle freno a los altos niveles de corrupción es más urgente que nunca. ¿Es viable que Colombia llegue a tener gratuidad total en salud? La respuesta es sí, pero no con las actuales condiciones. Además de requerir sí o sí el combatir el despilfarro producto de la corrupción, es necesario un salto hacia delante de gran magnitud en materia económica. Más que aumentar el gasto en salud como porcentaje del PIB, Colombia requiere aumentar su PIB, para que los montos destinados crezcan en términos reales lo que resultaría en mayor capacidad instalada y en la posibilidad a acercarnos a los mejores servicios sanitarios del planeta. Este objetivo probablemente le tome al país varias décadas.


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os trajes especiales, las gafas, guantes y caretas, se han convertido en la segunda piel de los médicos, las enfermeras y el personal sanitario del país. Los verdaderos héroes de uno de los retos más grandes en salud pública que ha enfrentado Colombia y el mundo, que han soportado largas jornadas de trabajo, fatiga y preocupación, poniendo en riesgo su salud. Por este gran esfuerzo y valorando su coraje y fortaleza, La Nota Económica quiere agradecer el profesionalismo de todos aquellos que han trabajado incansablemente por la seguridad de la ciudadanía; y a los que lamentablemente ya no nos acompañan, los recordaremos por su valentía y persistencia. Por ustedes nos comprometemos a cuidar de nosotros, de nuestras familias y colaboradores. Su compromiso nos ha permitido estar en el lugar donde hoy estamos. Sólo existe una palabra para devolver su heroísmo:

¡GRACIAS!

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NVITADO ESPECIAL

“En Colombia debe existir un modelo de salud preventivo y no curativo”

Sergio Isaza Villa Médico pediatra Presidente Federación Médica Colombiana

Es médico pediatra de la Universidad del Rosario y profesor clínico de la Universidad de Los Andes. Ha trabajado en la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad de Bosque. Ex director de la Unidad de Recién Nacidos de la Fundación Santa Fe de Bogotá y actualmente es el presidente de la Federación Médica Colombiana.

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n medio de una segunda ola de la pandemia por coronavirus, la ciudadanía sigue preocupada por las aterradoras cifras de contagios y muertes y, sobretodo, por el comienzo de la vacunación. Este es de lejos, según concuerdan expertos en temas de salud y gremios, uno de los desafíos más grandes que ha enfrentado en sector salud por la logística que requiere, el gran nivel de inmunización al cual se quiere llegar en menos de un año y por la desconfianza que todavía perdura en el ambiente hacia la vacuna. Lo que se conoce de los contratos es que el Gobierno negoció con el laboratorio Janssen 9.000.000 de vacunas, que sólo requiere una dosis y que cubriría a igual número


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de personas. Con Pfizer, el compromiso fue por 10.000.000 de unidades; estas deben ser aplicadas en 2 dosis, cubriría a 5.000.000 de personas. Con AstraZeneca, la negociación fue por 10.000.000 de dosis para 5.000.000 de personas puesto que también exige dos dosis. Por último, a través de la estrategia internacional Covax se han solicitado 20.000.000 de vacunas diversas, todas de dos dosis, con lo cual se cubriría una población de 10.000.000 de individuos, para un total de 29.000.000, por el momento. De acuerdo con estos datos, en la primera etapa de vacunación se inmunizará al 100 % de los trabajadores de salud y de apoyo de primera línea; y al 100 % de los adultos mayores, esto sería alrededor de 1.691.366 colombianos. Según Gerson Bermont, director de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud y Protección Social, los equipos de vacunación estarán conformados por: un coordinador del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), supervisor, anotador, digitador y vacunador. Ante la llegada de las vacunas al país, se espera reducir los contagios y bajar la carga al sistema de salud, para que el cuerpo médico pueda descansar de las extenuantes jornadas de atención, el aislamiento y también del doloroso incremento de fallecimientos por el virus. La Nota Económica entrevistó al doctor Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica Colombiana, para conocer cómo vio el gremio las medidas implementadas por el Gobierno, el plan de vacunación y sobre la propuesta de crear una dirección unificada del sistema de salud. Uno de los temas importantes del momento es la vacunación contra el Covid-19, ¿Qué es lo que se espera después de la vacuna? La vacunación es importantísima porque es una de las medidas que nos va a permitir entrar en una fase de control a largo plazo de la enfermedad, además va a lograr la inmunización, según el Gobierno, de al menos 35 millones de personas, una cifra que representaría una inmunidad de rebaño y esto disminuiría los contagios. Sin embargo, aunque las personas ya estén vacunadas, es importante continuar con la toma de pruebas y tener un seguimiento. Así, se tiene un control de los que pueden contagiarse y de los que se han quedado sin vacuna. ¿Cómo ha visto las medidas del tratamiento de la pandemia? Las medidas como el aislamiento obligatorio y preventivo, el cierre de fronteras, la toma de pruebas a las personas que ingresaran al país (que generó polémica por la resistencia desde Ministerio de Salud a hacerlas) y limitar la comunicación con otras ciudades, han sido buenas. No obstante, es importante reforzar otras, como por ejemplo, establecer cercos epidemiológicos, distanciamiento en los puestos de trabajo de las grandes superficies y constantes cambios en los turnos laborales. Todo esto hace parte de un modelo de salud preventivo para que se puedan tomar acciones y no tener que pasar a un modelo curativo, porque es en este donde se aumentan los enfermos, se colapsan las Unidades

de Cuidados Intensivos (UCI) y también donde se registran más muertes. Evitando todo esto, permitimos que nuestros profesionales en salud y auxiliares estén disponibles y no agotados física y mentalmente. El Gobierno ya ha creado un Plan Nacional de Vacunación, ¿está de acuerdo la Federación con él o qué nuevo orden propondría? Es necesario validar algunos puntos en el Plan. Es importante vacunar a la población de la tercera edad porque es la que está más expuesta a contraer el virus, sin embargo, también son los que más están en casa. Las etapas deberían establecerse con base en los cercos epidemiológicos de cada ciudad; por ejemplo, en Bogotá, saber en qué localidad se concentran más los contagios y comenzar a vacunar a la población de esos sectores. En la primera etapa del Plan están los trabajadores de la salud y apoyo a la primera línea de atención, para ellos también hay que garantizar las segundas dosis, dependiendo del laboratorio. Además, consideramos que sería conveniente incluir al sector educativo en ese primer proceso, así como a los empleados de grandes superficies como los supermercados y los conductores de transporte masivo, que cumplen con funciones de primera necesidad y que tienen un nivel del contagio más alto. Si bien estamos de acuerdo con lo que propone el Gobierno, creemos que la estrategia no se debe manejar con la rigurosidad de grupos, sino sectorizada según la prevalencia de la presencia del virus en las áreas de cada territorio. También preocupa que no se ha establecido una logística para la vacunación, ¿qué piensa la Federación de esto? Hemos estado en desacuerdo con el secretismo que ha manejado el Gobierno y el Ministerio de Salud. Nos parece muy importante conocer las particularidades del Plan, no las generalidades porque el documento está en la página del ministerio y cualquier colombiano puede acceder a él, pero sí debe ser conocido el precio de cada dosis, para poder compararlo con los precios internacionales, o las condiciones que se imponen en cada contrato. Por otro lado, si se cumple la promesa del Gobierno de inmunizar a 35 millones de personas en un año, eso requiere de una infraestructura y organización muy grande y poderosa. Por ejemplo, para la vacuna de Pfizer se requiere de una planeación más rigurosa, a diferencia de las otras vacunas, por las características de refrigeración que debe tener que es entre -70 o -80 grados centígrados. Consideramos que es muy importante que la compra de las vacunas esté centralizada y controlada directamente por el ministerio y entidades adscritas a él, con la participación de entidades territoriales y con el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), que tiene todos los mecanismos de control, y que debe ser aplicado tanto entidades públicas como privadas. Es necesario que nos informen cuáles son los criterios de la vacunación para saber si las entidades públicas y privadas cumplen con los requisitos. Febrero 2021

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INVITADO ESPECIAL Así mismo, es necesario que la vacuna sea gratuita. Ninguna entidad debería cobrar a la ciudadanía, lo que sí pueden hacer es establecer un precio, avalado por las autoridades sanitarias, por colocar la sustancia, pero no para adquirirla. Estableciendo ya este punto, es más rápido lograr el objetivo de la vacunación. El sistema de salud estuvo por colapsar, ¿en algún momento el cuerpo médico y auxiliares pensaron que se podría tener un segundo pico en la pandemia? Nosotros desde el año pasado advertimos que si no se tomaban medidas adicionales a la cuarentena, se podía presentar rápidamente un segundo pico y eso es lo que estamos viviendo. Esto lo planteamos cuando notamos que no se hacían las pruebas suficientes y por ello, no se conocía en tiempo real cuál era la situación. Otro aspecto que permitió esta segunda ola fueron los días sin IVA decretados por el Gobierno Nacional. Creemos que lo más importante es mantener las pruebas a los ciudadanos para así poder hacer seguimientos a las personas contagiadas, y establecer un cerco epidemiológico para conocer quiénes estuvieron en contacto con el contagiado antes y después de salir positivo en la prueba. Esto permitiría tener un mejor con cuarentenas sectorizadas y no tan amplías como se hicieron. Hasta el momento, ¿cuántos profesionales de la salud han sido víctimas del virus? Según datos actualizados, hemos tenido que despedir a más de 180 colegas. Hay otras víctimas que son los médicos que han superado la enfermedad pero cuando van a reintegrarse a su trabajo encuentran que no les renuevan el contrato y que la ARL no les responde por su incapacidad. Varios de ellos han tenido que usar acciones judiciales para que se les respete ese derecho. En el área de enfermería y del equipo de auxiliares esa cifra se superó hace meses, ellos son los que más se han contagiado. ¿Qué papel ha jugado la telemedicina para atender enfermedades no Covid? La telemedicina ha tenido una función muy importante para la orientación y el tratamiento de enfermedades sintomáticas que no requieran la presencia física de un profesional, eso permite atender algunas solicitudes. Además, tendría un aporte alrededor del 40 % de la atención, porque un paciente que expone su sintomatología ante un médico bien capacitado para esto, puede recibir un mejor seguimiento y atención. Si esto no es suficiente, es necesario acudir a una cita presencial o que el médico asista a la casa del paciente, para así no colapsar las urgencias. Esto también debe funcionar de una forma programada, el problema es que no hay la atención suficiente. Hay colegas que me han informado que han tenido que acudir a clínicas privadas, a pesar de tener medicina prepagada, porque sus IPS no los atienden. Lo que están haciendo las EPS es reducir costos en citas generales.

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¿Cómo ha acompañado la Federación a las familias de los profesionales en salud que han sido víctimas mortales por el Coronavirus? La mejor forma de acompañarlos es exigiendo más medidas de seguridad y campañas de autocuidado para evitar los contagios. Además, hemos realizado algunas encuestas e investigaciones para conocer la disponibilidad real de las UCI. No sólo nos quedamos en criticar las medidas del Gobierno, también planteamos propuestas reales, como lo es “Colombia un solo hospital”, un programa nacional para enfrentar la emergencia sanitaria del país creado por Asociación Colombiana de Especialistas en Urgencias y Emergencias (ACEM) y la Federación Médica Colombiana, que tiene como objetivo mejorar el sistema de información y recolección de datos e incluir variables como la oferta de talento humano, porcentaje de ocupación de urgencias; número de solicitudes de camas UCI cada doce horas y tiempo efectivo de traslado de pacientes a unidades de cuidado crítico. Además de tener una rectoría y dirección unificada del sistema de salud a cargo del Ministerio de Salud y las Secretarías Territoriales. Es posible que se presente una nueva pandemia, ¿qué lecciones se pueden aprender de esta para mejorar el sistema de salud en Colombia? La primera y gran lección es que, como hemos dicho, incluso antes de la pandemia, debemos contar con un sistema de salud preventivo. Lo que tenemos en Colombia es inconveniente y porque no tiene un carácter preventivo ni, mucho menos, debida y suficientemente planificado y oportuno. El país se ha centrado en un modelo curativo al cual nunca se debería llegar. Hemos propuesto un cambio estructural y debe centrarse en una fuerte estrategia de primera atención donde el sistema es el que sale a buscar a la población para saber cuál está sana, en riesgo de enfermarse o que ya está enferma, de esa manera, se busca referir a los hospitales, solamente a las personas que están en esa última etapa y atender debidamente a los demás usuarios para no aumentar la carga de los hospitales. Si mejoramos ese modelo, también se disminuirán los recursos que se utilizan en los procesos curativos, debido a que en ese momento las personas ya están enfermas y lo más común es utilizar todos los elementos posibles para atenderlas y sanarlas. Otro aspecto muy importante es la intermediación financiera, lo que han hecho las EPS y las ARL ha sido desvincularse de su responsabilidad porque sólo reciben el dinero de los contribuyentes y disminuyen sus gastos, ya que las enfermedades no relacionadas con el virus, han presentado una desprotección muy grande y los usuarios al estar confinados no acuden a sus citas o a sus servicios de salud. Estas entidades son unos intermediadores que sobran, es decir, sí deben intervenir en el sector privado y público, pero el control debe estar centralizado desde una sola institución que maneje los recursos, que paguen las responsabilidades a las IPS y manejen la atención desde lo operativo hasta lo asistencial.



L EGAL

COVI D-19

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Vacuna contra la Covid-19 en Colombia: ¿obligatoria o voluntaria? Carla Juliana Sanabria Durán Abogada

MONCADA ABOGADOS

j.sanabria@moncadaabogados.com.co

l número de muertos, las repercusiones físicas y mentales en la salud de muchas personas, las desalentadoras cifras económicas y todas las devastadoras consecuencias a causa de la pandemia de la COVID-19, obligaron a líderes, académicos, científicos, políticos y organismos internacionales, a buscar una solución frente a la más grande crisis global que tengamos hasta hoy documentada. Se encontró que la única forma efectiva para controlar la pandemia y minimizar sus consecuencias, es la vacuna contra la enfermedad. Sin embargo, se determinó que la misma no cumplirá su cometido, si no llega a todos los habitantes de la tierra -inmunidad colectiva-. Inmediatamente saltaron las alarmas, ante el riesgo de que el factor económico prevaleciera al momento de garantizar la salud y la vida, dejando a la deriva a las personas en situación de pobreza y a los ciudadanos de países de economías emergentes. En abril de 2020, la Organización Mundial de la Salud – OMS, con el compromiso de los gobiernos de más de dos terceras partes del mundo, anunció el

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mecanismo COVAX que propende por el acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19, y que, entre otros beneficios, ha permitido acelerar el desarrollo para producir vacunas y garantizar su justa distribución en todos los países del mundo. Según datos de la OMS, las tradicionales vacunas que conocemos salvan la vida de entre dos y tres millones de personas cada año. El 14 de mayo de 1796, el médico inglés Edward Jenner inoculó por primera vez una vacuna contra la viruela, y al día de hoy, podemos encontrar vacunas para prevenir más de 20 enfermedades potencialmente mortales. Es claro que la vacunación es la forma más eficaz para controlar enfermedades, protegiéndonos a nosotros mismos y a quienes nos rodean, reduciendo la propagación de las enfermedades que buscan combatir. Expertos en Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas – ONU, el 9 de noviembre de 2020, emitieron una declaración donde se manifestó que los Estados tienen la obligación de asegurar que las vacunas sean accesibles para todo el que la necesite, sin ningún tipo de discriminación y priorizando a los más vulnerables.

La carrera mundial de vacunación contra la COVID-19 comenzó el pasado diciembre de 2020. En Colombia, nuestra Constitución prevé en el artículo 49, que la atención en salud junto al saneamiento ambiental, son servicios públicos a cargo del Estado, conforme a principios de eficiencia, universalidad y solidaridad. En su desarrollo, el Gobierno Nacional, el 9 de diciembre de 2020 sancionó la Ley 2064, por medio de la cual declaró de interés general la estrategia para la inmunización de la población colombiana contra la COVID-19 y estableció entre otras, que el proceso sería a cero costo, al tiempo que se incorporaron beneficios tributarios por donaciones tendientes a lograr la inmunización de los colombianos. Posteriormente, el 29 de enero de 2021 se promulgó el Decreto 109, por medio del cual se adopta el plan nacional de vacunación contra la COVID-19, cuyo objetivo es reducir la morbilidad grave y mortalidad específica por el virus. Se definió que la “población objeto” son los habitantes del territorio nacional (incluidos los extranjeros acreditados en misiones diplomáticas o consulares), que tengan 16 años en adelante,


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excluyendo mujeres en gestación, hasta alcanzar la vacunación de, al menos, el 70% de los habitantes. Se determinaron los criterios de priorización, comenzando con el personal que atiende pacientes de COVID-19 y personas mayores de 80 años. Es de anotar que ni la referida Ley, ni el Decreto, señalaron expresamente la obligatoriedad de los individuos de vacunarse, situación que ya ha generado ruido en otros países en los que se encuentran posturas encontradas. Por ejemplo México y Argentina indicaron que la vacunación será voluntaria, por su parte, Chile indicó que las vacunas deben ser obligatorias para algunos grupos poblacionales y en Brasil, el Tribunal Supremo decidió que la vacunación sería obligatoria, tras considerar que la decisión individual de cada persona no está por encima de la salud colectiva. Quien se niegue a inmunizarse puede ser objeto de sanciones o restricciones como, por ejemplo, la prohibición de abordar un medio de transporte o frecuentar espacios públicos. Y es que, a pesar de los esfuerzos por llevar la vacuna a cada rincón del planeta, muchas personas han afirmado que no se vacunarán, argumentando, entre otras razones, desconfianza respecto de los efectos secundarios que puedan tener, dada su creación en un tiempo record, e invocan incluso razones conspirativas, como el control mental, el control poblacional o la supuesta inserción de un chip que modifica el ADN, algunas respaldadas por lo movimientos antivacunas; tendencia que en el 2019 fue considerada por la OMS como una de las 10 amenazas a la salud global. El DANE que realiza periódicamente la Encuesta Pulso Social -EPS, en la quinta ronda publicada en diciembre de 2020 evidenció que de las personas encuestadas en 23 ciudades capitales de departamento, el 44.2% afirmó no estar interesadas en aplicarse la vacuna contra la COVID-19; siendo Quibdó la ciudad más interesada en vacunarse con un 72%, a diferencia de Cali, la menos interesada solo con 42.6%. El proceso de vacunación implica grandes retos, a todos los niveles. Sectores económicos y sociales están esperanzados y confían en que es la mejor y tal vez

la única alternativa para la reactivación del país, e incluso han planteado acelerar el proceso de vacunación, mediante la posibilidad que las empresas proporcionen las vacunas a sus trabajadores. Lamentablemente, no podemos olvidar el número de personas que no tiene interés en vacunarse, por lo que seguramente en los próximos meses nos encontraremos frente a una encrucijada respecto de aquellos que no ven la vacunación como una alternativa. Y es que no todas las voces son carentes de sustento. Algunos colectivos que trabajan en pro de las llamadas libertades individuales, consideran que la obligación de vacunarse atenta contra el libre desarrollo de la personalidad, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, el derecho al trabajo, entre otros derechos que en nuestro en ordenamiento gozan de amparo constitucional. Evidentemente nos preguntamos entonces, si respecto a la vacunación, nos encontramos frente a una decisión voluntaria u obligatoria: ¿podrán las empresas exigir un certificado de vacunación a sus empleados o condicionar el ingreso de nuevos empleados a aquellos vacunados?, ¿podrán los colegios hacer los mismo con sus estudiantes?, ¿podrán reservarse el derecho de admisión algunos establecimientos públicos? No es fácil dar respuesta a esas preguntas, por lo que se propone considerar, que nuestra Constitución: (i) en su artículo 49 establece que toda persona tiene el deber de procurar no solo el cuidado integral de su salud, sino también el de su comunidad y (ii) en su artículo 95 que dentro de los deberes de las persona y el ciudadano se encuentra respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios y obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo en acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas. En el ámbito laboral, en el Código Sustantivo de Trabajo, en el artículo 58 que enlista las obligaciones especiales del trabajador, se encuentran algunas en consonancia con el deber de vacunarse, por lo que, su incumplimiento, en ciertos casos, podría dar lugar a la terminación unilateral del contrato de trabajo. Tal es el deber de comunicar

oportunamente al empleador las observaciones que estime conducentes a evitarle daños y perjuicios, prestar la colaboración posible en caso de riesgo inminente que afecte o amenace las personas o cosas de la empresa o establecimiento, y el de observar con suma diligencia y cuidado las instrucciones y órdenes preventivas de accidentes o de enfermedades profesionales. Al empleador por su parte, se le recomienda invitar a profesionales capacitados, para que informen desde una perspectiva científica a los trabajadores, todo lo relacionado con la vacuna, sus posibles efectos y la importancia de vacunarse. Todos los sectores deben acompañar al Gobierno en la tarea de información y educación para ganar confianza. En el ámbito penal, es de público conocimiento que se vienen adelantando investigaciones por la supuesta comisión de delitos de violación de medidas sanitarias y propagación de epidemia, contemplados en los artículos 368 y 369 del Código Penal. Con este panorama, la recomendación e invitación es entonces a que todos nos vacunemos como el único mecanismo actual con probabilidad de éxito para combatir la pandemia. Los que no están seguros de vacunarse, deben pensar en su propia salud, en la de su entorno familiar y social, e incluso, en la ocupación hospitalaria (por Covid y las demás enfermedades). Evitar convertirse en foco de contagio es una decisión superior a la de particulares intereses o concepciones, el interés general, e incluso, el mundial, deben prevalecer (artículo 1 de la Constitución). Solo cuando todo el mundo tuvo la oportunidad de vacunarse contra la viruela, se reportó el último caso conocido en África en 1977, de decir 181 años después de iniciar el proceso de vacunación. De allí, la importancia de alcanzar cuanto antes, los más altos niveles de vacunación. No es una decisión individual: es un problema general. Aunque parece entonces que no existe norma expresa que consagre la obligación de vacunarse, existen suficientes razones legales y argumentos de todo orden para que la vacunación sea considerada como tal, en defensa de la vida como el derecho mas preciado. Febrero 2021

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I

NNOVACIÓN

La importancia de los datos de calidad en el sector salud Las bases de datos de información de la salud y el uso de la inteligencia artificial para el aprovechamiento de ésta, llegó para quedarse. En este proceso, la interoperatibilidad juega un papel clave. a revolución mundial de los datos se extiende a todos los campos, incluyendo el de la salud, cumpliendo un papel muy importante al aportar información útil para la toma de decisiones. Según lo expresa el experto en salud digital, Shwen Gwee los datos son la base del conocimiento en salud, pues forman la base de la investigación y el descubrimiento de tratamientos novedosos, potencian la personalización de medicamentos y demuestran el valor de los tratamientos para impulsar la inteligencia artificial (IA) y los algoritmos de aprendizaje automático. Además, los datos permiten a los proveedores de atención médica y a los le-

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gisladores tomar decisiones informadas sobre la asignación de recursos. En los últimos cinco años se han generado más datos científicos que nunca. Los datos sanitarios por sí solos constituyen cerca del 30% de los datos almacenados en el mundo. Ante esta realidad se han venido realizando esfuerzos notables en el desarrollo de bases de datos de salud, diversas y sólidas para informar mejor la toma de decisiones, pero a pesar de muchos avances en el campo, la evidencia sugiere que aún el sector tiene camino por recorrer. Las barreras generalizadas todavía impiden que los innovadores utilicen los datos de manera más eficiente y efectiva en salud; mientras que la crisis del COVID-19 ha expuesto aún más estas brechas de datos. Los datos de salud cruciales a menudo siguen siendo inaccesibles para los propios pacientes, lo que también significa que no están disponibles para los tomadores de decisiones nacionales. Como resultado de datos incompletos o de baja calidad, los responsables de la formulación de políticas pueden ser engañados en sus intentos de asignar los recursos de manera eficaz. Los datos a menudo están aislados y encerrados dentro de las instituciones, y los países están luchando por poder vincular diferentes fuentes de datos y utilizar los datos para investigaciones secundarias. Una reciente encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) encontró que la gran mayoría de los países todavía no tienen la capacidad de extraer y aprovechar la información que necesitan para ofrecer mejores resultados de salud pública. Los datos de registros de salud electrónicos para investigación, estadísticas y otros usos secundarios contribuirían a una mejor prestación de atención y respaldarían mayores objetivos nacionales de investigación en salud. Según lo resalta la entidad, la interoperabilidad de los datos sigue siendo un desafío clave. Dentro de un país, los datos a menudo no son transferibles de una institución a otra, lo que dificulta la capacidad de combinar diferentes fuentes, lo que lleva a conjuntos de datos menos diversos que pueden no ser representativos de toda la población de pacientes. Además, podría crear lagunas de datos en la ruta del paciente. La interoperabilidad y los conjuntos de datos estandarizados entre países también son fundamentales si deseamos construir bases de datos de salud globales ricas e intercambiar información sin problemas entre instituciones y a través de las fronteras. COVID-19 ha demostrado esta necesidad, y que estamos lejos de tener sistemas que permitan la transferencia oportuna de datos entre países.

Estructura e inteligencia artificial

Otro desafío que se experimenta en la actualidad es que muchos de los datos de atención médica con los que se cuenta no están estructurados, lo que dificulta su recopilación y análisis de manera uniforme; y como resultado, permanecen en gran parte sin explotar. El auge y la casi omnipresencia de los dispositivos portátiles y de salud digitales brindan la capacidad de capturar y aprovechar valiosos datos del mundo real como complemento de los datos clínicos.

Por ello, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático son cada vez más importantes para analizar los grandes volúmenes de datos que se poseen, con avances clave que resuelven problemas complejos en la atención médica que antes se consideraban inalcanzables. Ahora también tenemos la oportunidad de aprovechar estos datos del mundo real para brindar una comprensión más completa del paciente en su totalidad, incluido el impacto de los determinantes sociales de la salud. Detrás de todos estos avances existe una creciente necesidad de políticas sólidas que permitan aprovechar y utilizar los datos. Los marcos de gobernanza de datos y las leyes de privacidad pueden ayudar a garantizar el uso equitativo y apropiado de los datos, generando confianza entre todas las partes interesadas. La confianza pública es fundamental para que las personas estén dispuestas a compartir sus datos. De acuerdo a las investigaciones de la OCDE, el público es más reacio a compartir datos de salud que otros tipos de datos personales, pero la gran mayoría de los ciudadanos compartirían sus datos de salud con la condición previa de que el tratamiento de éstos sea seguro y solo puedan acceder a ellos las partes autorizadas. Los diálogos públicos continuos pueden ayudar a construir esta relación de confianza, junto con la transparencia en el uso de datos y las políticas de protección. La iniciativa Data Saves Lives está liderando un diálogo público en toda la UE sobre este tema. La confianza entre la industria y los reguladores es igualmente importante. En los procesos de investigación y desarrollo farmacéuticos, las soluciones a estos desafíos implican una mayor alineación entre ellos. En el nivel superior, los países deben centrarse en desarrollar sólidas estrategias de datos y salud digital, crear marcos sólidos de gobernanza de datos e invertir lo suficiente en la infraestructura nacional de datos. A nivel mundial, la OCDE recalca que se requiere una mayor colaboración, incluidas soluciones entre países y el intercambio de mejores prácticas, y trabajar juntos para desarrollar políticas comunes que permitan el intercambio de datos para abordar los desafíos de atención médica más complejos. Sin embargo, la entidad hace un llamado a no perder de vista la importancia de interactuar con los pacientes y los cuidadores para buscar sus perspectivas y ganarnos su confianza.

Interoperabilidad en América Latina

Recientemente Minsait, compañía filial de Indra, publicó el Libro Blanco de Interoperabilidad en Salud, en el cual ésta se define como “la capacidad de diferentes sistemas de información, dispositivos o aplicaciones para conectarse, de manera coordinada, dentro y fuera de los límites de la organización para acceder, intercambiar y utilizar cooperativamente los datos entre las partes interesadas, con el objetivo de optimizar la salud de las personas y las poblaciones”. De acuerdo con la publicación, los países referentes en materia de interoperabilidad en salud en Latinoamérica son Uruguay, seguido de Argentina, Chile y Colombia. Febrero 2021

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INNOVACIÓN GRADO DE MADUREZ DE INTEROPERABILIDAD EN SALUD POR PAÍS

Pilares

Argentina

Bolivia

Bolivia

Chile

Colombia

México

Perú

Uruguay

2

7

4

5

3

8

6

1

Entorno Preparación Uso Impacto Ranking global

Situación muy favorable (2,66-4)

Situación favorable (1,33-2,66)

Situación desfavorable (0-1,33)*

Fuente: Minsait Minsait resalta como referentes de interoperatibilidad en salud los proyectos “Historia clínica electrónica nacional” en Uruguay; la “Red Nacional de Salud” en Argentina; en Chile el “Hospital Digital” y en Colombia el proyecto de “Historia clínica electrónica unificada de Bogotá”.

La nación cafetera estableció un marco para la prestación de servicios de intercambio de información de manera interoperable. Teniendo en cuenta la diversidad tecnológica y organizacional de las entidades, dicho marco define estándares y unifica criterios para facilitar el intercambio seguro y eficiente de información entre entidades públicas o privadas. El modelo pone a disposición de las entidades una plataforma a través de la red, bajo demanda, y permite el desarrollo de servicios de intercambio de información. Una de las prioridades fomentada recientemente desde las instituciones de salud en el país, es la implementación del proyecto de Interoperabilidad de Historia Clínica Electrónica. El objetivo que persigue este último es agilizar y garantizar unos servicios de salud de calidad y el acceso a la información

clínica de los colombianos. De esta forma, en enero de 2020 se decretó la Ley Nº 2015, por la que se creó la Historia Clínica Electrónica Interoperable, a través de la cual se intercambiarán datos clínicos relevantes, así como documentos y expedientes clínicos. Mediante dicha normativa, se obliga a los prestadores de servicios de salud a disponer los datos, documentos y expedientes de la historia clínica en la plataforma dispuesta desde el Gobierno nacional, y teniendo en cuenta los términos y condiciones definidos por la política de Gobierno Digital. En este sentido, la Secretaría de Salud de la Alcaldía Mayor de Bogotá ya venía desde hace unos años trabajando para el desarrollo de una plataforma que ponga las Unidades de Servicios de Salud del Distrito al servicio de los ciudadanos.

AVANCE

BOGOTÁ SALUD DIGITAL

Solución tecnológica integral de interoperabilidad que permite que todos los sistemas de información de los diferentes actores de la Red Integrada de Servicios de Salud se comuniquen entre sí de manera automática

COMPONENTES HCE interoperable de pacientes atendidos en la red pública hospitalaria de Bogotá (en el futuro se pretende incorporar la red privada) Agendamiento de citas centralizado Gestión de fórmula médica

MAGNITUDES

22 142 +80M +7,5M

Hospitales

Centros de atención médica

100.000 eventos clínicos diarios

de historias clínicas

de citas anuales

5.000 +2,6M Usuarios recurrentes

Fórmulas médicas

Fuente: Minsait Entre los antecedentes jurídicos relevantes, la Ley Nº 1995 del 2019 estableció que el Ministerio de Salud y Protección Social adoptará un mecanismo electrónico que desarrolle la interoperabilidad de la historia clínica, garantizando la compartición de información de salud entre prestadores de salud.

Si bien existe un marco normativo para el tratamiento de datos en el sector salud, Minsait sostiene que también existen debilidades por mejorar, como las limitaciones económicas, falta de voluntad de los actores principales y una infraestructura tecnológica insuficiente. Además, resalta la resistencia al cambio por parte de algunas instituciones a la hora de estandarizar el manejo de la información.

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Donde se proteja y se cuide la vida, ahí está presente Precision Care Anticipación de escenarios, estrategias de abastecimiento, inversiones, tecnología y un gran compromiso ético han sido algunos de los ejes de trabajo de Precision Care, la Unidad Médica de Grupo Eterna que ha cuidado al país y a los profesionales de la salud con productos vitales para la protección de la vida.

C

ontar con suficientes suministros para evitar otra propagación del virus, cierre de fronteras o volver de nuevo a confinamientos obligatorios es un reto que aún enfrenta el mundo. Por ello, el Grupo Eterna, que cuenta con una experiencia de más de 68 años en el mercado, está comprometido con la salud y el bienestar de los ciudadanos. A través de Precision Care, su unidad de negocio de médica, esta marca ofrece un amplio portafolio en 8 líneas (bioseguridad, digital, electrocirugía, infusión, preanalítica, protección, respiratoria y urología), que satisfacen en cantidad, calidad, seguridad y oportunidad las nuevas demandas generadas por la pandemia. Para lograr su propósito, la compañía ha invertido en mayores capacidades productivas con nueva maquinaria, más moderna y eficiente. Durante los últimos tres años, Precision Care, ha vendido más de 243 millones de unidades de jeringas, lo que la posiciona como la número uno en el suministro de estos elementos en el país y como el principal aliado para atender la demanda de hospitales, clínicas, farmacias, droguerías y hogares. “Atendemos las necesidades completas de todo el mercado. Precision Care ha sido un verdadero partner para diferentes sectores durante la pandemia. A través de nuestros aliados estratégicos internacionales, hemos mantenido un ‘stock’ suficiente de productos de primera necesidad para la protección del personal de salud y la sociedad, contribuyendo en la protección efectiva del contagio por el SARS-CoV-2”, explica Carlos Cuevas, gerente de la unidad médica del Grupo Eterna. La marca fue de vital importancia en la llegada de la pandemia al país y durante su segunda ola, evitando el desabastecimiento, las especulaciones en precios, y la oferta de productos que no cumplían con los requerimientos técnicos suficientes. Uno de los retos más grandes que tiene el Gobierno colombiano actualmente es la inmunización del 70 % de los colombianos y, aunque ya se confirmó la fecha de inicio de la primera jornada de vacunación, la logística es uno de los aspectos que más preocupaciones ha generado en los entes de control, además de la capacitación del personal. Sin embargo, hay un

aspecto aún más importante: el abastecimiento de productos esenciales como jeringas, guantes, tapabocas, líquidos desinfectantes y tapetes antibacteriales, entre otros, que ayudarán a una vacunación más exitosa, a la vez de seguir promoviendo el autocuidado.

Estrategia para la vacunación La empresa se alista para acompañar el proceso de vacunación en el país y espera en marzo –uno de los principales meses de la primera etapa de vacunación donde se inmunizará a alrededor de 1.691.366 personas- estar produciendo, entre 5 y 6 millones de tapabocas quirúrgicos al mes. Para lograrlo, la Compañía invirtió USD 1 millón en una moderna planta en la cual Precision Care que, “ofrecerá además una línea de tapabocas 100% colombianos, con estándares de calidad internacional, cuya base es de propileno al 100 %, compuesto por tres capas (dos externas y una interna), con eficiencia de filtración del 99 por ciento, resistencia al desgarre, termosellado, con excelente permeabilidad en el aire, con los cuales tenemos la certeza de que vamos a cubrir la demanda y contribuir en la prevención para disminuir el contagio por covid-19”, afirma el gerente de la unidad médica del Grupo Eterna. En cuanto a la distribución de guantes quirúrgicos y jeringas, es válido aclarar que el Grupo Eterna antes de traer un producto al país, y comercializarlo bajo la marca Precision Care, se asegura de que todos los proveedores cuenten con la implementación de buenas prácticas de manufactura, con la certificación ISO 13485, la certificación de la Comunidad Europea y de la FDA (la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos), lo que avala la calidad de los productos. La larga experiencia y trayectoria de Precision Care, con una participación del 21% del mercado, son la garantía de que los colombianos tendrán acceso a un producto de calidad y en la cantidad suficiente en las jornadas de vacunación que se vienen en Colombia.


T ECNOLOGÍA

Colombia le apuesta a la interoperabilidad sanitaria para reducir la brecha digital olombia es uno de los principales países de Latinoamérica en impulsar la interoperabilidad sanitaria, promoviendo así la digitalización y contribuyendo a reducir la brecha de salud en la región. Así lo señala Minsait, una compañía de Indra, en su Libro Blanco de Interoperabilidad en Salud, que acaba de dar a conocer en el país. Este estudio muestra cómo los sistemas interoperables de salud permiten adoptar tecnologías como Big Data o Inteligencia Artificial para ayudar a impulsar la digitalización y reducir la brecha entre los resultados de salud de Latinoamérica y otros países. Para ello, la compañía ha creado un exhaustivo informe con entrevistas a 80 líderes de ocho paí-

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ses de la región, incluyendo Colombia, la cual obtuvo resultados que evidencian un progreso importante en términos de madurez en interoperabilidad en salud. Desde la perspectiva de los expertos consultados por Minsait, en ello ha sido importante la existencia de una agenda digital y un marco regulatorio favorable a la digitalización, así como el proyecto de Historia Clínica Electrónica Unificada en Bogotá, en el cual participó Minsait con la solución Onesait Healthcare. Factores que destacan como las principales fortalezas y oportunidades para seguir avanzando en este sentido. Asimismo, el Libro Blanco de Interoperabilidad en Salud también apela a la necesidad de fortalecer la inversión en infraestructura tecnológica como paso necesario para potenciar la interoperabilidad. La pandemia que experimentamos a nivel mundial ha acelerado la demanda de sistemas de información interope-


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rables, lo que implica el desarrollo e incorporación de aplicaciones y dispositivos interconectados que permitan el intercambio de datos entre médicos, pacientes y gestores, así como el uso cooperativo de la información para tomar decisiones que impacten de forma positiva la salud de la población, garanticen la prestación del servicio y reduzcan costos. “Durante los últimos años, la interoperabilidad ha venido adquiriendo mayor relevancia en la discusión sobre la eficiencia en los sistemas de salud, a tal punto en que, para cumplir las metas en calidad y cobertura de los servicios en el sistema de salud, las autoridades han empezado a impulsar lineamientos y políticas que ayuden a este cambio necesario” sostuvo José Fernando Quintero, director de Sanidad en Minsait. En efecto, según el informe de madurez tecnológica mundial The Network Readiness Index de 2020, Colombia ocupa el puesto 69 de 121, lo que significa que el país se encuentra cerca de la media mundial. Gran parte de este resultado obedece a que el país cuenta con una regulación que incentiva la transformación digital con políticas como el Plan TIC 2018-2022 y el Gobierno Digital, que han sido clave para cerrar brechas digitales entre zonas urbanas y rurales. Además, recientemente el país aprobó la Historia Clínica Electrónica Interoperable, que permitirá el intercambio de datos, documentos y expedientes clínicos

HCEU: un proyecto referente de interoperabilidad en salud Este proyecto de Historia Clínica Electrónica Unificada (HCEU), promovido por la Secretaria de Salud de la Alcaldía Mayor de Bogotá, no sólo se alinea al entorno regulatorio y busca atender las necesidades en salud, sino que supone una apuesta decidida por reducir tiempos de espera y mejorar el bienestar de los usuarios.HCEU es una solución integral de interoperabilidad que cuenta con tres componentes: la Historia Clínica Electrónica interoperable de pacientes de la red pública hospitalaria, el agendamiento de citas centralizado y la gestión de las fórmulas médicas. Actualmente, la plataforma gestiona la prestación y atención en servicios de salud de una red compuesta por 22 hospitales y 142 centros de atención médica, el manejo y administración de más de 80 millones de historias clínicas, la gestión y procesamiento de más de 7,5 millones de citas médicas al año, la emisión de más de 2,6 millones de fórmulas médicas, y más de 100.000 eventos clínicos diarios. “Onesait Healthcare Data es la tecnología implementada en este importante proyecto que contribuye a la toma de decisiones y la atención sanitaria, dado que aporta una vi-

sión exacta del paciente, lo que contribuye a tomar mejores decisiones en salud para el paciente y optimiza el tiempo que el personal sanitario dedica en la búsqueda de información y otros trámites administrativos y de control”, puntualizó José Fernando Quintero.

El dato, centro y motor de la transformación En opinión de Minsait, el modelo tecnológico de referencia de la interoperabilidad deberá resolver las dificultades que supone el uso de las historias clínicas fragmentadas y con limitaciones, permitiendo trabajar bajo un marco de modelo de datos normalizados, libres de propiedad privada, y capaz de desarrollar nuevas funcionalidades de forma independiente al proveedor. Para ello, la compañía considera primordial transformar el actual rol de los sistemas de información - establecidos como proveedores de servicios- hacia a un modelo de ecosistema donde se maximice el valor del dato, que lo convierte en centro y motor de la transformación de toda organización, y permite conocer mejor a los usuarios del sistema, automatizar procesos, predecir escenarios, reducir los costes operativos y conseguir una diferenciación en la calidad de un servicio personalizado. En este sentido, el informe demanda la incorporación de habilidades analíticas de personas cualificadas que segmenten bien los datos y lancen las consultas adecuadas para obtener la información precisa de los datos disponibles, así como el uso de plataformas abiertas para habilitar un ecosistema que impulse la competencia entre proveedores (a nivel de aplicación, servicio y plataforma) y permita una mejor gestión de la salud del ciudadano. Por último, el estudio de Minsait muestra la brecha que ha ocasionado en la sociedad latinoamericana la pandemia del COVID-19, que ha evidenciado con fuerza la necesidad de contar con un sistema de salud robusto, apoyado en las tecnologías como palanca clave para compartir información. Los datos extraídos sobre el papel específico jugado por la interoperabilidad durante la crisis ponen de relieve la falta de seguridad y confidencialidad del dato intercambiado, así como la ausencia de información precisa, oportuna y en tiempo real, desde el punto de vista de la gestión de los recursos. Por su parte, las opiniones con relación al ámbito profesional dejan ver carencias importantes en las tecnologías de comunicación médico-paciente y en el acceso multicanal a la información clínica. La demanda de más canales también se extiende al ámbito del ciudadano, donde se destaca, además, la ausencia de tecnologías seguras de rastreo.

Acceso al Libro Blanco de Interoperabilidad en Salud en el siguiente enlace: https://www.minsait.com/es/actualidad/insights/libro-blanco-de-interoperabilidad-en-salud

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M UNDO

Las cicatrices del Sars-CoV-2 La pandemia golpeó como nunca la economía mundial. En cuestión de meses la economía de algunos países retrocedió años. Por fortuna ya se ve una luz al final del túnel, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Además, algunas de las heridas que causó el virus dejarán cicatrices casi imborrables para algunas naciones. Las cuentas son agridulces. ás de un año ha pasado desde que se reportó el primer caso de Covid-19 en el planeta. En su momento parecía que iba a ser otra de esas enfermedades que solo ocurren en lugares alejados. Las imágenes de gente con tapabocas se asemejaban a las que se tomaron cuando la gripe porcina y la aviar hicieron su aparición en Asia años atrás. Pocos vaticinaron la debacle mundial que traería este nuevo virus. En pocos meses, prácticamente toda la sociedad se vio confinada, buscando tapabocas y geles desinfectantes con desesperación. De repente, términos como “protocolos de bioseguridad”, “pruebas de antígeno”, “pruebas PCR”, “carga viral”, por mencionar solo algunos, se volvieron parte cotidiana de la conversación. Hasta aquí el asunto no sería sino una anécdota más, estamos viviendo un evento cuyo hermano más cercano

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tiene más de un siglo, la gripa española. Desafortunadamente, las muertes y el sufrimiento social que trajo la pandemia -que dista de ser igual de letal que su hermana- no dejan que esto sea una mera curiosidad, sino un drama global. Al momento de escribir estas líneas los casos globales de infección superaban los 100 millones y las pérdidas humanas ya habían pasado la barrera de los dos millones. Esto, para ponerlo en perspectiva, equivale a que fallecieran todos los habitantes de una ciudad como Cali, o como si desaparecieran los pobladores de Barranquilla y Cartagena. Los números son solo eso, cifras sin más, hasta que la enfermedad se hace presente en el círculo social más cercano y se le pone nombre y apellido. Paralelamente a este triste panorama, la economía global entro en un periodo de hibernación casi que indefinido. Esto, a primera vista, no tiene un aspecto tan preocupante como el de las muertes, pero a largo plazo podría resultar incluso peor.


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Factura global

El petróleo, en particular, tuvo caídas vertiginosas, llegando a cotizarse incluso a precios negativos. La acumulación de inventarios, junto con la contracción de la demanda por combustibles crearon la tormenta perfecta para desplomar el precio del commodity. Si bien se dio una corrección y las cotizaciones retornaron a niveles de USD 40 por barril, la demanda sigue golpeada. La debilidad del crudo supuso un golpe a países exportadores de petróleo como Colombia. De hecho, las más recientes cifras del comercio internacional del país (a noviembre de 2020) dan cuenta de una reducción del 45 % de las exportaciones petroleras.

En términos económicos, las pérdidas son billonarias. En 2020, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía mundial se habría contraído un 4,4 %. Esta contracción está explicada por la caída esperada de 3,3 % de los países emergentes (-8 % en el caso de Latinoamérica) y 5,8 % de los desarrollados. Tales guarismos son mucho peores que los que se dieron en la crisis financiera de 2008, cuando el PIB mundial se contrajo 0,1 %. La parálisis de los viajes internacionales, las cuarentenas y demás restricciones enfocadas en contener la expansión del virus, pasaron la cuenta de cobro a las materias primas.

PROYECCIONES DE CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA GLOBAL

10 8 6

Porcentaje

4 2 0

2025

2024

2023

2022

2021

2020

2019

2018

2017

2015

2016

2014

2012

2011

2010

2009

2008

2007

2002

2001

2000

-8

2006

Mercados emergentes y en vía de desarrollo Mundo 2005

-6

2004

Economías avanzadas

2003

-4

2013

-2

El golpe que sufrió la economía mundial no tuvo precedentes. Si bien se espera que en 2021 se dé un rebote y se recupere terreno perdido, no todos los países llegarán a los niveles precrisis durante este año. La sensatez, tanto de gobernantes como de ciudadanos, será clave para tomar las medidas que permitan encausar las economías en sendas de crecimiento positivo. Fuente: FMI

De otro lado, la necesidad de atender los diversos frentes que atacó la pandemia hizo que los esfuerzos fiscales de la gran mayoría de países se dispararan. Esto, por supuesto, supuso un incremento de las obligaciones. Se espera que para finales de 2021 la deuda de las economías avanzadas alcance el 125 % de su PIB, mientras que en los países emergentes esa proporción llegará al 65 %. En números llanos, esto significó un incremento de USD 12 billones de dólares de la deuda global. Los abultados niveles de deuda serán un pesado lastre que tendrán que cargar las economías durante los próximos años. Pero no solo esto, en algunos casos puntuales esa situación podría desencadenar desequilibrios macroeconómicos importantes. Algunas voces, incluso, han puesto sobre la mesa la posibilidad de que los bancos centrales financien esa deuda y cubran los déficits fiscales. Tal disparate significaría, palabras más, palabras menos, imprimir más billetes. Esto, en los niveles más básicos de causalidad económica, generará presiones inflacionarias (y fácilmente llegaría a hiperinflación, basta con ver el caso venezolano) que minarían los tenues avances de recuperación. Esto terminaría por sepultar a la clase media y profundizaría

la pobreza -que para el Banco Mundial se incrementó entre 119 y 124 millones de personas en 2020 en todo el planeta-. El futuro no sería nada prometedor. Este es solo uno de los ejemplos de lo que desencadenó la pandemia, afectó hasta la ortodoxia del manejo macroeconómico de los países. Ojalá que estas ideas no se lleven a la práctica, pues el remedio sería peor que la enfermedad.

La dimensión social y el largo plazo

A la par con estas amenazas, el choque pandémico no se reduce solo a pérdidas económicas y mayores niveles de deuda. Según datos recabados por la OCDE, los efectos sobre el marcado laboral son descomunales. De hecho, al comparar las cifras de 2020 frente a las de la crisis subprime de 2008, las pérdidas de empleo han sido diez veces superiores. A nivel global, el FMI estima que el 2020 dejó en la pobreza extrema a no menos de 80 millones de personas. Esto es incluso descontando las ayudas sociales que han hecho algunos países. Las pérdidas de empleo y las dificultades que están teniendo las pequeñas y medianas empresas, así como los trabajadores independientes, han minado los ingresos de Febrero 2021

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MUNDO los hogares. Esto implica que desmontar las ayudas gubernamentales tomará tiempo, lo que, a su vez, refuerza el aumento de la deuda pública y sus consecuencias. Solo en Latinoamérica, según la Organización Internacional del Trabajo, 30 millones de personas están desempleadas. Además, las mujeres han sido las más afectadas. Esto no es solo por la desaparición de empresas y reducciones de nómina, sino que el cierre de colegios obligó a que muchas mujeres se queden en casa cuidando de los más pequeños, lo que reduce su probabilidad de conseguir empleo. Tal panorama da pie para hablar sobre otras pérdidas a largo plazo. Quizás una de las más importantes, son los daños que dejará una educación truncada. De acuerdo con datos de la Unicef, en Latinoamérica cerca de 13 millones de niños no pueden acceder a la educación remota. Esto no solo significa que se están perdiendo años de educación, sino que se incrementa la probabilidad de que algunos de estos abandonen por completo su proceso educativo. Además, como mencionamos en ediciones pasadas, la calidad de la educación remota debe ser lo suficientemente buena como para suplir la presencialidad. De no darse esta equivalencia, es muy probable que los estudiantes que puedan recibir clase virtual no retengan lo aprendido al mismo nivel que lo hacen en un ambiente académico tradicional. Desafortunadamente, cuanto más se extienda este fenómeno, mayor será la probabilidad de que estos riesgos se materialicen. A largo plazo las fallas de la educación se traducirán en un mayor desempleo y desigualdad. A su vez, los niveles de pobreza se incrementarán y tendrán una resistencia hacia su baja y se estaría perdiendo casi una década de avances en la materia. Para un país como Colombia, que actualmente tiene un desempleo de 13 % y que históricamente se ha mantenido sobre los dos dígitos, el tema no es menor. Si a esto se le agrega que la pobreza en el país llegó a 37,5 % en 2019 y que en 2020 podría incrementarse hasta el 49 %, es claro que no hay tiempo que perder. En este contexto, reabrir los colegios debería estar dentro de las primeras medidas a estudiar por los Gobiernos. Algunas voces, particularmente desde el sindicato de maestros

(Fecode) se han opuesto argumentando riesgos el virus. Sin embargo, evidencia internacional muestra que los colegios no son focos importantes de transmisión. Pero, además, resulta impresentable que en áreas rurales no se esté impartiendo educación presencial. Es en este tipo de zonas donde menos recursos se tienen para la virtualidad y donde hay menos contagios. Mientras tanto, el reloj sigue corriendo y las consecuencias a largo plazo se siguen acumulando.

Optimismo racional

Por fortuna el desarrollo de las vacunas en contra del virus se dio de manera rápida y los procesos de vacunación ya se iniciaron en múltiples países. Esto llena de optimismo el panorama, pero todavía hay que mantenerse alerta. Si bien las vacunas han demostrado ser efectivas frente al virus, llama la atención que un importante porcentaje de la población se muestre renuente a aplicársela. En algunos países el porcentaje de personas que afirma que no se pondrá la vacuna alcanza niveles tan altos como el 50 %. Esto dificultaría la posibilidad de alcanzar la anhelada inmunidad de rebaño, con la cual se podría retomar algo de la normalidad que se tenía antes de la pandemia. En el caso de Colombia, según cifras del DANE, en noviembre de 2020 cerca del 40 % de la población afirmó que no se pondría la vacuna. Esto significaría que millones de habitantes estarían expuestos al virus, incrementando la probabilidad de saturar el sistema de salud. Bajo este escenario, no sería extraño que, durante 2021, se volvieran a ver restricciones, cuarentenas y toques de queda. Esto, pese a que cada vez será más difícil lograr que la población cumpla con estas medidas, como lo deja ver un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo. Así las cosas, la recuperación dependerá tanto de la voluntad individual, como de las medidas gubernamentales. Mientras el autocuidado y la aversión a las vacunas continúe presente en la sociedad, será imposible reducir los contagios y se les dará, a algunos obtusos gobernantes, la excusa para continuar confinando a la población. De darse este escenario, la recuperación no llegará y las heridas por el virus continuarán creciendo.

LOS 40 PAÍSES CON LOS CONFINAMIENTOS MÁS PROLONGADOS HASTA EL 31 DE OCTUBRE Economías avanzadas Otras economías emergentes y en desarrollo Latinoamérica y Caribe

200 150 100

Bolivia

Argentina Honduras

Omán Libia Venezuela

Irak

Bangaldesh El salvador Guatemala Panamá Perú

Colombia

Nepal Paraguay Kazajstán

Katar

Uganda

Kenia

Zimbabue

Filipinas África del Sur Kuwait

Moldovia

Trinidad y Tobago Rep. Dominicana

Chile

Nigeria Ecuador Ecuador

India

Irlanda Marruecos Israel

Ucrania

Arabia Saudita Pakistán Egipto

0

Serbia México

50 Kirguistán

# Días con índice de rigurosidad mayor o igual a 80

250

En general, los países de mercados emergentes han sido los que más han utilizado las medidas de confinamiento para intentar contener la expansión del virus. Sin embargo, a juzgar por las cifras de contagios ponderado por su nivel de población, estas medidas dejaron de ser efectivas. De hecho, el BID encontró que cada vez es más difícil que la sociedad que lleva confinada por más tiempo respete nuevas medidas del mismo corte.

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Fuente: BID



OBSERVATORIO SECTORIAL

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n este nuevo espacio se hará un seguimiento a los sectores comercio, industria, agropecuario, servicios, minero energético y construcción. La información reportada corresponde a la más reciente disponible al momento de la realización de la edición, por lo que en algunos casos esta

puede tener un rezago de algunos meses. No obstante, esta información será de utilidad para tener en la mira el comportamiento de las actividades claves dentro del aparato productivo nacional. Esto toma más relevancia en momentos en los que se espera tener algo de reactivación económica en el país.

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La primera y última línea de defensa a salud fue la protagonista en el último año. La llegada de la pandemia por el Sars-CoV-2 expuso todas las grietas que tenían los sistemas de salud de todo el planeta y despertó el interés y la necesidad por fortalecerlos. No es que la sociedad global estuviera enclaustrada en el siglo pasado, muestra de lo contrario es el rápido desarrollo de las vacunas contra el virus, pero las prioridades no estaban bien organizadas. Todos los países

tuvieron que adaptarse para atender la pandemia, pero lo que debe quedar de esta experiencia es que la preparación es clave. El coronavirus fue un recordatorio de lo que ocurrió hace 100 años y es un llamado de atención de lo que puede venir. La salud no es solo la atención de la enfermedad, sino la prevención de esta. En este sentido las mejoras en infraestructura, personal y educación deben ser pilares de los sistemas de salud en todo el planeta.



SALUD EN EL MUNDO

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Hacerle frente al enorme desafío de una pandemia requiere un trabajo colaborativo Andrés Barragán Tobar Director de la Unidad de Salud de Compensar.

a aparición del Covid-19 en Wuhan (China) a finales de 2019 agitó a los países alrededor del mundo y trajo consigo grandes desafíos en diferentes ámbitos, destacándose los retos en materia de salud. Por supuesto Colombia no ha sido la excepción y esta emergencia sanitaria ha exigido al máximo la capacidad de atención del Gobierno Nacional y Local, Entidades Promotoras de Salud (EPS), Administradoras de Riesgos Laborales (ARL), Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), red hospitalaria, laboratorios clínicos, personal médico, entre otros, además de poner a prueba, como nunca antes, el compromiso ciudadano de cara al autocuidado y la protección. La Nota Económica dialogó con Andrés Barragán Tobar, director de la Unidad de Salud de Compensar sobre los principales retos que ha enfrentado la entidad durante la pandemia, su participación en el plan de vacunación nacional y los proyectos para el 2021. Ante la pandemia por Covid-19, ¿qué estrategias ha implementado Compensar para atender a los pacientes infectados sin dejar a un lado a los que presentaban otro tipo de enfermedades? La pandemia nos enfrentó a un primer desafío y fue el control sobre las atenciones presenciales, con el propósito de prevenir el contagio, por lo que tuvimos que adaptarnos muy rápidamente a la virtualidad. En esa etapa, nuestro objetivo era asistir a la mayor cantidad posible de pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores, gestantes y demás

poblaciones priorizadas, para no dejar de hacer el seguimiento oportuno que necesitaban, y en dicho contexto la Telemedicina se convirtió en una gran aliada, a tal punto que hasta el momento hemos realizado más de 2.500.000 consultas bajo esta modalidad. También, hicimos importantes esfuerzos para facilitar el acceso a los medicamentos, en medio de esa nueva realidad. No fue fácil y aunque en un principio tuvimos algunas dificultades, hemos logrado entregar más de 2.400.000 medicamentos a domicilio y hoy podemos decir que un 93% de las fórmulas llegan correctamente, sin embargo, somos conscientes de que aún queda mucho por mejorar. Desde que inició la pandemia, tuvimos que actuar con celeridad no solo para hacerle frente al Covid-19, sino para continuar atendiendo a nuestros usuarios en sus demás necesidades, reto que hemos logrado sacar adelante de la mejor forma posible gracias a la suma de muchos esfuerzos que se evidencian con resultados: hemos atendido a más de 1.300.000 pacientes de diferentes patologías y realizado alrededor de 13.000.000 de actividades en salud, entre servicios Covid y no Covid, entre ellos 960.000 urgencias, 56.000 cirugías, 12.000 partos, 1.200.000 imágenes diagnósticas y 440.000 vacunas de diversa índole. ¿Cuáles han sido los principales retos de Compensar Salud durante la pandemia? Han sido varios, nuestro laboratorio clínico fue uno de los primeros en ser autorizados para realizar el procesamiento de pruebas Covid en el país, cuando se trataba de un proceso totalmente desconocido. Tomamos la iniciativa y ubicamos


cinco puntos para atender nuestra demanda y también para prestar apoyo a otras entidades que lo requerían, procesando hasta el momento alrededor de 580.000 pruebas. Además, con el fin de superar los contratiempos relacionados con la escasez de insumos que hubo en su momento, desde mediados de marzo del año pasado empezamos a producir los kits para la toma de muestras en nuestro propio laboratorio, y a la fecha hemos realizado más de 700.000, muchos de los cuales hemos incluso donado a otras instituciones. Otro reto que vimos como una gran oportunidad, fue el acuerdo tripartito al que llegamos entre la Secretaría de Salud y diferentes EPS, entre ellas Compensar, para atender en su domicilio a los usuarios con Covid-19 que lo requirieran, sin importar a qué entidad estuvieran afiliados, el objetivo era prestar la atención necesaria y optimizar de la mejor forma los recursos del sistema, en una gran muestra de trabajo colaborativo. Eso es algo que quisiera destacar, el trabajo en red durante todo este tiempo, todos unidos por el mismo propósito, fue algo impresionante, porque sin duda semejante reto requiere la suma de esfuerzos de todos: gobierno, EPS, IPS, usuarios y la red. De igual manera, tuvimos que adaptar nuestra infraestructura para apoyar la necesidad de camas hospitalarias. Muestra de ello fue la adecuación temporal y en tiempo récord (12 días) de nuestra sede ambulatoria de la Calle 26 para atender a pacientes Covid de mediana y baja complejidad en alianza con el Hospital San Ignacio; 134 camas hospitalarias y todos los espacios que esto requería: red de oxígeno, rutas de desinfección, morgue refrigerada, espacios para el personal asistencial. Además, a esto se suma la adecuación de nuestra central de urgencias de la Calle 134 y la habilitación de un campamento de toma de muestras Covid en alianza con la Cruz Roja, en nuestra sede Av. 68, entre otras iniciativas. ¿Cómo acompañó Compensar a su equipo de profesionales de la salud y demás equipos logísticos, administrativos, entre otros, que han afrontado este enorme reto? Compensar desde siempre ha sido reconocida por su excelente calidad laboral, respeto por las personas e interés por su bienestar integral, así que desde el primer momento hicimos importantes esfuerzos para garantizar la protección y cuidado de nuestros colaboradores, brindarles todos los elementos de bioseguridad necesarios, monitorear su estado de salud, darles acompañamiento psicoemocional, y ofrecerles beneficios adicionales para su bienestar y el de sus familias. Con ocasión a la pandemia miles de trabajadores perdieron sus empleos y por ende la posibilidad de mantener el pago de sus planes de salud, ¿hubo apoyos en este sentido por parte de Compensar? Nuestros afiliados contaron con dos apoyos. Uno por parte del Gobierno, que asumió el aporte a salud de la población más vulnerable. Y por parte de Compensar, en el Plan Complementario, ofrecimos tres posibilidades: prorrogar las cuotas del pago, congelar el plan sin perder los beneficios o diferir las cuotas a más meses. Nuestros afiliados aprovecharon estas alterativas y, pese a la pandemia, no perdimos usuarios.

En el régimen contributivo crecimos un 11,5 %, llegando a cerca de 1.811.000 usuarios, y en el plan complementario crecimos 2%, con 251.000 usuarios. Siendo una de las entidades de salud más importantes del país (como asegurador y como prestador), ¿cuál será su participación dentro del plan de vacunación contra el Covid-19? El Plan Nacional de Vacunación es el reto más grande de salud pública que tiene Colombia y por consiguiente el desafío más importante para nosotros este año. En tal sentido, respetuosos de las definiciones, protocolos y fases indicadas por el Gobierno Nacional, ya avanzamos en todos los frentes y con un equipo de la más alta calidad que se dedicará exclusivamente al tema, articulando esfuerzos con el Ministerio de Salud, las alcaldías y la red prestadora, estamos listos para iniciar cuando corresponda. ¿Cuáles son los principales proyectos de Compensar Salud para el 2021? Para este año tenemos grandes apuestas, queremos seguir trabajando en el mejoramiento de nuestros servicios y la satisfacción de los usuarios, fortalecer nuestros canales digitales y avanzar en nuestros proyectos de telesalud. Además, continuar consolidando nuestro modelo de bienestar integral y avanzar en el proceso de expansión nacional de Compensar Salud. Hace algunos años hacíamos presencia solamente en Bogotá y Cundinamarca, pero ahora tenemos sedes en Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Villavicencio, Boyacá, Valle del Cauca y Cauca, entre otras. Por otra parte, estamos trabajando en dos grandes proyectos de infraestructura, uno de ellos está ubicado en la Carrera 60, donde atenderemos de forma integral a población de adulto mayor; y otro, en el Centro Comercial Centro Mayor, para todos los usuarios de Compensar. Ustedes mencionan que más que una caja de compensación o una entidad de salud, trabajan para consolidarse como una plataforma de soluciones de bienestar integral. ¿En sentido práctico, qué significa eso? Uno no puede hablar de bienestar sino tiene salud, pero la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad. Para estar bien se requiere un equilibrio físico, mental, emocional, financiero, diversión, esparcimiento, tener la posibilidad de hacer realidad sus proyectos y de fortalecer sus capacidades para estar lo mejor preparado posible ante los constantes retos que nos impone la vida. Eso es bienestar integral. Entonces la visión de Compensar es articular cada vez más la salud con el bienestar. No buscamos brindar un servicio de salud desde la EPS por un lado y actividades deportivas, recreativas y culturales desde la Caja por otro, sino un conjunto de soluciones al que aportan todos nuestros servicios, la agencia de empleo y emprendimiento, nuestra Fundación Universitaria, los programas culturales, las opciones de financiación, los proyectos de vivienda, las alianzas con otros terceros, en fin, todo en función de contribuir cada vez más a transformar la comunidad y generar progreso social.


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SALUD EN COLOMBIA

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¿Estamos listos para la vacuna? Los riesgos en la cadena logística

La cadena logística y sus riesgos Teniendo en cuenta los factores previos y entendiendo que el proceso de vacunación es una cadena que debe

articular diferentes actores, situaciones, contingencias y realidades, el Grupo Atlas de Seguridad Integral identificó algunos de los riesgos que se pueden presentar en la cadena logística y que impactarían de manera importante sus resultados, así:

Alto Medio Bajo

3

6

1

11

9

5

7 4

8 10

2

5

0

Probabilidad de ocurrencia

10

Situación Actual De Riesgos ESCENARIOS DE RIESGOS VACUNACION

C

olombia está a pocos días de iniciar el plan de vacunación, pero ¿se conoce qué factores presentan un riesgo de continuidad al plan nacional? ¿Se analizaron los factores y las causas de riesgo? ¿Qué pasa si estos factores se materializan? y ¿Cómo se pueden evitar? Dentro de la evaluación hecha por expertos del Grupo Atlas de Seguridad Integral al proceso de vacunación que se efectuará en Colombia, y que ya ha iniciado en otras partes del mundo, se hace énfasis en algunos riesgos que, desde esa evaluación, se considera impactarán el proceso sin importar el tipo, tamaño o condición de la entidad encargada de la vacunación, reconociendo que existen muchos otros que, de manera directa o indirecta, impactaran éste, pero que sí dependerán del tipo y condición de la entidad, por lo que se recomienda hacer una evaluación independiente, por cada uno de los involucrados. En ese sentido, para la elaboración del mapa de riesgos, los profesionales consideraron diferentes temáticas como el ambiente regulatorio y de comunicaciones, que se enfoca en las mesas de trabajo que deben citar los mandatarios locales una semana antes del inicio de la vacunación y que deben seguir los lineamientos del Ministerio de Salud. En esa línea, también está la prioridad de asignación y manejo del inventario, en el cual las Entidades Promotoras de Salud deben informar la actualización de datos de los usuarios con el fin de centralizar el seguimiento de las vacunas. Por otro lado, se encuentra la administración y análisis de datos. Este aspecto es muy importante, ya que la base de datos maestra la recopilará el Ministerio de Salud y tendrá que ser actualizada por parte de las EPS, para así poder agendar las citas de vacunación y tener un control de la eficiencia del proceso. Por último, están los centros de comando y control, que se encargan de adaptar e implementar los lineamientos establecidos por el ministerio y gestionar las acciones intersectoriales para articular las estrategias que permitan el cumplimiento de los objetivos del Plan.

El plan Nacional de vacunación contra el COVID-19 desarrollado por el Gobierno plantea siete pilares: beneficencia, solidaridad, transparencia, progresividad, interés general, eficacia, equidad y justicia.

0

5

10

Impacto Bajo R11

R10

Alto

Moderado R9

R8

R7

R6

R5

R4

R3

R2

1. La piratería terrestre Es uno de los flagelos delincuenciales que más afecta el sector de transporte en cuanto al movimiento de carga crítica. Por lo que representan las vacunas y en razón a la condición irregular de muchos miembros de los grupos alzados en armas; su fácil comercialización en zonas de su influencia, así como el apoyo de gobiernos proclives, existe una alta probabilidad de acciones encaminadas a apropiarse de esos biológicos, afectando la distribución de las vacunas y retrasando el cronograma planteado por el gobierno nacional. 2. Trafico de vacunas Las necesidades generadas por la aplicación masiva y prioritaria de la vacuna, de acuerdo a las políticas de gobierno y el impacto letal que causa el contagio del Covid-19, se convierten en aspectos que impulsaran la probabilidad de materialización de este riesgo. Adicionalmente, en algu-


nas zonas fronterizas, en cuyos países no se haya iniciado el proceso, se convertirán en focos de esta práctica. 3. Fallas en la cadena de frío Al ser las vacunas altamente sensibles a los cambios de temperatura y que algunas deben permanecer en condiciones extremas de éste, el riesgo se concentraría en no establecer planes adecuados e idóneos, exclusivos y de soporte, para mantener las temperaturas establecidas por los laboratorios, tanto en cuartos fríos como contenedores refrigerados. 4. Capacidad instalada para el proceso de vacunación No tener identificadas las necesidades de espacio, personal e insumos suplementarios requeridos para el proceso de vacunación, generarían traumatismos que pueden llevar a la pérdida de oportunidad y una disminución en la cobertura planteada a cubrir. 5. Cobertura geográfica para el proceso de vacunación Las condiciones topográficas de nuestro país, así como la deficiencia en vías de comunicación, se constituyen en factores de riesgo que incrementan la probabilidad para no lograr el cubrimiento poblacional requerido. 6. Perdida de vacunas en proceso de devolución No contar con un plan de transferencia de responsabilidad en el manejo y administración de los inventarios y control de vacunas en devolución, así como un deficiente proceso de información y bases de datos, se convierten en factores de riesgo que posibilitan la materialización de riesgos, por pérdida, hurto y/o falsificación de éstas, así como adulteración o modificación de información. 7. Falta de entrega de las vacunas Si bien el Gobierno Nacional ha establecido la primera fecha para el comienzo de la vacunación, no se pueden dejar de desconocer situaciones exógenas a los procesos de los laboratorios y/o de los importadores, que pueden alterar esas fechas y, por ende, el cronograma de vacunación. Por ello es importante establecer mecanismos de contingencia que permitan hacer frente a esas eventualidades. 8. Pérdida de Información de las bases de datos El factor de riesgo en este aspecto se materializa por no contar con un nivel adecuado de identificación de activos

de información, ni de sus riesgos asociados, lo que se traduce en controles genéricos o no ajustados al nivel de vulnerabilidad del activo. En este aspecto, muchas entidades fallan al considerar que su ingeniero de sistemas, sabe y suple ese requerimiento. 9. Secuestro de bases de datos (ransomware) No contar con un nivel adecuado de identificación y protección de activos de información, además no tener una cultura de seguridad de la información por parte de los funcionarios. 10. Fuga de información sensible Este factor de riesgo se debe a que no se cuenta con un nivel adecuado de identificación y protección de activos de información. Además de no tener el personal idóneo para el aseguramiento de las infraestructuras tecnológicas y la gestión de sus vulnerabilidades. 11. Pérdida de vacunas por hackeo de congeladores En este riesgo no se cuenta con la configuración, aseguramiento, controles y monitoreos adecuados de los congeladores que se encuentran conectados a la infraestructura de comunicaciones. Además de estos factores de riesgo, se suma también el posible peligro de la exposición de los datos de los pacientes que puede ser utilizada con fines de extorsión, y que generaría una gran desconfianza desde los usuarios hacia las entidades de salud; que a su vez, pueden ser sancionadas por violar la Ley 1581 de Protección de Datos. Ante este panorama, las EPS y demás entidades involucradas en el proceso de vacunación deben velar por la protección de su información así como la optimización del tiempo destinado a la vacunación,para lo que el Grupo Atlas de Seguridad Integral,desde ya puede dar la asesoría y el acompañamiento estratégico que requiere este sector.


COVID- 19 Y LAS 1 VACUNAS

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L ÍDERES OPINAN

Las EPS y su papel en la vacunación contra el Covid-19 a vacunación contra el Covid-19 es uno de los retos de salud más grandes de Colombia, ¿cómo funcionarán los grupos de vacunación desde las EPS? Según los borradores de lineamiento que ha anunciado el Ministerio de Salud, el acto mismo de agendar las citas para la vacunación y dispensar la vacuna corresponderá, no a las EPS, sino a las clínicas, hospitales, centros de vacunación y puestos de salud. A estas entidades, y más específicamente las que pertenezcan a la red de cada EPS, les serán entregadas, por parte de éstas, las listas de los pacientes con sus respectivos datos de contacto. En este momento, y a la espera de la regulación definitiva, las EPS están culminando el proceso de determinación de cuales de los prestadores de su red cumplen con los requisitos para dispensar esta vacuna específica, y están a la espera de recibir los listados de pacientes por parte del ministerio. La conformación de los equipos humanos para la vacunación es responsabilidad de las clínicas y hospitales contratados para el efecto, como lo ha sido tradicionalmente en el Plan Ampliado de Inmunización (PAI). ¿Cómo están atendiendo las EPS a la población que no está contagiada pero necesita urgentemente de otras intervenciones? Desde que comenzó la pandemia, las EPS afiliadas a ACEMI (Aliansalud, Comfenalco Valle, Compensar, Coosalud, Famisanar, Nueva EPS, Salud Total, Sanitas, SOS, y SURA) implementaron el llamado Plan Prioridad Mayor, que les permitió incrementar aceleradamente el uso de nuevas tecnologías para reducir el riesgo, cuidar y atender la salud de todos sus afiliados y fortalecer mecanismos diferenciales. Esto se hizo creando canales de atención prioritarios dirigidos a las personas que presentan mayor vulnera-

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bilidad y riesgo de complicación por COVID-19, como los adultos mayores de 60 años, las personas con condiciones crónicas, las gestantes y el personal de salud. Este esfuerzo ha permitido que entre el 12 de marzo de 2020 y el 15 de enero de 2021 se haya realizado la entrega de 5.843.394 fórmulas de medicamentos a domicilio, la entrega de 28.012.596 de fórmulas a terceros autorizados con el fin de facilitar que cualquier familiar pueda reclamar medicamentos en horario extendido, con cita previa o con otros mecanismos de regulación de la presencia física, para minimizar el contacto entre personas en los servicios de farmacia. Adicionalmente, se realizaron 16.688.476 atenciones de telemedicina, teleconsulta y teleorientación, y también se realizaron 2.642.521 atenciones domiciliarias. Los incrementos sostenidos en las atenciones extramurales han sido acompañados de la ampliación en la capacidad de nuestros canales telefónicos (call center) y web (correo electrónico, Apps, WhatsApp, etc.), lo cual ha permitido disminuir la afluencia de personas vulnerables a los centros de atención y redunda en una optimización de la atención a pacientes hospitalarios. La pandemia aceleró increíblemente la adopción en el mundo entero de procesos que antes se veían utópicos como la hospitalización en casa, el monitoreo a remoto de indicadores vitales para los enfermos crónicos, y el uso de la inteligencia artificial para el diagnóstico y la consulta. ¿Por qué considera que la vacunación debe ser obligatoria? De hecho, consideramos que a la luz de la constitución ya es obligatoria, y no se necesita norma adicional que así lo disponga. Nuestra Carta establece explícitamente que las personas tienen el deber de cuidar su salud y la de su comunidad, y el deber de solidaridad social en situaciones de catástrofe humanitaria. La pandemia encaja en esa categoría –la

Gustavo Morales Cobo Presidente Ejecutivo Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (ACEMI)

de catástrofe humanitaria– de manera obvia. En ocasiones se invoca, para oponerse la obligatoriedad, el principio de que nadie está obligado a someterse a un tratamiento médico, pero como las vacunas no son un tratamiento (de hecho, se le dispensan principalmente a los sanos), ese argumento se desvanece en el aire. Si por cualquier motivo se concluye que la vacuna no puede ser jurídicamente obligatoria, al menos deberíamos hacer lo posible para que sea moralmente obligatoria, y que sea mal visto y socialmente reprochable el no vacunarse. El sistema de salud va a cumplir casi un año de colapso total, ¿qué estrategias han implementado las EPS para mantener el ritmo de trabajo de todos los profesionales de salud? El grueso de los profesionales de la salud en Colombia prestan sus servicios a clínicas y hospitales (las llamadas IPS en la jerga del sistema), que su vez son contratadas por las EPS para conformar su respectiva red. En ese sentido las EPS afiliadas a ACEMI, dentro de su estrategia de adherirse a los más altos estándares corporativos y de calidad, exigen a sus IPS contratadas que cumplan con toda la legislación laboral y de seguridad en el trabajo. Lamentablemente, en ocasiones, es imposible cumplir este propósito de atenderlos mejor, por las absurdas normas, aprobadas por el congreso, que obligan a las EPS a contratar a ciertos hospitales sin importar si estos cumplen los estándares mínimos. Ojalá pronto el congreso elimine estos incentivos a la mala calidad.


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“A pesar de las dificultades por la pandemia, el rescate de tejidos no ha cesado” Astrid Malagón Rodríguez Coordinadora técnica del Banco Distrital de Tejidos del Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS)

l Instituto Nacional de Salud informó que de 2019 a 2020 hubo una disminución del 57 % de trasplantes de órganos, ¿de qué manera afectó la pandemia para que se presentara esta reducción? Esta disminución se presentó tanto en donantes de órganos, como de tejidos (córneas, piel, hueso), debido a que los potenciales donantes que estaban en estudio, la mayoría de ellos, reportaban durante el proceso de pruebas RT-PCR Covid-19 positivo y por lineamiento del INS (Instituto Nacional de Salud) en ese punto el donante no es apto, por seguridad, para los potenciales receptores y el proceso de rescate de donante no se desarrolla. ¿Cuenta el Banco Distrital con tejidos suficientes para la población que se vea afectada por el virus o por otra enfermedad? En cuanto al uso terapéutico, los tejidos están indicados en tratamientos de pacientes quemados, que requieran una córnea para mejorar su calidad de visión o un reemplazo de tejido como hueso o tendones. En ese sentido es importante aclarar que, a pesar de las dificultades por la pandemia, el rescate de tejidos no ha cesado, por supuesto, hay disminución del tejido disponible por las razones ya expuestas, pues debido a la pandemia el INS estableció lineamientos que deben ser tenidos en cuenta para la selección y obtención de potenciales donantes en tiempos de emergencia sanitaria por Covid-19. Sin embargo, hemos cumplido a la población que requiere tejidos, ya que el Banco Distrital de tejidos, el año anterior, recibió una importante donación de tejido piel proveniente del Shriners Hospital for Children de Galveston Texas. Este tejido fue usado con prioridad en el tratamiento de los pacientes quemados del incidente presentado en Tasajera, pero que también ha sido distribuido para la atención de otros pacientes que lo requieren en la Unidad de Quemados del Hospital Simón Bolívar que recibe pacientes de todo el país.

¿Qué requisitos debe cumplir una persona, en vida o después de fallecida, para que pueda ser donante? Actualmente en nuestro país todos los colombianos somos potenciales donantes (ley 1805/2016). Sin embargo, lo más importante es informar a sus familiares la voluntad de ser donantes, y que esa voluntad se haga cumplir luego del fallecimiento para informar a la institución donde es atendido. Aún existen pacientes en lista de espera por una oportunidad que cambie su calidad de vida con un trasplante de un órgano o tejido. La donación de órganos y tejidos es un regalo de vida, un acto altruista, por el cual una persona en vida o después de su muerte dona sus tejidos para trasplante con el único fin de ayudar a otras personas. Recientemente, el Distrito inauguró la Sala Blanca para desarrollar tratamientos celulares, ¿Cómo beneficiará este centro de investigaciones a la población colombiana? La puesta en marcha de esta Sala Blanca es un logro para la ciencia de Bogotá y el país. Esta será empleada, entre otros, para el desarrollo de nuevos productos biotecnológicos medicinales que incluyen el procesamiento de tejidos, la manufacturación de productos para terapia celular y génica y el procesamiento de células precursoras de la sangre para trasplante. Toda esta infraestructura puesta al servicio de la ciencia y el desarrollo de Bogotá y el país es el fruto de un trabajo que el IDCBIS (antes Hemocentro Distrital) desde hace varios años viene realizando, en el cual se ha consolidado un equipo de investigadores altamente capacitados que anualmente acumulan nuevas patentes, publicaciones en revistas científicas y tesis de doctorado y maestría. La operación de esta Sala Blanca es una ruta crítica para iniciar la producción en ambientes farmacéuticos controlados, de medicinas avanzadas e innovadoras que serán posteriormente sometidas a ensayos clínicos para determinar su seguridad y eficacia clínica. Esta nueva fase constituye una fuerte apuesta del sector salud para impulsar la ciencia y la tecnología biomédica con un objetivo común, encontrar la solución a enfermedades crónicas y degenerativas complejas que aquejan a nuestra población. Febrero 2021

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LÍDERES OPINAN

“Es necesario que la mayor parte de la población esté vacunada” n virus puede presentar mutaciones, pero ¿a qué se debe que el coronavirus tenga diferentes cepas en países como Brasil y Reino Unido? Es normal que los virus muten con frecuencia, especialmente los ARN, como el SARS-CoV-2. Con frecuencia, hay variaciones genéticas del virus, en su mayoría menores, como sucede con el coronavirus que ya tiene miles de variantes, que se rastrean por equipos especializados en el mundo, mediante secuencia genómica. A medida que el virus va circulando por el mundo, se pueden configurar los linajes o ramas, que son una sumatoria de variaciones, más notorias, que permiten rastrearlo en las diferentes regiones. Por esto, no es raro que haya variantes como las del Reino Unido, Brasil y Sudáfrica, las cuales han demostrado tener mayor transmisión y en las que se está evaluando si tienen mayor letalidad, lo cual no está comprobado. Afortunadamente, los investigadores de las diferentes vacunas aprobadas han informado que estas son efectivas contra las variantes mencionadas, esto bajo estricto monitoreo. ¿Cómo se pueden establecer controles en las ciudades para permitir que las medidas sean más efectivas? Para tener un mayor control en las ciudades, es de gran importancia continuar con la estrategia PRASS propuesta por el Ministerio de Salud (Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible), o la DAR, (Detecto, Aislo y Reporto) propuesta por la Secretaria Distrital de Salud en Bogotá, las cuales incluyen detección temprana, aislamientos y medidas individuales, rastreos y cercos epidemiológicos. En este momento, es necesario reforzar las medidas con un mayor número de pruebas de tamizaje dirigidas a detectar personas infectadas asintomáticas, que son las que más pueden generar contagios, especialmente cuando se detectan tarde o simplemente no son detectadas. Además de tener un mayor control de la implementación de las medidas de bioseguridad en establecimientos de atención al público y alta afluencia de personas, que con frecuencia mencionan tenerlas, pero que no las implementan adecuadamente. Finalmente, fortalecer las campañas pedagógicas en las diferentes regiones y localidades, para que todos continúen con las medidas preventivas y conozcan la importancia de la vacunación. Sobre este último tema ha habido mucha desinformación, hay un gran número de personas confundidas; por esto, es necesario que conozcan que para vencer la pandemia, es necesario que la mayor parte de la población esté vacunada.

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Carlos Trillos Peña Médico Epidemiólogo de la Universidad del Rosario.

¿Qué medidas sirven y cuáles no para reducir el contagio? Todas las medidas que se han implementado son útiles. Para que estas sirvan, es necesario tener presente dos cosas: deben combinarse y ser implementadas en el momento apropiado. Las medidas individuales son el uso adecuado de las mascarillas respiratorias, el distanciamiento físico, evitar aglomeraciones, en casos estrictamente necesarios hacer reuniones en sitios con buena ventilación natural, no tener contacto físico, desinfectar objetos y superficies, sin olvidar el lavado frecuente y correcto de las manos. Las medidas colectivas, incluyen confinamientos generalizados o sectorizados, toques de queda, control de aforos, control de circulación entre regiones o sectores, control de aeropuertos e implementación de medidas de bioseguridad, tamizajes, actividades pedagógicas a la comunidad, vigilancia epidemiológica, vacunación masiva de la población, entre otras, con el respaldo de políticas públicas e institucionales. Estas medidas, se deben tomar en el momento oportuno para que sean efectivas. Por ejemplo, los confinamientos no pueden ser indefinidos, se deben flexibilizar cuando el comportamiento epidemiológico lo permita. Con la vacunación, ¿se garantiza que se vuelva a tener una “normalidad” en las actividades sociales, culturales y económicas del país? Con una vacunación del 70 % de la población, cifra calculada para llegar a la inmunidad de rebaño, se busca lograr un número suficiente de personas inmunes, que eviten que el virus se transmita de una persona a otra, encuentre una barrera y de esta forma se desacelere en forma significativa la transmisión. Esto va a impactar la dinámica de circulación viral en la población, lo cual sin duda permitirá que se controle la pandemia. Para regresar a la normalidad, se deben garantizar estas coberturas en vacunación, lo cual implica que todos entendamos la importancia de vacunarnos. Se debe recordar que las vacunas autorizadas tienen eficacia comprobada y son seguras, como lo han demostrado los diferentes ensayos clínicos y la vacunación masiva en el mundo, con cerca de 132 millones de personas vacunadas al 8 de febrero de 2021. No lograr las metas de vacunación puede ser riesgoso, el virus continuará circulando, puede mutar y tener variantes más agresivas, no cubiertas por las vacunas actuales. Debemos evitar que esto suceda.