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EDITORIAL. LA NORIA. 24 Ya es otra vez tiempo de la Noria través de sus páginas empieza el balance de cuanto hemos hecho durante el curso en el centro. La revista es, a ratos, un álbum fotográfico que recoge los momentos más significativos de las actividades en las que participan todos los departamentos; en otras ocasiones, muestra las habilidades de jóvenes y adultos en distintas facetas para sacarnos una sonrisa o despertar nuestra admiración.

fórmulas magistrales para atraer la atención de los muchachos. Los profesores están acostumbrados a emplear la cabeza y el tiempo que sea necesario en encontrar cómo llegar a los alumnos. De esto nada hay en la revista, pero es una tarea diaria. Es igual de dura que la que llevan a cabo muchos estudiantes porque tienen una meta, pero también aficiones. Aprenden pronto a renunciar a las devociones por las obligaciones. En muchos casos, el esfuerzo no se ve recompensado con una buena nota. La decepción, el desaliento se lo quitan de encima sus padres como pueden. Ni rastro hay en la revista de las noches en vela, de las lágrimas por la mente en blanco…

A

A lo largo de los años, La Noria se ha convertido en el anuario de cada curso escolar, en la huella testimonial de cada promoción. Porque de eso se trata: de sacar a la luz lo que juntos llevamos a cabo dentro y fuera del espacio y el horario escolar.

La que sí ha dejado su estela en todos nosotros ha sido Ana Valera, profesora de Lengua y Literatura. Durante el verano, había decidido dejar su “huella en el lugar convenido” y buscar otras historias. Ella, una gran amante de la literatura, sabe, porque lo ha vivido, lo ha leído y lo ha escrito que, “si aguantamos esta realidad, el tren parará en la próxima estación. Todo tiene efectos secundarios. Si la curiosidad te acompaña, continúas viajando y no rindes el corazón en la contienda” (Entre tu idea y mis palabras, Ana Valera).

En ella no aparecen todos los que están presentes en esta comunidad ni todo lo que se vive en este centro tan grande, en el que hay que poner empeño para que las cosas pequeñas no pierdan su encanto y su eterno valor. De esto podrían hablar mucho los alumnos de 1º de ESO. Cuando llegan aquí de sus colegios, algunos se sienten aislados y perdidos, “como en Nueva York”. Entonces, empiezan las atenciones a padres por parte de los profesores para tranquilizarlos a ellos y a sus hijos. Eso no sale en la revista, pero nos hace mucho bien a todos.

Cuando las clases se fueron llenando de muchachos; las pizarras, de horarios; las asignaturas, de profesores, se hizo patente la ausencia entre los que han sido el objeto y el sujeto de toda su dedicación y esfuerzo: “¿Y Ana?” “¿Se ha jubilado?” “¡NO!”. Esas son las pruebas de agradecimiento a su buen hacer, de afecto, de amor y de respeto.

Por otra parte, los alumnos de cualquier nivel tienen dificultades para superar inconvenientes, académicos y personales. Algunas veces lo advierte el profesor; otras, son la familia o el alumno los que exponen su inquietud. Y una vez más, todo el engranaje de esta comunidad se pone en marcha para solventar el problema. De esto tampoco se habla en la revista, pero todos nos beneficiamos.

Con 2015 se acabó también la trayectoria profesional de Sebastián González, profesor de Matemáticas. Sabemos que se ha sentido bien entre nosotros a través de sus gestos y muestras de estima hacia los compañeros y los alumnos. Y unos pocos días antes de acabar el segundo trimestre, Rosa Valero, profesora de Música, terminó su horario escolar. Ha imprimido su sello, su marca. Ha extendido su mano a través de las notas musicales del corazón, dando rienda suelta a la generosidad y al sentimiento que le generan los alumnos y sus compañeros. En el último tramo del curso, en mayo, José Ramón Camacho, profesor de Tecnología,

También es cierto que todo no se resuelve y que, de hacerlo, no se actúa siempre con la diligencia deseada ni de la forma que cada uno espera. Así somos los humanos. Pero, aunque estemos tan ocupados en poner a salvo las cosas, no debemos olvidarnos de las razones que nos mueven a hacerlas. Al fin y al cabo, de una u otra manera, con unos compañeros o con otros, entre todos intentamos vencer obstáculos, porque los manuales no traen 1

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La noria 2016  

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