Page 1


IBERIS

REVISTA HISPANO-LUSA DE ECOCRÍTICA

DIRECCIÓN / DIRECÇÃO SANTIAGO AGUADED LANDERO

Nº1 – NOVIEMBRE - 2017


Revista Iberis Revista hispano-lusa de ecocrítica Nº 1- Noviembre 2017 Portada / Capa Fotografia de http://www.ub.edu/pharmakoteka/node/28050 Foto de Contraportada de Meg My Tatoo

Dirección / Direcção: Santiago Aguaded Landero Edita: A.C. Al-Bakri-3ª Cultura Lugar: Huelva, Spain Depósito Legal: H-198-2017 ISSN: 2531-0534

Copyright © 2017 Reservados todos os direitos


ÍNDICE Editorial.................................................. Ensayo El papel de la ecocrítica por Santiago Aguaded Tiempo de Resistencia por J. Riechmann.. Eco-Poemas Pablo Neruda (Chile).................................. Kiobeta Pióro (Huelva)………………………….. Verónica Pedemonte (Cádiz)…………………. Ana Deacracia (Huelva)…………………………. Santiago Aguaded Landero (Huelva)……… Marga Clark (Madrid)…………………………….. Bob Dylan (USA)…………………………………….. Raquel Abend van Dalen (Caracas)………….. Gisela Ramos Rosa (Portugal)...................... Oliverio Dolina (Argentina)……………………… Ana Mª Oviedo Palomares (Venezuela)….… Luz de Paz (Huelva) …………………………………. Santiago Aguaded Landero (Huelva)…………. Jarek Malek (Polonia-España) …………………… Abelardo Rodríguez (Huelva)…………………….. Rafael R. Costa (Huelva)……………………………. Leonora Rosado (Portugal)........................... Pedro Águas (Portugal)................................. Rafael Pérez estrada (Málaga)……………………. Gabriela Rocha Martins (Portugal)............... Henriqueta Lisboa (Brasil)............................ Sarah Schnabel (Alemania-España).............. Mariano Peyrou (Argentina-España)...........

9 23 81 83 85 88 90 91 92 94 98 100 101 103 104 105 106 108 109 110 111 112 114 116 118


Lisa Alves (Brasil).......................................... Augusto Thassio (Huelva)………………………….. Valéria Vieira (Brasil) ..................................... Alexandra Botto (México / USA).................... Mar Dominguez (Huelva)................................ Víctor Manuel Cárdenas (México).................. Miguel Arias (Huelva)..................................... Reseñas.......................................................

120 123

124 125 127 128 130 133


EDITORIAL

Esta revista surge como una necesidad de conjugar los intereses ecológicos y literarios de los editores. También como forma de compartir y reflexionar con el público la literatura contemporánea sobre nuestra sociedad, naturaleza y técnica y sus interrelaciones. Tratará de convertirse en un espacio abierto a todo el mundo hispanoblante y lusófono sin cerrarse a otras lenguas con el único requisito de la calidad de sus contribuciones. Este número inicial lo dedicamos al tópico de la SAL en todas sus vertientes. Esperamos disfruten de su lectura.


EL PAPEL DE LA ECOCRÍTICA EN LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Santiago Aguaded Landero ABSTRACT. The role of ecocriticism in environmental education

Few times we stop to think the important role of emotions in our life and in education. This force us to rethink in education, to recognize his presence and involvement in the constant formation of people and raise the strategies needed to take proper care. Edgar Morin (2004) warns us that we need an education to cure the blindness of knowledge, and that all education should have the risk of error and illusion of knowledge. The current evolution of science and knowledge has led us to the greatest ecological crisis known to man. This ecological crisis, persistent almost since the seventies oil crisis has been aggravated by two other crises: the financial and economic crisis and ethics. The origin of this crisis must be searched beyond the simple evidence and is based on a conception of the world as an inexhaustible resource, for a consumer society and postindustrial capital, which aims to maximize benefits at minimum cost, destroying important resources like water resources, energetic resources and forestry and biodiversity in general.

Educación y afectividad Antes de abordar el papel de la literatura en la educación ambiental veamos el papel de la afectividad. Pocas veces se repara en el papel que desempeñan las emociones a lo largo de nuestra vida y por supuesto en la educación. Esto obliga a repensar la educación, a reconocer su presencia e intervención constantes en la formación de las personas y a plantear las estrategias necesarias para darle el tratamiento adecuado. Edgar [9]


Morin(2004) nos advierte que necesitamos una educación que cure la ceguera del conocimiento, ya que toda educación debe contar con el riesgo de error e ilusión en el conocimiento. El actual devenir de la ciencia y el conocimiento nos ha llevado a la mayor crisis ecológica conocida por el hombre. Esta crisis ecológica persistente desde la crisis petrolera de los setenta se ha visto agravada por otras dos crisis: la financiera y económica y por una crisis ética. El origen de estas crisis hay que buscarlo más allá de las simples evidencias y radica en una concepción del mundo como un recurso inagotable, por una sociedad consumista y del capitalismo postindustrial, que pretende maximizar beneficios al mínimo coste, llevándose por delante recursos tan importantes como los energéticos, los hídricos, los forestales y la biodiversidad en general. Es una sociedad que cree inagotables estos recursos y que puede aislarse de la pobreza de los países del Sur. Por tanto los problemas ambientales tienen sus raíces en una percepción ética del mundo y la ética se adquiere en gran manera por nuestra actitud y afectividad hacia los seres animados (o inanimados) y por supuesto para todo el género humano. Así pues la afectividad puede oscurecer el conocimiento pero también puede favorecerlo. En las etapas iniciales del sistema educativo la afectividad juega un papel esencial pero a medida que se avanza a niveles más alto las exigencias cognitivas dejan de lado estas relaciones afectivas y la preocupación por el desarrollo personal se ve reducida a favor de los contenidos de enseñanza, como si se considerara que la formación emocional se [10]


realiza espontáneamente o no es necesaria para el equilibrio de las personas. Sin duda es necesario transmitir a las nuevas generaciones lo que más valoramos de nuestra actividad humana, la construcción del conocimiento pero no también no hay duda que hay que formar personas equilibradas entre razón y emociones, que es lo que ha de permitir a los sujetos la consistencia y la madurez suficientes para asumir los retos, evitar la desmotivación o incluso peor, utilizar el conocimiento de una forma inmoral o poco ética. Dos conceptos claves: inteligencia emocional

las

emociones

y

la

Hasta los trabajos de Wukmir (1967), nadie ha sabido dar una explicación coherente del fenómeno de la emoción. Todo lo que se ha dicho de ella y se sigue diciendo, son vaguedades y descripciones de sus efectos muy generales. Las emociones son ubicuas en el ser humano ya que en todo momento sentimos algo. Nuestro estado emocional varía a lo largo del día en función de lo que nos ocurre y de los estímulos que percibimos. Las emociones son experiencias muy complejas y para expresarlas utilizamos una gran variedad de términos, además de gestos y actitudes. Pero debajo de esta complejidad subyace un factor común a todas las emociones: cada emoción expresa una cantidad o magnitud en una escala positiva/negativa. Así, experimentamos emociones positivas y negativas en grados variables y de intensidad diversa. Es decir, toda emoción representa una magnitud o medida a lo largo de un continuo, que puede tomar valores positivos [11]


o negativos. En resumen, Wukmir planteó que siendo la vida y la supervivencia lo positivo para un ser vivo, la emoción es el resultado de una medida subjetiva de la posibilidad o probabilidad de supervivencia del organismo en una situación dada o frente a unos estímulos determinados. La emoción informa al organismo acerca de las posibilidades favorables de cada situación. Diríamos, pues, que la emoción se comporta como una variable de estado intensiva (el valor total es igual al promedio de las partes). A cada estado de nuestro organismo le corresponde una emoción, que es más positiva cuando se trata de un estado más saludable, más orientado hacia la vida (orexis) y es más negativa cuando nuestro estado se acerca más a la enfermedad y la muerte (anorexis). Pero, como todo proceso de medida, las emociones están sujetas a errores que pueden acabar perjudicando al organismo. Por otro lado la inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer las emociones y sentimientos propios y ajenos, y de conducir las relaciones que tenemos con nosotros mismos y los demás. Comporta la regulación de las emociones –no su negación– de cara a la acción. El modelo teórico pensamiento acción que la práctica cotidiana desmiente, se transforma en pensamiento–emoción–acción, como un todo que explica las decisiones que tomo sobre la realidad y el proceso vital de cada persona. Es importante destacar que la formación de los docentes en inteligencia emocional y emociones que capacitarían para conseguir la competencia personal (conocimiento de uno mismo, sus emociones, valores, autoestima) y la competencia [12]


social [conocimientos de las emociones, sentimientos de los demás, re- conocimiento de su singularidad, la empatía, las habilidades sociales (escuchar, dialogar, etc...) y las que facilitan la cooperación y el trabajo común (animación de grupos, toma de decisiones, resolución de conflictos)] está prácticamente ausente en los currículos de la formación inicial de los docentes en toda Europa (López-Goñi y Goñi, 2012) La ecoliteratura Enlazando emociones, educación ambiental y artes en general y en especial la literatura, tenemos que decir que el proceso creativo parte normalmente de un estimulo exterior (percepción), seguido de un proceso mental (llamado incubación por los expertos) y se plasma a en un texto escrito (poema, microrrelato, etc.) que a veces parece un dictado de las musas. A esta fase se le llama “iluminación”. La creatividad se puede desarrollar aunque tenga componentes genéticos. La ecocrítica es una disciplina literaria que estudia las representaciones de la naturaleza o del medio natural y/o urbano en los textos literarios (poesía, prosa, etc.). Esta corriente se ha practicado esencialmente en el mundo anglosajón. Según Glotfelty en su introducción a The Ecocriticism Reader (1) –uno de los textos canónicos sobre el tema–, “la ecocrítica es el estudio de las relaciones entre la literatura y el medio ambiente”. Hoy multitud de críticos abogan que la calidad estética de una obra no puede ser separada de su contexto (socioeconómico, político... pero también ecológico). El desarrollo de la ecocrítica ha seguido etapas parecidas a [13]


l a s d e l feminismo: al comienzo, se va buscando imágenes de la naturaleza en la literatura canónica, identificando estereotipos (Edén, Arcadia, etc.) y ausencias significativas; en un segundo momento, se rescata la tradición marginada de textos escritos desde la naturaleza; por último, sigue una fase teórica, preocupada por las construcciones literarias del ser humano en relación con su entorno natural, de ahí el interés por poéticas ecológicas ligadas a movimientos como la ecología profunda o el ecofeminismo. En su libro The Environmental Imagination, Lawrence Buell se interesa por los caminos que llevan desde el antropocentrismo y el egocentrismo modernos hacia el “ecocentrismo” e indaga obras en que el entorno ‘natural’ ha dejado de ser un simple mecanismo d e l i m i t a dor y se ha convertido de algún modo en protagonista. Estudia el place-sense, la conciencia en los seres humanos –narradores, personajes o hablantes poéticos– de pertenecer a un lugar específico que determina, en gran manera, sus formas de ser y actuar. Hay muchos textos ‘ecológicos’ que vuelven ahora, hacia el lugar; por otra parte, una escritura sobre la morada o el oikos (la raíz etimológica latente en ecología) respondería a la alienación que sigue, tal vez, definiendo nuestra existencia. La casa y la morada son importantes para los seres humanos porque sabemos lo que es el desarraigo (el estar-sin-casa) y la alienación, mientras que otras especies moran perpetuamente, y siempre están en casa, en su ecosistema, en su territorio. El ser enajenado busca los efectos catárticos de siempre en el arte y en la poesía: “el arte es el lugar del exilio [14]


donde lamentamos nuestro hogar perdido sobre la tierra” (véase el libro Green Voices, 1995). La ecoliteratura como “estética de la resistencia y de la autocontención” consiste a veces en una “literatura de la sencillez voluntaria”, en que el narrador o el hablante –personajes en la obra– renuncian a los bienes materiales y adopta posturas próximas a lo que se ha llamado filosofía del decrecimiento. Merece la pena reflexionar sobre esta postura que desliga desarrollo económico con desarrollo humano. El desarrollo humano es algo más que eso, pues también consiste en vivir en un medio ambiente sano. Si hay alguna solución para el problema del consumo y su relación con el agotamiento de los recursos y la degradación ambiental es la biomímesis: es decir imitar los procesos naturales en los que nada es basura sino que todo se recicla y circula por los ciclos biogeoquímicos sin alteración alguna (Riechmann, 2006). Y la biomímesis tiene su apoyo en el “decrecimiento”, que propone una crítica constructiva, argumentada, pluridisciplinar, de rechazo de los límites que constriñen nuestras sociedades contemporáneas, para así poder liberarnos de ese “cada vez más”. La filosofía del decrecimiento trata de explicar que en muchas ocasiones “menos es más” (Ridoux, 2011). El escritor, en la ecoliteratura, se convierte también en resistente al sistema de valores del capital, puesto que la renuncia puede conducir radicalmente a una renuncia del yo, a la autonomía individual y un dejarse penetrar por lo Otro o un metamorfosearse en otros yoes; a una personificación de los seres no-humanos que borraría el abismo jerárquico entre homo sapiens y las demás [15]


especies; a una representación de los intereses y deseos de plantas y animales, y a un retorno a las formas míticas y animistas del pasado. Otros ecocríticos han investigado las relaciones entre la literatura y la ciencia. Se habla mucho, por ejemplo, de las ideas de Gary Synder sobre la tradición poética como un proceso análogo a los ciclos naturales de descomposición y nuevo crecimiento, en que el poeta sería como un hongo o un escarabajo sagrado que brota del detritus simbólico de la biomasa muerta, o sea, de los escritores muertos (Hablo con mis ojos con los muertos, decía Quevedo). Se habla también de las reelaboraciones contemporáneas del mito del Apocalipsis, ya como holocausto nuclear, ya como la destrucción ecológica de nuestro mundo en que los símbolos poéticos ‘intemporales’ se han vuelto de pronto problemáticos: el aire transparente, visible hoy en su contaminación; la lluvia purificadora, hoy lluvia ácida; la madre tierra, hoy tierra baldía; mares agonizantes; ríos y lagos ya secos y muertos. Por otro lado, mientras van rescatando la visión animista y armónica de las literaturas indígenas, los ecocríticos también se adentran en discursos urbanos contemporáneos traspasados por los residuos urbanos (basura) y residuos tóxicos y peligrosos provenientes de la industria química y energética (dióxido de carbono y cambio climático, mareas negras, etc.) Por tanto podemos hablar de la poética de la estética o resistencia, como aquella poesía o prosa que profesa una postura crítica (algunos la han llamado también poesía de la conciencia). Esta poesía trata de preservar el mundo natural frente a la prelación del mundo [16]


económico. En cierta manera es una poesía política y revolucionaria en el sentido de cambiar el actual orden mundial basado en un capitalismo feroz que sólo busca el lucro por encima de todas las cosas, incluido el hombre. Según el escritor Thomas Lyon, la ecoliteratura tiene tres dimensiones básicas: a. información acerca de la historia natural de una determinada región; b. información o conocimiento de las interacciones biológicas, sociales, culturales que se dan en un determinado ecosistema aunque este sea urbano y c. el establecimiento de una dialéctica de preguntas y respuestas personales frente a la naturaleza y a una interpretación filosófica de ella. (Lyon, 1996). Esta definición sensu lato incluye todos los textos con potencial científico adecuado, para habilitar la emergencia de una nueva y subjetiva interpretación de los sucesos llamados “pesados” (por ejemplo un incendio forestal). Aquí la característica semiótica más interesante de la ecoliteratura es el uso simultáneo del lenguaje científico y del poético. Como Juri Lotman ha señalado, ésta es una cualidad general de las áreas limítrofes es las que emergen nuevos significados. Al mismo tiempo, los límites son un estado de constante negociación de las identidades tanto naturales como humanas. La ecoliteratura yuxtapone discursos científicos y poéticos de manera que el resultado parece ser sospechoso tanto a naturalistas como a críticos literarios. Como señala metafóricamente el escritor estoniano Viktor Masing, la “ecoliteratura” es una hija [17]


ilegítima (bastarda) de la Ciencia y de la Literatura que no acepta ningunos de sus progenitores. Por otro lado si tenemos que proponer una definición lo más exacta posible de la ECOLITERATURA , mi propuesta personal sería la siguiente: 1). Se considerará ecoliteratura (ecopoema, etc...) aquella producción escrita que se basa en la observación científica del mundo natural (y también del urbano o de la esfera antropocéntrica cuando se detalle sus interacciones con el mundo natural, como por ejemplo los conflictos socioambientales: piénsese por ejemplo en un cuento sobre minería o un poema sobre los petroleros y una marea negra. Un ejemplo emblemático de ello es el poema Maldición de Auden que ilustra como el coche se ha convertido en el monstruo de la modernidad. 2). Algunos han propuesto que el yo poético (primera persona narradora) coincida con el observador en el medio ambiente. Personalmente creo que esto no es necesario y que los escritores pueden usar otras personas como la segunda persona en el diálogo o en la identificación con otros elementos del poema, o la tercera persona para dar vida a otros elementos del medio natural como pueden ser animales, vegetales o minerales. Esto fomentaría, en mi opinión, que el lector no sólo realice una valoración estética de la naturaleza sino también que realice juicios críticos relativos a los problemas socioambientales como hemos mencionado en el apartado uno, de manera que se conciencie y resulte en un activista pro-ambiental. [18]


CONCLUSIÓN La función de la ecoliteratura en la cultura actual es la de conectar más profundamente naturaleza y hombre recuperando esa armonía perdida en la que el hombre vivió antes de la revolución neolítica. Por tanto es una literatura crítica con una sociedad depredadora basada en el consumo y agotamiento de los recursos naturales (biológicos o minerales). El hecho de dirigir al lector hacia una experiencia estética de la naturaleza por medio del texto conlleva la conexión de los lectores con una identidad común con los otros hombres de una determinada región o país; de manera que esta experiencia estética pueda convertirse a la vez en experiencia religiosa o mística. De hecho muchos indígenas de Sudamérica, como los yanomani, que inhalan yopo (o ayahuasca) entran en trance para hablar con los espíritus animales o vegetales (hekuras). Este objetivo identitario parte de la premisa de que el conocimiento de una región natural y de sus características promueve el arraigamiento de los hombres y genera un marco común de conocimientos y valores para la diversidad de habitantes de una determinada región. Por último señalar que la experiencia directa de la naturaleza no puede ser reemplazada por la literatura. Como señala Greta Gaard (2009) dentro de sus seis principios de la enseñanza de la ecoliteratura: la praxis y la enseñanza EN el medio natural y social son MUY importantes para adquirir esa alfabetización ambiental tan necesaria.

[19]


REFERENCIAS 1. 2.

3.

4. 5. 6.

7. 8. 9.

10.

11. 12. 13.

AA.VV. (1995). Green Voices: Understanding Contemporary Nature Poetry, Manchester, Manchester University Press. AUDEN W.H. (2012). A Curse. [en http://my-eartrumpet.tumblr.com/post/30305387933/a-curse-bywh-auden-1907-1973 [consultado el día 6-08 -2017] ARMBRUSTER, K.; WALLACE, K., (2001). Beyond Nature Writing: Expanding the Boundaries of Ecocriticism, Charlottesville: University of Virginia Press. ASTLEY, N. (2007). Earthshattering: ecopoems. Ed. Bloodaxe. UK BATE, J. (2001). The Song of the Earth, London: Ed. Picador. BINNS, N. (2001). Ecocrítica, ecocriticism: ¿otra moda más en las aulas? Babab nº 7 [consultado el 25-04-2016 en http:// www.babab.com/no07/ecocritica.htm] BUELL, L. (2000). The Song of the Earth, London, Picador,2000. BUELL, L., (1999). The ecocritical insurgency. New Literary History 30(3): 699-712. COUPE, L. (2000). The Green Studies Reader, from romanticism to ecocriticism. Ed. Routledge, London and New York, 2000. FLYS, C.; MARRERO, J.M.; BARELLA, J. (eds.), (2010). Ecocríticas. Literatura y medio ambiente, Iberoamericana/ Vervuert. GAARD, G. (2009). Children's environmental literature: From ecocriticism to ecopedagogy. Neohelicon, 36:321-336. GARRAD, G. (2004). Ecocriticism, Taylor&Francis Books Ltd, 2004. GLOTFELTY, C. (1995). The Environmental Imagination: Thoreau Nature Writing, and the Formation of American Cul- ture, Cambridge, MA., The Belknap Press.

[20]


14. GLOTFELTY, C. & FROMM, H. eds. (1996). The Ecocriticism Reader: Landmarks in Literary Ecology, Athens, Georgia, University of Georgia Press. 15. KULL, K. (1998). Different natures in the semiosphere. Sign System Studies 26: 344-371. 16. LATOUCHE, S. (2008). La apuesta por el decrecimiento. ¿Cómo salir del imaginario dominante? Barcelona: Icaria editorial. 17. LÓPEZ-GOÑI, I. Y GOÑI, J. (2012). La competencia emocional en los currículos de formación inicial de los docentes. Un estudio comparativo. Revista de Educación, 357. Enero-abril 2012, pp. 467-489. 18. LOVE, G. Practical Ecocriticism: Literature, Biology, and the Environment. Under the Sign of Nature: Explorations in Ecocriticism, University of Virginia Press, 2003. 19. LYNN, JR. “The Historical Roots of our Ecologic Crisis” In: GLOTFELTY, C.; FROMM, H. (eds.) The Ecocriticism Reader. Athens: The University of Georgia Press. 20. LYON, T. J. (1996). A taxonomy of nature writing. In: GLOTFELTY, C.; FROMM, H. (eds.) The Ecocriticism Reader. Athens: The University of Georgia Press, 276-281. 21. MAZEL, D. (2001). A Century of Early Ecocriticism. Athens. U. of Georgia. 22. MORIN. E. (2004). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: Ediciones Paidos Ibérica. 23. RIDOUX, N. (2011). Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento. Los libros del lince. 24. RIECHMANN, J. (2006). Biomímesis. Los libros de la Catarata. 25. WUKMIR, Y.J. (1967). Emoción y sufrimiento. Barcelona: Labor. Puede consultarse on-line: http://www.biopsychology.org/wukmir/eys/eys.htm

[21]


TIEMPO DE RESISTENCIA1 Jorge Riechmann “¿Quién en las generaciones futuras creerá esto? Yo mismo, escribiendo como testigo, apenas puedo creerlo.” 2 Bartolomé de las Casas “No todo aquello a lo que nos enfrentamos puede ser cambiado; pero nada se puede cambiar hasta que uno se enfrenta a ello”.3 James Baldwin “La afirmación de Hölderlin, que tanto gustan de citar los predicadores dominicales, según la cual allí donde amenaza el peligro también está cerca lo que salva [Wo aber Gefahr ist, wächst/ das Rettende auch], es simplemente falsa: en Auschwitz y en Hiroshima no se acercó nada que salvara.”4 Günther Anders “Vivimos tiempos en que resulta aterrador estar vivo: hoy es difícil pensar en los seres humanos como seres racionales, dondequiera que dirigimos la mirada vemos brutalidad y estupidez. Pareciera incluso que no hay otra cosa que ver; en todas partes prevalece un descenso hacia la barbarie que somos incapaces de evitar. Pero en mi opinión aun siendo verdad que existe un deterioro general de nuestro comportamiento, precisamente porque las circunstancias son aterradoras nos quedamos hipnotizados y no notamos –o si lo hacemos le restamos importancia– la

1

publicado anteriormente en Ética extramuros, eds. UAM, 2016.

2

Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias, citado en el estupendo blog http://www.rinconesdelatlantico.es/blog/ (entrada del 2 de febrero de 2012). 3 James Baldwin citado en Fred Magdoff, “Una economía ecológicamente sensata y socialmente justa”, mientrastanto.e, 15 de octubre de 2014; puede consultarse en http://www.mientrastanto.org/boletin-129/ensayo/una-economiaecologicamente-sensata-y-socialmente-justa 4 Günther Anders, Llámese cobardía a esa esperanza (conversaciones y entrevistas), Besatari, Bilbao 1995, p. 38.

[23]


existencia de fuerzas igualmente poderosas y que son de naturaleza contraria: las fuerzas de la razón, de la cordura y de la civilización”. 5 Doris Lessing “La internacionalización del capitalismo y la universalización del mercado han puesto en primer plano dos gravísimos problemas. Uno, que para hacer frente a la crisis ecológica global no habrá más remedio que cambiar de modo de vida. Y dos, que para cubrir las necesidades básicas de la población del planeta estamos obligados, también en el Norte, a ser austeros, a alguna forma de racionamiento. Sin eso, el mundo de los próximos años oscilará, como un gran péndulo, entre la reducción del hombre a lo meramente zoológico (en muchos países del Sur) y la conversión del hombre en máquina sin sentimientos (en muchos países del Norte). Habrá que cambiar en serio.” 6 Francisco Fernández Buey “En la historia, igual que en la vida de cada uno de nosotros, casi siempre hay piedras de vado que nos permiten pasar de un lugar a otro, de un momento a otro.”7 René Char

Nuestra terrible situación En dos días consecutivos de mayo de 2011, nuestra situación resultó terriblemente iluminada por dos noticias de prensa. El 9 de mayo supimos que la Comisión Europea proponía que los pescadores en paro –en paro por haber sobreexplotado durante decenios sus caladeros en el Mediterráneo— dedicasen sus jornadas laborales a capturar los millones de envases de plástico que ensuciaban el mar, 5

Fragmento de Las cárceles elegidas citado por Carlos Martínez García, “Post tenebras spero lucem”, La Jornada, México, 20 de abril de 2011. 6 Francisco Fernández Buey en Francesc Arroyo (ed.), La funesta manía. Conversaciones con 14 pensadores españoles, Crítica, Barcelona 1993, p. 81. 7 Entrevista con Jean Pénard en Rencontres avec René Char, José Corti, París 1991, p. 197.

[24]


obteniendo así ingresos adicionales. Un estudio francobelga de 2010 estimó que las degradadas aguas del mar que consideramos –no sin razones— cuna de la civilización occidental albergaban unos 250.000 millones de objetos plásticos (además de muchas toneladas de plástico ya casi disueltas en las contaminadas aguas).8 El 10 de mayo supimos sobre el atroz desenlace de la navegación de una patera donde 61 personas (hombres, mujeres y niños que trataban de huir de los combates en Libia, en el contexto de las revueltas democráticas en el Magreb y el mundo árabe) murieron de hambre y sed, en esas aguas mediterráneas patrulladas constantemente por naves y aeronaves europeas y de la OTAN (cuyos aviones bombardean Libia). Un sacerdote eritreo que vive en Roma, el padre Moses Zerai, tuvo noticia de la tragedia en ciernes –llamaron a su ONG Habeshia desde la patera— y lanzó durante días desesperadas e inútiles voces de alarma. La Guardia Costera italiana y la OTAN fueron informadas, pero no hicieron nada:9 dejaron morir a esas decenas de personas con la más espantosa de las muertes. Nuestro Mar Mediterráneo, cuna de la civilización occidental: vacío de peces, rebosante de plásticos, escenario de crímenes.

8

Ricardo Martínez de Rituerto: “A la pesca del plástico marino”, El País, 9 de mayo de 2011. 9 Susana Hidalgo, “Llamé una y otra vez a las autoridades y no hicieron nada”, Público, 10 de mayo de 2011.

[25]


Nunca, en la historia de la humanidad que dura ya (teniendo en cuenta sólo a nuestra propia especie, Homo sapiens sapiens) unos doscientos mil años y por lo tanto unas diez mil generaciones, se puso en marcha un dispositivo social tan destructivo como la generalización de la búsqueda de beneficio a través de la mercantilización de todo, acoplado con el uso de cantidades exponencialmente crecientes de energía fósil. Ha bastado su funcionamiento a todo gas durante apenas cuatro generaciones para poner el mundo al borde del abismo. Pero ahora tenemos que cambiar…

No se improvisa una cultura alternativa ¿”Ya no hay pensamiento de las derechas en el poder”? Ay... Igual que no debemos confundir la vigencia de contravalores con la ausencia de valores, declarar que el pensamiento de derechas es un no-pensamiento constituye un terrible autoengaño. La ideología de la muerte de las ideologías… Pero cómo se puede estar tan despistado. La tragedia es que son los idearios de izquierda los que gozan de muy mala salud: los de la derecha están fuertes y rozagantes... Y por supuesto no es sólo que tengan dinero -que lo tienen a espuertas: por ejemplo la Cámara de Comercio de EEUU, con sede en Washington, emplea cada año más de 150 millones de dólares para su propaganda neoliberal/ neoconservadora10--, tienen también ideas. Cómo sigue minusvalorando eso la izquierda, convencida 10

Antonio Caño: “Dólares contra votos”, El País, 13 de octubre de 2010

[26]


de que “la derecha no piensa”. Puede servir como ejemplo un buen artículo del economista Antonio Mora Plaza,11 con propuestas de mucho interés… Pero lo que deprime es cómo se acoge al tópico antes mencionado: “...se impone un minuto de reflexión [tras la huelga general del 29 de septiembre de 2010] por parte de la izquierda no gubernamental y los sindicatos; en cambio, no exijo la reflexión a la derecha --en concreto al PP-porque nunca han tenido esa capacidad como colectivo. En la derecha, el último que pensaba o reflexionaba fue quizá Cánovas del Castillo y de eso hace tiempo...” Qué sandez. Pero si tienen varias veces más gentes y recursos invertidos en pensamiento que nosotros... La vía más rápida para ser derrotado es infravalorar al adversario. En su libro El pensamiento secuestrado, la ensayista y activista Susan George muestra cómo los círculos dominantes en EEUU comprendieron que la batalla decisiva por el poder no es la que se libra por el control del Estado (poder ejecutivo y legislativo, ejército, policía, prisiones, sistema fiscal...) sino la batalla por la cultura en su sentido más amplio.12 “Es la tarea de construir un sentido común interiorizado y compartido por la mayoría de las personas. El título del primer capítulo de este libro resulta significativo: ‘Fabricar sentido común, o hegemonía cultural para principiantes’. ¿Suena todo esto a Gramsci? 11

Antonio Mora Plaza, “Lo que sí puede hacer el Gobierno a pesar de los mercados, Bruselas y el PP”, 7 de octubre de 2010. Puede consultarse en http://www.nuevatribuna.es/noticia.asp?ref=40598 12 Susan George El pensamiento secuestrado. Cómo la derecha laica y la religiosa se han apoderado de Estados Unidos, Icaria, Barcelona 2007.

[27]


¡Precisamente!”13 La autora lo dice con claridad: “La derecha estadounidense ha realizado (...) precisamente esta ofensiva gramsciana” (p. 110). Se diría que la derecha supo leer a Marx y a Gramsci mejor que la izquierda… CUATRO COMPONENTES ESTRATÉGICOS DE LA CONTRARREFORMA NEOLIBERAL THATCHERIANA EN GRAN BRETAÑA (Y LUEGO NEOCON/ TEOCON EN EE.UU.) 1. Importancia de la ideología (cosmovisión interiorizada que orienta la acción política), más que de las ideas 2. Estrategias de penetración sociopolítica “capilar”, más allá de las instituciones representativas 3. Apropiación del cambio como lema 4. Conflicto constante, radical, sin buscar consensos; “guerras culturales”; fricción permanente que proporciona tracción política Véase José Luis Álvarez, “Thatcher, los ciclos políticos y el PSOE”, El País, 23 de enero de 2012

Esta derecha primero thatcheriana, y luego neocon/ teocon, emprendió una ofensiva cultural en toda regla para construir primero, y mantener después, su hegemonía ideológica. (La izquierda no supo hacerlo...) Y para ello promocionó a todo un conjunto de “intelectuales orgánicos” (otra categoría gramsciana) afines a sus intereses: líderes políticos, telepredicadores y pastores religiosos, investigadores científicos y divulgadores,

13

José Luis Acanda, “Cuando la derecha lee a Gramsci”, reseña del libro de Susan George, Casa de las Américas 253, La Habana 2008, p. 148.

[28]


personajes mediáticos, periodistas... Así como una tupida red de instituciones generosamente financiadas. “Las características principales de este sistema [neoliberal anglosajón] son conocidas: vínculo social basado en la competencia de todos contra todos, privatización de los bienes públicos, competencia comercial ‘libre y no falseada’, mercantilización de las relaciones sociales, flexibilidad y precariedad del mercado laboral, inversiones especulativas a corto plazo con tasas de rendimiento elevadas. Trasfondo del cuadro: provecho máximo para una minoría, endeudamiento generalizado para la mayoría. (...) El principio de competencia se ha convertido en el prêt-à-penser del conformismo triunfante. El hundimiento del pensamiento crítico, progresista, ante ese modelo de gestión del vínculo social, ha sido impresionante.”14 No se improvisa una cultura (tampoco una cultura política). Tras el crash financiero de 2008, en un primer momento, muchos gobiernos del mundo emprendieron políticas más o menos keynesianas, de forma muy contradictoria. Pero la cultura neoliberal/neoconservadora, con sus valores y sus prácticas profundamente sesgadas a favor de la clase dominante, ha impregnado profundamente el mundo entero durante tres decenios. Hoy ya estamos en otra fase:

14

Sami Naïr, “Las elites ante la crisis”, El País, 7 de marzo de 2009.

[29]


como decía con gracia Joaquín Estefanía hace algún tiempo, “Alguien dijo que el sistema necesita un infarto para que, si lo supera, afronte los desequilibrios y adopte un estilo de vida más saludable. El infarto ha llegado [con la crisis que empezó en 2007] pero el capitalismo, en vez de protegerse, se ha dado de alta en el hospital y corre a festejarlo con un cartón de Marlboro, una botella de ginebra y un Big Mac con patatas fritas en la mano.”15 No se improvisa una cultura alternativa... No hay atajos. Socialismo o barbarie, decía Rosa Luxemburg (y lo recogió entre 1948 y 1965 la importante iniciativa de marxismo crítico impulsada por Cornelius Castoriadis, Claude Lefort y otros). Lo que vino fue la desbordante barbarie del siglo XX (y ella fue asesinada). Contra la desesperanza, pero sin autoengaños No debería uno discrepar de sus maestros. ¿O quizá sí? Podemos y deberíamos recordar aquí la que fuera la máxima favorita de Karl Marx: De omnibus dubitandum. Hay que dudar de todo. Del propio Marx, claro está. O de la voz conjuntada de dos grandes maestros, un gran historiador y un gran poeta.

15

Joaquín Estefanía, reseña en Babelia.

[30]


Josep Fontana, al final de una conferencia dirigida a estudiantes universitarios, animado por el comprensible deseo de infundir ánimos a su joven público en un tiempo sombrío –“no es verdad que el mundo no pueda mejorar: hay muchas cosas que podéis cambiar entre todos”16--, apeló a un verso de Miquel Martí i Pol que dice: que tot està per fer, i que tot és posible. “Todo por hacer, y todo es posible”: pero las dos sentencias, unidas por la conjunción copulativa, son falsas. No todo está por hacer porque nunca partimos de cero: no deberíamos ceder a la tentación del adanismo. No hay tabula rasa, edificamos a partir de los escombros del pasado. Y no todo es posible porque el pasado limita las posibilidades del futuro: “history matters” (hay quien propone traducir path dependency al castellano por “histéresis”). Construimos a partir de lo dado, vivimos desde situaciones que han configurado otros, y con las que a nosotros nos toca bregar. Se abren “ventanas de oportunidad” –y también se cierran cuando no somos capaces de aprovecharlas. Lo que podía resultar alcanzable en cierto momento histórico ya no lo es dos o tres decenios después. Desconfiemos, en este caso, de la euforia del poeta, transmitida por la voluntad de esperanza del historiador. Contra la desesperanza, pero sin autoengaños.

16

Conferencia de Josep Fontana reproducida en El Viejo Topo 280, de mayo de 2011. Cito aquí de la p. 13.

[31]


Se puede aquí recordar aquel chiste irlandés que evoca el sociólogo Zygmunt Bauman. En algún remoto lugarejo un forastero detiene su coche y pregunta a un lugareño: ¿por dónde se va a Dublín? Éste lo mira con cierta guasa y responde: si yo quisiera ir a Dublín, no se me ocurriría empezar desde aquí. Comenta Bauman: “Hay mucha verdad en este chiste. Estoy de acuerdo (…) en que éste es un mundo muy poco propicio para iniciar el camino, sería mejor otro mundo, pero no hay otro mundo que éste. No podemos renunciar a llegar a Dublín sólo porque no estamos en el punto de partida idóneo.17” Partir de donde estamos, entonces (¿y cómo podríamos empezar desde otro lugar?), aunque ese lugar nunca será el idealmente idóneo. La diferencia esencial, para los seres humanos, casi nunca es la que se da entre todo o nada. The best or nothing es el lema publicitario de una conocida empresa fabricante de automóviles (alemana por cierto, aunque hable en inglés) – y es una consigna nihilista. La diferencia esencial –para nosotros humanos, no para las máquinas que sí que sueñan con la perfección-- es la que se da entre mucho y todo, o entre casi nada y nada… Ahí es donde nos la jugamos. En muchos sentidos, en estos años que vienen se trata de evitar lo peor. Caminar erguidos Dicen que hay que evitar el pesimismo porque desmoviliza –y suelen llamar pesimismo al tipo de análisis que trata de 17

Zygmunt Bauman: Múltiples culturas, una sola humanidad. Katz/ CCCB, Buenos Aires/ Madrid/ Barcelona 2008, p. 59.

[32]


mirar la realidad de frente, sin autoengaños--. Pero lo que de verdad desmoviliza, y desmoraliza (en todos los sentidos de la palabra moral), es el divorcio permanente entre lo que se dice y lo que se hace que caracteriza a buena parte de nuestro discurso público. Norman Geras ha denunciado y analizado el tácito “contrato de indiferencia mutua” que impregna la textura moral de nuestras sociedades, muy corrompidas por más de tres decenios de hegemonía neoliberal. Esto nos remite a los lúcidos análisis de la ceguera voluntaria y el autoengaño humano por parte de Primo Levi, en las condiciones extremas de los campos de exterminio (y los guetos que constituían su antesala). “El género humano, es decir nosotros, éramos potencialmente capaces de causar una mole infinita de dolor; y el dolor es la única fuerza que se crea de la nada, sin gasto y sin trabajo. Es suficiente no mirar, no escuchar, no hacer nada.” No cometamos el error de pensar que nos hallamos existencial o moralmente lejos del universo sobre el que se reflexiona en Si esto es un hombre o en Los hundidos y los salvados: ni siquiera políticamente estamos tan lejos como quisiéramos. Los exterminios de mañana –que tendrán que ver con problemas como el calentamiento climático y el peak oil— se están preparando hoy, ahora; la decisión de afrontar los problemas –en vez de “no mirar, no escuchar, no hacer nada”— tendría que ser la nuestra. Frente a esa inveterada tendencia al autoengaño, recordemos más que nunca las palabras de Bertrand Russell en Por qué no soy cristiano: “Tenemos que mantenernos en [33]


pie y mirar el mundo a la cara: sus cosas buenas, sus cosas malas, sus bellezas y sus fealdades. Ver el mundo tal cual es y no tener miedo de él.” Esto es exactamente lo mismo que propone el pensamiento budista: no exagerar, tratar de vernos a nosotros mismos tal y como somos, sin añadir ni restar.18 Frente al fondo de pereza atávica que es tan humano – demasiado humano--, frente a la tentación de seguir la corriente y dejar hacer, frente al dejarse caer hacia lo bajo de nosotros, es tiempo de resistencia. La idea de caminar erguidos –no en sentido absoluto, claro, sino lo más erguidos que resulte posible, habida cuenta de la existencia de la fuerza gravitatoria y de la natural tendencia de las columnas vertebrales humanas a la escoliosis— sigue conservando todo su sentido, al menos en dos sentidos. Primero, acercarnos a la tumba en las mejores condiciones de lucidez y agilidad alcanzables. Segundo, no perder la dignidad moral ni dejar de luchar por una sociedad decente (“una humanidad libre en una Tierra habitable”). Para los privilegiados que vivimos en sociedades ricas, donde nuestras necesidades están bien cubiertas, éste es en verdad el mínimo exigible.

18

Juan Masiá, El otro Oriente, Sal Terrae, Santander 2006, p. 228.

[34]


Construirnos como seres humanos Michael Lewis, en su ensayo Boomerang, cita al neurocientífico británico –residente en EEUU-- Peter Whybrow. Gracias a la superabundancia, dice, en EEUU – pero no sólo ahí, claro está-- “los seres humanos se pasean por ahí con unos cerebros tremendamente limitados. Tenemos el núcleo de un lagarto. (…) A lo largo de cientos de miles de años el cerebro humano ha evolucionado en un entorno caracterizado por la escasez. No fue diseñado, por lo menos originalmente, para un entorno de extrema abundancia. (…) Hemos perdido la capacidad de autorregulación en todos los niveles de la sociedad.”19 Pero ¿de verdad vamos a aceptar que Homo sapiens no pueda ir más allá de las pautas de conducta impresas en su arcaico cerebro reptiliano? Veo comida, ataco y trago; veo un smartphone, agredo y compro. ¿No vamos a poder hacer funcionar a ratos el neocórtex, la parte más racional de nuestro cerebro? Buda y Zenón de Citio, Aristóteles y Confucio se reirían de nosotros. ¿De tan poca enkráteia son capaces estos degenerados anthropos de comienzos del siglo XXI? ¿Nos comportaremos con respecto a los hidrocarburos fósiles –y otros recursos minerales y bióticos— como la colonia de bacterias sobre la placa de Petri? ¿Agotar todos los recursos mientras uno puede seguir creciendo 19

Whybrow es un experto mundial en depresión y enfermedad maníacodepresiva, metido a patólogo social en algún libro de ensayo como American Mania: When More Is Not Enough (WW Norton, 2006). Puede seguirse a este neuroinvestigador en www.peterwhybrow.com

[35]


exponencialmente, y luego perecer –ésa será la trayectoria de la “civilización”? ¿Nuestra inteligencia colectiva no superará a la de la colonia bacteriana?20

20

Esta “visión de la placa de Petri” está bien expuesta por Gail Tverberg, una experta estadounidense en peak oil: “Los seres humanos no están haciendo nada ‘malo’ [al sobreexplotar los recursos, en especial la energía exosomática]. Los seres humanos están reaccionando guiados por el mismo instinto que todas las especies tienen, a saber: hacer uso de la energía disponible para permitir que un mayor número de miembros de la especie viva hasta la madurez. El crecimiento demográfico se detiene cuando una especie topa contra un límite de alguna clase – falta de alimento porque la especie consume demasiado de su posible suministro de alimento; demasiada contaminación; epidemias (relacionadas con el hacinamiento y la mala alimentación); o límites asociados con la recolección de energía exosomática. Los individuos pueden cambiar sus acciones personales, pero sus instintos innatos (built-in instincts) tienden a orientar la dirección de las civilizaciones en su conjunto. Así, la población tiende a crecer hasta que se alcancen cuellos de botella” (Gail Tverberg, “Converging energy crisis –and how our current situation differs from the past”, en su blog Our Finite World, 29 de mayo de 2014. Puede consultarse en http://ourfiniteworld.com/2014/05/29/converging-energy-crises-and-how-ourcurrent-situation-differs-from-the-past ). Y también, en otro texto: “Si nuestra civilización colapsa con regresión a un nivel inferior [p. ej. una sociedad agraria de técnicas simples], pero no hasta el comienzo de la partida [vale decir, los cazadores-recolectores de hace cien mil de años, o más bien los homínidos de hace más de un millón de años, aún desconocedores del control del fuego], parece probable que los seres humanos volverán a repetir las pautas históricas que ya han experimentado, una y otra vez. Volverá a crecer la población y el uso de recursos naturales, si tales recursos están disponibles. Esa pauta parece ser un instinto común para todas las especies, por lo que resulta prácticamente imposible eliminarlo.” (Gail Tverberg, “Is a steady-state economy posible?”, en Economy Watch. 22 de mayo de 2013. Puede consultarse en http://www.economywatch.com/economy-business-and-finance-news/is-asteady-state-economy-possible-gail-tverberg.22-05.html ) Bueno, ya ven ustedes: hablamos de instintos innatos pero no de acumulación de capital… ¡Como si los mercados de futuros de cereales negociados en la Bolsa de Chicago fuesen igual de naturales que el amamantamiento o la construcción de nidos! Realmente, uno echa en falta algo más de análisis inteligente (sociológico y no sólo biológico) en personas tan inteligentes como la señora Tverberg…

[36]


Desde luego, hay quien opina que no… El distinguido ecólogo estadounidense Mark T. Brown se considera a sí mismo un determinista energético, y desde su posición, a la postre, ¡las leyes de la física y la biología son responsables de la fatídica victoria de Ronald Reagan sobre Jimmy Carter en las elecciones presidenciales estadounidenses de 1981! Las posiciones del segundo sobre energía, ecología y sociedad eran científicamente más correctas y moralmente preferibles a las del primero, pero “llegaban con varios decenios de adelanto”.21 Respondiendo a la publicación del manifiesto “Última llamada” (7 de julio de 2014) que reprodujimos en el capítulo 2 de este libro, Jaume Grau afirma que la naturaleza humana combina dos rasgos, inteligencia y egoísmo, las cuales de hecho nos llevan a comportarnos como bacterias sobre la placa de Petri:22 “Pedir cambios radicales [en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial], aunque estos puedan parecer necesarios, es de ilusos, porque refleja un profundo desconocimiento de la naturaleza humana. 21

Comunicación personal, Valencia, 7 de octubre de 2014 (en el marco del Simposio internacional “¿Mejor con menos? Decrecimiento, austeridad y bienestar”, 6, 7 y 8 de octubre de 2014, Facultat de Ciències Socials de la Universitat de Valencia). Brown dirige el Center for Environmental Policy de la Universidad de Florida, y es uno de los más distinguidos expertos mundiales en el análisis de sistemas en términos emergéticos: véase http://www.cep.ees.ufl.edu/emergy/resources/presentations.shtml 22 Sobre la cuestión del egoísmo escribí el capítulo 9 de La habitación de Pascal (Catarata, Madrid 2009): “¿Somos los seres humanos egoístas por naturaleza?”. Sobre la naturaleza humana, véase el capítulo 4 de este mismo volumen.

[37]


Desafortunadamente no hay muchas vías para conseguir que se afiance un cambio radical a escala planetaria. Una es que se produzca una catástrofe de dimensiones bíblicas, la otra que se imponga por la fuerza. Descartada por principios democráticos la segunda, habrá que esperar pacientemente a que se materialice la primera. Si la conclusión del manifiesto es que sólo un cambio radical puede salvarnos y los firmantes llevan razón, estamos 23 definitivamente perdidos.” Quizá lo estemos, y sin embargo habrá que seguir luchando para no despeñarnos por el abismo abierto ante nosotros, ante nosotras. ¡Esa caída no es una necesidad fatal e ineluctable! ¡Depende de nosotros, de nosotras: de lo que hagamos y dejemos de hacer apenas tres o cuatro generaciones de seres humanos! ¿Cuánta dimisión de la ética hay en las posiciones fatalistas? (En efecto, nada mejor que ser determinista –ya se trate de determinismo energético, ecológico, genético, sociológico, tecnológico, teológico, etc.— para librarse de la inmensa mayoría de los peores quebraderos de cabeza morales.) Como la activista ecosocial Yayo Herrero subraya: “Mientras el modelo de desarrollo siga siendo el que tenemos, jamás podrá ser 23

Jaume Grau, “¿Última llamada?”, blog “El azar y la necesidad” en la versión digital de Público, 8 de julio de 2014. Puede consultarse en http://blogs.publico.es/el-azar-y-la-necesidad/2014/07/08/ultima-llamada . Otra colorida argumentación en este sentido: Javier Pérez, “Lo que los peakoileros no consiguen entender”, 10 de septiembre de 2014, en el blog de Antonio Turiel (http://crashoil.blogspot.com.es/2014/09/lo-que-los-peakoileros-noconsiguen.html ).

[38]


sostenible. Lo mismo que el capitalismo nunca va a poder ser verde ni va a tener rostro humano. Por eso es muy importante poner las cosas encima de la mesa tal y como son, aunque resulte duro mirarlo. Lo importante es un cambio de rumbo radical.”24 Xenofobia, dominación y desmesura: los tres grandes males morales No es que el cerebro humano sea defectuoso, no es eso… Es que no acabamos de asumir la constitutiva ambigüedad del anthropos, capaz de lo mejor y lo peor; y dejamos pasar las ocasiones de fomentar lo mejor de nosotros mismos. Trabajar, por ejemplo, con las técnicas que ya habían desarrollado los sabios antiguos, budistas y estoicos sin ir más lejos, para que el neocórtex pueda controlar --¡al menos de vez en cuando!— los arrebatos del lagarto interior… Carl Sagan llamó la atención sobre cómo en el ser humano el neocórtex representa un 85% del cerebro, mucho más que las otras partes más arcaicas. “Tanto la neuroanatomía como la historia política y la propia introspección ofrecen pruebas de que el ser humano es perfectamente capaz de resistir el apremio de ceder a los impulsos emanados del cerebro reptiliano.”25 Pues, en definitiva, ¿de qué va la filosofía práctica –la ética, el pensamiento político, la religión en su dimensión no 24

Yayo Herrero: “El capitalismo nunca podrá ser verde ni tener rosotro humano”, entrevista publicada en Rebelión el 16 de enero de 2014. Puede consultarse en http://rebelion.org/noticia.php?id=179530 25 Carl Sagan, Los dragones del Edén, citado por Gustavo Pereira, La poesía es un caballo luminoso, El perro y la rana, Caracas 2013, p. 33.

[39]


teísta (que cabe llamar espiritualidad)--? Una respuesta breve diría: trata de la autoconstrucción de lo humano. (Y prefiero con mucho esta noción a la “autocreación” de Nietzsche, porque estamos hablando de modestas artesanías y no de sobrehumanas artes demiúrgicas.) Somos simios averiados: xenofobia, dominación y desmesura son los tres grandes males morales anclados en la misma naturaleza biológico-cultural del ser humano.26 Desde ahí, desde la incómoda situación de un ser autoconsciente que sabe que va a envejecer y morir, que es consciente de su naturaleza social y también de las dinámicas que llevan a unos grupos humanos a enfrentarse con otros, que ha desarrollado una tecnociencia capaz de llevarse por delante toda forma de vida superior sobre la Tierra (incluyendo a los seres humanos), desde ahí tendremos que hacer algo con nosotros mismos: autoconstruirnos.27 El principio ético de autolimitarme para dejar existir al otro, sobre el que basé mi “pentalogía de la autocontención” (cinco volúmenes en Libros de la Catarata, a partir de Un mundo vulnerable en 2000), sintetiza una respuesta en positivo frente a aquellos tres principales males morales. El arte más importante, con diferencia, es el arte de vivir. Un sociólogo contemporáneo como Zygmunt Bauman nos intima: “Nuestra vida, tanto si lo sabemos como si no, y tanto si nos gusta esta noticia como si la lamentamos, es 26

Sobre la xenofobia, vale la pena releer las lúcidas páginas de Francisco Fernández Buey en Ética y filosofía política, Edicions Bellaterra, Barcelona 2000, p. 131-134. 27 He ampliado estas ideas en mi libro Autoconstrucción (Catarata, Madrid 2015).

[40]


una obra de arte. Para vivir nuestra vida como lo requiere el arte de vivir, como los artistas de cualquier arte, debemos plantearnos retos que sean (al menos en el momento de establecerlos) difíciles de conseguir de entrada (...). Tenemos que intentar lo imposible.”28 En los Ensayos de Montaigne, el hombre se define como un ser “vario y ondulante” (ya lo recordamos en el capítulo 4 de este libro). Nietzsche extremará esta línea de pensamiento en su idea de la autocreación humana (puesto que los seres humanos somos una “especie no fijada”). Arnold Gehlen, ya en el siglo XX, formulaba más o menos lo mismo hablando de una “especie no terminada”. Se trata de construir lo humano (¡pues no nos viene dado!) en vez de dar rienda suelta a las ciegas pulsiones de la psique y los arrolladores mecanismos del mercado. En 1845, Marx formuló en la tercera de sus Tesis sobre Feuerbach la realimentación dialéctica entre ser conformado por las circunstancias y dar forma a las mismas: “La teoría materialista de que los seres humanos son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los seres humanos transformados son producto de circunstancias distintas y de una educación transformada, olvida que son los seres humanos, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado (…). La coincidencia de la transformación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede

28

Zygmunt Bauman, El arte de la vida, Paidós, Barcelona 2009, p. 31.

[41]


concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.”29 Labor de artesanía y bricolaje, más que de ingeniería Posiblemente hay en nosotros fuertes tendencias de base genética, pero todo lo humano está sobredeterminado por la cultura. Al fin y al cabo, no hay imperativo biológico más potente que el de reproducirse con éxito: ¡pero inventamos los anticonceptivos! Construir lo humano, en lo personal y en lo colectivo: las emociones humanas, las prácticas humanas, las virtudes humanas, las instituciones humanas. Nuestra tarea es construirnos –incluso si creemos, como los budistas por ejemplo, que la almendra de esta tarea es desconstruir el ego.30 Autoconstruirnos, pero no de una manera heroica y romántica, dando lo mejor de nosotros mismos en situaciones límite, sino en el día a día de lo que hacemos y dejamos de hacer. Como escribe Christine M. Korsgaard, “cada ser humano debe convertirse en alguien en particular, para tener razones de actuar y vivir. Labrarse una identidad personal de la que somos responsables es una de las tareas ineludibles de la vida humana.”31

29

Por ejemplo en Joaquim Sempere: Marx: el arma de la crítica (antología), Catarata (col. Clásicos del Pensamiento Crítico), Madrid 2013, p. 69. 30 Véase al respecto Serge-Christophe Kolm, Le bonheur-liberté. Bouddhisme profond et modernité, PUF, París 1982. Así como Julian Baggini, La trampa del ego, Paidós, Barcelona 2011. 31 Christine M. Korsgaard, Self-Constitution: Agency, Identity and Integrity, Oxford University Press 2009, p. 24.

[42]


¿Autocreadores? Claro. Pero no a la manera del poderoso demiurgo, sino al modo del indigente que mendiga para poder llevarse algo a la boca. Artistas de nuestra propia vida, o mejor artesanos: pero sin ninguna concesión al esteticismo. No hay que exagerar en la idea de “autoconstruirnos”. En cualquier caso se trata de una obra no de ingeniería sino de bricolaje --podríamos decir echando mano de la teoría y la práctica de mi amigo el poeta anarquista Antonio Orihuela. El espacio de la responsabilidad Reparemos en un momento revelador –hay varios— en el libro de conversaciones de Pierre Mendès-France en 1974. Este político francés de centro izquierda –cuando “centro izquierda” no significaba “derecha no demasiado extrema”, como es el caso hoy en día--, que ya fue joven ministro con el Frente Popular de Léon Blum, que encarnaba como pocos los valores de la inteligencia, la tenacidad, la veracidad y la búsqueda del bien común –qué nostalgia siente uno cuando lee los buenos libros políticos de los años sesenta o setenta del siglo XX--, este Mendès-France dice, refiriéndose al conflicto palestino-israelí –pero la reflexión es de alcance general--: “Nuestra responsabilidad no se extiende durante siglos. Trabajamos para nuestra generación y la siguiente, quizás un poco más, si somos muy ambiciosos…”.32 Políticos como él trataban de trabajar realmente para tres 32

Pierre Mendès- France: Choisir –Une certaine idée de la gauche (conversations avec Jean Bothorel), Fayard, París 2007, p. 264 (primera ed. en Stock, 1974).

[43]


generaciones… Qué desconsuelo al considerar nuestra situación actual, en dos direcciones distintas. Por una parte, los politicastros que nos gobiernan, en esta nuestra vida común sometida a las reglas del marketing y el poder del dinero, padecen una miopía temporal alucinante: para ellos tres o cuatro años son el máximo horizonte temporal concebible, un capitidisminuido y risible largo plazo. Se reirán –en privado— si alguien les habla de responsabilidad hacia las siguientes dos generaciones. Por otra parte, la brutal capacidad de impacto de las sociedades industriales actuales, mediada por la tecnociencia, de hecho alarga nuestra responsabilidad objetiva mucho más allá de tres generaciones: el planeta, por ejemplo, tardaría cientos de miles de años en reponerse de un cambio climático descontrolado. El espacio de la responsabilidad: la delgada franja entre la sobrerresponsabilización (y culpabilización) del individuo a la que empuja ese capitalismo transformador de todos los males sistémicos en problemas individuales, y la huida de la responsabilidad (el “miedo a la libertad”) con que tratamos de hacernos la vida más fácil. (Aristóteles, presente en la asamblea, levantaría la mano y diría: yo ya os había hablado del mesotés, del término medio…) “Responsabilidades comunes, pero diferenciadas” Cuando nos preguntamos qué puedo hacer, es fácil caer en uno de los dos polos de una familiar y paralizante oposición bipolar. Por una parte, a veces nos situamos dentro de esa fortísima tendencia de la cultura capitalista dominante que transforma todas las cuestiones sistémicas y problemas [44]


colectivos en desazones individuales. Me refiero a esa cultura –vehiculada por ejemplo a través de una miríada de discursos de “autoayuda”— que repite machaconamente: “no cuestiones el sistema, transfórmate a ti mismo”. Por esta vía, cuando encaramos el callejón ecológico-social sin (aparente) salida donde nos encontramos, fácilmente podemos incurrir en una sobrerreponsabilización del individuo que desemboca en sentimientos de culpa paralizantes. Por otra parte, resulta demasiado fácil deshacerse de nuestras responsabilidades individuales aludiendo al carácter incontrolable, acumulativo y anónimo de los procesos que están en juego. Al fin y al cabo, sólo soy una gota de agua dentro del océano, una hormiga en el hormiguero, un vecino en la inabarcable megalópolis: los resultados de mi acción individual se perderán en lo que resulta de la composición de billones de otras acciones. Mis emisiones de gases de “efecto invernadero” –o de cualquier sustancia contaminante— se diluyen entre las causadas por otros siete mil y pico millones de seres humanos, y de varios miles de millones más que emitieron en el pasado. No resulta difícil reconocer aquí otra tendencia humana que aparece y reaparece bajo disfraces diversos: el miedo a la libertad sobre el que nos ilustró Erich Fromm, y que siempre va de la mano de un rechazo de la responsabilidad (la responsabilidad de cada uno y cada una). Hay que situarse fuera de esa bipolaridad paralizante, porque no responde a la realidad. “En las sociedades democráticas todos somos responsables de todo”, escribe [45]


Pablo Martín Aceña,33 catedrático de Historia Económica en la Universidad de Alcalá, reflexionando sobre la crisis que comenzó en 2007. La reflexión sería aceptable en condicional: si viviéramos en una sociedad democrática, donde el poder y el saber estuviesen repartidos de forma igualitaria… Pero viviendo --como lo hacemos-- en plutocracias cuya componente democrática ha declinado durante toda la época de dominio neoliberal/ neoconservador (desde 1980 aproximadamente; con avances y retrocesos que podrían matizarse, claro está), lo que podemos decir es: todos somos en cierta medida responsables de todo (cada uno y cada una en función de nuestro poder y nuestro saber), pero unos son mucho más responsables que otros. Escribía Keith Farnish: “Conducir un todoterreno gigante, volar por placer al otro confín del mundo o comprar los resultados de la devastación de los bosques tropicales porque nuestra cultura considera aceptables tales actos no absuelve al usuario –hemos de asumir alguna responsabilidad, porque sin aceptar nuestro papel en este sistema no tenemos ni la menor opción de liberarnos del mismo. Eres parte del sistema. Acostúmbrate a ello.”34 Debemos en efecto acostumbrarnos a ello, sin olvidar nunca que la desigual distribución de poderes y saberes conduce a responsabilidades también desiguales: cuando más puede y sabe uno mayor responsabilidad hemos de atribuirle, y viceversa. De ahí que la fórmula 33

“¿Qué pasó el 24 de octubre de 1929?”, El País, 24 de octubre de 2011. El notable libro de Keith Farnish A Matter of Scale puede descargarse online en http://www.farnish.plus.com/amatterofscale/. Por otra parte, la edición en papel es: Time’s Up, Chelsea Green 2008. 34

[46]


responsabilidades comunes, pero diferenciadas (mayores las de los más poderosos, aunque no insignificantes las de cada uno y cada una de nosotros) resulte útil más allá de los debates sobre respuestas sociales al calentamiento climático donde primero apareció. Recordemos el siguiente dicho atribuido a Gandhi: “Hagas lo que hagas en la vida será insignificante, pero es importante que lo hagas porque nadie más lo hará”. Cabe recordar, en el mismo sentido, una reflexión de Theodor W. Adorno. En Minima moralia, un libro de 1951, había escrito que no existe ninguna vida justa dentro de la vida falsa (el mundo de alienación y explotación que es el nuestro). En una conferencia de 1957 sobre filosofía moral (pronunciada el 28 de febrero) corrigió su aseveración anterior: dijo que uno debería siempre esforzarse por vivir “como si creyese vivir en un mundo liberado, intentando anticipar la forma de existencia que sería realmente la justa a través de la forma de la propia existencia, con todos los inevitables conflictos y contradicciones que ello trae consigo”.35 También esta especie de adorniana filosofía del “como si” entraña una llamada a la responsabilidad de cada uno y cada una. Un nivel de cooperación hoy casi inconcebible Vivimos en un mundo de recursos escasos (en relación con la enorme población humana actual y las nociones de vida deseable que ha logrado imponer la cultura capitalista de 35

Citado en Wilhelm Schmid, El arte de vivir ecológico, Pre-Textos, Valencia 2011, p. 12.

[47]


consumo a una gran parte de esa población). No podemos razonablemente esperar que esa escasez sea superada por vía tecnológica, aunque desde luego el sistema lo intentará (a costa de daños crecientes para la biosfera y las sociedades humanas, que son ecodependientes aun si prefieren ignorarlo). ¿Y entonces? En el mundo malthusiano que es el nuestro, se abren esencialmente dos vías en nuestro Siglo de la Gran Prueba. La primera –la del business as usual— es el recurso a la fuerza para apoderarse de los recursos escasos; estrategias comerciales y militares para asegurar la supremacía de las elites en contextos cada vez más conflictivos. La segunda, mucho más difícil –pero la única aceptable desde lo que llamamos “humanidad” en sentido normativo— es un incremento drástico (tanto en en cantidad como en calidad) de las formas de cooperación a escala planetaria, desmontando las estructuras del capitalismo, el militarismo, el nacionalismo, el racismo, el patriarcado… Hemos de recordar siempre que la riqueza no es una noción absoluta, sino una relación entre medios y fines. Cambiando los fines (nuestro ideal cultural de vida buena, pongamos por caso), algunas clases de escasez peden transformarse en abundancia. Administrar con justicia recursos naturales y servicios ecosistémicos distribuidos por todo el planeta, en el marco de un nuevo modelo económico que sólo podemos pensar como ecosocialista, implica un nivel de cooperación planetaria (vinculado con el florecimiento de conciencia de especie) que hoy por hoy parece casi inconcebible.

[48]


La transformación hacia la sustentabilidad no sería imposible ¿Cabe pensar en una transformación hacia la sustentabilidad, vale decir, en sociedades complejas –como lo son las nuestras— que se orienten hacia la autocontención? Aquí hemos de decir sólo que semejante transformación, aunque hoy por hoy no parece probable – por razones contingentes: la distribución desigual de poder cristalizada en las instituciones del capitalismo--, no sería imposible, y cabe llamar la atención hacia tres clases de razones. Primero: sabemos, por la etnología y por la historia, que han existido sociedades sustentables –a diversa escala. Lo que fue posible para sociedades tradicionales ¿no resultará posible para las sociedades altamente industrializadas que vanidosamente se autodenominan “del conocimiento” (knowledge societies), y que cuentan con muchísimos más recursos de todo tipo que las primeras, incluyendo también recursos de conocimiento? Segundo: la “sobredeterminación” cultural de la conducta humana resulta innegable. Sea lo que fuere que resulte “natural” para nosotros –en el sentido de que venga orientado por predisposiciones genéticas--, puede torcerse, con mayor o menor esfuerzo (y costes psíquicos y sociales), por la cultura. Otra cultura, que promoviese otros valores, podría encaminarse hacia la sustentabilidad: y sabemos que en determinadas circunstancias históricas los cambios culturales pueden ser rápidos y profundos. [49]


Tercero, somos animales capaces de anticipación –y el conocimiento científico refina y mejora enormemente esa capacidad--. Aunque nuestra tendencia a sobrevalorar nuestra racionalidad sea manifiesta, podemos prever trayectorias de acción catastróficas, y no resulta contradictorio imaginar que nos enmendamos antes de que ocurra lo peor… Sería hermoso y aleccionador que las mayores lecciones político-morales para el siglo XXI vinieran, como parecen venir, de un pequeño país africano tan martirizado y tan pobre como Ruanda. No solamente una clase de reconciliación nacional que –como en el caso de Sudáfrica tras el final del apartheid— parece remitirnos más a santos que a seres humanos, sino lecciones también en lo que a sostenibilidad se refiere. El secretario general de NN.UU., Ban Ki-moon, lleva un tiempo llamando la atención, y en el Día Mundial del Medio Ambiente de 2010 insistía: “Este pequeño país en la región de los Grandes Lagos de África está ganando rápidamente una reputación como un pionero verde. (...) A pesar de sus muchos desafíos, incluyendo la pobreza y una generalizada degradación de la tierra, el ‘país de las mil colinas’ está trabajando para reforestar, abrazar las energías renovables, lograr una agricultura sostenible y desarrollar una visión ecológica para el futuro.”36 36

Ban Ki-moon, “La biodiversidad está en peligro, ayúdanos a hacer sonar la alarma”, ABC, 5 de junio de 2010.

[50]


Sería, como decía, hermoso e instructivo poder hablar de un “modelo ruandés”. Trataremos de seguir de cerca la experiencia... Y ¿qué es la ética ecológica? “El mundo es una basura, pero estamos vivos”, dice el recluta Bufón al final de Full Metal Jacket (La chaqueta metálica), la película de Stanley Kubrick. Quizá podamos permitirnos añadir: y mientras estemos vivos, tenemos el deber de luchar por que el mundo sea un poco más cosmos, mundo habitable, y un poco menos dominación, irracionalidad y basura. ¿De dónde nacería una obligación así? Yo diría que es lo que debemos a la Gran Asamblea: la que forman los seres humanos vivos, muertos y por nacer, junto con todas las criaturas vivas. Muchos analistas de la crisis mundial que comenzó en 2007 han señalado que, yendo a las raíces, se trata de una crisis político-moral. Y se señala con dedo acusador hacia la acumulación de derechos sin la adecuada contrapartida de deberes, se recrimina cómo hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, abusando irresponsablemente del crédito… Dejando de lado el evidente intento de evasión de responsabilidades (“la crisis fue posible porque muchas personas tomaron decisiones que beneficiaban a unos pocos y perjudicaban a una gran mayoría, con plena conciencia de ello”, insiste Josep Ramoneda;37 no debe admitirse la estrategia de culpar a todos para que nadie sea responsable), creo que apuntar 37

Joseph Ramoneda, “Política o caos”, El País, 25 de octubre de 2011.

[51]


hacia el nivel básico de la interacción humana, el vínculo político-moral, es acertado. Claro que uno tiene la impresión de que la reflexión que se propone las más de las veces resulta bastante convencional a la postre, y no va de verdad a las raíces. Está terriblemente dañado nuestro vínculo con el otro humano, con el otro no humano, y con los ecosistemas: creo que ése es el nivel del que deberían partir nuestros análisis. En realidad, la crisis presente –una multidimensional crisis de civilización, como hemos apuntado en este libro— no comenzó en 2007… ¿Qué es la ética ecológica?, nos hemos preguntado a lo largo de este libro. Si hubiera que dar una respuesta breve, podríamos sugerir: el esfuerzo práctico por construir sociedades que hagan las paces con la naturaleza,38 y la reflexión teórica sobre este esfuerzo. Como se ve, con una respuesta así vuelvo a situarme en la no separación entre ética y política sobre la que insistí al comienzo de este libro.

Un par de recomendaciones prácticas En el informe de WWF Planeta vivo 2010 se destacan dos recomendaciones esenciales: cambios de base en los sistemas energéticos y agroalimentarios. Hacia las energías renovables, y fuera de una alimentación con el sobreconsumo de productos animales que hoy nos gastamos los países ricos.

38

Barry Commoner, En paz con el planeta, Crítica, Barcelona 1992.

[52]


De aquí se siguen dos consejos prácticos: nada de automóvil privado, y adelante hacia el vegetarianismo. Si hubiera que dar tres recomendaciones prácticas de ética ecológica, serían éstas dos... junto con la socialización de la banca. Con las primeras dos medidas –que dependen de su decisión individual de usted, en la mayoría de los casos--, reducirá su huella ecológica personal hasta la sustentabilidad, o casi. En cuanto a la tercera, la socialización de la banca –como un elemento central de una estrategia de salida del capitalismo… que además viene exigida por las necesidades de inversión pública en cualquier transición hacia una sociedad sustentable que podamos concebir--, vale la pena una penúltima reflexión antes de ir cerrando estas páginas.

¿Seguiremos creyendo en los Reyes Magos? Salvar la Tierra, se titulaba dramáticamente el número de junio de 2010 de Investigación y ciencia (la versión española de Scientific American). Pero la cuestión es: o salvar la Tierra, o hacer buenos negocios. Se trata de una disyunción excluyente: ambas propuestas no son viables a la vez. (Y ya hemos indicado anterioremente que en realidad lo que está en juego no es “salvar la Tierra” –Gea se salva sola--, sino salvar las perspectivas de vida buena para los seres humanos y bastantes más categorías de seres; pero permítaseme ahora la simplificación.) El desajuste último, el que condena de forma inapelable a este sistema económico –el capitalismo que precisa una expansión constante, aunque se encuentra dentro de una [53]


biosfera finita--, es una idea errónea: tratar de vivir dentro de un planeta esférico y limitado como si se tratase de una Tierra plana e ilimitada. Como si los recursos naturales fuesen infinitos, como si la entropía no existiese, como si los seres humanos fuésemos omnipotentes e inmortales. Blas de Otero –de quien por fin se han publicardo los poemas póstumos agrupados en Hojas de Madrid, con la galerna-- quería escribir “la poesía en los siglos futuros con el pan en medio de la mesa y un avión a Marte todos los miércoles”. No llegó a intuir –como le pasa a la mayor parte de nuestra izquierda— que el esfuerzo por inaugurar la línea aérea a Marte (que no se inaugurará jamás, dicho sea de paso) es una de las causas que impiden que haya pan encima de cada mesa. Basta hacer números durante diez minutos para saber que esta civilización está condenada. Incluso la devolución de la deuda, el prerrequisito del capitalismo, resulta matemáticamente posible sólo a corto plazo. En un cálculo al que me he referido otras veces (y que recuerda el buen George Monbiot), Heinrich Haussmann mostró que un simple pfennig --un céntimo de marco alemán-- invertido al 5% de interés compuesto en el año cero de nuestra era habría sumado en 1990 ¡un volumen de oro equivalente a 134.000 millones de veces el peso del planeta! (Decía el físico Albert Bartlett que “la mayor carencia del ser humano

[54]


es su incapacidad para entender las implicaciones de la función exponencial”.)39 Y el capitalismo persigue un valor de producción conmensurable con el reembolso de la deuda... Puro wishful thinking: pero a semejantes disparates se subordinan las políticas y las vidas humanas (así como las no humanas, claro está) bajo la dominación del capital. Endeudarse para crecer, y crecer para pagar las deudas: así se ligan capitalismo financiarizado y devastación ecológica. No hay en el planeta Tierra recursos naturales suficientes para pagar la deuda emitida, acumulada, aceptada. Esa montaña de dinero virtual ha de ser denunciada (la banca privada es una de las instituciones que no podemos permitirnos en una sociedad sostenible). Un sistema socioeconómico que sólo sabe abordar la realidad –las realidades—en términos de rentabilidad y beneficio está condenado. Esto es una obviedad: pero una obviedad sobre la que no podemos insistir demasiado, ya que las mayorías sociales, en nuestros países, siguen sin verla. Seguir pensando hoy en términos de business as usual –más crecimiento del consumo para que tire de la producción; más aumento de la producción para incrementar el consumo; más endeudamiento para crecer más; más 39

Se hallarán algunos textos de este profesor de Física de la Universidad de Colorado (Boulder) en su web http://www.jclahr.com/bartlett/. Debo esta cita a Pedro Prieto.

[55]


crecimiento para pagar la deuda— resulta equivalente a ser niños de 35 años que patalean en el suelo: ¡no es verdad, no puede ser, los Reyes Magos existen, no son los padres! Pero ya vamos siendo mayorcitos, ¿verdad? ¿Ya se nos puede decir que los Reyes Magos son los padres? ¿Y que el “desarrollo sostenible” basado en un supuesto desacoplamiento (decoupling) entre crecimiento económico e impacto ambiental es, o bien engaño de los poderosos, o bien autoengaño?40 Dejemos de disociar; volvamos a conectar con la Tierra y con la vida Somos cuerpos: cuerpos vulnerables, sexuados, dependientes por mil vías diferentes de nuestro entorno social y natural. Pero nos “desconectamos” imaginariamente de esas realidades, de esos vínculos materiales, abandonándonos a fantasías de potencia, independencia, inmortalidad… Antes de concluir nuestras reflexiones en este capítulo final hemos de dedicar un momento a la cuestión de la disociación. Si neuroinvestigadoras como Kathinka Evers están en lo cierto, somos animales disociativos. Según Evers –lo mencionamos en un capítulo anterior-- existen tendencias 40

Si me permiten una indicación de lectura: Eaarth: Making a Life on a Tough New Planet de Bill McKibben (publicado en 2010 por Henry Holt & Co.; ojalá alguna editorial en nuestro país acierte a verterlo pronto al castellano). Eaarth no es una errata: escribiendo así el nombre de nuestro planeta (cabría traducir Tierrra: vivir en un planeta nuevo y más riguroso) el ensayista estadounidense llama la atención acerca de que ya estamos habitando un mundo esencialmente diferente. Ya saben: “mundo lleno” y Antropoceno.

[56]


preferenciales ancladas en la biología y la neurología humana, que aparecieron en el curso de la evolución de nuestra especie. Las cuatro que menciona –ligadas entre sí— serían (1) el egocentrismo o autointerés; (2) el deseo de control (al menos sobre el entorno inmediato); (3) la disociación con respecto a lo que no nos gusta o nos parece amenazador; (4) el interés por los otros expresado en forma de empatía (comprensión de los otros, capacidad para “leer la mente del otro” y ponerse intelectualmente en su lugar), simpatía (actitud positiva hacia el otro) o antipatía (actitud negativa).41 Es la tercera de estas tendencias la que ahora nos interesa: la forma en que nos desconectamos activamente de experiencias desagradables. Aves que meten la cabeza bajo el ala, avestruces que entierran la cabeza, seres que apartan la vista de lo que les resulta difícil soportar. Como explica esta autora sueca, “el ser humano es en este sentido un animal disociativo: gastamos una energía considerable, de naturaleza intelectual y emocional, para alejarnos de una gran cantidad de cosas que no queremos ser, o de las que no queremos formar parte: cosas que tememos o que no nos gustan. Cuando una experiencia es demasiado dolorosa para ser aceptada, en ocasiones ocurre precisamente que no la aceptamos: en vez de integrarla en nuestro sistema ordinario de asociaciones, (…) impedimos su integración en nuestra 41

Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Buenos Aires/ Madrid 2011, p. 125.

[57]


conciencia. Es ‘un proceso normal, que un individuo utiliza, originariamente de manera defensiva, para hacer frente a experiencias traumáticas’. No es en sí una función mal adaptada ni una función patológica, sino una función adaptativa importante, una baza evolucionaria precisa que nos permite sobrevivir a acontecimientos que de otro modo seríamos incapaces de soportar.”42 Así, históricamente, observamos toda una serie de intentos de los seres humanos para disociarnos de nuestra naturaleza biológica –imaginando, por ejemplo, que poseemos un alma inmortal hecha de una sustancia diferente por completo de ese vulnerable cuerpo que se daña, enferma y muere— y de los límites que ésta nos impone. “Somos animales extremadamente temerosos y tenemos buenas razones para serlo: ser un organismo emocional, moderadamente inteligente y biológicamente finito, que comprende su propia finitud, efectivamente es una condición difícil. Como observó el etólogo Eibl-Eibesfeldt, ‘el ser humano es tal vez una de las criaturas más temerosas, porque al miedo básico a los predadores y a sus congéneres hostiles se añaden los miedos existenciales, intelectualmente fundados’. (…) En nuestro temor, y en la disociación biológica que fue su resultado, hemos sido 42

Evers, Neuroética, p. 122.

[58]


autoprotectivos de una manera totalmente megalomaníaca”. 43 Evers relaciona esta tendencia disociativa con nuestro esfuerzo por distinguirnos de las demás especies animales, considerándonos por ejemplo imagen de algún dios inmortal y sobrenatural, o formando parte de alguna otra realidad trascendente. Una gran cantidad de construcciones religiosas y filosóficas tienen en efecto como base la idea de que el cuerpo es impuro y despreciable, y el alma pura e inmaterial. Por lo demás, entre los escritores y filósofos del pasado no escasean sagaces observaciones sobre esta facilidad de los seres humanos para inventarnos una realidad más cómoda: “Quien tenga suficiente experiencia de las cosas humanas sabe que la distinción (…) buena fe/ mala fe es optimista e ilustrada (…). Presupone una claridad mental que pocos tienen y que, incluso estos pocos, pierden inmediatamente cuando, por cualquier motivo, la realidad pasada o presente provoca en ellos ansia o desasosiego. En estas condiciones sí es cierto que hay quien miente conscientemente falseando a sangre fría la irrefutable realidad, pero son más numerosos aquellos que levan anclas, se alejan – momentáneamente o para siempre— de los recuerdos auténticos y se fabrican una realidad más cómoda. (…) El paso silencioso 43

Kathinka Evers, Neuroética, Katz, Buenos Aires/ Madrid 2011, p. 124.

[59]


de la mentira al autoengaño es útil: quien miente de buena fe miente mejor, recita mejor su papel, es creído con más facilidad por el juez, el historiador, el lector, la mujer y los hijos.”44 El poeta T.S. Eliot ya lo había dicho memorablemente en uno de sus Cuatro cuartetos: el ser humano no puede soportar demasiada realidad…45 Las conductas disociativas se dan tanto en el fanático que inventa a un dios a su medida y acorazado en su creencia religiosa se lanza a la batalla contra los infieles, como en el alto ejecutivo que inventa productos financieros a su medida y armado en su creencia en la infinitud de los recursos naturales (también religiosa en el fondo, o más bien idólatra) y la potencia de los mercados se lanza a los combates correspondientes. Pero los efectos de la disociación pueden resultar devastadores cuando nos impelen a ignorar peligros importantes… Puede uno fantasear que la energía nuclear es segura: luego viene Fukushima. Puede uno fantasear con que las reservas de petróleo son el doble de las realmente existentes: luego comienzan a escalar los precios del crudo… Puede uno seguir denegando (dirá el psicoanalista) o disociando (dirá la neuroinvestigadora), pero eso no supone una respuesta adecuada al tipo de peligro existencial al que hacemos frente.46 44

Primo Levi, Los hundidos y los salvados, Muchnik, Barcelona 1989, p. 24. “Go, go, go, said the bird: human kind/ cannot bear very much reality”, dos versos hacia el final de la primera parte de “Burnt Norton”, en T. S. Eliot, Cuatro cuartetos (edición de Esteban Pujals), Cátedra, Madrid 1987, p. 84. 46 Gregory Bateson hacía notar que la máxima más severa de la Biblia es la que sentó Pablo de Tarso dirigiéndose a los Gálatas: Dios no puede ser burlado. (Gregory Bateson, Pasos hacia una ecología de la mente, Carlos Lohlé/ Planeta 45

[60]


La historiadora canadiense Margaret MacMillan señala en una entrevista: “la capacidad de los seres humanos para ignorar lo que no quieren saber es ilimitada”.47 Ella se refiere al estallido de la primera guerra mundial (es la autora de la notable monografía 1914, que en España ha publicado ediciones Turner), pero exactamente lo mismo cabría predicar de la crisis ecológico-social en la que estamos (basta pensar en las dos alas de la crisis energética que antes hemos evocado: peak oil –y luego peak all—y calentamiento climático). Volver a situar la acción sociopolítica colectiva en el centro El doble impacto de las ofensivas neoliberales (1979 como fecha emblemática) y el fracaso de la experiencia soviética (1989, si hace falta ponerle fecha) pareció laminar el espacio para la política en sentido fuerte: las luchas por “una humanidad justa en una Tierra habitable”. Pero sin volver a situar la acción sociopolítica colectiva en el centro, sin reactivar esa política en sentido fuerte que es la de los movimientos sociales emancipatorios, no podemos confiar en evitar el desastre. Tiene razón Boaventura de Sousa Santos cuando señala que

Argentina, Buenos Aires 1991, p. 537.) Dios no puede ser burlado: la ley de la gravedad existe. La ley de la entropía existe. Las leyes de la termodinámica y de la ecología restringen las opciones humanas… 47 Entrevista en El País, 16 de diciembre de 2013.

[61]


“sólo es posible perturbar el automatismo político y económico de este modelo [productivista y neoextractivista] mediante la acción de movimientos sociales y organizaciones lo suficientemente valientes para dar a conocer el lado destructivo sistemáticamente ocultado de este modelo, dramatizar su negatividad y forzar la entrada de esta denuncia en la agenda política. La articulación entre los diferentes factores de la crisis deberá llevar urgentemente a la articulación entre los movimientos sociales que luchan contra ellos. Es un proceso lento en que la historia particular de cada movimiento todavía pesa más de lo que debería, aunque ya son visibles articulaciones entre luchas por los derechos humanos, la soberanía alimentaria, contra los agrotóxicos, los transgénicos, la impunidad de la violencia en el campo, la especulación financiera con los alimentos, luchas por la reforma agraria, los derechos de la naturaleza, los derechos ambientales, los derechos indígenas y quilombolas, el derecho a la ciudad, el derecho a la salud, luchas por la economía solidaria, la agroecología, la gravación de las transacciones financieras internacionales, la educación popular, la salud colectiva, la regulación de los mercados financieros, etc. Al igual que ocurre con la democracia, sólo una conciencia y una acción ecológica robusta y anticapitalista pueden enfrentar con éxito la vorágine del capitalismo extractivista. Al [62]


‘ecologismo de los ricos’ hay que contraponer el ‘ecologismo de los pobres’, basado en una economía política no dominada por el fetichismo del crecimiento infinito y del consumismo individualista, sino en las ideas de reciprocidad, solidaridad y complementariedad, vigentes tanto en las relaciones entre los seres humanos como en las relaciones entre los humanos y la naturaleza.” 48 El mensaje de fondo del liberalismo/ neoconservadurismo es: interioriza tu impotencia. Un gigantesco aparato de propaganda martillea sin cesar inculcando los contravalores siguientes: desconfianza en lo público, ineficacia de la acción colectiva, o eso que el marxista británico Norman Geras llamó “contrato de indiferencia mutua”49. Mike Davis: “[Hemos de] reconocer que no hay soluciones realistas a la actual crisis planetaria. Ninguna. Una transición pronta y pacífica hacia una economía de bajas emisiones de carbono y a un 48

Boaventura de Sousa Santos, “Undécima carta a las izquierdas: ¿ecología o extractivismo?”, publicado en el blog del sociólogo portugués dentro del diario digital Público, 12 de diciembre de 2013. Puede consultarse en http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2013/12/12/undecima-carta-a-lasizquierdas-ecologia-o-extractivismo 49 La cosa viene a ser así: para sobrevivir moralmente en medio de la injusticia y la violencia que se producen todos los días y ante las que no hacemos nada, necesitamos reducir la disonancia cognitiva que ello genera. Norman Geras señala que no podemos aceptar nuestro comportamiento indiferente como moral o racional sino presuponiendo (falsamente, claro está) que existe una suerte de pacto o “contrato de indiferencia mutua” por el que cada uno renuncia a ser ayudado por los demás, a cambio de quedar aliviado de la obligación universal de ayudar. Así salvamos la buena imagen ética que tenemos de nosotros mismos...

[63]


capitalismo de estado racionalmente regulado no es, ahora mismo, más probable que la realización de un anarquismo barrial capaz de conectar espontáneamente y a escala planetaria las distintas comunidades. Quien se limite a hacer extrapolaciones a partir de la actual correlación de fuerzas, lo más probable es que llegue a un bárbaro equilibrio de triaje [selección en situación de catástrofe], fundado en la extinción de la parte más pobre de la humanidad.” Por mi parte, estoy convencido de que el socialismo/anarco-comunismo –el imperio del mundo del trabajo a escala planetaria— es nuestra única esperanza. Pero es condición epistemológicamente necesaria para que se produzca un debate estratégico y programático serio en la izquierda la elevación de la temperatura en las calles de todo el mundo. Sólo la resistencia puede despejar y aclarar el espacio conceptual que se precisa para sintetizar el significado de las utopías de pequeña escala y sin estado [como las que propugna Rebecca Solnit] con la grande, confusa y enlodada pero heroica herencia legada por dos siglos de luchas obreras y anticoloniales contra el imperio del capital.”50 50

Mike Davis, “Debate sobre el futuro del socialismo: necesitamos la elocuencia de la protesta callejera”, sin permiso, 3 de mayo de 2009. El artículo de Solnit al que se refiere puede consultarse en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2544

[64]


La invitación a trocear todos y cada uno de los asuntos que nos importan para dejar cada pedazo “en manos de especialistas” es, en nuestras sociedades, constante y pesada. (Y eso que sabemos que los supuestos especialistas, en el mejor de los casos, dominan parcelas de realidad cada vez más pequeñas, sin que existan las adecuadas instancias de recomposición de los saberes y las prácticas:51 ése es sin duda uno de los males mayores de nuestra época.) Pero ni la democracia puede ser asunto de políticos profesionalizados, ni la sustentabilidad cabe dejarla en manos de ecologistas e ingenieros ambientales: son los asuntos básicos donde nos va la vida, donde nos jugamos el todo por el todo; se trata de los que nos atañe a todos y todas. Tiene que ser objeto de una política avecindada con la ética y practicada desde la base. Tomar nuestra vida en nuestras propias manos Ya conocerán ustedes el viejo chiste –se ha recordado muchas veces— sobre los dos oficiales centroeuropeos en la primera guerra mundial. El alemán le dice al austriaco: la situación es seria, pero no desesperada. El austriaco le responde al alemán: la situación es desesperada, pero no es seria. Hoy, nuestra situación es a la vez seria y desesperada. Incluso el más somero examen a los ámbitos de lo 51

Una interesante reflexión al respecto en Bertrand Saint-Sernin, “La racionalidad científica a principios del siglo XXI”, dentro de Juliana González (coord.), Filosofía y ciencias de la vida, UNAM/ FCE, México 2009, p. 94 y ss.

[65]


ecológico, lo social, lo económico, lo energético, lo político, confirmaría la grave aseveración anterior. El filósofo Emilio Lledó, uno de nuestros sabios, habla de una “guerra europea sin cañones para definir lo que está ocurriendo a partir de 2007. Tiene razón (aunque empezó antes). Es una guerra de clases, no sólo europea sino mundial: el gran capital (sobre todo el capital financiero) contra los trabajadores y trabajadoras, contra la biosfera, contra el futuro. Otro de nuestros sabios, el historiador Josep Fontana, se refiere a los movimientos, “plenamente justificados”, de indignación mundial. Avisa de que estos movimientos no deben enquistarse en el ruido de los antiguos “antisistema”, porque “generarán miedo en la misma población”, y no nos hallamos tan lejos de un neofascismo… “La única posibilidad de cambio en estos momentos está en ellos [el 15-M y las rebeliones populares], sólo ellos pueden hacer que el sistema vuelva a negociar para permitir una situación un poco más justa, como la que hubo entre los años treinta y setenta, para volver al menos a unas condiciones civilizadas”.52 Si ha de haber una salida a esta situación seria y desesperada, caminos hacia sociedades sustentables, libres y justas, son –al menos parcialmente--los que indicaban en mayo y junio de 2011 los acampados en la madrileña Puerta 52

“Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo”, Josep Fontana entrevistado por Peio H. Riaño, Público, 19 de noviembre de 2011.

[66]


del Sol, en la barcelonesa Plaza de Cataluña y en otras muchas plazas españolas. Una política más allá de la falsa representación; una economía más allá de la plutocracia financiera y los mercados oligopólicos; una cultura más allá del marketing; un abastecimiento energético más allá de los combustibles fósiles y el uranio fisible; una sociedad que haga las paces con la naturaleza; una vida vivible. Libertad e igualdad son los valores básicos que defendió el Movimiento del 15 de Mayo. La fraternidad/ solidaridad está también ahí, a partir de sus niveles más elementales: el redescubrimiento de la alegría de hacer cosas juntos, participar juntos, deliberar juntos, crear juntos, construir comunidad juntos. Para quienes no apreciamos demasiado el ruido de los aplausos –impositivos, toscos, imprecisos—, el silencioso ondear de las manos hermanas en las asambleas del M15M representó un oasis. El M15M era una verdad, dicha esencialmente en voz baja por más que también fuera cantada y gritada, en pleno kilómetro cero de la sociedad que institucionaliza la mentira. El M15M ha sido un grito, una intensa llamada de atención que las anestesiadas mayorías sociales de nuestros países

[67]


harían mal en desoír.53 Entre las muchas cosas valiosas que nos dice ese grito, quiero llamar la atención sobre dos. La primera es su potencial de romper la letal ilusión de normalidad que todavía domina muchas conciencias: no estamos viviendo tiempos históricos “normales” (sea lo que fuere lo que la “normalidad” histórica pueda significar), sino excepcionales. La segunda es la fuerza con que ese grito nos espeta: estáis viviendo mal, estamos todos viviendo mal. Hemos de vivir de otra manera. En España, durante los cuatro o cinco últimos lustros, se consolidó una pervertida idea del bienestar que lo equipara con el chalé adosado, los dos automóviles por familia, los electrodomésticos de último modelo, el apartamento en la playa… El simbolismo del Movimiento 15-M no puede ser más potente en ese sentido: lejos del bienestar jibarizado en consumismo privatista, lejos del chalé adosado y el apartamento en la playa, y plantemos nuestra precarias tiendas de campaña en el mismo centro de la plaza pública, que vuelve a convertirse en el ágora de las asambleas. En Grecia también se acampó aquellos días, en la plaza de Síntagma. La “Primera resolucion de la asamblea general” allí radicada comenzaba así: “Desde hace mucho tiempo se toman decisiones para nosotros pero sin nosotros. 53

El activista brasileño Francisco Chico Whitaker, uno de los fundadores del Foro Social Mundial de Porto Alegre (desde 2001), recalca: “No creo que esto sea una batalla del 99% contra el 1% de los poderosos, como defendía Occupy Wall Street. Es una lucha del 1% de críticos para que el 98% despierte y combatamos juntos al otro 1% que dirige el sistema”. Camilo S. Baquero: “Si uno niega a la izquierda, otros acaban ocupando ese espacio” (entrevista a “Chico” Whitaker), El País, 13 de mayo de 2014.

[68]


Somos trabajadores, parados, jubilados, jóvenes que hemos venido a la Plaza de Síntagma (Plaza de la Constitución) para luchar por nuestras vidas y por nuestro futuro. Estamos aquí porque sabemos que las soluciones a nuestros problemas pueden venir solo de nosotros mismos. Convocamos a todos los atenienses: trabajadores, parados y jóvenes a la plaza de Síntagma, e invitamos a toda la sociedad a que llene las plazas y a que coja su vida con sus propias manos…” (puede consultarse en: http://realdemocracy.gr/es/primera-resolucion-de-laasamblea-general-de-la-plaza-des%C3%ADntagma). Ahí estamos: tratando de tomar nuestra vida en nuestras propias manos –sin engañarnos acerca del titánico carácter de la tarea, y de la poquedad de las fuerzas disponibles. “Hechos inconcebibles” Sylvia Nasar –una buena divulgadora sobre economía en su libro La gran búsqueda— declara en una entrevista: “Es difícil imaginar un escenario en el que la gente vuelva al socialismo. Incluso si la gente dejara de preocuparse por sus posesiones, cosa muy improbable, se preocuparía por sus experiencias o por la capacidad de vivirlas. El ser humano tiene una ambición ilimitada.”54 54

Entrevista con Sylvia Nasar: “No sé dónde estudiaron los líderes de la UE, pero son analfabetos económicos”, El Mundo, 17 de noviembre de 2012.

[69]


Yo destacaría dos cuestiones: una histórica y otra antropológica. En cuanto a la primera, apenas un momento antes Nasar ha descartado en su entrevista “hechos inconcebibles como una guerra nuclear” que pudieran volver a poner sobre el tapete la “cuestión del sistema” (socialismo frente a capitalismo). Pero es precisamente la probabilidad de que “hechos inconcebibles” vinculados con la crisis ecológico-social (crisis energética, crisis climática, crisis de biodiversidad…) nos conduzcan a un colapso civilizatorio, o a la antesala de ese desastre, lo que nos lleva a mucha gente a girar la mirada hacia un ecosocialismo concebido como regulación racional del metabolismo entre naturaleza y sociedad.55 La segunda cuestión es antropológica. La ambición del ser humano es ilimitada, dice Nasar, y el viejo Aristóteles asentiría: el apetito humano de riquezas y honores puede ser ilimitado, nos recuerda el Estagirita es las primeras páginas de su Política56… si no es encauzado por buenas costumbres, leyes justas y una paideía bien orientada. Casi todas las culturas han sabido que necesitamos aprender a desear bien: cultivar la psique humana –desfondada por el lenguaje, la cultura, la imaginación radical y también, dirán algunos, por la pulsión de muerte— para evitar el abismo de los deseos ilimitados e insaciables. Pero la cultura occidental mayoritaria no lo sabe.

55

Mi propuesta en Jorge Riechmann, El socialismo puede llegar sólo en bicicleta, Los Libros de la Catarata, Madrid 2012. 56 Aristóteles, Política (ed. de Julián Marías), Centro de Estudios Constitucionales, Madrid 1983, p. 46.

[70]


No obstante, sin ese trabajo de autoconstrucción, viviendo como vivimos en un planeta finito provisto de recursos naturales limitados, la civilización industrial está condenada. No se puede hablar de crisis ecológica sin hablar de capitalismo. La fuerza motriz que impulsa la artificialización de la Tierra y la mercantilización de todos los bienes naturales es la acumulación de capital. Sin ponerla en entredicho, todo nuestro discurso sobre sostenibilidad es cháchara huera.

La cuestión de la dominación Somos malos en autocontención (los griegos llamaban a esta virtud enkráteia). Pero es la autocontención lo que nos hace humanos, lo que puede hacernos humanos (en el sentido normativo del término). A escala individual y microsocial ello debería resultar casi evidente. Poder aprovecharse de una ventaja, al precio de dañar a otro, y no hacerlo: eso es lo que nos humaniza. El escritor colombiano Santiago Gamboa, que fue representante de su país ante la UNESCO, recuerda haber escuchado al delegado de Palestina decir: “Es más fácil hacer la guerra que la paz, porque al hacer la guerra uno ejerce la violencia contra el enemigo, mientras que al construir la paz uno debe ejercerla contra sí mismo”.57 57

Santiago Gamboa: “Colombia: Chéjov versus Shakespeare”, El País, 9 de septiembre de 2012.

[71]


Dominio de sí en vez de violencia contra el otro: eso nos humaniza.58 En el centro de la cultura occidental determinada por las dinámicas del capitalismo, el crecimiento industrial y la tecnociencia hallamos la cuestión de la dominación (uno de los tres grandes males morales, proponíamos antes, junto con la xenofobia y la desmesura). Pues el fenómeno de la dominación ¿constituye la esencia misma de la vida –es lo que propuso Nietzsche con su Wille zur Macht, al menos según ciertas lecturas de la misma--… o más bien se trata de un mal social sumamente generalizado, pero quizá superable? (Aun cuando de entrada cupiese situarlo bajo esa singular tarea de intentar lo imposible acerca de la cual nos hablaba Zygmunt Bauman…) Si aceptamos –es mi propia posición— lo segundo, entonces se nos abren básicamente dos vías para superarlo. En primer lugar la política democrática: controles y contrapoderes frente a quienes desean dominar a los demás. En segundo lugar, la moral igualitaria y la ética (incluso más allá de la especie humana): respeto por el otro en cuanto otro. Dejar ser en vez de tratar de dominar. Un “principio de Séneca” (enunciado en la número 95 de sus “Cartas a Lucilio”) que diría: el ser humano debe ser algo sagrado para el ser humano.59 Y más allá aún, en la senda 58

“Cuando uno se domina a sí mismo ya no domina, ni aspira a domninar a los demás, pues domina su deseo de dominio. Tampoco domina la Naturaleza, pues se sabe Naturaleza. Tampoco cree en dios, porque sabe cómo inverntarlo…” Manuel Blanco Chivite, De bar en bar hasta llegar al mar, VOSA, Madrid 2005, p. 377. 59 Frente al “principio de Trasímaco”: el fuerte debe dominar al débil”.

[72]


del budismo o Albert Schweitzer: no infligir daño innecesario a ningún ser vivo, pues toda vida es sagrada. Las tres grandes supersticiones laicas Conviene liberarnos, desde luego, de las tres grandes supersticiones laicas (más o menos laicas) que han marcado la Modernidad: la teleología (hay una suerte de propósito cósmico que conduce el mundo hacia su destino), el antropocentrismo (Homo sapiens está en el centro de todo lo que ocurre: desde allí observa el mundo y desentraña su funcionamiento para dominarlo mejor) y el progreso (hay una línea continua de avance en la historia que nos lleva a estadios cada vez mejores, no sólo en la acumulación de medios técnicos). Y sin embargo, desembarazados de esas tres supersticiones, deberíamos ser capaces de no desesperar del ser humano y mantenernos erguidos junto a un humilde y trágico y no antropocéntrico humanismo – mal que le pese a John Gray.60 Cada vez me interesa más la máxima que proponía Samuel Beckett: fracasar mejor. Y es que estigmatizar el fracaso, o pretender eliminarlo –con ilusoria inconsciencia--, equivale a desertar de la vida.61 “Fracasar mejor” no es una consigna derrotista, sino una propuesta de acción desde la finitud humana: sin resignación, sin desencanto y sin dejar de llamar mierda a la mierda. Porque, como sabía Manuel Sacristán, “una cosa es la realidad y otra la mierda, que es sólo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por 60 61

John Gray, El silencio de los animales, Sexto Piso, Madrid 2013. Desarrollé estas ideas en mi libro Fracasar mejor, Olifante, Tarazona 2013.

[73]


los que aceptan la realidad moralmente, no sólo intelectualmente”.62 Evitar lo peor en nuestro Siglo de la Gran Prueba que es el siglo XXI –para que, quizá, resulte posible fracasar mejor en el siglo XXII— no es un deporte para espectadores. Requiere participantes comprometidos, mujeres y hombres dispuestos a pelear. ¿Plan B en Marte? Un lector de El País Semanal alienta desde Cartagena las misiones espaciales a Marte, razonando de la siguiente guisa: “Ante un futuro incierto, con la amenaza más o menos lejana --y siempre que la humanidad no se extinga-de que nuestro planeta acabe siendo inhabitable, lo primero que nos reprocharán las generaciones venideras es no haber hecho todo lo posible para buscar un plan B fuera de nuestra maltrecha Tierra”.63 Ay, amigos y amigas: qué enloquecido wishful thinking… A estos soñadores les hace más fácil colonizar Marte que aumentar los impuestos sobre las rentas y las riquezas de los ricos. Pero la realidad, claro está, es exactamente la contraria (lo cual no implica que contrarrestar la regresividad fiscal sea fácil después de treinta años de 62

Manuel Sacristán: M.A.R.X. (Máximas, aforismos y reflexiones con algunas variables libres), edición de Salvador López Arnal, Los Libros del Viejo Topo, Barcelona 2003, sección I, aforismo 16. 63 José Miguel Grandal López, “Plan B en Marte”, El País Semanal, 2 de septiembre de 2012. Sobre este asunto discurrí en Gente que no quiere viajar a Marte, Los Libros de la Catarata, Madrid 2004.

[74]


retroceso frente a la ofensiva neoliberal/ neoconservadora, o también neocaciquil, como suele puntualizar José Manuel Naredo).64 Necesitamos, efectivamente, un plan B: pero en la Tierra, no fuera de ella. ¿Lo llamamos ecosocialismo? Se diría que hay una razón antropológica de fondo para confiar en el futuro del socialismo: somos primates ultrasociales.65 El individualismo competitivo y la glorificación de la codicia que ha impulsado la cultura capitalista son antinaturales en cierto sentido bien profundo y preciso. Si perduramos como especie –asunto nada obvio en la era del calentamiento climático, el cénit del petróleo y la hecatombe de biodiversidad-- y seguimos siendo Homo sapiens –continuidad que, en la era de la biología sintética y la inteligencia artificial, está lejos de hallarse asegurada--, el futuro es socialista. Son condicionales sin duda muy gravosos… Pero la próxima vez –en ese ecosocialismo del siglo XXI, o del siglo XXII, que lograremos construir si no nos despeñamos antes en 64

El neoliberalismo en sentido amplio hay que entenderlo como una cosmovisión o razón del mundo operativa: “No como el conjunto de las doctrinas, las corrientes y los autores diversos (y hasta cierto punto contradictorios) que la historia política y económica sitúa bajo ese amplio paraguas. Ni como las políticas económicas que se seguirían de la voluntad de debilitar el Estado en favor del mercado. Sino que más bien consideramos el neoliberalismo como una razónmundo que tiene la característica de expandir e imponer la lógica del capital a todas las relaciones sociales, hasta el punto de convertirla en la forma misma de nuestras vidas” (Pierre Dardot y Christian Laval, Ce cauchemar qui n’en finit pas. Comment le néolibéralisme défait la démocratie, La Découverte, París 2016, p. 10). 65 Pero también –insistamos sobre ello— simios xenófobos, jerárquicos y desmesurados, simios averiados en suma… En esas tres piedras hemos de dejar de tropezar.

[75]


los insondables abismos de barbarie que están abiertos ante nosotros— la próxima vez fracasaremos mejor. Recordemos aquellos dos versos de Joan Brossa –sobre los que en alguna ocasión llamó la atención Salvador López Arnal--, pues contienen, además de una estética, toda una ética: “conozco la utilidad de la inutilidad/ y tengo la riqueza de no querer ser rico”. Resistamos ahí ¿Podremos despertar de la narcosis de la codicia y reconstruir vínculos ecosociales sanos –cobrar conciencia de nuestra interdependencia y ecodependencia, y rehacernos a partir de ahí? Una expresión consagrada en la jerga economicista de nuestro tiempo es “encontrar un nuevo modelo de negocio”. En la “sociedad líquida” del tardocapitalismo las oportunidades económicas cambian constantemente y las empresas –así como los individuos instados a transformarse en empresas unipersonales-- tienen que “reinventarse” una y otra vez. La economía ecológica, junto con otras corrientes de pensamiento crítico, plantea una enmienda a la totalidad: hace falta otro modelo de negocio, en efecto –para la humanidad en su relación con la naturaleza. Un modelo de negocio que reduzca drásticamente el papel de los negocios, del bisnes que hoy lo penetra todo. Desmercantilizar y democratizar. [76]


Los intereses comunes sobre el beneficio individual; el largo plazo antes que el corto; la ecodependencia e interdependencia en lugar de las fantasías sobre habernos independizado de los ecosistemas; la “reverencia por la vida” frente al egoísmo de grupo y el narcisismo de especie; la inclusión del “prójimo lejano” en la comunidad moral. Ésta es la inversión de perspectiva ético-política por la que luchamos. Hablamos de familias disfuncionales, de individuos disfuncionales, de actitudes disfuncionales… Pero lo que tenemos es una industria disfuncional, una agricultura disfuncional, una banca disfuncional, una política disfuncional, religiones e ideologías disfuncionales… Lo asombroso es que, con semejante trasfondo, topemos de vez en cuando con personas no disfuncionales. El poder del capital es abrumador. Pero esa fuerza de dominación triunfa de verdad sólo si tiene éxito en el más secreto de los movimientos que trata de imponer: la interiorización de la impotencia en todos y cada uno de nosotros. Resiste ahí. Resistamos ahí.

[77]


Escritura creativa Eco-Poemas


PABLO NERUDA ODA A LA SAL

ESTA SAL del salero yo la vi en los salares. Sé que no van a creerme, pero canta, canta la sal, la piel de los salares, canta con una boca ahogada por la tierra. Me estremecí en aquellas soledades cuando escuché la voz de la sal en el desierto. Cerca de Antofagasta toda la pampa salitrosa suena: es una voz

[81]


quebrada, un lastimero canto. Luego en sus cavidades la sal gema, montaña de una luz enterrada, catedral transparente, cristal del mar, olvido de las olas. Y luego en cada mesa de ese mundo, sal, tu substancia ágil espolvoreando la luz vital sobre los alimentos. Preservadora de las antiguas bodegas del navío, descubridora fuiste en el océano, materia

[82]


adelantada en los desconocidos, entreabiertos senderos de la espuma. Polvo del mar, la lengua de ti recibe un beso de la noche marina: el gusto funde en cada sazonado manjar tu oceanía y así la mínima, la minúscula ola del salero nos enseña no sólo su doméstica blancura, sino el sabor central del infinito.

De “Odas elementales” 1956

[83]


KIOBETA PIÓRO SAL (IR)

LA SAL SABE: cicatriza la insipidez. La sal conserva: se ríe del tiempo y congela la muerte. La sal duele y recuerda la vida y la sangre. La sal entumece la vista cuando a la piel el agua, a los ojos el agua. Del mar siempre. La sal es brevemente dicha, brevemente corpórea. La sal es “la unión hace la fuerza”. La sal es “cualquier cosa me vale”. La sal tiene el color de las salas de espera. Lo sobrecogedor era la impertinente huida. Venían sin ser llamadas, interrumpían el ocio y las conversaciones, los gestos, el trabajo, los silencios. La urgencia urinaria de un bebé. Mi cara arrugaban sobre sí misma, mis ojos dos embudos hacia adentro. Debía correr hacia la nada para tenerlas a todas, desnudas, sodomizadas bajo mi mano esclava. Así podría arañarles su corazón, sentada desde el mío, con un extensísimo alambre, retorciéndome por su dolor, llorando a la madre de sus penas.

[84]


La llamada era esto, en verdad. Su invasión de mi permisiva estampa. Debía arrastrarme hasta su puerta de entrada. Debía o se irían sin irse del todo para siempre, y me dejarían en la memoria los rostros frustrados que nunca conocí. Bucólico e incluso dantiano: entumecer la lucidez de uno a base de golpes espectro del recuerdo aleatorio, alegórico de la nada, que expulsan las reminiscencias de la luz pensada y no prendida. Campo de sal sobre mi sesera borrica y despierta. Escuece sobre ellas, las tormentosas, las hacedoras de este caos de reloj y luces. Las ideas que no esculpí, las palabras que no escribí, los tapices que no hilé. Sal de mesa que se camufla en la hostilidad vacía de mi plato y que se aferra a mi garganta como el pánico de un cervatillo a la garganta de una anaconda. “Sal de mesa”, juego en tablas desde la precuela. Me curo tras la somanta en el azulejo de mi reposo, coso los vértices húmedos de los autotajos intransigentes. Vierto el polvillo del lacrimeo, al final. La sal secará mi sangre y me ayudará a llorar. Diciembre 2016

[85]


VERÓNICA PEDEMONTE LA SAL

1

DE SAL MARINA y pura yo sazoné el invierno. Mis viejos libros los conservé con sal. Curé mis heridas de amor con sal y yodo y envolví con salitre la nostalgia. Escuché al mar, su canto intermitente de sirenas ocultas y sus deseos azules. Anudé la esperanza a mi cintura y conservé la brújula durante el viaje.

2 Entre la sal los ojos, las cuencas devoradas e infinitas de sal, entre la sal los besos las tardes plenilúnicas y una luna de sal. Hoy vuelvo a tu recuerdo de arquitectura rota, de templo abandonado. Lucernarios hundidos en un pozo de sal. De SAL dije tu nombre y un halo de madréporas se me anudó en el cuello. [86]


4 Estaba Helena bajo nueve Troyas tejiendo un haz de oro, Aquiles mirándose el talón. Deméter cubría la tierra de frutos y misterios. La sal goteaba, goteaba el agua hasta verterse en sal sobre Eleusis. Caía el óxido sobre tu memoria e inundaba la luz perfecta de tu rostro. 5 Ardía Troya debajo de la sal. Había un desierto con oasis debajo de la sal. Paris y Helena se amaron debajo de la sal, y Menelao llora sin lágrimas debajo de la sal. Estaba Homero debajo de la sal. Las korés bailan debajo de la sal. Los mirlos cantan debajo de la sal. Es Atenea, que surge con el búho y se sacude toda la sal. De “Museo Británico” [87]


ANA DEACRACIA SAL 1

DESNUDO de mi salina costumbre de gozarte, me negaría a la translación, sin tus ingenios blancos, regalo de mis horas. Si te secuestraran de mi boca se borraría con ello la memoria de todo cuando has sido. Estallada a pedazos, dentro, hecho de ti y ausente de mí mismo, sería difícil continuarme. Soy de sal y preso, en la incertidumbre, que si el mundo girara hacia otro lado, perdería al perderte hasta el nombre.

SAL 2

A QUIÉN corresponderle la primera mirada, la astucia hacia la roca para calmar el hambre a sabores prendida? y en una alucinación ser yo primera boca en total aquiescencia. Me gustaría, en una torsión del tiempo, sentir en mi paladar aquel instante, robar la geni(t)al experiencia al desvanecerte en mis labios, erigirme protagonista de la edición cardinal y ser, al fin, de sal, como tus ojos.

SAL 3 [88]


ES HERMOSA su cristalina fortaleza. Hace temblar mis huecos, mis papilas la sueñan con fricciones de hambre, y soy capaz, en el entuerto, hasta sopesar las acciones más contradictorias y malignas. Es belleza en su crueldad brillante, en su poseerme diluida en la más inofensiva de las sustancias. Ella gana la guerra. Me posee entera la muy ramera, sintiéndola lupanar de mis codicias. Me agoniza y somete, sirena trasvestida. Minúscula y enigmática porción de no sé qué cosa.

Poemas inéditos, diciembre 2016

[89]


SANTIAGO AGUADED LANDERO ANA/SAL EN EL LABERINTO DE LA LUNA/LOCURA

Esta noche la luna luce su brillo de azulejos. Que al besarla en la boca yo… enloqueciera. ANA DE ACRACIA

QUÉ ES LA LOCURA, Ana, un payaso solitario sonriendo a los niños o una torsión del tiempo donde besamos a la luna? ‒La locura es una anomalía necesaria como el amor. Mas también vivimos en un mundo de locos donde las mariposas/abejas se creen peligrosas abejas/mariposas. Él piensa la locura como la luz sin sombra de los edificios oficiales/comerciales: nunca jamás volverá allí (ni cuerdo) porque su locura tiene las manos manchadas de cal (viva). En su locura/sueña un tren cruza la noche a toda velocidad. Una guardagujas le pregunta: ‒¿Quién es tu madre? Ella responde: ‒la revisora del tren para la luna.

6-01-2017

[90]


MARGA CLARK LA SAL NUTRE Y CORROE

LA SAL se diluye en la espuma de las arenas, corre A encontrarte en la sedienta oscuridad de los sueños. Sólo vislumbra el sutil aleteo de tu aliento Abraza el salobral desamparado de tu entraña La incauta silueta del amanecer. Negro presagio en el blanco resplandor de las salinas Una lluvia cruel borra tus huellas Tantea tu vacío para darle forma Recorre ensimismada El espejismo errante de tu acontecer. Yace enmohecido el salitre insoluble de tu antiguo [transcurrir. Carcome hiriente tu amargo salobre Oxida tu etérea desaparición, pero al ocaso Resurges Renaces Olvidado Evanescente MMXV

[91]


BOB DYLAN SIN ESPERANZA & MARIA NINGUNA PARTE*

la desarrapada hija de brazos & dientes en el collar ‒vulgar de carnes & la frontera con la gran risa del fantasma de la corrida de toros & LIBERACIÓN & ella, con el ladrón de madre de cuero & atisbando DOS PASOS MAS ee & loco ALLA LUEGO UN RAYO & demente DE SOL & llevando a los hermanos a la cama & al aburrimiento –calor en cada rincón como el loro silencioso por SALA UN DIA & loco como un sombrerero & el llamador de cerdos ‒maría ESTÁS DESNUDA cava hoyos, en mis ojos del tamaño de la luna mientras su padre él mantiene caliente la colina & sin critica de diáconos & los jovencitos misioneros – maría duerme con sueño liviano PERO TE QUITARAS maldiciendo dinamita rubia & TUS ROPAS… hay un hacha en el arreglo facial de maría & el clavador de estacas gime, suenan sobre su fregadero como la víbora de cascabel fornicante & amable por naturaleza & ¿MARÍA PORQUE LLORAS? & te doy mis doce medianoches & te pateo con año bisiesto & te protejo de las palabras retorcidas & lealtad a las estaciones eléctricas & estas pequeñas ranas con cuadernos… ¿maría PORQUE TÚ RIES? ¡libertad! Ella es el pájaro del jardín, la constante & la anciana que está hecha de marías y perros aullando & RECUERDOS oh cómo el furioso ayer, piritas SON HECHOS haciendo bang DE ARCAICOS con el simple simón NADAS es aún la nada venenosa & yo & tu hacemos tres TE QUIERO no iglesies mi desnudez ‒estoy desnudo para ti… maría, ella dice que soy un extranjero, me folla a mí. le pone sal a mi amor. De “Tarantula”, The MacMillan Co, 1966

[92]


BOB DYLAN HOPELESS & MARIA NOWHERE raggity ann daughter of brazos & teeth in the necklace — ornery in the flesh & the border with the big laugh of bullfight ghost & LIBERACION & she, with the leather mother thief & peeking DOS PASOS MAS ee & crazy ALLA LUEGO UN RAYO & insane DE SOL & taking the brothers to bed & to boredom — heat in every corner like the silent parrot by SALA UN DIA & mad like a hatter & the pig barker —maria ESTAS DESNUDA she digs holes on my eyes the size of the moon while her father, he keeps the hill warm & uncritical from deacons & the youngster missionaries—maria sleep lightly PERO TE QUITARAS cursing blond dynamite & TUS ROPAS... there is a hatchet in maria's make-up & the spike driver moans, they sound on her sink like the fornicating rattlesnake — friendly on her nature & MARIA PORQUE LLORAS? & I give you my twelve midnights & kick you with leap year & protect you from the crooked words & loyalty to the power works & these little frogs with notebooks... maria PORQUE TU RIES? freedom! she's the yardbird, the constant & the old lady is made of marias & dogs yelping & RECUERDOS oh how the furious yesterday, pyria SON HECHOS laying bang DE ARCAICOS with simple simon NADAS is still right now the poison nothing & maria, me & you, we make up three TE QUIERO do not churchize my nakedness — i am naked for you . . . maria, she says i'm a foreigner, she picks on me, she pours salt on my love De “Tarantula”, Granica Ed. 1973- Trad. G.Zadunaisky

[93]


RAQUEL ABEND VAN DALEN I

Cuando voy a reencontrarme con mi madre sueño con tiburones y serpientes. Un sueño con serpientes, hija, es un sueño erótico, me dijo hace años. Nunca me dijo qué era soñar con tiburones.

II

En el sueño le gritaba a mi amante que los tiburones venían, que ya se venían ella no me escuchaba entonces me subía en una silla de madera –delgadita y casi plana, como las que solía dibujar cuando era niña– mi amante permanecía en la oscuridad organizando una fiesta.

[94]


III

Mi amante y yo llegamos a la ciudad de mi madre y nos bañamos en el mar con ganas de desnudarnos y chocar nuestras tetas en el agua, de abrir las piernas –que solo existiera la sal– los tiburones estremecieron las aguas nos revolcaron contra la arena y las algas recibimos golpes, cachetadas de olas nosotras no pudimos tocarnos.

Poemas inéditos, 2017 De Caracas (Venezuela)

[95]


SANTIAGO AGUADED LANDERO SOMBRA DE SAL

SOU SOMBRA na luz/no silêncio das palavras. Soy sombra que se nutre de acciones exquisitas: “caballa marinada con salmorejo de cerezas”. Soy penumbra que mendiga amor para calentarse con su fuego. Soy la sombra masculina/femenina de um luar llamado Zoraida. Soy el indigente insular que escribe la imagen de la ira con su lente de agua. Soy el indigente andaluz perdido en el laberinto del lucro. Soy el coleccionista de instantes que atesora imágenes irrevocables no sustentadas en la ru(t)ina. Soy el indigente avaro que acumula pobreza entre tanta riqueza. Soy el indigente ignorante que sabe que los poemas desorganizan más que las pasiones. Soy una sombra de SAL que nunca acierta/yerra.

Modificado el día 10 de Enero de 2017, primera publicación en ”Alquimia de la Sal” (Amargord, 2016)

[96]


SANTIAGO AGUADED LANDERO SOLEDAD DE SAL THERE is a solitude of space,

A solitude of sea, A solitude of death, but these Society shall be, Compared with that profounder site, That polar privacy, A Soul admitted to Itself: Finite Infinity. E. DICKINSON

QUÉ ES LA SOLEDAD, Emily, un estar rodeado de nadie o de muchos? Hay una soledad de SAL que dialoga con las palabras invisibles del (a)mar. Hablamos con las piedras con esos hilos que idealizan la eterna inmortalidad del espacio. Algo así como un goteo nocturno y afiebrado. En la noche sueña la sombra el límite exacto de la realidad.

Inédito - Enero 2017

[97]


GISELA RAMOS ROSA Vejo o pedreiro à chuva a abrir aquedutos para o coração Vejo o pastor a alinhar orifícios na cana do junco Vejo os gestos do mundo dispondo o silêncio Daniel Faria, em Do Sangue

NOS TEUS OLHOS os meus quando os teus braços se elevam da escassez deixo que a palavra se estenda na página e sou um grito silencioso rompendo o círculo do mundo tenho nos pulsos o gesto de todas as mãos erguidas pontes da palavra mais antiga, entre a língua e o sal a [fronteira estendo a boca com sede aos vincos da escrita ao ritmo do sangue à memória e bebo a contrução deste espelho [liminar As nuvens multiformes deslizam silenciosas na noite enquanto seguramos o corpo a degraus precisos para [não cair fora do mundo.

[98]


Treino a vigília num golpe de pão e poema alongo o sopro a outros nomes : arca ninho princípio. Troco a posição das mãos para te encontrar nas águas [ancestrais nos cânticos onde jazem os homens e as mulheres do [lado outro da memória. Escavo o sal da palavra com as duas mãos. Ó precioso espelho de sombra que padece! Ó flor de sal que não pode padecer.

inédito enero de 2017

[99]


OLIVERIO DOLINA FLOR MARINA

SÓLO TÚ, Flor de mar, conoces la línea exacta donde la sal se desdobla en letras de fuego y ceniza que crepita al viento. El poema es un espejo esmeril donde nos miramos las heridas: no más que hilos atados a la urdimbre oscura en la que crece el Universo elocuente del Olvido.

Inédito, 2016 (Rosario, Argentina, 1965)

[100]


ANA MARĂ?A OVIEDO PALOMARES FLOR DE SAL

III Inocente. Separado de las palabras como por un seto de espejos.

IV No dices palabra. Insisto en que tu lengua sea flor de sal sobre mis quemaduras. VIII Dices no. Me demoro en el centro del fuego y el silencio.

[101]


PARTE II III No el delirio del cuerpo: su actuar imperceptible, que hace del instinto voluntad. VII Prestidigitador, maga, sorteo tu amor, estas páginas. Durante años, como sal de tus párpados vivos y cerrados. Mantengo el hilo tenso. Afino el placer, y mi deseo es más triste.

De “Dominio Oscuro” 2007 Barinas (Venezuela)

[102]


LUZ DE PAZ VERANO ATLÁNTICO

EL SOL creando penumbras inimaginables entre los enebrales, el sonido de las olas ganando su batalla a la tierra, mi pelo mojado goteando espalda abajo, los castillos de arena, los fosos y sus puertas de conchas, el salitre creando caminos de sal secretos sobre mi cuerpo, la calma adormecida de las 16h, la lagunilla que se forma en la subida de la marea, tornasolada de bancos de peces fugaces... y el sabor a perla escondida de tu boca… y el misterio submarino de tu abrazo.

De “Hacer de trizas, corazón”. Versátiles, 2016 [103]


SANTIAGO AGUADED LANDERO LUZ EN EL LABERINTO DE SAL Hay palabras que [no(s] traen la paz.

NO ES cierta la paz de la luz. Ninguna luz es de ahora. Toda luz tiene origen violento, mรกs la del sol tiene la ternura vivificante de sus palabras. Tierna como su sombra, cuando se impone pesadas cargas derivadas del nombre y piensa que la SAL de la vida reside en una misma. Es cierta la luz/paz de las sirenas que cubren su piel de escamas de salitre y silencio.

18092016

[104]


SANTIAGO AGUADED LANDERO EL HILO DE SAL Para J. Yanes

–UN HILO DE SAL? –cuestiona Teseo. –¿Con esto podré salir del laberinto? Ariadna contesta: –El amor es misterio dentro de un laberinto de SAL. He soñado que el destino del mundo depende de un faux-saunier66. ¿Eres santo o un sicario del estraperlo, Teseo? Si me traes flor de sal de Gérande, cristalina como la piel de las mujeres de Bretaña, te daré la más hermosa pelvis. Ella no espera respuesta. El hilo de sal hace girar la peonza de la tierra. Teseo esparce su hilo blanco dentro del laberinto. Mata al Minotauro mas cuando quiere salir empieza a llover. Ariadna ríe: –tendrás que pagar la gabelle67, Teseo, el hilo que se funde en el agua es el mismo que te pierde (o te salva) del laberinto de la vida. ¿Es justo castigo?

Inédito, 25-12-2016

66 67

Contrabandista de sal Impuesto medieval francés sobre la sal.

[105]


JAREK MALEK LOT

CUANDO Lot miró atrás no vio a su mujer sino sombras de sal en las vidrieras de Sodoma. La ausencia fue preludio del sueño del santo. En el reflejo de la luna vio a sus hijas con su cuerpo, con su olor confuso a muerte y vida nueva. Los pecados de los santos siempre quedan sin castigo.

Inédito, 21-3-2016

[106]


ABELARDO RODRÍGUEZ XII

La marisma pugna por ser mar -lo filtra azulel mar se eleva curvo como aire -lo hace el sol nube-saltransparencia celeste los ángeles ultrazules, y al final es uno en lo UNO palabra completa. MARISMAIRE

LXI Qué de lo no humano me devolverá mi imagen; con qué coincidir, con que volver a a estar vivo, creciendo lúcido sin ninguna esperanza. Feliz de saberme hacia la muerte. Probablemente el agua el agua que reflecta el sol y busca la arena a invadir, o el aire que encierra y aligera los efluvios de la sal y de la luz. Ahí en el puro brillo y el son puro empiezo a comprender.

[107]


RAFAEL R. COSTA [2017]

A Edith imagino frente a las salinas, desencajado el rostro, los pómulos quemados, hundiendo las manos en el cristal brillante hasta sentir, desprendida de sus comisuras, derramada de sus cabellos y en la punta de los pulgares, la caricia radioactiva de la malvada curiosidad. ¡Corran por sus vidas! ¡Corran por los montes! Que los fósiles de los besos de salmuera permanezcan bajo el vuelo del pájaro blanco, que Lot maldiga a su sombra, el sol retumbe y la pleamar asustada se evapore.

Inédito, 2017

[108]


LEONORA ROSADO o silêncio é o sal profundo da poesia Leonora Rosado

Ao sal Que flui nas Veias Do mar Levo o canto mudo Das minhas mãos Sangue de água Em branco grão Marítimas aves Trazem Ao vento Uma rosa incendiando O queixo das vagas Ao sal da escrita Perturbam-se Nuas árvores Que em silêncio procriam Seus gestos de brisa Nos ramos O ouro para a sede De uma laranja Inédito 22-11-2016

[109]


PEDRO ÁGUAS MOUSSE DE GENGIBRE

AMARO e doce como a escuma dos dias O poema aberto à mais alta voz e sabre Nas mãos do louco – só me ouvirias Na aguçada aresta da noite que se abre… A noite abre-se como o poema: em gomos, A noite do mundo em gomos alucinados, O poeta quer descansar… Eis o que somos – Restos cadáver com infinitos passados. Iremos brandos por caminhos mais perto Que o alcance da zarabatana terrível; E por mais do que isto não damos, é certo, Um chavo. Toquemos o mundo possível, Abordemos a mulher fértil com o poema, Fumemos um cigarro avaro durante o poema, Sorriamos de amarga dor lendo o poema, Assaltemos o combóio da esperança, esse poema. Vagueamos agora entre os penedos áridos; Vagueamos agora entre os penedos tristes; Descansamos agora, fogueira, café, e cálidos Avançaremos entre despojos… E eis viste.

[110]


PEDRO ÁGUAS HÁ NO SONHO

HÁ NO SONHO um grave aroma de abóboras e de carros doces. Há na alma a brandura do vinho e a euforia da árvore. Há no longe o gosto das ruas desertas e a ave que desperta o lobo já nele mora. Há no grito um constante sussurro que deita água pelo nariz. No sonho tarde há limos e peixes grandes No sonho longe há só peixes grandes. E na história pequena do homem ou da estrela há lutas de pólen entre as montanhas há gatos de Março a miar luz há pombas de Abril a morrer pelos punhos há insectos sem água e cegos e egos sem água há portanto poetas de Maio a comer rosas Há depois no Verão um carro-de-mão cheio de sonhos E no Inverno há cachimbos. No Outono? No Outono só há palavras todas sem alma ‒ combóios.

in PÉTALAS DE TEMPO (1988 / 1992) [111]


GABRIELA ROCHA MARTINS 1º em forma de adeus às coisas simples de sal me visto de sal me dispo em corpo grave .gramática lusa em disforme ausência * parágrafos e oceanos dobrados em solidões lineares o grito não basta * convulso o esforço em a-mar a espera .ondulante dedo que a mão apronta * no sal confundo .em sal resisto Confúcio gerado em salmoura ardente vazante resmungo * em liberto ocaso

[112]


2º sorvo a agrura das horas mortas sorvo o segredo ávido do mar geometria exígua .bastardia solta em despedida * sorvo o regresso .mar de sargaços onde o sal se afirma passado desvio * sorvo o cansaço .os pés gretados e as mãos abertas ao sal que promete tesouros vadios * a fome alastra .o mar já sangra o sal aquece dos bastardos as sombras * são restos de gente .olhares vazios no agreste amanso outubro de 2014

[113]


HENRIQUETA LISBOA SOFRIMENTO

NO OCEANO integra-se (bem pouco) uma pedra de sal. Ficou o espírito, mais livre que o corpo. A música, muito além do instrumento. Da alavanca, sua razão de ser: o impulso, Ficou o selo, o remate da obra. A luz que sobrevive à estrela e é sua coroa. O maravilhoso. O imortal. O que se perdeu foi pouco. Mas era o que eu mais amava.

[114]


HENRIQUETA LISBOA SUFRIMENTO

UNA PIEDRA de sal se diluye (aunque poco) en el océano. Quedó el espíritu, más libre que el cuerpo. La música, mucho más allá del instrumento. De la alabanza, su razón de ser: el impulso, quedó el sello, el remate de la obra. La luz sobrevive a la estrella y es su corona. El maravilloso. El inmortal. Lo que se perdió fue poco. Mas fue lo que yo más amaba.

Henriqueta Lisboa (1901-1985), mineira, é Poeta de produção regular, publicou quase 20 livros de poesia entre 1925 e 1977. Traduccion de SAL

[115]


SARAH SCHNABEL SARDISCHE SIRENE

La sirena negra profundiza en el gran silencio de la ciudad. Rafael Pérez Estrada

SERÁ en otro lugar y será el mismo: Wannsee o Asinara. Lo único que cambia es el canto (o el silencio). El silencio de una sirena nera me ha encantado de nuevo. No tengo ninguna razón para quejarme de nuestro matrimonio de conveniencia. Una sirena debe ser locura de sombra y sal que se alza sobre la bruma del sueño. Pero preferiría alguna pregunta sin escombros que sostuviera la anchura de sus caderas. Preguntas sin abrigo como: si se quiebran mis huesos, ¿no se quebrará también mi prosodia? Si vendemos nuestras imágenes, ¿nos bastarán las palabras? Si ya no hueles a mar ¿quién vendrá a darle sabor a mi vida?

4-01-2017

[116]


SARAH SCHNABEL SARDISCHE SIRENE Die Sirene sagte: Gib mir ein bisschen mehr von Salz, um weiter zu leben

ES WIRD an einem anderen Ort sein und an dem selben: Wannsee oder Asinara. Das Einzige, was es verändert, ist der Gesang (oder das Schweigen). Die Stille einer sirene nera hat mich wieder verzaubert. Ich habe überhaupt keinen Grund, mich über unsere Scheinehe zu beklagen. Eine Sirene muss Irrsinn von Schatten und Salz sein, das sich auf dem Dunst des Traums erhebt. Aber ich möchte manche Frage ohne Trümmer, die die Breite seiner Hüften unterstützte. Fragen ohne Hoffnung ohne Verdacht wie: Wenn meine Knochen zerbrechen: wird meine Prosodie nicht zerbrechen? Wenn wir unsere Bilder verkaufen: werden die Wörter uns reichen? Wenn du schon nach Meere nicht riechst: wer wird kommen, um mein Leben Geschmack zu geben?

[117]


MARIANO PEYROU VI

PIEDRA que pega contra el metal de una farola, piedra otra vez hasta que estallan la bombilla y la celebración. Piedras las consignas de la tribu, uniformes los disfraces transgresores, doctrinas las tesis de los ateos, de las larvas rebeldes que pasan una llave sobre la chapa de los coches grabando qué desgarro, que arrancan y vacían extintores en la calle para apagar qué incendio. En su camino hacia la mariposa no pueden eludir el laberinto de la televisión o la miseria y se arrancan la piel por no saber pedir una caricia, la piel que no se regenera y hará falta una máscara, piedra que pega contra el espejo y no lo rompe. La sal es la sal de la vida, aletheia constante, y al no haber vida el resultado es una intensa sed que simpatiza.

De “La sal” pretextos [118]


RAFAEL PÉREZ ESTRADA SIRENA NEGRA

EN

y cloacas de New York, entre caimanes y cocodrilos hechos a la noche perpetua de las humedades, vive, en pleno siglo XX, la más hermosa de las sirenas. Nacida de una mitología en la que el poder, la acción y la aventura juegan un papel muy importante, la sirena negra profundiza el gran silencio de la ciudad. Sus ojos brillan blues y sus caderas balancean el calor de una caricia imposible. De igual manera que sus hermanas de la Grecia antigua, gozan de un canto sensual muy convincente que atrae a los solitarios a sus trampas cónicas como las de las hormigas leonas. Satisfecho el rito de la muerte, estos seres lanzan gritos de desesperación y locura, palabras en apariencia inconexas que, sin embargo, hablan de una luna que ellas nunca verán, de un planeta distante que orienta las horas del amor a quienes lo contemplan. LAS ALCANTARILLAS

[119]


LISA ALVES O DONO DO AMANHÃ

AS PAREDES racham meninos brincam com césio 137 nos quintais a última marca de existência é um campo de penas e o escultor tenta reproduzir a delicadeza das fêmeas com arames farpados, é tudo simulação uma privada exposta em mais um museu o homem que não sabe cantar mugi mugiremos até o próximo matadouro morreremos sem injeção letal e ao som do tic-tac, é tudo performance uma legião caminha às cinco da manhã pelo pão de cada dia vendei-nos hoje e se tivermos sorte amanhã (e depois), pois o padeiro não perdoa ninguém e ninguém perdoará o padeiro pelo trigo transgênico, é tudo demarcação células, anticorpos, DNAs, estômago, refluxo, aparelho digestivo, fetos e flores de cianureto levam a assinatura de um único amo: o dono do amanhã.

[120]


LISA ALVES CORAÇÕES DE SILÍCIO Corações de Silício – pulsam nessa percepção para além de Bits e Quarks baterias de Volts impessoais. Tragamos com a retina fontes que pulsam em HD`s e nuvens abrangidas por paradigmas de programação. Crias frankstenianas escoradas por mesas inertes e contraditoriamente giratórias. A comunicação visual é acelerada por meio de janelas cravadas em caixas quadradas ou slim. Redes sociais velam a vigília de uma Legião. Superação das elites humanas à parábola do Nazareno (expansão universal dentro do buraco da agulha). Corações de Silício – conservar a humanidade é questão relativa e anexa às HQs e heróis 3D ou de poliuretano. Anos de petições e exercícios de altruísmo de calendário. Afinidades com Karmas e Dharmas e expansão mental editada pela engenharia genética. Arte adaptada aos pixels e ferramentas comprimidas no winrar. Foice e martelo in Bótons e Cartões de Créditos. Corações de Silício – coletivo iluminado por telas de signos édenizados. Biblioteca de Alexandria abrigada no cisco de umananounha e frequentada diariamente por cyberbactérias. A promoção do eu-anódino em seus quinze minutos de infâmia. Estímulos assexuados e eunucos – precipita a ação e condena o corpo à condição uniforme.

[121]


Corações de Silício – nata do Oriente navegando em mares ocidentais. Feminino e Masculino habitando o andrógino e as universais idades. Sais antidepressivos, antimaníacos e antikármicos. Ornitóptero de Pedra colado, limitado pelo seu pulso potencial e temível. Crianças-fuhrer cortejando bestas apocalípticas. Deus Capital venerado em seus templos-shoppings na Santa Missa de Domingo. Corações de Silício – carcaça altíssima na pirâmide vidamatéria. Conduz fluxos aos retos orifícios e vias chupadas pela yankeeannélide. Arranca a estrutura animaanimal e libera a energia nas cavidades interiores. Pneuma despertada no campo fonte – voltagem exata e evoluente em software original. Corações de Silício – autogestão bakuniana e desmistificação do criador e do patriota. Bomba e bombeador detectados no silêncio da hachervidência e dos intentos de uma humanidade criativa e com License Creative Commons – capaz de compartilhar o seu melhor sem apontar seus cielos ou cercas. Cor e ações em uma orbe policristalina tingida de Sílica & Mitos. De “Arame Farpado “ (Lug Editora/Coletivo Púcaro). Site | lisaallves.wix.com/lisaalves Blog | lisaallves.blogspot.com.br

[122]


AUGUSTO THASSIO. SALADA CLARIDAD.

EN EL CRISTAL salado parece que no es lo que es para siempre. En el principio, la sal fue bendición y también castigo. Al bautizo del agua y a la sal en mi lengua, el cielo de mi boca creó una nebulosa con estrellas sagradas. Anclado en el lugar, donde el tiempo no pasa, contemplo indolente el correr de las horas. Dejo que los cristales de la sal me deslumbren y, a través de mis ojos, me desgarren las venas. Tengo sal en el alma, y mis saladas penas escapan por mis lágrimas. Poema inédito, 2016 [123]


VALÉRIA VIEIRA

AGUARDO por ti na esquina marina junto às bocas famintas dos caranguejos onde o ontem, o hoje e o amanhã estão cheios da fúria mineral da cal. Aguardo por ti no fio da aranha segregando salvação sobre o abysmo: o que é o mesmo que esperar por mim. Existes mas apenas na minha língua, nas minhas letras, no meu tempo. Existes em mim como um sentimento. Não sei se chegas a ser mais que um sonho de seda de sal: las edades68 onde os lábios se alimentam das lágrimas dos olhos de opala. Vem quando vieres, temos muitas coisas pra fazer: poemas habitados por o palpite implacável do silêncio poemas com o sangue do estrago/ e uma pitada de SAL. segredo do mal

Inédito Janeiro, 2017

68

É um palíndromo no espanhol.

[124]


ALEXANDRA BOTTO HISTORIAS

...Hi, Mr. Jekyll, ยกgood morning! Y pasa su mirada desvalida por los contornos presos que ya no posee, contempla la sal de resabios lejanos desperdigados en la cocina y en los espacios de mi compasiรณn se retrae. Intenta reconocer mi cuerpo desconociendo las nuevas sendas que me abrieron la carne. Recoge la daga que afilรณ en mi cabello, ahora convertida en un clavel entre mis dientes. Sumergiendo su desconcierto lloroso en mis manos pide una oportunidad pero un murmullo rueda sobre mis labios un No y otro No. Please, Mr. Hyde, take it easy... Sus facciones multiplican la ira, cada segundo se atraganta de su voz que serpentea en gritos sobre mi cabeza. Nuestras sombras se corrompen al trasponerse y quiero huirlo, cuando mis temores son dragados por su violencia, que sujeta mi estampida. La risa de los que nos aman se congela, se retiene comprimida en sus ojos. Observo la cuadratura de sus manos que no saben quedarme y obstruyen, golpeando los rencores. Al final de la puerta somos un letrero acuoso, terminado.

[125]


ALEXANDRA BOTTO EL MONSTRUO FAVORITO DE MI INFANCIA

Te has ido, padre, dejando en tu recuerdo estigmas de sal y azúcar. Y nos dolió a todas la misma llaga impalpable de tu mirar vencido, tu edad de lluvia diaria sobre el pecho. Fueron más hijas mis hermanas… Una con las llaves del escombro de la casa. Otra con el pañuelo limpia tu ceniza. Aquélla reza por la salvación de tu alma. Yo sólo tengo cicatrices nocturnas, nostalgia por un papá cagadiablos reducido a un hombre de barro en el lado oscuro de mi luna. Allí donde la memoria será el guardián de un dios etílico y pintarrajeado. Único retrato tuyo, padre, que el tiempo sí logró detener en una botella.

[126]


MAR DOMÍNGUEZ LA ORILLA

ME RECONOZCO en la marisma como un trozo de barro de un paraíso libre de pecados humanos. En las huellas descalzas de las gaviotas postales estampadas de libertad. Huelo a jara indómita y silbidos de vuelos [inalcanzables. Mi piel será siempre una sábana de sal Incrustada en la falsa piel de mujer.

Soy pájaro, soy fango, Soy junco de raíces eternas anclado a la orilla Soy estero, soy salina, soy graznido. También soy silencio.

De “Paraíso Bacuta”. Versátiles, 2016

[127]


VÍCTOR MANUEL CARDÉNAS NOTICIAS DE LA SAL

1

LA SAL es la evidencia más remota de que el espíritu se mueve Antes del maíz antes del fuego antes de las cavernas la piel de la sal ya cubría los secretos que aún nos derriban En el principio era el agua y el agua paciente creó la sal En el principio fue la sal y la sal terca creó al hombre

[128]


El hombre temeroso creรณ dioses Y desde entonces -astutoslos dioses se burlan de nosotros Sal: llanto de la tierra trabajo del hombre sudor del mar.

2 Un grano de sal entre la punta de mi lengua y tu pezรณn izquierdo es el principio de la creaciรณn caos terrenal donde sismos y huracanes arrojan cauces hacia la dudosa calma del mar

[129]


MIGUEL ARIAS SAL PARA UN SUDARIO

CAE DESPLOMADA la tarde moribunda y macilenta amarilleando los prados y las horas, dorando los barrotes de las celdas donde ahora habitan pájaros espinos, animales o fieras, despojados ya de su grandeza de revista y despeinados como despeina el viento al trigo, con barba de tres días en su maloliente presencia carcelaria. Cae la tarde y las horas que crujen esta rueda mortal que trae, inevitable, a la memoria a Gil de Biedma: el precipicio definitivo no tiene nombre de princesa, ni de novia azul que entretenga la espera cabalgando un amante vigoroso entre sus piernas mientras llega el momento exacto de consumar la cópula perfecta entre el espacio y el tiempo, la fórmula matemática, la ecuación fulgente de la salida. Aquella misma cópula incestuosa que hoy anuncian los titulares de la prensa, en el Estrecho caudal Gibraltar de las arterias, aquí mismo, en este Sur herido de un continente frontera que inventa en todos los idiomas vallas lacerantes como si fuera posible espantar el hambre, los ojos agigantados, el estómago encogido, la mentira de la primavera, [130]


de quienes acaban poblando nuestras playas envueltos en el semen salado de la muerte, bajo una sábana isotérmica que apenas disimula la histriónica rigidez de sus dedos corazón levantados, el perfecto adoquinado de las arenas en el eco o estertor del cielo mutilado, el gesto impávido que la piel agrieta conservado en un manto infinito de sal del último inmigrante que entregamos en sacrificio a la diosa de los fangos. Ojalá que venga Tlaloc e inunde nuestras casas, nuestras bodegas de vino añejo y miserable, en las que el esplendor de los geranios cree reinar en un ademán insoportable, que Tlaloc nos haga ya naufragar aferrados a maderas, desnudos y con el sexo avergonzado, inaccesibles ya nuestras Visas y cajeros automáticos en la esterilidad de una travesía sin patrias ni banderas, en donde habremos de suplicar Sal, oh, sí, toda la Sal, para el final de los finales, para morir con aquellos que ya están esperándonos en su viole(n)ta negritud amortajada junto a Caronte vigilando desde el otro lado de la ribera. Toda la sal, reclamo, para disimular la impostura de un Occidente anochecido que en un rito tribal se alimenta, y caníbal, de la sal refinada de los supermercados, en la que se puede degustar el sulfuroso adiós triunfante de la piel salina, ya cadáver, de los despojados [131]


impregnando el aliento con su hรกlito de patera, con gusto retronasal a cenizas y bouquet refinado de miseria. Que los dioses nos entierre en un abrazo de sal por nuestras afrentas y luego, que venga a devorarnos el hambre de otros hombres que habitan otras tierras.

[132]


RESEÑAS

Reseñar libros malos no es sólo una pérdida de tiempo, sino también un peligro para el carácter (W.H. Auden)


HACER DE TRIZAS, CORAZÓN. Luz de Paz Versátiles editorial, 2016 ISBN: 978-84-617-3981-3 SENDEROS DE SAL Me gustan los libros sustentados en la realidad, en la vida misma del autor. Sin embargo, escribir no tiene porqué basarse en acontecimientos reales; pero una verdadera actividad literaria no puede desarrollarse sólo dentro del marco reservado a la literatura sino que debe surgir del riguroso intercambio entre acción y ficción. Esta «opera prima» reúne estas condiciones de realidad y ficción, aunque de una forma desequilibrada, es decir, predomina más la realidad (verdad) que la ficción y creo que la verdad se encuentra más a gusto en la ficción que mostrando demasiada realidad. Recordemos que la autora del libro es actriz de profesión. Ello no es óbice para que el libro reúna una serie de características que le hacen bastante interesante. En primer lugar el lenguaje usado es directo y coloquial lo que acerca al lector. Pero no por ello es un lenguaje menos intenso. Predomina la primera y la segunda persona del singular, de manera que el lector se puede sentir interpelado. La autora no sufre de parestesias en la lengua ni en el cerebro y creo que ese lenguaje está trabajado a lo largo de bastante tiempo. Sin embargo creo que la autora (quizás por su juventud) usa un «yo» lirico introspectivo y narcisista propio de la poesía de la experiencia y a mi parecer debería dar el paso hacia ese «yo» cercano al ortónimo pessoano donde el autor se aleja de la obra y deja la narración en manos de una tercera persona (aunque [135]


hable desde la primera persona), que en este caso podría haber sido una actriz cualquiera, una actriz secundaria con grandes escenas principales de su propia vida. En segundo lugar la temática del libro es la temática por excelencia de la poesía: el (des)amor (en todas sus facetas) pasado por el filtro de la razón (otra vez la dicotomía emoción/razón). A esto se añade la propia ficción que rodea a la autora (como actriz) con bastantes poemas sobre el cine (Mujer blanca busca, Edad dorada, Amor multiaventura y Tocar madera). Recordemos a Pessoa cuando dice: «que el poeta es un fingidor que finge el dolor que en realidad siente». Algo así sucede en este libro que narra quizás una primera crisis existencial fruto del trabajo. Observo ciertas carencias en este aspecto; el poeta debe mantener un compromiso social y en el libro no hay una crítica social hacia el mundo del espectáculo donde unos pocos o pocas son estrellas y una gran mayoría de actores sobreviven con un salario mínimo o sin ni siquiera salario fruto de la gran crisis que vivimos. Otro gran valor del libro, a mi parecer, es que concibe el amor, la propia poesía como un lugar (de paso), como un gran laberinto (in)deseado donde estamos perdidos, atrapados, (in)cómodos y por tanto ansiamos permanecer o salir de él. Aunque al final nos demos cuenta de hay caminos (de sal) que llevan a ninguna parte. Exorcizar espacios, en propias palabras de la autora, se constituye en un viaje, en una odisea, una aventura donde ella, la protagonista, ansía el cambio como remedio a una realidad/amor fracasada/o. En ese laberinto, la autora hace de tripas, cerebro, coral y construye su propia identidad de sirena atlante perdida en un laberinto de sal. No olvida sus orígenes, su genealogía (véase poema final). Esas sendas de [136]


sal recorren su cuerpo como cicatrices que muestra con orgullo. Aunque piensa –desengañada- que no está hecha para tanto minotauro todavía no intuye que cada uno es su propio monstruo y que cada minotauro es único. Para mi Circe es un personaje importante en la Odisea, porque representa el amor desinteresado, dejando ir a Ulises. Al final Circe intuye que el amor es ley que no se puede imponer. Me gustaría encontrarme con esta Circe dentro del cuerpo de la autora y preguntarle por las sendas de sal cubiertas por la bruma/cicatriz de las palabras. Yo sería ese intendente del sendero de sal que entra en el laberinto destinado a convertirse en mártir o minotauro: el alquimista/indigente andaluz que busca la sombra/silencio de su nombre.

SAL, 20-09-16

[137]


DIÁLOGOS DE LA INSULINA Kiobeta Pióro Versátiles Editores, 2016 ISBN: 978-84-617-5755-8 He tenido que leer dos veces este libro para poder escribir algo sobre él. En una primera lectura me llegan versos sueltos (que incluso inspiran un poema de quien suscribe). La segunda es más analítica y rigurosa de la que salen estas líneas. Kiobeta Pióro (Huelva, 1993) es licenciada en Filología inglesa por la Universidad de Huelva (2015) y viaja al extranjero como estudianten /trabajadora. Es allí donde compone la mayoría de estos versos con la mirada atenta y observadora de quien, sin amigos, observa la burbuja en la que viven la mayoría de las personas en Europa (incluyendo España). Esta sensación de aislamiento y soledad es más acusada cuando te desprende de casi todo. Así pues en qué consiste la poesía para esta joven poeta. ¿Cuál es su concepción de la poesía? Ella misma dice que es “una túnica larga y rasa”. Intuyo que es una forma de protección, de mantener la dignidad en pie ante un mundo agresivo que no comparte. Pero además de eso la concibe como un diálogo interior y yo añadiría como un diálogo con el mundo, con otros poetas (vivos o muertos) y/o con los propios lectores. Indicación de ello es la interpelación directa al lector con la segunda persona del singular y también usando la primera y tercera persona del singular. No es frecuente encontrar una poeta que utilice a los veinte años la alteridad de voces. Esto añade valor a sus versos.

[138]


Como diría Octavio Paz (modificado por mí mismo): “la poesía no está en las palabras, (algunas son técnicas, ofensivas, malsonantes o expresar conocimientos como en el caso de la ciencia). Entonces la sola palabra no basta. Para mí la poesía está en lo que se dicen las palabras del poema, en ese diálogo de silencios, pausas, músicas. Así pues la poesía es la palabra que interpela a la realidad, palabra que revela emociones/amenazas ocultas, pues muchas veces se escribe en legítima defensa, contra el dolor, contra el mal o contra el bien”. Ahora hablemos del libro: Diálogos de la insulina tiene dos partes diferenciadas: una en verso y otra en prosa poética. Me gusta también esta disyunción pues permite ver a la autora en dos facetas diferentes y además rompe con los géneros. Hablaré más de la primera parte. La segunda parte en prosa merece especial atención y hablaré de ella en otro momento. Como se desprende del título la poeta (se) interroga sobre todo pero en particular a sí misma (¿dónde está la niña que dormía en la comisura de mis labios?; ¿acaso no es una arteria principal/ lo que une al amor sin tiempo/ entre las personas que no tienen lugar?). Ahí está ese desasosiego producido por la crisis del paso de niña a mujer, de estudiante a trabajadora en un mundo donde todo tiene precio (el valor no importa): un mundo comercial que detesta. Ella siempre tiene que ser la Antígona de lo correcto aunque haya que desafiar el poder terrenal. Otras temática tratadas son el dolor (se escribe contra ese dolor ofensivo: “la dicha no es para decirla”), la reflexión sobre el ser y la Ausencia, la enfermedad entendida sensu lato y por tanto incluye al planeta en un alegato contra la destrucción de la naturaleza. La poeta comprende que el consumo es la principal fuente de [139]


destrucción del planeta y que solo el agua limpia y el lodo menguar nuestro dolor. Envidio a Kiobeta porque “ha dejado de tener prisa para siempre”. En el poema final (en prosa) se advierte cierta resignación ante la ausencia, como el contexto espacial urbano influye y modifica el ser (y no al contrario). Para ella las palabras son animales salvajes que raras veces acuden a nuestra mano. La verdadera palabra poética siempre será un animal sospechoso para el poder. En definitiva este libro tiene un valor excepcional por su semántica (más allá de toda forma). El libro encierra un cierto vacío emocional que el desamparo y la soledad erigen y la poesía no está ahí para hablar de matar a los muertos sino de resucitarlos con los ojos, con la sangre fresca de los versos, en aras de incomodar al lector que no puede hallar sosiego tras su lectura. La verdadera poesía tiene la facultad de detener el tiempo... y despertar conciencias para transformarlas en más fuertes y dignas (como un árbol en pie) y a la vez las hacen más leves como una mujer-pluma que se eleva en el viento/tiempo. Invito a los lectores a saborearlo detenidamente, si es posible, en una doble lectura, advirtiendo que no es apto para lectores/as conformistas que sólo busquen la belleza de las flores en primavera. Jack Landes, 8-1-2017

[140]


PROXIMOS NÚMEROS recibe contribuciones para los próximos números. Cada número tiene una sección general de investigación y ensayo que no tiene por qué coincidir con el tema. También tiene una sección de creación literaria (poesía y microrrelatos) y una sección de reseñas de libros y otras contribuciones. LA REVISTA HISPANO-LUSA DE ECOCRÍTICA

Las contribuciones (académicas o de creación) deben explorar las relaciones entre los seres humanos, la cultura y el medio ambiente. Los artículos académicos s erán revisados por el método double blind peer. Estos artículos tendrán una extensión entre 1800-2500 palabras con un resumen (abstract) con un máximo de 250 palabras. Los articulos son aceptados en inglés, español y portugués. Los textos creativos no deben superar dos páginas A5 y solo se aceptan en en español y portugués y en otras lenguas si vienen traducidos al español. Las reseñas de libros tendrán una extensión máxima de 600 palabras. PRÓXIMOS NUMEROS: Número 2. Otoño 2018. Tema abierto (fecha límite para recepción trabajos Marzo 31, 2018). Numero 3. Otoño 2019. Medios de transporte y bicicletas (fecha límite para recepción, 31 Marzo 2019).

[141]


[142]

Revista iberis superdef  

Revista hispano-lusa de ecocrítica

Revista iberis superdef  

Revista hispano-lusa de ecocrítica

Advertisement