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PROYECTO DE COEDUCACIÓN Preámbulo.Érase una vez un pobre hombre llamado Adán que vivía solo en el Paraíso y, a pesar de tener todos los frutos que daba la tierra, estaba triste. En su prístina ignorancia desconocía cual era el motivo de su tristeza y por eso Dios se apiadó de él y, un buen día, lo sumió en un profundo sueño, durante el cual le extrajo una costilla de la que formó a su pareja. Eva, que así se llamaba esta primera mujer, devolvió la alegría a Adán que como un niño retozaba con ella por valles y montañas como las demás parejas del Edén. Pero Eva era curiosa y se hacía preguntas y tocaba los frutos y, en definitiva, se interesaba por todo lo que la rodeaba; por eso un día, llevada de su curiosidad, violó uno de los preceptos que el Creador les había impuesto, es decir no comer del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Es verdad que antes de tocar sus frutos fue tentada varias veces por el Demonio en forma de serpiente y siempre se negó a comer, hasta que un día aciago cedió a estas tentaciones y ella y Adán comieron del árbol prohibido por lo que fueron expulsados del Edén para toda la eternidad y esta maldición afectó también a sus descendientes.


Estos párrafos, que parecen un cuento, son la esencia del Génesis y marcaron para muchos siglos el lugar de la mujer en el mundo judeo-cristiano como causante de las desgracias del hombre, que adoptó el papel de víctima de sus encantos. A Eva siguieron la Pandora griega, Elena de Troya y todo un rosario de mujeres fatales que llenaron la literatura y las obras de arte. Desde este momento los hombres y las mujeres vivieron en mundos separados y llevaron vidas paralelas ; también nacieron los tabúes,tales como el de la menstruación que las incapacitaba para realizar determinadas labores además de ser las depositarias de la honra del hombre. La existencia del cinturón de castidad no se explica sin esta creencia en que la mujer es la salvaguardia de la fama del varón y la consideración del sexo femenino como la fuente del pecado. Fijémonos como ejemplo en la estuaria griega y veremos como el sexo del varón aparece de manera explícita mientras se oculta el de la mujer que sólo enseña sus pechos. No fue hasta finales del siglo XIX que algunos pintores y escultores con Picasso y Rodin se atrevieron a reflejar explícitamente el sexo de la mujer. El resultado final de todo esto fue su marginación de la vida pública y su enclaustramiento en la casa o en el gineceo, situación que llegó a su culmen con el Islam que no en vano deriva de la misma raíz judeo-cristiana.


Ante este panorama la mujer reaccionó de muy diversas maneras, que se pueden resumir en dos: actuar por persona interpuesta o salir a la luz reivindicando su lugar bajo el sol. En el primero de los casos la mujer se convirtió en una artista del disimulo y la ocultación, bien adoptando pseudónimos masculinos(FERNAN CABALLERO, GEORGE SAND, P.D. JAMES,etc.) o bien actuando en las sombras a través de los hombres que, supuestamente, tenían el poder,como es el caso de numerosas reinas y esposas de personajes ilustres. En el segundo caso, la actitud de salir a luz pública, que significaba traspasar una línea roja, la peor de todas, que es la que está en las mentes actuando como barrera o velo que oculta la realidad, es digna del mayor de los elogios si quien la realiza es una mujer. Cuando Florence Nightingale se enfrentó a los generales en la Guerra de Crimea diciéndoles como había que tratar a los heridos de guerra a la par que revolucionaba toda ciencia de la enfermería, traspasó la línea roja. Lo mismo hizo Concepción Arenal cuando reformó el sistema penitenciario español o cuando Marie Curie se atrevió a ganar el Nobel de Física y decidió rehacer su vida sentimental después de la muerte de su marido Pierre, por lo que fue acerbamente criticada. Desgraciadamente aún siguen existiendo esas líneas rojas mentales que impiden a la mujer prosperar, por ejemplo, en el deporte donde hay campeonatos femeninos y


masculinos o prácticas vetadas tradicionalmente a las mujeres como el boxeo o la lucha libre. En España un ejemplo de estos tabúes es el del mundo del toreo. Es más, estoy observando como algunas prácticas machistas vuelven de nuevo con la aceptación

mayoritaria

de

numerosas

chicas

jóvenes,

especialmente en el mundo de las bandas juveniles. En definitiva, la lucha no ha terminado y será larga, muy larga. El desenlace dependerá de muchos factores pero el fundamental será la comprensión entre hombres y mujeres y nunca jamás hablar de guerra de sexos porque los términos bélicos son armas que las carga el diablo y pueden volverse hacia quienes los usan.

Siguiendo el mismo procedimiento trataré el tema de la marginación de la mujer en distintos ámbitos, como pueden ser el científico, el literario, el político, el deportivo, etc. Todo este proceso culminará con una representación teatral sobre los distintos modos de maltrato o marginación a los que se ven sometidas las mujeres.

COEDUCACIÓN CHEMA  

Guía de trabajo de Chema

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