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EL MITO DE SÍSIFO Y LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL COLOMBIANO

Por: Omar A. Gómez Ordúz Vocero Nacional MANE Comité Ejecutivo Nacional Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios Universidad Nacional de Colombia

Primera Entrega

La CNEU, un fracaso más del movimiento estudiantil colombiano. El III Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios realizado del 11 al 14 de septiembre del año 2003, en la Universidad Industrial de Santander, al que asistieron delegaciones de más de 30 instituciones de educación superior, y que contó además con la participación de la Federación Nacional Universitaria FUN-Comisiones, y la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE), como organizaciones invitadas, tuvo como eje central de discusión el debate de la unidad del movimiento estudiantil colombiano. Este escenario, convocado por la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU), fue un gran esfuerzo de la época por avanzar en la construcción de un referente organizativo unitario y gremial del estudiantado colombiano, a partir de los acumulados existentes tanto en el ámbito nacional como en el local, y lograr así, unificar de nuevo al movimiento estudiantil colombiano.1

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Para la época, además de la ACEU, que era la organización gremial que agrupaba a diferentes sectores del movimiento estudiantil (liberales, cristianos, trotskistas, camilistas, comunistas, estudiantes que no tenían ninguna vinculación ideológica, etc.), habían surgido otras expresiones gremiales que hacían presencia en el escenario nacional, como la Federación Universitaria Nacional -FUN-Comisiones-, y la Organización Colombiana de Estudiantes -OCE-, así como una serie de referentes organizativos gremiales en el ámbito regional y local.


La unidad del movimiento estudiantil se constituía en un imperativo categórico ante las exigencias del momento, el cual, estaba atravesado por la agudización de la crisis social, económica, cultural y política tanto en el mundo como en el país. A nivel mundial, se trataba del desarrollo del modelo neoliberal mediante la profundización de la mercantilización de los derechos y de todos los ámbitos de la vida social, económica y cultural, así como el desatamiento de nuevas guerras por el control de recursos y territorios de carácter geoestratégicos por parte de las grandes potencias imperialistas en cabeza de los EEUU. Por su parte, en Nuestra América, EEUU impulsaba con fuerza el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), engendro recolonizador en pleno siglo XXI. A su vez, en el país, mediante la imposición de una serie de medidas de corte autoritario y excluyente adoptadas por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el cual, bajo su política esquizofrénica de Seguridad Democrática y de lucha contra el terrorismo, funcional al modelo neoliberal, se desataba una de las más terribles arremetidas contra el movimiento social y popular y contra los derechos sociales, políticos, económicos y culturales del pueblo colombiano. La puesta en marcha de “La Revolución Educativa”, la cual no era ni revolución, ni mucho menos educativa, develaba las apuestas del Gobierno Nacional en materia de educación. En esencia, esta política buscaba profundizar el modelo mercantilizador de la educación, y con ello, agudizar la crisis del sector. La universidad pública era atacada por el establecimiento desde todos los flancos: imposición autoritaria de rectores (algunos incluso con vínculos con el paramilitarismo), desconociendo la participación de la comunidad universitaria y con ello la democracia al interior de los claustros; violación abierta y sistemática de la autonomía; recortes al presupuesto de las universidades; modificación de contenidos académicos sobre la base de estándares de competencias; reducción de plazas docentes; aumento de matrículas, etc. Así pues, el “Llamamiento a la Unidad Estudiantil”, surgido del debate de aquel Congreso, acorde con el momento, tuvo como ejes políticos: 1. Oposición al gobierno y a las políticas de Álvaro Uribe Vélez. La abstención activa al referendo reeleccionista y la movilización popular, así como la defensa de los derechos humanos y las libertades democráticas, se


constituían en las dos apuestas centrales de este eje; 2. Proceso de avance en la construcción de plataforma y pliego nacional. Se trataba de establecer los objetivos de lucha del movimiento estudiantil que le dieran contenido político a la unidad; 3. Por un gran movimiento o frente común por la defensa de la universidad pública. Fue la apuesta por hacerle frente de manera inmediata a la crisis de la universidad pública mediante la movilización social que abarcara sectores más allá de los universitarios; 4. Unidad del movimiento estudiantil. El desarrollo de este eje buscaba dinamizar los procesos de unidad en el orden local, regional y nacional, mediante la creación de un espacio organizativo y político amplio de carácter nacional (este espacio fue la Coordinadora Nacional de Estudiantes Universitarios -CNEU-), desde el cual se proyectara la creación de la organización gremial unitaria del estudiantado colombiano.

En efecto, el movimiento estudiantil a través de la CNEU, logró darle desarrollos, con alcances diferenciados, a cada uno de estos ejes, aportando procesos de lucha importantes para la unidad del movimiento estudiantil, para la defensa del derecho a la educación y de la universidad pública, así como para la defensa de las conquistas democráticas, los derechos políticos, económicos, culturales y sociales para las mayorías marginadas como aporte fundamental para la construcción de una nación democrática, soberana, libre y digna.

Quizá el mayor avance de este proceso fue la elaboración, a partir de las distintas experiencias reivindicativas del estudiantado, de una propuesta de plataforma nacional, así como la formulación a partir de esta, de una serie de elementos de pliego, como base de la unidad del movimiento estudiantil.2 La plataforma y los puntos de pliego de la misma, expresaban los elementos centrales de la apuesta política en torno a la lucha por una Nueva Universidad, así como las reivindicaciones más sentidas del momento, constituyéndose esto a su vez, en mecanismos de movilización y concreción de la propuesta programática del movimiento estudiantil.

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Ver Plataforma y Pliego Nacional en: http://issuu.com/lamochilarevista/docs/pliego_y_plataforma_de_los_estudiantes_universitar


La clarificación conceptual en el debate, alrededor del carácter, contenido y significado de los pliegos, las plataformas y los programas,3 como objetivos políticos de lucha que expresan distintos momentos de la unidad, permitió decantar y ubicar los alcances, objetivos y el carácter de la lucha, y partir de allí, arrojar toda una serie de derroteros que le dieron forma y contenido a la unidad, la organización y la movilización estudiantil.

La CNEU, tuvo como objetivo fundamental la creación de la organización gremial unitaria del estudiantado colombiano, que recogiera las diversas propuestas regionales, y que estuviera sustentada a partir de una lectura y una proyección común de la universidad, cuyas bases eran el contenido político de la unidad expresado en la plataforma, y en la identificación de los derroteros de corto plazo condensados en el pliego nacional.

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En las conclusiones del III Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios se consigna al respecto: “Desde la perspectiva conceptual cabe realizar algunas precisiones que aporten en una definición más clara del quehacer del movimiento estudiantil universitario. Seguidamente se presenta la diferenciación en tres niveles de la elaboración y acción: programa, plataforma y pliego, con lo que posteriormente se profundizarán en los contenidos tanto de plataforma como pliego. El programa hace referencia a los elementos de orden político que identifican al sector y le permiten establecer alianzas estratégicas con otros sectores sociales desde la identidad del bloque subordinado. Su contenido apela a una transformación social general, lo que implica que su concreción se plantea a largo plazo y en conjunto con toda la sociedad, entendida como fin último de los propósitos establecidos. Es la guía de las plataformas de lucha y los pliegos reivindicativos. La plataforma (o programa mínimo) recoge los elementos que reivindican al sector en general, en el caso de los estudiantes, apelaría a los intereses concretos que estos tienen de orden académico, disciplinario, de bienestar, entre otros. Su objetivo es incidir en la orientación de la vida universitaria en general y tiene que ser construida a partir de consensos entre distintos sectores presentes al interior de los estudiantes y su realización se plantea a mediano plazo. El pliego surge a partir de las reivindicaciones directas que brotan de las necesidades puntuales del sector en cuestión y contiene los elementos concretos de pronunciamiento frente a condiciones cotidianas de los estudiantes. Su objetivo es evidenciar y posicionar componentes y mecanismos de agitación y movilización contestataria y reactiva que garanticen contundencia en el corto plazo. Una vez caracterizados los significados y el alcance de lo que son tanto la plataforma como el pliego nacional hay que decir que estas son propuestas indefectiblemente ligadas a procesos de organización y movilización, en la medida en que sólo bajo esta dinámica será posible concretar los puntos propuestos. El pliego, desdoblado en los proceso locales y regionales, se constituye en herramienta central para el desarrollo del trabajo cotidiano en los espacios organizativos de articulación a impulsar en cada universidad, y a nivel regional y nacional, todo referenciado en el marco que nos brindan el programa y la plataforma sobra la Universidad que nos proponemos construir”. En: http://issuu.com/lamochilarevista/docs/conclusiones_iii_congreso_-_bucaramanga_2003


La idea de avanzar en la construcción de un referente organizativo gremial y unitario del movimiento estudiantil colombiano, como síntesis del debate de la época, expresaba la necesidad de la organización como la única forma de encauzar la indignación, de ampliar y fortalecer las posibilidades de incidencia política y de proyectar la movilización como una herramienta efectiva para la lucha por la defensa de la universidad pública y del derecho a la educación. La organización como un vehículo que permitiera superar los esfuerzos dispersos y lograra canalizar las manifestaciones e inconformidades de las y los estudiantes frente a la crisis de la educación superior, y a su vez, posibilitara y potenciara el florecimiento de las propuestas esenciales para la Nueva Universidad. No obstante, las diferencias surgidas frente a la perspectiva de construcción del referente organizativo gremial unitario del estudiantado, en torno a los tiempos, la forma organizativa y el proceso, abrieron las primeras grietas en el seno del movimiento estudiantil, que posteriormente desembocaron en la ruptura de la CNEU.

Las presiones de la entonces naciente Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia (FEU),4 por acelerar los ritmos del proceso de creación del referente organizativo gremial unitario del movimiento estudiantil, bajo la premisa de que las condiciones para ello ya estaban dadas, generó una serie de tensiones con otras expresiones estudiantiles que consideraban que era preciso no forzar los desarrollos y los tiempos del proceso.

Bajo esta concepción, la organización unitaria del estudiantado colombiano, debía adoptar la forma organizativa tipo federación, en la idea de lograr recoger las diferentes expresiones organizadas por universidades, así como las organizaciones estudiantiles de carácter nacional que existían en ese momento, las cuales, a su vez, deberían tener presencia en la dirección nacional de tal federación.

A partir de ello, la FEU impulsó la creación de federaciones regionales en diversas partes del país, como forma de generar un hecho real que presionara la idea de la federación. Se convocaron reuniones de estudiantes en el Caribe, el Eje Cafetero y el Cauca con el propósito de conformar las federaciones respectivas de estas regiones. Dichos espacios no 4

La Federación de Estudiantes Universitarios FEU-Colombia se funda en el año 2005.


lograron alcanzar las perspectivas trazadas, razón por la cual, nunca se llegó a concretar dicha apuesta. Posteriormente a estos intentos fallidos, la FEU impulsó la realización de un seminario programático en la idea de insistir en aquella idea, sin embargo, este escenario nunca se realizó.

Durante el periodo de la CNEU se impulsaron importantes jornadas de movilización en diferentes universidades del país en defensa de la universidad pública y el derecho a la educación. En el año 2003, la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) entró en paro como respuesta a la crisis y en rechazo al modelo de programas autofinanciados en esta universidad. De igual manera, en el año 2004, se desató un paro nacional en el que la Universidad del Cauca, la Universidad Nacional sede Palmira, y la Universidad de Antioquia, entre otras, jugaron un papel significativo. Se trataba de la lucha contra la profundización de la crisis y la implementación del decreto 2566 del 2003. Mediante este decreto se establecían las condiciones de calidad y demás requisitos para el ofrecimiento y desarrollo de programas académicos de educación superior. Era pues, todo el debate de la calidad y la obtención de los registros calificados por parte de las instituciones de educación superior, que afectaba profundamente la autonomía universitaria, y apuntaba hacia la estandarización y homogenización del conocimiento sobre la base del modelo de las competencias educativas.

En el mes de febrero del año 2005, en el marco de una reunión nacional de la CNEU, se abrió de nuevo la discusión acerca de la necesidad de un paro nacional universitario, como respuesta a la arremetida del establecimiento contra la universidad pública y el derecho a la educación. El debate alrededor de los tiempos y alcances del paro hicieron brotar nuevas diferencias frente a la concepción de la táctica de lucha del movimiento estudiantil. Para ese entonces, la OCE impulsó la idea de que se decretara el inicio del paro para el 31 de marzo de ese año, cuestión que no fue compartida por el resto de expresiones estudiantiles. Posteriormente, se desarrolló una nueva reunión de la CNEU, en la ciudad de Neiva, donde después de álgidos debates se logró concretar la idea del paro nacional universitario, que tuvo su punto de partida en el mes de septiembre. Fue la Universidad Industrial de Santander (UIS), la que logró alcanzar los mayores niveles de movilización. Ese año la UIS


desarrolló además, la marcha Bucaramanga-Bogotá en defensa del Hospital Universitario de Santander. A inicios del año 2006, se efectuó una nueva reunión de la CNEU,5 en la cual se profundizaron las diferencias frente a la táctica del movimiento estudiantil, así como por los objetivos y la iniciativa de movilización. El debate central giró en torno a la defensa de la universidad pública, y en particular, como caso significativo, el respaldo a la Universidad del Atlántico que ante la crisis entraba en Ley 550, más conocida como Ley de Quiebra.

Luego de haber discutido durante los dos días de sesión de la CNEU, se acordó desarrollar la marcha Cartagena-Barranquilla con el propósito de proteger, rodear y ganar apoyo regional para la universidad más importante de la Costa Caribe. Sin embargo, durante la sesión de la Asamblea Multiestamentaria, la FEU y Comuna Universitaria6 impulsaron la toma a Bogotá sobre la idea de que dicha situación revestía un problema directo con el Gobierno Nacional, y por lo tanto, había que movilizar a las y los estudiantes de todas las universidades, incluidos los de la Uniatlántico, hacia Bogotá como centro político del país. Esta posición representó la ruptura del consenso del estamento estudiantil.

El estamento profesoral y de trabajadores se inclinó por la definición adoptada por la CNEU en sus sesiones de debate de los días previos. A su vez, ante la división evidente del estudiantado, los profesores y trabajadores se retiraron del espacio manifestando su decidido respaldo a la marcha Cartagena-Barranquilla y haciendo un llamado a la unidad del estamento estudiantil. Al final no hubo acuerdo entre las expresiones estudiantiles, lo cual selló la ruptura de la CNEU.

La marcha Cartagena-Barranquilla se desarrolló con el respaldo de la ACEU, la OCE, la FUN Comisiones y los sindicatos de profesores y trabajadores universitarios. Por su parte, la toma a Bogotá, convocada de manera simultánea, no logró efectuarse.

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Por lo general las reuniones de la CNEU se desarrollaban durante tres días, en donde se procuraba que en el tercero se desarrollara una Asamblea de carácter multiestamentario. 6 Para ese entonces Comuna Universitaria, así como otras expresiones estudiantiles, se había desprendido de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU).


La CNEU desapareció luego de haber realizado cerca de siete reuniones nacionales durante sus tres años de existencia. Las diferencias frente a la perspectiva de construcción del referente organizativo gremial unitario del estudiantado, en torno a los tiempos, la forma organizativa y el proceso mismo, así como las diferencias frente a la táctica del movimiento estudiantil, los objetivos y la iniciativa de movilización, fueron los factores que llevaron a la ruptura de la CNEU.

El rompimiento de la CNEU representó un nuevo fracaso del movimiento estudiantil colombiano frente a la posibilidad de saldar su deuda histórica: construir y consolidar un referente organizativo gremial unitario. Este hecho significó, desde luego, la dispersión del movimiento y de sus luchas (con algunos destellos excepcionales de unidad de acción en jornadas de lucha en el marco de la crisis de la educación superior); la agudización de las desconfianzas, y con ellas, las exacerbaciones del sectarismo entre las expresiones estudiantiles; así como hegemonismos derivados de las enquistadas disputadas entre estas por la conducción, el acaparamiento de acumulados y el protagonismo en el movimiento estudiantil.


El mito de Sísifo y la unidad del movimiento estudiantil colombiano