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LMO E

special dĂ­a del libro


Índice Me dijeron, página 3 Hace eones, página 4 y 5 Eclipse, página 6 y 7 Un número más, página 8 y 9 Querido hijo mio, página 10 Mi realidad... , página 11 Entre el odio y el amor, página 12 y 13 Libertad literaria, página 14 Contraportada Ilustracíon de Dany Fernandez Casas


Me dijeron No llores más… ángel con alas de esparto, que tus lágrimas no toquen de nuevo ese viejo suelo. Cuando te entristeces, de esas tus lágrimas emergen fieras perseidas que hasta acallan a gigantes. Ahora yo te digo: Pues si lloras, muero. Y quitar brillo al mundo Alterándole así, sin tu sonrisa, lo siento, pero yo no puedo. Por ello ahora digo: “que no soy un tirano, no quiero que estés en ese estado. Caminos separados no significa opuestos”.

Pedro Osma Rosillo


Hace eones, cuando la tierra aún, era una masa homo-

génea en la que no existía la vida, no muy lejos de allí, un pequeño planeta llegaba a su fin. Una pequeña niña de ojos color miel y tez morena, sobrevivió aferrándose con todas sus fuerzas a un trozo de nastia, que en nuestro mundo más tarde conoceríamos como luna. La niña recorrió montada en aquel pequeño trocito, nuestra galaxia y desde ya no muy lejos, el llamativo azul de nuestra tierra, la encandilo y la hizo querer dirigirse hacia ella con todas las pocas fuerzas que le quedaban. Cuando por fin llego a la tierra, la masa homogénea había cogido algo de forma ¿Donde estaré? Se preguntó. -Pangea -Contestó una extraña voz desde no muy lejos. -Esto es Pangea, volvió a repetir desde algún lugar. La niña hecho un vistazo a las bastas tierras áridas que la rodeaban, pero no vio a nadie. -¿Quién eres?-Grito, un poco asustada. Del cielo, con un gesto delicado, se dejó caer de un objeto extraño que la pequeña jamás había visto, al que más tarde, llamaríamos árbol. -Soy Adán, hijo de Nadaslen. -Se presentó el niño de ojos azules, tez blanca y pelo rubio. -¿Quién eres tú?-Preguntó extrañado de ver a otro niño en aquel lugar. -Soy Eva, hija de nadie, de un planeta inexistente. -Contestó con nostalgia y tristeza en su delicada voz. Los niños se presentaron, ambos habían vivido una historia similar, el planeta de Adán fue destruido y él, logro escapar de manera milagrosa.


Sus llantos de tristeza por todo lo que habían perdido, se calmaron al ver emerger, algo extraño de aquel líquido azul que gobernaba todo su horizonte. Era un extraño ser, que comenzó a reptar, jugaron, rieron y su alegría contagio todo lo que tocaban, sin darse cuenta, fue pasando el tiempo y el paisaje árido se convirtió en un lugar verde, lleno de vida, rebosante de luz y de color. Pangea se fue dividiendo, formándose y la vida comenzó a emerger en aquel planeta. El cielo que era de un tono rojizo, comenzó a cambiar, los niños se quedaron atónitos ante aquella imagen. Fue pasando el tiempo y la tierra que es como aquellos niños bautizaron al nuevo planeta, fue cambiando y convirtiéndose en un lugar mejor, en un lugar habitable. Cuando se dieron cuenta, Adán y Eva, habían dejado de ser niños y el futuro de aquel lugar, estaba en sus manos... El amor había nacido...

Yolanda Rodríguez


La incandescencia que irradiaba aquella mañana era especial. No era como las de otras mañanas, esta era más cálida y acogedora de lo normal. Sí, ¡Lorenzo era feliz! Feliz por haber encontrado el amor, a su felicidad, a su todo... Catalina. Esa luz de color marfil que desprendía Catalina le enamoró desde la primera vez que la vio, allí, a lo lejos... Él sabía que eran polos opuestos, pero haría todo lo posible para poder estar cerca de ella, aunque solo fuera un instante para poder expresarle sus sentimientos. Probó cada día, cada mes, cada año, pero nunca perdió las ganas y las fuerzas, aunque poco a poco su desilusión fue creciendo, incluso ya no brillaba con tanta fuerza como lo hacía antes. Lluvia, solo lluvia...día tras día...Lorenzo no quería que nadie lo viera, solo lloraba. Un día gris día, como muchos antes, Lorenzo, entre ojos húmedos, vislumbro una claridad entre tantas nubes... ¿Luz?... ¿Marfil?... ¡No podía ser! Lorenzo brilló y efectivamente, era ella. Catalina, al no verlo brillar fue en su búsqueda para averiguar que le pasaba, si se encontraba bien.


La alegría que sintió Lorenzo no se puede describir, pero sabía que era amor en su puro estado. Por fin llegó su momento, no dudo ni un segundo y se declaró, Catalina se quedó sin palabras, pero su mirada la delato... Ella cada vez se acercaba mas y finalmente le respondió con un corto pero intenso beso. Oscuridad... Luz... No sabían cuando volverían a estar juntos, pero si que el destino se encargaría de ello... Eclipse

Natalia Esponja


No soy un número Silencio... Nadie lo aprecia hasta que lo pierde Silencio... Mi momento más preciado del día llega cuando tan solo queda silencio... No hay ruido, nos hay golpes, no hay gritos, tan solo mi apreciado silencio. La tranquilidad me embarga, mi mente da vueltas. -Él no es malo, tan solo tiene mal carácter. –Una pequeña vocecita me susurra al oído. -Lo sé,lo sé... Él no quería hacerme daño, ha sido todo culpa mía. La luz de un nuevo día, ciega mis ojos. -Otro día más... -Sonreí a mi reflejo en el espejo, he de dibujar la máscara. Me maquillo en exceso para tapar mis errores, mi pintalabios favorito ya no tiene lugar en mi neceser, el rojo es provocar... Y yo no quiero eso... Le oigo dar vueltas en la cama - ¡¡He de darme prisa!! Si el desayuno no está listo, se enfadará y ¡con razón! Corro a la cocina y comienzo a prepararlo todo, sus tostadas, huevos, el café... -¡Buenos días, mi reina! –Suspiro aliviada al verle contento. -¡Buenos días! –Le sonrió mientras deslizo los huevos encima de las tostadas. -Me has salpicado, ¡Imbécil! -Lo... Lo siento cariño. –Pero el primer bofetón ya marca mi cara. Me giro dolorida, para apagar el fuego, cuando contemplo con horror que los niños jugando me han cambiado la sal por el azúcar y no había leído el bote antes de echarla. -¿Qué mierda es esto? ¡Joder! ¡Eres una inútil! ¿Qué más da? Ya todo... ¿Qué más da? Cierro los ojos y espero los golpes, doy gracias que los niños estén con mi madre. Pronto el dolor cesa, me llevan en brazos...


-Es la número 58 –Oigo lamentarse a alguien. -¡No! soy María Lopez, tengo 37 años y tengo dos hijos preciosos, que me están esperando para que les recoja en el colegio. –Nadie contesta. -Presenta, traumatismo craneoencefálico... –Su voz se aleja. -¡¡No soy un número!!-Le grito, pero no me oye –¡¡No soy un número!!¡¡Soy María!! Todo mi cuerpo está lleno de tubos y cables. Tengo la boca seca, pero mis ojos se abren. -¿Cómo se encuentra, María? -No soy un número.-Conteste. -¿Perdone? –Pregunto incrédulo el doctor. -Antes me llamó 58 y yo soy María. -Lo siento, creíamos que estaba muerta, sus constantes vitales eran muy débiles. -Soy María –Le repetí al notar que mis ojos se cerraban de nuevo. “De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo” No todas las mujeres tienen tanta suerte como María, no seas un número...


Querido hijo mío: Perdóname... Siempre tenía en la mente lo de “a mí eso no me va a pasar” creía que era algo imposible. Salía de fiesta con amigas y nunca tomaba precauciones, más que la píldora para no volver con resaca y un bombo de adivina quién. Por todas partes había información sobre enfermedades de trasmisión sexual, pero nunca hice caso, total, en mi ambiente...me movía en las fiestas más cools, siempre era la invitada estrella en las listas vip. Salía con la gente “guapa”, quién iba a pensar... No pensé... Jamás pensé verme en esta situación y aun menos arrastrarte a ti conmigo. Todo fue un cúmulo de casualidades. Había enlazado una fiesta tras otra y se me pasó la píldora por completo. A eso añádele que los preservativos me daban asco y siempre me negaba a usarlo, además yo quería sentir más... Ni si quiera me di cuenta de las primeras faltas. Hasta que no me note la barriga hinchada, no supe de tu existencia. Después te vi en la primera ecografía, ya pasados los cuatro meses y me enamore de ti. Me hicieron todo tipo de pruebas, puesto que me había saltado un montón de controles de embarazo y ahí... El médico que me tocó, ni si quiera tuvo tacto al decirlo...Sida. Es curioso lo que me habías hecho cambiar que nada más saberlo solo pensé en ti. El médico me dijo que había altas posibilidades de que tú también lo tuvieras... Y me di cuenta de la mentira en la que había vivido, mi burbuja estalló. Perdóname mi bebé, perdóname... Cuando leas esta carta no sé si aun estaré contigo, si la leerás sentando en mi regazo... No me odies, por favor, lo siento...

Abi


Mi Realidad... Miento al decir que ya no te quiero, pues mi corazón sigue gritando tu nombre cada noche. Miento al decir que al recordarte no me duele, pues la agonía se apodera de mí a cada instante. Miento al decir que al sentir tu olor no hay escalofrío que recorra mi cuerpo, pues el frío se apoderó de mi piel en tu último adiós. Miento al decir que no recuerdo tu voz cuando la brisa trae consigo esa canción, pues mi alma baila tu melodía a cada susurro del viento. Miento al decir que no te siento cuando en mis sueños aparece tu cuerpo rodeando el mío, pues mi sudor me delata cuando entre suspiros despierto. Pero... Diré que ya no te quiero. Diré que tu recuerdo no infringe dolor sobre mí. Diré que mis lamentos ya no están atados a tu nombre. Diré que mis sueños ya no son para ti. Diré que mi alma sonríe al escuchar tu voz, pues ya no causa agonía alguna. Diré que mi piel no te extraña por las noches. Diré la verdad esta vez, pues no quiero que mi alma sea para alguien que abandonó mi corazón con heridas que sangran. Diré la verdad porque ya no me quedan lágrimas que derramar al nombrarte, ya que tu amor las consumió todas a su paso. Diré la verdad para liberarme de tus mentiras y de tus besos malditos rozando mis labios. Diré que… Miento al decir que te he olvidado, pues la verdad es sólo una mentira más de mi realidad… Krys


Entre el odio y el amor Recuerdo como si fuera ayer, el momento justo cuando mi corazón sucumbió al amor de nuevo. Sentimiento que me negué a enfrentar por miedo al dolor y a la traición... Aún sigo sintiendo cómo mi corazón latía con furia, luchando para no dejar entrar ese sentimiento vetado. Mis pulmones se aceleraron al notar sus dedos recorriendo mi espalda hasta frenase en mi cintura. Allí apretó la mano con fuerza para llevarme un poco más cerca de su cuerpo. Mi corazón lanzó un rugido, no podía dejarlo pasar. ¡Estaba prohibido, recuérdalo! Mi cabeza me daba vueltas sin entender bien qué pasaba. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo cuando su mano libre se deslizó por mi cabello, rozando mi cara y muriendo en mi cuello. Me rodeó la nuca entrelazando sus dedos en mi pelo. Mis ojos se humedecieron al encontrarse con los suyos. Sus manos, distantes entre ellas, se pusieron de acuerdo para hacer desaparecer cualquier centímetro que quedara de distancia entre nuestros cuerpos. Noté otro rugido más salvaje. Mi corazón me dolía por seguir en su intento de oponerse a todo aquello. De pronto, él suspiró cerrando los ojos. Noté su avance cuando mi respiración se aceleró más, haciendo que mi alma se agitara descontroladamente.


Su aliento estaba cada vez más y más cerca. Cerré los ojos con el fin de que cesaran mis lágrimas. Sus labios rozaron mi mejilla provocando otro escalofrío en mi interior, haciendo a la vez que la cabeza me diera unas cuantas vueltas más. Él me sujetó con fuerza al percibir mi balanceo. Sin darme tiempo a recuperar del todo el conocimiento, empecé a notar como nuestros labios bailaban lentos y se entrelazaban a un ritmo perfecto. Fue entonces cuando se hizo el silencio en mi pecho. La hostilidad, el rencor y el rechazo habían desaparecido. Por unos instantes todo era perfecto. Su boca, su aliento, mis manos rodeando su cuello con fuerza impidiendo que nada le aparatara de mí… Noté otra vez mi corazón con vida. Mis latidos formaban una canción en perfecta sintonía con los suyos. Nuestros cuerpos ya eran uno y fue en ese momento cuando al fin comprendí que, le amaría para toda la eternidad...

Krys


Libertad literaria Mientras dejo llevarme por las orillas del sueño veo mis miedos posarse sobre aquellos bustos indicándome todas las cosas, logros y olvidos creer para ver, acabar así consumido. Sólo una noche, hoy viviré en el olvido atado por las cadenas del no ser y mejor vida ahora no veo Pero... ¡Maldita sea! Ya echo de menos tu libertad, vida Y vida… Espero verte en mis sueños otra noche más. Dejarme llevar, nadar y retocarte.

Pedro Osma Rosillo


Laika “ El chucho marrón”

Una mañana, inmersa en la oscuridad en la que ya encontraba paz y tranquilidad. Apareció de la nada, un pequeño rayo de luz que iluminó mi ser. Esa luz, tan pequeña, transportó mi alma al lugar donde la luz la mora y la llena de felicidad. Ocurriera lo que ocurriera, cuando mi alma se acercaba a aquella luz, una calidez y una sensación de amor y felicidad, la envolvían por completo. Esa luz se fue, llevándose parte de mi alma y dejando que la otra restante pudiera brillar, gracias a los pequeños puntos de luz en forma de recuerdos que habitaban en ella. Dedicado a aquel pequeño rayo de luz, que iluminó mi vida, mi ser y mi alma para siempre. Te quiero Laika, siempre cachorra...


Erase una vez, una pequeña niña de 9 años, que llevaba toda su corta vida, soñando con tener un perro. Siempre que pedía un deseo, pedía lo que para ella, era el sueño mas grande de su vida. Una noche, mirando las estrellas desde su ventana, vio pasar una estrella fugaz, junto sus manos y le pidió a la estrella que por favor, hiciera su sueño realidad. Días después, su hermano apareció con una sabana blanca, en la que traía envuelta a una pequeña cachorra marrón, de apenas el tamaño de su mano. Nada mas verla, notó una sensación que iba mas allá del corazón, tocaba el alma, sabia que esa pequeñaja, seria lo más importante de su vida. Su hermano, sentó a la pequeña en el recibidor de casa y le contó la historia, de una heroína espacial, que se convirtió en una estrella fugaz, tal como la que había visto días antes, su nombre era Laika. Así fue, como esa cachorrita marrón llamada Laika entro en su vida, como supo desde el primer momento y en el paso de los años, su vida giro entorno a ella, era lo más importante, el tesoro más preciado. Crecieron juntas, aprendieron la una de la otra y se apoyaron en muchas ocasiones para seguir adelante, una conexión especial y única, un dúo perfecto. La pequeña cachorra marrón, se hizo muy mayor y se marchó a un lugar donde no existe el dolor, un lugar donde esperará, que Yoli vaya a buscarla. 18 años caminando juntas, muchos y pocos a la vez. Yolanda Rodríguez


26 de Abril 3er Número de LMO ¡No te lo pierdas! Desde LMO, esperamos que disfrutes del día del libro.



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