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A ñ o V I I ~ N º 9 ~ J u n i o / 2 0 07 [ # 8 3 ] destaca su vida apacible, la belleza de sus casas, el encanto de sus canales, el orgullo de sus viejos edificios, que hacen de esta ciudad un destino preferido para los amantes de la belleza y del arte. ¡Descubrir Brujas a pie es una delicia! Es una ciudad que ha sabido guardar su identidad, con sus casas y edificios que datan de los siglos XV al XVIII y que son testigos del poderío de Brujas durante la Edad Media. El siglo XIV fue la Edad de oro para Brujas: numerosas pequeñas empresas independientes hicieron florecer la industria de los paños. El nivel de vida era muy elevado y provocó una afluencia de artistas y extranjeros. Brujas era el centro comercial más importante de Europa, así como su mayor mercado monetario. La revolución industrial significó el fin del trabajo manual, la pobreza era grande y la mujeres vivían de hacer encajes. Atravesamos los jardines y zonas verdes y llegamos al centro de Brujas: La Plaza del Mercado dominada por el “Beffroi” o Atalaya, que simboliza el poder y el deseo de libertad de los habitantes medievales. En el centro de la plaza destaca el monumento de bronce en honor a Pieter de Coninck y Jan Breydel, los héroes populares de la batalla de “las Espuelas de Oro”. En la misma plaza un lugar para alquilar bicicletas, medio muy habitual para desplazarse por la ciudad. Cerca de aquí está la

Mandragora

PARÍS

na desde allí merece la pena: “París se rinde a tus pies”. Construida en estilo neorrománico-bizantino, se terminó en 1914, realizada en piedra blanca. En este barrio así como en otras zonas de París, el arte se ofrece incluso en las bocas de metro, con la obra del modernista Hector Guimard, son armaduras de hierro y cristal, donde las farolas surgen en lo alto de tallos metálicos como capullos florales, realizadas entre 1899-1900. No podíamos acabar nuestro recorrido sin visitar las famosas Galerías Lafayette, a las que vale la pena entrar para admirar la fabulosa cúpula de cristal de estilo “art nouveau” que corona el edificio, y darse algún capricho que recuerde nuestro viaje a París. Terminábamos así tres días de estancia en París. Tres días intensos, en los que aprovechamos el tiempo al máximo y en los que nos “pateamos “ París. Son pocos días, en los que todos hemos disfrutado pues las cosas que hay que ver son muchas, aunque a veces las inclemencias del tiempo o la dinámica del propio grupo hacen variar los planes iniciales. El día 1 de abril, después de casi cuatro horas de viaje, llegábamos a Brujas, la estancia aquí fue corta pero intensa; la ciudad que un día fue una metrópoli potente, con gran poderío económico, hoy se ha convertido en un enclave turístico. En ella

La

VIAJE A

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Asun en Brujas Plaza del Burg (fortín), que originariamente era el centro de Brujas. Llama la atención el Ayuntamiento gótico, con numerosos y finos motivos decorativos; fue concebido como un relicario. A la derecha del Ayuntamiento descubrimos la Cripta de San Basilio. Esta capilla, de estilo románico es de mediados del siglo XII. Encima: La Capilla de la Santa Sangre, fue reconstruida en el siglo XV. Según la leyenda las gotas de sangre de Jesús fueron llevadas a Brujas en 1149 por el conde Thierry de Alsacia, después de la segunda cruzada a Jerusalén. A la izquierda del Ayuntamiento, se halla la antigua Escribanía Civil, que es un típico ejemplo del estilo renacentista flamenco. Caminando descubrimos los canales que cruzan la ciu-

dad y que le han dado el sobrenombre de “la Venecia del Norte”, nos sentimos seducidos por estos lugares idílicos, sus casas de cuento, sus puentes: Muelle del Rosario, Puente de San Nepomuceno... Habitantes habituales de las aguas de Brujas son los cisnes, animales que son objeto de una vieja leyenda: cuenta la historia que en el siglo XV hubo una revuelta local contra Maximiliano de Austria, a causa de una subida de impuestos. Entonces, los revolucionarios decapitaron a una alto dignatario cuyo escudo de armas llevaba un cisne. Dominada la revuelta, Maximiliano ordenó a los hombres de la urbe que a partir de aquel momento alimentaran a los cisnes de los canales, como forma de penar el crimen. ¡Sin estos cisnes, Brujas no sería Brujas! Además de los bellísimos edificios que encontramos al doblar cada una de las esquinas de la ciudad, nos tropezamos con lo que para algunos es un auténtico vicio: el chocolate y los pralinés. ¡Una delicia! Excepcionales son también los encajes y bordados que caracterizan esta ciudad. Nos quedaba el último día para visitar Disney. ¡Qué deciros! De repente, todos nos hacemos “un poco niños”: disfrutamos de las atracciones, del desfile, del buen día y del sol que nos quiso acompañar en nuestras últimas horas en París. El viaje ha sido un éxito, el esfuerzo y el tiempo invertido en su preparación ha merecido la pena. Muy grata ha sido también la compañía, compartir estos días contigo ha sido agradable. Gracias por el empeño que has puesto en que todos pudiéramos conocer “un poco de París”. •

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I. E. S.

León Felipe

– Benavente

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LA MANDRAGORA Nº 9 - AÑO 7 #83  

Revista del IES León Felipe de Benavente (Zamora)

LA MANDRAGORA Nº 9 - AÑO 7 #83  

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