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CUADERNO DE ARTE, ECOLOGÍA Y VIDA EN EL CAMPO Memoria de actividades del Festival La Pinochera 2019

Reflexiones del primer foro insular de arte, ecología y vida en el campo, y mesa de sabias de la tierra


I El contexto

II La Pinochera.

pág. 4

pág. 12

arte, ecología y vida en el campo pág. 28

La Madre Monte

Foro de debate

pág. 6

pág. 30

La Pinochera. Semana de Cine Rural y Ecológico de Tenerife

Mesa de sabias

pág. 8

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Memoria de actividades

III Encuentros de

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IV Huella

de carbono

pág. 66

V Agradecimientos y créditos

pág. 70

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I

EL CONTEXTO

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QUIÉNES SOMOS La Madre Monte, en la actualidad, somos un colectivo de tres personas: Irene Sanfiel, Rocío Eslava y Fidel Darias. Nos unimos por una pasión: el medio natural y el arte. Nuestro objetivo principal es activar el mundo rural mediante propuestas artísticas contemporáneas donde se valorice el carácter sostenible de las prácticas medio ambientales y tradicionales respetando la idiosincrasia local y sus gentes. Las tres venimos empapadas de tierras muy dispares, pero nuestras procedencias diversas nos ha hecho más sensibles a la realidad local y sus necesidades a la hora de poder desarrollar proyectos conjuntos. Nos hemos formado y nos nutrimos del mundo artístico y creativo, además de la comunicación audiovisual y la gestión de proyectos sostenibles. Nuestra meta es siempre favorecer espacios participativos y fomentar la conexión de las personas con la realidad de su entorno desde un prisma sostenible y respetuoso con el mismo a través de prácticas innovadoras y de investigación artística experimental.

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QUÉ HACEMOS En La Madre Monte nos dedicamos al desarrollo de proyectos artísticos y de mediación cultural relacionados con el mundo natural y rural. Llevamos a cabo una gestión humana, cercana e integrada de nuestros proyectos y ayudamos a las personas que se acercan a nosotras con soluciones artísticas innovadoras y sostenibles. Generamos proyectos para facilitar encuentros, foros, mediaciones y redes cuya finalidad sea vehicular experiencias y relaciones sostenibles y deseadas por las personas con las que trabajamos. Todo desde un planteamiento de humildad basado en el fomento de prácticas que favorecen la investigación ecosocial, fusionando la adaptabilidad socio-cultural con la pedagogía artística experimental (haciendo, sintiendo y pensando a la vez). Queremos ayudar a comunicar y divulgar la riqueza del mundo natural, social y rural desde una perspectiva sostenible. Además de servir de puente para que puedan suceder conexiones profundas entre las personas y su entorno natural.

NUESTROS VALORES El mundo reclama un cambio hacia el abrazarnos más y el vivir más cerca de la naturaleza; desde un respeto profundo hacia la vida en base a la comunión con el territorio y sus espacios vitales. En La Madre Monte trabajamos para que cada uno de los proyectos que desarrollamos se sustenten en los siguientes tres pilares:

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Fomento del Arte, la Libertad y la Creatividad, como medios para transformar nuestra cultura hacia la sostenibilidad.

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Reconocimiento y apoyo de la vida sostenible en el campo.

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El cuidado a las personas, como medio para impulsar el cuidado de todo lo que nos rodea: a nosotras mismas y al planeta.

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LA

CHERA PINO ¿Qué es La Pinochera. Semana de Cine Rural y Ecológico de Tenerife? ¿Por qué surge? El abandono paulatino del espacio rural, natural y del campo ha sido, desde la época industrial, condición sine qua non no se podía entender la evolución «lógica» del hombre civilizado. Esta lectura partidista del progreso ha ido generando la despoblación y el olvido de tradiciones ancestrales, así como el menoscabo del medioambiente y la explotación agrícola masiva. La recuperación de los territorios rurales y la revitalización cultural de los mismos, partiendo de la realidad y necesidades de sus gentes, se plantea pues como una necesidad para el reencuentro con sus relatos, imaginarios y realidades olvidadas.

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La Pinochera. Semana de Cine Rural y Ecológico de Tenerife, ha sido creada como un espacio de arte en el mundo rural donde reconocer y apoyar la vida sostenible en el campo. Este festival nace con la firme convicción de promover el lenguaje audiovisual y performativo contemporáneo, acercándolo a ámbitos de creación poco explorados desde el punto de vista artístico y experimental. Respetando en todo momento la cultura y la realidad locales. Se plantea como una plataforma de muestra y exhibición de producciones audiovisuales vinculadas al ámbito rural y ecológico desde el vídeo arte, la vídeo creación y la experimentación audiovisual. El proyecto La Pinochera fomenta, con una filosofía basada en la sostenibilidad, la creación y divulgación audiovisual del ámbito rural, la sensibilización de toda la ciudadanía con respecto a la necesidad del impulso de la agroecología y el cuidado del medioambiente. Con actividades de mediación artística en colegios, desde La Pinochera escuchamos de manera activa las necesidades de la juventud, haciéndoles partícipes de forma directa en procesos inclusivos de creación. Mediante estos procesos de facilitación artística, donde el uso del cuerpo como herramienta expresiva y de experimentación se hace latente, se trabaja con las y los adolescentes locales, así como con las personas mayores de la localidad, en un ejercicio de encuentro intergeneracional a través del uso de las herramientas del arte audiovisual. La recuperación de las historias y tradiciones populares entre las y los jóvenes es pues otro eje vertebrador de nuestro proyecto. Se plantean metodologías pedagógicas y experimentales que facilitan la construcción de relatos e imaginarios colectivos desde una perspectiva ecosocial a partir de la defensa, la sensibilización y la divulgación de la agroecología y la permacultura, específicamente a partir de la propia voz de las personas vinculadas al sector primario en la isla de Tenerife.

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Durante La Pinochera se generan y facilitan foros, debates y espacios de encuentro donde iniciativas sostenibles de la isla de Tenerife vinculadas con la ecología, el arte y la ruralidad, desarrollan sinergias encontrando espacios comunes. Facilitando de este modo la generación de redes ecosociales de apoyo mutuo dentro del contexto insular. Desde su primera edición, La Pinochera apuesta pues por una construcción e intervención del espacio público cimentada en la sostenibilidad y los cuidados de las personas y el respeto por el medioambiente y el entorno que cohabitan.

¿CUÁL ES NUESTRA MISIÓN? Queremos promover la libertad de expresión y la creatividad a través del lenguaje y la práctica del arte, facilitando el encuentro de la cultura tradicional y popular con la cultura contemporánea desde el principio básico de la sostenibilidad.

¿CÓMO LO HACEMOS?

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Favoreciendo y apoyando la vida sostenible en el campo

- Generando procesos de mediación artística en el CEO (Centro de Educación Obligatoria) Leoncio Rodríguez, situado en el pueblo de La Esperanza, a través de la pedagogía forestal y la experimentación artística. - Desarrollamos talleres de creación y experimentación audiovisual acercando el conocimiento de la vida en el campo a la creación artística contemporánea. - Planteando procesos artísticos colaborativos innovadores que favorecen la educación y el acercamiento de otras maneras de generar cultura en el ámbito rural. - Parte del presupuesto del festival ha sido destinado a evaluar la sostenibilidad del evento y la gestión de la huella de carbono generada durante el desarrollo del mismo. - Definiendo políticas comerciales de difusión respetuosas con el medio ambiente (impresión mínima en papel y programación sólo en formato digital) - Comprando productos ecológicos de kilómetro cero a proveedores locales para el consumo de los asistentes al festival

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- Promocionando el uso de transporte público entre los asistentes a los talleres. - Desarrollando labores de concienciación sobre el consumo responsable a través del arte. - Teniendo siempre en cuenta las necesidades de la vida del ecosistema, del territorio y de todas las personas con las que trabajamos. - Producción mínima de residuos y concienciación medioambiental. Colaboramos y contamos con el apoyo del Ayuntamiento del Rosario y el área de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, así como nos vinculamos generando sinergias con proyectos insulares del Cabildo de Tenerife como Tenerife+Sostenible. - Generando alianzas con plataformas vinculadas con el desarrollo de proyectos artísticos en el campo respetuosos con el entorno, sus costumbres y tradiciones locales como el Cubo Verde. - Facilitando la aparición de sinergias entre proyectos multidisciplinares que favorezcan el cambio de paradigma actual (a través de encuentros, foros, debates..). - Acercando el campo a las ciudades respetando a las comunidades rurales y fomentando formas de turismo sostenible. - Generando actividades que acercan a las personas del mundo urbano al campo mediante talleres y encuentros de arte en el campo.

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Cuidando de las personas

- Apoyo a la integración socio-laboral mediante convenios de colaboración con el PFAE GJ Rosatur -Promoción turística e información al visitante (Plan de Formación al Empleo del Ayuntamiento del Rosario). - Fomentando el trabajo decente procurando en todo momento ofrecer honorarios justos a todas las personas, profesionales y empresas colaboradoras con el festival. - Fomentando la igualdad de género impulsando la visibilización y contratación del trabajo de las mujeres profesionales del sector.

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II LA PINOCHERA

Memoria de actividades

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Qué actividades se realizaron Durante la semana que duró La Pinochera se llevaron a cabo tres talleres de creación audiovisual de carácter experimental en la naturaleza, así como la proyección de las piezas audiovisuales enviadas y seleccionadas a través de la web, de las obras resultantes de los talleres comentados más arriba y de los procesos de mediación con las alumnas y los alumnos del CEO Leoncio. También se desarrollaron talleres de educación ambiental para niñas y niños impartidos por los y las alumnas del PFAE-GJ Rosatur. El primer «Foro insular de iniciativas agroecológicas, eco-sociales, culturales y artísticas en zonas rurales, la naturaleza y el campo» y la primera «Mesa de Sabias de la Tierra» sobre agricultura ecológica, acompañada esta última de la muestra y exposición de la Red Canaria de Semillas y Tenerife Más Sostenible.

Dónde La Pinochera se desarrolló, en esta primera edición, en la localidad de La Esperanza, municipio El Rosario en la isla de Tenerife, España y más concretamente en el Mercadillo Agrícola de La Esperanza. Este espacio se abrió, tras un período de reformas, para que pudiésemos inaugurar La Pinochera en un lugar quizá atípico para la ocasión pero muy adecuado a nuestros ojos, ya que los mercadillos en los pueblos pequeños son lugares de encuentro social y con una gran vinculación con las y los agricultores locales... Y es que creemos firmemente que la cultura está y debe de estar así como ocupar todos los espacios sociales existentes. Por otra parte, durante el desarrollo de los talleres, los asistentes al mismo también disfrutaron del monte de la Esperanza y de su pueblo, donde pudieron realizar las actividades propuestas por profesionales del mundo audiovisual tomando imágenes, contemplando y transitando por la idiosincrasia popular y la biodiversidad natural de la zona.

Cuándo La Pinochera se desarrolló del 1 al 7 de julio de 2019, aunque durante el mes de mayo y junio se desarrollaron las actividades de Mediación Artística en el Colegio (CEO) Leoncio Rodríguez situado en el pueblo de La Esperanza.

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Quién las organizó La Pinochera fue organizada por La Madre Monte. Colectivo de artistas y gestoras culturales de Tenerife y el Ayuntamiento del Rosario a través de sus áreas de Medio Ambiente, Agricultura, Educación y Cultura.

Quién las patrocinó El Gobierno de Canarias a través de su empresa pública Canarias Cultura en Red adscrita a su área de Cultura. El Cabildo Insular de Tenerife a través de su proyecto Tenerife Más Sostenible adscrito a su área de Medio Ambiente, así como de Sinpromi (Sociedad Insular para la Promoción de las personas con discapacidad).

Quién colaboró El Servicio Técnico de Agricultura y Desarrollo Rural del Cabildo de Tenerife a través de su área de Agricultura, Ganadería y Pesca Cátedra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la ULL Antonio C. Perdomo Molina. Profesor asociado de la Universidad de La Laguna (Tenerife) «Aires del Apartadero». Agroecoturismo. Frambuesas y moras ecológicas de Fasnia (Tenerife) «Asociación Jagua». Asociación cultural por la defensa de las tradiciones canarias en El Rosario (Tenerife) «Asociación Maye» y «La Casa del Nogal». Comunidad que defiende, apoya y promociona iniciativas de desarrollo local en Tacoronte (Tenerife) «Cubo Verde». Red española que aglutina iniciativas de arte vinculadas a entornos rurales (Madrid) «Ecoalpispa». Eco-envoltorios hechos con cera de abeja (Tenerife) «El Pinito Ocho». Granja orgánica y turismo sostenible en La Esperanza (Tenerife)

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«Finca Ecológica Carbonero» de Geneto (Tenerife) «Genea Consultores. S.L» Sostenibilidad, participación y educación ambiental (Tenerife) «Imago Bubo». Colectivo de artistas y gestores culturales de Extremadura (Plasencia) «La Tajea». Asociación cultural y Ecoescuela en Fañabé (Tenerife) «Las Eras del Tablero». Festival Rural de Creación en El Tablero (Tenerife)

«Millo. Agitación Cultural». Empresa de eventos culturales y desarrollo local en Santa Cruz de Tenerife «PFAE GJ Rosatur - Promoción turística e información al visitante» - Programa de Formación en Alternancia con el Empleo-Garantía Juvenil del Gobierno de Canarias del Ayuntamiento del Rosario. «Red Canaria de Semillas». Asociación que promueve la recuperación y el mantenimiento en el campo de las variedades tradicionales de cultivo de las Islas Canarias «Revolotearte». Colectivo de artistas residentes en Tenerife «Trampolín solidario». Empresa de economía social y solidaria que trabaja la agricultura y la producción ecológica en Tacoronte (Tenerife)

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Agenda 1 y 2 de julio • Taller «Paisaje(s) en movimiento» (16:00 a 20:00). • Taller de educación ambiental para niñas y niños (17:30 a 19:00). • Proyección cortos «El mar inmóvil» y «Tenemos lana en la isla» (20:00). • Proyección de las obras resultantes del taller «Paisaje(s) en movimiento»: «Experimental», «La Cosecha» y «Desandar» (20:40)

3 de julio • Taller «Despertando la mirada en la naturaleza» (16:00 a 20:00). • Taller de educación ambiental para niñas y niños (17:30 a 18:15). • Proyección corto «El saber popular a través de la Campesinas Majoreras» y charla-taller con su directora Fayna Brenes (20:00).

4 de julio • Taller «Fisquito Cine. Cine express» (16:00 a 20:00). • Taller de educación ambiental para niñas y niños (17:30 a 19:00). • Proyección corto «Las Esperanzas» (20:00).

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5 de julio • Foro insular de iniciativas agroecológicas, eco-sociales, culturales y artísticas en zonas rurales, la naturaleza y el campo (18:00 a 21:00). • Taller de educación ambiental para niñas y niños (17:30 a 19:00).

6 de julio • Taller «Fisquito Cine. Cómo rodar una película en 24h» (todo el día). • Taller de educación ambiental para niñas y niños (17:30 a 19:00). • Proyección del documental «África en Cinecicleta» y charla con sus directoras Isabel y Carmelo (21:00).

7 de julio • Mesa de «Sabias de la Tierra» sobre agricultura ecológica (17:00 a 19:00). • Expositores y punto de información de la Red Canaria de Semillas y Tenerife Más Sostenible (17:00 a 19:00). • Taller de educación ambiental para niñas y niños (17:30 a 19:00). • Proyecciones: piezas resultantes del proyecto de mediación CEO Leoncio Rodríguez: «Pinocha de Ensueño» y «Urban». Piezas del taller Fisquito Cine: «La Esperanza es lo último que se pierde», «Ser de un lugar» y «Pináculo». «Plan de Acción Patrimonial de la Villa de Los Silos», «Karrantzako erretratuak», «Islas Salvajes, las olvidadas del Atlántico», «La Talega» y «Maestras rurales de Gran Canaria» (19:00 a 21:00).

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Películas que se proyectaron Para La Pinochera, y tras recibir las obras audiovisuales a través del formulario de inscripción de la web https://lapinochera.com/, se seleccionaron y proyectaron a lo largo de toda la semana que duró el evento las siguientes producciones, por su adecuación a los valores y características del festival: el desarrollo rural, la ecología, la sostenibilidad y el respeto por el medioambiente.

El mar inmóvil. Macu Machín

En las islas de lava seca nada se mueve salvo el mar y el viento perpetuos. A ellos se consagran los salineros, quienes, en el arte de desalar el océano, se han convertido en paisaje.

Tenemos Lana En La Isla. Beatriz Ballester Moron Pieza experimental de testimonio de la experiencia de la artista Beatriz Ballester, llevando la lana como proceso creativo a colegios de la isla de El Hierro.

África en Cinecicleta. Isabel Segura y Carmelo López «Cinecicleta» es un proyecto cultural, social y tecnológicamente sostenible que se desarrolló por tierras africanas. Su punto de partida fue Madrid y su destino Madagascar. La duración de este viaje fue de dos años. Durante ese tiempo Isabel y Carmelo atravesaron África, siempre en bicicleta, con un cine ambulante que transportaron ellos mismos con un objetivo: ir exhibiendo películas, cortos y documentales por aquellos lugares que atravesaron durante su periplo bicicletero. La energía necesaria para la exhibición salía de la fuerza pedaleadora del público asistente que no tenía que pagar por disfrutar de la proyección, pero sí que dar algo de sí mismos para poner en marcha la magia del cine, ¡unas cuantas pedaladas!

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Proyecto de mediación CEO Leoncio Rodríguez. Alumnas y alumnos del centro «Pinocha de Ensueño» y «Urban» Durante los meses de mayo y junio de 2019 se realizaron actividades de mediación artístico-educativa por artistas y creadoras canarias en el CEO Leoncio Rodríguez de La Esperanza. Estas actividades estaban vinculadas con la creación audiovisual y la concienciación medioambiental. Durante la realización de las diferentes sesiones las y los propios estudiantes produjeron colectivamente piezas audiovisuales experimentales surgidas de su propio imaginario creativo. Esta actividad fue realizada por la artista audiovisual y creadora Yudi Acosta y por la artista ziREjA con su proyecto audiovisual «uNpACKAGING», acercando la realidad de los residuos en la naturaleza. Las piezas se pueden visionar en el canal de vimeo de La Pinochera.

Fisquito Cine. Asistentes al taller «Fisquito Cine» de La Pinochera «La Esperanza es lo último que se pierde», «Ser de un lugar» y «Pináculo» Rodar una película/cortometraje en menos de 24 horas. Esa fue la premisa principal. En este taller de David Ferreiro se dieron todas las herramientas posibles para la creación audiovisual, una experiencia exprés a través de la cual se generaron espacios de trabajo y de colaboración entre las participantes en torno al lenguaje audiovisual como herramienta narrativa, bajando el cine a «lo terrenal» para utilizarlo como medio de comunicación al mundo. Las piezas se pueden visionar en el canal de vimeo de La Pinochera.

Plan de Acción Patrimonial de la Villa de Los Silos. Juan José Ramos Melo Resumen de entrevistas a 23 vecinos del municipio de Los Silos (Tenerife), que con sus experiencias y conocimientos aportaron información para la creación del Plan de Acción Patrimonial de Los Silos. Esta acción está enmarcada en las «Acciones para mejorar el conocimiento de los recursos patrimoniales, culturales, turísticos y naturales del municipio de Los Silos», proyecto subvencionado por el programa de Desarrollo Rural de Canarias a través del Fondo

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Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España y la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias.

El saber Popular a través de las Campesinas Majoreras. Fayna Brenes Quevedo Cinco mujeres criadas en el mundo rural de la isla de Fuerteventura a principios del siglo pasado hablan en primera persona de la opresión, de la felicidad, del contacto con la naturaleza, de sus espiritualidades y de cómo se curaban conociendo cada planta medicinal de esta isla semidesértica.

Karrantzako erretratuak. Itxaso Díaz Vídeo resultado de la «Residencia Artística del Buen Vivir» realizada en abril de 2018 en Karrantza invitada por el colectivo Muturbeltz. El espacio de convivencia Karrantzano, entendido como la interacción entre el paisaje, el paisanaje y el mundo ovino, se convierte en el foco de atención de esta propuesta que pretende realizar un esbozo audiovisual de lo que probablemente se conforma como un entramado tejido a lo largo de una acumulación de experiencias, históricas y contemporáneas que representan parte de una identidad de un territorio que tiene mucho que contar. La mezcla del sentir de lo local y lo foráneo darán forma a una narrativa en torno a una misma temática y un mismo espacio, generando un conjunto de video-retratos que dibujan un mosaico plural, heterogéneo y diverso.

Islas Salvajes, las olvidadas del Atlántico. Juan José Ramos Melo A medio camino entre las islas Canarias y Madeira aparecen las Salvajes, un pequeño archipiélago portugués deshabitado que alberga alguna de la principales colonias de cría de aves marinas de

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las islas Atlánticas, un lugar realmente desconocido para el público y una joya para los amantes de la naturaleza. Miles de pardelas cenicientas, petreles del Bulwer, paiños pechialbos, paiños de Madeira y charranes de varias especies son algunos de sus habitantes, junto a invertebrados y plantas exclusivas a nivel mundial y unos fondos marinos que sorprendieron al propio Jacques Cousteau, quién dijo de ellas: «estas islas tenían las aguas más limpias y transparentes que jamás hubiese visto». Un paraíso para la vida salvaje y refugio para algunas de las más singulares especies de fauna y flora de la macaronesia.

Las Esperanzas. Tania y María García Proyecto artístico, cultural y educativo que visibiliza y valora la aportación histórica de las mujeres en la sociedad del municipio de El Rosario, promoviendo una relectura del territorio desde una perspectiva inclusiva y feminista.

La Talega. Beatriz Fariña Trujillo La Talega es un corto de ambientación rural rodado en parajes de Teno y Buenavista. Fue elegido por la Consejería de Cultura del Gobierno Canario para el catálogo «Canarias en Corto 2016». Durante el año de distribución fue seleccionado en 13 certámenes nacionales e internacionales y emitido en la Televisión Autonómica Canaria.

Maestras Rurales de Gran Canaria. Violeta Gil Quintana Corto documental realizado por Lagarta Comunicación para el Cabildo de Gran Canaria y la Asociación Insular de Desarrollo Rural de Gran Canaria (AIDER Gran Canaria) en homenaje a las maestras rurales de Gran Canaria.

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Talleres que se desarrollaron

Taller «Paisaje(s) en movimiento» Presentación

El paisaje natural ha tenido una presencia significativa en el cine a lo largo de su historia. La capacidad de la cámara para atrapar atmósferas, así como para trasladar al espectador la sensación de movimiento y de paso del tiempo, encontró en el paisaje un espacio idóneo. Éste ha sido tratado por la cámara cinematográfica como objeto de contemplación, como contenedor de una determinada estructura emocional, como un lugar desde donde plantear la relación del cuerpo con el espacio e, incluso, como escenario desde el que reflexionar sobre el propio mecanismo del cine. Cineastas del ámbito del experimental y de la no ficción como Marie Menken, Sharon Lockhart, Nathaniel Dorsky, Peter Hutton y James Benning, entre otros, se han distinguido por su trabajo en torno al paisaje, que se revela, gracias a la variedad de propuestas, como rico, diverso y fascinante. También, en la práctica del videoarte, el paisaje natural ha tenido una expresión considerable. En los años 60, coincidiendo con el incremento de la preocupación por el medio ambiente, el land art puso su atención sobre la naturaleza. Las intervenciones sobre ésta lla-

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maban la atención acerca de la necesidad de ampliar las maneras de acercarse a un espacio que únicamente había sido plasmado en el arte por medio de la pintura de paisaje. La tecnología vídeo, que se expandió en esos años, dio lugar a diversas propuestas de imagen en movimiento que revelan el interés que el artista ha tenido y tiene sobre un espacio que, además, ya no solo se plantea desde la contemplación, sino también desde la experiencia. Programación El Taller Paisaje(s) en movimiento se plantea, en una primera jornada, como una introducción a las maneras en que la naturaleza ha sido abordada por medio del uso de la imagen en movimiento, tanto en cine como en vídeo. La intención es proveer a los participantes de un conocimiento que les sirva para, en una segunda jornada, facilitar y enriquecer el encuentro directo con ésta, que llevarán a cabo mediante el uso de dispositivos digitales y programas sencillos de edición de vídeo. El objetivo final es la realización, por grupos, de piezas audiovisuales que revitalicen el paisaje natural, considerado como un espacio con el que relacionarse de manera estética. Sobre Laura Gómez Vaquero Doctora en Historia del cine por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciada en Historia y Teoría del arte por la misma universidad. Es profesora de arte contemporáneo en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca. Ha impartido clases de videoarte, cine de no ficción y cine experimental en universidades y centros privados. Es directora del curso Women Make! Cartografías y escenarios del audiovisual de vanguardia realizado por mujeres en Lav (Laboratorio de Creación e Investigación del Lenguaje Audiovisual Contemporáneo). Ha ejercido de programadora del Festival DocumentaMadrid durante ocho ediciones y del Festival de cine etnográfico Espiello (2014), así de jurado en Alcances. Festival de Cine Documental (2018) y Filmadrid (2019). Es autora de Las voces del cambio. La palabra en el documental durante la Transición española (Ayuntamiento de Madrid, 2012). También, ha coeditado dos volúmenes: Piedra, papel y tijera: collage y cine documental (junto a S. García López; Ayuntamiento de Madrid, 2009); y El espíritu del caos. Representación y recepción de las imágenes durante el franquismo (junto a D. Sánchez Salas; UAM / Ocho y Medio, 2009). Es subdirectora de Secuencias. Revista de Historia del Cine (UAM). Ha publicado textos en ediciones académicas y divulgativas, participado en congresos y proyectos de investigación I+D e impartido ponencias, sesiones, presentaciones y charlas en universidades, centros de arte, escuelas, instituciones culturales y festivales, tanto nacionales como internacionales.

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Taller «Despertando la mirada en la naturaleza» Presentación y objetivos didácticos

El taller se dirige a creadores/as visuales interesados/as en conectar con su propia mirada. Para un fotógrafo/a, videógrafo/a o director/a de fotografía la mirada es su gran herramienta, la que diferenciará su obra de otros y lo hará único. Entendemos que la mirada no es algo dado de antemano, es un acto en donde interviene plenamente la persona, sus experiencias previas, su manera de acceder al mundo… Nuestra metodología se basa en experiencias de contemplación, autoexploración y experimentación artística ayudándonos de nuestra relación con el entorno natural. Objetivos: – Reflexionar sobre la mirada. – Descubrir nuevos procesos creativos a través de la experimentación. – Dotar a los asistentes de herramientas novedosas y alejadas de rigideces técnicas para conectar con su ojo más intuitivo y honesto. – Conectarse con la naturaleza como proceso artístico. Sobre Irene Sanfiel Me he formado en gestión cultural y sueño con los pies en la tierra, sintiendo cada trazo de arcilla, semillas y pinocha que recorre los montes del pueblo de La Esperanza (Tenerife), donde me he venido a vivir, como la cabra, al monte. Trabajo para acercar el arte y el campo a través de propuestas artísticas contemporáneas (artes vivas y audiovisual) y también mediante la formación en pedagogía forestal comparto mi amor y respeto por la naturaleza.

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Sobre Rocío Eslava Contempladora del bosque y de su luz, me crié en un pequeño pueblo del Pirineo de Huesca. Mi vínculo con la fotografía empezó en Zaragoza donde me mudé para estudiar bachillerato artístico y más tarde Imagen y Sonido. Completé mi formación académica en Huesca, donde estudié Fotografía Artística. Soy una apasionada del ámbito artístico y rural, faceta que me ha acompañado como individuo desde niña. Desarrollar y compartir mi vertiente contemporánea, experimental e intuitiva, me hace crecer como creativa.

Taller «Fisquito Cine» Presentación

Rodar una película/cortometraje en menos de 24 horas, esa es la premisa principal. A raíz de esta nacen todos los demás contenidos del mismo. Para alcanzar ese objetivo es necesario todo un trabajo previo de aprendizaje de grabación y manejo de cámara, de escritura de guión -siendo este esencial a la hora de programar un rodaje en el que solo se tienen 24 horas para realizar todas las tomas-. En este taller se pretende dar todas las herramientas posibles para la creación audiovisual, una experiencia exprés a través de la cual se generen espacios de trabajo y de colaboración entre las personas participantes en torno al audiovisual como herramienta narrativa, bajando el cine a «lo terrenal» para utilizarlo como medio de comunicación al mundo. Sobre David G.Ferreiro Involucrado en la gestión del desarrollo rural a través del arte. Ha trabajado en diferentes asociaciones del norte de Extremadura, generando a través del teatro, el vídeo o la fotografía procesos de creación colectiva y de concienciación con el entorno rural.

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III ENCUENTROS DE ARTE, ECOLOGÍA Y VIDA EN EL CAMPO

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FORO INSULAR DE INICIATIVAS AGROECOLÓGICAS, ECO-SOCIALES Y ARTÍSTICAS EN ZONAS RURALES, LA NATURALEZA Y EL CAMPO - Transcripción El viernes 5 de julio de 2019 en el Mercadillo Agrícola de la Esperanza tuvo lugar el primer «Foro Insular de Iniciativas Agroecológicas, Eco-sociales y Artísticas en zonas rurales, la naturaleza y el campo» del que gracias a todos los proyectos presentados de cada una de las iniciativas participantes hemos podido generar este primer Documento de Arte, Ecología y Vida en el Campo. Todo esto dentro de las jornadas de la primera edición de «La Pinochera. Semana del Cine Rural y Ecológico de Tenerife»

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El orden del encuentro fue, en primer lugar, la presentación de las iniciativas y proyectos que están trabajando en «lo rural» desde una perspectiva eco-social y/o artística contemporánea. Aquí es donde los representantes de las distintas iniciativas presentaron sus proyectos contando lo que hacen a través de su idiosincrasia particular; los problemas que se han encontrado y las circunstancias adversas que han tenido que afrontar, así como las oportunidades que han ido identificado en el camino a la hora de desarrollar sus iniciativas. En segundo lugar se generó un diálogo dirigido que ayudó a ver distintos puntos de vista y maneras de abordar la vida en el campo. La finalidad de este encuentro es el de facilitar un lugar de encuentro entre iniciativas diversas dentro del ámbito del arte, la ecología y la vida en el campo en la isla. A este primer foro-debate, asistieron las siguientes personas, colectivos y proyectos:

Ana Torres

“Revolotearte” Colectivo de artistas residentes en Tenerife que buscan en los elementos que configuran los universos simbólicos de nuestra sociedad su resignificación a través de sus performances artísticas, con la vocación de recuperar memorias olvidadas.

Antonio C. Perdomo Molina Profesor asociado de la Universidad de La Laguna - Tenerife

Aurelio Ballester Gorostiza y Nora O´Shiel “El Pinito Ocho”

Granja orgánica y turismo sostenible y alternativo en La Esperanza (Tenerife).

Carlos Mora y Felipe Díaz Reyes “Las Eras del Tablero”

Festival Rural de Creación en El Tablero (Tenerife).

Estefanía Daswani Borges Servicio Técnico de Agricultura y Desarrollo Rural del Cabildo de Tenerife. Área Agricultura, Ganadería y Pesca.

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David G. Ferreiro

“Imago Bubo” y “Cubo Verde” “Imago Bubo”. Colectivo de artistas y gestores culturales de Extremadura cuyo objetivo es mantener vivas las tradiciones y saberes populares, recuperando el patrimonio rural y cultural desde las nuevas prácticas artísticas en Plasencia (Cáceres) “Cubo Verde”. Red española que aglutina iniciativas de arte vinculadas a entornos rurales.

Francis Cabello y Rocío Galo “Millo. Agitación Cultural”

Empresa especializada en desarrollar proyectos que ofrecen nuevos puntos de vista sobre cómo nos relacionamos entre nosotros y con nuestro entorno en Santa Cruz de Tenerife.

Jezabel Mejías Reyes

“Asociación Maye” y “La Casa del Nogal” Comunidad que defiende, apoya y promociona iniciativas de desarrollo local, priorizando el carácter educativo de los mismos en Tacoronte (Tenerife).

Jose Luís Hdez. Martín “Asociación Jagua”

Asociación cultural por la defensa de las tradiciones canarias en El Rosario (Tenerife).

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Lupe Martín

“Trampolín solidario” Empresa de economía social y solidaria que trabaja la agricultura y la producción ecológica de diferentes cultivos en Tacoronte (Tenerife).

Lydia Domínguez Tejera “Aires del Apartadero”

Agroecoturismo. Frambuesas y moras ecológicas cuya producción está ubicada en Fasnia (Tenerife).

Natalia Díaz Luís “Ecoalpispa”

Eco-envoltorios hechos con cera de abeja (Tenerife).

Pablo Vázquez Gil y Coromoto Hernández Alonso “Red Canaria de Semillas”

Asociación sin ánimo de lucro que promueve la recuperación y el mantenimiento en el campo de las variedades tradicionales de cultivo de las Islas Canarias.

Tacha Castellano Beemsterboer “La Tajea”

Asociación cultural y Ecoescuela. Espacio experimental y finca ecológica en Fañabé (Tenerife).


Dinamizado y moderado por Fidel Darias (La Madre Monte) Con la generación de este primer documento, desde La Madre Monte, colectivo de artistas y gestores culturales que ha gestionado el festival La Pinochera. Semana del Cine Rural y Ecológico de Tenerife, se pretende trancribir lo acontecido en un lugar de encuentro desde el que se compartió y desarrolló un tejido común para construir puentes y generar sinergias entre iniciativas diversas vinculadas al ámbito ecosocial tanto dentro como fuera de la isla de Tenerife. Compartiendo entre todas la realidad del desarrollo rural en Tenerife desde los distintas áreas desde las que se están desarrollando proyectos vinculados con el arte, la ecología y la vida en el campo.

Se le da la palabra a Antonio Perdomo que aporta, desde su perspectiva académica como profesor asociado de la Universidad de La Laguna y su conocimiento profesional sobre la situación de la agroecología y el desarrollo rural en las Islas Canarias, lo siguiente: «¿De verdad existe un mundo rural como tal en Canarias?» Ya que él identifica la realidad del mundo rural de las islas como un continuo urbano, una ciudad extendida, ya que no existe un ámbito rural tan claro como sucede en la Península. Hace una clara distinción entre la situación actual de la España vacía y la que él entiende como la Canarias llena, donde no se puede hablar de «vacío de» algo que, donde quiera que miremos, sigue «lleno». Ya que nuestro problema no es concretamente el vaciamiento de las zonas rurales. «Sí existen ciertas zonas rurales», apunta, «pero como extensión del continuo urbano, si nos vamos a zonas de medianías altas donde hay ciertos núcleos de población. Por otro lado, si nos vamos al sur de la isla, saliendo de la franja litoral, se pueden identificar núcleos de población que sí que se están vaciando». «Tenemos de todo en tan poco espacio», afirmó también Antonio. «Y es que la actividad rural sufre de un grave conflicto, ya que un mundo rural sin actividad productiva agraria no tiene sentido ». «Sí lo tiene si lo que se pretende es un mundo rural que sólo sirva para actividades turísticas». «El mundo rural debe servir para producir alimentos». «Los agricultores, cuya profesión es la de producir alimentos para vivir, no la de ser jardineros de paisajes», como apunta Antonio, «debería de ser una actividad de la cual fueran capaces de poder vivir». «La realidad es que la mayoría de los agricultores/as no pueden hacerlo». En cuanto a las políticas agrarias apuntó que algo está pasando con dichas políticas en la Unión Europea cuando están desapareciendo las pequeñas explotaciones agrarias. «Y es que hoy con 3.000 metros de terreno no puedes vivir en Canarias, aún siendo buen productor». «Las subvenciones no dan para mantener la actividad agraria y sólo es posible sobrevivir si se tienen 300 vacas, si tienes 30 te mueres de hambre.

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Por lo que las políticas sólo están favoreciendo la subsistencia de grandes explotaciones agrarias». El profesor asociado cerró su intervención remarcando que es más que necesario dignificar y revalorizar la profesión de productor de alimentos para que se remunere como es debido y se pueda vivir de una actividad tan básica y digna como esta.

La Red Canaria de Semillas Seguidamente se le pasa la palabra a Pablo Vázquez y Coromoto Hernández de la Red Canaria de Semillas. Ambas comentaron que su actividad tiene un carácter reivindicativo. El trabajo de la Red Canaria de Semillas es el de atesorar un banco de semillas con variedades locales, trabajando codo a codo con otros colectivos agrícolas para mantener la cantidad necesaria para que el agricultor pueda producir sus propias semillas. Enseñándole a la gente que puede producir sus propias semillas y no depender de los grandes lobbies de la industria. También apuntaron que el mundo de las semillas es la piedra angular que permite preservar los sistemas agrarios tradicionales vinculados con nuestra propia cultura. Recordaron que hay mucha cultura cerealítica que se ha perdido. «Se ha desarticulado el mundo rural y su razón de existir». «Debido al cambio que ha sufrido el contexto sociocultural del mundo agrario, como por ejemplo por el hecho de que ahora casi todo el mundo está plantando millo de fuera y no de Canarias, todo el sistema tradicional, el material genético de variedades locales e incluso nuestra gastronomía está variando».

Ecoalpispa Natalia Díaz, bióloga de formación, trabaja utilizando materias primas ecológicas a través de su proyecto Ecoalpispa para la fabricación de envoltorios hechos con algodón y cera de abeja. Esta emprendedora lleva trabajando como apicultora desde 2011. Primero se dedicó a la fabricación de envoltorios ecológicos con cera de abeja para después compaginarlo con la explotación profesional de colmenas (actualmente tiene más de 200). Su labor la compagina con actividades educativas, cursos, talleres, catas, etc… Cree que es importante darle relevancia al mundo rural de la zona norte de la isla de Tenerife y se lamenta de que gran parte de los productos que consumimos los importemos de fuera. Por su parte, a la hora de comercializar sus productos ecológicos ha comentado la cantidad de trabas y problemas burocráticos que se ha encontrado en las aduanas. Aunque está a favor de que se regulen y se exijan estándares de calidad sobre los productos que se exportan, considera que esto no vale de nada cuando luego no

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se llevan a cabo los controles necesarios. Según sus propias palabras «la administración pone muchas pegas a los productores, para que luego no se lleven a cabo las inspecciones pertinentes». Concienciada con la necesidad de evitar el uso de plástico en los envases, hizo referencia a la estrategia contra el uso de plásticos que lanzó la administración y que, según su opinión, no sirvió para nada. También considera que hay un gran desinterés por parte de la administración sobre el uso y consumo de plásticos. Natalia comenta también estar cansada de ir a foros sobre sostenibilidad donde no hay representación de la administración y donde las propuestas volcadas nunca llegan a nada.

Quiere conseguir que su empresa le de calidad de vida, poder tomarse unas vacaciones… Cree fielmente que el desarrollo rural lleva a las personas a ser más felices, «que al final es lo que buscamos todos». Su filosofía de negocio sostenible es que su miel no sólo la puedan consumir las personas ricas y/o los turistas, sino también la población local con mayores o menores recursos, así como que también se genere más trabajo rural de calidad. Para concluir Natalia comenta que también es muy importante que se empiece a poner en valor el mundo rural, ya que son los que producen la comida y, por lo tanto, los primeros en la cadena de todo el entramado alimenticio. «Sin embargo, el trabajo de los agricultores y ganaderos sigue siendo muy poco valorado por la sociedad, e incluso por ellos y ellas mismas, que no reconocen su propia labor como se debería».

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La Tajea La Tajea se creó en el sur de la isla de Tenerife para generar un pequeño punto verde integrado en la naturaleza entre tanto cemento y con la firme convicción de dejar algo para las futuras generaciones. Tacha Castellano comenta que salió de los Cristianos del dolor que le producía ver la deconstrucción que estaba viviendo su núcleo urbano con tanto cemento. Tras esta decisión y a partir de plantearse la agroecología y la permacultura como la manera saludable de vivir, se empezó a conformar la Tajea. A día de hoy son un grupo de once personas. Aunque todavía no está dando resultados económicos, siguen apostando por su proyecto ya que el acercamiento a la tierra les enriquece. «Tendremos menos dinero, pero hay una riqueza que no se paga con dinero y es vivir en la naturaleza», afirma. En cuanto a las dificultades que han encontrado, comenta que llevan ya cinco años esperando por la licencia para la granja escuela. Viven en una incertidumbre continua. Comenta también que todo está enfocado exclusivamente al turismo y que tampoco existe un área de medio ambiente en su ayuntamiento, por lo que se sienten solas en su empeño. Cierra su intervención afirmando que «aún así hay acogida en las personas y una de nuestras grandes satisfacciones es poder tener el corazón lleno al poder plantar espacios sostenibles como el suyo donde poder dejar algo para las futuras generaciones».

El Pinito Ocho El proyecto Pinito Ocho, que vienen a representar Aurelio Ballester y Nora O´Shiel, es una iniciativa familiar que surge de la idea de aunar los cuidados a su abuela con la generación de nuevas lecturas en torno a habilidades olvidadas. Todo esto conectado con la realidad local de la Esperanza donde está ubicada la casa construida en 1935 y su finca ecológica llena de frutales trabajada mediante los principios de la permacultura.Esta asociación cultural se ha conformado como punto de encuentro entre la gente local y foránea a través de talleres y eventos sociales donde los productos ecológicos y locales conectan a las personas y a diferentes proyectos a precios asequibles.

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Un problema que han tenido que superar es el burocrático, ya que las trabas administrativas les están complicando mucho su labor. «Algo que en otros países con iniciativas como la suya no pasa», afirma.

Festival de las Eras de El Tablero Carlos Mora y Felipe Díaz nos introdujeron dentro del Festival Rural de Creación- Las Eras del Tablero, contándonos que ya llevan diez ediciones y que todo comenzó con la lucha vecinal en contra de convertir el Tablero en un barrio dormitorio a raíz del Plan General de Ordenación Urbana de Santa Cruz. Comentan que aunque el Tablero es una entidad de población del municipio de Santa Cruz de Tenerife, de corazón se sienten de El Rosario. En el Tablero tienen un terreno agrícola muy bueno donde se genera toda la verdura de Santa Cruz y donde hay yacimientos rupestres, patrimonio etnográfico, eras, paceros… Con un importante patrimonio cultural de referencias orales y de vivencias del primer pueblo tinerfeño donde se ubicó la primera instalación telegráfica. También recuerda las sociedades recreativas vinculadas con el teatro y la zarzuela traídas desde la península durante la Segunda República Española tras la dictadura de Primo de Rivera. El festival de las Eras de El Tablero nació pues con la firme convicción de hacer visible todo este bagaje cultural y la identidad propia de su pueblo. Es a través de Roberto J. Abdullah, Miguel Ángel Mejías y Ana Beatriz Alonso y la Asociación de Vecinos de El Tablero para la promoción social, cultural y deportiva que se promovió esta idea. A partir de la 7º edición del festival es cuando se conforma la Asociación del Festival de las Eras de El Tablero como tal. Esta asociación se autofinancia casi completamente, aunque a veces recibe ayudas y, aunque tienen un presupuesto mínimo, siempre intentan que los artistas cobren, ya que valoran y reconocen enormemente su trabajo.

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El festival, que va dirigido a todo tipo de públicos, convierte el paisaje en el escenario de las actividades artísticas que presenta. Es un proyecto abierto hacia fuera, para sacar el arte y la cultura de la capital de la isla de Tenerife (Santa Cruz). «A través del festival,

y como pueblo, el Tablero saca la cultura a sus eras a través de diversas y variadas propuestas y lenguajes artísticos como la danza contemporánea, la música, etc…». «Eso sí, sin presentar propuestas folclóricas ni carnavaleras, pero apostando por la interculturalidad y la soberanía alimentaria y energética a través de la visibilización y la revalorización del patrimonio local».

Aires del Apartadero Lydia Domínguez, a través de su proyecto Aires del Apartadero, empezó cultivando productos ecológicos que no se generaban en la isla, como son la frambuesa y la mora, las cuales venían todas importadas de las península. Más concretamente comenzó con los arándanos, pero no le dió resultado. Esta agricultora ecológica entiende que hay que hacer lo máximo para cuidar el medio agrícola y que las instituciones deben favorecer y apoyar al pequeño emprendedor. Ella comparte que fue gracias a la subvención recibida por las mismas que pudo lanzar su proyecto. Lydia hecha en falta, eso sí, más asesoramiento a los pequeños empresarios. Así como considera que se debe trabajar para eliminar la mala publicidad que se le da al trabajo agrícola y divulgar un mensaje más positivo y esperanzador. Otro problema que la impulsora de Aires del Apartadero está encontrando a la hora de desarrollar su actividad con normalidad es que no le llega el agua potable a su finca, sólo el agua de riego. Todo esto no detiene a esta emprendedora que decidió libremente volver a la vida en el campo. Apostando por el uso de envases 38


hechos de almidón de maíz y cintas fabricadas con almidón de papa, también apuesta por la generación de experiencias en su finca para que la gente pueda conocer su trabajo y sientan y puedan valorar de manera directa lo que es la vida en el campo.

Trampolín Solidario Contamos con la presencia de Lupe Martín, que nos presentó la empresa de inserción sociolaboral Trampolín Solidario. Esta empresa está conformada por un equipo de mujeres cuya finalidad es acompañar y asesorar a personas en riesgo de exclusión social durante todo su proceso de inserción al mundo laboral a través del seguimiento mediante tutorías personalizadas de su itinerario de reinserción a partir de sus necesidades, capacidades y actitudes específicas. Durante este itinerario, que puede durar entre 6 meses y 3 años, estas personas acaban siendo contratadas laboralmente o se dan de alta como autónomas en actividades profesionales que se adaptan a su realidad. Una de las dificultades que encuentra Lupe es cómo hacer para que con la agricultura ecológica se puedan generar puestos de trabajo sostenibles que permitan poder vivir de esta actividad. Actualmente en Trampolín Solidario están trabajando con 30 personas en situación de riesgo de exclusión social con un equipo de 8 personas entre equipo técnico y directivo de la empresa. Este proyecto nació de ver cómo había gente sin empleo en su entorno mientras ellas gozaban de una «buena posición». Entendiendo desde un primer momento que hay que cambiar y mejorar el entorno y su realidad para poder transformarla, y tras analizar los altos niveles de desempleo que hay, la cantidad de alimentos que son importados a las islas y el número de terrenos agrícolas abandonados en la zona, surgió Trampolín Solidario aunque no sin trabas a las hora de constituirse. Sufrieron varios problemas burocráticos a la hora de darse de alta al intentar crear una ONG siendo una sociedad limitada unipersonal. Se dedican a la producción de fruta ecológica y, aún haciendo envíos a la península como lo hacen, son conscientes de que pierden cierto carácter ecológico al no poder contrarrestar la huella de carbono que se genera con su exportación. Entre otros proyectos, ahora mismo están en proceso de abrir un restaurante vegetariano aunque, como comenta su impulsora, «siempre se encuentran con la realidad de las múltiples barreras burocráticas en todo lo que tiene que ver con proyectos de emprendeduría».

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Lupe es consciente de la importancia de ir generando redes y lugares de encuentro para facilitar la generación de sinergias que revitalicen los proyectos.

Asociación Jagua Jose Luís Hernández nos presenta la Asociación Jagua, la cual nació a raíz de unas dinámicas de facilitación que ofreció en su momento el Ayuntamiento de El Rosario. Esta asociación, que nació en pro de trabajar en la comarca donde los propios vecinos demandaban la generación de eventos tradicionales, surgió hace cuatro años a partir de reuniones con diferentes colectivos. Empezaron a trabajar generando un evento anual que exaltaba las tradiciones, una «semana de las tradiciones» que daba cabida a cursos, charlas, colaboraciones con los colegios de la zona... La pregunta que se les planteaba era si merecía la pena o no mantener las tradiciones. «Las tradiciones están vinculadas al territorio, y el territorio condiciona a su vez para que esa cultura que viene de tiempo inmemorial tenga sentido en el presente», reflexionó. Desde la Asociación Jagua entienden que «las tradiciones son señas de identidad de los pueblos a las cuales hay que dar un relevo generacional para que se mantengan vivas como testigo a las siguientes generaciones». Un problema que han identificado, según comenta Jose Luís, es el de la globalización en su encuentro con la idiosincrasia de los pueblos.

Asociación Maye - Casa del Nogal Jezabel Mejías, que vino en representación de la Asociación Maye, nos cuenta que dicha asociación surgió en 2003 con un enfoque de generar proyectos de cooperación internacional. Tras varios años de actividad, concretamente en 2016, se reconfiguran sus estatutos y se vinculan con los principios de la permacultura para integrarlos en sus proyectos. Utilizando la agricultura ecológica como un medio, trabajan con las redes sociales en entornos urbanos o en entornos periféricos cercanos, aunque no en entornos rurales como tal. Sus líneas principales de trabajo están vinculadas a la educación. Sus espacios de actuación son la propia Casa del Nogal, que es una escuela alternativa en Tacoronte, así como en huertos urbanos en desuso localizados en espacios naturales dentro de la urbe, así como dentro de centros educativos.

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Su metodología de trabajo se basa en el uso de las herramientas de la mediación en el entorno educativo en torno a la alimentación sana en los colegios.

Su actividad se podría definir como urbanismo social, comentó Jezabel. Jeza también apuntó que las dificultades que se han encontrado a la hora de desarrollar su proyecto es la precariedad de tener que depender de ayudas y contratos con la administración pública. Que lo que les genera es discontinuidad en su actividad. También nos transmite lo complejo que está siendo mantener el proyecto y el gran desafío que esto les supone.

Millo Agitación Cultural Francis Cabello y Rocío Galo, impulsores del proyecto Millo Agitación Cultural, tienen claro que quieren dejar un mundo mejor a sus hijas. Viniendo ambos del mundo del arte y la creatividad entienden que «se debe fomentar el papel del artista en la social y orientarlo hacia el cómo actuar desde esa perspectiva dentro del ámbito agroecológico».Enfocado en la generación de redes locales de cooperación, Millo apuesta por la generación de eventos que promocionen a los artistas y los productos locales, así como la educación forestal y el impulso de la reforestación. También están focalizados en generar vínculos con las empresas y fomentar el trabajo en equipo. Por otro lado, el mayor problema que se han encontrado, durante estos dos primeros años de vida del proyecto, ha sido la dificultad de mantenerlo vivo trabajando en él a tiempo completo sin recibir un sólo euro.

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Imago Bubo + El Cubo Verde David G. Ferreiro desde su perspectiva peninsular y como gestor de la asociación cultural Imago Bubo · Rural Colectivo y representante de la plataforma nacional El Cubo Verde · Espacios de Arte en el Campo, nos comparte las siguientes reflexiones. Apunta que «es necesario recuperar el saber popular, toda esa tradición oral que corre el riesgo de perderse» y que a través de Imago Bubo se trabaja «para que la cultura del campo no se convierta en carne de museo etnográfico, sino que se mantenga la memoria oral». Por ello hacen uso de las herramientas del arte audiovisual. Para que no quede en un archivo escrito, sino que se mantenga tal y como es. Trabajan la formación en el lenguaje del cine y la fotografía en entornos rurales, «donde la cultura parece que no llega». También nos cuenta que en Extremadura son escasas las posibilidades de formarte en esos ámbitos.

El formato de los eventos y encuentros de arte en el campo que generan desde Imago Bubo vienen definidos por el cine fórum, el cine de verano y la oferta de residencias artísticas. «Todo esto siempre con una perspectiva constante de pensar cómo se puede seguir ayudando y mejorando la facilitación de las herramientas que pueden ofrecer los lenguajes artísticos en el campo». Algunos problemas que se han encontrado desde la organización de Imago Bubo es que, al final, han tenido que constituirse como asociación para poder presentarse a subvenciones públicas, ya que no es económicamente rentable hacerlo de otra manera. David comenta que es casi una labor social la que desarrollan y que «tener que concurrir a subvenciones privadas es algo agotador, siendo un síntoma más de la autoprecarización a la que estamos sometidos dentro de toda la precarización laboral que hay ya dentro del mundo del

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arte». El deseo de David es que en Extremadura, comunidad autónoma donde está ubicado el proyecto, el mundo rural siguiese vivo a través de la producción de alimentos a la vez que nuevas formas de vida en lo rural se vayan asentando en el entorno. Actualmente es tierra de latifundios, donde 500 hectáreas están cubiertas con dos personas y donde el minifundio existe escasamente en las zonas de montaña. Es por eso que la gente se marcha y por lo que Imago Bubo aporta su granito de arena para que esto no pase trabajando desde y a través del arte. Por otra parte, y ya hablándonos de El Cubo Verde, David nos brinda «la posibilidad de no sentirnos solos llevando a cabo la locura de querer vivir del arte en entornos rurales». En la red de Cubo Verde, todo proyecto que entre tiene que tener como objetivo el pasar a pertenecer al espacio donde se interviene. El artista/proyecto se mimetiza así con el propio acto de toma de conciencia ysensación de pertenencia al lugar, sus vecinos y todo lo que pueda aportar el entorno. Esta es una red informal que nació hace unos pocos años pero que ya cuenta con muchos proyectos inscritos. Otro apunte que compartió en relación a la red, es que todavía existe una clara desunión entre los proyectos. «Es necesario trabajar en red, unirse para ello, aunque es difícil por la distancia existente entre de los territorios». Es por ello que son necesarias las «buenas prácticas» a través de internet. «La red ha de crecer, pero también debe continuar la lucha en cada territorio». Otra circunstancia de la red, que a veces se convierte en problema, es que al final no les queda otra que hacer las reuniones en Madrid capital. Hecho que sigue centralizando las iniciativas y generando desigualdades a la hora de focalizar los encuentros, por practicidad, en un sólo lugar.

Cabildo de Tenerife De la mano de Estefanía Daswani pudimos conocer el proyecto «Mujeres rurales de Tenerife» del Cabildo de Tenerife, el cual lleva desde el Servicio Técnico de Agricultura y Desarrollo Rural de dicha institución pública. El objetivo de este Servicio es el de contribuir y promover mejoras en el sector agrario de la isla y, dentro de él, el proyecto «Mujeres Rurales de Tenerife», trata de visibilizar y poner en valor la presencia y el papel de las mujeres, ya que se trata este de un ámbito muy masculinizado. Estefanía también apuntó que «el cine ha sido una herramienta utilizada para la dinamización comunitaria en el entorno rural, por lo que el carácter transversal del proyecto está más que justificado». «Desde organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ya se venía diciendo que era necesario el acercamiento a la realidad de las mujeres dentro del mundo rural para el aprovechamiento de sus capacidades. Aunque la realidad práctica es que todavía no se acaba de entender

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completamente qué tiene que ver esto con el ámbito de la extensión agraria, sobre todo en entornos hostiles como estos. Para hacernos una idea, la interlocución con las oficinas de extensión agraria son los agricultores masculinos, pero: ¿dónde están pues las mujeres?» El objetivo de este proyecto es pues el empoderamiento de las mujeres aprovechando y desarrollando redes de conocimiento e intercambio entre las mujeres del sector.

El proyecto «Mujeres rurales de Tenerife», financiado por el programa europeo Leader destinado a ayudar a los actores rurales en función de su potencial a largo plazo en su región, planteó su primer paso como un proyecto audiovisual con una escuela taller para hacer un trabajo de campo para conocer el trabajo de las agricultoras. Mientras que en un segundo estadio del mismo el proyecto avanzó hacia un proceso de investigación social vinculado con el arte para conocer las necesidades y posibilidades que se desprenden de esta unión y encuentro entre el mundo rural y el artístico. Y es que, tal y como comentó la propia Estefanía, «proyectos de este tipo tienen que tener una base metodológica que les de fundamento». En este sentido se planteó el análisis de las relaciones de poder que se generaban entre los distintos grupos de discusión y de las distintas posiciones planteadas durante las entrevistas realizadas; la percepción que tenían las mujeres sobre sí mismas y sobre el acceso a los recursos que están a su alcance y que ellas mismas desconocen. Una de las dudas que tenían a la hora de desarrollar el Servicio era qué significaba la identidad rural y si esta era una etiqueta única o había diversidad de perfiles y opiniones. «Las mujeres les demostraron que sí, que ellas que se dedican y llevan a cabo esta

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profesión, a pesar de las dificultades, lo hacen porque les gusta». Aunque los estereotipos relacionados con el mundo rural se siguen dando en cuanto a lo que significa trabajar en el campo siendo mujer. También se sigue asociando a las mujeres al trabajo doméstico, el cual sigue careciendo de reconocimiento profesional. «El aislamiento social de las mujeres del ámbito rural continúa dándose, e incluso se da la situación de una doble discriminación, ya que no es lo mismo ser una mujer relacionada con el sector dentro del casco de La Laguna que serlo en Buenavista, por poner un ejemplo. No existe una conciencia de género, pero sí existen realidades que ponen de manifiesto sus desigualdades. Por eso mismo se hace tan necesario generar espacios propios que favorezcan la discriminación positiva hacia las mujeres». Y es que, según los análisis realizados a estas mujeres, ellas mismas siguen reconociendo el hecho de sentirse incómodas a la hora de trabajar en espacios masculinizados como es el rural. De ahí que la retroalimentación, la visibilización y la puesta en común de toda la información que está recolectando este proyecto sea una labor fundamental donde la creación artística se ha convertido en la herramienta clave para transferir todos estos conocimientos a la sociedad hacia la capacitación y reconocimiento de las mujeres en el ámbito rural.

Revolotearte Terminamos la ronda de presentaciones de iniciativas vinculadas con el arte, la ecología y la vida en el campo, como no podría ser de otra manera, con la intervención de la artista Ana Torres, que nos vino a hablar del colectivo «Revolotearte» del que forma parte. Para ello nos explica su proceso artístico recordándonos que «todas venimos del campo y es eminentemente necesario nutrirnos de sus historias». A partir de construir con la ayuda de otros colectivos en un proceso de dramaturgia colectiva las propuestas artísticas, se nutren de lo que le dan las mujeres y esto lo llevan a escena. Haciendo entrevistas extensas y sacando el material dramatúrgico de las mismas, recuperan la historia de las mujeres del campo, las cuales siempre han estado muy olvidadas. «En este ejercicio de recuperación de sus memorias, recuperan la voz de las mujeres y, por lo tanto, se recupera el campo». Y es que, según palabras exactas de Ana: «un pueblo que no reconoce a la madre que le parió, no es nadie. Así como el nivel de avance de la sociedad se mide por el nivel de avance de la mujer en la misma». Mediante sus acciones artísticas y el uso de las herramientas audiovisuales, «Revolotearte» vocifera lo que está ocurriendo en el campo.

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Un aspecto concreto que ha marcado también el discurso del colectivo han sido las noticias vinculadas con el uso del veneno DDT en pesticidas y sus efectos nefastos sobre la salud de los trabajadores del campo y, más concretamente, de las mujeres. Otros aspectos sobre los que puso el acento la artista es sobre las políticas del acceso al agua y de la gestión de la tierra y cómo estas condiciones son aún más discriminatorias cuando estamos hablando de las mujeres trabajadoras del campo. «Revolotearte» pues, no podría existir sin el trabajo y participación de un montón de personas que lo hacen posible. «Sin ellos la obra no podría existir, ni sobrevivir», comenta la artista.Tras un breve receso, donde se generaron sinergias entre los participantes al foro, pasamos al debate. La finalidad de este debate era la de plantar la primera semilla para generar redes de colaboración multidisciplinar vinculadas con el arte, la ecología y la vida en el campo.

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DEBATE

A través del trabajo de dignificación y valorización que desarrollan todas las iniciativas presentes en el foro, se reivindican y fomentan valores como son el respeto y el cuidado a la naturaleza, la igualdad para todas las personas y la sostenibilidad basada en procesos de soberanía alimentaria y personal. Para introducir el debate, el moderador hizo un breve resumen de los conceptos e ideas principales que se plantearon durante la rueda de presentaciones y que versan sobre una línea temporal que viene definida por el pasado, en su conexión directa con las tradiciones; el presente, que está representado por la contemporaneidad y la sensibilidad con el ámbito rural de las distintas iniciativas; y el futuro a través de todo ese legado que queremos dejar a las nuevas generaciones, como son un mundo mejor de lo que lo encontramos y la necesidad del fomento de los cuidados entre las personas.

han llevado a cabo desde tu iniciativa o proyecto y cómo esas estrategias evolucionaron, se cumplieron o se vieron truncadas durante el desarrollo del mismo?» Lupe de Trampolín Solidario se arrancó a responder y aportó que desde su empresa no hubo un plan predefinido ni nada que se le pareciera, sino que su estrategia se basó en la filosofía del ensayo-error. Lo que sí tenían claro era que querían que en el mercado hubiera más producción ecológica y que las personas tuvieran acceso a un empleo. De estos objetivos partió todo.

Tacha de La Tajea añadió que ellas, a la hora de construir su ecoescuela, les surgieron muchas ideas para llevar a cabo en el terreno donde está ubicada. Actividades alternativas, hospedaje, un mercado ecológico, ofrecer comida.... Pero se encontraron que en una finca ecológica no se puede hacer nada más allá que producir. Las La primera pregunta en abier- actividades complementarias to que se planteó fue: «¿cuáles no se permiten y es entonces han sido las estrategias que se cuando entras en el marco del

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asociacionismo para poder realizarlas. Tacha afirma que «es importante ser revolucionario y que aunque vas con miedo e inseguridad por todas las cortapisas que te ponen, la seguridad que te da el saber que estás haciendo algo positivo por el planeta es el motor que te ayuda a avanzar».

A la segunda pregunta lanzada al foro: «¿en vuestra experiencia cómo se puede concienciar al consumidor de la importancia de cambiar sus hábitos de consumo?» Natalia de Ecoalpispa respondió que «educando e informando al consumidor a través de labores de concienciación impulsadas por las propias iniciativas ecológicas». «A la vez que soy productora de productos ecológicos también soy educadora y divulgadora de la importancia de consumir este tipo de productos», apuntó también Natalia. Francis de Millo Agitación Cultural secundó lo dicho por Natalia, añadiendo que «la educación debería de ser la punta de lanza para que todo lo demás funcione».

También comenta la dificultad que hay de acceso a la tierra y al agua y que el proyecto que hay ahora mismo de ecocomedores es como «jugar» a la agricultura. A la Tajea le compran 50 euros de productos ecológicos a la semana y «lo que deberían los colegios es comprar el 80% de la producción del entorno que les rodea para que el proyecto de ecocomedores tenga auténtica trascendencia», según comenta. Esta idea de que es necesario mejorar el proyecto Seguidamente Fidel, el dinamiecocomedores fue secundada zador, planteó la tercera pregunpor varios de los asistentes. ta: «¿es posible trabajar paralelamente la urgencia de cubrir Ana del colectivo «Revolotear- las necesidades básicas de la te» interviene añadiendo que «el población con el desarrollo de hecho de alimentarnos de for- proyectos educativos vinculama saludable debería de ser un dos a la ecología dentro del ámderecho básico de las personas bito cultural?» y, por supuesto, extrapolable a comedores y geriátricos». Las respuestas vinieron definidas por la necesidad de trabajar También se habló de cómo se en base a ensayo y error y muproducen productos ecológicos cha experimentación: probanen las islas y estos son expor- do, transmitiendo y compartientados a otros países como Ale- do todo el conocimiento. Todo mania, sin que sean consumi- en base a establecer pequeñas dos localmente. metas alcanzables. Jeza, como representante de la Asociación Se comentó que sería necesario Maye, dijo que «una vía muy poestablecer redes para, entre to- tente es a través de la cultura». das, unificar exigencias muy básicas a nuestro gobierno, ya que Ana Torres remarcó que «lo el sistema de salud no favorece importante no es que nos eduni la salud ni una alimentación quen como consumidores, sino sana, así como tampoco el ac- que el comer bien debería de ceso al consumo de productos convertirse en un derecho». ecológicos. 50


Según sus propias palabras: «debería de ser un derecho el que el Estado proporcionase alimentos saludables».

«Lo más efectivo es el boca a boca y dando ejemplo a través de la manera de hacer las cosas. Este camino es más largo y duro, pero a través del cuidado También se apuntó, en relación que nos aportemos las unas a a este tema, que la gran causa las otras es como podremos llede los problemas de salud en la gar lejos con nuestros proyecpoblación canaria es porque te- tos», se comentó. nemos un índice alto de pobreza y que este alto índice de po- Aprovechando que se empezabreza viene afectado también ba a hablar de los cuidados, el por el hecho de no comer sano. dinamizador lanzó la siguiente pregunta: «¿cuáles han sido

Se pone como ejemplo a Alemania como referente de país en cuanto a la aplicación de tasas como medida de concienciación rápida y eficaz de la población. Tacha comenta que «nos encontramos en un momento de situación de emergencia en cuanto al uso masivo de pesticidas en la agricultura ecológica». Jose Luís, de la Asociación Jagua, aporta que «sería necesaria la aplicación de impuestos sobre el uso de productos químicos en la agricultura, como se ha hecho para evitar el consumo de tabaco. Y es que hubo un intento de crear un decreto ley que regulara esta situación, mas se quedó todo en agua de borrajas».

esos procesos de escucha efectiva a la hora de acercaros a las personas y comunidades con las que habéis trabajado para construir y recuperar sus imaginarios colectivos?, y ¿cómo habéis conseguido generar espacios de encuentro como estos?» Natalia apuntó que es a través de las redes sociales como consigue llegar a su público objetivo, así como haciendo pedagogía en todos los sitios a donde va; y es que «cuando el consumidor comienza a demandar productos ecológicos, consigue que el empresario adapte su negocio a sus nuevas necesidades».

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La Tajea, antes de empezar a ser un proyecto colectivo, comenzó siendo el resultado de un proceso terapéutico personal, «desde la máxima humildad y entendiendo que todos los defectos que hayamos en los otros, son el reflejo de los de uno mismo», compartió Tacha. Entendiendo que el conflicto es siempre una oportunidad para aprender y que es asumiendo la parte de responsabilidad que le corresponde a cada uno como se generan marcos abiertos y constructivos. «Las guerras pues son el reflejo de las microguerras que llevamos dentro».

ceso y que pueda así surgir un compromiso con lo que están creando conjuntamente. Jose Luís apunta que a la hora de visibilizar y transmitir las tradiciones culturales siempre hay un interés inicial, pero que luego todo queda en palabras y nadie quiere continuar con la labor de acercar la cultura tradicional. Desde la Asociación Jagua realizan eventos y actividades en familia de carácter intergeneracional que es donde se generan los mayores procesos de aprendizaje comunitario: en el compartir los saberes y conocimientos de niños, jóvenes, adultos y mayores.

En los años de convivencia que llevan en La Tajea se han dado cuenta que el trabajo físico hace Ana Torres comenta que «el que la gente esté más unida. grupo humano se consolida con la generación de encuentros de David G. Ferreiro nos cuenta carácter horizontal donde la essu experiencia con el proyecto cucha mutua se convierte en la Imago Bubo: él aterrizó en un canalizadora de lo que de verpueblo hablando de cultura par- dad está pasando en la comuticipativa y mientras iban desa- nidad». rrollando los proyectos que querían llevar a cabo, poco a poco Fidel plantea la importancia de fueron habitando el lugar me- tres conceptos que se han tratadiante el contacto directo con do a lo largo de todo el encuenlos vecinos. tro y que atraviesan transversalmente a todas y cada una de las «La comunidad ya existía y es- iniciativas: la escucha, la facilitaba viva por sí misma. Lo que tación y los cuidados. tiene que hacerse es moverse por el pueblo, preguntando qué Irene Sanfiel, directora y coordise puede aportar desde la cultu- nadora de La Pinochera, añade: ra y qué necesitan ellos y ellas. «también es necesario hablar Identificar sus necesidades me- de la consideración del arte en diante el contacto diario y un nuestra sociedad y de cómo trato humano y cercano con los puede convertirse en una forma locales». de vida, fuera del estigma de la precariedad y fomentando la Jeza explica que en la Casa del profesionalización del ámbito Nogal trabajan directamente artístico. Todo esto son aspeccon las familias a través de un tos sobre los que habría que traformato asambleario de reu- bajar», afirma. nión, creando comunidades en entornos urbanos de manera Coromoto Hernández de la Red horizontal para hacerlas partíci- de Semillas apoya que «el arte pes en todo momento del pro- es una herramienta necesaria». 52


Natalia Díaz, retomando una de las cuestiones que se lanzarondurante el debate, plantea que «es necesario buscar un equilibrio entre el arte y el cubrir las necesidades básicas de la población».

a crear piezas artísticas vinculadas al ámbito rural). Como si fuera una anécdota o un tipo de expresión cultural sin la misma relevancia o peso que otro tipo de propuesta contemporánea.

Ana Torres también comenta Irene Sanfiel nos cuenta que que, a veces, hay personas que cuanta más cultura aprende y le preguntan que si trabaja soconoce, menos enfermedades bre la temática de la vida en el tiene y mejor se siente consigo campo, ¿por qué no lo hace en misma. el propio campo? «Como si hablar del campo estuviese excluAna Torres añade que «el arte sivamente relegado al espacio es nuestra manera de cambiar rural», apunta. el mundo» y que «es muy importante fomentar la cultura desde En la última intervención de Iredonde cada una la entienda». ne Sanfiel, esta comenta que «lo También puntualizó que dentro importante es hacer activismo del mundo del arte, más con- uniendo el ámbito social con el cretamente de la danza, se ha ecológico». «La Pinochera es encontrado con personas que un ejemplo de que las cosas estodavía no son sensibles con la tán cambiando en referencia a realidad rural y las posibilidades lo que está sucediendo dentro que puede aportar este ámbito del mundo rural. Estamos mial mundo del arte y que incluso rando para el monte. Nosotras le han llegado a comentar: «qué como artistas debemos ayudar curioso esto a lo que te dedi- a visibilizar esta realidad y sercas» (refiriéndose a crear piezas vir como puente para conectar artísticas vinculadas al ámbito ambos mundos». rural). Como si fuera una anécdota o un tipo de expresión cul- Antonio Perdomo cierra el detural sin la misma relevancia o bate comentando que«si empepeso que otro tipo de propuesta zamos con la idea de que es necontemporánea. cesario revalorizar el trabajo de los agricultores, es lógico que David G. Ferreiro añade que «el se haga el apunte de que tamarte es nuestra manera de cam- bién es necesario que se reivinbiar el mundo» y que «es muy dique el valor del trabajo de los importante fomentar la cultura artistas». desde donde cada una la entienda». También puntualizó que dentro del mundo del arte, más concretamente de la danza, se ha encontrado con personas que todavía no son sensibles con la realidad rural y las posibilidades que puede aportar este ámbito al mundo del arte y que incluso le han llegado a comentar: «qué curioso esto a lo que te dedicas» (refiriéndose 53


MESA DE SABIAS DE LA TIERRA - Transcripción -

El domingo 7 de julio de 2019 en el Mercadillo Agrícola de la Esperanza tuvo lugar la primera «Mesa de Sabias de la Tierra» gracias a la colaboración de la Red Canaria de Semillas. En este encuentro el objetivo fue generar un lugar donde se conversara sobre agricultura tradicional y ecológica entre mujeres que estuviesen trabajando o hubiesen trabajado la agricultura desde un punto de vista respetuoso con la tierra y la cultura insulares.

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Esta Mesa pretende también facilitar la visibilización de las iniciativas agroecológicas que se están desarrollando en la isla de Tenerife desde la perspectiva de las mujeres que las impulsan y las llevan a cabo. Se ha concebido como un espacio de encuentro donde poder compartir experiencias, generar sinergias y encontrar lugares comunes entre todas. A este primer encuentro, que contó con la participación de la artista y performer canaria Erika Ravelo -que desarrolló expresamente para la ocasión la pieza performativa «Creando»-, asistieron las siguientes mujeres:

Alba González González

agricultora ecológica de Arico

Concepción Delgado Gómez agricultora de Güímar

Donina Martín Cruz

pinochera de La Esperanza

Lourdes Galindo Delgado

agricultora ecológica de Güímar

Sergia Vera García (Flora) ganadera de La Esperanza

Urbana Martín Cruz

pinochera de La Esperanza

Verónica del Castillo

agricultora que trabaja la permacultura en La Esperanza

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El encuentro fue dinamizado y moderado por Iballa González González (Finca Ecológica Carbonero de Geneto). Tras la presentación de cada una de las participantes a la Mesa de Sabias, incluida la propia dinamizadora, Iballa lanzó las siguientes preguntas a las participantes: «¿cómo llegaron a dedicarse a esa actividad?, ¿qué les hizo dedicarse a ello? y «¿les hubiese gustado dedicarse a otra actividad?». A continuación la respuesta de cada una de ellas: Sergia Vera (Flora), ganadera de La Esperanza, ayudó a sus padres cuando chica en las labores de ganadería porque en aquella época era lo que había. En la familia tuvieron una manada de ovejas y una manada de cabras. Después se fue a trabajar a La Laguna. No siguió trabajando en la ganadería porque no le daba tanto resultado como ir a ganar dinero a la ciudad. Aún así ella siempre ha seguido trabajando su propia huerta, de la cual se autoabastece. Ahora vivo de la tierra; de la madre naturaleza que me da todo Verónica del Castillo viene de la agricultura tradicional y ahora ella misma ha transformado todas sus huertas de La Esperanza para trabajar la agricultura ecológica. Como comenta: «ahora vivo de la tierra; de la madre naturaleza que me da todo». Se ha dedicado a la agricultura toda la vida «a recoger papas, a sembrar, a coger habas... » De adulta quiso dedicarse de otra manera a trabajar la agricultura, explica: «porque no quería seguir comiendo alimentos envenenados». Cuando su padre abandonó las tierras, ella decidió cogerlas, «me costó muchísimo que mis padres cambiaran su mentalidad ya que ellos entendían que a la hierba había que echarle “quitahierba”, sí o sí… Aún así finalmente, tras ver los resultados que estaba dando la tierra sin el uso de químicos, comprendieron que es posible tratarla tal y como es, natural, sin nada». Hoy en día ya puede comer de la tierra. Todo esto ha supuesto para ella un cambio radical, para mejor, en su vida. Concepción Delgado es hija de agricultor. Su familia tenía ganado y se criaron en ese estilo de vida. Concepción también ha tenido otra profesión, pero siempre ha estado en contacto con la agricultura. Después de jubilarse se ha dedicado a cultivar para la casa. A Concepción siempre le ha gustado el campo y, como ella le decía siempre a sus hijos: «el ir al campo a recoger el alimento no era

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una necesidad; podían comprar los productos directamente en el supermercado, pero siempre les explicaba que así sabía lo que comía y que tenía mucho más sabor, ya que yo tampoco usaba productos químicos, algo de abono, pero nada tan agresivo». Concepción también comenta que «costó mucho quitar la mentalidad de antes de que era necesario echar productos químicos a la tierra». Ella fue maestra y también utilizaba los huertos de la escuela para hacer cursillos sobre huertos ecológicos, trabajando la tierra con los niños y niñas. Sembraban y de lo que recogían lo repartían entre todos. Todavía aquellas madres de sus alumnas y alumnos, cuando se encuentran con ella por la calle, le recuerdan que gracias a eso sus hijas e hijos aprendieron a comer potajes. Alba González estudió ingeniería agrícola en La Laguna. Toda la vida ha tenido relación con la agricultura ecológica o biológica y durante unos años estuvo trabajando en temas de comercialización y logística sobre todo en puntos de venta de tiendas ecológicas. Hoy en día trabaja en una cooperativa y hace aceite de oliva virgen extra. Toda su familia se dedicó siempre al tomate y ella toda la vida ha comido tomates que saben a tomate y por eso a

ella le llamaba la atención que la gente no tuviera esa experiencia en el día a día de su alimentación. Decidió estudiar ingeniería agrícola para ver si podía aportar algo positivo a la isla, a los profesionales del sector, y ver si se conseguía dejar algo de huella. «Sembrar y recoger». Lourdes Galindo, hija de Concepción Delgado. Se saltaron una generación de agricultores, comenta, porque su madre se libró de trabajar la tierra como forma de vida. Pero «sus abuelos siempre les decían que no se podía abandonar la agricultura». Aunque Lourdes terminó estudiando una carrera que poco tenía que ver con la agricultura: la arquitectura. Viendo como iba el planeta se dió cuenta de que estábamos olvidando lo importante y que el alimento es

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una de las cosas más básicas que tenemos que preservar. «A nadie le gusta la agricultura porque está mal pagada y queda mucho trabajo por hacer y si queremos cambiar el mundo pues tenemos que cambiar nosotros», afirmó. Por ello empezó por el autoconsumo y por ser el cambio que quiere ver en el mundo. Tras una experiencia que tuvo en un pueblo de México, donde pudo ser testigo de primera mano de lo que era perder totalmente la capacidad de soberanía alimentaria, se dijo a sí misma: «hay que volver a meterle mano a esto».Y ahí empezó su retorno al campo.

Urbana Martín ha estado toda la vida trabajando en el monte cogiendo «pinocho» y también en la capital, hasta ahora, que ya no trabaja. Comenta que «ojalá pudiera volver a montar pinocho otra vez».Aunque su madre de pequeña quería que ella fuera a la escuela, ella lo que más deseaba era ir al monte a recoger pinocha con su hermana. Tenía once años cuando empezó y en su casa todos se dedicaban al trabajo con la pinocha. Donina Martín, hermana de Urbana Martín, ha trabajado en la pinocha toda la vida. Iban a trabajar por las mañanas desde pequeñas al monte en los camiones, «y es que antiguamente sí que había mucha gente trabajando en el monte, no como ahora», comenta. Se iban para los riscos cargando haces de pinocha, trayéndola a la pesa del «montonero»que se dedicaba a pesarla. «Si la pinocha estaba húmeda y traíamos por ejemplo 70 kilos, nos la dejaba en 60 kilos. Así era la vida de antes en la pinocha», afirma Donina. «En el monte se trabaja de verdad. Costaba poner la pinocha en su sitio para que los camiones la cargasen y todo eso. Ese trabajo duro no era ni para los perros, pero teníamos que ir porque, aunque conseguíamos poco dinero, así nos ganabamos la comida». Para amontonar la pinocha para su recogida, en su época, había que caminar kilómetros. Por aquel entonces era el único trabajo que

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tenía la familia al alcance. Después ella, tras casarse con un ovejero, estuvo cuidando de la ganadería que tenían. Donina también comenta que ha llegado a un punto, con la edad que tiene, que el monte le duele. «Porque al mirarlo desde la puerta de mi casa, a veces se me rallan los ojos de ver cómo lo estamos tratando. Y es que antes el monte estaba mucho mejor», afirma. Iballa González, moderadora del evento, viene de la agricultura ecológica y estudió ingeniería agrícola. Se dedica a lo que se dedica porque, tras haber explorado el trabajar para otras personas, vió que por qué no hacer para ella misma lo que hacía para otros. Empezó su labor en los terrenos familiares. Las siguientes cuestiones que planteó Iballa a las participantes de la Mesa de Sabias, fueron: «en la actualidad, ¿cómo es el perfil de las mujeres que se dedican a esa actividad (agricultura, ganadería, la recogida de pinocha...)». «¿Ha habido un relevo generacional?» A lo que respondieron: Donina Martín comenta: «son más nuevas y no son muchas. No hay muchas mujeres que se dediquen al trabajo en el monte». Las mujeres tenían, en su época, diferentes funciones en el trabajo de la pinocha: recogían, pesaban…

Lourdes Galindo aporta que «el perfil de la mujer que se dedica a la agricultura ecológica es el de loca, porque está claro que la gente fuera de la agricultura ecológica tiene una vida más cómoda, aunque sea más infeliz. Empezar en esto es muy complicado. Somos unas intrépidas», afirma. A Alba González le pasa lo contrario que a Lourdes. Como lo ha visto toda la vida… Después de haber ahondado un poco más y haber visto cómo funcionaba el tipo de agricultura tradicional y lo que es la agricultura ecológica, sus valores, la agroecología… Lo tiene todo más claro. Pero ella siempre vivió con su padre y su hermana el trabajo en la agricultura ecológica no química. Ella pensaba: «si mis padres llevan trabajando este sistema de agricul-

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tura ecológica desde los años 90, ¿por qué no voy yo a seguir en esta línea?» Iballa González añade que nunca existió ese debate o esa duda de decir «¿a qué me dedico, si a la agricultura convencional o a la ecológica?»Su familia se dedicaba también a lo ecológico y nunca se lo planteó. No hubo elección como tal. Concepción Delgado comentó que ella ve que «ahora hay más mujeres que hombres que se dedican a la agricultura». Ya que antes, mayormente, por lo menos en su zona, los que se dedicaban a la agricultura eran los hombres y las mujeres iban a trabajar. Pero que «la figura de la mujer empresaria, la mujer emprendedora, concienciada con la ecología, es algo más novedoso», por lo menos en su entorno. Verónica del Castillo está de acuerdo con Concepción en cuanto a que la mujer trabaja más la agricultura que los hombres. Eso es lo que ella también ha visto. «Estas nuevas generaciones vienen con mucha fuerza y con mucha ilusión» comenta- Son personas luchadoras con mucha alegría, porque les gusta. Ella las ve como personas que tienen claro lo que quieren y que luchan por ello. También comenta que se están recuperando las tierras y que «la

juventud está volviendo a este estilo de vida como una vía de escape a la realidad económica que se les ofrece». Se ha demostrado que el tema de la burocracia es un poco complicada, pero a las mujeres las ve muy implicadas con la naturaleza y con el tema de la agricultura, algo que para Verónica es maravilloso. También dice que tiempo atrás, por lo menos en la zona del municipio de El Rosario al que ella pertenece, no era tan común. «Antiguamente era el hombre el que se dedicaba a las labores del campo y la mujer la que ayudaba. Hoy en día se ve poco hombre en el ámbito

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ecológico y, si hay hombres, están acompañados de mujeres. No sé si será porque ellas son más sensibles hacia la madre naturaleza», apunta. Flora aporta que «las que trabajaban antiguamente en el campo eran las mujeres, más que los hombres». Apunta que donde más cree que han trabajado las mujeres es en La Esperanza. «Las mujeres eran mandadas por el marido a trabajar y tenían que hacerlo». Iballa apunta que «el papel de la mujer en el campo siempre ha sido importante, pero no visibilizado». Flora dice que es amargo. Que «el trabajo en el campo es amargo» Iballa, desde su experiencia y coincidiendo con lo que dijeron Lourdes y Alba, cree que «en el sector de la agricultura ecológica es la

gente joven la que se está introduciendo y también muchas mujeres». También comenta que se está consiguiendo la profesionalización del sector y que aún, tristemente, el trabajo de su generación sigue siendo la lucha en conseguir la dignificación del poderse dedicar a un sector tan importante como el primario. La siguiente pregunta lanzada por la moderadora fue: «¿qué creen que ocurriría si el trabajo de la ganadería, la agricultura y en el monte se perdiera?» Las mujeres de la Mesa de Sabias respondieron: Flora fue la primera en contestar diciendo: «es que ya se ha ido perdiendo. Cuando estaban las lecheras, antiguamente, todo el mundo tenía ganado, tenía vacas, cabras, cochinos, conejos, gallinas.... Tenías la comida en la casa. Desde que quitaron a las lecheras la administración no te deja tener un cochino, no te dejan tener gallinas, no te dejan tener nada. Entonces no pongo una cuadra de vacas, porque lo que voy a hacer es perder dinero» -comenta- «La

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leche te la compran a un euro o menos y tú trabajando todo el día de Dios cuidando a las vacas… No da… El fracaso que hubo fue el haber quitado las lecheras. Ahora no puedes tener animales. Antes matabas a tu cochino, a tu conejo… Ahora no puedes. Tienes que llevarlo al matadero». Verónica que «si no se pudiera seguir trabajando del campo perderíamos toda nuestra esencia». Además no se puede permitir, afirma. «Ya se ha visto el caos profundo en el que está sumido el planeta». El campo siempre ha sido para ella lo más importante y un ámbito que, según su opinión, genera mucho empleo. «Tras el paso a la industrialización es cuando se ha perdido todo», opina Verónica, que no concibe que la agricultura desaparezca. Al revés, «estamos luchando para que todo vuelva a como era antiguamente». Ella siempre se ha fijado en el tipo de vida que llevan en la selva y en África, que «viven como se vivía antes, integrados en la naturaleza y viviendo de ella. Deberíamos volver ahí, ya no tenemos casi nada» comenta. «Todo está contaminado. Estamos comiendo plásticos, todos lo sabemos. Creo que eso no se puede permitir. Tenemos que luchar porque eso no suceda. Por eso el sector primario tiene que salir adelante y eso es algo que las administraciones no están apoyando. Si se hubiese apoyado desde el Tenemos que luchar entre todos para que esto avance. Por el medioambiente y por todo. Nos estamos matando. principio, esto no hubiese cambiado tanto. Seguiríamos trabajando la agricultura y la ganadería y no tendríamos que estar trayendo tantas cosas de fuera. Porque es que tenemos lo nuestro, tenemos nuestras semillas. Con lo nuestro podemos salir adelante y dar a los demás también. Yo no opto porque desaparezca», cierra Verónica. Concepción la intervención de Verónica, y es que ella tampoco concibe que perdamos nuestras tradiciones y nuestras costumbres y el saber lo que comemos. «Porque no es lo mismo que vayas al supermercado a consumir todo lo que te venga de fuera sin saber lo que le han puesto a la comida ni que tipo de semillas han usado, a consumir productos locales que sabes lo que estás comiendo. Porque nos estamos matando con la agricultura y la ganadería extensiva tan grande de la que nos quieren abastecer. Una industria que no va a más que a ganar y a ganar y no mira si mata o si no mata y así luego surgen todas estas enfermedades y cánceres que estamos sufriendo… Pues hay que mirar qué es lo que se está comiendo y luchar por conservar lo nuestro. Porque es salud. Es calidad de vida. No mirar lo que está más barato, sino mirar lo que te da garantía de que estás comiendo sano. Te pones a mirar en el supermercado los ingredientes y los componentes con los que están hechos los productos y te dan ganas de soltar

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la bolsa e irte con las manos vacías. Pero es que es así. Tenemos que luchar entre todos para que esto avance. Por el medioambiente y por todo. Nos estamos matando». Alba comenta que, «sin el sector primario y al perder la soberanía alimentaria, el pueblo sería más esclavo aún. Si dependemos solamente del exterior, ¿qué haremos? Mucha gente nunca mira el origen de los productos en las etiquetas. Hay un gran desconocimiento al pensar que da igual de donde vengan. Y es que un agricultor ecológico aquí se rige por una normativa y unas inspec-

ciones que fuera no se hacen». Alba cree que el problema proviene de no proteger desde la institución el primer sector, desde el cual podrían derivar otros sectores como el turismo que es el que aquí manda. «¿Por qué no se obliga a los hoteles a tener producto local para que se reestructure el mercado? Para que haya una conexión real y digna entre comercio y productor. Porque por la cadena es por donde se pierde más el dinero, ya que no va directamente al que lo trabaja». Lourdes añadió que estaba pensando lo mismo, que «al final lo que te estás jugando es tu propia libertad. Porque si no tienes lo básico, no tienes capacidad de decisión, y parece que la tendencia es cada vez más intentar anularnos como sociedad haciéndonos más dependientes. Por eso molestará tanto la soberanía alimentaria» afirma, «porque si yo puedo consumir sin pagar impuestos, si yo puedo sostenerme con mi propia comunidad, ¿por qué voy a necesitar depender de una subvención que encima sólo me dan si cumplo unos determinados requisitos? La situación es crítica. No podemos esperar a que lo haga otra persona. Tenemos que pasar a la acción».

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Donina Martín comenta que «hay mucha falta de trabajo para los jóvenes y así no se pueden buscar la vida. En el monte no va a vivir todo el mundo, ni el monte es para todo el mundo. Pero estaría bien que quien pudiera sembrara sus papas, sus coles, etc… Todo eso es ventaja para una casa». ¿En qué momento hemos llegado a ese punto de olvidarnos así de todo esto?; ¿en qué momento se ha dejado de transmitir toda esa sabiduría? Iballa dió la palabra al público asistente y Paloma, agricultora ecológica también, comentó que al venir a la isla tuvo la oportunidad de trabajar en la agricultura ecológica pero lo que vió es que mucha gente joven quiere pero no encuentran tierra, o la tierra no tiene agua, o tienen tierras pero no te dejan vivir en ella. «Se podrían hacer muchas cosas para favorecer el sector primario, porque gente joven con ganas hay. Ha cambiado ya la mentalidad y hay gente que quiere moverse. Hemos descubierto la agricultura como una salida, como algo bonito que nos enriquece también por dentro, no solamente el estómago, sino también el espíritu. Ganas hay y posibilidades podría haberlas si hay intención y se deja que se trabajen las tierras. Porque tierras vacías hay un montón, en la península y aquí en las islas. La gente mayor a veces está un poco reticente de dejar su tierra para trabajarla. Quizás podría haber un poco más de intercambio intergeneracional. Enseñarnos entre nosotros y confiar más los unos en los otros». Retomando esto último que añadió Paloma, otro asistente comentó que «durante generaciones se ha estigmatizado la agricultura dejándola como si fuera algo antiguo o para la gente que no le queda otra cosa a la que dedicarse. Esto ha hecho que se nos olvide lo importante que es la agricultura para la vida, y al final no nos está quedando otra que buscarnos la vida y tener en casa un manual de permacultura. ¿En qué momento hemos llegado a ese punto de olvidarnos así de todo esto?. ¿En qué momento se ha dejado de transmitir toda esa sabiduría?» Con esta última reflexión Iballa dió por finalizado el encuentro, agradeciendo a todas las compañeras su participación y asistencia, así como la del resto de personas presentes. Cerró su intervención diciendo lo fundamental que es que toda esta sabiduría que se ha compartido no se quede en el camino, porque será la base de todo lo que vendrá después.

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IV Huella de carbono

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67


O

TENTE S I S AS

0,438

2,12

N

NIZACI A Ó RG

17%

68

43%


El informe recoge las emisiones principales de Festival La Pinochera 2019 derivadas de la organización del evento y el transporte de los asistentes. Se han aplicado los factores de emisión lo más adaptables posibles a las condiciones de celebración del evento.

TnCO2-e Organización

0,438

17%

Consumo eléctrico

144 kWht

0,117

4%

Traslados en coche

1500 Km

0,321

3%

2,12

83%

Asistentes Viajes en avión

5 personas

1,47

57%

Viajes en tren

4 personas

0,00085

0%

Traslados en coche y guagua

271 personas

0,23

9%

Alojamiento ponentes

12 noches

0,42

17%

2,56 TnCO2

Fuentes de información utilizadas: IPCC · Red Eléctrica de España · Insituto IDAE · International Civil Aviation Organization · UK Department for Envirnment, Food and Rural Affairs · CO2Connect.org · RENFE · Cadena de Hoteles Hilton

Elaborado por Genea Consultores - Septiembre 2019

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V AGRADECIMIENTOS

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V.

AGRADECIMIENTOS Y CRÉDITOS 71


En primer lugar queremos agradecer a esas personas que han trabajado y trabajan en el campo o en el medio natural de una manera respetuosa y que nos han inspirado a trabajar en esta línea. A todas las personas que nos escucharon y han contribuido a la creación de La Pinochera y de este documento. Al pueblo de La Esperanza por acogernos y hacerse escuchar. A todas las pinocheras y pinocheros que nos han contado sus historias y que han confiado en nosotras, abriéndonos las puertas de su memoria. Al Ayuntamiento del Rosario por abrirnos las puertas. Y, porque detrás de los proyectos hay muchas personas que los hacen posibles, les queremos dar las gracias de todo corazón a todas las pinocheras y pinocheros: Flora, Victoria, Urbana, Alberta, Argelia, Donina, Francisco, Martín, Alberto y Ernestina. Así como a Santos y Miguel por hacernos llegar toda la pinocha al Mercadillo Agrícola. A Irene L. por su maravillosa ilustración de La Pinochera. A las artistas Erika y a Gloria por haber creado la instalación hecha con pinocha que ambientó el Mercadillo y la cual nos acogió, nos arropó y nos hizo sentir en todo momento como si estuviésemos inmersos en el monte de La Esperanza. A Escolástico, Betty, Fidel V., Yeray G., Cristina, Ruth y Yurena y todo el personal del Ayuntamiento del Rosario por facilitar todo. A Estefanía y Tomás de Agricultura de Cabildo. A Bernardo de Sinpromi por el esfuerzo de última hora. A Sergio, el director del PFAE-GJ. ROSATUR, por embarcar con tanto entusiasmo y contagiarlo al equipo docente y a sus alumnos en la dinamización de los talleres infantiles: Carolina, Águeda, Elena, María, Janette, Chaxiraxi, Samara, Steffany, Yamilé, Kevin, Jonay, Jonathan, Pablo, Semi, Aidán, Aarón, Cristian y Víctor. Al equipo directivo Gloria y el equipo docente del CEO Leoncio por abrirnos las puertas de sus aulas.Agradecer también a Carlos y a Francisco A. de la Cátedra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la ULL. A David y Laura, por introducirnos a través de sus talleres de creación en el mundo del audiovisual desde una perspectiva ecosocial y experimental.

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A Ana, Antonio, Aurelio, Nora, Carlos, Felipe, David, Estefanía, Francis, Rocío G.,Jezabel, Jose Luís, Lupe, Lydia, Natalia, Pablo, Coromoto y Tacha porque con sus iniciativas nos hicieron ver en el «Foro Insular de Iniciativas Agroecológicas, Eco-sociales y Artísticas» que otro mundo es posible si nos unimos y construimos conjuntamente. A Yudeimis por el apoyo en la mediación artística y acercar la videodanza al colegio, así como a Erika por deleitarnos con su performance «Creando». A Javi por la web, a Karrera por el maravilloso diseño gráfico, a Irene C. por crear este documento y a Ana por divulgar tan increíblemente el proyecto por las redes. A Iballa por moderar la «Mesa de Sabias de la Tierra». A Alba, Concepción, Lourdes, Donina, Urbana, Flora y Verónica por compartir toda su sabiduría y conocimientos. A todas las personas que nos mandaron sus creaciones audiovisuales y más concretamente a los seleccionados de esta edición: Macu, Beatriz B., Fayna, Tania, María, Abia, Juan José, Itxaso, Beatriz F. y Violeta. A Laura P. por acercar a Isabel y Carmelo con su proyecto «Cinecicleta», que tan amablemente nos cedieron para proyectar las películas. A los participantes a los talleres y a los alumnos y alumnas del CEO Leoncio por vuestra creatividad y entrega a la hora de construir conjuntamente vuestras propuestas audiovisuales. A «Pinito Ocho» por prepararnos para los eventos comida rica hecha con ingredientes de su granja orgánica y a Miguel por esas peras ecológicas esperanceras. A todas las personas que participaron, se pasaron y divulgaron La Pinochera porque, sin todas vosotras, no tendríamos razón de ser. GRACIAS A TODAS

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Redacción por: La Madre Monte Maquetación y diseño por: Estudio Branderlust Fotografías por: Rocío Eslava Ilustración de portada por: Irene León Evento organizado por: La Madre Monte y Ayuntamiento del Rosario Patrocinado por: Gobierno de Canarias, Canarias Cultura en Red, Tenerife+Sostenible, Cabildo de Tenerife, Simpromi. Con la colaboración de: Área de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Tenerife, Cátedra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible Cabildo de Tenerife Universidad de La Laguna, Imago Bubo Rural Colectivo, El Cubo Verde, Las Eras del Tablero Festival Rural de Creación, Maye, La Casa del Nogal, Trampolín Solidario, Revolotearte, Aires del Apartadero, El Pinito Ocho, Jagua, Alpispa, Carbonero Finca Ecológica, Red Canaria de Semillas, La Tajea Ecoescuela, Millo Agitación Cultural, PFAE GJ Rosatur y Genea Consultores Organizan

Colaboran

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La Pinochera. Cuaderno de Arte, Ecología y Vida en el Campo.  

Hemos creado este Cuaderno de Arte, Ecología y Vida en el Campo para recoger los valiosos testimonios, debates y actividades que tuvieron lu...

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