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¿Bañarse una vez al año es ser limpio?

¿Ir a la cancha una vez al año es ser hincha?

¿Ir a misa una vez al año es ser religioso? ¿Coger una vez al año es tener una vida sexualmente activa ?

¿Votar una vez al año es decidir?

Si los voto ¿me la sostienen?


“Me gustas cuando votas porque estás como ausente...” La campaña electoral para ganar el Centro de Estudiantes se hace visible una o dos semanas al año, en las que diversos militantes nos intentan convencer, casi hostigándonos, de que su agrupación/ partido es la mejor representante de nuestros intereses. Así nos ofrecen sus propuestas como si se tratase de un producto a vender, rivalizando entre ellos en la fila, compitiendo para que algún estudiante los escuche o por un pedazo de pared para pegar carteles. Sin embargo, la lógica electoral no solo se hace presente en estas semanas sino que configura una forma de militancia que se extiende durante todo el año. Compartimos acá algunos reflexiones que intentan problematizar esta lógica delegativa que nos presentan las elecciones:

En nombre de todos

Como reproducción de la democracia burguesa en pequeña escala, las elecciones del centro parecen arrojar a la agrupación ganadora la capacidad de hablar en nombre de todos. Así se desliga el poder de decisión del resto de estudiantes. Al mismo tiempo las críticas que hacen la mayoría de las agrupaciones refuerzan la misma fórmula, se acusa a la conducción de no estar haciendo bien su trabajo, que sería interpretar la voluntad del estudiantado, leer sus mentes y digitar sus acciones.

Buena conducción, mala conducción

Si entendemos el Centro de Estudiantes como nuestro órgano de organización la crítica a la conducción deja de ser un asunto moral , el asunto no es que “la conducción actual no esté haciendo bien su trabajo” sino que se trata de un problema estructural: la idea misma de conducción elegida una vez por año obstruye la participación directa de quienes se acercan al Centro de estudiantes e impide la búsqueda colectiva de soluciones.

¿Elegir al que decide es elegir algo?

¿Cuánto decidimos sobre el espacio de la facultad? ¿Cúanto decidimos sobre nuestras carreras y planes de estudio? ¿Cúanto decidimos sobre el aula/el desarrollo de las clases? Es casi nula la incidencia que tenemos sobre las decisiones que se toman en la facultad, espacio que habitamos cotidianamente y que determinará nuestro rol en el mercado laboral. Incluso aquellos que elegimos muy poco pueden decidir en los espacios institucionales y de participación pautada existentes como los órganos de “cogobierno”, espacios antidemocráticos en los que la gestión puede imponerse por sobre la escasa representación estudiantil. En ese sentido ir a votar una vez al año solo crea una falsa idea de participación.

Unidad vs competencia

La disputa casi marketinera por potenciales votantes genera una fuerte competencia entre las agrupaciones, que se traduce en constantes denuncias en las que los problemas del estudiantado son tomados como variables sin incidencia, choca directamente con la idea de unidad del movimiento estudiantil. La unidad sólo se genera construyendo una lucha en común. Sin instancias comunes de debate y organización reales, la unidad es simplemente una bandera que queda bien flamear en público.


Organicéemonos En el ideario colectivo el Centro de Estudiantes es la agrupación que gana las elecciones, para participar en él habría primero que ingresar en una agrupación/partido y luego ganar dichas elecciones. Lo que se vota no es un proyecto, ni un programa de acción, sino que se designa a quienes van a gestionar durante un año un espacio de poder. Tenemos entonces la Comisión Directiva, que da un margen de decisión a la derecha y al reformismo, ausentes de la construcción gremial cotidiana. En esta especie de mesa chica del centro votan las agrupaciones que obtuvieron un puesto (vocalía) en las elecciones; una especie de repartija del centro de estudiantes en pedacitos, cuestión visible en las secretarias: como premio a quien gana la conducción le queda la administración del bar y publicaciones, mientras entre el resto de las agrupaciones se reparten secretarías, tan ficticias y nulas en construcción que cada agrupación decide que nombre inventarle a SU pedacito de centro. Estos espacios estructuran un Centro jerárquico y cerrado a la participación. No pretendemos ocupar los espacios de poder que le dan la capacidad a una agrupación o frente de decidir en nombre del resto, esa política es la que impone una lógica delegativa entre los compañeros. Es así que se construye,todo el año y no solo en elecciones, la apatía generalizada. Nuestro objetivo no es agradarte, ni generar simpatía, no por lo menos de la manera mercantil y vacía que se hace durante las elecciones. Buscamos que se amplíe la participación, visibilizar que hay otras formas de construcción, de organizarnos sin dirigentes ni dirigidos. Nosotros abogamos por otra concepción de Centro, que desde hace algunos años disputa con la anterior: un Centro horizontal integrado por la Asamblea General y coordinación con las Comisiones de Base y Asambleas de Carrera. Las comisiones de base son espacios abiertos de trabajo del Centro de Estudiantes, en los que se tratan diversas problemáticas, se decide y trabaja de manera horizontal, donde también se disputan posiciones pero en pos de trabajar colectivamente para llenar de contenido la asamblea y tener un trabajo previo que nos permita lograr un posicionamiento comúndel centro, desde el que unificar la lucha hoy fragmentada. Es por todo ésto que llamamos a participar de los espacios de base que dan vida al movimiento estudiantil real de la facultad, como las Comisiones de Base, como las Asambleas de Carrera (o de nuevos espacios de democracia directa que se puedan crear), así como a apropiarnos de la Asamblea General para transformarla en un espacio democrático, coordinada con los espacios de base, de debate real y acción directa. Sólo organizados colectivamente, construyendo un Centro de base, movilizado y con participación directa, podemos levantar reivindicaciones de manera efectiva y luchar para solucionar nuestros problemas.


La lógica verticalista del estado cada día busca avanzar y quitar espacio a cualquier chispa de autoorganización y lucha; la Ley de Educación Superior (LES) , la privatización, el avance sobre el control estudiantil en el otorgamiento de las becas y el carácter restrictivo que estas adquirieron, son solo las últimas movidas de un largo proceso de ataque a la independencia y autonomía de nuestras organizaciones. Las elecciones no son herramientas de lucha frente a estos ataques, votando una conducción para que luche por nosotros, lo único que logramos es debilitar nuestra capacidad de organización; la única forma de responder a las avanzadas del Estado es con mayor y mejor organización de todos. No existe un frente o agrupación que garantice soluciones. La salida es necesariamente colectiva. Esta forma de organizarnos y luchar es la única forma de construir un Centro de estudiantes horizontal y asambleario. En el que no se negocian nuestras reivindicaciones. Con la capacidad colectiva suficiente para tomar los problemas en nuestras propias manos, resolverlos, más allá de los marcos institucionales y las reglas de juego que día a día quiere imponer la gestión. Las reglas del juego las imponemos nosotros con la construcción horizontal y asamblearia.

veni:

Charla-debate de la Campaña: “Debate abieto y colectivo: ¿cómo construir un centro horizontal?” Viernes 20 a las 17hs en el patio de la facultad Próxima Asamblea General del CEF yL 24 de septiembre

Me gustas cuando votas porque estás como ausente. Que nadie nos represente.  

"Abogamos por un Centro horizontal integrado por la Asamblea General y coordinado con las Comisiones de Base y Asambleas de Carrera. Sólo or...

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