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Camino a Monstruo Lala Iezzi


Camino a Monstruo Lala Iezzi


Mi Monstruo. Yo.


En Dos Planos I Giotto y sus gárgolas sobrevolando la ciudad, los colores y las formas planas, los límites entre la percepción y expresión de las cosas. Etapas de desarrollo. Mi monstruo,es grande, peludo y tibio como el sol sobre la mesa en la mañana. Sus ojos tiernos, atrás de tanto bello rizado, me conceden algo de paz. No es el Oso de Berger, no es el amigo imaginario de los niños que duermen felices. Es mi monstruo. Y no tiene asignado un lugar, si no, todos los lugares donde voy y ando. Vibra en las cuerdas de las guitarras y baila en mi baile; está en la comida que bendice la mesa y al encender el televisor y ver las noticias. Es la gárgola de garras de cuatro dedos deformes, es la cara de venado con ojos de almendras, es el cordero personificando a Jesús, y la calva frente de mi amado Buda. En la pintura de Giotto la lucha es en las alturas, donde sólo están las torres, los balcones al abismo y las deidades. Allí conviven lo elevado del hombre y los seres del cielo. Sólo nuestra obra llega hasta ahí y no nuestro cuerpo. Pero mi monstruo llega ahí. Y puede ser bidimensional, y vivir en la era de Giotto. En su mente y en la mía. Los puentes que nos unen, tridemensionalizan los relatos, y puedo ver con claridad, la ciudadela ahora, con sus colores y formas de acechantes geometrías. Pero... qué se debate ahí en el cielo? Qué está pasando en el tumulto? Por qué mi monstruo se interesa y vuela con ellos?.....


II Por la ventana entra un ángel del tamaño de un oso grande y viejo. Es alto y esbelto, lleno de pliegos luminosos en sus telas... ..telas? Me contó que alzó al campesino moribundo y le lavó la cara para despabilarlo, mientras que éste creía que estaba muriendo. “No, aún no... vamos...- Era eso amor? Un deber? Así es que el ángel y mi monstruo terminaron platicando, sobre los campos y las tormentas eléctricas. Sobre las cabras y sus ojos que brillan en la noche y sobre cómo el perfume a tierra húmeda los estremece a ambos. A uno, cuando vuela bajo para sentirlo cerca. Al otro, cuando sus grandes pies se desplazan dejando huellas sobre la fértil y mojada negrura del terreno. El puente de la conversación nos llevo a las batallas y heroicas aventuras. Ahí las alas se despliegan como inmensos telones de un antiguo teatro. Dios Santo! que fuerza hay en ese sonido al soltar las ataduras de tanta tela y caer por su propio peso hasta el suelo! Un estremecimiento de la materia. Liberación. Un acto de entrega total. Esa misma fuerza es la del batir de las alas de mis amigos, la soltura del movimiento de sus espadas, la danza de su respiración y movimiento coordinado. Todo un baile épico en medio del caos.


III Yo soy ellos.

Y no hablo del bien y el mal. No. Soy un pedazo de carne, con uñas creciendo. Tengo un árbol en la panza con raíces profundas a la tierra, a la herencia del hombre. Soy sangre que brota de la boca y muere mil veces, cada vez que muere un hermano. Soy los hijos de cada amor que sentí con amor, y soy el bastardo que desconocí cuando negué su nombre. Soy peludo y enorme y me arrastro. Soy luz con alas y pliegos volátiles y puedo elevarme y sentarme junto a Dios. Como carne, paro hijos, siembro semillas y las armas que matarán los hijos de otros y también los propios. Llevo la herencia en la frente y más de una vez soy ciega porque las lágrimas no me dejan ver. Dicen que ahí se iluminó Quan Shin. Mil cabezas le nacieron de una, y mil brazos le nacieron de dos, porque las desgracias del mundo eran más de las que podía soportar con un solo cuerpo. Expansión. ­­ Soñé que respondía que Dos Planos era: uno, todo lo que podía ser un camino, una elección. Y el otro, era todo lo opuesto a aquello. Todo “lo otro” que quedaba afuera (que inclusive, implicaba infinitas variantes de aquella primera opción), pero que bajo una forma u otra, no eran “esa”. Los Dos Planos, eran la forma radical y clara de poner las cosas de una manera u otra. Pero que sin querer, llevaban al mismo lado la reflexión, ya que el hecho de negar algo, hablaba de ello y lo hacía presente. Como si la enseñanza estuviera ahí, más allá de la decisión a tomar. El mensaje era inevitable.


Camino a Monstruo.

Reflexiones y otros paralelos.

Lala Iezzi Bs.As., Argentina.

2011


Camino a Monstruo