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Logotipo 75 años

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SUPLEMENTO ESPECIAL DE LA JORNADA ■ 18 DE ENERO DE 2018 ■ DIRECTORA GENERAL: CARMEN LIRA SAADE


Fuente: Avenir Light 18 DE ENERO DE 2018

El director del organismo informa que se atiende a 74 millones de personas

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Inconcebible, pensar un México sin el IMSS: Tuffic Miguel Ortega

Mantener la eficiencia administrativa permitirá “seguir comprando al instituto más años de vida” TEXTOS ÁNGELES CRUZ

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ARA TUFFIC MIGUEL ORTEGA, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), este organismo es resultado de la lucha de clases sociales, “en especial de la clase trabajadora”. Es producto de la Revolución Mexicana, y a 75 años de su creación, puntualizó: “es inconcebible pensar al país sin el IMSS”. El instituto destina cada día mil 200 millones de pesos en su operación. Con 430 mil empleados, otorga 500 mil consultas, se atienden más de mil 200 nacimientos y 600 mil urgencias, mientras en las guarderías se recibe a alrededor de 200 mil niños. Frenar estos servicios llevaría al caos. El país no soportaría algo así, sostuvo el funcionario. Aunque hoy resultaría impensable, en los inicios del Seguro Social hubo protestas de organizaciones de trabajadores y de algunos empresarios que cuestionaban la legalidad del nuevo organismo. No pasaron a mayores. El 19 de enero de 1943 se publicó el decreto de creación del IMSS, para cumplir con el mandato constitucional que planteaba la necesidad de proteger a los trabajadores ante alguna enfermedad o accidentes que pudieran sufrir en el desempeño de sus funciones, así como ayudar a los discapacitados, los ancianos y los que se quedaran sin empleo. Así, el Seguro Social se concibió como garante de la paz social. Durante la etapa de construcción, el primer director fue Vicente Santos Guajardo y, ya en funcionamiento, Ignacio García Téllez (1897-1985) llegó a consolidar la estructura. Abogado y político, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), García Téllez era quien mejor conocía el Seguro Social, ya que por encargo del presidente Lázaro Cárdenas, desde nueve años antes había diseñado la ley que dio vida al organismo. El proyecto quedó listo, pero su aprobación se pospuso a causa de la expropiación petrolera (1938). Fue durante el gobierno de Manuel Avila Camacho que el ordenamiento se promulgó y entró en vigor. Desde su creación, el IMSS ha tenido 20 directores, y Tuffic Miguel Ortega es el número 21. Llegó al cargo apenas el pasado diciembre, pero conoce bien el instituto porque ha formado parte del equipo directivo desde 2013. Estuvo al frente de la Dirección de Incorporación y Recaudación, donde se generaron algunas de las estrategias para fortalecer las finanzas y rescatar al Seguro Social de la insolvencia financiera. Hoy “tenemos un nuevo IMSS, uno muy distinto al de hace 75 años, cuando nació”, empezando porque de 350 mil asegurados que tuvo al inicio, en la actualidad es responsable de la prestación de servicios para 74 millones de personas, entre trabajadores, que son más de 19 millones, sus familiares directos, y más de 4 millones de pensionados, indicó.

El director general del IMSS, Tuficc Miguel Ortega. Foto La Jornada/ Yazmín Ortega Cortes

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Mural de David Alfaro Siqueiros en el Hospital de La Raza, Por una seguridad completa y para todos los mexicanos

Izquierda arriba: Del archivo del IMSS, memoria fotográfica y libro del edificio principal del IMSS en Paseo de la Reforma; destacan en la foto el auditorio y pasillos del mismo Izquierda abajo: En la fotografía: director, consejo técnico y personal inicial del Instituto Mexicano del Seguro Social. Fotos La Jornada/ Jesús VIllaseca

MODERNIZACIÓN Y EFICIENCIA

Sólo este dato da para pensar, pero agregó otro: mientras en 1970 había 12 trabajadores activos por cada pensionado, en la actualidad la relación es de cuatro a uno. Muy pronto serán tres activos por cada derechohabiente en retiro. A este panorama se suma el aumento en la esperanza de vida de la población. Actualmente es de 75 años en promedio, mientras en la década de los 40 del siglo pasado las personas vivían alrededor de 40 años. Hace 75 años las enfermedades eran infecciosas. Ahora “enfrentamos padecimientos complejos que requieren tratamientos cuyos costos, de por sí elevados, constantemente se actualizan”. El reto del Seguro Social es mayúsculo, pero los objetivos de garantizar la protección del derecho a la salud y los beneficios económicos y sociales de la seguridad social están vigentes, con una visión moderna, digital y de eficiencia administrativa. Así tiene que ser, puntualizó Miguel Ortega.

Antes los trámites se hacían en papel, con máquina de escribir. Hoy, la mayoría son digitales y en los últimos cinco años, de los procedimientos que ya están disponibles en Internet o en la aplicación IMSS Digital, los derechohabientes y las empresas los han realizado más de 190 millones de veces. Entre otros, están el pago de las cuotas obrero patronales, el cual Miguel Ortega puso en marcha en la Dirección de Incorporación y Recaudación. Antes, los patrones tenían que utilizar un disco y presentarlo en la ventanilla de los bancos, donde hacían el pago. Esa transacción tenía un costo de 30 pesos. El IMSS erogaba 100 millones de pesos al año por comisiones bancarias. Ahora, con la red digital la información está protegida y cuesta cinco pesos. El director del Seguro Social subrayó la importancia de las acciones realizadas para lograr un rumbo claro y la viabilidad financiera del organismo hasta 2020. Mantener la política de eficiencia administrativa, el equilibrio entre los ingresos y los egresos, así como la obtención de ahorros en distintos rubros, permitirá “seguirle comprando más años de vida” al instituto. Esto es vital, pues los beneficios que ha traído la seguridad social al país son contundentes. Se expresan, por ejemplo, en la diferencia que existe entre los trabajadores formales e informales. Algunos estudios han demostrado que los primeros, protegidos por la seguridad social, son 40 veces más productivos. Lo anterior, por la sola certeza de tener garantizada la protección de su salud y la de su familia, y que ésta quedará protegida si el trabajador o trabajadora llega a faltar. Tuffic Miguel reconoció que falta mucho por hacer en el IMSS. “Este es un organismo dinámico y requiere de acciones cotidianas, que no se pierda el ritmo. En eso estamos. Apenas van los primeros 75 años, de muchos más”. ●

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CMYK= 85, 0, 54, El doctor Guillermo Fajardo Ortiz52 conoce el organismo desde su creación

En sus inicios, la infraestructura del Seguro Social llamó la atención del mundo La institución cuenta ya con mil 789 unidades médicas distribuidas en el país

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ON POCAS LAS personas que todavía pueden dar cuenta de la época en que surgió el Instituto Mexicano del Seguro Social. Una de ellas es el médico Guillermo Fajardo Ortiz, quien de entrada aclara que llegó al organismo en 1968, pero lo conoció desde su creación. Tenía 12 años y vivía muy cerca de donde se instalaron las primeras oficinas y una clínica. Se hablaba bastante del IMSS, afirmó. Ya de adulto, ingresó al instituto, de médico general. Al poco tiempo se pasó a la administración, en específico al área de planeación, donde los trabajos para incrementar la infraestructura de clínicas y hospitales estaban en su apogeo. A sus 87 años de edad, Fajardo asiste diario al edificio de Posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde es profesor. Su interés es “mantener el contacto con los jóvenes”, y en su cubículo ubicado en el segundo piso recordó en entrevista con La Jornada los inicios del Seguro Social: Lo que en 1944 se inició en forma empírica, con la habilitación de hoteles y hospitales privados en inmuebles que se arrendaban para cumplir con la obligación de prestar los servicios médicos a los trabajadores de las ciudades, se transformó años después en una gran estrategia que estuvo encabezada, entre otros, por el doctor Antonio Ríos Vargas, especialista en cardiología, quien hizo escuela en el área de la planeación. Fajardo Ortiz era uno de sus discípulos. Se hablaba del binomio médico-arquitecto. Los primeros sabían las dimensiones que debían tener los consultorios, los aspectos de iluminación y circulación en las diferentes áreas. Los arquitectos atendían esos criterios y se encargaban del diseño y la realización de las obras en lugares previamente seleccionados, los cuales cumplían con criterios básicos de acceso y vías de comunicación. El médico, también con maestría en administración de hospitales por la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, ha documentado en diversos artículos esta parte de la historia del Seguro Social. Puntualizó que la planeación y construcción de unidades médicas no es simple. Siempre había visiones distintas de lo que debería ser una atención idónea. El trabajo fue intenso y los resultados están a la vista con mil 789 unidades médicas distribuidas en el país, de las cuales mil 504 son del primer nivel de atención, 246 de segundo nivel y 36 de tercer nivel, de acuerdo con el reporte oficial al 31 de diciembre de 2016. Fajardo Ortiz recordó que la infraestructura construida llamó la atención del mundo, sobre todo luego de la inauguración del Hospital La Raza, el 29 de octubre de 1952. Aunque empezó a operar dos años después, fue el primer centro hospitalario del IMSS. Venían especialistas de otros países “a ver cómo le hacíamos”. Con el tiempo, el conocimiento ha cambiado y ahora en la planeación también deben intervenir las enfermeras, los técnicos e ingenieros por la incorporación de la tecnología y las necesidades específicas que deben cubrirse para garantizar la seguridad de los servicios. En su reflexión, el médico reconoce una falla: las clínicas y hospitales del Seguro Social carecen de estacionamiento para los pacientes. “Nunca ha habido ni nunca se pensó en eso. Hace tiempo me di cuenta”.

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El doctor Guillermo Ortíz Fajardo durante la entrevista. Foto La Jornada/ Ángeles Cruz

MEDICINA FAMILIAR, APORTACIÓN DEL SEGURO SOCIAL Entre otras aportaciones hechas por el IMSS, está la concepción de la medicina familiar. Fajardo recordó que esta innovación se presentó en los años 70 del siglo pasado en un congreso médico efectuado en Panamá. Al principio, los galenos la ejercían luego de tomar un curso y años después la UNAM la reconoció como especialidad médica. El médico también atestiguó en 1979 la creación del entonces IMSSCoplamar (Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados), que durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari cambió de nombre a IMSS-Solidaridad. A partir de 2002 se le denominó IMSS-Oportunidades y desde 2014 es IMSS-Prospera. Fajardo recorrió casi todo el país, como parte del equipo encargado de planear la construcción de las unidades médicas rurales. Recordó el caso de Yucatán, donde había una clínica de la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia que daba servicio a los agricultores identificados con la Confederación Nacional Campesina (CNC). No estaban contentos con la atención y pidieron pasarse al IMSS. El organismo adquirió el edificio y lo incorporó al naciente IMSS-Coplamar. ●


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Director, primer consejo técnico y secretario general del IMSS. De izquierda a derecha: Sr, Francisco Macín, Dr. Alfonso Díaz Infante, Lic. Agustín García López, Lic. Vicente Santos Guajardo, Sr. Reynaldo Cervantes Torres, Lic. Antonio Carrillo Flores, Sr. Emilio Azcarraga e Ing. Miguel García Cruz. Fotos La Jornada/ Jesús VIllaseca

ASTA LA DÉCADA de los 50, y todavía en los primeros años de los 60, las mujeres que daban a luz en hospitales permanecían internadas durante 10 días. En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) eso empezó a cambiar en ese tiempo. La estancia se redujo a tres días. Diversos factores influyeron: el principal, la demanda creciente que obligaba a disponer rápidamente de las camas. El doctor Guillermo Fajardo Ortiz, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), trabajador y funcionario del IMSS entre 1968 y 1993, comentó que los especialistas observaron que no pasaba nada si las mujeres eran dadas de alta dos días después del parto. Al contrario, se recuperaban con mayor facilidad. En esos años, los procedimientos que requieren corta estancia en los hospitales no se concebían; unos más, como la cirugía laparoscópica o las imágenes de resonancia magnética en tercera dimensión, eran impensables. Los medicamentos eran limitados en algunos casos y, en otros, inexistentes, para el tratamiento de padecimientos como la úlcera péptica, que puede ser gástrica (en estómago) o duodenal (en la primera parte del intestino delgado). Al médico gastroenterólogo Norberto Treviño García Manzo le tocó atender estos casos en el Hospital de Especia-

Enfermedades infecciosas, principal azote hace medio siglo

Una historia de evolución institucional constante En los años 70 comenzaron a aumentar los males crónicos, como diabetes e hipertensión arterial lidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI, pero cuando se llamaba Hospital General, en los años 60. En entrevista, comentó que medio siglo atrás, el tratamiento disponible para la úlcera péptica eran dietas que se administraban en tres etapas. La primera, que se identificaba con la letra A, consistía en que el paciente tomara 200 mililitros de leche con 50 mililitros de crema cada hora, durante 10 u 11 horas al día. La prescripción se completaba con algunos antiácidos. En la segunda etapa (B) se agregaban gelatina, natillas y atole durante 10 días. Para la tercera (C) se adicionaban jamón, fruta y pan de caja. A la distancia, eso es “algo ridículo”, señaló Treviño García Manzo, pero “era lo que teníamos para ayudar a los enfermos, que con eso mejoraban. La úlcera cicatrizaba, pero siempre había el riesgo de una recaída”. Hace apenas 25 años, dijo, se descubrió que la úlcera péptica es causada por la bacteria Helicobacter pylori, que puede combatirse con antibióticos. Recordó que aunque ya había equipos de endoscopía, éstos tomaban imágenes sólo del estómago. Después evolucionó la tecnología para alcanzar el intestino delgado. Comentó que el fundador del servicio en el IMSS fue el doctor José Ramírez Degollado. Eran los años de las enfermedades infecciosas, cuya incidencia a partir de los años 70 comenzó a reducirse, al mismo tiempo que aparecieron los males crónicos, relató, por separado, Fajardo Ortiz. La transición epidemiológica y demográfica, así como la evolución de la tecnología, se hicieron patentes en padecimientos como los infartos al miocardio, la diabetes y la hipertensión arterial. Surgieron los primeros marcapasos, los equipos de tomografía y la cirugía no invasiva. Una nueva era. ● El edificio del IMSS, símbolo de la arquitectura de los años 50 y de su época, proyectado por el arquitecto Agustín Yañez

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En la década de 1940 floreció en el país la CMYK= 85, 0, 54, 52 arquitectura dedicada a los nosocomios

La Raza, primer centro hospitalario del IMSS

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L HOSPITAL DE Zona número 1, La Raza, fue el primero concebido y construido por el IMSS para la atención de sus derechohabientes. Al principio, el organismo sólo contaba con edificios y clínicas privadas que se adaptaron para el internamiento de los pacientes. El primero de esos inmuebles fue un hotel ubicado en lo que hoy es la colonia Hipódromo Condesa. Le siguió otra propiedad tipo campestre en Coyoacán, que también se acondicionó para la atención de pacientes con enfermedades infectocontagiosas. Aunque en ese momento se pudo brindar la atención, era evidente la necesidad de construir unidades que cumplieran con los estándares médicos. En 1945, Neftalí Rodríguez, quien en esa época era jefe de la Oficina de Planeación de Hospitales del Seguro Social, elaboró el programa médico que sirvió de base para el diseño arquitectónico del primer hospital, comentó Guillermo Fajardo Ortiz. Para tener una idea de lo que era la ciudad de México entonces, vale la pena señalar que cuando se hacía referencia al proyecto del Hospital La Raza, se le ubicaba en las afueras de la capital, en el kilómetro 7.5 de la carretera México-Laredo. Eran, además, los primeros años de la industrialización del país y de la migración de las áreas rurales a las urbanas. La primera etapa de la construcción (1945-1952) estuvo a cargo del arquitecto Enrique Yáñez de la Fuente, quien planeó edificios prismáticos rectangulares, alargados y unidos entre sí, formando una H. Con esta obra y otras que ya había realizado la entonces Secretaría de Salubridad

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y Asistencia (Ssa) floreció en el país la arquitectura hospitalaria. Entre 1943 (año de la creación del IMSS) y 1944, la Ssa inauguró el Hospital Infantil de México, el Instituto Nacional de Cardiología, así como los hospitales de Enfermedades de la Nutrición y Manuel Gea González, según se refiere en el libro Cien años de prevención y promoción de la salud pública en México 1910-2010, editado por la Secretaría de Salud. Como parte de la expansión de los servicios hospitalarios en el IMSS, también se iniciaron las acciones para instalar clínicas en los estados de Durango, Yucatán, Sonora, Chihuahua y Veracruz. Respecto del Hospital La Raza, en el libro mencionado también se refiere que contaría con los servicios de consulta externa, e intermedios, hospitalización, enfermería y servicios generales o auxiliares. Le tocó al presidente Miguel Alemán Valdés inaugurar el nuevo nosocomio, el 29 de octubre de 1952. El director del IMSS era Antonio Díaz Lombardo. Debido a que todavía faltaban algunos detalles en la construcción del edificio, empezó a funcionar en 1954. Actualmente es el Hospital General Doctor Gaudencio González Garza, Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), es decir, es un organismo autónomo con capacidad de gestión administrativa. Después se amplió con la edificación de otros nosocomios, como el de Especialidades, Infectología y Gineco obstetricia número 3, todos UMAE, que integran lo que hoy se conoce como Centro Médico Nacional La Raza. ●


La cirugía fue efectuada en julio de 1988

El primer trasplante de corazón en México y Latinoamérica Guillermo Careaga, actual director de ese hospital, participó en la histórica operación

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N EL HOSPITAL GENERAL Doctor Gaudencio González Garza del Centro Médico Nacional La Raza se realizó el primer trasplante de corazón en México y América Latina. Era el 21 de julio de 1988. Al frente de la cirugía estaba el doctor Rubén Argüero y como parte del equipo, el doctor Guillermo Careaga Reyna, quien cursaba el primer año de la residencia médica. Recién egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Luis Potosí, de donde es originario, Careaga Reyna había ingresado en marzo de ese año al hospital, a la especialidad de cirugía general. Ese día, alrededor de las cinco de la tarde estaba terminando una biopsia pulmonar cuando le avisaron a él y uno de sus compañeros que harían un trasplante en ese momento. Cuando llegaron al quirófano ya estaba ahí el doctor Argüero, quien les dio las indicaciones de lo que les tocaba hacer. Careaga participó en la obtención del órgano. La donadora fue Eloísa Pacheco, de 45 años de edad, quien a causa de un tumor cayó en muerte cerebral. De inmediato se pasaron al otro quirófano, donde ya estaba el receptor, Fernando Tafoya Chávez, también de 45 años, quien padecía cardiopatía isquémica avanzada, que es la obstrucción de las arterias por donde fluye la sangre hacia el corazón.

La cirugía duró más de cinco horas, de las que Careaga recuerda el trabajo meticuloso del doctor Argüero. Antes había realizado varios ensayos de la técnica, la logística y con lista en mano verificaba cada paso. A la distancia y con una historia de más de 120 trasplantes de corazón en su haber, Careaga, actualmente director del Hospital General de La Raza, comentó sobre los avances que ha habido en esta área, desde innovaciones en la técnica quirúrgica para obtener una mayor funcionalidad y la recuperación más rápida del paciente, hasta la disponibilidad de soluciones que ampliaron el plazo para la realización de las cirugías. Explicó que antes, una vez que los familiares autorizaban la donación del órgano, los médicos disponían de cuatro horas máximo para llevar a cabo la procuración y el trasplante. Idealmente todo se tenía que realizar en el mismo hospital, como fue con el primero. En la actualidad están disponibles soluciones de preservación que permiten mantener la viabilidad del corazón hasta seis horas. Significa, explicó Careaga, que hay tiempo para traer órganos desde Tijuana o Chihuahua hasta la Ciudad de México. Además, en los primeros casos, sin complicaciones, las operaciones duraban de seis a ocho horas. Ahora se efectúan en cuatro. Todavía se requieren más de estas intervenciones, pero es de destacar que con la innovación tecnológica ya es posible brindar tratamientos que mejoran la funcionalidad del corazón. Los estudios de imagen, que cada vez favorecen mejores diagnósticos, ayudan a los médicos a determinar si hay opciones para salvar las arterias o las válvulas coronarias, antes de pensar en una cirugía sustitutiva. Luego del primer trasplante, ese año hubo dos o tres potenciales donadores más. Ahora, el hospital recibe tres o cuatro llamadas a la semana de hospitales con posibles donadores. No es suficiente, pero se ha avanzado en la cultura de la donación, advirtió Careaga. De los más de 120 trasplantes que se han efectuado en el Hospital General La Raza desde 1988, 115 tuvieron lugar en los últimos cinco años, lo que ubica a este centro como uno de los más productivos a nivel nacional en esta materia. En este punto, Careaga hizo un reconocimiento especial al coordinador de donación, doctor César Villaseñor Colín, quien se encarga de la logística para la obtención y el traslado de los órganos. “Cada vez que hay una posible donación nos activa a todos. No siempre se concretan, por factores diversos, pero siempre estamos listos”. –¿Qué le viene a la mente cuando piensa en el primer trasplante? –Es una emoción que revive siempre que recuerdo ese día. ●

Operación de corazón en el área de Hemodinamia del Hospital General Centro Médico Nacional de La Raza del IMSS, con la presencia del Dr. José Luis Lázaro Castillo. Foto La Jornada/ Marco Peláez

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“Nos quedamos sin hospital; CMYK= 85, 0, 54, 52 todos los edificios se fracturaron”, apunta el doctor Norberto Treviño

El sismo de 1985 cambió el rostro del CMN Siglo XXI L

A HISTORIA DEL Centro Médico Nacional Siglo XXI se cuenta en dos partes: antes y después del sismo del 19 de septiembre de 1985. En la primera, Norberto Treviño García Manzo fue testigo. Formó parte de la primera generación de médicos residentes de gastroenterología del que entonces se llamaba Hospital General (hoy de Especialidades) que, junto con otros ocho nosocomios, integraron el Centro Médico Nacional. Representó un empuje extraordinario para la seguridad social del país porque se integraron en un mismo espacio las labores de prestación de servicios médicos, la docencia y la investigación, comentó el especialista. Bernardo Sepúlveda Gutiérrez (1912-1985), connotado médico gastroenterólogo e investigador, padre del diplomático Bernardo Sepúlveda, fue uno de los fundadores del nuevo complejo. Antes ya había creado lo que hoy se conoce como Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Sepúlveda Gutiérrez se encargó del diseño de la estructura hospitalaria y de seleccionar al personal médico para el IMSS. La mayoría fueron especialistas jóvenes formados en el extranjero, porque la idea era tener líderes en las diferentes ramas de la medicina. El proyecto original del Centro Médico pertenecía a la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia. Lo había iniciado en 1954, pero siete años después, por dificultades económicas, no pudo continuar con la obra y la vendió al Seguro Social. Con la inauguración oficial del Centro Médico, el 15 de marzo de 1963, se inició la era de expansión del organismo. Había, de hecho, una necesidad inaplazable de contar con mayor infraestructura. En apenas seis años, el número de derechohabientes prácticamente se triplicó, al pasar de 2.5 millones en 1958, a 6.5 millones en 1964, según documentan los autores del libro Siete décadas de arquitectura institucional (2014), propiedad del IMSS. En el CMN, los médicos residentes, que entonces eran pocos, vivían en el edificio de residencia. Sólo un fin de semana cada 14 días iban a sus casas, recordó Treviño García Manzo. Al concluir la especialidad, se fue a un entrenamiento al Hospital Monte Sinaí en Nueva York. En 1966 regresó al IMSS como médico de base; ascendió a jefe de servicio y en 1983 fue designado director del Hospital General. Así que a Treviño García Manzo le tocó enfrentar el desastre en el CMN a causa del sismo de 1985, y su posterior reconstrucción. “Nos quedamos sin hospital. Todos los edificios se fracturaron”. Aunque no se cayeron, alrededor de 2 mil 500 pacientes que estaban internados tuvieron que ser evacuados y, en algunos casos, en condiciones difíciles porque las escaleras estaban inservibles, recordó el especialista ya jubilado. Sólo un edificio quedó a salvo parcialmente. Era el Hospital de Convalecientes, adonde se enviaba a los pacientes que eran dados de alta de los otros nosocomios, pero requerían algunos días más de internamiento antes de regresar a sus domicilios. Treviño comentó que el objetivo de esta unidad era dar mejor uso a las camas de los otros hospitales. Después del sismo, el de Convalecientes se siguió utilizando en algunos

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de sus pisos, pero después, por seguridad, se desocupó totalmente. A la fecha sigue ahí, al fondo del CMN Siglo XXI. Ya hay un proyecto para su demolición. En su calidad de director del Hospital General, Treviño luchó por conservar los servicios y logró que los directivos del Seguro Social aprobaran reubicarlos en el hospital donde se atendía a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad. Ese inmueble había sido sede del Instituto Nacional de Cardiología, fundado por Ignacio Chávez en 1943. Se encontraba en la esquina de avenida Cuauhtémoc y Doctor Márquez. Cuando Cardiología cambió su ubicación a Tlalpan, en el sur de la ciudad, el inmueble pasó a ser propiedad del Seguro Social y se destinó a la atención de los electricistas. Después del sismo se convirtió en la mejor opción para albergar al Hospital General de manera temporal, según el plan de Treviño. En la reconstrucción, el Hospital General cambió de nombre a Hospital de Especialidades. Para cuando se inauguró el Centro Médico Nacional Siglo XXI, en 1992, Treviño García Manzo ya era subdirector general médico, el primero en la historia del Seguro Social. El puesto cambió de nombre y ahora es la Dirección de Prestaciones Médicas. ●


EDIFICIOS DEL PRIMER CENTRO MÉDICO NACIONAL, INAUGURADO EN 1963 ● ● ● ●

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ganizar la infraestructura de alta especialidad también se hizo eviHospital de Gineco Obstetricia número 2, dente por el incremento de la deHospital General, manda. Para entonces, el instituto Hospital de Oftalmología, ya tenía alrededor de 30 millones de derechohabientes y una prevaHospital General para la Comisión Federal lencia cada vez mayor de enfermede Electricidad, dades complejas. Hospital de Pediatría, Los edificios que durante 22 años Hospital de Traumatología y Ortopedia, fueron emblemáticos por la calidad Hospital de Cardiología y Neumología, de sus servicios, fueron demolidos. Como herencia quedó el cúmulo de Hospital de Oncología, aprendizajes y desarrollos científiHospital de Convalecencia, cos, incluida la estrategia diseñada Banco Central de Sangre y Farmacia, en 1981 en el Hospital de Pediatría para combatir la deshidratación por Unidad Central de Anatomía Patológica, diarreas en la población infantil. Más Unidad de Congresos, tarde se convertiría en una exitosa Unidad de Investigaciones Médicas, política nacional de salud. Unidad de Habitaciones-Escuela de Enfermería, Con una nueva perspectiva, se inició la reconstrucción del CMN, Central de Ambulancias, se planeó con edificios más pequeMantenimiento, ños respecto de los originales, que Lavandería y Oficinas Generales. eran torres hasta de 14 pisos. Además, de acuerdo con la recopilación histórica del doctor Guillermo Ortiz Fajardo, los análisis demográficos y epidemiológicos llevaron a la decisión de reducir de nueve a cuatro las unidades hospitalarias: Pediatría, Cardiología, Oncología y Especialidades. En conjunto tendrían más de 800 camas. Y lo más importante para el nuevo CMN, al que se denominó Siglo XXI, sería adoptar las técnicas innovadoras y de seguridad en la construcción. Por ejemplo, los cimientos de cada inmueble tienen una profundidad aproximada de 14 metros. El objetivo es que tengan la suficiente resistencia frente a los sismos. El conjunto se inauguró con una gran ceremonia el 23 de abril de 1992.

Los nuevos edificios tienen fuertes cimientos para resistir los sismos

Se reconstruyó el CMN y se crearon hospitales regionales de especialidades L

OS SISMOS DE septiembre de 1985 obligaron al IMSS a replantear su modelo de operación. La inhabilitación de los hospitales del Centro Médico Nacional (CMN) implicó la pérdida, en un minuto, de 2 mil 500 camas que eran ocupadas por pacientes que provenían de los estados de la República, donde no existía la prestación de servicios médicos de alta especialidad. Hasta entonces, todo estaba concentrado en la Ciudad de México, por lo cual en el proyecto de reconstrucción del CMN se incluyó el plan para crear hospitales de especialidades regionales, adonde acudirían derechohabientes de entidades vecinas. Así surgió el Centro Médico de Occidente en Guadalajara, Jalisco, y las Unidades Médicas de Alta Especialidad en Monterrey, Nuevo León. Éstas, a su vez, se complementaron con los hospitales generales de zona. Con la pérdida del CMN en la Ciudad de México, la necesidad de reor-

SIGUIENTE RETO: REORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA En 2004 se modificó el Reglamento de Organización Interna del IMSS, con la finalidad de que los hospitales de alta especialidad se convirtieran en Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE), órganos de operación administrativa desconcentrada que dependen del director general del instituto. Como UMAE, tienen autonomía de gestión en los aspectos técnicos, administrativos y presupuestarios, aunque deben atender las disposiciones jurídicas y la normatividad institucional, explicó Carlos Cuevas García, director de la UMAE, Hospital de Especialidades del CMN Siglo XXI. A la fecha, existen 25 UMAE en todo el país, y para el doctor Cuevas, el proyecto original aún no se ha concretado del todo. Los directores de estos nosocomios de alta especialidad están impedidos de contratar trabajadores y se encuentran acotados en el manejo administrativo y financiero. En estos aspectos están supeditados a las delegaciones del Seguro Social. Advirtió que el plan inicial señalaba que las UMAE podrían generar recursos económicos con los resultados de sus investigaciones. Pero eso no se puede hacer, a pesar de que los hospitales del CMN Siglo XXI tienen la capacidad para conseguirlo. Tampoco pueden gestionar donaciones, como ocurre en los institutos nacionales de salud, indicó. Una de las áreas donde las UMAE pueden innovar es en la organización de sus servicios. Cuevas García diseñó un programa informático mediana la siguiente página

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La principal causa de internamiento son los infartos a miocardio: mil 400 casos en 2017

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En el Hospital de Especialidades de La Raza los fallecimientos disminuyeron 80% Con el programa Código Infarto se agilizan los procesos

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El Dr. José Luis Lázaro Castillo muestra un modelo del corazón para explicar su funcionamiento a los pacientes o alumnos. Foto La Jornada/ Marco Peláez

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te el cual tiene registro de la actividad diaria del hospital, desde el abasto de medicamentos hasta la ocupación de camas, los pacientes y el manejo clínico que se sigue con cada uno. El esquema forma parte de las acciones para mejorar la eficiencia y calidad de los servicios médicos comprometidos por el IMSS, lo que en un hospital como el de Especialidades significa aumentar la capacidad de atención de personas con padecimientos de alta complejidad. Con el software diseñado en el hospital, el director sabe cuántas camas están desocupadas, la hora del alta del paciente y el tiempo que transcurre antes de poder ocuparla nuevamente. Cuevas subrayó la importancia de tener estos datos porque cada cama, se ocupe o no, tiene un costo diario de 7 mil pesos. Entonces “tenemos que ser ágiles” para evitar desperdicio de recursos. El sistema permite conocer que el surtimiento de las recetas es de 99 por ciento y llama la atención que el costo promedio de los medicamentos incluidos en cada prescripción es de mil 500 pesos. Otra información que aporta el programa es la relativa a los estudios de laboratorio pendientes y las incapacidades laborales emitidas. ●

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ÁS DE 165 mil consultas médicas, 19 mil 500 egresos hospitalarios y alrededor de 7 mil cirugías al año. Los números forman parte de la productividad del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional La Raza y llama la atención que la principal causa de internamiento son los infartos al miocardio. Alrededor de mil 400 casos solamente en 2017. Con esta cifra, el nosocomio, que en 2018 cumple 39 años, ocupa el primer lugar nacional en atención de personas con este padecimiento, afirmó su director, Ernesto Alonso Ayala López. En el servicio de Cardiología, los infartos al corazón representan dos terceras partes de la atención a los derechohabientes y no derechohabientes a los que también recibe. En condiciones normales, esta Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE), que cuenta con 475 camas, reporta una ocupación de entre 88 y 92 por ciento, pero a partir de la instauración del programa Código Infarto hace dos años, aumentó su capacidad de atención. Ayala López explicó que la estrategia prevé una serie de medidas que agilizan y mejoran los procesos clínicos. Prácticamente todos los trabajadores participan. Desde el vigilante de la puerta hasta el director del hospital. No es sencillo determinar cuánto se incrementó la cantidad de pacientes atendidos porque es una combinación de factores; el principal, que antes debido a la carencia de un mecanismo eficiente y ágil de servicio, los afectados morían antes de llegar a la unidad médica o durante el proceso de su atención clínica. El Programa Código Infarto forma parte de la estrategia institucional para garantizar la calidad de los servicios. A dos años de su puesta en operación, los resultados son notables, de acuerdo con la información proporcionada por Ayala López. En Especialidades de La Raza, la mortalidad se redujo de 40 a 8 por ciento y, sobre todo, advirtió el director, disminuyó a la mitad la discapacidad por esta causa. El infarto al miocardio consiste en la obstrucción de una o varias de las arterias por donde circula la sangre que entra y sale del corazón hacia el resto del organismo. Antes, los pacientes que no morían, quedaban con limitaciones severas en su funcionalidad debido al largo periodo que transcurría sin que el corazón recibiera la suficiente irrigación sanguínea. El Código Infarto prevé la agilización de los procesos. En los hospitales, desde el policía de la entrada debe facilitar el acceso del paciente que llega con dolor de pecho, falta de respiración o pérdida del conocimiento. Estas son las señales de alarma que de inmediato activan la “alerta roja”, la cual se da a conocer a todo el personal mediante un altavoz o el encendido de alguna luz en las áreas involucradas. Los camilleros brindan el apoyo inmediato y llevan al afectado a la sala de urgencias o directamente a la de hemodinamia. De igual forma, las enfermeras preparan al paciente para el procedimiento clínico que corresponda. En entrevista, Ayala López explicó que el programa ha incluido el entrenamiento de médicos en los hospitales generales de zona cercanos a La Raza, y el establecimiento de un mecanismo de comunicación en tiempo real entre ellos y los especialistas. a la siguiente página


Un aparato con dos equipos de rayos X proporciona imágenes de dos planos

El angiógrafo biplanar mejora la atención de enfermedades cardiacas

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AS ENFERMEDADES DEL corazón, que hasta hace algunos años eran intratables y cuando aparecían prácticamente eran el preludio del fin de la vida, hoy tienen otra expectativa por la alta especialización de la ciencia médica, la cual, a su vez, se ha fortalecido por el acceso a equipos con la capacidad de obtener imágenes de los sitios más profundos del órgano. De eso da cuenta el Hospital General del Centro Médico Nacional La Raza, en el servicio de Hemodinamia y Terapia Endovascular, a cargo del doctor José Luis Lázaro Castillo. Ahí se encuentra un angiógrafo biplanar, el primero en el IMSS y en México, con el que desde hace dos años se realizan intervenciones para curar obstrucciones de las válvulas cardiacas. Es un aparato de alta tecnología que consta de dos equipos de rayos X, los cuales proporcionan imágenes en dos planos —de un lado y de otro del órgano— de manera simultánea, mientras los angiógrafos tradicionales ofrecen imágenes desde una sola perspectiva. Los procedimientos se practican en personas con infartos al miocardio, males como la estenosis valvular aórtica en adultos mayores de 75 años de edad y la persistencia del conducto arterioso en niños, entre los más frecuentes. La estenosis valvular aórtica es la calcificación y obstrucción de los conductos por donde fluye la sangre al corazón. Afecta a 25 por ciento de los individuos que han tenido infartos previos o que rebasan los 75 años y para quienes la cirugía no es una opción viable. El problema adquiere mayor relevancia cuando el bloqueo está en la válvula tricúspide, cuya función es controlar el flujo sanguíneo entre ambas áreas. Por su ubicación, no es de fácil acceso y con los equipos de imagen tradicionales es difícil identificar el problema, así como corregirlo. En La Raza se realizó la primera intervención para liberar la válvula tricúspide de un derechohabiente y a la fecha han sido atendidos 22 personas con esta técnica, explicó Lázaro Castillo. Los síntomas de la estenosis valvular son: dolor en el pecho que se puede confundir con un infarto; deterioro en la funcionalidad. La persona presenta falta de aire al caminar y en los casos más graves ocurren desmayos de manera súbita.

En la imagen, al fondo el quirófano donde se encuentra el angiógrafo; afuera, en cámara Gessel, se toman todos los signos vitales del paciente. Foto La Jornada/ Marco Peláez

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Mediante un chat se informa sobre las condiciones clínicas de los pacientes que llegan a las áreas de urgencias de los hospitales generales, incluso con el reporte de electrocardiograma y, en ese momento, alguno de los expertos de Especialidades hace la valoración e indica el procedimiento a seguir, que puede ser el tratamiento farmacológico para desbloquear las arterias o el traslado inmediato a La Raza. Cuando el paciente ingresa al Hospital de Especialidades “todos los trabajadores ya saben y se logra que, en sólo 15 minutos, el paciente llegue al área de hemodinamia”, donde se realiza el tratamiento para desbloquear las arterias. En promedio, se recibe a cinco personas al día, pero ha habido fines de semana en que la cifra se ha triplicado.

Antes, cuando los enfermos llegaban al Hospital General de Zona podían pasar hasta ocho horas sin que se proporcionara la atención especializada, reconoció Ayala. El Código Infarto se aplica en 208 unidades médicas del Seguro Social en el país. La mortalidad por esta causa ha bajado 58 por ciento en promedio, pero en Especialidades de La Raza, los fallecimientos disminuyeron 80 por ciento. Además, con la agilización del servicio médico se evitan las complicaciones y los pacientes permanecen internados sólo dos o tres días, lo cual también es un beneficio notable para el hospital, ya que anteriormente las estancias eran de 25 a 30 días y, en no pocas ocasiones, las personas morían de todas maneras, resaltó el director del nosocomio. ●

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18 DE ENERO DE 2018

Fuente: Avenir Light

El estimulador cerebral profundo aporta mayores beneficios que los fármacos

Una de las técnicas más innovadoras para tratar el Parkinson, en el IMSS

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N EL IMSS ESTÁ disponible una de las más innovadoras técnicas para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Se trata del estimulador cerebral profundo, dispositivo similar al marcapasos utilizado en el manejo de los infartos al corazón. Durante los últimos tres años, médicos del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI han colocado estos dispositivos en más de 150 pacientes que lograron controlar y revertir daños funcionales como los movimientos involuntarios y la rigidez del cuerpo. El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer y se origina por una deficiencia en la producción de dopamina, neurotransmisor responsable del control de movimientos y de funciones básicas como hablar, caminar, mantenerse erectos y conservar el equilibrio. Se manifiesta generalmente alrededor de los 55 años de edad. Hasta hace poco, las alternativas de tratamiento eran farmacológicas, y en los casos que dejan de responder a las terapias y presentan efectos adversos con la medicación existe la cirugía estereotáctica funcional, la cual consiste en “lesionar” las estructuras neuronales dañadas por la falta de dopamina. Las personas recuperan funcionalidad, pero el beneficio es mayor con el estimulador, además de que el riesgo de complicaciones es inexistente, explicó Carlos Cuevas, director del hospital. a la siguiente página

El Dr. Carlos Cuevas. director del hospital de especialidaes del Centro Médico Nacional, durante la entrevista. Foto La Jornada/ Jesús Villaseca

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Respecto de la persistencia del conducto arterioso, explicó que éste es un vaso que se debe sellar al momento del nacimiento. Comunica la arteria aorta con la pulmonar y se puede cerrar mediante un cateterismo con el apoyo del angiógrafo biplanar. Esta es una de las cardiopatías más frecuentes en la Ciudad de México y el Hospital General La Raza es centro de referencia para su manejo y control, comentó el especialista. Sostuvo que hasta hace dos años, cuando el IMSS adquirió el equipo de imagen, los pacientes tenían que someterse a cirugía. En la actualidad, sólo 10 por ciento requieren la operación. Lázaro Castillo resaltó que con el angiógrafo biplanar también es posible tratar otros males, como las obstrucciones arteriales periféricas (en las piernas), embolizar (bloquear) tumores, cerrar malformaciones en los vasos sanguíneos pulmonares, así como corregir obstrucciones de las arterias coronarias que, de no atenderse, podrían derivar en un infarto. Al tener dos imágenes, una visión más completa, se reduce el tiempo del procedimiento, la radiación y la cantidad de medio de contraste (sustancia que se inyecta al paciente para “iluminar” los vasos sanguíneos). Esto es vital, aseguró el experto, porque baja el riesgo de complicaciones como el daño renal. ●

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Los Encuentros Médico Quirúrgicos, trabajo voluntario que permite abatir rezagos ➞

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Por ahora, el estimulador cerebral profundo está disponible únicamente en Especialidades del CMN Siglo XXI. Se colocan uno o dos, según la gravedad del mal, debajo de la piel del paciente y un electrodo se introduce en la parte profunda del cerebro, donde se origina la falla en la producción del neurotransmisor. El equipo produce estímulos eléctricos en las neuronas para que produzcan dopamina. Cuevas explicó que debido al alto costo del dispositivo, en el nosocomio hay un comité de especialistas que selecciona a los candidatos, quienes, entre otros criterios, deben encontrarse en fase avanzada de la enfermedad, sin mejoría a pesar del uso de medicinas y/o con efectos secundarios a las mismas. También deben tener buena salud mental. El Hospital de Especialidades prevé presentar los resultados de este tratamiento innovador en el próximo Día Mundial del Parkinson (11 de abril) con la evidencia sobre 300 derechohabientes del Seguro Social. ●

En 22 años han sido beneficiadas más de 216 mil personas

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ECENAS DE MUJERES con sospecha de cáncer y muchas más con várices esperaban meses antes de ser sometidas a una operación quirúrgica. Era parte del rezago a finales de los años 70 en diversas entidades de la República, el cual llevó al doctor Felipe Cruz Vega a proponer, en su calidad de asesor de cirugía del IMSS, la formación de equipos de cirujanos para llevarlos a los lugares donde se encontraban los pacientes. La idea era abatir las listas de espera, comentó el especialista. Le autorizaron la estrategia y estuvo vigente hasta finales de 1982. Hubo una “pausa” y en 1996, él mismo volvió a plantear a la dirección del instituto el proyecto de los Encuentros Médico Quirúrgicos (EMQ). Esta vez, con el objetivo de resolver problemas del rezago social: labio y paladar hendido, lesiones por quemaduras y malformaciones, entre otros males presentes en las zonas cubiertas por IMSS-Prospera. Un tema prioritario detectado era la ceguera en ancianos a causa de cataratas. Por las condiciones de pobreza en las comunidades, difícilmente tenían acceso a una atención médica especializada. Es una situación económica y social que sigue vigente, pero con los casi 400 EMQ que se han realizado en 22 años se ha beneficiado a más de 216 mil personas. Destaca que del total de encuentros, 36 por ciento se han llevado a cabo en los últimos cinco años, casi dos por mes y, a veces, de manera simultánea. Participan alrededor de 230 cirujanos de seis especialidades: oftalmología, ortopedia, ginecología oncológica, urología, cirugía pediátrica y reconstructiva. Los médicos provienen de diferentes estados del país y no reciben pago extra, dan su tiempo y experiencia en jornadas de 10 horas diarias, en promedio, a lo largo de una semana en los hospitales rurales de IMSS-Prospera ubicados en 28 estados de la República. Cruz Vega reconoce que las condiciones en que laboran los cirujanos son complicadas, pero “nadie se queja. Al contrario, regresan contentos”. Las experiencias que esos especialistas han vivido son incontables. Cruz Vega cuenta una: el cirujano plástico Isaac Rozen Fuller revisó a una niña de 9 años con labio y paladar hendido. La llevó su papá, quien tenía el mismo problema y nunca había sido atendido. Al terminar la revisión de la pequeña e indicarle el día que se realizaría la cirugía, el médico le dijo al señor que era su turno. Éste se negó una y otra vez. Al explicarle que también se le podría atender, se soltó a llorar. Pensaba que los médicos recibirían sólo a una persona por familia y él prefería que fuera su hija para que no sufriera todo lo que él habia vivido. Conmovido, Rozen Fuller lo operó y, según sus propias palabras, lo dejó como galán. ● En las imágenes superior e izquierda, el director de la Unidad Médica de Alta Especialidad, Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, doctor Pedro Escudero de los Ríos, muestra el robot de Cybernife para casos de cáncer que permite realizar intervenciones quirúrgicas con mayor precisión. Fotos La Jornada/ Cristina Rodríguez

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Fuente: Avenir Light

18 DE ENERO DE 2018

Las bellas artes, recurso CMYK= 85, 0, 54, 52 la mecanización para prevenir de la medicina Alberga la institución numerosas obras maestras

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RTISTAS DE DIFERENTES corrientes han dejado su huella en los edificios del IMSS en todo el país. Entre los más notables están Las maternidades, creación de Federico Cantú. La mujer que amamanta a su hijo, bajo la protección de un águila, es el emblema del instituto y una pieza de esa representación está en las sedes de las delegaciones y hospitales del Seguro Social. En algunos de los grandes hospitales están obras de los muralistas David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y Luis Nishizawa. También el escultor José Chávez Morado, entre los exponentes del nacionalismo y de cuya autoría es la obra en la fachada principal del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI. De igual manera es posible ver trabajos de Luis Ortiz Monasterio, Pablo O’Higgins, Leopoldo Méndez, Ernesto Tamariz, Tosia Malamud, Daniel Ponzanelli, entre muchos otros. La explicación de la presencia de dichas obras está en el ideario de Ignacio Chávez, cardiólogo de excelencia, quien señalaba: el doctor que no cultiva las bellas artes está condenado a la mecanización de su tarea. Es el médico que ve pacientes con interés monetario. Así lo refiere Víctor Octavio Pérez del Valle, médico y administrador de las áreas comunes del CMN Siglo XXI, quien comentó sobre las obras en este complejo hospitalario. En el CMN Siglo XXI, varias de esas piezas de arte están a la vista. El trabajo de Chávez Morado en el Hospital de Especialidades es una secuencia que plasma desde el origen de la vida, la historia de la medicina que abarca la época prehispánica y colonial, hasta el “futuro”, representado por la conquista del espacio exterior, así como la batalla de la mujer contra el cáncer de mama.

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Dentro del Hospital de Oncología está el mural Apología de la futura victoria de la ciencia médica sobre el cáncer, de David Alfaro Siqueiros. Representa la lucha de la ciencia contra esta mortal enfermedad, con una visión universal y en búsqueda del derecho a la salud para todos. Éste y los trabajos de Nishizawa (El aire es vida) y un relieve de Francisco Zúñiga en el CMN Siglo XXI sobresalen porque son sobrevivientes de los sismos de 1985. El acervo de este complejo hospitalario se siguió enriqueciendo con obras como la de Chávez Morado en el vestíbulo principal: Homenaje al rescate alude justamente a la destrucción del viejo Centro Médico Nacional a causa de los temblores y su reconstrucción. Incluye un árbol de la vida que rinde homenaje a los fundadores del Seguro Social, a sus médicos y directivos más destacados. Al centro, la hora y fecha: “7:19Hs. 19 SEPT. 1985” Enfrente, también en la zona del vestíbulo, está el mural reubicado de Nishizawa, el cual representa la batalla entre la salud y la enfermedad. Es el contraste entre el dolor y la tranquilidad. Otras obras relevantes están en el CMN La Raza. Son dos murales, uno de Diego Rivera, donde resalta el contraste entre el conocimiento médico de los indígenas con la modernidad técnica y científica, ambas al servicio de la población, de acuerdo con la reseña de Itzel Rodríguez en el libro Cien años de prevención y promoción de la salud pública en México, 1910-2010, editado por la Secretaría de Salud. El otro es de Siqueiros: es una convocatoria “a la acción revolucionaria a través de una representación dinámica… una visión oscura y crítica del presente contrasta con la imagen luminosa del futuro socialista”. ●


Teatros del IMSS, estrategia para mejorar la cohesión social Se anunció presupuesto de $550 millones para el rescate de esos recintos

E Del archivo del IMSS, página del libro del edificio administrativo del IMSS en Paseo de la Reforma, obra del arquitecto Agustín Yañez. Se ven en primer plano el teatro y, a la derecha, la guardería. Foto La Jornada/ Jesús Villaseca

Página anterior: Mural de Diego Rivera en el Hospital de La Raza. Arriba: mural de Luis Nishizawa, El aire es vida y la salud es la mayor riqueza de esta vida. Abajo: Homenaje al rescate, mural de José Chávez Morado, sobre el auxilio prestado tras el terremoto de 1985, en el Centro Médico Nacional Siglo XXI. Fotos La Jornada/ Jesús Villaseca

L 19 DE MAYO de 1960 es la fecha que marcó el inicio de las actividades teatrales en el IMSS. La decisión del entonces director, Benito Coquet, de incluir el fomento de la cultura entre las prestaciones de los trabajadores se tradujo en la creación de la red de teatros más grande e importante del país. Los foros eran uno de los elementos de un ambicioso programa que tenía el objetivo de mejorar el arte teatral y retomar sus valores educativos y culturales. Así lo refirió José Gorostiza en Arte y arquitectura del IMSS, editado por el propio organismo en 1963. Al frente del proyecto artístico estuvo el director de escena Ignacio Retes y se apuntaló con la integración de un patronato, cuyo presidente era Rafael Lebrija. El vicepresidente era Gorostiza. El Seguro Social llegó a tener 38 teatros y 36 espacios al aire libre para la presentación de las obras, en las que participaron artistas como Ignacio López Tarso, Ofelia Guilmáin y Narciso Busquets. La primera puesta en escena fue Marco Polo, de Eugene O’Neill, en el Teatro Xola. Esa primera etapa se prolongó cinco años. Después, los diferentes cambios de administración y restricciones presupuestales llevaron casi al abandono de los escenarios. Bajo la modalidad del comodato, se cedieron a particulares. Hubo intentos por retomar la estrategia, pero no fructificaron. En abril de 2017, la dirección del IMSS anunció el relanzamiento del programa cultural en esos recintos bajo el concepto Nuevo Teatro de la Nación. El organismo informó que se destinarían 550 millones de pesos para el rescate de los espacios. Se planteó el objetivo de mejorar la cohesión y el tejido social, así como ampliar el acceso a la cultura, en igualdad de oportunidades para la población. El proyecto está en curso. ●

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Participa, el próximo 19 de enero de 2018, en el sorteo de la Lotería Nacional por el 75 Aniversario del IMSS. Hay 43 millones de pesos en premios, en 2 series.

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Impreso en Imprenta de Medios, S.A. de C.V. Av. Cuitláhuac 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, delegación Azcapotzalco © Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquier contenido sin autorización de los editores, Ciudad de México, jueves 18 de enero de 2018. Fotos: Cortesía del IMSS y Archivo La Jornada. En portada, Maternidad con águila, escultura de Luis Ortiz Monasterio, que aduce a la obra de Federico Cantú. Foto de Jesús Villaseca.

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