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EDITORIAL

LA JORNADA MAYA Jueves 15 de agosto de 2019

Información digital y poder OSCAR G. S. SIORDIA* Carmen Lira Saade

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Dirección de Administración y Finanzas Erik Marcial Farfán Góngora Asesor Legal Armando Carrillo Carmona Publicación de lunes a viernes editada por Medios del Caribe S.A. de C.V. Calle 43 #299D por 30 y 32A Colonia San Ramón Norte C.P 97117 Mérida, Yucatán, México. Teléfono: (999) 2900633 Impresión: Medios del Caribe S.A. de C.V. Calle 1ra sur con 55 av sur y carretera federal mz 227 lt 2 colonia Ejidal, CP 77712, Playa del Carmen, Quintana Roo Número de certificado de licitud de título y contenido: 16539 Reserva al uso exclusivo del título La Jornada Maya No. 04-2014-100210372900-101 del 04/2014, otorgada por la Dirección General del Derecho de Autor.SEP. Distribución: Medios del Caribe S.A. de C.V. Calle 43 No. 299-D, San Ramón Norte. Mérida, Yucatán, México Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. Nombre del diario: La Jornada Maya, año 5, número 1042

L

a construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) ha causado gran controversia desde que se mencionó por primera vez. El problema de los que saben es que, a favor o en contra, no queda claro si sus opiniones son gratuitas o compradas; el problema de los que no, es que creen que sí. A jalones y empujones, para bien o para mal, la cancelación del NAICM ha dejado dudas, pérdidas y enemistades. Quizá la decisión fue correcta: cancelar las obras por la poca claridad, oscurantismo y polémica que había entorno al proyecto. El problema, en todo caso, es cancelarlo y, peor aún, reubicarlo en las mismas condiciones: sin claridad, a oscuras y con polémica. No hay buenos ni malos en un asunto tan polarizado. Lo único que contó esta vez fue una desinformada consulta ciudadana mal organizada, mal ejecutada y mal interpretada donde los que no saben, pero creen que sí, dieron su opinión. Lo más grave no fue la mala concepción de la consulta que fue mucho mejor que contar manos alzadas de simpatizantes ante una pregunta sesgada. El problema es la desinformación respecto al tema. La desinformación no debería preocuparnos en el 2019. Computadoras, dispositivos móviles, redes sociales, prensa digital, blogs y chats son componentes de una fórmula que nos brinda acceso a grandes cantidades de información a un ritmo nunca antes visto. El problema es que, con la poca regulación que existe en Internet, la información que recibimos suele estar desinformada. Fake News, Hoax (bulos), fraudes, cadenas, gazapos y memes circulan por todos los medios; contenido dirigido a usuarios que, muchas veces, son incapaces de discernir entre algo falso y algo verdadero, pero con plena capacidad de participar en una cadena que propague toda clase de información sin validar su fuente o su contenido. Cuando este contenido lo generan los usuarios no hay mucho que perseguir (la libertad de expresión debe prevalecer), el problema es cuando ésta es causada por las grandes industrias de la información, tal es el caso de Facebook o Google, quienes han desarrollado algoritmos que, de acuerdo a información que han inferido de nuestro comportamiento en la red,

▲ Imagen que muestra el avance del NAICM y que Google Maps ha borrado recientemente de su plataforma. Foto captura de pantalla de Google Maps deciden por nosotros qué información debemos ver primero y cuál no debemos ver nunca. ¿Qué pasa cuando nos ocultan información que puede resultar de gran relevancia para tomar una decisión que, incluso pueda afectar el rumbo de nuestro país? Volvamos al tema del NAICM. Ante la duda, dilo todo ¿Qué pasa si queremos ver cómo va la construcción del NAICM? Bastaría con entrar a https://bit. ly/30zwgO6 que contiene las coordenadas precisas de la construcción; sin embargo, la estructura simplemente ha desaparecido. Google Maps se encargó de borrar cualquier rastro de la construcción del NAICM. Lo que no se puede observar muy bien es la razón: ¿evitar problemas o polarizaciones?, ¿a petición de alguna autoridad o institución?, ¿por algún error en la nueva imagen? y, además, ¿cómo lo hizo? Aunque seguramente el porqué sea imposible de aclarar, a través de otra herramienta de la misma empresa, llamada Google Earth, podemos saber cómo. Resulta que simplemente sustituyeron la imagen por otra de la misma zona, pero capturada más de cuatro años atrás (el 13 de enero de 2015). No está por demás decir que somos usuarios de un servicio gratuito que, seguramente, en los

términos y condiciones que aceptamos antes de usarlo, hace referencia al modo en que pueden usar la información que nos “regalan”. Tampoco se debe olvidar que si la imagen ya no muestra los avances de la estructura, no hace que el problema desaparezca o que el proyecto haya sido más o menos viable... mucho menos que aporte o quite credibilidad al también cuestionado aeropuerto de Santa Lucía. Lo que debemos tener en cuenta es que hacer cosas buenas que parecen malas quita méritos a decisiones que, aunque bien tomadas, quedan percudidas de los viejos sucios métodos de los gobiernos anteriores: manejo de prensa, censura, caja china... ¿Tiene el poder el gobierno para manejar a su antojo a una de las empresas más importantes del mundo?, ¿tiene esta empresa tan poco tacto como para realizar un cambio en un momento tan crítico y polémico?, ¿qué más deciden que no veamos? En situaciones así, siempre me vienen a la mente dos frases de dos amigos. La primera, para el gobierno: “ante la duda: dilo todo, dilo rápido y dilo tú”; la segunda, para nosotros, ante un futuro incierto y censurado: “¿Qué es lo próximo?”. *Invest igador del CentroGeo Mérida oskrsasi@gmail.com

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La Jornada Maya Yucatán - jueves 15 de agosto de 2019  

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