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Sabere ienciaS septiembre 2021 · número 114 · año X · Suplemento mensual

Clima urbano: Puebla


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Editorial PRIMEROS MIL DÍAS

A mitad de sexenio el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha cumplido casi todos sus compromisos, sobresalen su estoica campaña contra la corrupción y la impunidad, que aunado a la austeridad republicana y a la probidad y eficiencia en el manejo del gasto público han permitido ahorros de 1.4 billones de pesos, mismos que se han canalizado a programas sociales y a cofinanciar obras estratégicas para el crecimiento económico (refinerías, carreteras, tren Maya, aeropuerto F. Ángeles y el corredor industrial del Istmo de Tehuantepec). Otro de sus logros han sido los programas orientados a la población con mayores carencias, algunos con vigencia constitucional y garantía de incremento en el mismo porcentaje que la inflación; la cobertura de los programas sociales beneficia a siete de cada 10 familias, la mayoría de estas se ubican entre la población de menores ingresos monetarios. La defensa de la rectoría estatal en energéticos y el compromiso de descarbonizar el crecimiento económico generando energías de bajo impacto ambiental es también otro de sus logros, como lo es también el programa nacional de vacunación, que empleando tan pocos recursos financieros (36 mil millones de pesos) y un inexistente sistema de salud pudo vacunar a dos tercios de la población mayor a 17 años y contuvo los letales efectos pandémicos en escalas manejables. La pandemia por el Covid-19 profundizó la crisis económica iniciada en 2018: el Producto Interno Bruto de 2021 —ya incluido el crecimiento pronosticado de 6.1 por ciento— será 2.9 por ciento menor al de 2018 y ese mismo producto por habitante será 5.6 por ciento menor ahora que hace tres años; el empleo tuvo un mejor comportamiento, en un trienio (segundo trimestre de 2021 versus mismo periodo de 2018) creció en 2.7 por ciento (ENOE), sin embargo, el salario mínimo por persona ocupada disminuyó en 14.5 por ciento (pasó de 2.1 salario mínimo por persona ocupada a 1.59), afortunadamente, el salario mínimo ha tenido incrementos reales sin precedente con AMLO y aumentó 47 por ciento entre julio de 2018 y julio de 2021 (Comisión Nacional de Salarios Mínimos), por lo que la masa salarial expresada en pesos constantes de 2018 aumentó en 14 por ciento. En la gestión de AMLO, el salario mínimo ha recuperado algo de lo perdido durante los gobiernos neoliberales, aun así, se requieren 3.2 salarios para satisfacer los requerimientos básicos (alimentarios y no alimentarios) de una familia urbana de cuatro miembros y 2.1 salarios mínimos para cubrir esas mismas necesidades en una familia rural de cuatro personas,

· Nuestra portada: La ciudad de Puebla, paraíso “angelical” de agradable clima templado y hermosas vistas volcánicas, es ultrajada en aras de una apropiación capitalista irracional de sus recursos naturales que envenena el agua y contamina el aire con una diversidad de compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno, precursores del ozono; materia particulada de 10 y 2.5 micrómetros; gases y partículas tóxicas (tolueno, xileno, bario, benceno, fósforo, plomo, aluminio y magnesio); gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, hidrofluorocarbonos) y carbono negro. Foto: José Castañares. Tus comentarios son importantes para nosotros, escríbenos a: saberesyciencias@gmail.com

3 si consideramos la línea de pobreza de Coneval para el mes de julio de 2021, infortunadamente dos de cada tres personas ocupadas ganan actualmente entre cero y dos salarios mínimos (ENOE. 2T de 2021). Los aumentos salariales, justos y necesarios, junto con el agresivo gasto social y el ingreso de remesas (125 mil millones de dólares en tres años), permitieron amortiguar las nocivas consecuencias de la crisis y del inexistente sistema de salud heredado del neoliberalismo. A pesar de la crisis económica y de la pandemia, dos de cada tres personas le tienen confianza y aprueban la gestión de AMLO (Demotecnia, 24-26 agosto 2021) y seguramente hasta los financieros quisieran que el tabasqueño concluya su gestión presidencial: el tipo de cambio está estable, el índice de la Bolsa de Valores aumentó, las reservas internacionales del Banco de México están en su mejor momento (205 mil 391 millones de dólares) y las tasas de interés nativas se ubican cuatro puntos por arriba con relación a Estados Unidos, para el capital financiero no ha habido crisis alguna. Hay todavía pendientes y aunque se ha abatido el índice delictivo y ha disminuido la percepción de inseguridad pública, los feminicidios, las extorsiones y los robos en transporte público aumentaron y no se ha resulto la investigación sobre los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa. Sin embargo, hay confianza en la presidencia, se avalan mayoritariamente las estrategias y las políticas de la 4T y hay resultados, congruentes y consecuentes con los principios enarbolados en la campaña presidencial y en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024: No robar, No mentir y No traicionar; primero los pobres.

Ciudades y cambio climático CECILIA CONDE, ELDA LUYANDO, MARY CARMEN FLORES, ADALBERTO TEJEDA

4 Confort y consumos eléctricos ELDA LUYANDO LÓPEZ Y ADALBERTO TEJEDA MARTÍNEZ

5 El aire nuestro de cada día JORGE ALEJANDRO TORRES JARAMILLO

6 Clima y urbanización en el Valle de Puebla GABRIEL BALDERAS ROMERO, ELDA LUYANDO LÓPEZ

7 La red de estaciones meteorológicas de la BUAP JUAN PABLO BÁEZ VÁSQUEZ, MANUEL GARCÍA ESPINOSA

8 La contaminación del cielo en las ciudades ESPERANZA CARRASCO LICEA

9 La ciudad de Puebla y el cambio climático CECILIA CONDE, MARY CARMEN FLORES GATICA, JUAN PABLO BÁEZ VÁSQUEZ

10 Contaminación acústica SANTIAGO JESÚS PÉREZ RUIZ

es un suplemento mensual auspiciado por La Jornada de Oriente DIRECTORA GENERAL Carmen Lira Saade

Directorio

LOS

Contenido

DIRECTOR Aurelio Fernández Fuentes CONSEJO EDITORIAL Jaime Cid Monjaraz Alberto Cordero Sergio Cortés Sánchez José Espinosa Julio Glockner Raúl Mújica

11 Políticas de cambio climático o cambio climático sin políticas CECILIA CONDE, VERÓNICA JIMÉNEZ, ELDA LUYANDO

12 Homo sum Contradicciones latentes SERGIO CORTÉS SÁNCHEZ

13 Tekhne Iatriké La ciudad de la alegría JOSÉ GABRIEL ÁVILA-RIVERA

COORDINACIÓN EDITORIAL Sergio Cortés Sánchez REVISIÓN Aldo Bonanni EDICIÓN Denise S. Lucero Mosqueda DISEÑO ORIGINAL Y FORMACIÓN Elba Leticia Rojas Ruiz Dirección postal: Manuel Lobato 2109, Col. Bella Vista. Puebla, Puebla. CP 72530 Tels: (222) 243 48 21 237 85 49 F: 2 37 83 00 www.lajornadadeoriente.com.mx www.saberesyciencias.com.mx AÑO X · No. 114 · septiembre 2021

Las opiniones expresadas en las colaboraciones son responsabilidad del autor y de ninguna manera comprometen a las instituciones en que laboran.

Épsilon JAIME CID MONJARAZ

14 Reseña (incompleta) de libros Salvar al fuego ALBERTO CORDERO

15 Tras las huellas de la naturaleza ¡Un grito revolucionario! TANIA SALDAÑA RIVERMAR Y CONSTANTINO VILLAR SALAZAR ILUSTRACIÓN: DIEGO TOMASINI “EL DIBRUJO”

16 El objeto del mes Palas RAÚL MÚJICA Calendario astronómico septiembre 2021 AGUSTÍN MÁRQUEZ Y JOSÉ RAMÓN VALDÉS


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Cecilia Conde, Elda Luyando, Mary Carmen Flores, Adalberto Tejeda *

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Ciudades y cambio climático

partir de que los núcleos urbanos ofrecieron mejores servicios y mayores oportunidades, la migración hacia las ciudades se ha convertido, para una gran parte de la población, en el único camino para lograr la sobrevivencia. Si bien los migrantes provienen predominantemente del campo (desatendido en casi todos los países), es innegable que las urbes no sólo han proporcionado medios más accesibles de subsistencia, sino también actividades culturales y de ocio atractivas para los habitantes de todos los tiempos y de casi todos los continentes. El éxito urbano ha sido tal que, según el Banco Mundial, más de la mitad de la población vive en ciudades, y crecerá hasta que siete de cada 10 personas habite en alguna a mediados del siglo XXI. Actualmente, tan solo en América Latina, casi 80 por ciento de la población es urbana, lo cual no ha sido garantía de un crecimiento de la productividad, el trabajo o el capital. Para algunos autores, a manera de símil, las ciudades son como un ser vivo, con un metabolismo urbano que tiene entradas, salidas y transformaciones de materiales y energía. Se convierten entonces en grandes demandantes de energía, agua y alimentos, y en retorno, son focos de contaminantes, con materiales de desecho que terminan en el agua, en cañadas, ríos y depósitos en campo abierto, inclusive en el mar. Esta degradación significa que existe una superficie severamente alterada, por lo que cabe esperar que este nuevo y artificial uso de suelo haya modificado, como consecuencia la atmósfera urbana. Generalmente, lo primero que viene a la mente cuando se habla de atmósfera urbana es la deficiente calidad del aire, la cual se ha vuelto un problema grave en grandes urbes como Pekín, Nueva Delhi o la Ciudad de México. La generación de más de 50 por ciento de las emisiones de contaminantes que provienen de las grandes ciudades en el mundo (por sus procesos industriales, los servicios de electricidad y agua que proporcionan, por el transporte público y privado, etcétera) con lo que contribuyen a un cambio climático a escala global. Si las ciudades reducen significativamente esas emisiones, mejorarán no sólo la calidad de vida de sus habitantes, sino que reducirán los impactos negativos del cambio climático en los ecosistemas y las personas de otras latitudes. Los científicos, y también la población del mundo, detectan ya eventos climáticos extremos, como son las fuertes sequías, precipitaciones que producen inundaciones y la ocurrencia de altas temperaturas nunca vividas en el pasado. Pero los efectos sobre la atmósfera urbana abarcan más allá de los contaminantes emitidos por fábricas y automóviles. Las ciudades pueden modificar localmente el clima debido a la distribución y orientación de las edificaciones, a las características de los materiales con que están construidas y la escasez de áreas verdes. El clima urbano se caracteriza principalmente por el aumento de la temperatura citadina, lo que se conoce como la isla urbana de calor, es decir, un ambiente más cálido dentro de la ciudad en comparación con los alrededores rurales. Este ambiente más caliente propicia la ocurrencia de lluvias torrenciales y sus consecuentes inundaciones, fallas en el suministro eléctrico y caos generalizado. Hoy se sabe, con más de 90 por ciento de confianza, que en grandes áreas urbanas (particularmente en Europa, Asia y Australia) el número de días y noches frías ha disminuido, que los días y noches calientes han aumentado, al igual que el número de ondas de calor. También es probable que el número de eventos de precipitaciones extremas aumenten su frecuencia. El estudio del clima urbano es, por tanto, una prioridad para preservar y mejorar la calidad de la vida humana, pero también para amortiguar el impacto ambiental que provoca el crecimiento urbano. Si aunamos el efecto urbano al proceso del calentamiento del planeta, comprenderemos que la combinación de ambos fenómenos incrementará la vulnerabilidad de la población.

ACCIONES EN MARCHA

En general, los cambios en temperatura y humedad atmosférica apuntan a fuertes efectos en la salud humana y en la vegetación urbanas. También nos alertan del surgimiento de altas demandas de agua y de energía. En este tema se proyecta que: · El número de ciudades expuestas a temperaturas extremas casi se triplicará en las próximas décadas. Para 2050, más de 970 ciudades en el mundo experimentarán temperaturas máximas promedio en verano de 35° C. Hoy, solo 354 ciudades son tan calientes. · La población urbana expuesta a estas altas temperaturas aumentará en un 800 por ciento para llegar a mil 600 millones a mediados de siglo. · Las ciudades menos acostumbradas a lidiar con el calor extremo son especialmente vulnerables. La ola de calor de 2003 en Europa generó 70 mil muertes. · El calor extremo provoca dificultades en la provisión de servicios esenciales como la energía, el transporte y salud. Durante la ola de calor de 2016, los hospitales de la India recibieron el doble de pacientes que de costumbre. · Las olas de calor son un drenaje económico. Pueden reducir la producción de bienes y servicios en más de 20 por ciento en sectores como la manufactura y la construcción. Los costos económicos globales de la reducción de la productividad debida podrían alcanzar los 2 billones de dólares para 2030. Ante estos escenarios, ¿qué alternativas se pueden aplicar? Diferentes ciudades en el mundo han iniciado acciones y transformaciones para reducir su vulnerabilidad ante las condiciones actuales y de cambio climático. Por ejemplo, han impulsado la plantación de árboles nativos. Por supuesto, se requiere hacer un inventario de especies arbóreas nativas. Es importante detectar en dónde se pueden proponer otras áreas verdes para potenciar el efecto de las “islas de frío”, también llamadas “oasis urbanos”. Otra estrategia es la creación de espacios temporales al aire libre durante el verano. En algunas ciudades europeas, las calles están equipadas con áreas para sentarse, fuentes para beber y algunas incluso tienen máquinas de rociado de agua donde los niños pueden jugar. Además, es fundamental proporcionar información oportuna y apoyo mediante sistemas de alertas climáticas para la población. En París, Londres, Rotterdam y Atenas se tienen mapas y aplicaciones informáticas para ayudar a las personas a averiguar dónde pueden ir para mantenerse frescos en los días calurosos. En algunos países se han establecido umbrales a partir del comportamiento de la salud de la población. A través de los registros hospitalarios y su relación con las secuencias de temperatura máxima, se establece un “disparo de la mortalidad”, como es el caso de la ciudad de Madrid (36.5°C), Sevilla (41°C) y Lisboa (33.5°C) (Díaz et al, 2002). En Argentina se considera la presencia de una ola de calor cuando las temperaturas superan el percentil 90 (Servicio Meteorológico Nacional de Argentina, http://www.smn.gov.ar/). Una tarea urgente es identificar en las ciudades quiénes, dónde y en qué horarios se mueve la población más vulnerable, como los niños y los adultos mayores. El riesgo se incrementará conforme el envejecimiento de la población mexicana crezca en las próximas dos décadas. Además, las temperaturas extremas también impactan el tiempo de trabajo y la productividad laboral, sobre todo a quienes laboran en las calles citadinas (vendedores, choferes de transporte y obreros de la construcción, por ejemplo), con pérdidas para la economía, sobre todo para el ingreso de los hogares.

HAN IMPULSADO LA PLANTACIÓN DE ÁRBOLES NATIVOS. POR SUPUESTO, SE

REQUIERE HACER UN INVENTARIO DE ESPECIES ARBÓREAS NATIVAS. ES IMPORTANTE DETECTAR EN DÓNDE SE PUEDEN PROPONER OTRAS ÁREAS VERDES PARA POTEN-

CIAR EL EFECTO DE LAS “ISLAS DE FRÍO”, TAMBIÉN LLAMADAS “OASIS URBANOS”

Nota: En este número de se presentan los avances del proyecto PAPIIT IN102820 UNAM, BUAP, UV. Los autores agradecen su apoyo. * m_paramore2@hotmail.com, acconde@yahoo.com


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Elda Luyando López y Adalberto Tejeda Martínez *

Confort y consumos eléctricos

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uebla y su zona metropolitana es el resultado de un proceso histórico, y no es del todo aventurado decir que se debe a las benéficas condiciones climáticas de la zona. Puebla, localizada entre los trópicos, goza de las ventajas de encontrarse a suficiente altitud como para librarse de las altas temperaturas que le corresponderían por latitud. Se podría generalizar, entonces, que la población suele sentirse cómoda, a gusto con el ambiente que le rodea. Pero ¿qué tan cierto es esto? ¿cómo saber cuál es la época del año más favorable y qué horas del día no lo son tanto? ¿cómo cuantificar las sensaciones del habitante poblano respecto al clima? Y algo muy importante ¿cómo serán en el futuro con el crecimiento de la ciudad, la escasez de áreas verdes y el calentamiento planetario? Diferencias las habrá, seguramente, pero es necesario entonces evaluar las condiciones en un periodo más o menos reciente y las que se proyectan a futuro. Para esto hay que recurrir a métodos que los bioclimatólogos han desarrollado y utilizado para conocer las sensaciones térmicas. Para hacer una valoración, es necesario abarcar más allá de los registros de temperatura, pues las sensaciones térmicas son el resultado de una combinación de diversos factores tanto ambientales como personales. No es lo mismo estar a una temperatura de 30°C con una humedad relativa de 80 por ciento (alta) y viento en calma, que tener los mismos 30°C con una baja humedad y aire en movimiento. La presencia de alta humedad y aire en calma proporcionarán una sensación térmica de mayor incomodidad por calor, que las condiciones más secas y viento que favorecerán la evaporación del sudor en la piel y, como consecuencia, un descenso de nuestra temperatura, es decir, una sensación más confortable. Esta combinación de factores es lo que miden los bioclimatólogos con diversos métodos, sencillos o complejos, para mostrar si nos encontramos en condiciones de bienestar térmico, o bien esa combinación de factores nos aleja del confort, tanto por frío como por calor. Al someter a la ciudad de Puebla a un análisis con un método más bien sencillo, el cual toma en cuenta la temperatura ambiente y la humedad del aire, se observa que, en condiciones promedio, más de la mitad del tiempo a lo largo del año, las sensaciones térmicas suelen ser de frescas a frías, sobre todo en las madrugadas y primeras horas de la mañana, incluso en los meses más cálidos. La otra mitad del tiempo en el año, las sensaciones corresponden a una neutralidad térmica (en equilibrio con el ambiente, es decir, en confort) y a cálido en menos de un 20 por ciento del tiempo durante los meses de marzo a octubre en las horas del medio día. Cabe recordar que estas condiciones son promedio y se diluyen, por tanto, los periodos muy cálidos o muy fríos, que hayan podido ocurrir. En resumen, 80 por ciento de las horas en el año son confortables, frescas y frías al aire libre y a la sombra. Ahora bien, ¿qué cabe esperar, según las proyecciones, para mediados de siglo? Aunque las horas más frescas siguen ocurriendo en las madrugadas, como es de esperar, ocupan ya menos de la mitad en el año (40 por ciento). A cambio de esta reducción, en los meses que suelen ser calurosos (abril a junio) la sensación térmica a medio día es muy cálida, sensación inexistente anteriormente. A mediados de siglo, la sensación de confort, fresca y fría será de poco menos de 70 por ciento. No

Notas: * Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, eluyando@yahoo.com * Grupo de Climatología Aplicada, Universidad Veracruzana, atejeda.martinez@gmail.com ** Tejeda-Martínez, A., I.R. Méndez-Pérez, y D.A. Cruz-Pastrana. «Domestic electricity consumption in Mexican metropolitan areas under climate change scenarios», Revista Atmósfera (UNAM), en prensa (2021).

· Foto: Es Imagen / José Castañares

suena muy amenazador, aunque quizá sea necesario dormir muchas más noches con las ventanas abiertas y posiblemente no sea suficiente para obtener un descanso adecuado. Una aplicación casi inmediata de las evaluaciones del bioclima humano de las que se ha hablado hasta ahora, es la estimación de los consumos eléctricos domésticos para satisfacer las necesidades de climatización (enfriamiento o calefacción) al interior de las edificaciones. Tejeda y otros** usaron el índice bioclimático conocido como Humidex para calcular los requerimientos de climatización en veinte áreas metropolitanas de México. Para el área de Puebla-Tlaxcala, en promedio para inicios de la segunda década de este siglo, las necesidades de enfriamiento eran mínimas, de alrededor de 400 horas al año en que habría que descender la temperatura un grado centígrado. Si se considera el calentamiento planetario y el efecto de las islas urbanas de calor, estas necesidades para cada habitante se incrementarán en un 20 por ciento para la segunda mitad de este siglo; pero si se considera el crecimiento poblacional, para la zona metropolitana Puebla-Tlaxcala en su conjunto esos incrementos serán de un 60 a un 80 por ciento en el mismo periodo. Es decir, que el consumo eléctrico urbano para climatización de viviendas casi se duplicará pero no tanto por el calentamiento planetario o las islas urbanas de calor, sino por el incremento de la población urbana. El papel de la isla urbana de calor viene siendo modesto, pues representa apenas un 15 por ciento de demanda eléctrica para climatizar y el resto 85 por ciento lo constituyen el calentamiento global y el crecimiento poblacional. No obstante lo anterior, un resultado no tan malo es que por el cambio climático antropogénico y por la isla urbana de calor, las necesidades de calefacción habrán de reducirse entre 45 y 50 por ciento en el mismo periodo. Como se ve, el clima benigno de Puebla hace que, en términos del confort bioclimático humano, los efectos de la isla urbana de calor y del calentamiento planetario, sean menores comparados con lo que ocurre y ocurrirá en el futuro próximo en zonas metropolitanas cálidas; es decir, que no en todas partes es válido satanizar la isla urbana de calor. * eluyando@yahoo.com, atejeda.martinez@gmail.com


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Jorge Alejandro Torres Jaramillo *

El aire nuestro de cada día

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a atmósfera es una capa de gases que rodea la Tierra, tiene un espesor de 500 km y una composición prácticamente constante. El gas principal es el nitrógeno, que con 78 por ciento del total; el oxígeno, 21 por ciento, y el resto está formado por gases como el helio y el dióxido de carbono. EL ORIGEN DEL AIRE QUE RESPIRAMOS Los planetas terrestres (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) nacieron desnudos, sin aire y sin agua, ya que durante el proceso de formación planetaria, el viento solar producido por el joven Sol habría barrido los compuestos volátiles de la zona interna del Sistema. Hace unos 4 mil 560 a 4 mil 500 m. a. (millones de años), el aspecto de la Tierra debía ser desolador: era un objeto irregular que sufría un bombardeo continuo de meteoritos, con un cielo negro y una superficie tenuemente iluminada por un Sol cuya luminosidad era de un 30 a un 40 por ciento inferior a la actual. La primera gran transformación de los planetas terrestres se debió a los materiales radiactivos que habían quedado capturados en su interior. Dichos átomos se habían estado descomponiendo desde los orígenes, generando ingentes cantidades de calor radiactivo, que empezaron a fluidificar las rocas del interior planetario, al tiempo que los compuestos más ligeros se desplazaban hacia la superficie, para construir las cortezas planetarias. Durante este proceso, los compuestos volátiles que habían quedado retenidos en el interior iban abriéndose paso hacia el exterior, a través de las fisuras de las rocas o, más frecuentemente, incorporados a las violentas emisiones volcánicas. Una vez en el exterior, los compuestos volátiles quedaron retenidos por la gravedad, originando la primera atmósfera planetaria. La vida en la Tierra nació hace unos 4 mil m. a., en un ambiente que sería intolerable para la mayoría de los organismos actuales. Imaginemos esa estampa de nuestra joven Tierra: un cielo blanco e hiperdenso, asfixiante, puesto que carecía de oxígeno, océanos ácidos y playas sin olas y una gran oscuridad, debido en parte a que la intensidad solar era aún alrededor del 35 a 30 por ciento inferior a la actual y, en parte, a que la densa atmósfera blanca de dióxido de carbono reflejaba una gran cantidad de luz solar hacia el exterior. Los primeros seres que realizaron una fotosíntesis similar a la actual surgieron hace unos 3 mil m. a., eran procariotas parecidos a las bacterias (o algas) verdeazuladas actuales. Usar una fuente de alimento casi inagotable (dióxido de carbono y agua) y una fuente de energía interminable (la luz solar) supuso un desarrollo exponencial de los fotosintetizadores. CAMBIOS PRODUCIDOS POR LA BIÓSFERA La biósfera siempre ha sido un factor de desequilibrio químico, ya que intercambia materiales continuamente con la atmósfera y la hidrósfera, extrayendo de ellas parte de su alimento y vertiendo en ellas sus desechos. Los humanos no somos los primeros ni los únicos que hemos contaminado el planeta, ya que la primera gran contaminación se inició cuando aparecieron los organismos fotosintéticos. Desde entonces, la biosfera aliada con los procesos geoquímicos ha provocado un cambio continuo y gradual de las envolventes externas del planeta. Así, la mayor parte del dióxido de carbono atmosférico se ha ido transformando en materiales sólidos de carbono (como los carbonatos o la materia orgánica sedimentaria), al tiempo que se ha ido generando el oxígeno, que actualmente constituye el 21 por ciento de nuestra atmósfera. A su vez, la desaparición del dióxido de carbono atmosférico aceleró la neutralización química de los océanos, mientras que la aparición del oxígeno produjo la oxidación de los gases atmosféricos y de los materiales superficiales. Todo esto provocó un cambio más en la imagen del planeta, ya que su densa atmósfera blanca de dióxido de carbono fue siendo reemplazada por una mucho más tenue, que es la que da a nuestro planeta su color azul. VALLE DE PUEBLA Y CALIDAD DEL AIRE La ciudad de Puebla se encuentra en la región conocida como Zona Metropolitana del Valle Puebla – Tlaxcala (ZMVP), que es la resultante de la conurbación de varios municipios del centro del estado de Puebla y del sur de Tlaxcala. El parque vehicular, las actividades industriales, de servicios y agrícolas del municipio, aunadas a la pérdida de cobertura vegetal, son los principales factores de la contaminación atmosférica de la ciudad. Los patrones de circulación de los vientos en el valle son

LA BIÓSFERA SIEMPRE HA SIDO UN FACTOR DE DESEQUILIBRIO QUÍMICO, YA QUE INTERCAMBIA MATERIALES CONTINUAMENTE CON LA ATMÓSFERA Y LA HIDRÓSFERA, EXTRAYENDO DE ELLAS PARTE DE SU ALIMENTO Y VERTIENDO EN ELLAS SUS DESECHOS

dominados por la circulación de valle-montaña. Durante el día, en términos generales hay una circulación norte a sur por la mañana, y hasta mediodía que, conforme avanza el calentamiento del día, va cambiando a una dominancia vespertina de vientos del sur y suroeste promovidos por corrientes que ingresan por el Océano Pacífico. Por la noche se presentan vientos dominantes del sector norte influenciados por escurrimientos de vientos de La Malinche y de la Sierra Nevada (Volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl). Este régimen de vientos provoca que los contaminantes producidos al norte de la ciudad, en conjunto con el polvo proveniente de Libres-Oriental y los contaminantes de la región de San Martín Texmelucan, se concentren en el municipio de Puebla y sean posteriormente transferidos hacia la región del municipio de Atlixco. La Norma Oficial Mexicana NOM-172-SEMARNAT-2019, que establece los lineamientos para la obtención y comunicación del Índice de Calidad del Aire y Riesgos a la Salud, sustenta la operación del sistema de monitoreo automático de la calidad del aire de Puebla, a cargo de la Secretaría de Sustentabilidad Ambiental y Ordenamiento Territorial del Gobierno del Estado, que se instaló en junio de 2000 y consta actualmente de cinco estaciones de monitoreo continuo (Benemérito Instituto Normal del Estado, Ninfas, Agua Santa y Universidad Tecnológica de Puebla), y la estación Velódromo localizada en el municipio de Coronango, que miden los contaminantes criterio: monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono y partículas con diámetro aerodinámico equivalente igual o menor a 10 micrómetros (PM10) y a 2.5 micrómetros (PM2.5). Adicionalmente, en cada una de las estaciones de monitoreo de la red se cuenta con sistemas de monitoreo meteorológico que miden humedad relativa, temperatura, dirección y velocidad del viento. De acuerdo con el Informe Nacional de Calidad del Aire de 2018, el contaminante que con mayor frecuencia determina una condición de mala calidad del aire en la ciudad de Puebla son las partículas PM10 (24 por ciento), seguido por el ozono (17 por ciento) y las partículas PM2.5 (2.5 por ciento). Para ese año se registraron días con mala calidad del aire por PM10 en todas las estaciones tanto de Puebla como en la estación de Coronango, siendo la estación Ninfas, en Puebla, la que registró la mayor cantidad de días en esta condición (81 días). A nivel de toda la ciudad se registraron 86 días con mala calidad del aire por PM10. En la estación de monitoreo de Coronango sólo se presentó un día con mala calidad del aire a causa de este contaminante. Los días con mala calidad del aire por PM2.5 se registraron en dos de las cuatro estaciones de monitoreo de Puebla: Benemérito Instituto Normal del Estado y Agua Santa, siendo más frecuente esta situación en la primera de ellas con un total de nueve días. A pesar de ello, en todas las estaciones de monitoreo predominaron los días con buena calidad del aire, especialmente en las estaciones Ninfas y Universidad Tecnológica. En Coronango el equipo de medición de este contaminante estuvo fuera de operación. La mala calidad del aire por ozono solo se registró en la ciudad de Puebla en un total de 61 días; la estación de Agua Santa fue la que más contribuyó con un total de 39 días. No se registraron días con mala calidad del aire por monóxido de carbono, dióxido de azufre ni dióxido de nitrógeno, ni en Puebla ni en Coronango. De hecho, en ambas ciudades predominaron los días con buena calidad del aire con respecto a estos tres contaminantes. * joaltoja@gmail.com

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Gabriel Balderas Romero, Elda Luyando López *

Clima y urbanización en el Valle de Puebla

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l primer estudio del clima de la ciudad de Puebla fue realizado en 1970 por Gunther M. Gäb; lo llevó a cabo en el marco del Proyecto Puebla-Tlaxcala de la Fundación Alemana. En su publicación como tesis doctoral (Gäb, G. M., 1976) reportó las características del clima local de esa época. Entre éstas destacan sus observaciones sobre temperatura y humedad atmosféricas. Encontró que la temperatura en el centro de la ciudad era entre 3 y 9 °C más alta que en la periferia. Contrariamente, las humedades relativas registradas fueron entre 8 por ciento y 28 por ciento más bajas en el centro. Esta investigación corroboró con datos que los núcleos urbanos, el de Puebla en particular, son más cálidos y secos que su entorno. En las cinco décadas transcurridas desde el trabajo de Gäb, la ciudad se ha desbordado de manera que actualmente sus fronteras se extienden al territorio de otro estado y de otros municipios, de modo que se ha consolidado como un espacio metropolitano cuya delimitación se hizo en el año 2000, quedando como Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala (ZMPT). En 1970 las áreas urbanizadas de esta zona ocupaban 61 km² con una población de 671 mil habitantes. En 2014, con datos procesados de Global Human Settlement Layer (GHSL, https://ghsl.jrc.ec.europa.eu/), la superficie de áreas urbanizadas fue de 394.8 km² y la población estimada para 2020 de 2 millones 641 mil 899 habitantes. De acuerdo con los datos anteriores, en los últimos cincuenta años la población de la ZMPT aumentó cuatro veces y la superficie construida (áreas pavimentadas, edificaciones, plazas, etcétera), aumentó 6.5 veces, cubriendo actualmente una cuarta parte de la ZMPT. Este crecimiento ha transformado de manera radical una parte importante de esta zona, no solamente por la expansión del área urbanizada sino también por la densificación de las construcciones al interior de la ciudad. Las transformaciones debidas al proceso de urbanización han tenido un impacto considerable en el ambiente, han degradado el suelo, los cuerpos de agua y la atmósfera. Han inducido cambios notables en el clima local modificando la temperatura, la humedad y el viento en los territorios edificados y en buena parte de los espacios circundantes. Las alteraciones del clima en las áreas urbanas resultan de la forma como la morfología, la densidad y los materiales de la ciudad modifican el comportamiento de la climatología regional. La morfología desvía el flujo de aire dirigiéndolo por las calles y avenidas, donde se forman los llamados cañones urbanos. Una mayor densidad de construcciones incrementa la rugosidad superficial de las zonas urbanas, esta condición produce una ralentización del viento, un frenado que favorece la retención de calor, por lo general en los lugares más concurridos en los que aparte de las temperaturas, que en determinadas épocas pueden ser agobiantes, se suman las aportaciones del calor y de los contaminantes emitidos por la planta vehicular, la industria y en general de la ciudad. Los materiales urbanos juegan un papel importante en el calentamiento de las zonas edificadas. A diferencia de las áreas rurales, en la ciudad los materiales empleados en los pavimentos y en las edificaciones transforman el flujo de energía solar en calor, aumentan su temperatura de acuerdo con sus características superficiales y propiedades físicas. Se calientan y transmiten calor sensible a las capas de aire adyacentes. Las zonas rurales, así como las áreas verdes de la ciudad, con una mayor proporción de vegetación y cuerpos de agua, emplean una parte de la energía, denominada calor latente, en la evaporación y evapotranspiración de las plantas. Por esta razón la cantidad de calor sensible que emiten estos espacios es menor por lo que sus temperaturas son más bajas que las de su entorno construido. Tal es el caso de los parques urbanos o de algunas instalaciones y zonas residenciales que cuentan con prados y arbolado. Un artículo reciente sobre la cobertura arbórea, plantea que ésta puede ayudar a refrescar la ciudad, admite también que su distribución espacial en las ciudades es un indicador de inequidad social. Esto último

Referencias Borunda, A. 2021. A Shady Divide. National Geographic, julio. 66-83. Gunther Michael Gäb. 1976. Untersuchungen zum stadtklima von Puebla (Mexico). Rheinischen Friedrich-Wilhelms- Universitat. Bonn. Lemus, S. 2016. La isla de calor en la ciudad de Puebla. Tesis de licenciatura en Geografía. UNAM

puede constatarse en nuestro medio, la calidad y cantidad de vegetación de una zona se relaciona de manera directa con el ingreso medio de sus habitantes. La morfología urbana y la densificación influyen en la distribución espacial de la temperatura, normalmente las zonas con mayor cantidad de construcciones presentan temperaturas más altas. Es por lo general en la parte central de las ciudades, donde la edificación es compacta y está aglutinada con pocos espacios libres, que se registran núcleos cálidos, mismos que se van desvaneciendo hacia la periferia. A esta configuración térmica se le conoce como Isla de Calor Urbano. La persistencia de temperaturas altas en la ciudad es en sí una alteración del clima regional, una modificación de las condiciones medias que entre otros efectos vulnera el bienestar y la salud de la población. Esta es una cuestión relevante por la gran cantidad de habitantes asentados en las ciudades. Tal como se esperaba, las zonas más cálidas en la ciudad de Puebla corresponden a las más densamente construidas: el Centro Histórico, el este y sureste donde sólo cuentan con un área verde, el Parque Ecológico Revolución Mexicana. El sur y el oeste son menos cálidos al tener una menor densidad de construcción y un cuerpo de agua (el río Atoyac), el cual funciona como sumidero de calor. (Lemus, S. 2016). En las últimas décadas la dinámica del proceso de urbanización en la ZMPT ha girado en torno a los intereses de los sectores industrial e inmobiliario, con una escasa atención a los intereses de bienestar de la población, a la conservación del medio ambiente y mucho menos al impacto climático que ha implicado la modificación del paisaje y su degradación. Tal parece que esta dinámica no tiende a corregir el rumbo, no existe la intención de legislar y normar la producción del espacio urbano para dañar lo menos posible a lo que queda del ambiente natural. Las condiciones adversas generadas por el proceso de urbanización tienden a agudizarse, en una parte considerable por las transformaciones locales, pero en una perspectiva de mayor amplitud debe tenerse en cuenta el efecto que impondrá el cambio climático global. En este sentido es conveniente revisar los escenarios futuros derivados de los modelos globales de circulación, particularmente los que se están elaborando para esta región. En términos generales la mayor parte de los escenarios concuerdan con una tendencia de calentamiento global, en las ciudades esta tendencia se sumará al efecto urbano con resultados previsiblemente severos, de manera especial para las zonas de la ciudad que actualmente presentan una situación climática desfavorable. * gbr_48@hotmail.com, eluyando@yahoo.com

· Fotografía del observatorio tomada a principios del siglo XX González Cosío, M. (1904). Observatorio meteorológico a principios del siglo XX [Fotografía]. En Descripción del servicio meteorológico de la República Mexicana. Ver página 7


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Juan Pablo Báez Vásquez, Manuel García Espinosa *

La red de estaciones meteorológicas de la BUAP

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a meteorología es un gran apoyo para los expertos en el pronóstico del tiempo a corto y mediano plazo para prevenir a la sociedad de eventos meteorológicos graves, como son las lluvias atípicas, granizadas extremas, entre otros. La BUAP cuenta con una larga tradición de observaciones meteorológicas, el 2 de julio de 1877 se estableció el Observatorio Meteorológico del Colegio del Estado fundado solo cuatro meses después de la creación del Observatorio Meteorológico Central de la Ciudad de México; su organización quedó a cargo de Pedro Spina y Enrique Cappelletti (Huerta & Pérez, 2016), contando en ese momento con un limitado instrumental, instalado en la azotea del inmueble conocido como el edificio Carolino. En 1907 el entonces director del Observatorio, el profesor Francisco de P. Tenorio, inicia los trámites necesarios para su remodelación y adquisición de nuevo instrumental, inaugurándose el Observatorio Astronómico Meteorológico del Colegio el 10 de mayo de 1909, coincidiendo con la celebración del tercer centenario de la invención del Anteojo Astronómico por Galileo5. Por desgracia, 90 años después, el sismo del 15 de junio de 1999 obligó al completo desmantelamiento del observatorio debido a las afectaciones sufridas en el edificio. Posteriormente, a finales de 2005, se comienza con la implementación de un sistema de monitoreo del clima, compuesta por una red de estaciones meteorológicas denominada Red Automática de Monitoreo Meteorológico (RAMM). Esta red forma parte del proyecto “Clima Urbano de Puebla del Departamento de Investigaciones Arquitectónicas y Urbanísticas (DIAU)”, dependiente de la BUAP. Este proyecto surge a raíz de una propuesta de estudiar el impacto del crecimiento de la ciudad sobre el clima local, esto fue posible gracias al apoyo recibido del Fondo Mixto Conacyt-Gobierno del Estado de Puebla1. Actualmente, la RAMM está constituida por 16 estaciones meteorológicas automáticas (EMA) y un piranómetro de banda rotatoria con el que se registra el flujo de energía solar que se recibe en la parte central de la ciudad. Se instaló también, en el mismo emplazamiento donde estuvo el Observatorio Astronómico Meteorológico, una estación meteorológica de referencia con instrumentos de grado científico para dar continuidad al registro histórico de observaciones. Cada estación incluye los instrumentos electrónicos necesarios para medir y registrar regularmente distintas variables meteorológicas: temperatura (termómetro), humedad relativa (higrómetro), velocidad y dirección del viento (anemómetro y veleta), precipitación (pluviómetro) y presión atmosférica (barómetro). Como parte de los acuerdos de colaboración con otras instituciones se han integrado a la red otros equipos. Con el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, mediante el proyecto PAPIIT, denominado “Cambio y Variabilidad Climáticos en la Ciudad de Puebla y Asentamientos Rurales Adyacentes. Elementos para Políticas Públicas”, se instaló una estación en la presidencia municipal de Cuautinchan y otra más en la comunidad de San Pablo Actipan, municipio de Tepeaca. Con el Observatorio de Radiación Solar del Instituto de Geofísica de la UNAM, se instalaron dos sensores para medir la radiación solar (piranómetros) en el centro de la Ciudad de Puebla, los cuales formarán parte de la Red Radiométrica Nacional, y con el área de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Veracruzana, dos equipos de balance de energía superficie/atmósfera (en estos momentos en fase de prueba). Las estaciones están distribuidas a lo largo de la Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala (ZMPT) siendo Puebla la ciudad central; en la ZMPT se localizan varios municipios de ambos estados como: Amozoc, Cuautlancingo, Puebla, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula en el estado de Puebla y,

1 Balderas Romero, G. (2018). Efectos climáticos de la urbanización en la Zona Metropolitana de Puebla. En N. Santillán Soto & O. R. García Cueto (Coord.), Ambiente Urbano 2050 (pp. 69–95). Universidad Autónoma de Baja California 2 De Alba Murrieta, F., & Hernández Guerrero, N. (2017). La megalópolis como el mundo de los procesos en desborde. En F. De Alba Murrieta (Coord.), Las paradojas de la megalópolis. Un debate actual a distintas voces (pp. 41-74). CESOP 3 Huerta Jaramillo, A. M., & Alarcón Pérez, F. E. (2016). Viajes Meteorológicos desde el observatorio jesuita de Puebla, 1877–1899. En A. M. D. Huerta Jaramillo & L. Illades Aguiar (Coord.), Trayectos del fulgor. Libros y viajes en la circulación de saberes. Siglos XVI al XXI (pp. 317– 334). Benemérita Universidad Autónoma de Puebla 4 OMM (2018). Guía de Prácticas Climatológicas (OMM-No. 100) 5 Tenorio, F. P. (1998). El gabinete de física, el observatorio y la estación sismológica. En A. Pérez Peña, El Colegio del Estado de Puebla. En el primer centenario de su vida civil. 1925 (Facsímil) (pp. 65–77). Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

· Ubicación de estaciones de la RAMM en la ZMPT. Por los autores.

San Pablo del Monte y Tenancingo en el estado de Tlaxcala (Balderas Romero, 2018). Es importante señalar que la ZMPT forma parte de la Megalópolis de la Región Centro de México; conformada por 553 municipios correspondientes a siete entidades federativas3. En el DIAU se desarrolla también un sistema de gestión de datos climáticos (CDMS por sus siglas en inglés), con el objetivo de preservar la integridad de las observaciones, a la vez que facilita el control de calidad, permite un análisis posterior y se ponen a disposición de investigadores y estudiantes en temas relevantes como la isla de calor urbana, cambio climático, salud pública o planificación urbana4. Este CDMS incluye una base de datos en la que se almacena la información meteorológica obtenida de la RAMM; en ella se registran cada 15 minutos los promedios de observaciones meteorológicas recabadas por los sensores de las estaciones. Con el fin de obtener las observaciones en tiempo real, se ha diseñado y puesto en marcha en varias EMA, un sistema de captura y transferencia, construido a partir de una Raspberry Pi (computadora de placa reducida) y haciendo uso de componentes de hardware y software de uso libre (free and open source), se envía la información mediante conexión a internet vía GPRS (General Packet Radio Service) de la red de telefonía celular 2G/3G. Asimismo, se incorporó un sistema solar conformado por un módulo fotovoltaico y una batería para el suministro eléctrico. La operación y mantenimiento de la red está a cargo del DIAU y depende de los recursos universitarios, contando con el apoyo del área de instrumentación meteorológica del Centro de Ciencias de la Atmósfera en lo referente a la calibración y mantenimiento de los sensores. Dado que los estudios climáticos cobran cada vez mayor relevancia, la responsabilidad de mantener el correcto funcionamiento de la RAMM es crucial, especialmente con fenómenos como el calentamiento global y el cambio climático; aunque también se requiere en estudios de salud, agricultura, gestión de desastres, planificación urbana o gestión de recursos naturales, entre otros. Con el objetivo de divulgar y compartir la información recopilada por la RAMM a lo largo de los años, se creó el sitio web Clima y Urbanización en el Valle de Puebla (http://urban.diau.buap.mx). En sus diferentes páginas, se publica diariamente la Sinopsis Meteorológicas y un pronóstico meteorológico extendido para Puebla y la región; además, sobre un mapa se pueden consultar las condiciones meteorológicas más recientes, y también es posible consultar los datos históricos de las estaciones por medio de gráficas mensuales de las variables más significativas. * jpablobv@gmail.com, mgare@atmosfera.unam.mx


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Esperanza Carrasco Licea *

La contaminación del cielo en las ciudades

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l propósito principal del alumbrado público es iluminar las calles para los habitantes, tanto los que caminan como los que viajan en auto. Sin embargo, millones de personas que viven en las ciudades no pueden ver el cielo nocturno debido a la luz que lo ilumina innecesariamente. A simple vista el ojo humano puede observar 6 mil estrellas, pero en las ciudades difícilmente se alcanzan a ver más de unas cuantas decenas. Según la NASA, dos tercios de la población mundial ya no pueden mirar hacia arriba y observar nuestra galaxia, la Vía Láctea, formada por cerca de 100 mil millones de estrellas que, durante el verano, en el hemisferio norte aparece como una franja que va de un extremo al otro del horizonte. En la figura se ven imágenes de una región del cielo tomadas desde la ciudad de Ontario en Canadá. Del lado izquierdo es el cielo con la iluminación urbana normal, mientras que del lado derecho es una imagen obtenida desde la misma ciudad durante un apagón. En esta última se puede apreciar claramente la Vía Láctea. La mayor contribución a la contaminación lumínica proviene precisamente de la red del alumbrado público, cuyas luminarias no tienen un diseño adecuado para enviar luz solo adonde se necesita e impedir la propagación hacia arriba. Los aerosoles en la atmósfera esparcen la luz, es decir, cambian de dirección la que reciben y este proceso se repite en función del número de partículas suspendidas. Esta luz esparcida crea un resplandor que impide ver el cielo oscuro y como resultado la mayoría de las personas que viven en las ciudades nunca han visto el cielo nocturno. Este tipo de resplandor es el mismo que se ve a kilómetros de distancia cuando uno se aproxima a una ciudad, por ejemplo llegando a Puebla desde Atlixco. El efecto es el mismo que, quizá todos hemos experimentado, al ir en coche cuando el parabrisas tiene polvo. Si un coche que viaja en la dirección opuesta a la nuestra ilumina nuestro parabrisas nos deslumbra porque las partículas de polvo del parabrisas esparcen o dispersan la luz. La iluminación en sí misma no es un problema, se vuelve un problema cuando es excesiva, pobremente diseñada, mal instalada o sin un mantenimiento adecuado. Uno de los ejemplos más ilustrativos de la mala iluminación es el de las

1 Lori E. Allen, “Protegiendo los cielos oscuros de Arizona”, (2016) en Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. El derecho a los cielos oscuros. 2 Véase el mapa nocturno de la NASA. https://www.nasa.gov/feature/goddard/2017/new-night-lights-maps-open-up-possiblereal-time-applications

luminarias esféricas, muy comunes en algunos de los centros históricos de nuestras ciudades, ya que toda la luz del hemisferio superior se va directamente hacia arriba. Algunos edificios se iluminan de abajo hacia arriba con el fin de resaltarlos, y qué decir de los anuncios espectaculares o las instalaciones deportivas como los estadios de futbol. La contaminación de luz no sólo afecta el cielo nocturno sino que es un problema ambiental que altera la vida cotidiana de millones de personas y de variadas especies. Además del aumento en el brillo del cielo se identifican otros tipos de contaminación lumínica: el deslumbramiento es producido por el brillo intenso, incómodo a los ojos, que aparece cuando la fuente de luz es más brillante que los alrededores, reduciendo la visibilidad, ya que nuestros ojos se adaptan a luz más brillante haciendo que los alrededores se vean más oscuros. La luz parásita ilumina donde no es necesario o requerido y ocurre cuando va más allá de donde se encuentra el blanco, iluminando la propiedad adyacente. El sobrealumbrado aparece cuando los niveles de luz sobrepasan los necesarios para la tarea, bajo el principio de que mientras más luz, mejor. Por ejemplo, se tiene la idea de que más luz implica más seguridad, sin embargo, esto no siempre es el caso. Es cierto que se requiere luz para ver y para estar seguros por la noche pero las luminarias con un mal diseño, sin protección que las oriente hacia abajo o situadas en un mal lugar pueden ser incluso menos seguras: las luces que deslumbran provocan que haya áreas oscuras donde el ladrón puede esconderse. Los criminales pueden entonces aprovechar esa falsa sensación de seguridad en lugares sobreiluminados. Además de los seres humanos, una de las especies más afectadas por la contaminación lumínica son los pájaros. Entre ellos, los curruca de Kirland que migran desde las Bahamas hasta los grandes lagos en el norte de Estados Unidos y después regresan. A lo largo del camino tienen que pasar por diferentes ciudades. Cada año cerca de mil millones de currucas mueren al chocar con edificios, considerando solamente Estados Unidos de América. La luz de los edificios es responsable de muchas de estas muertes porque los pájaros se orientan con la luz del Sol o de las estrellas pero los edificios iluminados los confunden de tal forma que se ponen a dar vueltas alrededor de ellos y al final se colapsan por estar exhaustos1. Existen mapas del mundo creados con imágenes de satélites en el que los continentes quedan perfectamente delineados justamente por la luz que emiten hacia el cielo. Los países más desarrollados son los que producen mayor contaminación lumínica, así que las partes más oscuras están en África o en regiones no habitadas como la Amazonia, los desiertos, el norte de Rusia o el norte de Canadá. El Departamento de Defensa de Estados Unidos por medio de un programa de satélites meteorológicos (DMSP por sus siglas en inglés) permite obtener el nivel de energía perdida al cielo en kilo Watt hora por kilómetro cuadrado2. El cielo oscuro es un recurso natural único. Tiene el valor intangible de la experiencia y disfrute de la naturaleza. Se dice que el cielo pertenece a todo el mundo y es por una buena razón: cuando vemos hacia arriba el cielo nocturno lleno de estrellas, contemplamos y tal vez apreciemos el lugar de la humanidad en el vasto cosmos. Dejar de ver el cielo no es solo una pérdida cultural, sino que la producción de electricidad a partir del uso de combustibles fósiles contamina continuamente la atmósfera, produciendo gases que contribuyen al efecto invernadero. De ahí que reducir el consumo de electricidad evitando desperdicios y a la vez garantizando un nivel de iluminación efectivo y seguro para las casas, las calles y los edificios públicos debería ser una prioridad de todos los gobiernos. * bec@inaoep.mx


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Cecilia Conde, Mary Carmen Flores Gatica, Juan Pablo Báez Vásquez *

La ciudad de Puebla y el cambio climático VARIABILIDAD Y CAMBIO CLIMÁTICO SI ALGO CARACTERIZA AL CLIMA DE ESTE PLANETA ES SU CAMBIO

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ay cambios en el clima que se han dado en cientos o miles de años, y cambios que se dan en periodos de tiempo de años, meses o días. Quienes han vivido más de 20 años en algún sitio, saben perfectamente el contraste entre las estaciones del año. Su armario es testigo de ese conocimiento: ropa para invierno o para verano, para épocas lluviosas. Por supuesto, han vivido también experiencias de días que esperan calurosos, y resultan muy fríos, o tardes en las que no esperan lluvias y estas resultan torrenciales. Por ello se dice que “el clima es lo que esperas, y el estado del tiempo es lo que obtienes”. Nuestra vestimenta estacional evidencia nuestro conocimiento del clima, y los eventos que se salen de ese conocimiento son manifestaciones del estado del tiempo. Ninguno de esos eventos se atribuye a cambio climático, son parte de lo que se llama variabilidad natural. El clima es caracterizado por esos 20 o 30 años de experiencia, o, para los estudiosos del clima, de registros de temperatura, precipitación, vientos (entre otras variables) promediados en esos periodos de tiempo. Los abuelos les platican a sus nietos cómo eran las estaciones del año en su época, con condiciones que esos nietos no han vivido. Ese contraste sí puede indicarnos cambios en el clima local o regional. Ahora sabemos que el cambio climático global es inequívoco, basándonos en la comparación entre los registros de los siglos diecisiete o dieciocho con la época actual. El planeta se ha calentado cerca de un grado centígrado, el nivel del mar ha aumentado, y los glaciares terrestres se han derretido. Ese calentamiento es producto de que están cambiando las concentraciones de ciertos gases que llamamos de “efecto invernadero”, justo porque calientan a la atmósfera, a la superficie de la Tierra, y a los océanos. El cambio actual en la composición atmosférica se debe a acciones humanas, como la quema de combustibles fósiles y los cambios en el uso del suelo (fundamentalmente la deforestación). Por esas acciones se están emitiendo los gases de efecto invernadero, que ni los bosques ni los océanos pueden remover, así que su concentración aumenta, calentando al planeta desde hace más de 200 años. Los patrones de lluvia también han cambiado, ya sea en su inicio, en su duración o en su intensidad. Desde los años setenta, los huracanes son cada vez más intensos, y en algunos sitios las sequías también han llegado a ser más duraderas. En México se han hecho estudios de los aumentos de las temperaturas máxima y mínima, o cambios en la cantidad de lluvia esperada, que en algunas regiones puede menor, aunque también han aumentado las lluvias torrenciales. El estado de Puebla no es ajeno a esos cambios. Diversos estudios, como la “Síntesis de estrategia para mitigación y adaptación (2011?1)”, reportaron los cambios observados en sus diferentes regiones. También se presentaron los posibles cambios futuros (para mediados o finales de este siglo) con los conocimientos más avanzados en esa década. Esos cambios a futuro se denominan escenarios. Significa que no son pronósticos, sino que son posibles futuros si continúan o se acentúan la quema de combustibles fósiles y las altas tasas de pérdida de bosques y selvas. También hay escenarios que indican que se puede amortiguar ese cambio si, por el contrario, a nivel global se transita a energías alternativas, y se impulsa conservación y restauración de zonas verdes. Esos escenarios de cambio climático son generados por las más grandes instituciones de investigación en el mundo (en Europa, Estados Unidos o Japón). Los países menos desarrollados en ciencia y tecnología, como México, somos usuarios de los resultados que esas instituciones elaboran y los adecuamos a nuestros estudios. LA CIUDAD DE PUEBLA Y SU CLIMA Antes de presentar algunos futuros posibles, describamos qué es lo esperado en la Ciudad de Puebla. A la región en donde se encuentra la ciudad le corresponde un clima templado subhúmedo con lluvias en verano. Como se aprecia en la siguiente gráfica, la temperatura máxima de verano puede estar por encima de los 27°C, y las lluvias máximas se presentan en junio y septiembre (Figura 1, ver página 10). Con las series de datos más largas, se pueden analizar los valores año con año. En una estación meteorológica de la Ciudad de Puebla (estación 21035) con registros entre 1952 a 2015, se observa que la temperatura máxima anual se está incrementando, particularmente en los últimos años. Algo similar se observa para lluvia anual. Las lluvias totales por año se han dado entre los 500 mm por año (años secos) y cerca de los 1500 mm por año (años muy lluviosos). Según las estadísticas del

1 http://rema.puebla.gob.mx/sites/default/files/files/ Sintesis_de_la_Estrategia_de_Mitigaci%C3%B3n_y_Adaptacion_del_Estado_de_Puebla_ante_el_Cambio_Climatico_red_0.pdf

· Figura 2. Temperatura máxima proyectada al mes de agosto para el municipio de Puebla, años 2075 – 2099.Modelo inglés (HADGEM2-ES), forzamiento RCP8.5

Servicio Meteorológico Nacional, en esa estación las lluvias máximas por año se han incrementado en un 15 por ciento entre 1950 y 2019. EJEMPLOS DE ESCENARIOS DE CAMBIO CLIMÁTICO PARA PUEBLA La Organización Meteorológica Mundial y las Naciones Unidas alertan sobre esos cambios observados y proyectados a futuro, por lo que diversas agencias del clima (como el Servicio Meteorológico Nacional), universidades e institutos se han dado a la tarea de documentar lo observado y de proponer, con la mejor ciencia existente, los posibles futuros. Para construir escenarios de cambio climático regional, es necesario establecer la variable (temperatura o precipitación, por ejemplo), el modelo climático que se empleará, el forzamiento del clima por los aumentos en las concentraciones de gases (RCP) y el horizonte de tiempo: cercano (para 2030), medio (a medidos de siglo) o lejano (finales de siglo). Por ejemplo, utilizando un modelo climático elaborado en el Reino Unido (HADGEM2_ES) se obtiene un escenario muy adverso para la ciudad poblana a finales de siglo (2075 – 2099). Sería un forzamiento RCP 8.5, durante el mes de agosto. La temperatura máxima podría incrementarse en más de 6 grados centígrados, y la precipitación puede decrecer en ese mes entre 50 a un 70 por ciento (figura 2). Una barbaridad. En general, para la Ciudad de Puebla los escenarios de cambio climático para mediados y finales de siglo apuntan a que la temperatura seguirá aumentando, y que los patrones de precipitación cambiarán a condiciones más extremas. Esas condiciones pueden provocar graves afectaciones en el bienestar, en la salud, en el consumo energético de la población urbana, entre otros impactos negativos. A partir del proyecto conjunto BUAP–UNAM, se elaboraron escenarios de cambio climático para el estado de Puebla. Esa información estará disponible en Departamento de Investigaciones Arquitectónicas y Urbanísticas (DIAU) de la BUAP. Para el municipio de Puebla, incluyendo su ciudad, se podrá consultar esa información en la página [http://urban.diau.buap.mx/escenarios.php]. Esperamos que sea de utilidad para estudios de impactos y evaluaciones de vulnerabilidad regional y sectorial. Esa información puede ser la base para estrategias de reducción de los riesgos futuros que entraña el cambio climático. * acconde@yahoo.com, m_paramore2@hotmail.com, jpablobv@gmail.com


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Santiago Jesús Pérez Ruiz *

Contaminación acústica

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a contaminación urbana por ruido se refiere al efecto de sonidos de un nivel excesivo sobre la salud y bienestar del ser humano. Se emplea el término ruido para enfatizar su efecto perturbador y molesto, aunque una definición estricta de ruido es elusiva. Hay que subrayar que el efecto nocivo del ruido no solo es proporcional a su nivel, sino también hay que tomar muy en cuenta la duración de la exposición. La investigación del impacto ambiental del ruido ha superado la dificultad de establecer la relación causa–efecto y actualmente se reconoce como unos de los principales contaminantes del entorno urbano1. Las diferencias del ruido en relación a otros contaminantes son: • Su producción y emisión requiere muy poca energía. • Aunque se percibe por sólo un sentido, el oído, en realidad la percepción sonora es un mecanismo fisiológico en el que participan distintas áreas del sistema nervioso (tallo y corteza cerebral, etcétera), por lo que su impacto en la salud, por exposición prolongada, puede ser de consideración. • Su medición y cuantificación es compleja. • Aunque, su radio de acción es inferior al de otros contaminantes, la acción simultánea de múltiples fuentes sonoras, multiplica su radio de acción. Actualmente, se sabe que los efectos en la salud por la exposición al ruido provocan problemas de salud auditivos y no auditivos, tales como enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, trastornos del sueño y de aprendizaje2. Los estudios epidemiológicos sobre el efecto del ruido en la salud iniciaron en el ámbito laboral, ya que la sordera y el deterioro de la compresión del lenguaje era la enfermedad laboral de mayor incidencia en los trabajadores (pese a los avances en su regulación, aún ahora sigue siendo la primera causa de incapacidad laboral a nivel mundial3). El estudio epidemiológico del efecto del ruido en el ámbito laboral tuvo como consecuencia una regulación estricta en la industria, en los países más desarrollados, tanto en el lugar de trabajo como en los productos

1. Berglund B., Lindavall H., Diedrich H. (1999). Guidelines for Community Noise. Union Europea: WHO. 2. Basner M., Babisch W., et al. (2014). Auditory and non-auditory effects of noise on health. THE LANCET, 283, 1325-1322. 3. Tak S, Davis R, Calvert GM. (2009). Exposure to hazardous workplace noise and use of hearing protection devices among US workers in 1999-2004. American Journal of Industrial Medicine, 52, 358-371. 4. Can A. et al. (2020). The future of urban sound environments: Impacting mobility trends and insights for noise assessment and mitigation. Applied Acoustic, 170, 1-8. 5. Lin Fritschi, Editor (2011). Burden of disease from environmental noise. Unión Europea: WHO. 6. NOM-081-ECOL-1994, Que establece los límites máximos permisibles de emisión de ruido de las fuentes fijas y su método de medición. 7. Ruíz-Boullosa R., Pérez-Ruiz S. J. (1987). An exploratory study of community noise level in México city. Applied Acoustics, 22(4), 271-280. 8.- German-González M. (2009). Análisis del ambiente sonoro y de la reacción humana al ruido en espacios urbanos de la ciudad de. México: Tesis doctoral Fac. Arquitectura, UNAM.

que se fabrican. Sin embargo, surgió otro aspecto que complicó la situación en el ámbito urbano: La creciente demanda de transporte de las urbes y asentamientos cada vez más poblados. En síntesis, la causa principal de la contaminación ambiental por ruido no es la industria sino el transporte (autos, camiones, trenes, aviones). En consecuencia, como las necesidades de transporte están asociadas al crecimiento de las urbes, se potencializa el problema y de no contralarlo ganaría dimensiones catastróficas4. Actualmente, la pérdida auditiva inducida por el ruido se considera que es un problema de salud pública. Un estudio de la OMS5, estimó que mil 300 millones de personas se ven afectadas por la pérdida de audición y los investigadores calificaron la pérdida de audición como el 13º contribuyente más importante a los años globales vividos con discapacidad (YLD, años viviendo con discapacidad por sus siglas en inglés). La pérdida auditiva en adultos, no relacionada con un proceso específico de enfermedad, representó el 79 por ciento. En los Estados Unidos y Europa, el 26 por ciento de los adultos tienen un trastorno auditivo bilateral que perjudica su capacidad de oír en entornos ruidosos, y un 2 por ciento más tiene problemas auditivos unilaterales sustanciales. La prevalencia, ajustada por edad, es similar en Asia. La OMS estima que el 10 por ciento de la población mundial está expuesta a niveles de presión sonora que podrían causar pérdida auditiva inducida por el ruido. En alrededor de la mitad de estas personas, el daño auditivo puede atribuirse a la exposición a ruido intenso. El tinnitus (cambio en la percepción del sonido, como zumbido o campanilleo, y que no se puede atribuir a una fuente externa), a menudo proviene de la exposición a ruido agudo y crónico, y persiste en una alta proporción de individuos afectados. El tinnitus puede afectar la calidad de vida de varias maneras, incluyendo la alteración del sueño, la depresión o la incapacidad de mantener la atención. El hecho de que la pérdida auditiva y el tinnitus se presentan en combinación sugiere que ambos síntomas comparten vías fisiopatológicas comunes. Para enfrentar el problema, la OMS ha recomendado las siguientes acciones: 1. Reconocer al ruido como un contaminante importante. 2. Legislar sobre todos los aspectos que inciden en el problema de ruido. 3. Cuantificar la población afectada (mapas, mediciones, investigación) y su costo. 4. Planeación cuidadosa del uso del suelo /vías de comunicación. 5. Dotar a las edificaciones (viviendas, escuelas, hospitales, etcétera) de una mejor protección (aislamiento) contra el ruido. En nuestro país es poco el esfuerzo que se ha realizado hasta ahora, incluso la norma mexicana de ruido, la NOM 0816, está enfocada al control de fuentes de ruido fijas, ignorado la principal fuente de contaminación por ruido, que son todos los medios de transporte. De los pocos datos que se han ido recabado en diferentes estudios realizados en México7,8 se ha encontrado que los niveles de ruido se encuentran por encima de los valores recomendados por la OMS; es decir, mayores a 70 decibeles, pero por su dependencia con el flujo vehicular este nivel irá en aumento en las grandes ciudades como Puebla. * jesus.perez@icat.unam.mx

· Figura 1, página 9. Promedios de 30 años (1981 – 2010) de temperaturas (mínima, media, máxima, y precipitación para la Ciudad de Puebla. Fuente: Conagua. [https://smn.conagua.gob.mx/es/climatologia/informacion-climatologica/climogramas-1981-2010]


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Cecilia Conde, Verónica Jiménez, Elda Luyando *

Políticas de cambio climático o cambio climático sin políticas

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DESDE 1972 A LA FECHA LAS MAYORES AMENAZAS PARA EL MUNICIPIO DE PUEBLA SON LAS LLUVIAS INTENSAS, QUE PUEDEN PROVOCAR INUNDACIONES Y DESLAVES. ADEMÁS, ES PREVISIBLE QUE POR

ara combatir el cambio climático (observado y proyectado), además de las negociaciones internaciones que permitieron el surgimiento del acuerdo de París, diversas organizaciones de científicos, sociedad civil, jóvenes, pueblos originarios y mujeres impulsan el concepto de justicia climática como alternativa para enfrentar este problema. Específicamente, esta posición sostiene que, si bien el cambio climático es un proceso de cambios atmosféricos y ambientales, debe verse, por sus causas y efectos, como un asunto político y ético. Emergen entonces análisis de las causas y consecuencias políticas de ese proceso, relacionadas con la devastación de los recursos naturales por grupos o sectores dominantes, que de suyo es inequitativo, así como el análisis de aumento de desigualdades tanto económicas como sociales que lo originan y lo agudizan. En ese contexto, las ciudades tienen ahora un papel preponderante en el combate al cambio climático global. El desarrollo de programas, planes pero sobre todo de prácticas y políticas en ciudades se está impulsando internacionalmente a través de organizaciones como C40 (las ciudades unidas contra el cambio climático). C40 está incluido en el llamado “Diálogo de Talanoa” de Naciones Unidas, que surge después del Acuerdo de París. El estado de Puebla tiene una ley de cambio climático (20131), una Síntesis de estrategia para mitigación y adaptación (20112), y el municipio de Puebla su plan de acción climática (PACMUN3). Científicos de la BUAP, Ibero–Puebla, UPAEP, UNAM, organizaciones de la sociedad civil y diversas instancias del gobierno de Puebla, participaron en el desarrollo de los últimos dos instrumentos. ¿Deben actualizarse? Sí. No solo con nueva información, sino para convertirlos en instrumentos para la acción, con monitoreo y evaluación de los logros que se vayan obteniendo. Se espera que los instrumentos a nivel municipal sean consistentes con la Ley Estatal de Cambio Climático, con la Ley General de Cambio Climático4 (modificada 13/07/2018), y que estén alineados con los Compromisos Nacionalmente Determinados de México para cumplir con el Acuerdo de París. Desde 1972 a la fecha las mayores amenazas para el municipio de Puebla son las lluvias intensas, que pueden provocar inundaciones y deslaves. Además, es previsible que por crecimiento urbano se pueden presentar problemas de salud por temperaturas extremas (golpes de calor, enfermedades diarreicas agudas) o enfermedades como el dengue (transmitido por vectores, como los mosquitos). Estos retos plantean la urgencia de la participación ciudadana informada para la reducción de vulnerabilidad social y aumento de sus capacidades de adaptación: ¿Alertas tempranas?, ¿en procesos de reforestación?, ¿en asuntos de agua, calidad del aire, desarrollo urbano y vivienda? La actualización de los planes y programas debe partir de las necesidades, percepciones de riesgo y capacidades de los propios municipios. Algunos autores describen la brecha que existe entre la generación de información climática, que permita, por ejemplo, el diseño de alertas tempranas ante

las amenazas climáticas, y su uso para la toma de decisiones y la previsión de desastres. La evidencia sugiere que involucrar a una gama de expertos y usuarios potenciales en el diseño conjunto y la coproducción de esos servicios climáticos aumenta el uso y la utilidad de los mismos. Por supuesto, es imprescindible la participación de quienes hacen y aplican las políticas públicas. Para apoyar los esfuerzos municipales en Puebla, académicos de la BUAP, del Colegio de México, de la UNAM, de la Ibero–Puebla, realizaron en el mes de noviembre, 2018 el taller “Planificación para afrontar los retos del cambio climático” (Jiménez et al, 2021). Se analizaron los retos que representa el cambio climático a nivel municipal, buscando contribuir a un diagnóstico participativo del presente y futuros posibles. Se esperaba que el taller fuera útil para la planificación de los servicios y acciones municipales. En ese taller participaron 21 representantes de los municipios del estado de Puebla, elegidos en el 2018. Se aplicaron dos encuestas para conocer la percepción que tienen de los desastres en sus municipios y finalmente se contrastó la información obtenida con las declaratorias que emite el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred). Los eventos hidrometeorológicos que se perciben como mayor amenaza fueron las lluvias torrenciales y las heladas, para la zona de la Sierra. Para los municipios en el centro del estado sobresalieron las sequías e inundaciones. La mayoría de los participantes consideran que no se tienen o aplican programas de acción climática que permitan contrarrestar esos eventos extremos o los efectos de los cambios en el clima. Ante las preguntas sobre qué sectores son los más vulnerables en su municipio, la mayoría opinó que era el de agricultura de subsistencia, seguido por el de agricultura de mercado. Contrastando esas respuestas con los datos que proporciona el Centro Nacional de Desastres (Cenapred; http://www.atlasnacionalderiesgos.gob.mx/apps/Declaratorias/), se observa que para los municipios participantes entre 2000 a 2016 se registraron 156 declaratorias de contingencia, amenaza o desastres hidrometeorológicos. Los eventos con mayor incidencia fueron las lluvias, con 58 registros; los ciclones, con 39; las sequías, con 28; las heladas, con 26, y finalmente las bajas temperaturas, con solo cinco registros. Según datos del “Impacto Socioeconómico para el estado de Puebla 20002015” que emite también el Cenapred, el mayor monto de daños y pérdidas económicas por eventos naturales correspondió a ciclones tropicales, seguido de lluvias y sequía. De las respuestas recabadas, se puede concluir que: • La mayoría de los participantes, principalmente los de la Sierra Norte y Nororiental percibieron como mayor amenaza climática a las lluvias y heladas-granizadas, esto coincide con las declaratorias de Desastres que emite Cenapred; los municipios de la Sierra son susceptibles a los ciclones tropicales, lluvias y heladas. • A pesar de que existe un plan de acción climática a nivel estatal, a nivel municipal o regional no existen suficientes políticas de mitigación y adaptación para contrarrestar los efectos del cambio climático, es por eso que la Sierra sigue siendo un espacio geográfico muy vulnerable. • De todos los sectores productivos los más afectados son los que se dedican al campo, es decir, la agricultura de subsistencia principalmente, seguida de agrícola de mercado, pues son actividades que dependen del clima. Así, ese taller fue una colaboración afortunada entre investigadores y estudiantes de la BUAP y otras instituciones académicas, con las nuevas autoridades elegidas en 2018. En proyectos futuros, una interacción así debe sistematizarse y ser una práctica más permanente y constructiva.

CRECIMIENTO URBANO SE PUEDEN PRESENTAR PROBLEMAS DE SALUD

1 http://www.ordenjuridico.gob.mx/Documentos/Estatal/Puebla/wo105234.pdf 2 http://rema.puebla.gob.mx/sites/default/files/files/ Sintesis_de_la_Estrategia_de_Mitigaci%C3%B3n_y_Adaptacion_del_Estado_de_Puebla_ante_el_Cambio_Climatico_red_0.pdf 3 http://www.pueblacapital.gob.mx/images/transparencia/obl/vi-planes/pacmun.pdf 4 http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lgcc.htm Jiménez V., Conde C., Luyando E. (2021) Perceptions of Climate Threats of 21 Municipal Authorities Compared to the Disasters Observed in Puebla, Mexico. En: Leal Filho W., Luetz J., Ayal D. (eds) Handbook of Climate Change Management. Springer, Cham. (1-26). https://doi.org/10.1007/978-3-030-22759-3_285- 1

* acconde@yahoo.com, vero_jimm13@hotmail.com, eluyando@yahoo.com


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Homo sum Sergio Cortés Sánchez *

Contradicciones latentes

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l reconocimiento constitucional de la gratuidad y obligatoriedad de la educación superior replantea la autonomía de las universidades a quienes los congresos se la han conferido, y la reciente promulgación de la Ley General de Educación Superior (LGES) agrega nuevas tensiones a las ya conflictivas relaciones de esas universidades con los congresos en torno a su autogestión de gobierno y de administración patrimonial. Pocas instituciones de educación superior (IES) son financiadas solamente por la Federación (UNAM, UAM, UACh, entre otras); en cambio, 36 IES estatales —las de mayor matrícula escolar— son cofinanciadas tanto por la Federación como por las entidades federativas; tanto a unas como a otras les es insuficiente el subsidio para cubrir sus actuales compromisos contractuales, y mucho menos, para expandir matrícula y renunciar al cobro por ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes. La expansión de la matrícula escolar de educación superior (ES) suele darse con incrementos del subsidio público, tanto de los ordinarios como de los extraordinarios, incluso en los sexenios presidenciales de Carlos Salinas de Gortari y de Felipe Calderón, el crecimiento del gasto federal en ES superó al crecimiento de la matrícula, no sucedió así en la gestión de Enrique Peña Nieto, donde el gasto federal prácticamente no creció y la matrícula escolar de ES aumentó en 28 por ciento*; en la primera mitad de la gestión de Andrés Manuel López Obrador sucedió algo similar, no hay incremento real del gasto educativo en general ni del correspondiente a la educación superior y hay metas programáticas que se esperan cumplir en 2024: una tasa bruta de matriculación de educación superior del 50 por ciento y para lograrlo, el incremento deseado es de 554 mil alumnos en cuatro años, para ello es necesario un aumento del subsidio público ordinario de por lo menos 10 mil millones de pesos por año y no existe tal situación: en 2018 el gasto federal por alumno de educación superior en términos reales (a pesos de 2019) fue de 52 mil 423 pesos y para el año en curso se estima en 50 mil 54 pesos.** El congelamiento del subsidio federal a las IES públicas estatales puede generar tensiones en las entidades federativas para que los gobiernos locales aporten la misma cantidad que la Federación, como es de esperarse, ya que son los congresos locales los que le otorgaron su autonomía y los gobiernos estatales se comprometieron a cofinanciarla en los mismos porcentajes que la Federación, lo que solo ocurre en Veracruz, estado de México y Sonora y han aceptado cumplirlo gradualmente en Michoacán, Morelos y Zacatecas (AMLO. (2021). Tercer Informe de Gobierno, p 249); en promedio, la Federación aporta dos tercios del subsidio ordinario y los gobiernos locales, un tercio. Cuando las IES estatales autónomas exigen mayores aportaciones de los gobiernos estatales, así como la entrega oportuna de esos recursos, los ejecutivos estatales suelen argumentar opacidad, mal manejo de los recursos públicos, presunción de actos reiterados de corrupción y amagan con nombrar a contralores externos para garantizar un manejo probo y eficiente de los recursos públicos, lo que vulneraría la autonomía de esas IES. La mística del servicio público, la justa medianía, la eficiencia y probidad no son valores plenamente compartidos por muchas burocracias universitarias, quienes ante la astringencia financiera recortan gastos de operación para las actividades académicas e incrementan cuotas y colegiaturas, lo que puede catalizar resistencias intramuros por ser acciones anticonstitucionales. La ES impartida por el Estado será gratuita y obligatoria se consigna en el artículo 3º constitucional. La gratuidad será gradual y estará condicionada por la capacidad presupuestaria, se dice en los artículos 62 y 66 de la LGES; la obligatoriedad está en función de los requerimientos de las IES públicas (fracción X del artículo 3º constitucional), que por lo general ajustan el ingreso al ofrecimiento de matrícula, la cual está determinada, en la mayoría de los casos, por su presupuesto. El crecimiento de la matrícula de ES será gradual (artículos 62, 63 y 64 de la LGES) y estará condicionada por la disponibilidad de recursos públicos. Si el gasto público en educación superior, incluido ciencia y tecnología, sigue siendo menor al 1 por ciento del PIB, la meta de alcanzar una cobertura bruta del 50 por ciento en la matriculación de educación superior y la gratuidad en la ES pública parece complicada. Se estima en 12 mil

*Mendoza Rojas, Javier. (2019). Presupuesto federal de la educación superior en el primer año de gobierno de AMLO: negociación y retos. México:ANUIES. Revista de la Educación Superior, 48:19. ** Mendoza Rojas. Javier (2021) Financiamiento de la educación pública superior. Conferencia a distancia en la FE.BUAP, 27 de agosto.

millones de pesos los ingresos propios de la IES pública procedentes del cobro de derechos y no hay atisbo de que habrá recursos públicos para tal fin. El plausible incumplimiento de gratuidad y obligatoriedad de la ES puede ser fuente de conflictos sociales en las IES públicas. Una de las modificaciones al artículo 3º constitucional realizada el 15 de mayo de 2019 establece que la rectoría de la educación le corresponde al Estado y en el artículo 20 de la LGES se consigna que la ES pertenece al Sistema Educativo Nacional. El Sistema Nacional de Educación Superior lo integran todos “los actores, instituciones y procesos educativos”, es decir, todo lo referente a educación superior: IES públicas y privadas; desconcentradas, descentralizadas o autónomas; universitarias, tecnológicas o normales; programas, normas jurídicas, políticas; estrategias; sistemas de evaluación y certificación; alumnos matriculados, trabajadores académicos y administrativos; autoridades unipersonales de las IES, funcionarios de educación de los tres niveles de gobierno; consejos colegiados de vinculación y de consulta; comisiones estatales así como el Consejo Nacional de Coordinación de Educación Superior (Conaces). Las autonomías de las IES federales y estatales se subsumen en el Sistema Nacional de Educación Superior, coordinado por la SEP.

SI EL GASTO PÚBLICO EN EDUCACIÓN SUPERIOR, INCLUIDO CIENCIA Y TECNOLOGÍA, SIGUE SIENDO MENOR AL 1 POR CIENTO DEL PIB, LA META DE ALCANZAR UNA COBERTURA BRUTA DEL 50 POR CIENTO EN LA MATRICULACIÓN DE EDUCACIÓN SUPERIOR Y LA GRATUIDAD EN LA ES PÚBLICA PARECE COMPLICADA El Conaces es el órgano colegiado facultado para acordar acciones y estrategias para impulsar la educación superior (artículo 42 de la LGES), lo coordina la titular de la SEP y en su integración los alumnos y docentes solo tienen 18 representantes en total; 35 escaños corresponden a funcionarios públicos; 18 representaciones le corresponden a las universidades públicas federales y estatales (autónomas, desconcentradas y descentralizadas); 18 representaciones a las universidades e institutos tecnológicos o politécnicos federales y estatales (desconcentrados o descentralizados);18 representaciones a las escuelas normales o escuelas formadores de docentes; cuatro lugares para la UNAM, UAM, UPN y Tecnológico Nacional de México; seis lugares para IES privadas y siete representaciones para Asociaciones de IES públicas y privadas. Las representaciones gremiales o sindicales están ausentes. Entre otras funciones, al Conaces le compete formular propuestas para el diseño y contenido de los programas de educación superior nacionales y locales y formular propuestas para la investigación humanística, científica y tecnológica de las IES; cabe la posibilidad de que las IES autónomas definan líneas de investigación o programas de docencia que no correspondan a los sugeridas o priorizadas por el Conaces y que el subsidio público pueda limitarse o condicionarse, vulnerando la autonomía de las IES para definir programas y contenidos. Una representación unipersonal de las IES autónomas que goce de liderazgo académico, moral, político y legal estará en mejores condiciones de defender la autonomía que aquellas que adolecen de ellas. En nuestro particular caso, el nombramiento de rector de la BUAP para el periodo 2021-2025 vulnera los artículos 40 (paridad de representantes académicos y estudiantil), 42 (periodo bianual de la representación de académicos, administrativos y estudiantes), 49 (sesión extraordinaria para modificación de estatutos y 56 (proceso para modificaciones estatutarias) del Estatuto Orgánico de la BUAP y hace ilegal a una representación que puede no ser solo legal, sino también legítima y con fuerza moral para defender la autonomía universitaria. * sercorsan@hotmail.com


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Tékhne Iatriké José Gabriel Ávila-Rivera *

La ciudad de la alegría

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LAS CIUDADES CONSTITUYEN LAS MÁS

uve en mis manos el libro La ciudad de la alegría, escrito por Dominique Lapierre (1931), alrededor del año 2013 y he de expresar que constituyó una verdadera reminiscencia de mis experiencias vividas en el medio rural y urbano, a lo largo de mi existencia. Han quedado marcadas en mi memoria las imágenes de invitaciones a los pueblos para convivir con gente de condición muy humilde y contrariamente generosa, contrastando con la apabullante penuria, en verdaderos agasajos que no podré olvidar (independientemente de que sucedieron durante mi infancia) y la sacudida emocional que, como un golpe en el pecho, se experimenta cuando en una cruel migración, veo a familias que deben de adaptarse a un medio urbano caótico, enmarañado, confuso e incierto, donde la característica primordial que va marcando el perfil cotidiano del desenvolvimiento social es la pobreza. Dominique Lapierre hace una descripción que contrasta, la tragedia constante que genera, por un lado, la cosecha malograda por la sequía que deshidrata absolutamente todo o el exceso de lluvia que pudre los cultivos; y visualiza cómo en actos verdaderamente heroicos, se sobrevive a pesar de todo, en migraciones forzadas que no son motivadas solamente por la iniciativa de mejorar una condición de vida sino que se impulsan por la necesidad de sobrevivir, en una serie de presiones vitales que lejos de ser pesimistas, entremezclan anhelos, sueños, solidaridad y voluntades que van uniendo a grandes grupos sociales que se sobreponen constantemente a la adversidad. La palabra marginación adquiere connotaciones que escapan de la comprensión. Los resúmenes reducen en términos abreviados y concisos, lo que se considera esencial y sustancial de un asunto que puede tener cualquier tipo de contenido. Resumir la Ciudad de la alegría es una experiencia verdaderamente alucinante e imposible. Una amalgama de personajes heroicos y amorosos que van tejiendo un reflejo de realidades que parecen invenciones, se combinan con individuos que, en una perversidad incalificable, mantienen un contraste similar a lo que sucede cuando uno se alimenta con un banquete de explosiones gustativas y el resultado final que se expulsa, después de pasar armoniosamente, por el alambique de nuestros intestinos. Pero el valor de esta obra maestra de la literatura, desde mi punto de vista, se centra en la brutal uniformidad generada en los cinturones de miseria que existen en todas las ciudades del mundo. Más allá de leer el libro, tener una experiencia directa de lo que implica el proceso de supervivencia del ser humano en condiciones particularmente crudas y adversas, puede adquirirse en una visita a lugares mucho más cercanos que la India y el barrio Anand Nagar, que es donde Dominique Lapierre se centró para poder escribir esta novela, donde personajes de la vida real parecen actores de leyenda. En México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revela cifras sorprendentes. Una visita a su sitio de internet muestra información referente a la pobreza laboral al segundo trimestre del año 2021, entendiendo como pobreza laboral, al porcentaje de la población con un ingreso, resultado del trabajo, que es inferior al valor de la canasta básica alimentaria y que es de 38.5 por ciento del total poblacional, con 118.78 pesos mexicanos por día. El ingreso laboral mensual de los hombres ocupados en el segundo trimestre fue 4 mil 755.36 pesos y el de las mujeres, 3 mil 803.92 pesos. La brecha de los ingresos laborales entre hombres y mujeres en el segundo trimestre fue de 951.44 pesos y, por otra parte, el ingreso laboral real de los ocupados residentes en municipios no indígenas fue de 4 mil 585.36 pesos, que es aproximadamente el doble del ingreso laboral real de los ocupados en municipios indígenas, con 2 mil 256.05 pesos, generando que la brecha del ingreso entre ocupados residentes en municipios no indígenas y ocupados en municipios indígenas sea de 2 mil 329.31 pesos; cifras que reflejan que definitivamente no son suficientes para poder aspirar a un nivel de vida mínimamente satisfactorio, tanto en medio rural como urbano. Pero estos números reflejan oficialmente cifras registradas de ingresos en la economía formal, sin tomar en cuenta a aquellas personas que se desenvuelven

en economías irregulares, donde se dan casos de explotación ofensivos e inhumanos, abarcando trabajos que implican el infantil y los grados más denigrantes de abuso, en el plano sexual y como partícipes en distintos niveles de robo, narcotráfico y contrabando. Siendo un individuo típicamente urbano, después de haber vivido en ciudades de una dureza implacable como la Ciudad de México y Guadalajara, por cuestiones de formación académica o asuntos específicamente laborales, puedo decir que las urbes de gran tamaño ofrecen indudablemente grandes ofertas en los planes culturales, de entretenimiento, de acceso a grandes centros con opciones de formación académica, profesional y servicios tan variados como la imaginación lo permita; pero cuando comparo sus desventajas con respecto a las posibilidades que brinda el medio rural, me desencanta el ruido, la contaminación, el elevado costo de la vida, las dificultades en el desplazamiento, el tráfico y la inseguridad; lo que me hace concluir que el precio por tener acceso a ciertos “privilegios” de las ciudades, es demasiado costoso, como para decidir en una forma definitiva, el vivir urbanamente. Las ciudades constituyen las más truculentas trampas en las que caemos los seres humanos. La más atractiva serpiente cuya seductora voluptuosidad cautiva para condicionar una peligrosa mordedura. Esto va condicionando movimientos sociales inversos que van retomando la ruralidad como una opción de vida con una mejor calidad, bajo visiones distintas a las citadinas. Por supuesto, a medida que pase el tiempo, el campo ganará espacios para albergar a personas que quieran vivir mejor. El acceso a las nuevas tecnologías como internet y aparatos compactos brindarán alternativas interesantes de modus vivendi que a cualquiera se le antojarían, con solamente imaginarlas. Por lo pronto y pese a mis anhelos más profundos, tendré que seguir siendo cobijado por la ciudad de Puebla, en cuyo seno me siento sumergido, en estado similar al descrito en la Ciudad de la alegría, por Dominique Lapierre.

TRUCULENTAS TRAMPAS EN LAS QUE

CAEMOS LOS SERES HUMANOS. LA MÁS

ATRACTIVA SERPIENTE CUYA SEDUCTORA VOLUPTUOSIDAD CAUTIVA PARA

CONDICIONAR UNA PELIGROSA MORDEDURA

* jgar.med@gmail.com

Épsilon Jaime Cid

“Cuando todo está dicho y hecho, el clima y el amor son los dos elementos de los que uno nunca puede estar seguro.” Alice Hoffman (1952 - ) Novelista

“A menudo escuchamos hablar del mal clima, pero en realidad no hay mal clima. Todo es delicioso, aunque de diferentes formas. Un poco de clima puede ser malo para los agricultores o los cultivos, pero para el hombre todo tipo es bueno. El sol es delicioso, la lluvia es refrescante, el viento nos anima, la nieve es estimulante.” John Lubbock (1834-1913) Naturalista

“En la elección de la alimentación, del lugar, del clima y de las distracciones gobierna un instinto de autoconservación.” Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900) Filósofo


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Reseña (incompleta) de libros Alberto Cordero *

Salvar al fuego **

entre los duros y estériles terrones de su diminuta parcela. Seis hembras que, obligado por tu padre, tuviste que degollar. <<Ceferino no dejaba de llorar mientras se le desguanzaban entre las manos>>, nos relató mi abuelo. Esas cabras eran tus hermanas del monte, con las que pasabas horas por las tardes. Me imagino tu dolor al irlas matando una a una y luego verlas servidas en tu plato. Nosotros no teníamos pretexto para no ir a la escuela. No importaba si sufríamos de fiebre o teníamos un hueso roto. Para impelernos, relatabas la mañana en que se le desprendió la suela a uno de tus zapatos y llegaste de la escuela con el pie descalzo y sangrante después de recorrer los cuatro kilómetros que mediaban ** Guillermo Arriaga. con tu casa. <<Era mi único par. No había dinero para comprar (2020). Salvar al fuego. otro. Y así fui diario a clases y cientos de espinas se me clavaban España: editorial en el pie y los dedos se me cortaban con las lajas de los cerros. Seis Alfaguara. pp 664 años de edad y no me quejé ni una sola vez. Tuvieron que pasar meses para que por fin contar con otros zapatos>>. Después de tus odiseas, porque esa fue una de tantas, era imposible reusarnos a ir al colegio. No había escusa que valiera y un solo rezongo no merecía castigos severos, sino es una golpiza. Supongo que, atrapado en tu silla de ruedas, sin poder pronunciar una palabra, evocabas esas noches heladas, abrazando a tu perro para darse calor y soportar el golpeteo de las ventoleras que soplaban del norte. Abuelo nos reveló cuánto miedo te daban esos aironazos. No querías morir como dijo tu madre que murió su madre en una noche glacial. Tu abuela se había empeñado en buseferino, ¿en qué pensabas esas tardes, inmóvil en tu silla de ruedas, car una cabrita que no regresó con las demás y cuando ella quiso volver le cayó cuando mi hermano te dejaba en la terraza a merced de la intemperie, la noche. La hallaron cuatro días después con los ojos ya comidos por las horsin importar la lluvia, si era de noche o si helaba? ¿Te dolía saberte migas, inflada y apestosa, con la boca abierta en el esfuerzo de una bocanada inútil y humillado, incapaz de moverte, de expresarte, de defenderte? ¿o no cefinal. ¿En tus pesadillas de niño soñabas con hormigas rojas devorándote los sabas de rumiar sobre tu pasado de miseria y sobre la opresión de tu pueblo? labios, entrando y saliendo por tu nariz? Y mira, papá, terminaste peor que la <<No sabes lo que daría por cambiar el rumbo de la historia y evitar que madre de tu madre, tu cerebro inundado por la marea roja de una hemorragia los míos sufrieran como sufrieron>>, solías decir. Ya que no era posible camincontenible que ahogó tus neuronas y te dejó postrado, mudo y contrahecho, biar el orden de los acontecimientos, te obcecaste en narrarlos desde un punto en esa silla de ruedas. de vista más justo y más igualitario. Reescribirlos, nos dijiste, se convirtió en Recuerdo esa tarde en que te quejaste de una migraña súbita y le dijiste a tu proyecto vital. Por eso leías libros de Historia con tal ardor, para saciar tu mamá <<no me siento bien, veo rojo>> y caíste de bruces sobre la alfombra de obsesión de pasado, para nunca olvidar. La escuela era para ti un santuario. tu cuarto y ya no pudiste ni hablar ni desplazarte. <<Esta es la muerte>>, <<En la educación se encuentran las llaves>>, solías aleccionarnos. Tu padre debiste pensar mientras mi madre te gritaba <<levántate, levántate>>. Con les planteó a ti y a tus hermanos que estudiar era la única salida. Él que jamás seguridad solo veías rojo y más rojo. Una realidad roja mientras mamá llamaba supo leer y escribir. Él que apenas sabía una docena de palabras en español. a una ambulancia. Para motivarlos les ponía de ejemplo a Juárez, <<un indio como nosotros que Llegaron tus otros dos hijos y el cabrón de José Cuauhtémoc sonrió. ¿Tullegó a ser presidente>>. No es que tu padre creyera que pudieran ser presiviste ganas de levantarte y quitarle a golpes esa estúpida sonrisa, de reventarle dentes, ni que llegarían lejos, solo deseaba que escaparan de ahí. De la sierra, la cara como tanteas veces lo hiciste? Ya que la ambulancia tardaba, te cargade la miseria, del hambre, de la casa construida con lodo y ramas, del fogón mos para bajarte por la escalera y, por torpeza, te escurriste y azotaste en los humeante, de los tacos bañados con el aceite en el que alguna vez frieron carne escalones y para no moverte más te dejamos en el piso de la cocina y con cerde venado, de los zapatos usados por otros niños y que pasaron a otros niños teza sentiste el frío de las baldosas porque pronunciaste tu última palabra, y luego a otros hasta que llegaron a ustedes. Zapatos que les apretaban y les <<frío>>, y tu hijo José Cuauhtémoc sonrió de nuevo y debiste pensar <<malsacaban ampollas y que tu padre impedía que dejaran de calzar porque sin ditos sean los descendientes de mi sangre>> y luego de dos hora llegó la ambuzapatos ningún indio podía llegar a ser alguien. Los ingenieros, los abogados, lancia y te llevaron al Seguro Social de la calzada Ermita Ixtapalapa y los doclos maestros no calzaban huaraches. tores examinaron tus pupilas y uno de ellos se giró hacia nosotros <<sufrió un Silente, en tu silla de ruedas, ¿recordabas aquellas tardes insulsas a solas derrame cerebral, urge operarlo para detener el sangrado>>. en el monte cuidando cabras, pendiente de que los coyotes no se las robaran? ¿Qué pensaste cuando meses después José Cuauhtémoc te roció de gasoMi abuelo nos contó que, por fin, después de una buena cosecha pudo interlina y te susurró al oído <<el infierno sí existe>> y luego encendió un cerillo y cambiar costales de maíz por seis hembras resecas sin ningún macho que las lo arrojó a tu regazo para prenderte en llamas? ¿Qué pensaste, papá? Por preñara para al menos obtener dos o tres crías. Seis cabras cuyos huesos favor, dime, ¿qué pensaste? sobresalían por entre los pliegues sarnosos y que tuvieron que comerse cuan* acordero@fcfm.buap.mx do la sequía se prolongó durante tantos meses que nada pudieron sembrar

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Tras las huellas de la naturaleza Tania Saldaña Rivermar y Constantino Villar Salazar · Ilustración: Diego Tomasini “El Dibrujo” *

¡Un grito revolucionario!

S

e sabe que el asentamiento de las poblaciones humanas se debió y se debe al desarrollo de la agricultura y que los nómadas dejaron de ser nómadas gracias a ella. Fue así como se empezó a domesticar a las distintas especies de plantas, permitiendo tener un mejor aprovechamiento de estas. En México, en lo que conocemos como Mesoamérica, se dio la principal domesticación de plantas, siendo el maíz una de las más importantes. A lo largo del tiempo se fueron mejorando las técnicas de siembra, no sólo con el maíz, sino también con otras plantas. A la par, el crecimiento poblacional ha hecho que exista una mayor demanda de alimentos; sin embargo, hay que reconocer que no todo fue miel sobre hojuelas, ya que esta demanda de alimento permitió que se generaran malas prácticas en la agricultura y con ello la creación de productos químicos para asegurar la siembra, producir más en menos tiempo y bajo condiciones ambientales adversas. Hoy en día se sabe que los agroquímicos más allá de mejorar la producción agrícola, trajeron una serie de consecuencias negativas para el ambiente y es que, a mayor demanda de alimento, ha sido necesario deforestar bosques y selvas para su producción, modificando estos ecosistemas para convertirlos en campos de cultivo, esto también provocó que muchas de las especies de fauna silvestre fueran desplazadas rompiendo con la dinámica natural de los ecosistemas. Aunado a esto, se ha provocado que muchos de los suelos se encuentren erosionados y sin vida, sin contar que la presencia de químicos en los alimentos provoca enfermedades, generando una crisis alimentaria y de salud no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo. Esto ha llevado a que los gobiernos de muchos países reestructuren la forma de producir alimentos, desarrollando técnicas que sean amigables con el ambiente sin el uso de agroquímicos principalmente y que estas técnicas sean capaces de generar la cantidad suficiente de alimentos para los 7 mil 700 millones de habitantes que actualmente somos en el mundo. Por otro lado, el consumo de alimentos producidos de manera industrial ha provocado una serie de enfermedades que van desde una simple infección estomacal, alergias y hasta cáncer. Esta consecuencia ha llevado a que no sólo los gobiernos se ocupen de este tema, también lo han hecho las instituciones educativas, organizaciones civiles y la población en general. Una de las acciones a las que últimamente se ha recurrido es la producción de tus propios alimentos, no importa si vives en el campo o en la ciudad, basta con tener un pequeño espacio, el objetivo es producir alimentos libres de químicos, además de asegurarte que lo que te vas a comer es de mejor calidad comparado con lo que puedas encontrar en el mercado o supermercado.

Existen muchas técnicas que puedes implementar, conocer o seguir; lo importante es que siempre busques la forma más saludable y de bajo impacto ambiental y que te brinde la producción suficiente que necesitas para tu día a día y si en algún momento piensas: “Eso sería imposible para mí por la baja producción ya que tengo poco espacio”, entonces te recomendamos conocer proyectos que existan cerca de tu localidad para que puedas intercambiar con otros pequeños productores y así de a poco verás que no solo cambia tu alimentación y mejora sino que se forja una conciencia que hace reflexionar sobre las formas tan injustas de los modelos de producción actuales; es decir, no solo estamos hablando de la Tierra y de cada ser vivo que habitamos en ella, sino de manera social como gracias a un sistema productivo como el imperante cada vez las brechas sociales se hacen más y más amplias. Es necesario cuidar que nuestros productos estén libres de contaminantes y que puedan apoyar incluso al desarrollo de otros seres vivos que habitan en el mismo ecosistema que nosotros, como lo son los polinizadores; para ello recomendamos no solo pensar en la producción que tendremos de manera inmediata sino en sistemas que nos permitan obtener una mayor cantidad de alimentos y de mejor calidad al mismo tiempo que brindamos un espacio para nosotros y quizá a esos vecinos que no sabíamos que teníamos y así iniciar una verdadera revolución que permita el reencuentro con la naturaleza. Deja que la tierra te hable y cuando la toques seguramente te adoptará y te dará comida y bebida que dibujará una sonrisa en ti y en los tuyos.

TE RECOMENDAMOS CONOCER

PROYECTOS QUE EXISTAN CERCA

DE TU LOCALIDAD PARA QUE PUEDAS

INTERCAMBIAR CON OTROS PEQUEÑOS

PRODUCTORES Y ASÍ DE A POCO VERÁS

QUE NO SOLO CAMBIA TU ALIMENTACIÓN Y MEJORA SINO QUE SE FORJA UNA

CONCIENCIA QUE HACE REFLEXIONAR

SOBRE LAS FORMAS TAN INJUSTAS DE

LOS MODELOS DE PRODUCCIÓN ACTUALES

Tras las huellas

@helaheloderma

* traslashuellasdelanaturaleza@hotmail.com


septiembre · 2021

El objeto del mes Raúl Mújica *

Palas

C

ientos de millones de asteroides andan dando de ta más inclinada (~ 34,80 en relación con la eclíptica). Esto nos vueltas alrededor del Sol. Estos objetos pertenecen a dice que su historia dinámica debe ser única y también los llamados cuerpos menores de nuestro sistema puede explicar que su superficie presente gran cantidad de planetario, junto con los cometas, y ambos son residuos de la cráteres de impacto. formación de nuestro sistema solar, por eso es tan importanHemos seleccionado al asteroide 2 Pallas como el objeto te estudiarlos. de este mes, ya que estará en oposición el 11 de septiembre. Hay una zona de asteroides después de Neptuno, el Astronómicamente hablando, esto significa que se encontraCinturon de Kuiper, pero la zona más conocida de estos objerá alineado con la Tierra, ambos del mismo lado del Sol, es tos está entre Marte y Júpiter, se le denomina el Cinturón decir, vistos desde la Tierra, Palas y el Sol estarán en direccioPrincipal de Asteroides y contiene a la gran mayoría de estos nes diametralmente opuestas.Casi al mismo tiempo, Palas cuerpos rocosos orbitando de manera semi-estable. Y el semi estará ubicado en su mínima separación con la Tierra, lo que se refiere a que algunos de ellos pueden ser perturbardos por se conoce como perigeo, a una distancia de 2.152 unidades la gravedad de Júpiter, provocando que sus órbitas se pueastronómicas. dan cruzar con las de los otros planetas, incluyendo la Tierra. Pallas es mucho más oscura que Vesta, aunque sean simiPalas o Pallas mide 512 km de diámetro, es el tercer objelares en tamaño, mientras que la superficie de Vesta refleja 40 to más masivo del Cinturón Principal de Asteroides, sólo despor ciento de la luz que recibe del Sol, la de Palas sólo refleja 12 pués de Ceres y casi con las mismas dimensiones de Vesta. por ciento. En esta misma fecha, el 11 de septiembre, Palas alContiene el siete por ciento de la masa total de todos los canzará una magnitud máxima de 8.6, no visible a simple vis· Mapa de localización de Palas (entre las cuatro líneas rojas) para el 11 objetos en la región. ta, pero sí con un telescopio modesto o unos binoculares. Para de septiembre a las 22:30. Obtenido con el programa Stellarium Además, fue el segundo asteroide descubierto, sólo deslocalizarlo, se debe buscar en dirección de la constelación de pués de Ceres. Posteriormente se descubrieron muchos más Piscis, pero habrá que hacer uso de un mapa, como el mostrado y dado que no eran planetas, como se les había denominado en la figura, además de ser favorecido con cielos despejados. al inicio, se sugirieron otros nombres (como “stellula”, por ejemplo). Al final, fue William Herschel quien propuso “asteroide”, un término que proviene del griego y que significa “como una estre- MITOLOGÍA Y QUÍMICA lla”. Cabe aclarar que fue un erudito griego, Charles Burney Jr., quien acuñó la palabra y la pasó, a través de su padre, a Herschel. Ya mencionamos que Palas fue nombrado en honor a Atenea, a Pallas Atenea, la diosa de Existe una gran cantidad de estos objetos con menores dimensiones, de unos 50 metros. Son la sabiduría, de la que se dice nació ya adulta y hasta con armadura ¡de la frente de Zeus! los más abundantes y al poder impactarse sobre la superficie de la Tierra, se vuelven potencial- Se dice que era una gran guerrera, aunque no le gustaba pelear mucho y era, desde luego, mente peligrosos. Es importante mencionar que la masa total de todos los asteroides en el la protectora de Atenas. Cinturón es menor que la masa de la Luna. Por otro lado, en el listado de elementos con denominación astronómica, hay dos que tomaEste asteroide, que lleva el nombre de la diosa griega de la sabiduría, fue descubierto en 1802 ron sus nombres de unos objetos prominentes en el cinturón de asteroides: el Cerio (Ce), en por Heinrich Wilhelm Matthäus Olbers, quien, como ya mencionamos, le dio el estatus de plane- honor a Ceres, ahora un planeta enano, y el Paladio (Pa), en honor al asteroide que nos ocupa en ta. Su trayectoria y órbita son raras, si se le compara con el resto de las rocas y planetas del sistema esta ocasión y al que les invitamos a observar durante este mes. solar: Palas se desliza en ocasiones arriba de la eclíptica y en otras debajo de la misma. Ningún otro objeto del Cinturón Principal, con diámetro mayor a una décima del de Palas, tiene una órbi* rmujica@inaoep.mx

Efemérides Agustín Márquez y José Ramón Valdés *

Calendario astronómico septiembre 2021

Pensado para la aventura:

Las horas están expresadas en Tiempo Universal (UT)

Septiembre 8, 20:18. Conjunción de Luna y Mercurio, con la Luna a 6° 31´ al norte de Mercurio, en dirección de la constelación de Virgo.

Binocular 7×50 CON BRÚ ÚJULA DIGIT G A AL Y RETICULLA

CLAV VE MX: 500153 CLAV VE USA: 71189-A

El binocular Oceana de Celestron es un binocular a prueba de agua diiseñado para uso marino, pero también es útil para varias observaciones o desde tierra. Este modelo lleno de funciones incluye una brújula iluminada para a encontrar direcciones, una retícula a para medir distancias y un sistema de enfoque central co onveniente. El rendimiento óptico máximo se aprecia con los prismas BaK--4 y ópticas totalmente multirevestidas que proporcionan imágenes ultra nítidas con alto conttraste y resolución. Sus lentes objetivo de 50 mm ofre ecen el brillo máximo de cada image en incluso en condiciones de poca luz luz, como el atardecer y el amanecer. amanecer

Septiembre 9. Lluvia de meteoros ε Perseidas. Actividad entre el 5 y el 21 de septiembre, con su máximo el 9 de septiembre. La tasa máxima observable será de 05 meteoros por hora. El radiante se encuentra en dirección de la constelación de Perseo. El mejor momento será en la madrugada del 9 de septiembre, hacia la parte noreste de la Esfera Celeste. Septiembre 10, 02:08. Conjunción de Luna y Venus, con la Luna a 4° 04´ al norte de Venus, en dirección de la constelación de Virgo. Serán visibles al ocaso del día 9 de septiembre, hacia la parte oeste de la Esfera Celeste. Septiembre 11, 19:10. El asteroide 2 Pallas en oposición. Septiembre 14, 09:12. Neptuno en oposición. Neptuno estará frente al Sol; al mismo tiempo estará en perigeo, es decir con la mínima separación con la Tierra, a 30,07 U. A. Septiembre 17, 02:33. Conjunción de Luna y

Saturno, con la Luna a 3° 45´ al sur de Saturno, en dirección de la constelación de Capricornio. Septiembre 18, 02:57. Mercurio en dicotomía. La mitad del planeta estará iluminada. Septiembre 18, 06:54. Conjunción de Luna y Júpiter, con la Luna a 3° 57´ al sur de Júpiter, en dirección de la constelación de Capricornio. Septiembre 22, 19:21 (14:21 hora del centro de México). Equinoccio de Otoño. Septiembre 27. M 33, la galaxia en la constelación del Triángulo, ya estará bien ubicada para su observación la mayor parte de la noche, hacia la parte noreste de la Esfera Celeste. Septiembre 29. La galaxia NGC 55 en la constelación del Escultor, estará bien ubicada para su observación la mayor parte de la noche, hacia la parte sureste de la Esfera Celeste. Septiembre 30, 14:37. Makemake en conjunción solar. Makemake estará a 27° del Sol y al mismo tiempo estará en apogeo, a una distancia de 53.50 U.A. de la Tierra. Luna Nueva Septiembre 7, 00:52

Cuarto Creciente Septiembre 13, 20:39

Llena Septiembre 20, 23:54

Cuarto Menguante Septiembre 29, 01:57

* amarquez@ inaoep.mx, jvaldes@ inaoep.mx

DESCUBRE TU PASIÓ ÓN

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Saberes y Ciencias #114. Clima urbano: Puebla  

Clima urbano: Puebla, Saberes y Ciencias, Número 114

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