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Sabere ienciaS

Migración junio 2021 · número 111 · año X · Suplemento mensual


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junio · 2021

Editorial 3

PANDÉMICO

La crisis económica de 2020 se había anunciado cinco trimestres antes —aunque no se previó su profundidad—, en cambio, el SARS-CoV 2 fue imprevisto y apocalíptico, lacerante para una sociedad agobiada por su exigua carga tributaria (13 por ciento del PIB), una gran evasión fiscal, una enorme deuda pública (la mitad del PIB) y confrontada por los reaccionarios neoliberales que se niegan a aceptar una presidencia legal y legítimamente electa. Por si fuera menor esta concurrencia, no había cura para la enfermedad generada por el virus pandémico, ésta llegó un año después, cuando los decesos y los contagios en el mundo se contaban por millones. Para enfrenar el Covid-19 y paliar sus efectos financieros, económicos, laborales y de salud, el gobierno de México destinó casi 2 puntos del Producto Interno Bruto cuando economías más poderosas destinaron para ello entre 20 y 30 por ciento. En nuestro caso, no se recurrió a deuda pública, tampoco se incrementó la tasa tributaria ni se aumentó el gasto público; con ese simbólico gasto para enfrentar el Covid-19 se reestructuraron créditos bancarios, se otorgaron microcréditos, se contrataron servicios en hospitales privados, se amplió la compra de equipo y material de salud, se aumentó la plantilla de trabajadores en 50 mil, se amplió la cobertura hospitalaria y se hicieron contratos con cuatro proveedoras para adquirir vacunas para 168 millones de personas y se destinó para ello un presupuesto de 32 mil millones de pesos. Al 30 de mayo del año en curso, las proveedoras de vacunas son ya seis empresas, se han recibido 32.3 millones de dosis y se han aplicado 30.29 millones, se ha vacunado a 21.6 millones de adultos se les ha aplicado al menos una dosis; es decir, uno de cada cuatro ciudadanos ya fue vacunado. Para esa fecha, los contagios confirmados eran 2.6 millones y los decesos llegaban a 223 mil 507, con la salvedad que ya se habían registrado 19 semanas con descensos de la población activa con Covid-19, la cantidad de vacunas acopiadas semanalmente es de millones y la aplicación diaria de vacunas ha rebasado las 700 mil dosis. A ese paso, es posible que en octubre del año en curso los ciudadanos mexicanos estén ya vacunados por lo menos con una dosis. Lo que es ya un hecho, es que los adultos de 60 años o más y los trabajadores de la salud y de la educación

ya terminaron su esquema de vacunación, lo que hace posible que en agosto estemos todos en actividades docentes en la modalidad presencial. Son muchos los factores concurrentes para que con tan pocos recursos económicos los efectos de la pandemia no hayan sido tan severos. Entre otros, cabe mencionar la austeridad republicana, el manejo probo y eficiente de los recursos del erario, la menor evasión fiscal (los ingresos tributarios crecieron 1.2 por ciento en 2020), la compra consolida de medicamentos, equipo y material de curación, además de una ágil y productiva coordinación al interior del Poder Ejecutivo y la sinergia generada por el gobierno de la 4T. Para este año, además de estar ya todos vacunados y con inmunidad de grupo, la economía crecerá arriba del 5 por ciento, los ingresos tributarios tendrán un incremento real y la deuda pública como proporción del PIB habrá disminuido. No nos fue tan mal pese a no haber incrementado el gasto público.

saberesyciencias@gmail.com

La clase y el género configuran la migración de retorno de los EUA. La evidencia desde el campo rural poblano MARÍA EUGENIA D’AUBETERRE BUZNEGO, ALISON ELIZABETH LEE, MARÍA LETICIA RIVERMAR PÉREZ

5 y6 ¿Vamos a ver una nueva ola de caravanas de migrantes centroamericanos? MARIANNE H. MARCHAND

8 La entrevista Tonantzin Guadalupe desdibuja las fronteras: la fe da a los migrantes sin documentos un momento de libre tránsito por Estados Unidos DENISE LUCERO MOSQUEDA es un suplemento mensual auspiciado por La Jornada de Oriente DIRECTORA GENERAL Carmen Lira Saade

9 Homo sum Transmigrantes SERGIO CORTÉS SÁNCHEZ

DIRECTOR Aurelio Fernández Fuentes CONSEJO EDITORIAL Jaime Cid Monjaraz Alberto Cordero Sergio Cortés Sánchez José Espinosa Julio Glockner Raúl Mújica COORDINACIÓN EDITORIAL Sergio Cortés Sánchez REVISIÓN Aldo Bonanni

DISEÑO ORIGINAL Y FORMACIÓN Elba Leticia Rojas Ruiz Dirección postal: Manuel Lobato 2109, Col. Bella Vista. Puebla, Puebla. CP 72530 Tels: (222) 243 48 21 237 85 49 F: 2 37 83 00 www.lajornadadeoriente.com.mx www.saberesyciencias.com.mx

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4 y5

Mujeres migrantes ante el actual contexto de pandemia ADA CELSA CABRERA GARCÍA

EDICIÓN Denise S. Lucero Mosqueda

· Nuestra portada: Mujeres y niños transitan hacia la esperanza: huyendo de la pobreza y de la violencia conocerán la xenofobia, el racismo y la opresión. Fotos: José Castañares.

Exiliados, refugiados, desplazados: infancia y migración en las Américas NARA MILANICH, ISABELLA COSSE Y VALENTINA GLOCKNER

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Directorio

CONTROL

Contenido

AÑO X · No. 111 · junio 2021

Las opiniones expresadas en las colaboraciones son responsabilidad del autor y de ninguna manera comprometen a las instituciones en que laboran.

10 Tekhne Iatriké Enfermedades de migrantes JOSÉ GABRIEL ÁVILA-RIVERA

Épsilon JAIME CID MONJARAZ

11 Reseña (incompleta) de libros La región de Atlixco, Huaquechula y Tochimilco. La sociedad y su agricultura en el siglo XVI ALBERTO CORDERO

12 Tras las huellas de la naturaleza ¡A viajar se ha dicho! TANIA SALDAÑA RIVERMAR Y CONSTANTINO VILLAR SALAZAR ILUSTRACIÓN: DIEGO TOMASINI “EL DIBRUJO” Calendario astronómico junio 2021 AGUSTÍN MÁRQUEZ Y JOSÉ RAMÓN VALDÉS


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Nara Milanich, Isabella Cosse y Valentina Glockner *

Exiliados, refugiados, desplazados: infancia y migración en las Américas

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ario celebró su primer cumpleaños en la travesía. Pero no hubo mucho festejo. Estaba a más de 3 mil kilómetros de su hogar, en un país que no era el suyo y separado de sus padres y la mayoría de sus hermanos. Unos meses antes, hombres armados habían irrumpido en un encuentro familiar y secuestrado a nueve niños, entre ellos a Mario y a sus hermanos. Los secuestradores liberaron a los niños varios días después, pero el episodio dejó en claro que sus vidas corrían peligro. Sus padres le pidieron a una pareja de amigos cercanos que sacaran a Mario y a su hermano de siete años del país, lejos del peligro. Estaba previsto que sus hermanas partieran más adelante con sus abuelos. Mario y su hermano llegaron sanos y salvos a su destino, donde esperaban en breve reunirse nuevamente con toda la familia. Pero nunca más volvieron a ver a sus padres. Seis meses después de la partida de Mario, en vísperas de emprender su propia huida a un lugar seguro, su padre fue muerto por militares, y su madre, que estaba embarazada, fue apresada, torturada y finalmente desaparecida. La historia de Mario resuena hoy en las experiencias de innumerables niños centroamericanos que en los últimos años han huido de una terrible violencia en sus comunidades de origen, cruzando fronteras en busca de refugio. Pero la suya no es una historia sobre Centroamérica, ni tampoco es una historia del presente. La huida de Mario ocurrió en 1976, en el momento más álgido de la represión de la izquierda latinoamericana durante la Guerra Fría. El padre de Mario, Mario Roberto Santucho, era el líder de una de las guerrillas marxistas más grandes del hemisferio. El país del que huyeron los niños era Argentina. Su destino: Cuba. Hay, por supuesto, diversas y profundas diferencias entre la experiencia de Mario y la de los niños centroamericanos refugiados de hoy: el contexto político, la naturaleza de la violencia, las implicancias geopolíticas de la huída de los pequeños, tanto para las sociedades de partida como para las de llegada, y ni que hablar de lo que sucedió en el caso de Mario y sus hermanos una vez llegados a destino. El Estado cubano, gracias a sus afinidades políticas con los padres revolucionarios, recibió a los niños con los brazos abiertos, ofreciéndoles protección primero en la embajada cubana en Buenos Aires y luego en La Habana. Pero los paralelismos entre estas dos historias tan dispares de niños refugiados también son reveladores. El solo hecho de plantear la comparación nos invita a ver al movimiento transfronterizo de niños centroamericanos de los últimos años no como algo excepcional y sin precedentes, sino como parte de una historia más larga de movilidad infantil en el hemisferio. Nos invita a reflexionar también sobre los refugiados jóvenes que han cruzado otras fronteras, no solo la que separa a México de Estados Unidos. Nos propone, en suma, a pensar la migración infantil como un fenómeno social y político y a explorar las diversas maneras en que ha evolucionado en el tiempo y a lo largo y ancho del hemisferio. NACIMIENTO

DE UNA

“CRISIS”

En 2014, los medios de comunicación comenzaron a informar sobre una “oleada” de migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México. Pero lo que distinguió ese momento y los patrones de detención fronteriza a partir de entonces no fueron las cifras absolutas de personas que cruzan la frontera, que en perspectiva histórica son inferiores a las de cualquier otro momento, sino el perfil demográfico de los que cruzan, y más concretamente, por la proporción de niños entre ellos. En 2014 aumentó el número de menores no acompañados que cruzaron la frontera, alcanzando los 68,541, según el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras, sumados a 68,445 “unidades familiares”, término con el que los organismos de inmigraciones de Estados Unidos designan a los grupos compuestos por uno o más niños que viajan con uno o ambos padres. En total, respecto al año anterior, la cantidad de menores no acompañados se incrementó en un 77 por ciento y la de familias en un 361 por ciento. El “problema” particular que surgió en la frontera en 2014 no fue, por lo tanto, la migración en general, sino específicamente la migración infantil. Se podría decir que el hemisferio ha estado viviendo desde entonces a la sombra de 2014. Si bien la cantidad de niños migrantes, tanto menores no acompañados como niños en unidades familiares, ha fluctuado, las cifras se han mantenido altas. Lo sucedido en 2014 catalizó el establecimiento, durante el gobierno de Barack Obama, del actual aparato de detención de familias en Estados Unidos, en

el marco del cual hasta la fecha se ha encarcelado a decenas de miles de padres e hijos migrantes. La “crisis” de 2014 también preparó el terreno para que dos años y medio más tarde el gobierno de Donald Trump comenzara a aplicar una serie de políticas ilegales y crueles, dirigidas a disuadir a quienes buscaran asilo y criminalizarlos, así como a desmantelar las protecciones jurídicas a las que tienen derecho en virtud de las leyes nacionales y el derecho internacional. Los cuerpos de los niños migrantes y sus traumas emocionales se convirtieron en un territorio político para reafirmar las fronteras nacionales y los imperativos de seguridad nacional.

EN TOTAL, RESPECTO AL AÑO ANTERIOR, LA CANTIDAD DE MENORES NO ACOMPAÑADOS SE INCREMENTÓ EN UN 77 POR CIENTO Y LA DE FAMILIAS EN UN 361 POR CIENTO. EL “PROBLEMA” PARTICULAR QUE SURGIÓ EN LA FRONTERA EN 2014 NO FUE, POR LO TANTO, LA MIGRACIÓN EN GENERAL, SINO ESPECÍFICAMENTE LA MIGRACIÓN INFANTIL

Al mismo tiempo, el trato que se da a los niños migrantes ha suscitado fuertes críticas del público. De las muchas políticas devastadoras introducidas por el gobierno de Trump, ninguna ha provocado una indignación tan potente y extendida como la política de separación de familias de 2018 y el escándalo de los “niños en jaulas” que estalló en la primavera de 2019. Ha corrido mucha tinta condenando, con toda razón, estas terribles violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, lo que ha estado curiosamente ausente del debate público es un análisis crítico del fenómeno de la migración infantil y de la categoría de niño/a refugiado. Otro tema que ha estado ausente es cómo a través de violencia y medidas punitivas, los Estados y sus instituciones han contribuido a producir nuevas categorías de niños migrantes, exiliados y refugiados. Al igual que para muchos niños migrantes de hoy, para Mario y sus hermanos cruzar fronteras formaba parte de una estrategia de supervivencia. La historia de Mario, como las que se relatan en este dossier, nos invitan a considerar el contexto y las causas de la movilidad de los niños, la violencia que sufren, el papel de los Estados y otros actores en sus trayectorias, las resistencias que protagonizan y las posibilidades que tienen de forjar nuevas vidas e identidades. Recordar la experiencia de Mario también nos permite reflexionar sobre los efectos pasados y presentes de las desigualdades sociales y raciales tan extendidas en el hemisferio y las diferencias entre refugiados de clase media como Mario y niños pobres, campesinos o indígenas. Por último, nos invita a pensar cómo la movilidad de los niños y los jóvenes habilita ciertos tipos de políticas, tanto represivas como liberadoras, no solo para los jóvenes, sino también para todos los migrantes y que es necesario cuestionar, confrontar y desmantelar. Una versión anterior de este texto ha sido publicada en la revista NACLA como parte de un dossier sobre migración infantil del Grupo de Trabajo sobre Infancias y Migración, conformado por 10 colegas de cinco países y diversas disciplinas que puede ser consultado en: https://nacla.org/news/infancia-migracion-en-las-americas * valentinaglockner@gmail.com


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María Eugenia D’Aubeterre Buznego, Alison Elizabeth Lee, María Leticia Rivermar Pérez *

La clase y el género configuran la migración de retorno de los EUA. La evidencia desde el campo rural poblano

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na perspectiva de género fundamentada en la economía política es un punto de partida para un análisis antropológico de las transformaciones de los patrones migratorios de flujos originados en México en el último tercio del siglo XX y de la formación de nuevas clases trabajadoras que exponemos en el libro Class, Gender and Migration. Return Flows Between Mexico and the United States in Times of Crises (Routledge, 2020). Los flujos que emergieron en el centro de México hacia Estados Unidos adquirieron un carácter acelerado y masificado en los años 90 y alteraron el sedimentado patrón de la movilidad de los hombres solos. En comparación a otras regiones de añeja migración a Estados Unidos, cambiaron, además, lugares de destino, composición del flujo, temporalidad y modalidades de circulación entre ambos países y perfiles de acuerdo al género; destaca la feminización de estos flujos. Confrontamos la trillada idea de que las mujeres migran básicamente con propósitos de reunificación familiar y cuando los hombres que encabezan estos movimientos han pavimentado la ruta para una inserción familiar en el lugar de destino. Hablamos de la feminización de la migración no porque se haya incrementado sustancialmente la participación de las mujeres, sino que nos referimos a las transformaciones asociadas a la reorganización global del trabajo de acuerdo al género y, en particular, del trabajo de las mujeres tanto dentro del hogar como en los distintos circuitos de la reproducción social. Una etnografía dilatada a lo largo de más de una década en dos localidades rurales del estado de Puebla de migración emergente en la década de los 80 —Zapotitlán Salinas en la región de Tehuacán y Pahuatlán en la Sierra Norte de Puebla—, así como en datos recabados en las ciudades de Nueva York y de Durham, Carolina del Norte, muestran giros drásticos en las vidas de hombres y mujeres en el contexto de la reestructuración económica neoliberal, ya en germen desde aquellos años. La desregulación del México rural fue de la mano de la reestructuración de la economía estadounidense que, en el contexto de la desindustrialización, demandó abundante fuerza de trabajo migrante barata, desorganizada e ilegalizada para contrarrestar el descenso de las tasas de ganancia en el marco de la competencia global. La costa este de Estados Unidos se convirtió en pocas décadas en una de las regiones más globalizadas del planeta. La zona metropolitana de la ciudad de Nueva York pudo remontar la bancarrota de los años 70 gracias a esta fuerza de trabajo. Mientras que el llamado Triangle Research Park en Carolina del Norte atrajo en apenas dos décadas, mediante diversos mecanismos de reclutamiento formales e informales, fuerza de trabajo latina, mayoritariamente mexicana. En uno y otro caso, trabajadores poblanos apuntalaron procesos de acumulación, particularmente en la construcción, los servicios y el trabajo de cuidados. Cuando estalló la crisis económica y financiera de 2007 y se exacerbaron las medidas de contención y criminalización de los flujos indocumentados, algunos migrantes fueron más propensos a regresar a México que otros. Al igual que la migración de primera salida, el retorno también fue selectivo. En la investigación que emprendimos en 2010, cuyos hallazgos se presentan en este libro, partimos de la convicción de que las interconecciones entre clase y género son claves para desentrañar el carácter selectivo del retorno durante y después de la llamada ”Gran Recesión”. Aquí presentamos algunos de esos hallazgos.

· Infografía: Ana Paula Chávez Mora

La información arrojada por la etnoencuesta aplicada entre 2010 y 2011 en ambas localidades de estudio muestra que en Zapotitlán la migración internacional se aceleró comparativamente antes, en el contexto del declive de la industria local de ónix a finales de los 80. En cambio, la aceleración de la migración en Pahuatlán ocurrió a mediados de los 90, disparada por la devaluación del peso y el desmantelamiento de la caficultura social. Zapotitlán tenía un mayor porcentaje de hogares con personas con experiencia migratoria a Estados Unidos, 65.3 por ciento. Por su parte, en Pahuatlán solo 56 por ciento de los hogares contaba con integrantes con experiencia migratoria. En ambas localidades la migración de primera salida alcanzó su punto más alto en 2001. En Zapotitlán la migración de primera salida a Nueva York, donde los servicios absorbían a la mayor parte de los trabajadores de ese origen, permaneció casi sin alteraciones hasta 2004. En cambio en Pahuatlán el declive de la migración fue más abrupto en el trienio 2004-2007, seguramente debido a la caída del empleo en la industria de la construcción del condado de Durham, donde se concentraba la gran mayoría de los pahuatecos. Pero después de 2007, la migración de primera salida cayó en ambas localidades. ¿CÓMO MODELÓ EL GÉNERO LA MIGRACIÓN DE PRIMERA SALIDA Y LA MIGRACIÓN DE RETORNO?

Estadísticamente no hubo muchas sorpresas. En uno y otro lugar 25 por ciento de los migrantes de primera salida fueron mujeres, concentrado entre 1995-2005, es 5


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decir, fue más tardía que la de los varones. Pero el acercamiento etnográfico revela características singulares de estos flujos acelerados, entre ellos la rápida consolidación de redes familiares e interétnicas. Identificamos, asimismo, el entrelazamiento de dos patrones de movilidad femenina. Uno similar a la migración de hombres solos, sin dependientes y de limitada circularidad entre ambos países. Otro, de mujeres recientemente casadas o ya madres de un primer hijo que, en algunos casos, llevaron con ellas. Es decir, la incorporación al mercado de trabajo, la primera unión conyugal, la llegada del primer hijo y la migración de primera salida se traslaparon en sus trayectorias de vida. Esta dinámica y los particulares perfiles de los hogares que van reconfigurándose a lo largo de un ciclo demográfico son factores claves para desentrañar la selectividad del retorno. Aunque hubo un mayor número de retornados durante los años de la crisis que en los años anteriores, no hubo un retorno masivo en ninguna de las dos localidades. La tasa de permanencia de los migrantes pahuatecos en Estados Unidos en la coyuntura de la crisis económica fue de 74 por ciento (regresó 26 por ciento), mientras que la de los zapotitecos fue de 64 por ciento (regresó 36 por ciento). Con estos resultados enfrentamos una paradoja. Más allá del hecho de que el sector de la construcción experimentó las mayores pérdidas de empleos durante la crisis

económica, los pahuatecos, que trabajaban principalmente en la construcción, fueron más propensos a permanecer en Estados Unidos que los zapotitecos. Creemos que tal paradoja puede ser explicada por el menor costo de la vida en Carolina del Norte en comparación con Nueva York. Del total de retornados a Pahuatlán, un mayor porcentaje de mujeres regresó durante la crisis. Esta diferencia se explica por el relativamente mayor número de madres jóvenes con hijos preescolares que había residido en Estados Unidos por periodos cortos de tiempo. Regresaron con parejas e hijos, es decir, esto representó un retorno familiar. Esta selectividad en el proceso de retorno responde a las mayores dificultades que las mujeres enfrentan para combinar el trabajo asalariado con el cuidado de hijos pequeños. En contraste, la mayoría de los hombres que regresaron lo hicieron solos. Por su parte, las mujeres zapotitecas, con más años de residencia en Nueva York, fueron más propensas a permanecer en ese lugar. Hallazgo que relacionamos con el predominio de hogares que están en una fase intermedia del ciclo demográfico, con hijos ya insertos en el sistema educativo. Además, el sector servicios en Nueva York, en el que hombres y mujeres de esta localidad se insertaron, experimentó alguna contracción, pero no expulsó masivamente a los trabajadores. * eugeniadaubeterre@gmail.com, alison.lee@udlap.mx, lrivermar@gmail.com

« Marianne H. Marchand *

¿Vamos a ver una nueva ola de caravanas de migrantes centroamericanos?

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esde hace más de una década existen flujos constantes e importantes de migrantes centroamericanos cruzando México, con el objetivo de llegar hasta Estados Unidos. Durante mucho tiempo las autoridades mexicanas no vieron estos flujos como un gran problema porque entraron y salieron del territorio nacional. Sin embargo, esta postura cambió durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, cuando el gobierno federal fue presionado por los Estados Unidos para fortalecer la frontera sur, lo cual en la práctica significaba un despliegue, entre otras medidas, de la policía federal para interceptar a los migrantes centroamericanos y obstaculizar su tránsito hacia la frontera norte. Como resultado del llamado Plan Sur (2014), los migrantes centroamericanos cambiaron sus formas de transitar el país para evitar su detección por las autoridades y empezaron a abordar menos “La Bestia”, utilizando otras rutas en el transporte público, camiones de carga, o inclusive yéndose a pie parte del camino. Además, la creciente violencia e inseguridad en el país afectó también a los transmigrantes quienes, siendo un blanco del crimen organizado y algunas autoridades, fueron víctimas de secuestro, de trabajo forzado o nueva esclavitud, de trata de personas, explotación sexual o desapariciones forzadas. Es en este contexto que en 2018 surge una nueva forma de transmigrar al país: la de las caravanas de migrantes centroamericanos. Como han sugerido varios académicos, las caravanas reflejan un nuevo modelo de transmigración y, aunque existían antecedentes de caravanas que transitaron el territorio nacional, como las caravanas de las madres de los migrantes desaparecidos, las caravanas de migrantes centroamericanos en 2018 y 2019 fueron distintas. En un artículo1 reciente analicé el fenómeno de las caravanas y me enfoqué, entre otras, en la pregunta de ¿por qué los transmigrantes empezaron a moverse en caravanas? Para los y las migrantes centroamericano/as participar en las caravanas presentaba varias ventajas. La primera tiene que ver con la inseguridad. Es precisamente para crear una forma más segura de migrar a Estados Unidos que se organizó la primera caravana en San Pedro Sula, Honduras, en octubre de 2018. Otra razón por la cual los y las migrantes empezaron a moverse en grupos grandes fue el costo creciente que se tenía que pagar a los polleros, que en ese entonces oscilaba en alrededor de 12 mil dólares para llegar a los Estados Unidos desde Honduras. Moverse en caravana implicaba mayor seguridad y que no fuese necesario pagar un pollero, lo que provocó que se incorporaran familias enteras al movimiento. Cabe mencionar que existen otras dimensiones que sustentan el argumento de que las caravanas representan un nuevo modelo de transmigración. Como se

puede observar en la infografía adjunta, hubo un aumento significativo de mujeres centroamericanas que transitaron por México entre 2017 y 2019. Casi 20 mil mujeres más salieron de los tres países del Triángulo del Norte en 2019; un aumento de 75 por ciento comparado con 2017. De igual manera, el incremento de niños y niñas que cruzaron la frontera sur está reflejado en los menores de edad presentados ante las autoridades mexicanas (véase la infografía). En el caso de Guatemala, hubo un aumento de 33 por ciento entre 2018 y 2019 y para los otros dos países del Triángulo del Norte, El Salvador y Honduras, el aumento fue de 140 por ciento y 104 por ciento, respectivamente2. Las caravanas como modelo de transmigración se distinguen también por haber sido convocadas en las redes sociales. Muchos de los migrantes se enteraron de la fecha próxima y de dónde saldrían las siguientes caravanas por facebook y whatsapp. Tal vez no es tan sorprendente el que hoy en día las redes sociales jueguen un papel importante en la organización de flujos migratorios, no obstante, su “poder de convocatoria” fue impresionante. Un aspecto que se genera alrededor del fenómeno de las caravanas es una lucha “biopolítica”, concepto definido por el filósofo francés Michel Foucault como la administración de vida (de una población) por el Estado para generar mayor productividad. En el caso de las caravanas se puede distinguir varios intereses biopolíticos “encontrados” que están relacionados a diferentes sectores: las distintas entidades y niveles de gobierno; las organizaciones de la sociedad civil que se pueden diferenciar entre los defensores de los derechos de migrantes no religiosos por un lado y las redes de casas de migrantes que en su mayoría son gestionadas por la iglesia católica, por otro lado; los actores y organizaciones internacionales; y los Estados vecinos de México. Para las autoridades federales el objetivo principal fue el de controlar los flujos de migrantes y registrar su presencia en el país por medio de las visas humanitarias, lo cual implicaba una actividad biopolítica central, es decir la administración de la vida de estas personas. Las autoridades locales y estatales, por su lado, tenían como interés principal el que las caravanas siguieran su camino hacia la frontera norte con el menor impacto (permanente) en sus entidades. En cuanto a las organizaciones civiles, identificamos que empezaron a crear distintas vertientes de una “biopolítica desde abajo.” Por ejemplo, la organización latina Pueblo Sin Fronteras (PSF), ubicada en Estados Unidos, estuvo involucrada 6


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desde el inicio en la organización de las caravanas. No solamente apoyaba las caravanas porque proveyeron mayor seguridad a los y las migrantes, sino que también utilizaron las caravanas como un instrumento político para generar una crisis humanitaria-política en la frontera norte, que exhibiera cómo la política migratoria de Trump violaba a los derechos humanos de los migrantes. Aunque al principio PSF y las redes de casas migrantes colaboraron, después de unos meses rompieron dicha colaboración. De hecho, el padre Solalinde, reconocido por su labor en defensa de los derechos de los migrantes, criticó abiertamente a PSF por utilizar a los migrantes para sus propios intereses políticos sin priorizar el aspecto humanitario. Además, actores vinculados con las casas migrantes en el país criticaron a PSF por hacer crowdfunding en apoyo a las caravanas, revelando que la organización nunca compartió estos fondos con las redes de casas de migrantes. Es a partir de esta ruptura que se generan dos vertientes de “biopolítica desde abajo”, una que se concentra en las redes de casas migrantes promoviendo el aspecto humanitario, es decir diseñar acciones para que los y las migrantes estén seguro/as en su paso por México. La otra “biopolítica desde abajo” es promovida por las organizaciones de defensores de migrantes no-religiosas como PSF, cuya agenda va más allá de intervenciones humanitarias e incluye (o utiliza) a los migrantes para avanzar en sus objetivos políticos. Obviamente, en la realidad cotidiana existen muchos puntos compartidos y de traslape entre las “biopolíticas desde abajo” que permiten colaboraciones futuras. En junio de 2019 la administración de Trump amenazó con subir los aranceles de las importaciones si el gobierno mexicano no detenía las caravanas en el sur del país. A partir de ese momento el gobierno del presidente López Obrador empezó a mandar a la recién conformada Guardia Nacional a la frontera sur, resultando en su militarización y la desaparición de las caravanas masivas. Adicionalmente, la pandemia de Covid-19 afectó los flujos migratorios de una manera sin precedentes, situación que cambió con la llegada de Joseph Biden a la presidencia de Estados Unidos, disparando de nuevo los flujos migratorios desde Centroamérica. No obstante, hasta este momento las caravanas no han vuelto a ser organizadas en la misma dimensión. ¿Quiere decir que el nuevo modelo de transmigración de las caravanas fue temporal? Es difícil de contestar la pregunta contundentemente con sí o no. Parece que por el momento los migrantes centroamericanos

1 Marianne H. Marchand (2021) The caravanas de migrantes making their way north: problematising the biopolitics of mobilities in Mexico, Third World Quarterly, 42:1, 141-161, DOI: 10.1080/01436597.2020.1824579 2 Desafortunadamente, no hay datos desglosados de cuántas mujeres, hombres, niños y niñas migrantes centroamericanos ingresaron a México en el periodo de 2018-2021. Por ello las cifras que manejamos en este artículo son aproximaciones.

están transitando el territorio nacional en grupos pequeños, por miedo a que las autoridades los detengan en el camino y por las medidas relacionadas a la pandemia que restringen la movilidad en grupos grandes. No hay que descartar la posibilidad de que las caravanas vuelvan, una vez que se regrese a una situación de “normalidad” post-pandémica. Lo que sí nos enseña la última década es que los y las migrantes han cambiado repentinamente sus formas de transitar el país y que algunos comienzan a considerar a México como su destino final. Agradezco a Larissa Rosales López, Vanessa Muñoz Salgado, Henriette Mbawmbaw Duran, Andrea Guzmán Rodríguez, Fredel Granados Chávez y Adriano Romero Dueñas por su apoyo con la preparación de este artículo. * marianneh.marchand@udlap.mx


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Ada Celsa Cabrera García *

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Mujeres migrantes ante el actual contexto de pandemia

a pandemia ha venido a agravar el de por sí complejo contexto de criminalización y persecución hacia la migración indocumentada, así como de control fronterizo que existe hoy a nivel mundial. Esto adquiere rasgos particulares y más profundos para el caso de las mujeres migrantes, quienes a raíz del confinamiento han visto minados distintos espacios de socialización que les han permitido sortear dificultades que en el día a día comparten con otras mujeres. En 2020, los datos sobre la migración mundial indicaban que de un total de 272 millones de personas en el mundo que se consideran migrantes internacionales 48 por ciento son mujeres; mientras que de las 19.6 millones de personas refugiadas en el mundo 50 por ciento son mujeres (OIM, 2020). Sobre esto es importante decir que existen profundas diferencias sobre la manera en que la migración es experimentada por hombres y mujeres. Como parte de esas distinciones, se encuentran las brutales experiencias de violencia en el tránsito migratorio, si bien es difícil recoger estadísticas para ese tipo de procesos, existen investigaciones que indican que entre 24 por ciento y 80 por ciento de las mujeres migrantes y refugiadas experimentan algún tipo de violencia sexual en su tránsito (ONU Mujeres, 2020). A ello, habría que sumar que, en esta situación de pandemia, y el difícil acceso que en el tránsito se tiene a condiciones sanitarias requeridas para evitar el contagio de Covid-19, existe una particular exposición de las mujeres migrantes hacia contraer dicha enfermedad tanto en el contexto de tránsito como de destino migratorio. En cuanto a las actividades que las mujeres desempeñan en el ámbito laboral una vez que han llegado a su destino migratorio, los datos indican que en 2017 41.6 por ciento de personas trabajadoras migrantes en el mundo eran mujeres y, de todas ellas, 73.4 por ciento era trabajadoras domésticas migrantes internacionales (ONU Mujeres, 2020). En ese sentido, las mujeres migrantes enfrentan retos cotidianos al trabajar en actividades domésticas como son: no poseer contratos laborales o que tengan la caracterísitica de ser sumamente precarios; un difícil acceso a los medios de asistencia y protección que se adapten a su situación como migrantes, muchas veces indocumentadas; el aislamiento que pueden experimentar en el país de destino por condiciones culturales y ahora por la pandemia; desconocimiento sobre los derechos laborales que poseen y sobre la legislación en general; además de un incremento en las responsabilidades que implican la carga de los trabajos de cuidado (ONU Mujeres, 2020). Este último es un rasgo que comparten con gran parte de las mujeres en todo el mundo en este contexto de pandemia, quienes han visto potenciadas las actividades domésticas y de cuidado a su cargo pero que, para aquellas bajo la condición de ser migrantes y sobre todo para aquellas indocumentadas, se hace mucho más complejo. Según la OIM (2020), a nivel socioeconómico la pandemia y las medidas de confinamientotambién han puesto en riesgo los ingresos de las mujeres migrantes, generando condiciones de mayor dependencia hacia los empleadores; alejamiento de los servicios de protección social. La tendencia a que las actividades laborales realizadas por mujeres migrantes internacionales se encuentren entre aquellas denominadas domésticas y de cuidados las coloca en condiciones particularmente expuestas al contagio de Covid-19. Foley and Piper (2020) realizan un estudio sobre los impactos y las implicaciones de la pandemia en mujeres migrantes trabajadoras con énfasis en aquellas que

Bibliografía Foley, Laura; Piper, Nicola (2020). COVID-19 and Women Migrant Workers: Impacts and Implications. International Organization for Migration (IOM). OIM (2020) Los riesgos adicionales de la COVID-19 para las mujeres migrantes, y cómo abordarlos. ONU Mujeres (2020) Mujeres migrantes y refugiadas en el contexto de la COVID-19. Rodier, Claire (2015) El negocio de la desesperación ¿qué oculta la tragedia de los refugiados? Buenos Aires, Capital Intelectual.

prestan servicios considerados como esenciales durante la pandemia como son los de cuidado en términos de salud, domésticos y sociales. Estas autoras contrastan, al mismo tiempo, la exclusión que estas mujeres viven con respecto a este tipo de servicios y apoyos y observan que la pandemia amplifica las dinámicas inequitativas por cuestiones de género para ese grupo y, además, genera nuevos sesgos que las impactan. El difícil acceso a espacios de salud dignos en las zonas de destino para la atención de cuestiones sanitarias asociadas a las mujeres, como la salud reproductiva y el seguimiento de embarazos, las coloca en condiciones de mayor inseguridad frente al virus. Esto se observa a partir de experimentar una dificultad de acceso a los medios básicos de protección, por la propensión a vivir en condiciones de hacinamiento y por la sobrecarga de actividades de cuidado (OIM, 2020).

LA TENDENCIA A QUE LAS ACTIVIDADES LABORALES REALIZADAS POR MUJERES MIGRANTES INTERNACIONALES SE ENCUENTREN ENTRE AQUELLAS DENOMINADAS DOMÉSTICAS Y DE CUIDADOS LAS COLOCA EN CONDICIONES PARTICULARMENTE EXPUESTAS AL CONTAGIO DE COVID-19 Por otro lado, también es claro el aumento de la xenofobia hacia las mujeres migrantes que, por su condición de extranjeras, tienden a ser asociadas con la portación del virus. Esto se vincula con la manera en que históricamente se ha identificado, discursivamente, al extranjero como fuente y explicación de los problemas que enfrentan los ciudadanos. Para Rodier (2015) no solo la industria de la seguridad obtiene beneficio de los controles migratorios, pues estos dispositivos tienen también una naturaleza ideológica. Según esta autora, se designan culpables para explicar las amenazas y justificar las acciones implementadas para buscar la tranquilidad de la ciudadanía, así el extranjero es el más fácilmente equiparable a la amenza de la delincuencia, el infiltrado, el terrorista, etcétera; hoy agregaríamos a este conjunto de discursos la amenaza del portador o infectado por el virus. En este sentido, la OIM (2020) ubica la existencia de un rechazo xenofóbico intensificado en el contexto de pandemia, mismo que se refleja en procesos de estigmatización como extranjeras y potenciales portadoras del virus las convierte en blanco de amenazas, lo que pone en riesgo el acceso de las mujeres migrantes a espacios de atención a la salud. Por su parte, ONU Mujeres (2020) también encuentra que la discriminación que experimentan las mujeres por su condición migratoria es en gran medida derivada de la estigmatización que suele relacionar a la portación del virus con personas extranjeras. Finalmente y, por desgracia, se ubica una intensificación de los niveles de violencia en el actual contexto de confinamiento, afectando de manera particular a las mujeres migrantes. Esta se expresa a distintas escalas, desde la manera en que las condiciones de aislamiento aumentan la exposición de las mujeres a la explotación sexual (OIM, 2020), así como la manera en que el confinamiento ha obligado a muchas mujeres a recluirse con sus abusadores o potenciales abusadores sumada a la mayor exposición a la violencia por la incertidumbre laboral (OIM, 2020). * ada.cabrera.g@gmail.com


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La Denise Lucero Mosqueda *

Tonantzin Guadalupe desdibuja las fronteras: la fe da a los migrantes sin documentos un momento de libre tránsito por Estados Unidos Que la fe y Virgen de Guadalupe como estandarte permitiera a los migrantes transitar libremente en un territorio donde son perseguidos por no tener documentos que acrediten su estadía legal, así nació una de las peregrinaciones más simbólicas entre México y Estados Unidos. Iniciativa de la Fundación Tepeyac en Nueva York, a propuesta de un mexicano migrante, la procesión con Tonantzin Guadalupe permitió que en el vecino país del norte los migrantes sin documentos de permanencia legal, pudiesen caminar por un momento sin miedo a ser deportados, pues ante la caravana, ninguna autoridad cuestionó su presencia. La carrera Antorcha Guadalupana es una caminata exclusivamente religiosa, con un propósito mediático para hacer conciencia del fenómeno humano y social de la migración, un llamado a que se respeten los derechos de las personas que migran y los de sus familias, precisó en entrevista con Saberes y Ciencias el sacerdote Anastasio Hidalgo Miramón, miembro de la diócesis de Tehuacán. “A los paisanos durante la carrera nadie intentó detenerlos, a pesar de identificarse como migrantes; ese es el poder simbólico de la virgen y San Juan Diego”, manifestó el clérigo.

Para la región de Puebla, Tlaxcala, Tehuacán y Huajuapan, es el sacerdote Gustavo Rodríguez Zárate, quien coordina la Pastoral de Movilidad Social de la Arquidióses de Puebla y el recorrido de la carrera. En 2020 las comunidades poblanas, tlaxcaltecas y oaxaqueñas que participaron en la Antorcha Guadalupana fueron: Tulcingo, Piaxtla, Acatlán, Huajuapan de León, Santiago, Zapotitlán, Tehuacán, Tepanco, Tepexi de Rodríguez, Izúcar de Matamoros, Zacapala, Coatzingo, Epatlán, Tepeojuma, Atlixco, Chalchihuapan. Además San Pedro y San Andrés Cholula, Nealtican, Zacatepec, Tlaltenango, Tlaxcala, Chignahuapan, Tomatlán y Zacatlán. “La experiencia es muy bonita y positiva, el símbolo de la virgen toca a todos los mexicanos —en la religiosidad y en la identidad—; mucha gente escribe cartas, envía mensajes de amor, esperanza, que son colectados por los capitanes de la carrera. Es gracias a ella que las familias pueden sentirse unidas al recibir las cartas, los saludos a la gente de sus comunidades que ya radican en Estados Unidos”. “Provoca un sentimiento de unión, de hermandad, que a pesar de estar separados por una frontera, nos mantenemos como una familia de mexicanos, a pesar de que estén en ese país. Es una actividad muy motivante,reconfortante y esperanzadora”. ELECCIONES, CRIMEN ORGANIZADO Y LA COVID, LAS TRABAS DE LA CARAVANA La peregrinación se ha enfrentado a dificultades de tipo político, de seguridad y el último año de salud. “Se quiso usar la carrera por candidatos en tiempos de elecciones, hubo quienes hacían propaganda diciendo que ellos costeaban elementos de religiosidad, playeras, estandartes, cuando los únicos fines son religiosos, para enviar un mensaje a los paisanos migrantes de que no están solos. Cuando insistieron en querer usar políticamente la carrera, se dejó de transitar por esas comunidades”. Hubo zonas con presencia del crimen organizado y de mucha violencia, en las que no se podía transitar, sin embargo, la capacidad de mediación de las personas de las comunidades permitió una tregua para que no hubiese violencia y se diera paso a Tonantzin Guadalupe”. La pandemia de Covid-19 cambió el formato de la travesía, y con la finalidad de frenar la cadena de contagios pero no la carrera de fe, el trayecto se hizo en caravana de autos y camionetas, en la edición de 2020. La organización de la Antorcha Guadalupana inicia en el mes de abril, sin embargo, hasta el momento no se ha precisado la forma en que se va a realizar este 2021. ESPERANZA CON LA POLÍTICA MIGRATORIA DE BIDEN La caravana lleva esperanza, los fieles piden que quienes gobiernen hagan sus políticas migratorias más sensibles y humanitarias frente a este fenómeno social. Se nota mayor confianza e ilusión que cuando estaba el gobierno de Trump, acotó el sacerdote conocido como el padre Tacho, “los paisanos sienten que ahora sí les van a tomar en cuenta, sienten que la política migrante de Biden es más humanitaria, por el acercamiento de los niños con sus padres”. EXPERIENCIAS ALENTADORAS DE ENCUENTRO, ESO SIEMBRA TONANTZIN GUADALUPE

· Foto: Es Imagen

En la carrera participan migrantes, sus familiares y sacerdotes, algunos de estos últimos con previa experiencia en recorrer lugares de la Unión Americana como pastores que se dan a la tarea de visitar a los migrantes de sus parroquias. Con más de dos décadas de existencia, la procesión de México a Nueva York inicia en la la basílica de Guadalupe con una misa el primer domingo de octubre para llegar a la catedral de San Patricio en Nueva York el 12 de diciembre, un recorrido con una duración de dos meses. En los últimos años la fecha de inicio se ha modificado e inicia en el mes de septiembre porque se han integrado otras comunidades y parroquias a la travesía de más de 5 mil kilómetros que atraviesa el territorio mexicano y de Estados Unidos. Las imágenes de la virgen de Guadalupe y San Juan Diego inician su peregrinación en el cerro del Tepeyac, recorre una parte de Ciudad de México, estado de México, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Puebla y Nuevo Laredo, Tamaulipas, y de allí hacia Nueva York. La organización está dividida según el territorio; son los representantes de la iglesia católica en México quienes coordinan el trayecto y atención a los corredores dentro de la República Mexicana, y sus símiles en Estados Unidos lo hacen para el recorrido dentro de aquel país.

La Antorcha Guadalupana tiene impacto a nivel personal, social y eclesial; genera encuentros familiares, refuerza las relaciones con las comunidades migrantes, ellos que siempre aportan mucho a sus lugares de origen; es una forma de reconocer y fortalecer los lazos entre las comunidades expulsoras de migrantes y las comunidades que se conforman en Estados Unidos, sostiene el cura. “El fenómeno social de la migración va a seguir, a pesar de que los gobiernos tengan iniciativas para frenar el tránsito; debemos aspirar a fundar una nueva sociedad, desde el buen vivir, una más humana, con una mejor convivencia. La antorcha es un medio para visibilizar, pero también convoca a buscar soluciones más creativas para evitar el sufrimiento de las familias, para paliar la violencia social y de pobreza extrema”. LA COVID PROVOCÓ EL CIERRE TEMPORAL DE ALBERGUES PARA MIGRANTES Entre la frontera de Guatemala y México, y México con Estados Unidos había alrededor de 60 albergues para migrantes atendidos por sacerdotes, religiosas y laicos, ubicados por la ruta del tren “la bestia”, que con la pandemia de coronavirus debieron cerrar para evitar que fuesen focos de contagio, no solo por la crisis sanitaria, sino la económica que dejó sin recursos a los comedores y casas de migrantes. A más de un año de la crisis de salud ocasionada por el virus SARS-Cov-2, se empiezan a reactivar nuevamente estos espacios de atención a las personas que deciden migrar hacia Estados Unidos, y también empieza a reactivarse el acopio de víveres, pues a pesar del cierre de los albergues el tránsito de migrantes no se detuvo. “Es un compromiso de los seres humanos ser solidarios, y como cristianos debemos ser buenos samaritanos para nuestros hermanos migrantes”. * deniselucero@gmail.com


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junio · 2021

Homo sum Sergio Cortés Sánchez *

Transmigrantes

· Fotos: José Castañares

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éxico, otrora país de origen y retorno de emigrados mexicanos, ahora también lo es de tránsito de transmigrantes, principalmente centroamericanos, y de retorno y/o destino alterno de los transmigrantes rechazados por el gobierno de Estados Unidos. Ese país es el principal destino de los flujos migratorios internacionales y también el que liderea la repulsa de aquellos que buscan realizar el sueño americano: uno de cada cinco transterrados vive en Estados Unidos. Miles de emigrados de todo el mundo anhelan vivir en el paraíso ofrecido por el guardián de la democracia, pero son pocos los agraciados que lo logran; en su intento sufren innumerables vejaciones y extorsiones de todo tipo, tanto de aquellos cuya misión es garantizar sus derechos humanos y la libertad de tránsito, como por el crimen organizado y diversos malandros civiles; para su desgracia, los gobiernos por donde transitan y del lugar de destino los criminalizan, estigmatizan y les niegan el prometido derecho de asilo y refugio. Huyen de la violencia, de la miseria, de la exclusión socioeconómica, de la inseguridad pública, y en su larga caminata vuelven a ser mancillados en su integridad física y en su dignidad humana, en particular los menores de edad (acompañados por adulto o no) y las mujeres, los transmigrantes protagónicos del siglo XXI. Buscando mayores niveles de seguridad en su traslado, mejores condiciones de hospedaje y economía de recursos monetarios, los transmigrantes visibilizan su andar y reclaman su derecho de libre tránsito y de acogida y, en esa espera, había al 23 de mayo del año en curso, 18 mil 187 menores de edad en las instalaciones del Departamento de Salud y de Servicios Humanos de Estados Unidos (La Jornada, 29/05/21, pág. 9). La reversión o contención del flujo migratorio se focaliza en las condiciones estructurales que prevalecen en los países de origen de esos flujos y, si estas no se revierten, son ineficientes las políticas migratorias disuasivas, así lo reconoce el gobierno del país del destino, pero es muy poco lo que ha hecho para mejorar la situación social, económica y política que ese gobierno y la estrategia neoliberal han ocasionado en los países de origen de los transmigrantes. En Estados Unidos radican 51 millones de emigrados de todos los países, de estos, 3.2 millones nacieron en El Salvador, Honduras y Guatemala, países de donde proceden las actuales caravanas de transmigrantes. Para atender las causas estructurales de los flujos migratorios de estos tres países, el gobierno de Estados Unidos canalizará el año entrante 861 millones de dólares (md), lo que equivale al 0.014 por ciento de su presupuesto gubernamental que asciende a 6 billones de dólares. En total, en cuatro años de la gestión de Joe Biden se invertirán 4 mil md en esos tres países. Tal iniciativa parece responder al planteamiento hecho por el presidente de México de atender las causas estructurales del flujo migratorio centroamericano generando empleo y mejores condiciones de vida para los residentes de esos países. En su momento, Andrés Manuel López Obrador sugirió una opción similar a Sembrando Vida para esos países, que tiene propósitos múltiples: captura de gases de efecto invernadero con la siembra de un millón de hectáreas; servicios ambientales por prácticas agroecológicas sustentables y resilientes; incremento en la producción de

HUYEN DE LA VIOLENCIA, DE LA MISERIA, DE LA EXCLUSIÓN SOCIOECONÓMICA, DE LA INSEGURIDAD PÚBLICA, Y EN SU LARGA CAMINATA VUELVEN A SER MANCILLADOS EN SU INTEGRIDAD FÍSICA Y EN SU DIGNIDAD HUMANA, EN PARTICULAR LOS MENORES DE EDAD Y LAS MUJERES alimentos; empleo para 400 mil productos agrícolas; ingresos anuales para estos de mil 200 millones de dólares; mejores condiciones de vida para dichos productores y opciones alternas para no inmigrar en esas localidades rurales de alta exclusión social. Con base en dicho programa, AMLO planteó que el gobierno de Estados Unidos debería invertir 4 mil md en esos países centroamericanos para revertir las causas estructurales de la emigración. La Cepal, en su Plan de Desarrollo Integral para El Salvador, Honduras, Guatemala y Sur-sureste de México, propone una inversión de 25 mil millones de dólares en cinco años y enfatiza la desigual distribución de ingresos en los países centroamericanos, los bajos salarios existentes, las altas tasas de violencia e inseguridad. Por su parte, el Fondo para la Infancia de la ONU (Unicef) estima que 30 por ciento de la población de esos tres países requiere ayuda humanitaria (10 millones de personas). La “asistencia” del gobierno de Estados Unidos está muy distante de los requerimientos de inversión y de ayuda humanitaria que requieren en esos países centroamericanos. La creación de 400 mil empleos rurales y el cultivo anual de un millón de hectáreas tendrán efectos multiplicadores sobre la calidad de vida de parte de la población de los tres países centroamericanos, pero no necesariamente abatirán la emigración: la ayuda es parcial y focalizada y no atiende la creación de infraestructura básica ni la generación de servicios educativos y de salud. Los emigrados no solo aspiran a mejores condiciones salariales y de condiciones de trabajo, sino a una mejor calidad de vida para ellos y sus familias así como garantías para su integridad física y patrimonial. Si las condiciones socioeconómicas en México son deplorables, la de los países del llamado Triángulo Norte son más dramáticas: la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en Honduras es 34 por ciento más alta que la de México, y la tasa de homicidios en El Salvador supera en 79 por ciento a la de México; el Producto Interno por habitante de los países del Triángulo Norte es la mitad o menos con respecto al de México, y el gasto por persona en educación y salud es menos de la mitad con relación al de México. La economía importa, pero también la seguridad pública y la seguridad social. * sercorsan@hotmail.com


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Tékhne Iatriké José Gabriel Ávila-Rivera *

Enfermedades de migrantes

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UNA PERSONA QUE DEJA TODO

epresenta un motivo de análisis profundo el fenómeno migratorio, pues hay elementos que no se perciben con facilidad a simple vista. Una condición particularmente humana nos lleva a visualizar primero los aspectos negativos que los positivos en todas las condiciones de nuestras vidas. Si acudimos a un buen restaurante, lo recomendaremos exclusivamente cuando nos pregunten en dónde podríamos comer bien; sin embargo, en el caso de recibir una mala atención o experimentar cualquier asunto desagradable, durante un tiempo lo descalificaremos frente a cualquier persona, aunque no nos hagan preguntas al respecto. Esto explica por qué, durante las campañas políticas, se desacredita en una forma descarnada al contrincante, de modo que se busque cambiar la preferencia electoral en el mayor número de votantes, aunque ante personas que tienen bien definido por quién votar, difícilmente se cambiará la inclinación personal. Hablando en términos de la salud, en efecto resulta notorio que poblaciones que se encuentran bajo una presión ambiental de un carácter grave tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades infecciosas como tuberculosis, infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH-SIDA), hepatitis B y hepatitis C, aunque podrían mencionarse otras inimaginables. Por el temor a ser rechazados por los grupos poblacionales de los países que atraviesan, cada vez es más común un proceso de migración nocturno, que se va convirtiendo en algo invisible a los ojos de la gente que vive en medios urbanos. Obviamente la generación de desechos humanos se debe de dar en condiciones ambientales como fecalismo a ras de suelo, o bien, contacto con gente que vive en condición de calle, lo que podría generar parasitosis que los médicos ya habíamos dejado de percibir en la clínica cotidiana. Los gobiernos generalmente se preocupan por el control migratorio utilizando documentos que avalen los movimientos de gente, pero la necesidad de establecer medidas de cribado o tamizaje, solamente se hicieron evidentes ante la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2, solicitando una prueba confirmatoria de resultados recientes, además de la estricta cuarentena o encierro, durante el tiempo en el que dura un periodo de incubación de este virus. El pronóstico de cualquier enfermedad infecciosa dependerá de un diagnóstico precoz y un tratamiento específico; pero ante un proceso de ingreso y salida de los países generado por la necesidad de mantenerse oculto, condiciona fenómenos que no se pueden calificar en cantidad ni mucho menos en formas cualitativas. Hablamos de una serie de acontecimientos desconocidos y ante los cuales no existen protocolos adecuados de atención. Evaluar la probabilidad de que una persona dispuesta a efectuar un viaje con un rumbo desconocido, aunque exista una meta determinada, acepte ser sometido a una serie integral de estudios que descarten patologías, es algo improbable. Por otro lado, convencer a los políticos de la rentabilidad y eficacia a largo plazo de una medida como el diagnóstico de enfermedades que se encuentran en los individuos que solamente establecerán un paso por un país determinado, me resulta imposible. Una persona que deja todo buscando oportunidades mejores a las que tiene en el medio donde nació, estará sujeto a una serie de tensiones emocionales de un carácter indescriptible. Las condiciones que se irán generando durante el traslado se equiparan al riesgo de perecer frente a un depredador, hablando en términos de trata de personas, esclavismo sexual en niños y adolescentes, riesgos de accidentes durante el traslado, individuos ahogados, intoxicados, explotados, humillados, para sumar la mala alimentación, el agotamiento extremo, la exposición a ambientes de todo tipo sin la debida protección, generan un número desconocido de muertos que incluyen todas las edades y un número de enfermos que debe de acercarse al 100 por ciento por todos los peligros que deben de enfrentar. No se trata de acentuar el rechazo a las migraciones y los individuos que las componen. A final de cuentas, personalmente me he visto en la necesidad de migrar en la medida en la que me lo ha exigido mi preparación y desempeño profesional, lo que me permitió acumular experiencias indescriptibles.

La probabilidad de tener una comunicación constante con los familiares a través de internet, acrecienta los vínculos familiares y enriquece la convivencia étnica, en formas indescriptibles; sin embargo, esto no es tan factible, hablando en términos de la clandestinidad del viajero sin documentos, que erróneamente es calificado como ilegal. En la actualidad se ha hecho patente la incapacidad de los gobiernos para atacar oportunamente los problemas prioritarios de salud en las comunidades que los políticos gobiernan. Es obvio que los migrantes se encuentran en condiciones de máxima vulnerabilidad. La pregunta obligada debe de dirigirse a lo que se debe de hacer, y en este sentido resulta particularmente urgente conocer el fenómeno migratorio en la forma más cercana a la real, a través de investigaciones poblacionales que se orienten más a la determinación del número de personas que viajan, antes que pensar en la repatriación. Considerando las enfermedades infecciosas respiratorias y digestivas, hay métodos de laboratorio y gabinete que además de ser prácticos, son baratos. Vincular a las escuelas y facultades de toda el área de la salud en este tipo de investigaciones de campo puede enriquecer la formación clínica y humana de los jóvenes universitarios, incentivando la investigación y el descubrimiento de enfermedades a través del desarrollo de capacidades clínicas básicas. En este sentido, la población de migrantes podría brindar infinidad de conocimientos a los muchachos en formación y al mismo tiempo, se podría apoyar a las personas que abandonaron sus lugares de origen y que en una forma inconsciente, podrían transportar muchas enfermedades. Los problemas son innumerables y las estrategias para resolverlos podrían ser infinitas. Lo cierto es que enfrentamos dificultades que nos ponen a prueba como especie y que debemos de resolver con valentía, aplomo, audacia y optimismo. De no hacerlo así, nos pondrá en riesgo de padecer patologías emergentes que pensábamos que ya se habían resuelto, poniendo en entredicho nuestra expectativa de vida con un buen nivel de calidad.

BUSCANDO OPORTUNIDADES MEJORES

A LAS QUE TIENE EN EL MEDIO DONDE NACIÓ, ESTARÁ SUJETO A UNA SERIE DE TENSIONES EMOCIONALES DE UN CARÁCTER INDESCRIPTIBLE

* jgar.med@gmail.com

Épsilon Jaime Cid

“El exiliado mira hacia el pasado, lamiéndose las heridas; el inmigrante mira hacia el futuro, dispuesto a aprovechar las oportunidades a su alcance.” Isabel Allende (1942 - ) Escritora

“No señor, el problema no es la inmigración, es la educación, ser distinto no es ser inferior.” Domingo Antonio Edjang Moreno (1977- ) Rapero

“La esclavitud no está abolida, está a la orden del día. En esta ciudad se explota a trabajadores en talleres clandestinos, y si son emigrantes se les priva de la posibilidad de salir de ahí. En esta ciudad hay chicos en situación de calle, desde hace años. Hay muchos y esta ciudad fracasó y sigue fracasando en librarnos de esa esclavitud...” Jorge Mario Bergoglio (1936- ) Religioso


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Reseña (incompleta) de libros Alberto Cordero *

La región de Atlixco, Huaquechula y Tochimilco. La sociedad y su agricultura en el siglo XVI **

** Paredes Martínez, Carlos Salvador (1991). La región de Atlixco, Huaquechula y Tochimilco. La Sociedad y su agricultura en el siglo XVI. México: CIESAS / Gobierno del Estado de Puebla / Fondo de Cultura Económica.

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urante el siglo XII surgen o se consolidan los señoríos de Tochimilco, Huaquechula y Huexotzinco. Advirtiéndose la existencia de un territorio de dominio ampliamente reconocido, que puede tener características muy variables, como estar disperso o formado por diversos grupos étnicos. Otro aspecto general que impone una nueva configuración geopolítica en la época prehispánica —diferente de las migraciones— es la expansión mexica, en especial a partir del gobierno de Moctezuma I entre 1440 y 1469. Algunos autores atribuyen el hecho a que los mexicas padecieron hambruna a mediados del siglo XV, lo cual les obligó a buscar mayor aprovisionamiento de alimentos, mediante la imposición de tributo a sus dominados, y también ampliando sus mercados de intercambio. Este hecho coincide con las caídas, casi simultáneas (alrededor de 1446), de Tepeaca, Cuauhtinchan y Totomihuacan a manos de los mexicas. Mientras que los señoríos de Tlaxcala, Cholula y Huexotzinco se mantenían como una verdadera isla en el altiplano, surgiendo así una frontera de beligerancia, con un enemigo común: los mexicas. Por otro lado los pueblos conquistados, Tepeaca, Quecholac, Tecamachalco, Tecali, Cuauhtinchan, Tepexic, Itzocan, Huaquechula, Teopantlá y Huehuetlán, sirvieron como virtuales suministradores de alimentos y bienes para los mexicas. Atlixco constituía sin lugar a dudas el punto de interés fundamental desde tiempos muy antiguos; la profundidad de la tierra, su clima, su agua corriente y su altitud sobre el nivel del mar, reunidos sobre todo en el valle propiciaban la agricultura; sin embargo, estos elementos no pueden considerarse por sí solos, pues para hacer que esas tierras produjeran, se requería la mano del hombre, cuya disponibilidad se hallaba sujeta al contexto de una sociedad, de sus cambios de población y de los cambios de las técnicas de cultivo. Atlixco, como sabemos, estaba poblado desde el siglo XII, formando parte del área mayor conocida como Puebla-Tlaxcala, por lo tanto participaba de su acervo cultural. Esto es, desde sus primeros pobladores el valle fue cultivado en forma intensiva, por lo que proporcionó a sus habitantes el alimento de subsistencia. En el valle de Atlixco se han encontrado vestigios de entierros, adoratorios, pirámides, montículos, tumbas, ofrendas de barro, piezas de jade, joyas e inclusive una plaza ceremonial. La cerámica de Atlixco se clasifica como teochichimeca y a la de San Pedro Atlixco como perteneciente al posclásico cholulteca.

Tanto en el valle de Atlixco como en los lugares aledaños en donde existían manantiales, destacaban ya sea por su utilidad agrícola, o por sus creencias religiosas, aspecto este último que parece rebasar el interés local debido a la información que sobre la concurrencia a romerías y peregrinaciones desde lugares lejanos se tiene “…dejando de lado las diferencias étnicas, incluso las enemistades políticas”. Antes de entrar a estudiar el desarrollo histórico de los originales pobladores de Atlixco, conviene exponer lo siguiente sobre cierta confusión que existe en torno a la antigua y la nueva población de Huaquechula (Quauhquechollan). Quauhquechollan o Cuauquechola se sitúa igualmente en el lugar en el que hoy ocupa la población de Huequechula. Sin embargo, historiadores y documentación del siglo XVI coinciden en afirmar que el original Huaquechula se situaba en la actual ciudad de Atlixco o muy cerca, y no es sino hasta 1443, cuando se verifica una batalla más entre Huaquechula y Huexotzinco-Calpan y los primeros son expulsados definitivamente, es entonces cuando se puede diferenciar entre Huehuehuaquechula (el viejo Huaquechula) y la actual población de Huaquechula. La región que motiva este estudio —Atlixco, Huaquechula y Tochimilco— no se puede desligar del contexto mesoamericano general. Pero conocer el desarrollo histórico particular de cada uno de los señoríos es de importancia básica, ya que en ellos se pueden apreciar tanto los orígenes de la sociedad prehispánica como las causas que establecieron las diferencias locales y regionales, de las cuales los conquistadores españoles se beneficiaron. No obstante que la población india de Huaquechula y de Tochimilco —como casi todas las de la Nueva España— disminuyó paulatinamente debido a guerras, traslados y enfermedades, en tanto que la de españoles, negros criollos y mestizos se incrementaba, la mano de obra india resultó imprescindible no sólo para la manufactura de productos con fines eclesiásticos o civiles, sino y principalmente económicos: construcción de caminos, puentes y trazas urbanas; para construir finalmente la ruta comercial determinante entre la metrópoli española y Mesoamérica. No se puede decir que la trascendencia que tuvo la región fue el resultado de circunstancias fortuitas. Se debió a que el valle de Atlixco ofrecía condiciones excelentes para la labranza y, más tarde, para la ganadería. La historia de la agricultura prehispánica en esta zona transcurrió entre fundaciones de señoríos, alianzas, expulsiones y, sobre todo, abundantes cosechas; razones suficientes para que, al arribar los conquistadores adujeran que dicho valle y sus contornos eran de tierras dedicadas a la guerra constante, y las tomaron como factor clave del desarrollo futuro, pues los sitios de mayor penetración colonial fueron justamente las riberas de los ríos y arroyos y las extensiones planas como el valle de Atlixco y las pequeñas hondonadas de Huaquechula y Tochimilco. A la agricultura y a la cría de ganado se unieron diversas formas de organización del trabajo —repartimiento, servicio personal obligatorio, alquiler voluntario— que, siempre con la explotación y el regateo de los brazos indígenas, dieron alimento y materiales a la capital del virreinato y aun a su misma metrópoli. De esta manera durante todo el siglo XVI se observó no sólo la concesión de numerosas mercedes de tierra, sino la preocupación de la propia Corona española y de los virreyes por vigilar la tenencia en la región. Ello particularmente en los valles que trata esta obra de Carlos Salvador Paredes Martínez, quien además de recorrer la historia de la agricultura en estos sitios como un proceso continuo, aporta diversas hipótesis y conclusiones que dan una versión distinta de aspectos en apariencia resueltos. * acordero@fcfm.buap.mx


junio · 2021

Tras las huellas de la naturaleza Tania Saldaña Rivermar y Constantino Villar Salazar · Ilustración: Diego Tomasini “El Dibrujo” *

¡A viajar se ha dicho!

E

n México, mayo es el mes en el que festejamos a las madres, esas mujeres que nos dieron vida, que nos tienen paciencia, que nos brindan cobijo, que nos cuidan y que nos escuchan. Desde esta pequeña trinchera les agradecemos y les decimos: ¡Gracias, las amamos! Pero mayo, aunque es muy socorrido para los lugares que ofrecen algún servicio u obsequio para nuestras madres humanas, también es un mes en el que el festejo sobrepasa las fronteras y es que el segundo fin de semana de mayo regularmente se conmemora de una manera muy particular el Día Mundial de las Aves Migratorias, para ser específicos, el 8 de mayo es el día en que las personas que aman observar aves, que trabajan en pro de la conservación de este hermoso grupo de vertebrados, salen a sus lugares preferidos a observar uno de los eventos más hermosos que nos regala la naturaleza, la migración, debemos decir que si bien para América del Norte, específicamente Estados Unidos y Canadá, el festejo obedece a que las aves que migran durante el invierno, por estos días llegan a sus lugares de residencia en donde existe ahora una buena disponibilidad de alimento, hay algunas aves que se van a reproducir en estos lugares y otras que lo han hecho en alguna estación de vuelta de la migración. Las migraciones representan grandes ventajas para estas aves, por un lado, el migrar hacia el sur les permite encontrar áreas en donde la disponibilidad de alimento, buena temperatura, agua, entre otras, pero quizá lo que es más emocionante es ver la cantidad de servicios que le brindan a los ecosistemas y de manera indirecta al ser humano, pues al llegar a los ecosistemas de su preferencia se vuelven controladoras de plagas, dispersoras de semillas, polinizadores, además que sin saberlo se vuelven un recurso que tienen miles de personas para asombrarse del evento, las observaciones se vuelven sonrisas y fotografías que los cazadores de imágenes y amantes de las redes sociales suelen tener para disminuir su estrés, cabe aclarar que muchos de los observadores de aves no han tenido la oportunidad de salir como en años anteriores y esto, como mucho se ha hablado debido a la Covid-19. Los grupos de observadores de aves se han desarrollado en casi todas las ciudades y estados de nuestro país, estas personas, hombres y mujeres incluyen sus datos no solo en redes sociales como Facebook e Instagram sino lo hacen en plataformas muy importantes como Naturalista y algunas internacionales, dichas plataformas les permiten a los menos expertos tener interacción con los más

experimentados e incluso con investigadores que les ayudan en la identificación de las aves, y suman estos datos a proyectos que servirán a futuro para conocer más sobre estas especies, pero no solo en ámbito nacional sino hasta internacional, es por ello que grupos como The Cornell Lab of Ornitology ha tomado la acertada decisión de apoyar a grupos que se han sumado en el diseño de programas de educación ambiental, de divulgación de la ciencia, de ciencia ciudadana o alguna iniciativa que detone el conocimiento para la conservación de las aves migratorias. Existe un sinfín de ejemplos, pues de las más de mil 100 especies de aves en México, aproximadamente el 40 por ciento de ellas son migratorias, tal es el caso de una especie que pertenece a uno de los grupos más buscados y que ha causado asombro en hombres y mujeres a lo largo de la historia, el colibrí, claro, no todos los colibríes migran, pero el Zumbador Canelo (Selasphorus rufus), es el ave que tiene el récord de migración si comparamos su tamaño de aproximadamente 8 cm con respecto a la distancia que recorre. Es bien sabido que los colibríes son excelentes polinizadores, grandes voladores y quizá los brabucones más hermosos, pues son muy territoriales, esto nos llevaría a otra reflexión, regularmente al ver a estas aves y principalmente a las que son migratorias además de maravillarnos y contar historias debemos pensar que al verlas llegar y regresar en poblaciones adecuadas para su especie, con ese volar elegante nos están brindando otro servicio y este es el de informarnos sobre la salud de los ecosistemas, ya que se considera que las aves son sumamente vulnerables a cambios en la calidad del aire, agua e incluso de temperatura (esta última y ante la aceleración del cambio climático, es de especial atención, ya que las aves no están migrando de manera, si nos lo permite nuestro lector, decirlo así, natural), dicho de manera más concreta <<Si las aves están bien, los humanos estamos bien>>. Hay que tomar en cuenta que la migración de las aves, al menos para nuestro país no solo se realiza de norte a sur, sino que también se lleva a cabo del sur del continente y centro, hacia el norte por lo que ya por estos días estaremos viendo aves que nos visitan año con año, como el mosquero (Contopus sordidulus), que es parte de este movimiento cuasi veraniego. Finalmente, y para cerrar esta columna, hay que mencionar y agradecer de manera muy cariñosa a nuestra amiga bióloga y pajarera de corazón Ariadna Tobón Sampedro, ya que siempre nos da luz y nos brinda su ayuda ante nuestras contantes preguntas sobre el que sin duda es uno de los grupos más hermosos que surcan los cielos. Y ahora sí, por último, invitamos a la reflexión sobre la migración y a leer entre líneas lo que nos quiere decir la naturaleza, para ella no hay fronteras, no hay banderas y si las aves nos pueden ayudar a hermanarnos, que lo hagan también nuestros actos de humanidad. Tras las huellas

@helaheloderma

* traslashuellasdelanaturaleza@hotmail.com

Efemérides Agustín Márquez y José Ramón Valdés *

Calendario astronómico junio 2021 Las horas están expresadas en Tiempo Universal (UT)

Junio 10, 10:53. Luna Nueva. Distancia geocéntrica 404 221 km. Tamaño angular de la Luna: 29,5 minutos de arco. Junio 10. Lluvia de meteoros Ariétidas. Actividad entre el 14 de abril al 24 de junio, con un máximo el 10 de junio. La tasa máxima observable será de 50 meteoros por hora. El radiante se encuentra en dirección de la constelación de Aries, con coordenadas AR=02h50m, DEC=+24º00 . Será difícil de observar en la madrugada del 10 de junio, por estar muy cerca del horizonte, hacia la parte noreste de la esfera celeste. Junio 11, 01:05. Mercurio en conjunción solar inferior. Mercurio pasará a menos de 3° 08´ del Sol; dejará de ser un objeto vespertino y pasará a ser objeto matutino. Junio 13. El cúmulo globular M92 en la constelación de Hércules y el cúmulo globular NGC 6388 en la constelación del Escorpión, ya estarán bien ubicados para su observación la mayor parte de la noche, hacia el noreste de la Esfera Celeste. Junio 15. Los cúmulos abiertos M6 (Cúmulo de Mariposas) y M7 (Cúmulo de Ptolomeo) en la

constelación del Escorpión, ya estarán bien ubicados para observación la mayor parte de la noche, hacia el sureste de la Esfera Celeste. Junio 18, 03:54. Luna Cuarto Creciente. Distancia geocéntrica 377 086 km. Tamaño angular de la Luna: 31,7 minutos de arco. Junio 21, 03:32 (junio 20, 22:32 hora del centro de México). Solsticio de Verano. Junio 23, 22:15. Acercamiento de Marte y M44 (El Pesebre), pasando a solo 0,5´ uno del otro, en dirección de la constelación de Cáncer. Configuración visible unos minutos después del atardecer, hacia el noreste de la Esfera Celeste. Junio 24, 18:40. Luna Llena. Distancia geocéntrica 361 536 km. Tamaño angular de la Luna: 33,0 minutos de arco. Junio 27. Lluvia de meteoros Bootidas de junio. Actividad entre el 22 de junio al 2 de julio, con un máximo el 27 de junio. La tasa máxima observable será variable y menor a 100 meteoros por hora. El radiante se encuentra en dirección de la constelación de Bootis, con coordenadas AR=14h57m, DEC=+47º51´. Será difícil observar por la presencia de la Luna cerca de la media noche, hacia la parte noreste de la esfera celeste. Junio 27, 09:27. Conjunción de Luna y Saturno, con la Luna a 4° 01´ al sur de Saturno, en dirección de la constelación de Capricornio, hacia el sureste de la Esfera Celeste.

* amarquez@ inaoep.mx, jvaldes@ inaoep.mx

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Saberes y Ciencias: Migración #111  

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