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PUEBLA

• MIÉRCOLES 11 DE ENERO DE 2017

Entre rumores y desinformación: el pánico en 140 caracteres CUAUHTÉMOC CRUZ ISIDORO

El rumor se presenta en momentos de crisis y en sociedades desinformadas o mal informadas. Transmite información sin fundamento y pretende deformar los hechos o crear un cierto estado de ánimo en la opinión pública”. El anterior es un comentario realizado a un Manual de propaganda elaborado por la Secretaría de Gobernación en los 70, publicado por el periodista Jacinto Rodríguez Munguía en el libro La otra guerra secreta. Dicho documento señala que “la transmisión de los hechos de boca en boca –el fenómeno del rumoreo– es el mejor medio de difusión pública, porque es de todos los instrumentos de propaganda el que mejor activa la imaginación individual y tiende a desorbitarla. Además, la idea se siembra y nadie atina a precisar de dónde salió”. La semana pasada bastaron cerca de 500 cuentas en twitter, según el sitio Lo Que Sigue, para desatar una psicosis co-

lectiva basada en rumores y desinformación. En varias partes de nuestro país, entre ellas Puebla, se orquestó una campaña de pánico generada a partir de mensajes difundidos a través de las redes sociales twitter y facebook, así como mediante textos, imágenes y audios vía whatsapp. Los mensajes, emitidos en el contexto de las protestas en contra del alza a las gasolinas y el llamado a manifestarse de manera pacífica, advertían de posibles golpes de Estado; de actos de violencia en algunas partes de las ciudades; de llamados a saquear tiendas de autoservicio, e incluso la noche del viernes, a nivel local, se hablaba de la entrada del Ejército para hacer “una limpia”. El escenario parecía catastrófico, sin embargo muchos de esos mensajes eran falsos y provenían de cuentas denominadas bots (falsas). ¿Quién o quiénes estuvieron detrás? Es difícil saberlo. Lo que sí, es que lograron muy bien su objetivo: infundir miedo y pánico en la gente. Así como el rumor encontró entre las

redes sociales y los servicios de mensajería instantánea un canal sumamente efectivo para generar el impacto deseado, es también a través de estos que se puede combatir. ¿Cómo? Con el uso responsable de la información al momento de difundirla. Aquí tres recomendaciones para realizar antes de compartir cualquier información a través de internet, sobre todo en momentos de crisis: a) Al recibir un mensaje o el enlace a una nota informativa, lo primero que hay que hacer es revisar la fuente de la información. ¿Proviene de algún medio serio o conocido? ¿Se identifica plenamente el origen de la información o es de manera “anónima”? ¿La fuente es confiable y reconocida? b) Verificar que la fecha, lugar y nombres referidos sean correctos. A veces se difunde información que ocurrió hace algunos años o en alguna otra parte del mundo y se hace creer que es reciente y cercana. Incluso algunas imágenes que se

comparten están “truqueadas” o no corresponden a los hechos. c) Buscar la información en otros medios. Si la información llegó por redes sociales o whatsapp, se tiene la posibilidad de abrir el navegador (por decir Google) y hacer una búsqueda rápida de la misma para corroborar su autenticidad. Si es un hecho relevante seguramente algún medio o periodista confiable estará abordando el acontecimiento. Una vez realizados estos pasos, si no está seguro de que la información es cierta, no comparta. Con ello contribuye a que el rumor y la desinformación no se propaguen. Si detecta que la información es falsa, lo que se puede hacer es alertar a sus contactos para que ellos tampoco la compartan; en cambio si la información que tiene es verídica y de suma importancia, entonces comparta para mantener informados a sus contactos. El uso responsable de la información está en nuestras manos y a un solo clic.

Toma tu corazón roto y conviértelo en utopía Las redes que paralizan

ANA KAREN BARRAGÁN

GABRIELA DI LAURO

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espués de que Enrique Peña Nieto anunciara el incremento a las gasolinas al iniciar el año 2017 las redes sociales, especialmente whatsapp, se llenaron de mensajes en video, audio o texto advirtiendo de saqueos en diferentes puntos de la ciudad de Puebla. El que más llamó mi atención fue uno que recibí la tarde del 5 de enero en el que la voz de un hombre notificaba que no había que ir a Angelópolis a las 7 de la noche porque habría un fuego cruzado entre policías y saqueadores. No me interesó tanto por el contenido sino por la cantidad de veces que lo recibí de personas que yo creí tendrían criterio suficiente para haber hecho caso a las también decenas de invitaciones a no creer toda la información y a corroborarla en redes. Y Angelópolis cerró mandando un mensaje nada alentador a la ciudadanía. Una amiga me buscó a las 6:30 de la tarde para preguntarme si me había enterado de los balazos en el portal de Cholula porque a su negocio llegó gente corriendo a avisarle que la cosa se había puesto fea. Me fui a twitter inmediatamente a verificar la información y lo único que encontré fue un mensaje del presidente municipal de San Pedro avisando que era una falsa alarma y que la policía estaría realizando recorridos por la ciudad. A las 7:40 salí de casa para ir a la partida de rosca del movimiento Cholula Viva y Digna en los terrenos que aún siembran flores. Las calles, efectivamente, estaban llenas de policías, un tránsito infernal como cualquier noche de reyes y gente asustada con las cortinas de sus negocios a la mitad o de plano asomándose en sus zaguanes con cara de susto. Nada había sucedido, sólo un rumor que seguramente representó para los comerciantes que decidieron hacer caso de mensajes anónimos pérdidas de algunos miles de pesos. Me dio miedo, sí, no por los mensajes en redes, sino por la gente que fácilmente se paraliza y es capaz de paralizar una ciudad y su actividad económica por un rumor. Pero los que más perdieron, sin duda, fueron aquellos que víctimas de la ignorancia y la ingenuidad perdieron la libertad esa noche presos de un miedo que fácilmente podía enfrentarse recurriendo a la confirmación de la fuente. Ni reyes ni partidas de rosca en muchos hogares “porque quedarnos en casa es lo mejor que podemos hacer”. No puede negarse que sí hubo actos vandálicos, por supuesto, pero ahí los medios reportaron puntualmente repitiendo una y mil veces las mismas escenas, lo demás fue mero pánico viralizado que ni empresarios ni ciudadanos supieron enfrentar. A ver si algo aprendimos.

omo pocas veces, el pasado domingo olvidé por completo que era la noche de la entrega de los Globos de Oro a los mejores actores del año –según los criterios de la “Hollywood Foreign Press”– culpa de una vida millenial en la que los contenidos que consumo provienen de plataformas como Netflix; queda pendiente analizar qué tan positivo es aquella lejanía a las bellas tradiciones de vivir en un mundo alterno y poco cercano a nuestra realidad. A pesar de este impedimento, bastó una actualización de facebook para hacerme saber que algo había dicho la actriz Meryl Streep que desató el furor de los usuarios de las redes sociales. Fue a través de una nota compartida de El New York Times que me enteré del contenido del discurso que había emitido la galardonada actriz al recibir un premio Cecil B. DeMille por su trayectoria cinematográfica. Evidentemente, el arrebato de las redes sociales se debió a una fuerte crítica que hizo Streep al presidente electo de Estados Unidos –y como fiel seguidora de la actriz, supuse que esta alusión tenía dos fuentes probables: 1. Tener un respetable interés por defender la diversidad de las personas en un contexto tan adverso o 2. Tener una posible cercanía con el grupo de los Obama– recordemos los reconocimientos que la actual administración estadounidense le ha otorgado a mujeres como la protagonista de la decisión de Sofía o como el recién entregado a la entrevistadora y comediante Ellen Degeneres. En fin, el origen de lo comunicado es incierto, pero lo dicho por Streep fue claro: “Este instinto de humillar, cuando es modelado por alguien en la plataforma pública, por alguien poderoso, se filtra en la vida de todos, porque da un cierto permiso para que otras personas hagan lo mismo. La falta de respeto invita a la falta de respeto, la violencia incita a la violencia. Y cuando los poderosos usan su posición para intimidar a los demás, todos perdemos. “ Dichas palabras no son menores; tan fue así que Donald Trump utilizó su cuenta de twitter para lanzarse en contra de la señora Streep desacreditándola como actriz; ¡Vaya error del Sr. Trump! Una vez más sacó a relucir la intolerancia a la crítica. Por otro lado, lo fundamental –me parece– es rescatar los espacios de mayor envergadura para hacer llegar un mensaje de solidaridad y de empatía por el otro. Sabemos que estos grandes actores –como Meryl Streep– viven en realidades muy distantes a las nuestras o al del ciudadano estadounidense promedio. Sin embargo, es necesario que como ciudadanos del mundo alcemos nuestra voz para defender lo que nos estamos jugando; el respeto a la vida, a la dignidad, al otro. Por ello y, aún cautelosa de los posibles orígenes del discurso, hoy agradezco que una actriz de esta magnitud de incidencia haya defendido los intereses –principalmente, de tantos miles de conciudadanos que hoy viven de cerca el racismo y la intolerancia. Hoy, diferente a lo que le dijo la princesa Leia a Meryl, diría: toma tu corazón roto y conviértelo en utopía. Una utopía que sea empática, que sienta y que denuncie; una utopía que no se agache, que no tenga miedo y que nos encuentre.

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5472 - La Jornada de Oriente Puebla 11/01/2017