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POR LAS RENDIJAS DEL TIEMPO En las soledades del destierro

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OSWALDO KARO AMAYA

POR LAS RENDIJAS DEL TIEMPO En las soledades del destierro

Bogotรก Marzo 2007 3


ISBN 978-958-44-0778-8 Primera Edición Marzo 2007 Por las Rendijas del Tiempo En las soledades del destierro Copyright © Oswaldo Karo Amaya oswaldokaroamaya@gmail.com Portada: Arlés Herrera - Calarcá Diseño y Diagramación: Rafael Carrascal V. 312 588 78 02 racave27@yahoo.com Impreso por: Krocomputo Litografía Ltda. 312 588 78 02 racave27@yahoo.com Con el respaldo del Colectivo de Artistas Luis Vidales Bogotá, D.C. Impreso en Colombia Printed in Colombia

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A los ausentes con la promesa de que jamรกs nos abandonarรกn

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¡Cuánta dignidad en el dolor! Este grito auténtico y hondamente sincero nos conmueve y nos estremece. Dolor que va encontrando con fluidez admirable, nuevas formas de expresión y maneras de encarnarse, de hacerse palabra herida y sangrante, palabra de soledad y abandono. Si como dice Gabriela Mistral, “¡todo libro es purpúreo como sangrienta rosa!”, el profesor Oswaldo Karo Amaya nos ofrece un hermoso ramo de rosas, con el púrpura de la sangre y el aroma terrible del dolor y la soledad. Francisco Tostón de la Calle

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En esta poesía cada verso es un sendero por donde caminan el dolor, el desarraigo y la impotencia temporal ante la violencia. El poeta se resiste a la derrota. Por eso, sus versos expresan su espíritu guerrero y su actitud de combate y lucha espiritual desde el exilio físico. El arte y la textura de las palabras describen la lucha interna que provocan las causas justas, silenciadas por la violencia física y espiritual de los poderosos sobre los débiles. Pablo Rivas Mosquera

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POR LAS RENDIJAS DEL TIEMPO 1

En las barbas de la muerte con agujas rotas por las costuras del tiempo tejo estos versos Serpiente agitada ind贸mito esp铆ritu con pulso firme ensarto hilos y puntada a puntada remiendo jirones

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En el horizonte un rojo sol un revuelo de nubes grises y un centenar de aves de mal agüero Rostros perdidos miran el futuro incierto de la nave que partió ¿Quién va en esa nave? En las partidas no solo parten los que se van También parten los que se quedan

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3 Caballos cerreros sacuden las murallas La mar iracunda grita de oriente a occidente y de norte a sur Las olas son de sangre los caballos son de acero y el dolor es de carne y muerte

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4 El puerto estĂĄ lejos Altas olas estrellan la nave de cristal contra los acantilados Un llanto de voces rotas cae eterno en el vacĂ­o de la distancia Vuelta aĂąicos a la deriva se ahoga la vida

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Gruesas gotas golpean grueso el techo de la barca Anda la embarcaci贸n en un mar enfurecido bajo la lluvia de sombras de la existencia que agoniza Y toda la tristeza de la noche se desgaja por mis ojos

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6 Abandonado en una playa lejos de mi puerto me visitan los ausentes Mil espinas ruedan por mis mejillas se clavan en mis pies y lastiman mis pasos

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7 Han cerrado las puertas y pasado mil cerrojos por dentro Me han dejado afuera sin ti sembrado en el aire incomunicado en la obscuridad Rompe las puertas destruye los cerrojos enciende la luz y dame tus llaves

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Por las rendijas del tiempo se filtran voces de Hienas Sagradas Contra los vidrios de mi ventana estrellan violentos escupitajos de sus bocas de fuego y salvajes resuellos de vendaval Y en mi coraz贸n de madera se atora el filo acero de sus hachas

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9 Hablo con tu voz y quieren silenciarme Pero aunque apaguen mi garganta te oirรกn oirรกn tus gritos oirรกn los gritos de mis letras Y mi voz tu voz irรก por los caminos como una vela encendida

A Manuel Cepeda Vargas In memoriam

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Con la vista fija en la lejanĂ­a entre hombres sin rostros camino Vengo del pasado invisible como el viento invisible como la nada Arrastrando grillos de cemento deambulo con el peso de la soledad atado a mis espaldas Los ojos fijos en el concreto miran la pelĂ­cula lejana de la vida a travĂŠs de la nebulosa ausente del pensamiento

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Rumiando solo como alma en pena me desplazo lento acompa単ado de ausentes entre la multitud indiferente Atravieso caminos inciertos y tinieblas perennes con la voz seca del sediento y las llagas del caminante Ni una sola gota de luz ni una sola voz de agua Nada ilumina mis silencios

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12 BogotĂĄ es inmensa como la noche a la deriva mar adentro en la obscuridad Es un monstruo multicolor de luces que intenta oscurecer mis recuerdos de lejanĂ­a Mis pasos dormidos por los avatares de la vida se pierden en la bruma lejana del tiempo Pero mi silenciosa figura no se quiere diluir en la distancia blanca del espacio frĂ­o

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13 Camino insecto por las calles llenas de gente llenas de nada Alguien me persigue y no persigue nada Miro hacia atrĂĄs y no veo nada Corro y corro y no corro nada Descanso y descanso y no descanso nada DetrĂĄs de mĂ­ hay una sombra Miro Y no hay sombra ni hay nada Soy yo que nunca he sido sombra ni he sido Nada

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14 La luz est谩 ciega y nadie me puede ver, pero los ojos de los ausentes me siguen Siento sus pasos caminando en mi vida y mi silencio se llena de voces del pasado En esta estaci贸n de mi vida me emborracho oyendo sus tonadas en mi exilio

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15 He caminado mucho pero falta mucho por andar He caminado desde el vientre hasta los juegos infantiles y desde el compromiso hasta el destierro Con piedras he tropezado y caĂ­do siempre me he levantado Si cansado no puedo seguir prĂŠstame tus pies He caminado mucho pero falta mucho por andar

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Arrastrado por las olas ruedo Pero soy duro como las piedras de tus arroyos y como ellas resisto las crecientes de la vida y los ĂĄcidos del tiempo Fabrico mi refugio a la orilla del camino detrĂĄs de la poesĂ­a con el color de la noche y las soledades del destierro

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Todas las noches visito lugares donde nunca he ido A veces no sĂŠ si estoy despierto o si estoy dormido A veces hablo no sĂŠ si conmigo o con desconocidos A veces me acuchilla el sicario y no sĂŠ si estoy despierto o si estoy dormido

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18 Mi sueño varado en el Mar de la Noche espera desesperado el paso de la nave de las horas Pasa y me deja pasajero de un nuevo día La ciudad sometida por las voces de un nuevo invierno amanece despierta Mientras tanto, yo espanto el frío con el calor de los difuntos vivos en mi poesía

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19 Mi pensamiento borracho de ti da tumbos por los caminos de la lejanĂ­a Ciego avanzo guiado por tu luz

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20 La vida es una pesadilla El mundo da vueltas en el cerebro y el miedo transita por mi habitaci贸n Hombres sin rostros y con muchas manos me buscan en la obscuridad Sombras largas cuchillos afilados

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21 Escondido en el quinto piso de la noche me cuelgo de mis pensamientos y escapo por la ventana A mi puerta toca la zozobra de un paĂ­s envuelto en papel de regalo

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22 Estoy desnudo en una pieza de tres por tres enorme como una constelación Los hijos esparcidos en la inmensidad son puñales en mis ojos Floto montado en la ingravidez del tiempo muerto detrás de las paredes cercadas por rutilantes luminosidades de transparente lejanía La noche eterna soporta mis desvelos y mis ojos se escapan tras un nuevo día

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23 Desesperada la soledad se masturba en mi cama todas las noches de esta eterna Noche salpicรกndome de sangre dolor y muerte

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24 Llevo días meses años esperando llegar a la playa donde se oye el embrujo de tu voz Días meses años esperando respirar mar adentro tu sofocado aliento Llevo días meses años esperando oler tu salado beso de mar

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Añoro tu sol suelto peludo desgreñado de larga cabellera de sonrisa amarilla de pestañas brillantes Añoro tu sol suelto destiñendo mis tristezas burlándose de mis fatigas quemando mi cansancio Añoro tu sol suelto de pisadas suaves vestido de verde

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26 Me muerden todas las formas de soledad Pero la que devora mi coraz贸n a dentelladas desplaz谩ndose infinita por mis aguas como un tibur贸n es la soledad de estar sin ti

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27 Timoneando mi barca en nostรกlgico vuelo elimino la distancia y llego solo como el viento a besar la transparencia de tu rostro hermoso Llego solo a chapotear inocente en el canturrear alegre de tu sonrisa de cristal A escondidas llego solo a hurtar el embrujo de la salpicadura de perlas de tu manantial

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28 Camino y llego de dos o tres solitarias zancadas a la quietud del silencio muerto en la mudez de tus cosas dormidas Paso a paso recorro con angustia fantasmag贸rica tus tristezas de media noche Paso por tu cementerio sembrado de odios y riego con mis ojos tus 谩rboles talados Luego me voy dejando el sonido de mis huellas en el polvoriento recuerdo de tus veranos

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29 Las comisuras de los labios apuntan hacia abajo En mi rostro no brilla el sol Y la blanca libertad de la risa yace encerrada en una frĂ­a cĂĄrcel de labios apretados

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Brota amargo un manantial El sentimiento corre doloroso por el cauce de la vida La alegrĂ­a ha volado cual mariposas de alas rotas El atardecer es incierto y no se vislumbran nuevos amaneceres Pero no me irĂŠ sin ver el despertar de nuevas sonrisas y el mariposear alegre de los atardeceres

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En la nocturna distancia los ojos de tu luna mojándome con su iluminada melancolía y aquí dentro de mi cárcel el desgarrado grito de la soledad y la petrificada sonrisa de la noche sin sus titilantes alegrías En la quietud del silencio se siente el goteo lluvioso de la noche que gime El sentimiento se asoma a mis ojos y sonámbula la tristeza fluye dentro de mí

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Orillado en la nostalgia desgrano gota a gota toda memoria Las angustias se atropellan unas a otras Los d铆as y las noches lloran en mi habitaci贸n Y un gris gaseoso se respira desde el alma

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Silbando solo pasa suave tu viento surcando mi silencio Deja estelas fragantes de sangre fresca Silbando solo pasa suave tu viento Susurran sus alas de cristal en los barrotes de mi poesĂ­a

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34 Agonizante el gemido flota en los rĂ­os Esplendentes los rostros martirizados se apagan en las noches Por los caminos de sangre las osamentas se juntan y marchan iluminadas por el faro de un nuevo dĂ­a Y a mĂ­ me toca beber de este valor amargo del futuro

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35 Por los días tristes de polvo de tu camino de sueños se pasea señorial una calavera Luce fría sonrisa gris largos colmillos ensangrentados tinta voz roja y glacial resuello Viene convirtiendo en gélidos suspiros el verde boscaje y el amarillo sol Refulge en su enorme rostro alquilado una heladora mirada en centelleante descomposición A los mártires de la Unión Patriótica

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36 Hacia ti avanza ciego incontenible un rĂ­o desbordado de sangre y tus hombrecillos de polvo buscan la orilla en barcos de papel Hay una llovizna plomiza sobre ti y un silencio que pesa toneladas de dolor Los ataĂşdes yacen olvidados en la memoria de la inconsciencia y tus muĂąecos de trapo tienen la mente en blanco A Camilo Daza In memoriam

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37 Alimañas del tiempo secan la fuente del bosque y dispersan a sus pájaros cantores Y yacen trinos y alas rotas Tronantes voces se ahogan en el silencio de la carne Y la noche escupe bocanadas de terror Uno a uno arrancan los pétalos para dejarnos sin las flores abiertas a un nuevo sol ¡Lágrima a lágrima secan la vida! A Marcel Burgos Ochoa In memoriam

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38 Se escucha cada vez más cerca un llanto de campanas que tañen en el corazón Palpita un rumor creciente de dolor sordo que amenaza con estallar en mil pedazos

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39 Gritos transparentes como gotas de agua cruzadas por el sol se oyen en la lejanía Por los cuatro vientos cardinales se escuchan voces horadadas por el dolor En mi desvelo el silencio penetra afilado Se cuelan los chillidos arrancados en la noche y un viento amargo siembra cruces en mi corazón ¡Larga travesía en la noche larga! A Pacho, César y Gonzalo In memoriam

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40 Las bestias andan sueltas en las calles alimentĂĄndose de la vida y defecĂĄndose en las gentes Camaleones con los ojos bien abiertos las miran pasar Un dĂ­a las bestias y yo nos encontraremos con el odio de las tripas enredado en las manos

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Porque arrasan los ĂĄrboles piensan que el bosque va a desaparecer Porque fusilan las palomas piensan que su vuelo van a detener Se equivocan TĂş no duermes El bosque se multiplica Y la paloma sigue volando A Manuel Herrera Sierra In memoriam

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42 Los ausentes en todo momento traspasan la traslúcida faz del aire del trasmundo y caminan por los hilos invisibles de la historia En todo instante llegan a nuestros sueños y caminan por nuestros sueños y nos dejan el acero de sus vidas A Manuel Gómez Romero In memoriam

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43 Hay un salvaje caballo negro dentro de mĂ­ que golpea furioso sus manos contra el piso Hay un salvaje caballo negro de brillantes ojos iracundos que grita rabioso con voz de poeta Hay un salvaje caballo negro dentro de mĂ­ lejos de su casa

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44 Río abajo represándose desciende la ira Detrás de muros de contención aguardo su desbordamiento Fortificado en los cadáveres esparcidos en la ribera espero A lo lejos un coro silencioso de perros aúllan mi partida Yo les digo salten la muralla arranquen mi corazón y cómanselo Mientras tanto la vida sigue latiendo

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45 En mi corazĂłn habita un pueblo fantasma Se apagan las Ăşltimas velas que iluminaron mi partida Mi luna abandonada se asoma sobre el cerro Y por las rendijas del tiempo se filtran estas hieles brotadas de mi poesĂ­a

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Pero la noche no será eterna El sol volverá a sonreír y se prenderá una hoguera de voces que dirán verdades en nuevos tiempos

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47 DespuĂŠs de muerto no me dejes morir No me dejes morir en el olvido No me dejes morir en los recuerdos No me dejes morir en la soledades del cementerio Quiero vivir siempre en ti Muerto en tu voz Muerto en tu vida Muerto en todas partes A Wilmer Vanegas GarcĂ­a In memoriam

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SI LA NIÑA PREGUNTA

Mujer si la niña pregunta por su papá dile que ahora soy el viento Dile que algún día volverá a ver mi voz silenciosa treparse por las paredes de la casa Dile que un día caeré visible en el patio para que nunca más me extrañen mis hijos del alma Dile que hoy despierto, vivo y duermo en estos poemas que heredé de las soledades del destierro Dile que prisionero de la guerra los barrotes invisibles de mi poesía son mi libertad

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Y si te pregunta qué es la libertad le dices que es un marinero sin puerto que va por el mundo sin rumbo fijo Pero no le digas que el pájaro blanco de mi risa yace descuadernado en el campo de batalla Mas bien dile que aguas quietas duermen tranquilas en medio de la tempestad Y que un día la paloma cansada de volar se parará en sus manos

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ABUELA ANA MARÍA

Después de tantos años sin verte así te imagino Surcada la inmensidad de tu piel por inmensos ríos secos de tiempo Tu voz sin viento y tus oídos sin sonidos Seca y sin piedras la cuenca del río de tu risa y borroso y sin colores el mundo de las cosas Desteñida tu risa y sin agua tus labios Blancas y marchitas tus flores de juventud Soldados y dolorosos tus movimientos Y titilante y opaca tu luz Después de tantos años sin verte así te imagino 57


POR LAS RENDIJAS DEL TIEMPO - En las soledads del destierro