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I.S.C.C. Profesorado de Inglés Residencia Docente Narrativas Pedagógicas (#2) Student: Lais Denise Büttner Teacher: M. Patricia Raimondi

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Narrativa Pedagógica n°2: Colegio Barnidio A. Sorribes. 6to año 1 módulo de 80’ Se dice que el período de residencia es el que te marca para toda la vida profesional, hay un antes y un después. Es verdad. Desde que comencé la residencia en el Colegio Barnidio Sorribes supe que pasaría algo que guardaría por siempre en mi corazón. Así fue efectivamente. Al principio parecía todo muy nuevo y hasta no sabía si lo iba a poder lograr. Me propuse una meta que tendría como objetivo algo mucho más allá de la enseñanza de los contenidos que me habían asignado, quería dejar algo, un mensaje de aliento. Entonces, durante las vacaciones de invierno comencé a idear la que sería mi última clase con el grupo. Busqué ideas en internet, pregunté y fue así como poquito a poco se fueron juntando las piezas como en un rompecabezas. Recordaba la película Slumdog Millionaire, su mensaje, el testimonio de vida del protagonista teniendo todo en contra y cómo pudo surgir de la nada y pelear por un sueño que finalmente pudo alcanzar. Ese sería el contexto y abordaría el eje de interculturalidad que tanto me interesó. Fui preparando todo meticulosamente y para mi sorpresa me enteré que efectivamente, el grupo ya había visto la película con otro profesor. Todo se fue dando a la perfección. Mi profesora de residencia me hizo algunas sugerencias que me parecieron acertadas para mejorar mi clase y sobre todo encaminarme en mi falencia de apoyarme demasiado en herramientas TIC. Finalmente estaba todo listo. Fue ahí cuando episodios inesperados comenzaron a presentarse. En primer lugar, se me pospuso la clase por ciertas jornadas institucionales de la escuela, luego reuniones que debían tener los chicos por sus pasantías que estaban casi llegando. Pasó una clase, pasó otra, semanas, un mes... yo ya estaba algo frustrada. ¿Tanto preparativo para qué? ¿Cómo es que todo se dio tan lindo y el círculo cerraba perfecto para que ahora se me atrase todo? ¿Daría mi última clase? ¿Y mi objetivo principal, el del mensaje, para qué? Los chicos salieron a hacer sus pasantías 3 semanas y para colmo el profesor de la clase me dijo que no creía que dé mi última clase mientras algunos de mis compañeros me decían: “¡Listo! ¡Terminaste!” Y yo pensaba... ¿Debería ponerme contenta? No. Decidí esperarlos. Entonces pude hablar con mis profesores sobre mi inquietud y ellos aceptaron. Finalmente, luego de un mes y medio pude desarrollar mi clase. Estaba algo nerviosa pero no quería que eso me impidiese disfrutar de esta oportunidad que me daban mis profesores, la escuela, los alumnos, la vida... La clase se desarrolló dentro de los parámetros planificados en casi su totalidad.


Al finalizarla, dediqué unos minutos para dejar ese tan deseado mensaje ya que seguramente no los vería más y ellos fueron los que me permitieron crecer, aprender y llegaron a mi corazón con cada una de sus vivencias en sus tan cortas vidas. Contuve mis lágrimas y emoción y pude expresarles lo que deseaba dándoles ánimo para seguir adelante sin importar lo que ocurrió atrás. Fue hermoso observar a cada uno de los chicos, sus caritas, algunos emocionados, otros tratando de esconder alguna lágrima... espero que lo recuerden. El aplauso espontáneo me llegó al alma, no porque creyese que era para mi persona sino porque por esa actitud supe que me habían entendido, que de alguna forma estaban agradecidos por las palabras. Varios se acercaron a saludarme con un beso, lo que me sorprendió gratamente, pero uno de ellos me dijo: “Don’t forget me” (No me olvide.) Nunca lo haré.

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Narrativa n° 2