Page 22

EL SUEÑO DE BARTOLOMÉ Un día un niño llamado Bartolomé se puso a pensar qué sería cuando grande. Se acostó a dormir una pequeña siesta y soñó qué sería: el doctor-científico-físico y químico Bartolomé. Entonces, en su sueño descubrió un rayo para poder viajar al espacio y cuando fue a mirar, se dio cuenta de que era un portal hacia una parte exacta del espacio ¡Wau! Una nueva galaxia, dijo Bartolomé. En ese instante, fue corriendo a colocarse su traje, volvió y atravesó el portal, cruzó la galaxia y apareció en un planeta idéntico a la Tierra, pero en otra dimensión. Estaba llena de animales. De repente, le cayó una gota de aceite quemado. Miró hacia arriba y se encontró debajo de China, se asombró y se puso a pensar cómo subir. Al rato, recordó que era un científico inventor y le puso lógica: construyó una nave de madera y como no pudo conseguir un motor, utilizó una fuerza producida por peos. Cuando llegó a China se bajó de su nave y recordó que sabía hablar mandarín, portugués, francés, español e italiano y les preguntó: ¿cese acocho?, que en español significa “¿me recuerdan?”, y de una forma obvia, estos chinos respondieron: sachase, que significa “si tú eres del pasado”. En ese momento prendió su nave, buscó algunos peos para bajar y cuando al fin los consiguió, bajó y se puso su traje. Cruzó la galaxia, después cruzó el portal y fue de inmediato a su laboratorio, se puso a pensar cómo bautizaría esta nueva galaxia, en su mente había dos nombres: Xenófilo y Placo-si. Por fin, se decidido po Xenófilo. Bartolomé despertó y se decidió a cumplir su sueño y al terminar su universidad, decidido a encontrar la galaxia de sus sueños, se esforzó, la encontró y se convirtió en el científico- físico-químico más famoso del planeta.

María Fernanda Valderrama Ortiz

EL DÍA QUE ME PIERDA Si un día me pierdo y no me vuelven a ver, si un día de repente ya no me ven deambular por las calles, si un día ya no se escucha mi voz graznando las viejas canciones de siempre, ni se escucha el sonido mal sonado de mi violín mal tocado, no se alarmen, no se preocupen. Si un día hago falto en la conversa desabrida tan constante, si un día mi risa ya no hace eco en el claustro, si un día dejan de ver a aquella joven con pinta de niña que no hace más que tropezar por los pasillos, no se alarmen, no se preocupen. No se alarmen ni se preocupen, el día menos pensado, cuando no noten mi presencia, pregúntenle a él, búsquenme en sus ojos, porque irremediablemente me he perdido en su mirada.

Lucía Palacios PAGINA

22|LA

HUELLA CALASANZ

LA HUELLA CALASANZ ED 3 2015  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you