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miro hacia atrás, me doy cuenta que las cosas que yo soy, se las debo a todo el camino que recorrí. Por ejemplo, yo soy una persona muy hiperactiva, cansona y loca, pero no porque yo sea loco, sino porque así es mi manera de ser, no encajo en ambientes rígidos y me gusta mucho aprender, soy inquieto por eso. Me defino como un escolapio apasionado, yo me empecé a dar cuenta de que mi vida era algo raro en noveno, en los retiros, los dos curas que me dictaron aquellos retiros, me despertaron a cachetadas y me di cuenta que mi vida no podía seguir siendo la monotonía de estudiar, jugar futbol, pasarla rico y querer una carrera que me diera plata, sino que yo quería una vida apasionante. Entonces, en noveno, mi proyecto de vida era ser profesor de filosofía, me parecía muy chévere trabajar con jóvenes, que eran los más inquietos, los más locos. Ese mismo año, cuando fui a una misión con el grupo juvenil, me di cuenta que esa pasión que tenía por la vida, era la pasión por el servicio y que yo quería trabajar con la gente, educar a la gente y, sobre todo, formar a la gente. No tenía novia, siempre me gustaron las mujeres mucho, pero yo no me quería casar, ni tener una familia, yo lo que quería era transformar el mundo y ser feliz, y así en decimo, tuve un encuentro muy íntimo con Dios, y me di cuenta que Dios no es una creencia sino que Dios es una experiencia, y por más filósofo que yo sea, me encontré con Jesús en una manera muy vivencial, en el compartir con mis compañeros, y descubrí al Jesús que baila, al Jesús que se emociona, el Jesús que ama, y ese Jesús a mí me apasionó.

Si en su mayoría, los filósofos son escépticos con lo que se refiere a Dios, ¿có mo un filósofo puede vivir la experiencia de Dios? Lo primero que diría es que yo también tengo serios problemas con la religión, con todas, porque la religión es un mal necesario, la religión es necesaria para poder vivir la experiencia de Dios, pero la religión es infinitamente

limitada, mientras que la experiencia de Dios es una cosa mucho más amplia, es un encuentro afectivo y vivencial. En cambio, la religión es una estructura humana, es una institución, con leyes, con normas, cuadrada, absolutamente encasillada en comportamientos, en actitudes y en ritos, pero es necesaria porque sin ella no se podría vivir esa experiencia de Dios de una manera real, pero ella también la limita, así que desde el punto de vista filosófico, también tengo problemas con la religión, con por qué hacer las cosas como las hacemos es la única manera de hacerlo. Conozco muchísimos ateos que viven la experiencia de Dios, pero el decir que son ateos es porque no quieren participar de ninguna institución. Yo amo la iglesia católica, pero la iglesia católica no tiene la verdad, hay muchas cosas de las demás religiones que son preciosas, pero que nosotros no entendemos, porque nuestra institución no nos permite hacerlo. Yo también, gracias a la filosofía, soy muy crítico con muchas creencias, hay creencias que son muy míticas y mágicas, hay gente que cree que si yo tengo una enfermedad y le rezo mucho a Dios, el viene y me cura y lo que yo digo es que la fe y la experiencia de Dios no tienen que ver con esas creencias míticas. Si yo estoy enfermo, Dios no puede hacer nada por el hecho de que yo esté enfermo, es decir, él puede hacer todo menos quitarme la enfermedad, yo no entiendo la fe como una creencia, sino como un acto de apertura del corazón a la experiencia de Dios. Y por eso la vida está llena de cosas tristes, Dios está inmerso en esa vida, pero si yo le digo a Dios “ven y quítame la enfermedad”, estamos condicionando nuestra fe hacia él, y desde el punto de vista filosófico, yo no creo en esas cosas, considero que Jesús no tiene ese poder, pensemos en qué porcentaje de personas con cáncer, sida o cualquier enfermedad grave se cura, muy pocos. ¿No les parece muy triste creer en un Dios que exige que tu creas en él y que le reces, por el simple hecho de que te puede curar? Yo soy ateo a ese Dios, siendo filósofo soy ateo, la vida humana está hecha de decisiones propias, Dios no tiene nada que ver en eso, si yo fuera Dios, curaría a todos, crean o no crean en mí. Yo digo que los seres humanos pensamos y nos creamos ese Dios a partir de nuestras creencias, por eso yo no puedo creer en un Dios que pida cosas a cambio, yo creo en el Dios que es padre, que ama y perdona. Por: Alejandra Lara y Mariana Corinaldi

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LA HUELLA CALASANZ ED 3 2015