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Una idea original de Rosauro Carmín Q.

Suplemento Cultural

Guatemala, 18 de agosto de 2012

COLECTIVA JUNKABAL

Oportunidad para acercarse al arte Página 2


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Nueva Guatemala de la Asunción, 18 de agosto de 2012 Desde la portada

Colectiva Junkabal,

oportunidad para acercarse al arte A partir del próximo lunes, da inicio la Colectiva de Arte Junkabal 2012, uno de los eventos plásticos más esperados del año. En ella se reúnen más de cien artistas, que colaboran con la fundación que lleva el mismo nombre.

L

a Colectiva Junkabal cuenta con una reconocida trayectoria, durante más de quince años, lapso en el cual se ha consolidado como uno de los principales eventos artísticos del país. Se ha convertido en uno de los espacios idóneos para conocer a los artistas guatemaltecos, tanto los consolidados como los nóveles pintores. El evento se realiza en la sede de Anacafé (5ª. calle 0-50 zona 14) del 20 al 24 de agosto (VER AGENDA DE ACTIVIDADES). Además de la exposición y venta, se tendrán otros eventos. Entre éstos, se encuentra el taller “Acercamiento al arte guatemalteco”, una actividad única de la Colectiva Junkabal, que tiene por fecha el 20 de agosto. Este taller permite a los asistentes compartir con los artistas y vivir de cerca el proceso creativo; un grupo selecto de artistas creará una obra de arte sobre una batea de madera en presencia del público. En esta oportunidad, los artistas que participarán en este taller son: César Izquierdo, Beatriz Aycinena, Enrique Castillo, Arturo de la Riva, Mónica Serra, Elsiea Wunderlich y Valenz. En cada edición, se selección a un artista nacional, con el propósito de hacerle un homenaje en reconocimiento a su trayectoria en la plástica del país. En esta edición, será al maestro César Izquierdo. Para cerrar la agenda de actividades, el jueves se contará con la conferencia “Orgullosamente hecho en Guatemala”, dictada por Emilio Méndez. Año con año, la Colectiva Junkabal busca presentarle a sus visitantes y compradores una muestra de la más alta calidad artística. Es por eso que las obras que participan en la exposición son previamente seleccionadas por un distinguido equipo de curadores, conocedores de la plástica nacional, que asegura que cada obra es única y cumple con un estándar de calidad. Todas las obras que participan en la exposición se encuentran en venta. Los fondos que se logran recaudar se utilizan para los programas de la Fundación Junkabal, como en los programas de becas.

POR REDACCIÓN LA HORA

AGENDA DE ACTIVIDADES Todas las actividades se llevan a cabo en Anacafe (5ª. calle 0-50 zona 14). La exposición se mantiene abierta en horas hábiles, del lunes 20 al jueves 23 de agosto. La entrada es libre, excepto en dos eventos. LUNES 20 DE AGOSTO Inicio de la exposición, 8:00 horas. Entrada libre. IX Taller de acercamiento al arte guatemalteco, 16:00 horas. Donación: Q50.00. Participan: César Izquierdo, Beatriz Aycinena, Enrique Castillo, Arturo de la Riva, Mónica Serra, Elsie Wunderlich, Valenz. MARTES 21 DE AGOSTO Homenaje al maestro César Izquierdo, por Guillermo Monsanto, 19:00 horas. Entrada libre. JUEVES Cierre de la exposición, 18:00 horas Conferencia “Orgullosamente hecho en Guatemala”, por Emilio Méndez, 18:00 horas. Donación: Q50.00.

FUNDACIÓN Junkabal, que significa “calor de hogar”, nació en 1963, gracias a la iniciativa de un grupo de mujeres, que vieron en un centro de capacitación técnica, un modo de ayudar a muchas mujeres a salir del subdesarrollo. Las pioneras contaban con el impulso de las enseñanzas de San Josemaría Escrivá, Fundador del Opus Dei. Durante todos estos años, con el afán de salir al paso de las necesidades de estas mujeres, ha experimentado un crecimiento continuo de sus programas. La labor formativa tiene como referencia una visión cristiana de la vida, de acuerdo con los principios fundamentales de la doctrina católica y un respeto exquisito a la libertad de las conciencias.


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Galería de artistas

Los animales en la obra de Magda Eunice Sánchez

El próximo jueves la galería El Túnel abrirá la exposición “Zoo Mágico” que reúne dibujos de Magda Eunice Sánchez realizados entre 1980 y 2007, en los que los animales —gatos, palomas y caballos— constituyen el tema principal. El carácter monográfico de la muestra, seleccionada por el escritor Dante Liano, destaca un aspecto muy significativo de la obra de Magda y funciona, a la vez, como una sugerencia o una invitación para realizar acercamientos serios y especializados al trabajo de esta artista fallecida en 2007. POR JUAN B. JUÁREZ

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acida en 1946, Magd a Eu n ice Sánchez se formó como artista entre personalidades torrenciales en una época polémica y confusa en la que la Guerra Fría sembraba tensiones y suspicacias que se acumulaban en el ambiente fermentado por el inminente conflicto armado interno y el arte era un oficio de hombres que luchaban por la sociedad y la revolución. Que ella en ese ambiente volátil mantuviera su dibujo alejado de los grandes temas sociales e históricos que apasionaban a los artistas en los años 60, habla no sólo de su carácter retraído y de su personalidad tímida e introspectiva, sino sobre todo de cierta fe en su propio mundo interior, de cierto vislumbre de su riqueza interna,

a cuya exploración dedicó toda su obra. En un ambiente artístico con esas características (grandilocuente, machista, polémico, beligerante y violento), resulta coherente que una artista con la personalidad de Magda se sintiera intimidada y que, confinada a su mundo de mujer, cultivara su oficio de dibujante de manera autodidacta y que buscara sus asuntos no en los “grandes relatos” de la realidad externa sino en las pequeñas emociones que agitaban su espíritu intimidado. Hoy resulta una paradoja interesante el hecho de que Magda no sólo haya sobrevivido y florecido en obra significativa sino que su mundo interior sea el único fresco y vigente entre todos los mundos utópicos ya cancelados que imaginaron los artistas entre los cuales convivió en sus

años de formación. La obra de Magda es la proyección de su mundo interior. Su dibujo y su pintura no son en rigor obra de su imaginación sino de su afán de conocer su propia intimidad. Sus líneas, el movimiento y el ritmo de sus líneas, están dictadas por sus afectos y sus emociones. Sus personajes, tiernos, delicados, graciosos, o bien amenazantes, rotundos, exagerados no tienen nada que ver con ninguna persona real sino que con personificaciones de sus deseos y temores. Sus animales no son un motivo, un modelo, una fuente de inspiración, un tema o un pretexto formal, sino los signos vivaces, espontáneos y sorpresivos de un sobresalto, de un embelesamiento inesperado, de un deseo audaz y súbito, de una nostalgia que se recrea jugan-

do, dibujando. También ellos participan de la gracia infinita que tiene el mundo de la artista ensimismada, y en ese sentido también son símbolos que velan y desvelan una intimidad pudorosa y delicada que sólo de este modo accede a mostrarse. En este punto debe recordarse, por otro lado, que el dibujo era para Magda una forma de conocerse y, al mismo tiempo, de construir y apuntalar esa intimidad que asoma en sus cuadros. Los abundantes animales que habitan en ellos empiezan a surgir cuando su confianza en su mundo, que en parte ha sido construido con sus dibujos, es ya bastante considerable y su obra, como expresión, empieza a volverse compleja. Algunos de los dibujos que se presentan en la exposición tienen cierto carácter de boceto: son estudios, apuntes,

pruebas, que ilustran sobre la manera de concebir el trabajo. Nos dicen que no es sólo la forma del gato, de la paloma o del caballo lo que busca la artista con esos trazos preliminares sino que está tratando de tomar un ritmo, de seguir un movimiento o de captar una expresión o un gesto que no están, sin embargo, en el gato, la paloma o el caballo, sino quizás primero en la mente o en la memoria de la artista, pero que en todo caso tienen que estar en la mano en el momento en que dibuja. Y aquí cuenta también el rastro que deja ese movimiento en el papel: sensual, poroso, delicado. No es simplemente una caligrafía que traza signos gráficos con elegancia y cierto afán expresivo: es una efusión emotiva que sopla líneas, formas y animales que tienen vida.


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Exposición de la Réplica de la Placa de Leyden

El Gobierno de Holanda trajo a Guatemala tres réplicas de una muestra de las principales obras maestras que fue encontrada en territorio guatemalteco en 1864 elaborada de jade: “La Placa de Leyden”, la cual tiene un una inscripción jeroglífica, que corresponde al último Baktún de la cuenta larga de 5,200 años del sagrado Calendario Maya. POR REDACCIÓN LA HORA

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na de las réplicas fue develada en el Palacio Nacional de la Cultura por el ministro de Cultura y Deportes, Carlos Batzin; la viceministra de Patrimonio Cultural, Rosa María Chan; el embajador de los Países Bajos en Guatemala, Jaan Jaap Van de Velde y la presidenta de la Asociación Ak Tenamit, Dolores Cabnal. El Ministro de Cultura informó que: “aunque la placa original no se encuentra en el país por falta de recursos económicos, con estas acciones se busca profundizar la difusión y el conocimiento de elementos emblemáticos que hablan sobre los ciclos de tiempo y el movimiento de cosmos, y dar a conocer el significado y la historia de la Placa de Leyden, la cual es exhibida desde 1903 en el Museo Etnográfico de Holanda”. El museo de Tikal, ubicado en Petén, será uno de los escenarios para lucir la pieza. Otra estará en exhibición en el interior del Palacio Nacional de la Cultura y posteriormente será trasladada al Museo Nacional de Arqueología y Etnología. Según informó Batzin, aún está pendiente definir si la tercera pieza se lleva a Quiriguá o a otro museo. La viceministra de Patrimonio Cultural y Natural, Rosa María Chan, señaló que es necesario reconocer, valorar y posicionar la sabiduría y el conocimiento ancestral, que fue la base de la ciencia que actualmente se desarrolla. El Embajador de los Países Bajos manifestó que para ampliar el conocimiento referente al significado de la placa, se desarrollará una serie de conferencias en los próximos meses. A partir del año 2006, este símbolo emblemático del 13 Bakyún de aparece grabado en la parte posterior de los billetes de un quetzal. La Placa, fechada en 320 d.C., tiene en su parte frontal el cuerpo engalanado de un gobernante maya, según los arqueólogos se llama “Cero Luna Pájaro” cubierto de dioses, emblemas y símbolos. La llamada Placa de Leyden es una evidencia del intenso comercio maya en la costa del Caribe. En esta área se ubicaba el enigmático puerto de Nito, que era el principal puerto fluvial y marítimo de los mayas que también fue utilizado por los colonizadores que llegaron posteriormente. La placa de Leyden es una estatuilla de jade puro al tamaño natural que está dibujada y tallada en ambos lados. En una cara presenta la figura de un personaje vestido ricamente, con cuatro o más caras humanas que surgen de sus vestidos y tocados emplumados en su cabeza, del que también salen signos de planetas. En la otra cara, hay varios jeroglíficos de distin-

ta escritura y significación y una inscripción en números: 8-14-3-1-12-5, que según los arqueólogos y científicos, representa la fecha maya más antigua, escrita en algún monumento. Se supone por la riqueza y variedad del vestuario del personaje, que dicha Placa de jade fue grabada en Tikal, para conmemorar algún suceso trascendental, digno de escribirse para la posteridad. La fecha más antigua de la escritura jeroglífica maya es la que se encuen-

tra grabada en la Placa de Leyden, pequeño objeto parecido a una hachuela, hecho de jade, encontrado en el Puerto de Barrios, Guatemala, en 1864. Esta Placa, de 21.5 cm de largo por 7.6 de ancho. Diversas investigaciones han intentado demostrar que esta pieza fue elaborada en el ahora sitio arqueológico de Tikal. El argumento más contundente se basa en que la figura del cautivo que yace en el suelo detrás de la figura principal y que está grabada en el

frente de la Placa de Leyden, tiene un parecido enorme con las figuras de cautivos que se ven en todos los monumentos de Tikal. Siendo esto así, y con fundamento en algunos otros vestigios fechados, se puede afirmar que una de las ciudades mayas más antiguas hasta ahora conocida es, precisamente, Tikal, en el norte centro del Petén guatemalteco, también uno de los más grandes centros ceremoniales del Mundo Maya.


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El presbítero Marroquín “Predicador del Cabildo”

n cuanto a datos biográficos del obispo Marroquín, fray Gil González Dávila (Ávila 1570-1658), religioso dominico, archivero del Cabildo de la ciudad de Salamanca, no menciona su lugar de origen, fecha de nacimiento, estudios, ni la razón por la que vino a las Indias, específicamente a la ciudad de México. Al igual que en la crónica del padre Remesal, licenciado Francisco Marroquín, en ese tiempo aún presbítero, aparece llegando a Santiago en Almolonga traído por el recién nombrado gobernador y Adelantado, don Pedro Alvarado. Cito el texto: “Quando Don Pedro de Alvarado volvió a la Nueva España, llevó consigo al Licenciado Francisco Marroquín que en nombre de su Magestad Cesarea le nombró por Cura de la Parroquia de la nueva Ciudad en 11 de Abril de 1530.” (1) Remesal por su parte no hizo mención a la fecha de arribo del licenciado Marroquín, sino a la de nombramiento como “Predicador del Cabildo” y cura párroco el 3 de junio del mismo año. Ambos coinciden en que el Adelantado vino de México trayendo consigo al presbítero Marroquín. En lo que respecta al otorgamiento del cargo, González Dávila menciona que Alvarado actuó en nombre del Emperador por lo que deduzco que el poder que tenía abarcaba tanto el ámbito civil como religioso, obviamente no puede interpretarse como simple aplicación de la autoridad que el conquistador poseía sino teniendo en cuenta sus intereses, aunque considero que esta elección fue quizá lo más acertado que hizo por su gobernación. (2) Dado lo importante y determinante que fue para sus vidas la relación de amistad que existió entre el Adelantado y el Obispo particularmente en Santiago de Guatemala, juzgo conveniente revisar algunos aspectos biográficos de Pedro de Alvarado, ya que los del prelado son el tema de estos artículos. Me detengo en el periplo del viaje que realizó a España en febrero de 1527, dado que para algunos historiadores fue durante su estancia en la corte que conoció al licenciado Marroquín, aunque hasta la fecha no se ha encontrado alguna fuente bibliográfica o documental que soporte dicha afirmación. Alvarado fue exitoso dado los logros y prebendas que consiguió. Una corte en principio hostil hacia un sujeto poco conocido y con antecedentes de reputación dudosa: amigo íntimo de Hernando de Cortés, informes, sobre su mal trato hacia los indígenas, españoles, y falta el pago del quinto real embargo de sus bienes y sin mayores apoyos en la Corte, sin embargo, esta situación en principio negativa se transformó en favorable. No voy a especular sobre la forma como se revirtió la situación, hay autores que trataron este punto, solo considero dos aspectos que los trato por separado: su matrimonio con doña Francisca de la Cueva dama emparentada con el influyente Duque de Alburquerque y de familia protegida por el Comendador Mayor de Castilla y Secretario del Real y Supremo Consejo de Indias, Francisco de los Cobos y Molina. (4)

Un renglón aparte merece el segundo aspecto, los nombramientos y poderes que se le otorgaron, ya que estos le permitieron retirar el embargo de sus bienes actuar con mucha libertad y disponer de los territorios conquistados de acuerdo a sus intereses. No está demás mencionar que recibió el hábito de la Orden de Santiago en grado de Comendador, le confirmaron los repartimientos de indios que él se había adjudicado, y por Real Cédula, fue nombrado Gobernador y Capitán General de la provincia de Guatemala y demás tierras (lo que provocó muchos conflictos con conquistadores vecinos), con un excelente salario anual, siempre que realizase su función. Desde entonces comenzó a llamarse Don Pedro de Alvarado. En el caso del título del Adelantado, de acuerdo con Recinos, la primera vez que apareció fue en un poder que extendió en 1529 a su hermano Jorge, nombrándolo Teniente Gobernador y Capitán General. El mismo autor, consideró sin embargo, que el título era meramente honorífico dado en el Medievo al gobernador militar y civil de una provincia. (5) La última observación, la fecha de arribo del Obispo Marroquín a las Indias. De acuerdo con Sáenz de Santa María viajó como parte del grupo de apoyo que vino con el nombrado obispo de México, fray Juan de Zúmárraga, De acuerdo a Joaquín Icazlbaceta este franciscano vino a la Nueva España a principios de diciembre del año 1528. (5) En cuanto a la estancia del licenciado Marroquín en México, hay una nota que parece hacer alusión a él, esta se encuentra en una carta con fecha 29 de abril de 1529, en la que el presidente de la primera Real Audiencia, Nuño Beltrán de Guzmán, envió al Emperador acusando al obispo Zumárraga de intromisiones abuso de autoridad y otras faltas, de este duro enfrentamiento si bien se encuentran bastantes trabajos, curiosamente en estos sólo se hace referencia a la carta. Encontré la obra de Fausto Marín Tamayo donde se encuentra un análisis de esta y la mención que interesa. Cito el texto: “La Audiencia decretó desterrar de todos los dominios españoles al provisor franciscano que signó el acta de excomunión. La orden para cumplimiento se puso en manos de los alguaciles, pero el sentenciado, advertido de ella, se amparó bajo el altar. Respetando la égida, pero sin cejar en su propósito. Guzmán colocó guardias alrededor del templo. En presencia del licenciado Marroquí, provisor de los dominicos, el clérigo Barrios absolvió a los excomulgados,..”(6) Llama la atención el cargo de provisor de los dominicos, en cuanto al apellido Marroquí, hay documentos en que así se escribe. Durante ese año estando en México se encontró de nuevo o conoció a don Pedro de Alvarado también venido de España y que se había detenido en esa capital enfrentando un juicio que le inició Audiencia. El hecho fue que lo convenció de venir a Santiago de Guatemala. *Académico de Número, Miembro de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. Aprovecho este espacio para hacer público mi agradecimiento al personal administrativo y de biblioteca de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala por su valioso apoyo y cola-

POR EL DR. GERARDO RAMÍREZ SAMAYOA

FOTO LA HORA: CORTESÍA

Facsímil de la portada del Teatro Eclesiástico.

(1) Gil González Dávila. Sobre. Teatro Eclesiástico de la Primitiva Iglesia de las Indias Occidentales. Vida de sus Arzobispos, Obispos y cosas memorables de sus Sedes. Tomo I (Madrid: Diego Díaz de la Carrera, 1649). (2) Gerardo Ramírez Samayoa, “El primer obispo de Guatemala, licenciado Francisco Marroquín y Hurtado (¿ ?-1563). Según el cronista fray Antonio de Remesal (OP)”, en Suplemento Cultural Diario La Hora [Guatemala] 7 de julio 2012, pp. 2-3. Antonio de Remesal, Historia General de las Indias Occidentales y Particular de la Gobernación de Chiapa y Guatemala. Edición y estudio preliminar de Carmelo Sáenz de Santa María. 2 tomos (México Editorial Porrúa, 1988). (3) Doña Francisca de la Cueva falleció en el puerto de Veracruz, Pedro de Alvarado se casó con su cuñada Beatriz, véase Ignacio López Rayón, Proceso de Residencia contra Pedro de Alvarado. Ilustrado con estampas sacadas de los Antiguos Códices mexicanos. Notas biográficas, críticas y arqueológicos de José Fernando Ramírez (México: Impreso por Valdés y Redondas, 1847), pp. XVI-XVII; Adrián Recinos. Pedro de Alvarado. Conquistador de México y Guatemala, (México: Fondo de Cultura Económica, 1952), pp. 121-127. Carmelo Sáenz de Santa María. El licenciado Don Francisco Marroquín. Primer Obispo de Guatemala (1499-1563). Su vida-Sus Escritos (Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1964), pp. 14-16. Domingo Juarros, Compendion de la Historia de la ciudad de Guatemala. Edición y estudio preliminar de Ricardo Toledo Palomo (Guatemala: Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Biblioteca “Goathemala”, vol. XXXIII, 1999), p. 221 (4) A. Recinos, op. cit., pp. 121-127. (5) C. Sáenz de Santa María, op. cit., pp. 16-17. Joaquín Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga. Primer Obispo y Arzobispo de México. Edición de Rafael Aguayo Spencer y Antonio Castro Leal, 2ª ed. 4 vols. (México: Editorial Porrúa, S.A., 1988), I, pp. 33-34 (6) Fausto Marín Tamayo, Nuño de Guzmán (México: Siglo XXI, 1992), p. 91.


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Colaboraciones

¿Tradición versus modernidad yukatekas contemporáneas?

Si la novela de Marisol Ceh Moo reseñada en el artículo anterior, X-Teya, u puksi’ik’al ko’olel, tiene en apariencia un protagonista masculino, la de Carrillo Can, U yóok´otilo´ob áak´ab/Danzas de la noche, tiene uno femenino. Flor es una chica pre-adolescente viviendo en un pequeño cantón rural de Yucatán, mantenida a distancia por sus padres adoptivos y buscando compañía simbólica en Noche, un espíritu femenino dialogando con ella en sus sueños: POR ARTURO ARIAS

A

la mujer con quien platicaba en el sueño, no se le podía mirar el rostro porque se cubría con un rebozo. -¿Quién eres, mujer?- le pregunté. -Yo soy Noche, Noche es mi nombre- respondió… (33) Pareceríamos estar en un mundo más mágico. Pero es uno que también expresa el efecto de su inevitabilidad—señalando hasta cierto punto que no existe otra manera para que el escritor maya pudiera ofrecer un recuento de su mundo. El elemento transgresivo en el texto finge ser el de un hombre escribiendo sobre la subjetividad femenina. Esto bien podría crear el efecto de legitimar la mayanidad como representación, a la vez que también parecería deslegitimar la literatura maya como entidad oculta o bien disimulada dentro de lo que Hale ha denominado “el indio permitido”; es decir, una literatura reconstituyendo “jerarquías raciales de manera más arraigada” (16; mi traducción) al dar la impresión de jugar dentro de las reglas toleradas por el Estado mestizo. Esta frase bien podría ser una catacresis explicando mejor la construcción simbólica del presente indígena periférico como Sanjinés ya ha señalado. En la lógica de Hale, la novela aparentemente menos “maya,” la de Ceh Moo, respondería más a la posición indígena decolonial mientras que la supuestamente más “maya,” la de Carrillo Can, sería una respuesta a lo articulado como ocupando el espacio que, por falta de rebeldía, cedería al “proyecto neoliberal regresivo servido por el indio permitido” (21; mi traducción). En otras palabras, uno refiriéndose a las maneras en las cuales las instituciones gubernamentales e internacionales emplean los derechos culturales para dividir y domesticar los movimientos indígenas. Esto bien podría ser cierto de políticas editoriales desarrolladas por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) como mecanismo para mantener a la población indígena bajo control, como Natalio Hernández ha argumentado: Tanto la antropología comprometida como la emergencia del movimiento Indígena contribuyeron para que el Estado mexicano reorientara el indigenismo oficial, a fines de la década de los setenta, hacia un indigenismo de participación… Cambió el discurso, es cierto, sin embargo, nada cambió… el INI burocratizó todavía más su quehacer indigenista… Quedó entonces al descubierto que el indigenismo mexicano en sus 50 años de práctica institucional, poco había contribuido a la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas… (23-24) Hernández concluye que no fue sino hasta la emergencia de los Zapatistas en 1994 que las poblaciones indígenas mexicanas pudieron articular sus reivindicaciones, transformándolos de indios permitidos a sujetos con nuevas políticas culturales intentando decolonizar sus perspectivas. En esta lógica, ¿es la de Carrillo Can la novela de un “indio permitido” o no? Examinemos el texto y veamos lo que tiene qué decir. En el segundo capítulo, “El principio de la travesía”, la voz narrativa del texto sale del interior de los sueños de Flor, concluyendo así el diálogo dándole un aire fantástico al texto hasta este punto. Flor escucha por casualidad a sus padres adoptivos hablando de algo tan mundano como ir de compras al pueblo. Está excitada de poder acompañar a su madre. Pero mientras su “madre” toma un baño antes de salir, y Flor está con su abuela entregándole un mensaje, la ha-


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Desde mi butaca

en las novelas maca in la cual su hermanito dormía se rompe y éste cae al suelo. Cuando Flor vuelve, en vez de dirigirse al pueblo con alegría, encuentra una escena de desolación. Su hermanito se está muriendo y su padrastro injustamente la culpabiliza. Dos veces la llama “fuereña,” dándole una golpiza y diciéndole que si su hermanito se muere, la matará (45). Más tarde esa noche escucha la conversación entre sus padrastros, en la cual la madre adoptiva reprende al marido por pegarle, agregando: “No porque no sea nuestra hija la vamos a tratar mal” (47). Flor entiende de inmediato por qué la llaman Fuereña, y también algo que ignorábamos como lectores: cómo su padre la miraba mientras se bañaba, codificando un patrón patriarcal heterosexista tradicional por abominable que sea, incrustado en el comportamiento de su padrastro en la lógica narrativa, independientemente de tratarse de un hombre indígena pobre. El día siguiente sus padrastros llevan al niño herido al doctor. Flor va a visitar a doña Makin, la comadrona del cantón y la mujer más vieja del mismo, y ésta última enuncia una discursividad que marca la división cultural en el seno de la comunidad: —En la mañana vinieron tus papás, me trajeron al niño… para que lo tallara, pero les dije la verdad… el niño se lastimó muy fuerte, no va a sobrevivir… Además, anoche escuché al tecolote cantar la última canción para el niño, pero ellos no me creyeron y fueron a tirar el dinero con un doctor, todo por no creer en las palabras que les dije (51). La narrativa extrae la tensión de las diferencias epistemológicas entre las dos perspectivas sobre el mundo confrontándose en el seno de las poblaciones indígenas, una de las cuales representó en México tanto una cooptación como la postergación de las aspiraciones indígenas al tomar lugar la construcción del Estado moderno. Los padrastros de Flor, como “nuestros” padrastros españoles, le dan mayor credibilidad a la medicina occidental por encima de la propia. Se han rendido ante la nación eurocéntrica pretendiendo representar la modernidad. Flor, sintiéndose amenazada por su padrastro, se escapa. Pero antes de hacerlo, doña Makin la llama de vuelta, la abraza para tranquilizarla y le cuenta la historia de cómo su verdadera madre llegó al cantón y dio a luz a Flor. Al hacerlo entramos al interior de un espacio tradicional robusto y poderoso donde la narratividad se transforma en evaluación positiva de la cultura maya, articulando una memoria de su continuidad. Es una conversación relajada pero cargada de machismo. Descubrimos que una foránea encinta llegó buscando a doña Makin. “Me dijo la pobre que sus padres la habían comprometido a casarse con un señor que la había pedido para hacerla suya” (55). Doña Makin le explica a Flor cómo en el pasado las mujeres no tenían agenciamiento o gestión de poder para escoger parejas, el “pasado” en este contexto siendo tan solo 13 años atrás, la edad de Flor, ya que fue lo sucedido a su madre. Ignoró los deseos de sus padres, se enamoró y se acostó con el principal de los danzantes del pueblo: “El problema fue que los padres insistían en casarla porque ya habían recibido la dote y, además, ya se la habían gastado” (57). La madre de Flor, llamada Flor del Cielo Chablé, dio a luz y enseguida murió. Al mismo tiempo su madrastra tuvo un bebé muerto. El padrastro de Flor le ayudó a doña Makin a enterrar al bebé muerto y a la madre de Flor. Luego le entregó a la propia Flor para remplazar al bebé perdido. Doña Makin también insinúa que el espíritu que visita a Flor es el de su madre. La irrupción súbita de una historia personal combinada con los sueños de Flor con Noche, la historia de sus padres y la fuga lejos del cantón como resultado de la sabiduría adquirida, señalan la artificialidad del tiempo histórico occidental en contraste con la memoria transtemporal indígena. Tenemos también en la narratividad una exaltación sublime de la

figura femenina narrada en una voz cuasi-ritualista creando en un principio la impresión de pertenecer a un orden indígena eterno, atemporal. Sin embargo también es uno anclado en el presente histórico. Ya para el fin del primer capítulo hemos sido expuestos a estructuras existentes de poder y desigualdades sociales dentro de la sociedad maya. Si bien la fabulación tradicional de ensueño ha servido de manera general para ocultar las relaciones de poder existentes al interior de las comunidades indígenas, especialmente las de género, ofreciendo justificaciones míticas para su mantenimiento y para la continua opresión de sus mujeres, aquí tenemos lo opuesto. El texto articula un desplazamiento generado no por la modernidad sino por la tradición misma. El subsecuente viaje de Flor del cantón al pueblo en búsqueda de su padre verdadero será también el viaje desde una tradición opresiva semioccidental mestificada hacia una “responsable” valorización decolonial de la comunidad. Ahora comprenderemos que Noche, el espíritu de la madre de Flor, es también un agente atemporal interruptivo asociado con la niñez. Noche acompañará a Flor hasta el pueblo recordándole conocer a su padre (69). Luego de partir invoca a Ek Chuaj, la deidad maya protectora de los viajantes, reafirmando así su enraizamiento en la tradición (71). El viaje de Flor alternará la tradición y la modernidad como conceptos en tensión dinámica. Es un rito de pasaje en el cual Flor dejará de necesitar a Noche y ganará su propio empoderamiento. Pero el tercer capítulo, “Cantos de la noche,” será un proceso de aprendizaje. Mientras Flor viaja ya no puede distinguir entre la realidad y el sueño. Noche de nuevo le pregunta su edad y Flor reitera tener trece años, Noche le dice que le enseñará “nueve cosas” (75). Entramos así a la cosmología maya de los trece niveles del Caan o cielo y nueve niveles del inframundo. En otras palabras, dentro de una discursividad cosmogónica del palimpsesto mito-genésico del lugar de los mayas en el universo. Leemos a Noche también como la luna y la entendemos como X Chel, la diosa del tejido y de la fertilidad. Como lectores aprendemos que los padrastros de Flor en el cantón pretendieron estar enraizados en la tradición pero en realidad eran ignorantes de la misma. Flor la conocerá por medio de los sueños. Aprende su cosmovisión, una en la cual los humanos y la naturaleza están plenamente integrados en el conocimiento fenomenológico describiendo los ritmos de las energías creativas adquiridos por ella, en una sola noche de soñar. Flor dejará de ver su realidad como una de eventos aleatorios. Entenderá el microcosmos dentro del macrocosmos y su existencia se convertirá en menos fragmentada y confusa. Este capítulo es un proceso de aprendizaje shamánico, un rito de renovación e iniciación, una retórica de interpretación conectando a las mujeres al pasado cosmogónico para tener un mejor futuro en el presente moderno. Es un momento de transgresión textual reconceptualizando la colectividad femenina, desestabilizando una oposición más binaria entre la tradición (el cantón) y la modernidad (el Estado mexicano). Solo entonces puede Flor remerger a la luz y entrar de manera responsable al pueblo de su padre. El texto es articulado como rearreglo genérico respondiéndole a la heteronormatividad patriarcal. Parece escenificar el momento en el cual los mayas “perdieron” contacto con su cosmogonía y confundieron la realidad eurocéntrica con la tradición. Sin embargo la supuesta retórica mágica envolviendo la relación entre Flor y Noche, en vez de ser una fantasía de muchacha adolescente (escrita por un hombre) en una atmósfera de ensueño, resulta ser en realidad una sutil transgresión del orden eurocéntrico. Es un cuestionamiento del patriarcado cuando ya ha sido consolidado en el mito como parte de la “tradición.”

“La tertulia de mamá Chenta” en la UP

En el marco del XV Festival del Centro Histórico, la Asociación Cultural, Vicenta Laparra de la Cerda llevó a escena en el escenario del salón de actos de la Universidad Popular, el 13 del presente mes, en homenaje a doña Vicenta Laparra de la Cerda, la obra original del licenciado Luis Maldonado de la Cerda “La tertulia de mamá Chenta con sus descendientes y amigos”, cuyo reparto fue a cargo de un elenco conformado por alumnas del Liceo Secretarial Bilingüe.

POR JOSÉ ANTONIO GARCÍA URREA También dentro de esta actividad, ayer se escenificó en el mismo escenario la obra original de doña Vicenta. “El Ángel caído”, con actores y actrices de la Academia de Teatro de la Universidad Popular, que ha estado colaborando con este homenaje, y según se expresa, fue la primera obra teatral guatemalteca puesta en escena en el país. Estas actividades forman parte del homenaje póstumo que se rinde a doña Vicenta, mujer paradigmática del siglo XIX, cuyo nombre debe ser colocado en el lugar histórico que corresponde a los mejores hijos de la patria, según expresa dicha Asociación. En la información proporcionada se lee que en el guión teatral se juega con el tiempo sin dar ninguna importancia a la cronología histórica, enlazando a propósito hechos actuales con acontecimientos del siglo diecinueve, y relacionando por razones del juego a personajes que pudieran estar muertos con otros que en su momento todavía estén vivos. Por consiguiente todo resulta atemporal. En otra parte de lo expuesto se dice que casi todos los actores juegan un doble papel, pues al mismo tiempo que representan a determinados personajes, no pierden su propia identidad como actuales descendientes y amigos de la homenajeada. Esto tiene, se agrega, como propósito dar a entender que así como Vicenta Laparra de la Cerda consiguió tener una influencia tan positiva dentro de una difícil sociedad en la que vivió, la generación de este siglo ha logrado vivificar a esa gran mujer guatemalteca al haber obtenido un rescate de su vida y obra para colocarla, de una vez por todas, en el glorioso lugar histórico que le corresponde. En otra información se agrega que la Asociación Cultural Vicenta Laparra de la Cerda, ha rescatado en forma teatral, “La tertulia de mamá Chenta,” como un marco que sirva para dar a conocer la vida y obra de la insigne dama que destaca como maestra, intérprete del bel canto, compositora musical, directora de orquesta, poetisa, dramaturga, novelista, periodista, defensora de los derechos de la mujer, de los niños, de los ancianos y de los indígenas. Con este marco de referencia, expresa el autor de la obra, licenciado Maldonado de la Cerda, descendientes de tan importante promotora de la cultura, así como algunos amigos, admiradores de su trayectoria, le hacen especial homenaje póstumo al escenificar la obra teatral. Finalmente se expresa un agradecimiento especial a la primera actriz María Teresa Martínez, quien integra el elenco del montaje.


8 Suplemento Cultural

Nueva Guatemala de la Asunción, 18 de agosto de 2012 Reportaje

¿Mensajes de texto arruinan el arte de la conversación?

Anna Schiferl aún no se levantaba de la cama un sábado reciente cuando tomó su teléfono celular y le envió un mensaje de texto a su mamá. La madre estaba en el piso de abajo, en la cocina. ¿Qué decía el texto? Anna quería desayunar panecillos de canela. Por MARTHA IRVINE

P

oco después, la adolescente de 13 años pudo escuchar la voz de su mamá resonando por toda la casa. “Anna”, dijo Joanna Schiferl, “¡si quieres hablar conmigo, baja y mírame!”. Anna se ríe ahora de eso. “Como que era algo perezosa”, admite la joven de los suburbios de Chicago. “Sé que suena horrible”, agregó. Bueno, quizá no horrible, pero ciertamente cada vez más típico. Estadísticas de Pew Internet & American Life Project muestran que, en la actualidad, mucha gente con teléfonos celulares prefiere enviar textos a realizar una llamada telefónica. No se trata siempre de gente joven, aunque los datos indican que entre más joven es la persona, más probable es que se prefiera enviar mensajes de texto. Y eso está creando una especie de escisión en la comunicación: las personas que prefieren charlar cara a cara y las que prefieren comunicarse con mensajes de texto. Algunos argumentarían que no es nada demasiado importante. ¿Qué diferencia hay en la forma en que nos comunicamos, siempre y cuando lo hagamos? Pero muchos expertos dicen que los más exitosos comunicadores serán los que sean capaces de hacer ambas cosas y de saber cuál es el momento oportuno para usar sus habilidades. Y temen que la mayoría de nosotros estamos perdiendo —o al menos evitando— la capacidad de mantener las tradicionales conversaciones cara a cara, que son vitales en el lugar de trabajo y en las relaciones personales. “Es un arte que se está convirtiendo en algo tan valioso como la buena redacción”, dijo Janet Sternberg, una profesora de Comunicación y Estudio de Medios en la Universidad Fordham en Nueva York, quien además es lingüista. En los casos más extremos, dijo que observó que más estudiantes no la miran a los ojos y tienen problema con los aspectos básicos de una conversación directa, hábitos que, dice ella, los perjudicarán cuando ingresen a un mundo en el que muchos de sus mayores aún esperarán una conversación en persona, o al menos una llamada telefónica. En los campus universitarios de hoy, la dinámica es frecuentemente diferente. Olvidémonos de cosas como “horas de oficina” por ejemplo. Muchos profesores dicen que raramente ven estudiantes fuera de clase. “Ahora me siento en mi oficina sola por horas porque si los estudiantes tienen una pregunta, envían un correo electrónico, a menudo a altas horas de la noche”, comentó Renee Houston, una profesora asociada de Estudios de Comunicación en la Universidad de Puget Sound en el estado de Washington. “Y nunca llaman, nunca”, agregó. Ella recuerda haber escuchado por casualidad a estudiantes riéndose por la manera en que se comunican las personas de mayor edad que ellos.

FOTO LA HORA: AP Charles Rex Arbogast

Anna Schiferl (D) y su madre, Joanna, posan para la fotografía mientras escriben un mensaje de texto. “Mis papás me dejaron un correo de voz, ¿puedes creerlo?”, dijo uno de ellos, como si los correos de voz fueran de la era de los dinosaurios. Esto no suena sorprendente o particularmente problemático a Lisa Auster-Gussman, estudiante de la Universidad de Richmond en Virginia. Para ella, se trata simplemente de herramientas particulares que ella utiliza para comunicarse, dependiendo del receptor. El correo electrónico es para profesores, sí. Llamadas telefónicas y quizá mensajes de texto ocasionales son para los padres, si ellos saben cómo manejar esto último. “Pero yo no me comunico mucho con personas mayores. La mayor parte de mi vida se basa en el texto”, señaló Auster-Gussman, quien envía y recibe un promedio de aproximadamente 6.000 mensajes de texto al mes. Muchos están dentro de “grupos de textos” compartiendo mensajes entre ocho amigos universitarios que viven en el mismo edificio. Las interacciones no son nada más que lo que uno diría en una conversación casual, dijo Auster-Gussman; pero son constantes cuando no están juntos. Recientemente, por ejemplo, ella fue al cine y cuando salió encontró 50 mensajes de texto esperándola en su teléfono. Mientras tanto, el verano pasado, cuando estuvo alejada de su novio, pasó días sin hablar con él por teléfono, pero se intercambiaron mensajes de texto varias veces al día. “Ni siquiera están hablando con él realmente”, recuerda ella que le decía su perplejo padre. “Pero yo sentía que estaba hablando con él todo el día, todos los días”, dijo Auster-Gussman. ¿Existe alguna aversión a hablar por teléfono? No realmente, señaló. Es simplemente una preferencia. En el momento actual, es sencillamente lo que hacemos, agregó. Como lo ve Anna, la adolescente de 13 años del suburbio de Chicago: “Hay gente a la que uno le envía mensajes de texto, pero a la que no le llamará por teléfono”. Ella y sus amigos más cercanos se envían además videos de ellos mismos y de sus entornos; quizá de sus perros o algo nuevo en sus habitaciones. “La gente probablemente diría algo como ‘¿por qué simplemente no les llamas?’’’, dijo Anna. Expertos dicen que, por supuesto, no hay nada malo con la conversación casual y diversión entre amigos. Uno podría argumentar que el flujo constante de decenas de mensajes de texto todos los días mantiene a la gente más conectada. El problema, señalan algunos expertos en comunicación, es que la conversación no es particularmente profunda y en eso consiste el problema. “El problema medular ha existido desde que tuvimos teléfonos; probablemente desde la era del telégrafo”, comentó Joseph Grenny, co-autor del libro “Crucial Conversations: Tools for Talking When Stakes are High” (Conversaciones cruciales: Herramientas para charlar cuando los riesgos son altos). “Odiamos tener conversaciones cruciales. Nos paralizamos y hacemos lo posible por evitarlas”, señaló. Eso se aplica para cualquier generación, apuntó. Los mensajes de texto son simplemente la forma más nueva de hacer eso.


Suplemento Cultural 18-08-2012  

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