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Suplemento Cultural Una idea original de Rosauro Carmín Q.

Mario García, más allá de lo clásico

“Cápsulas”, ópera prima de Verónica Riedel Guatemala, 11 de febrero de 2012


2 Suplemento Cultural

Nueva Guatemala de la

Desde la portada

Cápsulas, ópera prima en todo

La próxima semana, la película guatemalteca “Cápsulas” se estrenará en el país, y como pocas veces ha ocurrido con una producción nacional, se proyectará en todas las salas de cine. En este filme, que es la ópera prima de la directora Verónica Riedel, hay mucho de esa primera vez en muchos aspectos.

Cápsulas” es la historia de Fonsi, un niño de doce años, con una vida aparentemente privilegiada. A medida que el espectador llega a conocer a su familia disfuncional, se ve cómo su mundo se desmorona en cuestión de horas. Debido a una serie de eventos inesperados, el destino de los personajes cambia drásticamente, enfrentándose a una cruda realidad. Además de ser la primera vez de Riedel como directora, “Cápsulas” también representa la primera vez para la historia del cine nacional. Como ya se mencionó, es la primera vez que todos los cines de Guatemala la proyectarán, lo cual incluye Cineflick, Albavision, Cinepolis, Cinelandia y Cinemark. Asimismo, es la primera vez que una mujer guatemalteca se presenta como directora de una película. De acuerdo con Riedel, esto ofrece una visión diferente a lo que usualmente

se percibe, ya que ella da una visión como mujer, madre y encargada de una familia. “Cápsulas” es una película que está íntimamente vinculada al arte. Para financiarla, Riedel promocionó su arte (también es artista visual plástica), con lo cual costeó el cien por ciento de la película. Asimismo, incluyó otras obras de arte, como un “Tuk tuk blindado”, que había sido el ganador una bienal de arte centroamericana. Por esa vinculación del arte visual, Riedel ganó premios en dirección de arte. LA DIRECTORA La directora, Verónica Riedel, es una artista visual con mucha experiencia y con varios premios internacionales. Su visión creativa se centra en temas de justicia y responsabilidad. Riedel ha obtenido premios internacionales importantísimos para Guatemala en arte y cine, por la manera

original y llamativa que muestra los valores humanos universales. Su obra es visualmente muy rica, y a la vez habla de temas sociales profundos. Riedel tiene preparados varios largometrajes, los cuales ya han sido premiados internacionalmente estando sólo en fase de proyecto. Son temas importantes para Guatemala, así como universales. El propósito de “Cápsulas” es tocar el corazón de los guatemaltecos y hacer un cambio en ellos a positivo. Riedel planea ir personalmente a colegios y escuelas de secundaria y contarles de su experiencia, sueños y logros como artista y comunicadora. Espera que con este recorrido los guatemaltecos se enteren de la película y lleguen a verla. En un futuro, la presentará en DVD para los que no pudieron llegar a verla. En su Ópera Prima, “Cápsulas”, la primera directora guatemalteca de largometraje narrativo, revela con valentía la verdadera decadencia de los

países de Centro América. En Guatemala, todo puede suceder. “Cápsulas” es una película acerca de la búsqueda del amor en una familia, que se convierte en un juego amargo. Guatemala es uno de los corredores de tráfico de drogas más afectados en el mundo. Las comunidades se ven perjudicadas terriblemente y los valores están distorsionados debido a la avaricia y el egoísmo. Cápsulas se adentra en los aspectos sociales, tocando todos los niveles sociales de los pueblos centroamericanos. En esta historia, magistralmente dirigida y editada, experimentamos a través de los ojos de un niño de12 años, la falta de valores que se dan actualmente dentro de una familia contemporánea. Como madre de tres hijos trabajó con pasión en esta película, convirtiéndose en la voz de esa joven generación. Vivir en Centro América


Asunción, 11 de febrero de 2012

Suplemento Cultural 3 Filmografía de Riedel

es difícil, debido a la complejidad de los problemas sociales, los cuales generalmente terminan en violencia. Verónica Riedel creó una película de gran alcance, que nos deja con una esperanza en la próxima generación: los niños. TRAYECTORIA Riedel está preparando “Kiko”, su segundo largometraje de ficción, que fue recientemente seleccionado por Sundance Institute y la Universidad de Oviedo (España). En este Laboratorio de Guión Cinematográfico, el guión de Kiko fue revisado a fondo por escritores galardonados, entre ellos: Ron Nyswaner (Philadelphia), Zachary Sklar (Película de JFK) Jeremy Pikser (Bulworth, Reds). Kiko también participó en el VI Encuentro de Productores en el Festival de Cartagena, Colombia 2011 y su guión también fue ganador en la categoría de Desarrollo por el Programa de Ibermedia en el 2009. “Cápsulas”, finalizado en enero de 2011, es el primer largometraje escrito, dirigido y producido por

ella. Ganó MEJOR PELÍCULA DRAMÁTICA en el Festival Internacional Femenino de Cine & Arte (WIFF) USA y el premio GRAN CINE en el IX Festival Internacional de Cine Digital de Chile (DIFF). Como corte de director en el Festival de Cine Centroamericano ÍCARO 2010, CÁPSULAS ganó MEJOR EDICIÓN y MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA, obteniendo un total de 8 nominaciones en mejor: Dirección, Producción, Fotografía, Actor, Sonido y Mejor Película. También el guión de “Cápsulas” fue ganador en el V Encuentro Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica del Festival de Guadalajara en el 2009 y en el 2011, fue seleccionada, ya terminada, por el Mercado de Cine Iberoamericano del mismo Festival y en Ventana Sur, Argentina, 2010.

“Kiko”, proyecto de largometraje narrativo. “Cápsulas”, largometraje (2012) “EL SUEÑO DE ISABELA” PRODUCTORA Y DIRECTORA. Corto de 1:12 min. Realizado para una organización de niños con síndrome de Down 2010. “ASPIRO” DIRECTORA Y PRODUCTORA. Participación en el THE 11TH LATIN AMERICA FILM FESTIVAL, DUBLIN abril 2010. Mención Honorífica en la III Bienal Interamericana de video del BID, Washington, USA. 2008 “GASOLINA” PRODUCTORA EJECUTIVA Y ASESORA DE GUIÓN. 70 min. 16mm. Melindrosa Films and Buena Onda Films. Película de largometraje ganadora del premio Horizontes Latinos en el Festival de cine de San Sebastian, España y otros Festivales, 2008. “FELONÍA” ASESORA DE GUIÓN, largometraje que actualmente se encuentra en pre-producción 2008. “REFUGIO MORTAL” GUIONISTA. Mención Honorífica DIANE THOMAS AWARD, UCLA. Jurado: Michael Douglas y Kathleen Kennedy. Los Ángeles, California. “EL TELAR DEL ARCOIRIS” DIRECTORA Y PRODUCTORA de Promocional de 16 min. para el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), ganador de varios premios internacionales como el Festival de Montecatini en Italia y el Festival Gramao, Brasil. “TUK TUK EN LA URBE” DIRECTORA Y PRODUCTORA de corto de 5 min. Instalación ganadora del 3er. lugar en la Bienal de Arte Centroamericana, Tegucigalpa, Honduras, 2008. “TÁCTICAS PUBLICIDAD” DIRECTORA de varios anuncios comerciales de TV, y DIRECTORA CREATIVA de la agencia. “EL RITO” DIRECTORA de corto de 5 min. para la Bienal del Barro, Maracaibo, Venezuela, 2004. “CAEM” PRODUCTORA Y DIRECTORA de un promocional de 20 min. para la Cámara Empresarial de Guatemala. “EL SECRETO MEJOR GUARDADO: VERACRUZ” DIRECTORA Y PRODUCTORA de un promocional de 14 min. para el Instituto de Turismo de Veracruz, México. “BAND OF THE HAND” ASISTENTE DIRECTOR DE ARTE. Tri Star Pictures y Michael Mann Productions. Miami, Fla. “CRIME STORY” ASISTENTE DE DIRECTOR DE ARTE, Universal y Michael Mann Productions. Chicago, Illinois, USA. “MIAMI VICE” FOTÓGRAFA DEL SET, GUIONISTA DE DOS EPISODIOS, SAG, Universal y Michael Mann Productions. Miami, Fla. 1985 “EL ACTOR” DIRECTORA, Corto 12 min. en 16mm. Película ganadora del Mejor Galardón de la Universidad de Miami.

Premios y selecciones oficiales de “Cápsulas” - - - - - - - - - -

Festival de Cine Latino de Chicago Festival de Cine Latino Internacional de New York de HBO (HBO NYILFF) Festival Internacional de Cine Latino en Los Ángeles (LALIFF) Festival de Cine de Santa Fe (SFFF) Festival Internacional de Cine de las Bahamas (BIFF) XXVI Festival de Cine Latinoamericano de Trieste, Italia Cineseptiembre Mazatlán, México IX Festival Internacional de Cine Digital de Chile (DIFF) Festival Internacional Femenino de Cine & Arte (WIFF) Festival de Cine Latinoamericano

de Providence, Rhode Island (PLAFF) - Festival Internacional de Cine de San Juan y su Competencia Caribeña, Puerto Rico - Festival de Cine Iberoamericano de Passau, Alemania - Festival de Cine Global Dominicano, República Dominicana - Festival de Cine de Downtown Boca (DBFF) - Cine + Más Festival de Cine Latino de San Francisco (Cine+Mas SF) - Festival de Cine Latinoamericano Cine de Kentucky (“Reel Guatemala”) - Festival Audiovisual de San José, Costa Rica


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“TRIBUNA, NO MOSTRADOR”, Clemente Marroquín Rojas DECANO DE LA PRENSA INDEPENDIENTE

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Colabor

El indio por un indio una vErsión crítica d

Fui testigo de la hechura de la única novela de Luis de Lión, El tiempo habíamos decidido hacer dos narraciones circulares o esféricas, una qu mí.(1) Las escribimos al mismo tiempo. La mía ganó el primer lugar en en 1972 (el primero fue declarado desierto). Ambos desechamos nuestr sión primeriza de la de Luis se publicó en Guatemala en 1985, un año d que recogía su última corrección del original. Mi novela -cuyo manuscr El proyEcto litErArio qUE compArtí con lUis POR MARIO ROBERTO MORALES

D

e Luis fue la feliz idea de “matar a Miguel Ángel Asturias” leyéndolo más y de mejor manera, a fin de comprender su inmenso aporte -ya aplastante e inmovilizador para entonces (1972)-, a fin de no imitarlo sino, por el contrario, partir de lo que había logrado para hacer algo distinto y honrarlo así de manera consecuente. De él fue la idea, pero a mí me tocó escribir la especie de manifiesto generacional que se titulo precisamente “Matemos a Miguel Ángel Asturias” y que causó un revuelo tal, que todavía sigue provocando controversias. A Luis le interesaba hallar una expresión personal que diera cuenta del mundo indígena que él conocía por experiencia vital, sin caer en los hipnóticos artificios vanguardistas de Asturias. Una clave la encontró en José María Arguedas, otra en el Agustín Yáñez de Al filo del agua y otra en Rulfo. Con estas armas pudo asumir la influencia de Asturias sin pena ni culpa, aunque cuando terminó su novela me confesó sonriendo con picardía: “No pude, vos. El viejo (Asturias) se me coló por todos lados, junto con el Popol Vuh.” Las frases de Luis eran hondas en medio de su aparente superficialidad jocosa. Una vez me dijo: “Yo supe que era indio hasta que bajé a la Antigua; antes era persona”. Y cuando le mostré unos relatos míos, escritos según las estéticas del realismo mágico y con personajes indígenas, se me quedó viendo con su sonrisa de siempre y murmuró: “Están bonitos, vos, pero mejor dedicate a tus ladinos y dejame los indios a mí”. Otra vez, le cité una frase de Cardoza según la cual “El perro es el indio del indio”, y Luis, como impulsado por un resorte, exclamó: “No es el chucho, vos. Es la mujer”.(2) ¿Cómo no hacerle caso

en cuanto a aquello de “dejarle los indios a él”, si su experiencia vital lo autorizaba a escribir sobre ese mundo lacerado por la explotación económica y la opresión cultural? Sin embargo, el problema que enfrentábamos los dos era que ni los indios ni los ladinos constituían mundos aparte sino, muy por el contrario, universos interconectados y articulados de miles de maneras híbridas y mestizas que, a pesar de no borrar las diferencias ni las discriminaciones, nos hacían compartir realidades económicas, culturales y políticas, las cuales, tanto en su caso como en el mío, convergieron en la juvenil militancia idealista de izquierda para cambiar el país y solucionar sus problemas. Fue en este marco cultural y político que Luis y yo quisimos pintar la ruralidad guatemalteca ya tocada de lleno por la modernidad, pero que retenía las mentalidades premodernas con las que la población asumía las novedades de una nueva era que no acababa de desplazar el pasado a pesar de sus insistentes prédicas futuristas. Él lo quiso hacer reinventando su pueblo desde la perspectiva de un indio. Y yo, reinventando el mío desde la de un ladino. Ambos tratamos de escribir lo que entonces entendíamos como “antinovelas”, es decir, narraciones estructuralmente dislocadas y enunciadas “desde dentro” del entorno social que abordaban y con las voces mismas de los protagonistas. Los dos intentamos hacer narraciones “esféricas” y no lineales, porque concebíamos que lo concreto no empieza ni termina, sino sólo se mueve. La plena modernización de la novela guatemalteca culminaría en la segunda mitad de los setenta, pero el proceso empezó con estas dos obritas. Cuando pienso en la monumentalidad de Al filo del agua y en el corto aliento de las novelitas que hicimos Luis y yo bajo su influjo, y en

que Carlos Fuentes había publicado La región más transparente en 1958 pero que no fue sino hasta la segunda mitad de los años setenta que pudimos asimilar el aporte del Boom y escribir novelas estéticamente independizadas de la influencia de Asturias y contemporáneas de la literatura del resto del mundo, me doy cuenta de las frustrantes consecuencias del aplastante peso del aislacionismo cultural que los regímenes oligárquico-militares han impuesto en mi país y de la ingrata cuanto necesaria tarea que tuvimos que asumir: poner al día una literatura rezagada. LAS CLAVES DE SU NOVELA Luis repitió muchas veces que él había descubierto que era indio cuando bajo a la Antigua desde su aldea San Juan del Obispo. Decía que mientras vivió su niñez en la aldea, esa pertenencia étnica, tanto más dolorosa cuanto más incursionaba en el mundo ladino, no existió para él como diferenciada, pues el polo de comparación tampoco existía en su imaginario. En su novela, Luis expresa el trauma de la ladinización como un dejar de ser indio ante los indios y un no poder dejar de ser indio ante los ladinos. Se trata de un limbo, una tierra de nadie parecida a la del ladino colonial la que pisa el indio ladinizado: una crisis de identidad que se disuelve en el alcoholismo y la violencia. Con este tema, se lanzó a construir una novela que le debe a la tradición literaria latinoamericana mucho de su originalidad: de Rulfo interiorizó cierta visión fragmentaria de la intemporalidad ficcional; de Yáñez, el muestreo en estampas; de García Márquez los tonos nostálgicos al describir la vida rural; de Flavio Herrera, el tremendismo sexual; de Asturias, los momentos mágicos; y de Arguedas, la posición de mestizo conflictuado, escindido desde la que narra su historia. El libro alcanza su clímax cuando un indio que se ha robado la estatua de la Virgen de Concepción, se desnuda y empieza violarla. En el acto mismo, en las tribulaciones

del violador y en la llegada de todos los demás a su casa, así como en la actitud cínica y desenfadada de la Virgen -quien, luego de condescender de buen grado a hacer el amor y ser calificada de puta por el autor y por los personajes, les advierte a los indios que no esperen similares favores para todos—, se expresa el conflicto de la aculturación: el sentimiento de inferioridad ante al conquistador y ante el criollo y el ladino: ante sus deidades y sus símbolos de poder, ante el ideal de belleza eurocéntrico que el indio no percibe como criollo sino como ladino. Pero a pesar de todo, es un indio el que logra poseer a la Virgen -la única ladina del pueblo, según el autor-; es uno el indio que logra cumplir el sueño colectivo de hacer suya la otredad ansiada, el espejismo del esclavo ante el amo (ser como éste para oprimir a otros como el amo lo oprime a él). Ciegos, no son los hombres quienes perciben el problema, sino las mujeres.(3) La obtención de la ladina es el ideal imposible cumplido con dolor. Pues la ladina (o criolla) representa para el indio un ideal opresivo, humillante, destructivo, autonegatorio y sin embargo deseable. Aquí, en la denuncia de esta mentalidad acomplejada brota la crítica y la autocrítica indias (no “mayas”) de Luis de Lión, quien asumió la indianidad trastocando su sentido despectivo y dotándola de una dignidad y un orgullo rebeldes que fueron desconstructivos tanto de la ladinidad como de sí misma. En sus últimos años, Luis escribió poemas en los que el mismo problema quedó plasmado en un lenguaje menos desgarrado y más conciliado con su transculturación, su mestizaje y su hibridación cultural. Por ejemplo, el dedicado a Brigitte Bardot.(4) El acto de asumir la “occidentalidad” inevitable, así como la indianidad conflictiva, es lo que Luis elabora literariamente. Su expresión es anterior a los planteos posmodernos de un ingreso de los indígenas en la modernidad conservando una recién construida identidad “maya.” Su obra constituye la expresión del desgarramiento que algunos indíge-

nas han suturado ilusoriamente con su incursión en el mercado de la solidaridad internacional, promovida por las potencias colonizadoras que él combatió sistemáticamente desde su militancia de izquierda. La negación del “otro” como recurso de autoafirmación constituye el mecanismo-eje del conflictivo mestizaje guatemalteco: la negación del indio que todo ladino lleva dentro (por razones originarias, coloniales, de mestizaje) y la negación del ladino que todo indio aborrece pero que tiene de modelo impuesto por la colonización, la explotación capitalista y la opresión cultural moderna, es una negación inútil. Ni los indios ni los ladinos quieren asumir que el “otro” habita en ellos mismos, y que el malestar de la cultura mestiza (indioladina) radica en la infructuosa negación de su incorporada “otredad”. Luis planteó ese conflicto desde una perspectiva del indio. Los ladinos deben hacerlo también, asumiendo que si aborrecen al indio es porque quieren negar que, como


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Suplemento Cultural 5

“TRIBUNA, NO MOSTRADOR”, Clemente Marroquín Rojas DECANO DE LA PRENSA INDEPENDIENTE

raciones

o: dEl mEstizajE indígEna dE

guatEmala

principia en Xibalbá, de la misma manera en que él atestiguó cómo escribía yo Obraje, la primera de las mías. Ambos ue expresara las problemáticas indígenas y otra que hurgara en las ladinas, según ambas nos concernían a Luis y a n el Premio Centroamericano y del Caribe de Novela de 1971, en Quetzaltenango, y la de Luis obtuvo el segundo lugar ras novelas porque creímos en las descalificadoras críticas que nos hicieron algunos “amigos” de entonces. Una verdespués de su secuestro y desaparición forzada por parte del Ejército Nacional, y luego, en 1997, apareció la versión rito estuvo perdido durante 23 años debido a las vicisitudes de la lucha armada- vio la luz en México en el 2010.

en el cuento de Francisco Méndez, un “indito” hacer sonar una sonaja en su corazón y lo anima.(5) Se evitaría así otra reacción ladina que es cara de la misma medalla: la de la autonegación expiatoria y el autodenigramiento culposo para ensalzar artificiosamente al indígena, especialmente visible en la progresía políticamente correcta de intelectuales y artistas criollos y ladinos. He aquí, para su pesar, una novela que corre de adelante hacia atrás, como metáfora de la involución que su autor percibía en nuestra modernidad colonizada. No hay en ella nada de folclorismo idealizadores ni de ofrecimientos de “buen salvaje”, sino una visión de primera mano -y desde la indianidadde nuestro mestizaje conflictivo. La ladinidad primero y la “occidentalidad” después han sido los espejismos que los indígenas han ansiado y han odiado porque a la vez se les ofrecen y se les niegan. Y la identificación que la explotación ha hecho del indio con el atraso y la miseria, es lo que rechaza el la-

dino porque amenaza su sentido de bienestar. Sin llegar a proponer el absurdo ideal del melting pot, asumamos que el “otro” habita en nosotros y que es parte constitutiva nuestra, dado el intenso mestizaje biológico y cultural de los últimos cinco siglos. A partir de allí, podemos establecer diferencias mestizadas y crear una normativa para que las mismas sean respetadas por unos y por otros. Pero la fórmula inversa, es decir, establecer diferencias esencializadas para profundizar más la negación infructuosa del “otro”, eso solamente expresa que se está actualizando un viejo problema: el del mestizaje conflictivo de origen colonial. Lo que necesitamos comprender todos a estas alturas es que el hecho de ser mestizos no nos hace iguales, sino individuos con diferencias mestizadas y articuladas de innumerables maneras, y que la tarea política que tenemos por delante es democratizar nuestra interculturalidad racista e interdiscriminatoria.(6) El título de estas líneas es el mismo que Luis le dio a un artículo periodístico suyo en una conocida revista de los años setenta en la que escribíamos semanalmente varios amigos sobre un mismo tema. Esa vez el tema fue “El indio”, y Luis lo abordó desde esa condición, negada por los propios indígenas ladinizados y, ahora, también por los que se autodenominan “mayas”, con una dignidad que alcanza sus mejores cumbres cuando critica y autocritica las actitudes vergonzantes de quienes cobardemente intentan escamotear la propia condición étnica para identificarse y equipararse a los “otros”, sus alteregos, a la vez apetecidos y odiados. Luis siempre se autoidentificó como indio, y lo hacía sonriendo, sin la más mínima sumisión, orgulloso de no avergonzarse de sí mismo y sabiendo que era tan humano como cualquiera otro, a pesar de las desventajas económicas que su etnicidad le había deparado, al igual que a todos los suyos. Es desde esta trinchera que se relaciona con el mundo y que escribe su novela, sus cuentos y poemas. Y

es por esto que se labró un lugar indiscutido en la historia de la literatura hispanoamericana. Es también por esto que quienes lo conocimos y fuimos sus amigos, lo reconocemos como un hombre cabal y un escritor sincero. LA IMPORTANCIA LITERARIA Y ANTROPOLÓGICA DE SU NOVELA El tiempo principia en Xibalbá es un libro primerizo en el género novelesco y no una obra de madurez ni mucho menos. Esto lo entendía Luis, y por eso nunca publicó la novela. No quería que fuera leída como una obra primitivista, al estilo de las pinturas decorativas que para turistas y antropólogos enamorados de su objeto de estudio hacen los masificados artistas “étnicos”. Él quería madurar su expresión y expandirla, tanto en hondura de contenido como en rigor formal. Pero en el camino dejó de interesarle la novela como género porque descubrió la poesía. La última vez que lo vi, a principios de 1982, así me lo dijo: “Todos queríamos ser novelistas porque soñábamos con ser como Asturias y como el Boom, y nos olvidamos de que con la poesía podemos expresarlo todo sin tener que contárselo a nadie”. Luis echaba así por la borda toda la preocupación técnica que implicaba la novela en aquellos años (cuando se recurría a la experimentación posvanguardista para expresar la diversidad cultural), y se entregaba a su propia subjetividad mediante versos que lo han inmortalizado como el hombre maduro que era cuando los asesinos le tocaron el hombro en 1984. Las razones por las que su novela ha captado la atención de tanta gente, dentro y fuera de Guatemala, se debe a varias razones. Las menos importantes tienen que ver

con la moda “maya” instaurada por la cooperación internacional y por lingüistas y antropólogos estadounidenses imbuidos de acción afirmativa, Identity Politics, ansias de intermediación y corrección política. Esta última es resultado de la mezcla del conductismo y el puritanismo que animan la cultura de la mayoría silenciosa de la que suele provenir gran parte del profesorado que culposamente se acerca al “subalterno” como objeto de estudio, a favor del cual se siente compelido a interceder para aplacar su insoportable mala conciencia. Las razones importantes por las cuales El tiempo principia en Xibalbá interesa a tanta gente, tienen que ver con la definida posición identitaria de su autor a la hora de fijar su

punto de vista para escribir una alegoría autodesconstructiva de la condición colonial del indio en la modernidad hispanoamericana. Me parece que éste es el núcleo crítico que ubica a esta novela como imprescindible en nuestra historia literaria, a pesar de su naturaleza primeriza y juvenil. Es un diamante insuficientemente pulido pero primorosamente cortado hasta el hueso, con todo el dolor que eso implicaba. Luis no idealiza al indio. Al contrario, lo ve como un sujeto insuficiente, estático en el tiempo e incluso involutivo. Y se rebela contra eso siendo duro con los suyos y consigo mismo; riéndose amargamente de la propia condición para despertar la conciencia colectiva, no para victimizarse ni provocar empatías paternalistas ni para escalar en un mundo que él puede ver claramente como lo que es: el mundo del poder que se le ofrece y a la vez se le niega (como la Virgen de Concepción, quien era una puta ladina parecida a una imagen criolla de la Madre de Dios, siempre coqueta, perturbando a la indiada desde un altar de la iglesia en la aldea). Luis era demasiado digno como para incurrir en el victimismo o algo parecido. Doy plena fe de ello. Por eso es que resulta insufrible que se lo tilde de “maya” o que se diga que escribió en español porque no pudo escribir en cachiquel, y otras tonterías políticamente correctas por el estilo. Luis amaba el idioma castellano, lo estudiaba, lo pulía, se lo enseñaba a sus alumnos. Y conocía la tradición literaria escrita en ese idioma, que era el suyo porque no hablaba ni una palabra de cachiquel. “Mi mamá nunca me lo quiso enseñar”, me dijo una vez, “porque quería que yo me defendiera en el mundo ladino”. Y vaya si se defendió.


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Tómelo con filosofía

Lo que no es filosofía

De vez en cuando, nos llevamos la grata sorpresa de encontrar en Internet cosas interesantes, de esas que valen la pena. Esto es lo que me sucedió el otro día cuando, para mi agrado, encontré reproducida una entrevista que el periodista Esteban Hernández le hiciera a la filósofa española Victoria Camps. La profesora Camps es una destacada intelectual que en años recientes ha publicado no pocos libros de filosofía, principalmente sobre ética, su especialidad. Por Harold Soberanis

E

n dicha entrevista, la profesora Camps se refiere, entre otras cosas, al reconocimiento que, en los últimos tiempos, se ha dado al papel que juegan los sentimientos en cuanto a las valoraciones morales que hacemos. En efecto, según ella apunta, cuando emitimos un juicio de valor éste también debería ser producto de nuestra esfera afectiva y no sólo de la razón. De ahí que una persona moral sea no solamente quien se guía por su capacidad racional, sino “alguien que reacciona afectivamente ante las inmoralidades y la vulneración de las reglas básicas, alguien que siente indignación, vergüenza o rabia ante las grandes injusticias o ante las prácticas inhumanas”. Obviamente, no se trata de rechazar la Razón y basar nuestros juicios morales únicamente en los sentimientos, pues esto tampoco nos haría mejores. Se trata, en síntesis, de encontrar un punto de equilibrio entre ambas, idea que, por otro lado, no es nada nueva. Lo novedoso en este caso, según interpreto, es que tal valoración de los sentimientos ha ido calando, cada vez más, en ámbitos aparentemente ajenos a los sentimientos, como los discursos políticos. Y en tal sentido, sigue diciendo la profesora Camps, ha sido la izquierda quien más se ha apropiado de este elemento. No sé si dicha afirmación sea verdad o no, pues en este momento no me interesa analizarlo. A lo que deseo referirme es a algo que la profesora Camps señala en la entrevista de marras. Según ella, está bien valorar el papel de los sentimientos a la hora de emitir juicios morales, pero teniendo el cuidado de no exagerar su importancia, tal como sucede en el tipo de publicaciones de autoayuda. Como es bien sabido, en los últimos tiempos ha proliferado gran cantidad de estos escritos. Numerosos “gurús” intentan enseñarnos cómo ser felices. Para ello se montan innumerables cursos, seminarios o diplomados a donde asisten aquellas personas que desean que un “experto”, les dé una receta mágica que les permita superar sus problemas y alcanzar la felicidad eterna. Esto, señala la profesora Camps, no es filosofía. La filosofía, por su propia naturaleza, nos induce a analizar la realidad de manera compleja, nos lleva a la raíz de las cosas, nos exige una actitud analítica rigurosa, una reflexión profunda. Todos esos libritos de autoayuda o esos cursitos motivacionales, lo que hacen es mostrar una realidad demasiado simple, cediendo a lo fácil y manipulando a las masas. De tal cuenta que, afirma Victoria Camps, “la autoayuda es la negación de la filosofía, porque la primera quiere dar respuestas claras y fáciles a problemas complejos, mientras que la filosofía tiene como misión introducir dudas en los problemas. No pretende dar fórmulas que nos digan lo que hay que hacer, y que reduzcan todo a una serie de ideas simplistas sobre cómo ser feliz, cómo hablar en público o cómo manejar las depresiones, sino que pretende ir más allá y entender lo que ocurre en toda su extensión”. En efecto, la Filosofía nos estimula a ser capaces de descubrir, por nosotros mismos, el porqué de los problemas, haciendo buen uso de nuestra capacidad racional. Esto me recuerda

a Sócrates, para quien el descubrimiento de la verdad es un camino que cada quien debe recorrer. Al poner en duda la aparente sabiduría de los sofistas, Sócrates afirmaba que nadie nos puede mostrar la verdad, pues ésta reside en nuestro interior y la razón, cual poderosa linterna, la alumbra. En todo caso, lo que otro puede enseñarnos es a dirigir la luz al lado correcto. En última instancia, pues, la revelación de la verdad es un descubrimiento que hacemos hacia nuestro interior. En todos los tiempos de crisis siempre aparecen “profetas” (ahora se les llama gurús o expertos) que, afirmando ser dueños de la verdad, intentan orientar a las masas hacia lo que ellos consideran es la felicidad. Esto ha sucedido siempre, basta con repasar la historia para darnos cuenta de ello. Las épocas de crisis, de toda índole, son propicias para el aparecimiento de

estos charlatanes que disfrazados de sabios, nos venden formulas prefabricadas de la verdad. Y esto sucede porque precisamente la gente, ante la falta de puntos de referencia, busca desesperadamente un lugar sólido donde asirse, necesita algo en qué confiar, pero sin hacer el más mínimo esfuerzo de pensar, de analizar, esperando que otro lo haga por él. De ahí el éxito de esta clase de libros entre la masa. Por su parte, la Filosofía, la verdadera Filosofía, nos exige el atrevimiento de pensar, de ser críticos (no criticones, que es otra cosa), de analizar la realidad para luego asumir una postura frente a ella. El trabajo de pensar, lamentablemente, es algo que la mayoría no está dispuesta a hacer. Esa es la razón de la moda de esta clase de libritos, e incluso de las religiones, que únicamente nos piden creer, pero sin cuestionamientos. Aunque la energía que implica la búsqueda personal de la verdad sea muy grande, ésta es preferible a seguir autoengañándonos con las fórmulas prefabricadas que expertos pretenden vendernos. Nuestro esfuerzo se verá recompensado con la posibilidad de establecer un diálogo íntimo con los grandes pensadores de todos los tiempos, los mismos quienes con sus escritos han contribuido a configurar, para la humanidad, ese legado de sabiduría que conocemos como Filosofía.


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Galería de artistas

Mario García, más allá de lo clásico

Mario García (Antigua, Guatemala, 1967), junto a Mauro López y Flavio Santa Cruz, participan en la exposición titulada “Al arte tiempo” que se inauguró recientemente en la Escuela Nacional de Artes Plástica y que también se exhibirá en los próximos meses en el Cerro del Carmen, la Universidad Popular y varias galerías del país, recreando simbólicamente la travesía de su carrera artística. Se trata de artistas de la generación del 90 que reflexionan ahora no sólo sobre las intimidades de su carrera artística sino también sobre su tiempo histórico y la actitud con que lo enfrentaron en su obra.

L

POR JUAN B. JUÁREZ

a luminosidad y transparencia del color, la sencillez de la composición casi escenográfica, la contención emocional en la descripción de los contenidos visibles de sus cuadros, los temas sencillos y cotidianos, el modelado escultórico de los personajes y el uso sutil de elementos simbólicos universales e inconscientes, alcanzan en la pintura actual de Mario García un equilibrio formal y expresivo al que bien podemos llamar clásico. Tal perfección, sin embargo, es el resultado de un proceso largo y complejo que se fundamenta en el desarrollo concertado de factores vitales muy simples: el dibujo, para el cual muestra un talento natural e innato, el estudio de la figura humana y la lealtad a sus orígenes de guatemalteco de la ciudad de Antigua. Para entender que con tales fundamentos su pintura representa la superación de lo académico, habría que pensar que para él el dibujo no es simplemente una habilidad técnica sino propiamente su manera personal de relacionarse con el mundo, su modo de conocerlo, de imaginarlo y expresarlo. De allí que del permanente ejercicio del dibujo derive no sólo una asombrosa facilidad para representar objetivamente la realidad sino sobre todo una penetrante lucidez para dar formas expresivas exactas y convincentes a sus realidades internas. También habría que tomar en cuenta que para él la figura humana no es simplemente un elemento formal más o menos complejo que pueda servir de pretexto para el ejercicio del dibujo, sino la inquietante manifestación de la personalidad, la parte visible del misterio de la vida individual, el punto sensible en que el mundo se divide en interno y externo. Así mismo, habría que admitir que la ciudad de Antigua no es el tema de fondo de su pintura, sino el escenario vital dentro del cual sus personajes adquieren espesor existencial, y con ellos su pintura toda se vuelve biografía, mensaje y aspiración. Sin embargo, dado el contexto histórico, social y político en el que surge la pintura de Mario García, podemos afirmar que no era la superación de lo académico lo que le importaba. Al igual que a otros artistas de su generación, la sensibilidad de la época orientó a Mario García hacia afanes artís-

ticos e ideales estéticos relacionados más con la recuperación integridad de la vida humana, que con la consecuencia de una ideología política que, ante sus ojos, empezaba a perder su razón de ser. Obviamente, para Mario García el camino para la recu-

peración de la integridad de la vida humana estaba señalado por el equilibrio clásico, buscado y encontrado ya no en las frías rutinas académicas sino en la añorada plenitud de la ciudad de Antigua, apenas entrevista en los reflejos del agua, en la solemnidad ritual y pudorosa de las mujeres antigüeñas, en la luz conventual de un farol ferviente, en el volcán inamovible por el que baja el cielo.


8 Suplemento Cultural

Nueva Guatemala de la Asunción, 11 de febrero de 2012

Revista de libros

L

Las pupilas de Ópalo

a editorial Universitaria publicó en el 2010 la novela “Las pupilas de Ópalo” del escritor guatemalteco César Brañas, la cual, como muchas de sus obras, eran poco conocidas, o conocidas en parte, por lo que se hace un gran aporte en el darla a conocer. Según las palabras introductorias al libro, escritas por la licenciada Catalina Barrios y Barrios, “César Brañas invita al lector a investigar, en esta novela, desde el título ‘Las pupilas de Ópalo’. La palabra ópalo puede traducirse a partir del latín, del griego, del sánscrito. En cualquiera de las tres traducciones se la coloca entre los minerales, con propiedades colorativas, ya en rojo muy encendido, brillante y traslúcido, del arco iris con reflejos diversos para mostrar la superficie multicolor.” En la misma Introducción, Barrios y Barrios continúa explicando: El colorido en la literatura es el uso de recursos que excitan los sentidos de modo alegre y vivaz, o bien, como turbación del ánimo, en el caso del paisaje crepuscular, susceptible de nutrirse con la opacidad o la sombra. La novela de Brañas muestra a un autor erudito, visible en el uso de palabras inusuales, no interpretadas, fácilmente, por un lector de vocabulario débil. Esta erudición, como el uso de la prosa poética, le resta agilidad a la narración, camino hacia el mensaje final, aunque deleita y sostiene el interés del lector sensible a la poesía. Ópalo, en la novela, es el nombre del personaje femenino más importante, Ópalo Losada, mujer extraña, en peligro “como una rosa en alta mar”. La rosa, flor profusa, acaso por la ciudad de las perpetuas rosas. Las pupilas de Ópalo a veces se llenan de luz, a veces lóbregas. La acción se desarrolla en un “junio benigno” o en un “rubio septiembre”, en la hora del véspero, con penumbra color verde oscuro, en callejas sombrías, con niebla y oquedad en el escenario. El color, en la obra, es un pretexto para inducir al lector, a fin de comprender la relación amorosa de Ópalo, con difícil acercamiento con su amado, por celos o por timidez. La mirada cobra importancia, en vaivén con los sentimientos. El color se torna luz de llamas, con subitáneas llamaradas en los ojos, propias de una gran pasión, fuego de esperanza, luz incendiaria, color de brujería, ojos con libídine. Brañas usa el color para trasladar el amor de posible a imposible. Entonces, las llamas se marchitan, la mirada es negra, con penumbra en las ojeras, ojeras de yodo o azul violeta y los planetas se vuelven sordos. Otros personajes, en la narración,

GANADORES DE PROMOCIÓN

“Temas de introducción al estudio del Derecho y de teoría general del Derecho” Informamos que los ganadores del libro “Temas de introducción al estudio del Derecho y de teoría general del Derecho” de René Arturo Villegas Lara, son: Pablo Fernando Aguilar Rodas, Luis Francisco Echeverría Almazán, Julián Burgos García, José Luis Vallecillos Morales y Luis Eduardo Álvarez Muñoz, quienes podrán pasar a recoger su libro a partir del lunes, en las oficinas de Diario La Hora. son amigos y artistas, músicos y pintores, elementos que tejen el ambiente burgués. El autor pinta los sentidos, especialmente la vista, multiplicada en mil pupilas. La idea central es el amor mitad platónico, mitad lujurioso. Se reitera la inquietud obsesivamente. Se huye con absurdidad para olvidar, la tragedia es aliada con la muerte. En la novela, la reiteración fija ideas. La oración unimembre se equilibra con largos párrafos que inyectan amenidad. La adjetivación es extraordinaria, son perceptibles las palabras nuevas. De calificar esta novela como mo-

dernista, manifestación literaria significativa en los últimos años del siglo XIX y en los primeros del XX, sería por su carácter cosmopolita, símbolo de universalidad, por sus variantes del color y sus atractivos sensuales. Elegante con el uso de piedras preciosas, vocablos extraños y enriquecimiento del lenguaje. Pesimismo. Sonoridad. Rasgos románticos y realistas se unen. Se advierte la sólida cultura del autor, presente en la totalidad de sus ideas, responsable de su trabajo intelectual, por ello, los modernistas surgieron en pequeños grupos selectos, con capacidad para asimilar varias culturas.

Desde mi butaca

Mis agradecimientos por el homenaje

POR JOSÉ ANTONIO GARCÍA URREA

E

n Butaca anterior, hice referencia al homenaje que se me tributó por la Asociación Nacional de Actores y Técnicos (ANAYT), a la cual me honro en pertenecer en calidad de asociado activo, y por mi trayectoria -como actor retirado y dramaturgo en activo- que se inició allá por 1933 en la Escuela “Jesús Obrero” del Templo de Santo Domingo, hoy Basílica Menor. Al respecto de ello, mi gran amigo y colega periodista Eduardo Villatoro, en su columna “Palabras de papel” de este vespertino, dice: “esta vez he de resumir apropiadamente las ejecutorias de un amigo y compañero en las páginas de opinión de La Hora, a sabiendas que no es posible dar a conocer la abundancia literaria en su faceta de dramaturgo. Se trata del veterano autor de la columna Desde mi butaca, el modesto J. Antonio García, con quien solemos encontrarnos en las sedes de la APG y en el Instituto de Previsión del Periodista. “Ocurre que a sus 91 años, Tonito fue objeto de un más que merecido homenaje en el Teatro de la Universidad Popular, la tarde/noche del pasado jueves de parte de la ANAYT a instancias del primer actor Manuel Lisando Chávez.” Continúan otras apreciaciones alrededor de mi persona, que ha decir, porque lo expresado por Guayo no es de diente a labio, por lo que lo expreso en mi más *quinta esencia de agradecimiento* en el curso de este día, por tal motivo he recibido felicitaciones verbales directas, telefónicas, sinceros abrazos, de quienes se enteraron del homenaje por lo expresado en radiodifusoras, a todas a quienes presento igualmente mis agradecimientos. Entre las felicitaciones recibidas está de la primera mano de mi colega Villatoro, que expresó: “¡Ya era hora de que algunos medios lo hayan dignificado y reconocieran su larga y fecunda trayectoria! Procuraré estar presente, si el Señor no dispone otra cosa. Un abrazo.” El distinguido abogado Arnoldo Valdez García se expresa así: “Durante toda una vida aportando a nuestra sociedad con sus obras, sus escritos hasta con los hijos que ha formado. En verdad me complace mucho poder expresar la admiración que por personas como usted profeso, en esta sociedad ha habido personas honradas como usted y de intachable conducta, que entienden de la importancia de un buen nombre, privilegiando el deber antes de ser cualquier estereotipo requerido por esta sociedad, cada vez más decadente, pero por lo que realmente me tomé la libertad de escribir estas letras es para agradecer que en todo este tiempo haya sido íntegro y auténtico, adjetivo que bien ya ha sido ratificar el carácter y la fortaleza que le caracteriza y que como sólo los hombres de esa conformación ostentan. Gracias, Maestro, y felicidades por tan merecido homenaje.” Haré esfuerzo, distinguido abogado, por hacer honor a esos atributos que usted gustosamente me atribuye.

Suplemento Cultural 11-02-2012  

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