otras personas que se encuentran en situaciones similares. La edad es relativa, lo importante es la voluntad y la determinación. Como dicen por ahí “el juego no se acaba hasta que se acaba”, igual la vida y hay que seguir cumpliendo esa misión día a día. No es lo mismo que como jubilado frecuente a sus amigos, participe en algún taller o colabore en una asociación... a que en su lugar sólo se la pase durmiendo, viendo la televisión y quejándose de sus enfermedades. Decídase a disfrutar esta etapa de su vida. DESARROLLAR CONCIENCIA Otro punto importante para integrar a los adultos mayores a la vida cotidiana, es promover que la sociedad entera conozca y desarrolle una conciencia acerca de lo que implica y representa la vejez, es decir, sensibilizar a los ciudadanos para que entiendan qué piensan, cómo se sienten y cómo pueden ayudar a estas personas. LAS NUEVAS GENERACIONES También es importante que la sociedad entera se dé cuenta que ser viejo es una situación que les va a llegar, que es inevitable y que, por lo tanto, hay que enseñar a las nuevas generaciones a sensibilizarse con esta realidad. Hay que enseñarlos a respetar la capacidad, el ritmo, sus valores, comportamientos, deseos y la propia organización de la vida de los adultos mayores.
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Claro que esto no implica estar de acuerdo siempre con ellos, pero es necesario distinguir dónde está el límite entre estar en desacuerdo y no dejarlos hacer su vida en paz. Para aliviar estos problemas, lo más recomendado es el consenso, pero aún así los mayores tienen derecho a elegir cómo quieren vivir, siempre y cuando, no les perjudique.
para integrarlos en la sociedad. Lo más importante aprender a considerar que ser mayor no es un obstáculo para ser feliz. La vejez se debe entender como otra etapa de la vida y no sólo como acumulación de enfermedades. Uno de los retos de esta época es vivir más, lo cual también significa vivir mejor; y para lograrlo no importa la edad cronológica sino el “interés por la vida”. Pero este factor no depende solamente de la persona, sino de todas las redes sociales en las que se desarrolla y funciona su vida. Es decir, hay que fomentar que las relaciones con las personas mayores estén enmarcadas en un auténtico interés por lo que les ocurre. De esta forma, ellos cuentan con la posibilidad de mantener su interés por la vida, lo que, por supuesto, eleva la calidad de su bienestar. También hay que educar a la familia para que les dediquen tiempo y tengan atenciones y muestras de cariño con los abuelitos. Hay que considerar que se sienten mal de no poder aportar y contribuir y, si están enfermos, se sienten más mal porque se consideran una carga. Esta es una situación de la que todos debemos aprender, pues algún día llegaremos a esa edad y nos sentiremos más o menos igual. De ahí que conviene entender y aceptar que todo tiene su tiempo y que parte de la vida es cuidar a quienes antes nos ayudaron a crecer y a ser lo que ahora somos.
MUCHO CARIÑO Otro de los valores que se puede practicar para tratar bien a las personas mayores, es ofrecerles mucho cariño en grandes dosis. En esta edad se valora más que nunca el afecto, pues la sensibilidad que se ocultó mucho tiempo gracias al trabajo, el deber, los prejuicios, la timidez y la vergüenza, ahora tiene la oportunidad de salir a flote. El cariño es la suma del respeto, la escucha, el tiempo de dedicación... Este cariño y amor se traduce en gestos, miradas y tonos amables al dirigirse a ellos y, sobre todo, el contacto físico, ellos necesitan que se les acaricie, que se les abrace. Todos estos valores tienen un objetivo final, hacer sentir a las personas mayores que no están solas y que sí son queridas y valoradas. LA IMPORTANCIA DEL DIÁLOGO Una de las mejores maneras para promover la autoestima de las personas en edad avanzada, es el diálogo. El diálogo, junto con la solidaridad, son las bases
LA GUIA NOVIEMBRE 2012
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