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La Guardarraya Revista de literatura

Nicanor Parra,

un rey sin corona


CORRESPONSALÍAS LA GUARDARRAYA

Dirección

Carlos Ernesto García

Consejo asesor Omar Lara Daisy Zamora Hugo Mujica Roberto Arizmendi Roberto Rivera Vicencio Christian Formoso Winston Morales Chavarro Miguel Ángel Zapata

Corresponsales Marlene Zertuche (México) E-mail: mexico.laguardarraya@gmail.com Samuel Trigueros (Honduras) E-mail: honduras.laguardarraya@gmail.com Lucía Alfaro (Costa Rica) E-mail: costar.laguardarraya@gmail.com Jonatán Reyes (Puerto Rico) E-mail: puertor.laguardarraya@gmail.com Ángel Herrera (Colombia) E-mail: colombia.laguardarraya@gmail.com Ramiro Caiza (Ecuador) E-mail: ecuador.laguardarraya@gmail.com Elí Urbina (Perú) E-mail: peru.laguardarraya@gmail.com Taty Torres (Chile) E-mail: chile.laguardarraya@gmail.com

Colaboran en este número

Gisela Galimi (Argentina) E-mail: argentina.laguardarraya@gmail.com Matías Mateus (Uruguay) E-mail: uruguay.laguardarraya@gmail.com

Editorial: C&Duke Edición: Número 1, Diciembre 2017 Arte y diseño: Grecia Espinoza Contacto: info.laguardarraya@gmail.com

Periódico colaborador Día a Día News Los Ángeles (CA) EE. UU La Guardarraya Revista Literaria

Zenaida M. Suárez Mayor Luis Marcelo Pérez Jorge Paolantonio Raúl Zurita Ronald Bonilla

@LaGuardarraya

issu.com/laguardarrayarevistaliteraria


Sumario 4/ 12 /

PERSONAJE NICANOR PARRA, UN REY SIN CORONA .........................................4 POR ZENAIDA M. SUÁREZ MAYOR

POESÍA LUCÍA ESTRADA .............................................................................14 BETSIMAR SEPÚLVEDA..................................................................15 CAROLINA ZAMUDIO ...................................................................16 GABRIEL CHÁVEZ CAZASOLA .....................................................17 SUSANA JIMÉNEZ ...........................................................................18 LEO LOBOS ......................................................................................19

20 /

NARRATIVA

24 /

ENTREVISTA LA BÚSQUEDA CONSTANTE DE ROBERTO ARIZMENDI ......24 POR LUIS MARCELO PÉREZ

27 /

3 SEMBLANZAS MARLENE ZERTUCHE ..................................................................28 POETA-MÉXICO POR JORGE PAOLANTONIO

ASTRID FUGELLIE ..........................................................................32 POETA-CHILE POR RAÚL ZURITA

RAÚL VELASCO ...............................................................................36 POETA-ESPAÑA POR RONALD BONILLA

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OTROS ACENTOS KATHRIN SCHADT ........................................................................42 POETA-ALEMANIA

MOHAMED AHMED BENNIS .......................................................43 POETA-MARRUECOS

ROBIN MYERS .................................................................................44 POETA-EE.UU

HUSSEIN HABASCH .......................................................................45 POETA-KURDISTÁN

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COMENTARIOS

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Personaje

Nicanor Parra, un rey sin corona

La vida pasa lentamente y se deja estar mientras espera que le sea concedido, por descontado mérito, el Nobel de Literatura a Nicanor Parra y deje así de ser el rey sin corona de la antipoesía. Aunque pensándolo bien, quizá estamos equivocados todos los que creemos que son razones no literarias las que lo hacen esquivo al premio y resulta que se trata de la natural derivación hacia el antipremio que la obra parriana ha barruntado con ahínco a lo largo de estos 90 años que han pasado desde que, en 1937, publicara su Cancionero sin nombre. Creo que Nicanor Parra es, junto a Jorge Luis Borges, el mejor ejemplo de cómo la literatura hispanoamericana tomó el relevo en la literatura universal y de cómo el manejo de la ironía y la precisión de la palabra se han convertido en los modos atávicos para la creación literaria. Porque la antipoesía, como el cuento fantástico, busca a un tipo de lector que interactúe con ella, que reconozca su fisionomía y la ayude a caminar por entre los campos normados de la poesía tradicional; no negándola sino mostrando su otra cara. Sin embargo, han sido pocos los valientes que han osado analizar la antipoesía en profundidad; cuento a Niall Binns, a Iván Carrasco, a Ignacio Valente, a Federico Schopf, a Manuel Silva Acevedo, a Juan Gabriel Araya, a Mario Rodríguez o a Hugo Montes (no están todos) entre esos que han ahondado en la intrínseca visión poética que pondera la paradójica anti- ποίησις. La obra de Nicanor Parra puede entenderse como una evolución que parte desde el cancionero tradicional español y culmina en la ecopoesía; una variante de la antipoesía que incluye temas candentes de la actualidad postmoderna, compuesta por artefactos sobre temas ambientales, superpoblación y sentimientos apocalípticos. Al contrario de lo que a priori puede parecernos, esta evolución es una modificación paulatina, no abrupta ni radical, de los modos representativos que la obra de Parra presentaba en los primeros textos y que empieza a tomar forma en Poemas 4


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y antipoemas (1954). Tal evolución es justificada por Manuel Silva Acevedo de forma sencilla cuando afirma: “Aunque parezca obvio, para ser antipoeta primero hay que haber sido poeta y Nicanor Parra lo fue desde la publicación de Cancionero sin nombre (1937) hasta Poemas y antipoemas (1954).”1 Así, desde que en Cancionero sin nombre nos ofreciera Parra una especie de declaración de intenciones para con la poesía de la Generación del 27 española, que tan magistralmente supo aunar la tradición y la vanguardia a través de la conjunción del verso de arte menor del romance, la copla y los estribillos populares con un tratamiento de la metáfora muy cercano al automatismo surrealista; asistimos al nacimiento y los primeros esbozos de lo que luego sería la gran antipoesía. En “Tonada fundamental”, por ejemplo, la guitarra, la luna, los ángeles y la sangre funcionan como símbolos de anclaje a la poesía lorquiana. El romance de amor es la estrofa típica del granadino y su metáfora oscura nos invita a pensar, igual que en el Romancero gitano (1928), en la muerte y la vida, el dolor y el amor sufriente que tanto emparenta a Lorca con San Juan de la Cruz (“Si yo pudiera sembrarte / con mi corazón de tierra, / con lunas de fuego duro / todo tu cuerpo se llena”).

TONADA FUNDAMENTAL

Todo lo que yo daría si yo decirte pudiera, guitarra, de sangre dame tu pecho de llama lenta.

Si yo pudiera pedirte todo lo que yo quisiera, diría: guitarra, dame tu pecho de luna nueva.

Pero si digo guitarra todo el horizonte quema.

Pero si digo guitarra todo el horizonte suena. Si tú supieras oírme todo lo que yo dijera, dirías: guitarra, sufre mi pecho de luna llena.

Si yo pudiera sembrarte con mi corazón de tierra, con lunas de fuego duro todo tu cuerpo se llena.

Pero con riendas de olvido los ángeles te sujetan.

Si yo manejo tu pecho, manejo violenta rueda

1 En “Poesía y antipoesía de Nicanor Parra”. Revista Chilena de Literatura n°91 (2015). 5


Personaje

Sin embargo, el poemario anticipa ya algo que va a recorrer toda la producción parriana y que, a partir de los antipoemas, va a ser una nota común: lo cotidiano grotescamente representado. Entre Poemas y antipoemas (1954) y los Artefactos (1972) se produce el primer salto hacia la antipoesía. Parra comienza entonces su trasgresión de los criterios poéticos tradicionales y en textos como “Quédate con tu Borges”2 o “Advertencia al lector”3 nos anuncia su retirada del Olimpo poético cuando nos dice: “Según los doctores de la ley este libro no debiera publicarse”4, “Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte”5, “yo no te prometo nada / ni dinero ni sexo ni poesía / un yogurt es lo + que podría ofrecerte”6. La publicación, en 1972, de Artefactos supuso el paso definitivo hacia un tipo de escritura donde se hizo patente el hibridaje entre las artes y la trasgresión de los axiomas literarios; eso que llamamos antipoesía y que incluye la superación del formato libro o la inclusión de la imagen en tanto texto que trasladan a Parra directamente al bando de los reescritores Borges y Cortázar, los beats, los surrealistas o los concretistas mediante una práctica que en Chile ya se había prefigurado desde que, en 1969, Thito Valenzuela publicara Manual de sabotaje, tomando forma y fuerza posteriormente a través de obras como La Nueva Novela (1977) y La Poesía Chilena (1978) de Juan Luis Martínez o Purgatorio (1979) de Raúl Zurita. A propósito de estos antecedentes de la antipoesía de Parra, afirma José Miguel Ibáñez Langlois (más conocido como Ignacio Valente): En el contexto de la poesía actual, la sensibilidad antipoética acusa el inevitable impacto del surrealismo francés, sumamente aclimatado por las esencias criollas, por el humor ladino y el habla 2 Solo en la recientemente publicada antología El último apaga la luz, se ha incluido este poema, dado a conocer por el crítico Iván Carrasco en Nicanor Parra: la escritura antipoética (1990), como un regalo que le hizo el propio Parra. 3 En Poemas y antipoemas, sección III. 4 “Advertencia al lector.” 5 Idem. 6 “Quédate con tu Borges.”

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espontánea del chileno. Pero más fuertes y profundas con sus relaciones con la cultura anglosajona, comenzado por el versículo casi prosístico, la amplitud de horizontes y la soltura verbal de Walt Whitman, para seguir con T.S. Eliot y el Ezra Pound de la llaneza prosaica -un producto de alta elaboración formal-, hasta llegar a la audacia estridente de la generación beatnik en los Estados Unidos, sobre todo Ferlinghetti y Allen Ginsberg.7

Los mensajes que contienen estos “artefactos” parrianos van a revolucionar la literatura a nivel mundial y para todos los tiempos. Estos supondrán, además, la consagración de Nicanor Parra como el único antipoeta de la literatura chilena y, por cierto, universal. Se trata de mensajes contingentes a la época, atravesados por la filuda daga de la ironía y el sarcasmo, en lenguaje cotidiano y, en muchas ocasiones, vulgar, que busca provocar una reacción de tipo irresoluble en el lector, por cuanto no sabe cómo combatir la sensación que esta lectura le provoca, sea esta de risa, molestia o incredulidad. Estos mensajes son, aún hoy, de una espantosa actualidad y tocan temas tan espinosos como el abuso de menores, la corrupción política o la deuda de Chile con Violeta Parra, por nombrar unos mínimos asuntos. Después de los Artefactos, y ya en plena dictadura militar, Nicanor Parra publica Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977), que será aumentado en 1979 con el título Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui; El anti Lázaro (1981) y Poema y antipoema a Eduardo Frei (1982). En estos poemarios, que no abandonaron el tono agridulce de la ironía parriana, se hizo patente la intención “desmitificadora de la oración”8 a través de (anti)poemas que juegan/denuncian (a) la paradoja del credo en un país intervenido en que “las relaciones entre cultura y Estado son cada vez más distantes”9. Será en el año 1982, fin de la época de la antipoesía tradicional (otra paradójica situación que sufre o provoca la obra parriana), cuando nace lo que ha sido, hasta sus últimos escritos, su tendencia literaria culmen; la ecopoesía; que él mismo define como: 7 En Para leer a Parra (2003). 8 Según Iván Carrasco en Nicanor Parra: la escritura antipoética. 9 En entrevista por Ángeles Caso para TVE. 1987: https://www.youtube.com/watch?v=zRmSt8S3jcU

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Personaje

la poesía ecomprometida con la supervivencia, con un no al enfrentamiento; la poesía comprometida con la autorregulación del espíritu y de la sociedad, porque hemos visto que el choque de las ideologías tradicionales ha llevado al Planeta a la situación desastrosa en que se encuentra, al borde del colapso10.

La iracunda denuncia de Parra no abandona, tampoco en esta etapa, el lenguaje cotidiano (chileno) y la ironía incriminadora. En “Los siete chanchitos” no deja -como él mismo dice en un artefacto- “títere con cabeza” y denuncia a aquellos “Chancho con chaleco”11 que inundan la política, las profesiones, las religiones y las fuerzas del Estado: LOS SIETE CHANCHITOS (Himno Oficial del Movimiento Ecológico) 1) Industrial y poeta capitalista naturalmente: CHANCHO CON CHALECO 2) Agricultor sin inquietud ecológica qué duda cabe: CHANCHO CON CHALECO

5) Sacerdote que fuma como murciélago sin la menor consideración x el prójimo  que me perdone Su Santidad:  IMPERDONABLE ..... CHANCHO CON CHALECO 6) Profesor y conferenciante excritor ............. para mal de sus pecados  autoexcluido del Frente Ecológico  no tiene vuelta: ....... CHANCHO CON CHALECO   7) AUTORIDAD CIVIL 0 MILITAR  indiferente a la realidad ecológica  debe ser desenmascarada públicamente  mono de nieve ........ CHANCHO CON CHALECO  nauseabundo chancho con chaleco.12

3) Ingeniero ................. se ríe de la ecología prototipo del ..... CHANCHO CON CHALECO 4) Comunista marxista leninista  maoísta castrista jochiminista  pinochetista refractario a la información ecológica  lo siento mucho: ..... CHANCHO CON CHALECO

10 Ídem. 11 Aquel que aparenta lo que no es (Chancho=cerdo). 8

12 En Ecopoemas (1982).


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“Los límites de Chile”, poema publicado en su Obra gruesa, y escrito en prosa, también da noticia de la incesante preocupación de Parra por asuntos políticos/económicos/ culturales ocasionados por el capitalismo: No es Chile el que limita con la Cordillera de los Andes, con el Desierto del Salitre, con el Océano Pacífico, con la unión de los dos océanos: la cosa es al revés. Es la Cordillera de los Andes la que limita con Chile, El Océano Pacífico es el que llega hasta la cumbre del Aconcagua. Son los dos océanos los que rompen en mil pedazos la monotonía del paisaje sureño. El río Valdivia es el lago más largo de Chile. Chile limita al norte con el Cuerpo de Bomberos, al sur con el Ministerio de Educación, al este con la Cordillera de Nahuelbuta y al oeste con el vacío que producen las olas del océano que se nombró más arriba, al sur con González Videla. En el medio, hay una gran plasta rodeada por militares, curas y normalistas que suecunan a través de cañerías de cobre.13

13 En Obra gruesa (1969).

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Personaje

No obstante, en Hojas de Parra (1985) Nicanor introduce “El hombre imaginario” que, de alguna manera, se desmarca de su tónica general al estar dedicado al amor no correspondido que profesó a una mujer y que recitó por primera vez en un paseo con José Miguel Ibáñez Langlois14: EL HOMBRE IMAGINARIO

vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario

El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios  a la orilla de un río imaginario

Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria  que le brindó su amor imaginario  vuelve a sentir ese mismo dolor  ese mismo placer imaginario  y vuelve a palpitar  el corazón del hombre imaginario15

De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios  irreparables grietas imaginarias  que representan hechos imaginarios  ocurridos en mundos imaginarios  en lugares y tiempos imaginarios Todas las tardes tardes imaginarias  sube las escaleras imaginarias  y se asoma al balcón imaginario  a mirar el paisaje imaginario  que consiste en un valle imaginario  circundado de cerros imaginarios Sombras imaginarias

15 En Hojas de Parra (1985). 14 Anécdota contada por el crítico en una entrevista que le hizo Braulio Fernández Biggs en la Universidad de los Andes cuando, en 2011, se le concedió a Parra el Premio Cervantes.

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Ciento tres años desde su nacimiento en 1914, noventa desde que empezó a escribir, casi medio siglo consagrado como el gran antipoeta de la historia de la literatura y a Nicanor Parra, aún, nadie lo corona con el Premio Nobel de Literatura. Esas son las paradojas del paradójico mundo antipoético con que siempre quiso desenmascarar, el hermano de Violeta de Parra, el mundo que nos contiene a través de la palabra. Pero no importa ya, a tenor de las circunstancias, si no le dan a Parra el Nobel de Literatura, que le den, por último, el de Lectura: EL PREMIO NOBEL El Premio Nobel de Lectura me lo debieran dar a mí que soy el lector ideal y leo todo lo que pillo: leo los nombres de las calles y los letreros luminosos y las murallas de los baños y las nuevas listas de precios y las noticias policiales y los pronósticos del Derby

para un sujeto como yo la palabra es algo sagrado señores miembros del jurado qué ganaría con mentirles soy un lector empedernido me leo todo – no me salto ni los avisos económicos claro que ahora leo poco no dispongo de mucho tiempo pero caramba que he leído por eso pido que me den el Premio Nobel de Lectura a la brevedad imposible

y las patentes de los autos

Zenaida M. Suárez Mayor Universidad de los Andes, Chile Noviembre de 2017 11


Poesía

Las hijas del espino

Lucía Estrada

Autor: Lucía Estrada Nº de páginas: 158 Encuadernación: Rústico Editorial: Hombre nuevo editores Segunda edición (2008) Código: HNE054097 Tamaño: 14x21cm Lengua: Castellano ISBN: 958-8245-56-0

(Medellín – Colombia, 1980). Ha publicado Fuegos Nocturnos, Noche Líquida, Maiastra, Las Hijas del Espino (Premio de poesía Ciudad de Medellín, 2005), El Ojo de Circe (Antología), El Círculo de la Memoria (Selección de poemas), La Noche en el Espejo (Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá 2009), Cenizas de Pasolini, Cuaderno del Ángel (Beca de Creación en Poesía del Municipio de Medellín, 2008), y Continuidad del jardín (Selección personal). Textos suyos han aparecido también en varias antologías y publicaciones del país y del exterior. En 2009 fue nominada por la UNESCO al Premio Internacional de Poesía “Ponts de Strugas” de Macedonia, y obtuvo recientemente el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá por su libro inédito Katábasis.

Profesión de fe

Betsimar Sepúlveda

Autora: Betsimar Sepúlveda Nº de páginas: 70 Encuadernación: Rústica Editorial: Magna Terra Año edición: 2017 Lengua: Castellano ISBN: 978-9929-651-48-7

Venezolana. Poeta, cronista y fotógrafa. Reside en CaliColombia desde 2016. Tiene en su haber cuatro libros publicados, parte de su obra también aparece en antologías publicadas en Colombia, Perú y España. Ha sido parcialmente traducida al inglés, portugués, italiano y árabe. Su trabajo con la escritura creativa hace énfasis en la reconstrucción de la memoria colectiva por medio de la crónica y la poesía. Dirige los talleres de apreciación y creación poética de Promédico y Comfandi y el espacio “poesía en la esquina” del teatro Esquina Latina de Cali.

La oscuridad de lo que brilla

Autora: Carolina Zamudio Nº de páginas: 45 Encuadernación: Rústico Editorial: Artepoética press Año edición: 2015 Lengua: Castellano/ inglés Traducción: MIguel FalquézCertain ISBN-10: 1040075351 ISBN-13: 978-1-940075-35-8

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Carolina Zamudio Curuzú Cuatiá, Argentina, 1973. Poeta y ensayista. Magíster en Comunicación Institucional y Asuntos Públicos y Periodista. Miembro del Consejo Editorial de la Revista Literariedad de Colombia. Ganó la “Corona el Poeta, el Premio Municipalidad de Trelew y el Primer Premio Senado de la Nación” en el Eisteddfod del Chubut, 2017. Publicó Seguir al viento (Argentina); La oscuridad de lo que brilla, bilingüe español/inglés (EE.UU); la antología Doble fondo XII, junto a Víctor López Rache (Colombia); Rituales del azar, bilingüe español/francés (Francia), y las plaquettes Teoría sobre la belleza y Las certezas son del sol (Argentina). Como antóloga, reunió la obra poética de Luis Fernando Macías, bajo el título Todas las palabras reunidas consiguen el silencio.


La Guardarraya

Gabriel Chávez Casazola

Aviones de papel bajo la lluvia

(1972) Poeta y periodista boliviano. Autor de seis libros de poesía, entre ellos El agua iluminada (2010), La mañana se llenará de jardineros (Ecuador, 2013; Bolivia, 2014), Aviones de papel bajo la lluvia (España, 2016) y Multiplicación del sol (Colombia, 2017). Se han publicado las antologías de su obra El pie de Eurídice (Colombia, 2014); La canción de la sopa (Ecuador, 2014); Cámara de niebla (Argentina 2014; Bolivia, 2015; Costa Rica, 2017) y Légamo y luz (México, 2017). Recibió la Medalla al Mérito Cultural de Bolivia y el Premio Editorial al Mejor Libro del Año, entre otros. Fue finalista del Premio Mundial de Poesía Mística “Fernando Rielo” (2013). Dirige la colección de poesía “Agua Ardiente” de Plural Editores y el taller “Llamarada verde”. Ha sido traducido al inglés, francés, italiano, portugués, griego, ruso y rumano.

Autor: Gabriel Chávez Cazasola Nº de páginas: 100 Encuadernación: Tapa blanda Editorial: Valparaíso Ediciones, S.L. Lengua: Castellano ISBN: 9788416560394

Susana Jiménez Palmera

Con hilos de soles y lunas

Barranquilla, Colombia. Poeta, Profesional en Terapia Del Lenguaje con especialización en Problemas de Aprendizaje verbal y/o escrito. Estudios de Inglés como segundo lenguaje en Carleton University, Ottawa, Canadá. Obras: Sendero de latidos (Apidama Ediciones 2014) Con Hilos de soles y lunas (Apidama Ediciones 2016). Sus poemas hacen parte de las antologías Poesía Colombiana del siglo XX escritas por mujeres, (Tomo II, 2014) Grito de mujer”(Editorial Rosado, Republica Dominicana 2014) Lletres Blaves per Làutisme (Stonberg Editorial 2017, Barcelona, España) Colectivo de Poesía Internacional Puentes De Agua (Ediciones del Mar, 2017, Colombia) y en revistas literarias nacionales e internacionales.

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966). Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en Centre d´Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia. Ha participado en innumerables muestras en colectivas e individuales en Francia, Brasil, España, México, Estados Unidos, Argentina y Chile. Ha publicado entre otros: Cartas de más abajo (1992), Ángeles eléctricos (1997), Turbosílabas. Poesía Reunida 1986-2003 (2003 / 2da. Edición 2016), Un sin nombre (2005), y NIEVE Antología poética (2013). Su obra ha sido traducida al portugués, inglés, árabe, y francés, entre otros. Como traductor desde el portugués ha realizado versiones de autores como Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Paulo Leminski y José Castelo. El 2003 recibe la beca del Ministerio de Educación de Chile y el 2008 la beca para escritores profesionales del Consejo de la Cultura. En la actualidad trabaja como coordinador del espacio cultural Taller Siglo XX Yolanda Hurtado.

Autora: Susana Jiménez Palmera Nº de páginas: 72 Encuadernación: Tapa dura Dimensiones: 22cm x 14 cm Editorial: Apidama Ediciones Lengua: Castellano ISBN: 9789588416687

Turbosílabas

Poesía Reunida 1986-2003 Autor: Leo Lobos Nº de páginas: 122 Encuadernación: hotmelt Dimensiones: 21 cm x 14cm Editorial: Piélago Casa Editorial Año edición: 2016 Lengua: Castellano ISBN: 9569473223

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Lucía Estrada Las hijas del espino es uno de los más bellos libros que se hayan escrito en Colombia, desde la madre de Josefina a nuestros días. Dulceamargo, reposado, evocador e inquietante. Lucía Estrada sabe, como lo sabía Alma Mahler, que es “más bello de la mano / al pulsar una cuerda invisible”. Leer este libro es un adentrarse en un cortejo de mujeres a las que la autora les otorga como heráldica un arbusto sencillo, sin mucha alcurnia vegetal, un pequeño árbol irrigado de espinas cuyas flores blancas aroman las distancias.

SYLVIA PLATH

ALMA MALHER

Todo lo ha devorado el invierno y el jardín de rojos tulipanes /en el que ocupé mis manos ha iniciado su descenso definitivo.

Yo también lo prefiero.

La casa es un viejo sarcófago de vigilias y pergaminos desechos. En ella duermen las ruinas de mi corazón.

Cuando duermes, reaparecen las tres mil sombras /de tus dedos tejiendo filigranas en el oscuro cuello del dragón.

A través de la bruma sólo puedo distinguir el rencoroso brillo de las abejas. No hay perfección. Mi cuerpo es un camino cerrado, /reflejo de una luz marchita. Nunca se bastó a sí mismo. Nunca. Detrás de los muros, por entre las grietas, vuelve a mí el eco de la fiebre palabras que revientan bajo la escarcha como pequeños ríos de mercurio. El invierno ha perdido /mis pasos en la nieve. Sangra en el aire su condena.

Es más bella la mano al pulsar una cuerda invisible.

Te miro inquieta sin atreverme a respirar. Es la hora más alta del doble vuelo nocturno. Escribo en la seda de tus párpados mi temor de perderle, de que huya como un gato /por los techos, de que salte y reviente la cuerda de todas las campanas del mundo, de que se despeñe /con el sonido metálico de un arcángel en el centro mismo de la orquesta. Yo también lo prefiero cóncavo y oscuro.

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La clave blanca y negra de todo cuanto existe se advierte en su sinfonía de agujas. SONIA DELAUNAY Pinta una caravana en el desierto, pinta su búsqueda, el destino de su viaje. Yo pintaré las ventanas del espejismo, la promesa de un hallazgo que les obligue a continuar.


Betsimar Sepúlveda Es Profesión de fe, el testimonio de un tiempo luminoso donde se vale seguir soñando con la tierra a pesar de sus malos augurios y donde no hay otra elección que ponerse del lado de los vencidos, porque Betsimar, como los buenos poetas de siempre, sabe que el hecho poético se halla más certero en la dignidad de la derrota y el asombro de la palabra. Federico Díaz-Granados

Puedo decir, quiero decir que mi padre fue un hombre iluminado. Solía sentarse cada semana santa /junto a la radio y con los ojos cerrados seguía /en voz no tan alta el sermón de las siete palabras nada parecía inmutarlo. Ordenaba con estricta mística cada fruta del mesón según maduraban como cada extraño objeto /de su habitación a la que nadie entraba. Mi padre, el que nunca levantó /ni la mano, ni la voz del que no conocí ni el insulto /ni la caricia. Mi padre, con la paz que el sol derrama /sobre la tapia le hizo morada a la muerte brindó con abundancia, /secos tragos de ron por cada escalón de su agonía y cuando vio encenderse la lengua /de fuego sobre su cabeza ajustó por última vez su reloj. Mi padre fue un iluminado, por eso tuvimos que velarlo en dos salones, fue hermoso verlas

/con sus rostros tristes ahogando el suspiro por aquel hombre /que las amó. Puedo decir, quiero decir que más amó a mi madre pues entregó su cuerpo a las flores /un segundo domingo de mayo y le dejó sobre la tierra removida la ternura de su silencio. ................................................ MAR, Partir hasta los confines azules /del último oleaje abrir mis venas a la belleza /de sus criaturas quizás salvarme en la ingravidez /de su alma. Hundirme en la insondable luz de sal           ascensión circular de oxigeno evanescencia de huesos            calma de algas en la garganta     voz anegada de espuma   Zozobrar…sin más  no tiempo          sólo silencio                           hundirse…           …y siempre el mar 15

De la nervadura abierta de la luz cae un pájaro herido de cielo Desciende como ruina del viento trueno rojo en el fin de su vuelo Lloró la belleza de su canto /desperdigado por la tierra Pero la tierra sabe que de pájaros /y poetas     se amasa la hostia                 en el hambre de Dios .................................................. Sobre mi lomo la soledad es una serpiente /que muerde su cola Entumecida y alucinada hiende flores y plumas /en la carne del amor Reconozco mi nombre /en el eco obsceno en la permanencia del olvido Muero de miedo          y mi soledad                         muere de mí.


Carolina Zamudio En La oscuridad de lo que brilla la poesía ha llegado a un grado de madurez tan contundente que podría imaginarse como el silbo de una sirena, encantación y lamento, música de las profundidades. Tal vez se debe a que la autora se la jugó toda por ella y, como corresponde a los poetas verdaderos, entregó los remos en el naufragio. Luis Fernández Macías

CENTRO Y FIN

TEORÍA SOBRE LA BELLEZA

ENTERA

I El último abrazo antes de la primera muerte el franco coqueteo con la locura la vez que el amor fue un pozo absoluto como el cosmos el aliento originario de un más allá difuso de la única verdad que es el nacimiento.

La belleza no cabe en un trozo de papel sí en los ojos. Como ajustar el enfoque de una lente por detrás.

De boca en boca del alimento al beso recodo en la palabra.

II La vida no está allá ni entonces. La vida es esta este aliento, esta piel esta sensación de pozo seco de colmena abandonada de centro y de fin. III El vacío tiene el peso de lo absoluto nunca menos. Centro. El vacío es la medida del mundo.

No en la punta de la lengua más allá. Cabe en el aire al abarcar el ser.

Dar de comer entregar entera desde esta inmensidad y finitud desde mí en el mundo.

Puede asirse la belleza en silencio al reposar el cuerpo desde atrás, en eso de ser atesorar lo que haya sido y bello es.

Todo desde esa boca que espera el mordisco desde esa otra boca que concierta y se funde en esta.

La belleza habita en la oscuridad el don que nos fue dado oculto la cáscara que se quita lo bello es un fin vacío de principios nace en el último tramo /del próximo deseo.

Casi nada, ínfima desde el cosmos que —también— mide se desboca.

La belleza abraza la luz de la muerte o desata la nebulosa de la vida.

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Gabriel Chávez Cazasola Aviones de papel bajo la lluvia es un libro fulgurante cuyo intenso temblor poético va a sorprender a los lectores. Entre sus páginas se encuentra la poesía desnuda, sincera, sin ropajes ni escudos, de la mano del lenguaje más depurado y verdadero.

TATUAJES Una mariposa de tinta se ha posado en la espalda de esa muchacha.

Ah, una mariposa de tinta se ha posado en la espalda de esa muchacha. Una mariposa de tinta que durará más que su aire.

Una mariposa de tinta que durará más que la lozanía de la piel donde habita.

Cuando ella haya exhalado por vez última allí estará la mariposa todavía.

Cuando la muchacha sea una anciana, allí estará, joven aún, la mariposa.

¿Echará a volar cuando incineren su morada de carne?

¿Cómo se verá la espalda de la muchacha cuando la lozanía de su piel haya pasado? ¿Cómo se verá la muchacha que ahora ilumina la verdulería, como una fruta más para mi mano? ¿Los viejos de mañana se verán como los de hoy y los de siempre? ¿O serán diferentes, ellas con piercings /en los senos caídos y ellos grandes aretes en las orejas sordas? ¿Volarán mariposas en la espalda /de las muchachas viejas, arrugarán sus alas sobre camas del coma, /se marchitarán flores de tinta dibujadas donde se abren sus nalgas?

¿Se pudrirá en la tumba como una concubina egipcia? ¿La escuchará alguien volar o quemarse o pudrirse y podrá venir para contarlo? ¿Escuchará alguien la historia desde la soledad /de sus audífonos, de los grandes aretes en sus orejas sordas? ¿No son estas las viejas preguntas de siempre? ¿Volveré a ver a algún día a la mariposa? ¿Volveré a ver a la muchacha? ¿Continuarán existiendo las verdulerías?

Tal vez no pueda verlo, ya yo estaré ido para entonces con mi mano temblando bajo un jean de mezclilla o con la mente ausente en la cannabis procurando aliviar dolores cancerígenos. 17


Susana Jiménez Con hilos de soles y lunas, libro de poemas intimistas con dos capítulos titulados: Los hilos que me tejen e Hilos del alba. El pensamiento se abre y entra en la ruta del idioma que se somete al oficio. Al hecho silencioso de nacer por escrito y entregar el verbo tejer no solo en palabras, también en imágenes.

VOZ PARA UN GUERRERO En el reverso del espejo con sombras de azogue donde el alma se miraba, apareció un ángel de celaje verde con equilibrio en su sonrisa amplia. Ha mudado muchas veces de piel, ha soportado tormentas a la intemperie sin poder escoger su resguardo. Fue enviado a lo desconocido y sin embargo no trae esquirlas que hieren. No hubo tiempo para poesías pero es capaz de esconder en sus manos los meses, sin importar si estamos en mayo que llora y sangra o en un agosto que se viste de valiente.

¡CUÁNTO OLVIDO EN LOS OJOS DEL TIEMPO! Esta manía de limpiar los recuerdos y ventilar un poco las estanterías de la mente, esta rara costumbre, me hace creer que puedo airear las fibras de mi alma. Encuentro añoranzas que afloran con amargas sonrisas y otras que llevan amor todavía. A todas las acojo por un tiempo y les doy vida. Encierran grandes silencios. Trato de vestirlas de agua, de sol, de días lentos, hasta que la memoria desanuda recuerdos negros. ¡Cuánta ausencia abierta, c u á n t o o l v i d o en los ojos insomnes del tiempo!

Llega sereno sin los rasgos de la culpa, llega después de vencer la muerte. La muerte que ha sido menos terca que la vida. 18

RITUAL DEL TRIGO Siempre regreso a mí y encuentro que no hay peso en mis párpados, ni plomo, ni olvido. Está abierta la mirada. Los sueños sostuvieron los conjuros de la luna mientras yo volaba. Un rumor de capullos, en el centro de mis ojos enjugó las lágrimas. Traspaso un mundo de espejismos, traigo tejida el ala del atardecer que despunta en mis pupilas y esparce mis delirios. Así regreso y me hallo parida de la tierra en el ritual del trigo.


Leo Lobos

Turbosílabas, del poeta chileno Leo Lobos tiene el ritmo sincopado que nos remite al jazz. Una forma posible de liberación de las cadenas alienantes de las grandes ciudades. Una música que procede de los esclavos rurales negros norteamericanos que acallaban sus penas con el soul y sonreían a pesar de todos sus males. Sonrisa de jazz para que el ser humano pueda recuperar la individualidad de su conciencia que una vez estuvo apegada y en consonancia con la naturaleza. Antonio Arroyo Silva

A LÍMITE HUMANO

OTRA VEZ LEÍ

LOS ÁRBOLES SERÁN

a mazmorra, a cárcel a ciudad abierta huele aquí lavamos nuestros rostros maldecimos después de llorar y en procesión lenta nos enterramos uno a uno como sí algo de nosotros descansara en esos minutos repetidos repetidos repetidos

colocó un puñado de letras oscuras y bellas sobre el papel como un rostro pálido iluminado por sus ojos las páginas miraron por él otra vez

barcos casas navegantes papeles que llevarán letra muerta impresa sobre sí océanos, nubes poderosas lluvias eléctricas tierra árboles serán

LA VERDAD MIENTE la verdad es un lenguaje que ha perdido la memoria es un pato verde que salta al cielo y grita como yo pato salvaje que miente como tú

ES DECIR, PRÁCTICAMENTE aprendemos a no hablar en lengua alguna a los perros que circundan los hoteles aprendemos a ser invisibles a la luz, aprendemos a no ser turistas es decir, prácticamente a no ser nada

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Narrativa Versos de una hora

Autor: Rodolfo JM Editorial: Paraíso Perdido Colección Taller del Amanuense Lengua: Castellano Dimensiones: 12.6 x 20.7 cm Nº de páginas: 120 ISBN: 978-607-8512-14-0

Los cuentos de esta colección pasan por portales temporales, por la entomología y la taxonomía de artrópodos fantásticos, por los universos del porno, por las conspiraciones infraterrenales y por la especulación en torno a una ucronía: la historia cultural mexicana visitada por viajeros del tiempo. […] Están pobladas por víctimas, estrellas de porno (Rex Porneau, un apenas disimulado Max Hardcore), demonios, arañas psicotrópicas, Frida Kahlo y otros monstruos; pero, sobre todo, destacan los poetas subversivos que sueñan con cambiar el mundo con palabras, lanzar una revolución de versos incandescentes capaces de demoler el orden que han impuesto las hormigas de la burocracia, la disciplina y la represión. […] Pienso en todo esto al terminar de leer Versos de una hora, de Rodolfo JM, una antología de relatos marcados por el ánimo de la ciencia ficción y por un impetuoso deleite literario que va de las citas y la celebración del género a un deleite personal por el choque entre información y delirio, entre certezas científicas y divagación lúdica. -Naief Yehya Ante un ataque de locura violenta, un competente neurólogo es ingresado en un psiquiátrico. Sólo él sabe que su diagnóstico es erróneo. Pero aún no es capaz de imaginar que la misma enfermedad autoinmune a la que ha dedicado obsesivamente su vida lo acecha. Su increíble lucha contra la enfermedad y el estrés corre pareja a la de la historia de este país desde la Transición y a la de uno de los pilares de la democracia española, un sistema sanitario herido hoy por la jerarquía y por una corrupción que castiga o expulsa a quien disiente. Basada en hechos reales, esta impresionante novela narra una extraordinaria historia de superación, un caso entre tres mil millones, el de un hombre que fue al principio considerado un loco y pasó luego a convertirse en un médico de referencia en su especialidad. Contada en primera persona por un protagonista que ha perdido toda credibilidad, esta excepcional novela revela la indiscutible inteligencia narrativa de Gabi Martínez a la hora de salvar distancias entre géneros y dotar a la realidad del aliento épico de los grandes clásicos.

Las defensas

Autor: Gabi Martínez Editorial: Seix Barral Año edición: 2017 Lengua: Castellano Formato: EPUB - DRM ISBN: 9788432232268

A fuego eterno condenados Roberto Rivera empezó a escribir esta novela durante los Autor: Roberto Rivera Vicencio Editorial: Fondo de Cultura Económica Año edición: 2017 Lengua: Castellano Encuadernación: Rústica Colección: Tierra firme N ° Edición: 1 Tamaño: 14 x 21 N° páginas: 340 ISBN: 978-956-289-158-5

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años de la dictadura, es decir, bajo el dominio del terror y del silencio obligado de cualquier voz crítica. La finalizó en 1991, cuando ya despuntaba en el horizonte el llamado modelo chileno. El personaje central es un detenido desaparecido en 1973 que resucita 10 años después, al inicio de las protestas. No logra jamás entender lo ocurrido y vive, en forma febril y casi esquizoide, su realidad precaria, que el autor va perfilando con agilidad y crudeza excepcionales, trazando uno de los mejores retratos humanos de esos años contradictorios que dieron forma al Chile de hoy.


La Guardarraya

Los autores Rodolfo JM Ciudad de México, 1973. Es autor de dos libros de cuento: La vida amorosa de las cigarras (CONACULTA, 2013) y Todo esto sucede bajo el agua (Premio Nacional de Cuento Julio Torri 2007-2008). Obtuvo el Premio Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción en 2011, y una mención honorífica en el Premio Nacional de Literatura Policiaca (2007). Es autor de la novela policiaca hipermedia Tatuaje (2015), y compilador de las antologías: Negras intenciones: antología de cuento negro mexicano (JUS, 2009), El abismo: asomos al terror hecho en México (Ediciones SM, 2011) y Hic Sunt Dracones, antología crítica de literatura fantástica mexicana (Tierra Adentro, 2014).

Gabi Martínez (Barcelona, 1971). Escritor. Sólo para gigantes y En la Barrera fueron elegidos mejores libros de no ficción en lengua española de 2011 y 2012 respectivamente. Otros de sus títulos destacados son Voy, Los mares de Wang, Sudd, Ático y Una España inesperada. Ha coguionizado las docuficciones Ordinary Boys y Angels & Dust. Su obra ha sido traducida a varios idiomas. En 2017 ha publicado la crónica política Una ñ inesperada y la novela Las defensas.

Roberto Rivera Vicencio (Santiago, 1950). Miembro del primer Taller de Narradores de José Donoso. Importante motor de iniciativas literarias en los 80. Dirigió la revista Miradas y trabajó en el diario Las Ultimas Noticias. Sus cuentos han sido publicados en Europa y América. En 1986 publica La Pradera Ortopédica (cuentos), proyecto que culmina con la novela A Fuego Eterno Condenados (1994), reeditada hoy por el Fondo de Cultura Económica. Premiado en diversos concursos. En 2010 publica Santos de mi devoción. En 2004 fue invitado por San Diego State University (EE.UU). Participa en el Diálogo de Escritores Latinoamericanos. Actualmente se desempeña como Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.

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Misterios, enigmas e historias de vidas reales son los elementos principales de estas diez investigaciones apasionantes sobre la Segunda Guerra Mundial. Con este libro nos adentraremos en el mundo de la mafia norteamericana y sabremos cómo ésta ayudó a los aliados durante la guerra. Descubriremos, con documentación y entrevistas inéditas, la actividad secreta de los espías nazis en las desoladas playas de un pueblo de la costa argentina durante los últimos días del Tercer Reich. Nos adentraremos en el enigmático Castillo de Colditz, utilizado como prisión de máxima seguridad por los nazis, reviviendo así los emocionantes intentos de fuga de los prisioneros aliados y aprederemos como éstos vivían en ella durante su reclusión. Seguiremos las aventuras de un joven partisano croata que, al finalizar la guerra, huyó hacia Buenos Aires perseguido por los temibles Servicios Secretos Yugoslavos. Sobrevolaremos la misterioso valle de Shagri-La y reviviremos la historia de un grupo de soldados que, al haberse siniestrado con su avión en dicho valle, tuvieron que convivir con una tribu de caníbales que vivían como en la edad de piedra. Seguiremos la pista de un piloto alemán accidentado en los Pirineos catalanes bordo de un Junker 88 en una noche de verano de 1944. Repasaremos las memorias de ex piloto de la Luftwaffe, Peter Brill quien fue entrenado para bombardear New York en una misión secreta durante la Segunda Guerra Mundial. El misterio del submarino alemán U-234, el robo de la obras de arte perpetradas por Hitler y otras historias inéditas te harán revivir la Segunda Guerra Mundial de una forma diferentes y apasionante.


Entrevista

La búsqueda constante de Roberto Arizmendi Por Luis Marcelo Pérez (*)

“Se es poeta porque se tiene algo que decir y se tiene la necesidad irrefragable de expresar lo que se siente o vive, lo que se observa o percibe.”

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oberto Arizmendi nació en la ciudad de Aguascalientes, en 1945, es uno de los escritores mexicanos más prolíferos en los últimos tiempos. Combina el oficio poético con actividades educativas, donde ha sido investigador, profesor, directivo y rector en universidades mexicanas. En este rubro editó más de setenta y cinco artículos y ponencias. Tiene publicados cincuenta y cinco libros, treinta y uno de poesía, cinco epistolarios, cinco de literatura testimonial, además de antologías de poetas latinoamericanos y otros sobre educación. Asimismo, es coautor de treinta y tres libros. Entre los galardones más importantes destacarían: un primer lugar en los Juegos Florales Carlos Pellicer; menciones honoríficas como en el concurso de poesía de la revista Punto de Partida en la Universidad Nacional Autónoma de México y segundo lugar en el concurso estatal de prosa en Aguascalientes. El poeta figura en más de cuarenta compilaciones de su género y, hasta el día de esta publicación, ha sido traducido al náhuatl, francés, italiano, inglés, alemán y portugués.

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La Guardarraya LMP: Pessoa decía que la vida no basta, por eso existe la literatura. Para vos, ¿escribir es una necesidad?

propias o ajenas, que se observan. Todo es materia prima para el poema, porque todo lo que hace y proyecta el hombre es reflejo de su esencia como ser humano; y la poesía es camino que nos conduce a lo esencial del hombre, a través de ella lo descubrimos, pero también lo perfilamos en lo sustancial.

RA: Es una necesidad vital, porque es una manera de transmitir y compartir la vida. La poesía expresa todo aquello que se va viviendo y percibiendo día con día y que genera emoción, sentimiento y compromiso. Es una manera de ir hilando la vida para descubrir el mundo, lo propio, a los demás, el gozo, la satisfacción, la concreción de sueños, con el afán de llegar a una vida plena que permita observar, percibir, expresar y apreciar todo, lo positivo que es gozoso, pero también lo negativo o adverso, porque de lo adverso puede obtenerse un aprendizaje y eso lo convierte en positivo. La vida se hace poesía, la poesía se vive y, ocasionalmente, después de vivirla, podemos convertirla en poema. LMP: Algunos han dicho que la poesía es una suerte de biografía del alma ¿es así?

“En mi poesía se encuentra plasmado un camino que es la esencia de mi vida; en él se crean y recrean los más profundos sentimientos y los más altos valores que mi ser abriga; ahí se acuna la esperanza y en él surgen la dicha, el reto, el gozo cotidiano y la plenitud que se comparten.”

RA: Aunque no sea una biografía literal, es el reflejo de lo que se vive personalmente y también de lo que se percibe y observa de los demás y del mundo.

LMP: Hablas de mente, de cotidianeidad, de circunstancia ¿el poeta está más expuesto a la vanidad que otro tipo de escritor?

El acto de expresión del hombre a través de la palabra escrita -si se enfrenta la vida con una actitud positiva y optimista- aminora el efecto de la adversidad y los obstáculos que surgen en la cotidianeidad de la existencia; dan otra dimensión a las circunstancias independientemente del tono de los días o del color del horizonte.

RA: No de manera directa o condicionada. Estar expuesto a la vanidad depende más de la condición de cada creador, de cada artista. La vanidad es la expresión de una manera de ser de la persona y se da en escritores y no escritores. No es algo inmanente al escritor sino algo propio de una persona. LMP: Me quedé pensando en ese tema y también en las idas y venidas propias de ese escritor o ese creador como tal, esa permanente búsqueda, en ese andar, escarbando en las zonas más internas para después dejarlas relevadas ¿no? exponerlas hacia el público.

“El poeta observa y percibe, imagina y sueña, y esculpe de nuevo el mundo a través de la palabra que lo nombra.”

RA: Así es. Algo de lo más valioso es lo que el creador logra captar de la vida cotidiana, tanto la vida íntima y personal y mental de cada uno, como lo que le ofrece un medio externo para generar un proceso de internalización al analizarlo. Es una manera de concebir al mundo, de concebirse a sí mismo frente al mundo y explicárselo ante sí. El creador lo que hace es tomar todos esos elementos para convertirlos en algo que se expresa a los demás a través de cualquier medio de expresión del arte, sea poesía, cuento, pintura, etcétera.

El oficio de escribir es como ir marcando huellas en el camino y diciendo con la palabra lo que en el interior de sí o en el derredor sucede. Se es poeta porque se tiene algo que decir y se tiene la necesidad irrefragable de expresar lo que se siente o vive, lo que se observa o percibe. Por eso hay quienes aseguran que es más importante percibir al hombre en el contenido de su poesía, en lo que dice y comunica y comparte, que sólo darle valor a la precisión y la técnica literarias. En la poesía se expresa la euforia y la plenitud del amor o sus tropiezos y desencantos; se muestra la belleza que existe en el universo de múltiples maneras; se da santo y seña de las estaciones o de lo que acontece en los cuatro puntos cardinales; se muestra la felicidad o las tristezas,

LMP: Roberto, cuando se escribe, ¿contra qué se escribe? RA: Contra las ataduras que uno tiene. Todas las personas tenemos ataduras, fantasmas, que nos condicionan y la 25


Entrevista poesía, el acto de escribir, es una manera de vacunarnos contra esos fantasmas y poderlos superar, hacer más tersa la vida y hacer más entendible la existencia.

profundiza y trasciende por lo esencial de su contenido, más que por el apego formal a las técnicas literarias que con el tiempo se transforman. Lo esencial del ser, es valor en sí y esencia de la historia que le da sentido al tiempo. Creo más en el valor de lo esencial de sí que se transmite y comparte, que en las técnicas precisas del poema perfecto, pero vacío e intrascendente. En todo caso, a un contenido esencial y trascendente se le puede adicionar belleza en su forma y estructura. En mi poesía se encuentra plasmado un camino que es la esencia de mi vida; en él se crean y re-crean los más profundos sentimientos y los más altos valores que mi ser abriga; ahí se acuna la esperanza y en él surgen la dicha, el reto, el gozo cotidiano y la plenitud que se comparten.

“A veces, el poeta se vuelve

irreverente, niega las formas y las normas o rompe los castos oídos con su poesía, para decir a su manera el mundo.” LMP: Roberto, ¿cómo ha sido la vida del poeta cuando se entremezclaba con la docencia, el rectorado universitario, los libros académicos que también los hay y son muchos, por cierto, en tu bibliografía, las asesorías, los viajes? ¿Qué lugar le dejabas al ser poético? ¿Quedaba espacio?

LMP: ¿Qué es lo esencial en la poesía de Roberto Arizmendi?

RA: Siempre he tratado de darle espacio a la poesía independientemente de las múltiples actividades que he tenido toda la vida, desde muy joven, pues he hecho muchas cosas adicionales, y eso me ha llevado a grandes satisfacciones, pero la poesía siempre ha estado presente, nunca la he dejado. En el mundo de la educación hay toda una permanencia en los años. Una vez presentaba yo un libro en una ciudad y alguien me preguntaba al término de la presentación que cómo hacía yo para combinar la poesía con la educación. Entonces le decía que tanto la poesía como la educación de alguna manera están buscando la utopía y que, en lo personal, la educación me ha dado para comer y muchas satisfacciones, y la poesía me ha dado para vivir, con mayúsculas.

RA: El camino es búsqueda. Un valor esencial del hombre es buscar, como actitud de vida. Así, se multiplica el contenido de la existencia, la cual se concreta en la historia personal que se comparte y en los aportes precisos para decantar la historia social en la que participamos de múltiples maneras. Y en ese andar -placer irrefragable- encuentro la luz, el horizonte, los tonos de los días, la dimensión precisa de nuestro universo. Caminante irredento y buscador empedernido, he descubierto lo esencial del ser humano y encontrado el amor como reafirmación de las horas y como flujo vital del espacio que se vive. El amor es objeto de creación poética, cuando digo con palabras e imágenes lo vivido y compartido. Es un canto de lo cotidiano. Mi poesía me refleja y es un espejo fiel de lo que vivo cada día, pero encuentra sentido esencial al compartirlo.

LMP: ¿Qué cosas inspiran a Roberto Arizmendi como poeta? RA: Los caminos de la poesía, como la vida misma, son impredecibles. No se puede encarcelar ni enmudecer al poeta, quien avanza cada día armando rompecabezas y construyendo el mundo a través de la palabra. No es la poesía solamente la expresión intimista o el manejo preciosista del lenguaje y de las técnicas literarias a través de un cultismo insulso o la reafirmación de valores que niegan la esencia humana. El poeta observa y percibe, imagina y sueña, y esculpe de nuevo el mundo a través de la palabra que lo nombra. Entrelaza su voz o la descubre en medio de los momentos más íntimos, en los cuales el ser se reencuentra consigo mismo o se reinventa en el amor que lo realiza y trasciende, capturando el tiempo. A veces, el poeta se vuelve irreverente, niega las formas y las normas o rompe los castos oídos con su poesía, para decir a su manera el mundo. La poesía

(*) Luis Marcelo Pérez.

Uruguay, 1971. Poeta, narrador, ensayista, periodista, editor, gestor cultural y activista social. Su obra ha sido editada en las Américas, Europa y Asia. Escritores como Ruben Bareiro Saguier, Volodia Teitelboim, Carlos German Belli, Miguel Barnet, Antonio Gamoneda y Mario Benedetti han elogiado y prologado su obra. Ha publicado siete libros de poesía, cuatro de ensayo y uno de narrativa. Recibió el nombramiento “Periodista emeritus de las Américas” UNESCO, 2014.

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3 SEMBLANZAS MARLENE ZERTUCHE Poeta-México Por Jorge Paolantonio ASTRID FUGELLIE Poeta-Chile Por Raúl Zurita RAÚL VELASCO Poeta-España Por Ronald Bonilla

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Marlene Zertuche

“Se trata de una poeta que lejos de quedar suspendida en ampolla de ámbar va más allá, infinitamente”

E

[

Del panteón clásico a la multiplicidad cosmogónica de etnias centroamericanas

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“Zertuche puede pasar de lo simbólico a lo palpable, de lo universal a lo cotidiano sin perder ápice de magnetismo.”

ntrar al campo poético de Marlene Zertuche implica, entre otras cosas, encontrarse con el mito del héroe clásico y el del antihéroe moderno para re-verlos en su sensualidad frente a una clarividencia contemporánea más sabia que aquella de la Sibila de Cumas. Se trata de una poeta que lejos de quedar suspendida en ampolla de ámbar va más allá, infinitamente. Hay una concepción de esta mexicana Madame Sosostris que lleva a disfrutar ponderaciones enraizadas en la polifonía del tarot y los rizomas del sentimiento. Zertuche puede pasar de lo simbólico a lo palpable, de lo universal a lo cotidiano sin perder ápice de magnetismo. Del panteón clásico a la multiplicidad cosmogónica de etnias centroamericanas, la poeta acumula o refiere –a veces con un único término– a tópicos que parten desde la calma chicha de un cuenco para ascender hasta la ebullición del sentimiento.

Zertuche arma enigmas a develar o un notorio puzzle donde el lector se ve impelido a buscar la última pieza. El resultado sorprende. Se trata de un caleidoscopio donde se hará imposible congelar la imagen. Movimiento sin solución de continuidad. Y la omnipresencia de la magia o del cotidiano al lado de anotaciones místicas, voluptuosidad directa, innegable ternura y mordacidad de purísimo cuño: todo es materia que Marlene moldea con artesanía. También es ella quien anota “toda brújula rompe su norte en las tristezas” y elabora así, en el sentimiento prístino, una tras-realidad que envuelve desde lo claro e inclusivo. No hay forma de dejar de involucrarse con esta poesía iluminada.

Entre apariencias y agrios emergen una conciencia y un YO que resisten y superan toda prueba. El lenguaje va entonces reacomodándose: metaforiza, exorciza culpas y anota aciertos que tocan, despiertan, avivan, desafían y conmueven. El azar inconfesado de la cartomancia o la admirable intuición intervienen a menudo.

Jorge Paolantonio Buenos Aires, Argentina, noviembre de 2017

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Semblanzas MARLENE ZERTUCHE (GUADALAJARA, JALISCO, MÉXICO, 1983) CANICAS

antes que comience a llamarte amor será oportuno temblarnos acomodar la noche de mi cuerpo en la tuya preciso abrirnos para siempre a la decepción no esperar ninguna luz recíproca antes que de mi boca broten vocales y placer déjame tenerte en silencio superar la sorpresa de tus ojos no me juzgues por tu pasado no hagas que pague cuentas ajenas

Busca las gafas recoge los vidrios de algún error ve andar su camino a las hormigas.

al ejemplo infantil recurro ahora: no buscaré en la arena las canicas perdidas de tus otros juegos

Tanto sol y se anticipó la lluvia le resulta imposible corta un ramo de hortensias.

*** LLOVIÓ CON SOL

Antes que arrecie el recuerdo se adentra a la casa

Un hombre en otro país intenta acomodar su ánimo en el día el sol le cala en el alma. No puede. Le resulta imposible salir de sí mismo dar un beso cordial al recuerdo: los dos en la cama.

mientras ella observa cómo llueve con sol del otro lado del mundo. ***

Entonces, él no sabía que ella lo sabía: era la última vez. Por eso lloraba.

ES TARDE PARA SER TRISTE

es tarde para ser triste el amanecer del tacto apenas descubre las ideas del esqueleto la luz que atraviesa la delicada piel de la memoria que la conciencia mantenga limpia por encima del mal tiempo que corte la escena pero no las venas acuda a otro recuerdo me refugie en un rincón diferente esta vez

Y ahora tampoco lo comprende los años no le dieron la lección de abrir el puño, dejar en palma la mano y agradecer la lluvia que le cae por dentro.

Se centra en la miga de pan y no puede da dos pasos al umbral de la lógica e imposible.

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La Guardarraya que para perdonar está el olvido sustituir la imagen o meterse uno bien adentro de uno mismo profundísimo en el silencio de agua y que para ello no basta con cerrar los ojos, respirar

que procesé inadecuadamente las variantes que se me presentaron que coloqué mal las palabras que oscurecí no voy a lastimarte con mis dudas ahora es tarde para ser triste sin embargo, abro las piernas y te digo ven

le antecede a todo un golpe un hueso roto en la historia propia la confusión de personas el tren que nunca cogimos digámoslo de una vez: el error le precede

pero ningún miembro me cobija la soledad la condición propia del cuerpo el llanto tardío

por eso nadie puede juzgar que busqué una salida y tuve miedo nadie puede reprocharme

***

HACER COSAS DE GENTE QUE SE QUIERE Los días me traen su imagen, a veces la mano con la que escribe se dibuja en mis párpados incluso antes de abrirlos o su voz en hebras delgadas dice de la vida asuntos que nunca concluyeron, y se escucha en mis pasillos ese eco de las ganas de lograrlo todo juntos, hacer cosas de gente que se quiere. Otros días el recuerdo puede ser una bestia que se abalanza, me toma del cuello y corta el horizonte donde colocamos los sueños, que caen, aburridos, uno a uno. Por fortuna la soledad me regresa a la orilla de la sensatez y al tacto dulcísimo no vuelvo más. *** EL AFILADOR Lo creí un oficio perdido, pero se escucha su llamado debajo de la ventana del apartamento: “El afilador, le afilo cuchillos, navajas...”. Pienso en usted y sé que la punta de su odio no necesita esos servicios, punzantes sus palabras abrieron la carne de mi sueño, punta inútil para efectuar el surco de la dicha en la tierra fértil que es mi cuerpo punta quebrada frágil volátil. Sin embargo, le pido al afilador que suba, abro la puerta y pasa, espero paciente que termine de lustrar el filo de mi cuchilla: alguien debe cortar de tajo la vena que me une a usted.

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Astrid Fugellie

Dijo: - No llores en Inglés o en Francés ¡Llora en Chilenito! (Los círculos)

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La Guardarraya

R

ecorrer los libros publicados hasta hoy por Astrid Fugellie, desde Poemas aparecido en Punta Arenas en 1966 hasta La generación de las palomas del 2005, es entrar en una de las poéticas más amplias y originales de la poesía chilena actual. Ella paulatinamente nos va revelando una cara del mundo en la cual la experiencia personal se funde a menudo con la historia y lo colectivo, en una suerte de confrontación permanente que va de lo cotidiano a lo religioso, del susurro a la profecía, de lo ancestral a lo presente, mostrándonos que aquello que entendemos por privado es también una dimensión de lo colectivo y que lo colectivo a su vez es un hecho íntimo, personal, que acaece en la soledad de nuestra experiencia. Hechos vastos y terribles como la desaparición de un pueblo, tematizado en la obra de Fugellie, o el duelo o la pérdida individual, son los rostros opuestos y simultáneamente similares de la historia de una humanidad que fundamentalmente ha hecho arte, ha escrito novelas, ha compuesto música, por exactamente las mismas razones que no ha podido hacer de la vida misma una gran obra de arte, una escultura, una sinfonía. En nuestras existencias experimentamos permanentemente esa escisión entre el dolor real y el vislumbre de la felicidad, entre el anhelo de paz y el espectáculo permanente de la violencia, entre nuestra radical incompletud y el vislumbre de una eternidad maravillosa y arrasadora, y donde la historia de la escritura, de la creación artística en general, no es sino el gran registro de esa escisión permanente que en cierto sentido define lo humano y que, precisamente por eso, siempre ha sido tratada de manipular por los poderes como lo es hoy por el mercado. Pero eso es también el privilegio de la poesía. Confinada del circuito del poder político y del mercado, la poesía, y su resistencia a ser absorbida por la lógica del consumo, es lo que más radical y dramáticamente ha dado y continúa dando cuenta tanto de las infinitas dimensiones de toda existencia como de la permanente amenaza de que esas dimensiones sean reducidas y cercenadas. La multitud de voces que es en sí misma la obra de Astrid Fugellie representa una de las muestras más elocuentes que hoy se puede exhibir de esa lucha contra toda reducción y unilateralidad. Su poesía comienza siendo una poesía fuertemente centrada en una imagen de la trascendencia, como lo muestra su primera publicación: Poemas (1966), que recoge textos escritos entre los 15 años y 16 años. Aún siendo Poemas un libro juvenil y con los estereotipos que suelen tener los libros juveniles incluso de los más dotados, véase por ejemplo Cuadernos de Temuco del joven Neruda, tiene la virtud de mostrarnos uno de los rostros de la obra de la autora que se reiterará en sus poemas mayores. Es una apuesta por la trascendencia

profundamente material por así decirlo, extremadamente pegada a las cosas, donde el amor, la duda, los objetos, van siendo puestos en la potencia de su presente. Es lo que puede ya verse en su segundo libro, Siete poemas (1970), que contiene ese magnífico poema que es La muerte de Varinia, y en el libro que sigue, Una casa en la lluvia (1974), donde emergen las características de sus obras mayores: un sentido del lugar y de la pertenencia y, simultáneamente, la creación de un lenguaje que funda un territorio a la vez mítico y real: el sur, la Patagonia. Este sentido se acentuará aún más en el ciclo iniciado por Las jornadas del silencio (1984), donde el poema Carta a mi hermana Ingrid constituye un pilar fundamental no solo de la poesía de esta autora sino de la poesía chilena, y que continuará ampliándose en Los círculos (1988), y Dioses del sueño (1991), libros en los cuales Astrid Fugellie alcanza un hondor y amplitud sólo comparables con los poemas cumbres de Gabriela Mistral en los cuales esta última también hace presente esa oralidad arcaica, quebrada, que la caracteriza.

“En Los círculos esta respiración es sobre todo la de la emergencia de una nueva habla, de un lenguaje que no existía antes de estos poemas y que en sus ondulaciones, contrapuntos, acentos, permite que una realidad hasta entonces no nombrada se nombre.” Pero este sentido de lugar no sería posible si la poesía de Fugellie no fuese asimismo una suma de voces, de paisajes y de oralidades, que van ocupando el cuerpo del poema haciendo de ellos un mundo donde se puede percibir el latido de lo que habla, su sonoridad, sus ecos, su respiración. En Los círculos esta respiración es sobre todo la de la emergencia de una nueva habla, de un lenguaje que no existía antes de estos poemas y que en sus ondulaciones, contrapuntos, acentos, permite que una realidad hasta entonces no nombrada se nombre. Es la modulación del poema; su melopea como la llamaba Pound. Estos poemas deben ser leídos también con el oído, hay que escucharlos en su increíble despliegue musical, en el idioma que levantan. Recorrer así esta obra es recorrer también un registro de la historia trágica del exterminio de los pueblos indígenas del sur de Chile, pero para hacerlo debía crear una modulación nueva que diera cuenta de las marcas presentes de esos crímenes y tragedia. Es lo que en Los círculos muestra conmovedora y desgarradamente ese ¡Llora en chilenito! que va al comienzo de estas líneas. 33


Semblanzas Lo que abre entonces esta poesía es también una dimensión oral de un valor inestimable, exactamente porque registra un momento del habla al mismo tiempo que le inventa una modulación a esa habla. Estos poemas deben ser leídos también con el oído, hay que escucharlos en su sonoridad, en el idioma que levantan. La poesía de Astrid Fugellie es exactamente el lugar que posibilita que esas hablas no oídas se escuchen y por ende que la infinitud de nuestros registros internos: como hablamos en los sueños, como hablamos cuando estamos solos, como hablamos frente a otro, como nos oímos al hablar, encuentren su expresión pública y su dignidad. Pocos poetas, ya mencionamos a la Mistral, ahora deberíamos mencionar a César Vallejo, han alcanzado como ella a tocar esa sonoridad misteriosa y persistente, que cada ser humano posee, y que los personajes que habitan Los círculos: Mariagua Mediagua, Maximiliana Pirul, Angelina Quilleleo, Lucrecia Millapi, Raulina Yagán Yagán, Segunda Loncón, nos muestran en poemas que se cuentan entre los más cruciales y relevantes de la poesía chilena. Pero un habla es exactamente eso, al decir decimos la totalidad de nuestras voces y también en algún lugar esas voces son igualmente la de todos. Esa patria común que une lo más íntimo de nuestra expresión con lo más extenso de lo colectivo y por ende, con lo religioso, con lo social, con la trascendencia y con la muerte, es lo que nos muestra los poemas aquí reunidos.

los seres de nuestra soledad y de nuestra muerte. Este nuevo giro en la poesía de Fugellie representa una especie de hundimiento en aquellas zonas donde efectivamente todo se pierde como si nosotros mismos fuésemos hijos de esa muerte general a la que debemos una y otra vez volver, enfrentar, mirar, porque sólo desde ese enfrentamiento feroz es posible levantar un nuevo nacimiento, un relato nuevo. Lo admirable es nuevamente que sus visiones no están tergiversadas por el terreno pantanoso de las ideas previas, jamás cae en el vicio de la abstracción sino que se afincan en cosas palpables, en hechos y seres concretos, en sonidos y voces, lo que le otorga esa esencial cercanía con el mundo y profundidad. En sus libros inéditos: Libro del mal morir, Haikú o el libro de las consternaciones, esta visión se hace cada vez más intensa volcándose en un verdadero de profundis de las cosas, un dormitorio, una puerta, y sus luces se vuelven más despiadadas en un ejercicio límite de lucidez que, en primer lugar, nos indica que en poesía se debe llegar al final, que esa es su demoledora certeza pero también su esperanza. Leer a Astrid en el arco que va desde las búsquedas propias del comienzo hasta la desgarradora plenitud de su obra mayor, es leer la historia de nuestra habla de un modo que no se había hecho antes. Como lector fervoroso de la poesía de Astrid desde que leí Los círculos sentía el deseo de leer su obra en conjunto no en un afán ontológico, sino en lo que me atrevería a calificar como un motivo ético: una obra y una autora como ésta debe ser atendida, escuchada y apreciada en todo su valor y dignidad. En ello también se juega nuestra dignidad como lectores.

“Lo admirable es nuevamente que sus visiones no están tergiversadas por el terreno pantanoso de las ideas previas, jamás cae en el vicio de la abstracción sino que se afincan en cosas palpables, en hechos y seres concretos, en sonidos y voces, lo que le otorga esa esencial cercanía con el mundo y profundidad.”

Raúl Zurita Santiago, Chile.

El sujeto que emerge es así nuestro propio sujeto, nuestra propia experiencia. En Llaves para una maga (1999), y sobre todo en La generación de las palomas (2005), Fugellie vuelve a tomar esa suerte de polifonía del habla, mostrándonos- como anoté en el prologo de este último- los momentos de un itinerario donde la voz que atraviesa los poemas, sus silencios, sus salmodias, sus entonaciones, nos señalan un exilio radical en el cual los seres y los territorios de nuestras vidas son también 34


EL PARQUE

RAULINA YAGÁN YAGÁN

Pensativa voy por el parque. Detrás, lento, un hombre que nada sabe de mi. Frente al camimino el hombre detrás lento. No le intereso a pesar del atardecer tan receptivo. Durante mi andada cuento historias; a nadie emociono. Durante esas horas cuento al hombre, que no escucha, cuan extraordinariamente muere mi cuerpo.

Raulina Yagán Yagán, la última yámana de Tekenica y de Ukika, poblados de nutrias y sembraderos vecinos a la crueldad de las redes y el mar, murió un diez y siete de abril de mil novecientos ochenta y siete.

Mi paseo y ese hombre se malogran, inútil seguir. Pensativa siento que pudimos ser criaturas hermosas. Ahora, la monodia me sigue, y los detalles me pierden, y los árboles me ocultan, y yo atras de mi sombra, esa mancha. EL TELEVISOR le digo al televisor: nos comprendemos bien, tú con las imágenes recién lavadas, yo con mi silencio. ambos nos apagamos, tú, con el frío de la noche, yo, por el cansancio de mis ojos. le digo al televisor: hoy nos entendemos mejor que nunca, tú, con las noticias del invierno, yo, con mi devastador aguaviento y, en el anochecer, tu sombra y la mía besándose, en el resplandor de la pantalla.

Raulina Yagán Yagán no dejó más descendencia que uno que otro tejido a telar, que la infeliz hubo de aprender para sobrevivir, porque el mínimo empleo repelió su oficio de entrelazadora de canastos y canoas en miniatura. Y así, Raulina Yagán Yagán, la última yámana de Tekenica y de Ukika subió a los cielos donde Pedro, en nombre del Dios Padre Todo Poderoso la recibió: —¿Tu nombre? —Raulina Yagán Yagán, repuso la indígena con la cabeza gacha, y luego agregó, Annu lalayala... —¿Qué dices?, interrogó el Blanco Santo. —¡Los he dejado!, ¡Ya los he dejado!, ¿Dónde puedo encontrar a mi padre dios yámana? —¿Tu dios padre yámana?, ¿Te refieres al dios padre de los yaganes?, insistió algo desconcertado el bueno de Pedro. —¡Sí!, sisí, se esperanzó Raulina Yagán Yagán. —Murió, Raulina, tu padre dios murió el diez y siete de abril de mil novecientos ochenta y siete, en la tarde.

le digo al televisor: esta noche nos hermaneamos, tú, con tus cadáveres delante de la pared, y ese ruido casi dulce, yo, con mi insomnio frente al ventanal, a punto de caer junto a los goterones de la lluvia. 35


Raúl Velasco

[

DE SEGURO ALGO NOS QUEDA (A propósito del poemario Cuando no nos queda nada de Raúl Velasco Sánchez)

“C

uando no nos queda nada” es el tercer poemario de Raúl Velasco Sánchez, catalán que ya antes de sus tres poemarios publicados, nos había entregado dos libros de relatos y un ensayo novelado llamado “El escritofrénico”. Velasco es un joven poeta nacido en el 78; en esta nueva entrega se reitera su admiración por el poeta Miguel Hernández, andaluz de la generación del 36, que ya se codeaba con los del 27, y que en nuestra América ha despertado tanto amor y devoción. Como parte del íncipit destaco también el epígrafe de José Ángel Valente, cuya extensa obra en la segunda mitad del siglo XX es muy reconocida como emblemática de su época. Raúl Velasco en “Cuando no nos queda nada”, se anuncia desde la vaciedad, la impotencia quizá, sobre todo está inmerso en una decadencia posmodernista que no encuentra respuestas, aunque se resista a ello. Esta postura, tan cercana tan solo al rescate de la fugacidad,

]

es muy propia de los poetas que inician a publicar en el nuevo milenio, o en la última década del siglo XX. La situación de estos jóvenes es la falta de un sueño que nos haga posible una existencia que vaya más allá de cierto existencialismo, que solo cobraría valor en el sentido de la reivindicación de lo humano en tanto posibilidad de futuro mejor. Pero las utopías han caído al hueco de lo insondable y los poetas son el reflejo de una sociedad sin respuestas. La primera preocupación del poeta en este poemario estriba en el tiempo, como lo sugerí, en la fugacidad de lo único que podría ser inmanente, cierto estado de contemplación de la beatitud en “el poder de la espuma”. La voz del ser humano se da desde el exilio, desde la tierra de nadie, al decir del poeta. Entonces, hasta la realidad es trastocada por el fondo de la incomprensión, algunos valores intentarán rescatar una esperanza, quizá el amor, el sentido de la libertad 36


La Guardarraya que la mujer como la otredad rescata en su símbolo de apropiación del sí mismo, y quizá el poema, esa palabra que casi nunca tiene sentido, al fin se rescata del nihilismo y la vacuidad por el afán del poeta, que al final encuentra su sentido. …”el tejido / con que vestimos la realidad / relata aquello que nunca fuimos” Y es que, de alguna manera, se denuncia como una realidad que nos han vendido; la posmodernidad vació todos los paradigmas y nos entrega la sociopatía del presente: tarjetas de crédito (escuálidas), enseres inservibles, títulos, objetos y más objetos y consumismo. Y digo de alguna manera, porque no hay una pretensión de denuncia, solo una mostración que se cuela con enumeraciones entre la metáfora certera de un presente de interrogaciones y de elementos naturales como la lluvia que se deshace en el tiempo.

“La situación de estos jóvenes es la falta de un sueño que nos haga posible una existencia que vaya más allá de cierto existencialismo, que solo cobraría valor en el sentido de la reivindicación de lo humano en tanto posibilidad de futuro mejor. Pero las utopías han caído al hueco de lo insondable y los poetas son el reflejo de una sociedad sin respuestas.”

remisiones pero que rescato de ellas la vallejiana, cuya palabra también tiene el peligro de no servir para nada en su propia alocución que sirve de epígrafe: “Y si después de tanto hablar, no sobrevive la palabra”, y aquí recuerdo “la tumba es todavía un sexo de mujer que atrae al hombre”. Nos dice Velasco: “Pero la palabra no atiende al delirio. Le gira la espalda, / negando sus significados”. En un poema donde palabra y pájaro son lo mismo. Y este Ars poética que atraviesa todo el poemario indica su filosofía estética: “Un poema que no atienda al reloj”, “un poema que sea todo a pesar de ser nada” (de su poema Busco). Y en esta contraposición del todo y la nada, es donde se debate el alma del yo lírico, o somos el vacío total o pretendemos dejar el poema como señal de vida inexpugnable…“ni callar como calla la muerte / tan cobarde en su letargo”. Es decir, el poeta no debe callar, o mejor citado: no tiene la fuerza para hacerlo. (Sumas y restas). Hay un sumario como cuando decimos los pro y los contra, en este caso de lo dicho, del poema. Y deviene entonces el amor, como un dejo de esperanza, como una realidad que hace posible la poesía, por lo tanto, lo inefable: “los versos en tu compañía /germinan mejor”. Dicho así, con sencillez parca, nos revela lo que han venido diciendo los poetas desde el amor, como la fuerza del Carpe Diem que se enfrenta a la muerte, aunque deba entregarse a ella en algún momento

La otra reivindicación que puede detonarse del poemario, es la muerte; la vida no tendría sentido sin su contraparte natural, asumida como el propio final, al término del poemario, un epitafio sencillo y esta sentencia: “el pasado llamaba, / pero yo ya estaba muerto”. Y es que ese es el corolario real del poema: la muerte del yo lírico, que sin embargo atisbó el amor, el respeto a la otredad, el humanismo como última salida ante lo pasajero y prosaico del entorno. Entonces, denunciar, decir desde los inicios de los versos se asume así: “en la mirada de aquel niño / que observa un mundo ahogado en la indiferencia”. Entre un poema y otro pueden reiterarse algunos versos, cuando el yo lírico intenta el Ars poética por antonomasia, el poema del metalenguaje, como en Rutas. Las lecturas predilectas del poeta están inscritas en símbolos como “el pájaro”, casi siempre herido, o como cadáver, que nos remite a la Pizarnik, el cuervo de Allan Poe, los cementerios o tumbas que tienen muchas 37


como en este poemario. El tú lírico ha aparecido como reivindicación de la vida, la alegría ante el yo y su triste soledad incurable, a pesar de esos momentos donde el tú nos reconforta de alguna manera. Así, a veces, también desde las terceras personas como en Punto y seguido, ella y él no son solo significantes de la otredad, también lo son del sí mismo, por eso, aunque el desamor sea el corolario final: “quedar como dos absolutos desconocidos”, este va más allá, no queda nada. Pero el poema posterior clava la posibilidad de una revelación mayor que encierra el poema desde el amor y la palabra, aunque tal espíritu de trascendencia venga introducido por lo coloquial: “puede suceder también que / rompemos el silencio para revelarnos”. (Del amor).

con el dolor”. Hace esta proclama, revienta porque todo es política o quizá, por eso se sostiene, sabe que las muertes tienen todas las geografías, pero hay unas que es necesario mencionarlas como ejemplos de desolación de la especie humana, por su propia barbarie. La pregunta: “Cómo morir si ya no sirve la palabra, si murió en la hoguera de la vanidad”, hace el retrato de la percepción que debe sobrevivir. En el poema el salto, la inminencia del suicidio rescata que lo importante no es la caída, sino el aterrizaje, pero dónde habremos de aterrizar los poetas, los humanos, “buscando a tientas un porqué, desnudo de nombres”, como interactúa con Octavio Paz. La soledad de lo revelativo es un poema que habla de la posibilidad de hallar diferencias y emplea la imagen del hueco vacío de la almohada, porque en el intimismo como en la lluvia, la desazón de lo pasajero solo va en busca de otros caminos, con la incertidumbre de que tal vez no existen. Así que quizá este hombre apaga la t.v., toma una copa, brinda en soledad, y encuentra que sí hay que globalizar sobre la idea de una misión última que es la esperanza, la que subyace siempre antes de la muerte, y más allá de ella, porque dejamos las palabras como signos indelebles en la niebla, para que otros las concluyan.

“Y digo de alguna manera, porque no hay una pretensión de denuncia, solo una mostración que se cuela con enumeraciones entre la metáfora certera de un presente de interrogaciones y de elementos naturales como la lluvia que se deshace en el tiempo.”

Ronald Bonilla Poeta costarricense Premio Nacional de Poesía Aquileo Echeverría Premio Magón de Cultura 2015

Sin duda, Raúl es un poeta sugerente y diciente, siempre capaz de darnos de sí lo mejor, en el uso del lenguaje, en la búsqueda en medio del vacío social, por ejemplo: “Entre el dolor y la nada, yo me quedo

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La Guardarraya La poesía navega entre la ignorancia y el sueño, entre el sueño y el hallazgo, entre el hallazgo y la vida. La poesía navega, navega firme a pesar de ir a la deriva en el silencio de la noche, en los enigmas del deseo, en las cenizas de los días. ----------------Sus dientes marcados en la piel fueron saliva sobre las heridas. El reloj siguió su curso hasta cerrar el círculo. Ella volvió a escapar sobre los tejados sólo atrapada, eso sí, para siempre, dentro de aquella fotografía.

Disfrazada de sombra, caminas con pesadez elefantina, vueltas las enormes pupilas hacia un desván polvoriento, tu alma desprende a cada paso jirones de borrasca y óxido sobre tu cabello. Me sorprendo saludándote, pero tu mirada quebradiza traspasa los cimientos de mi cuerpo al pedirme temblorosa un cigarrillo para una «buena causa». Una tristeza infinita me inunda al seguir mi camino. Solo dura un momento, tiempo en que miro el paquete de Lucky y recuerdo que los fantasmas no fuman.

--------------------No son grietas lo que esconden los muros. No son grietas. Es silencio, son islas, es dolor. Las grietas cuando se abren suenan como verbos; acciones que fracturan el alma.

-----------------------

No son grietas lo que esconde el silencio. No son grietas.

Refugiado en la incertidumbre, asumo lo definitivo. Llega un día en que todo se convierte en nada y aprendes que el mayor océano cabe en una nube.

Es soledad. --------------------

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Otros acentos KATHRIN SCHADT Poeta-Alemania MOHAMED AHMED BENNIS Poeta-Marruecos ROBIN MYERS Poeta-EE.UU HUSSEIN HABASCH Poeta-Kurdistรกn

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Otros acentos KATHRIN SCHADT 1979, Alemania. Estudió filosofía, Estudios Latinoamericanos y Literatura Comparada en Berlín y en el Instituto Alemán de Literatura en Leipzig. Beca de Apoyo para Periodistas Jóvenes (KAS 2005 – 2010). Beca Can Serrat/Barcelona (2013). Octubre 2014: Libro infantil La estrella desaparecida. Diciembre 2014: Novela Lilium Rubellum. Junio 2015: Biografia Tim lebt, bestséller en Alemania en Julio 2015. Organizadora, junto a Christian Ingenlath, del Kultursalon Madame Schoscha. Editora de la antología Ragufeng. Vive entre Berlín y Barcelona, donde publica cada mes una columna en FIXPOETRY, para la que Gastón Liberto hace las ilustraciones.

SUEÑOS DE LAS SEÑORITAS EN LOS SUELOS MARINOS 1 ¿cuando ella se va adónde? se va a donde quiere ir la más bonita del país quiere ser cada chica dijo mamá y le amarró el pelo largo con la cinta más estrecha sosteniendo sueños suyos junto con las ilusiones maternales fluyeron en cascadas perlas paralelas bajo la espalda hasta el terreno donde siembra la sustancia crece una fruta re partida bella a pesar de todo pero intragable dijo mamá y su hija respondía: pero esa planta es capaz de escalar hasta la cima de las sillas giratorias y sin las hojas carnívoras de la dionaea muscipula y muy lenta mente ella enterró bajo este cuerpo suyo la casita el marido y los nietos fueron sueños de la madre hasta que también para ella el telón un buen día dijo mamá caerá 3 ¿cuando ella se va adónde? se va a donde quiere devenir la gran amante del país quiere ser cada chica dijo mamá blanca como la leche es su piel un valor tesoro donde solo un estudiante de medicina debería anclar y no el anzuelo de un sucio marinero fregador de tablones con las manos gordas y moradas y pinchadas las mucha chas de los cuatro vientos déjadlo que se largue él dijo mamá izad velas vastas contra sus miradas huyendo

hacia vuestros puertos donde gira nuestro mundo en círculos estrechos sus pequeñas vueltas nunca en alta mar los cabellos al viento ella todavía derrochaba su mochila llena de viajes sobre hombros y en brazos negros como tinta un marinero en cada mano se aleja de la tierra firme fue el sueño de la madre hasta que también para ella el telón un buen día dijo mamá caerá 5 ¿cuándo ella se va adónde? se va a donde quiere a donde cerrar la clajeta nunca en la vida la habría llevado dijo mamá serrando siempre la lengua de la hija y la propia boca con razón a la sombra de temblorosos abanicos en sofocantes mediodías cuando la ciudad recluía sus sombras en patios traseros soportaban el silencio que engañó a sus habitantes sobre el disgusto detrás de la boca tapada brotaban las palabras retenidas fluidamente a través de los dedos de la hija incómodos aludes como después de chaparrones revolvían charcos largo tiempo dormidos por arriba y abajo todo lo malo de este mundo dijo mamá pero el cosmos todavía tiene en cuenta el orden de sus vueltas dijo mamá y una chica tiene que sentarse ocultando sus manos bajo un cojín 42

y el dedo este dedo tiene que callar ahora nunca más gesticular berrear maldecir a los cielos el sistema que vivimos está esculpido en la piedra dijo mamá una inscripción para su tumba si la chica no es capaz de tragarse la protesta bien atrás hacia su fuente las palabras clandestinas caminan por rincones buscando hendiduras donde el polvo levanta re molinos nubes futuristas bajo de sus manos sus castillos en el aire que traerán la lluvia porque humillarse en silencio colectivo siempre fue el sueño de la madre hasta que también para ella el telón un buen día dijo mamá caerá

Traducción: Kathrin Schadt - Esther Andradi


La Guardarraya MOHAMED AHMED BENNIS Tetuán, norte de Marruecos, 1970. Poeta, traductor y ensayista. Miembro de la Unión de Escritores de Marruecos. Delegado cultural del Liceo Poético de Benidorm (España) en Marruecos. Parte de su poesía ha sido traducida al español, catalán, francés, sueco, inglés, holandés, italiano y rumano. Ha publicado: Montaña ciega (Marruecos 2006) publicada en su versión española (San José, Costa Rica, 2013), Arrepentimiento debajo del lienzo (El Cairo, Egipto, 2012) que en 2017 fuera publicada en versión francesa (París, Francia, 2017)., El equipaje del vacío, antología poética en versión bilingüe español - árabe (España, 2016). En 2007 obtuvo el premio «El primer poemario» concedido por la Casa de Poesía en Marruecos por su poemario Montaña ciega. Ha participado en diversas actividades en países como Túnez, Egipto, Rumanía Canadá, Argentina, Nicaragua, España, Costa Rica y Perú, entre otros. Su poesía ha sido incluida en varias antologías.

EL VACÍO DE LOS SENTIDOS

UN SUEÑO COMO LOS OTROS

Desde ya, no hay cosechas ni linajes. Paso a paso devoró sus sentidos, para enervar las pérdidas que huían de él. Paso a paso pidió prestada la cabeza de un caballo para que volara sobre otra tierra.

No recuerdo dónde se había pegado a mi pie la idea de que el cielo es un seudónimo de la música. Esto puede haber pasado en el puente, donde a menudo los nervios dejan de funcionar y donde desaparece el último signo que guía a los héroes antes de que la epopeya se hunda totalmente.

¡Ojalá hubiera caído en el abismo de su interior para que alcance su parte del vivir! Un sueño lo captura por algún tiempo. ¡Qué maldición! Parece que retrocede de su propio cadáver para dormir un poco.

Pero antes de que la cámara capture lo que está pasando, hice rodar mi alma sobre la costa y la dejé lamer sus recuerdos, luego salté hasta la última línea y avisé al convoy de los muertos para dejar de arriesgar otra eternidad, y de contentarse con un violín colectivo que distribuye lágrimas a todo el mundo y busca hombros con quienes se reunirá en el último momento. Así es mi alma, adquiere la vida y recibe el cielo con un sueño como los otros.

Traducción del árabe: el autor Revisión: Emilio Ballesteros Almazán 43


Otros acentos ROBIN MYERS Poeta y traductora, nació en Nueva York en 1987. Es autora de Amalgama  (México, Ediciones Antílope, 2016; varios traductores), Lo demás (Argentina, Zindo & Gafuri, 2016; España, Kriller71 Ediciones, 2016; traducción de Ezequiel Zaidenwerg) y Tener (Argentina, Audisea, 2017; también traducción de Ezequiel Zaidenwerg). Ha traducido a diversos autores latinoamericanos al inglés. Vive en la Ciudad de México.

Voy al parque a buscar un poco de orden.

Claro que me avergüenzo de estar hecho de lo que me hizo,

Un hombre toca la flauta de cara al estanque, donde los gansos arrastran las patas y cagan, y los perros desatan su pánico feliz como colibríes gigantes e ignoran sus propios nombres,

de perpetuarlo. Durante mucho tiempo confundí la palabra con “perpetrar”, y hasta el día de hoy no entiendo bien la diferencia.

y las parejas se agarran entre sí en un abrazo solemne, para aprender a bailar, y una niña salta la soga con una sudadera que dice PRIMER AMOR y su mamá toma de a sorbos algo de un termo mientras la mira.

Cuando cayó la bomba, la niña se elevó igual que una libélula, y toda la materia de la que estaba hecha impactó el cielo raso y cayó con el techo otra vez a la tierra.

Un chico gordo en un triciclo va a parar a una cuneta y se levanta sonriendo.

Los ojos de un morado a puñetazos, dilatados sobre el cráneo como ojos de libélula. Claro que me avergüenzo de estar hecho

Me dan ganas de llorar; si tuviera algún derecho a darle la bendición a algo,

de bomba, techo, ala.

se la daría a él, a su cuneta, a su mechón despeinado, a sus dientes nuevos, a sus tres rueditas que giran; a él, ridículo, endeble, a salvo. Traducción: Ezequiel Zaidenwerg 44


La Guardarraya HUSSEIN HABASCH Afrin, Kurdistán, 1970. Actualmente vive en Alemania. Escribe en kurdo y árabe. Muchos de sus textos han sido traducidos a otras lenguas como el inglés, el alemán, el español, el francés, el chino, el uzbeko, el albanés, el persa, el turco, el ruso y el rumano. Entre sus publicaciones destacan; Ahogar en las rosas (2002), Huir a través del río Ifros (2004), Elevado como el deseo y apetecible como la cintura de una gacela (2007), Delirios de Salim Barakat (2009), Ángel volador (2013), No Pasarán, Puerto Rico 2016, Árboles borrachos (Bucarest 2017), Dos árboles (El Salvador 2017) y Tiempos de Guerra (Costa Rica 2017). Ha participado en festivales internacionales de poesía en Colombia, Nicaragua, Francia, Puerto Rico, México, Alemania, Rumania, Marruecos, Lithuania, El Salvador, Kosovo, Ecuador, Costa Rica.

¡RESPUESTA!

DESILUSIÓN

¿Quién toca a la puerta? -Soy un ángel abre la puertaLe contestó asustado: -Estás equivocado, ángel ¿cómo puede un muerto, abrir la puerta de su tumba?

No tengo patria para dibujar sobre sus paredes con una tiza de la infancia: ¡Que Viva! No tengo patria que haya que aguantar cada mañana tomando mi taza de café, mientras me broncea el sol. No tengo patria que me otorgue su aliento y yo le otorgue el mío. Seré el travieso, el malévolo, el rebelde y el arduo y seré el sabio, el intuitivo, el piadoso y el de gran corazón. No tengo patria para escribir sobre el cobre de una de sus casas: bienvenidos amigos, esta es la casa de Hussein Habasch. No tengo patria donde me emborrache en sus tabernas hasta el último aliento de la noche, vagabundeando en sus caminos. Donde mi corazón sea su terreno, me abrigue y la abrigue la escuche y me escuche como buenos amigos. Pero no tengo patria…

NO ENTRES AL ATAÚD Carga tu ataúd siempre No pienses nunca en la muerte Pero si de repente te ataca Pon tu ataúd en el suelo Engaña a la muerte Si tu muerte fue inevitable ve en busca de tu tumba acuesta tu espalda no te encierres duérmete todo el día y en la noche fija bien tu estrella.

Traducción: Abdul Hadi Sadoun/ Ghadeer Abu-sneineh 45


Comentarios Es La Guardarraya espacio de palabras libres, en ella la interculturalidad nos reanima al leer diferentes voces; porque es en la palabra en donde el ser humano puede redimirse de las atrocidades de nuestra era.

Sumergirse en la revista La Guardarraya es como apreciar un mosaico colorido de literatura. La revista nos hace viajar, sin tomar un avión, a través de las entrevistas, los artículos y las bellas fotos que acompañan los textos. Sin embargo el plus que tiene la revista, es la “mirada latinoamericana” que toma el pulso literario de escritores consagrados y de los que recién comienzan.

Blanca Vázquez

Escritora mexicana

Karin Gómez Artigas

La Revista Literaria digital La Guardarraya es, sin duda alguna, una herramienta fundamental de divulgación de la poesía latinoamericana. Muy bien diseñada y con un excelente contenido. Una Revista definitivamente importante para compartir nuestra poesía, literatura, el arte y la cultura de nuestro continente”. Un gran acierto. Felicidades.

Publicista chilena

De la mano del poeta salvadoreño, residente en Catalunya, Carlos Ernesto García, nace La Guardarraya, una revista literaria que ofrecerá una doble o triple mirada, la de los escritores que viven aquí, en Europa, y los que radican en Latinoamérica y en otras partes del mundo. Necesaria, esta publicación se abre paso entre la procacidad de la vida cotidiana y la poesía, en un momento importante del devenir de nuestro mundo, recurriendo al lenguaje, el pensamiento y la literatura, lo único que puede rescatarnos como humanidad: la cultura. Albricias y por muchos años. Esperando que sea útil, puedes cortar o poner lo que gustes. Es bellísima, además, conozco a una de las poetas, a la alemana, y el tema principal es genial. 

Luis Enrique Mejía Godoy

Cantautor y poeta nicaragüense “En este tiempo de consumo rápido y monopolio de la industria, detenerse en estas páginas es un placer. Excelente equilibrio entre versos -vivos, nuevos, diversosy contenido para la reflexión y el análisis. Especialmente inspiradoras en este número las voces de Marlene Zertuche y Lucía Estrada, y muy necesaria la reivindicación de Nicanor Parra. Se percibe en La Guardarraya un trabajo hecho desde el amor al oficio de poeta.”

Annia García

Sonia García García

Periodista catalana

Periodista mexicana

Nunca está de más, especialmente en los tiempos en que nos ha tocado vivir- donde se priman la inmediatez, los éxitos de pronta caducidad y donde se admiran los valores más frívolos y prosaicos de la humanidad-, que aparezca una revista donde la Poesía nos haga poner los pies en el suelo, nos vuelva humildes y nos haga reflexionar como en épocas pretéritas -aunque se valga del paradigma de la moderna herramienta,  precisamente para revertir su fin perverso-, y así poder encontrar en los poetas y su trabajo, el punto de apoyo donde todavía poder reflexionar sobre lo que de verdad importa. Por ello me congratulo, os felicito y os doy la bienvenida al mundo editorial.

Un significativo espacio para dialogar con la tradición y el presente de la literatura de diversos contextos y naciones.

Jordi Pallàs Martí

Arabella Salaverry Premio Nacional de Literatura 2016 Costa Rica

Bibiana Bernal

Escritora y editora colombiana

¡Y cómo no celebrar el nacimiento de un nuevo espacio para la comunicación, que es en definitiva lo que nos hace humanos; que nos permite, desde la piel y la inteligencia, la empatía con nuestros semejantes en estas épocas de muros amargos y paredes oscuras!

Camarógrafo TV2

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En las páginas de este libro recupero vivencias con el poeta  a través de su participación fundacional en la revista Portal y en las distintas iniciativas literarias, culturales y académicas en las cuales estuvo junto a mí, en persona y obra. Acciones  en  sus casas y en la mía que denominó “La Torre de la Poesía” haciendo un juego hermoso con mi apellido. En este libro comento lo que significa  poner en valor mis  vivencias con el Premio Nobel de Literatura, quien a través de su amistad, incentivó mi labor literaria y cultural, ayudando a forjar mi trayectoria como profesional de las letras. A través de este libro el público puede conocer situaciones totalmente desconocidas e inéditas de Neruda desde mi experiencia. Aquí está expresado y descrito el fervor que Neruda despertaba como un gran líder. Movía masas donde iba, los teatros y estadios  se llenaban. Yo fui testigo que su poesía fue capaz de cambiar generaciones y también acercarse a generaciones. Invito  a los lectores a conocer esta  obra dedicada al gran poeta, la que incluye conversaciones, entrevistas, cartas, manuscritos, dedicatorias de libros, carteles, textos académicos, fotografías dedicadas y todo material imposible de encontrar en parte alguna, aseguro. Marina Latorre Santiago de Chile, 4 de diciembre de 2017


Madrid

Revista La Guardarraya  
Revista La Guardarraya  

Edición Nº 1, Diciembre 2017

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